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El Servicio Secreto mata a un hombre que abrió fuego cerca de la Casa Blanca

Poco después de las seis de la tarde del sábado, mientras Donald Trump seguía desde el Despacho Oval las negociaciones de última hora para un posible acuerdo con Irán, un hombre abrió fuego no muy lejos, en las inmediaciones de la verja norte del complejo … presidencial, en la intersección de la calle 17 y Pennsylvania Avenue, una de las zonas más vigiladas del país.
Según dijo el Servicio Secreto después, el atacante sacó un arma de una bolsa y comenzó a disparar. Los agentes respondieron de inmediato. El sospechoso fue alcanzado por los disparos y trasladado a un hospital de Washington, donde murió poco después. Un viandante también resultó herido durante el intercambio de tiros. Ningún agente sufrió lesiones.

Durante varios minutos se vivieron escenas de gran tensión y desconcierto dentro y fuera de la Casa Blanca. Periodistas que se encontraban en el recinto presidencial escucharon varias detonaciones seguidas y fueron obligados por el Servicio Secreto a correr hacia la sala de prensa y otras zonas interiores protegidas. Los agentes gritaban órdenes mientras bloqueaban accesos y despejaban los jardines de la Casa Blanca, una medida de seguridad habitual en estos casos.

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El incidente ocurrió en un momento especialmente delicado para Washington. Trump llevaba todo el día encerrado en el Ala Oeste manteniendo llamadas con líderes de Oriente Próximo para intentar cerrar un principio de acuerdo con Irán tras semanas de guerra y bloqueo naval en el Golfo Pérsico. La Casa Blanca seguía de cerca además posibles amenazas de represalia relacionadas con el conflicto regional y con la creciente tensión internacional de las últimas semanas.
El FBI confirmó rápidamente su despliegue en la zona para apoyar al Servicio Secreto. Durante más de una hora permanecieron cerradas varias calles alrededor del complejo presidencial mientras decenas de vehículos policiales y equipos tácticos rodeaban el perímetro. Helicópteros sobrevolaron el centro de Washington y los accesos a la Casa Blanca quedaron completamente bloqueados.

Las autoridades no han identificado todavía públicamente al atacante ni han explicado sus motivaciones. Tampoco han aclarado si el objetivo era la propia Casa Blanca o si el tiroteo estuvo relacionado con algún otro incidente. El Servicio Secreto insistió en que Trump permaneció dentro del recinto durante todo el episodio y que «ningún protegido ni ninguna operación presidencial» se vieron afectados.
El episodio vuelve a poner el foco sobre la seguridad presidencial en un mandato marcado por varios incidentes graves. Trump sobrevivió en julio de 2024 a un intento de asesinato durante un mitin en Butler, Pennsylvania, donde una bala le rozó la oreja antes de que francotiradores abatieran al atacante. Meses después, otro hombre fue detenido cerca de uno de sus campos de golf en Florida tras preparar una posición de tiro. Y hace apenas un mes se produjo otro tiroteo en las inmediaciones de la cena anual de corresponsales de la Casa Blanca en Washington.
Ya en 2011, durante la presidencia de Barack Obama, la Casa Blanca vivió uno de los incidentes armados más graves de su historia reciente cuando un hombre disparó varias veces con un rifle semiautomático contra la fachada presidencial desde las inmediaciones de Constitution Avenue. Dos balas impactaron en el edificio, incluida una ventana blindada de la residencia presidencial. Obama no se encontraba allí en ese momento, pero el episodio provocó una fuerte crisis interna en el Servicio Secreto después de que los daños no fueran detectados hasta el día siguiente.

