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Al menos 12 muertos y más de 300 heridos por el ataque de los hutíes al aeropuerto de Riad, el más mortífero en una década

Al menos 12 personas han muerto y más de 300 han resultado heridas este domingo en un ataque de los rebeldes hutíes contra el aeropuerto internacional de Riad, el más mortífero en el reino en más de una década.Entre los fallecidos en el … tercer ataque de la semana contra el aeropuerto se encontraban cuatro saudíes, dos bangladesíes y una persona de cada una de las siguientes nacionalidades: Estados Unidos, Jordania, Palestina, Siria, Sudán y Egipto, según informó la autoridad de aviación civil saudí. Según el último recuento, hubo 309 heridos, indicaron las autoridades.

El presidente Donald Trump declaró que Washington estaba considerando unirse a los ataques saudíes contra los hutíes en el marco de este conflicto, una extensión de la guerra contra Irán iniciada por Estados Unidos e Israel en febrero. Los hospitales se vieron desbordados por la llegada de heridos en ambulancias y helicópteros; algunos se encontraban en estado crítico tras el ataque, que se produjo sin previo aviso.

Vulnerabilidad en las capacidades defensivas de Arabia Saudí

Los dos ataques anteriores de esta semana contra el aeropuerto internacional Rey Jalid causaron cuatro muertes y daños graves a un avión comercial saudí estacionado en la pista. Estas acciones han puesto de manifiesto las vulnerabilidades de las capacidades defensivas de Arabia Saudí mientras lleva a cabo una campaña aérea contra los hutíes para apoyar la ofensiva terrestre del gobierno yemení frente a este grupo respaldado por Irán.
Los hutíes no han reivindicado la autoría del ataque, pero una coalición militar liderada por Arabia Saudita prometió responder. Al ser preguntado si Estados Unidos planeaba unirse a los ataques saudíes contra los hutíes, Trump dijo a los periodistas: «Podríamos hacerlo. Vamos a estudiarlo. Nos acabamos de enterar del ataque reciente, así que tomaremos una decisión. Actuamos con mucha rapidez».
El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, condenó los ataques al aeropuerto y afirmó que «demuestran un desprecio flagrante por la vida de civiles inocentes». El secretario general de la ONU, António Guterres, también condenó el ataque del sábado y reiteró que las agresiones contra civiles e infraestructuras civiles violan el derecho internacional y deben cesar de inmediato. Arabia Saudita y el gobierno yemení han informado de cientos de ataques contra objetivos situados en territorio controlado por los hutíes. Los hutíes afirmaron que estos ataques mataron a civiles, incluidas mujeres y niños. Reuters no pudo verificar de forma independiente dichas afirmaciones.

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Arabi Saudí entró en la guerra de Yemen en 2015 al frente de una coalición árabe para intentar expulsar a los hutíes de la capital yemení, Saná. El conflicto derivó en un sangriento estancamiento, con cientos de miles de yemeníes muertos a causa de los combates y la hambruna. Un alto el fuego acordado en 2022 entre Arabia Saudita y los hutíes se rompió este verano, culminando en un rápido avance hutí que arrebató a las fuerzas gubernamentales —respaldadas por los saudíes— el control de Bab el-Mandeb, un punto estratégico clave en el mar Rojo.
El gobierno yemení respaldado por Arabia Saudita inició esta semana una ofensiva para intentar recuperar ese territorio, pero los avances han sido lentos, mientras los hutíes mantienen bajo asedio a Taiz, la tercera ciudad más grande del país. El sábado, todos los vuelos con destino a Riad fueron desviados y se suspendieron las operaciones en el aeropuerto que da servicio a una ciudad de 8 millones de habitantes, según informó la autoridad de aviación civil saudí.
El jefe de la oficina de prensa de los hutíes publicó en X que el grupo había «cerrado el aeropuerto internacional de Riad». Los hutíes han instado a las aerolíneas comerciales a evitar el espacio aéreo saudí, declarándolo zona de operaciones militares. Los hutíes han advertido a las aerolíneas internacionales que no operen vuelos a través del espacio aéreo saudí, afirmando que se ha convertido en un escenario de sus operaciones militares, a excepción del espacio aéreo sobre las ciudades sagradas de La Meca y Medina. Un testigo presencial en el aeropuerto informó haber visto una explosión y, posteriormente, a varias personas heridas tendidas en el suelo del interior de las instalaciones. Se vio a más de una docena de ambulancias dirigiéndose a toda prisa hacia el lugar. Un video verificado por Reuters mostraba ambulancias en el aeropuerto.
Un viajero herido declaró a Reuters que vio algo cruzar el cielo en el exterior del aeropuerto antes de que se desplomara parte del techo cerca de una puerta de embarque. La embajada de Estados Unidos en Riad declaró que «recomienda encarecidamente a todos los ciudadanos estadounidenses evitar este aeropuerto y sus alrededores». Anteriores ataques hutíes habían llevado a varias aerolíneas a suspender o cancelar sus servicios a la capital saudí, poco antes de que Riad albergue importantes conferencias sobre energía e inversión. Los organizadores de dichos eventos afirmaron, antes de los ataques del sábado, que estos se celebrarían según lo previsto.

