«Tras la caída del régimen cubano, la Iglesia deberá velar para que haya justicia y no venganza» - Colombia
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«Tras la caída del régimen cubano, la Iglesia deberá velar para que haya justicia y no venganza»

El padre Alberto Reyes, sacerdote en Camagüey (Cuba), se ha convertido en una referencia de la resistencia y de la denuncia contra el régimen cubano. Sus textos en las redes sociales se han hecho virales, recogiendo la dramática situación que se vive en la isla. … Pero no siempre fue así. En otro momento mantuvo el perfil bajo, «porque estaba en otras cosas, en mi vida pastoral». Pero algo cambió. Un incidente le hizo ver de cerca la muerte y le llevó a preguntarse si había hecho lo suficiente. Y pensó: «Hay cosas que yo no he dicho. Hay cosas que tengo entre el pecho y la espalda. Y ahí es donde yo empiezo a escribir». En un panorama en el que las voces contra el régimen están fuera del país o encarceladas, el padre Alberto ha ocupado un lugar de denuncia y de acompañamiento a los más necesitados en Cuba.
Esta semana, el padre Alberto se encuentra en Madrid para participar este viernes en el preestreno del documental ‘La noche eterna de Cuba’, dirigido por Jordan Allott, sobre la represión tras las históricas protestas del 11 de julio de 2021. La cinta reúne varias historias, entre ellas, la de un cura de barrio, pero también la de una periodista independiente, Camila Acosta, corresponsal de ABC en Cuba, quien fue encarcelada por informar.

-Acaba de ser imputado Raúl Castro por la Justicia de EE.UU., que lo acusa de homicidio. ¿Cómo lo ha vivido?
-Yo vengo de un pueblo que está harto de la vida que lleva. Y queremos una solución. Una de las cosas que más hemos vivido a lo largo de estos años es la impunidad del Gobierno. La gente se pregunta por qué los gobernantes de Cuba no se van, pues tienen mucho dinero en sus cuentas y se pueden ir con él. Pero yo creo que no es una cuestión simplemente de dinero o de poder, es poder con impunidad. El comunismo te permite vivir por encima de los diez mandamientos. Es el único sistema en el cual eres realmente intocable. Que esto se rompa y que ellos entiendan que no son inmunes a la justicia… Esto para nosotros es histórico.

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ENTREVISTA

Susana Gaviña

-¿Ha hablado con alguien de la isla para ver cómo se ha vivido la imputación?
-No, pero lo que sí se nota en la isla es la renovación de la esperanza de que el final está cerca. De hecho, la gente suele decir dos frases que se han hecho muy virales: una es ‘Ahora o nunca.’; y la otra: ‘Preferimos un final espantoso a un espanto sin final’. Que es lo que estamos viviendo ahora. Estamos viendo un espanto sin final, esto dura demasiado, son años y generaciones quemadas, destruidas y necesitamos ya que esto tenga un final.

«El comunismo es el único sistema en el cual eres realmente intocable. Que esto se rompa y que ellos entiendan que no son inmunes a la justicia… Esto para nosotros es histórico»

Padre Alberto Reyes
Sacerdote cubano

– ¿Le preocupa que haya violencia o más represión contra el pueblo cubano por parte del régimen como respuesta a la decisión de Estados Unidos?
-Ya está habiendo mucha represión. El país está en alerta. Hay mayor presencia policial, sobre todo de tropas especiales. Es un momento en el que se espera que no haya ninguna tolerancia con alguna manifestación o lo que pueda surgir. Sí, esperamos represión y violencia, y mucha.
-Usted ha afirmado que mantener el silencio por lo que sucede en Cuba tiene un precio y que romperlo también. ¿Qué precio ha pagado usted por denunciar?
-Varios. A nivel gubernamental he sido citado un par de veces por la Seguridad del Estado, siempre con la misma tónica: advertirme que me pueden meter preso. También he tenido dos actos de repudio públicos (escraches organizados por afines al régimen); estoy muy vigilado, me registran todo el equipaje cada vez que regreso; y continuamente llaman a mi obispo. Ellos (el régimen) han intentado por todos los medios que sean los obispos los que nos silencien. También creo que hay otro precio que pagar, el de la soledad, porque al ser una persona políticamente incorrecta, siempre hay gente que se aleja, se retira.

