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Trump y el petróleo de Venezuela: el festín sobre el coloso moribundo

En el tablero de la geopolítica contemporánea hay momentos en que la historia, después de años de letargo, se precipita con una velocidad que desconcierta. La Venezuela posterior a la caída de Maduro es uno de esos instantes. Apenas días después de que … fuera sacado de Caracas mediante una operación militar de precisión estadounidense, el presidente Donald Trump, con su inconfundible lenguaje transaccional, proclamaba en su plataforma digital Truth Social lo que resonaba como un acta de conquista.

«Me complace anunciar que las autoridades provisionales de Venezuela entregarán entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo de excelente calidad, sin restricciones de sanciones, a los Estados Unidos de América».

La declaración no era simplemente un comunicado. Fue el disparo inicial de un nuevo episodio en la tortuosa historia del crudo venezolano. Con una rapidez que sorprendió a muchos, una escuadra de al menos 11 navíos fletados por Chevron, la corporación petrolera estadounidense, navegó hacia los puertos de José y Bajo Grande.

La empresa, operando bajo una autorización especial del Departamento del Tesoro estadounidense, se convirtió instantáneamente en el único agente autorizado para extraer y comercializar el petróleo venezolano, un estatus que la posiciona como la ganadora principal en esta nueva configuración geopolítica.

El mensaje es claro: el petróleo de Venezuela, ese recurso enterrado bajo las ruinas de una sociedad desmoronada, ha vuelto a ser objeto de disputa internacional.

Un grupo de niños juega entre derrames de petróleo en uno de los barrios de Cabimas. El Lago Maracaibo, que en su día fue el gran símbolo de la fortaleza de la industria petrolera venezolana, es hoy un enorme vertedero de infraestructuras petroleras arruinadas, rodeado de aguas contaminadas por derrames de crudo y productos químicos. La riqueza ha desaparecido por completo de las orillas del lago y solo han permanecido los más vulnerables: los pescadores

Pero esta historia tiene raíces más profundas. En 1976, durante el primer mandato del presidente Carlos Andrés Pérez, Venezuela completó un proceso legislativo que trasladó la propiedad de toda su industria petrolera a manos del Estado. Fue un acto de soberanía nacional, una afirmación de que los recursos minerales que yacían bajo el suelo venezolano pertenecían al pueblo venezolano, no a las corporaciones extranjeras que los habían explotado durante décadas.

Ahora, casi medio siglo después, Trump cuestiona esa nacionalización. Acusa a Venezuela de haber despojado de sus derechos a las empresas estadounidenses y declara públicamente que quiere recuperarlos. Es una reinterpretación de la historia que busca deshacer lo que fue, en su momento, un acto de afirmación nacional. El bloqueo de buques que Trump ha ordenado desde que desplegó su poder militar en el Caribe es la expresión tangible de esa voluntad: no solo quiere el petróleo, sino que quiere reescribir el relato sobre quién tiene derecho a él.

Un perro manchado de petróleo, en la orilla del Lago Maracaibo

¿Por qué ahora? ¿Por qué este interés renovado en una industria que ha sido desmantelada sistemáticamente durante más de dos décadas? La respuesta reside en lo que los analistas llaman una «tormenta perfecta» de factores globales que ha puesto al mercado energético internacional en una situación de fragilidad extrema.

Los 303.221 millones de barriles de Venezuela, los mayores del planeta, han dejado de ser un número para convertirse en un activo estratégico

Un invierno particularmente riguroso en Europa y América del Norte ha generado una demanda sin precedentes de energía para calefacción, causando la cancelación de miles de vuelos y agotando las reservas estratégicas.

A esto se añaden los conflictos prolongados en Ucrania y en Oriente Próximo, que han reducido significativamente la oferta global de crudo. Y, de manera más reciente, la explosión del consumo energético impulsada por la inteligencia artificial ha incrementado el uso de electricidad notablemente, forzando a las naciones a buscar fuentes de energía fósil que sean confiables y accesibles.

En este contexto, los 303.221 millones de barriles de reservas certificadas de Venezuela, los mayores del planeta, han dejado de ser un número en un informe de la OPEP para convertirse en un activo de importancia estratégica global.

«Señores, la estabilidad del mercado petrolero mundial está en Venezuela», afirmaba recientemente Alejandro Terán, director de la Asociación Latinoamericana de Empresarios del Petróleo de Texas. Para Terán, la estrategia de Trump trasciende la simple necesidad energética.

Representa un movimiento geopolítico de envergadura que busca consolidar la supremacía estadounidense sobre el control del petróleo, una doctrina que tiene sus orígenes en la diplomacia de Kissinger durante los años setenta. «Lo está ejecutando en este momento», observaba Terán sobre la ofensiva de Chevron, «aunque no puedo predecir si tendrá éxito, pero definitivamente es el mensaje que está transmitiendo».