Perfil sicario en la Costa del Sol: adolescentes sin escrúpulos del norte de Europa, como el presunto asesino del cirujano en Marbella

No tienen ningún respeto por la vida. Ni siquiera por los “códigos”, que los hay -o había- en algunos grupos de crimen organizado. Son muy jóvenes. Los reclutan siendo menores. Matan sin piedad… es preocupante su crueldad. Es lo que confirman fuentes policiales consultadas por 20 Minutos. Son chavales de nacionalidad sueca, también belga, danesa u holandesa. En algunos casos, de familias originarias de otros países, de segunda generación o nacidos fuera de la Unión Europea pero criados en países del norte de Europa. Hay ejemplos de todo, pero no se conoce la proporción exacta. Un perfil que coincide con el detenido por el crimen del cirujano en Marbella.Son reclutados siendo menores y se les termina encargando asesinatos por una suma de dinero. Desde 4.000 euros hasta 20.000, dependiendo del quién y del cómo. Realizan viajes exprés para cometer el crimen y se marchan nada más cumplir su misión. Intentan tenerlo todo organizado para actuar como fantasmas, pero la vigilancia policial es contundente -se han frustrado varias operaciones- , al igual que poco formada, muchas veces, la experiencia de estos criminales. Aunque no sea un fenómeno del todo novedoso, las autoridades advierten de un punto de inflexión en 2018. Y parece ir a más. Este perfil de sicarios en la Costa del Sol sigue actuando alimentado por diversas coyunturas y facilitado por el anonimato de las plataformas de mensajería.Una importante parte de estos sicarios son suecos. En Suecia la violencia entre redes criminales lleva aumentando desde principios de los 2000. Ciertas bandas fueron fragmentándose, sus enfrentamientos se intensificaron y se incorporaron ejecutores cada vez más jóvenes. Mucho ha cambiado el país desde Olof Palme y aunque los 80 tampoco fueran un Edén, ciertas formas de criminalidad suecas han ido creciendo hasta convertir el país en el de mayor tasa de homicidios por arma de fuego entre hombres y jóvenes de la Unión Europea. Ahora Suecia vive una etapa de mayor desigualdad social que choca con el elevado número de multimillonarios. Según el Global Wealth Report de 2025 de USB, ocupa el sexto puesto entre los países analizados con mayor desproporción en la distribución de riqueza. Y esto provoca malestar, descontento, necesidad, a menudo aprovechamiento y proliferación de vías alternativas de sustento.El Consejo Nacional Sueco para la Prevención del Delito (Brå) lleva años advirtiendo sobre la delicada situación de ciertos jóvenes, aunque la criminalidad sueca ya existía con fuerza en zonas de Malmö, Gotemburgo o Estocolmo. La transformación ha sido progresiva, desde organizaciones criminales con estructuras jerárquicas y normas internas hasta grupos más fragmentados, menos organizados, con relaciones menos estables entre sus integrantes, luchas entre rivales y un fuerte componente transnacional.Los tiroteos se han convertido en una fuente de ingresos. La violencia no solo se ejerce entre bandas, ahora se usa por encargo y para sacar provecho en el extranjero. Algo que ha ido a parar a otro caldo de cultivo: el sudeste de España, donde por su posición estratégica, entre varias razones, se han ido articulando organizaciones internacionales y sus consecuentes disputas por el manejo de negocios ilícitos.Si antes tenían entre 20 y 35 años, ahora los de 16 reclutan a los de 13. Son más baratos y, por lo general, enfrentan penas más laxas. Aunque Suecia ha reformado la ley recientemente, aprobada en agosto, para bajar a 14 años la edad para ser condenado por asesinato en algunos casos graves. La actuación del Clan de los Suecos en España en 2018 aportó un escenario nuevo, pero la Costa del Sol ya enfrentaba a distintos grupos de crimen organizado de diverso origen en disputa por el control del narcotráfico o blanqueo. Marbella, Estepona, Málaga. Muchos del Clan fueron detectados y expulsados en operativos, pero la dinámica del asesinato por encargo intenta permanecer.El Brå publicó en 2023 un análisis precisamente sobre los niños y jóvenes suecos captados en redes criminales. Los adolescentes que reclutan a niños de hasta 12 años se convierten en verdugos y mentores. Al principio se dedican a la logística, tareas de transporte o distribución de drogas. Poco a poco, en función de la trayectoria, se les van encargando tareas mayores: chantaje, extorsión, robos, ataques violentos. De esta manera, los dirigentes se benefician de “pequeños subordinados”, “los cachorros”. Esto genera una relación de dependencia: aprovechan su situación de vulnerabilidad, tanto económica como personal, y los someten a un control a través de deudas, amenazas, recompensas o reconocimiento. Son más fáciles de manipular.La tecnología propicia sus comunicaciones. La propia policía sueca detectó en 2024 varios grupos de mensajería móvil en los que se reclutaba a chavales sin antecedentes penales para cometer delitos violentos de alta gravedad. Redes como Foxtrot o Dalen explotan sistemáticamente a niños y adolescentes. Muchos son captados y enviados a distintos lugares para cometer delitos. Y algunos llegan hasta España.Numerosos organismos internacionales y cuerpos policiales están detrás de estas organizaciones. Ya no es solo un tema de drogas y blanqueo. Ahora también son venganzas y encargos. La investigación por el crimen del cirujano en Marbella ocurrido el 7 de octubre sigue en curso, aunque las primeras pesquisas apuntan a un joven de 18 años de nacionalidad sueca como presunto autor material. Los sicarios ya no son como antaño. Esta inconsciencia juvenil puede llegar a ser más letal que la propia experiencia en el mal.

