El Gobierno de Donald Trump ha sufrido este martes la primera defección relevante por oposición a la guerra de Irán: Joe Kent, hasta ahora director del Centro Nacional de Antiterrorismo, ha anunciado su dimisión por no poder «apoyar en buena conciencia» la campaña … militar de EE.UU. contra la República Islámica.
«Irán no suponía una amenaza inminente a nuestra nación y está claro que empezamos esta guerra por la presión de Israel y su poderoso lobby en EE.UU.», defendió en la carta de dimisión que envió a Trump y que compartió en sus redes sociales.
Kent, un aliado acérrimo de Trump, al que se le vinculó en sus campañas políticas con vínculos con la extrema derecha, se enmarca en la oposición a la guerra de Irán que ha surgido desde algunos sectores muy leales al multimillonario neoyorquino. Hasta ahora se había concentrado en figuras mediáticas influyentes en el electorado conservador, como Tucker Carlson o Megyn Kelly, ambos expresentadores de Fox News y que ahora trabajan en sus propios canales independientes. La guerra también había contado con la oposición de díscolos republicanos habituales y extremadamente minoritarios en el Congreso, como el diputado Thomas Massie.
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Mikel AyestaranEnviado especial a
Pero la salida de Kent es la primera aparición de oposición a la guerra desde dentro de la Administración Trump, y en la línea que incomoda a algunos trumpistas: el presidente de EE.UU. está haciendo en Irán lo que prometió tantas veces que no iba a hacer. Es decir, enredarse en guerras costosas en el extranjero en lugar de atender las necesidades de los estadounidenses. Joe Rogan, el presentador del podcast más popular de EE.UU., con mucho seguimiento entre conservadores e independientes, en especial hombres jóvenes, defendió la semana que es una «traición» a sus votantes.
«En su primer mandato, usted entendió mejor que ningún otro presidente moderno como aplicar poder militar de manera decisiva sin arrastrarnos a guerras interminables», dijo Kent a Trump en su carta, en la que menciona la eliminación de Qasam Soleimani, el que fuera líder de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, o la derrota de Daesh.
Pero Kent denunció que en su segundo mandato «altos cargos de Israel y miembros influyentes de la prensa estadounidense han desplegado una campaña de desinformación para debilitar su plataforma de ‘EE.UU.’ primero y crear sentimientos belicistas para animar una guerra contra Irán». Según Kent, que ha dirigido el organismo oficial que asesora al Gobierno en antiterrorismo, y que depende de la Oficina del Director Nacional de Inteligencia, Trump fue «engañado» sobre esa amenaza inminente que requería un ataque estadounidense y sobre la existencia de un camino fácil y rápido a la victoria militar.
«Esto era mentira, y es la misma táctica que los israelíes utilizaron para llevarnos a la desastrosa guerra de Irak, que costó a nuestra nación miles de vidas de nuestros mejores hombres y mujeres», advirtió. «No podemos cometer ese error otra vez».
Kent ha conocido en primera persona las consecuencias de la guerra para muchas familias estadounidenses. Como miembro de las fuerzas especiales, fue desplegado en once ocasiones en misiones de combate, sobre todo en Irak, desde los ataques del 11 de septiembre de 2001 hasta que se retiró en 2018. Un año después, su mujer, Shannon, murió en un ataque terrorista suicida en Siria. Eso llevó a Kent a involucrarse en política, con un mensaje conservador populista muy centrado en el ‘EE.UU. primero’ que enarboló Trump y como parte de la oleada republicana contra las constantes y costosas intervenciones militares de EE.UU. en el extranjero.
Kent se presentó a diputado por un distrito del estado de Washington en dos ocasiones, 2022 y 2024, pero en ambas campañas perdió frente a Marie Gluesenkamp Perez, que se convirtió en uno de los ejemplos demócratas de cómo ganar en territorios escorados a los republicanos. Kent enfrentó acusaciones de estar vinculados con grupos supremacistas blancos.
Tras la segunda derrota, la actual directora nacional de inteligencia, Tulsi Gabbard, ex demócrata, le fichó como jefe de Gabinete. Gabbard, también exmilitar, ha sido muy crítica con esas guerras interminables. En julio del año pasado se convirtió en director del Centro Nacional de Antiterrorismo.
«No puedo apoyar mandar a la siguiente generación para pelear y morir en una guerra que no beneficia al pueblo de EE.UU. ni justifica el coste de la guerra», aseguró Kent, en un momento en el que se plantea la posibilidad de operaciones terrestres para controlar el decisivo estrecho de Ormuz o para tomar el control de las instalaciones nucleares de Irán.
«Rezo porque usted reflexiones sobre lo que estamos haciendo en Irán y para quién lo estamos haciendo», cerró Kent su misiva a Trump. «Puede cambiar de rumbo y empezar un nuevo camino para nuestra nación o puede permitir que sigamos avanzando en el declive y el caos. Usted tiene las cartas».