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EEUU bombardea Irán tras el ataque de Teherán a un buque en el estrecho de Ormuz

El Ejército de los Estados Unidos ha bombardeado este viernes objetivos en Irán como respuesta a un ataque perpetrado por la República Islámica contra un buque de carga el jueves en el estrecho de Ormuz, pese a que el gobierno de Teherán había acordado con Washington la reapertura de este paso, confirmó el Comando Central de Estados Unidos (Centcom).Así, aeronaves estadounidenses atacaron en territorio iraní almacenes de drones y misiles del régimen, así como bases costeras de radares, aseguró el Centcom, con sede en Florida, en un comunicado en el que acusó a Irán de «violar el alto al fuego».El organismo militar justificó la agresión «como una respuesta contundente» al ataque del jueves de Irán contra el buque M/V Ever Lovely, con bandera de Singapur, mientras estaba saliendo del estrecho de Ormuz a lo largo de la costa de Omán.El Comando Central denunció que «la agresión injustificada contra el transporte marítimo comercial por parte de las fuerzas iraníes violó claramente el alto el fuego».»Además, el comportamiento peligroso de Irán socavó la libertad de navegación en un momento en que el comercio fluye cada vez más a través de este corredor comercial internacional de vital importancia», indicó.Horas antes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acusó a Irán de una violación «insensata» del alto el fuego por lanzar «al menos cuatro drones de ataque unidireccional contra barcos que transitaban por el estrecho de Ormuz».El incidente ocurrió a 7,5 millas náuticas al sureste de Dahit, en Omán, según la Agencia británica de Operaciones de Comercio Marítimo (UKMTO), que recomendó precaución a los buques en la vía, por donde pasa el 20 % del crudo global.Este sería el primer ataque registrado en la zona desde que Estados Unidos e Irán firmaron la semana pasada un memorando de entendimiento para acabar con las hostilidades y reabrir el tráfico en Ormuz, en lo que negocian un acuerdo final que aborde el programa nuclear iraní.El Centcom aseguró que las fuerzas estadounidenses «continúan brindando coordinación y apoyo para el paso seguro de las embarcaciones comerciales que transitan por el estrecho».»El Ejército de EEUU permanece presente y vigilante para garantizar que todos los aspectos del acuerdo con Irán se cumplan, se obedezcan y estén en pleno vigor y efecto», concluyó.

EE.UU. bombardea objetivos de Irán tras acusarles de violar el alto el fuego en Ormuz

Estados Unidos ha atacado objetivos iraníes de depósitos de misiles y drones, así como radares costeros como respuesta a la denuncia que hizo horas antes el presidente del país, Donald Trump, que acusó a las autoridades de Irán de lanzar un ataque con drones … contra buques en aguas del estrecho de Ormuz, algo que ha calificado de «violación estúpida» del acuerdo preliminar alcanzado la semana pasada.
«La agresión injustificada contra la navegación comercial por parte de las fuerzas iraníes violó claramente el alto el fuego«, ha señalado el Mando Central de Estados Unidos en X, describiendo los bombardeos contra Irán como «una respuesta contundente» al ataque contra un buque comercial que transitaba por el estrecho de Ormuz.

Además, Estados Unidos ha acusado a Irán de socavar «la libertad de navegación» con su «comportamiento peligroso», además en un momento, según destacan, de «creciente flujo comercial a través del vital corredor internacional».

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Mikel Ayestaran

La denuncia de Trump

«La República Islámica de Irán ha disparado al menos cuatro drones en un ataque unidireccional contra buques que transitaban por el estrecho de Ormuz. Uno ha impactado de lleno en la cubierta superior de un gran y costoso barco de carga. Si bien se produjeron daños, la nave pudo continuar su viaje», ha escrito el presidente estadounidense en su cuenta de Truth Social.
Y ha añadido: «Derribamos otros tres drones. Obviamente, esto constituye una violación imprudente de nuestro acuerdo de alto el fuego». El mandatario norteamericano se refería a un incidente con un barco que se produjo a solo 7,5 millas náuticas (14 kilómetros) de la costa de Omán.
La agencia británica de seguridad marítima (UKMTO) anunció el pasado jueves que un buque de carga en el estrecho había sido «alcanzado en el costado de estribor por un proyectil desconocido, lo que causó daños en el puente de mando», pero no informó de víctimas.

