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Sin salida y sin victoria

Donald Trump parece dispuesto a poner fin a la guerra de Irán y busca un relato de éxito, fiel a su lema de nunca estar en el bando perdedor. Los datos económicos negativos, la división generada entre sus partidarios, el debilitamiento de las alianzas y … las malas encuestas electorales son argumentos claros para el repliegue.
Sin embargo, el estilo de negociación de Trump, que pide todo mientras amenaza con los males del infierno, no funciona bien con los iraníes. El régimen de Teherán piensa que va a sobrevivir y aspira a rearmarse y seguir adelante con su programa nuclear. Se centra en mantener el control del estrecho de Ormuz, un eficaz punto de estrangulamiento de la economía mundial y una muestra del poder del débil. Es la palanca a partir de la cual puede reconstruir su influencia regional.

Trump entró en esta guerra sin objetivos claros y sin una planificación militar adecuada. La incoherencia y la contradicción entre las metas del presidente recuerda a la frase del gato de Cheshire a Alicia, «si no sabes adónde vas, cualquier camino te llevará allí».

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Infraestructura vital

Nathalie Duplan

El intento ahora de volver a la vía diplomática parece igual de improvisado. Unos días antes del conflicto, sus enviados Jared Kushner y Steve Witkoff (su yerno y su amigo en negocios inmobiliarios), carentes de cualquier conocimiento sobre negociaciones nucleares, no entendieron que los términos ofrecidos por Teherán eran positivos y permitían seguir adelante.
Trump ha pedido ahora a J.D. Vance que encabece las conversaciones de paz, una decisión en clave interna, debida al escepticismo y las críticas veladas del vicepresidente hacia esta guerra y cierto distanciamiento de Israel. Mientras tanto, los aliados de Estados Unidos en el Golfo, contrarios inicialmente a la contienda, le reclaman que termine el trabajo, abra Ormuz y debilite aún más la capacidad militar de un Irán dispuesto a seguir incendiando la región.

La guerra de Irán impulsa la oposición 'anti Trump' en la calle: «Son los mismos errores que en Vietnam»

La guerra de Irán se ha convertido en el nuevo combustible de la contestación a Donald Trump, como se ha podido comprobar este fin de semana en la nueva convocatoria de las movilizaciones ‘No Kings’ (‘Reyes No’). Decenas de miles de personas marcharon por … las calles de Nueva York, en la mayor de entre las cerca de tres mil protestas organizadas en todo el país, celebradas cuando se cumplen cuatro semanas de la campaña militar emprendida por EE.UU. e Israel contra Irán.
«Todo lo que ha hecho desde que le eligieron por primera vez en 2016 ha sido atroz», aseguraba a este periódico Julia Falls, una vecina del Bronx, justo al acabar la protesta en la calle 34, después de haber descendido por la Séptima Avenida desde Central Park. «Pero lo de la guerra en Irán no se puede creer. Su rechazo a la OTAN es ridículo», protestaba con un cartel en la mano con la expresión ‘We the People’ (‘Nosotros el pueblo’), el comienzo de la Constitución de EE.UU.

Las protestas ‘No Kings’ se empezaron a organizar el año pasado, casi desde el momento en el que Trump puso el pie de vuelta en la Casa Blanca y dejó claro que su segundo mandato sería agresivo y rupturista. Su uso expansivo de los poderes de la presidencia -confrontación con las decisiones judiciales, eliminación de supervisores independientes, asalto a la independencia de la Reserva Federal, presiones a los medios desde los reguladores, utilización de declaraciones de emergencia nacional para imponer sus políticas, como en el caso de los aranceles- han sido rechazados por la oposición, en un rango amplio de alarma: algunos ven un declive autoritario en Trump, otros proclaman que con él ha llegado ya el fascismo y que actúa como un dictador.

