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Rusia anuncia la toma de la estratégica ciudad ucraniana de Kostiantinivka

La estratégica ciudad ucraniana de Kostiantinivka fue tomada por las fuerzas rusas, según anunció este viernes el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, al informar sobre una reunión del presidente ruso, Vladimir Putin, con el jefe del Estado mayor ruso, Valeri Guerasimov, para tratar la situación en el frente de batalla.»La ciudad había sido convertida de facto en una fortaleza inexpugnable a la vista del régimen de Kiev, pero gracias al heroísmo de nuestros militares ha sido totalmente liberada», aseveró en rueda de prensa telefónica el representante de la Presidencia rusa.Peskov señaló que el jefe del Estado mayor presentó un informe al mandatario ruso, que le pidió valorar la situación en el frente de batalla y debatir los últimos resultados alcanzados.Según el portavoz del Kremlin, «el presidente llamó la atención sobre la presencia de civiles en la zona y afirmó que se debe hacer todo lo posible y necesario para garantizar su evacuación”.Peskov indicó que Putin también recibió informes sobre la situación en otros sectores del frente. «El presidente expresó su profundo agradecimiento a nuestro Ejército por su heroísmo y su exitoso desempeño», dijo.Los combates por Konstiantinivka, cuya toma abre el camino para la conquista de Slaviansk y Kramatorsk, los principales objetivos de la ofensiva rusa en el Donbás, comenzaron en octubre de 2025.

250 años de un milagro

Hay países que nacieron de un proceso de integración histórica, otros de una guerra, de una traición e incluso por un accidente geográfico. Los Estados Unidos de América, en cambio, nacieron de unas pocas ideas. La primera es «no taxation without representation» («ningún impuesto … sin representación»), dando lugar a una revolución en el sentido más auténtico y genuino. La segunda: el derecho inalienable a la búsqueda de la felicidad. Y la tercera: «We the People» («Nosotros, el pueblo»), que distingue su momento constituyente de cualquier otra nación occidental.

Conviene recordarlo porque un conjunto reducido de ideas es lo más raro y más frágil que puede fundar –y conservar– una nación. Las ideas se degradan, se manipulan y también se olvidan. Estados Unidos vive actualmente este proceso pero, 250 años después del proyecto que alumbró, la mayor potencia conocida sigue en pie. Y se explica en gran medida porque son las ideas de una sociedad de productores.

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David Alandete

En efecto, en el Monte Rushmore siguen esculpidas las cabezas de los padres fundadores. Fueron pensadores, pero también gente de acción, con oficio y beneficio. Y, aunque no pocas corrientes han declarado la guerra en los últimos años a monumentos dedicados a personajes históricos, afectando incluso a Cristóbal Colón y a Fray Junípero Serra, a nadie se le ha ocurrido desmantelar este conjunto escultórico a pesar de que la biografía de alguno no encaje en los marcos ideológicos actuales.
De todos ellos, seguramente sean George Washington y Thomas Jefferson los más destacables. El primero es el fundador en sentido originario, el segundo dejó escrita una reflexión que entusiasma a los libres y disgusta a los serviles: que los hombres son creados iguales y están dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables.
La afirmación pone de manifiesto esa contradicción fundacional, es decir, la libertad proclamada y la servidumbre practicada, pero no es la única fractura que recorre la historia estadounidense desde su creación. La distancia entre el ideal y la realidad no fue nunca en América deshonra, sino motor permanente de cambio y reforma. También la causa de su crítica e incluso de su incomprensión, pero ningún otro país, democrático o no, ha debatido tanto sobre sí mismo, con tanta energía verbal e institucional, intentando cerrar esa brecha.

