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Vance dice que EEUU seguirá negociando con Irán aunque Israel no esté de acuerdo

El vicepresidente de Estados Unidos, J. D. Vance, ha defendido este lunes los esfuerzos de la Administración de Donald Trump para alcanzar un acuerdo con Irán y aseguró que Washington continuará las negociaciones aunque Israel no esté de acuerdo»Israel puede estar de acuerdo o no, pero fundamentalmente creemos que esto es lo mejor para Estados Unidos», señaló el vicepresidente al ser cuestionado sobre el avance de las conversaciones con Teherán, durante una entrevista exclusiva con Fox News.El vicepresidente defendió la continuidad del diálogo al afirmar que la estrategia de la Casa Blanca busca «reducir los riesgos de conflicto y abrir un espacio real de negociación», frente a la alternativa de romper el contacto diplomático.Vance subrayó que el enfoque actual responde a una evaluación de intereses nacionales, al sostener que cree «que este enfoque sirve mejor a los intereses de Estados Unidos a largo plazo».Por su parte, el representante permanente de Irán ante la ONU, Amir Saeid Iravani, aseguró que Teherán y Washington siguen trabajando, a través de la mediación de Pakistán, en un acuerdo para poner fin a la guerra entre ambos países.Según sus declaraciones, recogidas por la agencia iraní Tasnim, Irán y Estados Unidos están «intercambiando opiniones y perspectivas a través de Pakistán para alcanzar el texto final».El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llamó el lunes a lrán e Israel a dejar de disparar «inmediatamente», después de que Teherán lanzara ataques con misiles contra territorio de Israel, que ha respondido contra objetivos iraníes.Trump intentó el domingo sin éxito aplacar la intención del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, de contraatacar a Irán, para evitar que entorpeciera las negociaciones de Washington con Teherán para acabar con la guerra.

¿Cuál es la gran lección militar que Trump y Netanyahu deberían aprender de Irán?

El balance de los primeros cien días de ofensiva contra Irán no puede resultar más desastroso para EE.UU. e Israel. Tanto el presidente Trump como el primer ministro Netanyahu han descubierto que pese a contar con dos de las mejores fuerzas armadas del mundo, … su poder militar tiene límites. Tras diezmar la cúpula del régimen de Teherán y lanzar quizá la más dura campaña de bombardeos del siglo XXI, la guerra ha terminado por escapar al control de aquellos que la iniciaron el pasado 28 de febrero.
Como ha explicado Edward Luce en el Financial Times, hace muchos años que EE.UU. se empeña en confundir su abrumadora capacidad militar con la habilidad para imponer su voluntad en otras partes del mundo. La operación «Furia Épica» contra Irán no ha sido una excepción para un presidente tan ensimismado en su propia decadencia que ha terminado por creerse que todo el mundo tiene un precio. Incapaz de distinguir entre las bandas chavistas, que junto a sus cómplices internacionales, han esquilmado Venezuela y el régimen fanático con más control que nunca de un Estado-civilización como Irán.

Por mucho que Trump diga ahora que él nunca prometió evitar guerras como la de Irán, resulta imposible ignorar la velocidad a la que el conflicto centrado ahora en el estrecho de Ormuz se ha transformado en un completo desastre. La prueba de esta humillación se encuentra en un presidente que cada vez miente más que habla, en sus caóticos esfuerzos para forzar una tregua definitiva y en la certeza de que Teherán va a conseguir casi todo lo que quiera.

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Nathalie Duplan

Benjamin Netanyahu también ha visto el colapso de su añeja fantasía de destruir a los ayatolás y acabar con la amenaza de Irán. A estas alturas, el régimen de Teherán es capaz de atacar Israel, defender a Hizbolá y plantar batalla en el Líbano. Entre los daños no hay que olvidar el final de la connivencia entre Donald y Bibi. Después de Irán, nada volverá a ser igual entre ellos.