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Javier Ansorena

Todo ese espectro de oposición a Trump es el que intentó convocar este sábado ‘No Kings’, en un momento que tiene, a la vez, simbolismo histórico e impacto político. Ocurre en plena celebración de los 250 años de la fundación de EE.UU., la democracia más vieja y estable del mundo, que muchos estadounidenses ven ahora en peligro. Y también a pocos meses de que los votantes regresen a las urnas para renovar el Congreso en las elecciones legislativas de otoño, una cita en la que Trump y los republicanos se juegan sus mayorías escasas en ambas cámaras del Congreso.
Esta es la tercera convocatoria de ‘No Kings’ y los organizadores buscaban superar los siete millones de participantes de la anterior, celebrada en octubre. La cita venía ya calentada por la anterior gran crisis de la Administración Trump: las redadas masivas contra inmigrantes indocumentados en Mineápolis, envueltas en disturbios y acusaciones de abusos contra los inmigrantes y detenciones arbitrarias y teñidas de tragedia por la muerte de dos vecinos a disparos de la policía. 
Muchos de los carteles que traía la muchedumbre que bajaba por la Séptima Avenida llevaban condenas a la política migratoria de Trump e insultos contra la policía migratoria y de aduanas (ICE, en sus siglas en inglés).
En una de las cabeceras de la marcha neoyorquina iban personalidades locales como el actor Robert de Niro, la fiscal general de Nueva York Letitia James -enemiga declarada de Trump- o el reverendo activista Al Sharpton. Pero había estrellas de más relumbrón en Mineápolis, convertida en símbolo de la oposición a Trump por la resistencia ciudadana a las redadas. Allí estuvieron Bruce Springsteen, Joan Baez o Jane Fonda. Springsteen interpretó la canción que compuso en medio de aquellas turbulencias, ‘Streets of Minneapolis’. «Vuestra fuerza y vuestro compromiso nos hizo entender que esto todavía es EE.UU.», dijo Springsteen a los manifestantes congregados delante del Capitolio de Minnesota. «Esta pesadilla reaccionaria y estas invasiones de ciudades estadounidenses no aguantarán. Nos disteis esperanza, nos disteis coraje».
Allí en Mineápolis, como en Nueva York y en el resto de lugares donde se celebraron protestas ‘No Kings’ no hubo incidentes reseñables. ‘No Kings’ no es una organización en sí misma, sino una convocatoria descentralizada en la que participan decenas de organizaciones izquierdistas y a la que se pueden adscribir protestas. Los convocantes han insistido mucho en que las protestas deben ser pacíficas y transversales, con la intención de acoger a la mayor cantidad de oposición ‘anti Trump’ posible bajo una etiqueta en la que muchos estadounidenses están de acuerdo.

Entre las bromas y la gravedad

En la Gran Manzana, pese a un frío cortante, el ambiente era reivindicativo, pero con un tono amable. Algunos buscaban hacer sonreir con sus pancartas. ‘Si Kamala fuera presidenta estaríamos de brunch’, decía una que levantaba un joven rubio. A su lado, una amiga llevaba otra que rezaba ‘Hacer a Orwell ficción otra vez’, un guiño al lema MAGA, ‘Make America Great Again’ (‘Hacer a EE.UU. grande otra vez’). Más allá, en otra se podía leer ‘Dabas pena en ‘Solo en casa 2», una referencia a la famosa película protagonizada por Macaulay Culkin y en la que Trump tiene un cameo.
Pero otros no tenían nada que celebrar ni de lo que reirse. «Estoy aquí porque vivimos un declive hacia el autoritarismo», decía a este periódico Po Erwin, vecino de Brooklyn, con una pancarta contra una guerra de Irán «que no quiere nadie».
«Este tipo se limpia el culo todos los días con nuestra reputación nacional», decía de Trump. «Todo el orgullo que tenía por nuestro país me lo está quitando», decía, y sacaba su teléfono para mostrar una foto en su móvil, de hace unos años, en el Mundial de fútbol femenino de Francia, animando a la selección estadounidense. «Este año hay aquí Mundial y debería estar loco por animar a mi país. No lo estoy».
Entre los últimos en acabar el recorrido estaba Kalle Fawcett, que viene tocado con su gorra de veterano del Vietnam. «Estamos cometiendo los mismos errores que en Vietnam», decía sobre la guerra de Irán, un conflicto que considera que es innecesario, que se podía haber evitado con negociaciones. «Nuestra única esperanza es que sus votantes se vuelvan contra él por la guerra», dice Fawcett, que no mostraba gran confianza en que esta ni ninguna movilización cambie las cosas en su país. «Nadie presta atención. Yo he venido por hacer número», reconocía. «Pero a la mayoría de la gente no le importa una mierda lo que está pasando o no lo entienden. Nos hemos convertido en una nación extremadamente arrogante e ignorante. No sabemos nada de las culturas de otros países. Y no vamos a mejor. Sé que no es un sentimiento muy positivo, lo siento».

