Al menos 20 muertos en Gaza en una nueva oleada de bombardeos israelíes
Israel volvió a bombardear el norte, centro y sur de Gaza y al menos 21 personas perdieron la vida, entre ellas varios niños, según fuentes médicas palestinas. Desde que Steve Witkoff, mediador de Donald Trump, anunció el inicio de la segunda fase de la tregua … ya son más de 50 los muertos y la cifra supera el medio millar desde que entrara en vigor el acuerdo de 20 puntos de Trump en octubre.
El Ejército indicó que los bombardeos fueron en respuesta a los disparos contra sus hombres en el norte de la Franja durante la noche, que acabaron con un soldado herido de gravedad. Ambas partes se acusan de violar un alto el fuego que cada día es más frágil. Israel ha perdido cuatro soldados desde octubre.
Las bombas de Israel alcanzaron objetivos en los barrios de Tuffah y Zeitoun, de Ciudad de Gaza, Jan Yunis, y el campo de desplazados de Al Mawasi, en la supuesta «zona segura» del sur de la Franja. Una vez más se repitieron las imágenes de la retirada de cuerpos entre escombros y restos de tiendas de campaña.
En el ataque contra Al Mawasi, los israelíes emplearon la técnica del «double tap» (doble ataque), golpearon por segunda vez cuando los equipos de rescate trataban de socorrer a las víctimas y mataron al paramédico Hussein Al-Samirien plena evacuación de heridos, según los medios palestinos.
Esta nueva oleada de ataques se produjo en el tercer día desde la reapertura del cruce de Rafah, la única conexión de Gaza con Egipto. Los israelíes usan el paso como una medida más de presión a los palestinos y a primera hora de la mañana, tras los bombardeos, la Media Luna Roja informó de la cancelación temporal de la coordinación para la salida de un tercer grupo de pacientes palestinos.
«Desgraciadamente, hace unos minutos nos informaron de que el proceso de evacuación de hoy ha sido cancelado», declaró a la cadena Al Jazeera desde Jan Yunis Raed al-Nims, portavoz de la organización. A las pocas horas, se levantó esta medida y se retomó el movimiento de enfermos y heridos hacia el sur, un movimiento muy limitado en una Gaza donde más de 20.000 heridos y enfermos esperan una evacuación para recibir tratamiento en el extranjero.
En las primeras jornadas la entrada y salida se produjo con cuentagotas. Solo cinco palestinos pudieron salir a Egipto el lunes y 16 un día después, cifras muy inferiores a los 50 diarios que, según Israel, se permitirían. Los israelíes culparon a la Organización Mundial de la Salud (OMS), responsable de coordinar la evacuación de enfermos y heridos, por no aportar toda la información necesaria. «Una vez se presenten los detalles acordados, se facilitará el traslado de pacientes y sus acompañantes a Egipto a través de Rafah», apuntaron los militares.
Las entradas también son escasas. El lunes consiguieron acceder a la Franja doce personas y una de ellas relató a la cadena Al Jazeera que estuvo más de tres horas en el puesto de control levantado por los israelíes junto a Rafah. «Me vendaron los ojos y me los cubrieron. Me interrogaron en la primera tienda, preguntándome por qué quería entrar en Gaza. Les dije que quería ver a mis hijos y regresar a mi país. Intentaron presionarme psicológicamente, querían separarme de mis hijos y obligarme a exiliarme», declaró una de las mujeres que logró regresar tras un viaje de «miedo y humillación».

