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Irán y EEUU avanzan sin prisa hacia la paz: Teherán dice que «no es inminente» y Trump avisa de que no firmará «cualquier acuerdo»

Estados Unidos e Irán avanzan «sin prisa» hacia un acuerdo de paz y así lo ha reconocido estos días el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio. «Tenemos lo que creo que es una propuesta bastante sólida sobre la mesa en cuanto a su capacidad para abrir el estrecho, lograr la apertura del estrecho y entablar una negociación real, significativa y con plazos definidos sobre el tema nuclear. Y esperemos que podamos lograrlo», sostuvo este fin de semana. Abogó, de hecho, por tener «una conversación real y seria» sobre el programa nuclear de Teherán y sobre todo retomar el tráfico normalizado en Ormuz.»Es lo correcto para todo el mundo», añadió Rubio antes de aclarar que la propuesta que hay sobre la mesa cuenta con el apoyo de los países del Golfo Pérsico. Otra idea clave es un alto el fuego de 60 días que permita precisamente reabrir el paso en Ormuz; reconoció además que no hay demasiada presión por tener una respuesta del régimen ayatolá. «Vamos a darle a la diplomacia todas las oportunidades para que tenga éxito antes de explorar las alternativas», comentó Rubio.Trump lanzó varios avisos al respecto y dijo este lunes que no firmará cualquier pacto, en el mismo mensaje en el que criticó lo hecho por Obama también a la hora de tratar con Teherán. «El acuerdo con Irán será uno grande o significativo, o no habrá acuerdo. Será exactamente lo contrario del desastre que supuso lo negociado por la fallida Administración Obama, que supuso un camino directo y abierto para Irán hacia las armas nucleares. No, no alcanzo acuerdos como ese», sostuvo.Irán, por su parte, rebajó las expectativas y matizó que el acuerdo «no es inminente» pese a los avances que, también reconocen, se han logrado en las últimas horas. «Es cierto que hemos llegado a conclusiones sobre muchas cuestiones en discusión, pero eso no significa que la firma de un acuerdo sea inminente», comentó al respecto el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagaei, este mismo lunes. En este punto, quiso dejar claro que el acuerdo que se negocia es exclusivamente para el cese de las hostilidades y que la cuestión del programa nuclear de Teherán tendrá que ser discutido una vez que se pacte el alto el fuego.Asimismo, el Gobierno iraní reivindicó su posición en la guerra y considera que, en cierto modo, tiene ventaja. «Un país que fue capaz de defenderse frente a dos potencias nucleares durante 40 días y hacer que el enemigo lo lamentara puede continuar mostrando su fuerza», comentaron desde Exteriores, antes de defender que la situación en Ormuz no es responsabilidad de Teherán: «El estrecho de Ormuz estaba abierto antes de la agresión contra Irán y la situación actual está causada por esta agresión». El mensaje terminó alegando que Irán «no busca peajes» en el paso y que su actuación es «responsable», en contra de lo que piensa Washington.Estados Unidos incide eso sí que no va a firmar «un mal acuerdo» y el secretario de Estado matizó que las negociaciones sobre Líbano no van de la mano. El foco de Israel está ahí y el propio jefe de la diplomacia estadounidense sostuvo que «mientras exista un Hezbolá armado, será difícil lograr la paz en Líbano».»No solo atacan a Israel; victimizan al pueblo libanés, que está pagando un precio altísimo por culpa de Hezbolá», expuso ante los medios, antes de recordar que ya hay un alto el fuego de 45 días. No obstante, dejó claro que Tel Aviv tiene «derecho a defenderse» de los ataques del grupo terrorista. «Si Hezbolá lanza misiles contra ellos, Israel tiene todo el derecho a responder o a impedirlo. Eso siempre se ha entendido», concluyó el secretario de Estado.En Pakistán, país mediador entre EEUU e Irán, también se respira cierto optimismo. El primer ministro del país, Shehbaz Sharif, dejó claro este lunes que «las cosas avanzan en la buena dirección» para la paz. «Esperamos y rezamos por que la paz sea restablecida, y se ha cubierto mucho terreno», añadió, reivindicando el papel «sincero» de los suyos en el ‘arbitraje’ de las conversaciones, en la misma línea marcada por el propio Donald Trump de que el primer paso a dar tiene que ser «un pacto de principios» que sobre todo permita la apertura de Ormuz.Este escenario ha llevado ya a que este lunes a que los mercados energéticos internacionales registren una mejora por las perspectivas de paz. El barril de Brent, referente en el mercado europeo, experimentó una caída superior al 5% antes de la apertura de las bolsas en el continente, situándose en el entorno de los 98,1 dólares. Este descenso representa una corrección significativa frente a los 103 dólares registrados al cierre del pasado viernes, reflejando la reacción inmediata de los inversores ante la posibilidad de una desescalada en el conflicto.Esta tendencia a la baja, asimismo, se replicó de forma similar en el mercado estadounidense, donde el crudo West Texas Intermediate (WTI) retrocedió un 5,5% hasta alcanzar los 91,2 dólares por barril. A pesar de este respiro en los precios, la cotización actual todavía se mantiene considerablemente por encima de los 72 dólares por barril que se registraban antes de la ofensiva militar lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán a finales de febrero, lo que indica que el mercado aún asimila el impacto de las tensiones bélicas de los últimos meses.

