Internacional - Colombia
Registro  /  Login

Portal de Negocios en Colombia

Al menos 14 muertos y más de 80 heridos en un choque entre dos trenes en Indonesia

28/04/2026

Actualizado a las 11:08h.

Una colisión entre dos trenes acaecida este martes en la ciudad indonesa de Bekasi, próxima a Yakarta, capital del país, se ha cobrado la vida de al menos 14 personas y deja ya 84 heridos, de acuerdo con un balance preliminar de las autoridades.
« … A las 8.45 horas de la mañana (hora local) se han confirmado 14 fallecidos y 84 heridos», ha informado el director general de la compañía ferroviaria KAI, Bobby Rasyidin, en un comunicado recogido por la agencia indonesa de noticias Antara, en el cual ha agregado que los trabajos en la zona continúan.

El accidente, cuyas causas aún se desconocen, ha consistido en la colisión de un tren de larga distancia y otro de cercanías en la estación de Bekasi Timur, sita a poco más de 20 kilómetros de Yakarta.

Noticia relacionada

Javier Ansorena

Según ha destacado la empresa ferroviaria, la evacuación ha supuesto un proceso laborioso en la medida en que varias víctimas han requerido de un rescate especial de los vagones que han quedado aplastados por cuenta del impacto.
«Se están tomando todas las medidas con precisión médica y de seguridad para garantizar una atención óptima», ha agregado Rasyidin destacando que los equipos de la Agencia Nacional de Búsqueda y Rescate, la empresa y el personal sanitario de urgencias están trabajando en estos momentos en «estrecha» coordinación.

comentarios

Reportar un error

Los socialistas pactan con la ultraderecha en Rumanía para echar al primer ministro

Mientras las derechas europeas siguen sometidas a la presión del cordón sanitario para obstaculizar a los partidos de ultraderecha y deliberando sobre los sacrificios que están dispuestas a hacer para mantenerlo, desde Rumanía surge un elemento disruptivo que dinamita el debate. El … Partido Socialdemócrata Rumano (PSD), que acaba de abandonar el Gobierno de coalición que firmó hace diez meses con el proeuropeo Ilie Bolojan, del Partido Nacional Liberal (PLN), se sumará en el Parlamento al partido soberanista y ultranacionalista Alianza para la Unión de los Rumanos (AUR) de George Simion para presentar conjuntamente una moción de censura.
El líder del PSD, Sorin Grindeanu, contaba con que AUR le hiciese el trabajo sucio y le allanase el camino, presentando por su cuenta la moción de censura. Pero la ultraderecha rumana no ha caído en la trampa y espera beneficiarse de la ruptura del Gobierno. El líder de AUR, George Simion, ha señalado ciertos proyectos de ley sobre los que están dispuestos a votar con cualquier fuerza parlamentaria. Entre ellos, exige poner en la agenda la reducción del número de diputados y senadores y la elección de alcaldes en dos vueltas.

«Veo muchas razones de preocupación en el hecho de que los socialistas ahora se están distanciando de los cambios necesarios en Rumanía, de las cosas que deben hacerse, y se están alineando con las fuerzas populistas», ha alertado el presidente del Partido Popular Europeo, el alemán Manfred Weber, que añade que «creo que los socialistas necesitan responder a algunas preguntas. Si se me permites decir esto, siempre me preguntan a mi sobre algún tipo de alineación con la derecha y creo que los socialistas deberían ahora también responder a las preguntas: ¿por qué cuestionan un gobierno proeuropeo exitoso y se alían con un partido antieuropeo?».

Noticia relacionada

Rosalía Sánchez

PSD y la AUR han designado Petrisor Peiu y Marian Neacsu para iniciar conversaciones, aunque afirman que hasta ahora no han habido discusiones en firme sobre una posible fórmula de gobierno conjunto y que las negociaciones versan únicamente sobre cuestiones técnicas de la moción de censura. Simion ha adelantado que cuenta con que la votación parlamentaria tenga lugar el 5 de mayo. «Los dos partidos tendrán reuniones en los órganos de gobierno y habrá reacciones, aproximaciones y explicaciones políticas con espíritu de transparencia, promete el líder de los senadores de AUR, que hace un llamamiento a todos los parlamentarios que quieran contribuir al texto de la moción y apoyarla.
Sobre una posible futura colaboración gubernamental entre AUR y PSD, Neacsu sugiere que «cualquier camino empieza con el primer paso». El líder del PSD, Sorin Grindenau, asegura sin embargo que «no hay acuerdo de gobierno para después de la moción de censura». «Hay muchas cosas que nos separan, obviamente, por eso hay diferentes partidos políticos, pero hay un objetivo común, el de votar a favor de esta moción y derrocar al Gobierno de Bolojan. Este es un objetivo común«, ha resumido la relación.