Druzhkivka, la zona de la muerte en el frente de Ucrania

Jojol no puede ver crecer a sus nietos porque está defendiendo Druzhkivka. «Es difícil», confiesa con cansancio, «pero seguimos para que los nuestros no tengan que pasar por esto». Esta es la consigna emocional en el quinto año de guerra. Amarrado a su fusil … y mirando de reojo al cielo, nombra de memoria el catálogo de aparatos que el enemigo lanza para liquidarlos. El Shahed, tan afamado ahora por el conflicto del Golfo, no es ninguna novedad para los ucranianos. Aquí mandan los drones con fibra óptica FPV (Vista en Primera Persona), los interceptores, los Lancet y los Molniya –que vigilan y golpean–. También las destructoras bombas aéreas guiadas KAB y FAB, algunas de varias toneladas. El combate se instaló en las alturas hace tiempo. Y en tierra, agazapados, los defensores de la Cuarta Brigada Mecanizada Pesada Independiente están resueltos a sostener Druzhkivka, un eslabón oriental en el cinturón de fortalezas del Dombás libre.
Los renglones de trincheras fueron absorbidos por posiciones clandestinas. No hay grandes movimientos de tropas. Y los fusiles persiguen drones la mayoría del tiempo. El campo de batalla se fragmenta cuando la logística debe lidiar con una suerte de Gran Hermano alado y letal. Es una guerra de desgaste. Los asaltos mecanizados a gran escala adolecen de estrechos márgenes de éxito. Pero Moscú vuelve a apostar por ellos, con adaptaciones.

La última intentona rusa de gran envergadura se produjo el 19 de marzo. Los militares ucranianos informaron sobre una ofensiva que involucró a más de 500 hombres, decenas de blindados, un centenar de motocicletas, además de todoterrenos y ‘buggies’. Sucedió en la dirección de Limán y estuvo acompañada de intensos ataques aéreos. Limán es un enclave ubicado al norte y noroeste del corazón defensivo de Donetsk –el núcleo conformado por Sloviansk y Kramatorsk–. El asalto enemigo no tuvo éxito.

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Miriam González

Los soldados ucranianos no observaron esta vez las columnas mecanizadas, sino vehículos dispersos en varias líneas de ataque. Un método similar al que ha estado ejecutando la infantería del Kremlin desde hace varios meses.
La primavera ha avivado la presión del invasor en varios puntos de la línea de contacto. Mientras Ucrania araña terreno en sectores de Dniepropetrovsk y Zaporiyia, Rusia aprieta en Donetsk. Al sur de la última muralla defensiva del Dombás está Druzhkivka, una ciudad donde crecen las ruinas y faltan los vecinos. Para llegar, hay que recorrer un camino corto y hostil.
Nemo y Super mantienen el equilibrio en el maletero de la camioneta sin soltar sus fusiles. Son la defensa aérea imprescindible para el viaje. Las mañanas del Dombás no son cálidas en marzo. Y la sensación de frío aumenta con la velocidad que el conductor de la Cuarta Brigada está obligado a conducir. Dentro del vehículo, a veces, pita el detector de drones. Toda precaución es poca para evitar que un dron FPV enfile el coche.

El Rubicón ruso

Cuando el vehículo está a salvo, Jojol y los suyos asoman. El perímetro que vigilan parece solitario a simple vista. Ese es el truco. Según el diagnóstico de quienes han estado aquí desde hace varios meses, la situación ha mejorado, aunque les toca capear los aparatos operados por el Rubicón ruso: la unidad militar de vanguardia del Kremlin, especializada en la guerra con drones.
—Mira ahí —señala Jojol mientras avanza unos cuantos pasos—. Este es un FPV de fibra óptica del Rubicón. Lo derribamos ayer. No puedes ver el nombre porque con la lluvia se ha borrado la tinta de la etiqueta.
—¿Es cierto que sus operadores son muy efectivos?
—Bueno, creo que nosotros somos mejores —zanja con una sonrisa.
El militar ucraniano calcula que en estos momentos vuelan «menos drones, pero lo hacen más alto. Solo se pueden abatir con una ametralladora». Su diagnóstico expone el importante contratiempo al que se enfrentan los invasores sin su acceso a los satélites Starlink desde febrero.

«Creo que la OTAN debería ser más humilde y aprender de la experiencia ucraniana»

Gulag
Soldado británico en Ucrania

En el transcurso de la conversación suena el terrorífico zumbido. Por suerte, es un dron ucraniano que, con su visita, recuerda la urgencia de resguardarse. A este grupo de soldados los asiste, si es necesario, una médica de combate. Svetlana hace evacuaciones, se encarga de los primeros auxilios «y, si hace falta, también disparo contra los drones». Ella se enroló como voluntaria en el Ejército hace un año. «¿Quién si no yo?», afirma la mujer. «Mi hijo está luchando, mis dos hermanos están luchando, mi sobrino está luchando…». No hay mucho más que decir.

Cuatro extranjeros en Druzhkivka

«Come here, guys! (¡Venid aquí, chicos!)», grita Jojol chapurreando el inglés que esta guerra le ha obligado a aprender. Cuatro soldados acuden sonrientes: Haji –un tejano que habla español–, Gulag, un británico; y completan el grupo Tim y Coin, llegados desde Estados Unidos y los Países Bajos. Sus edades van desde los 18 a los 25 años. Se arriman a un árbol para ser retratados. Parecen una cuadrilla citada para jugar al ‘airsoft’ un fin de semana cualquiera. Pero sus armas son reales y el enemigo los quiere muertos.

