Internacional - Colombia
Registro  /  Login

Portal de Negocios en Colombia

«Huimos de la guerra en Sudán y nos hemos encontrado otra en el Líbano»

Durante las últimas madrugadas, las puertas de las iglesias en Beirut, que normalmente están abiertas, han permanecido cerradas. Solo los abría alguien que vigilaba a quien quería entrar. Esto es extremadamente raro. ¿El motivo? El temor a una afluencia de desplazados del sur del Líbano … y de los suburbios del sur de Beirut, zonas que han recibido una orden general de evacuación.
Solo en los suburbios del sur de Beirut, entre 300.000 y 400.000 personas se han encontrado en cuestión de minutos en la calle, huyendo hacia el norte. Y eso sin incluir a los del sur del Líbano. Las principales arterias del país han quedado bloqueadas y la gente se encontró en sus coches sin poder mover durante horas.

El temor de las iglesias, instituciones, hogares y residencias privadas a una afluencia de refugiados no es discriminatorio contra los refugiados. La gente no tiene miedo porque la mayor parte de los desplazados son chiíes, sino porque temen que miembros de Hizbolá puedan esconderse entre ellos.

Noticia relacionada

Nathalie Duplan

En la guerra de 2023 y 2024, surgieron tensiones en algunas escuelas cristianas que habían abierto sus puertas para albergar a refugiados. Los milicianos, acostumbrados a estar al mando, querían tomar el control, y las monjas que dirigían estos establecimientos ya no estaban al mando de sus propias instituciones. Pero, sobre todo, hay una segunda amenaza que preocupa a todos: que los albergues o refugios para desplazados sean atacados por el Ejército israelí si se encuentran allí miembros de Hizbolá u oficiales iraníes a quienes el Gobierno de Netanyahu quiere matar.
A pesar de todo, la acogida de las personas desplazadas se está organizando lo mejor posible, pero los centros ya están llenos. Uno de ellos tiene una misión muy especial y ya está reservado para los desplazados ‘invisibles’: inmigrantes, trabajadoras domésticas y otras personas que no son aceptadas en ningún otro lugar.
El padre Michael Petro, jesuita estadounidense, es el director de lo que comúnmente llaman el ‘refugio. Ubicado en los terrenos de la iglesia de San José en la capital libanesa, el lugar es más conocido por los inmigrantes como la ‘Iglesia Tabaris Monnot’. Gestionado por el Servicio Jesuita a Refugiados (JRS), el edificio fue renovado tras la explosión en el puerto de Beirut el 4 de agosto de 2020.

La iglesia de San José; debajo, el padre Michael Petro; arriba, Mataze y sus hijos.

(N. D.)

«Actualmente albergamos a 144 personas, unas 49 familias, todas inmigrantes. No recibimos a libaneses desplazados, ya que tienen otras opciones de alojamiento, mientras que los inmigrantes no están siendo aceptados en ningún otro centro», explica el sacerdote.

«No recibimos a libaneses desplazados, ya que tienen otras opciones de alojamiento, mientras que los inmigrantes no están siendo aceptados en ningún otro centro»

Michael Petro
Sacerdote jesuita

En este día soleado, los niños corren por el edificio, los hombres conversan entre ellos y las mujeres hacen lo mismo a por su parte. Elssy, subdirectora del refugio, explica: «Todos llegaron el mismo lunes 2 de marzo, el primer día de la guerra. Algunos vinieron directamente. Otros, nos los enviaron desde otros lugares, mientras que nosotros les enviamos a los no migrantes que habían llegado aquí. Desafortunadamente, estamos viviendo la misma situación que en 2024. Y estamos en proceso de abrir un segundo espacio en este mismo sitio porque las necesidades aumentan siempre. Pero en total, no queremos recibir a más de 200 personas».
La mayoría de los inmigrantes que están siendo albergados en esta iglesia provienen de Sudán, Etiopía y Bangladés. Mataze, Ibtissar y Zahra, todas mujeres sudanesas, llegaron el primer día de la guerra en el Líbano, ese lunes 2 de marzo que ya nunca olvidarán, desde Nabatiyeh, una ciudad predominantemente chií al sureste del país. Al igual que sus compañeras y compañeros refugiados, albergan sentimientos enfrentados: están tristes pero, al mismo tiempo, se sienten tranquilas porque ya conocen el refugio, que les resulta familiar. Durante la guerra de 2024, varias de ellas se refugiaron en este mismo lugar.
Este es el caso de Mataze, a quien conocimos entonces. Menos tímida que hace un año y medio, sonríe y señala a su hija: «Se llama Kayan. Nació cuando estuve aquí la última vez. Y estoy embarazada; será otra niña. En cuanto comenzaron los primeros bombardeos, mi esposo, nuestra hija y yo tomamos un taxi», cuenta. La última vez, ella y su esposo habían hecho en motocicleta tan largo viaje.
Como para olvidar la terrible experiencia, Ibtissar dice simplemente: «Tengo dos hijos; este es el más pequeño, se llama Osama. Es feliz; no se da cuenta de lo que está pasando, o a lo mejor no lo demuestra».

