Trump, a punto de cumplir 80 años, se somete a un chequeo médico y asegura que está «perfecto» - Colombia
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Trump, a punto de cumplir 80 años, se somete a un chequeo médico y asegura que está «perfecto»

Donald Trump acudió este martes al hospital militar Walter Reed para someterse a un chequeo médico periódico. La visita del presidente de EE.UU. a los doctores ocurre a poco más de dos semanas de que cumpla 80 años y pone de nuevo el foco … en su salud, sobre la que hay crecientes dudas.
Es indiscutible que, hasta el momento, el mayor peligro que ha sufrido el multimillonario neoyorquino son los intentos de asesinato que ha sufrido desde el verano de 2024, cuando se fajaba para recuperar las llaves de la Casa Blanca. Hasta en tres ocasiones han tratado de acabar con la vida del actual presidente: salió vivo de milagro en la primera de ellas, en un mitin en Pensilvania donde una bala del atacante le rozó la oreja derecha, y estuvo muy lejos del peligro en la última, en la pasada cena de corresponsales de la Casa Blanca.

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Jaime Santirso

Pero también preocupan la edad del presidente -ha sido el candidato de más edad en ganar una elección y acabará su segundo mandato como el más viejo de la historia- y algunas señales sobre su salud sobre las que la Casa Blanca no ha dado información muy clarificadora: desde moratones en las palmas de sus manos hasta hinchazón de piernas.

«Todo está perfecto»

Trump pasó algo más de tres horas en Walter Reed, seis meses después de someterse a otro chequeo similar en el mismo centro médico, y el tercero en lo que va en menos de año y medio de segundo mandato.
La Casa Blanca no ha facilitado por el momento un informe con detalles sobre las pruebas realizadas y sus resultados. La única reacción al paso por el hospital la dio el propio Trump. Y, claro, ahí no hubo sorpresas sobre la salud de hierro del presidente.
«Acabo de terminar mi chequeo médico de seis meses en el Centro Médico Militar Walter Reed», informó en un mensaje en su red social. «Todo está perfecto», dijo, con la última palabra en mayúsculas.
Habrá que ver qué información y con qué detalle proporciona la Casa Blanca sobre el estado médico del líder de la primera potencia mundial. El año pasado saltaron las armas cuando empezaron a verse imágenes de moratones en el anverso de la mano de Trump. Era evidente que el presidente de EE.UU., un obseso de ofrecer una imagen de fortaleza, utilizaba maquillaje en la zona afectada para tratar de ocultarlo.
La Casa Blanca defendió que las marcas se debían a los constantes apretones de mano que da el presidente por las obligaciones de su cargo. Pero no era una gran explicación para las marcas que tiene también en la mano izquierda.
Los moratones podrían ser un problema circulatorio, que tendría un añadido en la hinchazón de piernas que se detectó también el verano pasado. Fue especialmente evidente durante la final del Mundial de Clubes, celebrada en el estadio que comparten Nueva Jersey y Nueva York. Sentado en un palco al lado del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, se pudo ver los tobillos y piernas hinchadas del presidente.
Los médicos de la Casa Blanca aseguraron entonces que se trataba de una «insuficiencia venosa crónica», una dolencia común entre personas de avanzada edad que provoca la acumulación de sangre en las venas en algunas partes del cuerpo. En otro momento del año pasado también se pudo ver una afección cutánea en el cuello de Trump.
No fueron explicaciones detalladas, lo que solo agitó el debate sobre la salud del presidente. El pasado otoño tampoco contribuyó a la transparencia que el doctor de Trump, Sean Barbarella, solo ofreciera un informe elogioso sobre la salud del presidente, sin gran detalle sobre pruebas realizadas y resultados obtenidos.
«El presidente Trump mantiene una salud excepcional, con un desempeño cardiovascular, pulmonar, neurológico y físico fuerte», se limitó a decir el facultativo el pasado 10 de octubre. El propio Trump dijo que le habían hecho un escáner, y no se explicó por qué.
La salud de Trump es un asunto sensible para un presidente de 80 años y en un país con antecedentes preocupantes cercanos. La anterior Casa Blanca, la de Joe Biden, insistió una y otra vez en la fortaleza física y cognitiva del entonces presidente pese a las dudas que provocaba su desempeño en público.
Trump tiene una vitalidad incomparable a la de Biden, pero también da algunas señales de flaqueza, con episodios en los que parece quedarse adormilado en público.
El presidente cumplirá 80 años el próximo 14 de junio y celebrará su cumpleaños con un espectáculo de UFC, el deporte de artes marciales mixtas, en los propios jardines de la Casa Blanca. El ring para las peleas, en las que participará el español Ilia Topuria, ya se está montando y la velada será una oportunidad más para que Trump asocie su figura con la fortaleza, la agresividad y la brutalidad de este deporte.