«Entre los precios a pagar está el de la soledad porque al ser una persona políticamente incorrecta, siempre hay gente que se aleja, se retira»

Alberto Reyes
Sacerdote cubano

-¿Qué le dice el obispo sobre sus escritos de denuncia?
-Al obispo no le gusta el tono en que yo escribo, porque dice que es muy frontal, que lo es. Pero que con el contenido, sí está de acuerdo. Y eso se lo ha dicho a ellos (al régimen).
– El régimen le ha interrogado dos veces y le ha advertido que no va a haber una tercera. ¿Le da miedo ir a la cárcel?
– No me lo planteo. Cuando rezo, simplemente le pido al Señor que me ayude a ser fiel. Que me dé fuerza para eso y para lo que él quiera. Yo vivo un día a la vez (día a día). Ya he dejado en dos ocasiones un bultito, con mi pasta de dientes, mi crema de afeitar… Y he dicho: «Bueno, si pasa algo, esto es lo que yo necesito. Si me detienen, me llevas esto». Creo que todo tiene un precio en esta vida. Todo. Hablar tiene un precio. Callarse tiene un precio.
-Usted desempeña la labor pastoral en trece comunidades. ¿Cómo está viviendo el pueblo cubano la actual crisis económica, la más grave desde que comenzó la dictadura, por encima incluso del conocido como ‘Periodo especial’?
-Estamos en supervivencia total. Hay que lidiar con muchos frentes. Hay comida, pero a unos precios inalcanzables. Por ejemplo, un pensionista en Cuba gana una media de 1.500 pesos (54 euros) y un cartón de huevos, que contiene 30, está entre los 3.200 y 4.000 pesos (entre 115 y 144 euros). Es decir, un pensionista puede comprar 15 huevos al mes. No hay medicamentos para la hipertensión, la diabetes, para la tiroides, para enfermedades crónicas, no hay antibióticos. Hace un tiempo vi a un hombre con un niño de 2 años con convulsiones, y no había nada para darle. Lo único que podía hacer el padre por su hijo era abrazarle. Es muy duro. Tampoco hay combustible. Y cuando aparece, lo hace en el mercado negro donde se pagan 11 o 12 dólares el litro. Y va subiendo. Esto ha hecho que disminuya drásticamente la movilidad, que haya personas que no pueden ir a turnos médicos porque no tienen en qué ir, no hay en qué moverse. Y están los apagones permanentes, eternos. Podemos tener al día entre 3 y 6 horas de electricidad. Las neveras se descongelan; lo poco que hay se echa a perder. Esa es la vida del cubano.
-Usted se hizo viral por tocar 30 veces las campanas cada vez que había un apagón…
-Tocaba las campanas como signo de duelo por la falta de democracia, de libertad en el país…. Las toqué viernes, sábado y ya. No me dejaron más. Me llamó el obispo, con el que el régimen debe ser muy duro, para que dejara de tocarlas. Las amenazas deben ser muy fuertes.

Un grupo de personas espera que regrese la luz en La Habana el pasado 15 mayo.