Simion pone condiciones

Simion, por su parte, está abierto a negociar un gobierno tanto con el PSD como con el PLN de Bolojan. Cualquier bando que ayude a su partido a aprobar los proyectos citados, tiene abierta la puerta del Gobierno con su apoyo. «No dudes de nosotros. Tres cosas. Queremos tres cosas de estos caballeros que llevaron a Rumanía hasta donde está, en el abismo, y las queremos para hoy: uno, cómo votaron los rumanos: 300 parlamentarios; dos, exención de subvenciones para partidos políticos; y tres, elección de alcaldes y presidentes de los consejos de condado en dos rondas», ha publicado en Facebook. Afirma que no mantendrán negociaciones informales, a espaldas del electorado y deja muy claras sus condiciones: »No tendremos negociaciones bajo la mesa, solo respetaremos a nuestros votantes y actuaremos en la dirección de poner la economía en marcha, que ha sido destruida por ellos. Si uno u otro acepta que se voten estas leyes, entonces podemos discutir otra cosa».
En este contexto, el presidente Nicusor Dan está intentando mediar entre los partidos para que la situación resultante de esta crisis sea algún tipo de gobierno que mantenga a Rumanía en la senda de las reformas y, por tanto, de la confluencia con la UE. Ha citado a consultas en el Palacio de Cotroceni a los líderes de los partidos proeuropeos: PSD, PNL, USR, UDMR y el Grupo Parlamentario de Minorías Nacionales, con los que está hablando de la implementación de los principales programas europeos en Rumanía: el Programa de Acción por la Seguridad de Europa (SAFE) y el Plan Nacional de Recuperación y Resiliencia (PNRR). Pero tras la ruptura entre PSD y PLN no parece haber gobierno posible sin la participación de AUR, de orientación soberanista, autoritaria y prorrusa. Se trata de un partido con el objetivo declarado de promover la unión de todos los rumanos, incluida la reunificación con Moldavia.

Disparos en el Hilton, dudas en la red: cómo un atentado real se convirtió en una conspiración en minutos

Con cientos de personas aún atrapadas en el salón de baile del hotel Hilton, el presidente ya evacuado bajo custodia del Servicio Secreto y un agente de este cuerpo camino del hospital, dentro todavía no sabíamos si todo había terminado. Afuera, en cambio, la historia … ya había tomado otro rumbo. En cuestión de minutos, antes incluso de que muchos lográramos salir del edificio, empezaron a circular teorías que negaban lo que acabábamos de vivir, apuntando a exageraciones, a posibles teatros para beneficiar a Donald Trump, a colaboracionismo o mero amarillismo servil de los medios.
Yo seguía allí, avanzando entre mesas volcadas, gente agachada y teléfonos que no conectaban. Había quien quedaba víctima de ataques de pánico, quien trataba de llamar a su familia, quien preguntaba en voz alta si había más disparos. Una camarera angustiada, agachada, me decía que creía haber visto a un segundo hombre armado, ella creía que otro atacante, seguramente un agente.

Y al mismo tiempo, en redes, ya se decía que todo era demasiado extraño. Que no era normal que Trump sobreviviera siempre. Que aquello olía a montaje. Que si de verdad hubieran querido matarlo, lo habrían hecho. Hasta respetados compañeros de profesión se apresuraron a decir que informar de aquello era amarillismo, que no era para tanto, que el atacante estaba lejos, muy lejos.

