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Cómo Trump interviene la caja del petróleo venezolano

Desde que Nicolás Maduro fue apartado del poder, la Casa Blanca ha armado un sistema con el que controla la venta del crudo venezolano, canaliza los ingresos a través de cuentas bajo supervisión estadounidense y transfiere después a Caracas el remanente, una vez descontadas comisiones, … porcentajes y otros costes que distintas fuentes sitúan en torno al 10% o superior.
Todo ello se apoya en una serie de ocho nuevas licencias que permiten que vuelva a fluir petróleo venezolano hacia refinerías, que entren insumos para reactivar la producción, que se negocien nuevas inversiones y que incluso se importe oro venezolano a EE.UU., pero sin que ese dinero circule libremente por el aparato chavista, sino bajo control de Washington.

Las ventas de petróleo venezolano bajo supervisión de EE.UU. ya han superado los 2.000 millones de dólares a mediados de febrero, y existen acuerdos de corto plazo para ingresar otros 4.000 millones en los meses siguientes. Gran parte de ese crudo se está procesando ya en refinerías estadounidenses y la Administración Trump sostiene que ha entregado a la autoridad interina venezolana los ingresos obtenidos por esas ventas, aunque mantendrá el control del flujo del dinero hasta que en Venezuela exista un Gobierno representativo.

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Raúl Masa

La estimación de la Casa Blanca es que la producción petrolera venezolana pueda crecer entre un 30% y un 40% en un año, partiendo de un nivel actual de alrededor de un millón de barriles diarios. En febrero, las exportaciones directas a EE.UU. subieron un 32% hasta unos 375.000 barriles diarios.
Pero incluso dentro del sector energético hay escepticismo: en una reunión con Trump en la Casa Blanca, varios directivos de empresas petroleras dijeron el mes pasado que consideran poco realista un aumento del 30% este mismo año por el deterioro de la infraestructura, la incertidumbre política y económica y otros obstáculos, y sitúan un crecimiento de esa magnitud más bien en un plazo de 12 a 18 meses, siempre que haya estabilidad política.
Esa advertencia y necesidad de estabilidad política ayuda a entender las constantes alabanzas públicas de Trump a Delcy Rodríguez, a la que presenta como una interlocutora útil para sostener esa transición energética bajo tutela estadounidense.

Control estricto

Según las ocho licencias revisadas por ABC, la Casa Blanca ha construido una arquitectura en la que Caracas puede mover crudo, recibir diluyentes, atraer a grandes petroleras occidentales y colocar incluso su oro en el mercado estadounidense, pero bajo reglas muy escritas en Washington, con pagos canalizados por cuentas bajo control de EE.UU. y con obligaciones periódicas de información a las autoridades estadounidenses.
Trump ha abierto así una vía de negocio, pero dentro de un carril muy estrecho. La licencia 46B permite a entidades estadounidenses importar, comprar, transportar y refinar petróleo venezolano. La 47 autoriza la venta de diluyentes estadounidenses a Venezuela, una pieza clave para mezclar y mover el crudo pesado de la Faja del Orinoco. La 48A deja enviar bienes, tecnología, software y servicios para petróleo, gas, petroquímicos y electricidad. La 49A permite negociar contratos condicionados para nuevas inversiones. La 51 autoriza importar, refinar y revender oro venezolano en EE.UU.
Dentro de ese esquema hay además una licencia hecha a medida para un grupo muy concreto de grandes petroleras occidentales. La 50A autoriza operaciones en el sector del petróleo y el gas en Venezuela a BP, Chevron, Eni, Maurel & Prom, Repsol y Shell. Es decir, Washington ha escogido a un puñado de compañías conocidas para pilotar parte de esta reactivación. Es una reapertura selectiva, administrada y con nombres propios.

Legislación estadounidense

En el caso de Repsol y de las demás petroleras incluidas en la 50A, los contratos con el Gobierno venezolano, Pdvsa o sus filiales deben regirse por leyes de EE.UU. y cualquier disputa debe resolverse en EE.UU. Además, cualquier pago monetario a una persona bloqueada debe ir a la cuenta que indique el Tesoro, y lo mismo ocurre con impuestos o regalías de petróleo y gas pagados al Estado venezolano o a Pdvsa. A eso se suma la obligación de remitir informes detallados a Washington con las partes implicadas, la descripción de las transacciones, las cantidades, los valores, las fechas y los pagos hechos al Gobierno de Venezuela, primero a los diez días de la primera operación y después cada 90 días.
Las restricciones no acaban ahí. También se prohíben operaciones con personas o entidades ligadas a Rusia, Irán, Corea del Norte, Cuba o China, impide desbloquear bienes ya sancionados y veta operaciones con buques bloqueados. Repsol, Chevron, Eni, Shell, BP y Maurel & Prom pueden operar solo dentro de un perímetro muy cerrado.
En el oro, el control es incluso más estrecho. La licencia correspondiente autoriza importar oro venezolano a EE.UU., refinarlo allí y revenderlo o reexportarlo, pero impone las mismas condiciones sobre contratos y pagos. Además, obliga a informes más frecuentes, cada 30 días, y exige documentación de seguimiento para determinar la cadena de custodia del oro. Y prohíbe expresamente la minería, la exploración, la producción o el refinado de oro dentro de Venezuela, así como la creación de nuevas empresas mixtas para esas actividades.

