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La primera ministra de Letonia anuncia su dimisión por la gestión de la crisis de los drones rusos fuera de control

«No es una decisión fácil, pero es una decisión honesta», ha dicho la primera ministra de centroderecha de Letonia, Evika Silina, al anunciar este jueves su dimisión. «El incidente de los drones de Latgale fue la última gota en desbordar el vaso … de mi confianza y la del público en el ministro de Defensa Andris Spruds», ha justificado su decisión. «No pude evitar reaccionar: si no se cumplen las promesas, hay que tomar decisiones», ha zanjado, poniendo así fin al Gobierno de coalición tripartido formado por Nueva Unidad de centroderecha liberal proeuropeo, Los Progresistas de izquierda y la Unión de Agricultores y Verdes.
El «incidente del dron de Latgale», al que se ha referido, tuvo lugar entre el 10 y el 12 de mayo, cuando la entrada en territorio letón de drones ucranianos que se desviaron desde Rusia generó una fuerte polémica política. Los drones cruzaron la frontera en la región de Latgale, la zona oriental del país, fronteriza con Rusia, donde la población local vivió el episodio con gran estrés y preocupación, y la reacción del Ministerio de Defensa resultó insatisfactoria.

Los sensores de las Fuerzas Armadas fallaron y no interceptaron ninguno de los drones, las alertas a la población fueron emitidas demasiado tarde, una hora después del primer impacto, y la información proporcionada fue tardía y confusa: primero se dijo que no se derribaron los drones por «seguridad», pero luego el comandante militar admitió después que el sistema simplemente no los detectó.

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«Ahora más que nunca, la gente necesita una sensación de seguridad en lugar de disputas partidistas, división de cargos o posicionamiento político», ha justificado. Silina, del partido de centroderecha Nueva Unidad, se quedó sin mayoría gobernante en el Parlamento el miércoles, después de que el partido progresista de izquierdas anunciara que retiraba su apoyo debido a la destitución del ministro de Defensa progresista, Andris Spruds, por la gestión de incidentes.
En su discurso de despedida, Silina ha recordado que todos los ministerios reasignaron fondos para que la financiación de la defensa de Letonia alcanzara el 5% del PIB, como se ha pedido desde la OTAN. «Por lo tanto, existe el derecho a pedir un resultado», ha dicho, «ahora mismo, no hay lugar en política para charlas vacías, historias de Munchausen y promesas que no puedan llegar a un resultado. Nos encargamos de liderar el país cuando hay que tomar decisiones difíciles cada día. En un momento así, no puedes esconderte tras procedimientos y culpar a otros», ha señalado como causas de la dimisión.

Tropas españolas desplegadas en Letonia

Lo cierto es que la incursión de drones rusos se ha convertido en un evento cotidiano en todo el flanco oriental de la OTAN, sometiendo a los gobiernos y a las fuerzas armadas de los países afectados a una gran presión. Antes de dimitir y tras destituir a Spruds, Silina ha nombrado como nuevo ministro al coronel Raivi Black, que tiene experiencia real en Ucrania. Intenta así minimizar la inestabilidad en un país crítico para la seguridad de toda la región, con 284 kilómetros de frontera con Rusia y otros 173 con Bielorrusia.
El corredor de Suwalki, entre Polonia y Lituania, es el punto más vulnerable de la OTAN y Letonia forma parte del sistema defensivo que lo protege. En Letonia está desplegado el Battlegroup de la OTAN liderado por Canadá, en el que, además de tropas españolas, participan efectivos de Albania, Chequia, Islandia, Italia, Montenegro, Macedonia del Norte, Polonia, Eslovaquia, Eslovenia y Suecia.
Por parte de España participan 650 efectivos del Subgrupo Táctico Mecanizado del Ejército de Tierra, que rotan cada seis meses, dotados con carros de combate Leopard 2E, vehículos de infantería Pizarro, morteros pesados y misiles Spike, además de sistemas de defensa aérea NASAMS desplegados en la base aérea de Lielvarde.
Entre las causas del colapso del Gobierno, cabe citar también la reciente detención del ministro de Agricultura Armands Krause, investigado por el caso de un programa de apoyo a empresas madereras que habría sido aprobado por el Gobierno y que ha causado pérdidas superiores a 30 millones de euros a la empresa pública Latvijas Valsts Mezi. El presidente letón, Edgars Rinkevics, encargado por la constitución de elegir un líder del gobierno, se reunirá con todos los partidos parlamentarios el viernes.

