Serbia entra en una nueva era con la victoria estudiantil que le acercará a la UE y «mirará a sí misma» para «limpiar» la huella de Vucic
Serbia ha decidido cambiar de modelo. Serbia ha decidido cambiar de época. Doce años de populismo han quedado atrás con la derrota del hasta ahora presidente, pro Trump y pro Putin, Aleksandar Vucic, en las elecciones legislativas frente a la Lista de Estudiantes, liderada por Ilija Srdanovic, cardiólogo y profesor en Novi Sad, y que se convirtió en el movimiento catalizador del hartazgo de los jóvenes contra la corrupción y el despotismo, en un país con libertades cada vez más estrechas que ahora parece haber dado un vuelco a su realidad.»No se trata solo de los resultados, sino de la gente que creyó y siguió luchando. Esta es una victoria sobre el miedo. Gracias por los sacrificios, por cada esfuerzo. Esta victoria no es un trofeo de nadie, es una victoria de los ciudadanos», dijo el portavoz de la Lista de Estudiantes, Radomir Saicic, en la noche electoral. «Pero también es una responsabilidad», reiteró. Y es que ahora la incógnita, dicen los expertos, será ver el nivel de unidad de la candidatura ganadora en temas como la UE, la relación con Rusia o el papel de Kosovo. Por lo pronto, se quedará con 138 escaños (de 250) frente a los 104 de la formación de Vucic, que no tardó mucho en reconocer su derrota.Más allá de Belgrado, siendo los Balcanes una pata fundamental de la Europa del futuro, hay una mezcla entre alivio y cautela, sobre todo en Bruselas, que ven desde la distancia un cambio en uno de los países candidatos a la adhesión. «El pueblo de Serbia se ha movilizado en números récord para moldear el futuro de su país. Felicitaciones a la Lista Estudiantil por su victoria en las elecciones parlamentarias. Estamos listos para apoyar reformas en el estado de derecho, la libertad de prensa, la lucha contra la corrupción y sólidas instituciones democráticas, y para trabajar juntos para avanzar en el futuro de Serbia en la Unión Europea», resumió en su mensaje por ejemplo la presidenta de la Comisión Europea.Entonces, ¿qué Serbia se puede esperar a partir de ahora?Miguel Roán, director de Balcanismos y autor de autor de Maratón balcánico, Balcanismos y Belgrado brut explica a 20minutos desde Belgrado que la victoria de los estudiantes se apoya en dos razones: «La primera es que hay un ciclo muy amplio de protestas que vienen desde hace una década que se centran en el urbanismo, en la violencia política y en el fraude electoral. Es un cúmulo de frustraciones políticas y de desencanto social que convergen en las elecciones», sostiene. Y después, dice, hay un factor «estructural» para entender lo que ha pasado. «Es el nacimiento de una nueva generación política que está liberada de los complejos y derrotas de la transición».»Es un sistema, un modelo asambleario, sin líderes visibles, y que evita posicionarse sobre cuestiones controvertidas que dividen a la sociedad. De tal manera que busca la cohesión de la sociedad respecto a esas frustraciones», añade, y recuerda que desde hace años el rechazo al Gobierno de Vucic se ha elevado hasta un 60%. Ahora, el reto que tienen por delante los estudiantes es histórico, mayúsculo, y Roán reconoce que «se han convertido en una referencia». Pero les queda mucho camino. «Creo que el país va a necesitar mirar hacia sí mismo durante un periodo relativamente largo. La sociedad serbia está exhausta, ha vivido un ciclo de protestas de dos años y además yo creo que las instituciones se van a dar cuenta de que hay una enorme división social», sostiene.A nivel global, la ‘nueva’ Serbia se va a centrar en la «recuperación del Estado de Derecho», expone el analista, lo que inexorablemente va a acercar al país a la UE. Además, buscarán mucha más estabilidad hacia dentro. «Montenegro se ha beneficiado de un vecino que va a ser más constructivo y menos intrusivo que lo que era bajo el mando Aleksandr Vucic, que tenía sus tentáculos en Bosnia-Herzegovina o en Kosovo», esgrime un Roán que saca a colación el cambio de modelo al que ahora mira el país balcánico.La sociedad serbia está exhausta, ha vivido un ciclo de protestas de dos años y además yo creo que las instituciones se van a dar cuenta de que hay una enorme división social»La campaña electoral de la Lista de los Estudiantes ha estado centrada en lo que ha sido limpiar el país de la mafia. Este proceso de ilustración yo creo que es el que va a suponer que el país ande en una fase de introversión durante un largo tiempo. Porque depurar las instituciones de todos estos cuadros llevará tiempo y mucho trabajo», resume, y deja clara una idea: «No puedes desmontar un sistema [como el instaurado por Vucic] de un día para otro».Pese a reconocer su derrota, Vucic no abandonó su discurso déspota. «Les felicito aunque solo sean los perpetradores de un trabajo sucio que otros han diseñado para destruir a un país soberano», espetó, alegando que su victoria se debe al respaldo del «estado profundo» de Estados Unidos a y los «globalistas» europeos. «Ahora van a hacer todo lo que no os han dicho, todo en lo que os han mentido». Sí habló el expresidente de «revolución», pero para él está sustentada en falsedades. Además, dejó un mensaje a futuro: «Amo a Serbia. Jamás me marcharé de Serbia. Libre o en prisión, desde cualquier parte que esté, voy a derrotarlos mucho más rápido de lo que creen. Desde esta noche empezamos a prepararnos. Vamos a derrotarlos».Roán, sobre la figura de Vucic, insiste en el hecho de que su futuro es una «incógnita» hasta ver cuán de profundas pueden ser las reformas que planteen los estudiantes. «No sé hasta dónde llegará ahora mismo el poder judicial, pero hasta que de alguna manera tú cambies o garantices esa separación de poderes, o emponderes al poder judicial… yo creo que eso va a llevar tiempo», recalca el director de Balcanismos. «Aunque evidentemente eso se contradice con las prisas que tiene la sociedad, que me imagino que se gira inmediatamente que el gobierno pague las cuentas, no solo de su mala gestión, sino de toda la sombra de la corrupción que tiene desde hace ya prácticamente desde el inicio de su actividad», matiza. Este cambio, al menos de primeras, es una buena noticia para la UE y una mala noticia para el Kremlin y el trumpismo. En Bruselas la sensación es la misma que cuando en Hungría perdió Viktor Orbán: cae un aliado de Putin, así que la alternativa ya es mejor, y también se ve el giro en Serbia como una oportunidad; la Unión gana un aliado por el mero hecho de que un oponente pierde al suyo, resumen fuentes consultadas por este medio. En Moscú (y en Washington) ha habido sobre todo silencio, y eso, de momento, es más que suficiente para el bloque comunitario. Roán, con todo, lanza una conclusión: «El acercamiento de Serbia ahora a la UE será lento».»Primero porque hay una crisis de confianza, no solamente de electorados serbios, sino también de los propios liderazgos serbios por la ausencia de Bruselas durante la campaña electoral. Y luego porque la Unión Europea ha transigido con los abusos de Vucic», recuerda Roán, quien asegura que ahora tiene que ser Bruselas la que recupere esa confianza. «Es inevitable que con el paso del tiempo, pues Serbia se vaya acercando a la Unión Europea, pero también la Unión Europea tendrá que corresponder de una forma constructiva a ese acercamiento. Pero no creo que haya una, por lo menos a corto plazo, no creo que haya una posición denodada proeuropeísta». Solo el tiempo dirá entonces cómo se construye la Serbia de los estudiantes.

