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Ucrania no se hace ilusiones con las elecciones de Hungría, gane quien gane

El pasado jueves, en las redes sociales del presidente de Ucrania apareció un mensaje en húngaro. Sin mención alguna a las elecciones de este domingo en el país vecino, eso sí. Ese día, Zelenski se reunió con representantes de la minoría magiar de la región … ucraniana de Transcarpatia. Soldados en activo, civiles y líderes locales acudieron a la llamada de su jefe de Estado. En el encuentro se abordaron los preparativos para el próximo invierno, la reubicación de negocios o la rehabilitación de veteranos. En los frentes de Ucrania hay efectivos de etnia húngara que combaten a los rusos. De hecho, fueron precisamente las cuestiones de esta minoría y sus derechos lingüísticos los primeros motivos de desavenencias entre Budapest y Kiev en 2017. Desde entonces, y con la invasión rusa a gran escala de por medio, la tensión ha escalado hasta tal punto que Zelenski acabó en los carteles de la campaña electoral de Viktor Orbán.
Tras 16 años en el poder, el primer ministro díscolo de la Unión Europea encontró en Ucrania su filón para una campaña electoral reñida. El enemigo de los húngaros tiene ahora la cara de Zelenski. Orbán esquiva así los problemas internos con augurios bélicos, mientras el líder ucraniano habla con la minoría húngara sobre la economía o los veteranos. «Decidiremos nuestro destino en abril. Lo que está en juego es: guerra o paz», apremiaba el mandatario húngaro en febrero. Un mes antes del eslogan, el político húngaro perfilaba su candidatura acusando a Ucrania de interferir abiertamente en las elecciones de su país.

Zelenski manifestó hace más de un mes sus esperanzas en una salida de Orbán que facilite la normalización de las relaciones bilaterales. Las sensaciones dentro del país en la víspera de los comicios son menos ambiciosas. «Nada es imposible, pero no habrá milagros de la noche a la mañana, y todos deberían estar preparados para ello», declaró el diputado ucraniano Volodímir Ariev a ‘The Kyiv Independent’.

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Elecciones en Hungría

Rosalía Sánchez

Durante la recta final de campaña, Kiev ha contenido cualquier tipo de declaración sobre los comicios húngaros, siguiendo la línea de los altos funcionarios de la Unión Europea. Un silencio estratégico ante unas elecciones clave. El resultado final en Hungría no solo definirá la cohesión de las políticas comunitarias frente a Rusia y la imposición de sanciones, también tendrá una repercusión vital para Ucrania y su lucha en el frente.

Bloqueo al crédito de la UE

Orbán frena desde hace meses el crédito europeo de 90.000 millones de euros que Kiev necesita para cuadrar sus cuentas. Sin este desembolso, Ucrania corre el riesgo de quedarse sin fondos para la guerra en los próximos dos meses, ha admitido el propio mandatario ucraniano.
Las fricciones son de tal densidad que Zelenski llegó a decir a principios de marzo que, si «cierta persona» continúa bloqueando los fondos para su país, «le daremos su dirección a nuestras Fuerzas Armadas; nuestros hombres podrán llamarlo y hablar con él en su propio idioma». Hungría calificó de «amenaza» el comentario del líder ucraniano.
Por primera vez en años no está clara una victoria del candidato de Fidesz. Tampoco está claro para Ucrania cómo un eventual gobierno de la oposición húngara se posicionará sobre la guerra en Ucrania. Una encuesta de Political Capital, un laboratorio de ideas independiente de Budapest del mes de marzo, revela que un 72% de los votantes del partido aspirante Tisza consideran que es Hungría la culpable de las malas relaciones con Ucrania. Por el contrario, el 82% del electorado de Fidesz cree que la responsabilidad recae sobre Kiev.
El político opositor húngaro, Peter Magyar, ha sido retratado por los de Orbán como el candidato de Bruselas y de Ucrania. Sin embargo, Magyar ha evitado entrar en la cuestión ucraniana. Hay pocas pistas sobre lo que tiene en mente si gana. Ucrania, como el resto de Europa, está expectante, pero a la baja.