«No sabemos si nuestras casas han sido destruidas porque todos han abandonado la ciudad y no tenemos a quién preguntar»

Tawasso
Refugiada sudanesa

Al igual que Mataze, Zahra dio a luz en Beirut: «Tengo un niño y una niña de un año y cinco meses que nació aquí». En cuanto se firmó el alto el fuego en aquel momento, los desplazados volvieron a marcharse a Nabatiyeh. Esta vez, en menos de un día, regresaron en mayor número: entonces eran 80, incluidos 30 niños, y hoy son 144.
Tawasso, madre de dos niñas y dos niños de entre uno y doce años, relata: «Recibí una alerta en mi teléfono e informé a los demás que no lo sabían. Fue un caos; estábamos preocupados, no sabíamos qué hacer. Varios de nosotros vinimos a este lugar que conocían. La situación es muy difícil, aunque estamos a salvo en el refugio. No sabemos si nuestras casas han sido destruidas porque todos han abandonado la ciudad y no tenemos a quién preguntar». Sin poder ocultar su cansancio, añade que «huimos de la guerra en Sudán y nos hemos encontrado otra en el Líbano».

Branko Milanovic: «El mundo no volverá a ser como antes de Trump»

Branko Milanovic (Belgrado, 1953) es uno de los economistas más influyentes del mundo en el estudio de la desigualdad global. Antiguo economista jefe del Banco Mundial y profesor en varias universidades internacionales, su trabajo ha contribuido a entender cómo la globalización ha redistribuido la … riqueza entre países y clases sociales. Su famoso «gráfico del elefante» mostró con claridad quién ganó y quién perdió en las últimas décadas de integración económica. Su último libro -‘The Great Global Transformation: National Market Liberalism in a Multipolar World’-, aún no traducido en España, fue elegido libro del año por ‘Financial Times’ y plantea que un nuevo sistema económico está sustituyendo al de la globalización, tema que ha sido motivo de una conferencia suya en la Fundación Rafael del Pino.
Usted nació en la Yugoslavia de Tito, un país central en el Movimiento de Países No Alineados. ¿Puede ese movimiento ofrecer lecciones para el mundo actual?

Sí, creo que sí. El movimiento tuvo su momento de mayor relevancia entre los años 60 y 70. Nació con la conferencia de Bandung y se institucionalizó en 1961 con la cumbre de Belgrado. Después celebró encuentros importantes, como el de Argel o el de La Habana en 1979. Tras el final de la Guerra Fría y el momento unipolar dominado por Estados Unidos, el movimiento perdió prácticamente todo su peso político. Pero hoy el contexto es distinto. Tenemos una rivalidad creciente entre grandes potencias -EE.UU. y China, pero también Rusia- y el ascenso de países grandes que no son superpotencias, como India, Brasil o Sudáfrica. En ese escenario, los países más pequeños necesitan coordinarse. Para ellos el respeto del derecho internacional es esencial, porque sin él pueden ser atacados o presionados por cualquiera. Si estos países lograran actuar conjuntamente —por ejemplo dentro de Naciones Unidas— podrían tener una voz más fuerte.