Entre edificios agujereados por las bombas, militares de la Cuarta Brigada Mecanizada Pesada Independiente inspeccionan el centro de Druzhkivka (primera foto). Para defenderse de los drones rusos, Cigán (segunda foto) instala redes de pesca en las que quedan atrapados estos artefactos letales cuando bajan a tierra para atacar (tercera foto). .

(Miriam González)

«Llegamos hace tres días. Hubo mucha acción al principio. Creo que lo esperaba. Pero ocurrió justo después de mi llegada. Llevábamos aquí dos o tres horas, y todo sucedió de golpe: explosiones y drones», describe Haji.
En esa ocasión, lograron defenderse. Los aliados de sus países en Oriente Próximo no. Los análisis de la guerra contra Irán también se hacen en el frente ucraniano. «Creo que la OTAN debería ser más humilde y aprender de la experiencia ucraniana», afirma Gulag.
No siempre se trata del dinero, defiende el soldado inglés. «Estados Unidos y el Ejército británico han empezado a usar más drones de reconocimiento. Aun así, siguen gastando más de 5.000 dólares (4.300 euros) en cada uno y no siempre funcionan bien. Aquí los podemos fabricar por un precio mucho menor». De repente la conversación se corta. Sus oídos entrenados detectaron antes que nadie a otro dron acercándose.

Salvar la logística

Las redes sobre las carreteras están mimetizadas en el paisaje cotidiano. En la zona de la muerte del frente, las normas de tráfico se pulverizan. Así se denomina el área que supera ya los 20 kilómetros desde las posiciones militares más avanzadas hacia el interior de ambos lados. El resultado: una retaguardia menguante e insegura en la región que más ansía el Kremlin. Lo importante al pasar es saber cubrirse, evitar espacios abiertos y que la suerte acompañe.

«Siempre hay bombas guiadas sobrevolando la zona, además de la artillería y los drones FPV. Probablemente alguno de ellos nos estará grabando ahora»

Cigán
Militar ucraniano

Las rutas que recorren el Dombás son las arterias de la defensa de Ucrania. En Druzhkivka, Cigán y sus hombres trabajan al aire libre para cubrir otro camino más. A paso lento y con temple se adentra bajo las redes, parece un vaquero sin caballo rondando por sus dominios.
«Vamos a cerrar la carretera. Ya sabes que tenemos unos vecinos poco amigables… esos rusos imbéciles», espeta el militar. Es una labor tan arriesgada como esencial. «Estamos bajo fuego constante. Pero esto salvará la vida de alguien», subraya. «Siempre hay bombas guiadas sobrevolando la zona, tanto pequeñas como grandes, además de la artillería y los drones FPV. Probablemente alguno de ellos nos estará grabando ahora», desliza Cigán. A los pocos segundos de nombrarlo, uno de los aparatos asoma. El soldado lo mira, acciona el cerrojo del fusil y tira plomo contra el FPV enemigo. Uno menos.
No muy lejos de esta localización, los rusos se conjuran para ocupar más kilómetros esta primavera. Los defensores no se lo pondrán fácil. Cigán está convencido de ello. «Vamos a darles otra patada en el trasero. No van a llegar a ninguna parte. Todo saldrá bien».

El olor a petróleo vuelve a Maracaibo

El calor llega primero. No es el calor de otros lugares. Es el calor de Maracaibo, que viene del lago, que viene del asfalto podrido, que viene del aire mismo. 35 grados centígrados, pero la sensación térmica trepa a 50 por la humedad del 90% … que generan los vapores calientes del agua. El viento no refresca aquí. El viento quema. Cuando cierras los ojos, sientes que estás dentro de una boca abierta que respira fuego.
Luego viene el olor. Petróleo y sal. Petróleo y agua estancada. Petróleo y herrumbre. Es un olor que no se va, que se te mete en la ropa, en el cabello, en los pulmones. Los maracuchos dicen que es el olor de la prosperidad. Otros dicen que es el olor de la maldición. Después de vivir aquí, entiendes que es ambos.

Nada más empezar el año, Nicolás Maduro fue detenido y trasladado a EE.UU. Con su caída, algo se movió en Maracaibo. No es un movimiento dramático. Es un movimiento pequeño, casi imperceptible, como cuando el agua comienza a hervir y solo ves las primeras burbujas. Entre seis y ocho barcos fondeados cada día en el lago. Cargando. Descargando. Chevron regresó. Shell, Repsol, ENI. Los nombres volvieron como promesas de salvación.