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En Estados Unidos se erigió además una estatua de la libertad, no de la igualdad. Y esto, precisamente esto, hizo de este país un lugar inquebrantablemente libre y democrático. Un sistema que llamó la atención de Alexis de Tocqueville, sin duda su mejor estudioso. Allí encontró una articulación muy superior a todo lo conocido, allí identificó las claves del progreso, también los peligros de su destrucción.
Al sistema democrático y la protección de la propiedad privada le acompañó la mayor acumulación de capital conocida. Y con ella, desarrollos técnicos sin precedentes. Desde la expansión del ferrocarril a la conquista del espacio o la industria biofarmacéutica. Todos han provocado una generación de riqueza nunca vista y una electrificante velocidad de cambio que abrió paso a una inmigración masiva. Ningún otro lugar ha conseguido esa energía reformadora tan excepcional ni ha atraído a tanta gente buscando participar de este fenómeno.

Al sistema democrático y la protección de la propiedad privada le acompañó la mayor acumulación de capital conocida. Y con ella, desarrollos técnicos sin precedentes

El milagro estadounidense, que viene a ser el milagro de la libertad contagiosa, marcó un modo de vida y acabó delineando la nuestra sin que lo hayamos apreciado demasiado en unos casos, ni agradecido lo suficiente, en otros.
Por eso hay que recordar esta gran nación en su 250º aniversario. Porque no somos pocos quienes admiramos la capacidad, el talento, el sacrificio y el esfuerzo de los suyos, aunque sean otros ruidos los que se difunden con más frecuencia.
Hay que agradecerles no sólo esa energía transformadora, también la defensa de las libertades económicas, el espíritu emprendedor, que ha permitido expandir un modelo, el capitalismo, consintiendo a millones de personas, desde todo el mundo, participar y beneficiarse de sus avances.
No ha faltado, ni faltarán, quienes nieguen o reduzcan este análisis, encontrando incluso en Estados Unidos la raíz de los males del mundo. Es un clásico de la política exterior, pero el «Yankee go home» («Yanqui vete a casa») siempre fue, en el fondo, «un Yankee go home, but take me with you» («Yanqui vete casa, pero llévame contigo»).
Esto ya estuvo implícito en 1848 cuando irrumpió la fiebre del oro, inaugurando la inmigración masiva desde los lugares más insólitos. Un flujo migratorio que no ha cesado. Unas veces en busca de mejor fortuna, otras como refugio de disidentes y perseguidos. Alemanes, rusos, balcánicos, judíos, chinos, persas, armenios, cubanos, hispanoamericanos de todos los lugares… La lista es interminable, dando lugar a la sociedad más abierta y plural que se conozca.

Hay que agradecerles la defensa de las libertades económicas, el espíritu emprendedor, que ha permitido el capitalismo, consintiendo a millones de personas participar y beneficiarse de sus avances

Pocos pueden dar lecciones de integración a Estados Unidos. Por eso, cuando le preguntaron a Niall Ferguson si le atraía más el Reino Unido o Europa, respondió que el país norteamericano sigue siendo mucho más interesante y dinámico que cualquier otra realidad en el mundo. Y cuando preguntaron a Federico Rampini por la América de Elon Musk, no dudó en explicar que Estados Unidos es el lugar donde nacieron todas las revoluciones tecnológicas que han transformado el mundo en las últimas décadas, convirtiéndose en el sitio al que todos los emprendedores tienen que acudir.
Porque no es solo Elon Musk, sudafricano, también es Jensen Huang, taiwanés, Sundar Pichai, indio, Serguei Brin, ruso, o Andrew Dudum, palestino. Una lista infinita de oriundos de otros lugares que han encontrado allí las condiciones para iniciar y desarrollar sus proyectos, ideas, iniciativas e ilusiones, de las cuales acaba beneficiándose el resto del mundo. Y si el socialismo aflora en los estados de California o Washington, también en la ciudad de Nueva York, entonces se huye a Texas o Florida.
La de Estados Unidos es una historia tan fantástica, y tan frenética, que resulta imposible resumir y destacar unos episodios concretos. Cualquier momento de estos dos siglos y medio resulta apasionante.