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El secretario general de la Organización Marítima Internacional de la ONU, Arsenio Domínguez, anunció a continuación la suspensión de las labores de evacuación de unos 600 buques y 11.000 marineros atrapados en el Golfo a causa de la guerra, iniciada por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero.

Una semana de relativa calma

El incidente se produjo tras más de una semana de relativa calma en el estrecho de Ormuz, después de que Irán y Estados Unidos levantaran bloqueos mutuos como parte de un memorando de entendimiento destinado a poner fin a la guerra en Oriente Próximo.
El alto el fuego entró en vigor el 8 de abril, pero la violencia esporádica ha continuado en la región del Golfo, incluidos los ataques a buques por parte de las fuerzas de Teherán y los ataques estadounidenses contra Irán.

Los hospitales de Venezuela, sin medios para los heridos del terremoto

La Guaira, epicentro del doble terremoto en Venezuela, exporta sus heridos a una Caracas paralizada. En el hospital Pérez Carreño, las listas de pacientes empapelan las paredes mientras el sistema de salud, ya golpeado por años de crisis, intenta no desmoronarse.Luis Ríos subió … desde La Guaira con su hermana aferrada a la espalda en una motocicleta. Ella tiene la tibia fracturada. Gime cada vez que la rueda pasa por una grieta en el asfalto. Abajo, en la costa, no quedaba nada abierto. Ni un consultorio, ni una clínica, ni un centro de salud con capacidad para recibirla. Los pocos que funcionaban tenían las camillas ocupadas desde la primera hora. Así que Luis hizo lo que hicieron decenas esa noche: montó a su hermana herida en lo que tenía y subió la montaña hacia Caracas. «No podemos tener a alguien con fractura de tibia sin atención médica, así que la traje para acá», dice ya en la puerta del hospital Pérez Carreño, en el oeste de la capital, con la camisa manchada de tierra seca y los ojos enrojecidos. La hermana no habla. Aprieta los dientes y mira el piso.

No es el único. Las urgencias no han dejado de recibir heridos desde las ocho de la tarde del miércoles. Llegan en ambulancias, coches particulares, motos, a pie… Algunos con fracturas expuestas envueltas en trapos de cocina. Otros con cortes profundos que dejaron de sangrar por la espera. Una señora mayor llega en silla de ruedas empujada por un vecino que ni la conoce. Caracas, a oscuras por los cortes eléctricos, es una ciudad donde nadie duerme. La gente prefiere la calle por miedo a las réplicas. Las sirenas no paran. Cada pocos minutos se escucha otra, acercándose o alejándose, y nadie voltea a mirar. En medio de esa parálisis, este hospital y el periférico de Catia se han convertido en los dos embudos donde desemboca todo lo que La Guaira ya no puede contener.

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Marina Martínez

En las urgencias, voluntarios con cascos amarillos intentan poner orden. Canalizan donaciones: agua, gasas, alimentos… Separan a los que llegan caminando de los que vienen en camilla. Dentro, la sala de espera es una caja de resonancia. Una bulla constante que ensordece. Todos hablan de lo mismo. Del ruido que vino de la tierra. De los 39 segundos entre un terremoto y otro. Del olor a gas que salía de las tuberías rotas en Catia La Mar.
Cada pocos minutos, la puerta doble se abre. Un enfermero sale y grita por encima del murmullo: «Familiar de Pedro Delgado. Familiar de Carolina Fernández. Familiar de la niña Yusleidi Rojas». Los nombres flotan un segundo antes de que alguien levante la mano y corra hacia adentro. Otros nombres no reciben respuesta. El enfermero repite. Nada. Vuelve a entrar.

