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Alemania ligará la edad de jubilación a la esperanza de vida: trabajar hasta los 70 años en 2090

Alemania afronta otro recorte a su estado de bienestar. La edad de jubilación quedará ligada a la esperanza de vida. Las contribuciones salariales a las pensiones aumentarán de inmediato un 2%. Será abolida la jubilación anticipada con la pensión completa y se … invertirá en bolsa el fondo de las pensiones. El conjunto de recortes tumba el tabú político de la jubilación.
Apenas llegó a la Cancillería, en mayo de 2025, Friedrich Merz declaró públicamente «insostenible» el sistema de pensiones alemán y encargó a una comisión de expertos un informe sobre la reforma necesaria para garantizar las pensiones de jubilación a largo plazo.

Tras 150 horas de deliberaciones, el grupo coordinado por la profesora de Derecho Público, Constanze Janda, y el expresidente de la Agencia Federal de Empleo, Frank Jürgen Weise, entregarán su informe este martes, pero el documento ya se ha filtrado a los medios alemanes y ha comenzado a recibir críticas de los sindicatos.

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Mercedes Vega

La comisión considera que, para asegurar que Alemania pueda seguir pagando pensiones a largo plazo, a pesar de la inversión de la pirámide demográfica y la crisis de reconversión de su industria, es necesario retrasar la a edad de jubilación hasta los 67 años en 2030. A partir de ahí se vincularía a la esperanza de vida, lo que significa 67,5 años a principios de la década de 2040 y hasta los 70 años en 2090.
Cree también que hay que abolir la posibilidad de que cualquiera reciba una pensión completa a partir de los 63 años, y propone sustituir el actual sistema de pago por uso, en el que las pensiones se financian con el dinero que fluye a las arcas estatales, por un modelo basado en el capital. La contribución empresarial y la salarial, que es actualmente del 9,3 % del salario bruto y se elevaría un 2 % más, se invertiría a través de un fondo gestionado por el Estado. Dos puntos de contribución suponen actualmente unos 35.000 millones de euros al año.

Freno al mecanismo automático de crecimiento de las pensiones

Deberían desaparecer la mayoría de los ‘mini-empleos’, trabajos de 8 horas semanales y máxima retribución de unos 400 euros al mes no sujetos a contribuciones, que suelen servir a los estudiantes para llegar a fin de mes. Y la comisión aconseja además la reintroducción del factor de sostenibilidad, que frena la tasa anual de crecimiento de las pensiones. Cualquier aumento, por lo tanto, requeriría una decisión política.

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Los trabajadores autónomos y los legisladores, que hasta ahora podían afiliarse de forma voluntaria al sistema público de pensiones y cotizar en uno privado, deberán en el futuro ser obligados, según los expertos. Los diputados del Bundestag (Parlamento), tras cada año de servicio parlamentario, tendrán derecho al 2,5 % de su sueldo básico de legisladores, que actualmente es de casi 12.000 euros mensuales. La cantidad máxima será del 65 % del salario del diputado, que se conseguirá solamente tras 26 años de servicio.

Las victorias de De la Espriella y de Fujimori refuerzan el giro trumpista suramericano

La victoria del derechista Abelardo de la Espriella en la segunda vuelta electoral colombiana de este domingo, y la inminente declaración de Keiko Fujimori como nueva presidenta de Perú, a punto de terminar un lento recuento de votos que ya dura tres semanas, refuerzan el … giro trumpista que están viviendo los Gobiernos del continente americano.
No se trata de ningún vuelco social, pues tanto en Perú como en Colombia, al igual que en la mayoría de los países de la región, la opinión pública se ha mostrado muy polarizada —De la Espriella se impuso por menos del 1% de los votos (250.000) y Fujimori por un escasísimo 0,22% (40.000)—, pero de haber ganado sus contrincantes por la misma diferencia, hoy muchos estarían hablando sin matices de un triunfo de la izquierda. La victoria, por más que escasa, legitima por tanto hablar de un giro trumpista, porque desde luego los nuevos Gobiernos de Bogotá y Lima irán del brazo de Donald Trump.

De la Espriella, para quien Trump ha pedido el voto una vez quedó como único candidato de toda la derecha, se acerca en muchos aspectos al perfil del presidente estadounidense: descaradamente populista, extravagante y retóricamente agresivo, de actitudes machistas y soluciones extremas. Fujimori no guarda esa similitud con Trump ni tuvo el apoyo expreso de la Casa Blanca, dado que el trumpista era su contrincante en la derecha, Rafael López Aliaga, quien se quedó en puertas de la segunda vuelta.

