Internacional - Colombia
Registro  /  Login

Portal de Negocios en Colombia

Los países amenazados por Trump señalan «la peligrosa espiral» que suponen los aranceles mientras los soldados alemanes abandonan Groenlandia

Los 15 militares alemanes desplegados en Groenlandia en «misión de reconocimiento» han abandonado el territorio ártico menos de un día después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara la imposición de aranceles adicionales a los países europeos desplegados en la isla, Alemania … entre ellos, tras interpretar su presencia allí como una amenaza a sus intentos de anexión.
Un portavoz del Ejército alemán ha confirmado a la agencia DPA y al periódico ‘Der Spiegel’ la retirada de los 15 militares, que ya están de camino a la capital de Dinamarca, Copenhague.

Según fuentes del diario ‘Bild’, la salida de los militares se ha producido sin aviso previo tras permanecer desplegados menos de 48 horas en la isla.

Comunicado conjunto

Los gobiernos de Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Países Bajos, Noruega, Suecia y Reino Unido han publicado este domingo un comunicado conjunto en el que subrayan que su presencia militar en Groenlandia es para apoyar a Dinamarca y que «no supone una amenaza para nadie».

Los líderes europeos preparan su respuesta a los aranceles de Trump y Macron aboga por usar el 'bazuca comercial'

Los principales líderes europeos han reaccionado este domingo a la amenaza del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de imponer nuevos aranceles a varios países europeos por su oposición a los planes de Washington sobre Groenlandia. Una de las respuestas más claras ha llegado desde … Italia, donde la primera ministra, Giorgia Meloni, ha advertido de que castigar económicamente a Europa sería un «error».

Meloni ha confirmado que ha hablado directamente con Trump y que le ha trasladado su rechazo a esa medida. «Creo que imponer nuevas sanciones hoy sería un error», ha señalado ante los periodistas durante un viaje oficial a Seúl. «He hablado con Donald Trump hace unas horas y le he dicho lo que pienso», ha añadido, aunque ha intentado rebajar el choque al hablar de un problema de «entendimiento y comunicación» entre Europa y Estados Unidos.

En el Reino Unido, el primer ministro Keir Starmer ha anunciado su intención de abordar la situación con Trump «lo antes posible». Así lo ha explicado la ministra de Cultura, Lisa Nandy, en declaraciones a la BBC, donde ha calificado la amenaza de aranceles de «equivocada» y ha asegurado que resulta «profundamente poco útil» y «contraproducente».
Desde Francia, el presidente Emmanuel Macron ha instado a la Unión Europea a preparar una respuesta firme mediante su instrumento anticoerción, conocido como el «bazuca» comercial, que permitiría restringir importaciones estadounidenses. Bruselas ha convocado además una reunión extraordinaria de embajadores ante el riesgo de una escalada.

Trump vuelve a la Casa Blanca: el año en que vivimos peligrosamente

Este es un repaso a los grandes jalones -mes a mes- de un año convulso.

Enero
Ímpetu ejecutivo, desde el perdón del 6 de enero

Trump quiso arrancar con un aldabonazo. En el mismo día de la investidura, firmó decenas de órdenes ejecutivas para desmantelar de manera inmediata buena parte de las políticas de su antecesor, Joe Biden. En especial, todo lo relativo a la agenda ‘woke’ y a la regulación medioambiental. Y quiso marcar el tono de su mandato: decretó el perdón masivo de todos los implicados en el asalto trágico y bochornoso al Capitolio del 6 de enero de 2021 por parte de una turba de sus seguidores, un día negro de la historia de EE.UU. Indultó incluso a aquellos condenados por delitos de sedición o de violencia contra la Policía. El mensaje era claro: protegerá a quienes le sigan.

Febrero
De Canadá a Zelenski, el inicio de un nuevo orden mundial

Trump no tardó en mostrar su intención de lanzar por los aires las piezas del tablero geoestratégico mundial. Repitió su idea de convertir a Canadá, su mayor aliado regional, en el 51º estado del país, para escándalo de los vecinos del norte (igual que ha hecho con Groenlandia). La idea fue rechazada por los canadienses, a los que no tardó en atizar con aranceles. A final de mes, una escena en el Despacho Oval dejó clara su intención: Trump y su vicepresidente, JD Vance, escenificaron las grietas y en las alianzas tradicionales con la bronca a Volodímir Zelenski. Un contraste con sus elogios hacia Vladímir Putin. Los europeos tomaban nota: el orden mundial estaba cambiando.

Marzo
La mano dura migratoria

Trump ha utilizado todos los resortes a su disposición -y algunos que sus críticos aseguran que no puede usar- para cumplir con una de sus grandes promesas electorales: la ejecución del mayor programa de deportación de inmigrantes indocumentados de la historia. A mediados de mes, invocó una ley bélica de finales del siglo XVIII para la deportación expedita de inmigrantes venezolanos.

