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La victoria de la AfD «conmociona» a un Merz que pone la línea roja en la Constitución pero no descarta romper el cordón sanitario

Alemania se ha sumido en la turbulencia política y una muestra más es la victoria de este domingo de Alternativa por Alemania (AfD) en las elecciones regionales en el estado de Sajonia-Anhalt, en el este del país. Este es el primer gran triunfo de la ultraderecha en un lander, con casi el 44% de los votos —más del doble que en 2021— pero sin mayoría absoluta para gobernar en solitario. Y ahí está la encrucijada para la CDU y para el canciller Friedrich Merz: seguir vetando a la extrema derecha o romper el cordón sanitario y acelerar el diálogo, como ya piden algunos conservadores tradicionales.CDU, SPD y FDP, es decir, una coalición de centro, gobierna hasta ahora en Sajonia, y los resultados de los tres han sido malos, una muestra más del giro que ha dado la región y que puede abrir un efecto contagio en otras zonas del país. El centro derecha, sin ir más lejos, perdió 20 puntos respecto al último paso por las urnas hace cinco años (se ha quedado en el 17% cuando en 2021 ganó con un 37%). Así, Ulrich Siegmund, el líder de la AfD en Sajonia-Anhalt y candidato en las elecciones de este domingo ha avisado de que aspira a un «gobierno en solitario» y que los suyos no entrarán «en ningún juego de poder».Ya este lunes, las reacciones fueron de todo tipo. El triunfalismo se apoderó de AfD y su líder federal, Alice Weidel, asegura que tiene una nueva meta para el partido: «Mi objetivo declarado es ampliar considerablemente esa diferencia en el menor tiempo posible y elevarla hasta al menos el 40% en las próximas elecciones federales», sostuvo. Además, apuntó que «la columna vertebral» de Alemania está rota, y señaló a Merz. «Ningún canciller anterior ha sido tan impopular como Friedrich Merz, que se ha convertido en un gran obstáculo para el desarrollo próspero de Alemania».Siegmund, por su lado, apuntó que para formar Gobierno en la región no le cierra las puertas a nadie, y señaló la posibilidad de que haya tránsfugas que les apoyen. «Si hay actores individuales que están dispuestos a saltar sobre su propia sombra y que consideran que el futuro de Sajonia-Anhalt es más importante que su carrera, son bienvenidos. La condición es que nuestras posiciones básicas se mantengan. No vamos a hacer como otros que al llegar al Gobierno hacen exactamente lo contrario de lo que prometieron», expuso.La CDU asume el golpe. «Es nuestra mayor derrota en décadas», reconoció el propio Merz ante los medios, tras una reunión de urgencia del partido tras un resultado «que no podemos obviar» y que les ha dejado, dijo, «conmocionados». Eso sí, sobre el cordón sanitario se limitó a decir que los suyos no negociarán «valores constitucionales». Y fue más allá: «Sabemos que Alemania tiene una responsabilidad especial debido a su historia. Mantendremos siempre nuestro orden político y nuestro firme arraigo en Europa».Al mismo tiempo, reconoció que Alemania «necesita reformas estructurales», y asumió que los suyos no han sabido «conectar» con los problemas de la gente. «Se trata nada menos que del futuro de nuestro país y de las oportunidades de las que podrán disfrutar nuestros hijos y nietos, oportunidades que no debemos desperdiciar», expresó y alejó la sombra de unas posibles elecciones anticipadas, algo que reclamó la propia AfD en la noche electoral. Eso sí, insistió Merz en que su Gobierno «no puede seguir» como hasta ahora.Desde la izquierda radical del BSW -escisión de Die Linke- han avisado de que no bloquearán la llegada al poder de AfD y que están dispuestos a negociar con ellos. «Hemos dicho que no participaremos en una coalición basada en un cordón sanitario contra AfD. Hemos dejado muy claro que hablaremos con todos los partidos y, naturalmente, intentaremos sacar adelante también las propuestas del BSW que son importantes para la gente de aquí», sostuvo su candidato, Thomas Schulze, que aseguró además que precisamente los partidos tradicionales, encargados de «levantar esa barrera» son los que «han pagado la factura» en las urnas.Ruth Ferrero, profesora de la Universidad Complutense de