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Lorena Gamarra

Sin embargo, Fujimori alineará su política exterior con la de Washington. Con ella, Perú tendrá el primer Gobierno abiertamente de derecha en lo que va de siglo, desde el propio Alberto Fujimori, padre de la candidata ganadora.

Derechización regional

La derechización de Latinoamérica está siendo contundente; la izquierda solo ganó en las elecciones de Uruguay de finales de 2024 y está por ver cómo le irá a Lula da Silva en las presidenciales brasileñas del próximo mes de octubre, contra un hijo de Jair Bolsonaro. Por primera vez en décadas, la derecha radical se ha impuesto a lo que se ha considerado la derecha tradicional: pasó en Argentina con Milei, ocurrió en Chile con Kast y ahora en Colombia con De la Espriella.
La propia derecha moderada se ha lanzado a propuestas más radicales en materia de seguridad, como Daniel Noboa en Ecuador, Nasry Asfura en Honduras y Laura Fernández en Costa Rica, siguiendo el ejemplo de la lucha contra las maras de Bukele en El Salvador. Incluso Gobiernos más sociales, como el de Guatemala, no han tenido más remedio que abrir una estrecha cooperación con Trump, y los de Guayana y Trinidad y Tobago han colaborado con el despliegue militar estadounidense en el Caribe.

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Al margen del debate sobre si la figura de Trump, como modelo, ha influido en los candidatos y las opiniones públicas latinoamericanas —además de la injerencia que haya podido ejercer en algunas campañas electorales—, lo que está claro es que la región ha quedado a los pies del controvertido presidente estadounidense, allanando el camino para la aplicación de la «Doctrina Donroe» con cierta aquiescencia de los Gobiernos vecinos.

Colombia: un presidente sin bancada

Abelardo de la Espriella será el presidente con el menor apoyo de partida en el Congreso colombiano. Siendo un «outsider» que iba por libre, en las elecciones legislativas del 8 de marzo el reparto de escaños fue para los partidos tradicionales, mientras que el pequeño partido al que se acogió, Salvación Nacional, solo obtuvo cuatro puestos en el Senado y uno en la Cámara de Representantes. En ambas cámaras, el partido con más presencia es el Pacto Histórico del hasta ahora presidente Gustavo Petro y su candidato aliado, Iván Cepeda, seguido de la derecha tradicional del Centro Democrático del expresidente Álvaro Uribe.
De la Espriella pueda construir una mayoría del Gobierno sumando al Centro Democrático y otros partidos de derecha y centroderecha; con ellos tendrá que consensuar políticas, si bien ejercerá la presidencia de modo muy personalista, como ha hecho Petro, con quien comparte el mismo egocentrismo y narcisismo. No es previsible que una política de seguridad de «mano dura» y la aproximación a EE.UU. en el combate contra el narcotráfico generen especiales divisiones en el bloque del Gobierno —aunque algún episodio que comprometa la propia soberanía comportaría controversia—, pero la carencia de una plataforma partidista propia sitúa al candidato electo en una situación no especialmente cómoda.

Perú ingresará en el Escudo de las Américas

En Perú, el partido de Keiko Fujimori, Fuerza Popular, cuenta con las mayores bancadas en el Senado y en la Cámara de Diputados, pero estas solo suponen un tercio de los asientos, por lo que tendrá que buscar socios estables de gobierno. Dadas las dinámicas cainitas de la política peruana, que los últimos años han propiciado varias destituciones presidenciales, es arriesgado esperar un periodo de gran estabilidad: la clave estará en la actitud de Renovación Popular, de López Aliaga, y de otras formaciones de centroderecha, como el Partido del Buen Gobierno y el Partido Cívico, y en la capacidad de Fujimori para trabajar con ellas.
Perú, al sur de la línea del ecuador, señalada por la Administración Trump como límite del área de implicación directa de EE.UU. en cuestiones de seguridad, presenta menos riesgos para Washington en materia de narcotráfico o crimen organizado, lo que justificaría la no injerencia de Trump en las elecciones presidenciales peruanas.
No obstante, Perú se ve afectado por la «Doctrina Donroe» en tanto que es uno de los países americanos con mayor penetración china. Aunque Fujimori no querrá dañar las perspectivas económicas del país, es posible que deba poner algún freno a la expansión china, tal vez limitando las expectativas de crecimiento del puerto de Chancay, construido y gestionado por los chinos.
En cualquier caso, el Perú de Fujimori muy probablemente se integrará en el Escudo de las Américas, la alianza creada por Trump para coordinar los esfuerzos hemisféricos en materia de seguridad, de la que además de Washington forman parte otros 12 países, entre los que no estaba Perú.