Arriba, un momento de la tensa reunión en la Casa Blanca de Trump y Zelenski. Abajo, el asalto al Capitolio de 2021, perdonado por Trump al regresar al poder este segundo mandato. Y a la derecha, una protesta contra las maneras de Trump de desplegar el ejército en Ilinois
AFP / REUTERS / AFP

La pugna legal sobre el abuso de los poderes de la presidencia para llevar a cabo sus intereses en política migratoria ha sido una constante desde entonces, con centenares de batallas judiciales en todo el país.

Abril
La guerra arancelaria

Trump ha defendido que ‘arancel’ es su palabra favorita. El 2 de abril, sacudió al mundo con la presentación de unos aranceles universales, con tasas diferentes para cada país, con los que buscaba establecer un nuevo sistema comercial global. Quien quisiera comerciar con la primera potencia mundial, debería pagar un alto peaje. El despliegue de los aranceles ha estado plagado de turbulencias, idas y venidas y negociaciones interminables. Pero, contra la opinión de muchos expertos, los aranceles no han disparado la inflación -aunque sigue alta- y la economía de EE.UU. crece a buen ritmo.

Mayo
Frontera cerrada con México, puertas abiertas a Oriente Próximo

Uno de los logros de Trump fue el cierre casi completo de la frontera con México. Durante años, también durante su primer mandato, cientos de miles de personas entraban cada año de forma irregular en EE.UU. a través de la frontera sur. El presidente ahogó la posibilidad de pedir asilo en la llegada, impuso deportaciones expeditas y desplegó el Ejército en la frontera. En mayo apenas quedaba un goteo de inmigrantes indocumentados. Forma parte de una política con vetos de entrada a decenas de países, limitación en la tramitación de visados o revocación de protección temporal a cientos de miles de personas en EE.UU.
Ese mismo mes, Trump hizo su primer viaje al extranjero, indicativo de sus intenciones: visitó varios países del Golfo Pérsico, en el primer paso en su intento de estabilizar la región, y a la vez, con jugosos negocios para EE.UU. y para su propia familia.

Junio
Despliegue militar, de Los Ángeles a Irán

Trump ha hecho del ejército, la institución que une a la mayoría de los estadounidenses, un arma política. El presidente ha dado mítines en bases militares y ha hecho esfuerzos por asociar lo militar con su figura. Pero también ha ordenado despliegues domésticos, algo muy poco habitual más allá de situaciones de emergencia, para impulsar su agenda, como en los disturbios de Los Ángeles de junio y, más tarde, para luchar contra el crimen en Washington, en funciones más propias de la policía. Pero a Trump tampoco le ha temblado el pulso en las operaciones militares que sí corresponden al ejército. El ejemplo más claro, el bombardeo de instalaciones nucleares de Irán, de la mano de Israel. Fue un zarpazo de peso, que mostró la fortaleza de Trump y la debilidad de la República Islámica.

Julio
Del dominio sobre la OTAN a la pesadilla de Epstein

Julio arrancó con sabor a triunfo para Trump. El presidente acababa de demostrar su dominio sobre los países de la OTAN en la reciente cumbre en Bruselas, donde impuso un acuerdo para elevar el gasto en defensa del 5% (y donde se confirmó su pésima relación con Pedro Sánchez, que trató de oponerse al acuerdo). Y demostraba ahora su dominio doméstico sobre el Congreso, que le concedía su gran ambición legislativa, la ‘macroley’ fiscal y de gasto.

Arriba, JD Vance, en marzo de 2025, en la base militar de Pituffik que tiene Estados Unidos en Groenlandia, territorio que Trump pretende anexionarse o comprar; abajo, memorial por la muerte de una mujer, Renee Good, a cargo de un agente inmigratorio en Mineápolis; a la derecha, la Casa Blanca, hace un año. El 20 de enero de 2025 comenzó la segunda andadura en la Presidencia de Estados Unidos de Donald Trump
REUTERS/ AFP

Pero también aparecían las primeras grietas con sus bases por un fantasma que apunta a seguirle en lo que le queda en la Casa Blanca: el de Jeffrey Epstein, el pedófilo que fue su amigo, y que le está haciendo sudar más que cualquier enemigo político.