La mirada vacía de los niños de Gaza: «No se les puede tocar, siguen en alerta»

Las imágenes satelitales delatan una realidad a la que los periodistas tienen prohibido acceder. La última actualización de los ojos de Google Maps sobre la franja de Gaza revela la devastación del territorio, blanco de la ofensiva armada que el Gobierno israelí desató como respuesta … a los ataques terroristas de Hamás en octubre de 2023, que acabaron con 1.200 vidas y se llevaron consigo otras 251 como rehenes. Pero lo que ocurre en tierras palestinas, a pesar del veto de entrada a la prensa, es un secreto a voces. Dicen las organizaciones que trabajan sobre el terreno que en el interior de la llamada ‘línea amarilla’, el espacio que separa la existencia civil de las tropas israelíes, los niños han perdido las ganas. Tienen la «mirada vacía, no se les puede tocar, están en alerta», informan desde la ONG Save The Children.
Tres años después de la primera acometida israelí sobre el enclave, Médicos Sin Fronteras (MSF) relata una situación de hacinamiento. También la inhabitabilidad derivada de la falta de agua potable y de atención sanitaria. Y allí donde se dan tales condiciones, aparece también el riesgo de la propagación de enfermedades. «Estamos tratando gastroenteritis, infecciones respiratorias agudas, numerosas afecciones cutáneas, hepatitis, infecciones bacterianas de la piel, sarna y piojos. Al mismo tiempo, sufrimos una grave escasez de suministros médicos», asegura Murad Asaliyya, responsable de actividades médicas en Gaza.

Y luego está el hambre, incluso con una relativa mayor fluidez en la entrada de ayuda humanitaria. Ha trascendido la urgencia instantánea, los estómagos vacíos, para derivar en la rotura del propio sistema de abastecimiento. La organización Acción Contra el Hambre cuenta que, antes de que los bombardeos arrasaran Gaza, la Franja producía sus propios alimentos. El pan, la carne y otras fuentes de proteína no eran el bien escaso en el que se han convertido. «Cuando se destruyen las tierras de cultivo, los mercados y las infraestructuras, los sistemas alimentarios no se recuperan de forma inmediata. Su reconstrucción requiere un proceso prolongado en el tiempo durante el que la población seguirá atrapada en una necesidad extrema», afirma Jean Raphael Poitou, responsable de Incidencia de Acción contra el Hambre en Oriente Próximo.

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Nathalie Duplan

Entretanto, transcurre la vida inmersa en un alto al fuego que muchos escriben entre comillas porque, aunque a menor escala que los dos años anteriores, no cesan los ataques. El 9 de octubre de 2025 se anunció el acuerdo, que terminaría por ser papel mojado. Ni Hamás ha abandonado la lucha armada ni Israel se ha retirado de forma definitiva y, este otoño, las muertes que todavía ocurren evidencian su fracaso. Mediado por el presidente estadounidense Donald Trump, uno de los principales aliados de Israel en el plano internacional, alcanzó su gloria tras la liberación de los últimos rehenes que Hamás secuestró en su atentado contra el festival de música electrónica Nova y los kibutz de la frontera. Regresaron, las víctimas que sobrevivieron, en condiciones deplorables.

