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Ecuador desmantela mega red internacional que enviaba droga a Europa

Luego de veinte meses de investigación y pesquisas, las autoridades de Ecuador, con el apoyo de Europol y la DEA (Administración para el Control de Drogas), desmantelaron una mega estructura delictiva vinculada al cártel ecuatoriano ‘Los Lobos’ con nexos con la mafia albanesa, que … enviaba droga a gran escala a Europa, con lo que se desarticuló un complejo esquema de lavado de dinero y corrupción.
La madrugada de este martes 3 de marzo ejecutaron 26 allanamientos en las provincias de Guayas, Pichincha y El Oro y detuvieron a 16 sospechosos ecuatorianos, incluido un exlegislador, y se incautaron cerca 700.000 dólares en metálico y gran cantidad de droga. En operativos en Europa detuvieron a ocho involucrados en esta red, entre los que hay albaneses, neerlandeses y rumanos.

El ministro del Interior de Ecuador, John Reimberg, dijo que se trataba de un grupo delictivo con una estructura jerarquizada y que operaba con funciones claramente definidas para garantizar el acopio, la contaminación de la carga, la logística económica y el envío de cocaína a través de los puertos ecuatorianos a los mercados europeos.

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Este grupo delictivo era responsable del tráfico a gran escala de cocaína hacia Europa, utilizando empresas exportadoras de frutas como fachada para sus actividades ilícitas. La droga era ocultada dentro de cargamentos legítimos de exportación, especialmente en contenedores refrigerados de frutas, y posicionada estratégicamente para evadir la detección.
Alertas de la Europol y la DEA sobre contenedores sospechosos con destino a Europa permitieron inspecciones y decomisos dirigidos en los puertos de Vlissingen y Róterdam en los Países Bajos, así como operaciones de vigilancia y allanamientos en Bélgica, reveló la oficia de Prensa de la Embajada de Estados Unidos en Quito, que destacó la operación como otro hito importante para interrumpir las operaciones y finanzas de los narcoterroristas, con lo que contribuyen a la seguridad de los Estados Unidos.
Esta investigación también puso al descubierto la colaboración entre el cártel ecuatoriano ‘Los Lobos’ y una organización albanesa de tráfico de drogas, cuyos miembros viajaban al Ecuador para negociar y asegurar envíos de drogas a gran escala. Una vez en Europa, la cocaína ingresaba a una red logística extensa, siendo rápidamente distribuida a través de varios países.

Operativos conjuntos con Estados Unidos

De otra parte, en el marco de la lucha en contra del crimen organizado y como parte de una nueva fase en la estrategia de seguridad nacional de Ecuador, el presidente Daniel Noboa anunció que se aplicará un toque de queda focalizado, entre el 15 y el 30 de marzo, en las provincias del Guayas, Los Ríos, El Oro y Santo Domingo de los Tsáchilas.
«Este mes lucharemos con nuestros aliados de la región en operativos militares y policiales muy importantes», comentó durante la ceremonia de graduación de subtenientes de la Policía Nacional, y, horas después, en su cuenta de X, dio a conocer que en estas acciones antidelictivas se contará con la participación de Estados Unidos; mientras que el ministro del Interior, John Reinberg, precisó que el toque de queda regirá desde las 23:00 hasta las 05:00 del día siguiente (hora local). La medida que afecta la inviolabilidad de domicilios permite allanamientos y la inviolabilidad de correspondencia facilita la intercepción de comunicaciones de estructuras criminales.

Según un informe de la Policía Nacional, las cuatro provincias en las que regirá el toque de queda y se realizarán los operativos conjuntos anunciados acumulan el 70% de todos los crímenes cometidos hasta el 28 de febrero pasado en Ecuador.

La embajadora en funciones de Israel: «España tiene que elegir a sus aliados: Irán u Occidente»

Dana Erlich (1980), encargada de negocios de la Embajada israelí en España y embajadora en funciones, responde a la llamada de ABC en medio, otra vez, de altas tensiones en la región, con su país en el punto de mira. Este fin de semana, Israel … propinó un golpe en el corazón de Irán con la ayuda de Estados Unidos: acabaron con el ayatolá y otros altos mandos. Muchas son las cuestiones de cómo se cocinó el ataque y, sobre todo, qué consecuencias va a tener para la región y para el mundo actual.
—Lo primero, ¿cómo está su familia?