«No podemos tener a alguien con fractura de tibia sin atención médica, así que la traje para acá, al hospital Pérez Carreño»

Luis Ríos
Damnificado en La Guaira

Las paredes externas son un mapa del desastre. Empapeladas con listas escritas a mano o impresas a la carrera. Nombre, cédula y procedencia del paciente. La mayoría tienen un trazo de marcador fosforescente al lado. Ese trazo significa una sola cosa: vienen de La Guaira. La desesperación se lee en cómo recorren cada línea con el dedo índice, esperando encontrar a su familiar y temiendo, al mismo tiempo, lo que eso implica. Una mujer con bata lleva más de una hora frente a la pared. No ha encontrado el nombre que busca.

En la morgue

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Nos acercamos a la morgue del Pérez Carreño buscando una cifra oficial. Un vigilante del hospital me frena antes de llegar. «Aquí ya no caben», dice sin rodeos. «Los están mandando para la morgue de Bello Monte, que es la principal, y para la del Llanito». Le preguntamos cuántos han pasado por aquí. Se encoge de hombros. «Incontable». Un paramédico que lleva trabajando sin descanso confirma lo mismo y calcula que solo por la puerta de emergencias han ingresado unos 700 heridos. «Y eso que muchos ni llegan hasta acá», agrega. «Se quedan en el camino porque no hay cómo transportarlos».

Los hospitales, que ya sufrían graves carencias antes del doble terremoto, están colapsados por los heridos en los derrumbes de edificios, sobre todo en La Guaira, donde no funcionan centros médicos..

(J. Benezra)

El Ministerio de Salud activó ocho hospitales públicos en la Gran Caracas y doce clínicas privadas para triaje. Pero la realidad del sistema venezolano es un paciente crónico. El último informe de la Encuesta Nacional de Hospitales arrojó en 2024 un déficit cercano al 60% en capacidad quirúrgica. De diez quirófanos por hospital, solo cuatro funcionan. En el 91% de los centros, a los pacientes se les pide una lista de suministros para poder operarlos. Esa era la situación antes del terremoto. Lo que ocurre ahora es la saturación de un sistema que ya operaba al límite.
La presidenta interina, Delcy Rodríguez, reconoció en mayo que el sistema está «golpeado», atribuyéndolo a las sanciones internacionales. Hoy, ese sistema tiene que absorber dos seísmos. La Organización Panamericana de la Salud informó que al menos veinte centros de salud estuvieron expuestos a intensidades sísmicas de siete o más en la escala de Mercalli, lo que significa que podrían haber sufrido daños estructurales graves. Ciro Ugarte, director de Emergencias en Salud de la OPS, lo resumió así: «Las primeras horas son críticas para salvar vidas, en un momento de baja disponibilidad de trabajadores de salud, instalaciones sanitarias y suministros».

«Las primeras horas son críticas para salvar vidas, en un momento de baja disponibilidad de trabajadores de salud, instalaciones sanitarias y suministros»

Ciro Ugarte
Director de Emergencias en Salud de la OPS

En medio del caos, la fe busca su espacio. Pastores evangélicos llegan a la sala de espera. No traen gasas ni suero, traen palabras. «Levanten sus manos quien pueda y digan: Dios, te necesitamos», proclaman. Algunos levantan las manos. Otros siguen mirando las listas. Nadie los echa. Nadie les pide que se vayan. En una esquina, un hombre reza solo, de rodillas, con la frente pegada a la pared.

«Ayúdenme»

Lady Jaragua es una de las que espera. Su familia vivía en un edificio que se vino abajo. «Los demás se salvaron, pero en el piso uno se encuentra mi hermana Jordi, su hija, su papá y su perrito», cuenta. Su voz se quiebra. «Hay gente que grita abajo, se escuchan ecos. Se escucha donde dicen ‘ayúdenme’. Que nos encuentren, vivos o muertos, pero que nos encuentren». Lady no sabe si está esperando una noticia del hospital o del edificio. Las dos cosas se le mezclan.