¿Por qué los partidos deben reaccionar antes de acabar como la cara de «Trumpuria»?

Un elemento clave en el acelerado declive de nuestras democracias es la profunda crisis de los partidos políticos tradicionales, que ante el envite populista han abandonado cualquier noción de corresponsabilidad política. El mejor ejemplo es el Partido Republicano de EE.UU., el de Lincoln y … Reagan, que se ha visto degradado hasta convertirse en un irreconocible grupo de palmeros acríticos de MAGA.
Cuando las formaciones políticas anteponen la obediencia a la conciencia, no hay mucha esperanza para salir del tenebroso laberinto formado por la corrupción, la incompetencia y el sectarismo. De ahí, el mérito de la revuelta del Partido Laborista tras los fracasos de gestión, los escándalos y las derrotas electorales acumulados por el primer ministro, Keir Starmer. Al final, los laboristas han forzado la dimisión de su líder, sin importar la amplia mayoría que obtuvieron hace dos años en el Parlamento de Westminster.

El escándalo de Peter Mandelson, nombrado por el gobierno de Starmer embajador en Washington a pesar de los indicios más que sospechosos sobre su condición de amiguito del alma pedófila de Jeffrey Epstein, ha terminado por resultar letal. Sobre todo, cuando el primer ministro dijo que él no sabía absolutamente nada cuando emergió la foto del embajador en calzoncillos junto a una jovencita en albornoz.
Al final, el Partido Laborista con 126 años de historia ha optado por pensar más en su futuro, plantar cara a la banda del Jaguar y no cruzarse de brazos ante el avance de la extrema derecha populista, inexorable pese al fiasco del Brexit. Es verdad, que el Reino Unido, con siete primeros ministros en diez años se parece irónicamente cada vez más a la Europa continental. Pero también es verdad que la salida de Starmer es una lección de lo importante que es un gran partido de centroizquierda para la viabilidad de nuestras democracias. Como cada día nos enseña la política de Francia y los socialistas galos relegados a llevarle el botijo a Mélenchon, hay que saber reaccionar antes de acabar como la cara de «Trumpuria».

Dudas tras la dimisión de Starmer como primer ministro en Reino Unido: calendario, qué va a pasar ahora y quién podría sucederle

La dimisión este lunes del primer ministro británico, Keir Starmer, abre un proceso para elegir a su sucesor al frente del Partido Laborista y del Gobierno, que podría resolverse en cuestión de días o prolongarse hasta septiembre en función de si hay o no una contienda interna. Estas son todas las claves del proceso: ¿Qué ocurre ahora?El Comité Ejecutivo Nacional (NEC), órgano de gobierno del Partido Laborista, será el encargado de fijar el calendario de la sucesión. Starmer ha indicado que espera que el periodo de presentación de candidaturas se abra el próximo 9 de julio y concluya antes del receso parlamentario estival, previsto para el 16 de julio. Si solo hay un aspirante, el relevo podría resolverse entonces. En caso de concurrir varios candidatos, la elección se prolongaría y se espera que quede cerrada antes de la reanudación de las sesiones parlamentarias en septiembre, a tiempo para el congreso anual del partido a finales de ese mes. Presentación de candidaturasLos aspirantes deben contar con el apoyo del 20% del grupo parlamentario laborista, actualmente 81 diputados. Además, necesitan el respaldo de al menos el 5% de las agrupaciones locales del partido o de tres organizaciones afiliadas, entre ellas al menos dos sindicatos, que representen en conjunto el 5% de la afiliación vinculada a la formación.¿Cómo es la votación?Una vez validadas las candidaturas por el NEC, los militantes del Partido Laborista votan mediante un sistema en el que ordenan a los aspirantes según sus preferencias. Si ningún candidato supera el 50% en la primera ronda, se elimina al menos votado y se redistribuyen los apoyos hasta que uno alcance la mayoría absoluta.Si solo un aspirante reúne los apoyos necesarios o no hay rivales, no sería necesaria una votación entre la militancia. En ese caso, el nuevo líder y primer ministro podría ser designado ya en julio sin proceso de elección interno, en lo que los medios británicos describen como una ‘coronación’. Relevo en Downing StreetEl ganador del proceso se convertirá automáticamente en primer ministro, sin necesidad de elecciones generales, ya que el Partido Laborista mantiene la mayoría absoluta en la Cámara de los Comunes que obtuvo en los comicios de 2024. El rey Carlos III le invitará a formar Gobierno tras su elección como líder de la formación. ¿Quién aspira a suceder a Starmer?El exalcalde de Mánchester Andy Burnham se perfila como principal favorito tras regresar como diputado a la Cámara de los Comunes al ganar el pasado 18 de junio el escaño por la circunscripción de Makerfield. Burnham, que ya fue ministro en anteriores Gobiernos laboristas, ha indicado que cuenta con el apoyo de al menos 200 diputados de los 403 que integran el grupo parlamentario laborista. También suena el exministro de Sanidad Wes Streeting, que dimitió el pasado mayo en medio de las tensiones internas del partido, aunque se desconoce si cuenta con apoyo suficiente entre sus colegas. Asimismo, el exministro de Fuerzas Armadas Al Carns ha expresado su disposición a dar un paso al frente, sin que se sepa tampoco si reúne los avales necesarios. La exviceprimera ministra Angela Rayner no ha confirmado aún sus intenciones.

