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Así ha frenado Trump el regreso de María Corina para sostener a Delcy tras el terremoto

El viernes, mientras los equipos de rescate seguían buscando supervivientes entre los edificios hundidos de La Guaira y Caracas, Donald Trump habló por teléfono con Delcy Rodríguez. El presidente quería ofrecer toda la ayuda posible y dar garantías de que Estados Unidos estaría junto … a los venezolanos ante un terremoto cuyas víctimas se contaban por miles, quizá por decenas de miles.
La conversación telefónica, confirmada por fuentes norteamericanas, se produjo en plena emergencia y cuando la estructura interina del régimen surgida tras la captura de Nicolás Maduro estaba bajo gran presión popular. Según esas fuentes, Trump transmitió a Rodríguez su respaldo, como suele hacer en semanas recientes. Y le dijo algo más: María Corina Machado había tomado la decisión de regresar a Venezuela tras meses fuera del país y era necesario minimizar cualquier tensión.

Washington necesitaba toda la cooperación del régimen para coordinar la ayuda, abrir corredores logísticos, facilitar la llegada de equipos estadounidenses de rescate de élite y preservar una relación que la Administración Trump considera esencial para la estabilidad del país en lo económico y, ahora, en la tarea urgente de salvar vidas tras un desastre que ha superado al Estado venezolano.

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DESDE LA CASA BLANCA

David Alandete

Una parte del equipo de Trump había argumentado ya ante el presidente que la vuelta de Machado, en mitad de una tragedia nacional y con miles de familias buscando desaparecidos, podía alterar por completo el precario equilibrio en Venezuela. Pero, en un primer momento, desde la Casa Blanca no se expresó claramente un bloqueo ni una oposición activa a ese viaje. Al menos, esa desaprobación no quedó percibida como tal por el equipo de Machado, según fuentes venezolanas.
La líder opositora había decidido ya que no podía seguir fuera de su país por más tiempo. Había permanecido en el extranjero desde su salida clandestina de Venezuela en diciembre, cuando cruzó el Caribe en una pequeña embarcación rumbo a Curazao, territorio neerlandés, antes de continuar a Noruega para recoger el Nobel de la Paz.
Desde entonces había insistido en que su salida era temporal. Vino a Washington y se reunió dos veces con Trump. Ser recibida cara a cara por un presidente de Estados Unidos es un privilegio reservado a muy pocos dirigentes extranjeros y suponía un reconocimiento implícito de la relevancia que Washington concedía a la opositora venezolana.