Las niñas afganas, expulsadas del examen de acceso a la universidad y obligadas a casarse: la generación silenciada

Han pasado cuatro años desde el cierre de las escuelas para niñas en Afganistán; cuatro años que, para millones de niñas afganas, no solo han supuesto el fin de su educación, sino el inicio de un silencio impuesto.En estos días, los talibanes han vuelto a celebrar el examen de acceso a la universidad (Kankor) en distintas provincias del país; una prueba en la que participaron cientos de miles de chicos, mientras que las chicas solo pudieron mirar desde fuera.En Faryab, Sewich aún recuerda el día del examen: el día en que los chicos de su familia, sus amigos y sus antiguos compañeros de clase acudieron a la prueba, mientras ella se quedaba detrás de las puertas cerradas. «Fue como sentarse ante la tumba de nuestros propios sueños y guardar luto».Sewich tiene ahora 19 años. Cuando los talibanes cerraron las escuelas para niñas, ella acababa de terminar décimo grado y estaba a punto de comenzar el undécimo. Su familia tenía tanta esperanza en su futuro que, desde noveno curso, ya le habían preparado para el Kankor. Su sueño era ser médica; no por dinero, sino para ayudar a la gente.Fue como sentarse ante la tumba de nuestros propios sueños y guardar luto«Quería ir a zonas desfavorecidas, ayudar a quienes no pueden pagar a un médico. Incluso soñaba con viajar algún día a países pobres de África». Pero ese futuro se detuvo de golpe.Afganistán sigue siendo, según datos de la Unesco, el único país del mundo que prohíbe a las niñas acceder a la Educación Secundaria y universitaria. Para 2025, alrededor de 2,2 millones de niñas afganas han quedado excluidas de la escuela, y si la prohibición continúa, millones más correrán la misma suerte.Esta privación no se limita al ámbito educativo. Informes recientes señalan que las restricciones impuestas por los talibanes han provocado una grave escasez de profesionales femeninas en el país. Unicef advierte que Afganistán podría perder más de 25.000 profesoras y trabajadoras sanitarias de aquí a 2030. Pero para muchas niñas, el cierre de las escuelas fue solo el comienzo de otro destino: el matrimonio precoz.Matrimonios forzadosSewinch cuenta que la mayoría de las chicas que fueron sus compañeras están ahora casadas, y muchas de ellas ya son madres. «El 90% de las chicas que conozco ya se han casado. Algunas incluso tienen dos hijos». Ella cree que, al cerrarse la puerta de la educación, aumentó la presión social para casar a las niñas, especialmente en una sociedad donde todavía muchos consideran que el futuro de una mujer se limita al matrimonio.Este relato adquiere una dimensión aún más preocupante con la publicación de informes sobre nuevas regulaciones de los talibanes en materia de matrimonio infantil. Según medios internacionales, los talibanes han aprobado recientemente normas que, en la práctica, legitiman el matrimonio de menores; leyes en las que el «silencio de una niña virgen» puede interpretarse como consentimiento.Organizaciones de derechos humanos alertan de que la exclusión de las niñas del sistema educativo incrementa de forma alarmante el riesgo de matrimonios forzados y uniones tempranas. Investigaciones recientes también muestran que la prohibición de estudiar expone a las niñas a embarazos de riesgo y a mayores niveles de violencia doméstica.Sewinch se considera afortunada: su familia resistió la presión social y no la obligó a casarse. «En mi familia había una norma: hasta que una persona —sea chica o chico— no termine sus estudios y sea independiente, no debe casarse». Sin embargo, ella sabe que no todas tuvieron esa oportunidad.En mi familia había una norma: hasta que un chico o una chica no acabe sus estudios y sea independiente, no debe casarseAntes del regreso de los talibanes, la vida de Sewinch estaba llena de movimiento y esperanza. Cada mañana salía de casa junto a su madre: su madre iba al trabajo y ella al colegio y a sus clases de preparación para el Kankor. Formaba parte del equipo femenino de ciclismo en Faryab y participaba en competiciones. Hoy, en cambio, pasa la mayor parte del tiempo en casa.»Ahora me despierto a las once, vuelvo a dormirme y de pronto es de noche. Ya no hay ningún objetivo». Cuenta que, tras el cierre de las escuelas, cayó en una depresión y que toma medicación para sobrellevarla. «Antes todos decían que yo transmitía alegría. Ahora tengo pesadillas por las noches».A pesar de todo, cuando habla del futuro, su voz no está del todo apagada. «No pedimos una libertad sin límites. Solo pedimos que nos dejen estudiar». «Sewinch dice que a veces todavía se imagina en esos días en los que volverían a abrirse las puertas de las escuelas y las universidades.»Siempre me imagino que regreso, que me matriculo otra vez en un curso de preparación para el Kankor y que empiezo a prepararme para el examen». Cuenta que muchas chicas afganas soñaban, al menos, con vivir la experiencia de presentarse al Kankor.»Muchas decían: solo queremos sentir ese estrés y esa emoción del examen, saber que hemos luchado por nuestro futuro». Pero, según explica, hoy la vida de muchas niñas afganas se ha reducido a la fuerza a las cuatro paredes de sus casas. «Ahora solo estamos en casa, sin un futuro claro».