(EFE)

-El papel de la Iglesia ha sido muy importante en Cuba como mediador en la liberación de presos políticos en varias ocasiones. ¿Ahora forma parte de la negociación entre Washington y La Habana?
-No lo sé, porque en esto suelen ser extremadamente discretos y no hay información.
-¿Qué papel debería jugar la Iglesia tras la caída del régimen?
-Creo que el primer papel tendría que ser el de la unión entre reconciliación y justicia. Tiene que existir una justicia transicional, es decir, hay gente que ha hecho mucho daño. Cada persona es libre de elegir el espectro político que quiera. Para eso somos libres. Pero es que en Cuba hay personas que desde su postura marxista han hecho daño. El problema no es que seas marxista-leninista, el problema es que has hecho daño. Y para que una transición sea eficaz, tiene que haber una justicia transicional, es decir, tiene que haber juicios, pero no venganza. Creo que ahí la Iglesia necesitará jugar un papel muy importante entre justicia y reconciliación. Y esto va a ser muy delicado porque el pueblo cubano está muy herido. Uno escucha por la calle frases como, «Un día te voy a arrastrar por la calle.» Hay mucha gente esperando un vacío de poder para tomar venganza. Si en Cuba la transición no es controlada y pacífica, puede haber mucha venganza y mucha sangre.
-¿Qué le preocupa de la nueva Cuba?
-Tal vez la recuperación económica de Cuba. Hay mucha gente interesada en hacer reflotar a Cuba, en sacarla de la miseria. Yo creo que la recuperación económica va a ser muy rápida, incluso me temo que demasiado rápida. La recuperación del cubano va a demorar generaciones porque estamos muy dañados. Muy, muy dañados. Entonces, a la Iglesia le tocará todo este trabajo de recuperación de todos los valores que se han ido perdiendo a lo largo de estos casi 70 años.

«La recuperación del cubano va a demorar generaciones porque estamos muy dañados»

Alberto Reyes
Sacerdote cubano

-Después de siete décadas de dictadura, ¿está el cubano preparado para vivir en libertad y en democracia?
-Eso es todo un reto. No creo, porque de hecho nosotros hemos crecido en la intolerancia. Hemos crecido viendo quién tiene la voz más fuerte, a ver quién se impone. En una democracia hay que escucharse, hay que colegiar, hay que exigir y hay que ceder. Ese ejercicio va a ser duro, porque no estamos acostumbrados a eso.
-¿Tocará las campanas cuando caiga el régimen?
-Por supuesto. Tocaré las campanas hasta que no me dé el brazo, seguro (se ríe).

Publicado: mayo 22, 2026, 8:45 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/tras-caida-regimen-cubano-iglesia-debera-velar-20260521014402-nt.html

El padre Alberto Reyes, sacerdote en Camagüey (Cuba), se ha convertido en una referencia de la resistencia y de la denuncia contra el régimen cubano. Sus textos en las redes sociales se han hecho virales, recogiendo la dramática situación que se vive en la isla. Pero no siempre fue así. En otro momento mantuvo el perfil bajo, «porque estaba en otras cosas, en mi vida pastoral». Pero algo cambió. Un incidente le hizo ver de cerca la muerte y le llevó a preguntarse si había hecho lo suficiente. Y pensó: «Hay cosas que yo no he dicho. Hay cosas que tengo entre el pecho y la espalda. Y ahí es donde yo empiezo a escribir». En un panorama en el que las voces contra el régimen están fuera del país o encarceladas, el padre Alberto ha ocupado un lugar de denuncia y de acompañamiento a los más necesitados en Cuba.

Esta semana, el padre Alberto se encuentra en Madrid para participar este viernes en el preestreno del documental ‘La noche eterna de Cuba’, dirigido por Jordan Allott, sobre la represión tras las históricas protestas del 11 de julio de 2021. La cinta reúne varias historias, entre ellas, la de un cura de barrio, pero también la de una periodista independiente, Camila Acosta, corresponsal de ABC en Cuba, quien fue encarcelada por informar.

Acaba de ser imputado Raúl Castro por la Justicia de EE.UU., que lo acusa de homicidio. ¿Cómo lo ha vivido?

