La ofensiva ordenada por Donald Trump contra Irán ha encontrado respaldo entre varios de los principales aliados de Estados Unidos, incluidos gobiernos de distinto signo político dentro de la OTAN. Entre ellos figura el primer ministro de Canadá, Mark Carney, de perfil de izquierda, … que expresó un apoyo explícito a la decisión de Washington y la enmarcó en la necesidad de frenar el programa nuclear iraní.
En un comunicado conjunto con su ministra de Exteriores, Anita Anand, Carney afirmó: «Canadá apoya que Estados Unidos actúe para impedir que Irán obtenga un arma nuclear y para evitar que su régimen siga amenazando la paz y la seguridad internacionales». La declaración supone un aval claro a la lógica estratégica de la Casa Blanca y refuerza la idea de que, más allá de diferencias políticas internas, existe coincidencia en torno al riesgo que representa el desarrollo nuclear de Teherán.
También el Gobierno británico respaldó el objetivo de impedir que Irán acceda al arma nuclear, aunque marcó distancias respecto a la ejecución de los bombardeos. Londres señaló que no participó en los ataques y que «no quiere ver una nueva escalada hacia un conflicto regional más amplio». Al mismo tiempo, dejó claro su posicionamiento de fondo: «Irán nunca debe poder desarrollar un arma nuclear y por eso hemos apoyado de forma constante los esfuerzos para alcanzar una solución negociada», indicó el Ejecutivo británico en un comunicado oficial.
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Mikel Ayestaran
El Reino Unido añadió que ha reforzado recientemente sus capacidades defensivas en Oriente Próximo y que su prioridad inmediata es la seguridad de los ciudadanos británicos en la región, un mensaje que combina respaldo estratégico con cautela operativa ante posibles represalias o desestabilización.
En el ámbito europeo, el presidente francés, Emmanuel Macron, advirtió de las «graves consecuencias para la paz y la seguridad internacionales» que podría acarrear una guerra abierta, y llamó a detener la «escalada en curso». Sin embargo, también responsabilizó a Irán al sostener que no tiene otra opción que negociar el fin de sus programas nuclear y de misiles balísticos. Alemania, por su parte, confirmó que fue informada previamente por Israel y que el canciller Friedrich Merz sigue la evolución «en estrecha coordinación con sus socios europeos», en vísperas de su reunión prevista con Trump en Washington.
El respaldo de socios como Canadá y el Reino Unido refuerza la posición de la Administración estadounidense en el plano internacional, al mostrar que, pese a las advertencias sobre la escalada, existe un consenso amplio entre aliados occidentales sobre la necesidad de impedir que Irán se convierta en potencia nuclear.
En el ámbito europeo, el presidente francés, Emmanuel Macron, advirtió de las «graves consecuencias para la paz y la seguridad internacionales»
Mientras varios socios occidentales respaldaban la acción estadounidense, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, se desmarcó de la ofensiva. En un mensaje público, afirmó: «Rechazamos la acción militar unilateral de EE.UU. e Israel, que supone una escalada y contribuye a un orden internacional más incierto y hostil».
Sánchez añadió que «rechazamos igualmente las acciones del régimen iraní y de la Guardia Revolucionaria» y advirtió de que «no podemos permitirnos otra guerra prolongada y devastadora en Oriente Medio». El jefe del Ejecutivo español exigió «la desescalada inmediata y el pleno respeto del derecho internacional» y sostuvo que «es hora de retomar el diálogo y alcanzar una solución política duradera para la región».