Noticia relacionada

John Müller

Pero Europa no tiene tradición de no alineamiento.
Es cierto. Europa no tiene esa tradición, salvo Yugoslavia. Hubo países neutrales, como Suiza o Finlandia, pero no es lo mismo. Además, Europa está compuesta en gran parte por antiguas potencias imperiales: España, Francia, Reino Unido, Países Bajos… Por eso el proyecto europeo parece orientado más bien a convertirse él mismo en un gran actor. Si la Unión Europea actuara realmente como una unidad -con casi 500 millones de habitantes y cerca del 18 o 19 % del PIB mundial- sería una potencia enorme. El problema es que sigue siendo una unión de 27 países y las decisiones políticas son muy difíciles.
¿Esa división se ve también en los grandes conflictos actuales?
Claramente. Europa no habla con una sola voz en cuestiones como la guerra entre Rusia y Ucrania o el conflicto de Oriente Medio. Las percepciones son muy distintas según el país. La postura frente a Rusia, por ejemplo, está muy marcada por la historia de Europa del Este. Esa preocupación se transmite luego a las instituciones europeas. Pero en lugares como España o incluso en Francia la percepción es diferente. Con esas divergencias, construir una política común resulta extremadamente complicado.
Usted sostiene que hoy el capitalismo es el único sistema económico. ¿Es una victoria histórica o una señal de que no existen alternativas?
Es ambas cosas. Es una victoria histórica porque durante gran parte del siglo XX no era nada evidente que el capitalismo fuera a imponerse. Si uno mira los años 30, con la Gran Depresión en Occidente y la rápida industrialización soviética, no estaba claro cuál de los sistemas iba a prevalecer. Incluso en los años 60 todavía existía esa duda. El fracaso del socialismo empezó a hacerse evidente en los 70, sobre todo por su incapacidad para ponerse al día tecnológicamente. Hoy no hay alternativas sistémicas. Incluso China, que sigue gobernada por un partido comunista, tiene una estructura económica muy similar a la de los países capitalistas: el sector privado representa alrededor del 80% del empleo y cerca del 70% del PIB.
¿La globalización está en retirada o simplemente cambia de forma?
Diría que está retrocediendo y transformándose. Estamos entrando en una fase más conflictiva, con políticas de tipo mercantilista. Lo vemos claramente con las políticas comerciales de EE.UU., pero también con las respuestas de Europa. Además está creciendo el uso de la coerción económica: congelación de activos, sanciones financieras, confiscación de propiedades. Eso es profundamente contrario al espíritu de la globalización. Estamos volviendo a prácticas que recuerdan a una época anterior a la integración económica global.

Desigualdad

«El lugar donde nace una persona sigue siendo el factor decisivo para determinar ingresos y oportunidades»

Durante décadas se pensó que la globalización beneficiaría sobre todo a Occidente. Sin embargo, muchos de los grandes ganadores han sido asiáticos.¿Cómo ocurrió?
En realidad, los países occidentales no anticiparon ese resultado. La globalización fue impulsada en gran parte por las políticas de Ronald Reagan y Margaret Thatcher. Su objetivo era impulsar el crecimiento de sus propias economías. No esperaban que la globalización debilitara a las clases medias occidentales ni que China se beneficiara tanto. Además, hay un elemento político clave: la normalización de las relaciones entre EE.UU. y China en los años 70. Washington buscaba contrarrestar a la Unión Soviética. Esa decisión permitió a China acceder a tecnología, inversión y mercados internacionales. Sin ese cambio geopolítico, el desarrollo chino habría sido mucho más difícil.
China ya es la primera economía del mundo en términos de poder adquisitivo. ¿Es inevitable que acabe superando también a Estados Unidos?
No creo que haya nada inevitable en la historia económica. Es cierto que, por su tamaño, China tiene un enorme potencial. Si creciera durante veinte años a tasas cercanas al 4% anual, podría superar claramente a Estados Unidos. Pero ya estamos viendo una desaceleración importante. Hace dos décadas China crecía al 8% anual y hoy lo hace aproximadamente al 4%. Además, existen incertidumbres políticas y demográficas que pueden afectar a su evolución. Por tanto, China es sin duda una potencia enorme, pero hablar de un liderazgo inevitable sería exagerado.
Su famoso «gráfico del elefante» mostró quién ganó y quién perdió con la globalización. Si lo actualizáramos hoy, ¿qué veríamos?
El gráfico ha cambiado porque el mundo ha cambiado. China, que en aquel momento aparecía en la parte media de la distribución global de ingresos, se ha desplazado hacia niveles más altos. Sin embargo, hay dos tendencias que se mantienen. Primero, el crecimiento de China sigue siendo más rápido que el de las clases medias occidentales. Segundo, esas clases medias siguen avanzando muy lentamente. La gran diferencia es que el crecimiento del 1% más rico del mundo ya no es tan espectacular como antes de la crisis financiera de 2008.
En sus investigaciones insiste en que la nacionalidad es uno de los factores más determinantes de los ingresos. ¿Por qué sigue siendo tan importante el país en el que se nace?
Porque las diferencias económicas entre países siguen siendo enormes. El lugar donde nace una persona determina en gran medida sus oportunidades económicas. Pensemos en un ejemplo sencillo: alguien que está en el percentil 80 de ingresos en Marruecos puede emigrar a España y situarse en el percentil 20 de la distribución española. Sin embargo, incluso así su nivel de vida puede mejorar considerablemente. Eso demuestra hasta qué punto las fronteras económicas entre países siguen siendo decisivas.
En su último libro habla de tres grandes transformaciones globales. ¿Cuáles son?
La primera es el ascenso de China como potencia nacional, que ha generado una rivalidad estructural con EE.UU. por la hegemonía global. La segunda es el aumento del ingreso de cientos de millones de personas en Asia. Ese crecimiento ha hecho que muchos asiáticos superen en ingresos a sectores de la población occidental. Y la tercera es el malestar político en las clases medias de Occidente. Cuando esas clases perciben que otros grupos en el mundo están mejorando más rápido que ellas, se produce una reacción política muy fuerte.
¿Las democracias liberales están preparadas para gestionar esa tensión?
Mi argumento es que no. En lugar de adaptarse, muchos países están desmontando la globalización. Están adoptando lo que llamo «liberalismo nacional de mercado»: políticas neoliberales dentro de las fronteras, pero proteccionismo y rivalidad económica en el exterior.
Usted también ha desarrollado el concepto de «homoplutía». ¿Qué significa?
Es un fenómeno relativamente reciente. Cada vez más personas pertenecen simultáneamente al 10% más rico por ingresos laborales y al 10% más rico por ingresos de capital. Es decir, se está formando una élite que combina salarios muy altos con grandes patrimonios. No son necesariamente los grandes magnates tecnológicos, sino profesionales muy cualificados que acumulan riqueza a lo largo de su carrera.