El Nobel y Trump

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Eso ocurría pese a las críticas iniciales de algunos sectores de la Administración Trump por haber recibido el Nobel de la Paz, un galardón que el presidente estadounidense ambicionaba, y pese a las conclusiones de la inteligencia estadounidense de que el Ejército venezolano no facilitaría una transición desde la dictadura hacia quienes se impusieron legítimamente en las elecciones de 2024, según las actas.
La primera reunión con Trump, la de la dedicación del Nobel en enero, fue muy cordial. El presidente quedó satisfecho y así lo dijo después a los medios. La segunda, en marzo, tuvo un punto de tensión, sobre todo por la determinación de Machado de volver a su país, más que por su expectativa de que Washington concretara un calendario electoral.
Que Machado aceptó durante un tiempo lo que le pedía la Casa Blanca lo demuestra el hecho de que, tras esa segunda visita, mantuvo un perfil muy bajo en Washington. Apenas hizo pronunciamientos públicos sobre su regreso o sobre las elecciones y acató la perspectiva de Trump sin disentir abiertamente. La vuelta quedaba supeditada, en la práctica, al calendario que marcara Trump y su equipo.
Todo eso quedó alterado por el terremoto.
La devastación, la cifra de muertos y heridos, la falta de acompañamiento visible del régimen en las calles y las denuncias sobre obstáculos a los voluntarios llevaron a Machado a concluir que debía regresar para acompañar a los venezolanos. Delcy Rodríguez, mientras tanto, acudió a una visita controlada, protegida por un fuerte dispositivo de seguridad y vestida con una prenda de lujo. A Diosdado Cabello se le vio enfrentado a un rescatista estadounidense que trataba de acceder a una zona de la que procedían gritos de auxilio.
El equipo de Machado trasladó a la Administración Trump que renunciaría a hacer política o activismo y que su presencia se centraría en ayudar en los rescates y apoyar a los voluntarios, como tantos otros venezolanos.
El viernes 26 de junio despegó desde Virginia en un avión privado con rumbo a Curazao, la isla neerlandesa situada frente a la costa venezolana. El vuelo había sido autorizado por autoridades estadounidenses, según dos fuentes norteamericanas conocedoras de la operación. Allí debía encontrarse con un equipo de seguridad privada y estudiar una entrada posterior a Venezuela.
Pero el avión no llegó a Curazao.
Cuando había alcanzado Carolina del Norte, funcionarios estadounidenses se pusieron en contacto con el entorno de Machado. Delcy no aceptaría su regreso y aquello suponía, según esas fuentes, un grave riesgo para la líder opositora. Además, las autoridades neerlandesas, responsables de Curazao, recibieron señales de que un cruce hacia Venezuela no sería autorizado, lo que podía generarles un problema diplomático y operativo.
Machado dio la vuelta.
ABC habló con una fuente de la Administración Trump que aseguró que se había comunicado al equipo de Machado que no contaría con protección estadounidense y que se exponía a quedar a merced del régimen o de cualquier incidente de seguridad. El equipo de Machado negó ese extremo. Asegura que en ningún momento solicitó ni recibió una oferta de protección y que solo se habló de la idoneidad del viaje. Insisten en que no se solicitó de ningún modo esa protección.
La cuestión de la seguridad se convirtió después en el centro de una disputa.
Una filtración a Axios, publicada el miércoles, describió la voluntad de Machado de regresar como «grotesca», un ataque durísimo desde el anonimato. Un responsable de la Administración Trump afirmó que no se trataba solo de ayuda y sugirió que la opositora esperaba garantías de protección de Estados Unidos. «Si está junto a marines estadounidenses, no le pasará nada. Y parecerá que ella está al mando. ¿Ahora qué, la instalamos?», resumió esa fuente en Axios.

Alarma en Washington

En la Casa Blanca se había impuesto una evaluación política mucho más amplia. El regreso de Machado, creen, podía provocar una movilización social difícil de manejar en un país conmocionado, con barrios enteros arrasados, una administración chavista cuestionada y una población que empezaba a expresar abiertamente su frustración por el retraso de los rescates y la falta de información.
La llegada de la principal figura opositora podía transformar una catástrofe humanitaria en una crisis de poder, cuando lo que necesitaba Venezuela, a ojos de ese sector de la Administración, era estabilidad y reforzar los cimientos del Estado.
La escena que Washington quería evitar es fácil de imaginar: Machado entrando en Venezuela rodeada de quienes la esperan y apoyan mientras Delcy Rodríguez trataba de proyectar control, los voluntarios de la oposición desplegaban redes de ayuda y los ciudadanos comparaban la reacción de una dirigente que volvía al país con la de una estructura chavista todavía asociada al aparato de Maduro y a la defectuosa construcción de las viviendas por parte del chavismo.
Tras la captura de Maduro hace seis meses, Washington decidió no propiciar un relevo inmediato de poder. Apostó por una transición gradual con Delcy Rodríguez como interlocutora provisional. Esa fórmula permitía preservar el funcionamiento del Estado, mantener abiertas las rutas de cooperación en seguridad y migración, facilitar la entrada de empresas occidentales en el sector petrolero y evitar el vacío que podía dejar el colapso de un régimen que durante años concentró el control territorial, militar y administrativo del país. Delcy, además, había demostrado una capacidad de cooperación total, sin reservas, entrega absoluta.
Los contactos con Machado continuaron durante el fin de semana. Fuentes estadounidenses conocedoras de esas conversaciones aseguran que varios interlocutores estadounidenses le recomendaron ahora paciencia. Le pidieron que no tratara de entrar de inmediato y que evitara una confrontación que, a juicio de un sector imperante en la Casa Blanca, podía poner en peligro la transición.
El domingo, la dirigente intentó una segunda ruta. Viajó comercialmente a Ciudad de Panamá y trató de tomar un vuelo de Copa Airlines hacia Caracas. Tampoco pudo hacerlo. Según personas informadas sobre el episodio, la aerolínea temía que permitir su embarque provocara represalias del régimen venezolano y pusiera en riesgo sus operaciones en el país.
Machado denunció en un vídeo que Delcy llegó a cerrar el espacio aéreo venezolano para impedirle regresar, algo que quedó reflejado en registros oficiales, aunque el régimen no ha explicado el motivo de aquella decisión.

