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La Justicia portuguesa permite a una manifestante seguir acampando en Lisboa

Este martes, en la céntrica plaza lisboeta del Rossio, amaneció una única tienda de campaña. Pertenece a Renata Cambra, profesora de 35 años, activista por la vivienda y cofundadora del pequeño partido Trabalhadores Unidos, a quien el Tribunal Administrativo de Lisboa ha dado la razón … en su reclamación del derecho a protestar también de noche.
La sentencia ha abierto un tira y afloja: el Ministerio del Interior sostiene que el permiso solo ampara a la demandante, y no a todo el movimiento por la vivienda, pero los manifestantes de Lisboa votaron en asamblea popular volver a montar este martes el campamento. En Oporto, catorce tiendas pasaron la noche en la plaza de D. João I sin que la Policía interviniera para retirarlas.

Según la sentencia, conocida el lunes, el límite de las 00:30 para las manifestaciones no es «absoluto ni automático». La juez rechazó aplicar el decreto-ley de 1974 sobre el derecho de reunión, anterior a la Constitución, que la Policía había invocado para impedir que los manifestantes mantuvieran las tiendas durante la noche. «El horario no es por sí solo un argumento para dispersar una manifestación», recoge el fallo, que permite a la demandante acampar en el Rossio hasta el 24 de noviembre, fecha prevista para la votación final de los Presupuestos del Estado para 2027. Al haber dejado de aplicar la norma por inconstitucional, la Fiscalía está obligada a llevarla ante el Tribunal Constitucional, lo que significa que las reglas que rigen las manifestaciones en Portugal podrían cambiar.

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EN MADRID

Milton Merlo

El tribunal sostiene además que «las calles, plazas, jardines y otros espacios accesibles al público no son solo lugares de paso», sino que desempeñan «la función esencial de encuentro, debate, participación cívica y expresión colectiva de opiniones, ideas y reivindicaciones». Por ello, pide a la Policía que se abstenga de «adoptar medidas de dispersión, cese o remoción» de la protesta, salvo en caso de «peligro objetivo o incumplimiento de las condiciones fijadas».
La sentencia también establece las reglas de la acampada: la protesta debe ser pacífica y sin armas, debe preservarse la seguridad, la higiene y la salubridad, y está prohibido hacer ruido entre las 00:00 y las 06:30 para no perturbar el descanso de los vecinos. Quedan vetadas las hogueras, la pirotecnia y las instalaciones de gas, líquidos inflamables o combustibles, y los manifestantes deberán respetar las normas sobre ocultación del rostro.

Pulso entre los manifestantes y el Gobierno

Lo que para Renata Cambra y los acampados es una victoria, el Ministerio del Interior lo lee de otra manera. En un comunicado, el departamento que dirige Luís Neves, exdirector nacional de la Policía Judicial, sostiene que se trata de «una situación individual y concreta» y que la decisión «no valora la legalidad de las intervenciones policiales ni reconoce un derecho general a instalar campamentos permanentes en el espacio público». Las autoridades, añade, conservan la potestad de intervenir ante situaciones de peligro o si se incumplen las condiciones del tribunal. Leonor Caldeira, abogada de Cambra, acusa al Ministerio de hacer una lectura «literal» y «absurda» del fallo.

«La decisión no pone en entredicho la legalidad de las intervenciones policiales ni reconoce un derecho general a instalar campamentos»

Luís Neves
Ministro del Interior portugués

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El lunes por la noche, cientos de manifestantes volvieron al Rossio al grito de «Todas somos Renata Cambra». La activista defiende que cualquiera puede montar su propia tienda, ya que no acudió a los tribunales a título individual, sino en representación del movimiento. Llegaron a instalarse tres tiendas, la suya y otras dos, de forma simbólica, todas con la frase escrita a mano: «Esta tienda pertenece a Renata Cambra». Una florista repartió claveles rojos, símbolo de la Revolución del 25 de abril, entre los manifestantes. Dos agentes llegaron a colocárselos en el uniforme, un gesto que la Policía calificó de «individual y espontáneo».

