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El CEO de Ryanair habla del caso del pasajero succionado por una ventanilla rota: «Lamento lo sucedido, pero no salió despedido»

El máximo responsable de Ryanair, Michael O’Leary, ha restado importancia al incidente ocurrido hace dos semanas en uno de los vuelos de la aerolínea de bajo coste, en el que un hombre fue succionado por una ventanilla que se rompió en pleno vuelo.En declaraciones al podcast The Travel Expert, el CEO de la aerolínea irlandesa quiso dejar claro que el pasajero no fue succionado totalmente fuera del avión, que estaba operado por Malta Air, filial de Ryanair.O’Leary dijo: «La ventana se hace añicos, las máscaras de oxígeno se bajan, los pilotos inmediatamente hacen descender bruscamente la aeronave a una altitud sin presurización, por lo que es una experiencia muy angustiosa y traumática para todos a bordo».Michael O’Leary pidió disculpas al pasajero: «Lamentamos mucho lo sucedido al pasajero que viajaba en la fila 11F». «Sin embargo, no salió despedido por la ventana ni se refirió a ninguna de esas afirmaciones sin sentido», quiso matizar.Ljubisa Karovic, un ciudaano serbio de 61 años, dormía a bordo del vuelo FR1879 que cubría la ruta entre Salónica (Grecia) y Memmingen (Alemania) el pasado 10 de julio cuando el ruido de la ventana al romperse lo despertó. Karovic fue succionado parcialmente por la ventanilla, aunque otros pasajeros pudieron sujetarlo. Se desmayó hasta tres veces.La víctima sufrió quemaduras y hematomas en el brazo derecho, que se extienden desde la axila hasta el pecho. En la actualidad se recupera de sus heridas y lleva un collarín cervical.

Un Trump desconocido se sincera con la prensa en su regreso a la cena de corresponsales

Donald Trump pasó años llamando a la prensa «enemiga del pueblo». Pero este viernes, delante de cientos de periodistas, acabó confesando algo muy distinto: que espera sus llamadas, que se impacienta cuando no llegan y que incluso reparte su número de teléfono para intentar influir … sobre las noticias antes de que se publiquen.
«A veces sí me gusta hablar con la prensa», admitió el presidente.

Fue uno de los momentos más reveladores de la cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, reanudada después de que la edición de abril terminara entre disparos, agentes del Servicio Secreto corriendo por el salón y asistentes refugiados bajo las mesas. La cita se celebró esta vez en el Waldorf Astoria de Washington, el antiguo Trump International Hotel, un edificio de mármoles, molduras y abundantes dorados que encaja con la estética del presidente y donde se le vio especialmente cómodo.

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David Alandete

Trump regresó para cerrar aquella noche interrumpida y terminó ofreciendo un retrato poco habitual de sí mismo: un presidente que alterna el insulto con el halago, que disfruta de la atención de los medios y que, por mucho que los critique, necesita mantener abierta la conversación con ellos.
Contó que, tras volver a la Casa Blanca, preguntaba una y otra vez a sus colaboradores si algún reportero había llamado.
«¿Ha llamado la prensa?».

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«No, señor».
Así durante más de una semana, hasta que decidió entregar personalmente su número de teléfono a los periodistas.
«Fue la cosa más estúpida que he hecho», bromeó.