«Hay gente que grita abajo, se escuchan ecos. Se escucha donde dicen ‘ayúdenme’. Que nos encuentren, vivos o muertos, pero que nos encuentren»

Lady Jaragua
Superviviente de un edificio derruido

Jesús Contado, bombero voluntario, lleva horas ingresando lesionados que suben desde La Guaira. «Lo más grave son las personas afectadas por las estructuras», explica. Advierte sobre lo que viene después del rescate. «Esto genera un impacto psicológico. Muchas personas van a quedar afectadas. Ya hay gente que no puede hablar. Se quedan mirando un punto fijo».
Clementina Venegas, otra voluntaria, canaliza donaciones del exterior. Una amiga en Miami le envió dinero para comprar insumos. «Sé que en Estados Unidos están recolectando cosas, pero eso no llega rápido», dice. Su consejo a la diáspora: enviar dinero a personas de confianza en el terreno. «Lo que se necesita es efectivo aquí, ahora. Gasas, agua, comida… No contenedores que tardan semanas».

«Lo que se necesita es efectivo aquí, ahora. Gasas, agua, comida. No contenedores que tardan semanas»

Clementina Venegas
Voluntaria

Dentro, en pediatría, la licenciada Andrea Torres no ha parado. «Hemos llegado a tener 26 pacientes. Dos ya salieron de alta», relata. Tiene suministros médicos por ahora, pero la urgencia es otra. «Necesitamos productos de higiene personal. Estamos bañando a los niños, quitándoles la tierra». Algunos llegaron solos. Sin un adulto que los acompañe. Torres no dice la palabra huérfano, pero la implicación flota en el aire del pasillo.
El Gobierno anunció el despliegue de 11.500 funcionarios de seguridad en La Guaira para «garantizar la paz» y más de cien equipos de maquinaria pesada. Mientras tanto, Tom Fletcher, el subsecretario general de Asuntos Humanitarios de la ONU, ha declarado que más de 50.000 personas permanecen desaparecidas. «Se trata de una operación de rescate extremadamente compleja», dijo desde Ginebra. «Es evidente que la cifra de fallecidos aumentará considerablemente». La ONU liberó 15 millones de dólares (13 millones de euros) del Fondo Central para la Acción en Casos de Emergencia y activó veinticinco equipos internacionales de búsqueda con más de mil especialistas.
Pero aquí, en la puerta del Pérez Carreño, la macrocifra pierde sentido. Lo que importa es el nombre en la lista, el grito del enfermero, la moto que llega cubierta de polvo. La OMS advierte que los efectos de un terremoto no terminan con los rescates. La interrupción de la atención para enfermos crónicos es la réplica silenciosa que mata meses después. Los hipertensos sin pastillas. Los diabéticos sin insulina. Los pacientes renales sin diálisis.
Por ahora, en Caracas, la urgencia es el presente inmediato. Quitarle la tierra a los niños. Encontrar a los que gritan bajo los escombros. Y esperar que el nombre que buscas aparezca en la pared, subrayado en fosforescente. Afuera, la noche sigue sin terminar.
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Estados Unidos despliega ya su músculo militar y financiero para auxiliar a Venezuela

Estados Unidos ha convertido la ayuda a Venezuela en una operación de emergencia militar, diplomática y financiera. Washington ha enviado a Caracas al general de división de los Marines Kevin J. Jarrard, un alto rango del Mando Sur en el país, para coordinar la logística … que acompañará a la asistencia humanitaria tras los dos terremotos que han devastado la capital y la costa central.
Jarrard aterrizó el jueves desde Puerto Rico a bordo de un MV-22B Osprey. Su misión es supervisar sobre el terreno el apoyo del Departamento de Guerra a una respuesta que formalmente dirige el Departamento de Estado y que se articula con las autoridades venezolanas. En la práctica, su llegada instala en Caracas una estructura de mando para ordenar el traslado de rescatistas, maquinaria, equipos médicos y suministros hacia los lugares más afectados.