Número «simbólico» de tiendas

Además, la Policía admite «un número simbólico de tiendas», compatible con el mercado de Navidad que ha empezado a montarse en la plaza. El alcalde de Lisboa, Carlos Moedas, asegura que las decisiones judiciales «son para cumplir y para respetar», pero considera «incompatible» el mercado con la acampada. «Es muy difícil, así que hay que tomar alguna decisión», añadió, al tiempo que se declaró disponible «las 24 horas del día» para hablar con los manifestantes.
La propia juez se anticipó a esta situación: si resulta «materialmente inviable» que la protesta y el mercado coexistan en el mismo lugar, deberá proponerse «una localización alternativa próxima o contigua» que preserve «la visibilidad, la eficacia comunicativa y el significado simbólico» de la protesta.
La madrugada del domingo 1 de noviembre, la Policía desalojó por la fuerza las acampadas de Lisboa y Oporto, alegando «resistencia activa» de algunos manifestantes. Hubo trece detenidos, acusados de desobediencia. En Oporto, los acampados denuncian la presencia de policías de paisano infiltrados en las protestas. En Lisboa, la asamblea aceptó reunirse con el presidente de la República, António José Seguro, quien ha viajado a Madrid para asistir a la Cumbre Iberoamericana.

Midterms en Estados Unidos, en directo: votaciones, candidatos, estados clave y última hora de las elecciones de medio mandato hoy

La primera clave: una participación alta que puede beneficiar a los demócratas La primera clave decisiva en estas ‘midterms’ puede ser la de la participación. En algunos estados decisivos, en especial para la conformación del Senado, como Texas, Ohio o Míchigan, la afluencia de votantes apunta a ser superior a las de anteriores elecciones legislativas de mitad de mandato. Esto se produce después de que casi 59 millones de estadounidenses hayan votado de forma anticipada, ya sea en persona o por correo, antes de este martes 3 de noviembre. Es una cifra significativamente alta a la de las anteriores ‘midterms’, en 2022, cuando el voto anticipado fue de 49 millones. Está por ver si la participación supera el récord para las ‘midterms’, establecido en 2018, con 120 millones de votos. Aquella elección fue una respuesta a la primera presidencia de Donald Trump, una ‘marea azul’ que devolvió poder a los demócratas en el Congreso. Los demócratas confían en que un aumento de la participación, en especial en los estados más disputados, les será favorable. Informa
Javier Ansorena desde Detroit (Míchigan)

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Las elecciones de medio mandato abren la carrera para suceder a Trump

«This is it». Hasta aquí. Se acabó. Donald Trump lo dijo el domingo, en el aeropuerto de Salina, en Kansas, al cerrar el último mitin de esta campaña y probablemente de su vida política. «Esta noche se acaba». Se acababan los viajes, los … discursos, ir pidiendo el voto para candidatos que necesitan de su presencia para movilizar votantes. A sus 80 años, el millonario de cuna convertido en estrella de la telerrealidad, presidente dos veces después de que tantos lo dieran por acabado, se permitía por fin hablar del final. Se refería a su gira frenética de mítines de las elecciones parciales. Pero sus palabras describían también el principio de una despedida que ya no depende solo de su voluntad.
La escena tenía algo poco habitual en él: el reconocimiento del esfuerzo, de las ganas de volver a casa, de que incluso su campaña permanente necesita una pausa, de que está cansado. El hombre que construyó una carrera política sobre la exhibición de fuerza había llegado al último trecho de su gran maratón.

Con las elecciones de este martes ha acabado, además, la última gran campaña de su presidencia antes de que los republicanos elijan a otro candidato, sea quien sea. Y también sean quien sea quien controle el Capitolio, el paso de las hojas del calendario es ya imparable. La Constitución impide que una persona sea elegida al cargo de presidente más de dos veces, también cuando los mandatos no son consecutivos. Trump puede insinuar nuevas candidaturas, hacer bromas, y mantener entretenidos a sus seguidores con esa hipótesis, Trump 2028, pero ni es posible según la Constitución está escrita ahora ni él parece tener apetito de mucho más.

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ELECCIONES DE MEDIO MANDATO EN EE.UU.

