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Lula y Flávio Bolsonaro disputarán la Presidencia de Brasil en segunda vuelta

El mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador Flávio Bolsonaro disputarán la Presidencia en una segunda vuelta electoral el próximo 25 de octubre, según los resultados oficiales de los comicios celebrados este domingo, con el 98,36 % del censo escrutado.El primogénito del exmandatario ultraderechista Jair Bolsonaro, con el 47,31 % de los votos, y el dirigente progresista, con el 44,83 %, fueron los dos más votados en una primera vuelta sin opciones por los otros diez aspirantes a la jefatura del Estado, de acuerdo con los datos del Tribunal Superior Electoral (TSE).Flávio Bolsonaro, de 45 años, estuvo desde el inicio del recuento por delante de Lula, que empeora sus resultados con respecto a la primera vuelta de 2022, cuando alcanzó el 48,4 % y 57,2 millones de votos.El hijo mayor de Jair Bolsonaro sumó este domingo más de 55,5 millones de papeletas con su nombre, unos tres millones más que Lula y alrededor de dos millones más que su padre en la primera vuelta de 2022.Rozó incluso la victoria en la primera vuelta, pero perdió fuelle a medida que entraron los votos de la región noreste del país, bastión político de la izquierda brasileña.Antes de conocerse el escrutinio, fuentes de la campaña de Lula habían comentado que el antiguo tornero mecánico necesitaba al menos cuatro puntos de ventaja para ir con cierta tranquilidad a la segunda vuelta, lo que no se ha cumplido.Por detrás se quedaron el psiquiatra y escritor Augusto Cury (2,90 %), el agitador ultra Renan Santos (2,26 %), el exgobernador conservador de Goiás Ronaldo Caiado (2,20 %) y el exgobernador liberal de Minas Gerais Romeu Zema (0,28 %).Las encuestas ya habían mostrado en las últimas semanas una tendencia al alza de Flávio, abanderado del Partido Liberal (PL) por designación de su padre, quien se encuentra en prisión domiciliaria tras ser condenado por golpismo.Sin embargo, ni Quaest, ni Datafolha, las dos empresas desmoscópicas más relevantes del país, proyectaron una victoria clara del senador.Para la segunda vuelta, los sondeos publicados antes de este domingo proyectaban un pleito muy reñido, con Lula y Flávio en empate técnico.Lula busca un cuarto mandato no consecutivo a sus 80 años de edad.El histórico dirigente del Partido de los Trabajadores (PT) ha basado su campaña en el legado de su actual gestión, con un crecimiento económico de más del 2 %, el desempleo en mínimos y un aumento importante de la masa salarial.En los últimos días de campaña anunció medidas de calado, como un aumento del 15 % del valor del principal programa de ayuda social del Gobierno y la prohibición de las apuestas deportivas y los casinos en línea.Sin embargo, aún impera el sentimiento de que el coste de vida continúa alto, en medio de unos índices de endeudamiento récord de las familias.Flávio fue elegido candidato a dedo por su padre, quien se encuentra en prisión domiciliaria tras ser condenado a 27 años de cárcel por liderar una trama golpista tras perder las elecciones de 2022 frente a Lula, según dictó la Corte Suprema.El aspirante del PL ha prometido mano dura contra el crimen organizado y un “tijeretazo” en el gasto público y los impuestos.La campaña brasileña se ha desarrollado entre escándalos de corrupción que han salpicado a varios jueces del Supremo, así como al propio Flávio Bolsonaro y al entorno próximo de Lula, e intentos de injerencia por parte de Estados Unidos, según ha denunciado el PT.

Lula y Bolsonaro van a la segunda vuelta con un Congreso bolsonarista

Los brasileños asistieron con el corazón en la boca el recuento de una de las elecciones presidenciales más polarizadas e inciertas de su historia democrática, en la que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador opositor Flávio Bolsonaro pugnaban para ver … quien iba al frente en el balotaje previsto para el 25 de octubre.
A medida que avanzaba la transmisión de las urnas electrónicas, el gigante sudamericano consolidaba un mapa político marcadamente más bolsonarista en la mayoría de los gobiernos de los estados y en las dos cámaras del Parlamento; el escrutinio dio el 47% de los votos a Flávio Bolsonaro frente al 45% a Lula da Silva, con el 99,7% de las papeletas contadas.

Los cómputos preliminares confirmaron un avance arrollador del Partido Liberal (PL) de Bolsonaro, que aseguró una contundente victoria tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado, situándose con holgura por delante del Partido de los Trabajadores (PT). En estos comicios generales, más de 158 millones de ciudadanos no solo votaron para la jefatura del Estado, sino que renovaron 513 escaños federales, dos tercios del Senado y decidieron los gobiernos de los 26 estados y del Distrito Federal.