El despliegue se hizo visible el jueves en la base aérea de Soto Cano, en Honduras. Integrantes de la Fuerza de Tarea Conjunta Bravo cargaron equipos en helicópteros pesados CH-47 Chinook y aseguraron material en palés para su envío a Venezuela. Estos aparatos pueden transportar personal, carga y material de gran volumen y resultan especialmente útiles donde los derrumbes o los daños en carreteras cortan el acceso por tierra.

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Ludmila Vinogradoff

La operación combina esos medios con aviones C-17 Globemaster y C-130 Hercules, helicópteros, medios de reconocimiento y dos buques: el anfibio USS Fort Lauderdale y el USS Billings. El objetivo es levantar un puente aéreo y marítimo para mover equipos de búsqueda, personal médico, alimentos, agua, combustible y maquinaria hacia las áreas aisladas. En las primeras horas, la prioridad es localizar supervivientes bajo los escombros, evacuar heridos y restablecer las rutas esenciales de acceso.
El Departamento de Estado ha activado además un equipo de respuesta ante catástrofes, conocido como DART por sus siglas en inglés, junto con dos unidades especializadas en búsqueda y rescate urbano. Están preparadas para intervenir en la fase crítica posterior a un terremoto: inspeccionan estructuras, organizan el salvamento y coordinan la llegada de material de emergencia con autoridades locales y organizaciones internacionales.

Venezuela Earthquake Relief:Unmatched @DeptofWar forces and assets are on the move to help the people of Venezuela, in support of @StateDept-led efforts.Today, #SOUTHCOM is surging airlift, sealift, and logistics capabilities to get life-saving help to Venezuela, including:… pic.twitter.com/HLhILUkzwH— U.S. Southern Command (@Southcom) June 26, 2026
La aportación financiera de Washington asciende a 150 millones de dólares (130 millones de euros). De esa suma, 50 millones de dólares (44 millones de euros) se destinarán directamente a socios como el Programa Mundial de Alimentos y la organización International Medical Corps. Otros 100 millones de dólares (88 millones de euros) se canalizarán mediante un fondo humanitario de Naciones Unidas. La ayuda busca sostener los trabajos inmediatos de rescate y las necesidades posteriores de alojamiento, alimentación, salud y recuperación de servicios básicos.

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La Casa Blanca ha dado también un paso de gran importancia práctica al flexibilizar temporalmente parte de las restricciones económicas contra Venezuela. La denominada Licencia General 60 autoriza, hasta el 23 de octubre, las transacciones vinculadas a las tareas de socorro que normalmente quedarían limitadas por las sanciones estadounidenses. Su alcance es concreto: permite pagos, transferencias bancarias, contratos de transporte, compras de combustible y operaciones de terceros países necesarias para llevar ayuda, medicamentos y equipos de rescate.
No se trata, sin embargo, de un levantamiento general de sanciones. La autorización no desbloquea activos congelados ni elimina las medidas que siguen vigentes contra el régimen venezolano, sino que abre una excepción para evitar que el entramado financiero y comercial estadounidense retrase la respuesta humanitaria. Así, organizaciones, compañías logísticas y gobiernos que colaboren no quedan expuestos a las restricciones durante la emergencia.

Primera prueba para la relación entre EE.UU y Venezuela

La catástrofe se ha convertido así en la primera gran prueba de la relación que Washington mantiene con el Gobierno interino de Delcy Rodríguez. Donald Trump ordenó a las agencias federales actuar con rapidez y calificó a los venezolanos de «nuevos y grandes amigos» de Estados Unidos. Marco Rubio habló con Rodríguez mientras Caracas solicitaba formalmente el respaldo norteamericano. La cooperación contrasta con episodios anteriores de confrontación y con el rechazo que gobiernos venezolanos mostraron en el pasado a la asistencia procedente de Washington.
La ayuda llega en una situación de extrema gravedad. El último balance oficial eleva a 920 los muertos y a 3.360 los heridos, mientras La Guaira concentra buena parte de la destrucción. Allí se han derrumbado decenas de edificios y los vecinos han buscado supervivientes con sus propias manos ante la escasez inicial de maquinaria pesada. La lista de desaparecidos sigue creciendo y el Servicio Geológico de Estados Unidos ha advertido de la posibilidad de que el número final de víctimas sea mucho más elevado.