Opacidad en Washington

Así, Venezuela vende pero el dinero no entra libremente en Pdvsa ni en manos de los sancionados. Las operaciones quedan documentadas y sometidas a supervisión de Washington. Trump ha permitido que vuelva a venderse petróleo venezolano y que incluso se comercialice oro, pero no ha hecho público un cuadro claro de entradas, deducciones, comisiones, costes administrativos, calendario de pagos y destino final de los fondos.
El secretario de Energía, Chris Wright, aseguró en febrero que los primeros 500 millones ingresados pasaron por una cuenta en Qatar controlada por el Gobierno de EE.UU. Más tarde, según explicó, se abrió una cuenta en el Tesoro para que el dinero dejara de pasar por Doha.
Ese episodio de Qatar es revelador. La explicación oficial fue que el dinero debía quedar protegido frente a acreedores de Venezuela que podrían intentar embargarlo si entraba deprisa en una cuenta ordinaria en EE.UU. Es decir, el nuevo circuito no solo buscaba vigilar el dinero, sino blindarlo. Primero se improvisó una salida en Qatar. Después, una vez montado el esquema, el dinero pasó al Tesoro. Pero ahí empiezan las preguntas que siguen sin respuesta pública.
ABC preguntó al Departamento del Tesoro cómo se resolvió exactamente el problema de los acreedores al pasar de Qatar a una cuenta en EE.UU.; cuál es la ruta exacta del dinero en cada venta de crudo; quién cobra primero; qué parte se queda el ‘trader’ o intermediario, y si EE.UU. retiene algún porcentaje por administración. Al cierre de esta edición no obtuvo respuesta.
Hoy no se sabe de forma pública cuánto entra exactamente por cada cargamento, cuánto se descuenta por comisiones, cuánto cuesta el aparato administrativo que lo gestiona, cuánto retiene cada eslabón de la cadena y cuánto remanente recibe finalmente Venezuela. Tampoco está claro si la Casa Blanca controla en qué se gasta ese dinero una vez liberado o si simplemente vigila el recorrido hasta la transferencia.
La reapertura coincide con una emergencia energética global. La guerra con Irán y el cierre de facto del estrecho de Ormuz han empujado a Trump a buscar oferta donde antes veía solo un problema político. De ahí la prisa. De ahí también el agradecimiento repetido de la Casa Blanca hacia la nueva fase venezolana. Pero el cálculo tiene límites evidentes. Por Ormuz se mueve unos 20 millones de barriles diarios. Venezuela produce en torno a un millón. Incluso en el mejor escenario, su producción podría subir hasta unos 1,2 millones de barriles diarios a finales de 2026. Sería un aumento importante para Caracas, pero casi irrelevante para un mercado mundial que consume alrededor de 100 millones de barriles al día. Venezuela ayuda, pero no resuelve.

Corea del Norte y Bielorrusia firman un Tratado de Amistad y Cooperación

El presidente de Bielorrusia, Alexander Lukashenko, y el líder norcoreano, Kim Jong Un, han suscrito este miércoles un Tratado de Amistad y Cooperación entre ambos países, en el marco de la visita oficial de dos días del mandatario europeo a Pyongyang.«Las relaciones … de amistad entre Bielorrusia y Corea del Norte están entrando en una fase fundamentalmente nueva», ha anunciado Lukashenko, según ha recogido el diario bielorruso ‘Sovetskaya Belorussiya’, que agrega que el mandatario ha reivindicado como «valores compartidos» por ambas naciones al «patriotismo, la preservación de la memoria histórica y el respeto por la tercera edad».

A su vez, las partes firmantes han suscrito diez memorandos y acuerdos sobre temas relacionados con la cooperación científica y técnica, educativa, cultural, sanitaria, agrícola, informativa y deportiva, amén de un pacto con la Cámara de Comercio e Industria de Bielorrusia y el Ministerio de Exteriores del mismo país.

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John Müller

Defendiendo que en la actualidad «las potencias dominantes ignoran y violan abiertamente el Derecho Internacional», Lukashenko ha subrayado la importancia de que los «países independientes» cooperen «más estrechamente» en aras de proteger su soberanía y «mejorar el bienestar» de sus ciudadanos.
«Abogamos por un mundo multipolar basado en el respeto mutuo del principio de igualdad de los Estados, la no injerencia en los asuntos internos de los Estados y la consideración de los intereses de cada uno», ha asegurado el presidente de Bielorrusia.
El propio Lukashenko felicitó el lunes a Kim por su reelección como presidente de la Comisión de Asuntos Estatales, máximo órgano decisorio del país, que encabeza desde diciembre de 2011, cuando reemplazó a su padre, Kim Jong Il, tras su fallecimiento a los 69 años.

Dana Erlich, embajadora de facto de Israel: «España ha adoptado una posición extrema, que me sorprende y ningún otro comparte»