EE.UU. pospone la cuestión nuclear y avanza en sus negociaciones para reabrir Ormuz

Las negociaciones de EE.UU. e Irán dan tímidas muestras de avances hacia el fin del conflicto en Oriente Próximo a escasos días de cumplirse su tercer mes. Unas conversaciones que llevan semanas en punto muerto y que este fin de semana … han tomado un cierto impulso por la urgencia de reabrir el estrecho de Ormuz a cambio de posponer la parte más espinosa del acuerdo: el fin del programa nuclear iraní.
Este lunes, Irán ha vuelto a hablar de la vía del memorando de 14 puntos con el que se podría abrir un plazo de 60 días de desbloqueo del estrecho de Ormuz y a partir de ahí negociar todo lo demás. Una propuesta de mínimos sobre la que trabajar y dejar para un momento posterior el punto más delicado para ambos: el fin del programa nuclear iraní y la gestión de sus reservas de uranio enriquecido. Un punto al que EE.UU. no se ha mostrado dispuesto a renunciar bajo ningún concepto, dado que su existencia ha justificado la escaramuza de Washington sobre el régimen de Teherán, pero que podría posponer en pro de ver aliviada la carga económica que supone el cierre del enclave de Ormuz. También Irán se beneficiaría del levantamiento de sanciones al petróleo con las que su contraparte busca ahogarlo económicamente.

El pasado sábado, Donald Trump celebró estos avances con el anuncio de un acuerdo «inminente» que incluiría la reapertura del Estrecho, aunque al día siguiente matizó con que las conversaciones avanzaban de «manera ordenada y constructiva» y pidió «no apresurarse» a sus negociadores. Este lunes, su secretario de Estado, Marco Rubio, ha asegurado que Trump «no va a firmar un mal acuerdo». «Tenemos lo que creo que es una propuesta bastante sólida sobre la mesa en términos de su capacidad para abrir los estrechos e iniciar una negociación muy real, significativa y limitada en el tiempo sobre los asuntos nucleares», ha añadido.

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Javier Ansorena

El anuncio ha provocado la reacción optimista de los mercados, con el descenso del precio del barril de Brent por debajo de los 100 dólares, una marca que no se veía desde el pasado 6 de este mes, la primera vez que se habló de ese memorándum de 14 puntos, en una situación muy similar a la actual.
El régimen islamista ha negado en cualquier caso que el acuerdo sea inminente. Este lunes el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Esmail Baqai, ha expresado que es cierto que han llegado «a una conclusión en gran parte de los temas en discusión», aunque también ha lanzado un mensaje difuso respecto de la libre navegación a través de Ormuz al afirmar que «no se cobrará un peaje» pero que «los servicios que se prestan requieren el cobro de determinadas tasas».

