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Seis muertos al chocar dos helicópteros en Río de Janeiro

Al menos seis personas han muerto el domingo después de que dos helicópteros chocaran en pleno vuelo al oeste de Rio de Janeiro, según han informado los bomberos en un comunicado. El accidente se produjo en el barrio de Recreio dos Bandeirantes, en la … zona de Barra da Tijuca.
«Los reportes indican que los helicópteros colisionaron en el aire y se estrellaron en el estacionamiento de un concesionario de autos eléctricos», señala el texto.

«Se han confirmado al menos seis fallecidos, todos eran miembros de la tripulación de las aeronaves involucradas en el accidente», precisa.
El impacto se produjo contra un aparcamiento en el que había numerosos autos eléctricos estacionados, lo que provocó un gran incendio en el lugar. En las imágenes difundidas por medios locales mostraban una densa columna de humo negro elevándose desde varios coches, que estallaron en llamas tras el accidente. Según los bomberos, el incendio afectó al menos a 20 vehículos.

🚨 URGENTE: Cinco pessoas morreram após a colisão de dois helicópteros no Recreio dos Bandeirantes, no Rio de Janeiro. O acidente aconteceu próximo ao Centro de Futebol Zico (CFZ). pic.twitter.com/O2ZBluJvah— Lázaro Rosa 🇧🇷 (@lazarorosa25) June 14, 2026
Los accidentes de aeronaves pequeñas son frecuentes en Brasil, el quinto país más grande del mundo. El mes pasado, una avioneta se estrelló contra un edificio en la ciudad de Belo Horizonte, en el sureste del país, causando la muerte del piloto y el copiloto.

Suiza rechaza en referéndum limitar su población para reducir el número de extranjeros

Con un 55% de los votos en contra y un 45% a favor, Suiza rechazó este domingo en referéndum la iniciativa para establecer un límite de población y prohibir por ley que los actualmente 9,1 millones de habitantes superen los 10 millones antes … de 2050. Si hubiese triunfado el ‘Sí’, habría sido necesario restringir la reunificación familiar y negar provisionalmente a los solicitantes de asilo admitidos el derecho a permanecer en el país.
Los socialdemócratas hablan de una «victoria histórica para una Suiza abierta» y en la UE se respira con cierto alivio. Una Suiza de menos de 10 millones de habitantes tendría también que expulsar población residente permanente y rescindir el Acuerdo sobre la Libre Circulación de Personas con la Unión Europea, que desde 2002 otorga a los ciudadanos de la UE acceso no discriminatorio al mercado laboral suizo y viceversa.

El referéndum permite ver, sin embargo, el alto porcentaje de población de acuerdo con una iniciativa presentada por el nacionalista Partido Popular Suizo (SVP), casi la mitad del electorado, así como una enconada división entre el voto urbano y el rural. En ciudades como Basilea y Zúrich, una clara mayoría de ciudadanos votó en contra de la iniciativa, mientras que en cantones rurales de habla alemana como Schwyz la iniciativa ha contado con el apoyo necesario.

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Zanny Minton Beddoes

Fernando Belzunce

La democracia directa permite a los suizos pronunciarse a menudo en referéndum sobre casi cualquier asunto, desde la sustitución del servicio militar obligatorio masculino por otro cívico universal, rechazada en 2025, hasta el establecimiento de subvenciones a los ganaderos que críen a sus animales con cuernos. Durante meses, Suiza ha vivido un intenso debate público sobre la importancia filosófica, económica y ética de los cuernos de las vacas.
Ya sean aprobadas las propuestas, como la prohibición de minaretes en las mezquitas en 2009, o rechazadas, como la renta básica universal en 2016, lo cierto es que estas votaciones y sus debates ejercen una reconocida influencia en la política del resto de países europeos. Especialmente, porque ponen sobre la mesa y permiten exponer muy abiertamente argumentos sobre asuntos que en otras democracias no escalan hasta la agenda legislativa. Basta con que un ciudadano suizo tenga una idea y recoja 100.000 firmas en un plazo de 18 meses para que el país la vote en referéndum.
En este caso, el SVP catalizó en un referéndum el malestar que la inmigración está causando entre la población del país helvético, aunque se trata de una inmigración europea, con contrato de trabajo bajo el brazo y con un nivel adquisitivo incluso por encima de la media. Estos expatriados, según el SVP, ejercen una fuerte presión sobre la vivienda, las infraestructuras, el transporte y el medio ambiente, además de hablar mayoritariamente inglés, en lugar de francés o alemán, que son los dos idiomas oficiales en Suiza. La votación fue presentada en campaña como una «iniciativa de sostenibilidad».

