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Donald Trump veta de la Casa Blanca a CNN, MSNOW y 'Politico', a los que acusa de ofrecer «noticias falsas»

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este viernes que vetará con efecto inmediato el acceso a la Casa Blanca a las cadenas CNN y MS NOW, así como al diario digital Politico, a los que acusó de difundir «noticias falsas», y amenazó con extender la medida a otros medios de comunicación.»Los medios de comunicación no deberían poder escribir o difundir constantemente ficción y mentiras cuando cubren al presidente de Estados Unidos», escribió Trump en su red social Truth Social.El anuncio supone una nueva escalada en la ofensiva del mandatario contra la prensa, después de que al inicio de su mandato restringiera el acceso de la agencia Associated Press (AP) a algunos actos en la Casa Blanca por negarse a usar el nombre «golfo de América» para referirse al golfo de México.»Me enorgullece anunciar que, con efecto inmediato, prohíbo el acceso a la Casa Blanca a la CNN de noticias falsas, a MSNOW (que recientemente cambió su nombre de MSNBC debido a su falta de audiencia y credibilidad) y a Politico (…) como resultado de su constante cobertura de NOTICIAS FALSAS», escribió el mandatario.Trump, que no detalló a qué coberturas se refería, agregó que otros medios de comunicación «van después».La noticia sorprendió a la sala de prensa de la Casa Blanca, donde este viernes trabajaban periodistas de los medios afectados por el veto.Trump ha mantenido históricamente una relación tensa con la prensa, a la que acusa de mentir de forma recurrente, además de haber insultado públicamente a reporteros y haber presentado demandas millonarias contra medios de comunicación, lo que organizaciones defensoras de la libertad de prensa ven como un intento de censura.

Cinco mujeres y tres hombres se disputan el «trabajo más imposible» del mundo: dirigir la ONU

En las calles del Midtown de Manhattan, en las inmediaciones de la sede de Naciones Unidas, ya se nota la inminencia de su ‘semana grande’, la del arranque de su Asamblea General. Los policías en cada esquina, las vallas con las que se cerrarán las … calles y la profusión de limusinas SUV son el anticipo del hervidero de mandatarios –empezando por Donald Trump– en el que se convertirá esta orilla del East River. En el gran cónclave anual de la comunidad internacional se hablará mucho de las guerras no resueltas –Ucrania o Irán–, no tanto de las prioridades de hace pocos años –como el cambio climático– y sin duda de la amenaza de moda, la inteligencia artificial. Pero habrá un asunto interno que se discutirá y negociará con intensidad por parte de las delegaciones: la elección de un nuevo secretario general de la ONU.
Esta será la última Asamblea General con Antonio Guterres al frente de la ONU. El diplomático portugués se despedirá de su cargo el 31 de diciembre, después de dos mandatos de cinco años. Y la semana que viene es el momento en el que deben eclosionar las campañas, los esfuerzos de ‘lobby’ entre delegaciones, las entrevistas con candidatos para que la ONU encuentre a su próximo líder.

De momento, hay ocho candidatos. Más de la mitad, cinco de ellos, son mujeres del continente americano. La razón: por un lado, es un lugar común en la organización internacional que el próximo líder sea una mujer, después de 80 años con hombres al frente de la Secretaría General. Y, dentro de la costumbre de rotación geográfica en la selección del ganador, este debería venir de Hispanoamérica. El primer y único secretario general de la región ha sido Javier Pérez de Cuéllar, que ostentó el cargo entre 1982 y 1991.

