De cara a la reunión del Secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, con autoridades danesas y groenlandesas, que tendrá lugar el miércoles en Washington para tratar la adquisición o toma de control de Groenlandia por parte de Estados Unidos, comienzan a … surgir en la isla ártica voces a favor de un acuerdo económico, con la de la diputada Aki‑Matilda Hoegh‑Dam.
En una entrevista con ‘Politiken’, titulada «El diputado groenlandés no rechazará un acuerdo con Estados Unidos», Hoegh‑Dam llama a los groenlandeses a adoptar una posición pragmática y beneficiarse del interés de Trump en su territorio. «Necesitamos hablar un poco sobre las realidades», aconseja.
Hace casi un año, Aki-Matilda Hoegh Dam rompió con el partido Siumut, por el que fue elegida para el Parlamento danés en 2019. La razón de la ruptura fue en parte su desacuerdo sobre la independencia de Groenlandia, asunto sobre el que mantiene posiciones mucho más radicales que el partido del que procede.
Ahora defiende que Groenlandia debe discutir seriamente su situación económica, su dependencia estructural y las oportunidades que podrían surgir de una cooperación más amplia con EE.UU. Está convencida de que Groenlandia debe tomar sus propias decisiones, independientemente del Gobierno de Dinamarca y, aunque rechaza la idea de una «compra» de Groenlandia, está a favor de explorar «formas más estructuradas de cooperación».
Los líderes de cinco partidos del Parlamento groenlandés (Inatsisartut) han firmado una declaración conjunta aseverando que «no queremos ser estadounidenses. No queremos ser daneses. Queremos ser groenlandeses». Entre los firmantes figuran Jens‑Frederik Nielsen, primer ministro regional; Múte B. Egede , ex primer ministro; y Pele Broberg, figura destacada del independentismo.
Pero la Casa Blanca ha deslizado antes de la reunión del miércoles un documento que sugiere la posibilidad de firmar un acuerdo especial con Groenlandia que obligaría a la isla a separarse al menos parcialmente del Reino Danés y que está despertando el interés de los diputados groenlandeses. Antes de que el ministro de Asuntos Exteriores danés Lars Lokke Rasmussen y su colega groenlandés Vivian Motzfeldt se reunan por primera vez con su homólogo Marco Rubio en Estados Unidos, está creciendo en el Inatsisartut el apoyo al mal menor.
«Es un acoso diplomático en su peor forma», describe Mikkel Gudsoe, profesor asociado de negociación en la Universidad de Aarhus, que considera que estos nuevos posicionamientos son resultado de la política de Trump de «palo o garrote». «O bien Groenlandia y Dinamarca hacen algo que ninguno de los dos realmente quiere hacer, o pasa algo que ninguno de los dos puede soportar», resume las alternativas reales.
«El látigo representa alguna forma de entrega de Groenlandia a Estados Unidos. Si este método diplomático no funciona, se agitará el garrote y se indicará retóricamente que Groenlandia puede ser tomada por la fuerza si es necesario», dice Gudsoe. Rubio, que no solo es Secretario de Estado de Trump sino también asesor de Seguridad Nacional, supuestamente ya está trabajando en una oferta concreta de compra.
100.000 dólares
Según ha filtrado la agencia de noticias Reuters, el plan incluye transferencias en cuenta corriente a los 57.000 groenlandeses de hasta 100.000 dólares estadounidenses para cada uno. Pero, aunque la Ley de Autoadministración de 2009 otorga a Nuuk poderes de gran alcance, la última palabra sobre política exterior sigue diciéndose en Copenhague. Y por eso la propuesta de Trump incluye la exigencia de un proceso de independencia.
Mikkel Gudsoe no cree que el presidente estadounidense considere que una «toma de control de Groenlandia sea demasiado cara». Y añade: «Creo que el objetivo último es influir en las próximas elecciones de 2029, actuar a más largo plazo, porque la toma militar de Groenlandia por parte de Estados Unidos sería un proceso militar relativamente sencillo, pero no hay una verdadera voluntad entre el pueblo estadounidense de hacer algo así contra un aliado pacífico y solidario como Dinamarca».