Trump choca con el Pentágono y niega que se hayan agotado los misiles para seguir atacando a Irán
La alarmante reducción de los arsenales de misiles en Estados Unidos ha abierto una crisis interna en la Casa Blanca y el Pentágono, después de que el presidente Donald Trump fuera informado de que la falta de determinadas municiones comienza a limitar sus opciones … para ahondar y ampliar la guerra contra Irán.
Según informaciones coincidentes publicadas este jueves en la cadena de televisión NBC News y el diario ‘The Washington Post’, el presidente reaccionó con enfado al conocer el alcance del problema. Trump habría reclamado explicaciones al secretario de la Guerra, Pete Hegseth, durante una reunión celebrada en el complejo de Camp David, en Maryland, convencido de que la situación de los arsenales ya había sido corregida.
La Casa Blanca niega tajantemente que ese enfrentamiento se produjera. Su portavoz, Karoline Leavitt, calificó en redes la información de «100% falsa», mientras el Pentágono rechazó que Hegseth hubiera ocultado datos al presidente o que existan divisiones dentro del departamento de Guerra.
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David Alandete
Pero, al mismo tiempo, la Administración ha puesto en marcha una respuesta urgente, para el control de daños. La cadena NBC News revela que el vicesecretario de Defensa, Stephen Feinberg, convocó a responsables militares y de adquisiciones de armamento para estudiar cómo acelerar la reposición del arsenal de misiles e interceptores. La reunión se produjo al parecer después de una llamada airada de Trump.
El problema afecta tanto a los misiles ofensivos como a los sistemas defensivos. Durante cinco meses de operaciones contra Irán, EE.UU. ha utilizado una parte sustancial de sus reservas de Tomahawk, ATACMS, Patriot y THAAD.
Los ATACMS, misiles balísticos tácticos lanzados desde plataformas terrestres, estarían prácticamente agotados. EE.UU. disparó además más de 850 Tomahawk y más de 1.000 interceptores Patriot y THAAD solo durante el primer mes de la guerra, según cifras publicadas por ‘The Washington Post’.
EE.UU. disparó más de 850 Tomahawk y más de 1.000 interceptores Patriot y THAAD solo durante el primer mes de la guerra, además de gastar casi por completo los misiles ATACMS
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Los Patriot y los THAAD son especialmente importantes porque protegen bases estadounidenses, fuerzas desplegadas, Israel y los países del Golfo frente a misiles balísticos iraníes. Su escasez obliga ya a los mandos militares a evaluar con mayor cuidado qué amenazas deben ser interceptadas y cuáles pueden dejarse pasar si no se dirigen contra objetivos prioritarios. Esto explica además que Trump haya decidido demorar los ataques que ha ido prometiendo en las pasadas semanas.
El desgaste tiene además consecuencias fuera de Oriente Próximo. Ucrania necesita sistemas Patriot para defender sus ciudades de los ataques rusos, mientras el Pentágono debe conservar reservas suficientes para responder a una posible crisis en Asia, especialmente frente a China. Durante las noches pasadas, Ucrania no ha podido defenderse como antes de duros ataques rusos.
Reemplazo lento de misiles
La dificultad no reside únicamente en el volumen de armas utilizadas, sino también en el tiempo necesario para reemplazarlas. Algunos de estos misiles tardan más de dos años en fabricarse. Las empresas pueden ampliar sus plantas y contratar personal, pero no existe una solución inmediata para reponer en semanas o meses lo consumido durante casi medio año de combate.
El Pentágono ha solicitado al Congreso 67.000 millones de dólares (58.000 millones de euros) adicionales para cubrir los costes de la guerra y reconstruir sus inventarios. Los republicanos del Senado todavía no han consensuado cómo tramitar ese paquete. El presupuesto del Pentágono para el próximo ejercicio asciende a una cifra récord de 1,5 billones de dólares (1,3 billones de euros), pero permanece bloqueado por las diferencias entre republicanos y demócratas.
La cuestión ha adquirido una dimensión política porque la falta de municiones ya habría influido en las decisiones de Trump. El presidente afirmó esta semana que llegó a ordenar y después suspender «el mayor ataque desde la II Guerra Mundial» mientras esperaba avances en las negociaciones sobre el estrecho de Ormuz.
Trump publicó además un mensaje en la red Truth Social en el que aseguró que su país posee «cantidades masivas» de municiones y que la industria está fabricando y enviando nuevas armas. Añadió que los responsables de las filtraciones están siendo investigados y calificó esas revelaciones de desleales.
Una operación rápida que dura ya medio año
El episodio ha aumentado también la presión sobre Hegseth. El secretario de Guerra fue uno de los principales defensores de una intervención militar contra Irán y presentó inicialmente la campaña como una operación rápida. Cinco meses después, el conflicto continúa, ha causado la muerte de 18 uniformados norteamericanos y ha consumido una parte importante de las reservas de armamento de precisión.
La Administración insiste en que Hegseth conserva la confianza del presidente. Sin embargo, la convocatoria urgente en el Pentágono, la reacción personal de Trump y los esfuerzos de la Casa Blanca por desmentir las filtraciones muestran que el desgaste de los arsenales se ha convertido en uno de los principales problemas no solo militares, sino también políticos de la guerra.