Su relación con la prensa

Desde entonces, aseguró, el teléfono suena «cada 3,7 minutos». Ya no pregunta si han llamado; ahora decide él mismo si descuelga. A veces reconoce el nombre y responde. Otras descubre al otro lado a un pequeño periódico local. «¿Se da cuenta de que está hablando con el presidente de Estados Unidos?», contó entre risas.
Melania, añadió, nunca ha entendido esa costumbre. «Mi mujer dice: ‘No puedo creer que hagas esto’». Él tampoco parece demasiado convencido. «Es una forma infernal de vivir».
Pero detrás del chiste llegó una confesión poco habitual en Trump. «A veces puedo corregir historias que iban a ser falsas y convertir una noticia falsa en una buena». Después resumió su filosofía sobre los medios con una frase sorprendentemente pragmática: «Cuando no hablas con la prensa, siempre vas a tener una mala historia. Cuando hablas con la prensa, al menos tienes una oportunidad».
Incluso concedió Trump que existen «muchos grandes reporteros» y que, cuando tienen la versión directa del protagonista, el resultado suele ser mejor. Es una sinceridad poco frecuente en un presidente que ha hecho del enfrentamiento con los medios una de sus principales señas de identidad.
La otra gran confesión de la noche tuvo que ver con uno de los episodios más conocidos de su biografía política: la cena de corresponsales de 2011. Trump negó que decidiera presentarse a la Presidencia después de que Barack Obama se burlara de él ante toda la élite política y mediática de Washington.
Aquella noche Obama proyectó una imagen de la Casa Blanca transformada en un hotel Trump, coronada por un enorme rótulo con su apellido y decorada con el exceso de dorados característico de sus edificios. Quince años después, Trump recordó la escena entre risas y aseguró que aquella versión «no era tan distinta de la realidad», provocando una de las mayores carcajadas del salón.

Obama, junto a la imagen de la Casa Blanca convertida en un hotel Trump.

«He visto ese vídeo doce mil veces», dijo. «Todo el mundo dice que aquella noche decidí presentarme. No fue así».
Según Trump, disfrutó del espectáculo. «Miré a Melania y le dije: «¿Te das cuenta? Toda esta gente está hablando de mí. Me encanta esta cena»». Incluso sostuvo que Obama «golpeó fuerte, pero con respeto» y que quien realmente se molestó fue la modelo Brooklyn Decker, sentada cerca de su mesa.
La velada comenzó con un tono solemne. «Esta noche retomamos las cosas donde las dejamos», dijo al recordar el atentado que obligó a cancelar la edición anterior. Agradeció al Servicio Secreto, elogió a quienes mantuvieron la calma y proclamó que «ningún perturbado con un arma cambiará nunca» la democracia estadounidense.
La solemnidad duró poco. Trump volvió enseguida a las anécdotas, los ataques y las bromas. Aseguró que los medios perderán audiencia cuando él abandone la política porque «nadie se preocupa por los demás» y presumió de ser el político más transparente de la historia reciente.

«Trump 2028»

El broche llegó cuando anunció que iba a ofrecer a la sala «la exclusiva del siglo». Ante la sorpresa de los asistentes, afirmó que tenía intención de presentarse a un cuarto mandato presidencial. Acto seguido se colocó una gorra roja con el lema «Trump 2028», desatando las carcajadas del salón.
La Constitución estadounidense impide que un presidente sea elegido más de dos veces, por lo que el anuncio era una broma. O, al menos, una broma al estilo Trump: lo bastante exagerada para provocar la risa y lo suficientemente ambigua para convertirse en un titular.
Fue, en definitiva, el Trump de siempre, pero también uno poco conocido. Menos interesado en ajustar cuentas que en contar historias, más dispuesto a reírse de sí mismo y, sobre todo, más sincero de lo habitual al admitir que, por mucho que ataque a diario a la prensa, sigue esperando que el teléfono vuelva a sonar para dar su versión.

Edimburgo, la primera ciudad de Escocia que impone desde este viernes una tasa turística