Orbán, amigo del Kremlin, se ha posicionado en contra de Ucrania y a favor de Rusia en la guerra

Según un análisis del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores recogido por ‘The Guardian’, los aliados europeos de Hungría «harían bien en no esperar un giro radical en su política exterior». En relación a Ucrania «los viejos hábitos pueden ser difíciles de erradicar dada la posible controversia que generan entre los votantes del Tisza y la opinión generalmente negativa que existe entre los húngaros».
El final del mandato de Orbán podría facilitar la mejora de las relaciones entre Kiev y Budapest. Pero es demasiado pronto para saberlo. Tras una carrera electoral en la que Ucrania fue el principal eje de división, Zelenski prometió el viernes reparar el oleoducto Druzhba, encargado de transportar el petróleo ruso a Hungría y a Eslovaquia.

El oleoducto de la discordia

Un ataque con drones rusos contra la estación de bombeo de petróleo en el oeste de Ucrania ha puesto en jaque la financiación del país. El pasado 27 de enero, esta instalación se paralizó, y con ella el flujo de petróleo ruso a Hungría. La instalación ucraniana es fundamental para los gobiernos que dependen de crudo del Kremlin: Budapest y Bratislava.
A principios de marzo, Orbán acusó a Ucrania de ejecutar un «chantaje flagrante» al no reanudar el flujo petrolífero. Asegura el jefe del gobierno de Hungría que el cese del tránsito se debe solo a la negativa ucraniana y a un intento de influir en las elecciones de este domingo. Por su parte, el ministro de Energía del país invadido, Denys Shmigal, señala que los daños en el interior de la instalación han sido de gran calado debido al incendio que se produjo tras el impacto de un dron Shahed. «Esto no es visible desde fuera, pero es una gran cantidad de trabajo. Naftogaz está completando ahora la detección de defectos», destacó Shmigal.
Después de semanas de reproches, Zelenski admitió presiones para poner en funcionamiento la instalación. «Me están obligando a reiniciar Druzhba», dijo el mandatario antes de afear a los socios europeos su postura: «¿En qué se diferencia eso de levantar las sanciones a los rusos? ¿Vendemos petróleo ruso o no?»

«Me están obligando a reiniciar el oleoducto de Druzhba. ¿En qué se diferencia eso de levantar las sanciones a los rusos? ¿Vendemos petróleo ruso o no?»

Volodímir Zelenski
Presidente de Ucrania

La primera vez que la estructura del Druzhba sufría un ataque con drones no fue el pasado mes de enero. En agosto de 2025, el jefe de Sistemas No Tripulados de las Fuerzas Armadas de Ucrania, Robert Brovdi ‘Madyar’, anunciaba que la estación de Unecha en la provincia rusa de Bryansk había quedado «fuera de combate». Terminaba este comunicado con una frase en húngaro: «Ruszkik haza!» («¡Rusos, vuelvan a casa!»). El autor del mensaje es precisamente ‘Madyar’, de la etnia húngara de Transcarpatia.
La reacción del Gobierno de Orbán fue prohibir la entrada del militar ucraniano al espacio Schengen. Péter Szijjártó, su responsable de Exteriores, justificó la decisión afirmando que la acción de Kiev en suelo ruso era «un ataque a la soberanía de Hungría».
Otro de los episodios de tensión entre ambos países se produjo el 5 de marzo, cuando siete empleados del banco estatal ucraniano Oschadbank fueron detenidos en Budapest. El convoy transportaba 40 millones de dólares, 35 millones de euros y nueve kilogramos de oro del Raiffeisen Bank Austria. El ministro de Transportes húngaro, János Lázár, inició una investigación alegando que este capital estaba destinado a financiar la campaña de la oposición en Hungría. «Estos actos deben ser calificados por su nombre: terrorismo de Estado», denunció el jefe de la diplomacia ucraniana, Andrii Sibiha.
Las acusaciones cruzadas de injerencia han dominado el discurso electoral en Hungría. El vicepresidente de Estados Unidos, J. D. Vance, en persona hablaba desde Budapest el martes sobre las supuestas presiones de Bruselas en estos comicios. No se olvidó Vance de Kiev, diciendo que «elementos dentro de los servicios de Inteligencia ucranianos» trataron de influir también en las elecciones húngaras.
Ese mismo día, Bloomberg publicaba la transcripción de una llamada entre Orbán y Putin fechada en el 17 de octubre. En la conversación, el primer ministro húngaro dice «estar al servicio» del líder ruso «para todo lo que pueda serle útil». Más allá de escándalos, filtraciones y desencuentros, Kiev seguirá dependiendo del capital europeo y de la voluntad de Budapest, gane quien gane.