Dos aeronaves militares de EE.UU. para asaltos de combate sobrevolaron a Caracas

El cielo estaba parcialmente nublado cuando las dos aeronaves militares estadounidenses, autorizadas por el régimen chavista, aterrizaron este sábado en la sede de la Embajada de Estados Unidos en Caracas, dejando perplejos a los venezolanos en cuanto al verdadero propósito de su inédita visita.
A pesar de que la Cancillería venezolana había anunciado que este sábado se iba a realizar un «simulacro de evacuación» del personal diplomático en la delegación norteamericana, la maniobra aérea aparentó ser más bien una operación militar de desembarco de marines y civiles de EE.UU., y no la extracción de diplomáticos.

Las expectativas sobre la presencia de la armada de EE.UU. aumentaron después que el canciller Yvan Gil borrara este viernes el comunicado anunciando la aprobación oficial del «simulacro de evacuación» de las dos aeronaves. Presuntamente por las críticas que había levantado el chavismo.
La operación aérea protagonizada por dos helicópteros gigantes tipo Bell-Boeing V-22 Osprey, conocidos como águila espía o águila pescadora, contó con un apoyo logístico impresionante: el crucero misilístico USS Lake Erie (CG-70) y el buque de asalto anfibio USS Iwo Jima, que se ancló a seis millas náuticas de Catia La Mar, la zona costera de Caracas. Este buque fue el que transportó a las dos aeronaves a la Embajada de EE.UU. y es la misma nave que se utilizó para llevar a Nicolás Maduro y Cilia Flores a Estados Unidos tras ser extraídos el pasado 3 de enero.