Si el socialismo aflora en los estados de California o Washington, también en la ciudad de Nueva York, entonces se huye a Texas o Florida

¿Recordamos la Guerra Civil o las luchas por los derechos civiles? ¿La expansión del comercio de pieles? ¿Los excesos y errores en política exterior? ¿El Macartismo? ¿El surgimiento de una literatura netamente estadounidense? ¿La explosión de Hollywood o la música que enamoró al mundo? Desde el jazz al góspel, Frank Sinatra, Aretha Franklin, Elvis Presley o Michael Jackson.
No se puede olvidar el año 1967. El movimiento hippie y el conocido ‘Summer of Love’ (‘Verano de amor’) . Y con él, la cultura de las drogas y la autodestrucción. Algo que con el tiempo derivaría en una cara oscura de una auténtica revolución cultural que ha servido también para alimentar a todos los enemigos externos de la nación.
No sería justo ignorar aquellos aspectos más discutibles o cuestionables de Estados Unidos como nación y como líder del denominado mundo libre, aquello que nutre el siempre presente antiamericanismo, que explicó Jean-Francois Revel. Las universidades y medios de comunicación, muy mayoritariamente, se dedican con ahínco a este menester y a ellos les dejamos la tarea. Aquí hoy somos contraculturales.
Estados Unidos sigue siendo una sociedad vibrante, no exenta de problemas ni amenazas, eso sí. Nuevas ideologías, movimientos y confesiones han aflorado en el corazón de algunos de los lugares más icónicos de la nación, provocando una fragmentación que sería deseable superar por el bien del único lugar del mundo en el que la fuerza de destrucción creadora del capitalismo, que decía Joseph Schumpeter, ha mantenido e impulsado una sociedad abierta, multiétnica, meritocrática y competitiva.
Feliz cumpleaños, Estados Unidos de América.

Juan J. Gutiérrez Alonso

Academia de las Ciencias de Bolonia

EE.UU. cumple 250 años con Trump como protagonista y el país más dividido que nunca

Los Estados Unidos de América cumplen este 4 de julio 250 años de su independencia, una fecha nacional que celebra el experimento de autogobierno, independencia y separación de poderes nacido con la Declaración de 1776. Pero el aniversario llega en un país atravesado por la … división política, la desconfianza y una animosidad creciente entre dos grandes bloques, a izquierda y derecha. Ni siquiera esta conmemoración tan solemne ha logrado escapar de esa fractura: Washington hasta acoge celebraciones paralelas, impulsadas por organismos distintos y con visiones enfrentadas sobre qué debe representar el cumpleaños de la nación.
Políticamente, el país llega a su gran aniversario partido en dos campos casi irreconciliables. El presidente Trump avanza con una agenda que pretende rehacer Estados Unidos, ensanchando las fronteras del poder presidencial y sometiendo al Ejecutivo a una prueba de fuerza permanente, con los jueces como el único contrapeso que, por ahora, le ha impuesto límites reales. En la otra orilla, los demócratas han abrazado su propio experimento: el ascenso de una izquierda abiertamente socialista con Zohran Mamdani, alcalde de Nueva York, como figura más influyente y visible. Nacido en Uganda y sin posibilidad constitucional de aspirar a la Casa Blanca, se ha convertido, sin embargo, en un hacedor de reyes, un pilar de influencia nacional y en uno de los principales rostros del antitrumpismo.

Los sondeos dibujan un panorama poco halagüeño para la concordia nacional. Gallup sitúa en solo el 33% a quienes dicen sentirse extremadamente orgullosos de ser estadounidenses, el mínimo de la serie, con una brecha muy marcada entre republicanos, donde alcanza el 70%, y demócratas, donde cae al 14%. Reuters/Ipsos refleja además que el 38% duda de que EE.UU. siga existiendo como un solo país dentro de otros 250 años. Y AP-NORC muestra el desgaste de la vieja idea del excepcionalismo americano: apenas una cuarta parte cree que EE.UU. esté por encima de todos los demás países, siendo su faro moral.