Agosto
Ucrania no se arregló «en 24 horas»

En la campaña electoral, Trump prometió acabar con la guerra en Ucrania «en 24 horas». Ahora cumple un año en la Casa Blanca y no ha conseguido mover un milímetro el conflicto. Uno de los hitos de sus esfuerzos sin fruto por lograr un acuerdo de paz fue a mediados de agosto, cuando celebró una cumbre con Vladímir Putin en Alaska. Trump la celebró como un gran avance. Pero, una vez más, solo sirvió para que el presidente ruso lograra embarrar cualquier avance y ganara tiempo para presionar a Ucrania en el frente.
La guerra declarada en el plano doméstico fue contra la Reserva Federal, por su lentitud en obedecer sus exigencias de bajadas de tipos de interés. Un proceso que ahora ha llegado a la investigación criminal de su presidente, Jerome Powell. Es una de las muchas ‘vendettas’ emprendidas este año contra rivales.

Septiembre
Charlie Kirk y la violencia política

El mes comenzó con turbulencias: el ejército de EE.UU. había atacado una narcolancha en aguas del Caribe, el primer episodio de una polémica campaña militar en la región. Pero las aguas se agitaron de verdad con el asesinato de Charlie Kirk, figura central del ‘trumpismo’, un activista reverenciado por los republicanos que había conseguido atraer a muchos jóvenes de EE.UU. al conservadurismo. La violencia política ya había asomado durante el año, como los atentados contra políticos demócratas en Minnesota. Y con la conmoción todavía persistente por los dos intentos de asesinato de Trump en la campaña presidencial de 2024.

Octubre
Paz en Gaza

El gran éxito diplomático de Trump llegó en otoño: la intermediación de un acuerdo entre Israel y Hamás para un alto el fuego en Gaza, después de una guerra que ha aniquilado la Franja, y para la liberación de todos los rehenes y cadáveres que quedaban en manos del grupo terrorista. Trump, siempre optimista y ambicioso, lo calificó como el logro de la vieja aspiración de ‘paz en Oriente Medio’. La segunda fase diseñada por EE.UU., que arranca ahora, será más compleja: desarme de Hamás, gobierno de transición, reconstrucción de Gaza.

Noviembre
La economía se vuelve en contra

Junto con la inmigración, la economía fue una de las grandes cartas electorales de Trump para regresar a la Casa Blanca, después de varios años con inflación disparada bajo Biden. El nuevo presidente prometió una ‘era dorada’ que ha tenido reflejo en la bolsa y, en cierta manera, en indicadores macroeconómicos. Pero no para la mayoría de los votantes. Eso ha provocado frustración y se ha sentido en las urnas, desde la victoria de un joven socialista -Zohran Mamdani- para la alcaldía de Nueva York hasta las derrotas republicanas en elecciones estatales clave. Y se siente también en las encuestas, donde Trump suspende con claridad en gestión económica.

Diciembre
De Venezuela a Mineápolis

La decisión más audaz de Trump en su primer año fue la espectacular captura de Nicolás Maduro en su refugio de Caracas. Ocurrió el 3 de enero de este año, pero estaba prevista para justo antes de la Nochevieja, en medio de una campaña de presión sostenida todo el mes contra el régimen chavista: ataques a narcolanchas, confiscación de petroleros, amenazas de intervención militar. Aquella operación militar abre un nuevo periodo político en Venezuela, con Trump «al mando», como él mismo ha defendido. Fue también en diciembre cuando Trump decretó un despliegue reforzado de la policía migratoria en Mineápolis, la ciudad que se ha convertido en el núcleo de las tensiones políticas y migratorias en EE.UU.

La captura de Maduro nos lleva de vuelta al futuro

Maduro intentó cerrar la puerta de una habitación blindada, pero ya era demasiado tarde. A las 4.29 de la madrugada, hora de Caracas, él y su esposa estaban a bordo del buque USS Iwo Jima estadounidense con destino a Nueva York.

«Lo vi literalmente como si estuviera viendo un programa de televisión», declaró eufórico el presidente Donald Trump a Fox News por teléfono. Más tarde, en una rueda de prensa, comparó la operación con la Segunda Guerra Mundial y con los ataques estadounidenses contra las instalaciones nucleares de Irán el pasado mes de junio.

María Corina Machado ‘regala’ el Premio Nobel de la Paz a Trump, en la Casa Blanca. A la derecha, Trump mantiene un tenso tira y afloja con China (Xi Jinping) por el control comercial a través de aranceles del planeta

EFE /AFP

Tan predecible como el efecto adormecedor de un pisco sour peruano, llegaron las reacciones de condena. El recién investido alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, condenó «la búsqueda del cambio de régimen». El analista de política exterior, seguridad nacional y asuntos políticos, David Rothkopf, lo calificó como la «putinización de la política exterior estadounidense». Las redes sociales se llenaron de acusaciones de que Trump se había vendido a los neoconservadores. El diplomático John Bolton concedió una entrevista en la que básicamente dijo «¡bien hecho!».