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Verónica Goyzueta

La jornada electoral fue calificada como pacífica y ordenada por el presidente del Tribunal Superior Electoral (TSE), el juez Kassio Nunes Marques, pese a incidentes técnicos menores en algunos aparatos de sufragio. Apenas 1.543 urnas electrónicas tuvieron que ser reemplazadas en todo el país, lo que representó un insignificante 0,28% de los equipos habilitados.
Pese a la serenidad general en los sufragios, la jornada no estuvo libre de episodios de intolerancia política. La diputada federal Erika Hilton (PSOL), una de las parlamentarias de izquierda más votadas en todo el país, denunció ante la policía haber recibido un correo electrónico con amenazas de muerte e insultos transfóbicos cuando salía de su domicilio para votar. «Sé todo sobre ti, te voy a matar pronto», advertía el mensaje intimidatorio enviado a la parlamentaria, en el que el remitente anunciaba además un inminente baño de sangre.
En la capital federal, la exprimera dama Michelle Bolsonaro, flamante vencedora en las elecciones al Senado por el Distrito Federal, fue agredida verbalmente por una militante de izquierda en su centro de votación. La dirigente evangélica optó por dibujar un corazón con sus dedos antes de marcharse con sus escoltas. «Hoy es día de la fiesta de la democracia, y necesitamos ejercitar el amor, el respeto y la tolerancia con quien diverge de nuestra opinión política», afirmó Michelle, ahora senadora electa por el PL.

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Por primera vez, los comicios de este domingo no contaron con los tradicionales sondeos a pie de urna al cierre de las mesas. Los institutos de encuestas decidieron suprimir esos sondeos debido a la celeridad del escrutinio digital, que divulga resultados consolidados en cuestión de horas, considerando que el elevado coste económico del despliegue ya no compensa la inmediatez del recuento oficial del TSE.

Derrotas amargas para el PT

Entre las derrotas más amargas y simbólicas para el PT se destacó la victoria de Sergio Moro en el estado de Paraná. El antiguo juez de la operación Lava Jato, que condenó y encarceló a Lula en 2018, que fue ministro de Jair Bolsonaro, fue electo gobernador en primera vuelta de ese estado del sur con un aplastante respaldo que pasó el 51% de los votos válidos.
El estado de São Paulo, mayor colegio electoral del país con 34 millones de electores, significó el golpe más demoledor para el oficialismo de izquierdas. El actual gobernador Tarcísio de Freitas, aliado de Bolsonaro, logró su reelección en primera vuelta derrotando al petista Fernando Haddad, quien ya compitió contra el patriarca de los Bolsonaros, Jair, en las presidenciales de 2018. El revés del PT en São Paulo arrastró también a dos de las ministras más importantes de Lula, Marina Silva y Simone Tebet, ambas excandidatas presidenciales, que quedaron fuera del Senado.
La marea conservadora castigó con dureza a otra figura clave del gobierno en el estado de Rio Grande do Sul, donde la influyente ministra Gleisi Hoffmann, cercana a Lula, perdió su escaño al Senado. Hoffmann perdió el escaño frente a Delta Dallagnol, el promotor de la operación Lava Jato que condenó a Lula a la prisión en 2018.
El tercer hijo de Jair Bolsonaro y hermano de Favio, fue electo senador en el estado de Santa Catarina. Hasta el cierre de esta edición el PL de Bolsonaro ya había elegido 13 senadores.
En ese mismo cinturón agropecuario y conservador, la derecha arrasó en primera vuelta al elegir como gobernadores a Luciano Zucco en Rio Grande do Sul, Jorginho Mello en Santa Catarina, Eduardo Riedel en Mato Grosso do Sul y Otaviano Pivetta en Mato Grosso. En Minas Gerais, el segundo colegio electoral de Brasil, fue electo en primera vuelta Cleitinho Azevedo, nuevo gobernador, también de derechas.
En la región nordeste, único gran bastión que el oficialismo logró retener, el PT ganó en en primera vuelta el estado de Piauí, donde venció Rafael Fonteles. En Bahía, también en el nordeste, el gobernador petista Jerônimo Rodrigues, fue reelecto en primera vuelta.

El calvario de los palestinos cristianos en el exilio libanés

Inclinado sobre la patena, Wissam, diácono de la Iglesia greco-católica melquita de San Jorge (Mar Geryes) en el campamento palestino de Dbayeh, corta metódicamente el pan que será consagrado durante la misa. La ceremonia que está a punto de comenzar tiene un significado especial … para él: se ofrece por su progenitor, Abu Anouar (‘el padre de Anouar’), fallecido hace un año. Abu Anouar –Boulos, según su nombre de bautismo– era la memoria viva de este campamento, el último testigo de aquella generación que tuvo que abandonar Palestina tras la creación del Estado de Israel en 1948 para refugiarse en el Líbano. Entonces tenía 11 años.
La familia de Wissam resume por sí sola la historia, pasada y presente, de su pueblo. Mientras coloca pequeños triángulos de pan alrededor de la pieza central, Wissam comenta: «Estos trocitos son para distintas personas e intenciones. Este es para Netanyahu. Rezo por él cada domingo, aunque haya matado a mi prima».

En diciembre de 2023, la muerte de Nahida y de su hija Samar ocupó los titulares y provocó una enérgica protesta por parte del Papa Francisco. Wissam explica: «Nahida fue asesinada por el Ejército israelí mientras se encontraba en la iglesia de Gaza. Samar, su hija, corrió hacia ella y recibió un disparo en plena cabeza. Aunque su hermano, que acudió también al verlas desplomarse, resultó herido, sobrevivió».