David Alandete

En Washington hay una expresión para la condición que desde hoy aqueja a Donald Trump: «lame duck», el pato cojo. Designa al gobernante que conserva el cargo, pero cuya salida ya tiene fecha, y que no volverá a someterse a las urnas por decisión propia o por limitaciones. En sentido amplio, Trump está en esa situación desde que comenzó su segundo mandato. Pero lo que cambia ahora es la atención que le presta su partido: después de las legislativas, los aspirantes a sucederlo tendrán cada vez menos motivos para aplazar sus propios planes. Comenzarán, si no han comenzado ya, a visitar los estados decisivos que votan antes que los demás en primarias, crearán grupos de apoyo y se lanzarán a la recaudación de fondos.
En esta ciudad tan cruel que es Washington no se pierde el poder de golpe. El presidente sigue nombrando, vetando, negociando y dando órdenes dentro de sus competencias. Conserva el despacho, el avión y la capacidad de colocar una cuestión en el centro del debate con una sola declaración. Lo que empieza a perder es la exclusividad sobre el futuro. Los donantes buscan nuevos interlocutores. Los candidatos calculan qué les conviene conservar de su legado. Los colaboradores más ambiciosos necesitan demostrar que pueden hacer algo más que obedecer.

El poder no se pierde de golpe. El presidente sigue nombrando, vetando, negociando y dando órdenes. Lo que empieza a perder es la exclusividad sobre el futuro

Trump afronta esa etapa con una particularidad. Durante una década, la principal fuerza de cohesión republicana ha sido él mismo. Ha aunado a conservadores, a aislacionistas, a independientes, rentas altas y bajas, católicos y protestantes. Su ascenso desplazó a dirigentes, alteró prioridades y convirtió la lealtad personal en una prueba para prosperar dentro de su partido. El libre comercio cedió terreno al proteccionismo arancelario. La disciplina presupuestaria dejó de ser una exigencia constante y la deuda ha superado con él los 40 billones de dólares (35,7 billones de euros). A menudo, la posición republicana ha dependido de lo que el presidente decidiera defender esa semana.

El desgaste de la guerra iraní

Eso ha quedado claro en uno de sus grandes problemas en estas elecciones parciales que ya quedan atrás: la guerra de Irán. Trump prometió no comenzar nuevas guerras y en su primer mandato lo cumplió. En el segundo, sin embargo, volvió a enfangar a Estados Unidos en las intervenciones en Oriente Próximo. El precio del petróleo subió, la teocracia resistió y la promesa de una victoria rápida dejó paso al desgaste de un conflicto cuyo desenlace no ha podido controlar, se le ha ido de las manos. Para un presidente acostumbrado a presentar cada negociación como una victoria personal, la guerra expuso los límites de su poder: podía ordenar un ataque, pero no decidir cuándo se daría por vencido el adversario no obligarlo a negociar en sus términos.
Por eso, la gran duda que dejan estas parciales va más allá del reparto de escaños en el Capitolio: qué parte del trumpismo puede funcionar sin Trump. Si hay Partido Republicano tras él, o con él como hacedor de reyes. Su candidatura incorporó votantes de la clase trabajadora, ganó apoyos inéditos entre hispanos, negros y jóvenes que los demócratas siempre habían considerado suyos. Falta saber cuántos se identifican con un proyecto duradero y cuántos acudieron atraídos por un personaje desmedido, provocador, iconoclasta al que conceden licencias que negarían a cualquier otro político.
Los republicanos necesitan comprobar si esos electores mantienen su militancia o compromiso cuando Trump no figure en una papeleta. Una abstención elevada entre ellos en los sondeos a pie de urna que aun están por analizarse obligaría a los nuevos líderes del partido a estudiar cómo recuperarlos. Un buen resultado les permitiría reivindicar esa continuidad. En ambos casos tendrían que transformar una adhesión personal en una candidatura con perfil propio.
Luego están los candidatos. J. D. Vance parte con la visibilidad de la vicepresidencia y con el inconveniente de compartir todo el balance del Gobierno Trump. Marco Rubio, el jefe diplomático, afronta un dilema parecido. Estar cerca de Trump facilita el acceso a sus seguidores, pero dificulta presentarse como una alternativa cuando algo, además en política exterior, ha salido o saldrá mal. Otros nombres, como el gobernador de Florida Ron DeSantis o el senador de Texas Ted Cruz, pueden intentar aprovechar esa distancia. Ninguno tiene asegurado que los votantes acepten una versión más joven, más disciplinada o más convencional del original, porque será al fin y al cabo una copia.