🇺🇸 🇻🇪 #venezuela | 🎥 La Embajada de Estados Unidos en Caracas informó que llevó a cabo un ejercicio de respuesta militar en sus instalaciones. El objetivo es garantizar la capacidad de respuesta rápida del ejército. Además, reafirmaron que siguen avanzando en el plan de tres… pic.twitter.com/tuA00hhTs0— ElPirobo_TM (@ElPirobo_TM) May 23, 2026
Los helicópteros ingresaron al espacio aéreo nacional cerca de las 10 de la mañana a través del corredor de Tacagua, una de las rutas habituales de aproximación hacia Caracas. El tiempo nublado frustó el plan de los caraqueños de hacer mejores tomas del sobrevuelo de las aeronaves.
Los vecinos de la zona sureste de la ciudad donde se encuentra la sede diplomática estaban expectantes desde el viernes por la noche. Muchos no durmieron esa noche para saber lo que podía pasar con el operativo militar este sábado y no ser sorprendidos como ocurrió en la madrugada del 3 de enero con el sobrevuelo de cientos de helicópteros y las explosiones de las bombas que caían en los sitios militares estratégicos para capturar a Maduro y luego ser extraído.
Para tranquilizar a la población, la Embajada de EE.UU., escribió en su cuenta de X que «el comandante del SOUTHCOM, el general Francis L. Donovan, estuvo hoy en Caracas, Venezuela, en su segunda visita oficial al país. Participó en conversaciones bilaterales con altos representantes del gobierno interino, se reunió con el liderazgo y el personal de la Embajada de los Estados Unidos, y observó a la fuerza conjunta realizar un ejercicio de respuesta militar».
El general Donovan y un contingente de miembros del servicio militar estadounidense fueron transportados a Caracas en dos MV-22B Osprey de @USMC que formaban parte del ejercicio.
«Seguimos comprometidos con garantizar la implementación del plan de tres fases de @POTUS, particularmente la estabilización de Venezuela, y con la importancia de la seguridad compartida en todo el hemisferio occidental. Los Estados Unidos está comprometido con una Venezuela libre, segura y próspera para el pueblo venezolano, los Estados Unidos y el hemisferio occidental», reiteró la misión diplomática.
La reacción de los venezolanos ante la presencia militar de EE.UU. en plena acción y a pleno día fue encontrada, pero a nadie dejó indiferente. Por el lado del chavismo y los de izquierda criticaron la operación del sobrevuelo norteamericano como algo «humillante» y «vergonzoso», mientras que los antichavistas celebraron y vieron con buenos ojos la presencia de las aeronaves.
Para la experta en temas militares, la periodista Sebastiana Barraez, dijo en su cuenta X que el águila espía o águila pescadora Bell-Boeing V-22 Osprey, de los aviones que sobrevolaron Caracas no es acción para tomarla a juego. Es un avión con características especiales. «EE.UU. hizo una demostración y no de simulacro precisamente» le dijo una fuente militar que entrevistó.

Impresionante. Lo que ha ocurrido hoy en Venezuela es histórico. Ya no es el 3ene con las aves de hierro entrando de madrugada para llevarse a Maduro. Hoy a pleno sol los aviones de EEUU surcaron el territorio aéreo venezolano. El favor de la interina @delcyrodriguezv https://t.co/Yfdqb9UtKK— Sebastiana Barráez (@SebastianaB) May 23, 2026
Y añadió es «Impresionante. Lo que ha ocurrido hoy en Venezuela es histórico. Ya no es el 3 de enero con las aves de hierro entrando de madrugada para llevarse a Maduro. Hoy a pleno sol los aviones de EE.UU. surcaron el territorio aéreo venezolano».
Por su lado el ingeniero David Morán confesó que en su recorrido por la ciudad, intentando tomar algunas imágenes de los helicópteros, visitó varios locales comerciales. «El clamor era que no se fueran con las manos vacías», dijo al referirse a nuevas entregas o extracciones como la de Alex Saab la semana pasada, después de Maduro y Cilia Flores.

Un convoy para ayudar a los pueblos cristianos del Líbano, aislados por las bombas

«¿Estas personas forman parte de su organización?», pregunta el capitán italiano de la Fuerza Interina de Naciones Unidas en el Líbano (Finul) a Fouad Abou Nader, presidente de la ONG Nawraj, señalando unos 50 vehículos en la entrada de la zona de … amortiguación.
Abou Nader responde sin dudar: «Son de los nuestros». En realidad, desconocía que estos cristianos libaneses de Rmeich, Ain Ebel y Debel se encontrarían reunidos en ese lugar. Abou Nader iba a entregar ayuda humanitaria discreta, con un solo camión con leche para los bebés y artículos de primera necesidad. Pero se le unieron medio centenar de vehículos de vecinos de la zona que, al enterarse de que iba a viajar a los pueblos aislados del sur del Líbano protegido por la Finul, aprovecharon la oportunidad para llegar hasta allí con víveres para sus habitantes.