-Yo vengo de un pueblo que está harto de la vida que lleva. Y queremos una solución. Una de las cosas que más hemos vivido a lo largo de estos años es la impunidad del Gobierno. La gente se pregunta por qué los gobernantes de Cuba no se van, pues tienen mucho dinero en sus cuentas y se pueden ir con él. Pero yo creo que no es una cuestión simplemente de dinero o de poder, es poder con impunidad. El comunismo te permite vivir por encima de los diez mandamientos. Es el único sistema en el cual eres realmente intocable. Que esto se rompa y que ellos entiendan que no son inmunes a la justicia… Esto para nosotros es histórico.

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    Susana Gaviña

¿Ha hablado con alguien de la isla para ver cómo se ha vivido la imputación?

-No, pero lo que sí se nota en la isla es la renovación de la esperanza de que el final está cerca. De hecho, la gente suele decir dos frases que se han hecho muy virales: una es ‘Ahora o nunca.’; y la otra: ‘Preferimos un final espantoso a un espanto sin final’. Que es lo que estamos viviendo ahora. Estamos viendo un espanto sin final, esto dura demasiado, son años y generaciones quemadas, destruidas y necesitamos ya que esto tenga un final.

«El comunismo es el único sistema en el cual eres realmente intocable. Que esto se rompa y que ellos entiendan que no son inmunes a la justicia… Esto para nosotros es histórico»

Padre Alberto Reyes

Sacerdote cubano

¿Le preocupa que haya violencia o más represión contra el pueblo cubano por parte del régimen como respuesta a la decisión de Estados Unidos?

-Ya está habiendo mucha represión. El país está en alerta. Hay mayor presencia policial, sobre todo de tropas especiales. Es un momento en el que se espera que no haya ninguna tolerancia con alguna manifestación o lo que pueda surgir. Sí, esperamos represión y violencia, y mucha.

Usted ha afirmado que mantener el silencio por lo que sucede en Cuba tiene un precio y que romperlo también. ¿Qué precio ha pagado usted por denunciar?

-Varios. A nivel gubernamental he sido citado un par de veces por la Seguridad del Estado, siempre con la misma tónica: advertirme que me pueden meter preso. También he tenido dos actos de repudio públicos (escraches organizados por afines al régimen); estoy muy vigilado, me registran todo el equipaje cada vez que regreso; y continuamente llaman a mi obispo. Ellos (el régimen) han intentado por todos los medios que sean los obispos los que nos silencien. También creo que hay otro precio que pagar, el de la soledad, porque al ser una persona políticamente incorrecta, siempre hay gente que se aleja, se retira.

«Entre los precios a pagar está el de la soledad porque al ser una persona políticamente incorrecta, siempre hay gente que se aleja, se retira»

Alberto Reyes

Sacerdote cubano

¿Qué le dice el obispo sobre sus escritos de denuncia?

-Al obispo no le gusta el tono en que yo escribo, porque dice que es muy frontal, que lo es. Pero que con el contenido, sí está de acuerdo. Y eso se lo ha dicho a ellos (al régimen).

El régimen le ha interrogado dos veces y le ha advertido que no va a haber una tercera. ¿Le da miedo ir a la cárcel?

– No me lo planteo. Cuando rezo, simplemente le pido al Señor que me ayude a ser fiel. Que me dé fuerza para eso y para lo que él quiera. Yo vivo un día a la vez (día a día). Ya he dejado en dos ocasiones un bultito, con mi pasta de dientes, mi crema de afeitar… Y he dicho: «Bueno, si pasa algo, esto es lo que yo necesito. Si me detienen, me llevas esto». Creo que todo tiene un precio en esta vida. Todo. Hablar tiene un precio. Callarse tiene un precio.

Usted desempeña la labor pastoral en trece comunidades. ¿Cómo está viviendo el pueblo cubano la actual crisis económica, la más grave desde que comenzó la dictadura, por encima incluso del conocido como ‘Periodo especial’?