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Ludmila Vinogradoff

Pero Maracaibo hoy no es la Maracaibo de hace siete años. En 2019, llegar a la ciudad era como estar en Faluya. Filas de coches esperando gasolina. Colas de gente esperando para comprar alimentos. Caos. Violencia. Desesperación. El hambre era tan visible como el petróleo. Según la ONU, el 32% de la población venezolana padecía inseguridad alimentaria severa. En el estado Zulia, la cifra era más cruda. Cáritas, la organización católica que trabaja sobre el terreno, reportó que el 15% de los niños zulianos sufrían desnutrición.
Hoy, al menos, eso ha desaparecido. No hay filas para la gasolina. No hay colas para la comida. La ciudad respira, aunque sea levemente. Es una ciudad distópica que intenta sobrevivir. Y, quizás, intenta avanzar.

Trump reescribe las reglas

Lo que ha cambiado es la ecuación política. Cuando Maduro fue detenido, Donald Trump estaba en la Casa Blanca. El presidente estadounidense no ocultó que la sed de petróleo fue parte de su cálculo. En su discurso del estado de la unión de febrero, Trump anunció que Estados Unidos ha recibido más de 80 millones de barriles de petróleo de Venezuela en las últimas semanas. «La producción petrolera estadounidense ha aumentado en más de 600.000 barriles diarios», dijo, llamando a Venezuela «nuestro nuevo amigo y socio». La cifra, sin embargo, contrasta con los datos de seguimiento de buques de TankerTrackers.com, que registran exportaciones totales cercanas a los 30 millones de barriles en ese periodo.
Al margen de las cifras, lo que eso significa es que las reglas han cambiado. El Departamento del Tesoro administra ahora los ingresos petroleros venezolanos. Marco Rubio, secretario de Estado, supervisa el proceso. Es un control estadounidense sin precedentes sobre la industria petrolera venezolana. Para los maracuchos, eso significa que el petróleo que extraen no es completamente suyo. Pero también significa que hay dinero fluyendo nuevamente. Es un pacto con el diablo, pero es un pacto.

En la primera foto, las redes manchadas revelan la doble cara del petróleo en Maracaibo. Un balancín de extracción petrolera, como un monumento al pasado, en la segunda foto. En la tercera, los niños de San Francisco Maracaibo observan el regreso de una industria que no conocieron en su apogeo..

(J. Benezra)

En la década de 1970, Venezuela producía alrededor de 3,75 millones de barriles diarios, siendo Zulia la principal fuente con más del 80% de esa cifra. Hoy, tras caer a mínimos históricos de solo 340.000, la producción ha resurgido hasta alcanzar 1,1 millones de barriles diarios en marzo de este año, superando con creces la modesta meta inicial de 700.000 barriles. El nuevo objetivo, más ambicioso es duplicar la producción hasta los 1,4 millones de barriles a finales de año. ¿Es posible? ¿Es realista?
La zona industrial de Maracaibo es un cementerio de máquinas. Donde funcionaban 200 empresas contratistas petroleras, hoy apenas quedan 30. De 30.000 empleados, solo subsisten entre 5.000 o 6.000. El pasto crece entre las grietas del asfalto. Las paredes están desnudas, despojadas de cables, ventanas, grifos… Todo ha sido robado o simplemente lo han dejado morir.
Lenín Danieri es un periodista de la región. Ha visto desaparecer un mundo. «La de los años 90, antes de la llegada de Chávez, era una ciudad muy distinta», dice. «Zulia siempre se ha caracterizado por ser una región muy aparte, muy independiente de Venezuela». Pausa. Sus ojos se pierden en la memoria. «Maracaibo ha sido rica en petróleo, pero ha pasado hambre durante los últimos años».
Para que el petróleo beneficie realmente a Maracaibo esta vez, algo tiene que cambiar. «La mentalidad de los regentes y un poco también la mentalidad de la población», advierte Danieri. «La población, para que no se conforme con este es el menos malo o este es lo que hay. Y también la mentalidad de los regentes, para que dejen de pensar que la política es un negocio familiar».
Danieri reflexiona sobre lo que significa el regreso del petróleo. «Esperanza, hay expectativas, volver a esa Maracaibo que era antes. Esa Maracaibo pujante, esa Maracaibo orgullosa de sus recursos que dice: mira, nosotros literalmente flotamos en petróleo», afirma. «Ha sido una bendición y una maldición, porque lamentablemente caímos como en una especie de borrachera por el exceso de ingresos por el petróleo y olvidamos otros sectores que también tenemos».

El colapso

Dino Cafoncelli, presidente de la Cámara de Comercio de Maracaibo, recuerda los últimos años de prosperidad. «Hasta 2012 y 2013 hubo crecimiento económico del Producto Interno Bruto», dice. «Había abundancia en los dineros públicos». Pero luego vino el colapso. «El momento más difícil fue el gran apagón nacional de 2019».
El apagón nacional fue devastador. Zulia fue el último lugar del país en recuperar la electricidad. Hubo saqueos. Hoteles, centros comerciales, negocios enteros no volvieron a abrir. Grandes empresas desaparecieron. Puestos de trabajo se perdieron. «Eso fue algo muy duro que nos tocó vivir», señala Cafoncelli.

