Tras el inicio de los ataques por parte de Estados Unidos e Israel, el 2 de marzo Irán declaró cerrado el estrecho de Ormuz. Según la inteligencia estadounidense, Teherán se ha dedicado a sembrar de minas esta ruta marítima y el propio régimen lo ha reconocido este jueves. Su Guardia Revolucionaria compartió un mapa con rutas alternativas para el tránsito en el estrecho, un día después del alto al fuego de dos semanas entre ambos países, «ante la presencia de diversos tipos de minas antibuque» en la zona, según la agencia Tasnim, vinculada a las fuerzas iraníes.»Los buques que transiten el estrecho «deberán coordinarse con la CGRI y, hasta nuevo aviso, utilizar las rutas alternativas para el tránsito», dice el comunicado sobre un estrecho de Ormuz que es relativamente angosto, con unos 50 kms de ancho en algunos puntos. Además, presenta una batimetría (el equivalente submarino de la altimetría) que facilita todavía más el control de los buques que lo atraviesan, recoge Infodefensa. Únicamente cuenta con dos pasillos, de poco más de tres kilómetros de ancho cada uno, por el que es posible el paso de los barcos. Por Ormuz circula alrededor del 20% del consumo mundial de petróleo.Un ingenio barato para la guerra asimétricaUna mina naval o marina es un dispositivo explosivo autónomo colocado en el agua. Es un artefacto explosivo que puede colocarse en lugares estratégicos, como estrechos y puertos, para detonar submarinos y buques de superficie. Pero también se utiliza para negar el acceso del enemigo una zona determinada o para poner en cuarentena al enemigo en lugares específicos. Pueden, entonces, usarse de manera ofensiva o defensiva, para proteger naves amigas y crear zonas seguras.Las minas son un ingenio relativamente barato, de modo que tienen una muy buena relación coste-eficacia. «Con una sola mina se puede dejar fuera de combate o, en el peor de los casos, hundir grandes unidades que cuestan cientos de millones de euros, por no hablar del enorme desgaste psicológico que este hecho supondría para las tripulaciones», expone José Francisco Alcalde en Revista Naval.»Se utilizan en la guerra asimétrica de modo eficaz, ya que son fáciles de colocar, discretas y con elevado poder destructivo», ha escrito el capitán de navío retirado, José Manuel Gutiérrez de la Cámara Señán en la revista del Ministerio español de Defensa. Eso, la guerra asimétrica, es la que viene practicando el régimen iraní desde el primer día del conflicto al no poder competir en recursos con la alianza de EEUU e Israel.Según Alcalde, «la mina naval es relativamente fácil de fabricar y muy costosa de combatir para el que la sufre». Después de todo, no se necesitan grandes medios para su despliegue: un sencillo pesquero y la oscuridad de la noche pueden servir para sembrar de estos ingenios un punto de paso estratégico.A diferencia de las cargas de profundidad, las minas se depositan y se dejan esperar. Pueden ser fondeadas por aviones, por barcos de superficie y submarinos y por buceadores de combate, y colocadas a diferentes profundidades, tanto en las playas para impedir los desembarcos como a gran profundidad.El recuerdo de la guerra Irán-IrakLa guerra entre Irán e Irak tuvo lugar desde septiembre de 1980 hasta agosto de 1988. Ambas naciones emplearon minas navales. Durante aquel conflicto, los ataques con misiles contra los grandes petroleros estaban a la orden del día. EEUU decidió enviar buques de guerra para proteger el tráfico en la zona. La llegada de los escoltas de su Marina permitieron dar un cierto respiro a la situación. Pero las minas se cobraron entonces su peaje: la fragata Samuel B. Roberts, de patrulla por la zona, sufrió graves daños al chocar con una mina, al parecer fondeada durante la noche por un buque iraní en una zona aparentemente segura.Qué minas navales está usando IránSe estima que el arsenal de minas marinas de las fuerzas armadas iraníes es de entre 2.000 y 6.000 unidades. Hay bastantes tipos de estos artefactos explosivos. Hay minas diseñadas para explotar cuando el casco de un barco entra en contacto directo con ellas; otras están ancladas a un cable para mantenerlas bajo el agua. Las minas de influencia son detonadas por una variación magnética, acústica o de presión. Hay también minas controladas, que son detonadas desde una estación costera.Básicamente, se diferencian en dos clases, las conectadas a tierra y las flotantes. Se describen hasta siete tipos:Mina a la deriva: flota libremente en la superficie o sumergida a poca profundidad. Explota por contacto físico directo con las embarcaciones. Mina oscilante: flota como la anterior pero oscila gracias a un dispositivo interno que la hace subir y bajar. Explota por contacto directo. Mina amarrada: flota bajo la superficie del agua, pero está anclada al fondo del mar mediante un cable. Puede activarse por contacto físico o por «influencia».Mina de fondo: se instala en el lecho marino y suelen ubicarse a profundidades de entre 10 y 50 metros. Se activan mediante sensores de influencia similares a los de las minas amarradas. Mina autoenterrable: se deposita en el lecho marino y queda enterrada parcial o totalmente.Mina torpedo: se ancla en el fondo del mar y lleva un torpedo en su interior. Cuando detecta un enemigo, la mina lanza el torpedo.Mina lapa: se adhiere al casco del barco objetivo a través de imanes. Es necesaria la intervención directa de un buzo.Hay otras sensibles a diferentes modos de influencia e incluso más complejas y avanzadas, que solo actúan al paso de un tipo específico de barco. Son las minas de alta tecnología, explican en Galaxia Militar, que pueden distinguir entre objetivos militares y otros buques, diferenciándolas de las minas terrestres indiscriminadas.Cómo combatir las minas marinasContra las minas navales se despliegan sistemas de defensa especializados que incluyen sonares localizadores y vehículos submarinos no tripulados operados de forma remota, explican en Infodefensa. Se trata de cortar el cable de las minas amarradas o activarles una carga explosiva para destruirlas de forma segura. Ocurre con las minas terrestres que son mucho más fáciles de instalar que de quitar. Esa diferencia se acentúa con las marinas. «Para el que tiene que realizar la limpieza, el trabajo requiere de unos medios muy especializados y económicamente muy caros. Por si esto fuera poco, el factor tiempo es de gran importancia y es precisamente tiempo lo que no sobra, no se puede tener el tráfico propio cortado de manera indefinida mientras se realiza la limpieza y el dragado», asegura Alcalde.Los diversos objetos arrojados al fondo marino dificultan la búsqueda de una mina naval. Además, debido a nuevos materiales como la fibra de vidrio, son difíciles de detectar, incluso para sonares modernos, sobre todo si se encuentran enterradas por efecto de las corrientes. El resultado es que pueden ser letales durante mucho tiempo. Es lo que ocurre en el Báltico, donde todavía hay pescadores que son víctimas de minas fondeadas durante las dos guerras mundiales. Dejar las minas a la derivan está prohibido por el derecho internacional.