Capitalismo

«La inteligencia artificial y la rivalidad geopolítica pueden producir un capitalismo más desigual, fragmentado y menos regulado»

Si la nacionalidad es uno de los principales determinantes del nivel de ingresos, ¿la migración podría reducir la desigualdad global?
Sí, sin duda. Si existiera libertad total de movimiento, la desigualdad global disminuiría significativamente. Pero el problema es si eso es políticamente sostenible. Europa, por ejemplo, necesita trabajadores porque su población está envejeciendo y disminuyendo. Pero al mismo tiempo hay una fuerte resistencia política a la inmigración. Encontrar un equilibrio entre esas dos realidades será uno de los grandes desafíos.
Mirando al futuro: ¿el capitalismo será más desigual, más regulado o más fragmentado?
Probablemente será más desigual, menos regulado y más fragmentado. Más desigual porque la inteligencia artificial puede sustituir trabajo por capital. Menos regulado porque muchos gobiernos están reduciendo la regulación económica. Y más fragmentado porque habrá varios centros de poder: Estados Unidos, China, India, Rusia, Brasil…
¿Qué escenario le preocupa más: una desigualdad extrema o una larga etapa de estancamiento económico?
Me preocupa más el estancamiento prolongado. La desigualdad es grave, pero un mundo sin crecimiento sería aún peor. El crecimiento económico es esencial para mejorar las condiciones de vida.
¿Cuál es la idea central que quiere transmitir con su nuevo libro?
La idea principal es que hemos entrado en un mundo diferente. Mucha gente cree que cuando desaparezcan ciertos líderes -por ejemplo Trump- todo volverá a ser como antes. Yo creo que eso es un error. Aunque cambien los líderes, el mundo no volverá al sistema anterior. Las tensiones geopolíticas, el declive de la globalización y la fragmentación del poder han llegado para quedarse. Este es un mundo nuevo y el peligro es intentar enfrentarlo con las ideas del pasado.

Trump dice que fue Irán quien bombardeó una escuela infantil e insiste en la posibilidad de enviar tropas terrestres

Donald Trump defendió este sábado que fue el propio Irán quien bombardeó una escuela infantil de niñas en el sur de su país, pese a las evidencias que apuntan a que la tragedia se produjo por un ataque estadounidense. Irán ha acusado a EE.UU. … e Israel del ataque, y hasta ahora el Pentágono se ha limitado a decir que lo estaba investigando.
El bombardeo de ese centro educativo en la localidad de Minab es la mayor tragedia civil en lo que va de esta guerra de Irán. Según los medios oficiales iraníes, fallecieron cerca de 175 personas, la mayoría de ellas niñas.

«En mi opinión, basándome en lo que he visto, eso lo hizo Irán», respondió Trump en un encuentro con la prensa en el avión presidencial, el Air Force One, tras recibir en Delaware a los cuerpos de los seis soldados estadounidenses caídos hasta ahora en la guerra.

Noticia relacionada

Dejó 170 muertos en Minab

Carlota Pérez

«¿Es eso verdad, señor Hegseth?, ¿fue Irán quién lo hizo?», preguntó un reportero al secretario de Defensa, Pete Hegseth, que se encontraba detrás del presidente de EE.UU. «Lo estamos investigando, sin duda», se limitó a decir el líder del Pentágono. «Pero el único bando que va a por civiles es Irán», añadió sin asumir la posición de Trump.
Pero el multimillonario neoyorquino insistió para dejar clara su postura: «Creemos que lo hizo Irán. Son muy poco precisos con sus municiones, como sabes. Lo hizo Irán».
El bombardeo de la escuela de Minab ocurrió en el primer día de la guerra conjunta emprendida por EE.UU. e Israel contra Irán, el pasado sábado 28 de febrero. Irán ha responsabilizado a EE.UU. e Israel de la tragedia, pero hasta ahora ninguno de estos dos países la ha asumido.

