María Corina Machado presenta a la comunidad internacional el plan marcado para Venezuela
Tras sus reuniones directas con Donald Trump y con el secretario de Estado, Marco Rubio, y después de consolidar su papel como figura de referencia en el asesoramiento político de la transición venezolana, María Corina Machado encabezó este jueves una reunión cerrada … con más de cuarenta delegaciones diplomáticas acreditadas ante Estados Unidos. Entre los asistentes figuraba la embajadora española en EE.UU., Ángeles Moreno Bau, quien conoció por boca de la líder opositora un plan definido y una hoja de ruta para la transición en Venezuela.
Apenas un día después, el expresidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero modificó de urgencia su agenda para viajar a Caracas, donde ejerce como presidenta interina Delcy Rodríguez, una de sus aliadas políticas más cercanas. Esa coincidencia temporal no pasó desapercibida en Washington y reforzó la percepción de que la transición venezolana se disputa en varios frentes simultáneos —el diplomático, el interno y el internacional— con el chavismo y sus aliados tratando de contrarrestar los avances de Machado en la capital estadounidense.
La dirigente venezolana llegó a la reunión con los embajadores tras semanas de contactos intensos con la Administración estadounidense, el Congreso y actores clave implicados en el rediseño institucional posterior a la caída de Nicolás Maduro. Su interlocución directa con Trump y Rubio, y su participación en conversaciones estratégicas sobre el futuro inmediato del país, la han convertido en «un punto de paso casi obligado para cualquier actor internacional que quiera entender hacia dónde se dirige Venezuela en los planes de Trump», según explicó a ABC uno de los embajadores presentes. Esa realidad explica la amplitud de la convocatoria y el interés de delegaciones que se incorporaron incluso a última hora.
Plazos en el proceso de transición
Durante cerca de dos horas, Machado expuso ante representantes de alto nivel de Europa, América Latina, Asia y Oriente Próximo una visión estructurada del proceso de transición, con prioridades claras y plazos definidos. El mensaje central fue que ya no se trata de escenarios teóricos, sino de un plan en marcha, debatido con el entorno de Trump. Según había explicado antes en una entrevista en el medio Politico, Venezuela podría celebrar elecciones democráticas en menos de un año si se activan de inmediato las condiciones políticas y técnicas necesarias. En concreto, defendió que un proceso electoral con voto manual, garantías plenas y supervisión internacional puede organizarse en un plazo de nueve a diez meses, una estimación que ya había avanzado públicamente en Politico.
Machado defendió que un proceso electoral con voto manual, garantías plenas y supervisión internacional puede organizarse en un plazo de nueve a diez meses
Machado presentó ese calendario no como una aspiración, sino como una posibilidad real basada en elementos concretos. Detalló que existen consensos básicos sobre la necesidad de reconstruir el sistema electoral, garantizar la seguridad jurídica, liberar a los presos políticos y facilitar el regreso de los exiliados. Insistió en que la transición debe arrancar con medidas claras que generen confianza dentro y fuera del país y eviten prolongar una interinidad que podría erosionar el respaldo social y dificultar la estabilización económica.
Uno de los aspectos que más interés despertó entre los diplomáticos fue su insistencia en que la transición cuenta ya con algunas certezas políticas. Sin entrar en nombres ni en repartos de poder, trasladó la idea de que existe una arquitectura mínima acordada para el periodo transitorio y una comprensión compartida de que el objetivo central es devolver la soberanía al voto ciudadano en el menor plazo posible.
Voz cohesionada de la oposición
La reunión tuvo también un marcado componente de alineamiento estratégico. Varios embajadores destacaron la claridad del discurso y la sensación de que, por primera vez en años, la oposición venezolana comparece ante la comunidad internacional con una voz cohesionada y un relato consistente, articulado en torno a la figura de Machado tras su paso por el Despacho Oval. El respaldo no fue solo protocolario. Hubo mensajes explícitos de respeto y acompañamiento a la causa democrática venezolana, así como disposición a seguir implicados en el proceso de transición.