Machado no dispone de un pasaporte venezolano válido. Esa circunstancia, que en cualquier democracia sería un mero problema administrativo, se convierte en Venezuela en un mecanismo de control político. Para entrar necesita, en la práctica, un salvoconducto del mismo aparato que la inhabilitó, la persiguió y la obligó a abandonar el país.
En el mensaje, grabado desde Panamá, Machado acusó a las autoridades de bloquear ayuda humanitaria, dificultar la llegada de rescatistas y silenciar información sobre la dimensión real de la tragedia. El Wall Street Journal recogió además denuncias de pilotos privados sobre obstáculos burocráticos a vuelos hacia Venezuela, incluidos algunos relacionados con ayuda y personal humanitario.
El sector dominante en la Administración Trump recibió esas declaraciones con irritación. Considera la voluntad de Machado de regresar una afrenta a su estrategia.
Pero ese sector no es único ni monolítico. Hay diplomáticos de carrera y aliados de Trump, sobre todo en Florida, que creen que ese veto, ya notorio, puede soliviantar a grupos de votantes latinos en Estados Unidos, decisivos en las elecciones parciales de noviembre y especialmente sensibles a todo lo relacionado con Venezuela. Ya los demócratas han logrado importantes avances en el sur de Florida, y los republicanos necesitan cada voto para bloquear comisiones de investigación que quieran hacer descarrilar la agenda de Trump en el final de su presidencia.

Terremoto y poder

Fuentes venezolanas conocedoras de esos contactos atribuyen el bloqueo al regreso de Machado no sólo a decisiones del chavismo, sino también a la disputa interna en Washington. Según esas fuentes, la crisis ha dejado al descubierto la ausencia de una posición única dentro de la Casa Blanca sobre Venezuela y sobre el papel que debe desempeñar la dirigente opositora en una eventual transición.
En ese debate conviven quienes priorizan la estabilidad y la cooperación con Delcy Rodríguez para mantener en pie las estructuras del Estado; quienes creen que Washington debería respaldar con mayor claridad una ruptura con el aparato chavista y la restitución democrática; y quienes analizan el caso venezolano también en función de las elecciones legislativas de noviembre y de la futura pugna republicana por la sucesión de Trump. Esa superposición de intereses ayuda a explicar, según esas fuentes, las señales contradictorias recibidas por el entorno de Machado.
Una de esas fuentes resume así el coste político de esa estrategia: «Convertir a Machado en una adversaria y a Delcy en una víctima no tiene ningún sentido y no va a funcionar. Es contra natura. Un electorado clave en distritos necesarios para los republicanos no lo va a aceptar».
En paralelo, el periodista español Javier Negre ha difundido desde Venezuela afirmaciones adversas para la opositora. Negre, el único periodista al que Delcy Rodríguez ha concedido una entrevista durante esta crisis, atribuye sus informaciones a fuentes directas de la Administración y sostiene que en determinados círculos de la Casa Blanca se ha consolidado un recelo hacia Machado.
Según su relato, ese malestar tendría varios orígenes: la incomodidad por el Nobel de la Paz y por el supuesto lobby que habría acompañado su concesión; la presión de Machado para acelerar la transición y sus críticas a Delcy Rodríguez; y los presuntos vínculos de miembros de su entorno con fundaciones, organizaciones y dirigentes demócratas. Negre asegura también que el último intento de Machado de llegar a Curazao y organizar desde allí una entrada en Venezuela agravó el choque con Washington.
De momento, Machado ha tomado la determinación de volver. Lo haga de forma inmediata o no, en Washington se es consciente de que las críticas populares al régimen en el rescate y la reconstrucción no dependen de que lo logre o no.

Al menos cinco muertos y 16 heridos por un atentado en el centro de Damasco

02/07/2026

Actualizado a las 16:23h.

Una explosión en un café abarrotado en el centro de Damasco dejó al menos cinco muertos y 16 heridos el jueves, según informaron los medios estatales sirios.
La televisión estatal siria informó que se había colocado una bomba en el café, que se encuentra cerca … del Palacio de Justicia en el centro de la capital de Siria. No se dieron a conocer otros detalles inmediatos sobre el aparente ataque ni se reivindicó la autoría de inmediato. La agencia estatal de noticias SANA informó sobre el número de muertos y heridos, citando al jefe de los servicios de emergencia sanitaria de Siria.