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Javier Ansorena

Por ahora, las dos grandes favoritas tienen ese perfil: Rebeca Grynspan, exvicepresidenta de Costa Rica; y Carolyn Rodrigues-Birkett, embajadora ante la ONU de Guyana. Fuentes del Ministerio de Exteriores han asegurado a este periódico que la preferencia de España, que no tiene ahora asiento en el Consejo de Seguridad, es que sea una mujer quien ostente la próxima Secretaría General de la ONU. A distancia, un candidato aparece en tercer lugar: Rafael Grossi, director general de la Agencia Internacional para la Energía Atómica (AIEA).
La Carta de la ONU impone que es la Asamblea General –el órgano con representación de todos los países miembros– el que elige por mayoría simple al nuevo secretario general. En realidad, como en casi todo en la ONU, quien tiene el verdadero poder en la selección es el Consejo de Seguridad. Y, en especial, sus cinco miembros permanentes: EE.UU., Rusia, China, el Reino Unido y Francia. Su derecho de veto se extiende a la selección de un secretario general.
Es el Consejo de Seguridad quien tiene que «recomendar» al próximo secretario general. La práctica hasta ahora es que solo hace una recomendación, que después es aceptada por aclamación en la Asamblea General. Para obtener la recomendación se necesitan al menos nueve votos favorables en el Consejo de Seguridad y que no haya vetos.

Para obtener la recomendación del Consejo de Seguridad se necesitan al menos nueve votos favorables y que no haya ningún veto

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En ese proceso estamos ahora mismo, en una carrera de caballos entre los candidatos favoritos. En buena parte está teñido de secretismo, pero hay una ventana para ver quién lleva la delantera: las encuestas anónimas previas en el Consejo de Seguridad, conocidas como ‘straw poll’, en las que se mide la aceptación de cada candidato.
Este viernes se ha realizado la tercera de estas votaciones, que ha confirmado a Grynspan y Rodrigues-Birkett como favoritas. Los quince miembros emiten votos alentadores, desalentadores o sin opinión sobre la candidatura. Grynspan salió como líder, con nueve votos de apoyo, por ocho de Rodrigues-Birkett. Grossi se queda con cinco, al igual que los otros dos hombres que se han presentado, los africanos Olara Otunnu y Macky Sall (pero estos con más votos desfavorables).
Sin apenas opciones aparece la candidata con el perfil más elevado, Michelle Bachelet, expresidenta de Chile y con mucha experiencia en la ONU como Alta Comisionada para Derechos Humanos. Pero es evidente que su perfil izquierdista no tiene opciones en el EE.UU. de Trump y acumula más rechazos que nadie: once.
Si todo va bien, en las semanas siguientes al inicio de la Asamblea General debería haber un candidato de consenso. Este año, sin embargo, todo podría ser diferente, con la presencia de un agente agitador: Trump.

Grynspan y Rodrigues-Birkett parten como favoritas, seguidas de Grossi, mientras que Bachelet se queda sin apenas opciones

El presidente de EE.UU. no ha mostrado gran interés por ninguna de las candidaturas y, de hecho, ha propuesto a un candidato propio: Gianni Infantino, el presidente de la FIFA, con el que tiene una gran relación, en especial desde que compensó la ausencia de su ansiado Nobel de la Paz con un premio propio para cortejar al multimillonario neoyorquino.
No parece, por el momento, que la opción de Infantino sea realista. Pero Trump ya ha demostrado que no le importa dar un golpe al tablero de las relaciones internacionales –desde aquella bronca a Volodímir Zelenski en el Despacho Oval– y podría hacer lo mismo en el proceso de selección del secretario general.
El presidente de EE.UU. ha dejado clara su desconfianza hacia la ONU, que considera un entramado ineficiente y que no actúa en los intereses de EE.UU. en muchas ocasiones: ha recortado las aportaciones a su financiación, ha sacado a su país de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y ha vuelto a retirarlo también del Acuerdo de París sobre cambio climático. Si no le convence ningún candidato, no se puede descartar que el proceso se alargue.
En los mentideros de la ONU domina la palabra «incertidumbre» y no se descarta la posibilidad de una «sorpresa de octubre», la aparición de un candidato de última hora, que no haya participado en el proceso y pueda conseguir el consenso.
«Bienvenido al trabajo más imposible del mundo», le dijo en 1953 el primer secretario general de la ONU, Trygve Lie, a su sucesor, Dag Hammarskjold. Ahora, en plena crisis de la ONU, incapaz en su papel como mantenedor de la paz, con un enfrentamiento de bloques que ha sumido en la parálisis al Consejo de Seguridad, con sus finanzas exhaustas, con su imagen deteriorada, con la necesidad de una reforma estructural, ese trabajo parece todavía más imposible.