«La única lección que aprendió Irán de los ataques de junio es que tenía que ocultar mejor su infraestructura  nuclear», explica en una entrevista con 20minutos la encargada de Negocios y máxima responsable de la Embajada de Israel en España. «El régimen de Irán sabe sonreír cuando hay cámaras, pero financia organizaciones terroristas».La guerra de Irán está a punto de cumplir un mes y las consecuencias empiezan a sentirse en la economía global, lastrada por el auge del precio del petróleo y el gas. A pesar de las tímidas negociaciones de paz anunciadas por Donald Trump, la máxima responsable de la diplomacia israelí en España, Dana Erlich, advierte que «el régimen iraní miente» y asegura que Israel continuará la ofensiva hasta alcanzar sus objetivos: «Tenemos que eliminar las tres amenazas que ellos siguen desarrollando: el proyecto nuclear, sus misiles balísticos y la financiación de organizaciones terroristas como Hamás o Hezbolá».Mucha gente no entiende por qué EEUU e Israel han iniciado una guerra en Irán, ¿podría explicar los motivos de esta ofensiva?Hace años que el régimen iraní eligió el camino de la guerra y el conflicto armado. Lo ha demostrado a través de las amenazas de sus proxies, como Hezbolá o los hutíes del Yemen, y con ataques terroristas dirigidos directamente por Irán. También lleva años desarrollando un proyecto nuclear y de misiles balísticos y el pasado mes de junio decidimos actuar porque vimos que la amenaza era inminente. Entonces logramos eliminar parte de esa amenaza, pero desde junio hasta ahora hemos visto que Irán ha seguido mintiendo porque mientras mantenía negociaciones diplomáticas, estaba intentando ocultar su infraestructura nuclear y de misiles balísticos bajo tierra. La única lección que aprendió Irán de los ataques de junio es que tenía que ocultar mejor esa infraestructura y hemos entendido que teníamos que volver a actuar con rapidez.¿Tienen información de inteligencia que asegure que Irán está desarrollando armas nucleares?Cada informe que saca el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) dice que sus enviados no han tenido acceso a las instalaciones nucleares de Irán o que existen diferencias entre lo que dice el régimen iraní y lo que se encuentran sobre el terreno. El régimen iraní miente de forma pública y lo hemos vuelto a ver este fin de semana porque lanzó misiles contra la isla de Diego García, una base militar de EEUU a 4.000 kilómetros de distancia, cuando decía que solo estaba desarrollando misiles balísticos con 2.000 km de alcance. Significa que su capacidad es el doble de lo que habían dicho y que han mentido. El régimen iraní sabe sonreír cuando hay cámaras y un proceso diplomático en marcha, pero al mismo tiempo, sigue financiando organizaciones terroristas y desarrollando su infraestructura bélica.¿Cuáles son los objetivos de Israel en esta guerra contra Irán?Los objetivos son sencillos. Nosotros queremos vivir. Y cuando tenemos la amenaza inminente y existencial del régimen iraní, que públicamente dice que su objetivo es la eliminación de Israel, nosotros nos la tomamos en serio. Y vemos que tenemos que eliminar las tres amenazas que ellos siguen desarrollando: el proyecto nuclear, los misiles balísticos y las organizaciones terroristas como Hamás, Hezbolá, los hutíes o las milicias de Irak, que el régimen iraní está capacitando, financiando y empujando para que ataquen a Israel u objetivos israelíes y judíos en todo el mundo.Nosotros queremos vivir. Y cuando tenemos la amenaza del régimen iraní, que dice que su objetivo es la eliminación de Israel, nosotros nos la tomamos en serioPara lograr esos objetivos, ¿es necesaria la caída del régimen de los ayatolás?Es necesario que la ideología y la política del régimen cambien. Cómo se hace eso y qué régimen debe haber en el futuro es una decisión que corresponde al pueblo iraní. Nosotros, lo que vemos, es que hay un régimen que no es legítimo, sino un régimen fanático y asesino, que está usando herramientas e instituciones internacionales, como la ONU, mientras llama públicamente a la destrucción de otro país. Y las amenazas no son solo palabras, sino ataques que, además, no se han limitado contra objetivos israelíes o judíos. Ahora hemos visto que los propios países del Golfo han sido atacados.En Irán hay un régimen que no es legítimo, sino fanático y asesino, que está usando instituciones internacionales como la ONU, mientras llama públicamente a la destrucción de otro país»La muerte de Alí Jamenei y de buena parte de la cúpula del régimen iraní no han provocado su caída, ¿es un régimen más sólido de lo que parecía?Es un organismo muy grande. Nosotros a veces lo comparamos con un pulpo porque tiene varios tentáculos, varias manos y organizaciones. Sabemos que la caída de Jamenei o del líder de la Guardia Revolucionaria no es suficiente, sino que se necesita algo más, pero ha sido un primer paso muy importante y necesario para demostrar que este régimen no puede seguir así. Vemos que las fuerzas de la Guardia Revolucionaria todavía están activas y el Basij, que es la policía interna que controla y reprime a la población, sigue con sus funciones. Para eliminar al régimen iraní, hay que actuar contra cada uno de estos organismos.Después de las protestas masivas que vimos en Irán a principios de este año, ¿esperaban un levantamiento del pueblo iraní contra el régimen, que no se ha producido?Me parece que no estamos en esa fase todavía, pero Irán está apagando internet e intentando desconectar a su población para evitar que se reproduzcan las protestas. Vemos que está ejecutando a manifestantes para intimidar a quien piense en levantarse y de eso no habla demasiado la prensa internacional porque el régimen lo está ocultando. Nosotros queremos que el pueblo iraní viva libre y seguro porque ahora no lo está bajo el régimen que dirige el país. ¿Israel ha empujado a Estados Unidos a la guerra?No, porque aunque para nosotros se trata de una amenaza existencial, Estados Unidos entiende que el régimen iraní nunca debe tener las capacidades nucleares que ahora tiene. Y vemos que los países del Golfo, de la OTAN, de la Unión Europea, Australia o Canadá también entienden esa amenaza porque no solo afecta a Israel, sino que se trata de una amenaza regional o, incluso, mundial. EEUU ha intentado negociar por la vía diplomática, pero todos hemos visto que Irán solo intentaba ganar tiempo con ese proceso para seguir avanzando en sus proyectos nuclear, balístico y terrorista.Los países europeos no han respondido a la llamada de Donald Trump para desbloquear el estrecho de Ormuz, que está provocando una crisis energética