De la nueva era al colapso

Para comprender la magnitud de lo que está en juego, y la profundidad de lo que se ha perdido, es necesario retroceder en el tiempo, a la mañana del 14 de diciembre de 1922, cuando el terreno se estremeció en Cabimas, en la costa oriental del Lago de Maracaibo. El reventón del pozo ‘El Barroso II’ proyectó una columna de crudo que durante nueve días tiñó el cielo y marcó el nacimiento de una nueva era para Venezuela.

Un país que hasta entonces era fundamentalmente agrícola y empobrecido se transformó de repente en una potencia petrolera.

(Primera foto) Alirio y su hijo empujan su bote hasta la orilla del lago tras un día de pesca. (Segunda) Jhon Luis Medina Lope llega a la orilla del Lago de Maracaibo tras un largo día de pesca de cangrejos. (Tercera) El petróleo se adhiere a la piel de los pescadores por los continuos derrames de petróleo y productos químicos e nla zona

El oro negro revolucionó su economía, su cultura y su estructura demográfica. Corporaciones multinacionales se establecieron en las orillas del lago y, desde todos los rincones del mundo, llegaron personas en busca de oportunidades.

En el momento de máxima producción, en 1998, la empresa estatal PDVSA extraía más de tres millones de barriles cada día.

Carlos Uribarri se sumerge en el pozo de una plataforma petrolera abandonada para obligar a los peces a desplazarse hacia las redes de pesca que previamente instaló junto a la estructura petrolera

Hoy, esa cifra es apenas un recuerdo. La producción se ha desplomado a niveles que parecen irreversibles, y el lago que una vez fue el corazón de la prosperidad económica es ahora un depósito de desechos industriales.

Las fotografías de Cabimas revelan el colapso absoluto. El agua presenta un color verde antinatural y denso, cubierta por una película de petróleo

(Arriba) Joendry Rangel pesca en las aguas del lago de Maracaibo junto a una plataforma petrolera abandonada. (Abajo) Carlos Uribarri cuenta el número de piezas capturadas para luego venderlas en el mercado

Las imágenes de Cabimas revelan la brutalidad de este colapso. El agua presenta un color verde antinatural y denso, cubierta por una película iridiscente de petróleo que flota en su superficie en muchas zonas.

Las playas no son de arena, sino de una costra negra y viscosa de crudo solidificado que se adhiere a la piel y la ropa. Los pies de los pescadores se hunden en este lodo tóxico cuando descienden de sus embarcaciones.

Un perro, esquelético y con el pelaje manchado de negro, rebusca entre los desechos y los neumáticos oxidados esparcidos por la orilla, mientras el horizonte está salpicado de torres de extracción corroídas y silenciosas, como monumentos a una era de abundancia que ha desaparecido.

Una quincena de españoles siguen presos en las cárceles venezolanas

Prometieron la liberación de un «número importante» de presos, tanto nacionales como extranjeros, pero el anuncio se ha quedado, de momento, en poco más que palabras. Tras la ilusión inicial de la noticia, la realidad se ha impuesto de manera implacable: de los en torno … a 860 reos políticos de Venezuela, apenas nueve han abandonado hasta ahora sus celdas. Entre ellos, cinco españoles que han llegado este viernes a Madrid. Sin embargo, todavía queda una quincena de connacionales retenidos , la mayoría con doble nacionalidad, en el país caribeño.
Entre los presos políticos del régimen se encuentra Jorge Alayeto, con doble nacionalidad venezolana y española, detenido el 6 de agosto de 2017 mientras se encontraba con su familia en un evento de ‘motocross’. Los agentes lo obligaron a subir a un vehículo y lo detuvieron junto a su sobrino sin informarle de los cargos. Posteriormente fue procesado por supuestamente pertenecer a la denominada por los funcionarios del Gobierno de Nicolás Maduro como Operación David, un supuesto asalto al fuerte Paramacay, según la ONG Foro Penal.

En una situación similar se encuentra María Auxiliador Delgado Tabosky, también con doble nacionalidad, que fue detenida junto a su marido, Juan Carlos Marrufo Capozzi, el 19 de marzo de 2019. Les fueron imputados los delitos de asociación para delinquir y financiamiento al terrorismo, por los que se dictó una medida preventiva privativa de libertad. Fueron posteriormente condenados a 30 años de cárcel, si bien sus familias aseguran que no se expusieron las bases legales para esta sentencia. Su caso se vincula con el presunto intento de magnicidio contra Nicolás Maduro del 4 de agosto de 2018 en Caracas.

