En Janti-Mansi se escucharon alarmas aéreas esta semana. Es la primera vez desde comienzo de la invasión en 2022. La alerta estuvo vigente unos 40 minutos, dijo el gobernador ruso, Ruslan Kukharuk. Desde este distrito autónomo de Siberia Central hay unos 2.000 … kilómetros hasta Ucrania. Janti-Mansi fue el punto más alejado de las 18 regiones de la Federación que activaron el sonido de peligro durante la noche del 4 al 5 de mayo. El motivo: una incursión combinada de drones y misiles ucranianos. Ya por la mañana, el Estado Mayor de Kiev informó que sus proyectiles de crucero FP-5 Flamingo habían golpeado de nuevo la planta VNIIR-Progress de Cheboksary, a 900 kilómetros del país. El objetivo fue una instalación que fabrica antenas de navegación para los shaheds y bombas planeadoras rusas.
Moscú está claramente en el rango de ataque de los aparatos ucranianos. El último récord de vuelo de un dron dentro del territorio ruso fue de 1.750 kilómetros en febrero de este año, afirma el Ministerio de Defensa de Kiev. Para tensar aún más el asunto, el lunes se reportó que un aparato volador burló las defensas de la capital rusa e impactó contra un rascacielos de lujo a menos de 10 kilómetros del Kremlin. Algunos canales de Telegram ucranianos apuntan al sistema no tripulado FP-1 como el posible artífice del golpe.
No fue, en general, una semana tranquila en los cielos rusos. Además, estos bombardeos dentro del país más grande del mundo ocurren en el preludio de las celebraciones de mayor calado para su jerarquía política. Una conmemoración que se presenta en esta edición un tanto deslucida por la «situación operativa actual», afirman desde el Ministerio de Defensa ruso.
Tras casi dos décadas no se verán los tradicionales vehículos blindados ni sistemas de misiles en el centro de Moscú. El número de soldados marchando también se reducirá en comparación con 2025. Uno de los blogueros de cabecera rusos, Alexander Kots, dijo en sus redes sociales que, debido a los riesgos, «el Comandante Supremo ha decidido respetar la tradición, aunque de forma reducida».
¿Una plaza Roja despejada?
En el quinto año de guerra el músculo ceremonial ruso se desinfla. El Kremlin ha tratado de blindar la capital con al menos 43 nuevas torres Pantsir-S1, según un análisis de Radio Svoboda. No solo falta el material militar, tampoco internet estará disponible en plena capital rusa el 9 de mayo de 2026. Zelenski subió todavía más la tensión deslizando la posibilidad de que los drones ucranianos merodearan por la Plaza Roja este fin de semana. Planea el temor de que los aparatos ucranianos se presenten en las celebraciones televisadas, claves para el gobierno de Putin.
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Miriam González
Las últimas declaraciones de fuerza desde Moscú transmiten más recelo que seguridad, con el anuncio de pruebas nucleares en Kamchatka incluido. El Ministerio de Defensa de Moscú advierte que, si Ucrania «perturba» los eventos, «lanzarán un ataque masivo con misiles en represalia contra el centro de Kiev». La portavoz de Exteriores rusa, María Zajárova, instó a los diplomáticos extranjeros a salir de la capital ucraniana ante una eventual «respuesta inevitable» frente a cualquier acción del Ejército ucraniano.
Vladímir Putin trató de asegurar su tranquilidad en el Desfile decretando un alto el fuego acotado al 8 y 9 de mayo. El anuncio llegó a Ucrania tras una llamada con Donald Trump el 29 de abril. Zelenski subió la apuesta con su propia tregua unilateral, pero esta sin fecha de fin y a partir del 6 de mayo. La respuesta de Moscú fueron una serie de ataques durante las últimas 24 horas que dejaron al menos 13 muertos y 56 heridos en el país. Kiev considera roto el cese de las hostilidades. Y este jueves el jefe de Estado de Ucrania prometió más golpes profundos en territorio ruso.
Retaguardia menguante
Un día antes, el 6 de mayo, Zelenski ordenó a su inteligencia militar «tareas específicas relativas al sistema de defensa aérea ruso». Sin más detalles, el líder ucraniano sentencia que el principal desfile ruso «depende de nosotros». La antesala de este Día de la Victoria avala sus palabras. En abril las fuerzas ucranianas encadenaron bombardeos de largo alcance en la profundidad rusa. Hace tiempo que la estrategia de Kiev es llevar la guerra de las infraestructuras energéticas, militares e industriales más allá de las fronteras enemigas. Una cuestión problemática para el Kremlin sin duda; aunque por sus advertencias recientes parece que la posibilidad de una interrupción televisada de su parada militar reducida es una afrenta mayor.
Uno de los ataques recientes y más resaltables fue obra de las Fuerzas de Sistemas No Tripulados de Ucrania. Se produjo en el aeródromo de Shagol en la región de Cheliábinsk, al sur de los Urales. El alto mando de Kiev informó el día 1 de este mes que varios aviones de combate rusos Su-57 y Su-34 resultaron dañados. Con este tipo de cazas, las fuerzas de Putin ejecutan los bombardeos contra Ucrania.
El comandante de la rama de drones del Ejército ucraniano, Robert Brovdi, describió el Su-57 como «el caza más avanzado de Rusia equipado con tecnología furtiva, que representa una amenaza particular para las aeronaves y los sistemas de defensa aérea». Shagol, por cierto, está ubicado a 1.700 kilómetros de la frontera con Ucrania.
El Ministerio de Defensa de Ucrania destaca en un informe de finales de abril que desde 2022 han logrado triplicar la distancia de sus ataques en el territorio ruso. Algunas de las armas de producción nacional que lo hicieron posible fueron drones como el Liuti, que puede recorrer 2.000 kilómetros, o el FP-1, de Fire Point, con una autonomía de 1.400 kilómetros. Fire Point, compañía privada encargada de diseñar los misiles de crucero Flamingo FP-5, planea la producción de los nuevos modelos, que según afirman podrían sortear las defensas aéreas enemigas.
Las prioridades de Ucrania con sus bombardeos lejanos son las arcas rusas, la logística y su industria bélica. Aunque este plan tiene sus límites. Los ataques ucranianos no pueden salvar los beneficios que la guerra en Irán ha dado a Moscú. Rusia obtuvo en las últimas semanas el mayor ingreso por exportación de petróleo desde febrero de 2022, según Bloomberg.
Zelenski define como «sanciones de largo alcance» las ofensivas aéreas periódicas contra las instalaciones energéticas del enemigo. Los tres golpes en la refinería de Tuapse en la costa del Mar Negro en menos de dos semanas parecen ya una norma más que una excepción. Más lejos incluso, los proyectiles ucranianos alcanzaron en febrero la refinería de Ukhta, en la región de Komi, a 1.750 kilómetros.
El doble filo del tiempo
La estrategia tradicional del Kremlin sigue siendo la misma: aliarse con el tiempo, aguantar y desgastar. Pero en esa ecuación se instalaron las innovaciones tecnológicas de Kiev. De esa demora nacieron los Liuti y los Flamingos.
El foco ha pasado ahora a Moscú, destaca en su cuenta de X la analista Tatiana Stanovaya. «Hay crecientes sentimientos en Rusia de que el sistema actual de gobierno se está volviendo demasiado dañino y cada vez más contraproducente. La tolerancia al statu quo se está erosionando».
Que las alarmas hayan sonado por primera vez en Janti-Mansi esta semana, a 2.000 kilómetros de Ucrania, es un síntoma claro de cómo la guerra se ha filtrado hasta el suelo siberiano.