La capital de Escocia, Edimburgo, se ha convertido en la primera región en aplicar una tasa turística a quienes se hospedase en alojamientos turísticos. Esta medida de las autoridades locales, aplicada este viernes, buscan recaudar cerca de 50 millones de libras (lo que equivale a 58 millones de euros) anuales.Esto recoge un recargo del 5% en el coste de pernoctación en hoteles, apartamentos turísticos, viviendas de alquiler vacacional, hostales, pensiones, campings y cualquier tipo de alojamiento. Aunque solo afectará a las primeras cinco noches de cada estancia, independientemente de su duración o época del año.La medida entra en vigor a pocos días de que empiece la intensa temporada de festivales de agosto, cuando la ciudad acoge citas internacionales como el Festival Internacional de Edimburgo, el Fringe (el mayor festival de artes escénicas del mundo), el Festival del Libro, el Festival de Arte o el Royal Edinburgh Military Tattoo, que atraen cada año a cientos de miles de visitantes y generan 3,85 millones de asistencias a eventos durante el mes, según el Ayuntamiento.El Parlamento escocés aprobó en mayo de 2024 la legislación que permite a los ayuntamientos implantar este tipo de gravámenes, ampliamente extendidos en destinos turísticos europeos como París, Roma o Ámsterdam.Edimburgo fue el primer consistorio en dar el paso y otros municipios, entre ellos Glasgow, prevén seguir su ejemplo a partir de 2027. Aunque es la primera ciudad escocesa en implantar la medida, no es la primera del Reino Unido, ya que Manchester introdujo una tasa similar en 2023 y Liverpool hizo lo propio en 2025.Los ingresos deberán destinarse por ley a infraestructuras y servicios utilizados por los visitantes. Entre los proyectos anunciados figuran actuaciones para mejorar espacios públicos, aseos, equipamientos culturales, vivienda y una nueva unidad policial que estará destinada en el centro de la ciudad durante la celebración de grandes eventos.Las autoridades municipales defienden que la medida permitirá que los turistas contribuyan al coste de mantener una ciudad que recibe millones de visitantes al año, en lugar de que ese gasto recaiga exclusivamente sobre los residentes.Sin embargo, asociaciones del sector turístico y algunos operadores culturales han expresado su preocupación por el posible impacto del recargo sobre la competitividad del destino y por la carga administrativa que supone para los establecimientos encargados de recaudarlo.Algunos negocios también advierten de que la medida puede desincentivar las escapadas de corta duración de visitantes procedentes del resto de Escocia o de la vecina Inglaterra.

La UE invoca al pacto del año pasado con Trump para evitar más aranceles

La Comisión Europea quiere ignorar las últimas amenazas del presidente norteamericano Donald Trump porque considera llevarlas a efecto sería una violación del pacto sellado el año pasado en Escocia. En efecto, poco después de que Bruselas se declarase cómoda con las últimas medidas arancelarias … extraordinarias que la Casa Blanca ha prodigado entre todos sus socios, el propio Donald Trump ha sorprendido a Bruselas con un mensaje en su red social en el que acusaba a la UE de «ladrones» por haber impuesto una multa a Google de unos 1.000 millones de dólares por abuso de posición dominante.
La Comisión ha reaccionado casi inmediatamente y sus responsables han hecho saber que no tienen nada que decir sobre las palabras de Trump, excepto, «lo que había dicho el portavoz oficial Olof Gill en las ruedas de prensa del mediodía del jueves y el viernes» en defensa del compromiso pactado el año pasado, primero frente a la nueva andanada de aranceles y ahora como respuesta a las últimas amenazas. Gill había admitido que Bruselas «valora firmemente el hecho de que este resultado», es decir el reparto de nuevas tasas en sustitución de las declaradas ilegales, «esté en consonancia con los compromisos arancelarios estadounidenses acordados en la Declaración Conjunta UE-EE.UU.» y que fijaban un máximo del 15% de recargos para las exportaciones europeas.

Sin embargo, el propio Trump volvió inesperadamente a esgrimir amenazas de «investigaciones» y nuevas tarifas «sustanciales» que serían impuestas «lo antes posible». El anuncio de Trump se refiere a la imposición este jueves de una multa a Google por parte de la Comisión y por valor de 890 millones de euros, unos 1.000 millones de dólares. Para Trump la sanción ha sido impuesta «sin ninguna razón» y promete que la UE deberá devolver todo lo que asegura que Europa ha robado en forma de multas a las tecnológicas americanas.