Madrid, comenta a 20minutos que todo el escenario ha cambiado. «Entre los motivos de la victoria de AfD hay varios. Yo diría que el principal cambio ha sido que AfD ha pasado de ser el partido de protesta para pasar a competir por convertirse en un partido de representación social, puesto que está consiguiendo a la conservadores, de trabajadores, autónomos, hombres y mujeres. Esto es muy relevante, porque no ha habido cordón por parte del voto femenino», sostiene.»Y ya no estamos ante un fenómeno que sea electoral y marginal. Lo que estamos, quizás, es ante un potencial proceso de realineación del sistema de partidos alemán», añade una Ferrero que el resultado demuestra el «cansancio» ciudadano. Además, añade que es igual de llamativa que la victoria de la ultraderecha «la caída en votos de la CDU». Esa es otra de las claves para la profesora: «La estrategia del canciller Merz, que fue la de endurecer el discurso sobre migración, seguridad e identidad, no le ha funcionado. No ha conseguido recuperar votantes que se habían ido a AfD», sentencia.Al mismo tiempo, Ferrero pide no ver este voto como algo estrictamente cultural, algo que se hace también, dice, para intentar entender la victoria de Trump en Estados Unidos. En realidad, reclama apuntar «a las cuestiones que tienen que ver con el bolsillo, que tienen que ver con la inseguridad económica, con la pérdida de estatus y con una percepción de abandono del territorio por parte del Estado». AfD ha pasado de ser el partido de protesta para pasar a competir por convertirse en un partido de representación social»Los europeos orientales han sentido históricamente como alemanes de segunda desde la reunificación y esto ha ido calando de manera sustantiva en buena parte de la población. Y luego diría que también hay una normalización y una legitimación del propio AfD en la percepción ciudadana. Es muy interesante ver cómo en algunas encuestas los propios votantes del AFD el consideran que es un partido de centro», resume en el mismo sentido.A partir de todo eso, expone, hay que analizar tres escenarios: que AfD vuelva a ser primera fuerza política en otros estados, que consiga gobernar alguno de ellos y que pueda llegar al Gobierno federal. El primero, reconoce, «es el más plausible», pero para lo demás todavía le falta «dar un salto». Eso sí, «hay una barrera quebrada», esgrime Ferrero, porque AfD ya había ganado unas elecciones en Turingia, pero ahora lo fundamental es el porcentaje de voto que ha alcanzado. «Duplica sus resultados y hunde a la CDU», recuerda la profesora. Esos porcentajes -del 44% en este caso- son los que hacen, avisa Ferrero, que el cordón sanitario sea cada vez más complicado de mantener.Y existe algo más general sobre la derecha radical. «Aunque no gobierne, está introduciendo ya una agenda política sustantiva. Es decir, todo el efecto contagio de estas agendas es lo que estamos viendo en muchos países europeos. Es ese contagio a través del cual poco a poco van minando al centroderecha para que les compre esa agenda y, eventualmente, la puedan convertir en políticas», sentencia. Visto el escenario, Ferrero lanza una advertencia: «La presión que va a tener la CDU para romper ese cordón sanitario va a ser extrema. Cuanto más se aproximen a nivel discursivo y de políticas, va a ser más sencillo legitimar esa potencial alianza».Por su lado, el politólogo Edu Bayón, explica que los dos grandes partidos, tanto la CDU como el SPD, están acusando el desgaste, sobre todo en el caso de los conservadores. «La mayor parte del electorado de AfD proviene de la CDU», dice, así que estos votos son una especie de castigo a la gran coalición que vuelve a gobernar a nivel federal. Así, Bayón sí ve factible «que este resultado se pueda replicar» en otras regiones, sobre todo en Alemania del este.Sobre los pactos, Bayón tiene más dudas. «Creo que por parte de la CDU va a haber más bien una tentativa no tanto de acuerdos de gobierno sino de asumir partes del discurso de la ultraderecha, sobre todo en temas como la migración, pero también la defensa o la seguridad», desarrolla. «Lo que está claro es que a la derecha ese cordón sanitario no le está sirviendo para responder al malestar ciudadano», concluye.