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David Alandete

Las celebraciones culminarán este 4 de julio con el discurso de Trump ante el monumento a Lincoln, acompañado de una gran exhibición de fuegos artificiales y de una feria patriótica organizada por la Casa Blanca. El presidente llega después de una gira concebida como prólogo del aniversario, con paradas en Dakota del Norte, en la nueva biblioteca Theodore Roosevelt, y en el monte Rushmore. La programación incluye actos militares, conciertos, competiciones y una puesta en escena de enorme escala, con el presidente como la gran figura central. Es una representación casi imperial de su presidencia: Trump no se presenta solo como anfitrión de la fiesta nacional, sino como heredero, intérprete y protagonista de la historia de EE.UU., algo que deleita a los suyos y enerva a sus muchos detractores.
Nada refleja esa división como el hecho de que haya dos celebraciones oficiales o paraoficiales que compiten entre sí. America250, la comisión creada por el Capitolio hace una década y concebida como un proyecto bipartidista, preparaba actos nacionales con un tono histórico, cultural y descentralizado, meticulosamente apolítico. Pero Trump creó después Freedom250, una estructura paralela vinculada directamente a la Casa Blanca, que asumió el control de los grandes eventos de Washington, como su discurso, y los convirtió en una plataforma presidencial.

Trump no se presenta solo como anfitrión de la fiesta nacional, sino como heredero, intérprete y protagonista de la historia de EE.UU., algo que deleita a los suyos y enerva a sus detractores

El resultado ha sido una conmemoración partida en dos: mientras Trump protagoniza la feria de la explanada del National Mall y el gran acto del 4 de julio, America250 organiza en Los Ángeles su propio concierto, con artistas y un formato distinto. Ha habido disputas por presupuestos, patrocinadores, concursos escolares, campañas de publicidad y hasta artistas que se retiraron de varios eventos ligados a Trump al considerar que los actos de Freedom250 tenían un carácter demasiado partidista. Lo que debía ser una fiesta de unidad nacional ha acabado reproduciendo la misma fractura política que domina el país, dos bloques cada vez más aislados.

Celebraciones divididas en dos

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La prueba de que Trump ha decidido imprimir a la conmemoración un contenido claramente político está en el nuevo mensaje que emana de la Casa Blanca: la advertencia contra el supuesto avance del comunismo, encarnado por el alcalde Mamdani y por la izquierda que ha ganado terreno en varias primarias demócratas, incluidos Nueva York y Colorado. La Casa Blanca presenta así el 250 aniversario no solo como una celebración de la independencia, sino como una batalla por el rumbo ideológico del país, con Trump convertido en defensor de una América amenazada, según su relato, por el socialismo y el radicalismo de sus adversarios.
El lunes, Trump presentó el avance de la izquierda socialista como una amenaza directa al país y acusó a los demócratas de haberse entregado a «comunistas que reniegan de Dios». El ejemplo más llamativo llegó el martes en Colorado: Melat Kiros, abogada socialista de 29 años, derrotó en las primarias a Diana DeGette, congresista demócrata con quince mandatos a sus espaldas, en un distrito de Denver donde previsiblemente ganará en noviembre. Kiros defiende la sanidad universal, la abolición del Ejército y una línea muy crítica con Israel. Para Trump, esa sucesión de victorias permite presentar el 4 de julio como algo más que una fiesta patriótica: la defensa del sueño americano frente a una nueva amenaza comunista que no llega de fuera, sino que actúa ya como una quinta columna dentro del país.