América acercándose al año 1900

Todo esto parece estar muy lejos de la realidad. Para encontrar la analogía adecuada, tenemos que remontarnos mucho más allá de George W. Bush en 2001, otros cien años atrás. Los liberales exaltados han desperdiciado una década buscando analogías entre Trump y los dictadores europeos de entreguerras, cuando desde el principio ha quedado perfectamente claro que su estrategia era ‘Made in America’ ‘circa’ (hacia) 1900.
Pocas cosas me dejaron esto más claro que cuando leí la frase «el corolario Trump» en la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de EE.UU. (NSS), publicada a principios de diciembre.
Como escribí en estas páginas hace un mes: «La frase más importante de la NSS es: ‘Afirmaremos y aplicaremos un ‘corolario Trump’ a la doctrina Monroe», en alusión al ‘corolario Roosevelt’, llamado así por la afirmación del presidente Theodore Roosevelt en 1904 de que Estados Unidos tenía derecho a intervenir en los países latinoamericanos en casos de «irregularidades crónicas». No hay irregularidad más crónica que la de Venezuela, un país que en su día fue próspero y que Maduro y su demagogo predecesor, Hugo Chávez, han convertido en un Estado fallido. La NSS deja claro que Estados Unidos ya no se quedará de brazos cruzados mientras los delincuentes construyen imperios de narcóticos cuyos principales objetivos son los jóvenes estadounidenses».

El llamado ‘corolario Roosevelt’ declaró que Estados Unidos tenía derecho a intervenir en países latinoamericanos en casos de «irregularidades crónicas»

El ‘corolario Roosevelt’ declaró efectivamente todo el hemisferio occidental como esfera de influencia, y de hecho de dominio, de Estados Unidos. Hoy, tras varias décadas en las que Estados Unidos pareció inhibido en la región hasta el punto de la parálisis, Trump acaba de reafirmar ese principio. Puede que no hable con suavidad, pero sin duda lleva en la mano el gran garrote de Teddy Roosevelt.
Dejaré que otros evalúen lo fácil que será establecer un gobierno legítimo ahora que Maduro se ha ido. Ahora me interesa más el significado más amplio de este eco de la ‘Edad Dorada’ de EE.UU. Al igual que Trump citó a William McKinley como inspiración para sus aranceles en una entrevista de 2024, la expulsión de Maduro de Caracas se entiende mejor como una invitación a retroceder el reloj político poco más de un siglo. Cuanto más contemplo la escena contemporánea, más creo que hemos aceptado colectivamente esa invitación.

Los problemas de nuestros bisabuelos

La política exterior es solo un ámbito en el que estamos intentando retroceder en el tiempo. Aranceles, precios de los alimentos, restricciones a la inmigración, antisemitismo, socialismo, corrupción, vacunas, carrera armamentística: mires donde mires, los problemas de nuestro tiempo son los mismos que debatían nuestros bisabuelos hace 120 años.
A la derecha, tenemos la odiosa figura de Nick Fuentes, que difunde la píldora roja transgresora definitiva: «Hitler era jodidamente genial». No menos absurda es la reciente promesa de Zohran Mamdani de «sustituir la frialdad del individualismo salvaje por la calidez del colectivismo» en la ciudad de Nueva York, precisamente.
Como escribí en mi libro de 2019, ‘The Square and the Tower’, estas figuras serían las beneficiarias inevitables de una esfera pública dominada por unas pocas plataformas de redes que ganan dinero vendiendo la atención de las personas a los anunciantes. Lo que había subestimado era la falta subyacente de material nuevo. Aquí tienes tu elección entre los extremos absurdos del espectro político: fascismo o socialismo. Esa podría haber sido una elección emocionante en, digamos, 1920. Hoy en día, me cuesta expresar lo aburrida que me parece.
Igualmente carente de originalidad es la queja pública sobre la «asequibilidad», una forma abreviada de referirse a las consecuencias adversas combinadas de los aranceles, las restricciones migratorias y la política fiscal y monetaria laxa. A ambos lados del Atlántico, desde la década de 1870 hasta la de 1920, los populistas defendieron los aranceles proteccionistas y las leyes de exclusión. Luego se sintieron consternados cuando los votantes se inclinaron hacia la izquierda, atraídos por consignas socialistas como ‘Pan barato, no militarismo’ y ‘Gravar a los ricos, no al pan del trabajador’. Si este es el tema que le cuesta a los republicanos el control de la Cámara de Representantes en las elecciones intermedias del próximo mes de noviembre, será un resultado político tan predecible como las elecciones intermedias de todos los segundos mandatos presidenciales de mi vida, por no hablar de los que vivieron mi padre y mi abuelo.
Si necesita más pruebas de la política de «regreso al futuro», no busque más allá de Minneapolis. ¿Una maquinaria política demócrata basada en ayudas a los inmigrantes financiadas por los contribuyentes? Timothy Walz, te presento a Tammany Hall (apodo por el que se conoce a la maquinaria política del Partido Demócrata que controló la política de la ciudad de Nueva York mediante la incorporación del voto inmigrante, principalmente irlandeses). Lo llamaría el regreso de la política clientelista si la estafa de Minnesota no beneficiara principalmente a los musulmanes.

