Publicado: mayo 25, 2026, 4:45 am
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/eeuu-pospone-cuestion-nuclear-avanza-negociaciones-reabrir-20260525111509-nt.html
Las negociaciones de EE.UU. e Irán dan tímidas muestras de avances hacia el fin del conflicto en Oriente Próximo a escasos días de cumplirse su tercer mes. Unas conversaciones que llevan semanas en punto muerto y que este fin de semana … han tomado un cierto impulso por la urgencia de reabrir el estrecho de Ormuz a cambio de posponer la parte más espinosa del acuerdo: el fin del programa nuclear iraní.
Este lunes, Irán ha vuelto a hablar de la vía del memorando de 14 puntos con el que se podría abrir un plazo de 60 días de desbloqueo del estrecho de Ormuz y a partir de ahí negociar todo lo demás. Una propuesta de mínimos sobre la que trabajar y dejar para un momento posterior el punto más delicado para ambos: el fin del programa nuclear iraní y la gestión de sus reservas de uranio enriquecido. Un punto al que EE.UU. no se ha mostrado dispuesto a renunciar bajo ningún concepto, dado que su existencia ha justificado la escaramuza de Washington sobre el régimen de Teherán, pero que podría posponer en pro de ver aliviada la carga económica que supone el cierre del enclave de Ormuz. También Irán se beneficiaría del levantamiento de sanciones al petróleo con las que su contraparte busca ahogarlo económicamente.
El pasado sábado, Donald Trump celebró estos avances con el anuncio de un acuerdo «inminente» que incluiría la reapertura del Estrecho, aunque al día siguiente matizó con que las conversaciones avanzaban de «manera ordenada y constructiva» y pidió «no apresurarse» a sus negociadores. Este lunes, su secretario de Estado, Marco Rubio, ha asegurado que Trump «no va a firmar un mal acuerdo». «Tenemos lo que creo que es una propuesta bastante sólida sobre la mesa en términos de su capacidad para abrir los estrechos e iniciar una negociación muy real, significativa y limitada en el tiempo sobre los asuntos nucleares», ha añadido.
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Javier Ansorena
El anuncio ha provocado la reacción optimista de los mercados, con el descenso del precio del barril de Brent por debajo de los 100 dólares, una marca que no se veía desde el pasado 6 de este mes, la primera vez que se habló de ese memorándum de 14 puntos, en una situación muy similar a la actual.
El régimen islamista ha negado en cualquier caso que el acuerdo sea inminente. Este lunes el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Esmail Baqai, ha expresado que es cierto que han llegado «a una conclusión en gran parte de los temas en discusión», aunque también ha lanzado un mensaje difuso respecto de la libre navegación a través de Ormuz al afirmar que «no se cobrará un peaje» pero que «los servicios que se prestan requieren el cobro de determinadas tasas».
La inclusión del Líbano, un dardo a Israel
También desde Teherán han insistido en la importancia de incluir el Líbano dentro del alto el fuego, en una alusión directa a Israel, que continúa lanzando ataques sobre el territorio vecino a pesar de la tregua firmada con Hizbolá. Esta exigencia choca frontalmente con los intereses del Ejecutivo de Benjamin Netanyahu, que, ante el horizonte que plantean las elecciones parlamentarias en octubre de este año, no está dispuesto a renunciar a ninguno de los frentes que mantiene abiertos en Oriente Próximo, que incluye la lucha contra Hamás en Gaza o contra los hutíes en Yemen.
Aunque los indicadores son difusos, Pakistán, que las pasadas semanas había indicado que la rigidez en la postura de EE.UU. no permitía ningún avance concluyente, este lunes ha deslizado que «las cosas avanzan en la buena dirección» y ha insistido en mostrar optimismo: «Esperamos y rezamos por que la paz sea restablecida, y se ha cubierto mucho terreno».
La renuncia de EE.UU. de plantar el fin del programa nuclear iraní como punto de partida para sentarse a hablar muestra, una vez más, la urgencia de la Administración Trump de poner fin a un conflicto en el que parece haber entrado en un callejón sin salida. Sus intereses en la isla de Cuba, donde podría plantear una victoria en apariencia más sencilla que en Irán, podrían pesar más que el conflicto en Oriente Próximo, que perjudica la imagen de Washington y la economía del país.