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Nathalie Duplan

La mayoría de los habitantes de Dbayeh tienen «parientes» en Gaza. A pesar de su propio drama personal, se preocupan por ellos aunque nunca los hayan visto «en carne y hueso». Al ser refugiados a perpetuidad, carecen de documentos oficiales que les permitan viajar. Los momentos más difíciles fueron aquellos en los que se cortaron las comunicaciones y nadie sabía qué suerte corrían los demás. Como reacción, se vieron banderas palestinas en las calles de este único campamento cristiano del país. Fue algo inédito. Los palestinos musulmanes de los otros once campamentos suelen reprochar a los cristianos de Dbayeh que no están tan comprometidos con su causa como ellos. Por ese motivo, aunque bajo unos pretextos distintos, la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA) se abstiene de prestarles la ayuda que sí ofrece a los campamentos musulmanes.
«No sé cómo vamos a pagar las tasas escolares», se lamenta sor Magda, una religiosa belga de las Pequeñas Hermanas de Nazaret que vive aquí junto a otras dos religiosas. Los otros campamentos cuentan con escuelas gratuitas de la UNRWA. En Dbayeh, los alumnos deben buscar colegios privados muy caros. Una particularidad del Líbano es que la enseñanza se imparte en francés o en inglés. Las escuelas públicas suelen impartir las clases en francés. Dado que los palestinos son mayoritariamente anglófonos (Palestina estuvo bajo mandato británico y no francés, a diferencia del Líbano), no tienen más remedio que elegir centros privados que enseñen en inglés. Antes de la guerra de 1975, el campamento contaba con una escuela. Fue destruida durante el conflicto y la UNRWA no aceptó su reconstrucción, alegando falta de recursos económicos.

Atención médica desigual

La misma excusa utiliza la Unrwa para no proporcionar la atención médica necesaria. En Dbayeh, su dispensario carece prácticamente de medicamentos y médicos. Los demás campamentos lo reciben todo. Los enfermos son atendidos en hospitales de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) –aunque no lleven ese nombre–, o hay ambulancias gratuitas para trasladarlos a los centros más cercanos. Aquí, todo recae sobre las religiosas, una de ellas enfermera, que van de casa en casa. Últimamente, han logrado montar una «clínica» a la que médicos especialistas acuden por turnos.

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Al ser consultada sobre esta diferencia de trato, la UNRWA alega la falta de fondos y el hecho de que la población de Dbayeh es reducida: 1.772 personas según la agencia de la ONU (4.636 registradas), frente a un total de 114.206 repartidas en los 12 campamentos del país (265.484 registradas). Y, si se contabiliza a los refugiados que viven fuera de los campamentos, en los llamados «agrupamientos», las cifras se duplican.
«A la UNRWA los cristianos les importa un pimiento», comenta Elías. En su opinión, esta falta de interés se debe a que «no queremos que nos politicen. Si aceptáramos instalar una oficina de Fatah (partido que gobierna la Autoridad Nacional Palestina), mañana mismo encontrarían el dinero que hoy les falta».

«A la UNRWA los cristianos les importa un pimiento. Si aceptáramos instalar una oficina de Fatah, mañana mismo encontrarían el dinero que hoy les falta»

Lo que los campamentos tienen en común es lo que se asignó a cada familia a su llegada: una parcela de unos 100 metros cuadrados en cuya esquina se había construido una habitación de 12 metros cuadrados de fibrocemento. Estaba, y sigue estando, prohibido construir una planta adicional. Estas restricciones pretendían subrayar el carácter provisional de la situación a la espera de una solución política. Las viviendas debían ser «refugios», no «hogares».

«Amar a los enemigos, a pesar de todo»

Resignado ya ante esta evidente discriminación contra los cristianos, Wissam termina los preparativos de la misa por su padre. Sus hermanos, Anouar y Rabieh, se acomodan, al igual que su esposa Rana y su hijo Geryes. Lour, la hermana de Wissam, ha llegado desde un pueblo cercano donde encontró alojamiento tras verse obligada a abandonar Alma al Chaab, en la ‘zona de amortiguación’. En marzo, esa localidad del sur del Líbano recibió una orden de evacuación y quedó totalmente despoblada. Wissam confiesa: «Los israelíes ocuparon la casa de mi hermana y la dejaron en un estado indescriptible».

En este campamento cristiano se ven menos banderas palestinas que en los musulmanes (en la primera foto). En la segunda imagen, una panorámica de este emplazamiento que ya se ha convertido en una ciudad, por cuyas callejuelas corretean los niños (última foto). .

(N. Duplan)

A pesar de todo este sufrimiento, Wissam explica que reza por los israelíes «porque eso es ser cristiano: amar a los enemigos, a pesar de todo». Cuando contaba su historia, Abu Anouar afirmaba que guardaba menos rencor a los israelíes que a los ingleses y a los jordanos, quienes, según él, se habían confabulado a costa de los palestinos y los habían traicionado.
Con su fino bigote, sus gafas redondas, sus pantalones de pana y sus polos bien planchados, Abu Anouar tenía el aire antiguo de un palestino salido de la época del mandato británico. Era una de las pocas personas del lugar que recordaba el pueblo de origen de la mayoría de los refugiados de Dbayeh: Al Bassa. Le gustaba rememorar cómo, en 1948, su padre decidió poner a salvo a su familia tras producirse varios incidentes, convencido de que las hostilidades amainarían y de que regresarían pronto a casa. Especialmente porque, según el plan de partición de la ONU de 1947, Al Bassa quedaba dentro del territorio palestino.