13,6 billones de dólares acompañan a Trump en su 'viaje de negocios' a China

Donald Trump aterrizó en Pekín rodeado de algunos de los empresarios más ricos y poderosos del planeta. Detrás del presidente, mientras avanzaba por la alfombra roja entre banderas americanas y chinas, iban Elon Musk de Tesla, Tim Cook de Apple, Larry Fink de BlackRock, Jensen … Huang de Nvidia o David Solomon de Goldman Sachs. En total, entre fortunas personales y capitalización de sus empresas, suman 13,6 billones de dólares (11,6 billones de euros). No era solo una delegación empresarial, sino también una imagen cuidadosamente diseñada por la Casa Blanca para transmitir que, pese a la guerra comercial, las sanciones tecnológicas y la rivalidad estratégica entre las dos potencias, Estados Unidos y China siguen necesitando hacer negocios juntos.
Trump presentó al grupo ante Xi Jinping como «representantes distinguidos de la comunidad empresarial estadounidense» que «respetan y valoran China». Xi respondió con un mensaje igualmente calculado: prometió «cooperación mutuamente beneficiosa» y aseguró que las empresas estadounidenses tendrán «perspectivas más amplias» en el mercado chino. El intercambio resume el momento actual entre Washington y Pekín, la tensión política máxima, pero con la dependencia económica intacta.

La delegación refleja además las prioridades de la Casa Blanca. Están los gigantes tecnológicos dependientes de las cadenas de producción chinas, como Apple o Nvidia. Están los grandes nombres de Wall Street, atentos a cualquier cambio regulatorio o apertura financiera. Y están compañías industriales y aeronáuticas como Boeing, que aspira a cerrar uno de los mayores contratos de aviones comerciales de la década.

Mueren cinco italianos en un accidente de buceo en Maldivas

Cinco ciudadanos italianoshan fallecido este jueves en el atolón de Vaavu, en las Maldivas, en un accidente de buceo mientras intentaban explorar cuevas a 50 metros de profundidad. Lo ha comunicado el Ministerio de Asuntos Exteriores de Roma, que, junto con la embajada en … Colombo, están siguiendo de cerca el caso desde que trascendieron las primeras informaciones y han contactado a las familias de las víctimas para brindarles la asistencia consular necesaria.
El centro de coordinación marítima de la Guardia Costera de las Maldivas recibió la llamada de auxilio llegó a las 13.45 horas, según ha explicado la Fuerza Nacional de Defensa de las Maldivas (MNDF), que inició una búsqueda por mar y aire con el apoyo de turistas, personal de un resort cercano y oficiales de la estación de Policía Local del Atolón Vaavu.

Uno de los cadáveres de los desaparecidos fue localizado a las 18.13 dentro de una cueva y las autoridades creen que los otros cuatro buceadores se encuentran en el mismo lugar, que se extiende hasta una profundidad de aproximadamente 60 metros y en algunos puntos está bloqueada por piedras. La operación de rescate es de alto riesgo debido a las condiciones y la profundidad del agua, que alcanza unos 200 pies en algunos puntos.