La inclusión del Líbano, un dardo a Israel

También desde Teherán han insistido en la importancia de incluir el Líbano dentro del alto el fuego, en una alusión directa a Israel, que continúa lanzando ataques sobre el territorio vecino a pesar de la tregua firmada con Hizbolá. Esta exigencia choca frontalmente con los intereses del Ejecutivo de Benjamin Netanyahu, que, ante el horizonte que plantean las elecciones parlamentarias en octubre de este año, no está dispuesto a renunciar a ninguno de los frentes que mantiene abiertos en Oriente Próximo, que incluye la lucha contra Hamás en Gaza o contra los hutíes en Yemen.
Aunque los indicadores son difusos, Pakistán, que las pasadas semanas había indicado que la rigidez en la postura de EE.UU. no permitía ningún avance concluyente, este lunes ha deslizado que «las cosas avanzan en la buena dirección» y ha insistido en mostrar optimismo: «Esperamos y rezamos por que la paz sea restablecida, y se ha cubierto mucho terreno».
La renuncia de EE.UU. de plantar el fin del programa nuclear iraní como punto de partida para sentarse a hablar muestra, una vez más, la urgencia de la Administración Trump de poner fin a un conflicto en el que parece haber entrado en un callejón sin salida. Sus intereses en la isla de Cuba, donde podría plantear una victoria en apariencia más sencilla que en Irán, podrían pesar más que el conflicto en Oriente Próximo, que perjudica la imagen de Washington y la economía del país.

Xi Jinping recibe al primer ministro de Pakistán ante las negociaciones de tregua entre Irán y EE.UU.

El presidente chino, Xi Jinping, se reunió el lunes en Pekín con el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, según informaron los medios estatales, mientras se prolongan los esfuerzos diplomáticos de varios países para poner fin oficialmente a la guerra de Irán. La reunión … de alto nivel, de la que informó la agencia estatal de noticias Xinhua, tuvo lugar tras las conversaciones mantenidas por Sharif ese mismo día con el primer ministro Li Qiang, el segundo líder del país.
Sharif está acompañado en su viaje a China por el jefe del ejército, Asim Munir, principal negociador de Islamabad entre Estados Unidos e Irán, según mostró la televisión paquistaní el lunes. Los medios estatales chinos no publicaron de inmediato detalles sobre las conversaciones.

Pakistán se ha erigido como mediador central entre Estados Unidos e Irán, tras acoger el mes pasado unas históricas conversaciones cara a cara que no lograron alcanzar un acuerdo duradero. China ha desempeñado un papel más discreto, coordinando llamadas telefónicas y reuniones con funcionarios de los países del Golfo afectados.

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Mikel Ayestaran

En declaraciones a los líderes chinos en Pekín junto a Munir, Sharif afirmó que «el mundo está atravesando un momento crítico», según mostró el canal estatal pakistaní PTV. «Pakistán ha desempeñado un papel sincero en la mediación entre Estados Unidos e Irán. El mariscal de campo estuvo en Teherán y no quería perderse esta gran visita», dijo Sharif. Y añade: «Las cosas avanzan en la dirección correcta. Me gustaría agradecer el apoyo de China para promover la paz».
Sharif inició el sábado su visita oficial de cuatro días a China en Hangzhou, en la provincia oriental de Zhejiang. Esto se produce tras la visita de Munir a Teherán el viernes y el sábado, junto con el ministro del Interior de Pakistán, Mohsin Naqvi, como parte de los esfuerzos de mediación en curso para poner fin a la guerra. China ha afirmado que colaborará con Pakistán para «aportar contribuciones positivas al restablecimiento temprano de la paz y la estabilidad en Oriente Próximo».
Pakistán acogió en abril las únicas negociaciones directas entre funcionarios estadounidenses e iraníes que han tenido lugar desde que comenzó la guerra. Munir estuvo en el centro de la acción durante esa ronda de conversaciones, dando la bienvenida a ambas delegaciones a su llegada y mostrando cordialidad con el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance. Pero las conversaciones fracasaron finalmente, y Irán acusó a Estados Unidos de plantear «exigencias excesivas».

Al menos 20 heridos en un centro comercial de Tokio tras un ataque con gas tóxico

Unas 20 personas resultaron heridas en un lujoso centro comercial en el céntrico barrio de Ginza (Tokio) después de que un hombre rociara un gas en el interior, según han informado la policía y los bomberos.El portavoz de la Policía de Tokio, … Yusuke Koide, declaró a la AFP que un hombre roció una sustancia en un cajero automático en la planta baja del edificio.