De lugar provisional al destino de su exilio

Abu Anouar nunca volvió a ver su pueblo, situado al borde de la llanura y rodeado de olivos, granados, higueras y manzanos. Por ironías del destino, sus padres se habían instalado primero en Alma al Chaab, justo en la frontera. Allí nació uno de sus hermanos, al que llamaron Loubnan (Líbano), para no olvidar aquel episodio de sus vidas. No imaginaban que sus otros hijos también nacerían en aquella tierra, que se convertiría en el lugar definitivo de su exilio.
Tras pasar tres meses en Alma al Chaab, y por orden de las autoridades, la familia se trasladó a Rashidieh, cerca de Tiro, donde permaneció hasta 1952. Desde allí fueron llevados a Dbayeh, pero no al campamento actual, sino a un asentamiento a lo largo de la carretera principal. Abu Anouar recordaba con precisión las tiendas de campaña que les sirvieron de refugio durante cuatro años y en las que entraba el agua cuando llovía. En 1956, cuando la UNRWA construyó el campamento con estructuras más sólidas, se trasladaron de nuevo. Por aquel entonces, las cerca de 500 familias vivían sin agua corriente ni electricidad y compartían dos aseos y dos duchas comunes.
Setenta años después, Abu Anouar se fue hacia su última morada. No pudo cumplir su sueño de contemplar Jerusalén antes de morir. Como solía decir una de sus vecinas, él sabía que «el cementerio está más cerca que Palestina». Así pues, con nostalgia, recitaba los versos de un poema que le gustaba especialmente: «Palestina se hundió entre gritos y lágrimas / fue abandonada, sola, en el campo de batalla…».

Texas vuelve a estar en juego treinta años después

En Houston cuesta recorrer un tramo de calle sin tropezarse con una campaña que lo ocupa hoy casi todo: la radio del coche, las pantallas y los anuncios en esas enormes autopistas en las que se pasan horas y horas al volante. Lo que está … en juego en esta batalla es uno de los dos escaños de Texas en el Senado de Estados Unidos, pero la guerra es mucho mayor. Para los republicanos supone defender una fortaleza que durante toda una generación pareció blindada. Para los demócratas, demostrar que su eterno avance en este estado puede desembocar por fin en algo que no consiguen desde 1994: ganar una elección estatal.
Treinta y dos años después, Texas conserva intacta buena parte de su estampa: las autopistas interminables, las iglesias gigantescas, las camionetas, las banderas. Lo que ha cambiado no está tanto en el paisaje como en el ánimo político. Por primera vez en mucho tiempo, los republicanos hacen campaña como si la derrota fuera una posibilidad real. Y eso, aquí, es toda una novedad.

Durante más de tres décadas, los demócratas han contemplado Texas como una puerta que siempre parece a punto de abrírseles y nunca termina de hacerlo. Cada elección trae una nueva teoría demográfica, un candidato prometedor, alguna encuesta inesperada, pero casi todas terminan igual: con los republicanos brindando con champán la noche electoral y Texas desmintiendo, una vez más, su anunciado giro a la izquierda.

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LA TERCERA

Eric-Clifford Graf

Esta vez, sin embargo, el viejo anhelo demócrata se apoya en algo más que expectativas. No porque Texas se haya vuelto ya demócrata, que aun no lo ha hecho, sino por la batalla por el escaño en el Senado que enfrenta al republicano Ken Paxton y al demócrata James Talarico, en una carrera empatada. Varias encuestas sitúan incluso a Talarico por delante, algo casi inaudito en un estado donde estas contiendas se daban por resueltas antes de empezar. Los principales sondeos electorales consideran ya «muy disputado» un escaño que hasta hace unos meses habría llevado automáticamente la etiqueta republicana. La señal quizá más reveladora es que Donald Trump se ha visto obligado a hacer campaña en Texas esta misma semana. En condiciones normales, ni siquiera habría hecho falta.
El nerviosismo se nota especialmente en Houston y sus enormes suburbios, una región de casi ocho millones de habitantes. Hace apenas unos días, Paxton reunió a varios cientos de simpatizantes en la Iglesia del Camino Bendito, en Cypress, al noroeste de la ciudad. Allí, acompañado por el senador Ted Cruz, reconoció ante los suyos algo que durante años habría parecido inconcebible. «Todas las encuestas están en el filo de la navaja. Esto lo decidirá quién salga a votar y nadie en esta sala puede quedarse en casa». Cruz fue aún más lejos: «Texas se ha convertido en un campo de batalla».
Y la batalla es cara, muy cara. Va camino de convertirse en la elección al Senado más costosa de la historia. A mediados de septiembre, campañas y grupos externos habían gastado ya 153 millones de dólares sólo en publicidad, y la consultora AdImpact calcula que la cifra puede alcanzar los 440 millones antes del 3 de noviembre, más del doble del anterior récord en Texas. «Es algo sin precedentes. Por momentos parece una campaña presidencial», resume Jason Tinel, profesor de la Universidad de Houston, ante la avalancha de anuncios.