Con este mismo supuesto intento de atentado se relaciona a Ángela Lizbeth Expósito, profesora jubilada de la Universidad Simón Bolívar y activista de los derechos de los animales detenida el 21 de septiembre de 2018 en su vivienda. También con doble nacionalidad, permanece en prisión tras haber sido condenada a 24 años de prisión por los delitos de terrorismo y asociación para delinquir.

Jamenei culpa a los manifestantes de seguir la estela de Trump: «Están arruinando el país para contentar a un presidente»

El líder supremo iraní, Ali Jamenei, se ha dirigido este viernes a la nación tras diez días de protestas antigubernamentales y 40 muertos para pedir unidad a los ciudadanos y culpar a los «alborotadores» de los altercados que se han extentido por más de … 30 provincias.
Los manifestantes están «arruinando sus propias calles para hacer feliz al presidente de otro país», dijo Jamenei, refiriéndose al presidente estadounidense Donald Trump. La caída del nivel adquisitivo de millones de ciudadanos iraníes -con caídas históricas del valor de la moneda nacional, el rial-, está en el origen de las protestas, que se producen además en pleno aumento de las sanciones de Estados Unidos que, junto a Israel, ha vuelto a apuntar hacia su programa nuclear, con bombardeos incluidos como los del pasado junio, que mataron a más de 1.100 personas.

Trump ha amenazado en varias ocasiones a Irán durante los últimos días en relación con la represión de las protestas y el jueves advirtió a Teherán con desatar el «infierno» si las fuerzas de seguridad «empiezan a matar gente». «Les he hecho saber que si empiezan a matar gente, como suelen hacer durante los disturbios, porque tienen muchos disturbios, si lo hacen, les vamos a dar un golpe muy duro», sostuvo.

Irán encara este viernes una nueva jornada de movilizaciones contra la crisis económica y el empeoramiento del nivel de vida sumido en un corte de Internet desde la noche del jueves y tras el llamamiento a las protestas por parte de Reza Pahlevi, hijo del derrocado sah de Irán durante la Revolución Islámica de 1979.

Una delegación de EE.UU. visita Caracas para explorar la reapertura de su embajada, cerrada desde 2019

Los contactos diplomáticos entre EE.UU. y Venezuela se han intensificado este viernes, con nuevos avances para la recomposición de la relación entre ambos países en el nuevo contexto político surgido de la captura de Nicolás Maduro y la cooperación del Gobierno de … Donald Trump con su sucesora, Delcy Rodríguez.
Una delegación estadounidense viajó este viernes a Caracas con la intención de dar los primeros pasos para la reapertura de la embajada de EE.UU. en Venezuela, cerrada desde 2019.
La delegación incluye diplomáticos y responsables de seguridad de EE.UU. con el encargo de realizar una «evaluación preliminar sobre la posible reapertura de las operaciones» de la embajada, según reconoció el Departamento de Estado. Se trata de la primera visita de autoridades estadounidenses a Caracas desde la caída de Maduro.

EE.UU. no tiene embajador en Venezuela desde 2010 y no cuenta con representación diplomática desde 2019, cuando suspendió las operaciones de su embajada y repatrió a su personal. El entonces secretario de Estado, Mike Pompeo, aseguró que la presencia de personal diplomático en Venezuela se había convertido en un problema para EE.UU., por la posibilidad de que fuera utilizado como represalia por parte del régimen chavista.
La primera potencia mundial sí mantiene una Unidad de Asuntos de Venezuela, que opera desde Bogotá, desde la embajada de EE.UU. en Colombia.
Al frente de esa unidad está John McNamara, que ha encabezado la delegación que ha visitado Caracas esta semana. Según el Departamento de Estado, el equipo debía analizar las condiciones de seguridad, operatividad y viabilidad política de un eventual regreso diplomático tras años de cierre. Se trata del primer desplazamiento oficial de este tipo desde la ruptura de relaciones y supone un gesto claro de que Washington está dispuesto a explorar una nueva fase.
El propio secretario de Estado, Marco Rubio, avanzó a comienzos de esta semana en una sesión informativa con legisladores del Congreso que su departamento barajaba la posibilidad de reabrir la embajada.
El jefe diplomático dijo que una de las cuestiones que hay que analizar es la viabilidad del uso del edificio de la embajada. Un informe de la inspección general interna del Departamento de Estado detalló este año que el coste de mantenimiento del edificio y el terreno de la embajada, que tiene una superficie de 1.100 metros cuadrados, asciende cada año a 6,7 millones de dólares.
El Gobierno venezolano reconoció oficialmente la llegada de la delegación y anunció, a su vez, que enviará una misión a EE.UU. para iniciar un proceso de carácter exploratorio con vistas al restablecimiento de misiones diplomáticas en ambos países.

