La polarización regional lleva a aranceles del 100% entre Ecuador y Colombia - Colombia
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La polarización regional lleva a aranceles del 100% entre Ecuador y Colombia

El clima de polarización ideológica que internamente viven los países se está trasladando a la política exterior. Los sucesivos giros políticos que se han visto en Latinoamérica –el color político de la región ha cambiado varias veces los últimos años, en ciclos cada vez más … cortos (el predominio en este momento es de derecha)– ha conllevado una creciente confrontación diplomática entre presidentes de signo contrario.
Hasta ahora los desplantes entre mandatarios latinoamericanos habían tomado la forma de insultos recíprocos en redes sociales, pero el desafecto entre los presidentes de Ecuador y Colombia ha pasado a los aranceles comerciales. Mucho se ha discutido sobre la influencia que el estilo de Donald Trump ha tenido en el clima político internacional, pero en este caso resulta inequívoco.

Si Trump no hubiera utilizado los aranceles como arma, hoy el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, no los estaría incrementando a Colombia, ni el presidente Gustavo Petro estaría respondiendo con la misma moneda. Ambos países se están aplicando mutuamente aranceles del 100%, y eso que forman parte del área de libre comercio de la Comunidad Andina de Naciones. Los propósitos de integración regional suramericana han tenido siempre mucho de quimera, pero lo que está habiendo aquí es un retroceso.

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Thalía Flores

Inseguridad fronteriza

La animadversión mutua entre Noboa y Petro tiene mucho que ver con su adscripción ideológica, en los extremos del espectro ideológico de la región. El colombiano, antiguo guerrillero, es hoy el presidente más a la izquierda que ha tenido Colombia; el ecuatoriano, sin llegar a la contundencia de ciertas posturas de Milei (Argentina), Kast (Chile) y Bukele (El Salvador), ha ido adoptando el perfil de un comandante en jefe en guerra contra el crimen organizado. Noboa se ha alineado especialmente con los intereses Washington y tropas estadounidenses participan en operaciones militares en el país.
Precisamente la cuestión de la seguridad está en el origen de la disputa entre Bogotá y Quito. La reorganización del negocio ilícito de la droga tras la desmovilización de gran parte de las FARC, a raíz del plan de paz colombiano de 2016, llevó a que mucha de la producción de cocaína comenzara a sacarse a través de Ecuador. Colombia es el mayor productor de cocaína, seguido de Perú y Bolivia; Ecuador no produce, pero se ha convertido en lugar de paso de los transportes colombianos que buscan sus puertos, especialmente Guayaquil, para la distribución mundial de las cargas. La extensión del narcotráfico ha hecho de Ecuador la nación con mayor tasa de homicidios de la región.
Noboa ha acusado a Petro de no custodiar suficientemente la frontera entre ambos países, al haber retirado tropas colombianas de posiciones fronterizas. Por su parte, Petro acusó a su homólogo de autorizar un bombardeo en territorio colombiano, si bien la caída de una bomba en suelo vecino luego se demostró accidental. En esa confrontación, el presidente ecuatoriano ha vinculado a Petro con un jefe narcotraficante (Fito, el líder de Los Choneros, extraditado a EE.UU. en 2025), insinuando que el dirigente colombiano se entrevistó con él en una visita a la población de Manta; Petro niega esos contactos.
Otra razón de discordia es la defensa que Petro hace de Jorge Glas, exvicepresidente ecuatoriano que, prófugo de la Justicia, Noboa mandó detener en 2024 irrumpiendo en la embajada de México en Quito en la que se refugiaba. Inmiscuyéndose en asuntos del otro país, Petro considera a Glas un preso político y le ha dado la nacionalidad colombiana, aunque no pueda hacer uso de ella.
Como reacción a esas posiciones de Petro, Noboa estableció en enero aranceles del 30% para las importaciones de productos colombianos; en febrero los elevó al 50% y de ahí pasó luego al 100%. Petro respondió cada vez elevando al mismo nivel el recargo sobre productos ecuatorianos que llegan a Colombia.
Noboa asegura que esta guerra comercial no está perjudicando los intereses de su país (destaca que la relación ha pasado de un déficit para Ecuador a un superávit), pero sus ciudadanos han resentido la suspensión de suministro eléctrico desde Colombia, que suele aportar el 12% de la demanda eléctrica del vecino país.
La relación no parece muy reconducible al menos hasta las elecciones presidenciales colombianas, cuya primera tendrá lugar el 31 de mayo y la segunda, el 21 de junio.