La escuela se encontraba muy cerca de una base de la Guardia Revolucionaria Islámica y de barracones de su armada

Varios factores apuntan a que, contra las afirmaciones de Trump, la tragedia pudo ser consecuencia de un ataque estadounidense. En primer lugar, la propia apertura de una investigación por parte del Pentágono, que se inicia solo después de que un grupo de expertos hagan una determinación previa de la posibilidad de que EE.UU. sea culpable. Fuentes estadounidenses aseguraron a medios como la agencia Associated Press que el ataque probablemente había sido perpetrado por EE.UU.
Un segundo elemento es la localización de la escuela, muy cerca de una base de la Guardia Revolucionaria Islámica y de barracones de su armada. Minab está en las inmediaciones del Estrecho de Ormuz, donde Irán acumula buena parte de sus capacidades navales para controlar este paso marítimo clave.
En sus operaciones militares, Israel se ha centrado en ataques en las regiones de Irán más próximas a su país. Mientras tanto, uno de los principales objetivos militares de EE.UU. ha sido debilitar la Armada iraní.

Envío de tropas

Trump, como ha hecho anteriormente, no descartó la posibilidad de enviar tropas terrestres a Irán. «Tendrá que haber una razón muy buena para hacerlo», dijo. «Pero si la hubiera, los iraníes estarán tan debilitados que no serían capaces de pelear al nivel terrestre».
Preguntado por si sería necesaria la presencia de tropas estadounidenses sobre el terreno para controlar las instalaciones nucleares y el enriquecimiento de uranio, reconoció que «quizá en cierto punto lo hagamos. Sería algo muy bueno, pero ahora solo estamos destrozándolos. No lo hemos intentado, pero es algo que podemos hacer más tarde. Ahora no, pero quizá más tarde».
El presidente de EE.UU. sí descartó la posibilidad de apoyar una incursión de tropas kurdas en Irán desde Irak. «Ellos quieren entrar pero yo les he dicho que no», aseguró. «La guerra ya es suficientemente compleja».

El canciller alemán se enfrenta a su primera prueba electoral

Friedrich Merz se enfrenta a su primera prueba electoral desde que asumió el cargo de canciller alemán, el pasado mayo, en los comicios regionales de Baden- Württenberg de este domingo. Sede de Mercedes-Benz y centro histórico de la industria automovilística alemana, fue durante … décadas un bastión de los conservadores de la Unión Cristianodemócrata (CDU), hasta que la preocupación por el clima aupó a Los Verdes al puesto de partido más votado y que gobierna en coalición con la CDU.
Las encuestas sugieren que esa colaboración continuará, aunque no está claro si el candidato de la CDU, Manuel Hagel, o el más experimentado Cem Ozdemir, de los Verdes, que en la anterior legislatura dirigió el Ministerio de medio Ambiente en Berlín, saldrá victorioso y podrá sustituir al popular primer ministro verde, Winfried Kretschmann. Conservadores y verdes aparecen empatados en alrededor de un 28% y no cabe esperar que el moderado Ozdemir causase serios problemas al gobierno desde el Bundesrat, la cámara alta del parlamento que representa a los estados.

La principal consecuencia en Berlín de estos comicios regionales, sin embargo, tendría lugar si CDU o el Partido Socialdemócrata (SPD) sufriesen severas pérdidas. En la gran coalición en la que Merz gobierna con el SPD podrían aparecer grietas. Por eso ambos socios han pactado una especie de tregua y han aprobado esta misma semana la abolición de la impopular ley de calefacción, un severo endurecimiento en el paro de larga duración, una ley de negociación colectiva y la reforma hospitalaria. Ambos pueden presentar éxitos. Aun así, los socialdemócratas temen caer cerca del 8 % y a Merz le preocupa el efecto Irán. Esta semana, en su última visita Washington, dio la razón a Trump, para evitar una indeseable escena en el despacho oval, pero apenas ha regresado a Berlín ha girado en su postura, para reducir el alcance del «efecto Irán».