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Estados Unidos no ha establecido todavía una fecha de salida. Pero la presencia de un general en Caracas, la preparación de aeronaves desde Honduras, el despliegue naval y la excepción a las sanciones indican que Washington contempla una misión que puede superar los primeros días de búsqueda y rescate. Su alcance dependerá de la evolución de la emergencia y de la capacidad de las autoridades venezolanas para canalizar una ayuda que, esta vez, ya ha comenzado a moverse.

Trump agita la amenaza del comunismo para movilizar a su electorado ante las elecciones

Donald Trump, en tiempos de caída en las encuestas sobre todo por la guerra de Irán, ha decidido convertir el comunismo en la gran amenaza de su presidencia y en el argumento central de la próxima batalla electoral, la de las elecciones parciales de … noviembre. En un discurso ante líderes cristianos en Washington, el presidente presentó el avance de la izquierda socialista en Nueva York como el primer síntoma de un peligro mayor: la transformación del Partido Demócrata en una fuerza incapaz de frenar a quienes, según él, quieren destruir el modo de vida estadounidense con ideas comunistas.
Trump no habló de una discrepancia ideológica ni de una pugna convencional entre conservadores y progresistas. Lo describió como una amenaza existencial. «Es la amenaza más grave para nuestro país desde su fundación», afirmó, al vincular el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos con el riesgo de que el país, a su juicio, se aleje de la libertad religiosa, la propiedad privada y la economía de mercado. Esta es la senda comunista que para él encarnan el estado de California y el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani.

Su discurso fue dirigido a un auditorio religioso y conservador, pero tenía un destinatario político preciso: los votantes de las próximas elecciones legislativas y, sobre todo, la carrera presidencial de 2028, a la que él no puede presentarse por la limitación de mandato. Trump trató de establecer una línea directa entre la izquierda socialista que ha ganado terreno en Nueva York, las reglas electorales que reclama reformar y el futuro del Partido Demócrata.

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David Alandete

«No son socialdemócratas, son comunistas», dijo sobre los candidatos de la izquierda que han cosechado victorias recientes en Nueva York. El presidente sostuvo que esa corriente pretende acabar con la forma de vida tradicional del llamado ‘sueño americano’ mediante promesas de alquileres gratuitos, vivienda, alimentos y servicios públicos sin coste. Según su relato, se trata de un programa fácil de vender en una primera fase, pero destinado al colapso.
Trump llegó a bromear con que él mismo sería «el mejor comunista de la historia» si ofreciera a cada ciudadano una casa, comida y alquiler sin pagar. Pero utilizó ese ejemplo para trazar su mensaje: el comunismo, dijo, gana apoyo porque promete beneficios inmediatos, aunque acaba dejando a los países sin alimentos, vivienda, seguridad, Ejército ni orden público.

La batalla electoral

El presidente no se limitó a una crítica económica. Presentó el comunismo como una ideología incompatible con la religión y, en particular, con el cristianismo. Afirmó que todos los países comunistas atacan violentamente a las religiones y sostuvo que una izquierda de esa naturaleza cerraría iglesias y perseguiría a los creyentes si alcanzara el poder en Estados Unidos.