La ofensiva israelí deja 27 muertos en el sur del Líbano

Tras un fin de semana de extrema violencia en todo el sur del Líbano, el país del cedro ha amanecido este lunes con la noticia de la muerte de once personas durante la noche en Kfar Rumman, cerca de Nabatiyeh. Entre las víctimas se … cuentan dos bebés y dos socorristas. Con ellos, el número de muertos se eleva a 27 en los últimos días.
Un ataque israelí destruyó un edificio residencial poco después de la medianoche, acabando con toda una familia, llamada Farhat, que perdió a nueve de sus miembros, incluidos dos bebés. Otras cinco personas resultaron heridas, varias de ellas en estado crítico. Entretanto, continúan las labores de búsqueda entre los escombros.

Otro ataque, llevado a cabo con un dron, tuvo como objetivo un vehículo en el que viajaban dos socorristas que perdieron la vida.

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Nathalie Duplan

Estos bombardeos constituyen el episodio más mortífero de un fin de semana muy sangriento. De hecho, murieron siete personas en diversos ataques israelíes y el hospital Ghandour, situado en Nabatiye, resultó destruido. El suceso causó conmoción, a pesar de que el centro no albergaba pacientes ni personal en el momento del ataque. La instalación había tenido que suspender sus actividades hacía unos dos meses debido a los incesantes ataques israelíes sobre Nabatiye.
Israel justificó la acción afirmando que un centro de mando de Hizbolá operaba en el edificio. Esta tesis parece verse corroborada por el hecho de que se ha identificado a miembros de la milicia entre las víctimas.

Órdenes de evacuación inmediata

También se han producido desplazamientos de población. Por primera vez desde el mes de junio, en algunos sectores, como Deir Zahrani, se han emitido órdenes de evacuación inmediata. Esto ha provocado el pánico entre muchos habitantes, que apenas tuvieron tiempo de huir en plena noche, a pesar de haber regresado recientemente a sus pueblos.

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Israel justifica estas operaciones acusando a Hizbolá de violaciones «reiteradas» del alto el fuego. «Ataques constantes con drones. Depósitos de armas. Infraestructuras terroristas. Centros de mando ubicados en zonas civiles. Hizbolá sigue intentando reconstruir sus capacidades militares en el sur del Líbano. Estas violaciones no serán toleradas», escribió el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel en X. Ante la posibilidad de que personas inocentes hayan sufrido daños, el Ejército israelí afirma estar llevando a cabo una investigación.
Entre la población libanesa se alzan voces que suplican a Hizbolá que entregue las armas. En Nabatiye, Alí expresa su desesperación: «Si Hizbolá no da sus armas, los israelíes arrasarán nuestra tierra. No se detendrán. Poco les importa que haya muertos, vidas inocentes sacrificadas, o que entre las víctimas haya mujeres, niños y bebés: consideran que la responsabilidad recae en la milicia chií, no en ellos. ¡Todo esto debe cesar antes de que nuestra región se convierta en un inmenso cementerio!».

«Si Hizbolá no da sus armas, los israelíes arrasarán nuestra tierra. No se detendrán. Poco les importa que haya muertos, vidas inocentes sacrificadas, o que entre las víctimas haya mujeres, niños y bebés»

Alí
Vecino de Nabatiye

En Marjayoun, Nawal describe así el pánico vivido: «La jornada del domingo fue absolutamente espantosa. Un día terrible, con bombardeos muy intensos e incesantes. Y, por la noche, nos resultó imposible dormir».
Los ataques aéreos y el fuego de artillería siguen teniendo como objetivo la localidad de Nabatiye al Fawqa, mientras se llevan a cabo voladuras en la localidad de Kfar Tebnit, en el mismo distrito. En la costa, la región de Tiro tampoco se libra; en particular, la localidad de Mansouri sigue siendo objeto de constantes ataques.
Otras operaciones de demolición mediante explosivos preocupan a los habitantes del sur. Aunque Hizbolá no ha confirmado la toma de la colina de Ali al Taher por parte del Ejército israelí, y a pesar de que las circunstancias de dicha «conquista» no están claras y, según diversas fuentes, se habría alcanzado un acuerdo, la manifiesta intención de Israel de destruir todas sus estructuras hacen temer lo peor.