Estados Unidos e Irán se reúnen cara a cara en Islamabad para acordar el final de la guerra

En menos de cien horas, Donald Trump ha pasado de decir que «toda una civilización morirá esta noche» a ordenar las conversaciones de más alto nivel entre Irán y Estados Unidos desde el triunfo de la revolución islámica en 1979. La delegación estadounidense, encabezada por … el vicepresidente J.D. Vance, acompañado por el yerno de Trump, Jared Kushner, y el enviado para Oriente Próximo, Steve Witkoff, se reunió durante dos horas en la misma sala con la iraní. Esta la lideraba el presidente del Parlamento, Mohamed Bagher Ghalibaf, acompañado del ministro de Exteriores, Abbas Araghchi. El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, fue el encargado de mediar en este primer cara a cara político, al que sucedió un encuentro de expertos técnicos para abordar temas económicos, militares y cuestiones nucleares. Un encuentro histórico entre los líderes iraníes y los enviados de un país al que consideran el ‘Gran Satán’.
Antes de sentarse en la misma mesa, los iraníes establecieron como condiciones previas ampliar el alto el fuego al Líbano y descongelar una parte de los fondos que permanecen retenidos en el extranjero por culpa de las sanciones. Los medios oficiales de la república islámica añadieron el control futuro de Ormuz y el pago de reparaciones de guerra como temas clave para su equipo negociador.

Es complicado que salga adelante un acuerdo total, pero es posible que logren puntos entendimiento para seguir adelante con el proceso y rebajar la tensión, un paso que Trump necesita para relajar los mercados mundiales.

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A orillas del Estrecho de Ormuz

Carlota Pérez

Israel, que lanzó la campaña militar contra Irán junto a Estados Unidos hace seis semanas, no estuvo representado en las conversaciones, pero fue un actor importante porque se resiste a aceptar el cese de hostilidades en el Líbano. El país anfitrión, Pakistán, no tiene relaciones diplomáticas con el Estado judío, ni reconoce su soberanía. El ministro de Defensa paquistaní, Khawaja Asif, escribió en su perfil de X que «Israel es malvado y una maldición para la humanidad», y denunció que «mientras se desarrollan conversaciones de paz en Islamabad, se está cometiendo un genocidio en el Líbano».
En medio de la guerra de propaganda de unos y otros, que quieren mostrarse como ganadores en cada pulso, los medios iraníes informaron de la liberación de miles de millones de los activos retenidos, aunque Washington lo negó. El alto el fuego no llegó al Líbano, pero altos cargos iraníes dijeron que «forzamos una pausa en los ataques sobre Beirut al convertirlo en una línea roja en las negociaciones, y dejamos claro que, si Israel vuelve a cruzarla, las conversaciones se romperán». El frente libanés es el principal escollo y la república islámica dejó claro que en este frente no separa a Israel de Estados Unidos, lo que supone toda una prueba para comprobar el control que pueda ejercer Trump sobre Netanyahu.

El frente libanés es el principal escollo y Teherán dejó claro que en este frente no separa a Israel de Estados Unidos

Ormuz fue otro de los puntos clave de la negociación. El portal ‘Axios’ y Trump hablaron de la presencia de barcos estadounidenses en el Estrecho para el dragado de minas, pero Teherán negó que ninguna embarcación estadounidense hubiera cruzado por allí. Fuentes iraníes indicaron que un buque estadounidense se dirigía desde el puerto de Fujaira, en los Emiratos Árabes Unidos, hacia Ormuz para entrar en el golfo Pérsico, pero dio media vuelta después de que le advirtieran de que abrirían fuego en veinte minutos si continuaba. Los que si lograron cruzar de forma segura fueron tres superpetroleros, uno de propiedad griega y dos chinos, con más de seis millones de barriles.

Alto el fuego regional

Mientras el mundo miraba a Islamabad, el alto el fuego se respetaba en todos los frentes menos en el Líbano, donde Israel efectuó más de 200 ataques. Los países del Golfo vivieron una jornada de calma, sin ataques, después de recibir miles de misiles y drones iraníes durante 40 días en respuesta a los ataques estadounidenses.
Washington y Teherán claman victoria, un mensaje dirigido a sus audiencias domésticas cuya interpretación práctica es que hay un interés común en frenar una escalada mayor. Por ese motivo, han accedido a entablar conversaciones ‘in extremis’, a pesar de la presión de Netanyahu, quien pedía más tiempo para acabar las operaciones en Irán. Aunque se trata de una negociación bajo la amenaza de reanudar los combates, parece que ambas partes buscan una especie de pacto por el que Estados Unidos pueda salir de la guerra y se reabra Ormuz para el tráfico seguro del petróleo, aunque todo apunta a que será bajo control iraní.