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La operación continúa con el buque de la guardia costera asignado a la zona, que supervisa el rescate y mantiene comunicación con los equipos de buceo involucrados para garantizar la seguridad de todo el personal mientras se intenta recuperar los cuerpos.
Uno de los cinco italianos fallecidos e Gianluca Benedetti, originario de Padua y gerente de operaciones de Albatros Top Boat, la empresa que operaba el barco de safari, de acuerdo con el ‘Corriere della sera’. Otras dos de las víctimas son Monica Montefalcone, una profesora de 51 años de la Universidad de Génova, y su hija Giorgia Sommacal, de 22.
Los otros dos buceadores fallecidos son Federico Gualtieri, de 30 años, originario de la zona de Novara y graduado en Montefalcone el pasado marzo con una tesis sobre la diversidad y ecología de los corales y zoantarios en los atolones centrales de las Maldivas. La última víctima ha sido Muriel Oddenino, de 31, investigadora de la Universidad de Génova.
Los funcionarios locales han señalado que se trata del peor accidente de buceo en la nación, compuesta por 1.192 pequeñas islas de coral repartidas a lo largo de unos 800 kilómetros (500 millas) a través del ecuador en el Océano Índico.

El estado 51 de Trump: de Canadá a Venezuela y Puerto Rico

Uno de los memes recurrentes de Donald Trump en redes sociales es poner la bandera de Estados Unidos sobre el mapa de algún país vecino, como si fuera un estado más de la Unión. El último ejemplo ha sido con Venezuela, en un mensaje … en el que Trump se ha referido a ese país como estado número 51, aunque debiera haber escrito un número más alto, pues ya lleva al menos otros dos territorios sobre los que ha expresado deseo de anexión: Canadá y Groenlandia.
A la lista se podría añadir Cuba, para la que Trump propone una suerte de protectorado como el que mantiene sobre Venezuela, y tal vez Puerto Rico. El presidente-magnate no se ha pronunciado sobre la posibilidad de que esta isla se sume a las 50 estrellas que figuran en la bandera estadounidense, como desde hace tiempo aspira una parte de los puertorriqueños, pero es evidente que este enclave, dependiente de EE.UU. como un «estado libre asociado», ha recobrado importancia estratégica para Washington con el actual despliegue militar en el Caribe.

Si ciertos imperativos geopolíticos, aunque no supongan una legitimización, dan sentido tanto al interés estadounidense por Groenlandia como a una actuación en el Ártico que reclame libertad de paso a través de Canadá, plantear la incorporación de Venezuela a Estados Unidos es tan hiperbólico que, aunque haya sido una broma, subraya de modo estentóreo la actitud imperial con que Trump se relaciona con el mundo y, muy singularmente, con los países vecinos.

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CLAVES DE LATINOAMÉRICA

Emili J. Blasco

Ese neoimperialismo está expresado, a nivel de doctrina, en las estrategias de seguridad y de defensa nacional publicadas los últimos meses. A nivel cartográfico queda plasmado en el término «Gran Norteamérica», que la Administración Trump ha comenzado a usar para delimitar el perímetro de seguridad donde desea ejercer un control más o menos directo: de Groenlandia al Ecuador y de Alaska a Guyana.

Consternación en Venezuela

Pero si en esos documentos y declaraciones formales la Administración Trump mide sus palabras, aunque sin ocultar del todo su aspiración de dominio vecinal, los memes del presidente dejan al descubierto la brutalidad del desprecio con que trata a naciones soberanas. Las barras y estrellas sobre el mapa de Venezuela hablan claramente de la relación neocolonial a la que Trump está sometiendo a ese país. Sin hacer caso de la voluntad popular que otorgó la victoria a Edmundo González en las elecciones de 2024 y dando por válida la usurpación de Nicolás Maduro, en una dictadura continuada por Delcy Rodríguez, Trump se ha entregado sin otra preocupación a la explotación petrolera del país caribeño.
Venezuela es el pozo donde el predicamento de Trump en la región se hunde. El trato que da a ese país también le erosiona entre los propios estadounidenses: la guerra de Irán le resta apoyos en el mundo MAGA, pero al menos en el Golfo Pérsico se enfrenta a un régimen sádico que oprime a su pueblo. En Venezuela, Trump aplaude al abusador y de momento ha demostrado hacer muy poco por el abusado.