«El momento más difícil fue el gran apagón nacional de 2019»

Dino Cafoncelli
Presidente de la Cámara de Comercio

La hiperinflación rompió récords históricos. Trabajadores en las calles con caras de no estar pasándolo bien. Empresarios que se apretaron el cinturón. «Incluso a todos nos tocó», comenta Cafoncelli.
Pero algo cambió. La dolarización ‘de facto’ llegó como un salvavidas. «Eso hizo que la economía tomara un ritmo diferente» explica el empresario. «Ya no son márgenes de dos dígitos como en el pasado. Nos parecemos más a otros países vecinos. Eso es lo que se llama la economía real». Las distorsiones se fueron acabando. El Estado se quedó sin recursos. Los ciudadanos tuvieron que pagar servicios que antes eran públicos. Agua, electricidad, combustible. Todo se convirtió en un negocio privado.
Frente a la Estación de Servicios Lagopista, en Vía Circunvalación, José Balza vende cocos. Tiene 54 años, aunque parece más viejo. La vida en el exilio envejece. Se fue en 2019, cuando no había trabajo, cuando la ciudad se desmoronaba. Pasó más de un lustro en Colombia. Regresó hace dos meses. Sus manos tiemblan cuando habla.
«Cuando me fui de aquí, me fui delgadísimo, flaco», cuenta. «No había trabajo. Perdí la vida. Entonces, al llegar a otro país, fue duro. Pero, gracias a Dios, el tiempo que estuve allá me enseñó a valorar las cosas que no valoraba. A valorar la vida. Primero la vida» –sus ojos se humedecen, se limpia con el dorso de la mano–. Cuando le pregunto qué siente al ver los barcos en el lago, su voz se quiebra. «Esperanza», dice. «Esperanza de que podamos ser la misma gente que éramos antes. Que haya trabajo. Que haya empresarios de otros países. Que haya trabajo como antes». Se detiene. Respira profundo.

La paradoja del petróleo

Zulia es el único estado que abarca los tres sectores principales de la economía: primario, secundario y terciario. Tiene potencial agrícola, pesquero y energético. «Debimos habernos diversificado un poco más», dice Danieri, quien añade: «Pudimos habernos convertido en algo más que un país monoproductor».
Cafoncelli coincide. «El esquema del manejo petrolero necesita una reforma completa. La empresa petrolera estatal PDVSA se apartó de su visión de trabajo, de su misión. Creo que debe haber una reforma completa del sector y que la compañía se dedique a petróleo y a energía».
Zulia tiene cinco fuentes probadas de energía: petróleo, gas, energía solar, eólica y carbón. «Son cinco fuentes probadas que tenemos en la región zuliana que nos convierten en una zona con mucho potencial energético», aventura Cafoncelli.

Sobre el petróleo

«Ha sido una bendición y una maldición, porque caímos como en una especie de borrachera por el exceso de ingresos por el petróleo»

Lenín Danieri
Periodista en el estado Zulia

Pero hay un problema. Maracaibo consume más electricidad que cualquier otra ciudad de la región. El aire acondicionado funciona las 24 horas o la ciudad se detiene. Los cortes de luz no cesan. «El aumento de la actividad petrolera podría dejar a Zulia nuevamente sin luz si no se corrige el tema energético», advierte un técnico en mantenimiento industrial eléctrico que ahora es un vendedor informal en la calle. «No estamos preparados si no se corrige el problema de generar y trasmitir energía».
Mientras el sol se pone sobre el lago de Maracaibo, tiñendo el agua de naranja y rojo, el olor a petróleo sigue siendo lo primero que percibe quien llega a la ciudad. Y, en las calles, la gente sigue esperando. Esperando que esta vez sea diferente. Esperando que el petróleo, después de todo, traiga algo más que ruinas. Esperando que una ciudad distópica pueda, finalmente, respirar. Esperando que el precio de esa respiración no sea demasiado alto.