La relación de China y Estados Unidos

Uno de los mejores libros que leí cuando era estudiante universitario, y que me convenció de que podría dedicarme profesionalmente al estudio de la historia, fue ‘El auge y la caída del antagonismo anglo-alemán’, del historiador Paul Kennedy. Publicado en 1980, poco antes de que Kennedy se trasladara de East Anglia a Yale, sigue siendo un relato maravillosamente rico sobre cómo la relación inicialmente amistosa entre el Reino Unido y el Reich alemán se agrió y finalmente estalló en la Primera Guerra Mundial. Vale la pena releerlo hoy, cuando Estados Unidos y la República Popular China vuelven a recorrer minuciosamente ese arco narrativo.
El año pasado, Trump aumentó los aranceles estadounidenses sobre las importaciones chinas hasta niveles equivalentes a un embargo. Su administración continuó con las restricciones a la exportación destinadas a impedir que el sector tecnológico chino se pusiera al día en la carrera por la inteligencia artificial. Los chinos tomaron represalias, igualando cada arancel impuesto por Trump, y luego jugaron su carta ganadora: restricciones a la exportación de los elementos de tierras raras que China ahora monopoliza en mayor o menor medida. Mientras tanto, China continuó con su frenético rearme. El año terminó con la llamada ‘Misión Justicia 2025’, una demostración a gran escala del poderío aéreo y naval chino en los cielos y aguas cercanas a Taiwán.
Desde 2018, he comparado repetidamente el deterioro de las relaciones entre China y Estados Unidos con una segunda Guerra Fría, en la que China ocupa el lugar de la Unión Soviética. Teniendo en cuenta cómo terminó ese conflicto, es una analogía bastante tranquilizadora. Al igual que mi amigo y colega Steve Kotkin, considero que la China actual es «fuerte por fuera, frágil por dentro». En algún momento, las patologías internas del régimen del Partido Comunista Chino lo arrastrarán hacia abajo, o al menos eso es lo que hay que esperar.
Una analogía menos reconfortante es la del antagonismo anglo-alemán. En términos tanto geopolíticos como geoeconómicos (el neologismo de moda), los Estados Unidos de hoy recuerdan cada vez más al Imperio Británico eduardiano: sigue siendo la potencia hegemónica, pero cada vez más un «titán cansado». Las ambiciones chinas, por otro lado, se hacen eco de las de un Reich alemán ascendente y disciplinado, que busca su «lugar bajo el sol». Estados Unidos, al igual que Gran Bretaña en 1906, ha dejado de lado la industria manufacturera y destaca en los servicios financieros. China, al igual que la Alemania guillermina, se centra en la industria. En resumen, es la conocida historia del poder establecido y el poder emergente. Atrapada en medio, Europa es como la Austria-Hungría de los Habsburgo: lastrada por la burocracia y los intereses fracturados, intentando llevar a cabo reformas atrasadas que parecen marginales en relación con los retos a los que se enfrenta.

Cabe destacar que la captura de Maduro se produjo poco después de la llegada de una delegación china a Caracas

Al igual que hace 120 años, hay puntos conflictivos en la región. Al igual que los recurrentes conflictos en los Balcanes, sobre los que el decadente Imperio Otomano había perdido el control, las guerras continúan en Oriente Medio y en el antiguo territorio imperial ruso que ahora es Ucrania. Hay contratiempos periódicos sobre Taiwán, como los que solía haber sobre Marruecos. Al igual que a principios del siglo XX, las grandes potencias se ven tentadas a intervenir en pequeñas guerras locales, a pesar del riesgo evidente de que la guerra por el poder de hoy en día pueda convertirse en una guerra mundial si llegan a enfrentarse directamente. Cabe destacar que la captura de Maduro se produjo poco después de la llegada de una delegación china a Caracas.