—Son días muy estresantes, muy duros. Tener a la familia y a los amigos ahí (en Israel), que ahora acaban de salir de los refugios después de una mañana intensa, es muy duro. No sabes cuándo va a ser la próxima vez que tengan que protegerse. Durante toda la mañana de hoy (martes), han estado sonando las alarmas por el lanzamiento de misiles por parte de Irán hacia nosotros.
—A la gran mayoría nos pilló por sorpresa el ataque del sábado a Irán. ¿Tuvo conocimiento previo del ataque?
—Llevamos semanas muy tensas. Tenemos conversaciones privadas con el presidente Trump y también con todo su Gobierno. También hemos visto las negociaciones que los representantes de Estados Unidos han tenido con el régimen iraní y supimos que no iba a salir bien. Aunque no sabíamos en qué momento y qué iba a pasar, todos entendíamos que la situación no podía seguir así.
—¿Qué pasó en esas conversaciones?
—Irán puso sus condiciones encima de la mesa y entendimos a lo largo de las negociaciones que no tenían de verdad una intención de llegar a ningún acuerdo. Las condiciones que pusieron no eran algo que se pudiera negociar de verdad. No estaban dispuestos a parar con el enriquecimiento de uranio, ni a hablar de misiles balísticos, una amenaza que nos afecta. Tampoco querían hablar de parar el apoyo y la financiación a todos sus ‘proxys’ (aliados) o a todas las organizaciones terroristas. Lo que dejaron claro es que están intentando ganar más tiempo para seguir con sus planes. En esas negociaciones, Estados Unidos representa no solo al mundo occidental, sino a los países que queremos tranquilidad y estabilidad en la región. Vemos que cada vez que Irán está negociando, siempre está ocultando información, siempre sigue mintiendo sobre sus objetivos verdaderos.

«La estrategia y el objetivo es eliminar de una forma permanente la amenaza iraní»

—¿Hasta dónde está Israel dispuesto a llegar? La última guerra con Irán duró doce días y mostró las debilidades de un régimen que ahora está más tocado que nunca.
—Nosotros no sabemos cuánto tiempo va a durar, porque lo que entendemos es que, de una vez por todas, hay que hacer algo contra Irán. Estas semanas, estos meses de negociaciones, no solamente sobre el programa nuclear militar o el desarrollo de misiles balísticos, sino también con el movimiento de infraestructuras de todos esos proyectos a sitios subterráneos para que sean intocables, han puesto de manifiesto la estrategia iraní: no iban a frenar en sus objetivos para destruirnos. Si Irán hubiera llegado a esta situación, el régimen podría operar sin ninguna preocupación, por eso era algo inminente que había que hacerlo. Ahora es temprano para hablar de tiempo y cuánto va a durar. La población israelí está sufriendo. Estamos bajo ataque directo constante con los misiles. Ha habido también algunos ataques directos a edificios y a casas. Sabemos que toda la vida en Israel ahora está en guerra.
—Además del frente abierto en Irán, Israel tiene uno nuevo (o viejo) en el Líbano. ¿Cuál es la estrategia?
—La estrategia y el objetivo es eliminar de una forma permanente la amenaza iraní. El Líbano no es un peligro y el Gobierno libanés ahora también está rechazando y condenando las acciones de Hizbolá. Ellos también quieren vivir en un país estable, quieren pensar en el futuro de sus ciudadanos. Hizbolá es una organización terrorista que fue creada por Irán, financiada, capacitada y apoyada por Irán. No sabemos en este momento si habrá otras organizaciones terroristas que también vayan a comenzar a atacarnos; por eso había que hacer algo contra Irán.