Delcy maniobra para viajar a Washington y verse con Trump en medio de sospechas

Los trámites activados esta semana por Delcy Rodríguez para explorar un encuentro con Donald Trump en Washington han llevado al régimen venezolano a reaccionar de forma defensiva y a negar públicamente unas gestiones que, según fuentes estadounidenses, sí se produjeron y dejaron rastro … administrativo. Entre esos indicios figura un manifiesto de vuelo con su nombre y una solicitud de autorización de entrada en Estados Unidos, un paso imprescindible para cualquier desplazamiento bajo el régimen de sanciones vigente.
De acuerdo con esas fuentes, Rodríguez impulsó de manera discreta un intento de contacto directo con la Casa Blanca en un momento de alta sensibilidad política, con el objetivo de ganar margen de maniobra en el escenario abierto tras la caída de Nicolás Maduro. El procedimiento se cursó por los canales técnicos habituales para este tipo de visitas, pese a la ausencia de relaciones bilaterales formales desde 2019 y a las sanciones personales que pesan sobre ella.
El expediente fue examinado por distintas instancias federales. Las fuentes subrayan que la existencia de esos trámites no implica que el viaje fuera aprobado ni que exista una agenda cerrada, pero sí confirma que el movimiento se intentó. Cualquier desplazamiento requeriría una licencia específica del Tesoro.
El propio Donald Trump confirmó a ABC que su Administración está planificando verse con representantes del régimen venezolano «muy pronto», aunque precisó que los detalles aún están por cerrarse. Fuentes de la Administración explican que las gestiones se promovieron desde el entorno de Delcy Rodríguez y su hermano Jorge, al margen de otros jerarcas chavistas como Diosdado Cabello.

Cuando la información trascendió, el Gobierno venezolano se apresuró a negarla. El ministro de Comunicación aseguró que no estaba previsto ningún viaje al exterior y una nota oficial difundida desde Caracas insistió en que no había desplazamientos programados. Según las fuentes consultadas en Washington, esa reacción no desmiente los hechos, sino que responde a la necesidad de contener el impacto político interno de unas gestiones que se desarrollaban con discreción.
Estos movimientos se producen, además, en un contexto que añade presión y acelera los contactos. Trump confirmó a ABC que recibirá la próxima semana en la Casa Blanca a la líder opositora María Corina Machado, una decisión que refuerza la percepción de que Washington está dispuesto a escuchar a distintos actores venezolanos de forma paralela.

Según las fuentes estadounidenses, la confirmación de la visita de Machado ha alentado nuevos movimientos dentro del régimen para no quedar fuera del radar de la Casa Blanca. En ese marco, los intentos previos de Rodríguez por abrir un canal directo con Trump adquieren ahora otra dimensión y explican la rapidez con la que Caracas trató de desmentirlos públicamente, pese a la existencia de documentos y trámites que acreditan que esos planes se pusieron en marcha.

Revelan el vídeo de la cámara del policía que mató a una activista en Mineápolis

Las autoridades de Minnesota -un estado dominado por los demócratas- anunciaron este viernes que iniciarán su propia investigación de la muerte de una activista de Mineápolis a manos de un agente de la policía de inmigración y aduanas (ICE, en sus siglas … en inglés). Lo comunicaron el mismo día en el que se reveló el vídeo de la cámara del teléfono del agente que disparó a la víctima, Renee Nicole Good, estadounidense, de 37 años y madre de tres hijos.
El incidente, que ha redoblado la tensión en esa ciudad y otras de fuerte implantación demócrata por la mano dura migratoria de Donald Trump, iba a ser investigado en un principio por el FBI -que depende de la Administración Trump- y la Oficina de Persecución Criminal de Minnesota (BCA). Pero el fiscal federal del distrito afectado -también dependiente del Gobierno federal- decidió después que la investigación quedaría únicamente en manos del FBI. Con ello, las autoridades locales no podrían tener acceso a las pruebas, documentos e interrogatorios de la investigación federal.

Esa decisión ha provocado la indignación de las autoridades locales, que han decidido emprender su propia investigación, como anunciaron tanto el fiscal general de Minnesota, Keith Ellison, como la fiscal del condado de Hennepin, Mary Moriarty.
BREAKING: Alpha News has obtained cellphone footage showing perspective of federal agent at center of ICE-involved shooting in Minneapolis pic.twitter.com/p2wks0zew0— Alpha News (@AlphaNews) January 9, 2026
La decisión de la Administración Trump se toma en medio de visiones antagónicas sobre lo ocurrido en el incidente. Contra lo que mostraron los vídeos tomados por testigos, el Departamento de Seguridad Nacional -del que depende ICE- ha mantenido que se trató de un caso de «terrorismo doméstico» perpetrado por Good, a la que acusan de haber tratado de embestir y matar al policía. Los líderes locales han calificado esta postura de «propaganda» o «narrativa basura».