Los ocho candidatos que pugnan por liderar la ONU

Rebeca Grynspan

Ex vicepresidenta de Costa Rica

A sus 70 años, Grynspan tiene una amplia trayectoria en organizaciones internacionales. Estuvo al frente de la Secretaría General Iberoamericana, la entidad que organiza las Cumbres Iberoamericanas, con sede en Madrid, y desde 2021 lidera la rama de Comercio y Desarrollo de la ONU. Por su labor en la ONU bajo el liderazgo de Antonio Guterres, se la percibe como una candidata continuista, pese a su defensa de la reforma de la organización.

Carolyn Rodrigues-Birkett

Embajadora de Guyana en la ONU

Rodrigues-Birkett, de 52 años, fue ministra de Exteriores de Guyana antes de representar al país en la ONU. En los últimos años ha ganado relevancia por la presencia de Guyana en el Consejo de Seguridad, que tuvo la oportunidad de presidir. Se ha presentado como una candidata «de principios y pragmática», que apoya las reformas en la ONU y que promete ir más allá de las amenazas a la paz y la seguridad.

Trump logra el control militar de Groenlandia sin comprar la isla

Donald Trump ha anunciado este viernes por la tarde un inesperado acuerdo con Dinamarca y Groenlandia que, según él, le concede a Estados Unidos el control permanente de la seguridad de la isla ártica, pone en manos de Washington la autorización de cualquier presencia … militar extranjera y abre la puerta a un importante despliegue de tropas estadounidenses allí.
Es el desenlace, al menos según la versión ofrecida por el presidente en redes sociales, de una reivindicación que ha marcado desde hace meses sus relaciones con Europa y que había llegado a provocar una de las mayores tensiones recientes dentro de la OTAN en las recientes cumbres. Trump amenazó con invadirla, anexionársela y comprarla y hasta llego a enviar a su hijo Don Jr. y a su vicepresidente, JD Vance, a la isla, que es un territorio autónomo danés.

«EE.UU. ha alcanzado un acuerdo con el Reino de Dinamarca y Groenlandia que da a EE.UU. el control permanente sobre la seguridad y todas las demás necesidades en Groenlandia», anunció Trump. El presidente sostiene además que el pacto no tendrá coste alguno para Washington y lo define como un acuerdo de duración ilimitada, sin fecha de expiración.

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Rosalía Sánchez

Trump desiste de ese modo de la compra o la anexión de Groenlandia, que seguirá formando parte del Reino de Dinamarca. Pero lo que asegura haber conseguido es buena parte del objetivo estratégico que llevaba meses reclamando: libertad permanente para que EE.UU. garantice la defensa de la isla y capacidad para impedir que China, Rusia u otro adversario establezcan allí bases, desplieguen fuerzas o realicen inversiones consideradas sensibles sin autorización expresa de Washington.
«A partir de ahora, ningún adversario de EE.UU. podrá tener jamás una base en Groenlandia, presencia militar en Groenlandia o realizar inversiones sensibles en Groenlandia sin nuestra aprobación expresa por escrito», dijo Trump en redes al presentar el acuerdo.
El presidente también anunció que comenzará «inmediatamente» el proceso para desarrollar una importante presencia militar estadounidense en Groenlandia. Según los primeros detalles conocidos, el acuerdo contempla derechos permanentes de acceso, establecimiento de bases y sobrevuelo, además de la posibilidad de levantar nuevas instalaciones militares cuando se considere necesario.