Los túneles de la colina de Ali al Taher

Una fuente militar comenta que «el Ejército israelí está esperando la decisión política para proceder a la destrucción de los túneles de la colina de Ali al Taher».
Un residente señala: «Al ver lo que ocurrió con la colina de Qantara, que se derrumbó parcialmente tras la voladura de estructuras subterráneas, cabe imaginar que podría producirse una tragedia aún mayor cuando ataquen las estructuras de la colina de Ali al Taher. Esto nos afectará a todos».
A medida que el sur del Líbano se hunde más en este conflicto, que parece no tener fin a pesar del alto el fuego, la población teme no sólo las muertes, los heridos y la destrucción, sino también las consecuencias irreversibles para el medio ambiente, las cuales dificultarán el regreso y el reasentamiento de los desplazados.
Desde el pasado 2 de marzo, el balance de víctimas del centro de operaciones de emergencia del Ministerio libanés de Salud asciende a 4.381 muertos y 12.402 heridos. Desde el 8 de octubre, cuando estalló la guerra en el Líbano tras el salvaje atentado de Hamás contra Israel, la cifra llega a los 8.948 muertos y 30.638 heridos.

La UE invertirá 200 millones para reforzar sus lazos con Groenlandia ante la reclamación de Trump

La Unión Europea financiará un paquete de ayudas a Groenlandia por valor de 200 millones de euros, que incluyen una mejora sustancial de la conectividad de esta isla de soberanía danesa, involucrada en las tensiones geopolíticas suscitadas por la Administración de Estados Unidos en … el Ártico. La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, ha viajado a la capital del territorio, Nuuk, y allí ha anunciado la inminente aprobación de un paquete de 200 millones de euros en el marco de la estrategia ‘Global Gateway’ para los próximos dos años.
Aunque se mantiene bajo soberanía danesa, Groenlandia no es formalmente un territorio de la Unión Europea. Eso no ha sido obstáculo para que se haya firmado una nueva Declaración Conjunta por parte de la presidenta del Ejecutivo comunitario, el primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, y la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen.

En este sentido, Von der Leyen ha destacado que «Groenlandia puede contar con la UE. Ese fue mi mensaje durante mi anterior visita y ahora regreso para presentar resultados concretos de nuestra estrecha cooperación, con un nuevo paquete de asociación UE-Groenlandia dotado con 200 millones de euros». Según von der Leyen, esta ayuda financiera «generará nuevas oportunidades y una presencia sólida y comprometida de la UE tanto en Groenlandia como en el Ártico, ya que Groenlandia es un aliado estratégico y un amigo de confianza».

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Celebra un referéndum este sábado

Enrique Serbeto

La Declaración y el paquete de inversión profundizan la cooperación entre la UE y Groenlandia en todos los ámbitos: desde sectores tradicionales, como la educación y la pesca, hasta la mejora de la conectividad por satélite y cable, la energía hidroeléctrica y las materias primas críticas. El paquete también se centra en inversiones que mejoren la vida cotidiana en el territorio, como un programa de mejora de las viviendas, turismo sostenible y un mayor apoyo a las pequeñas empresas.
Por supuesto, Von der Leyen ha reiterado que «la soberanía y la integridad territorial, así como la inviolabilidad de las fronteras, son principios fundamentales del derecho internacional», en referencia a los gestos de la Administración norteamericana que se referían a sus aspiraciones a hacerse con la isla. Para la UE se mantiene el principio de que «el futuro de Groenlandia deben decidirlo los habitantes de Groenlandia y Dinamarca, nadie más».

Australia construye un sistema de alianzas en el Pacífico para mantener a China al margen

El Grand Pacific Hotel es una antigua institución colonial británica situada en el corazón de la capital de Fiyi. Las brisas tropicales soplan desde el puerto y atraviesan sus terrazas encaladas hasta llegar al parlamento, al otro lado de la calle. El 6 de julio, … el primer ministro de Fiyi ofrecía allí un banquete en honor de su homólogo australiano para celebrar un nuevo pacto de defensa mutua entre ambos países. Acababan de firmar el tratado cuando les llegó la noticia de que un submarino chino iba a realizar en breve un lanzamiento de prueba de un misil balístico en aguas internacionales al norte de Fiyi. La prueba fue solo el segundo lanzamiento chino de un misil balístico en aguas internacionales desde 1980. Esto alarmó a los líderes de los países insulares del Pacífico, entre ellos Fiyi, cuyo ministro de defensa había instado sin éxito a China a que lo cancelara, y algunos de cuyos soldados aparecen en la imagen de arriba.
Para Fiyi y varios otros países insulares del Pacífico, fue la última de una serie de acciones chinas que les han convencido de que han acertado al alinearse más estrechamente con Australia. Su preocupación por el lanzamiento del misil tiene su origen en su historia. Los países más grandes convirtieron el Pacífico en un campo de batalla durante la Segunda Guerra Mundial y en un campo de pruebas para armas nucleares durante la Guerra Fría —tanto la prueba de julio como otra anterior, realizada en septiembre de 2024, que también cayó en el Pacífico, se realizaron con misiles con capacidad nuclear—. Ahora, muchos líderes de las islas del Pacífico temen que la rivalidad entre Estados Unidos y la mayor potencia militar de Asia vuelva a desestabilizar su región.