La publicación de Trump en Truth Social donde habla de Venezuela como estado 51. de Estados Unidos.

(EFE)

Esa actitud ha causado una profunda consternación entre los venezolanos y memes como el de la bandera recuperan el resquemor antiyanqui tan arraigado en Latinoamérica. Es posible que ni siquiera la ola de derecha que vive el continente, con presidentes y candidatos en muchos casos alineados con Trump, resista a ese sentimiento de rechazo del desprecio con que la presente Administración estadounidense trata a los países de su entorno.

Puerto Rico, despechado

Uno de los lugares donde mejor podría medirse esa reacción es en Puerto Rico. Con el despliegue naval de Estados Unidos en el Caribe para acabar con las narcolanchas, mantener la presión sobre Venezuela y llevar a cabo el bloqueo petrolero de Cuba, Puerto Rico ha recobrado la importancia estratégica que tradicionalmente había tenido y que explica que Estados Unidos lo haya retenido durante más de un siglo, sin darle la independencia a pesar del coste que el déficit puertorriqueño supone para las arcas federales.

La desconsideración con que Trump ha tratado hasta ahora a Puerto Rico se ve acentuada con su broma sobre la anexión de Venezuela, supuestamente ofreciendo algo a los venezolanos que nunca ha querido para los puertorriqueños

Concluida la Guerra Fría, EE.UU. acabó desmantelando las grandes instalaciones militares que tenía en la isla principal y pequeñas islas adyacentes y cabía pensar que llegara un día en que dejara Puerto Rico a su suerte. Ese creciente desinterés de Washington explica que siempre haya hecho oídos sordos a la petición de ‘estadidad’ (integrarse del todo en EE.UU., como un estado más) que repetidas veces, en referéndums no vinculantes cada vez más frecuentes, ha venido haciendo algo más de la mitad de sus habitantes. Revalorizado de nuevo este territorio en términos de estrategia militar y en el contexto de la presidencia imperial de Trump, podría imaginarse que este planteara la plena incorporación de Puerto Rico a la Unión.
Pero no ha sido así. De hecho, la desconsideración con que Trump ha tratado hasta ahora a la isla se ve acentuada con su broma sobre la anexión de Venezuela, supuestamente ofreciendo algo a los venezolanos que nunca ha querido para los puertorriqueños. Todo esto puede acabar impulsando la convicción de la conveniencia de un mayor distanciamiento y autonomía respecto de Washington o incluso la independencia.

Streeting cesa como ministro de Salud en Reino Unido para forzar la dimisión de Starmer: «He perdido la confianza en él»