Prescindir de la inmigración cualificada

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El resto de los partidos políticos, así como las organizaciones empresariales y los sindicatos, se habían opuesto frontalmente a la propuesta y habían lanzado una intensa campaña a favor del ‘No’. Para ello, argumentaban que una medida de este tipo pondría en peligro la economía suiza, que depende en gran parte de trabajadores extranjeros cualificados, y forzaría una ola de salidas de empresas del país. Temían incluso un caos en el sistema sanitario, en el que trabajan 40.000 médicos extranjeros y 20.000 enfermeros de otras nacionalidades.
La participación electoral en los 24 cantones osciló entre el 50% y más del 65%, una de las diez mayores desde la introducción del sufragio femenino en 1971, según el politólogo Lukas Golder, de la empresa demoscópica GFS Bern. «Se puede decir que es la primera vez que tenemos una supermovilización en esta legislatura», dice. La atribuye al «alto nivel de las emociones en una situación geopolíticamente incierta, y a las elevadas cantidades de dinero invertidas en la campaña, un punto decisivo para la interpretación del resultado».

La participación electoral en los 24 cantones osciló entre el 50% y más del 65%, una de las diez mayores desde la introducción del sufragio femenino en 1971

Esta alta participación, junto con la polarización que se advierte en el resultado, demuestra que muchos suizos perciben la inmigración como una amenaza, a pesar de las particulares características que adquiere en este país, y sugiere que esa percepción ha de ser tenida en cuenta. Desde el cambio de milenio, la población en Suiza ha crecido en 1,7 millones de personas, alrededor de una cuarta parte, y los extranjeros representan ya alrededor del 27% del total, la mayoría procedentes de Italia, Alemania y Portugal.

Cómo limitar la población de un país

¿Puede un país establecer un límite legal a su propia población? Y, en caso afirmativo, ¿cómo se hace? Las encuestas previas a la votación demostraban que, para los indecisos, resultaba clave la respuesta a cómo funcionaría exactamente ese límite, que el SVP no llegó a especificar durante la campaña. El único caso conocido es China, que durante décadas impuso su ‘política del hijo único’. La propuesta sometida a referéndum establecía obligar al Gobierno a tomar medidas en cuando la población suiza llegase a 9,5 millones, empezando por limitar el asilo y eliminar la reagrupación familiar. Luego seguiría cancelar el Acuerdo de Libre Circulación con la UE, dejando abierto cómo continuaría el proceso una vez que los afectados fuesen los habitantes de nacionalidad suiza. Esta posibilidad es sin embargo lejana, ya que más del 20% de los suizos tienen más de 65 años. En 2025, por primera vez, hubo más mayores de 65 que menores de 20 años.

Marcel Dettling, presidente del SVP, calificó la votación como «un duro golpe para Suiza». Además, llamó a seguir la lucha y «desplazarla en adelante hacia las relaciones con la UE», advirtiendo de que «es importante evitar la expansión de la libre circulación de personas a toda costa dentro del marco del nuevo paquete de tratados con la UE que está sobre la mesa».

Qué se sabe del accidente de puenting en el que ha muerto María Eduarda Rodrigues: la lanzaron sin cuerda y hay 6 detenidos