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Enrique Serbeto

La Comisión gestiona las competencias en materia de comercio exterior para todos los países miembros y según ha revelado en privado un alto funcionario, esperan que «sea cual sea su forma, sea cual sea el instrumento jurídico, sea cual sea su aspecto, debería situarse por debajo del máximo del 15% que se ha acordado». Trump está tratando de sortear los obstáculos legales que encuentran los diferentes formatos de aranceles que se empeña en instaurar. Para la UE, «no nos preocupa demasiado cuál sea el mecanismo jurídico del sistema estadounidense siempre que sea estable y predecible, siempre que podamos confiar en que nuestras empresas se beneficien de lo establecido en el acuerdo».
En su momento, el acuerdo que firmó Ursula von der Leyen en Escocia fue objeto de no pocas críticas porque se interpretó que perjudicaba a las empresas europeas, sometidas a un arancel, respecto a las norteamericanas, que ganaron un acceso gratuito al mercado comunitario. Esas reticencias retrasaron sensiblemente la ratificación de aquella «declaración conjunta» en el Parlamento Europeo, lo que estuvo a punto de provocar una reacción colérica del presidente norteamericano. Ahora, este acuerdo se considera una especie de chaleco anti-Trump al menos en este campo. Las últimas sacudidas podrían poner a prueba la solidez de ese compromiso y darán la medida del respaldo que recibe Von der Leyen a la defensa de su posición.
En estos momentos, la UE estaba negociando sobre posibles exenciones arancelarias para algunas exportaciones europeas muy específicas como el queso, la pasta, el aceite de oliva y los productos alcohólicos. Y en determinadas tecnologías sobre la gestión de productos energéticos como el gas, Washington se muestra muy interesado en que la UE pueda suministrarle los elementos esenciales, por lo que aún queda espacio para seguir ajustando los intercambios comerciales entre los dos socios comerciales más importantes del mundo. Cada día cruzan el Atlántico mercancías y servicios por valor de más de 4600 millones de euros. Europa sale ganando en el comercio de bienes y Estados Unidos tiene un superávit en el mercado de servicios. En total, Europa obtendría una ventaja de alrededor del 1,5% respecto al volumen global de intercambios.

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Lo que no ha sentado muy bien en Bruselas han sido los argumentos que ha rebuscado la Administración estadounidense para justificar estas medidas y que presuponen que en Europa no se respetaría la legislación internacional sobre el trabajo forzoso. Hasta la alta representante, Kaja Kallas, que se encontraba en visita oficial en Filipinas, ha dicho que «no se puede decir eso de la Unión Europea». Cuando le han preguntado sobre la nueva amenaza norteamericana ha recordado que «si comparamos nuestras leyes laborales con las de Estados Unidos, tenemos vacaciones pagadas y muy buenas condiciones laborales para nuestros empleados. Así que esas alegaciones no tienen fundamento».
Sin embargo, la UE y Estados Unidos aún tienen pendiente una investigación promovida por Washington sobre el «exceso de capacidad» de la UE en la producción de ciertos metales y el «persistente pago insuficiente» de Alemania por los productos farmacéuticos.

Así actúan en realidad quienes ganan un gran premio de lotería, según los organizadores: «La mayoría de la gente no deja de trabajar»