La presión para que el primer ministro británico, Keir Starmer, deje su cargo suma un nuevo hito con la dimisión este jueves de su secretario de Salud, Wes Streeting, que ha hecho pública su renuncia tras asegurar haber «perdido la confianza» en el líder laborista. En una nota compartida en sus redes sociales, Streeting ha llegado a afirmar que le resultaría «deshonroso y falto de principios» permanecer en el actual Gobierno.Streeting, de 43 años, se perfila ahora como el principal candidato para disputar a Starmer el liderazgo del Partido Laborista. En el comunicado, el hasta ahora ministro asegura que, tras la debacle de su partido en las elecciones locales de la semana pasada, está claro que el actual primer ministro no podrá liderar la formación de izquierdas de cara a los comicios de 2029. Asimismo aboga por un debate sobre el liderazgo con «el mejor rango de candidatos posible».La presión sobre Starmer se acentúa así y él estudia ahora si dimitir u obligar a sus detractores a forzar su salida de Downing Street. De primeras y a juzgar por sus recientes declaraciones, no parece tener intención de renunciar. Mientras, ya se ha nombrado un nuevo secretario de Salud: el sustituto de Streeting será James Murray.»Su Majestad el Rey se complace en aprobar los siguientes nombramientos: el Muy Honorable James Murray, miembro del Parlamento, como Secretario de Estado de Salud y Asistencia Social. Lucy Rigby KC MP como Secretaria Principal del Tesoro. Rachel Blake, diputada, como Secretaria Parlamentaria (Secretaria Económica del Tesoro)», reza un comunicado de Downing Street.En el Parlamento, más de 80 de los 403 diputados laboristas han pedido la dimisión de Starmer, lo que bastaría para forzar una elección interna (las normas laboristas exigen que el líder del partido tenga el respaldo del 20% del grupo parlamentario), pero esos detractores aún no han respaldado públicamente ni a Streeting ni a Andy Burnham (alcalde de Mánchester y el otro gran aspirante a la sucesión). Mientras, el resto de los parlamentarios aguarda a que alguno de los candidatos termine por aunar los apoyos necesarios.Además de ese mecanismo, los miembros del partido podrían optar por presentar una moción de confianza (algo estéril, ya que no es vinculante, pero incidiría en la falta de apoyos) o bien provocar una ola de dimisiones a nivel ministerial y regional que terminase por impedir de facto la labor de Gobierno del actual primer ministro. Este mecanismo ya lo sufrió Boris Johnson en el año 2022.Cualidades… y defectos de StarmerEn su carta de dimisión, Streeting reconoce algunas de las cualidades de Starmer como primer ministro, destacando tanto la amplia mayoría absoluta lograda por los laboristas en las elecciones de julio de 2024 como su «coraje» en política internacional y su papel para mantener al Reino Unido al margen de la guerra con Irán. Sin embargo, tras ese reconocimiento inicial, el ya exministro lanza una dura crítica contra el rumbo del Ejecutivo.Streeting atribuye el mal resultado electoral de la pasada semana a la creciente «impopularidad» del Gobierno y a varios «errores individuales», entre ellos el recorte de ayudas a los pensionistas, una medida que, a su juicio, ha contribuido a que buena parte del país no tenga claro qué representa actualmente el Partido Laborista.Starmer lamenta la decisión de StreetingTras la dimisión, el primer ministro del Reino Unido ha respondido a Streeting lamentando su cese y ha augurado que mantendrá un «papel importante» en el futuro del Partido Laborista. «Siento de verdad que ya no vayas a estar presente en la mesa del Gabinete ayudando a transformar nuestro sistema de salud público (NHS, en inglés), pero no tengo duda de que continuarás teniendo un papel importante en nuestro partido durante muchos años», ha escrito Starmer en una misiva. Starmer ha confiado en poder seguir trabajando junto a Streeting para mostrar que los laboristas en el poder pueden abordar los problemas que aprovechan sus oponentes, así como traer a la población esperanza y unión frente a quienes buscan dividir. No obstante, el primer ministro ha admitido que los resultados electorales fueron «extremadamente duros» y que muchos colegas perdieron sus escaños, pero que los rivales en las urnas «son más peligrosos que nunca».»Nos corresponde a todos estar a la altura de lo que yo veo como una batalla por el alma de nuestra nación. Como parte de esto, debemos cumplir todas las promesas que hicimos al país, incluida la promesa de pasar página del caos que rechazaron los británicos en las últimas elecciones generales», ha indicado Starmer.Quinta dimisiónLa de Streeting es la primera dimisión de gran calado en el gabinete de Starmer, cuyo futuro está en entredicho después de que casi un centenar de miembros de su grupo parlamentario y once sindicatos afiliados al laborismo pidieran su dimisión tras los malos resultados.Streeting es el primer ministro que anuncia su marcha —lo han hecho en los pasados días cuatro secretarios de Estado—, lo que pone en una situación muy difícil al actual jefe del Gobierno británico. Hasta ahora, cuatro salidas se habían confirmado: Alex Davies-Jones, hasta ahora subsecretaria de Estado contra la violencia de Género; la ministra de Protección Social, Jess Phillips; la titular de Comunidades, Miatta Fahnbulleh, y el secretario para la Innovación y la Seguridad en la Salud, Zubir Ahmed, que también ha pedido abiertamente la salida de Starmer.  