Sin embargo, en lugar de elegir entre Estados Unidos y China, los líderes del Pacífico están optando por estrechar lazos con Australia mediante la firma de las primeras alianzas nuevas en la región de Asia Pacífico desde los primeros días de la Guerra Fría. El tratado de defensa mutua entre Australia y Fiyi, el centro comercial y diplomático de las islas del Pacífico, es la segunda alianza militar nueva que Australia ha firmado con un Estado insular del Pacífico en menos de un año. En octubre de 2025, Australia firmó un acuerdo similar con el Estado más grande de la región, Papúa Nueva Guinea. Las negociaciones con Tonga, actualmente el único país insular del Pacífico con fuerzas de defensa que no mantiene una alianza con Australia, están en curso —Australia y Nueva Zelanda son aliadas desde los primeros días de la Guerra Fría—. Los ministros insisten en que estos acuerdos no tienen como objetivo enfrentarse a China, sino mantener los acuerdos de seguridad dentro de la «familia del Pacífico». Se incluye a Australia y Nueva Zelanda, que llevan mucho tiempo siendo miembros del Foro de las Islas del Pacífico (PIF), la organización regional. También deja espacio para Estados Unidos, que tiene la responsabilidad exclusiva de la defensa de tres Estados miembros del PIF —y de dos territorios fuertemente fortificados, Guam y las Islas Marianas del Norte, que no lo son—. Sin embargo, esto dejaría a China fuera de los acuerdos de seguridad de la región. Se trata de un gran cambio con respecto a hace tan solo unos años, cuando los responsables australianos temían que China tuviera el impulso necesario y estuviera a punto de hacer realidad su ambición de establecer una base militar en las islas.

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Todo ello conforma un nuevo sistema de alianzas militares entre los países insulares del Pacífico. Por el momento, ese sistema se asemeja a una versión reducida del modelo «hub-and-spoke» (centro y radios) de las alianzas de Estados Unidos en Asia. A diferencia de Europa, donde la OTAN es una alianza multilateral, Estados Unidos solo mantiene alianzas bilaterales con sus cinco aliados por tratado en Asia. Del mismo modo, Australia cuenta ahora con tres alianzas bilaterales en el Pacífico.
Sin embargo, eso podría cambiar pronto. Nueva Zelanda ha manifestado su interés en firmar también el Tratado de Veitacini, como se conoce a la nueva alianza entre Australia y Fiyi. Si se lleva a cabo —probablemente solo después de las elecciones de noviembre en Nueva Zelanda—, el pacto podría convertirse en la base de una nueva alianza multilateral en el Pacífico, según afirman responsables de los tres países. «Un poco como la OTAN, más o menos», comenta con modestia el viceprimer ministro de Fiyi, Manoa Kamikamica, en una entrevista en su despacho de Suva, la capital.
Sin embargo, la alianza está abierta únicamente a aquellos países que cuentan con fuerzas de defensa. Para aquellos que no las tienen, Australia ofrece otros acuerdos. Los acuerdos con Tuvalu en 2023 y con Vanuatu en junio impedirían que China construyera bases militares en esos países y dificultarían la firma de acuerdos de seguridad disfrazados de cooperación policial. Las Islas Salomón, que durante los últimos años han sido el aliado más cercano de China en el Pacífico, están negociando un acuerdo similar con Australia tras el cambio de gobierno ocurrido en mayo. De los demás Estados plenamente independientes de la región, solo dos —Kiribati y Samoa— aún no han firmado un tratado con Australia ni han iniciado negociaciones.