Noticia relacionada

Rosalía Sánchez

«Compartimos los objetivos de Estados Unidos e Israel en lo que respecta al programa nuclear y de misiles de Irán, la amenaza de Teherán a Israel y su apoyo al terrorismo. El pueblo iraní tiene derecho a decidir libremente su destino», ha dicho en un comunicado, «sin embargo, a medida que aumenta la duración y expansión de las hostilidades, también vemos riesgos crecientes.
Estos temas conciernen a la seguridad de Israel y de nuestros socios en la región, especialmente en el Golfo. También afectan a la condición de Estado y la integridad territorial de Irán. Una guerra interminable no es de nuestro interés… Por eso estamos trabajando con nuestros socios para formular una perspectiva común sobre cómo poner fin a los conflictos y contribuir a su implementación. Una guerra de larga duración no cuenta con nuestro respaldo». Con estas palabras, Merz espera seguramente en evitar una subida excesiva del voto a los ecopacifistas Verdes.
Aparte de la elección del primer ministro, por otra parte, hay una gran atención pendiente de la ultraderecha de Alternativa para Alemania (AfD), que ha permanecido las últimas semanas en torno al 20% en las encuestas, manteniendo los fuertes avances que ha logrado en Alemania en los últimos años. Merz ha descartado en términos muy tajantes cualquier cooperación con AfD, que en Baden-Wurtemberg se beneficia del gran descontento y temor por la crisis del sector automovilístico alemán.
La encuestas también auguran la posibilidad de que el Partido La Izquierda, de extrema izquierda, supere el umbral para entrar en el parlamento regional, así como el desvanecimiento del apoyo a los socialdemócratas, de centroizquierda, hasta cifras de un solo dígito en las encuestas recientes. Las facciones más izquierdistas del partido atribuyen esta tendencia a la participación en la gran coalición en Berlín y presionarán seguramente a la directiva para marcar distancias con Merz, lo que tendría como consecuencia un gobierno alemán más inestable.

Recesión económica

La recta final de la campaña electoral ha estado marcada por subidas considerables de los precios del gas y los combustibles, por el miedo a las consecuencias en una economía alemana ya prácticamente en recesión y por las preocupaciones por la posibilidad de que Alemania se vea finalmente implicada en la guerra. En su último mitin, en la Alta Suabia, Merz expuso su visión para la reforma de la jubilación, que desea desligar de la edad de retiro. «No se trata tanto de si alguien se jubila a los 61, 65 o 68 años. Se trata de cuándo alguien empezó a trabajar y cuánto tiempo estuvo trabajando. Esto no es solo lo que quiere la CDU, sino también el socio de coalición SPD», expuso en un acto electoral en Ravensburg.
«Los votantes son inteligentes, saben que en Baden-Wurtemberg se trata de cuestiones políticas regionales y no cabe esperar que voten pensando solamente en cuestiones nacionales o internacionales», dice Manfred Guellner, jefe del grupo instituto demoscópico Forsa, que reconoce sin embargo que estos comicios suponen una prueba para Merz. «Servirán para tomar el pulso a su gobierno y a sus reacciones en la cambiante escena internacional, de manera que si cosecha demasiado descontento, podría recibir presiones desde el interior de su propio partido para tomar otras posiciones».

Trump asiste al traslado de los cuerpos de los seis soldados caídos en la guerra: «Lo más duro para un presidente»

Donald Trump amenaza estos días a Irán con una «destrucción total» y celebra la superioridad abrumadora de EE.UU. en la guerra, «están noqueados». Pero este sábado, entre nuevas amenazas a Irán y exigencias de «rendición incondicional», ha tenido que asistir a la ceremonia que … mejor representa que su operación militar también pasa factura a EE.UU.: el traslado solemne de los cuerpos de los seis soldados fallecidos en Oriente Próximo.
El presidente de EE.UU. se desplazó hasta la base aérea de Dover, en Delaware, para presidir esta ceremonia grave. En su primer mandato, aseguró que recibir a los caídos en servicio a EE.UU. «es la cosa más difícil que me toca hacer como presidente».

Los seis fallecidos son el mayor Jeffrey O’Brien, el suboficial mayor Robert Marzan, el capitán Cody Khork, la sargento Nicole Amor, el sargento Noah Tietjens y el sargento Declan Coady. Todos estaban asignados a la Comandancia de Apoyo 103º de la Reserva del Ejército, con sede en Iowa, participando en la gestión de los suministros a las fuerzas desplegadas en Oriente Próximo.