Abou Nader llevaba un mes intentando llegar a estas comunidades completamente aisladas. La primera vez, el viaje fue cancelado a las tres de la madrugada por el «Mecanismo» –el comité encargado de supervisar el cumplimiento del alto el fuego–, que, sin embargo, había otorgado las autorizaciones necesarias. Se reprogramó varias veces. Hace una semana, Abou Nader y su equipo llegaron a Tiro. Allí, la escolta de la Finul no se presentó, alegando que ese día no se iba a garantizar la protección de ningún convoy. No obstante, se contaba con la autorización previa.

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Guerra en el Líbano

Nathalie Duplan

Esta vez, el viaje se pospuso y se reprogramó: martes, jueves, viernes y domingo de la semana pasada. El sábado se canceló. Pero, por la noche, el «Mecanismo» y la Finul confirmaron que podía llevarse a cabo el domingo pasado. Debido a la intensidad de los combates entre Israel y Hizbolá en la zona, el convoy no pudo regresar a Beirut hasta el lunes y, desde entonces, nadie ha podido viajar a esos pueblos del sur del Líbano.
Conociendo el alto coste de cruzar la línea amarilla impuesta por los israelíes, Abou Nader no quiere abandonar a estos aldeanos que se han unido a su convoy. Reconoce que «sus camiones no transportan ayuda humanitaria, pero, si queremos que la población se quede, los negocios tienen que funcionar. Desde el comienzo de la guerra no han podido cultivar sus tierras, a pesar de que la región depende principalmente de la agricultura, en particular de los olivares, que deberán ser analizados para saber si han sido contaminados. Estas personas vendrán conmigo, aunque nos retrase, porque es la única manera que tienen de regresar a casa».

Distribución de paquetes preparados por alumnos de una escuela de Baskinta.

(N. Duplan)

Durante horas, familias esperanzadas y algo febriles han esperado bajo el sol abrasador. Charbel, de Rmeich, sostiene en brazos a su bebé de diez días. Yolla, de Debel, confiesa: «Tengo cáncer. Me están tratando en Beirut porque no hay hospitales en el sur. Pero es complicado: hay que pedir permiso para salir y luego para volver».
Yolla está con su amiga Charifa, cuyo marido también tiene cáncer y recibe tratamiento en la capital. Garios es de Ain Ebel. El joven trabaja en Bint Jbeil: «Allí todo está destruido; trabajo por internet. Durante dos meses vivimos en un piso en Beirut. Cuando supimos que pasaba un convoy, recogimos nuestras pertenencias».
En pocos minutos, siguiendo las instrucciones del capitán de la Finul, Fouad Abou Nader dirige los vehículos. A la entrada de Tiro, motocicletas y coches sin matrícula (afiliados a Hizbolá) rozan el convoy, profiriendo insultos, sabiendo que solo los cristianos pueden regresar a casa, incluso a costa de un gran riesgo personal.

Charbel, de Rmeich, sostiene en brazos a su bebé de diez días.

(N. Duplan)

En carreteras empinadas, propicias para emboscadas, el avance es lento en medio de paisajes devastados. Nada ha sido despejado ni reconstruido. Los cascos azules de la ONU descienden ocasionalmente de sus vehículos blindados para retirar los cables que bloquean el paso. Las paradas frecuentes son necesarias debido al intenso bombardeo. El denso polvo dificulta la respiración. «Los israelíes no permitirán que los chiíes se reasienten a menos que se llegue a un acuerdo», comenta Abou Nader.
Tras horas atravesando los pueblos fantasmas de Ain Baal, Qana, Siddiqine, Kafra, Haris, Haddatha y Hanine, se llega al centro de Rmeich. La vida allí parece casi normal. El convoy se dispersa. Abou Nader visita las comisarías que han seguido operativas. Cuando el Ejército libanés se retiró, movió cielo y tierra en los más altos niveles del Gobierno para conservar una presencia armada legal. Obtuvo una directiva oficial que autoriza a los miembros de las Fuerzas de Seguridad Interna (FSI) de la región a ser asignados a puestos en sus aldeas en lugar de a sus comisarías de policía habituales.