Trump, presidente de récords

El devenir político ha querido que el 250 aniversario encuentre a EE.UU. bajo el mando de Trump, un presidente de récords y de regresos improbables. Es el único que ha sufrido dos procesos de destitución por ‘impeachment’ en el Congreso, el primero en volver a la Casa Blanca después de haber sido imputado y condenado en varias causas y de haberse sentado en el banquillo. Ha sobrevivido además a varios intentos de atentado contra su vida, ha roto buena parte de los moldes de la política estadounidense y ha regresado al poder tras una derrota que muchos consideraban definitiva. También figura entre los presidentes más votados de la historia: solo Joe Biden en 2020 obtuvo más votos populares que él.
El aniversario llega además después de una de las decisiones judiciales más relevantes de su segundo mandato, pues el Supremo ha ampliado la capacidad del presidente para controlar organismos federales que durante décadas funcionaron con una mayor autonomía respecto de la Casa Blanca. Trump celebra así la separación de poderes desde una presidencia que ha hecho de la expansión del Ejecutivo una de sus señas de identidad.
Con decisiones como esta, la inquietud no se limita al patriotismo. De las encuestas antes mencionadas,dos tercios de los estadounidenses creen que su democracia corre peligro de fracasar y el 77% anticipa un aumento de la violencia política en los próximos cinco años.
El aniversario no llega, por lo tanto, en un clima de confianza institucional, sino de temor a que este experimento fundado en 1776 esté entrando en una fase de desgaste. La fractura alcanza incluso a la promesa más elemental del país. Solo un tercio de los estadounidenses cree ya que el llamado sueño americano, que todos deben tener las mismas oportunidades de éxito, sigue existiendo. Para muchos, la idea de que el esfuerzo permite ascender socialmente ha dejado de ser ya una certeza nacional y se ha convertido en una opinión política.

Dos tercios de los estadounidenses creen que su democracia corre peligro de fracasar y el 77% anticipa un aumento de la violencia política en los próximos cinco años

La violencia política se ha convertido en todo un síntoma de la degradación del clima nacional, aunque no pertenece a un solo campo ideológico. En los últimos años, EE.UU. ha visto atentados contra Trump, amenazas contra cargos públicos, episodios graves de radicalización y el asesinato de figuras políticas y mediáticas. Pero en el entorno republicano se ha instalado la convicción de que la izquierda ha normalizado una retórica cada vez más agresiva y que de ella ha surgido una parte importante de esa violencia: desde los atentados contra Trump hasta el asesinato de Charlie Kirk y el intento de atentar contra el acto de artes marciales UFC organizado en la Casa Blanca. Trump utiliza esa percepción como una de las claves de su discurso patriótico: el país, a su juicio, no solo afronta una disputa electoral, sino una batalla contra quienes consideran ilegítima su forma de entender EE.UU.
La verdadera prueba llegará en noviembre, con unas elecciones legislativas para las que los sondeos anticipan un escenario difícil para Trump y los republicanos. Una derrota en el Capitolio devolvería al legislativo capacidad real de freno no solo para bloquear leyes, sino para controlar presupuestos, investigar al Ejecutivo, supervisar la política exterior y limitar el margen de maniobra presidencial, como ocurrió durante su primer mandato. En ese sentido, la palabra que puede definir este 250 aniversario no es ya tanto celebración, sino equilibrio: la recuperación, quizá tardía, de los contrapesos y la separación real de poderes que dieron forma a la república.

EE.UU. aprovecha la ayuda del terremoto para montar un puesto de avanzada militar en Venezuela

En las zonas de rescate presenciamos algo sin precedentes. Los equipos del Comando Sur de Estados Unidos operan con una autoridad territorial que no admite réplica. No coordinan, mandan. No colaboran, dirigen.Nada ilustra mejor el vuelco del país que las imágenes viralizadas en la … red social Instagram en las últimas horas. Un rescatista estadounidense, civil sin rango, minimizando públicamente a Diosdado Cabello, ministro del Interior. Hace seis meses, un gesto así habría significado la cárcel inmediata. Hoy, un operador extranjero le habla con desdén al hombre que fue el segundo poder real del chavismo, y no pasa nada. Esa imagen condensa lo ocurrido en Venezuela.