EE UU blinda su control militar

Estados Unidos ya tiene presencia militar permanente en Groenlandia. Mantiene la base espacial de Pituffik, la antigua Thule, en el noroeste de la isla, clave para la alerta temprana de misiles, la vigilancia espacial, y el seguimiento de satélites. Actualmente hay allí alrededor de 130 militares estadounidenses, aunque el complejo reúne a unas 600 personas contando civiles y contratistas privados.
Groenlandia es enorme, tiene 2,17 millones de kilómetros cuadrados, unas 4,3 veces la superficie de España, pero apenas 57.000 habitantes. Durante la Guerra Fría, la presencia norteamericana llegó a ser mucho mayor, con miles y miles de efectivos. Por eso, la novedad del acuerdo anunciado por Trump no es que EE.UU. llegue ahora a Groenlandia, sino que pueda ampliar de forma permanente y sustancial su despliegue y su capacidad de decisión sobre la seguridad de este territorio ártico.
La fórmula permite a Trump presentar como resuelta una disputa que había llevado las relaciones con Dinamarca y con otros aliados europeos a uno de sus momentos más delicados. Durante meses, el presidente insistió en que el control estadounidense de Groenlandia era indispensable para la seguridad nacional y llegó a plantear abiertamente que Dinamarca no tenía capacidad suficiente para defender un territorio situado en una zona cada vez más disputada por las grandes potencias.
Todavía en julio, durante la cumbre de la OTAN en Ankara, Trump había vuelto a reclamar el control estadounidense de la isla. «Groenlandia no beneficia a Dinamarca. Dinamarca no gasta dinero para ayudar realmente a Groenlandia. Pero es una parte importante para Estados Unidos», dijo entonces. Su argumento era fundamentalmente estratégico: la creciente actividad rusa y china en el Ártico y la posición de Groenlandia entre América del Norte, Europa y las rutas polares.
El gobierno danés había rechazado hasta ahora cualquier cesión de soberanía. La primera ministra, Mette Frederiksen, reiteró durante la disputa que Groenlandia «no está en venta», aunque Dinamarca se mostró dispuesta a ampliar la cooperación militar con Washington. Groenlandia, territorio autónomo dentro del Reino de Dinamarca, había defendido igualmente que cualquier decisión sobre su futuro debía contar con los propios groenlandeses.
La tensión había alcanzado un punto especialmente delicado después de que Trump se negara durante meses a descartar completamente el uso de la fuerza para hacerse con el territorio. El primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, llegó a reconocer que parte de la población temía que la isla pudiera convertirse en el siguiente objetivo de Washington después de Venezuela. Posteriormente Trump descartó algunas de esas opciones, mientras continuaban las negociaciones para reforzar la presencia estadounidense.
El acuerdo anunciado por Trump este viernes parece ofrecer una salida a esa disputa. Washington no obtiene formalmente la soberanía que Trump había reclamado, pero sí una capacidad militar y estratégica mucho mayor y de carácter permanente. Según avanzó Reuters, las negociaciones se habían concentrado precisamente en ampliar la presencia militar estadounidense sin llegar a una transferencia territorial.
Trump presenta ahora su pacto como la solución definitiva. «Durante más de cien años, los presidentes han conocido la importancia estratégica de Groenlandia, pero ninguno pudo hacer nada al respecto», afirmó en redes. Según su descripción, se trata de un acuerdo de «vida infinita»: «No tiene final».

La proclamación presidencial es particularmente significativa porque transforma la naturaleza de una reivindicación que comenzó durante el primer mandato de Trump, cuando planteó por primera vez públicamente la compra de Groenlandia. Tras regresar a la Casa Blanca volvió a colocar la isla entre sus prioridades de seguridad nacional, esta vez con mucha mayor insistencia y vinculándola directamente con la competición estratégica con Rusia y China.
La isla se encuentra sobre las rutas más directas entre Rusia y América del Norte, alberga instalaciones esenciales para la defensa estadounidense y posee importantes depósitos de minerales críticos. Su relevancia aumentaría todavía más si el retroceso del hielo por el calentamiento global convierte las rutas árticas en vías marítimas de utilización habitual.
El acuerdo supone también un cambio sustancial respecto a la posición mantenida públicamente por Copenhague durante la crisis. Apenas este mismo mes, Dinamarca y Groenlandia habían firmado junto con la Unión Europea una declaración que reafirmaba sus vínculos políticos y económicos y subrayaba el respeto al derecho internacional y a sus compromisos bilaterales y regionales.
Queda por conocer el texto completo del pacto y, sobre todo, el alcance jurídico preciso de expresiones como «control permanente» utilizadas por Trump. En el momento de su anuncio, la Casa Blanca todavía no había publicado un texto detallado del acuerdo, mientras las primeras informaciones independientes como la de Reuters describían el pacto esencialmente como una ampliación permanente de los derechos militares estadounidenses.
Trump, sin embargo, no dejó lugar a dudas sobre cómo quiere vender el resultado. Después de meses reclamando Groenlandia y provocando una crisis con uno de los aliados históricos de Estados Unidos, proclamó que Washington había conseguido lo que buscaba sin comprar la isla y sin asumir, según él, coste alguno. «Es un sueño hecho realidad para Estados Unidos», dijo el presidente. «Seremos protectores de ella».