«Lo que nosotros esperamos es que estos días se abran oportunidades de hacer ese cambio, que no estén bajo el régimen extremo del fanático islamista de Irán»

—¿ Y cómo se elimina ese peligro de forma permanente?
De la manera que se ha hecho. La eliminación del líder Jamenei es un primer paso, muy importante, pero esto requiere más profundidad en lo que el pueblo iraní quiera. El futuro de cualquier Gobierno iraní es la decisión de su pueblo. Lo que nosotros esperamos es que estos días se abran oportunidades de hacer ese cambio, que no estén bajo el régimen extremo del fanático islamista de Irán.
—España ha sido la nota disonante en Europa por las pegas de Pedro Sánchez a usar Morón y Rota contra Irán ¿Qué opina de la posición del Gobierno español?
—Cuando miro el mapa del mundo y veo los países que están en una forma muy clara condenando a Irán, y no solo nosotros o Estados Unidos, también está Baréin, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait, Jordania, Ucrania (que sufre también porque Irán les está dando drones a Rusia)… Entonces veo quiénes son nuestros aliados y me sorprende que desde el Gobierno de España tengan declaraciones que están defendiendo al régimen iraní. Es el momento de mandar un mensaje muy firme y claro al régimen iraní, no es el tiempo de matices. Y se hace pero no condenando a los dos lados, sino eligiendo quiénes son nuestros aliados y con quién compartimos los valores. España tendrá que escoger quiénes son sus aliados: Irán u Occidente. Irán está rompiendo el derecho internacional, no Estados Unidos o Israel.
-¿Cuál es la relación actualmente con el Gobierno español?
Las relaciones diplomáticas no han cambiado, seguimos con los canales de comunicación abiertos.

A propósito de Irán y Venezuela: la difícil relación entre política y derecho

La intervención militar estadounidense en Venezuela y ahora el ataque masivo contra Irán, un Estado que sufre desde hace casi cincuenta años un régimen abominable, plantea un debate complejo y poco pacífico sobre la relación entre política y derecho. En este caso, esa relación … afecta de lleno al sistema internacional, pero se reproduce también el seno de cualquier Estado. Un gobernante responsable sabe lo difícil que resulta a veces conciliar la política (sometida a criterios de voluntad y oportunidad) y el derecho (fundado en prescripciones, en reglas acerca de lo que se puede o no hacer).
No existe por desgracia en el derecho internacional un principio que establezca la obligación de que un Estado se rija conforme a los dictados de la democracia liberal y el respeto de los derechos humanos. Es decir, el principio de democracia y derechos humanos –por denominarlo de algún modo– no es jurídicamente exigible en el derecho internacional vigente.

Basta echar un vistazo al mapa para entender por qué. Son amplia mayoría los Estados con regímenes que no cumplen con dicho principio o incluso lo impugnan manifiestamente. No pensamos ya en Estados con democracias de baja calidad, que los hay, sino en regímenes autoritarios y despóticos.

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José María Peredo Pombo

Es una legítima y loable aspiración, que yo comparto, que los Estados –sus gobernantes– se sometan al imperio de la ley, de leyes establecidas democráticamente y respetuosas de los derechos y libertades fundamentales de la persona. Pero no hay un consenso a este respecto en la sociedad internacional contemporánea; el subsistema regional europeo, que sí se somete a dicho principio y donde actúan como garantes del mismo dos organizaciones internacionales regionales –el Consejo de Europa y la Unión Europea–, constituye una benéfica excepción.
Por tanto, las intervenciones militares estadounidenses no pueden justificarse alegando la defensa de ese presunto principio y son en cambio contrarias a otros principios del ordenamiento internacional bien establecidos, como el de prohibición de la amenaza o el uso de la fuerza o el de respeto de la soberanía e integridad territorial del Estado.
Tampoco cabe alegar un pretendido derecho de injerencia humanitaria, no reconocido por el derecho internacional vigente. Sólo el Consejo de Seguridad de la ONU posee competencias para adoptar resoluciones que autoricen intervenciones de esta naturaleza, y no suele hacerlo porque se necesita el voto concordante de sus miembros permanentes, tarea ardua por la falta de sintonía entre ellos a causa de sus intereses nacionales habitualmente enfrentados.