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El duelo enfrenta además a dos candidatos cargados de munición para el contrario. Talarico, de 37 años, antiguo profesor, legislador estatal y estudiante para ministro presbiteriano, arrastra un historial muy izquierdista en cuestiones culturales que ahora trata de matizar. En 2021 habló de «seis sexos biológicos» y defendió el género como un espectro. Este mismo mes rectificó: «No lo dije correctamente. No hay seis sexos, hay dos». También ha revisado su posición sobre los deportistas transgenero en categorías femeninas. Para los republicanos es oro electoral: Paxton lo llama «Jimmy el de los seis géneros» y lo presenta como un exponente de la izquierda woke que ahora se disfraza de moderado para ganar Texas.
Hasta la religión se ha convertido en campo de batalla. Talarico habla constantemente de Dios, del prójimo y de una fe cristiana que interpreta de manera muy distinta a los evangélicos que dominan buena parte del conservadurismo tejano. Pero en su haber está haber proclamado que «Dios no es binario» y que Jesús fue un «feminista radical». La campaña republicana ha convertido esas declaraciones en anuncios y llegó a utilizar inteligencia artificial para construir una versión digital de Talarico que recita esas mismas frases como si leyera una Biblia. El demócrata denuncia una manipulación destinada a poner palabras en su boca.

El republicano Ken Paxton, con Donald Trump.

El problema para los republicanos es que frente a ese historial de ocurrencias tienen a Paxton, que es un escándalo andante. A sus 63 años sigue siendo fiscal general de Texas y uno de los aliados más fieles de Trump, después de sobrevivir durante una década a episodios que habrían acabado con otras carreras políticas. En 2015 fue acusado de fraude de valores por supuestamente captar inversores para una empresa tecnológica sin revelar que recibiría una compensación. El caso se cerró en 2024 sin juicio, después de que aceptara pagar 271.000 dólares en penalización, realizar servicios comunitarios y recibir formación ética, sin admitir culpabilidad.
Más extraordinario fue lo ocurrido en 2023. La Cámara de Representantes de Texas, dominada por su propio partido, aprobó su «impeachment» o juicio político por acusaciones que incluían abuso de poder, soborno y utilización de su cargo para favorecer a un donante y amigo. Paxton quedó suspendido temporalmente como fiscal general, pero el Senado estatal lo absolvió y regresó al puesto. Durante aquel proceso apareció además una relación extramatrimonial que sus antiguos colaboradores dijeron que Paxton había reconocido ante ellos. Su esposa, Angela Paxton, también senadora estatal y presente durante el juicio político aunque sin derecho a votar, solicitó finalmente el divorcio en 2025 alegando adulterio. En Texas todo es grande, también los escándalos.
Los demócratas apenas necesitan adornarlo. Uno de sus anuncios más vistos recupera una grabación de Paxton llevándose una pluma Montblanc que otra persona había dejado junto a un detector de metales en un control de seguridad. El propietario, que no presentó cargos, aparece ahora apoyando a Talarico. El anuncio es casi demasiado fácil: «Vote por James Talarico, no le robará la pluma». La campaña demócrata intenta convertir así la elección en un referendo no sólo sobre las ideas de Paxton, sino también, sobre toso, sobre su carácter.
Trump, que es un animal político muy sagaz, conoce perfectamente el problema. Su apoyo fue decisivo para Paxton en las primarias, pero incluso el presidente ha reconocido públicamente que el candidato provoca rechazo entre algunos republicanos. Aun así, ha cerrado filas con él. La lógica es la misma que recorre ahora todo el partido en Texas: puede no gustarles Paxton, pero el precio de permitir que un demócrata ocupe ese escaño sería mucho mayor.
En realidad, esta elección nunca debería haber llegado a estar tan reñida. Los republicanos tenían un senador mucho más convencional en John Cornyn, veterano de Washington, antiguo número dos del partido en el Senado, formidable recaudador y durante años una figura electoralmente segura en Texas. Pero las primarias republicanas se convirtieron en una purga interna. Paxton, apoyado por Trump y por toda el ala trumpista, derrotó a Cornyn por 28 puntos. El partido eligió al candidato que mejor representaba a su base frente al que ofrecía menos riesgos en noviembre.
Ahora paga el precio de aquella decisión. Cornyn se ha distanciado de Paxton después de las primarias y Washington ha tenido que movilizar decenas de millones para defender un escaño que, con otro candidato republicano, probablemente no consumiría tantos recursos. Texas, que tradicionalmente sirve para recaudar dinero republicano destinado a batallas en otros lugares, se ha convertido esta vez en uno de los sitios donde hay que gastarlo, y eso es fuente de gran preocupación.
La estrategia de Talarico pasa por Houston y, sobre todo, por movilizar aquí el voto negro. No basta con ganarlo ampliamente: necesita llevar a las urnas a un electorado que tradicionalmente participa menos. De ahí sus visitas a iglesias, negocios y restaurantes de barrios afroamericanos. En Mikki’s Soul Food Cafe, un clásico de comida sureña, todavía recuerdan al candidato haciendo cola para pedir pollo con salsa, dos acompañamientos y postre antes de sentarse a escuchar a los clientes entre el trajín del comedor. Parece una escena de manual de campaña, pero responde a una necesidad matemática: sin una gran movilización negra en Houston y otras ciudades, los números simplemente no le salen.
La tarea se complicó después de las primarias. Talarico derrotó a Jasmine Crockett, una congresista negra de izquierda abiertamente radical con una base muy movilizada, y tuvo que recomponer después parte de aquella alianza. Algunos dirigentes negros le reprocharon que escuchaba mucho pero hacía poco. La profesora Juli McShay se lo dijo directamente durante un encuentro en Houston: «Dices una cosa, pero estamos esperando la acción». Talarico respondió pidiendo dos cosas aparentemente contradictorias: «Paciencia y urgencia».