Parece que ambas partes buscan un pacto por el que EE.UU. pueda salir de la guerra y se reabra Ormuz para el tráfico seguro del petróleo, pero bajo control iraní

Para encontrar un precedente de negociación oficial directa hay que remontarse al acuerdo nuclear de 2015, al que se llegó tras 18 meses de intensas conversaciones. La foto final del acuerdo fue la del secretario de Estado estadounidense John Kerry y el entonces ministro de Exteriores iraní Mohammad Javad Zarif dándose la mano. Fue un momento histórico de deshielo entre iraníes y estadounidenses. Tres años después, Trump rompió este acuerdo por el que Irán se comprometía a limitar el enriquecimiento de uranio a cambio del levantamiento de sanciones y desde entonces no había contactos directos. La incógnita es saber si en Islamabad se podrá ver o no la fotografía de Ghalibaf y Vance, ambos futuribles para las presidencias de sus países, estrechándose la mano. Una imagen que cerraría seis semanas de guerra para abrir una nueva era en la región.

Israel convoca a la encargada de negocios española en Tel Aviv por la quema de un muñeco de Netanyahu

El Gobierno israelí ha anunciado este sábado la convocatoria de la encargada de negocios de la Embajada española en Tel Aviv, Francisca Pedrós Carretero, para expresar su malestar por la quema de un muñeco de siete metros del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en la localidad de El Burgo, en Málaga, el pasado 5 de abril.»Esta lamentable muestra de odio antisemita es consecuencia directa de la incitación del Gobierno de Pedro Sánchez», ha indicado el Ministerio de Asuntos Exteriores israelí en un comunicado publicado en redes sociales junto a un vídeo de la voladura del muñeco.»Incluso ahora, el Gobierno español guarda silencio. La encargada de negocios española ha sido convocada para una amonestación», ha añadido.Exteriores rechaza cualquier «insinuación insidiosa»Fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación consultadas por Europa Press han rechazado «cualquier insinuación insidiosa» y han destacado las medidas adoptadas por Gobierno español para combatir el antisemitismo «sin excepciones».»El Gobierno de España está comprometido en la lucha contra el antisemitismo y cualquier forma de odio o discriminación, sin excepciones. Por lo que rechazamos con contundencia cualquier acusación insidiosa que apunte lo contrario», ha explicado la fuente.En particular, recuerdan que este es «el primer Gobierno en la historia de nuestro país que ha formulado una estrategia nacional de lucha contra el antisemitismo» y mencionan la aprobación en 2023 del Plan Nacional de Lucha contra el Antisemitismo y Fomento de la Vida Judía, «un hito que sistematiza las políticas públicas en este ámbito».»España reconoce y reivindica los profundos lazos históricos y humanos que la unen al pueblo judío», ha planteado y recuerda en ese sentido la concesión de la nacionalidad a más de 72.000 sefardíes y la «relación constante y fluida» con las comunidades judías en España. Asimismo, cita el refuerzo «significativo» de las medidas de seguridad y protección en sinagogas, centros educativos, espacios comunitarios y representaciones diplomáticas «con el objetivo de garantizar que ningún ciudadano sea objeto de intimidación o violencia por su religión u origen».»Todo este enfoque se enmarca en un principio transversal e irrenunciable: la condena absoluta de cualquier discurso de odio, ya sea por motivos religiosos, étnicos, ideológicos o de cualquier otra naturaleza», concluye la fuente.Lo ocurrido en El Burgo se encuadra en la tradición de la quema del Judas, por la que cada Domingo de Resurrección se quema una efigie de alguien que represente el mal a elección del Ayuntamiento de la localidad.En esta ocasión el muñeco de Netanyahu fue volado con petardos de pólvora que sumaban casi 14 kilogramos entre aplausos. Desde el Ayuntamiento han explicado la decisión como una expresión del «No a la guerra» o el «Alto al genocidio» en referencia a la ofensiva militar israelí en la Franja de Gaza. En 2025, la figura quemada fue la del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.El propio Netanyahu acusó este viernes a España de librar «una guerra diplomática» contra Israel, en referencia a sus repetidas críticas a la brutal ofensiva israelí en Gaza, que ha causado más de 72.000 muertos; o más recientemente posición contraria a la guerra con Irán y los ataques al Líbano.Poco antes, Israel había anunciado la expulsión del representante español en el centro de coordinación para la reconstrucción y estabilización de Gaza, situado en Kiryat Gat (sur de Israel).