Keir Starmer dimite como primer ministro de Reino Unido asediado por la presión interna laborista

Cuando Keir Starmer atravesó por primera vez la puerta negra del número 10 de Downing Street, en julio de 2024, lo hizo como el hombre que había logrado una de las transformaciones políticas más sorprendentes de la reciente historia británica. Tras 14 años de … gobiernos conservadores y después de reconstruir un Partido Laborista profundamente dividido tras la era de Jeremy Corbyn, Starmer llegaba al poder con una amplia mayoría parlamentaria y la promesa de devolver la estabilidad a un país agotado por el Brexit, la pandemia, la crisis del coste de la vida y una sucesión incesante de primeros ministros.
Menos de dos años después, ese mismo dirigente compareció este lunes ante las cámaras para anunciar su dimisión como primer ministro y líder laborista.

La comparecencia tuvo lugar frente a la residencia oficial de Downing Street y estuvo marcada por un tono inusualmente emocional. Con la voz entrecortada en varios momentos, Starmer confirmó que había informado al rey Carlos III de su decisión y que permanecerá en el cargo únicamente hasta que el Partido Laborista complete la elección de un nuevo líder. «Cada decisión que he tomado ha consistido en poner por delante al país que amo», afirmó. «Por eso voy a dimitir como líder del Partido Laborista».

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Ivannia Salazar

El todavía primer ministro explicó que solicitará al Comité Ejecutivo Nacional del partido la apertura inmediata del proceso de sucesión, con el objetivo de que un nuevo líder y, por tanto, un nuevo jefe de Gobierno, se encuentre en funciones antes del regreso del Parlamento tras el verano.
La renuncia culmina semanas de creciente presión dentro de las filas laboristas. Aunque Starmer evitó entrar en detalles sobre las maniobras internas que desembocaron en su salida, sí reconoció abiertamente que había perdido la confianza de una parte significativa de sus propios diputados.
«La pregunta que se hace ahora mi partido no es quién estaba mejor situado para transformar el Partido Laborista y llevarlo al poder. Esa pregunta ya ha sido respondida. La cuestión es si soy la persona mejor situada para conducirnos a las próximas elecciones generales», declaró. «He escuchado la respuesta de mi grupo parlamentario y la acepto con deportividad».

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Sus palabras reflejan la velocidad con la que se ha deteriorado una autoridad política que parecía consolidada tras la victoria electoral de 2024. Starmer había llegado al liderazgo laborista en 2020 con una misión muy concreta, la de reconstruir una formación que acababa de sufrir una de las peores derrotas de su historia moderna.

«Dejo una economía más fuerte, que crece más rápido que la de nuestros competidores»

Keir Starmer
Primer ministro británico

Durante su discurso de esta mañana reivindicó precisamente ese legado. Recordó que cuando asumió el control del partido heredó una organización profundamente desacreditada ante amplios sectores del electorado británico.
«Hace seis años heredé un Partido Laborista que estaba política, financiera y moralmente en bancarrota», afirmó. «Me dijeron una y otra vez que el partido estaba acabado, que estaba condenado a convertirse en una nota a pie de página de la historia y que una mayoría absoluta era imposible».
El dirigente laborista también aprovechó su intervención para defender los resultados de su Gobierno. Enumeró una larga lista de logros que, según su relato, han marcado los casi dos años de mandato laborista. «Heredé un país profundamente dañado y dejo una economía más fuerte, que crece más rápido que la de nuestros competidores, salarios al alza, el fin de la austeridad, listas de espera del NHS reduciéndose más deprisa que en ningún otro momento de los últimos 17 años y medio millón de personas fuera de la pobreza gracias a las decisiones que hemos tomado», aseguró.
También sostuvo que el Reino Unido había recuperado parte de su influencia internacional y que el país se encuentra mejor preparado para afrontar los desafíos económicos y geopolíticos de los próximos años.