Zelenski negocia con los países del Golfo en plena guerra de Irán: asegura que los satélites de Putin están fotografiando bases de EEUU

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, se ha convertido en un inesperado aliado para los países de Oriente Medio que se están viendo afectados por la guerra en Irán. Sumido en un conflicto que dura ya más de cuatro años, el líder ucraniano negocia con sus homólogos orientales pactos de colaboración.Zelenski firmó el jueves un acuerdo bilateral de seguridad con Arabia Saudí y este sábado ha anunciado un acuerdo de cooperación con el presidente emiratí, Mohamed bin Zayed Al Nayan. Este sábado se encuentra en Qatar, donde estará negociando un pacto similar.En respuesta, el mando del Ejército iraní ha anunciado la destrucción de «un depósito ucraniano de sistemas antidrones, ubicado en Dubái para prestar asistencia al ejército estadounidense y a 21 ucranianos en una operación combinada de las fuerzas aeroespaciales y navales del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica», según un comunicado recogido por la radiotelevisión estatal iraní, IRIB.Poco después, la Guardia Revolucionaria ha precisado que el ataque ha ocurrido en la base de Jatam al Anbiya, donde «las fuerzas iraníes atacaron con misiles y drones dos lugares donde se escondían más de 500 soldados estadounidenses en Dubái, infligiéndoles grandes pérdidas».El Ministerio de Defensa emiratí no se ha pronunciado sobre este ataque pero sí ha reconocido que se ha tenido que defender de un ataque a gran escala de Irán contra el país durante esta mañana al interceptar al menos 220 misiles balísticos y 37 drones procedentes de Irán», sin dar más detalles.Ucrania ha desmentido lo ocurrido. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Georhi Tikhi, en declaraciones a Novini.LIVE, ha asegurado que la declaración iraní es directamente «mentira». «Desmentimos oficialmente esta información. El régimen iraní suele llevar a cabo este tipo de operaciones de desinformación, y esto no es diferente de lo que hacen los rusos», ha indicado el portavoz.Dos guerras cada vez más vinculadasEl líder ucraniano está aprovechando la experiencia de su país en la guerra antidrones, acumulada durante cuatro años de defensa contra los ataques aéreos rusos, para atraer apoyo y financiación extranjeros.Zelenski está encontrando amplias oportunidades en una región sumida en la guerra con Irán, donde Teherán ha cerrado ‘de facto’ el estratégico estrecho de Ormuz y bombardea la región del Golfo en represalia por los ataques estadounidenses e israelíes.»Estamos dispuestos a apoyar la protección de quienes nos ayudan a defender nuestra independencia», declaró Zelenski durante su visita a Riad, donde discutió con las autoridades saudíes «los elementos clave necesarios para fortalecer las capacidades de defensa aérea de Arabia Saudí».La guerra con Irán ha desatado una intensa actividad de compra de sistemas de defensa aérea en todo el mundo. Expertos de Bloomberg confirman que los más perseguidos son los sistemas surcoreanos fabricados por Hanwha Aerospace y LIG Nex1 para reforzar las defensas antimisiles en Oriente Próximo.El primer ministro británico, Keir Starmer, declaró esta semana ante una comisión parlamentaria que su país está enviando sistemas de corto alcance a los países del Golfo, incluyendo Kuwait y Arabia Saudí, para ayudar a contrarrestar los ataques iraníes.La estrategia de defensa antidrones de Ucrania se considera una forma mucho más económica de defenderse de los ataques iraníes, incluidos los de los drones Shahed, que expusieron las vulnerabilidades de las defensas aéreas de Arabia Saudí y obligaron a reforzar la protección de activos energéticos críticos.Arabia Saudí, cabe recordar, ha sufrido repetidos ataques con drones y misiles dirigidos a infraestructuras petroleras, incluidas importantes instalaciones operadas por Saudi Aramco.Ucrania ha desarrollado una defensa escalonada que incluye una red de radares de alerta temprana, guerra electrónica y drones interceptores que cuestan tan solo 2.000 euros para interceptar drones rusos de ataque unidireccional, la mayoría de los cuales se basan en un diseño iraní.El sistema es extremadamente eficaz y ha llegado a derribar más del 95% de los drones entrantes durante un ataque esta semana que incluyó casi 1.000 aviones no tripulados en un solo día.Kuwait, de hecho, ya ha implementado tecnología antidrones ucraniana, según una fuente cercana al asunto a Bloomberg.El acercamiento de Zelenski se produce en un momento en que Ucrania enfrenta una creciente incertidumbre sobre la obtención de nuevos compromisos de sus aliados de la OTAN para la compra de armamento estadounidense de vital importancia, como los avanzados misiles de defensa aérea Patriot. Un préstamo crucial de la Unión Europea para Ucrania, por valor de 90.000 millones de euros (104.000 millones de dólares), también se ha visto comprometido por el veto húngaro a su desembolso.Ucrania percibe una clara cooperación militar entre Moscú y Teherán, y según informes, Rusia está proporcionando a Irán datos satelitales, inteligencia, recursos y drones de combate, declaró el viernes el ministro de Asuntos Exteriores ucraniano, Andri Sibiga.Satélites rusos fotografían Diego García y otras basesZelenski, leyó este sábado en una rueda de prensa por videoconferencia desde Qatar un informe de su servicio de inteligencia en el que se detallan los nombres de bases militares de EEUU y otras instalaciones de Oriente Medio que son objetivo de Irán que habrían sido fotografiadas por satélites rusos en las últimas semanas y meses.Una de las instalaciones de las que han tomado imágenes los satélites rusos según la inteligencia ucraniana es la base naval anglo-estadounidense de Diego García, en el archipiélago de Chagos del Océano Índico, contra la que, según fuentes oficiales estadounidenses, Irán lanzó el pasado 20 de marzo dos misiles balísticos.El presidente ucraniano también mencionó entre los objetivos supuestamente fotografiados una producción de gas en Kuwait y un punto no especificado de la ciudad israelí de Haifa.Turquía, Qatar y Arabia Saudí son otros de los países en que la inteligencia ruso habría tomado imágenes de instalaciones estratégicas.Algunas de estas fotografías se tomaron esta misma semana, según la información proporcionada por Zelenski.»Cada día leo sobre instalaciones en Ucrania fotografiadas por satélites (rusos). Ahora leo sobre instalaciones en Oriente Medio fotografiadas por satélites. Cada vez que sabemos que han fotografiado una instalación en Ucrania sabemos que tenemos que protegerla porque están planeando algún tipo de operación para destruirla», señaló Zelenski. «Todo el mundo sabe para qué se toman esas fotos», remachó.El presidente ucraniano ya había dicho en anteriores ocasiones que Rusia está pasando información de inteligencia a Irán para ayudar a la República Islámica a golpear objetivos de EEUU y sus aliados en la región. Fuentes oficiales de EEUU citadas por medios de ese país también dicen tener constancia de este hecho.Zelenski agregó que todos los dirigentes con que se ha reunido desde el jueves en su viaje por los países del Golfo —que le ha llevado de momento a Arabia Saudí, Emiratos y Qatar— entienden que Rusia ayuda a Irán «como mínimo» con información de inteligencia.»Todos entienden que Rusia ayuda, como mínimo, con inteligencia, a Irán» dice sobre los dirigentes con los que se reunió en su gira.El presidente ucraniano leyó el informe de inteligencia sobre la actividad de los satélites rusos recibido de sus servicios secretos al ser preguntado cómo afecta a Ucrania el levantamiento, por parte de EEUU para estabilizar el mercado internacional tras las disrupciones causadas por la guerra de Irán, de algunas sanciones petroleras a Rusia.

