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Elecciones en Brasil, en directo: votaciones, encuestas y última hora de Bolsonaro y Lula da Silva en la segunda vuelta hoy

Bolsonaro mantiene la tradición: Flávio emula a Jair en Belo Horizonte El senador opositor Flávio Bolsonaro emuló a su padre, el exmandatario Jair Bolsonaro, al encabezar ayer sábado un paseo en moto en Belo Horizonte, donde se concentraron miles de simpatizantes para apoyarlo en esta región clave para la segunda vuelta de las elecciones. La capital del estado de Minas Gerais es el segundo mayor colegio electoral y gran estado bisagra del país. Subido a un tráiler en compañía de aliados, Flávio inició una marcha por el centro de la capital mineira, escoltado por cientos de motocicletas, y se dirigió hasta una plaza donde se concentraban miles de seguidores vestidos con los colores verde y amarillo de la bandera brasileña.

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Quién es Lula da Silva, candidato del Partido de los Trabajadores en las elecciones de Brasil: de su paso por la cárcel a sus tramas de corrupción durante sus tres mandatos

25/10/2026

Actualizado a las 13:28h.

Luiz Inácio Lula da Silva, actual presidente de Brasil, a sus 81 años recién cumplidos encara lo que podría ser el desafío definitivo de su larga y épica historia política. Con un país profundamente polarizado y un empate técnico en los sondeos frente a Flávio Bolsonaro, el líder izquierdista se juega la posibilidad de alcanzar un inédito cuarto mandato o el juicio histórico a su trayectoria. Su victoria lo consagraría como el mandatario que más tiempo ha gobernado Brasil durante la democracia, mientras que su derrota podría ser el ocaso de uno de los políticos más relevantes de la historia contemporánea sudamericana.
La biografía de Luiz Inácio de la Silva, o simplemente Lula, carga tintes de epopeya cinematográfica. Lula nació el 27 de octubre de 1945 en Caetés, una paupérrima región de interior del nordeste brasileño azotada crónicamente por la sequía, el hambre y la falta de infraestructuras básicas. Huyendo de la miseria extrema, su madre, doña Lindu, cargó con él y sus hermanos en un precario camión sin cobertura a finales de 1952. Emprendieron así un éxodo de trece días hacia el próspero estado de São Paulo, el motor industrial de Brasil.

Establecido en el cinturón industrial paulista, el joven nordestino conoció de cerca la dureza de la supervivencia urbana. Trabajó como limpiabotas, tintorero, recadero y vendedor callejero en los muelles de Santos. A los 14 años obtuvo un diploma técnico como tornero mecánico y se mudó al polo automotriz de São Bernardo do Campo, para trabajar en las fábricas metalúrgicas de esa industria. Fue en esa época que Lula sufrió el accidente en que perdió el dedo meñique de la mano izquierda en el torno de una fábrica.

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Emili J. Blasco

Fundación del Partido de los Trabajadores

Su ingreso en el sindicalismo durante la dictadura militar fue impulsado por su hermano Frei Chico, militante comunista. Pero su carisma natural y su capacidad negociadora lo llevaron rápidamente a la presidencia del poderoso Sindicato de Metalúrgicos de São Bernardo do Campo. Desde allí, a finales de los 70, desafió al régimen militar liderando huelgas masivas que paralizaron la industria y proyectaron su liderazgo a nivel nacional, costándole incluso ser encarcelado por un mes en 1980.

Más de 50 heridos y 31 detenidos tras el desalojo de las acampadas por la vivienda de Lisboa y Oporto