Noticia relacionada

David Alandete

Fallecieron en el segundo día de la guerra, el pasado domingo 2 de marzo, en un ataque de dron. Operaban desde una estructura temporal en el puerto de Shuaiba, en Kuwait, que solo tenía protección de hormigón en los laterales.
«Es algo muy triste», dijo Trump desde Miami, antes de viajar a Delaware. Los soldados regresaban a casa «de una manera muy diferente a la que ellos pensaban que lo harían», dijo.
Desde que Trump anunció el comienzo de las operaciones conjuntas con Israel contra Irán, advirtió que podría haber bajas estadounidenses. Tras la muerte de estos seis soldados, reconoció que podría haber más. El día de su traslado solemne, dijo que haría todo lo posible para que fueran «las mínimas posibles».
Trump mantuvo encuentros con las familias de los militares caídos y recibió a los cuerpos en la propia pista en la que un avión militar aterrizó con los féretros. Primero posó delante de ellos, con la bodega del avión abierta. Después se cuadró delante de cada uno de ellos, con saludo militar, mientras los féretros eran sacados del avión por otros militares. Trump iba tocado con una gorra deportiva blanca con las letras USA bordadas en dorado.

Donald Trump, junto a Melania, miembros de las Fuerzas Armadas y parte de su Gabinete, recibe a los fallecidos.

(Reuters)

Trump estuvo acompañado de un puñado de altos cargos y personalidades en el traslado. En primera fila, junto a él, estaban la primera dama, Melania Trump; el vicepresidente de EE.UU., JD Vance; su esposa, la segunda dama, Usha Vance; el secretario de Defensa, Pete Hegseth; y el jefe del Estado Mayor, el general Dan Caine. Detrás había otros altos cargos, como la fiscal general, Pam Bondi, o su principal negociador internacional, Steve Witkoff, que lideró las conversaciones con Irán hasta que Trump decidió atacar.
Tras el acto, el multimillonario neoyorquino volvió a subirse al avión, de vuelta hacia Florida. «Es un día muy triste», dijo a la prensa durante el vuelo. Preguntado si tendrá que volver a hacer un traslado de cuerpos similar, dijo que «odiaría hacerlo, pero es parte de la guerra, es una parte triste de la guerra».

Elecciones legislativas en Colombia: primer gran pulso entre la izquierda y la derecha fragmentada

Este 8 de marzo, cuando se abran las 125.259 mesas de votación y 41.287.084 colombianos puedan acudir a ellas, Colombia iniciará oficialmente el frenesí electoral de 2026: en tres meses, el país renovará su Congreso y definirá quiénes participarán en la primera … vuelta presidencial, el próximo 31 de mayo.
Entre una y otra jornada electoral habrá 12 semanas de negociaciones, inversiones en publicidad, dinero por debajo de la mesa para evadir los topes de campaña, debates entre candidatos, presión de los grupos armados para inclinar los resultados en ciertas regiones, discursos altisonantes y agresivos, cuestionamientos a la confiabilidad del sistema electoral, como lo ha hecho el propio presidente Petro, a quien el mismo sistema no le ha fallado cuando ha salido electo democráticamente. Se suman promesas desesperadas y populistas, y la injerencia presidencial para procurar la continuidad y profundización de las políticas del ‘Gobierno del cambio’ a través de Iván Cepeda, candidato de la izquierda con gran posibilidad de sucederlo, destacado congresista y reconocido adversario político y jurídico del expresidente Álvaro Uribe Vélez.

La violencia política también está jugando su mano oscura en esta campaña y no encuentra freno. Es importante recordar que Miguel Uribe Turbay era precandidato presidencial por el Centro Democrático cuando fue asesinado, el pasado 7 de junio. Desde entonces, varios candidatos al Congreso pertenecientes a variadas filiaciones políticas han sido atacados en diversos puntos del territorio colombiano, ya sea en desplazamientos, acciones vandálicas, asesinato de coequiperos y secuestros, o limitantes para presentarse en localidades urbanas de las principales ciudades del país.

Noticia relacionada

Thalía Flores

Pero antes de pasar a la antesala de la elección presidencial, vale tener en cuenta que las elecciones del Congreso, conformado por 102 senadores y 183 miembros de la Cámara de Representantes, son cruciales para quien ocupe la Casa de Nariño entre 2026 y 2030: tener las mayorías en un país tan fracturado políticamente, con dificultades para lograr y respetar acuerdos e inclusive debatir y aprobar reformas, resulta fundamental.

El regreso de Uribe

Por eso, los dos partidos más fuertes y antagonistas – el Pacto Histórico de Petro y el Centro Democrático de Uribe Vélez- llegan este domingo con listas cerradas, buscando más de 20 asientos en el Senado (el Pacto Histórico pretende 55, lo que le daría el control del poder Legislativo), como fórmula para que los votantes elijan en masa y no se disperse el voto. Para los sectores de la derecha, el regreso del expresidente Uribe Vélez al Congreso es visto como un real contrapeso al continuismo de la izquierda en la Presidencia, a pesar de que su partido perdió bastante terreno en las legislativas pasadas y no es ya el de las mayorías.
Los partidos tradicionales, el Liberal y Conservador, cada vez más desdibujados en las presidenciales, concentran su poder en las elecciones al Congreso gracias a su capacidad de movilización regional, con caciques de la política departamental y clanes electorales muy imbricados que les permiten mantener un importante número de curules, más de 40 en cada caso, y que les dan capacidad de negociar votos con el gobierno de turno a cambio de beneficios clientelares.