Cientos de miles de personas toman las calles de EEUU en las mayores protestas 'No Kings' contra Trump, la guerra en Irán y el ICE

La tercera jornada de protestas del movimiento ‘No Kings’ (No reyes) se celebró este sábado en Estados Unidos, donde tuvieron lugar más de 3.300 concentraciones, según los organizadores, lo que supone la mayor movilización hasta ahora contra el presidente, Donald Trump, la guerra en Irán y el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE).La coalición de unos 400 grupos, como Amnistía Internacional, Indivisible, sindicatos y la Unión de Libertades Civiles Estadounidenses (ACLU), prevé superar las anteriores dos ediciones de este movimiento, la de octubre pasado, que reunió a 7 millones de asistentes en 2.700 eventos, y la de junio de 2025, con 5 millones de manifestantes en 2.100 sitios.Las marchas, en los 50 estados del país, condenaron el «autoritarismo» que perciben en el segundo mandato del presidente Trump, en particular por los presuntos abusos de ICE y los operativos migratorios, en los que dos ciudadanos estadounidenses fueron asesinados en enero en Minnesota.También se centraron en repudiar la «guerra ilegal» de Trump en Irán, que justo este sábado cumple un mes.»Los estadounidenses están hartos de este caos constante, y están listos para unirse en solidaridad contra los actos excesivos y atroces de la Administración de Trump contra las familias trabajadoras y los inmigrantes», expuso la coalición en un comunicado antes de la marcha.La principal concentración partió a las 14:00 horas del centro de Estados Unidos (20:00 hora peninsular española) en Minnesota, donde ICE y la Patrulla Fronteriza mataron en enero a Renee Good y Alex Pretti, dos ciudadanos estadounidenses, lo que agudizó la indignación nacional contra los operativos migratorios de Trump.En Mineápolis, la mayor ciudad de dicho estado, participaron el senador progresista Bernie Sanders, la actriz Jane Fonda y líderes de los mayores sindicatos del país, como Liz Schuler, presidenta de la Federación Estadounidense del Trabajo y Congreso de Organizaciones Industriales (AFL-CIO, en inglés).Las manifestaciones se produjeron mientras la desaprobación a Trump alcanza su mayor nivel de sus dos mandatos, pues un 59% de los estadounidenses reprueba su gestión, según reveló una encuesta de Fox News el miércoles.