Política por encima del derecho

No obstante, es apreciable la aprobación recibida por estas intervenciones estadounidenses en los medios de comunicación. Se agradece, no obstante, que no se haya intentado violentar la interpretación de las normas internacionales de aplicación al caso. Esas expresiones de apoyo se han limitado a obviarlas, alegando las excusas consabidas sobre la presencia de circunstancias excepcionales que justifican el recurso a medios antijurídicos para lograr un fin deseable.
El problema insoluble para estas condescendencias es siempre el mismo: ¿por qué en este caso vale prescindir del derecho y en otros muchos no? En otros términos, no hay forma de justificar con rigor que la política prevalezca sobre el derecho en el caso de Venezuela o Irán y no en el de otros regímenes despóticos tan abundantes en el sistema. Porque la trastienda de esta clase de intervenciones contrarias a derecho es la misma: la imposición por la fuerza del interés particular de los que intervienen, la actualización de una zona de influencia, el mensaje de miedo que transmite o el mal precedente que proporciona a otros actores.
En definitiva, ¿se evalúan atinadamente, por quienes avalan de buena fe el triunfo de la política sobre el derecho, las consecuencias que se derivan de ello?

Carlos Jiménez Piernas

Es catedrático emérito de Derecho Internacional y Relaciones Internacionales en la Universidad de Alcalá.

Hizbolá, cada vez más solo tras arrastrar al Líbano a una nueva guerra con Israel

Vehículos blindados israelíes cruzaron este martes la Línea Azul divisoria con el Líbano, presentando esta incursión como una «maniobra defensiva limitada». Según el doctor Fouad Abou Nader, excomandante en jefe de las fuerzas libanesas y muy buen conocedor de todos los protagonistas, el objetivo israelí … es establecer una «zona de seguridad fronteriza». Según publicaron los medios locales, el Ejército libanés ha recibido órdenes de retirarse para evitar cualquier enfrentamiento con las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI).
Unidades de la División 91 entraron en territorio libanés como parte de la operación León Rugiente, tras una noche de intensos bombardeos al sur del Líbano, el valle de la Becá y los suburbios de Beirut. En la capital, los israelíes atacaron edificios que albergaban medios de comunicación y una editorial afiliados a la milicia chií.

En todo el país, sucursales del Qard al Hassan, la institución de microfinanzas de Hizbolá –una especie de sistema bancario paralelo– fueron también destruidas. Mientras tanto, Hizbolá continuó lanzando misiles contra el norte de Israel e incluso, al parecer, contra una base británica en Chipre.

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Mikel Ayestaran

Desde ayer, Beirut vive las mismas escenas que en el otoño de 2024: bombardeos, evacuación de numerosas aldeas, afluencia de más de 58.000 esplazados del sur a regiones más septentrionales según la ONU, asalto de ciertas zonas de la capital libanesa, como la Plaza de los Mártires, la Corniche y terrenos baldíos, por parte de desplazados de los suburbios del sur, y apertura de 621 refugios. Los reflejos de guerra resurgen entre la población. En pocas horas, los estantes de los supermercados se vaciaron, y en algunos lugares es difícil encontrar pan o laban, el yogur local. Las escuelas están cerradas y se están restableciendo las clases por internet.
Junto a estas escenas de ‘déjà vu’, cabe destacar una novedad significativa: la postura tanto del Estado como de la población respecto a Hizbolá. Hoy, la mayor parte del pueblo libanés, incluida la comunidad chií, condena las acciones de esta milicia. Incluso los simpatizantes de Hizbolá utilizan palabras muy duras contra el grupo, juzgando que está llevando a todo el país a la ruina. «Que Dios los maldiga», «Que Hizbolá deje que Irán libre su guerra…», se puede oír entre chiíes que han tenido que abandonar sus pueblos otra vez.