global. ¿Esperaba más implicación de los países europeos?En los últimos días ya hemos visto que varios países europeos han declarado que hay que trabajar juntos para abrir el estrecho de Ormuz y creo que hay que darles tiempo. La diplomacia es importante y hay que seguir por ese camino de diálogo con los países que quieren dialogar porque en Europa también entienden que hay que trabajar juntos frente a la amenaza iraní. Es cierto que hay que actuar y no sé todavía cómo se hará, pero sí que vemos que hay intenciones y eso es un primer paso muy importante porque el régimen iraní sigue con mucha atención todas las declaraciones que se producen. Nuestro poder está en actuar juntos como comunidad internacional.El Gobierno español ha liderado en Europa las críticas a la ofensiva de EEUU e Israel contra Irán, ¿cómo valora esa postura?Quiero aclarar que no está liderando nada porque no vemos que otros países europeos sigan ese mensaje. El Gobierno español ha adoptado una posición extrema, que me sorprende y que ningún otro país comparte. Su postura es tan extremista que el régimen iraní se lo ha agradecido públicamente, incluso con fotos y mensajes de agradecimiento al presidente español pegadas en misiles iraníes, que no solamente van dirigidos contra Israel, sino contra muchos países de toda la región. El Gobierno español ha recibido agradecimientos de Hamás, de los hutíes y del régimen iraní, todos ellos enemigos de los valores de Occidente y de la democracia. Creo que debería preguntarse a quién está apoyando.La postura del Gobierno español es tan extremista que el régimen iraní se lo ha agradecido públicamente, incluso con fotos y mensajes de agradecimiento al presidente español pegadas en sus misiles»Desde Israel se ha acusado a Pedro Sánchez de utilizar «eslóganes simplistas» por enarbolar la bandera del ‘no a la guerra’. ¿Lo comparte?Yo tampoco quiero la guerra y digo ‘no a la guerra’ que el régimen iraní ha lanzado contra Occidente desde hace décadas. Pero es un poquito simple usar esa frase en un conflicto como el actual contra un régimen fanático, radical y terrorista. Usar esos eslóganes alegremente no ayudan a nadie y, desde luego, no ayudan a la población iraní, ni a las mujeres ni a la población LGTBI que está siendo asesinada en Irán. Yo no quiero la guerra, pero cuando un país nos está atacando de forma constante y sistemática, no solo tenemos el derecho, sino la obligación de defendernos.Sánchez ha comparado la guerra en Irán con la de Irak, porque entonces se dijo que Sadam Hussein tenía armas de destrucción masiva, que luego no existían. ¿Es distinto en esta ocasión?Me parece que es una comparación equivocada porque no se puede comparar lo que pasó en 2003 con lo que está haciendo el régimen iraní. Entiendo que usar esas comparaciones tiene un impacto político interno en España porque a muchos españoles les recuerda momentos dolorosos, pero creo que los ciudadanos saben que no hay comparación posible porque la amenaza de Irán es real y, además, no es tan lejana. No solamente por sus misiles balísticos capaces de alcanzar países de la UE, sino porque el régimen iraní ha financiado grupos terroristas en Europa. Incluso ha financiado infraestructura de Hezbolá, que estaba operando en España. Estamos hablando de una amenaza contra la forma de vida en Occidente. Yo tampoco quiero la guerra y digo ‘no a la guerra’ que el régimen iraní ha lanzado contra Occidente desde hace décadasEspaña anunció hace un par de semanas la retirada definitiva de su embajadora en Israel, ¿qué le parece la medida?Entiendo que responde a la necesidad de igualar la situación porque Israel retiró a la embajadora en mayo de 2024 y desde entonces estoy yo al frente de la misión diplomática como encargada de Negocios. Lo único que me sorprende es la decisión de hacerlo en este momento, que una vez más ha recibido la felicitación del régimen iraní y de distintas organizaciones terroristas. Cuando constantemente recibes agradecimientos de esas organizaciones, quizás tu mensaje tiene que cambiar.Entiendo que el gobierno israelí tampoco contempla volver a tener a corto plazo un embajador en España.No lo tenemos previsto porque me parece que algo tendría que cambiar para que volviéramos a esa posición. Aun así, nosotros estamos aquí para seguir trabajando y este año celebramos que se cumplen 40 años de las relaciones diplomáticas entre ambos países. Sabemos que tenemos nuestras diferencias con el Gobierno, pero estamos aquí para crear puentes y lazos con los ciudadanos españoles, con las instituciones y con autoridades autónomas. Sabemos que hay mucho para hacer juntos. ¿Cómo definiría la relación actual con el Gobierno de España?Tenemos nuestras diferencias, eso es algo que no va a sorprender a nadie, pero el rol de los diplomáticos es mantener las conversaciones incluso cuando no estamos de acuerdo. Cuando vemos que ya no es una crítica legítima y se cruza la línea hacia comentarios e iniciativas antisemitas, nuestro trabajo es defender y trasladar la preocupación de las comunidades judías de España, de ciudadanos españoles judíos, que tienen miedo por lo que ven en las calles y por el surgimiento del antisemitismo.¿Ve antisemitismo en el Gobierno español?Cuando vemos un llamamiento general a boicotear todo lo que tiene que ver con Israel, no solamente con su gobierno, se está cruzando la línea del antisemitismo y eso nos preocupa. Nosotros siempre decimos que la crítica es legítima, pero aquí vemos una ola de odio que no solo no se frena desde el Gobierno, sino que hay representantes oficiales que la promueven. Hay ministros que dicen que la amenaza es Israel en lugar de Irán. Si un representante oficial cree que Israel, un aliado de la OTAN, de la Unión Europea y de España, es la amenaza, el problema es grave y manda un mensaje muy problemático.La crítica es legítima, pero en España vemos una ola de antisemitismo que no solo no se frena desde el Gobierno, sino que hay representantes oficiales que la promueven»Habla de 40 años de relaciones diplomáticas con España. ¿Recuerda algún momento en el que esas relaciones hayan sido peores que las actuales?No me gusta verlo de una forma categórica. Prefiero mirar lo que hemos hecho en el pasado y enfocarme en lo que todavía podemos hacer juntos. Cuando trabajamos juntos es en beneficio de los ciudadanos españoles e israelíes. Prefiero no hablar de peores momentos, sino pensar en mejores futuros momentos.Volviendo a la guerra de Irán, Donald Trump ha anunciado una pequeña tregua y la apertura de negociaciones con Irán, ¿qué hay que negociar?Lo que necesitamos es que el régimen iraní cese el desarrollo de