La Casa Blanca confirma que Trump se verá con Delcy en Nueva York

La Casa Blanca ha confirmado que el presidente de EE.UU., Donald Trump, celebrará un encuentro con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, la semana que viene en Nueva York durante el arranque de la Asamblea General de Naciones Unidas.El encuentro, al … que Trump ya se había mostrado abierto, será la escenificación definitiva de la alianza entre Trump y Rodríguez, la líder chavista que se quedó en el poder en Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro a comienzos de año.

La reunión con la que fuera vicepresidenta en el régimen de Maduro ocurrirá el martes, el mismo día en el que Trump dará su discurso ante el pleno de la Asamblea General de la ONU.

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Javier Ansorena

Fue el embajador de EE.UU. ante la ONU, Mike Waltz, quien confirmó a la prensa la celebración del encuentro. Waltz detalló que el formato utilizado será el de ‘pull aside’, un encuentro menos formal, más breve, de menos peso protocolario, sin una agenda detallada y, con probabilidad, sin una comparecencia conjunta ante los medios.
Este tipo de encuentros son habituales en los márgenes del gran cónclave internacional anual en Nueva York y son utilizados en muchas ocasiones por los mandatarios para mandar señales sobre sus alianzas o sus prioridades.
El propio Waltz también detalló que Trump mantendrá reuniones bilaterales, de mayor peso, con otros mandatarios: el primer ministro de Reino Unido, Andy Burnham; y la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi. Además, el multimillonario neoyorquino participará en una reunión multilateral con líderes del Consejo de Cooperación del Golfo, en un momento en el que el presidente de EE.UU. sigue atrapado en un ‘impasse’ en la guerra de Irán.

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La clave del término ‘pull aside’ para la reunión con Delcy es precisamente esa: la Casa Blanca confirma que habrá contacto directo al máximo nivel, pero evita por ahora elevarlo al rango de una bilateral formal. Es una fórmula que permite a Trump reunirse con Rodríguez y enviar una señal política clara sin concederle toda la escenografía y el reconocimiento institucional de una reunión oficial.
La confirmación viene después de que Trump alentara el encuentro con Rodríguez hace unos días. «Puede que lo haga, sí, puede que lo haga», respondió el multimillonario neoyorquino sobre el encuentro con Delcy. «Ahora tenemos el petróleo, estamos trayendo millones de barriles de crudo cada mes», añadió, en referencia al fortalecimiento de la relación económica de EE.UU. con Venezuela.
También se abrió a la posibilidad de un encuentro el secretario de Estado de Trump, Marco Rubio, que ha liderado la política sobre Venezuela y la cooperación con esta nueva versión del régimen chavista bajo Rodríguez. «Hemos hablado bastante, tal vez ella vaya a Nueva York», dijo el jefe de la diplomacia estadounidense en un reciente viaje a Sudamérica. «Si va, probablemente sucederá», recalcó.
La confirmación ahora del encuentro materializa el vuelco en la política de la Administración Trump sobre Venezuela tras la captura de Maduro. En constante comunicación con Rubio, Rodríguez ha optado por cooperar con EE.UU. a cambio de mantenerse en el poder, en una relación que Trump ha calificado de «excelente» y que tiene como clave el acceso estadounidense a las grandes reservas de petróleo de Venezuela.
Hace unos días, Trump y Rodríguez anunciaron un acuerdo por el que EE.UU. tomará el control de parte de esas reservas, un pacto que cimenta la alianza y que, para muchos en la oposición democrática venezolana, aleja la posibilidad de una transición política y de la celebración de elecciones libres.
Rodríguez, que había sido sancionada por EE.UU., como muchos otros gerifaltes chavistas, podrá viajar a Nueva York porque el Tesoro estadounidense, dentro del proceso de normalización de relaciones, levantó las sanciones en su contra.
La presidenta interina se convertirá en la primera persona en la jefatura del Estado de Venezuela en dirigirse a la Asamblea General desde que Maduro lo hiciera en 2018. Rodríguez coincidirá con su antecesor en Nueva York: mientras ella se reúne con Trump, Maduro seguirá preso en una cárcel federal al otro lado del East River, en Brooklyn.
Está previsto que Trump salga de Nueva York la misma noche del martes. El miércoles recibirá en Washington a otro mandatario, esta vez con toda la pompa y circunstancia posible: celebrará una cumbre de dos días con el presidente de China, Xi Jinping.