Movilizar al electorado fiel

Desde entonces ha puesto dinero a trabajar por esa estrategia. Su campaña anunció una inversión de 25 millones de dólares para llegar al electorado negro, contrató estrategas y empresas afroamericanas y multiplicó las visitas a iglesias, negocios y actos comunitarios. En una elección que puede decidirse por unas décimas, movilizar a quienes ya están convencidos puede ser tan importante como persuadir a los indecisos.
La gran incógnita son los hispanos. Durante años, los demócratas confiaron en una aritmética que parecía inevitable: cuanto más hispano fuera Texas, más demócrata sería. Hoy representan ya alrededor del 41% de la población. Pero Trump desmontó aquella teoría en 2024, sobre todo en el sur y en los condados fronterizos, avanzando con fuerza entre hispanos de clase trabajadora atraídos por su discurso sobre inmigración, economía y valores culturales. La paradoja es que el cambio demográfico que debía teñir Texas de color demócrata acabó, en algunos lugares, reforzando a los republicanos en general y a Trump en especial.
Talarico necesita recuperar parte de ese terreno sin perder al votante blanco moderado cansado de Paxton. Su compleja coalición exige varias cosas a la vez, un verdadero equilibrismo político: una participación negra muy alta, buenos márgenes entre los hispanos, las grandes ciudades volcadas y suficientes independientes y republicanos moderados dispuestos a cruzar la línea que separa a los dos partidos. Paxton tiene una tarea aparentemente más sencilla: conseguir que quienes llevan décadas votando republicano vuelvan a hacerlo una vez más tapándose la nariz si hace falta.
Hay otro problema para los republicanos algo más abajo en la papeleta, en una elección en apariencia menor para la Comisión Ferroviaria, que pese al nombre regula el poderoso sector del petróleo y el gas. El candidato del partido, Bo French, publicó una fotografía de estudiantes, muchos de origen asiático, celebrando una victoria deportiva de un equipo de la Universidad de Texas y afirmó que mostraba cuántos estadounidenses habían sido «desplazados por extranjeros». Dos de los jóvenes eran ciudadanos estadounidenses.

Tampoco era un desliz aislado. French acumula publicaciones abiertamente hostiles a musulmanes, judíos, homosexuales y asiáticos, y llegó a pedir «reunir a todos los chinos y mandarlos de vuelta». Algunos dirigentes republicanos ya lo habían combatido durante las primarias, pero una vez ganó cerraron filas alrededor de su candidatura.
Esta vez, sin embargo, algunos republicanos han dibujado una línea. John Cornyn, el senador saliente derrotado por Paxton en las primarias, ha dicho que no votará por French. Más significativo aún, Karl Rove, arquitecto de las victorias de George W. Bush y de la transformación de Texas en fortaleza republicana, un mito republicano en este estado, ha anunciado que votará por el demócrata Jon Rosenthal. Será la primera vez en tres décadas que niegue su voto al candidato republicano en una contienda de este tipo.
Todos son vientos a favor, pero lo cierto es que los demócratas ya han creído antes que Texas estaba a punto de cambiar. Beto O’Rourke llenó auditorios, recaudó fortunas y convirtió el estado durante unos meses en el centro de la política estadounidense en 2018. Perdió contra el hoy senador Ted Cruz por apenas 2,6 puntos. Texas ha enterrado demasiadas veces esas expectativas como para dar nada por hecho.

Claudia Macero: «María Corina vuelve a Venezuela para movilizar y canalizar el descontento y organizar a los venezolanos»

Claudia Macero, periodista venezolana de 34 años, fue la primera de la Operación Guacamaya que se fugó de la Embajada Argentina en Caracas para salir al exilio, en 2025. La pasada semana regresó a su país desde Madrid para continuar la lucha democrática … sobre el terreno.
La joven coordinadora nacional de comunicaciones de Vente Venezuela (VV), el partido fundado por la líder opositora María Corina Machado, estuvo asilada en la sede diplomática argentina durante 412 días junto a otros cinco compañeros de la formación azul turquesa. Entre el asilo diplomático y el exilio en el extranjero Claudia sumaba tres años de trabajo ininterrumpido en la sombra y en la distancia, organizando las entrevistas internacionales, las campañas y las giras de la Premio Nobel de la Paz, a quien acompañó también en Oslo el pasado mes de diciembre.

-¿Cómo fue su regreso a Caracas? ¿Tuvo algún impedimento judicial en inmigración?
-Regresar fue una decisión personal, lo hablé antes obviamente con María Corina y mi equipo y mi familia. Primero retornaron Juan Pablo Guanipa y luego Omar González y yo les seguí los pasos. Compré mi billete y hablé con mi abogado, pues tengo varios expedientes y procesos judiciales abiertos en Venezuela.

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David Alandete

-¿La ley de amnistía del régimen le ha ayudado de alguna manera?
-Solicité en julio pasado la amnistía, pero no me dieron respuesta y entonces le pregunté al abogado qué debía presentar en la aduana. A mí no me habían terminado de desactivar órdenes de captura ni me habían respondido sobre la amnistía, pero como venezolana yo tenía el derecho de regresar a mi país. La realidad es que yo llegué aquí con gran ansiedad porque no sabía con lo que me iba a encontrar, y en el aeropuerto de Maiquetía nadie me preguntó nada. Pasé libremente sin trabas ni dar explicaciones.

