Publicado: abril 10, 2026, 8:45 am
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Viktor Orbán había anunciado la noche anterior en Facebook que a las 7:30 de la mañana del viernes presentaría un «mensaje importante» y el escenario político húngaro se preparaba para uno de sus efectos de última hora, con los que ha conseguido salvar … los muebles en anteriores elecciones.
En medio de gran expectación, ha aparecido con rostro serio y banderas húngaras de fondo para hacer una grave advertencia. Tras enumerar los logros de sus gobiernos durante los últimos 16 años, ha afirmado que estos logros están en peligro, no solo por la «crisis energética y financiera» causada por las guerras, sino también porque «nuestros opositores no se detendrán ante nada para tomar el poder».
Según Orbán, ahora «no es momento de desunión, sino de unidad», y por eso pidió a todos que hablaran con sus familias, conocidos y amigos, porque hay mucho en juego el domingo, y que se fíen de las fuentes oficiales. Se suma así a la narrativa que ya ha empezado a extender Balázs Orbán, secretario de Estado de Estrategia de la Oficina del primer ministro, que ha advertido esta semana que teme «que la oposición no acepte la derrota electoral».
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Enrique Serbeto
«Nuestros oponentes no se detendrán ante nada para ganar poder. Coluden con servicios secretos extranjeros. Amenazan a nuestros seguidores con violencia y gritan fraude electoral con acusaciones fabricadas incluso antes de las elecciones. Incluso ahora se organizan manifestaciones y problemas antes de que se cuenten vuestros votos», ha dicho en una de sus últimas declaraciones antes de los comicios. «Hablemos claro. Se trata de un intento organizado de cuestionar la decisión del pueblo húngaro mediante el caos, la presión y la desacreditación internacional», ha hablado claramente de injerencia extranjera.
Inmediatamente después de estas declaraciones de Orbán, el eurodiputado de Fidesz Csaba Dömötör ha anunciado la creación de un Centro de Democracia para vigilar el «fraude electoral». «Fidesz está estableciendo un Centro de Democracia para prevenir el fraude electoral de Tisza, después de que los acontecimientos de las últimas semanas demuestren que los candidatos de Tisza y quienes los respaldan están cruzando todos los límites en la campaña electoral», ha dicho en una rueda de prensa. En ella también ha acusado a «los Tisza» de «actuar violentamente contra activistas de Fidesz, amenazando a los candidatos, distribuyendo comida por votos… Amenazan a quienes no están de acuerdo con ellos y envían a miles de activistas a pequeños asentamientos, obviamente con la intención de presionar a las personas que viven allí». Dömötör ha pedido a todos los ciudadanos que informen de cualquier irregularidad o evento que afecte la equidad de las elecciones, ya sea el día de las elecciones o el día anterior, al Centro de la Democracia.
Las encuestas se mantienen
Las encuestas, mientras tanto, no parecen dejar mucho lugar a dudas. Medián ha publicado una estimación según la cual Tisza, el partido de Péter Magyar, obtendrá una mayoría de dos tercios. El Instituto Nézöpont prevé que el partido de Orbán, Fidesz-KDNP, obtenga 66 escaños individuales, lo que supone una caída significativa en comparación con las 87 victorias individuales de 2022.
El Centro para los Derechos Fundamentales prevé que políticos de Fidesz tan destacados como Balázs Hankó o Bence Tuzson pierdan en sus propios distritos y no lleguen a mantener su plaza de diputados, unos datos que envalentonan a Magyar. «Sois unos bastardos liberales asquerosos», gritó con ironía en el mitin de anoche en la plaza Dunakapu de Györ, en claro ambiente festivo, donde anunció un «cambio de régimen» para el domingo y una «nueva prosperidad».
El caso es que, gobierne quien gobierne, lo más posible es que en mayo estalle una bomba financiera. Hungría afronta un bloqueo total de los fondos de desarrollo de la UE, no solo por el procedimiento sobre el Estado de derecho, sino también por el procedimiento relacionado con el déficit excesivo. El nuevo Gobierno tendrá que afrontar las consecuencias presupuestarias.
Además, hacia finales de mayo o principios de junio llegarán las habituales revisiones de primavera-verano de las tres principales agencias de calificación crediticia, que tampoco auguran nada bueno para la evaluación de riesgos de Hungría. La más preocupante es la opinión de S&P Global, según la cual es necesario un urgente recorte de gasto social y estabilizar las finanzas públicas. Si no se corrige el presupuesto, la agencia de calificación ha planteado la posibilidad de clasificar la deuda soberana de Hungría como no de grado de inversión, es decir, «basura».
