Delcy Rodríguez destituye al jefe de seguridad presidencial tras la intervención militar de EE.UU.
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, destituyó este miércoles al mayor general Javier Marcano Tábata, jefe de la Guardia de Honor Presidencial de Nicolás Maduro y director de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), y en su lugar designó al general … Gustavo González López, quien cuenta con su confianza.
El cambio de los responsables de la seguridad presidencial fue anunciado por el ministro de Comunicación, Freddy Ñáñez, en su cuenta de Telegram, indicando que González López sustituye a Marcano Tábata en el cargo de la guardia de Honor, aunque no especificó los motivos. Ñáñez afirmó que la mandataria «expresó su reconocimiento» al general González López por «la entrega y lealtad demostrados durante el ejercicio de sus funciones».
Según el ministro, la presidenta encargada ratificó su confianza en la «trayectoria y vocación de servicio» de González López, quien fue el ministro de Interior y Justicia entre 2015 y 2016 y el director del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) entre 2019 y 2024. «Estas designaciones forman parte de la dinámica de fortalecimiento y continuidad institucional, orientada a garantizar la paz, la seguridad del pueblo y la plena vigencia de la Constitución de la República», subrayó Ñáñez.
Sin embargo, según informa el ‘Diario Las Américas’, Marcano Tábata ha sido purgado. Lo que el actual Gobierno presentó como una respuesta a supuestas amenazas de «drones intrusos» en las zonas cercanas del Palacio Federal Legislativo y de Miraflores, la noche de este lunes, terminó siendo interpretado por analistas políticos como el movimiento final para aislar a Marcano Tábata de los centros de decisión.
Lejos de neutralizar una amenaza exterior, los hechos dejaron al descubierto errores en los protocolos de defensa y en la coordinación interna, especialmente en la seguridad de Fuerte Tiuna, el principal complejo militar del país. A partir de esta situación, el alto oficial fue señalado por sectores del Ejecutivo como responsable de la pérdida de control de esos sistemas de seguridad, lo que precipitó su destitución y posterior encarcelamiento. Tras la pérdida de confianza por el fallo estrepitoso que supuso la captura de Maduro, la caída en desgracia de Marcano Tábata alimenta la teoría de que un topo de la CIA se infiltró en la cúpula chavista para llevar a cabo la operación.
Nuevo jefe de seguridad presidencial
El general Gustavo González López fue director del Sebin, la Policía política del régimen, durante dos periodos: entre 2014 y 2018, además de entre 2019 y 2024. En la sede del Sebin mantienen a parte de los presos políticos del país. También fue ministro de Relaciones Interiores (2015-2016) y consejero de Seguridad e Inteligencia de la Presidencia.
Según informan las agencias internacionales, González López fue acusado por organizaciones de derechos humanos en el pasado por presuntos abusos durante su gestión en el Sebin, lo que le costó sanciones por parte de EE.UU. y la Unión Europea. También, de acuerdo con el medio independiente venezolano ‘Efecto Cocuyo’, el general está incluido en la lista de sancionados del Departamento del Tesoro de los EE.UU.
¿Una «limpieza interna» prevista?
El cambio de jefes de seguridad presidencial fue la primera medida que dictó la presidenta interina tras jurar el cargo este lunes. Sin perder tiempo, Delcy Rodríguez comenzó a ejecutar sus labores de manera acelerada, como si estuviera preparada con todo, un programa de gobierno y planes de desarrollo económico, social y político.
En medios internacionales circuló la versión de que había dictado una orden de arresto contra Marcano Tábata tras haberlo destituido. La mandataria chavista no lo ha desmentido, como tampoco ha aclarado el motivo de su decisión después de la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores y su traslado para ser juzgado en Nueva York.
Marcano Tábata fue una de las figuras más cercanas al aparato de seguridad que protegía a Nicolás Maduro. Era considerado clave en la protección física y la estructura de inteligencia del régimen chavista antes de su derrocamiento. Su destitución y supuesta orden de arresto reflejan lo que analistas describen como una «limpieza interna» sin precedentes en las fuerzas armadas y de seguridad del país tras la captura de Maduro.
No hay confirmación oficial, pero medios internacionales sospechan de que el jefe de seguridad presidencial era un infiltrado de EE.UU., y, según publicaciones en redes y declaraciones de círculos cercanos al nuevo Gobierno, al general Marcano se le atribuyen varias faltas consideradas graves.
Entre ellas, destacan «exponer vulnerabilidades del anillo de seguridad presidencial, debilitando zonas estratégicas que eran parte del esquema conjunto de protección cubano-venezolano». También indican «fallos en la protección del Legislativo, permitiendo la entrada de grupos que generaron caos durante recientes incidentes en la Asamblea Nacional».
Igualmente, figuran «presuntas comunicaciones con actores externos, supuestamente intercambiando información confidencial con agencias de inteligencia extranjeras en los días previos a la intervención militar estadounidense».
Expertos en seguridad y política venezolana advierten de que la destitución y persecución de altos mandos podría ser tanto un intento de reforzar lealtades internas y asegurar el control sobre las fuerzas armadas tras la caída de Maduro, como una señal política contundente para disuadir traiciones dentro del nuevo esquema de poder, según publica el portal ‘América Noticias’.
Este tipo de cambios implican escenarios de inestabilidad e incertidumbre, ya que cada decisión redefine quién manda en Venezuela en medio de una transición complicada, tras la intervención militar de EE.UU. y la captura de Maduro.