Noticia relacionada

David Alandete

Ese salto, casi instantáneo, fue lo más llamativo. Sin datos cerrados, sin investigación, sin relato oficial. La sospecha se impuso al relato factual de los reporteros amasados en el Hilton. Y en pocas horas ya no era solo un murmullo en redes, sino un argumento repetido por políticos, comentaristas y columnistas de todo signo. No se cuestionaba solo el motivo sino el hecho en sí mismo.
Yo estaba a unos metros de la mesa principal cuando comenzaron los disparos. Vi la duda inicial, ese segundo suspendido en el que nadie sabe si ha oído lo que cree haber oído. Vi a gente tirarse al suelo, a otros quedarse paralizados. Vi a los agentes del Servicio Secreto irrumpir con armas largas, cubrir al presidente, que se resistía, y sacarlo de la sala. Vi a miembros del Gabinete desaparecer en segundos, muy angustiados, rodeados de guardaespaldas, y a centenares de personas quedarse atrás, sin instrucciones claras, mirando a su alrededor.
No había guion, ni teatro. Había, de verdad, miedo.
Pero fuera, la teoría más repetida ya ardía en redes, en X, en Bluesky, en Reddit, en TikTok: que todo había sido un montaje orquestado por el propio Trump para generar simpatía política. Se apoyaba en una idea simple: demasiados intentos, demasiadas coincidencias. Como escribiría una columnista española: «si a Donald Trump quisieran matarle, ya le habrían matado. Si le quisieran deponer, ya le habrían depuesto. Por algún motivo sigue en la presidencia, diciendo y haciendo barbaridades que tendrían gracia si no tuvieran consecuencias en nuestras vidas».

Con columnas y tribunas como esas, el relato crecía solo. Que el objetivo real era reforzar al Partido Republicano antes de las elecciones de mitad de mandato. Que la noche había sido convertida deliberadamente en un espectáculo político.
El presidente tampoco ayudó al insistir en la rueda de prensa posterior al intento de asesinato en que debía seguir construyendo su famoso salón de baile en la Casa Blanca, que la justicia ha ordenado paralizar. Trump llevaba tiempo defendiendo la construcción de un nuevo recinto más grande y más seguro. Bastó con que lo mencionara horas después para que se interpretara como prueba. Que todo había sido diseñado para justificar esa obra. Que los disparos eran el argumento perfecto. Que nada de lo ocurrido era casual.
Lo de anoche con Trump es tan falso que parecía que estaban grabando una escena de Scary Movie.— Sixto (@SXTrece) April 26, 2026
De ahí se saltó a la categoría clásica, la célebre falsa bandera, que si todo era un plan, como el atentado de Butler, en Pensilvania. Un atentado fabricado. Una operación pensada para provocar una reacción política. En ese marco, cada detalle se fue reinterpretando, cada gesto de Trump, cada sonrisa, cada palabra. Todo encajaba como piezas de una supuesta escenificación.
Se buscaron imágenes que lo confirmaran. Una fotografía de Trump sonriendo mientras el mentalista Oz Pearlman le hacía un truco, minutos antes del ataque, se difundió como si fuera durante los disparos. «Una sonrisa rara durante un tiroteo», escribió una política demócrata, Jessica Anderson. Era falso. Esa escena ocurrió antes, cuando la sala aún estaba en calma.
Se manipuló también una frase de Karoline Leavitt, la portavoz del presidente, en la alfombra roja. «Habrá disparos», dijo, en referencia al tono del discurso que Trump tenía preparado contra la prensa, duro, sin rehenes. Esa frase, habitual en el lenguaje político, se presentó como si fuera un aviso literal. Como si alguien hubiera anticipado lo que iba a ocurrir.

Incluso un fallo técnico se convirtió en prueba. Una corresponsal de Fox News, Trey Yingst, perdió la conexión en directo. En redes se interpretó como censura, como un intento de silenciarla porque iba a revelar que todo era un montaje. Pero como este diario pudo comprobar, dentro del salón, nadie tenía señal. Los teléfonos no funcionaban. No era conspiración. Era saturación de la red y barridos del Servicio Secreto.
Hubo más. Se difundieron vídeos manipulados, algunos generados con inteligencia artificial, que mostraban al atacante en escenas que no correspondían a lo ocurrido. Circularon imágenes falsas del sospechoso.
Apareció también otra línea: que el atentado se estaba utilizando para justificar un aumento de la vigilancia o nuevas medidas de seguridad internas. Que era el inicio de algo más amplio, una deriva autoritaria de Trump. Y, como fondo, volvió Butler. El primer intento de asesinato de 2024, que ya había sido cuestionado por algunos, se utilizó como precedente. Este encajaba, según esa lógica, en el mismo patrón.
Todo encajaba demasiado bien con los intereses de Trump como para ser real, decían.
Lo real fue el sonido seco que cortó una sala llena de gente. O el segundo de duda antes de que alguien grite «al suelo». Es ver a un agente subirse a una mesa con el arma desenfundada, después otro. Es no saber si hay más disparos, si hay más atacantes, si debes correr o quedarte. Es salir del salón y encontrar pasillos llenos de gente sin rumbo, con tacones en la mano, con el teléfono pegado a la oreja, sin respuesta. La periodista afgana Nazira Karimi tuvo delante al tirador, lo vio ante ella, tuvo que correr con su maleta en la alfombra roja, salvando la vida, según relató el lunes a ABC.
Trump finge situaciones violentas contra él, pero no lo hace para generar empatía sino miedo.Trump no busca tu sensibilidad, sino generar la sensación de tensión y amenaza permanente.Un mundo amenazado es un mundo que necesita guerras y tiranos.Así que seguirá.— Ramón Espinar 🇵🇸 (@RamonEspinar) April 26, 2026
Y mientras salíamos del Hilton, aún con el ruido en la cabeza, ya había quien, a miles de kilómetros, lo tenía claro: no había pasado nada. Como dijo el político español Ramón Espinar: «Trump finge situaciones violentas contra él, pero no lo hace para generar empatía sino miedo».
Esa fue la otra escena de la noche. No la del tiroteo, sino la de su negación, el ataque a la labor del periodismo y el cultivo de una actitud conspiranoica. Esa otra historia empezó a escribirse fuera mientras dentro aún no había terminado la evacuación de lo que por un instante y la labor de unos agentes no fue una masacre.

