Más de 1.500 conductores de autobuses de la compañía Arriva North London irán a una huelga intermitente, que comenzará este viernes 14 de agosto y durará hasta el 20 de octubre, respaldados por el sindicato Unite con el objetivo de reclamar «cambios significativos» … en el sistema de refrigeración de los autobuses, denunciando que estos no cuentan con aire acondicionado a pesar de atravesar etapas de mucho calor que llevan denunciado varios veranos.
Los chóferes de Arriva, una de las ocho compañías que se reparten la concesión de los famosos autobuses rojos distintivos de la capital británica -subcontratados por ‘Transport for London’, TFL- protestan así contra la compañía por no responder a sus demandas planteadas «año tras año, y con veranos cada vez más calientes», según la líder sindical Sharon Graham.
Desde el miércoles de esta semana, Londres ha registrado temperaturas superiores a los 30 grados por quinta vez este verano. En este sentido, el sindicato ha denunciado que las condiciones «insoportables» en las que trabajan los conductores pueden provocar serios problemas de salud como insolación, agotamiento, fatiga, deshidratación y mareos. En concreto, uno de ellos tuvo que coger la baja durante cinco días tras sufrir un golpe de calor.
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Elena Calvo
Estos vehículos cuentan con sistemas de refrigeración por aire en lugar de aire acondicionado, que en épocas de calor sólo consiguen reducir la temperatura en dos o tres grados y aumenta notablemente la humedad. Por ello, el comunicado ha denunciado que las cabinas de los conductores -una mampara transparente de cristal- pueden alcanzar hasta los 40 grados.
«Creen que poner un ventilador ayuda, pero no es así; la temperatura dentro de la cabina es más alta que en el exterior. Hay que hacer algo. Sufro de migrañas y con el calor empeoran», ha declarado un conductor.
Ante esta situación, Unite ha asegurado que «ningún trabajador debería enfermar a causa de su trabajo», mientras que ha señalado que Arriva «debe convertir en una prioridad» el tomar medidas ante este «grave problema» que «pone en riesgo» tanto a los conductores como al público en general.
Las protestas provocarán importantes retrasos y cancelaciones, advierte el sindicato
Huelga intermitente para dos meses
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Los paros convocados por Unite comienzan este viernes y durarán dos días, para retomarse entre el 18 y el 21 de agosto y entre el 25 y el 28. Otros cuatro paros de varios días se prevén en septiembre, más otros tantos en octubre.
Las medidas de protesta provocarán importantes retrasos y cancelaciones en los servicios de autobús en Londres, advierte el sindicato. Sin embargo, las acciones previstas entre el 18 y el 21 de agosto, entre el 25 y el 28 de agosto y parte de septiembre coincidirán con los cierres programados para obras de ingeniería en la línea Piccadilly.
Asimismo, Unite ha señalado que está dispuesto a retomar las negociaciones, pero eso depende de que la dirección de Arriva North London implemente cambios «significativos» para que los conductores puedan realizar su trabajo «de forma segura en climas cálidos».