Raphaël Glucksmann gana con claridad desde la primera vuelta de las primarias socialistas en Francia
Era una victoria esperada y se confirmó desde la primera vuelta este domingo. El eurodiputado Raphaël Glucksmann se impuso con claridad en las primarias del Partido Socialista y de Plaza Pública en Francia. Su victoria no es ninguna sorpresa a causa de la … debilidad de sus rivales, pero sí que resulta más significativa su elección desde la primera vuelta, con el 66% de los votos. Este representante en el Parlamento Europeo desde 2019, que no milita en las filas socialistas, obtuvo el apoyo de la amplia mayoría de los 120.000 participantes, que votaron por internet.
«Este resultado nos demuestra algo relevante. Nos demuestra que una izquierda fiel a sus valores puede unir, gobernar y ganar. Puede hablar de justicia, ecología y República sin renunciar a nada», aseguró el líder de Plaza Pública en la red social X. Este dirigente, de 46 años, es conocido en Francia por su oposición vehemente a las alianzas entre el centroizquierda y la Francia Insumisa, así como su apoyo incondicional a Ucrania y al rearme europeo y su hostilidad hacia la Rusia de Vladímir Putin. También defiende posiciones afines al federalismo europeo y se opone a calificar de «genocidio» las atrocidades cometidas por el Ejército israelí en Gaza.
Glucksmann sale como claro ganador de este proceso interno que deja a un derrotado evidente: Olivier Faure, secretario general del Partido Socialista (PS). Pese a llevar las riendas de esta formación desde 2018, este dirigente poco carismático apenas obtuvo el 14,5% de los votos. Su derrota significa que, salvo que se produzca algún giro de guion –por ejemplo, con el anuncio de la rumoreada candidatura del expresidente François Hollande– ningún dirigente del PS se presentará en las próximas presidenciales, algo que nunca había sucedido en la historia de la Quinta República. Resulta un hecho sintomático de la travesía por el desierto de esta formación desde 2017.
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Enric Bonet
Tampoco ha conseguido brillar en su intento para volver a la primera línea la veterana Ségolène Royal, de 73 años. La que fuera candidata de los socialistas en 2007 apenas consiguió ahora el respaldo del 7% de los votantes. Estas primarias se vieron afectadas por un ataque informático el viernes, lo que comportó que la votación se alargara hasta este domingo en lugar del sábado.
«Ruptura con el macronismo y Mélenchon»
Tras su victoria holgada en este proceso participativo, ¿Glucksmann conseguirá dar un empujón a su campaña? Es una posibilidad, pero tampoco lo tiene garantizado. Por un lado, esta votación del centroizquierda se ha visto lastrada por la baja participación. Apenas han votado 120.000 militantes o simpatizantes, una cifra claramente inferior a los 2,6 millones que votaron en las primarias de los socialistas en 2011 y a los 1,6 millones de 2017. Por el otro, ha recibido críticas por los vetos a aspirantes de otras formaciones que deseaban participar, pero no les dejaron; por ejemplo, Marine Tondelier, líder de Los Ecologistas, o el diputado insumiso disidente François Ruffin.
«Seré el candidato (…) de la ruptura con el macronismo y con la hegemonía de (Jean-Luc) Mélenchon en la izquierda francesa», ha dicho Glucksmann durante el discurso de celebración. Una de las ventajas del líder de Plaza Pública respecto a sus rivales en estas primarias se debía a que cuenta con una intención de voto bastante correcta para las presidenciales, del 12-10%.
Hijo del filósofo André Glucksmann
Ahora, sin embargo, le espera al candidato del centroizquierda la parte más difícil de la campaña. Intentará acercarse al actual trío de cabeza: la candidata de derecha radical Marine Le Pen (35%), el insumiso Mélenchon (17%) y el ex primer ministro Édouard Philippe (15%, centro-derecha). De hecho, el anuncio del resultado ha coincidido con un mitin multitudinario (con unas 10.000 personas) este domingo por la tarde en Clermont-Ferrand del líder de la izquierda insumisa.
Glucksmann es conocido en Francia por ser el hijo del filósofo André Glucksmann. Su padre formó parte del grupo de los ‘nouveaux philosophes’, una serie de intelectuales que militaban en grupos trotskistas o maoístas durante el Mayo del 68, pero que con el paso de las décadas fueron acercándose a la derecha y defendieron decisiones, muy criticadas en el país vecino, de la política internacional de Estados Unidos, como la invasión de Irak en 2003. En el caso de Glucksmann hijo, ha seguido, aparentemente, una trayectoria inversa a la de su padre. Pasó de militar en un partido ultraliberal cuando era joven a fundar en 2018 Plaza Pública, una pequeña formación progresista que actualmente cuenta con dos diputados y muy poca implantación local.
«Uno de los grandes obstáculos de Glucksmann es que su figura recuerda bastante al Emmanuel Macron de 2017», cuando el actual presidente ganó con un apoyo significativo de los votantes de centroizquierda, señala el politólogo Christophe Bouillaud, en declaraciones a este medio. Según este analista, ese precedente resulta un inconveniente teniendo en cuenta la impopularidad del actual jefe del Estado. A eso se le suma la dificultad que puede tener el líder de Plaza Pública para seducir a los votantes macronistas debido a su propuesta de una subida del impuesto de sucesiones para las rentas altas: «A los votantes de Macron no les gustan este tipo de medidas», afirma Bouillaud.