su programa nuclear, detenga su proyecto balístico y deje de financiar a organizaciones terroristas, pero sabemos que antes de lanzar esta operación militar había puesto muchas precondiciones a las negociaciones. Un aspecto básico es, por ejemplo, saber dónde están los kilos de uranio enriquecido que tiene el régimen y que pueden servir para fabricar bombas atómicas. Sabemos que ellos están preocupados porque los ataques han tenido impacto en el liderazgo del régimen, pero tenemos que ver si van en serio. Para llegar a una solución, las amenazas tienen que ser eliminadas de verdad.Aunque Trump ha dicho que hay negociaciones en marcha, Irán lo ha negado, ¿a quién debemos creer?Perdón, pero ¿cómo se puede hacer esa comparación? Estamos hablando de un régimen fanático, que masacra a su población y que invierte mucho dinero en misiles e instalaciones nucleares, mientras sus ciudadanos no llegan a fin de mes. Yo sé que el régimen iraní miente porque lo ha hecho, lo está haciendo y lo va a seguir haciendo. ¿Israel está participando en esas negociaciones de paz?Es pronto para hablar de ese proceso, pero nosotros seguimos con los objetivos previstos en esta operación. Estados Unidos ha detenido, al menos momentáneamente, sus ataques, pero Israel ha seguido bombardeando Irán, ¿tienen una hoja de ruta distinta a la de Washington?No estamos hablando de una tregua porque Trump ofreció ese alto el fuego y no fue aceptado por Irán. Pero nuestra cooperación y coordinación con los Estados Unidos es completa desde el proceso de planificar esta operación hasta los objetivos que se han logrado y los que todavía faltan por alcanzar. Estamos coordinados al 100% y los ejércitos de los dos países están operando juntos. Los objetivos son muy sistemáticos en el sentido de que primero tenemos que eliminar la amenaza de los misiles y después ver cómo se elimina la infraestructura de esos misiles y las instalaciones nucleares. Es un proceso y estamos coordinados.Empezamos esto para eliminar la amenaza que supone el régimen iraní, tenemos esa capacidad y vamos a seguir hasta que cumplamos con ese objetivo¿Israel podría continuar la guerra en solitario, en caso de que EEUU alcance un acuerdo de paz con Irán?No quiero hablar de operaciones militares hipotéticas, pero nosotros empezamos esto para eliminar la amenaza que supone el régimen iraní, tenemos esa capacidad y vamos a seguir hasta que cumplamos con ese objetivo. Espero que podamos eliminar la amenaza de una forma que pueda dar tranquilidad y estabilidad a nosotros y a toda la región.Irán también ha atacado a otros países del Golfo como Bahréin, Qatar o Emiratos. ¿Cree que podrían llegar a responder militarmente contra Teherán?Veremos lo que deciden hacer, pero en los países del Golfo hay una preocupación muy clara respecto a Irán y ya están hablando sobre qué pasos dar contra el régimen iraní. Estamos viendo mensajes muy claros, como el del gobierno del Líbano, que no quiere que su país esté secuestrado por Hezbolá y no quiere que siga operando desde su territorio. Ha expulsado al embajor iraní y está haciendo llamamientos a Hezbolá para que deje de atacar a Israel. Nosotros tenemos que ayudar a la población del Líbano y a su gobierno, que ha tenido la valentía de pronunciarse en contra de la organización terrorista Hezbolá, financiada por el régimen iraní.Es cierto que el Líbano ha expulsado al embajador iraní, pero también ha condenado la ofensiva de Israel en territorio libanés. ¿Cuál es el objetivo de esa operación?Tenemos que eliminar la amenaza de Hezbolá en el Líbano porque el pasado 2 de marzo rompió unilateralmente el alto el fuego y volvió a lanzar misiles, drones y cohetes contra la población civil de Israel. Desde entonces, hay lanzamientos diarios y esa amenaza tenemos que pararla porque lo mínimo que tenemos que hacer como país es defender a nuestra población. El gobierno del Líbano culpa a Hezbolá y al régimen iraní, pero su ejército no tiene poder para verificar el proceso de desarme de Hezbolá, que tampoco tiene ninguna intención de desarmarse. Y lo que tenemos que hacer como comunidad internacional es asegurarnos de que la población libanesa no esté secuestrada por el yugo de Hezbolá.Tenemos que parar la amenaza de Hezbolá en el Líbano porque lo mínimo que tenemos que hacer como país es defender a nuestra población»El ministro de Finanzas israelí, Bezalel Smotrich, ha dicho esta semana que Israel debería anexionarse todo el sur del Líbano hasta el río Litani. ¿Esa anexión entra dentro de los planes de su gobierno?A lo largo de la guerra escuchamos diferentes comentarios que se dicen. Ese solo es un comentario más de una persona determinada, pero no es una decisión del gobierno de Israel y no es algo que se esté debatiendo en estos momentos.Lo que sí hemos visto es la destrucción de los puentes sobre el río Litani para aislar el sur del Líbano del resto del país. ¿Esa decisión no va un poco en la línea marcada por Smotrich? Cuando el enemigo se está aprovechando de esas infraestructuras, la ley internacional permite actuar contra ellas y, por lo tanto, se convierten en objetivos legítimos. Nosotros vimos que Hezbolá estaba utilizando esos puentes para acumular fuerzas y hemos tenido que actuar para cortarle esa posibilidad.La relatora de la ONU, Francesca Albanese, ha pedido esta semana investigar, por torturas a palestinos, a tres ministros israelíes: Israel Katz (Defensa), Itamar Ben-Gvir (Seguridad Nacional) y Bezalel Smotrich (Finanzas). ¿Qué opinión le merece?Esa persona no es una representante legítima de la ONU porque ha negado el derecho de Israel a existir. Su visión es muy parcial y antisemita, como así lo han dicho también países como la República Checa, Alemania o Francia, que han pedido su dimisión. No se puede tomar en serio ningún informe ni ninguna declaración de esta persona, ni siquiera vale la pena comentarlos.Respecto a Gaza, ¿cómo está la situación? ¿cómo avanza la segunda fase del plan de paz, que contempla el desarme de Hamás y la retirada de las tropas israelíes de la Franja?El ejército de Israel se ha retirado hasta la línea amarilla, pero lo que vemos es que Hamás no tiene ninguna intención de desarmarse y nadie lo está denunciando. Nosotros estamos preocupados porque no puede haber futuro para Gaza si Hamás sigue controlando la región. Es una parte básica del acuerdo de alto el fuego y de la resolución 2803 de Naciones Unidas. No diría que el proceso está estancado, pero Hamás no está cumpliendo su parte del desarme. Es un proceso largo y nosotros seguimos ahí para asegurarnos de que Hamás no se recupera ni vuelve a llenar cualquier vacío de poder.