La tecnología ha cambiado el siglo

Se puede insistir en que el mundo actual es irreconociblemente diferente al mundo de, digamos, 1906, porque la tecnología lo ha cambiado todo, en particular, el avance de la inteligencia artificial. A mi modo de ver, lo sorprendente es lo poco que todas las nuevas tecnologías han cambiado la naturaleza de la política.
Al igual que la electrificación a principios del siglo XX, la IAes una tecnología de uso general que, con toda seguridad, remodelará la economía mundialde formas que nos cuesta imaginar (nos encontramos aproximadamente en la misma situación que nuestros antepasados en 1906, que tenían más de una empresa entre las que elegir cuando querían electrificar sus hogares). Sin embargo, hasta que lleguemos a una nueva era de IA omnipresente, los efectos a corto plazo son predecibles. Los enormes gastos de capital, impulsados por el insaciable apetito de los grandes modelos lingüísticos por la capacidad informática, contribuyen a un mayor crecimiento, inflación y tipos de interés de lo que veríamos en otras circunstancias.
Los principales beneficiarios son los inversores inteligentes que poseen acciones de las siete magníficas empresas tecnológicas y los expertos en IA que pueden cobrar una fortuna por sus habilidades. Los perdedores son todos esos jóvenes brillantes con títulos en Informática, Derecho y Finanzas que ya detectan la drástica reducción de los puestos de trabajo para principiantes. A diferencia de los trabajadores manuales, cuyas vidas se vieron trastornadas repetidamente por la Revolución Industrial, pero que fueron capaces de crear un poderoso movimiento sindical, los trabajadores de hoy en día tendrán dificultades para organizarse. La ‘Edad Dorada’ requirió una enorme mano de obra para trabajar en las fábricas siderúrgicas y textiles. Es probable que la era de la IA ofrezca menos oportunidades de empleo masivo.
Hay diferencias, por supuesto. 1906 fue el segundo año del segundo mandato de Theodore Roosevelt (y sí, su partido perdió un montón de escaños en la Cámara de Representantes). También fue el año del terremoto de San Francisco, un importante precursor de la crisis financiera de 1907. Quizás algún gran desastre natural nos pille a todos desprevenidos en 2026. (me ha dado un escalofrío la noticia de que la administración Trump está recortandolos equipos de respuesta y recuperación de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias). En la década de 1900, era la China de finales de la dinastía Qing la que corría el peligro de ser dividida por las grandes potencias, en su mayoría europeas. Hoy en día, la situación se ha invertido: hay una «lucha por Europa» en la quelos exportadores chinos desempeñan un papel protagonista.
Sin embargo, en general, el mundo de la década de 2020 se parece mucho al que describió tan brillantemente Paul Kennedy: un mundo de grandes potencias en competencia, con el Imperio Británico como potencia geopolítica dominante y Alemania como el rival más agresivo. Y, al igual que nosotros, hace 120 años la gente prestaba más atención a las batallas políticas internas sobre aranceles, impuestos e inmigración que a los posibles focos de conflicto entre las grandes potencias.

El papel de Alemania

No espero que la carrera armamentística en el Indo-Pacífico provoque una guerra entre Estados Unidos y China en 2026. Pero en 1906 eran relativamente pocas las personas que podían imaginar la gran conflagración que se avecinaba ocho años después. Una de ellas era el diplomático británico Eyre Crowe, quizá porque él mismo era medio alemán (también se casó con una alemana). En enero de 1907, redactó su famoso ‘Memorándum sobre el estado actual de las relaciones británicas con Francia y Alemania’, que también merece la pena releer hoy en día.
«Alemania -escribió Crowe- aspira claramente a desempeñar en la escena política mundial un papel mucho más importante y dominante que el que le corresponde según la distribución actual del poder material».
«Los vagos e indefinidos planes de… expansión… no son más que la expresión del sentimiento profundamente arraigado de que Alemania, gracias a la fuerza y la pureza de su propósito nacional, el fervor de su patriotismo, la profundidad de su sentimiento religioso, el alto nivel de competencia y la honesta perspicacia de su administración, el éxito en todas las ramas de la actividad pública y científica, y el elevado carácter de su filosofía, el arte y la ética, se ha ganado el derecho a reivindicar la primacía de los ideales nacionales alemanes. […] En toda la tendencia de la política alemana [hay] pruebas concluyentes de que aspira conscientemente al establecimiento de una hegemonía alemana, primero en Europa y, finalmente, en el mundo», escribió Crowe.

Los chinos ven hoy a los estadounidenses como veían los alemanes a los británicos hace 120 años: arrogantes, codiciosos y demasiado poderosos

Si eliminamos la referencia a la religión y sustituimos «Alemania» por «China», nos acercamos bastante a la opinión que muchos legisladores estadounidenses tienen hoy en día sobre las ambiciones de Xi Jinping. Pero, ¿cómo ven los chinos a Estados Unidos? De forma muy similar a como los alemanes veían al Imperio Británico hace 120 años: como arrogante, codicioso y demasiado poderoso.