Brasil está conmocionado tras el accidente ocurrido este sábado en el estado de Sao Paulo, en el que una joven de 21 años, María Eduarda Rodrigues de Freitas, murió tras precipitarse cuando hacía puenting sin que una cuerda la sujetara al punete desde el que fue lanzada.Los hechos ocurrieron en el llamado Puente del Esqueleto, en el municipio de Limeira, estado de Sao Paulo. María Eduarda, estudiante de Educación Física y Gestión Deportiva, había viajado junto a su novio desde Jandira, su localidad natal, para participar en el evento de bungee jumping.La idea era protagonizar un salto de 40 metros, para lo que contrató los servicios de las compañías Entre cuerdas e Ih voei. María Eduarda, junto a otro centenar de participantes, pagó 180 reais (unos 30 euros) por participar en el evento.Poco antes del dramático suceso, la joven llegó incluso a compartir una foto desde el puente en el que iba a saltar, preguntándose «quién era el loco» que le iba a permitir lanzarse desde esa altura.Y llegó el momento clave. La joven llevaba puesto el arnés necesario, pero alguien olvidó pasar por él la cuerda que la sujetaría al puente. Lo dramático del hecho es que en los vídeos difundidos por redes sociales del suceso, se ve cómo alguien exclama «¡la cuerda!», pese a lo que los empelados, tres, encargados de lanzarla al vacío, no dudan en arrojarla.La muerte de la joven fue instantánea y su novio, con el que planeaba casarse, tuvo que ser hospitalizado de urgencia tras sufrir un shock al presenciar la caída de su pareja.La Policía Militar informó de que, tras el episodio, dos de los empleados de la organización del evento se dieron a la fuga por la zona boscosa cercana, aunque después fueron localizados con la ayuda de un helicóptero. Hubo otros cuatro detenidos más, para un total de seis.El bungee jumping no está regulado en Brasil, pero tampoco está prohibido, por lo que jornadas de este tipo se celebran habitualmente en este país.

La clínica de rehabilitación suiza que ya trata a niños por su adicción al teléfono móvil: «Es una epidemia masiva»

Desde hace años, los expertos alertan del peligro de la exposición de los menores de edad al teléfono móvil. Ahora, se ha conocido que hay niños de tan solo 14 años que piden ser tratados en clínicas de rehabilitación.Tal y como recoge este domingo el Mirror en un reportaje, Jan Gerber, fundador de la clínica de recuperación Paracelsus Recovery, con sede en Suiza, dice que lo que está ocurriendo es «una epidemia masiva».»Los algoritmos están diseñados para manipular el sistema de recompensa [del cerebro]. Todas estas son actividades dopaminérgicas. Desplazarse por la pantalla es una cosa, pero acumular ‘me gusta’ o comentarios que suban de nivel, todo eso está diseñado para enganchar a la gente», dice Gerber.»Y cuando el cerebro aún se está formando, es mucho más vulnerable a una edad temprana, y a esa edad no están preparados para resistirlo. Es como una cocaína digital», dice.Gerber comentó que padres de niños incluso menores de 14 años se han puesto en contacto con él, pero que legalmente todavía no puede atenderlos en su clínica en Suiza.Preguntado sobre qué señales de alerta de adicción a las redes sociales deberían tener en cuenta los padres, Gerber dice: «La más obvia es la cantidad de tiempo que pasan frente a la pantalla o usando aplicaciones».»El aislamiento social es otra señal, como fingir dolor de cabeza o cansancio diciendo ‘me voy a acostar temprano’, etc., pero en realidad están usando el teléfono o la tablet debajo de las sábanas. Estas son señales reveladoras», dice el experto en adicciones.Gerber admite que tratar la enfermedad es «sumamente difícil» y «lleva tiempo». Sin embargo, afirma que los médicos de su clínica han tenido éxito recientemente al tratar a pacientes jóvenes con un sistema de cartas de estilo de juego para ayudarlos a sobrellevar y expresar sus sentimientos.