Inquietud en EE.UU. por las misteriosas desapariciones y muertes de 11 científicos: ¿quiénes son y qué les pasó?

Lo que comenzó con hechos aislados, presuntos suicidios, tiroteos domésticos y extrañas desapariciones durante paseos rutinarios ha revelado un patrón alarmante en Estados Unidos. Desde 2024, once destacados científicos han muerto o desaparecido en circunstancias misteriosas. Todos comparten algo común: acceso a programas nucleares y … aeroespaciales.
La Casa Blanca ya ha informado de que están investigando estos incidentes: «Espero que esto sea solo una coincidencia, pero algunos de ellos eran personas muy importantes y vamos a investigarlo», confesó Donald Trump ante los medios cuando le preguntaron sobre el tema. La Administración no esconde su desasosiego, en palabras de James Comer, presidente del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, hay una alta probabilidad de que algo turbio esté ocurriendo. El FBI ya está buscando posibles conexiones entre los casos. ¿Quiénes son y qué les pasó?

Amy Eskridge, investigadora en proyectos de propulsión experimental

Científica de 34 años. Era la confudadora del Institute for Exotic Science, trabajaba en proyectos de propulsión experimental y antigravedad, áreas sensibles en el ámbito aeroespacial. Murió en junio de 2022 en Huntsville, Alabama. El informe forense revela que fue por una bala autoinfligida, aunque varios medios estadounidenses recogen que la investigadora había enviado varios mensajes a su círculo cercano advirtiendo de que si veían algún reporte de que se quitó la vida, «definitivamente no fue así».

Michael David Hicks, Frank Maiwald y Mónica Jacinto Reza, trabajadores de la NASA

Investigadores de 59, 61 y 60 años respectivamente. Trabajaban para el mismo programa, el laboratorio de propulsión a chorro de la NASA cuya misión principal es la exploración espacial. Michael David Hicks fue el primero en fallecer, el 30 de julio de 2023. La causa de la muerte de este físico de 59 años nunca se ha revelado.
Tan solo un año después murió el investigador Frank Maiwald, de 61 años, su fallecimiento se produjo en circunstancias desconocidas el 4 de julio de 2024, la causa no ha sido publicada. Su otra colega, Mónica Jacinto Reza, de 60 años, desapareció el 22 de junio de 2025 cuando hacía senderismo en un bosque cerca de Los Ángeles. Se le ha perdido el rastro al poco tiempo de asumir la dirección de un grupo de investigación en materiales avanzados.

William Neil McCasland, ex oficial de alto rango de las Fuerzas Aéreas

Excomandante de 68 años. Ocupó los puestos más delicados de las Fuerzas Aéreas como la dirección del laboratorio de investigación en la base de la Fuerza Aérea Wright-Patterson, el lugar del famoso caso de Roswell. Desapareció el 27 de febrero de 2026 en Albuquerque, Nuevo México cuando salió a dar un paseo cerca de su vivienda, portaba consigo un revólver del calibre 38.

Anthony Chavez y Melissa Casias, investigadores de un centro nuclear

59 y 53 años respectivamente. Eran empleados del laboratorio nacional de Los Alamos, un centro de investigación nuclear en Nuevo México. Anthony Chavez fue visto por última vez el 5 de agosto de 2025, mientras que a Melissa Casias se le perdió el rastro mucho antes, el 26 de junio de 2025 en Taos, Nuevo México.