«Nos vemos en Taiwán»

La última reunión oficial de Nicolás Maduro antes de su partida no deseada a Nueva York fue con el enviado especial de Pekín para asuntos de América Latina y el Caribe, Qiu Xiaoqi. El sábado, el Ministerio de Asuntos Exteriores de China condenó la intervención estadounidense como un «acto hegemónico» que «violaba gravemente el derecho internacional y la soberanía de Venezuela, y amenazaba la paz y la seguridad en América Latina». Yo lo traduzco como: «Nos vemos en Taiwán».
Quizás no sea sorprendente que la era de la IA se parezca más al siglo XIX que a la ciencia ficción, un resultado previsto por Neal Stephenson en su deslumbrante obra maestra -‘La era del diamante’-, donde las desigualdades creadas por las nuevas tecnologías se manifiestan en una cultura elitista neovictoriana. A fin de cuentas, la IA es un sistema para reprocesar el conocimiento existente. Los grandes modelos lingüísticos ingieren todos los datos que hemos convertido en formato digital y luego los devuelven en forma de respuestas determinadas probabilísticamente a nuestras preguntas.
Quizás la ironía suprema de nuestro tiempo sea que la rápida adopción de la IA atrape a la política en un bucle fatal. La única opción interna es elegir entre Fuentes y Mamdani. Y la única cuestión de política exterior es cuándo, y no si, comenzará la Tercera Guerra Mundial.

Voces desde Irán: «Esto se ha convertido en una carnicería»

En tres segundos durante una llamada telefónica no se pueden decir muchas cosas. Quizás un saludo: «Hola, ¿qué tal?». O un simple «¿cómo estás?» No da tiempo a más. Pero, para miles de iraníes y sus familias en el exilio, esos tres segundos son suficientes … para calmar la angustia que provoca no saber durante días absolutamente nada de sus seres queridos, que están en medio de una revolución. «Estamos vivos», es lo que le dijo a Medis su hermana desde Teherán. «Fue una llamada de tres segundos, solo para decirme que estaban bien, que estaban vivos», cuenta Medis, iraní exiliada en España desde hace cuatro años. Tras más de una semana de bloqueo de todas las comunicaciones dentro del país persa, es la primera vez que esta psicoterapeuta de 39 años habla con su familia. Experta en traumas por violencia, ella misma sufrió en sus propias carnes los abusos del régimen en las cárceles de Irán.
Para Sara, otra iraní exiliada en Madrid, el bloqueo de las comunicaciones es «de una maldad absoluta». Porque no es solo que no pueda hablar con sus primos y sobrinos que viven en Teherán, «sino que, sabiendo que ahora se pueden hacer llamadas de pocos segundos, el no recibirlas puede significar lo peor de los destinos: que están detenidos o incluso peor, muertos». De momento, Sara no ha tenido la misma suerte que Medis de poder hablar durante unos segundos con sus familiares.
Las dos mujeres decidieron dejar Irán porque no se veían viviendo en una teocracia regida por unos principios que no hacen nada más «que oprimirnos como mujeres y como seres humanos». Sara se marchó de Teherán hace ya 39 años, «en cuanto comenzaron a instaurar el velo obligatorio y otras medidas contra las mujeres». Allí dejó a familia y amigos.

Medis se fue de Irán después de las protestas de 2022, que levantaron a todo el país tras la muerte de la joven kurda Mahsa Amini bajo custodia de la Guardia Revolucionaria por llevar mal puesto el velo.
Ahora, ambas mujeres viven «con mucho dolor y mucha preocupación» lo que están viendo desde la distancia y se enteran a cuentagotas de lo que está pasando en su país.
«Desde hace muchos años hemos tenido movimientos que han luchado por echar abajo al régimen teocrático. Ahora, desde hace tres semanas, la gente de Irán está en las calles y protesta por todas las cosas que no tenemos: una buena situación económica, libertad, igualdad, dignidad…», comenta Medis.

Quiebra económica

Estas manifestaciones comenzaron el 28 de diciembre como unas protestas por la situación económica de un país casi en quiebra: una inflación de más del 45%, una fuerte caída de la moneda y la inevitable subida de los precios.
Poco después, estas protestas fueron tomando cada vez más la forma de la tan ansiada revolución que buscan los iraníes: los jóvenes se unieron a las manifestaciones y salieron a las calles del país en multitudes bajo el grito de ‘Muerte al Ayatolá’ y ‘Abajo el régimen’, junto al ya conocido ‘Mujer, vida, libertad’ que encabezó todas las manifestaciones del año 2022.
Esta modificación en las protestas también provocó el cambio en la forma de manejarlas por parte del régimen. Hasta ese momento, habían dejado hacer a los manifestantes pero, a partir de los primeros días de enero, la represión llegó a todos los rincones del país convirtiéndose en una auténtica carnicería.

