El megaincendio en Gironda da un respiro en la noche más tranquila desde que empezó
El megaincendio en Gironda ha dado un respiro durante la noche del domingo al lunes. Tras haber recorrido 42.000 hectáreas en ese departamento del suroeste de Francia, el fuego más vasto en el país vecino en los últimos 50 años «no experimentó ninguna evolución … significativa durante la pasada noche», ha indicado a primera hora de la mañana la prefectura –equivalente francés de la Delegación del Gobierno– del departamento calcinado. «Globalmente se ha estabilizado», ha añadido.
Después de cinco días de una frenética lucha contra las llamas, Francia empieza a ver la luz al final del túnel de esta catástrofe natural, que obligó a evacuar a 220.000 personas. Una cifra que se eleva hasta 250.000 si se tienen en cuenta los desalojados por otro gran siniestro en la zona de las Landas, que ha quemado 3.500 hectáreas. A diferencia de lo que había sucedido durante la tarde y noche del viernes y la madrugada del domingo, cuando la dimensión de las llamas creció de manera fulgurante recorriendo miles de hectáreas en pocas horas, el gigantesco fuego de Gironda se ha mantenido estable desde el domingo por la tarde. La pasada noche fue la más tranquila desde que empezó el miércoles cerca del pueblo de Saumos.
Los 2.500 bomberos y 1.500 militares desplegados afrontan un lunes decisivo para controlar el avance del fuego, que se ha acercado a 15 kilómetros de Burdeos. «Se trata de una carrera contrarreloj antes del aumento de las temperaturas», ha asegurado Eric Brocardi, portavoz de los bomberos, en una entrevista matutina para France Inter, la emisora más escuchada en el país vecino. Está previsto que las máximas superen el martes los 30ºC y lleguen hasta los 38ºC el miércoles en el suroeste del territorio galo. Las autoridades temen que esa evolución meteorológica agrave de nuevo la intensidad del megaincendio.
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Enric Bonet
Gabinete de crisis en París
Mientras en el suroeste miles de funcionarios y voluntarios intentan controlar su avance —es la etapa previa a su extinción que fácilmente puede requerir al menos una decena de días o incluso semanas—, el presidente francés, Emmanuel Macron, encabeza este lunes un gabinete de crisis en París, junto con el primer ministro, Sébastien Lecornu, y los principales ministros.
«No contemplamos la evacuación de Burdeos», ha afirmado la portavoz gubernamental, Maude Bregeon, en una entrevista para France Info. Las miradas están puestas en la novena ciudad más poblada de Francia, con unos 270.000 habitantes. Durante el fin de semana, desalojaron 12 localidades de la periferia bordelesa y los trabajadores de todos los municipios evacuados no tendrán que ir a trabajar este lunes. «El fuego se encuentra sobre todo en el sur, pero no avanza hacia el oeste de la metrópolis», había explicado el domingo para tranquilizar a la población Thomas Cazenave, alcalde de Burdeos, donde han acogido a miles de los afectados en el Parque de Exposiciones.
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Aunque no está prevista la evacuación de Burdeos —representaría todo un desafío logístico— las llamas devoradoras han comportado que el de Gironda sea el segundo fuego más vasto ahora mismo en Europa, solo por detrás del de Ávila. Además, Francia ha batido un triste récord nacional con 115.000 hectáreas quemadas desde principios de año. El récord anterior era de 2022 con 66.000. El país vecino empezó a medir de manera sistemática los incendios en 1973, aunque se sabe que en 1949 otro de enorme había quemado hasta 50.000 hectáreas en las Landas y acabado con la vida de 82 personas.
Hasta 150 casas destrozadas en un solo pueblo
Pese a su vasta extensión, el incendio XXL de Gironda no ha provocado ninguna víctima mortal ni heridos graves. Al menos 84 bomberos resultaron heridos, pero se trata de heridas leves por intoxicaciones en la mayoría de los casos. No corre peligro la vida de ninguno de ellos y solo diez de sus efectivos tuvieron que ser evacuados de la zona. No obstante, dos agentes contra el fuego murieron el 21 de julio en esa misma región mientras intentaban apagar otro fuego, de menor tamaño.
El mayor impacto humano de esta catástrofe natural han sido los grandes daños materiales. Más de 240 casas quedaron destrozadas de manera parcial o total. Las llamas devoradoras han dejado imágenes desoladoras. Así sucede en Porge, un pueblo de 3.465 habitantes donde algunos barrios quedaron arrasados y hubo considerables daños materiales en más de 150 casas. «Estoy contando las casas destrozadas porque todo el mundo se pregunta por la situación de su hogar y he llenado más de cuatro hojas», explicaba un agente municipal al diario ‘Le Figaro’.
«Pido a los turistas que no vengan»
Las autoridades galas priorizan la hipótesis de que este siniestro empezó de manera accidental mientras unos operadores de Enedis intentaban arreglar una línea eléctrica. Luego, en pocos días se convirtió en un macroincendio a causa de las ráfagas de viento, las altas temperaturas y la sequía, favorecidas por el cambio climático. Pese a su probable origen accidental, han detenido a tres personas en Gironda por sus comportamientos temerarios, como fumar en medio de un bosque o hacer una barbacoa en un área forestal.
«Pido a los turistas que no vengan a Gironda mientras el fuego no esté controlado y que contemplen otro destino, ya que no podemos descartar que la situación vuelva a empeorar», indicó el domingo por la tarde Sophie Brocas, prefecta —equivalente de la delegada del Gobierno— del departamento calcinado. Tanto las llamas en Gironda como en las Landas han afectado de manera considerable las conexiones ferroviarias y por carretera. La autopista A63, que conecta Burdeos con Bayona y el País Vasco español, continúa cerrada este lunes por la mañana en un tramo de unos 60 kilómetros.
Hasta que el incendio no esté oficialmente controlado, las autoridades no podrán permitir a los evacuados que vuelvan a sus domicilios o residencias veraniegas, recordó Brocas. Algunos de ellos ya llevan tres noches fuera y empieza a hacerse larga la espera. Además de centenares de miles de evacuados y pueblos destrozados por las llamas como Porge, esta catástrofe ha convertido en localidades fantasma varios municipios de esa zona, conocida por sus prolíficos viñedos.
Algunos delincuentes locales intentaron aprovecharlo, de momento, sin éxito. La policía detuvo el sábado por la tarde a un hombre que había robado 144 botellas de vinos de lujo de una bodega en la localidad de Eysines. Hasta 1.700 agentes patrullan por la zona para evitar robos y otros problemas de inseguridad. Es otro de los desafíos del mayor incendio en Francia de los últimos 50 años.

