Milei afronta una huelga general contra la reforma laboral, la cuarta de su gestión
Este jueves Buenos Aires amaneció casi vacía. Las calles de la ciudad estaban lejos del ritmo habitual de un día de trabajo en Argentina. El motivo es la huelga general que ha sido convocada por los sindicatos a modo de protesta contra la … ley laboral que impulsa el Gobierno del presidente Javier Milei. La adhesión del sector del transporte, confirmada en vísperas de la huelga, ha dejado a la ciudad paralizada. El proyecto de ley, aprobado ya en el Senado, se vota ahora en la Cámara de Diputados. Hubo protestas en la noche del miércoles en los barrios, horas antes de que se inicie la huelga.
El Congreso, blindado
A primera hora de la mañana, el Congreso argentino ya se encontraba blindado por un fuerte operativo de seguridad. A diferencia de la semana pasada, cuando los sindicatos llevaron a cabo una movilización sin cese de actividades, este jueves –y por el avance del proyecto en el Congreso-, decidieron convocar a una huelga general. Se trata de la cuarta que afronta el Gobierno de Milei en los dos años que lleva al frente de la Casa Rosada. La convocatoria fue realizada en conjunto por la Confederación General del Trabajo (CGT) y la Central de Trabajadores de Argentina (CTA).
En la previa de la manifestación, las cacerolas volvieron a escucharse en las calles de la capital. En distintos barrios de Buenos Aires, como Caballito, Palermo y Chacarita, los vecinos se reunieron en las principales esquinas para hacer un ‘cacerolazo’ contra la reforma laboral. Este modo de protesta se impuso en Argentina en la famosa crisis de 2001.
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Guadalupe Piñeiro Michel | Corresponsal en Buenos Aires
Desde la medianoche, los principales gremios de transporte, como La Fraternidad y la Unión Ferroviaria, iniciaron la medida de fuerza –que se extenderá durante 24 horas-, dejando el país sin actividad. Como consecuencia este jueves no hay trenes, circulan muy pocos autobuses y el impacto se siente también en los aeropuertos, donde son masivas las anulaciones de vuelos. La empresa Aerolíneas Argentinas canceló más de 250 vuelos.
«Va a ser contundente», habían advertido las principales autoridades de la Confederación General del Trabajo (CGT) horas antes de que comenzará el paro. Si bien a primera hora de la mañana no se han producido incidentes entre los manifestantes y la Policía, todavía queda por delante una larga jornada. Los principales accesos a la capital se encuentran cortados por las protestas. Horas antes del inicio de la huelga, el Ministerio de Seguridad, a cargo de Alejandra Monteoliva –sucesora de Patricia Bullrich-, publicó un comunicado con una advertencia: «Ante hechos de violencia, nuestras Fuerzas actuarán».
Apenas una semana atrás el Senado argentino votaba a favor de la llamada ‘ley de modernización laboral’, desatando la furia de los sindicatos y asociaciones de trabajadores. La normativa, que cuenta con cuestionados artículos, como el que permite jornadas laborales de hasta 12 horas o la posibilidad de pago en moneda extranjera, obtuvo media sanción y hoy va por su aprobación en la Cámara de Diputados. En caso de ser aceptada, vuelve al Senado para añadir algunas modificaciones.
El debate en el recinto comienza a partir de las 14 horas locales y, como ocurrió en el Senado, se prevé que se extienda durante toda la jornada. En la noche del miércoles, el Gobierno decidió eliminar del proyecto de ley el artículo 44, el que generaba más resistencia. Allí se establecían reducciones de hasta 50% del salario en caso de enfermedad.
Miedo al efecto de la reforma
Si bien la huelga había sido anunciada con anterioridad, en la antesala de la protesta un hecho agitó aún más el enojo de los sindicatos y asociaciones de trabajadores. En la mañana del miércoles la empresa de neumáticos FATE anunció su cierre tras 80 años de trabajo en Argentina. Más de 900 empleados fueron despedidos. El suceso incrementó el miedo al desempleo y a los efectos de la reforma laboral que, entre otras cuestiones, reduce las indemnizaciones.
En caso de aprobarse el proyecto de reforma laboral en la Cámara de Diputados, el texto deberá volver al Senado para que se implementen ciertas modificaciones. El Gobierno confía en que se convierta en ley antes de marzo.