Casas sin paredes

En el plan de paz se estableció también la ‘línea amarilla’ en la que permanecen multitud de gazatíes en un intento de refugiarse de las armas. La única señalización que revela su existencia, según alertan desde Amnistía Internacional, son unos cubos del mismo color que separan la zona de libre tránsito de aquella en la que uno es susceptible de convertirse en objetivo militar. Pero aseguran también que carece de un perímetro claro y no son pocos, sino cientos, los civiles que la traspasan por error.
El boceto que dibujan los bloques amarillos pretendía ser una medida previa a la retirada israelí, pero ya avanza más allá de lo pactado. En este marco incierto, los equipos de Médicos Sin Fronteras continúan atendiendo a quienes llegan a ellos portando heridas de bala recibidas en sus proximidades. «Siguen sintiéndose como si la guerra no hubiera terminado. Muchos niños, a pesar de haber regresado a sus hogares, no encontraron sus juguetes ni la bolsa que contenía sus pertenencias. Más de uno afirma que, cerca de la ‘línea amarilla’, sus casas no tienen paredes», asegura Mahmud al Balbisi, educador y asesor en salud mental de la organización en el punto médico avanzado en Zeitun, dentro de Gaza.

El terapeuta de MSF Mahmud al Balbisi dirige una sesión para niños y cuidadores en el centro médico de la organización en Zeitun, en Ciudad de Gaza.

(Médicos Sin Fronteras)

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Entre sus nuevas responsabilidades, asegura Al Balbisi, está la búsqueda de agua o recoger ayuda en las cocinas comunitarias. Si las ONG definen la cantidad de alimentos y medicinas como escasa, la actividad en los colegios la tachan de inexistente. Escuela, ninguna, como tampoco hay «ni desescombro ni reubicación», sentencia el director de Cooperación Internacional y Acción Humanitaria de Save The Children, Vicente Raimundo. Según la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU sobre el Territorio Palestino Ocupado, los menores representan cerca del 30% de las personas fallecidas durante la ofensiva. Al menos un centenar de estos niños perecieron por inanición después de que se limitase el acceso a comida.

Ni Hamás abandona la lucha armada ni Israel se retira de la Franja, lo que provoca que los menores gazatíes sufran retrocesos en su desarrollo

Cuenta también Raimundo que crece, en condiciones de desprotección física y psicológica, «una generación entera que ha visto desaparecer padres, madres, amigos y barrios». Y ver la vida desvanecerse, junto a los sonidos propios de una guerra, resulta en retrocesos en su desarrollo y en traumas irresueltos que, al no ser tratados, corren el riesgo de enquistarse. Entonces «se retraen, se desconectan, pierden el interés por la vida», explica Raimundo. «Han surgido problemas entre los niños a causa del miedo, como morderse las uñas, la micción involuntaria, el comportamiento agresivo, gritos, miedo injustificado y ansiedad», sentencia el educador en Zeitun de MSF. Y la situación, alejada del foco mediático, no tiene perspectivas de una pronta mejora.

Oksana Brovko: «Muchos periódicos salvan vidas»

Pasó de gestionar los problemas habituales de un sector en convulsión a pelear por la supervivencia del periodismo en plena guerra. Oksana Brovko, directora de la Asociación de Periodistas Independientes de Ucrania, ha logrado que 150 medios de comunicación locales permanezcan activos tras el … brutal impacto de la invasión rusa en febrero de 2022. Se trata en su mayoría de pequeños medios, con recursos muy modestos, pero indispensables para que sus lectores puedan desenvolverse en un entorno de gravedad extrema. Sus periodistas lidian con la cobertura de la guerra, con situaciones personales al límite y con una penosa situación económica. Brovko ha conseguido para ellos financiación internacional, seguros, ordenadores, cámaras, sedes, cascos, chalecos antibalas, teléfonos, generadores eléctricos e incluso estaciones de internet por satélite. También ha impulsado investigaciones contra la corrupción, un notable problema en el país. El próximo miércoles inaugurará en Valladolid el Encuentro de Periodismo Miguel Delibes, organizado por ‘El Norte de Castilla’.

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ENTREVISTA

Fernando Belzunce

¿Cómo recuerda el inicio de la guerra?

Recuerdo la sensación de desbordamiento. Nadie puede estar preparado para algo tan grande. Dos meses antes, por prevención, habíamos elaborado protocolos sobre qué hacer en nuestros medios, con nuestros periodistas o con los datos confidenciales. Pero cuando la invasión a gran escala empezó la presión psicológica fue enorme. Nos desbordó. No sabíamos cómo iba a ser la guerra. La incertidumbre te envenenaba. ¿Habrá una explosión nuclear o química en la ciudad? ¿Entrarán los rusos mañana a casa? ¿Nos matarán o encarcelarán por trabajar en medios? Nadie sabía lo que iba a pasar.
Logró en tiempo récord que algunos periódicos mantuvieran su actividad.
Aparte del golpe económico, se detuvo incluso la entrega de papel para los periódicos, ya que se importaba desde Rusia o Bielorrusia. Los rusos destruyeron muchas imprentas y almacenes en la zona ocupada. La solidaridad de Europa fue clave. Recibimos apoyo del MDIF, el Fondo de Inversión para los Medios de Comunicación, y de Wan-Ifra, la Asociación Mundial de Periódicos. Contamos también con ayuda de Bélgica y nos enviaron papel desde Noruega y Polonia. Las fronteras estaban colapsadas, así que pasaba noches sin dormir para hablar por teléfono. Los conductores no podían explicar lo que traían y por qué era tan importante. Fue una logística muy complicada. El papel medía 160 centímetros, pero nuestros periódicos necesitaban 80 centímetros, así que teníamos que cortarlo, utilizarlo y después distribuir los periódicos en el frente. Iban a servir como ayuda humanitaria.