Más de 50 personas han resultado heridas 31 están detenidas tras el desmantelamiento de las acampadas por la vivienda levantadas en Lisboa y Oporto en una amplia operación policial amparada porque las autoridades las consideran «ilegales».La acampada ha informado de 50 heridos, 20 en la plaza de Pedro IV de Lisboa y 30 en la plaza de Juan I de Oporto, pero la Policía solo ha confirmado once, cinco en Lisboa y seis en Oporto, tres de ellos policías. «Uno de los policías ha resultado herido por un cánido de un manifestante en Lisboa», ha apuntado la Policía.La Policía había informado en repetidas ocasiones de que consideraban tales acampadas como «ilegales», y que a partir de las 00.30 (hora local) de este domingo 25 de octubre, tenían orden de retirarlas, mientras han reiterado que los manifestantes tenían el derecho a quedarse en el lugar sin las estructuras.En cuanto a los detenidos, se ha informado de 31 arrestos por desobediencia, 25 en Lisboa y seis en Oporto. Asimismo se han incautado de 171 tiendas de campaña, 117 en Lisboa y 54 en Oporto.En Lisboa, una veintena de personas han recibido atención sanitaria en el Hospital de San José. «He visto directamente veinte heridos (en urgencias). Me han agredido en una carga policial. Había personas tiradas, por el suelo, con una violencia atroz», ha relatado una de las personas que han presenciado la intervención, Mariana Carneiro, citada por el diario ‘Público’.»Delante mía había un joven que se estaba llevando golpes por todas partes, también en la cabeza. Pensé que lo iban a matar, que lo iban a matar», ha añadido.La propia acampada ha organizado un equipo de cuidados médicos en la cercana plaza de la Figueira que ha prestado los primeros auxilios a varias personas antes de la llegada de efectivos del Instituto Nacional de Emergencias Médicas (INEM).»No ha habido diálogo. El diálogo ha sido con porra, escudo, violencia y empujones. Fuese quien fuese quien tuvieran delante: mujer, hombre, joven, mayor, más fuerte, más delgado, daba igual», ha añadido Carneiro a las 8.00 horas. «Ahora me voy a mi casa con la certeza de que en este país los gobernantes no tienen ningún respeto a la Constitución de la República Portuguesa», ha apuntado.En Oporto los policías de la Unidad Especial de Policía han empleado perros policía, como en Lisboa, y además táseres. La operación se produjo de manera más inmediata ya que los agentes usaron rápidamente sus escudos para empujar a los movilizados hacia fuera de la plaza.»Restauración de la legalidad»La Policía portuguesa ha defendido la intervención «pautada por los principios de legalidad, proporcionalidad, adecuación y necesidad» para la «restauración de la legalidad tras la ocupación de espacios públicos».»Esta acción policial ocurre en una secuencia de mantenimiento de manifestaciones a lo largo del tiempo y tras registrarse daños en el patrimonio público y de la necesidad de retirar estructuras de acampada instaladas sin la autorización legal necesaria y en condiciones contrarias a la legislación aplicable», añade.Reconocen que las manifestaciones fueron comunicadas a las autoridades competentes, pero «el ejercicio del derecho de manifestación no dispensa del cumplimiento de las demás disposiciones legales» tales como el «límite temporal establecido para las condiciones de utilización y ocupación del espacio público».Defienden además que se realizaron todas las diligencias para que los manifestantes retiraran voluntariamente las tiendas, pero «se volvió necesaria la intervención policial» ante «el no acatamiento de las orientaciones transmitidas». «La Policía respeta y garantiza el ejercicio del derecho de reunión y de manifestación, consagrado a nivel constitucional», pero deben respetarse «los derechos de los demás ciudadanos». Así destaca el comportamiento «cívico» y «responsable» de los manifestantes que marcharon el sábado por varias ciudades del país.Escalada en las callesLa escalada de tensión en las calles, que ya dejó 55 detenidos el martes en el desmantelamiento del primer campamento en Lisboa y cerca de 40 heridos tras una carga policial en Oporto el pasado 15 de octubre, ha elevado la presión sobre las instituciones para buscar salidas políticas al encarecimiento del coste de la vida.Ante esta crisis social, el presidente de Portugal, António José Seguro, ha decidido intervenir convocando para el próximo 29 de octubre a todos los partidos políticos con representación parlamentaria. Se trata de la primera ronda de contactos de este tipo desde su llegada a la Presidencia el pasado mes de marzo.El jefe del Estado busca así impulsar un gran pacto de Estado entre las distintas formaciones que permita acordar medidas urgentes y a largo plazo.»Un problema concreto y humano exige respuestas igualmente concretas y humanas», defendió recientemente el presidente luso, quien ha instado a cruzar propuestas de todos los partidos para encontrar puntos de consenso que palíen la emergencia habitacional.

Quién es Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal en las elecciones de Brasil: de su trayectoria en la política a sus escándalos de corrupción

25/10/2026

Actualizado a las 13:29h.