En La Guaira está fondeado el USS Fort Lauderdale, un buque anfibio de transporte y desembarco que sirve como centro de mando del Comando Sur. Junto a él, el USS Billings ofrece su helipuerto para rotar aeronaves. En Maiquetía, la torre ya no está en manos venezolanas. La Fuerza Aérea estadounidense gestiona el tráfico aéreo. El general Francis Donovan lo confirmó: 2.000 efectivos desplegados en la región, 900 sobre el terreno. Drones sobrevuelan el cielo caribeño.

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Terremoto en Venezuela

Javier Torres Santodomingo

Los Boeing C-17 Globemaster III son la columna vertebral del puente aéreo. Cada uno mide 53 metros, su bodega supera una cancha de baloncesto, y transporta 77 toneladas por vuelo: un tanque Abrams, tres Black Hawk, o un hospital de campaña entero. El 29 de junio, seis aterrizaron en Maiquetía en una sola jornada, cargados con Marines. Al 2 de julio, la ayuda supera los 300 millones de dólares (262 millones de euros).

El USS Fort Lauderdale, un buque anfibio de desembarco, está fondeado en La Guaira como centro de mando.

(J. Benezra)

Tony Rodríguez es uno de los miles de afectados en Caraballeda. Perdió su casa, pero no la capacidad de leer el tablero. «Mira la cantidad de desastre y muerte alrededor, mira la incapacidad del Gobierno las primeras horas del desastre», dice, señalando una montaña de hormigón que antes era un edificio residencial. «¿Tú te imaginas que no se hubiesen llevado a Maduro? Desaparece Venezuela».

«¿Tú te imaginas que no se hubiesen llevado a Maduro? Desaparece Venezuela»

Tony Rodríguez
Damnificado de Caraballeda

La frase de Tony no es exageración. Es el reconocimiento crudo de una orfandad estatal que el terremoto dejó al desnudo. La ausencia de las Fuerzas Armadas venezolanas en primera línea creó un vacío que el Comando Sur de EE.UU. llenó en horas. Los helicópteros CH-47 Chinook y MV-22B Osprey de los Marines cruzan el cielo transportando heridos, mientras los cuarteles locales permanecen en silencio. Son los mismos Chinook que, la madrugada del 3 de enero, aterrizaron en Fuerte Tiuna para extraer a Nicolás Maduro. El ruido de sus rotores, que hace seis meses significó el fin de una etapa del régimen, hoy es el único sonido de supervivencia para miles de atrapados.

180 días de Delcy Rodríguez

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La diplomacia también mutó. Delcy Rodríguez, quien el viernes cumplió 180 días como presidenta interina y antes encabezaba la retórica antiimperialista, declaró: «Quiero darle las gracias al Presidente Donald Trump y a su Gobierno, que ha estado en contacto permanente con el Gobierno venezolano». Desde Washington, la respuesta de Trump fue pragmática: «¡EE.UU. está preparado, con voluntad y capaz de ayudar!». En otro discurso, el mandatario fue más allá, asegurando que estarían allí para sus «nuevos y grandes amigos».
El encargado de negocios estadounidense, John Barrett, entra y sale de Miraflores como quien visita una oficina propia. La reunión del 27 de junio se realizó en el palacio presidencial. Barrett declaró a la prensa tener «una gran confianza» en las autoridades locales. El vicecanciller Oliver Blanco efectúa sobrevuelos sobre las zonas devastadas exclusivamente con el representante estadounidense. Solo Barrett. Hace un año, un diplomático estadounidense no podía pisar Caracas. Hoy sobrevuela el país junto al vicecanciller.