El dilema de los herederos

Trump ha sobrevivido a derrotas y rupturas que habrían terminado con otras carreras. Le quedan dos años de presidencia y una base muy fiel de seguidores capaz de condicionar las primarias republicanas. Puede favorecer a un aspirante, destruir la reputación de otro entre sus seguidores, exigir que la sucesión se organice alrededor de sus preferencias y manías. Sus posibles herederos necesitan prepararse para reemplazarlo mientras siguen dependiendo de él. Deben cortejarle y marcar distancia a la vez, algo imposible, que puede además acabar beneficiando a los demócratas.
Estos tampoco tienen muy resuelto qué viene después. El rechazo a Trump reúne a sectores que discrepan sobre impuestos, inmigración, sanidad y política exterior. Unos quieren recuperar a los casi mitológicos votantes de centro que abandonaron el partido, otros consideran insuficiente regresar al orden anterior y reclaman cambios más profundos en vivienda, salarios y servicios públicos. Tienen dos años para decidir qué ofrecer a un país al que llevan una década explicándole, sobre todo, a quién debe rechazar, quién es un radical, o un fascista.
Trump seguirá interviniendo en esa disputa. Le quedan dos años para gobernar, premiar lealtades y castigar deserciones. Los varios aspirantes a heredero tendrán que pedirle apoyo mientras recaudan dinero, contratan asesores y buscan una voz propia. Y lo cierto es que cada paso hacia la candidatura será también una forma de recordarle que su presidencia tiene fecha de caducidad.
Ahí empieza la parte más difícil para un hombre acostumbrado a ocupar absolutamente todo el escenario. Durante una década, los republicanos han organizado sus campañas alrededor de lo que Trump decía, hacía, exigía, pensaba, deseaba. Ahora tendrán que prepararse para unas elecciones en las que necesitarán sus votantes, pero llevarán otro nombre en la papeleta. Y él tendrá que decidir cuánto oxigeno está dispuesto a dejarles.

Keiko Fujimori no acude a la Cumbre Iberoamericana por las lluvias torrenciales de 'El Niño' en Perú

La presidenta Keiko Sofía Fujimori ha suspendido su participación en la XXX Cumbre Iberoamericana, que se celebrará este miércoles y jueves en Madrid, para supervisar el dispositivo contra las lluvias torrenciales que amenazan con caer durante los próximos días sobre el norte del país. Otro … de los motivos de su ausencia es dirigir la elaboración de un paquete de leyes en el Congreso que permitan amortiguar los efectos del fenómeno climático ‘Superniño’ entre los peruanos.
«No importa de qué color político uno pueda ser, no importa en qué región vivamos, el Perú unido se va a enfrentar a esta adversidad y vamos a poder afrontar los terribles estragos que este fenómeno está trayendo. Si trabajamos unidos, como equipo, con el respaldo de nuestros bomberos, estoy convencida de que el país saldrá adelante», señaló la presidenta.

Según el último informe de la Comisión del Estudio Nacional del Fenómeno ‘El Niño’ (Enfen), el mar sufrirá un calentamiento de «magnitud extraordinaria» hasta enero de 2027, las lluvias serán altas en la costa norte, la costa central y la Sierra Norte occidental. Esto incrementará los caudales de los ríos Tumbes, Chira, Piura, La Leche y Jequetepeque y, desde diciembre, los ríos Rímac y Chillón.

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Paola Ugaz

Además, se incrementará la temperatura del aire y se prevén nuevos récords en el verano austral peruano. Las altas temperaturas y las lluvias irregulares dañarán los diferentes cultivos en el país. La pesca también se verá afectada porque la anchoveta migrará hacia el sur, lejos del Ecuador, debido a las altas temperaturas.
Otro hecho que afectará la vida de los peruanos son los productos que van a escasear por el fenómeno del ‘Superniño’, como el bonito, el choclo, la zanahoria, la arveja verde, la patata, el limón, la cebolla, el rocoto, la yuca, las menestras, el plátano y el mango. Por ello, el ministro de Agricultura, Marco Vinelli, señaló que el fenómeno ‘El Niño’ es «mucho más peligroso» que los ocurridos en 1982 y 1997, y que habrá temperaturas entre tres y cuatro grados mayores que en esos años.
Vinelli anunció un programa de préstamos a los agricultores para garantizar la seguridad alimentaria y las actividades productivas de los peruanos. El título del programa se llama «seguro agrario catastrófico» y atenderá a los pequeños agricultores.