A sus 45 años, Flávio Nantes Bolsonaro ha dejado de ser el mero escudero de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, para convertirse en el principal líder de la derecha radical en Brasil. El primogénito de Jair, nacido el 30 de abril de 1981 en el municipio de Resende, en el Estado de Río de Janeiro, es el candidato del Partido Liberal (PL) a la Presidencia de la República y el favorito en una disputa palmo a palmo en la segunda vuelta contra Luiz Inácio Lula da Silva. Abogado de formación, su ascenso político representa la consolidación de un proyecto familiar que, pese a las condenas y escándalos, aspira a reconquistar el Palacio del Planalto.
Flávio es el primogénito del primer matrimonio de Jair con Rogéria Nantes Braga, que también está involucrada en política. Llamado ’01’ por su padre, que enumera a los hijos como se hace en el ejército, el candidato inició la maquinaria de nepotismo de su progenitor, abriendo el camino legislativo a sus hermanos, Carlos y Eduardo, que también son importantes líderes de la derecha radical brasileña.

Pese a seguir una carrera civil, Flávio tiene fuertes lazos con la vida castrense. Su infancia transcurrió en un barrio militar, la Vila das Agulhas Negras, el complejo residencial de la academia militar en la ciudad de Resende, en el estado de Río de Janeiro, donde su padre servía como artillero y paracaidista del Ejército brasileño.

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SEGUNDA VUELTA PRESIDENCIAL

Verónica Goyzueta

Comenzó su carrera política muy joven, cuando fue elegido diputado estatal de Río de Janeiro en 2002, a los 21 años, ya siguiendo los pasos de su padre, que era diputado en el Congreso Nacional. Su carrera política precoz estuvo marcada por lo que los críticos denominan el ‘privilegio dinástico’. Permaneció en la Asamblea Legislativa de Río de Janeiro (Alerj) durante cuatro mandatos consecutivos. En este tiempo, construyó una base electoral apoyada en la defensa férrea de las fuerzas policiales y militares y en la reducción de las restricciones en el uso de armas a ciudadanos comunes. Además, mantuvo un discurso de mano dura en seguridad pública, que es parte de su actual campaña.

El programa electoral de Lula da Silva y el Partido de los Trabajadores para las elecciones de Brasil: sus medidas en economía, seguridad, seguridad de la mujer y política exterior

25/10/2026

Actualizado a las 13:29h.

Un documento de 84 páginas delinea el futuro que Luiz Inácio Lula da Silva quiere para el país que todavía gobierna. El político izquierdista, de 81 años, aspira a un cuarto mandato. Lo hace arropado por el Partido de los Trabajadores (PT) y frente a la derecha radical de Flávio Bolsonaro, que sorprendió alzándose con la victoria en la primera vuelta de las elecciones presidenciales.
Entre el primer paso de los brasileños por las urnas y el que acontecerá este domingo, el político ha aprobado ‘in extremis’ una enmienda constitucional para eliminar el conocido como ‘régimen 6×1’, es decir, las semanas laborales de seis días. Esta medida, que entraba dentro de su programa electoral y ha conseguido el voto favorable de 75 senadores, limita a un máximo de 40 las horas que deben trabajarse a la semana. La enmienda fue el centro de controversias entre ambos candidatos, pues Bolsonaro se mostró crítico con ella durante meses, aunque cambió de opinión el pasado martes, en vísperas de la segunda vuelta, al afirmar que «la mayoría de los trabajadores brasileños» apoyaban la norma.

Pero son más las medidas que el partido de Lula recoge en el escrito, bautizado ‘Directrices para el programa de transformación de Brasil: un país soberano, democrático, desarrollado, sostenible y creativo’, que comienza sus páginas haciendo alusión al intento de golpe de Estado que llevó a cabo el padre del candidato de la oposición, Jair Bolsonaro, el 8 de enero de 2023.

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Verónica Goyzueta

En su presentación, publicada en la página web oficial del partido junto al documento, apuntan también que el Brasil por el que apuestan «no es una utopía lejana ni una promesa vaga», sino la continuación de un proyecto por el que ya ha trabajado en sus anteriores legislaturas. Refugiado en la experiencia que le han aportado sus múltiples mandatos, el PT critica a quienes «venden mentiras a la población» y se presentan «como algo nuevo».

