Publicado: abril 20, 2026, 12:45 pm
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El clima de polarización ideológica que internamente viven los paÃses se está trasladando a la polÃtica exterior. Los sucesivos giros polÃticos que se han visto en Latinoamérica –el color polÃtico de la región ha cambiado varias veces los últimos años, en ciclos cada vez más … cortos (el predominio en este momento es de derecha)– ha conllevado una creciente confrontación diplomática entre presidentes de signo contrario.
Hasta ahora los desplantes entre mandatarios latinoamericanos habÃan tomado la forma de insultos recÃprocos en redes sociales, pero el desafecto entre los presidentes de Ecuador y Colombia ha pasado a los aranceles comerciales. Mucho se ha discutido sobre la influencia que el estilo de Donald Trump ha tenido en el clima polÃtico internacional, pero en este caso resulta inequÃvoco.
Si Trump no hubiera utilizado los aranceles como arma, hoy el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, no los estarÃa incrementando a Colombia, ni el presidente Gustavo Petro estarÃa respondiendo con la misma moneda. Ambos paÃses se están aplicando mutuamente aranceles del 100%, y eso que forman parte del área de libre comercio de la Comunidad Andina de Naciones. Los propósitos de integración regional suramericana han tenido siempre mucho de quimera, pero lo que está habiendo aquà es un retroceso.
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ThalÃa Flores
Inseguridad fronteriza
La animadversión mutua entre Noboa y Petro tiene mucho que ver con su adscripción ideológica, en los extremos del espectro ideológico de la región. El colombiano, antiguo guerrillero, es hoy el presidente más a la izquierda que ha tenido Colombia; el ecuatoriano, sin llegar a la contundencia de ciertas posturas de Milei (Argentina), Kast (Chile) y Bukele (El Salvador), ha ido adoptando el perfil de un comandante en jefe en guerra contra el crimen organizado. Noboa se ha alineado especialmente con los intereses Washington y tropas estadounidenses participan en operaciones militares en el paÃs.
Precisamente la cuestión de la seguridad está en el origen de la disputa entre Bogotá y Quito. La reorganización del negocio ilÃcito de la droga tras la desmovilización de gran parte de las FARC, a raÃz del plan de paz colombiano de 2016, llevó a que mucha de la producción de cocaÃna comenzara a sacarse a través de Ecuador. Colombia es el mayor productor de cocaÃna, seguido de Perú y Bolivia; Ecuador no produce, pero se ha convertido en lugar de paso de los transportes colombianos que buscan sus puertos, especialmente Guayaquil, para la distribución mundial de las cargas. La extensión del narcotráfico ha hecho de Ecuador la nación con mayor tasa de homicidios de la región.
Noboa ha acusado a Petro de no custodiar suficientemente la frontera entre ambos paÃses, al haber retirado tropas colombianas de posiciones fronterizas. Por su parte, Petro acusó a su homólogo de autorizar un bombardeo en territorio colombiano, si bien la caÃda de una bomba en suelo vecino luego se demostró accidental. En esa confrontación, el presidente ecuatoriano ha vinculado a Petro con un jefe narcotraficante (Fito, el lÃder de Los Choneros, extraditado a EE.UU. en 2025), insinuando que el dirigente colombiano se entrevistó con él en una visita a la población de Manta; Petro niega esos contactos.
Otra razón de discordia es la defensa que Petro hace de Jorge Glas, exvicepresidente ecuatoriano que, prófugo de la Justicia, Noboa mandó detener en 2024 irrumpiendo en la embajada de México en Quito en la que se refugiaba. Inmiscuyéndose en asuntos del otro paÃs, Petro considera a Glas un preso polÃtico y le ha dado la nacionalidad colombiana, aunque no pueda hacer uso de ella.
Como reacción a esas posiciones de Petro, Noboa estableció en enero aranceles del 30% para las importaciones de productos colombianos; en febrero los elevó al 50% y de ahà pasó luego al 100%. Petro respondió cada vez elevando al mismo nivel el recargo sobre productos ecuatorianos que llegan a Colombia.
Noboa asegura que esta guerra comercial no está perjudicando los intereses de su paÃs (destaca que la relación ha pasado de un déficit para Ecuador a un superávit), pero sus ciudadanos han resentido la suspensión de suministro eléctrico desde Colombia, que suele aportar el 12% de la demanda eléctrica del vecino paÃs.
La relación no parece muy reconducible al menos hasta las elecciones presidenciales colombianas, cuya primera tendrá lugar el 31 de mayo y la segunda, el 21 de junio.