Damasco ha sufrido un pequeño número de ataques desde el derrocamiento del presidente Bashar al-Asad a finales de 2024. Su derrocamiento por Ahmed al-Sharaa, actual presidente de Siria, y sus fuerzas rebeldes puso fin a 14 años de guerra civil. El 19 de mayo, un coche bomba mató a un soldado sirio e hirió al menos a otras 18 personas frente a un edificio del Ministerio de Defensa en Damasco

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El líder sirio sube la cuota femenina al 10% del Parlamento, pero se asegura su control

Año y medio después del fin de la guerra civil que duró 13 años, Siria anuncia la instauración de su primer Parlamento de la era posterior a Assad. Las autoridades de Damasco, donde gobierna desde diciembre de 2024 el ex líder rebelde islamista Ahmed … Al Sharaa, han confirmado la designación de los últimos 70 nuevos parlamentarios que completarán la lista de los ya elegidos a dedo hace varios meses.
La novedad de este último paso ha sido la presencia femenina. Con la nueva cuota de mujeres, las parlamentarias en la nueva Asamblea legislativa del régimen de Al Sharaa serán 21, exactamente el 10% de la Cámara.

Al igual que ocurrió con anterioridad, el régimen ha incluido también una pequeña presencia de las minorías religiosas y étnicas de Siria: cristianos, musulmanes chiíes (alauíes, la corriente de la derrocada familia de los Assad) y kurdos. Los drusos, que fueron objeto de una dura represión poco después de la caída de Bachar al Assad, no estarán representados. Damasco usa el mismo argumento que para justificar la designación de un Parlamento sin pasar por las urnas: después de tantos años de guerra civil, con millones de sirios desplazados, es imposible hacer un censo electoral.

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Carlota Pérez

Esta peculiaridad se complementa con otra. En marzo del año pasado, el régimen aprobó una nueva Constitución provisional que otorga poderes muy limitados al Parlamento. Según la nueva Carta magna, el Gobierno no necesita el voto de confianza de la Asamblea. Al Sharaa se asegura así el poder de su Gabinete sin dejar resquicios.
Según informa la agencia Reuters, un grupo de organizaciones de derechos humanos en Siria ha dado a conocer una declaración en la que se denuncia la falta de pluralismo político e independencia del poder legislativo. Pero, una vez acabada la guerra civil y tras la expulsión de los asesores y militares iraníes de Damasco, la comunidad internacional ha dejado de centrar su interés en la política siria.

La «moderación» de Al Sharaa

La «moderación» que muestra Ahmed al Sharaa en todas sus declaraciones y encuentros con otros dirigentes contribuye mucho a bajar el perfil de sus movimientos. El antiguo dirigente de Al Qaida, combatiente contra las fuerzas estadounidenses en Irak –y por el que la CIA ofrecía 10 millones de dólares (equivalente a 8.7 millones de euros) por su captura– cambió de traje y de discurso. Y lo ha hecho francamente bien. Ya no proclama como en sus años de juventud el ‘califato universal’, sino un régimen ‘democrático’ según cánones no occidentales a tenor de sus medidas.

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Para la Administración Trump y los países árabes del Golfo Pérsico, esa posición, confirmada ahora con la designación de un Parlamento, es más que suficiente. Ahmed al Sharaa quiere tranquilizar al mundo y solo pide paz y lazos comerciales para reconstruir el país, devastado después de tantos años de guerra civil. Irán ha sido expulsada de Siria. No así Rusia, que mantiene bases y un pacto militar no explicitado con Damasco.
No es, sin embargo, el caso de millones de sirios que viven en la diáspora. Más de un millón de refugiados que vivían en los países vecinos –Turquía, Egipto, el Líbano y Jordania– regresaron a Siria poco después de finalizada la guerra civil. Son aún muchos los que no han tomado esa determinación, y decisiones como la de nombrar un Parlamento de papel no contribuirán a ello. Entre los temerosos al retorno destacan muchos cristianos sirios, que constituían una de las grandes minorías del país durante la era de los Assad, una dictadura no islamista.