Trump asegura que EE.UU. está ya limpiando de minas Ormuz porque Irán no puede hacerlo

A pesar de que las negociaciones con Irán apenas han comenzado, Donald Trump dijo este sábado que la guerra ya está resuelta y Estados Unidos se ha quedado solo ante la tarea de recomponer el orden marítimo en el golfo Pérsico. «Hemos comenzado … el proceso de limpiar el estrecho de Ormuz», escribió el presidente en su red Truth Social, presentando esa operación como un servicio al resto del mundo, desde China hasta Japón, Corea del Sur, Francia o Alemania, y no como consecuencia del ataque iniciado por él mismo el 28 de febrero.
Según su versión, la amenaza iraní ha quedado reducida casi por completo y lo único que sigue dificultando la navegación son las minas marinas que Teherán dejó sembradas en la zona, una rémora de una potencia reducida a escombros.

La afirmación de Trump este sábado encaja con la línea que la Casa Blanca ha tratado de fijar desde que se anunció el martes la tregua de dos semanas entre EE.UU. e Irán. Trump quiere presentar esta nueva fase no como una pausa incierta, sino como la consecuencia directa de una victoria militar que ha dejado a la república islámica sin capacidad real para sostener el pulso o resolver los problemas que ha creado, sobre todo los de navegación en el golfo Pérsico, por el que pasa un 20% del crudo mundial.

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Mikel Ayestaran

Trump insiste en que EE.UU. ya ha hecho lo esencial y que ahora se limita a rematar el trabajo: asegurar el paso por la principal arteria energética del planeta. Pero la situación en Ormuz sigue siendo mucho menos limpia de lo que sugiere ese parte de victoria presidencial.
La versión de la Casa Blanca es que Irán no ha podido abrir de verdad el estrecho a un tráfico más amplio porque ni siquiera logra localizar todas las minas que colocó durante la guerra y carece además de medios suficientes para retirarlas con rapidez. Esa es una de las razones por las que Teherán no ha podido cumplir de forma inmediata la exigencia de Trump de reabrir el paso de forma completa, inmediata y segura, siempre según fuentes en Washington.
Esas minas fueron colocadas el mes pasado por pequeñas embarcaciones iraníes, en paralelo a la escalada de ataques de EE.UU. e Israel. Junto a la amenaza de drones y misiles, bastaron para reducir el tráfico marítimo a una mínima expresión, disparar la tensión en los mercados energéticos y dar a Irán una de sus pocas palancas de presión eficaces en toda la guerra. Aunque Teherán dejó un corredor limitado para algunos buques que aceptaran ciertas condiciones, el estrecho quedó de hecho bajo una inseguridad permanente.
La paradoja de este momento es que Irán parece atrapado en la trampa que el mismo régimen creó. Según Washington, parte del minado se hizo de manera desordenada, sin registrar con precisión todas las posiciones, y algunas minas pudieron desplazarse. Eso convierte la reapertura del estrecho en una tarea mucho más delicada de lo que parecía al anunciarse el alto el fuego.
Cuando el ministro iraní de Exteriores, Abbas Araghchi, afirmó que el paso por Ormuz sería posible «teniendo debidamente en cuenta las limitaciones técnicas», en Washington se interpretó que esas limitaciones no eran políticas, sino materiales, de minas. Irán no podía garantizar de golpe una navegación plenamente segura porque no controlaba del todo el campo minado que había dejado atrás.
Mientras delegaciones de ambos países celebran conversaciones en Islamabad con mediación paquistaní, Trump trata de imponer la idea de que EE.UU. ya no está discutiendo desde una posición de equilibrio o diálogo, sino desde la autoridad del vencedor, encargándose del Estrecho. Trump de hecho acusó este sábado a los medios de exagerar los logros de Irán y cantó de nuevo victoria en otro mensaje en redes.