Hace un año, un diplomático estadounidense no podía pisar Caracas. Hoy, el encargado de negocios de la Embajada sobrevuela el país junto al vicecanciller

El silencio de los antiguos socios es ensordecedor. Vladímir Putin, empantanado en Ucrania, no emitió declaraciones ni envió equipos. Irán se limitó a un mensaje de solidaridad. Cuba movilizó a los médicos que ya residían en el país, pero no envió refuerzos. China ofreció 17 millones de dólares (15 millones de euros), cifra que palidece frente al músculo operativo estadounidense. Los aliados históricos de Caracas brillan por su ausencia mientras Washington llena cada vacío.
En las calles, la población procesa el cambio de guardia con alivio y estupor. Zoila Cárdenas, miembro del consejo comunal de Maiquetía, observa el trasiego de uniformes extranjeros desde su casa agrietada. «Increíble, después de tanta consigna contra los gringos, tener que darles las gracias y ver cómo entran y salen como si esta fuera su casa», reflexiona. «Estamos tomados. La revolución se perdió».

«Increíble, después de tanta consigna contra los gringos, tener que darles las gracias y ver cómo entran y salen como si fuera su casa. La revolución se perdió»

Zoila Cárdenas
Consejo comunal de Maiquetía

Ricardo Sucre Heredia, politólogo de la Universidad Central de Venezuela y exoficial militar, ofrece una lectura menos visceral. Para él, lo que ocurre en Maiquetía no es una ocupación sino una prueba de concepto. «Estados Unidos controla los centros de decisión, el aeropuerto y el puerto, para que los recursos fluyan», explica. «Hay una división del trabajo con el Gobierno de Venezuela. Los dos deciden dónde va un hospital de campaña». Sucre descarta la idea de una base permanente al estilo clásico. «El concepto de base militar es obsoleto», sentencia. «Ya Estados Unidos influye de otras formas. Esto es una situación de hecho. La constitución prohíbe bases extranjeras, pero a lo mejor queda una presencia legitimada. Un avión en Maiquetía, algo en el puerto». Lo que antes requería un golpe de Estado, hoy se logra con un terremoto y un puente aéreo.

Presencia estadounidense

El general Donovan aseguró que las fuerzas se retirarán «cuando el trabajo esté terminado». Pero en la isla de Curazao, un Estado constituyente de los Países Bajos a pocos kilómetros, una«ubicación de seguridad cooperativa» que comenzó como temporal lleva dos décadas operando. Según fuentes militares bajo anonimato, en los pasillos de los cuarteles venezolanos la lectura es unánime: los estadounidenses no vinieron a rescatar sobrevivientes, vinieron a quedarse.
El Caraballeda Golf & Yacht Club, antiguo símbolo de la opulencia venezolana, alberga hoy un hospital de campaña del Ejército de Estados Unidos. Los helicópteros aterrizan junto a la laguna. Bajo el pretexto irrefutable de salvar vidas, Washington ha logrado lo que años de sanciones no consiguieron: asentar una presencia militar robusta en el corazón del Caribe venezolano.

La Sanidad inglesa estudia una iniciativa de «recompensas» por caminar 30 minutos al día

El Servicio Nacional de Salud de Inglaterra (NHS England) estudia lanzar el próximo año una iniciativa para «recompensar» con descuentos y cupones de compra a las personas que caminen durante unos 30 minutos al día, según recogieron este viernes medios británicos.Esta campaña, denominada Movement 26.2, está encabezada por el exatleta olímpico británico Brendan Foster y busca incentivar el ejercicio con un reto diario que, en caso de completarlo, al final de cada mes equivaldría a haber caminado la distancia de una maratón.Los usuarios podrán registrar sus paseos en línea a través de una plataforma digital, o a través de su teléfono o reloj inteligente.De acuerdo con la cadena pública BBC, NHS England financiaría la puesta en marcha inicial de la iniciativa. Sin embargo, ya dijeron que no sufragarán los gastos de las llamadas «recompensas», de cuya tipología no han trascendido más detalles.Las autoridades estarían en negociaciones con distintos sectores para implementar una especie de programa de fidelización, similar a los de los supermercados o algunas cadenas de cafeterías, que ayude a incentivar la actividad física entre la población.Según NHS England, la inactividad física —menos de 30 minutos de actividad a la semana— está relacionada con una de cada seis muertes en Inglaterra.