«Dicen que somos héroes porque nos quedamos en nuestros pueblos y mantenemos la escuela abierta. Ustedes son héroes porque vinieron hacia nosotros»

Josephine
Monja

En la escuela de Debel, Abou Nader distribuye paquetes preparados por alumnos de una escuela de Baskinta, en las montañas sobre Beirut, para animar y apoyar a sus compañeros del sur. La monja Josephine se emociona: «Dicen que somos héroes porque nos quedamos en nuestros pueblos y mantenemos la escuela abierta. Ustedes son héroes porque vinieron hacia nosotros».
La tarde termina. En Ain Ebel, Garios camina por las calles con una amplia sonrisa: «Todo está bien. La casa no sufrió daños». Rebecca cuestiona a Abou Nader: «Ya no puedo ir a trabajar a Tiro. Las carreteras tienen que ser reabiertas». Los estudiantes de secundaria expresan su preocupación: su escuela está cerrada y temen tener que ir a otro lugar para presentar sus exámenes de bachillerato. Fouad Abou Nader llama al Ministerio de Educación. Los estudiantes se tranquilizan al oír al interlocutor anunciar que «nos las arreglaremos. Los exámenes se realizarán en su pueblo».

Fouad Abou Nader, presidente de la ONG Nawraj.

(N. Duplan)

Los residentes saben que la situación continuará y que tendrán que buscar alternativas. Las opiniones sobre los israelíes están divididas: «Vienen a comprarme cerveza, son amables», dicen unos. «No se puede confiar en ellos, intentan convencernos para que nos pongamos de su lado», comentan otros. «Si abren la frontera, estoy dispuesto a ir a buscar trabajo allí. No nos quieren, pero nos respetan».

«Si queremos que la población se quede, los negocios tienen que funcionar. Desde el comienzo de la guerra no han podido cultivar sus tierras»

Fouad Abou Nader
Presidente de la ONG Nawraj

Los aviones de combate vuelan a baja altura. Los bombardeos continúan. El capitán de la Finul no puede garantizar el regreso del convoy. Tendrán que esperar hasta el día siguiente. Mientras cada uno hace sus propios preparativos, Fouad Abou Nader susurra: «¿Por qué tiene que sufrir así esta gente?».

Rubio muestra su optimismo con Irán y dice que habrá un anuncio «en días» mientras Trump sigue dividido entre acuerdo o atacar