¿Por qué el déficit de atención de Trump es tan peligroso en la guerra contra Irán?

Durante estos desesperados días –con más atención de lo habitual para Donald Trump, que ya es decir– se han multiplicado las especulaciones sobre su salud mental. Ante el cada vez más evidente fiasco de la guerra contra Irán, un diagnóstico que podría ayudar a … explicar cómo el comandante en jefe toma sus decisiones más trascendentales podría ser el de Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH).
Desde el inicio de las hostilidades, según desvela la cadena NBC, el Pentágono informa a Trump con un vídeo que muestra imágenes de los ataques más grandes y exitosos contra objetivos iraníes realizados durante las 48 horas anteriores. El montaje diario suele durar unos dos minutos y ha sido descrito como una sucesión de clips con «cosas explotando».

El presidente, más inclinado al solipsismo que a leer, también se informa a través de conversaciones con sus principales asesores, aunque suele desconectar cuando le llevan la contraria. Con tanto sesgo y tan poca información, hay más que sospechas de que en el despacho oval se están tomando decisiones al margen de la realidad y los procedimientos adoptados por el gobierno federal desde el inicio de la Guerra Fría.
Dentro de la estructura de la Casa Blanca, la principal herramienta a disposición del presidente es su Consejo de Seguridad Nacional. El problema es que la plantilla de 350 especialistas dedicados a discernir, planificar, y coordinar la diplomacia, la seguridad y la defensa de EEUU se ha visto cercenada a menos de la mitad. Con el pluriempleado Marco Rubio asumiendo la dirección de un órgano que siempre había contado con más profesionales que pelotas, y ha sido liderado por figuras de la talla de Henry Kissinger.
Más allá de la inconstitucionalidad o la inmoralidad de esta guerra, resulta imposible ignorar la carencia de planificación estratégica demostrada en estas últimas cuatro semanas. Todo este caos es la consecuencia lógica de un proceso de toma de decisiones dominado por la impulsividad, el narcisismo y la aversión a la complejidad.

El sistema de clientelismo intelectual antiliberal de Viktor Orban

El truco para resolver el cubo de Rubik, un astuto juguete húngaro, consiste en manipular la estructura girando las piezas en los puntos adecuados hasta que todo encaja en su sitio. Resulta que los niños de Budapest no son los únicos hábiles manipuladores y … expertos en tergiversar de Hungría. Desde que recuperó el cargo de primer ministro en 2010, Viktor Orban ha manipulado metódicamente los medios de comunicación y la vida intelectual del país para alinearlos perfectamente con su partido, el Fidesz –el truco ha funcionado tan bien que sería imprudente apostar en contra de que el grupo de Orban se imponga en las elecciones del 12 de abril, aunque vayan por detrás en las encuestas–. Sin embargo, remodelar el orden ideológico en un país de 10 millones de habitantes es pan comido para alguien de la talla global que él mismo se atribuye, como resolver una sola cara del cubo de Rubik. En los últimos años, su régimen «orgullosamente iliberal» ha exportado su marca de propaganda conservadora más allá de sus fronteras. Que los europeos estén advertidos: el megáfono de Budapest les está atronando.
Este nuevo complejo industrial iliberal es tan multifacético como ese maldito cubo. En los últimos años, han surgido multitud de sitios web, revistas, institutos, think tanks, conferencias y entidades educativas para influir en el discurso no solo en Hungría, sino también en toda la Unión Europea. Bruselas solía ser un lugar de regateos tecnocráticos. Ahora es un campo de batalla para los guerreros culturales conservadores deseosos de difundir el mensaje orbanita: más patriotismo y madres que se quedan en casa, menos migrantes y normas ecológicas. Además de su inclinación por la retórica nativista, los miembros de esta internacional reaccionaria tienen dos cosas en común: financiación procedente de Hungría y una habilidad infalible para decir cosas buenas sobre los actuales dirigentes húngaros. Puede que sea una coincidencia. Sin embargo, uno sospecha que no lo es. Sin duda, a la derecha estadounidense del «Make America Great Again» le viene muy bien tener a mano un emisario europeo que le ayude a la hora de criticar a Bruselas.