«Los restos de Fujimori»

En entrevista con ABC, el politólogo y escritor José Alejandro Godoy indicó que «el Gobierno ha tenido poco norte. Buscó ser demasiado ambicioso en reformas para las que no tenía ni votos ni legitimidad y se entrampó en un pedido de facultades que desgastó al Gobierno, pero también a la oposición. Ha manejado bien la parte económica, pero políticamente se ve un Gobierno poco hábil, sin mucho liderazgo y más preocupado en sus cifras de popularidad y comentarios en redes sociales».
Godoy afirmó que lo peor que «el Gobierno por delante es el fenómeno ‘El Niño’ y sus efectos de diverso tipo. El evento puede ser un parteaguas para el Gobierno. La otra cuestión relevante es la inseguridad, donde lo más saltante ha sido un viaje a El Salvador donde Nayib Bukele aterrizó sus aspiraciones de imitación. Todo indica que, tras la cumbre de APEC a finaless de noviembre, Fujimori deberá recomponer su equipo ministerial».
Y, sobre la política exterior, Godoy explicó que «es notorio que Fujimori y su canciller Carlos Espá han decidido estar más cerca de Estados Unidos y de la Administración Trump, lo que se refleja en sus votos en Naciones Unidas y su acercamiento al Escudo de las Américas».
«El tema es que el presidente estadounidense puede perder la mayoría en ambas Cámaras, lo que le pondría freno a sus políticas sobre la región. Es una incógnita su posición sobre China, que probablemente se despeje luego de su viaje a ese país para la Cumbre APEC de este año», concluyó.

Chlimper, el asesor más importante

Según informaron a ABC fuentes cercanas al Ejecutivo, la persona en que más confía la presidenta ahora mismo es José ‘Pepe’ Chlimper, un empresario y exministro del gobierno de su padre Alberto Kenya (1990-2000). Chlimper no necesita ser ministro para tener poder porque desde su rol se reúne con políticos de oposición, periodistas y empresarios para que la hija de Alberto tenga un buen gobierno tras intentar cuatro veces llegar al poder.
Para el sociólogo Carlos Melendez, «el Gobierno de Keiko es post García II (2011-2016), una nueva posibilidad que tiene el ‘establishment’ económico para legitimarse socialmente, para tener arraigo y larga duración, para que no haya más sobresaltos cada cinco abriles. Lo que hemos visto en estos 100 primeros días del retorno al poder del fujimorismo es que el Gobierno está muy solo política y socialmente. El éxito del Gobierno actual dependerá de volver a conectar el Estado con las personas».
«El tiempo apremia porque podría configurarse un ‘momentum’ de quiebra irreversible de la confianza popular, cuando los casos de frivolidad, ineficiencia y corrupción –comunes a cualquier político– terminen marcando la agenda pública», finalizó Meléndez.

Míchigan y El Sayed ya miran a 2028: empujar a los demócratas al populismo de izquierdas

«Si Abdul gana aquí, los izquierdistas pueden ganar en cualquier sitio. Y necesitamos un Gobierno de izquierdas, que trabaje para la gente». Nick Kirkpatrick, un vecino de Detroit, habla del candidato al que este martes votará en la decisiva elección a senador por Míchigan, … el demócrata Abdul El Sayed.
Estamos en Majestic Theater, un teatro histórico de la principal ciudad del estado, en el cierre de campaña de El Sayed, quien busca convertirse en el primer senador musulmán de la historia de EE.UU. Pero eso, entre sus seguidores, está en un segundo plano. El entusiasmo por el candidato tiene que ver con su posición en las encuestas y, también, con el efecto que puede tener más allá de Míchigan.

Hace unos días, Christopher Gibbs, presidente del Partido Demócrata en un condado rural de Ohio, cerca de aquí, aseguraba aA que desde el miércoles por la mañana «todo el mundo estará mirando a 2028», en referencia a las próximas elecciones presidenciales.