A raíz del incidente, un funcionario de los bomberos ha concretado que «unas 20 personas resultaron heridas» tras dar un aviso por un «olor».

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Ludmila Vinogradoff

Las calles alrededor del edificio en el distrito comercial de Ginza, donde se encuentra el centro comercial, fueron bloqueadas tras el incidente, y varios camiones de bomberos se alinearon a lo largo de las mismas.

Bomberos y servicios de emergencia en el centro comercial de Tokio..

(Reuters)

Las ambulancias han evacuado a dos personas en ambulancia, mientras bomberos y funcionarios sanitarios vestidos con trajes protectores ante materiales peligrosos trasladaban a personas desde el centro comercial a camiones especializados para examinarlas, según AFP.
La cadena pública japonesa NHK informó que las heridas parecían ser leves. Mientras tanto, la policía se encuentra investigando lo sucedido, según ha declarado un responsable del departamento de bomberos en el lugar de los hechos.

«Sentí la garganta irritada»

Una mujer de 70 años que se encontraba en el centro comercial declaró a la NHK que empezó a sentir «ardor y dolor» en la garganta al acercarse a la zona donde se roció el gas.
«Cuando llegué, ya había comenzado el alboroto, y pensé que quizá había un pequeño incendio o algo por el estilo», ha explicado. «En cuanto entré en la zona de los cajeros, sentí la garganta irritada, casi entumecida».

Japón aún recuerda el ataque en el metro con gas sarín en 1995

Este tipo de incidentes no son frecuentes en Japón, aunque el país aún recuerda el grave atentado en el metro en 1995, cuando miembros de la secta Aum Shinrikyo liberaron gas sarín en los trenes, matando a 14 personas y provocando más de 5.800 casos de intoxicación.
El 20 de marzo de 1995, cinco miembros de la secta lanzaron bolsas con el agente nervioso sarín, desarrollado por los nazis, dentro de los trenes de cercanías de la mañana, perforando las bolsas con puntas de paraguas afiladas antes de huir.

Marco Rubio dice que Trump «no hará un mal acuerdo» para la reapertura del estrecho de Ormuz y que solo falta la respuesta de Irán

El secretario de Estado de EE UU, Marco Rubio, ha asegurado este lunes 25 de mayo que el presidente Donald Trump no hará un «mal acuerdo» con Irán y ha explicado que las negociaciones para un pacto siguen en marcha debido a que el sistema interno de Teherán requiere más tiempo para responder.»Todavía estamos trabajando en ello, toma un poco de tiempo recibir una respuesta (…) Como dijo el presidente, no tiene prisa. No va a firmar un mal acuerdo. Quiero decir que no hará un mal acuerdo. Así que veremos qué pasa», ha declarado Rubio a los medios desde la base aérea de Nueva Delhi.Rubio ha afirmado que esta propuesta enviada por Washington a Irán «para abrir el estrecho» y para «entablar una negociación real» sobre el programa nuclear iraní tiene «mucho apoyo» tanto en los países del golfo Pérsico -Teherán aparte- como «a nivel mundial», una coyuntura ante la que se ha mostrado esperanzado de alcanzar un acuerdo.Al ser preguntado por los obstáculos en las negociaciones, que se esperaba que dieran un resultado el domingo, Rubio ha aclarado que el proceso solo está a la espera de la respuesta oficial de la República Islámica.»Pensábamos que tendríamos noticias anoche, o quizás hoy», ha anotado al inicio de su intervención, si bien ha instado a los medios presentes a no darle «demasiada importancia», concediendo que «se tarda un poco en recibir respuesta».»(Lo que está frenando el acuerdo) es solo la respuesta. Quiero decir, cuando llegas al fondo de algunas de estas cosas, tienes que esperar una respuesta y al sistema iraní le toma un poco más de tiempo responder», ha agregado el secretario de Estado.Rubio ha defendido que la diplomacia estadounidense ha colocado una propuesta muy firme que busca resolver la crisis del bloqueo marítimo y encauzar el contencioso nuclear de manera multilateral.»Así que tenemos lo que creo que es una propuesta bastante sólida sobre la mesa en términos de su capacidad para abrir los estrechos, lograr que se abran los estrechos, e iniciar una negociación muy real, significativa y limitada en el tiempo sobre los asuntos nucleares, con suerte podremos lograrlo», ha subrayado.De cara a calmar las críticas surgidas en las filas del Partido Republicano en Washington, donde senadores clave habían calificado el borrador de «error desastroso», el jefe de la diplomacia ha insistido en que el plan cuenta con un fuerte respaldo internacional en la región. «Tiene mucho apoyo en el golfo Hay mucho apoyo a nivel global», ha precisado Rubio.La situación en el líbanoSegún el funcionario estadounidense, que se encuentra en una visita oficial en la India hasta el martes, el asunto del Líbano y la estabilización de la frontera con Israel se está gestionando por una vía completamente independiente.»Bueno, sobre el Líbano estamos trabajando por separado», ha afirmado Rubio, especificando que en ese frente ya rige un alto el fuego de 45 días con contactos diarios entre los gobiernos libanés e israelí.El domingo, la oficina de Rubio condenó las declaraciones de Hezbolá que llamaban a derrocar al Gobierno libanés y acusó a la milicia de emprender «una campaña deliberada para desestabilizar el país» en medio del diálogo con Israel.»El problema no es el Líbano e Israel. El problema es Hezbolá. Anoche mismo emitieron un comunicado pidiendo el derrocamiento del gobierno libanés. Esto te recuerda con quién estás lidiando: un proxi iraní al cien por cien», ha destacado hoy el diplomático antes de partir hacia el Taj Mahal. 

