El Servicio Secreto mata a un hombre que abrió fuego cerca de la Casa Blanca
Poco después de las seis de la tarde del sábado, mientras Donald Trump seguía desde el Despacho Oval las negociaciones de última hora para un posible acuerdo con Irán, un hombre abrió fuego no muy lejos, en las inmediaciones de la verja norte del complejo … presidencial, en la intersección de la calle 17 y Pennsylvania Avenue, una de las zonas más vigiladas del país.
Según dijo el Servicio Secreto después, el atacante sacó un arma de una bolsa y comenzó a disparar. Los agentes respondieron de inmediato. El sospechoso fue alcanzado por los disparos y trasladado a un hospital de Washington, donde murió poco después. Un viandante también resultó herido durante el intercambio de tiros. Ningún agente sufrió lesiones.
Durante varios minutos se vivieron escenas de gran tensión y desconcierto dentro y fuera de la Casa Blanca. Periodistas que se encontraban en el recinto presidencial escucharon varias detonaciones seguidas y fueron obligados por el Servicio Secreto a correr hacia la sala de prensa y otras zonas interiores protegidas. Los agentes gritaban órdenes mientras bloqueaban accesos y despejaban los jardines de la Casa Blanca, una medida de seguridad habitual en estos casos.
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El incidente ocurrió en un momento especialmente delicado para Washington. Trump llevaba todo el día encerrado en el Ala Oeste manteniendo llamadas con líderes de Oriente Próximo para intentar cerrar un principio de acuerdo con Irán tras semanas de guerra y bloqueo naval en el Golfo Pérsico. La Casa Blanca seguía de cerca además posibles amenazas de represalia relacionadas con el conflicto regional y con la creciente tensión internacional de las últimas semanas.
El FBI confirmó rápidamente su despliegue en la zona para apoyar al Servicio Secreto. Durante más de una hora permanecieron cerradas varias calles alrededor del complejo presidencial mientras decenas de vehículos policiales y equipos tácticos rodeaban el perímetro. Helicópteros sobrevolaron el centro de Washington y los accesos a la Casa Blanca quedaron completamente bloqueados.
Las autoridades no han identificado todavía públicamente al atacante ni han explicado sus motivaciones. Tampoco han aclarado si el objetivo era la propia Casa Blanca o si el tiroteo estuvo relacionado con algún otro incidente. El Servicio Secreto insistió en que Trump permaneció dentro del recinto durante todo el episodio y que «ningún protegido ni ninguna operación presidencial» se vieron afectados.
El episodio vuelve a poner el foco sobre la seguridad presidencial en un mandato marcado por varios incidentes graves. Trump sobrevivió en julio de 2024 a un intento de asesinato durante un mitin en Butler, Pennsylvania, donde una bala le rozó la oreja antes de que francotiradores abatieran al atacante. Meses después, otro hombre fue detenido cerca de uno de sus campos de golf en Florida tras preparar una posición de tiro. Y hace apenas un mes se produjo otro tiroteo en las inmediaciones de la cena anual de corresponsales de la Casa Blanca en Washington.
Ya en 2011, durante la presidencia de Barack Obama, la Casa Blanca vivió uno de los incidentes armados más graves de su historia reciente cuando un hombre disparó varias veces con un rifle semiautomático contra la fachada presidencial desde las inmediaciones de Constitution Avenue. Dos balas impactaron en el edificio, incluida una ventana blindada de la residencia presidencial. Obama no se encontraba allí en ese momento, pero el episodio provocó una fuerte crisis interna en el Servicio Secreto después de que los daños no fueran detectados hasta el día siguiente.