-Estamos en supervivencia total. Hay que lidiar con muchos frentes. Hay comida, pero a unos precios inalcanzables. Por ejemplo, un pensionista en Cuba gana una media de 1.500 pesos (54 euros) y un cartón de huevos, que contiene 30, está entre los 3.200 y 4.000 pesos (entre 115 y 144 euros). Es decir, un pensionista puede comprar 15 huevos al mes. No hay medicamentos para la hipertensión, la diabetes, para la tiroides, para enfermedades crónicas, no hay antibióticos. Hace un tiempo vi a un hombre con un niño de 2 años con convulsiones, y no había nada para darle. Lo único que podía hacer el padre por su hijo era abrazarle. Es muy duro. Tampoco hay combustible. Y cuando aparece, lo hace en el mercado negro donde se pagan 11 o 12 dólares el litro. Y va subiendo. Esto ha hecho que disminuya drásticamente la movilidad, que haya personas que no pueden ir a turnos médicos porque no tienen en qué ir, no hay en qué moverse. Y están los apagones permanentes, eternos. Podemos tener al día entre 3 y 6 horas de electricidad. Las neveras se descongelan; lo poco que hay se echa a perder. Esa es la vida del cubano.

Usted se hizo viral por tocar 30 veces las campanas cada vez que había un apagón…

-Tocaba las campanas como signo de duelo por la falta de democracia, de libertad en el país…. Las toqué viernes, sábado y ya. No me dejaron más. Me llamó el obispo, con el que el régimen debe ser muy duro, para que dejara de tocarlas. Las amenazas deben ser muy fuertes.


Un grupo de personas espera que regrese la luz en La Habana el pasado 15 mayo.


(EFE)

El papel de la Iglesia ha sido muy importante en Cuba como mediador en la liberación de presos políticos en varias ocasiones. ¿Ahora forma parte de la negociación entre Washington y La Habana?

-No lo sé, porque en esto suelen ser extremadamente discretos y no hay información.

¿Qué papel debería jugar la Iglesia tras la caída del régimen?

-Creo que el primer papel tendría que ser el de la unión entre reconciliación y justicia. Tiene que existir una justicia transicional, es decir, hay gente que ha hecho mucho daño. Cada persona es libre de elegir el espectro político que quiera. Para eso somos libres. Pero es que en Cuba hay personas que desde su postura marxista han hecho daño. El problema no es que seas marxista-leninista, el problema es que has hecho daño. Y para que una transición sea eficaz, tiene que haber una justicia transicional, es decir, tiene que haber juicios, pero no venganza. Creo que ahí la Iglesia necesitará jugar un papel muy importante entre justicia y reconciliación. Y esto va a ser muy delicado porque el pueblo cubano está muy herido. Uno escucha por la calle frases como, «Un día te voy a arrastrar por la calle.» Hay mucha gente esperando un vacío de poder para tomar venganza. Si en Cuba la transición no es controlada y pacífica, puede haber mucha venganza y mucha sangre.

¿Qué le preocupa de la nueva Cuba?

-Tal vez la recuperación económica de Cuba. Hay mucha gente interesada en hacer reflotar a Cuba, en sacarla de la miseria. Yo creo que la recuperación económica va a ser muy rápida, incluso me temo que demasiado rápida. La recuperación del cubano va a demorar generaciones porque estamos muy dañados. Muy, muy dañados. Entonces, a la Iglesia le tocará todo este trabajo de recuperación de todos los valores que se han ido perdiendo a lo largo de estos casi 70 años.

«La recuperación del cubano va a demorar generaciones porque estamos muy dañados»

Alberto Reyes

Sacerdote cubano

Después de siete décadas de dictadura, ¿está el cubano preparado para vivir en libertad y en democracia?

-Eso es todo un reto. No creo, porque de hecho nosotros hemos crecido en la intolerancia. Hemos crecido viendo quién tiene la voz más fuerte, a ver quién se impone. En una democracia hay que escucharse, hay que colegiar, hay que exigir y hay que ceder. Ese ejercicio va a ser duro, porque no estamos acostumbrados a eso.

¿Tocará las campanas cuando caiga el régimen?

-Por supuesto. Tocaré las campanas hasta que no me dé el brazo, seguro (se ríe).

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