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha afirmado este sábado en la India que Washington ha logrado algunos avances con Irán y que Estados Unidos podría tener «algo que decir» sobre el asunto en los próximos días.»Se han logrado algunos avances, se han hecho algunos progresos. Incluso mientras les hablo ahora, se está trabajando en ello. Existe la posibilidad de que, ya sea más tarde hoy, mañana o en un par de días, tengamos algo que decir», ha declarado Rubio a los medios durante un evento en la embajada de Estados Unidos en Nueva Delhi.El jefe de la diplomacia estadounidense ha advertido que la crisis exige soluciones definitivas y ha reiterado que la postura inamovible de la Casa Blanca es que Teherán «nunca podrá tener un arma nuclear». «Este problema tiene que resolverse, ya que el presidente (Donald Trump) ha dejado claro que, de una forma u otra, Irán nunca podrá tener un arma nuclear. Los estrechos deben permanecer abiertos y sin peajes. Ellos tienen que entregar su uranio altamente enriquecido», ha sentenciado Rubio.El secretario de Estado ha enfatizado que la Casa Blanca busca resolver la crisis mediante una solución diplomática negociada y ha deslizado que podría haber novedades en esa dirección incluso antes de que concluya su actual visita a la India, el próximo martes. «Esperamos que se haga por la vía diplomática, en eso estamos trabajando. Y quizás haya algo de qué hablar sobre ese tema en algún momento mientras me encuentre aquí en esta visita», ha avanzado.Casi en paralelo, el Ministerio de Exteriores iraní ha coincidido este sábado en que ha habido un mayor acercamiento de posturas durante la semana y ha asegurado que, aunque no hay un acuerdo definitivo cerrado, todavía es necesario esperar «para ver qué ocurre en los próximos tres o cuatro días».El portavoz del ministerio iraní, Esmail Bagaei, ha detallado que las partes tratan de acordar un memorando de entendimiento sobre una propuesta de 14 puntos centrada en el fin de la guerra en todos los frentes, incluido el Líbano. Según Bagaei, después de finalizar el memorando, las partes empezarán a negociar el programa nuclear iraní, el levantamiento de las sanciones estadounidenses y el desbloqueo de los fondos iraníes en el extranjero, en un plazo de entre 30 y 60 días.Trump se reunirá con su equipoPor otro lado, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha explicado este sábado que está dividido entre cerrar un acuerdo o retomar la ofensiva militar contra Irán. En breves declaraciones telefónicas al portal Axios, el presidente ha dicho que hay un 50% de probabilidades de llegar a un «buen» trato o, por el contrario, hará «volar por los aires» a Irán, país con el que acordó un alto el fuego en abril.El presidente tiene previsto reunirse este mismo sábado con su equipo de seguridad, incluido el vicepresidente, JD Vance, y el equipo negociador estadounidense, Steve Witkoff y Jared Kushner. Trump canceló además el viernes sus planes de pasar el fin de semana en su campo de golf en Nueva Jersey y regresó a Washington para dar seguimiento a las negociaciones con Teherán para analizar la situación.  El jefe del Ejército paquistaní, el general Asim Munir, que ejerce de mediador entre Estados Unidos e Irán, ha visitado este sábado Teherán para tratar de impulsar un acuerdo. En el centro de las negociaciones está el programa nuclear iraní, pues Washington exige que Teherán deje de enriquecer uranio, y la situación del estrecho de Ormuz, bloqueado por Irán desde el inicio de la guerra y donde quiere cobrar un peaje para su tránsito.

La letra pequeña de la alianza entre Putin y Xi

Unas semanas antes de la invasión rusa de Ucrania, Vladímir Putin y Xi Jinping firmaron una «alianza sin límites». El apoyo continuado de China al expansionismo de Moscú ha sido determinante para que el conflicto dure más de cuatro años. La superpotencia que proyecta deseos … de paz y multilateralismo, en contraste con la política exterior disruptiva y caótica de Donald Trump, es responsable de prolongar la guerra en la frontera este de Europa. Lo hace a través de la importación de energía rusa, la exportación de tecnología de doble uso y la propaganda a favor de su aliado.
Esta semana estos dos viejos amigos se han reunido en Pekín, en una cumbre que ha puesto de relieve la creciente debilidad rusa. Putin necesita nuevos ingresos para un Estado convertido en gigantesca máquina de guerra y no ha conseguido la aprobación del nuevo gaseoducto Power of Siberia 2. Las excusas balbuceantes de Dmitry Peskov, su portavoz, han dejado claro quién manda. El futuro de Rusia está cada vez más ligado a su condición de vasallo de China. Su desarrollo científico y tecnológico depende de las exportaciones e inversiones del gigante asiático y, cada vez más, su política exterior estará condicionada por la superpotencia en ascenso.

China resiste bien la crisis de la energía provocada por el cierre del estrecho de Ormuz, pero quiere un precio más bajo por el gas ruso y controlar cualquier nueva red de distribución, como hace con las existentes.

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José M. de Areilza

De la reunión de los dos «hombres fuertes» en Pekín cabe destacar el mensaje conjunto a favor de una gobernanza global que se aleje de la «ley de la jungla», una referencia a Trump que también señala a Putin. Xi Jinping ya había criticado a Rusia en su encuentro con Trump, al decir que Putin se acabará arrepintiendo de la invasión de Ucrania. Se trataba de una humillación calculada a su siguiente invitado, no exenta de cinismo.