Las noches de Borna y Peyvand: torturas, simulacros de ejecución y miedo a la horca en Irán

Cuando, a mediados de marzo, a Borna Naimi le sacaron a trompicones de la ‘suite de la muerte’, le taparon el rostro con una tosca capucha, le subieron a un taburete y le pusieron una soga alrededor del cuello, estaba convencido de que había llegado … su fin. Quizá sintió un cierto alivio después de días encerrado en aquel cubículo de apenas dos por dos metros, sin luz ni ventilación que le permitieran distinguir el día de la noche, tras sufrir fuertes golpes en los costados, el pecho y la espalda y descargas eléctricas tan intensas que le habían causado quemaduras en las piernas. Pero, tras varias patadas al endeble taburete que impedía que su cuerpo pendiera de la soga, le bajaron y le devolvieron a la celda.
Se trataba de un simulacro de ejecución, otra de las formas de tortura con las que las autoridades policiales iraníes presionan a los presos políticos para arrancarles la confesión del crimen que les imputan, aunque esa acusación, como en este caso, sea falsa. Borna Naimi es un joven de 29 años, de la minoría bahaí, la confesión no musulmana más importante en Irán, perseguida desde sus inicios como apóstata del islam por sostener la llegada del Mahdi, una figura de carácter mesiánico que reformula e incluso invalida la ley islámica derivada de Mahoma.

Con Borna, detenido el 1 de marzo en su lugar de trabajo por seis agentes enmascarados de la Organización de Inteligencia del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), la coacción psicológica fue incluso más sofisticada: le trasladaron en varias ocasiones a lugares cercanos a su domicilio, donde vive junto a su esposa y su hija, y le amenazaron con enviar a la pequeña a un orfanato estatal si no cooperaba.

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Ryma Sheermohammadi

El objetivo de las autoridades iraníes con la detención de Borna Naimi era arrancarle una confesión en la que se implicara a sí mismo y a su primo, Peyvand Naimi, también bahaí, en el asesinato de guardias del Basij (la fuerza paramilitar que respalda internamente al régimen de los ayatolás) en las protestas prodemocráticas del 8 de enero. Pese a que la Policía iraní, también mediante torturas y ejecuciones simuladas, había conseguido arrancarle una autoinculpación, la acusación era inverosímil. Peyvand había sido detenido en la mañana de ese 8 de enero, por lo que ya estaba en prisión cuando se produjeron las revueltas. Borna tampoco participó. Su familia asegura que ese día se encontraba junto a ellos y ha presentado varias pruebas para demostrarlo.
Una realidad que poco pareció importarles a las autoridades del país, que «utilizan de forma sistemática a los bahaíes como chivos expiatorios en el contexto de la crisis interna iraní», según denuncian desde la Comunidad Bahaí de España. También Amnistía Internacional, que ha emitido una acción urgente a favor de ambos jóvenes, reconoce que los agentes de seguridad «los sometieron a tortura y otros malos tratos, incluyendo palizas, simulacros de ejecución y descargas eléctricas para forzar ‘confesiones’, además de negarles acceso a asistencia letrada y atención médica». La ONG ha iniciado una campaña para instar a la ciudadanía a dirigir cartas al jefe del poder judicial iraní, Gholamhossein Mohseni Ejei, para solicitar la liberación inmediata de los dos primos.