Hoy en día es posible vivir en una burbuja intelectual creada por las mentes más brillantes que los apparatchiks de Budapest pueden permitirse. Uno podría empezar el día leyendo Brussels Signal, una web con vínculos húngaros que celebra cada vez que los populistas europeos ganan terreno –algo bastante frecuente últimamente–. Una iniciativa mediática relacionada, Remix News, publica noticias sobre delitos cometidos por migrantes en Europa; otra, The European Conservative, ofrece contenidos más serios sobre cuestiones políticas. Se puede dedicar la tarde a leer el último informe del think tank MCC Brussels sobre cómo los globalistas «woke» están llevando a Europa a la ruina. Para debatir todo esto en persona, uno puede acudir a la «Hungary House» de Bruselas, un recinto palaciego que abrió sus puertas en 2024 y que pronto acogió la presentación de un libro de Jordan Bardella, aliado francés de Fidesz. El calendario está poblado de conferencias en las que participan pensadores conservadores –a menudo con la presencia de Orban, ¿quién si no?–.

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Agustín Pery

Un consumidor desprevenido de este tipo de contenidos puede no darse cuenta de que el régimen húngaro es la fuerza motriz que se encuentra detrás de sus propios aplausos. Brussels Signal, que no tiene publicidad ni vende suscripciones, es una creación de un antiguo asesor político de Fidesz. Muchas de las conferencias y publicaciones que promueven el credo conservador húngaro están discretamente financiadas por entidades cuasiestatales que desembolsan decenas de millones de dólares al año. MCC Brussels, a pesar de tener solo cuatro años de vida, se encuentra entre los think tanks mejor financiados de Bruselas, gracias a una generosa subvención del Mathias Corvinus Collegium, un centro de investigación de Budapest. En la práctica, es un brazo de la casta orbanista: en 2020 se le asignaron más de 1.000 millones de dólares en activos, incluidas lucrativas participaciones en la compañía petrolera nacional de Hungría, y está presidido por un colaborador cercano de Orban.
Las distintas partes del megáfono de Budapest afirman trabajar de forma independiente entre sí. Algunas propugnan una especie de línea thatcherista –destacan los partidarios del Brexit descontentos–; otras son más claramente del tipo «iglesia y familia». No obstante, el efecto es el de una cámara de eco conservadora, en la que un pensador financiado por Hungría ensalza las virtudes de otro pensador financiado por Hungría –que pronto le devolverá el favor–. Los lazos con Estados Unidos son profundos. El 21 de marzo, la «conferencia CPAC», de adoración a Trump, llegará a Budapest por quinta vez –financiada indirectamente por los contribuyentes húngaros–.

Los húngaros están especialmente capacitados para detectar cuándo la conformidad ideológica se vuelve excesiva

¿Cuál es el sentido de todo esto? Frank Furedi, el director de MCC Brussels, nacido en Hungría, habla de la necesidad de una «intelectualidad alternativa» para contrarrestar el pensamiento único liberal imperante. Habiendo vivido bajo la opresión comunista, los húngaros están especialmente capacitados para detectar cuándo la conformidad ideológica se vuelve excesiva. En los días de la hoz y el martillo, antes de 1989, la prueba de pureza ideológica consistía en proclamar la dictadura del proletariado. Ahora, dicen los orbanistas, los burócratas de Bruselas imponen su creencia en los derechos LGBTIQ+, la financiación de Ucrania y demás con igual desparpajo opresivo.

Imparcial y equilibrado

La diversidad de opiniones es un objetivo loable; incluso los pensadores financiados por el Estado pueden aportar argumentos válidos. Sin embargo, parte del objetivo del megáfono de Budapest no es predicar, sino acallar. El núcleo de sus diatribas es que Orban es perseguido por la eurocracia atea –que en los últimos años ha retenido miles de millones de euros de fondos de la UE destinados a los húngaros– debido a sus posturas conservadoras y a favor de la familia. Esa afirmación ignora la verdadera razón: los responsables de la UE se oponen a la forma sistémica en que Fidesz ha amordazado a la sociedad civil, enriquecido a familiares y amigos y socavado el Estado de derecho. Los aliados de Orban plantean el conflicto como «globalistas contra soberanistas». «La UE contra los destructores de la democracia» se acerca más a la verdad.
Este ministerio de propaganda no oficial podría estar en las últimas –o apenas empezando–. El partido opositor Tisza, que va en cabeza en las encuestas, afirma que estrangulará la red ideológica orbanita si gana. Sin embargo, en un giro que haría las delicias de los aficionados al Rubik, podría aparecer un nuevo apoyo. El Departamento de Estado estadounidense, en manos del movimiento MAGA, está deseoso de «cultivar la resistencia» en Europa. Se dice que quiere regar de dinero a aquellos portavoces que reciben la generosidad estatal húngara. Los populistas que lamentan la intromisión del Estado en la vida de las personas sin duda se resignarán a la ironía.
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El dilema de los países del Golfo: pasar o no al ataque contra Irán

Casi un mes después de que Israel y Estados Unidos comenzaran una guerra contra el régimen islamista de Irán, los aliados de Washington están cada vez más cerca de unirse a la lucha contra el régimen de los ayatolás. Desde el 28 de … febrero los territorios de Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Arabia Saudí, Kuwait y Baréin han sido víctimas de lanzamientos de misiles balísticos y drones por parte de Teherán. Desde el inicio de la guerra, Irán ha lanzado casi 5.000 misiles y drones contra los Estados del Golfo. Sus ataques se han dirigido contra infraestructuras de petróleo y gas, aeropuertos, bases estadounidenses y, en muchos casos, barrios residenciales, zonas diplomáticas y lugares turísticos.

