Costa Rica se debate hoy entre el continuismo de derechas y la fragmentada oposición
Costa Rica, la que alguna vez fue llamada la Suiza de Centroamérica, se enfrenta a una de las elecciones más esperadas de las últimas décadas. El panorama político, según las últimas encuestas como la del Centro de Investigación y Estudios Políticos de la Universidad … de Costa Rica (CIEP-UCR), se divisa bastante claro para la candidata del oficialismo, Laura Fernández, del centrista Partido Pueblo Soberano, quien lidera la intención de voto con un 43% proyectado. Mucho más atrás, con poco margen de maniobra, se encuentra una muy debilitada oposición, que no logra ni siquiera un 10% de intención de voto.
Las migajas que ha dejado el oficialismo se las reparten entre tres candidatos de izquierda —Álvaro Ramos, del Partido Liberación Nacional, con un 9%; Claudia Dobles, de la Coalición Agenda Ciudadana, con un 8,6%; y Ariel Robles, del Frente Amplio, con un 3,8%—, y un carismático candidato conservador, José Aguilar Berrocal, del partido Avanza, que ha acaparado los focos mediáticos, pero quizás demasiado tarde, con apenas un 2,8% de intención de voto.
La clave del proceso electoral es, sin embargo, lo que no se ve. Un 25,9% del electorado que asegura que permanece indeciso y que se inclinará por algún candidato, instantes antes de votar. La mayoría de estos indecisos son jóvenes de entre 18 y 35 años. A ese público es al que los más de 20 candidatos que buscan la presidencia han intentado conquistar en las últimas horas. La oposición teme que, con los datos que arroja la última encuesta del CIEP-UCR, el oficialismo consiga ganar cómodamente en la primera vuelta. De acuerdo con la ley electoral costarricense, una candidatura debe obtener al menos el 40% de los votos válidos para ganar la presidencia en primera ronda. Si ninguna candidatura alcanza ese umbral, las dos personas con mayor cantidad de votos deben disputar una segunda ronda electoral, según establece el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE).
Así, el 43% de intención de voto para Fernández y el oficialismo le aseguraría la presidencia en primera vuelta, un hito histórico. Y es que en las tres últimas elecciones presidenciales —la de 2014, 2018 y 2022—, la definición de la presidencia se dio en una segunda ronda electoral. Fernández rompería así una especie de tradición electoral y se convertiría en la segunda mujer en presidir la nación.
Los retos de una nación encendida
La elección es clave también porque Costa Rica se enfrenta a problemas que creyó, algún tiempo atrás, que había resuelto y cuyos indicadores sociales así lo comprobaban. De ser el país más seguro de la región, ha pasado a ser uno de los más inseguros, superando a Guatemala, Nicaragua y al ahora «paradisiaco» El Salvador, con una tasa de homicidios de 17,5 por cada 100.000 habitantes. Las encuestas lo reflejan. El 42,4% del electorado asegura que la seguridad ciudadana es el tema prioritario a resolver, seguido del empleo y el crecimiento económico (13,3%) y la lucha contra la corrupción y la transparencia (7,5%).
De ser el país más seguro de la región, ha pasado a ser uno de los más inseguros, superando a Guatemala y El Salvador
El acercamiento del presidente saliente, Rodrigo Chaves, con el mandatario salvadoreño, Nayib Bukele, es el grito de auxilio del oficialismo para mejorar la cuestión de seguridad. Y parece que ha dado resultados. La cercanía de Chaves y Bukele, que han firmado múltiples acuerdos y se han visitado mutuamente en viajes oficiales en los que no han faltado los apretones de manos y abrazos, también ha repercutido en la preferencia electoral por la elegida por Chaves, Laura Fernández —su exministra de de la Presidencia— y su abrumador respaldo frente a sus 19 competidores.
El reto para Fernández, en caso de ganar las elecciones, será separarse de Rodrigo Chaves lo suficiente para no ser considerada un títere, pero tampoco tanto para no perder el respaldo del electorado del rodriguismo y sus fieles seguidores, que han hecho de la figura del presidente saliente una especie de ícono salvador. Puede que le sirva a Fernández tomar como referencia la gestión que ha hecho la actual mandataria de México, Claudia Sheinbaum, la ungida de otro presidente muy popular que salió del gobierno por todo lo alto, Andrés Manuel López Obrador.
El padrón electoral está conformado por 3,7 millones de ciudadanos, lo que representa un aumento del 4,3% en comparación con 2022, equivalente a casi 161.000 electores más. Todo está en juego este domingo; o se afianza el rodriguismo y se consolida como el poder del poder en Costa Rica, o revive, e milagro, una oposición que ha nacido moribunda y que parece estar destinada a una sepultura larga y dolorosa.