Intentan desalentar la inversión china

Tanto los pactos de defensa como los demás tratados desalientan la inversión china en infraestructuras críticas que podrían tener usos militares, como puertos o redes de telecomunicaciones. A cambio, Australia está invirtiendo más de 1000 millones de dólares al año en sus nuevos socios del tratado. En Fiyi, los diplomáticos australianos esperan conseguir que la Millennium Challenge Corporation —una agencia de ayuda estadounidense que Elon Musk y el DOGE se olvidaron de destruir el año pasado— aporte varios cientos de millones de dólares para la remodelación del puerto de aguas profundas de Suva, de ubicación estratégica.
Matthew Wale, el nuevo primer ministro de las Islas Salomón y crítico desde hace tiempo de los intentos de China de comprar influencia en la región, quiere que todos los países insulares del Pacífico, tengan o no fuerzas de defensa, acuerden un nuevo tratado multilateral que limite la cooperación en materia de seguridad a la «familia del Pacífico» en su cumbre anual, que comienza el 30 de agosto. Sin embargo, su aprobación requeriría el consenso de todos los miembros del foro. Para dos de los Estados más débiles del bloque, Kiribati y Nauru, eso podría suponer un paso demasiado lejos en el sentido de alienar a China. Ambos países también han bloqueado una declaración que condenaba el lanzamiento del misil chino, para consternación de los demás miembros. Nauru se opuso a la protesta a pesar del tratado que firmó con Australia en 2024.
Gran parte del debate elude el hecho de que, al elegir a Australia, un aliado de Estados Unidos, los líderes del Pacífico están tomando partido. En Fiyi o entre los demás signatarios del tratado apenas se habla de lo que se le podría pedir a un aliado de Australia si este país se uniera a Estados Unidos en un conflicto con China. Y la cooperación militar entre Australia y sus nuevos aliados avanzará lentamente; por ejemplo, hay pocas perspectivas de que las tropas australianas se desplieguen de forma permanente en el territorio de sus nuevos aliados a corto plazo. Sin embargo, eso no preocupa a los responsables estadounidenses, que se muestran satisfechos de que la diplomacia australiana parezca estar bloqueando la presencia china en los países insulares del Pacífico que en su día fueron territorios cruciales en las batallas de la Segunda Guerra Mundial.

Los otros partidos prorrusos de Europa

En Moscú, la victoria de la formación de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) en Sajonia-Anhalt ha sido una alegría. Kirill Dmitriev, enviado presidencial del Kremlin, celebró públicamente este lunes lo que denominó una «victoria histórica para la AfD pragmática que pondrá a … la migración bajo control». En el pasado, este alto cargo ya había apoyado sin tapujos al partido, al que definió como «el partido de la razón, de la cooperación, la verdad y la esperanza para Alemania». Uno de los invitados habituales a la Embajada rusa en Berlín es Hans-Thomas Tillschneider, diputado regional de AfD en Sajonia-Anhalt. Entre los eventos a los que ha asistido el político de extrema derecha en dicha misión diplomática se encuentra la celebración del cumpleaños del presidente ruso, Vladímir Putin.
Está lejos de ser un caso aislado en el seno de este partido. No es tampoco raro ver banderas del país euroasiático y soviéticas en los mítines del grupo ultra. Otra escena habitual es el cierre de los actos de campaña con el himno de la República Democrática Alemana. La dirección de AfD apela con los símbolos tanto a la conexión con el Kremlin como a la nostalgia por la Alemania del Este.

No solo en el país germano cuenta Rusia con simpatías. En otros Estados de Europa goza de apoyo por parte de formaciones con las que comparte el tradicionalismo, el rechazo a lo ‘woke’ y a los valores occidentales.

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Álex Bustos

Otra líder de extrema derecha próxima a Putin es la francesa Marine Le Pen. El mandatario eslavo lleva tiempo manteniendo una buena relación con ella. En 2017 la recibió en el Kremlin con honores de jefa de Estado a pesar de que no lo era. Tras la reunión, la dirigente de Agrupación Nacional (RN) defendió en repetidas ocasiones la retirada de las sanciones contra Moscú.
Le Pen incluso tuvo financiación de un banco ruso para su campaña electoral en 2014. El préstamo era de once millones de euros. Según la dirección de RN, ya se devolvió el importe total y los intereses, pero mantiene los postulados a favor del Kremlin. «No creo en absoluto que haya habido una anexión ilegal: hubo un referéndum, los habitantes de Crimea deseaban unirse a Rusia». Además, critica a quienes dudan de la legitimidad de esa votación.
El vicepresidente de Italia y líder de la Liga Norte, Matteo Salvini, hasta lució una camiseta con el retrato de Putin durante una visita a Moscú antes de la guerra de Ucrania. En aquel entonces, definía a Putin como «un hombre de Estado de gran nivel que ha defendido su país». Aunque luego borró dichas imágenes, todavía le persiguen, hasta tal punto que el alcalde de la localidad polaca de Przemysl se la restregó en público cuando viajó a su ciudad para manifestarse contra la guerra.