Trump dice que Xi le va a ayudar a solucionar el problema de Irán

Donald Trump ha buscado en Pekín algo más que una reunión y una foto con Xi Jinping. Ha buscado, además, una salida a la guerra de Irán. En una entrevista con Fox News, tras reunirse con el líder chino, el presidente de Estados … Unidos aseguró que el líder del gigante asiático se ha ofrecido a ayudar a resolver la guerra con la teocracia islámica y a reabrir el estrecho de Ormuz, convertido ya en el gran cuello de botella de la crisis. «Le gustaría ver un acuerdo», ha dicho abiertamente el dirigente norteamericano. Y ha añadido que Xi le había transmitido: «Si puedo ser de alguna ayuda, me gustaría ayudar».
La admisión no es menor. China es el principal comprador del petróleo iraní y uno de los pocos actores con capacidad real de presión sobre Teherán. Trump lo sabe. Por eso ha presentado la reunión no solo como un encuentro entre dos potencias rivales, sino como una posible vía para desatascar una guerra que ha encarecido la energía, ha bloqueado rutas comerciales y ha colocado a Washington ante una negociación muy difícil. Hasta ese punto, el mandatario norteamericano había dicho que no necesitaba ayuda en Irán.

Según Trump, Xi también quiere ver abierto Ormuz y se ha comprometido a no enviar material militar a Irán. Pekín, sin embargo, no ha confirmado esa versión. La Casa Blanca se ha limitado a decir que ambos líderes han coincidido en que el estrecho debe permanecer abierto para garantizar el flujo de energía. China, por su parte, ha mantenido su cautela habitual y ha dicho solo que Oriente Próximo ha sido parte de la conversación.

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David Alandete

Trump necesita mostrar que domina la crisis, que el final está al alcance de la mano, pero al mismo tiempo busca que China ayude a cerrarla. Marco Rubio había preparado el terreno al decir que Washington quería convencer a Pekín de desempeñar un papel más activo ante Irán. Luego ha matizado que Estados Unidos no necesitaba ayuda china. La contradicción refleja el momento: la Casa Blanca quiere mediación, pero no quiere admitir dependencia.
La reunión ha tenido, además, otro frente, Taiwán. Xi ha advertido a Trump de que un mal manejo de esa cuestión puede llevar a ambos países al conflicto. Es el aviso que sobrevuela toda la cumbre. China puede usar su influencia sobre Irán como palanca para arrancar gestos de Washington en Asia, sobre todo en Taiwán.

Tregua entre potencias

Trump ha llegado a Pekín con un tono muy distinto al de la guerra comercial de hace apenas un año. No ha habido amenazas ni gestos de ruptura, sino una escenificación de cercanía con Xi. China lo ha recibido con todos los honores y ambos líderes han tratado de presentar la relación como una tregua estable entre dos potencias que compiten, pero que también se necesitan.
Xi ha pedido a Estados Unidos que no trate a China como un adversario, pero ha dejado clara su línea roja: Taiwán. Para Pekín, ese sigue siendo el asunto central y el que puede hacer saltar por los aires cualquier entendimiento.
Trump, en cambio, ha llevado la visita al terreno que más le interesa: los negocios, aunque no solo. Ha presumido de la comitiva empresarial que le acompaña, con nombres como Elon Musk, Jensen Huang o Tim Cook, y ha dicho que están en China para mostrar respeto y buscar oportunidades. La reunión ha durado dos horas, el doble de lo previsto, y ha terminado con una invitación a Xi para visitar la Casa Blanca en septiembre. El mensaje de fondo es claro: China quiere menos apoyo de EE.UU. a Taiwán; Trump quiere más apertura económica para las empresas estadounidenses.