Donald Trump anuncia que Estados Unidos se hace con el «control permanente» de Groenlandia tras acordarlo con Dinamarca

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado este viernes por la noche que su país se hace con «el control permanente sobre la seguridad y todas las demás necesidades en Groenlandia», tras alcanzara un acuerdo con el Reino de Dinamarca.En un mensaje en su cuenta personal de su red social, Truth Social, Trump dice: «Me complace anunciar que los Estados Unidos de América han llegado a un acuerdo con el Reino de Dinamarca y Groenlandia que otorga a los Estados Unidos el control permanente sobre la seguridad y todas las demás necesidades en Groenlandia, abordando por completo TODAS nuestras numerosas inquietudes».»¡Esto no supondrá NINGÚN COSTE para los Estados Unidos!», prosigue Trump, que dice que «bajo mis instrucciones, trabajamos con representantes de Dinamarca y Groenlandia para garantizar que los Estados Unidos tengan PARA SIEMPRE la capacidad total de hacer lo necesario en Groenlandia para asegurar y defender la seguridad tanto de Groenlandia como de los Estados Unidos de América».El acuerdo incluye que «a partir de ahora, ningún adversario de EEUU podrá tener jamás una base ni presencia militar en Groenlandia, ni realizar inversiones sensibles allí, sin nuestra aprobación expresa por escrito».Trump dice que «durante más de 100 años, los presidentes han conocido la importancia estratégica de Groenlandia, pero NINGUNO de ellos pudo hacer nada al respecto. Me enorgullece ser el presidente que ha abordado esta situación tan importante de manera permanente y definitiva».»Este es un acuerdo de ‘vida infinita’; ¡no tiene fecha de caducidad! Nos sentimos muy honrados y orgullosos de lo que acaba de suceder, y todo lo acordado hoy será valorado por el pueblo estadounidense», prosigue el mensaje de Trump, compartido a las 23:18 horas del viernes (hora española).Según el anuncio del presidente estadounidense, «iniciaremos de inmediato el proceso para desarrollar una importante presencia militar en la zona adecuada de Groenlandia (hay muchas disponibles). Trabajaremos con el pueblo de Groenlandia en su desarrollo y construcción».»Esta solución es excelente para los Estados Unidos de América, Dinamarca, Groenlandia y todos nuestros aliados. Esperamos trabajar con el maravilloso pueblo de Dinamarca y Groenlandia hacia un futuro magnífico en relación con esta vasta y altamente estratégica extensión de territorio. ¡La protegeremos celosamente! Este es un sueño hecho realidad para los Estados Unidos de América; un sueño muy importante, histórico y especial», concluye el mensaje de Trump.

La crisis en Ormuz y Yemen obliga a Arabia Saudí a sacar su petróleo barco a barco