Cambio de actitud del Gobierno

Más especialmente, la decisión del Gobierno libanés marca un cambio radical. Por primera vez, las acciones militares y de seguridad de la milicia chií han sido declaradas ilegales. La decisión se tomó el lunes durante una reunión de emergencia del gabinete. Al final del encuentro, el primer ministro Nawaf Salam decretó que el partido chií debía conservar únicamente su ala política. Además, el ministro de Justicia, Adel Nassar, solicitó al fiscal general Jamal Hajjar que arrestara a los responsables de los ataques lanzados desde el sur del Líbano.
Esta medida no tiene precedentes. El Gobierno y el Ejército libaneses participaban en una operación para desarmar a Hizbolá, pero las acciones de la milicia nunca antes habían sido condenadas de esta manera. Es probable que esto sea lo que hasta ahora ha impedido que Israel ataque más allá de los objetivos de Hizbolá. De hecho, el Estado judío había advertido que, si la milicia chií entraba en guerra, atacaría la infraestructura civil en todo el país.
Reafirmando la firmeza de esta decisión, el presidente Joseph Aoun declaró este martes en una reunión con los representantes del Quinteto (Arabia Saudita, Qatar, Egipto, Estados Unidos y Francia) que «la decisión tomada por el consejo de ministros, que garantiza que solo el Estado libanés tiene el derecho exclusivo de decidir sobre la guerra y la paz y prohíbe toda actividad militar o de seguridad ilegal, es una decisión soberana y definitiva, irrevocable».
Además, anunció que «el consejo de ministros ha instruido al Ejército y a las fuerzas de seguridad para que implementen esta decisión en todas las regiones del Líbano». Y concluyó igual de tajante: «Instamos a los países del Quinteto a presionar a Israel para que cese su agresión contra el Líbano, y reafirmamos el compromiso total y definitivo del Líbano con las disposiciones del anuncio de alto el fuego, a fin de preservar la paz y la estabilidad, así como nuestra total disposición a reanudar las negociaciones sobre este asunto con participación civil y bajo los auspicios internacionales«.

EE.UU. atacó a Irán al sospechar que iba a tener material para 50 bombas nucleares en un año

Hubo negociaciones que Estados Unidos presenta como intentos de buena fe. Pero, según tres altos funcionarios de la Administración Trump, llegó un punto en que Jared Kushner y Steve Witkoff, los enviados del presidente, concluyeron que Teherán estaba usando el proceso para ganar tiempo. … A partir de ahí, dicen, Donald Trump decidió pasar a la fase militar. «Irán prometió entregarnos un borrador de acuerdo en cinco o seis días, pero nunca llegó. Para nosotros, ese retraso y esa procrastinación fueron otra señal de que estaban ganando tiempo», afirmaron este martes en una llamada con periodistas para explicar por qué dieron por muerta la vía diplomática.
Esas fuentes describieron la posición de EE.UU. como un paquete cerrado y verificable. Exigían una renuncia clara a cualquier arma nuclear, la retirada o devolución de todo el material enriquecido, y el cierre permanente de Natanz, Fordó e Isfahán sin cláusulas de caducidad. Añadieron, además, el fin del apoyo iraní a milicias satélite como Hizbolá. En la mesa, según su versión, Irán se plantó en lo que definió como un «derecho inalienable» a enriquecer uranio y adoptó un tono de desafío más que de compromiso.