Antes y después
Arriba, Medis durante la entrevista con ABC. En segundo lugar, una de las últimas fotos de Medis en Irán. La última imagen se ha convertido en un símbolo de las protestas.
I. GIL

Disparidad en la cifra de muertos

Bien lo sabe Mohamed (nombre ficticio), un médico de la ciudad de Mashhad, al oeste del país. «Las cifras de muertos y heridos son mucho más altas de lo que están contando. Esto es una carnicería. A lo largo de los 12 kilómetros del bulevar Vakilabad (en Mashhad) ha habido muertos, muchísimos. Y ha ocurrido cada noche desde que comenzaron las protestas», explicaba «con profunda tristeza pero con la necesidad de que todo el mundo sepa lo que está ocurriendo».
Según datos de la agencia de noticias estadounidense Human Rights Activists News Agency, el número de personas que han perecido en las protestas se elevan a las 2.600. Pero se espera que el total de muertos aumente sustancialmente a medida que el régimen alivie el bloqueo de las comunicaciones impuesto desde el 8 de enero y prolongado hasta el 21 de marzo, celebración del año nuevo persa. Otras organizaciones como Iran Human Rights, con sede en Noruega, cifraban en 3.400 los manifestantes muertos en 15 provincias. Esto convertiría la actual represión en la más mortífera en Irán desde la década de 1980, cuando el gobierno ejecutó a miles de presos políticos al consolidarse en el poder tras la revolución de 1979.
Esta vez, las fuerzas del régimen estaban listas para desempeñar un papel más letal en la represión de las protestas. El Cuerpo Paramilitar de la Guardia Revolucionaria Islámica y la milicia voluntaria Basij, vestidos de civil, se desplegaron en gran número por todo el país, a menudo armados con fusiles de asalto kalashnikov.
Así lo constata una cirujana de uno de los hospitales de Teherán. En varios mensajes compartidos con Medis y a su vez con ABC, esta médico, que prefiere permanecer en el anonimato, asegura que el tipo de lesiones que estaba tratando cambió de forma repentina alrededor de la medianoche del pasado jueves 8 de enero. «Lo que empezó con lesiones por balas de goma y perdigones se convirtieron en lesiones por armas automáticas, causando heridas similares a las que se ven en los campos de batalla. Los hospitales están completamente desbordados». Al igual que las morgues y las cárceles. «20 miembros de mi familia han sido asesinados durante las protestas», asegura una vecina de Isfahan. Ha conseguido ponerse en contacto con Rym Sheermohammadi con una llamada de unos pocos minutos y es a través de Sheermohammadi, activista de origen iraní y residente en Barcelona, como conocemos este testimonio. El relato que hace sobre cómo consiguieron primero identificar los cadáveres y, después, llevarlos de vuelta a casa es desgarrador.
«Los cuerpos están envueltos en bolsas negras y, después de varias visitas a diferentes cárceles y hospitales, al final te dicen dónde pueden estar. Fuimos a una morgue en Isfahan y, tras varias horas esperando, conseguimos entrar en una sala donde a través de una pantalla enseñaban los cadáveres e ibas apuntando los números que identificaban los cuerpos, pero eso no es lo más duro. Tras la identificación, viene la hora de pagar para recuperar los cuerpos y no pudimos llevarnos a todos. Tuvimos que escoger».
De momento, las protestas parecen que han bajado de intensidad, sobre todo después de que esta semana el régimen impusiera una ley marcial completa con militares por las calles y barrios completos hechos cuarteles generales, con un toque de queda que, si no se cumple, puedes ser víctima de represalias.

«¿Dónde está la izquierda?»

Ahora hay muchas incógnitas: si Estados Unidos intervendrá, como dijo Donald Trump «si seguía habiendo muertos», o cuál será la alternativa al ayatolá Jamenei y si puede ser Reza Pahlevi, el hijo del sah. «Ahora mismo no estamos pensando en la alternativa al poder, sino en acabar con el régimen opresor», aseguran los iraníes en el exilio contactados por este periódico.
Pero una pregunta sobrevuela con más fuerza, sobre todo, entre la población iraní en el exilio: ¿Dónde está la izquierda política? «Nadie habla de Irán», dice Medis con cierto enfado pero, especialmente, con cierta decepción. Algo que comparten más personas contactadas. Así lo zanjan con contundencia: «Hablan de Palestina, de Sudán, pero luego llega Irán o Venezuela y ni un mensaje. Si defienden los derechos humanos, nosotros también lo somos».