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-¿Sintió alivio al poder entrar al país sin trabas?
-Bueno, creo que la peste que tengo es como una liberación de la tensión que viví al pasar por la inmigración de Maiquetía.
-¿Qué le motivó regresar?
-Que no tengo nada que ocultar, que tengo el derecho de retornar. Cuando pasé por la aduana no me preguntaron nada y aquí estoy.

«No tengo nada que ocultar y tengo el derecho de retornar. Cuando pasé por la aduana no me preguntaron nada y aquí estoy»

Claudia Macero
Coordinadora de Comunicación de Vente Venezuela

-Al regresar sorprendió verla dando mítines en las protestas y manifestaciones…
-Esto no es necesariamente lo mío, yo he ayudado a otros hacer esto. En mi caso, aunque esto no es mi rol natural, puede servir para explicar y movilizar a la gente, y yo lo asumo con gusto, pero no es algo que me apasione o que me quite el sueño. Soy periodista y lo mío es comunicar.
-¿Estuvo al tanto de los intentos de María Corina por regresar que fracasaron?
-Estaba enterada de algunos, pero no de todos porque hasta ahora se había decidido no contarlo para no trabar los planes ni las rutas por las cuales se podía transitar. Todo el mundo me pregunta cuándo va a venir y yo no lo sé. Al final es un tema de seguridad para ella y para todos.
-¿Sabe cómo será el próximo intento?
-Entiendo que será público. Ella no puede hacer como yo, comprar un billete y viajar como cualquier ciudadano que regresa a su país.

La opositora venezolana Claudia Macero (en el centro), jefa de prensa de la líder María Corina Machado, posa con simpatizantes del partido político Vente Venezuela a su regreso.

(EFE)

-Aparentemente María Corina no tiene trabas. Trump y Marco Rubio han dicho que ella puede regresar cuando quiera, y aquí Diosdado Cabello y los hermanos Rodríguez no han puesto objeción, entonces ¿quién se lo impide?
-¿Cómo sabe que no hay obstrucción por parte del régimen? A los primeros que no les conviene que ella regrese es al régimen y hay muchas formas de presionar.
-¿De qué depende que María Corina regrese?
-De que la dejen entrar. Hay una realidad, a ella no le han dado un pasaporte venezolano, le han dado un salvoconducto panameño para que pueda viajar, esto ya es una traba. Ella tiene prohibición de salida del país. Más allá de solo decir, y quiero insistir en eso, no se trata de quién le impide venir, sino a qué viene María Corina y eso también ayuda a despejar el camino.
-¿Qué viene a hacer entonces en Venezuela?
-Ella viene a movilizar el descontento y la ansiedad de la ciudadanía en orden, ella viene a organizar a los venezolanos. Creo que se trata no solo de exigir fecha para las elecciones presidenciales. La ansiedad que tiene la gente es porque no tiene certezas de cuándo viene un proceso de cambio. La gente está agradecida y entiende lo que pasó el 3 de enero pasado. Eso hay que reconocerlo a la Administración de Donald Trump. La gente quiere saber que eso se traduce en beneficios para ellos también y sentir que no siguen los mismos en el poder y que va a poder mejorar su vida. Ese tipo de cosas es lo que la gente espera. María Corina viene a movilizar para canalizar ese descontento en función de una transición democrática, pero también viene a organizar porque no se trata solo de insistir en la fecha electoral, sino también de que mientras tengamos una fecha, la del 24 de julio de 2027, como lo propuso el senador republicano Bernie Moreno, y no en el 2030 porque hay gente que quiere llevar el proceso lejísimo, tú tengas a la gente organizada para defender ese proceso.

«María Corina viene a movilizar para canalizar ese descontento en función de una transición democrática, pero también viene a organizar porque no se trata solo de insistir en la fecha electoral»

Claudia Macero
Coordinadora de Comunicación de Vente Venezuela

-¿Qué propone María Corina y su partido?
-Debe haber un proceso de depuración del registro electoral. Nosotros tenemos una propuesta que se llama Constructores, que tiene una base de datos que ya se está limpiando porque si no, aquí hay diez millones de personas, por lo menos, se van a aquedar fuera del registro, entre ellos jóvenes. Entonces queremos organizar y luego generar acuerdos que es el Gran Acuerdo Nacional.
-¿Aceptaría María Corina si la llaman para que participe en un proceso de negociación?
-Si eso es transparente, abierto y hay total claridad -y eso incluye las demandas de la gente- yo creo que ella participaría en ese proceso también. Eso no quiere decir que todo lo que ocurre en el país se decide en la mesa de negociación. Ahí hay temas que no se están debatiendo como la liberación de los presos políticos (todavía quedan unos 300 tras las rejas). No podemos centralizar todo en la mesa. Somos optimistas. Ojalá en la mesa salgan todos los resultados que se están promoviendo, como las garantías políticas democráticas, el desbloqueo de los medios, habilitar los partidos, y por otro lado, hay que tener una fuerza politica que esté acompañando a la gente.
-¿Qué le parece el papel de Dinorah Figuera en la mesa de diálogo, le inspira confianza?
-La confianza la van a dar los resultados, no juzgamos a nivel de personalidades. Después de 17 diálogos fracasados es natural que la gente dude y diga que otro diálogo más será para ganar tiempo. ¿Por qué se reúnen una vez al mes y no trabajan de manera permanente?. La gente quiere resultados ya, pero en este caso esperamos que sea distinto.