Tres policías heridos y un sospechoso abatido en un tiroteo en Filadelfia

Un tiroteo registrado en el vecindario de Wynnefield, en la ciudad de Filadelfia (Pensilvania, Estados Unidos), se ha saldado este domingo con el atacante muerto y tres agentes de Policía con heridas leves.Tras el enfrentamiento, los policías y el atacante han sido trasladados de urgencia al Hospital Penn Presbyterian donde, a las 23:08 (hora local) el asaltante ha sido declarado muerto por las asistencias. No obstante, según ha informado la cadena CBS, el pronóstico de los policías es favorable y se espera que los tres efectivos se recuperen por completo y sin mayores complicaciones.»Estos hombres y mujeres dan su vida por este trabajo, por lo que estamos muy agradecidos de que esta noche vayan a sobrevivir a sus heridas, y seguiremos avanzando como departamento», ha dicho el jefe de policía de Filadelfia, Kevin Bethel, en una rueda de prensa sobre sus compañeros.»(El atacante) abrió fuego contra todos los agentes que estaban allí. Había cuatro agentes allí, tres resultaron heridos», ha confirmado. A su vez, ha ampliado que una mujer que se encontraba en las inmediaciones ha sido trasladada al Hospital Jefferson, sin resultar herida.»Me han dicho que también llevaron a una mujer al Jefferson Hospital, quizá sin heridas. Aparece en el vídeo, pero no estoy seguro de si hay alguna lesión relacionada con eso. Había una mujer propietaria de un coche que recibió disparos, pero no tengo constancia de que nadie resultara herido», ha dicho.Las autoridades han repetido que la investigación se encuentra en una fase temprana y todavía no conocen el motivo del enfrentamiento. «¿Por qué decidió acercarse a esa escena y enfrentarse a los agentes? ¿Fue algo premeditado o no? Lo analizaremos para averiguarlo», ha concluido.La alcaldesa de la ciudad, Cherelle Parker, ha querido unirse al agradecimiento del trabajo de los policías y ha sentenciado que la ciudad, «esta vez, ha ganado».»Les pido que hagan lo más importante que para nosotros, como ciudad, podemos hacer ahora mismo para apoyar a estos oficiales y a sus familias, y a los hombres y mujeres aquí, en el Departamento de Policía de Filadelfia, quienes ponen sus vidas en la línea a diario para proteger y servir», ha matizado la alcaldesa.

La inmigración reabre las viejas heridas en Irlanda del Norte

La primera vez que uno ve cerrarse las puertas de los llamados «muros de paz» en Belfast comprende que el conflicto norirlandés pertenece al pasado mucho menos de lo que sugieren los libros de historia. Dos puertas metálicas, separadas por apenas unos metros, se cierran … una frente a la otra cuando cae la tarde.
Más de un cuarto de siglo después del Acuerdo de Viernes Santo, los accesos que separan algunos barrios históricamente enfrentados continúan clausurándose en un recordatorio silencioso de que la paz llegó antes que la confianza y de que las cicatrices de los ‘Troubles’ (‘Los Problemas’) siguen formando parte de la vida cotidiana de Irlanda del Norte.

Durante los disturbios que han sacudido Belfast y otras localidades esta semana tras el apuñalamiento de Stephen Ogilvie a manos de un ciudadano sudanés solicitante de asilo, esas viejas barreras parecen adquirir un significado renovado. Los ataques contra viviendas, comercios y alojamientos vinculados a inmigrantes y solicitantes de asilo han vuelto a colocar la inmigración en el centro del debate público.

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Ivannia Salazar

Sin embargo, cuanto más tiempo pasa uno recorriendo las calles de Belfast y hablando con vecinos, comerciantes, trabajadores extranjeros y residentes de toda la vida, más evidente resulta que esta historia no trata únicamente de inmigración. También trata de identidad, de memoria y de una sociedad que nunca terminó de desprenderse completamente de las lógicas del sangriento conflicto. «Todo lo que hizo falta fue una chispa», resume el profesor Liam Kennedy, de la Queen’s University. «Pero las tensiones ya estaban ahí».
Durante un recorrido por la ciudad resulta imposible no fijarse en las banderas. En algunos barrios de tradición unionista predominan las británicas y también las israelíes; en zonas de tradición nacionalista son habituales las irlandesas y las palestinas. Los símbolos no están distribuidos al azar. Delimitan territorios, identidades y memorias colectivas que se mezclan incluso con otras más allá de las fronteras.
Lo llamativo es que estas desaparecen en los barrios más ricos o socialmente mixtos. «Si ves muchas banderas, normalmente estás en un barrio obrero», comenta un taxista.

En los barrios unionistas predominan las banderas británicas e israelíes; en los nacionalistas son habituales las irlandesas y palestinas

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Durante décadas, la gran fractura de Irlanda del Norte fue la que separó a la comunidad unionista, mayoritariamente protestante y partidaria de seguir formando parte del Reino Unido, de la comunidad nacionalista o republicana, mayoritariamente católica y favorable a una Irlanda unificada.
La mayoría del electorado nacionalista apoyó además la permanencia en la Unión Europea durante el referéndum del Brexit, mientras que buena parte del voto unionista respaldó la salida del Reino Unido del bloque comunitario. En Irlanda del Norte la división histórica no es solo religiosa. También es constitucional, identitaria y, desde el Brexit, en buena medida europea.