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David Alandete

Los funcionarios situaron la ruptura en una acumulación de señales. Dijeron que Teherán retrasó repetidamente la entrega de un texto de trabajo y que, cuando finalmente llevó una propuesta a la tercera reunión, no permitió que la delegación estadounidense se la llevara para revisarla con expertos. También sostuvieron que el diseño técnico de lo presentado mantenía el enriquecimiento por encima de los límites del acuerdo de 2015 y que Irán no activó las conversaciones paralelas sobre misiles y milicias satélite que, según EE.UU., debía poner en marcha con actores regionales.
En paralelo, justificaron la urgencia con el inventario nuclear. Afirmaron que Irán acumulaba alrededor de 10.000 kilos de material enriquecido, incluidos unos 460 kilos al 60% y 1.000 kilos al 20%. Con esos volúmenes, dijeron, el salto del 60% al 90% podría hacerse en «siete a diez días», y desde el 20% en «tres o cuatro semanas». Ese cálculo, según ellos, hacía inviable aceptar una negociación larga. «Volvimos con el presidente y le dijimos «mire, si quiere que hagamos un acuerdo al estilo Obama, quizá un «Obama plus», probablemente podríamos sacarlo, pero llevaría meses. Estos tipos no buscan un acuerdo rápido». Y añadimos «si al final del día nos pregunta si podemos mirarle a los ojos y decirle que el problema está realmente resuelto, va a costar mucho llegar ahí porque nos están jugando en todas partes; es muy resbaladizo»», relataron.
Cuando hablan de un «acuerdo Obama», lo usan como sinónimo de volver a algo parecido al pacto de 2015. Y explicaron por qué lo consideraban inasumible. Primero, porque permitiría a Irán mantener el enriquecimiento dentro del país, aunque fuera con límites, en lugar de imponer cero enriquecimiento y retirar todo el material. Segundo, porque sería un acuerdo con caducidad, con restricciones que se van relajando con el tiempo. Y tercero, porque se centraría sobre todo en lo nuclear y no cerraría, de forma integral, otros frentes que esta Administración coloca en el mismo paquete, como los misiles y el apoyo a milicias satélite en la región.
Añadieron un episodio concreto para reforzar su tesis de que les sometían a engaño. El reactor de investigación de Teherán se presentaba como civil, ligado a isótopos médicos, pero dijeron que allí había combustible acumulado para «siete u ocho años» y que no veían una producción real de esos isótopos, lo que interpretaron como acopio. Contaron también que ofrecieron combustible nuclear externo gratis, de forma indefinida, para que Irán no tuviera que enriquecer en casa. Según ellos, Teherán lo rechazó por «dignidad», lo que les confirmó que lo irrenunciable no era la energía civil, sino conservar el enriquecimiento doméstico. Con ese cuadro, su conclusión fue que el régimen quería alargar el proceso entre «tres meses y un año» para preservar piezas clave del arma. Y fijaron una línea política que, dicen, sigue vigente desde que empezó la campaña. «No estamos usando a nadie como interlocutor. Esto es una acción militar», resumió uno de ellos. «Y tiene que seguir su curso».

Las razones de Trump

Este martes, Trump añadió desde la Casa Blanca otra explicación para el inicio de la guerra. Dijo que creía que Irán iba a golpear primero. «Estábamos en negociaciones con estos lunáticos y mi opinión era que ellos iban a atacar primero, estaba muy seguro de ello», afirmó durante la visita del canciller alemán, Friedrich Merz. Con esa frase, el presidente introdujo un argumento distinto al que ha dominado el discurso oficial desde el sábado, el nuclear y el misilístico, y volvió a dejar el inicio de la ofensiva en un terreno de justificaciones cambiantes.
El lunes, su secretario de Estado, Marco Rubio, ofreció otra versión que complicó aún más el relato. Dijo que EE.UU. atacó porque «sabíamos que iba a producirse una acción israelí» y que eso «precipitaría un ataque contra las fuerzas estadounidenses». «No íbamos a quedarnos sentados y absorber el golpe», añadió. La lectura política es delicada para Trump porque la guerra es un asunto sensible en la política doméstica, sobre todo entre sectores de su base reacios a otra intervención larga en Oriente Próximo, y todavía más si se percibe como una reacción a una decisión de Israel.
Trump rechazó que Israel le forzara a entrar en la guerra. «En todo caso, fui yo el que forzó a Israel», dijo. Y volvió a apoyarse en el informe de sus enviados, Witkoff y Kushner, para sostener que actuó para evitar un primer golpe iraní. Después añadió un argumento más general. «Es una ideología malvada», dijo sobre el régimen de los ayatolás. «Es una mala semilla y alguien tenía que hacerlo. Tenía que haber ocurrido antes en estos 47 años», remató, en referencia al periodo transcurrido desde la revolución de 1979.