Rescatan a Hernán Gil tras ocho días atrapado bajo los escombros de un edificio derrumbado por los terremotos en Venezuela

Hernán Gil, el superviviente de los terremotos de Venezuela que permanecía atrapado desde los seísmos bajo los escombros de un edificio en La Guaira, ha sido rescatado este jueves, tras una operación de salvamento de casi 72 horas, según ha confirmado la Cruz Roja de Costa Rica, que participaba en el rescate.Hernán Gil había quedado atrapado en la garita de vigilancia del edificio ubicado en la localidad de Catia La Mar donde trabajaba, después de los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 del pasado 24 de junio. Las labores de salvamento comenzaron formalmente a las 10:00 horas de Venezuela del lunes y, desde entonces, el grupo de unos 100 rescatistas, entre ellos chilenos, estadounidenses, portugueses, costarricenses y salvadoreños, estuvo en constante comunicación con él, hidratándolo y pasándole medicación.El primer contacto con Gil por parte de equipos de salvamento se produjo el pasado domingo y, desde entonces, se había mantenido el contacto con él. El vigilante se encontraba en «un paso subterráneo en una caseta de seguridad con 140 toneladas de escombros encima», según dijo a la agencia Efe un portavoz de la Cruz Roja de Costa Rica, quien señaló que se había replanteado la estrategia y que se estaba «buscando un nuevo acceso».Según voluntarios de la Cruz Roja venezolana, Gil pudo preservar su vida gracias a la garita, que fue su escudo de protección. Su esposa, Gusbimar González, estuvo frente al edificio desplomado desde el pasado jueves, un día después de los terremotos.Tras los terremotos de la semana pasada, a Venezuela han llegado entre 2.500 y 3.000 rescatistas extranjeros, según datos de la ONU, que coordina su actividad sobre el terreno. En su último balance, el Ejecutivo venezolano indicó que unas 6.461 personas han sido rescatadas y al menos 2.295 fallecieron, mientras que 11.267 resultaron heridas.

Siete países luchan por rescatar a un vigilante venezolano atrapado con vida desde el inicio del doble terremoto

Un equipo conjunto de rescatistas de siete países lleva ya tres días intentando rescatar a Hernán Gil, de 43 años, en el puerto de Catia La Mar, en el estado de La Guaira.Gil, que trabajaba como vigilante de seguridad, quedó atrapado el pasado miércoles … 24, cuando el edificio de siete plantas donde prestaba servicio colapsó durante el doble terremoto que arrasó varias regiones del país caribeño. Afortunadamente, la garita de hormigón en la que se encontraba lo protegió del derrumbe masivo. Desde entonces permanece consciente, mantiene comunicación con personales de la Cruz Roja y está recibiendo agua y alimentos a través de una sonda.

Los equipos de rescate han logrado acercarse hasta un metro del lugar donde se encuentra atrapado, aunque avanzan con extrema precaución para evitar que las estructuras colapsadas a su alrededor se derrumben y pongan en riesgo la operación.

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MI TIERRA TIEMBLA (VI)

Karina Sainz Borgo

El jefe del equipo chileno de rescate, Cristian Vera, explicó a AFP que se trata de «una estructura bastante compleja» y reconoció que «no es fácil llegar al punto exacto donde se encuentra la víctima».
Por su parte, la esposa de Gil, Gusbimar González, aseguró a AFP que le emociona ver el esfuerzo internacional desplegado para salvar a su marido. «Nunca había visto a tantos países unir fuerzas para rescatar a una sola persona», afirmó mientras espera con angustia su rescate.
En la operación están participando equipos especializados de Venezuela, Chile, Estados Unidos, Portugal, Costa Rica, El Salvador y México, que trabajan sin descanso en turnos de 24 horas retirando escombros.

#1Jul #Venezuela #LaGuaira #RescateContinúan las labores para rescatar con vida a Hernán Gil, vigilante atrapado en el Centro Comercial Playa Grande, en La Guaira. Equipos internacionales evalúan nuevas estrategias de extracción; el trabajador permanece estable y ha recibido…— Reporte Ya (@ReporteYa) July 1, 2026

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Mientras tanto, en la ciudad norteña de La Guaira, la mayoría de los edificios derrumbados ya han sido marcados con la letra «D» (deceased, fallecido), una señal utilizada por los equipos de emergencia para indicar que no se han encontrado supervivientes en esas construcciones destruidas.
Al desastre sísmico se suma la grave crisis humanitaria que atraviesa el país tras décadas de deterioro económico, que ha dejado seriamente dañadas las infraestructuras y el sistema sanitario. La escasez de suministros agrava la situación de los supervivientes y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) solicitó el pasado 30 de junio 50 millones de dólares (44 millones de euros) para proporcionar asistencia alimentaria durante tres meses a unas 500.000 personas afectadas.