«Los periódicos en el frente ofrecen consejos prácticos como rutas de evacuación y apoyo médico o psicológico»

¿Los propios periodistas siguen distribuyendo sus periódicos?

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Todo periodista cercano al frente debe hacerlo porque las empresas de distribución ya no funcionan. Muchos directores terminan su periódico, se ponen un casco y un chaleco antibalas y marchan en su coche con 1.000 ejemplares. Ahora mismo esto es muy común en Sumy, en el norte del país, o en la región de Pokrovsk. Los periodistas reparten allí el periódico, e incluso pan. Hace apenas un mes, en Dnipro, un avión no tripulado atacó al coche que portaba el periódico y toda la tirada quedó destruida. El director me explicó que publicaban las guías para la evacuación de la ciudad, ubicada a solo 10 kilómetros del frente. Les ayudamos a volver a publicarlo y a entregarlo a la gente.
¿Cómo ha evolucionado la cobertura sobre la guerra en estos años?
Los periódicos en el frente ofrecen consejos prácticos, como rutas de evacuación, asistencia humanitaria y apoyo médico o psicológico. Muchos periódicos salvan vidas. En cambio, en la parte central u occidental del país hay mucha información preventiva sobre ataques de drones. Como allí hay muchos evacuados, hacen muchas entrevistas a soldados que han sufrido amputaciones o a mujeres que han perdido a sus maridos. Al ser zonas de acogida para desplazados ahora también hay consejos sobre cómo encontrar un apartamento o cómo montar un nuevo negocio. De todos modos, la gente está cansada de la guerra y esto también se empieza a notar en los medios.

Brovko estará el miércoles en Valladolid.

(Cedida)

¿Se refiere a que también cubren la vida normal?
Claro. Los restaurantes, el cine, el teatro o los conciertos tienen su protagonismo. Parece que ya entendemos que esta guerra va para largo y que forma parte de nuestras vidas. Los niños crecen y van a la escuela. Sabemos que podemos morir o que nuestra casa puede ser destruida mañana, pero aún queremos vivir y el contenido de los medios de comunicación representa esa voluntad. Mi colega Marija Yivzhenko fue hace dos semanas a la oficina de Kiev y murió en el ataque de un avión no tripulado a plena luz del día.

«La IA ayuda a que la desinformación rusa sea técnicamente indetectable»

Usted perdió su casa, destruida en un ataque en Zaporiyia. ¿Cómo puede trabajar con tanto sufrimiento?
Todos tenemos ya nuestro propio trauma. Algunos perdemos casas y otros pierden familiares y amigos. Lo importante es seguir haciendo lo que puedas y estar ocupado haciéndolo. Hay que confiar en que algún día la guerra se acabe. Es lo que nos mantiene a todos vivos. Mi objetivo personal no es estar triste por la experiencia que estoy viviendo, sino encontrar la motivación para hacer algo. No podemos detener los misiles ni los drones, pero podemos enseñar a los periodistas a escribir mejor, podemos enseñarles a investigar la corrupción y podemos encontrar fondos económicos.

Leña para el invierno

¿Cuáles son ahora las principales necesidades de los medios?
Es difícil decirlo. Hay un medio en Sumy que en estos momentos necesita madera. Ya les enviamos baterías y dinero. Ahora sufren apagones prolongados y precisan leña para mantener caliente la casa donde se alojan y trabajan todos los periodistas. Viene el invierno y, si no, tendrán que irse. Al mismo tiempo, una periodista de la región de Járkov necesita un chaleco antibalas femenino, ya que la mayoría son adecuados para los cuerpos de los hombres pero no para el de las mujeres.
¿Es cierto que algunos reporteros se lo quitan porque temen ser objetivo de los drones?
Sí. Ese es uno de los mayores desafíos. Necesitamos trabajar con el ecosistema mediático internacional. Esta es una guerra absolutamente nueva. Los periodistas no deberían ser objeto de ataques. Pero los rusos los atacan cuando los identifican, así que la mayoría se quita la protección.