La minoría bahaí, perseguida

La presión internacional –tras la dura represión a las revueltas de enero, que causó más de 30.000 muertes– llevó a las autoridades iraníes a liberar a algunos presos políticos, pero ignoró a los bahaíes. Más tarde, tras los ataques de Estados Unidos e Israel, la comunidad bahaí vio cómo aumentaba sobre ella la presión, en especial entre los más jóvenes.
Shohreh Rezaie, bahaí iraní que lleva décadas viviendo en España, conoce a la familia de Peyvand Naimi. «Antes de que cortaran internet, hablé con su madre, que es amiga nuestra. Con mucha angustia me dijo que su hijo es inocente y me pidió: ‘Por favor, recen por él’», explica a ABC. «En una de las visitas, cuando su madre intentó darle esperanza, él le dijo que ya no podía soportar más. Con una profunda desesperación les dijo: ‘Si quieren matarme, que lo hagan’. Luego agradeció a sus padres todo lo que habían hecho por él durante sus 30 años de vida», detalla Shohreh Rezaie sobre lo que ha podido conocer desde Irán. «Sus palabras sonaban como una despedida», concluye angustiada, con la certeza de que su vida y la de su primo Borna corren peligro.
En las últimas semanas, los esfuerzos de la comunidad bahaí para denunciar la situación de Borna y Peyvand se han multiplicado. «Duele verlo y apartamos la mirada, pero este es precisamente el momento de prestar atención», afirma la declaración conjunta con la que los actores de Hollywood Mark Ruffalo, Penn Badgley y Rainn Wilson exigen la liberación de los dos primos, sumándose así a las acciones de Amnistía Internacional. También han llevado la denuncia ante congresistas estadounidenses, el Parlamento Europeo y las autoridades de Canadá, Australia y diversos países europeos.

En España, representantes de la Comunidad Bahaí, junto a una delegación de la diáspora iraní, mantuvieron el pasado 9 de mayo una reunión con la presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol, para «exponer la grave situación» de los prisioneros bahaíes en Irán, en riesgo de ser ejecutados, y la de cientos de presos de conciencia que todavía siguen en las cárceles iraníes. También han buscado el apoyo de varias cámaras autonómicas, como la valenciana y la canaria.

«Son víctimas de una persecución religiosa prolongada: no se les persigue por lo que han hecho, sino por lo que son»

Simin Fahandej
Representante Bahaí ante Naciones Unidas

«La extraordinaria oleada mundial de apoyo a Peyvand y Borna envía un mensaje claro al Gobierno iraní: la comunidad internacional está unida en defensa de estos dos jóvenes inocentes, que no han cometido delito alguno», ha explicado Simin Fahandej, representante de la comunidad religiosa ante Naciones Unidas. «Son víctimas de una persecución religiosa prolongada: no se les persigue por lo que han hecho, sino por lo que son», añadía en una nota de prensa en la que explicitaba estos apoyos.
Su denuncia iba más allá al recordar cómo «Irán intenta cometer sus abusos en la oscuridad, tras los muros de las prisiones, para que los detenidos se sientan solos y sin voz». Y lo cierto es que, mientras la comunidad internacional se moviliza, Borna y Peyvand en alguna prisión iraní escuchan inquietos cada noche el sonido de los pasos que se acercan por el pasillo, sin saber si les traerán de nuevo el dolor en forma de tortura o si esta vez la muerte dejará de ser un simulacro.