Publicado: abril 20, 2026, 12:45 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/polarizacion-regional-lleva-aranceles-100-ecuador-colombia-20260420121016-nt.html

El clima de polarización ideológica que internamente viven los países se está trasladando a la política exterior. Los sucesivos giros políticos que se han visto en Latinoamérica –el color político de la región ha cambiado varias veces los últimos años, en ciclos cada vez más cortos (el predominio en este momento es de derecha)– ha conllevado una creciente confrontación diplomática entre presidentes de signo contrario.

Hasta ahora los desplantes entre mandatarios latinoamericanos habían tomado la forma de insultos recíprocos en redes sociales, pero el desafecto entre los presidentes de Ecuador y Colombia ha pasado a los aranceles comerciales. Mucho se ha discutido sobre la influencia que el estilo de Donald Trump ha tenido en el clima político internacional, pero en este caso resulta inequívoco.

Si Trump no hubiera utilizado los aranceles como arma, hoy el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, no los estaría incrementando a Colombia, ni el presidente Gustavo Petro estaría respondiendo con la misma moneda. Ambos países se están aplicando mutuamente aranceles del 100%, y eso que forman parte del área de libre comercio de la Comunidad Andina de Naciones. Los propósitos de integración regional suramericana han tenido siempre mucho de quimera, pero lo que está habiendo aquí es un retroceso.

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  • Thalía Flores

Inseguridad fronteriza

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Precisamente la cuestión de la seguridad está en el origen de la disputa entre Bogotá y Quito. La reorganización del negocio ilícito de la droga tras la desmovilización de gran parte de las FARC, a raíz del plan de paz colombiano de 2016, llevó a que mucha de la producción de cocaína comenzara a sacarse a través de Ecuador. Colombia es el mayor productor de cocaína, seguido de Perú y Bolivia; Ecuador no produce, pero se ha convertido en lugar de paso de los transportes colombianos que buscan sus puertos, especialmente Guayaquil, para la distribución mundial de las cargas. La extensión del narcotráfico ha hecho de Ecuador la nación con mayor tasa de homicidios de la región.

Noboa ha acusado a Petro de no custodiar suficientemente la frontera entre ambos países, al haber retirado tropas colombianas de posiciones fronterizas. Por su parte, Petro acusó a su homólogo de autorizar un bombardeo en territorio colombiano, si bien la caída de una bomba en suelo vecino luego se demostró accidental. En esa confrontación, el presidente ecuatoriano ha vinculado a Petro con un jefe narcotraficante (Fito, el líder de Los Choneros, extraditado a EE.UU. en 2025), insinuando que el dirigente colombiano se entrevistó con él en una visita a la población de Manta; Petro niega esos contactos.

Otra razón de discordia es la defensa que Petro hace de Jorge Glas, exvicepresidente ecuatoriano que, prófugo de la Justicia, Noboa mandó detener en 2024 irrumpiendo en la embajada de México en Quito en la que se refugiaba. Inmiscuyéndose en asuntos del otro país, Petro considera a Glas un preso político y le ha dado la nacionalidad colombiana, aunque no pueda hacer uso de ella.

Como reacción a esas posiciones de Petro, Noboa estableció en enero aranceles del 30% para las importaciones de productos colombianos; en febrero los elevó al 50% y de ahí pasó luego al 100%. Petro respondió cada vez elevando al mismo nivel el recargo sobre productos ecuatorianos que llegan a Colombia.

Noboa asegura que esta guerra comercial no está perjudicando los intereses de su país (destaca que la relación ha pasado de un déficit para Ecuador a un superávit), pero sus ciudadanos han resentido la suspensión de suministro eléctrico desde Colombia, que suele aportar el 12% de la demanda eléctrica del vecino país.

La relación no parece muy reconducible al menos hasta las elecciones presidenciales colombianas, cuya primera tendrá lugar el 31 de mayo y la segunda, el 21 de junio.

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