Carl Grillmair y Nuno Loureiro, científicos asesinados frente a sus domicilios

Los dos fueron asesinados a tiros frente a sus domicilios, tenían 67 y 47 años. Carl Grillmair fue abatido en su casa de Los Ángeles el 16 de febrero de este año, tenía 67 años y era un astrofísico reputado que trabajaba en el Instituto Tecnológico de California. Colaboraba con la NASA y era reconocido por sus estudios sobre la búsqueda de agua en planetas fuera de nuestro sistema solar. Su agresor, identificado como Freddy Snyder, de 29 años, ha sido detenido y se enfrenta a cargos de asesinato, además de allanamiento de morada.
Otro caso relevante ha sido el de Nuno F.G. Loureiro también tiroteado en su vivienda en el barrio residencial de Brookline a las afueras de Boston el 16 de diciembre de 2025. Científico de 47 años era especialista en fusión atómica, había dirigido el centro de cuenta del plasma y fusión del MIT, donde buscaba avanzar en tecnología de energía limpia y otras investigaciones.

Steven García y Jason Thomas, desaparecidos sin dejar rastro

De 48 y 45 años. Steven García desapareció el 28 de agosto de 2025 en Albuquerque, Nuevo México. Fue visto por última vez saliendo de su domicilio a pie. Un detalle que llamó la atención de los investigadores fue que dejó atrás su vehículo, su teléfono y sus pertenencias personales, llevándose únicamente una pistola. Trabajaba como contratista y custodio de propiedades en el Campus de Seguridad Nacional de Kansas City. Tenía una autorización de seguridad de alto nivel y supervisaba equipos valorados en millones de dólares vinculados al arsenal de armas nucleares de Estados Unidos.
El caso de Jason Thomas es otro de los pilares que ha alimentado el misterio de los científicos. A diferencia de Steven García, Thomas se movía en el ámbito de la biotecnología de vanguardia. Era un científico farmacéutico de alto nivel. Se desempeñaba como director asociado de biología química en el Instituto Novartis de Investigación Biomédica en Cambridge, Massachusetts. Se le vio por última vez el 12 de diciembre de 2025. Salió de su casa en Wakefield, Massachusetts, pasada la medianoche, a pie y sin llevar consigo ni su teléfono móvil ni su cartera.
Los legisladores sospechan que estas desapariciones podrían representar una «grave amenaza a la seguridad nacional» o incluso estar relacionadas con espionaje o silenciamiento de expertos con conocimientos críticos. El representante Eric Burlison, miembro del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, ha expresado que es casi «seguro» que estos casos tengan relación entre sí porque todos ellos tienen acceso a información clasificada que implica a la industria aeroespacial, asuntos sobre ovnis o temas de defensa y que podría implicar la participación de agentes de China, Rusia o Irán, aunque este extremo no está confirmado aún a la espera de lo que digan las investigaciones.

Guerra en Irán, en directo | EEUU defiende el bloqueo contra Irán en Ormuz en medio de la incertidumbre sobre las negociaciones de paz

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, defendió este lunes el bloqueo naval que el Comando Central mantiene desde hace más de 15 días contra los puertos de Irán, en medio de incertidumbre sobre el futuro de negociaciones de paz con Teherán. «El bloqueo no es un bloqueo contra el transporte marítimo, es un bloqueo contra el transporte iraní», dijo Rubio en una entrevista exclusiva con la cadena Fox News. «No puede ser que ellos (Irán) sean los únicos beneficiarios de un sistema ilegal, ilícito e injustificado de peaje y control en el estrecho de Ormuz», agregó Rubio, cuando fue preguntado sobre la estrategia de Estados Unidos de mantener bloqueados los puertos de la república Islámica. El embajador iraní ante la ONU, Amir Saeid Iravani, acusó este lunes a Estados Unidos de actuar como «piratas» y «terroristas» con el bloqueo naval ordenado por el presidente estadounidense, Donald Trump.Previamente, Irán había asegurado la posibilidad de entablar negociaciones con Estados Unidos, según afirmó este lunes el ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchí, en declaraciones a la televisión rusa. «Es evidente que Irán se enfrenta a la mayor superpotencia mundial y ellos no han logrado ni uno solo de sus objetivos. Es por eso que él (Donald Trump) pide negociaciones y nosotros ahora estamos estudiando esa posibilidad», dijo. Este lunes, según el portal Axios, Irán habría presentado a Estados Unidos una nueva propuesta de negociación para reabrir el estrecho de Ormuz y poner fin a la guerra y, a la vez, posponer las negociaciones sobre el programa nuclear de Teherán para más adelante. El presidente Donald Trump ha dejado de opinar de la guerra en Irán, como lo hace usualmente en apariciones públicas y en redes sociales, desde el sábado por la noche cuando surgió un tiroteo en un hotel de Washington durante una cena de corresponsales de la Casa Blanca.