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Javier Ansorena

Muchos en Detroit ya lo hacen. El Sayed tiene una diferencia de once puntos respecto a su rival republicano, Mike Rogers, según la última encuesta de ‘The New York Times’ y Siena College. Le ven ganador y quieren que Míchigan y El Sayed sea un mensaje para los demócratas de todo el país.
«Todos las miradas están puestas en Míchigan», proclama desde el podio la alcaldesa de la ciudad, la demócrata Mary Sheffield, aliada de El Sayed. Y no le falta razón: los demócratas de este estado se complicaron la vida el pasado verano eligiendo en primarias a un candidato joven, izquierdista, musulmán, muy crítico con Israel y lastrado por conexiones con personajes extremistas.
Pero su victoria ante la diputada Haley Stevens –centrista, apoyada por los grandes financiadores del partido, muy cercana al electorado judío, que ha roto con El Sayed en el final de la campaña– tuvo mucho significado. Lo mismo que si se confirman las encuestas y se impone en estas ‘midterms’ en la madrugada del martes, hora española. No es lo mismo que cuando Zohran Mamdani, con un perfil similar, se impuso en las elecciones a la alcaldía de Nueva York. La Gran Manzana es un bastión progresista. Míchigan, sin embargo, es un estado de los llamados bisagra, con las fuerzas igualadas entre republicanos y demócratas.

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Cuando El Sayed se sube al estrado, repite los mantras de su campaña. Más que ningún otro, el que ha contagiado a sus seguidores: «Hay que sacar al dinero de la política y meterlo en tu bolsillo».
El Sayed tiene carisma, presencia en el escenario. Utiliza el humor contra los ataques de Trump y los republicanos por su religión y por su nombre. Si gana aquí, será la nueva estrella demócrata. Y, sobre todo, el candidato musulmán trae un mensaje de populismo económico de izquierdas: expulsar a las corporaciones y su dinero de la política, establecer un sistema público de sanidad, reforzar los sindicatos, acabar con el gasto multimillonario en guerras o en armar a socios, también a Israel. Es un mensaje que encaja bien en el momento que vive EE.UU., con la irritación generalizada por el precio del combustible o de la cesta de la compra, por la desigualdad creciente, por el ‘boom’ de la inteligencia artificial y de los centros de datos, que solo beneficia a unos pocos; por la dificultad para acceder a vivienda y, en general, por una sensación generalizada en muchos votantes: viven peor que antes.
El anuncio de Trump de última hora de eliminar la ayuda militar anual a Israel –4.000 millones de dólares (3.570 millones de euros)– tiene que ver con esa frustración económica en todo el electorado, también entre los suyos.
«Mi nombre y mi religión no son la razón por la que la gasolina está cara, mi nombre y mi religión no son la razón de tu factura eléctrica, mi nombre y mi religión no son la razón de lo que suben las pólizas de tu seguro médico», dice El Sayed en una letanía, con su público extasiado.
«Este se ha convertido en un país pensado para los ricos», dice Joe Ross, un votante veterano. «Espero que venga una nueva generación de líderes demócratas que cambie eso. Y Abdul va a ser una de las figuras que protagonicen el cambio».
Una victoria de El Sayed intensificará un debate en el Partido Demócrata que dura una década: ¿qué camino hay que tomar? ¿el del populismo económico de Bernie Sanders, el tótem socialista, que puso contra las cuerdas al partido en las primarias de 2016, las que acabó ganando Hillary Clinton? ¿o el del centrismo, para ganar más allá de los bastiones progresistas, donde esas ideas se miran con desconfianza?
Los izquierdistas defienden que sus ideas son las que movilizan al electorado y las que implican a los jóvenes, más reacios a votar. Los centristas consideran que no se puede ganar sin los independientes y moderados, a los que asusta cualquier idea cercana al socialismo.

El régimen cubano detiene a Camila Acosta, corresponsal de ABC en La Habana

La periodista Camila Acosta ha sido detenida este martes por el régimen cubano. La redactora, que trabaja para el medio CubaNet y para el periódico ABC como corresponsal en la isla, ha sido detenida por la Seguridad del Estado en plena calle y … bajo la mirada de varios vecinos hace alrededor de tres horas.
Su marido, el escritor Ángel Santiesteban, ha denunciado a este periódico que se dirigía con su gata al veterinario cuando fue arrestada: «La estaban cazando en la esquina para secuestrarla». Por el momento, se desconoce el paradero de la periodista.

Los vecinos, según relata Santiesteban con la poca conexión con la que puede comunicarse, fueron quienes le avisaron. CubaNet amplía que varios viandantes trataron de manifestar su oposición a lo que veían. «Dijeron que Camila era una persona decente pero le respondieron que por culpa de ella habían golpeado al familiar de un revolucionario. No sabemos de qué la están acusando», añadió Santiesteban, para el periódico cubano.
No es la primera vez que Acosta es detenida, también ocurrió en 2021. Entonces, estuvo cuatro días retenida para después ser liberada bajo arresto domiciliario.

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