«Después de 17 diálogos fracasados es natural que la gente dude y diga que otro diálogo más será para ganar tiempo»

Claudia Macero

-¿Participarán si hay elecciones regionales antes de las presidenciales?
-Si vienen elecciones regionales probablemente nosotros participemos también, pero ¿por qué no vamos primero a las presidenciales?
-¿Aceptarían la propuesta que hizo Jorge Rodríguez de empezar por las legislativas, luego las regionales y por último las presidenciales?
-Nosotros no nos resignamos nunca. Y de nuevo esa lógica de aceptar todo y de ser eternos perdedores que solamente tienen que conformarse con las migajas que dan no está bien. Por eso estamos insistiendo en las presidenciales. No se equivoquen, si aquí vienen las regionales también las vamos a ganar. Mientras más tarden las presidenciales más tiempo estará Delcy en el poder y no creo que eso le guste a la gente.
-¿Cree que Trump haría mejores negocios petroleros y financieros y ganaría más con María Corina Machado que con Delcy Rodríguez?
-Absolutamente. Desde siempre María Corina ha coincidido con Trump en valores, en alianzas; mientras que Delcy siempre ha sido anti-Trump y anti-Occidente con todas las fuerzas que uno no quisiera que estén en el continente y en la región. Todas las alianzas externas que ha hecho Delcy son contra Trump. Delcy es la extensión de lo que tenía primero Chávez y luego Maduro.
-¿Cómo sería la relación de Trump con María Corina y en qué se diferencia con la de Delcy?
-Con María Corina es de confianza y creo que esa es la diferencia frente al mismo sistema. María Corina representa confianza en términos económicos, de valores, de palabras y coincidencias en lo que queremos para la región. Ella lo decía en los foros energéticos. Lo tenemos clarísimo que EE.UU. es nuestro principal aliado y no podemos tener mejor aliado en la región, nosotros tenemos grandes recursos y ellos son una gran fuerza y potencia. El tema es cuáles son las condiciones de ese acuerdo petrolero y no son precisamente bajo el tutelaje.

España mantendrá su Embajada en Kiev a pesar de las amenazas rusas

La Embajada de España en Ucrania ha manifestado este domingo su intención de mantener su presencia en Kiev a pesar de las amenazas y advertencias proferidas por el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso.»La Convención de Viena y el Derecho Internacional Humanitario obligan a Rusia. Permanecemos en Kiev», ha publicado la Embajada en sus redes sociales.La legación diplomática ha explicado que han abordado la situación con otros jefes de misión destinados en Kiev con los que comparten la «preocupación» por las «amenazas del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso contra diplomáticos y extranjeros en Ucrania».La Embajada española se alinea así con la embajadora de la Unión Europea en Ucrania, Katarina Mathernova, quien ha asegurado este domingo que seguirá en Kiev. «Nos quedamos. La delegación de la Unión Europea se queda», ha asegurado la diplomática eslovaca en sus redes sociales antes de avisar a Rusia que «amenazar a Europa no va a impedir su apoyo a Ucrania, y las amenazas solo sirven para recordarnos por qué este respaldo importa».Poco después, delegaciones individuales como Alemania y Polonia han garantizado que permanecerán en la capital ucraniana. «Amén. Nosotros nos quedamos», ha publicado el embajador alemán Boris Ruge en respuesta al mensaje de la diplomática de la UE. El Ministerio de Exteriores polaco también se ha sumado al rechazo a «las amenazas de Rusia, contrarias al principio del derecho Internacional».Amenaza rusaEl Ministerio de Asuntos Exteriores ruso ha reiterado este sábado su llamamiento a los diplomáticos extranjeros destinados en Kiev a abandonar la capital ucraniana por el «riesgo mortal» que suponen los ataques rusos contra la ciudad.»El Ministerio de Asuntos Exteriores ruso vuelve a emplazar a los ciudadanos extranjeros, incluido el personal de las misiones diplomáticas a no permanecer ni viajar a Ucrania. La responsabilidad de cualquier consecuencia adversa será únicamente de quienes elijan no atender esta advertencia», planteó Moscú en un comunicado.El mensaje insta asimismo a evitar las inmediaciones de las «instalaciones militares» ucranianas e insinúa que podrían ser atacadas «en respuesta a los atentados terroristas de las Fuerzas Armadas de Ucrania» a las que acusa de atacar a la población civil y las infraestructuras rusas. «Algunos individuos están poniéndose en riesgo mortal a sí mismos a sabiendas», ha planteado.»Las Fuerzas Armadas de la Federación rusa siguen realizando ataques sistemáticos y continuos contra objetivos militares en Kiev y otras ciudades ucranianas», ha advertido Moscú.Moscú recuerda que ya emitió una alerta al respecto el 25 de mayo, así como notas diplomáticas dirigidas a estos países y que varios países como Estados Unidos, Reino Unido, Noruega, Suiza y la UE han recomendado a sus ciudadanos no viajar a Ucrania.