«¿Tú también, América?»

Mientras Donald Trump asistía por primera vez como presidente a la cena de corresponsales de la Casa Blanca, Cole Thomas Allen, un desconocido profesor californiano, colocaba a la primera potencia del planeta al borde de la mayor polarización en décadas al perpetrar el cuarto … intento de asesinato contra Trump en menos de dos años y el primero con disparos siendo ya presidente. El ataque se saldó con su captura sin haber podido causar bajas (a pesar de haber disparado a un agente salvado por su chaleco) y una accidentada evacuación de la Administración estadounidense del Hotel Hilton de Washington, el mismo donde Ronald Reagan sufrió un atentado en 1981.
De haber cumplido su objetivo, Allen habría logrado el magnicidio más mediático de la historia: el asesinato del hombre más poderoso del mundo ante 2.600 invitados, incluyendo a cientos de corresponsales y diplomáticos de todo el mundo, la élite del país y miles de cámaras y móviles grabando desde todos los ángulos. Un crimen tan demoledor y en un momento tan delicado de nuestra historia (con la guerra de Irán desangrando la economía mundial, la transición de Venezuela aún en el aire, la guerra de Ucrania enquistada, una China en pleno ascenso y la amenaza de ruptura de la OTAN) que sus consecuencias se habrían expandido como un terremoto geopolítico por todo el mundo, alterándolo para siempre. Un brutal sacrificio ritual con el que Allen quería enterrar un tiempo y un mundo que odiaba y que de sus cenizas surgiera uno nuevo, acaso más caótico que en el que ya vivimos.

Sobrecogidos por los grandes leviatanes globales, solemos ignorar el papel de los individuos, pero, tal y como explico en mi último libro ‘El eje del mundo que viene: Cómo el Indo-Pacífico está transformando el orden global’ (Ariel), la historia nos demuestra una y otra vez que también se escribe con renglones de carne y hueso. Y es que las acciones individuales pueden romper hasta las predicciones más cuidadosas de los ‘think tanks’, recordándonos que la arquitectura global, con sus voluminosos tratados, sus alianzas militares y sus bloques económicos masivos, depende a menudo de la trayectoria de una sola bala, sumergiéndonos en un permanente océano de incertidumbre.

Noticia relacionada

Javier Ansorena

Pruebas sobran: el asesinato del archiduque Francisco Fernando en 1914 desató la Primera Guerra Mundial; la muerte de Isaac Rabin en 1995 a manos de un extremista judío enterró la esperanza de una paz entre Israel y Palestina hasta nuestros días; y en el 44 antes de Cristo un carismático populista enfrentado también a su ‘Deep State’ particular, el Senado romano, fue apuñalado en el magnicidio más clásico de todos los tiempos. Era Julio César, y de su sangre no vino la paz y la restauración de la República como, al igual que Allen, esperaban sus conspiradores, sino su fin definitivo, una guerra civil devastadora y el surgimiento de un Imperio romano más autocrático y expansionista todavía.
Hoy, incluso una región tan masiva como el Indo-Pacífico, que abarca dos tercios de la humanidad y engloba a ocho potencias nucleares, se ve sacudida también por individuos que, como Allen, amenazan con hacer saltar su estabilidad por los aires con el simple pulso de sus gatillos. Pero, al igual que en Roma, un acto de violencia salvaje que eliminara a Trump no devolvería al mundo a la «normalidad» de 2015, sino que lo lanzaría a un territorio aún más inexplorado y peligroso que el que vivimos, similar al caos poscesariano. Por eso, bien puede Trump parafrasear a César quien, según Suetonio, al ver a su hijo Bruto entre los conspiradores, lamentó la profunda traición, y expresar «tu quoque, América?» («¿tú también, América?)».

Juan Luis López Aranguren

Profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad de Zaragoza y autor de ‘El eje del mundo que viene’ (Ariel)