Publicado: mayo 20, 2026, 10:45 am
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/eeuu-israel-intentaron-devolver-ahmadinejad-poder-iran-20260520163007-nt.html
EE.UU. e Israel tenían un plan para provocar un cambio de régimen en Irán que facilitaría el objetivo de la renuncia al arma nuclear, el gran objetivo de Donald Trump: con un Gobierno descabezado y un Ejército aniquilado por los bombardeos, asumiría el poder … una figura de adentro, capaz de cooperar. Era el modelo de Venezuela y Delcy Rodríguez, que el presidente de EE.UU. siempre calificó como «ideal».
‘The New York Times’ ha revelado ahora que EE.UU. e Israel tenían un elegido para esa transición y un plan para lograrlo: el expresidente iraní Mahmoud Ahmadinejad, al que se buscó liberar de su su arresto domiciliario en un bombardeo en las primeras horas de la guerra, el pasado 28 de febrero. El plan no funcionó.
Trump llegaba a aquella fecha entusiasmado por el éxito de la operación contra Nicolás Maduro en Venezuela. Su captura en su refugio de Caracas fue una maravilla militar y dio paso a una relación con su sucesora, Delcy Rodríguez, que el multimillonario neoyorquino no deja de calificar de «excelente».
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David Alandete
No ha ocurrido lo mismo en Irán, al menos hasta ahora. Después de casi doce semanas de conflicto, el régimen de los ayatolás sigue en pie, pese a la eliminación de buena parte de su cúpula. En el anuncio de la operación militar contra Irán, Trump hizo mucho hincapié en el objetivo del cambio de régimen. Pero pronto dejó de hablar de ello y se limitó a hablar de evitar que Irán obtenga un arma nuclear -para lo que necesita un acuerdo con su Gobierno, no ha podido hacerlo de forma unilateral- y la destrucción de su Ejército.
El plan fracasado con Ahmadinejad fue desarrollado por Israel, coordinado con EE.UU. y el expresidente iraní había sido consultado al respecto, según las fuentes estadounidenses e iraníes del diario neoyorquino.
La elección de Ahmadinejad resulta sorprendente. Ha sido siempre una figura del ala dura en la política de Irán, que ha mantenido un discurso claro y agresivo contra EE.UU. y contra Israel, del que ha defendido que hay que «borrar del mapa».
Crítico del Gobierno
Pero el bombardeo, ejecutado por Israel, que recibió su residencia en el este de Teherán no era para acabar con él, sino para liberarlo y ponerlo en suerte para una posible transición gubernamental en el país.
Ahmadinejad, que fue presidente entre 2005 y 2013, estaba bajo arresto domiciliario. En los últimos años se había convertido en un crítico del Gobierno de Teherán, con acusaciones de corrupción y mala gestión. Se le impidió presentarse a varias elecciones y persiguieron a sus asistentes.
En el ataque, Ahmadinejad resultó herido. La operación se centró en el dispositivo de seguridad que vigilaba al expresidente, en el que murieron varios miembros de la Guardia Islámica Revolucionaria. Ocurrió a la vez que Israel eliminó a otros miembros de la cúpula iraní, empezando por su Líder Supremo, Alí Jamenei. Pero, tras estar cerca de perder la vida, Ahmadinejad perdió entusiasmo por el plan, que descarriló.
Desde entonces, apenas se ha sabido de él, más allá de algunos mensajes en redes sociales. Tampoco se le ha visto en imágenes ni se conoce su paradero.
Defensor del programa nuclear
No está claro qué entendimiento pudo haber entre EE.UU. e Israel, por un lado, y Ahmadinejad, por otro, para este plan. El expresidente ha sido un defensor ferviente del programa nuclear de su país, el principal punto de fricción. Pero también ha dejado detalles que podrían explicar su capacidad para cooperar. En los últimos años, ha hablado de forma positiva sobre Trump y sobre su capacidad para llegar a acuerdos e instrumentar un acercamiento entre ambos países. También, como señala el diario neoyorquino, ha realizado viajes al extranjero que pueden leerse como una posible capacidad de entablar diálogo con Israel. Acudió en 2023 a Guatemala y en 2024 y 2025 a Hungría, dos países cercanos a Israel. En Hungría dio una conferencia en una universidad que tiene conexiones con el expresidente Viktor Orbán, un aliado del primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu.
Ahmadinejad podría haberse convertido en una pieza clave de la estrategia que defendió Israel para acabar con el actual régimen iraní: bombardeos masivos para debilitar al Ejército y descabezar a su cúpula política, campañas de influencia e invasiones kurdas para provocar inestabilidad, y daños a las infraestructuras como la electricidad para provocar el colapso del Gobierno y la llegada de uno nuevo, abierto a cooperar.
Algunos en EE.UU. -también en los sectores más radicales del trumpismo- han acusado a Trump de dejarse llevar a la guerra por Netanyahu. El éxito en Venezuela y la posibilidad de que Ahmadinejad pudiera catalizar la transición en Irán pueden estar entre las razones que le convencieran para iniciar una guerra de la que ahora le cuesta salir.