Espriella y las elecciones más reñidas de Colombia: los antecedentes de un país con el voto dividido

Con el 99,99% de los votos escrutados, el abogado y empresario Abelardo de la Espriella se convertirá, previsiblemente, en el presidente de Colombia tras vencer en la segunda vuelta electoral a Iván Cepeda por apenas 250.830 votos o, lo que es lo mismo, … 0,96 puntos porcentuales. El candidato derechista solo ha alcanzado el 49,66%, frente al 48,69% de Cepeda, lo que supone el resultado más ajustado de una elecciones en la historia reciente del país y la primera vez que un candidato gana con menos de la mitad de los sufragios gracias al papel del voto en blanco.
Sin embargo, desde que en 1991 se modificara la Constitución para implementar el sistema de segunda vuelta en el caso de que un candidato no lograra una mayoría absoluta, las elecciones han estado marcadas por unos resultados muy reñidos. Tanto que de las nueve citas electorales que ha vivido Colombia en estas tres décadas, cinco de ellas se han resuelto con menos de un millón de votos de diferencia.

Solo 156.585 votos decidieron las elecciones de 1994

En 1994 se puso en práctica el nuevo sistema de segunda vuelta, también denominado balotaje, al no haber un ganador por mayoría absoluta en la primera convocatoria. Así, el estreno de la segunda vuelta electoral otorgó la presidenta a Ernesto Sámper, del Partido Liberal, por solo 156.585 votos de diferencia sobre Andrés Pastrana, del Partido Conservador.

La revancha de Pastrana en 1998

Solo cuatro años más tarde, Andrés Pastrana se tomó la revancha de sus elecciones anteriores y venció a Horacio Serpa en segunda vuelta con una diferencia más holgada, pero muy por debajo del millón de sufragios de distancia. Pastrana logró remontar tras haber perdido en primera vuelta, alcanzando el 50,3% contra el 46,5% de Serpa y 465.000 votos.

En 2014 volvieron las elecciones ajustadas

Después de varios comicios entre medias con amplios márgenes de victoria, en 2014 volvieron los resultados reñidos. En una campaña marcada por el debate sobre el proceso de paz, Juan Manuel Santos reescribió los pronósticos de la primera vuelta y ganó su reelección con el 50,9% de los votos frente al 45% de Óscar Iván Zuluaga y una diferencia de 922.341 sufragios.

Un balotaje de alta tensión en 2022

En la cita más cercana en el tiempo, Gustavo Petro se hizo con la presidencia de Colombia con un total de 11.291.986 votos (50,44%) contra los 10.580.412 (47,31%) de Rodolfo Hernández, una diferencia de 711.574 sufragios.

Las dos victorias de Uribe en primera vuelta

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En 2002 y 2006 Álvaro Uribe ganó directamente en primera vuelta con el 54,51% y el 62,63%, respectivamente, mientras que en 2010 y 2018 sí hubo una segunda, pero en ambos casos con holgadas victorias. Juan Manuel Santos venció en 2010 a Antanas Mockus por más de 3,5 millones de votos e Iván Duque hizo lo propio ocho años después con una ventaja sobre Gustavo Petro de algo más de 2,3 millones de votos.

Las elecciones de 1970, las más polémicas que dieron lugar a la guerrilla M-19

Antes de que la Asamblea Constituyente estableciera el sistema de balotaje en 1991, Colombia ha tenido antecedentes en los que el presidente electo llegó al poder por estrechísimas diferencias. Lo hizo Juio César Turbay en 1978 imponiéndose a Belisario Betancur por 143.000 papeletas, y lo hizo Misael Pastrana con un margen de solo 63.557 votos sobre Gustavo Rojas Pinilla en las elecciones más polémicas que ha vivido Colombia y que derivaron incluso en el nacimiento de grupo guerrillero M-19.
En las últimas elecciones que se celebraban bajo el Frente Nacional, el candidato oficialista y líder del Partido Conservador venció entonces entre múltiples irregularidades que dieron lugar a denuncias por fraude electoral. La agitación social que se vivió en torno a esta cita electoral llevó a que se declarara turbado el orden y el estado de sitio en todo el territorio nacional y al nacimiento, cuatro años más tarde, del Movimiento 19 de Abril (M-19).