Venezuela contiene la respiración por Hernán tras una semana atrapado: los bomberos tocan su mano, pero el resultado «es incierto»

Venezuela aguanta la respiración por el complejo rescate a Hernán Alberto Gil Flores, el hombre de 44 años que permanece atrapado entre las ruinas de un edificio derruido en Playa Grande, La Guaira, después de los devastadores terremotos que sacudieron el norte de Venezuela la pasada semana. Se trata de la persona localizada que más tiempo ha sobrevivido entre los escombros, y los rescatadores tratan de sacarle con vida en una complicada operación contrarreloj. La operación para salvarle, en la que participan cerca de un centenar de especialistas de varios países, ha entrado en una fase decisiva tras más de un centenar horas atrapado entre los restos de las viviendas. Los bomberos de Chile, que lideran parte de las labores, ya mantienen contacto visual permanente con Hernán y han logrado acercarse hasta el punto de poder tocar una de sus manos, un avance que alimenta la esperanza de un desenlace favorable.»Hernán, necesito que mires un poco hacia la cámara. Trata de mantenerte con las antiparras puestas por los escombros que están saliendo», le indica una de los rescatistas en un vídeo grabado desde el interior del derrumbe, difundido por los Bomberos de Chile. En su publicación, el equipo USAR chileno asegura que Hernán «se mantiene hidratado y alimentado por los equipos de rescate, quienes han redoblado los esfuerzos para poder sacarlo con vida lo antes posible».Las imágenes muestran al vigilante atrapado en vertical en una zona de escombros. Los equipos de rescate le piden que se pongan las gafas puestas, para evitar que las pequeñas partículas desprendidas durante la excavación dañen aún más sus ojos, visiblemente afectados. «Necesito que te los mantengas puestos, por las pequeñas partículas que están cayendo», le recuerda la rescatadora mientras continúan retirando escombros.Según los paramédicos y especialistas que trabajan sobre el terreno, el vigilante habría logrado sobrevivir gracias a la garita de seguridad de hormigón en la que se encontraba en el momento del terremoto, que actuó como un escudo frente al colapso del edificio. «No tiene ni una uña prensada; está bien»»La parte médica como tal no nos preocupa tanto. Él no tiene ni una uña prensada; está bien», narró a medios locales uno de los coordinadores de la Cruz Roja Costarricense. El principal obstáculo, añadió, es el acceso hasta la víctima: «Lo que nos ha llevado todo este trabajo es acceder a él y liberarlo, ya que está atrapado bajo 140 toneladas de escombros de concreto. El riesgo de un nuevo colapso es elevadísimo».Pese a los avances, los equipos insisten en que la situación sigue siendo extremadamente delicada. Hernán permanece atrapado en una zona de muy difícil acceso y cualquier movimiento podría desencadenar un nuevo colapso. Los rescatistas trabajan de forma manual para retirar las cerca de 140 toneladas de hormigón que lo mantienen aprisionado. Su esposa, Gusbimar González, permanece en las proximidades de la zona desde el pasado jueves.Las brigadas internacionales de rescate, integradas por equipos de la Cruz Roja de Costa Rica, Chile, Portugal y especialistas de Estados Unidos, acumulan ya más de 100 horas de trabajo ininterrumpido en la zona del derrumbe. Pese a la enorme complejidad del operativo, los rescatistas mantienen la esperanza, alentados por las buenas noticias sobre el estado de salud de Hernán Gil.»Se trata de una operación de rescate sumamente compleja. El resultado aún es incierto; no podemos asegurar cómo terminará, pero estamos trabajando con la máxima profesionalidad para lograr el mejor resultado posible», han señalado los efectivos desplegados en La Guaira. Tras más de una semana bajo los escombros, el caso de Hernán ha trascendido fronteras y se ha convertido en un verdadero símbolo de esperanza y resistencia. Los equipos de emergencia aseguran que no abandonarán el lugar hasta intentar sacarlo con vida y devolverlo a la superficie.