Trump bloquea a última hora una ley de vivienda para imponer su agenda electoral
La ratificación de una de las principales leyes de vivienda aprobada los últimos años estaba preparada para este miércoles en el Capitolio. La legislación había superado un año de negociaciones y acababa de ser aprobada por amplias mayorías en la Cámara de Representantes y el … Senado, en una demostración poco común de alianza bipartidista sin intervención del presidente. Pero, en un giro inesperado, Donald Trump canceló el acto apenas unas horas antes de que comenzara, quejándose de que no le aprueben su ley de reforma electoral, con la que lleva insistiendo meses tras sus denuncias de fraude en los comicios de 2020.
El presidente anunció en su red social, Truth Social, que no firmará la ley hasta que el Congreso apruebe la ley SAVE America, esa polémica propuesta de reforma electoral. Trump calificó esa iniciativa de «emergencia nacional» y decidió utilizar la ley de vivienda como instrumento de presión política.
La maniobra supone un nuevo ejemplo de la forma de gobernar del presidente en este segundo mandato. Aunque la ley de vivienda incluye medidas que él mismo había respaldado, como limitar el peso de los grandes fondos de inversión en el mercado de la vivienda unifamiliar y aumentar la oferta de viviendas asequibles, Trump ha decidido supeditar su promulgación a otro objetivo político completamente distinto, y así mostrar fuerza ante su partido.
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Marina Martínez
Si el presidente no firma ni veta la ley, la Constitución establece que el proyecto se convierte automáticamente en ley transcurridos diez días hábiles.
La ley SAVE America es una de las grandes prioridades de Trump. La propuesta plantea endurecer los requisitos para votar, exigir una identificación con fotografía en los colegios electorales y restringir de forma significativa el voto por correo. Los demócratas sostienen que la medida podría dificultar el acceso a las urnas para millones de ciudadanos y, hasta ahora, la iniciativa no cuenta con apoyos suficientes en el Congreso para salir adelante.
Unos minutos después de cancelar la firma, Trump recibió otro revés en su principal prioridad legislativa. Un juez federal bloqueó este miércoles la entrada en vigor de su exigencia de que los votantes acrediten con documentos su ciudadanía estadounidense para poder registrarse y votar.
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La cancelación de la ceremonia tomó por sorpresa incluso a los dirigentes republicanos. El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, reconoció que había hablado con Trump esa misma mañana y que el mandatario pretende utilizar el margen de diez días que tiene constitucionalmente. Johnson insistió en que sigue convencido de que el presidente acabará promulgándola.
Si Trump veta la ley, esta no entrará en vigor salvo que la Cámara de Representantes y el Senado logren anular el veto con una mayoría de dos tercios en ambas cámaras, lo que sería un repudio abierto de Trump.
Un mensaje interno
Más que un veto, la decisión es un ejercicio de poder político. Trump ha convertido una ley de consenso, aprobada de forma muy popular en el Congreso, en una moneda de cambio para intentar desbloquear otra de sus prioridades legislativas. El mensaje es también interno: ninguna iniciativa, incluso las respaldadas por la propia Casa Blanca, está por encima de la agenda política del presidente.
Los demócratas aprovecharon la decisión para acusar a Trump de anteponer sus objetivos políticos a los problemas cotidianos de los estadounidenses. La senadora Elizabeth Warren, una de las impulsoras de la ley, afirmó que el presidente está «dando la espalda» a medidas destinadas a reducir los costes de la vivienda en un momento en el que el acceso a la vivienda se ha convertido en una de las principales preocupaciones económicas de millones de familias.
La Casa Blanca, sin embargo, parece confiar en que la presión dé resultados. Trump se reunirá con la dirección del partido republicano para estudiar fórmulas que permitan incorporar algunos elementos de la ley electoral a un futuro paquete presupuestario aprobado únicamente con votos republicanos.