Polonia pide un «trato especial» a Europa para defender su frontera a medida que los esfuerzos se centran en Ucrania

El primer ministro de Polonia, Donald Tusk, ha reafirmado este viernes que su país tiene «su propia gran responsabilidad» de defender la frontera oriental de la Unión Europea y de la OTAN, por lo que requiere a sus socios de «un trato especial», dado … que los esfuerzos se centran en Ucrania.
«Polonia tiene su propia gran responsabilidad de defender la frontera oriental de la Unión Europea. Ucrania está luchando, pero Polonia soporta la mayor parte de la carga y necesita un trato especial», ha señalado Tusk, en una rueda de prensa en Varsovia, en línea con el tono cada vez más distante hacia su vecino.

70.000 millones de euros para Ucrania

No obstante, el mandatario polaco incide en que Polonia seguirá apoyando a Ucrania en la guerra con Rusia. Aunque, según adelantó ‘Polskie Radio 24’ también deja clara su posición de cara a la próxima cumbre de la OTAN, que tendrá lugar la semana que viene en Ankara (capital de Turquía): «Polonia se moverá con cautela antes de ofrecer más ayuda sin comprometer sus propios intereses».

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Las declaraciones de Tusk se dan en un contexto donde la OTAN baraja un borrador para la cumbre en Turquía en el que se comprometen a entregar otros 70.000 millones de euros en ayuda militar para este y el próximo año a Ucrania, informa la agencia Bloomberg.

Se reaviva un antiguo conflicto

Las relaciones entre Varsovia y Kiev no pasan por su mejor momento después de que sus históricas rencillas, siempre latentes, se reavivaran después de que el presidente ucraniano Volodimir Zelenski aceptara nombrar a una milicia del Ejército bajo el epígrafe de ‘Héroes del UPA’.
La decisión no hizo gracia a Polonia porque el Ejército Insurgente Ucraniano (UPA) es una milicia ultranacionalista señalada en Varsovia por cometer masacres en los territorios ocupados por la Alemania nazi durante la II Guerra Mundial. Este conflicto diplomático desembocó en la retirada a Zelenski, de la Orden del Águila Blanca, la máxima condecoración del Estado polaco.

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«Nadie jamás nos dirá a qué héroes respetar», reivindicó Zelenski esta semana cuando presentó ante el Parlamento una propuesta para levantar un panteón en el que recordar y dar cabida a los restos mortales de las personalidades más destacadas de la historia del país, entre ellos estos milicianos del UPA.

Una reunión para acercar posturas

En un intento por acercar posturas, este viernes se han reunido en Varsovia los jefes de las carteras de Exteriores de ambos países, Radoslaw Sikorski y Andri Sibiga. En vísperas del encuentro, Zelenski rebajó el tono y recordó que «Polonia y Ucrania están unidas por la historia» y siempre ha habido diferencias.
Después de esta reunión, Tusk ha afirmado que han trasladado a la delegación ucraniana que es importante buscar «la manera de entablar un diálogo honesto sobre el pasado y que no conviene agravar la tensión» y ha señalado que hay «indicios de que han comprendido que este conflicto es perjudicial para ambos países».
No obstante, Tusk ha parecido afear a Ucrania al ser solo Polonia «el único país que demuestre constantemente buena voluntad» y ha vaticinado que será un «proceso largo» que requiere también entonces de gestos favorables desde Kiev. «Estoy convencido de que unas buenas relaciones entre ucranianos y polacos redundan en nuestro interés mutuo, aunque requieren de buena voluntad por parte de Kiev», ha dicho el primer ministro.