La división política internacional también es clara en Irlanda del Norte. En la primera foto, un mural contra el islam y contra la inmigración en un barrio unionista de Belfast. En la segunda imagen, un cartel en un barrio nacionalista y católico homenajea a terroristas del IRA y palestinos, como Charle Hughes y Leia Jaled. En la tercera, Gerry Adams (a la izquierda), controvertida figura histórica del partido nacionalista Sinn Féin, en una concentración contra el racismo tras los disturbios. .

(Afp )

Narrativa cuestionada

Tras los disturbios registrados en Ballymena el año pasado, el historiador Jack Crangle, autor de uno de los primeros trabajos académicos dedicados a reconstruir la historia de las comunidades inmigrantes en la región, publicó un artículo en el que apunta que «contrariamente a la creencia popular, Irlanda del Norte tiene una larga historia tanto de inmigración como de xenofobia y racismo». «La idea de que el racismo llegó con la inmigración reciente no encaja con la evidencia histórica», sostiene.
En su investigación, Crangle recuerda que musulmanes vivían en Irlanda del Norte desde finales de la década de 1920 y que miles de inmigrantes chinos y surasiáticos permanecieron en la región incluso durante los años más duros de los ‘Troubles’.

«Contrariamente a la creencia popular, Irlanda del Norte tiene una larga historia tanto de inmigración como de xenofobia y racismo»

Jack Crangle
Historiador

Entre los episodios documentados figura uno ocurrido en Belfast en 1936 y que hoy resulta inquietantemente familiar. Mohammed Din, uno de los primeros inmigrantes musulmanes establecidos en la ciudad, vio cómo una multitud rodeaba la vivienda donde se encontraba después de que circularan rumores sobre una relación con una mujer blanca. La prensa local describió entonces una concentración de unas 150 personas.
La idea de que Irlanda del Norte estuvo históricamente libre de racismo también forma parte de una narrativa que los investigadores llevan tiempo cuestionando. Durante décadas predominó la creencia de que una sociedad tan absorbida por sus divisiones sectarias apenas tenía espacio para desarrollar otras formas de prejuicio. Crangle sostiene precisamente lo contrario. «El sectarismo está basado en el miedo, la desconfianza y la hostilidad hacia el ‘otro’». Tradicionalmente ese «otro» era la comunidad rival. En una sociedad cada vez más diversa, parte de esa lógica puede dirigirse ahora hacia nuevos grupos. «Las categorías cambian, pero los mecanismos sociales pueden ser sorprendentemente similares».

Los disturbios han dejado un reguero de coches calcinados y casas atacadas en Belfast.

(Ivannia Salazar)

Los datos ayudan a comprender el contexto. Irlanda del Norte continúa siendo la región menos diversa del Reino Unido. En 2001, apenas el 1,8% de la población había nacido fuera del Reino Unido o Irlanda. Dos décadas después, esa proporción se había que triplicado hasta algo más del 6%. Pero sigue muy lejos de ciudades como Londres, donde más del 40% de sus residentes nacieron en el extranjero y más del 60% de los niños tienen un progenitor de otro país. No se trata tanto de una inmigración masiva como de una transformación en una sociedad acostumbrada durante generaciones a dividirse según otras líneas.