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El contexto de esas palabras es el crecimiento de los Socialistas Democráticos de América, que tras sus últimas victorias en Nueva York ya preparan su estrategia para las presidenciales de 2028. La organización ha iniciado consultas internas con sus 250 delegaciones para decidir a quién respaldar en las primarias demócratas y mantiene abiertas las opciones de impulsar a Alexandria Ocasio-Cortez u otra figura de su entorno político.
Mamdani, convertido en uno de los principales referentes de esa corriente, no puede aspirar a la presidencia por haber nacido fuera de Estados Unidos, sino en Uganda, pero su éxito ha dado a la izquierda socialista una visibilidad que no tenía desde la irrupción nacional de Bernie Sanders.
Trump tomó ese movimiento como prueba de que el Partido Demócrata no solo gira a la izquierda, sino que está dejando de combatir a sus sectores más radicales. Acusó a sus dirigentes de actuar por miedo, de no enfrentarse a esos candidatos porque temen perder sus cargos y de permitir que el partido termine «convirtiéndose en un Partido Comunista».
En su plan, la batalla contra esa izquierda pasa también por las reglas electorales. Trump reclamó aprobar la ley Save America, una iniciativa con la que busca imponer que un votante se identifique con carné, pasaporte o prueba de ciudadanía y una restricción drástica del voto por correo, que quedaría limitado a casos de enfermedad, discapacidad, desplazamiento militar o viaje.

La Casa Blanca busca presentar las elecciones de 2026 y 2028 como una elección entre dos modelos de país

El presidente volvió a utilizar California como ejemplo de un sistema electoral que considera corrupto. Criticó que algunos recuentos se prolonguen durante días o semanas y afirmó, sin presentar pruebas, que la elección en la que el republicano Spencer Pratt quedó fuera de una segunda vuelta fue «amañada». También pidió investigar el resultado del republicano Steve Hilton en la carrera a gobernador del estado.
Trump contrastó esos escrutinios con las elecciones de Colombia, donde aseguró que 30 millones de votos fueron contados la misma noche. «Somos un país del tercer mundo con las elecciones», dijo, insistiendo en que los recuentos tardíos permiten a quienes los administran calcular cuántos votos necesitan para alterar un resultado.
La Casa Blanca busca presentar las elecciones de 2026 y 2028 como una elección entre dos modelos de país. De un lado, Trump sitúa una América religiosa, nacionalista y amante del libre mercado. Del otro, una izquierda que identifica con el comunismo, la pérdida de libertades y la destrucción de las instituciones tradicionales. Es una estrategia diseñada para movilizar a su base, pero también para obligar a los demócratas moderados a definirse frente al avance de los socialistas dentro de su propio partido.

Trump acusa a Irán de atacar buques en Ormuz: «Es una violación estúpida de nuestro acuerdo»

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha acusado este viernes a las autoridades de Irán de lanzar un ataque con drones contra buques en aguas del estrecho de Ormuz, lo que ha calificado de «violación estúpida» del acuerdo preliminar alcanzado la semana pasada.»La República Islámica de Irán lanzó al menos cuatro drones de ataque de un solo uso contra buques que atravesaban el estrecho de Ormuz. Uno de los drones impactó de lleno en la cubierta superior de un buque de carga de gran tamaño y muy costoso» ha afirmado el presidente estadounidense en su propia red social. Trump ha asegurado que «se produjeron daños en la embarcación, pero pudo continuar su travesía». Además, el mandatario ha asegurado que las fuerzas estadounidenses han derribado «otros tres drones». «Evidentemente, se trata de una violación estúpida de nuestro acuerdo de alto el fuego», ha agregado el mandatario estadounidense en el mismo mensaje.El mensaje del líder republicano llega un día después de los reportes mediáticos confirmados por funcionarios de Washington sobre la autoría iraní de un ataque el jueves contra un carguero con bandera de Singapur en el estrecho de Ormuz sin dejar víctimas. El incidente habría sucedido a 7,5 millas náuticas al sureste de Dahit, en Omán, según la Agencia británica de Operaciones de Comercio Marítimo (UKMTO), que recomendó precaución a los buques en la vía, por donde pasa el 20% del crudo global.Según la Agencia británica, este sería el primer ataque registrado desde que Estados Unidos e Irán firmasen un memorando de entendimiento para poner fin a las hostilidades y reabrir el tráfico en Ormuz, en lo que negocian un acuerdo final que aborde el programa nuclear iraní. Como parte de ese memorando, Irán se comprometió a garantizar el paso seguro de los buques comerciales a cambio del levantamiento del bloqueo estadounidense a sus puertos y costas.