El mensaje insistente de Trump no es que Washington colabora en la reapertura del estrecho dentro de una salida negociada, sino que la está ejecutando porque ha reducido a Irán a una posición de impotencia. Además, lamenta que los socios europeos no se impliquen en esa apertura, de la que dependen. Paralelamente, dijo este sábado que EE.UU. suministrará crudo barato a sus aliados, ya que tiene excedente.
Sobre el papel, el alto el fuego logrado por Trump abre una ventana para las conversaciones. Pero, en la práctica, la ruta estratégica del Golfo está parcialmente bloqueada y la economía mundial queda pendiente de cada movimiento. Las dos partes aún están muy lejos de dar por cerrado el conflicto, y falta el crucial acuerdo de cómo desminar del todo esa ruta estratégica.

Lanzan un cóctel molotov contra la casa de Sam Altman, creador de ChatGPT, que culpa a la «ansiedad» que ya está generando la IA

Sam Altman, el CEO de OpenAI y creador del chatbot de inteligencia artificial ChatGPT, ha revelado que su casa de San Francisco ha sido atacada este viernes por una persona con un cóctel molotov.Según el San Francisco Chronicle, un joven de 20 años ha sido detenido por el suceso, que además de lanzar el explosivo a la vivienda del magnate en el barrio de Russian Hill, había amenazado con quemar la sede de OpenAI.En una publicación en su blog, Altman compartió una foto su familia, «con la esperanza de que disuada a la próxima persona de lanzar un cóctel Molotov contra nuestra casa, sin importar lo que piense de mí».»La primera persona lo hizo anoche, a las 3:45 de la madrugada. Por suerte, rebotó en la casa y nadie resultó herido», añadió el empresario en su artículo personal.»Hace unos días salió un artículo incendiario sobre mí. Ayer alguien me dijo que creía que salía en un momento de gran ansiedad por la IA y que eso ponía las cosas más en peligro para mí. No le di importancia», prosigue Altman, de 40 años de edad y con una fortuna estimada de 3.300 millones de dólares.»Ahora estoy despierto en mitad de la noche, cabreado, y pienso que he subestimado el poder de las palabras y las narrativas. Este parece un buen momento para abordar algunas cosas», dice el empresario.»El temor y la ansiedad ante la IA están justificados; estamos presenciando el mayor cambio social en mucho tiempo, y quizás de toda la historia», reflexiona Altman.»Debemos garantizar la seguridad, lo cual no se limita a alinear un modelo: necesitamos urgentemente una respuesta integral de la sociedad para ser resilientes ante nuevas amenazas. Esto incluye medidas como nuevas políticas que ayuden a afrontar una difícil transición económica y así alcanzar un futuro mucho mejor», agrega en su texto.

Un hegemón sin aliados

La guerra de Irán es el mejor ejemplo de que el eslogan ‘América Primero’ de Donald Trump debería traducirse en realidad como ‘América Sola’. Washington ha contado en este conflicto con el apoyo militar de Israel, que le ha marcado los objetivos y los tiempos … . Pero ningún país europeo ni asiático ha acudido a la llamada del presidente estadounidense para entrar en el conflicto y reabrir el estrecho de Ormuz. Ante una guerra ilegal, mal planificada y no consultada, muchos socios de la UE han limitado el uso de su espacio aéreo y sus bases militares. Los países del Golfo sufren atónitos las consecuencias de la destrucción de la región.
Las capacidades militares exorbitantes de EE.UU. —el 50% de todas las del mundo— y su clara ventaja tecnológica animan a Trump a no enmendar unos modos neoimperiales. Pero los resultados negativos del conflicto de Irán, tanto en el plano internacional como en el doméstico, deberían servir para repensar en algún momento si merece la pena matizar el unilateralismo agresivo. Hay poderosos argumentos para avanzar hacia una colaboración más útil con los países con los que se comparten intereses y valores occidentales.

La OTAN sale muy dañada de la guerra de Irán, acusada por Trump de inacción, y con un secretario general que sobre todo aspira al favor de la Casa Blanca. Esta alianza solo debe actuar en conflictos como el de Irán si uno de sus miembros es atacado —en el caso de Turquía lo fue levemente—.

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David Alandete

En los demás supuestos, es necesaria la unanimidad de sus 32 miembros y, para ello, Estados Unidos debe argumentar, persuadir y consultar, una labor que no ha hecho. Por el contrario, Trump entiende hasta ahora las interdependencias con sus socios como vulnerabilidades, que puede explotar y monetizar. David Rennie ha descrito gráficamente esta mentalidad depredadora hacia los aliados: «Estáis solos y más os vale hacer lo que yo os diga».