Aunque hasta ahora estos países han estado defendiéndose de los ataques iraníes a través de sus sistemas antimisiles, la paciencia parece estar llegando a su fin y cada vez son más los indicios de que estarían sopesando unirse a la guerra.
La agencia norteamericana Bloomberg publicaba este miércoles, citando a varias personas con conocimiento de la situación, que los principales vecinos árabes del golfo Pérsico están considerando unirse a la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, y podrían verse obligados a hacerlo si Teherán sigue atacando sus infraestructuras críticas.

Ataques continuados

En las últimas 24 horas, Baréin, Kuwait, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos interceptaron drones y misiles disparados por Irán. Teherán ha estado justificando estos ataques a los Estados del Golfo, ya que para ellos son objetivos legítimos porque Estados Unidos utiliza su espacio aéreo y territorios para atacarlos.
Esta noticia se conoce tras el envío de tropas por parte de Estados Unidos a la zona y la publicación del plan de 15 puntos de Trump para finalizar la guerra con Irán. Según medios estadounidenses, entre 2.000 y 3.000 soldados de la 82ª División Aerotransportada del Ejército tienen previsto desplegarse en los próximos días. Este sería el último despliegue de tropas estadounidenses en el esfuerzo bélico contra Irán, después de que funcionarios estadounidenses anunciaran que miles de infantes de marina a bordo de varios buques de la Armada se dirigían a la región.

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A orillas del Estrecho de Ormuz

Carlota Pérez

Los Estados del Golfo, si bien aún no llegan al extremo de desplegar abiertamente a sus fuerzas armadas en el conflicto, una línea que los gobernantes árabes esperaban no cruzar, la presión aumenta a medida que Irán amenaza con ejercer una mayor influencia sobre la región rica en energía.
Arabia Saudí accedió recientemente a permitir que las fuerzas estadounidenses utilizaran su base aérea Rey Fahd, en el oeste de la península arábiga. Antes del inicio de los combates, el reino había declarado que no permitiría que sus instalaciones ni su espacio aéreo se utilizaran para atacar a Irán, un intento por mantenerse al margen de la guerra que fracasó cuando Teherán comenzó a lanzar misiles y ataques con drones contra importantes instalaciones energéticas saudíes y la capital, Riad.
«La paciencia de Arabia Saudí ante los ataques iraníes no es ilimitada», declaró el ministro de Asuntos Exteriores saudí, Faisal bin Farhan, a los periodistas la semana pasada tras una serie de ataques iraníes contra la infraestructura energética del Golfo. «Creer que los países del Golfo son incapaces de responder es un error de cálculo».

«La paciencia de Arabia Saudí no es ilimitada. Creer que los países del Golfo son incapaces de responder es un error de cálculo»

Faisal bin Farhan
Ministro de Asuntos Exteriores saudí

Cierre de lugares de influencia iraníes

Mientras tanto, los Emiratos Árabes Unidos están comenzando a tomar medidas enérgicas contra los activos de propiedad iraní, lo que amenaza una fuente de financiación clave para los gobernantes de Teherán, al tiempo que debaten si enviar a su Ejército al conflicto y ejercen presión contra un alto el fuego que deje intacta parte de la capacidad militar de Irán.
Por ejemplo, el Hospital Iraní y el Club Iraní en Dubái han sido cerrados. «Ciertas instituciones directamente vinculadas al régimen iraní y a la Guardia Revolucionaria Islámica serán clausuradas mediante medidas selectivas tras comprobarse que han sido utilizadas indebidamente para promover agendas que no benefician al pueblo iraní y en violación de la legislación de los Emiratos Árabes Unidos», declaró el Gobierno, en relación al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica.
Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos dedicaron la mayor parte de los últimos cinco años a intentar estabilizar sus lazos con la República Islámica —un régimen teocrático chiita al que desde hace tiempo consideran que intenta extender su ideología e influencia al resto de la región—, en gran medida para prevenir el tipo de conflicto que ahora asola la región.
Si bien cada país del Golfo ha estado movilizando sus capacidades militares para defenderse, se están llevando a cabo conversaciones sobre qué se puede hacer conjuntamente para hacer frente a Irán con la ayuda de aliados internacionales, asegura Bloomberg.

Dudas sobre la intervención

Pero también existen dudas sobre si participar o no activamente en la guerra. El asesor presidencial emiratí Anwar Gargash afirma que los Emiratos Árabes Unidos no necesitan «equipos ni tropas tanto como claridad de posiciones y saber en quién se puede confiar en tiempos difíciles». Gargash, un personaje relevante en la política emiratí, hace referencia a la imprevisibilidad que parece haber en la estrategia de Washington en esta guerra.
Gargash añadió que «los Emiratos Árabes Unidos han demostrado su capacidad para afrontar los desafíos y resistir»; sin embargo, necesitan mayor información sobre el apoyo que recibirían por parte de EE.UU.
En una línea similar se mostró el embajador de Qatar ante las Naciones Unidas este miércoles: «Atacar a un Estado que no es parte en el conflicto y que no ha permitido el uso de su territorio en las hostilidades constituye una violación del derecho internacional y socava la paz y la seguridad internacionales», declaró Hind Bint Abdul Rahman Al Muftah en Ginebra.
«Nos hemos desvinculado de esta guerra desde el principio y nos hemos negado a participar en su escalada. Sin embargo, los iraníes siguen atacándonos a nosotros y a otros países vecinos.»