«Todos tenemos ya nuestro propio trauma. Algunos perdemos casas y otros pierden familiares y amigos»

Muchas redacciones estaban dirigidas por hombres que fueron reclutados para la guerra. ¿Cómo fue el cambio?
Las mujeres lideran ahora con gran fuerza. Saben que su trabajo como periodistas tiene un gran impacto, pero el agotamiento físico y psicológico es enorme, sobre todo en el frente. Cuando vas al frente siempre hay un dilema interno: ¿debo llevar el periódico o el pan? Hicimos formaciones médicas para periodistas porque necesitan saber cómo detener el sangrado o cómo hacer un torniquete. Algunas se marcharon a ayudar a los soldados tras adquirir ese conocimiento. Es una ayuda inmediata, pero los periódicos ayudan a sobrevivir a mucha gente. Mi temor es que si dejamos de hacer periodismo profesional la propaganda y la desinformación rusa tendrán mayor impacto.
¿Notan el aumento de la desinformación generada con IA?
Mucho. La desinformación ha aumentado en cantidad y en calidad. La IA ayuda a que mucha propaganda y desinformación sea técnicamente indetectable.
¿A qué se refiere?
Al principio, las falsificaciones se detectaban porque el uso del idioma ucraniano, e incluso la pronunciación, eran muy malos. Pero la IA ya ha logrado derribar esa barrera. Los rusos, por lo general, toman una parte de la verdad, la manipulan con falsedades y la difunden a través de Telegram o TikTok, enfocándose en diferentes segmentos. Les interesan los jóvenes, los evacuados, las esposas de los soldados que combaten… Lamentablemente, más del 80% de los ucranianos consumen noticias en las redes sociales.

Contra la corrupción

¿Cómo manejan la presión política cuando denuncian la corrupción?
En este momento es muy importante controlar a las autoridades locales e investigar la corrupción. Tratamos de encontrar financiación porque las investigaciones son muy caras. Es muy complicado que un periodista en una pequeña redacción dedique tiempo y recursos a una historia en profundidad. Por eso, como organización profesional, intentamos encontrar financiación y enseñarles también a investigar. Hemos recibido presiones de todo tipo. Vamos a los tribunales e intentamos hacer públicas todas estas historias en otros medios. En plena crisis económica, la presión de las autoridades locales hacia los medios pequeños es relevante.
¿Cómo se financian?
El dinero procede básicamente de las donaciones internacionales o de socios. La invasión provocó que se perdieran la mayoría de los suscriptores porque se desplazaron dentro o fuera del país. La distribución y la publicidad entraron en crisis. Los medios que trabajan en la parte central u occidental del país tienen publicidad de empresas locales, pero no es suficiente. Por eso el momento es muy peligroso. Los oligarcas tienen más capacidad de influir si no tienes dinero para pagar a tus periodistas. Necesitamos pensar ya no en la supervivencia, sino también en el futuro. Debemos invertir en tecnología porque muchos medios locales tienen webs muy mejorables.

«No es fácil aceptar que puedes morir en un instante. Solo somos personas normales»

La periodista Victoria Roshchina fue asesinada hace dos años por informar desde los territorios ocupados. ¿Es posible obtener ahora información desde allí?
Es posible de manera oculta e informal. Tenemos ucranianos en Poriska y en Kherson, regiones parcialmente ocupadas, donde ucranianos comparten información con nuestros periodistas a través de los canales ocultos de Instagram y Viber. Todo con precaución extrema porque es cuestión de vida o muerte. Y también se informa a los ucranianos que están en zonas ocupadas y que solo reciben propaganda rusa. Muchos de los periódicos evacuados de esas zonas han creado canales seguros para mantener la conexión con estas personas. Necesitan sentir que nadie las olvida.
¿Tiene esperanza?
La mayoría de los ucranianos estamos agotados, pero no nos damos por vencidos. Es una sensación extraña. No es fácil aceptar que puedes morir en un instante. Solo somos personas normales. Nos gustaría sobrevivir y estar mañana para nuestros hijos. A veces, después del funeral de un periodista, basta con empezar a escribir el próximo artículo. La protección de la libertad de prensa y de la independencia de los medios no es algo grande, ni siquiera visible. Después de un bombardeo debes comprobar si todavía tienes periodistas. La guerra en Ucrania comenzó realmente en 2014, de modo que el contexto de la vida de mis hijos ha consistido en la guerra. Es difícil ganar la guerra sin aliados. Por eso es muy importante recordar a todos en qué lado de la historia les gustaría estar. La esperanza es todo lo que necesitamos conservar.