Irlanda del Norte continúa siendo la región menos diversa del Reino Unido

Acogida nacionalista más abierta

La transformación tampoco se ha distribuido de forma uniforme. Varias de las personas que conversaron con ABC en Belfast señalan que muchas minorías étnicas prefieren asentarse en barrios nacionalistas o católicos, donde consideran que encontraron una acogida más abierta que en otras zonas de la ciudad. «Aquí nunca me preguntaron de dónde soy ni qué religión tengo o de dónde es mi acento», afirma un repartidor rumano residente en el oeste de Belfast desde hace más de una década, pero reconoce que «en algunas comunidades, como la rumana o la árabe, tendemos a cerrarnos sobre nosotras mismas y eso hace difícil la integración».
Las encuestas apoyan esta realidad compleja. Según la Northern Ireland Life and Times Survey, una de las principales encuestas de opinión pública de la región, las actitudes hacia la inmigración se habían vuelto progresivamente más favorables durante las dos últimas décadas. En 2023, cerca de tres cuartas partes de los encuestados consideraban que los trabajadores inmigrantes son positivos para la economía y una proporción similar opinaba que contribuyen a hacer de Irlanda del Norte una sociedad más abierta. Pero las investigadoras Paula Devine y Katy Hayward apuntan a que ese mismo año pudo marcar un punto de inflexión en un contexto condicionado por el Brexit, el auge de discursos antiinmigración y las crecientes tensiones en torno al control de las fronteras.

«Algunas comunidades, como la rumana o la árabe, tendemos a cerrarnos sobre nosotras mismas y eso hace difícil la integración»

Repartido rumano residente en Belfast desde hace una década

La dependencia de trabajadores extranjeros resulta especialmente visible en sectores como la sanidad. Durante los años de la pandemia, el Reino Unido intensificó la contratación internacional para cubrir vacantes esenciales.
Esa contradicción aparece constantemente en las conversaciones. Una enfermera filipina que llegó en 2021 recuerda que siempre se sintió bienvenida. Hasta ahora. «Estos disturbios me han hecho preguntarme si mis vecinos me ven realmente como parte de esta sociedad». Al mismo tiempo, un pasajero británico con el que ABC conversó durante el vuelo de Londres a Belfast y que trabaja en una multinacional defendió la necesidad de una inmigración legal y ordenada mientras expresó su preocupación por la integración y el control de fronteras, sobre todo por el hecho de que en la isla de Irlanda no hay una frontera dura. Y además, opina que «en algunos barrios donde la gente vive de las prestaciones sociales, no quieren a los inmigrantes porque temen que también quieran vivir de ellas y que no alcance para todos, los ven como una amenaza a sus intereses».

«En algunos barrios donde la gente vive de las prestaciones sociales, no quieren a los inmigrantes porque temen que también quieran vivir de ellas y no alcance para todos»

Británico blanco

La complejidad se percibe también cuando la conversación se desplaza hacia cuestiones que, en apariencia, tienen poco que ver con la inmigración. Cerca de una de las zonas afectadas por los disturbios, un comerciante de origen ganés que pide anonimato asegura que «algunos negocios pagan a los paramilitares por protección». ABC no ha podido verificar de manera independiente su testimonio, aunque la persistencia de redes paramilitares surgidas durante los ‘Troubles’ ha sido ampliamente documentada por investigadores, organismos públicos y la Policía.

Las protestas de 2024 y 2025

Los disturbios registrados esta semana son el tercer episodio consecutivo de tensión en Irlanda del Norte con la inmigración en el centro del debate. En el verano de 2024, Belfast fue una de las ciudades británicas alcanzada por la ola de protestas y altercados después de que Axel Rudakubana, nacido en Cardiff de padres ruandeses, asesinara a tres niñas en Southport. En junio de 2025, la localidad de Ballymena fue el epicentro de los disturbios después de que dos adolescentes comparecieran ante la Justicia acusados de agredir sexualmente a una menor. Los incidentes de 2026 vuelven a tener como detonante un ataque violento, en este caso el apuñalamiento de Stephen Ogilvie por parte de Hadi Alodid, un refugiado sudanés de 30 años que ha sido acusado de intento de asesinato. La víctima ha perdido un ojo y se encuentra en coma inducido.

Cuanto más hablan los residentes de Belfast, menos parece que la discusión trate únicamente de inmigración y extrema derecha. Las banderas ayudan a entender esa complejidad. «Para algunos representan tradición y pertenencia», explica Cormac, un profesor jubilado de 83 años que vive en un barrio acomodado. «Para otros son marcadores territoriales». Y además, «son una forma de hablar en un lugar donde seguimos callando muchas cosas para no alterar la paz».
Así, parece que la inmigración no ha sustituido las viejas fracturas de Irlanda del Norte. Por eso los muros permanecen en pie, las verjas continúan cerrándose cada noche y la gente sigue poniendo banderas en sus casas y calles.