Es el sueño de la mayoría de las personas. Ganar un premio de lotería, uno grande, que te permita hacer realidad tus sueños y vivir a cuerpo de rey el resto de tu vida. Pero en realidad, las historias suelen ser muy diferentes.El diario The Sun ha entrevistado a Andy Carter, el asesor principal de Allwyn, la empresa que gestiona los sorteos de lotería en Reino Unido, y este explica que cuando las personas ganan, «esas cosas nunca suceden porque la vida se vuelve más seria».La primera reacción de los ganadores suele ser muy común: «La gente no se lo cree, sobre todo con las victorias online, porque no tienen un papel delante», dice Carter. «Están en estado de shock, en negación, y la gente desconfía de las estafas. Pero una vez que les explicas las medidas de seguridad y empiezan a revisar sus números, ese shock inicial comienza a desaparecer», prosigue el ejecutivo de la compañía Allwyn.Y aunque la mayoría de la gente dice que si gana varios millones lo primero que haría sería dejar de trabajar, la realidad no es así: «La gente piensa que van a dejar de trabajar, pero en realidad la mayoría no lo hace».»Puede que reduzcan sus horas o cambien de trabajo, pero el trabajo les da estructura. Les da un motivo para levantarse por la mañana», prosigue el ejecutivo de Allwyn.»El dinero no cambia a las personas. Simplemente les da más opciones», afirma Carter, que dice que estos premios grandes también afectan a las personas que rodean a los ganadores.»Si tu hermano ha ganado 322 millones de libras y quiere ayudarte, lo acompañarás en ese camino. Si tu mejor amigo ha ganado 322 millones de libras y quiere ayudarte, lo acompañarás en ese camino», dice. «No se trata solo de un ganador de la lotería. También se trata de su familia y amigos», agrega Carter.En cuanto a las cosas en las que se gastan el dinero los ganadores, Carter dice que «sin duda, ha habido un cambio desde que empecé a asesorar a ganadores». «La gente se ha alejado de los artículos de lujo. (Ahora) quieren experiencias», sostiene Andy Carter.

Trump anuncia subidas de aranceles para la UE por multar de nuevo a empresas de EE.UU.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado este viernes nuevas subidas de aranceles a la Unión Europea en respuesta a las multas «sin explicación alguna» que los Veintisiete han impuesto a grandes multinacionales de su país, como Apple, Amazon o Meta.
«La Unión Europea vuelve a las andadas y, como siempre, ¡ataca directamente a grandes empresas estadounidenses!», ha denunciado el presidente de Estados Unidos en un mensaje en la plataforma Truth Social, en el que ha acusado a Bruselas de «robar» a estas compañías sin dar ningún tipo de explicación.

«Estados Unidos no es una hucha para Europa, ¡no lo permitiremos!», ha aseverado Trump, que ha advertido de que su Gobierno no va a tolerar esta «práctica ilegal y altamente discriminatoria».

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David Alandete

Asimismo, ha anunciado que pondrán en marcha una investigación acerca de estas prácticas «ilegales y nada éticas» que la UE ha ido imponiendo a las compañías estadounidenses, que, en el caso de Google, suman ya más de 18.000 millones de dólares (unos 15.000 millones de euros).

«La UE pagará un precio muy alto»

La queja llega, según explica Trump, tras conocer que Google ha sido multada «con otros 1.000 millones de dólares», después de que en el pasado ya fueran sancionadas, también «sin motivo alguno», otras grandes compañías como Apple, Meta o Amazon.
«La Unión Europea pagará un precio muy alto por esta conducta ilegal (…) Las sanciones serán revocadas por completo y prevemos que se les impondrá un arancel sustancial lo antes posible», ha advertido el presidente de Estados Unidos.

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Cabe destacar que la UE ha multado a estos gigantes tecnológicos por infringir las normas europeas sobre competencia y privacidad de sus usuarios.

Aranceles a cerca de 60 países

Las amenazas del magnate llegan un día después de que anunciara una nueva ronda de aranceles contra cerca de 60 países tras expirar el gravamen temporal del 10% impuesto durante 150 días, una medida con la que supuestamente pretende penalizar a las economías que, a su juicio, no han adoptado medidas suficientes para impedir la importación de bienes producidos con trabajo forzoso.
La Comisión Europea ha valorado en las últimas horas de manera positiva esta medida, puesto que, en su caso, se mantenía ese 10%, en línea con el acuerdo comercial alcanzado. Además, recuperan exenciones para productos como el corcho y los diamantes.