(EFE)

La cosa política en Colombia, como se entiende, no es asunto menor, de ahí los 3.231 candidatos que se presentan este domingo (17,4 por cada escaño). Es precisamente esa maquinaria regional y nacional la que entra a jugar en el segundo tiempo electoral a partir del lunes 9 de marzo, cuando Colombia se enfila a elegir al reemplazo del presidente Petro. Estos resultados, que no determinan la elección presidencial, sí tienen incidencia pues reflejarán la capacidad de movilización electoral de los partidos de cara a la primera y segunda vuelta de las presidenciales.

Consultas y encuestas

Si la elección de Congreso marca la capacidad de incidencia que tiene cada partido o movimiento en Colombia, las elecciones del domingo traen un ingrediente adicional: las consultas interpartidistas para elegir a los candidatos que, por el centro, la derecha y la izquierda llegarán a la primera vuelta en la elección presidencial, sumándose así a aquellos candidatos presidenciales ya inscritos por partidos o colectividades independientes.
En Colombia, a nadie se le niega su aspiración presidencial, es cierto, pero también lo es que las consultas sirven de tamiz para definir candidaturas. Hace un año el país contaba 37 precandidatos presidenciales, mientras este domingo la tarjeta electoral presentará 16 opciones, distribuidas en tres vertientes políticas: dos candidatos por el centro, donde la ventaja la lleva la exalcaldesa de Bogotá, Claudia López; nueve de la Gran Consulta por Colombia, como se llama la lista de opciones de la coalición de la centro derecha, donde Paloma Valencia se espera sea la elegida; y la del Frente por la vida, una pata que le salió al gato de las consultas, donde cinco aspirantes de una ambigua coalición de centro izquierda pretenden llegar a la primera vuelta, donde Daniel Quintero es el más opcionado y también el más cuestionado pues tiene 43 investigaciones abiertas por temas de corrupción tras su paso por la alcaldía de Medellín.
Las consultas interpartidistas, que inicialmente parecían poco relevantes para algunos, hoy tienen todos los focos encima al convertirse en un campo de batalla del ajedrez político. Por un lado, pueden debilitar a la izquierda pues llegaría a la primera vuelta con dos candidatos, el oficialista Iván Cepeda y el cuestionado Daniel Quintero. Pero también servirán para medir la real fortaleza de una derecha que ha languidecido a lo largo del Gobierno petrista y busca regresar al poder con un caudal significativo de votos. Con la consulta, como se dice popularmente, la derecha se hará contar y sabremos si hay vientos que realmente favorezcan el cambio de flanco político en la Casa de Nariño.
Así, los cálculos y las apuestas indican que serán cinco los candidatos a la primera vuelta presidencial: Paloma Valencia, Iván Cepeda, Sergio Fajardo (de centro e independiente), Daniel Quintero, Claudia López y Abelardo de la Espriella, un fenómeno electoral en todo el sentido de la palabra y, para muchos, con capacidad de derrotar a la izquierda si obtiene el respaldo de la derecha para la segunda y definitiva vuelta.

De la Espriella, rival de Cepeda

Efectivamente, De la Espriella, un advenedizo de la política nacional, abogado de personajes de muy mala reputación, un showman de la derecha populista, además de cantante de ópera, diseñador de una rocambolesca moda masculina, entre otras particularidades que alimenta con una fortuna que sigue generando preguntas e investigaciones de la prensa, es, paradójicamente, quien le disputaría la segunda vuelta a Cepeda, si atendemos la tendencia que marcan las encuestas.
De acuerdo con las mismas, Iván Cepeda mantiene el liderato con un 35,4% frente al 16,7% de De la Espriella, según el Centro Nacional de Consultoría; y si atendemos la de Invamer de hace poco más de una semana, los porcentajes serían 37% para Cepeda y 18,9% para De la Espriella. Los demás candidatos, excepto por Claudia López que ha crecido en el último mes, no tienen con qué pelear la segunda vuelta presidencial, el 21 de junio próximo, a menos que hagan alianzas. Pero ese será el próximo capítulo de unas elecciones que marcarán el rumbo de una Colombia más escorada a la izquierda o timoneando hacia el centroderecha.