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El Reform UK de Nigel Farage en el Reino Unido también es parte de la misma tendencia. El ejemplo más clamoroso fue el escándalo de Nathan Gill. Este dirigente de la sección galesa de baluarte del ‘Brexit’ recibió pagos de Moscú a través de un político prorruso ucraniano a cambio de seguir la agenda del Kremlin en sus discursos y en entrevistas con medios de comunicación. Fue condenado a diez años y medio de prisión por aceptar sobornos del extranjero. Otras formaciones con perfil pro-Kremlin son Fidesz, del exprimer ministro húngaro Víktor Orbán; y el Partido de la Libertad de Austria (FPÖ).

Nostalgia soviética

Moscú también busca tender puentes con grupos de extrema izquierda. El principal ejemplo a nivel europeo también se encuentra en Alemania. La Alianza Sahra Wagenknecht (BSW en alemán), una escisión del Die Linke, es el caso paradigmático en tierras germanas. Culpa a Occidente de la guerra de Ucrania y aboga por el cese de envío de armas a Kiev y el fin de las sanciones.
Pero el caso más relevante de todos es el de Robert Fico, primer ministro de Eslovaquia. Con el apoyo de la formación Dirección-Socialdemocracia, ganó las elecciones en 2023. Desde que se convirtió en el líder eslovaco, ha detenido las entregas de armas a Kiev y ha defendido que la invasión de Ucrania fue culpa del «hostigamiento» occidental hacia Rusia.
Otro ejemplo es el Partido Comunista de Grecia (KKE), unas de las siglas comunistas más ortodoxas y tradicionales de Europa. Suelen votar en el Parlamento Europeo en contra de las resoluciones contra la invasión de Ucrania y la imposición de sanciones. Su retórica retrata a ambos bandos de la guerra como víctimas, y culpa a Estados Unidos y la Unión Europea de su estallido.
Rusia Justa, un agrupación oficialista, minoritaria y parte de la oposición controlada del gigante euroasiático, organizó el pasado 27 de abril de este año un evento llamado ‘Sovintern’ para reunir a fuerzas políticas afines a Moscú de tendencias comunistas. En dicho acto se mostró el rechazo conjunto por el «imperialismo de Donald Trump» y la «guerra de la OTAN contra Rusia», y participaron formaciones comunistas de diferentes partes del mundo. También había dos grupos de España, Izquierda Verde y Soberanía y Trabajo. El primero era parte de la coalición de Izquierda Unida, mientras que el segundo se fundó en 2024 en Madrid. Ambos son extraparlamentarios.

Trump publica un mapa de EEUU que incluye toda América del Norte, Islandia y el Caribe

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha publicado este lunes un mapa de su país que incluye a Islandia, Groenlandia, Canadá, México y el Caribe. En la imagen, probablemente creada con inteligencia artificial y que ha difundido a través de sus redes sociales, se observa la bandera de EEUU sobre todos los países mencionados.El mapa incluye 67 estrellas —17 más de las que conforman la bandera estadounidense y que representan los 50 estados del país—. Además, denomina al golfo de México como golfo de América, nombre que le puso el propio mandatario a la masa de agua tras volver hace más de año y medio a la Casa Blanca.Ningún gobierno de los países que Trump incluye como parte de EEUU se ha pronunciado públicamente al respecto. Sin embargo, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha publicado un mensaje en sus redes en el que asegura que México «no es ni será colonia ni protectorado de ningún país extranjero». «Orgullosamente somos un país libre, independiente y soberano», ha zanjado la mandataria, que no ha hecho una referencia directa al mapa publicado por Trump.La publicación de esta imagen se produce después de que el presidente haya decidido cambiarle el nombre al Lago Ontario —que se sitúa entre EEUU y Canadá— y sustituirlo por Lago América. Recientemente, también sugirió a través de sus redes sociales cambiar el nombre del estado de Nuevo México por «Nueva América».El mandatario ha dejado claro en su segundo mandato sus ambiciones expansionistas sobre territorios como Groenlandia o incluso Canadá, y no ha descartado una intervención militar para tomar Cuba.