Las amenazas de Donald Trump no sirven con Irán y otros dos barcos sufrieron ataques en Ormuz. El presidente estadounidense aseguró estar cerca de tomar una decisión importante sobre si «aniquilar» a sus enemigos iraníes, y la Guardia Revolucionaria respondió con el ataque contra … un petrolero con bandera de Togo cuando intentaba cruzar «de manera ilegal» el estrecho. El centro de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido (UKMTO) informó de que previamente otro buque fue alcanzado por un proyectil desconocido y se declaró un incendio a bordo. Arabia Saudí, uno de los mayores exportadores del mundo, busca alternativas de emergencia y la agencia Reuters aseguró que planea vender unos 60 millones de barriles de crudo mediante transferencias de barco a barco en el puerto omaní de Sohar. Este sistema consiste en pasar el petróleo directamente de un petrolero a otro en alta mar, sin necesidad de entrar en puerto.
Antes de la guerra contra la república islámica, por Ormuz pasaba aproximadamente una quinta parte del petróleo y gas mundial, ahora el tráfico va a cuenta gotas debido al doble bloqueo impuesto por Irán y Estados Unidos. El mercado energético global mira a Oriente Próximo, donde el segundo punto caliente es Bab el Mandeb, el estrecho del mar Rojo que desde el fin de semana está en manos de los hutíes. Los rebeldes yemeníes no han atacado barcos por el momento, pero sí han respondido a los bombardeos de Arabia Saudí con golpes directos a su infraestructura petrolera. Riad trabaja contra el reloj para reparar su oleoducto Este-Oeste, dañado por un ataque de drones lanzados desde Irak.

Los saudíes buscan apoyo regional para hacer frente a la complicada situación y, según el diario libanés ‘Al Akhbar’, han trasladado a los hutíes, a través de Omán, una propuesta para un alto el fuego de dos semanas y la apertura de negociaciones directas. El periódico vinculado a Hizbolá señaló que Riad pretende abordar primero las demandas humanitarias de los hutíes y tratar después de alcanzar un acuerdo más amplio. La agencia de Naciones Unidas para las migraciones elevó a 112.000 el número de personas desplazadas en Yemen durante las últimas dos semanas en medio de los combates entre los hutíes y las fuerzas gubernamentales apoyadas por Riad.

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Mikel Ayestaran

Washington, por el momento, no ha acudido a apoyar a su aliado, pero informó de la luz verde para la venta millonaria de 48 cazas F-35 al reino. La Embajada saudí en Estados Unidos celebró la operación, que Israel no ve con buenos ojos, y dijo que es «un nuevo paso en la histórica cooperación estratégica y militar entre ambos países». La operación recibió el visto bueno del Departamento de Estado, pero todavía necesita la aprobación del Congreso estadounidense.
El reino quiere resolver la crisis lo antes posible porque teme revueltas internas, especialmente en la zona Oriental, uno de los grandes centros petroleros y lugar con fuerte peso de la minoría chií. Esta secta del Islam, mayoritaria en Irán, representa al 10 por ciento de los ciudadanos de Arabia Saudí.

Barco a barco

En medio de la escalada bélica en Yemen, la compañía nacional de petróleo Saudi Aramco comunicó a dos clientes europeos que no recibirán crudo el próximo mes, según informó ‘Bloomberg’. Pese a las promesas de protección de Trump, la exportación no es segura a través de Ormuz y el oleoducto que le permitía esquivar el Estrecho está seriamente dañado, con lo que los saudíes pusieron en marcha un sistema de transferencias barco a barco.

Pese a las promesas de protección de Trump, la exportación no es segura a través de Ormuz y el oleoducto que le permitía esquivar el Estrecho está seriamente dañado

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Según la agencia Reuters, citando varias fuentes comerciales, los saudíes han vendido unos 60 millones de barriles de crudo procedentes de su puerto de Ras Tanura, en el Golfo, para cargarlos mediante transferencias de barco a barco (STS, por sus siglas en inglés) en el puerto omaní de Sohar durante este mes y el próximo. Las transferencias STS no son nuevas, pero sí lo es la escala que están alcanzando en esta crisis. Irán lleva años utilizando este sistema para sortear sanciones y, desde mayo, Reuters ha documentado operaciones similares frente a Omán y Emiratos Árabes Unidos para mantener abierto el flujo de crudo del Golfo.
‘Bloomberg’ indicó que este aumento del flujo de crudo hacia el golfo Pérsico supone poco alivio para las refinerías europeas porque «para llegar hasta los compradores del continente, esos cargamentos tendrían que navegar por el mar Rojo, donde los hutíes de Yemen están atacando barcos saudíes, o dar la vuelta a África, un trayecto de casi cinco semanas».