La guerra 'low cost' de Putin que aterroriza a los ucranianos

Desde el comienzo de la invasión rusa, Enno Lenze ha viajado una y otra vez a Ucrania desde Berlín. Su experiencia en conflictos armados le permitió saber, en un primer momento, que se encontraba ante una guerra diferente, mucho más rápida y mucho más barata. « … En Kurdistán, se tardaba horas en detectar y responder a un movimiento enemigo. En Ucrania, esto sucede en minutos: un dron de reconocimiento ruso UAV detecta el objetivo y envía en tiempo real las coordenadas a una unidad de drones FPV, que lanza inmediatamente el ataque. Los ucranianos lo llaman Tinder de artillería y eso es un ‘match’», asegura.
Se obsesionó con quiénes, con qué dinero y con qué componentes fabricaban esos drones, así que preguntó al Ministerio de Defensa de Ucrania si podía llevarse los restos de alguno de ellos para estudiarlo. «Quien lo encuentre puede quedárselo, con la condición de que los desmilitaricemos y le quitemos los explosivos», fue la respuesta que recibió. Tuvo que adentrarse en «zona roja», en la primera línea del frente, pero logró reunir y estudiar una colección de varios cientos de piezas. Estos restos de drones rusos hoy los atesora el Museo de la Historia de Berlín (Berlin Story Museum), del que es director, atestiguando un nuevo tipo de guerra que ha llegado para quedarse y para el que carecemos de defensa efectiva.

Su trabajo durante estos cuatro años ha permitido comprobar que, además de los temidos modelos de Shahed, Geran, Gerbera, Orlan o Garpia, en una calidad muy por debajo incluso de los Lancet, Orlan y Orión, Rusia se sirve de miles de drones baratos de fabricación prácticamente casera. Con ellos, optimiza sus resultados en el campo de batalla y, sobre todo, consigue aterrorizar a la población civil ucraniana y hacer de su día a día un verdadero calvario.

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Rosalía Sánchez

«En Crimea, a sólo un kilómetro de las tropas rusas, tuvimos un dron sobre nuestras cabezas y me pareció un milagro que no terminase con nosotros», relata el autor del libro ‘Conoce a tu enemigo’. Más tarde, tras hacer analizar uno de aquellos drones por expertos alemanes, supo que su supervivencia no tuvo nada de milagroso. «Utilizan cámaras muy baratas y de muy poca definición. La imagen que ve el piloto es sorprendentemente mala, temblorosa, granulada. No ve nada en las zonas oscuras. Con el cielo nublado los edificios parecen sombras, de manera que sólo te detectan si te mueves», explica, mientras proyecta en una pantalla las imágenes de una de las cámaras supervivientes.
Es muy poco probable que estos drones, fabricados con piezas que se pueden comprar en cualquier ferretería y que incluso se reciclan de objetos, como rieles de cortinas a modo de patas o pinzas de la ropa para componer un interruptor, alcancen objetivos con demasiada exactitud. «Su objetivo no es la precisión, sino el terror, y lo consiguen con una relación inmejorable entre su precio y su eficacia», lamenta Lenze.
«Este, por ejemplo, lo puedes construir por unos cien euros si compras los componentes», dice, señalando una estructura de barras de aluminio atadas entre sí con bridas de plástico y que soporta una caja de panel de marquetería que albergaba los explosivos. Es el dron que lanzaron contra un autobús en la ciudad ucraniana de Marhanets, que transportaba trabajadores en la región de Dnipropetrovsk, en un ataque en el que murieron diez civiles. «En términos de financiar una guerra, logran diez muertos con una inversión de cien euros, por lo que cada muerto les sale a los rusos por diez euros. Representa la máxima rentabilidad mortal en el campo de los drones», señala el coleccionista.

«Su objetivo no es la precisión, sino el terror, y lo consiguen con una relación inmejorable entre su precio y su eficacia»

Enno Lenze
Director del Museo de la Historia de Berlín

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Y el dinero, en una guerra, importa. «Tenemos modelos más caros, como este Gerbera, que a pesar de estar fabricado con poliestireno expandido requiere una inversión de unos 20.000 euros, porque necesita más batería para poder cargar unos 5 kilos de explosivos en esta caja de chapa fina de madera. No es mucho en comparación con el Shahed, que puede llevar hasta cien kilos. Pero pensemos que este es uno como el que fue derribado en Polonia por cazas holandeses y que su vuelo, junto al misil que lo derribó, costaron entre 2 y 3 millones de euros. Todos nos alegramos de que fuese derribado pero, si miramos la cifra de drones que están atacando, nos preguntamos si hay tantos misiles y tantos millones como para responder. Y la respuesta es que no», calcula.
El análisis cronológico de estos restos muestra su evolución en lo que se ha convertido en una carrera de desarrollo entre drones rusos y ucranianos, que se retroalimenta desde el principio de la guerra. En los primeros modelos baratos se improvisaron piezas que, meses más tarde, aparecieron impresas en 3D. Los sistemas de vuelo se van perfeccionando para burlar la creciente industria ucraniana de detectores de drones y, con el tiempo, ha empezado a aparecer muchas piezas de fabricación china.