La Policía portuguesa desaloja por segunda vez en cinco días las acampadas por la vivienda

Hacia las dos de la madrugada de este domingo (tres de la madrugada, hora peninsular española), la Policía de Seguridad Pública (PSP) entró en la plaza del Rossio, en el corazón de Lisboa, y en la plaza D. João I de Oporto para retirar las … tiendas que los manifestantes por el derecho a la vivienda habían vuelto a montar el sábado, tras una jornada de marchas en varias ciudades del país. Es el segundo desalojo en cinco días.
Según el balance oficial de la PSP, 31 personas fueron detenidas por desobediencia, 25 en Lisboa y 6 en Oporto, y pasarán este lunes a disposición judicial. La Policía contabiliza siete heridos, cinco en la capital y dos en Oporto: cuatro manifestantes y tres agentes, uno de ellos mordido en Lisboa por el perro de una de las personas que protestaban. La Policía Municipal confiscó 171 tiendas: 117 en el Rossio y 54 en Oporto.

La versión de los manifestantes es muy distinta. El movimiento Acampada de Lisboa denuncia en sus redes sociales que hubo «decenas de manifestantes brutalmente agredidos por la Policía de intervención». La organización habla en total de 60 heridos, veinte de ellos atendidos en el hospital de São José de Lisboa, y acusa a los agentes de usar pistolas eléctricas y perros.

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Virginia López

En un comunicado, la PSP justifica la operación como una forma de «reponer la legalidad y garantizar la utilización regular de los espacios públicos». Asegura que se hicieron «todas las diligencias» para que los manifestantes retiraran las tiendas voluntariamente, pero que «la intervención policial fue necesaria» porque no «acataron las orientaciones transmitidas». Recuerda además que comunicar una manifestación no exime de respetar los límites horarios y las condiciones de uso de la vía pública. En Oporto, la Policía había ofrecido a los manifestantes pasar la noche en la plaza si desmontaban las tiendas, pero estos se negaron.

«En este país manda la ley»

El martes pasado, poco antes del amanecer, la PSP ya había desmontado el campamento del Rossio con 55 detenidos. Ese mismo día, el ministro de Administración Interna, Luís Neves, ex director nacional de la Policía Judicial, dio por zanjada la protesta: «Las acampadas y los campamentos han terminado». Advirtió de que «en este país manda la ley» y de que la Policía respondería «con la fuerza adecuada». Además, pidió a los manifestantes que no se dejaran «infiltrar por extremistas». Al ser preguntado por quién dio la orden, se remitió a la Policía: «Son cuestiones operativas. La PSP eligió la forma y el modo de actuar».

La Policía desaloja a una de las manifestantes en la plaza lisboeta del Rossio.

(EFE)

La tensión venía de antes. La acampada de Oporto empezó el 10 de octubre y una carga policial anterior dejó allí 39 heridos, dos de ellos graves. La Inspección General de Administración Interna abrió una investigación y el ayuntamiento de Oporto pidió a la Defensora del Pueblo que evaluara si la actuación fue proporcionada. Este sábado hubo además asambleas en Braga, Coimbra y Aveiro. Tras el desalojo, la consigna fue la misma en las dos ciudades: «Volveremos». En Lisboa, los manifestantes se convocan cada tarde a las siete en el Rossio.

La ley de la discordia

Las acampadas nacieron como protesta contra la reforma de la ley de arrendamiento impulsada por el Gobierno de centroderecha de Luís Montenegro, que facilita los desahucios y elimina el límite del 2% a las subidas en los nuevos contratos de alquiler. La reforma superó una primera votación en el Parlamento el pasado 30 de septiembre y todavía le queda la tramitación definitiva. Los manifestantes exigen su retirada en un país donde el precio de compra de la vivienda se ha disparado más de un 70% desde 2021 y los alquileres han subido casi un 50%. Según un informe del Consejo Europeo elaborado con datos de Deutsche Bank y publicado hace un año, los lisboetas destinan a la vivienda el equivalente al 116% de su salario, la proporción más alta de la UE, frente al 74% de Madrid y Barcelona.
El Gobierno, por su parte, culpa a la izquierda. El ministro de la Presidencia, António Leitao Amaro, atribuye la crisis a la ley de alquileres aprobada en tiempos de la alianza del socialista António Costa con el Bloque de Izquierda y los comunistas. La define como «una ley castradora, que castiga la decisión de los propietarios de poner casas en el mercado del alquiler», y subraya que «no fue aprobada por nosotros».
Aunque señala como causa principal la falta de viviendas, Leitao Amaro admite que el aumento de la inmigración ha presionado el mercado. Pero matiza que la culpa no es de los inmigrantes que buscan casa, sino de «la irresponsabilidad de los políticos que gobernaron el país y abrieron las puertas» (en referencia a los anteriores gobiernos socialistas) sin aumentar la oferta de vivienda.