Publicado: mayo 26, 2026, 6:45 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/trump-punto-cumplir-anos-somete-chequeo-medico-20260526214120-nt.html

Donald Trump acudió este martes al hospital militar Walter Reed para someterse a un chequeo médico periódico. La visita del presidente de EE.UU. a los doctores ocurre a poco más de dos semanas de que cumpla 80 años y pone de nuevo el foco en su salud, sobre la que hay crecientes dudas.

Es indiscutible que, hasta el momento, el mayor peligro que ha sufrido el multimillonario neoyorquino son los intentos de asesinato que ha sufrido desde el verano de 2024, cuando se fajaba para recuperar las llaves de la Casa Blanca. Hasta en tres ocasiones han tratado de acabar con la vida del actual presidente: salió vivo de milagro en la primera de ellas, en un mitin en Pensilvania donde una bala del atacante le rozó la oreja derecha, y estuvo muy lejos del peligro en la última, en la pasada cena de corresponsales de la Casa Blanca.

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  • Jaime Santirso

Pero también preocupan la edad del presidente -ha sido el candidato de más edad en ganar una elección y acabará su segundo mandato como el más viejo de la historia– y algunas señales sobre su salud sobre las que la Casa Blanca no ha dado información muy clarificadora: desde moratones en las palmas de sus manos hasta hinchazón de piernas.

«Todo está perfecto»

Trump pasó algo más de tres horas en Walter Reed, seis meses después de someterse a otro chequeo similar en el mismo centro médico, y el tercero en lo que va en menos de año y medio de segundo mandato.

La Casa Blanca no ha facilitado por el momento un informe con detalles sobre las pruebas realizadas y sus resultados. La única reacción al paso por el hospital la dio el propio Trump. Y, claro, ahí no hubo sorpresas sobre la salud de hierro del presidente.

«Acabo de terminar mi chequeo médico de seis meses en el Centro Médico Militar Walter Reed», informó en un mensaje en su red social. «Todo está perfecto», dijo, con la última palabra en mayúsculas.

Habrá que ver qué información y con qué detalle proporciona la Casa Blanca sobre el estado médico del líder de la primera potencia mundial. El año pasado saltaron las armas cuando empezaron a verse imágenes de moratones en el anverso de la mano de Trump. Era evidente que el presidente de EE.UU., un obseso de ofrecer una imagen de fortaleza, utilizaba maquillaje en la zona afectada para tratar de ocultarlo.

La Casa Blanca defendió que las marcas se debían a los constantes apretones de mano que da el presidente por las obligaciones de su cargo. Pero no era una gran explicación para las marcas que tiene también en la mano izquierda.

Los moratones podrían ser un problema circulatorio, que tendría un añadido en la hinchazón de piernas que se detectó también el verano pasado. Fue especialmente evidente durante la final del Mundial de Clubes, celebrada en el estadio que comparten Nueva Jersey y Nueva York. Sentado en un palco al lado del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, se pudo ver los tobillos y piernas hinchadas del presidente.

Los médicos de la Casa Blanca aseguraron entonces que se trataba de una «insuficiencia venosa crónica», una dolencia común entre personas de avanzada edad que provoca la acumulación de sangre en las venas en algunas partes del cuerpo. En otro momento del año pasado también se pudo ver una afección cutánea en el cuello de Trump.

No fueron explicaciones detalladas, lo que solo agitó el debate sobre la salud del presidente. El pasado otoño tampoco contribuyó a la transparencia que el doctor de Trump, Sean Barbarella, solo ofreciera un informe elogioso sobre la salud del presidente, sin gran detalle sobre pruebas realizadas y resultados obtenidos.

«El presidente Trump mantiene una salud excepcional, con un desempeño cardiovascular, pulmonar, neurológico y físico fuerte», se limitó a decir el facultativo el pasado 10 de octubre. El propio Trump dijo que le habían hecho un escáner, y no se explicó por qué.

La salud de Trump es un asunto sensible para un presidente de 80 años y en un país con antecedentes preocupantes cercanos. La anterior Casa Blanca, la de Joe Biden, insistió una y otra vez en la fortaleza física y cognitiva del entonces presidente pese a las dudas que provocaba su desempeño en público.

Trump tiene una vitalidad incomparable a la de Biden, pero también da algunas señales de flaqueza, con episodios en los que parece quedarse adormilado en público.

El presidente cumplirá 80 años el próximo 14 de junio y celebrará su cumpleaños con un espectáculo de UFC, el deporte de artes marciales mixtas, en los propios jardines de la Casa Blanca. El ring para las peleas, en las que participará el español Ilia Topuria, ya se está montando y la velada será una oportunidad más para que Trump asocie su figura con la fortaleza, la agresividad y la brutalidad de este deporte.

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