Trump reivindica en el Monte Rushmore el regreso del excepcionalismo americano
El excepcionalismo americano, la idea de que Estados Unidos ocupa un lugar único en el mundo por su origen, su sistema constitucional, sus libertades y su capacidad de liderazgo, está de vuelta. En el inicio de las celebraciones del 4 de julio y del 250 … aniversario de la independencia del país, Donald Trump pronunció un discurso en el icónico Monte Rushmore en el que sostuvo que ese espíritu, debilitado a su juicio por sus predecesores, ha regresado con su presidencia: una América más orgullosa de su historia, más fuerte militarmente y menos dispuesta a aceptar críticas a sus símbolos o a su poder global.
«En todas las crónicas de los tiempos, ninguna nación había celebrado jamás un triunfo tan magnífico como este, el que estamos viviendo ahora mismo», dijo Trump, en referencia a su presidencia. «Con 250 años, EE.UU. es la república más antigua de la Tierra. Somos el pueblo más libre de la Tierra. Tenemos la Constitución más justa y duradera del planeta. Somos el país más fuerte y poderoso del mundo y, por la gracia de Dios, los Estados Unidos de América son la nación más exitosa y más excepcional que haya existido jamás en la historia de la humanidad», añadió. «Y es un gran honor ser su presidente».
Trump eligió el mítico Monte Rushmore para abrir las celebraciones, bajo las figuras talladas de George Washington, Thomas Jefferson, Theodore Roosevelt y Abraham Lincoln, el presidente pronunció un discurso que había sido presentado por la Casa Blanca como una mirada al próximo capítulo del país. «Todos ellos sólo podrían haber nacido aquí», proclamó. «No nos arrodillamos ante reyes o gobiernos, sino solo ante Dios todopoderoso».
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David Alandete
El acto, lleno de orgullo nacional, recuperaba un escenario que Trump conoce bien. Su última visita fue el 3 de julio de 2020, en plena campaña de reelección fallida, cuando utilizó el monumento para defender la ley y el orden entre las protestas raciales por la muerte de George Floyd, haciendo gala de patriotismo. Seis años después, vuelve como presidente otra vez y con una celebración nacional que ha convertido en uno de los grandes escaparates simbólicos de su segundo mandato. Son los 250 años del país, pero es también un homenaje apenas disimulado de la Casa Blanca a su presidente.
Trump, de hecho, ha centrado los discursos que está dando en este 250 aniversario en una defensa de la historia nacional y de lo que presenta como los valores fundacionales de la nación. El presidente combina ese mensaje con críticas al comunismo, al socialismo y a quienes, según él, tratan de debilitar el patriotismo, reescribir el pasado del país o cuestionar sus símbolos. La celebración del 4 de julio es así también una plataforma para reivindicar su agenda política ante los avances de socialistas dentro del Partido Demócrata.
Rushmore tiene además una carga personal evidente para Trump. Desde que llegó por primera vez a la Casa Blanca, ha jugado en público con la idea de que su rostro pueda algún día unirse a los cuatro presidentes del monumento. En 2017 dijo en un mitin que prefería no plantear la pregunta porque la prensa interpretaría que se tomaba en serio la posibilidad. Y en 2020 escribió que nunca lo había sugerido, aunque añadió que, por los logros de su presidencia, «suena como una buena idea».
En el Monte Rushmore se han esculpido (de izquierda a derecha de la imagen) los rostros de los presidentes George Washington, Thomas Jefferson, Theodore Roosevelt y Abraham Lincoln.
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La idea no ha desaparecido. Hace apenas unas semanas difundió dos imágenes digitales en las que aparecía su cara junto a las de Washington, Jefferson, Roosevelt y Lincoln. Kristi Noem, cuando era gobernadora de Dakota del Sur, antes de ser su secretaria de Seguridad Nacional, le regaló una maqueta en la que figuraba junto a Lincoln, que Trump conservó en su despacho de Mar-a-Lago. En enero de 2025, la congresista republicana Anna Paulina Luna presentó incluso un proyecto de ley para iniciar el proceso de añadirle al monumento.
La Casa Blanca ha mantenido que añadir a Trump al monte es una buena idea. Una portavoz afirmó esta semana que no habría una incorporación mejor al Rushmore que la del presidente número 45 y 47 de Estados Unidos. Sin embargo, los responsables de mantener el monumento han sostenido durante años que no existe más espacio apto para tallar en la roca. Una aparente zona libre junto al rostro de Lincoln, explicaron, es una ilusión óptica y queda fuera de la superficie del conjunto escultórico.
Este 4 de julio, el presidente regresará a Washington para el gran acto en la capital: una feria nacional seguirá abierta con pabellones de los 50 estados y los seis territorios, música y actos patrióticos, antes de una nueva intervención nocturno del presidente y un espectáculo pirotécnico que la Casa Blanca anuncia como el mayor de la historia. El mayor impedimento será el calor: la sensación térmica en la zona alcanzará los 44 grados.