Componentes occidentales, americanos y chinos

«Encontramos componentes occidentales que no deberían estar ahí por las sanciones, pero son muy pocos. También hemos encontrado chips de Nvidia y Texas Instruments, de Estados Unidos, que se pueden comprar en Aliexpress por 15 céntimos la unidad. Pero mucho, mucho más relevante es la cantidad de componentes que encontramos fabricados en China. Algunos de ellos no son de alta tecnología, sino piezas relativamente sencillas, como motores, propulsores, baterías o cámaras de vídeo. Otros son más complejos, como los sistemas de dirección y computación de vuelo. El 95% de ellos son de China, que vende en grandes cantidades tanto a Rusia como a Ucrania», explica Lenze.
«Los ucranianos saben que llega un dron ruso por el zumbido de las hélices, así que desarrollan e instalan detectores de sonido sensibles a este zumbido. Por ello, los rusos desarrollan hélices más silenciosas… así funciona la evolución», describe. A menudo, han sido él y su socio Wieland Giebel quienes han recogido los restos de drones personalmente, en líneas del frente o en zonas recientemente recuperadas por el ejército ucraniano, durante viajes en coche desde Berlín. 

Restos de drones ‘low cost’ rusos.

(Rosalía Sánche)

En ocasiones han recibido ayuda espontánea de soldados ucranianos, como Volodymir Polevyi, del 7º Cuerpo del Ejército. Además, han entablando una relación estable con Yuriy Bilovus, del Museo Militar-Histórico de Ucrania. En 2023, un soldado se les acercó preguntando si eran ellos los «locos alemanes que coleccionaban drones» y los llevó hasta una pila de restos de más de un metro de altura. Allí había desde componentes de misiles de crucero KH-101, misiles Tochka y drones Shahed, hasta multitud de drones ‘low cost’, cuya proporción llamaba la atención. Su traslado se ha llevado a cabo, desde el punto de vista burocrático, como una importación de productos desmilitarizados.
«Los drones más básicos no tienen la capacidad de ser guiados desde largas distancias, así que suponemos que, en ocasiones, no funcionan en modo ‘módem’ con Rusia, sino que se sincronizan con estaciones en Kiev; saboteadores que, desde allí, les proporcionan señal de internet. Quizá lo hacen a cambio de, no sé, 300 euros a través de ‘Dark Net’ (red oscura)», especula Lenze, que tiene presente en todo momento que detrás de cada dron hay un piloto que, no por obvio, deja de ser importante.

«Los ucranianos saben que llega un dron ruso por el zumbido, así que instalan detectores sensibles al sonido. Los rusos desarrollan hélices más silenciosas… así funciona la evolución»

Enno Lenze
Director del Museo de la Historia de Berlín

Un prisionero de guerra ruso, Andrei, les ha permitido reconstruir la trastienda de pilotaje de esta guerra barata de drones. Nació en Moscú, el 10 de julio de 2007, y fue enviado al frente con 18 años. Se casó, por cierto, inmediatamente antes de ser enviado a Ucrania, para que su novia recibiese una buena renta si moría. No murió, pero fue hecho prisionero y, como tardaba años en regresar y no había renta, la mujer se divorció en remoto, una posibilidad que ofrece la legislación rusa.
Jóvenes como Andrei son los encargados de hacer despegar drones, docenas todos los días, en el frente, a una distancia de entre dos y cinco kilómetros del objetivo, por lo que corren un gran riesgo. Éstos vuelan a ciegas hasta que reciben señal de internet. Si no llega y se acaba la batería, se estrellan aleatoriamente. Dado su precio, no importa mucho. En caso de que sí se conecten, un conductor experto en modo remoto, teletrabajando, lo pilota en busca de un «objetivo de calidad».

Un joven sobrevive al ataque de un oso en Rusia después de que le explotara el móvil en el momento en el que el animal le mordía

Un adolescente ruso ha sobrevivido al ataque de un oso salvaje gracias al azar: su teléfono móvil explotó en el momento en el que el animal se disponía a morderle.Tal y como recoge el diario The Sun, el joven de 15 años de edad, llevaba el teléfono móvil en el bolsillo trasero del pantalón. Cuando el oso intentó morderle en los glúteos, el móvil estalló en la cara del animal, que se asustó y huyó.El joven había sufrido golpes y arañazos del oso e intentaba refugiarse en un árbol del ataque del plantígrado. El adolescente, cuya identidad no ha sido revelada, sufrió heridas graves, así como quemaduras provocadas por la explosión del teléfono.El chico tuvo que ser sometido a una operación de tres horas, ya que, según los médicos, sufrió lesiones graves en el pecho, la cabeza y el abdomen.Sergei Kovyazin, médico jefe del Hospital Central de la Ciudad de Biysk, declaró: «El paciente llegó con múltiples lesiones en la cabeza, el cuero cabelludo, los huesos faciales y el cuello. Estas lesiones supusieron el mayor desafío».Tras el incidente, se desplegaron al menos una docena de cazadores para encontrar y matar al animal. El mal tiempo dificultó la búsqueda, pero estaba previsto que la caza continuara durante el fin de semana.