La vuelta a casa de los españoles evacuados por la guerra en Irán: «Vimos misiles pasar por encima»

Se respiraba en Barajas el ambiente de los reencuentros. En el aeropuerto madrileño, son muchos los que han esperado durante horas frente a la puerta 10 de la Terminal 4 a los que estos últimos días han vivido de cerca el peligro. El aterrizaje … de los repatriados, que han vuelto a casa en un vuelo comercial, estaba previsto para las 19.00 horas, pero su esperada llegada se ha retrasado algo más de una hora y media. Han sido 175 los españoles que han pisado tierra esta tarde. Algunos de ellos viajaron a Abu Dabi por trabajo, otros lo hacían por vacaciones. Pero son muchos los que se vieron atrapados en el aeropuerto en medio de una escala con un espacio aéreo cerrado.
«Miedo, no hay otra palabra. Hasta que no hemos salido del país no nos hemos quedado tranquilos». Lo contaba un padre mientras acaricia la cabeza de uno de sus hijos que, al verle, ha exclamado: «¿Has visto cuánto peso ya?». El pequeño corría con la maleta mientras el recién llegado narraba la situación ante decenas de micrófonos. «Esta noche ha sido horrible», contaba. A las dos y media, una alerta apareció en su móvil y, desde entonces, la noche fue una constante incertidumbre. Las noticias de su regreso han llegado esta mañana, pero no han sido una certeza hasta que se han subido al avión.

Carlos no ha podido abrazar a su hermana, Cristina, hasta que los periodistas han disuelto el círculo congregado a su alrededor. «Tenemos que rezar por la gente que se ha quedado allí», sentencia ella, entre lágrimas. «Es muy duro, no se puede expresar con palabras hasta que pasen unos días y bajen todas las emociones», recalca, tratando de acelerar su marcha del lugar.

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David Alandete

De pronto, un golpe sobre el suelo ha sobresalido de entre el ruido habitual que acontece en la puerta de llegadas del aeropuerto. Era la maleta de una joven que corría a abrazar a su novio. Con una sonrisa tímida y sin ocultar las ganas de volver a verse, contaba que se siente muy afortunada de estar aquí. «Cada día era esperar al siguiente», decía Rubén, su novio, unos minutos antes de que ella bajase del avión.
Todos coinciden en que la noche del lunes ha sido fatal, de poco dormir y mucha incertidumbre. José Prado ha llegado junto a su mujer e hijas, que «se han portado como unas campeonas». «El sábado nos despertamos con las alarmas y por la noche nos tuvimos que bajar al refugio, como si fuese un búnker. Actuaron muy rápido y lo hicieron muy bien», asegura. El domingo les comunicaron que ya podían retomar la vida normal, pero esa misma noche volvieron a escuchar los sonidos de las explosiones: «Desde la ventana llegamos a ver baterías antiaéreas».

Reencuentros entre familiares y repatriados desde Abu Dabi en la T4 de Madrid..

(TANIA SIEIRA)

«La información de la embajada era muy contradictoria. Ahora decían una cosa y a los diez minutos, o no te respondían, o te decían otra cosas», asegura una joven, Carlota, que no ha llegado en este vuelo pues su travesía desde Jordania ha sido más larga. Ammán, Túnez, Burdeos y ahora, les queda llegar a Asturias. «Estábamos sin cobertura en el hotel y cuando salimos empezamos a ver misiles pasar por encima de nosotros y lo pasamos fatal», contaban ella y otra amiga. Varios compañeros suyos todavía esperan en El Cairo a un avión en el que regresar.
Previo a su llegada, los familiares esperaban con nervios. Decían no ser capaces de descansar hasta que tuviesen la evidencia de que sus seres queridos estaban en tierra española. José con un ramo de flores, esperaba a una amiga. «Estamos muy preocupados porque ha sido de repente», decía. El primer día, ella estaba asustada. A través de la compañía aérea, la trasladaron a un hotel. Es lo mismo que les ha sucedido a la mayoría que estaban allí por unos días y con los que ayer por la mañana se comunicó la embajada por teléfono.
«A mi hermana la llamaron de la embajada y le proporcionaron toda la información. Se han portado bien», contaba una mujer a la que acompañaba una madre que, sin querer detenerse demasiado a hablar, mostraba su nerviosismo. Madre e hija se han fundido en un abrazo horas después. Para ellos, la pesadilla ha terminado, pero no olvidan a quienes todavía no han podido volver.