Trump y Netanyhu: de ir de la mano a hacer la guerra por libre

Los misiles han vuelto a cruzarse entre Irán e Israel, en la mayor sacudida a la tregua frágil que anunció Donald Trump el pasado 8 de abril, con la intención de abrir una negociación con Teherán. El episodio complica todavía más la finalización de … un acuerdo de mínimos entre EE.UU. e Irán, amenaza con devolver a Oriente Próximo a una guerra abierta y confirmar la crisis de una alianza: la de Trump y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.
La razón inmediata de la crisis son sus divergencias sobre un frente clave de la guerra: el Líbano y Hizbolá, el grupo terrorista afiliado a Irán, que Israel combate. La razón de fondo: los objetivos de Trump y de Netanyahu con la guerra son diferentes. El israelí quiere deteriorar al máximo a Irán y a sus afiliados, acabar con el régimen de los ayatolás y sus redes en Oriente Próximo, o, al menos, dejarlo en ruinas. El estadounidense, sin embargo, busca un acuerdo con Irán para anotarse una victoria diplomática -garantías sobre armas nucleares- y acabar con una guerra muy impopular en su país.

Las diferencias pueden provocar un deterioro de una alianza histórica: algunos en EE.UU. -incluidas figuras relevantes aliadas de Trump- acusaron a Netanyahu de arrastrar al presidente de EE.UU. a la guerra; ahora podrían alegar que le impide salir de ella.

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Nathalie Duplan

La situación actual es todo un contraste con el inicio de la campaña militar. EE.UU. e Israel mostraron una coordinación militar sin precedentes en la guerra contra Irán que comenzaron el pasado 28 de febrero. Su objetivo común era acabar con Irán como amenaza regional y mundial: degradar sus capacidades militares y acabar con su programa nuclear. También, como dijo el propio Trump cuando anunció los ataques, forzar un cambio de régimen. No solo había que acabar con el problema -la amenaza militar y nuclear de Irán-, sino también con su raíz, el régimen de los ayatolás.

Intereses divergentes

El alineamiento completo al comienzo de la guerra empezó a sufrir poco después. Trump y su Administración abandonaron esas referencias al cambio de régimen. Pese al descabezamiento de buena parte de su cúpula -empezando por la eliminación en un bombardeo de su Líder Supremo, Ali Jamenei-, el régimen de Teherán ha sobrevivido. El modelo venezolano -encontrar una figura interna que coopere con EE.UU.- no se ha repetido. EE.UU. se centró en el objetivo principal, conseguir que Irán no desarrolle armas nucleares. Y en otro objetivo inmediato, con impacto en EE.UU.: reabrir el estrecho de Ormuz, cuyo cierre ha sacudido la economía mundial y ha mordido el bolsillo de los estadounidenses.
Han transcurrido ya dos meses de tregua -frágil, alterada por ataques cruzados entre Irán y EE.UU. en Ormuz- y el acuerdo no llega. Ni siquiera de mínimos, solo para reabrir el estrecho y dar paso a una negociación a más largo plazo del asunto nuclear. Y, ahora mismo, Netanyahu y sus posiciones en el Líbano parecen la gran piedra en el zapato de Trump para lograrlo.
Irán ha utilizado al Líbano y a Hizbolá como moneda de cambio en el diálogo. Su posición es que no hay acuerdo si Israel no deja de atacar a sus aliados.
Trump busca que ese frente se pacifique para mantener con vida las negociaciones de Irán. Pero Netanyahu ha dado muestras de que está dispuesto a actuar por libre. El líder de Israel desconfía del acuerdo que puede salir de la negociación del multimillonario neoyorquino con lo que queda del régimen de Irán. De hecho, hay informes de la inteligencia militar de EE.UU. que alertan de que Israel ha intensificado su contraespionaje y las escuchas a los negociadores de Trump, como su amigo Steve Witkoff.

A espaldas del presidente de EE.UU.

Las tensiones por Líbano han aflorado con más fuerza que nunca en las últimas semanas. La situación quedó retratada en la llamada telefónica de Trump a Netanyahu, en la que el presidente de EE.UU. acusó a su aliado de estar «jodidamente loco» y de ser un ingrato. La razón: el primer ministro israelí había amenazado con bombardear Beirut, una línea roja para Irán, algo que pondría en peligro las negociaciones.
Este fin de semana, Bibi -el apodo con el que se le conoce a Netanyahu- actuó a espaldas de Trump. Como respuesta a los ataques de Hizbolá en el norte de Israel, el ejército israelí bombardeó posiciones del grupo terrorista en los suburbios del sur de Beirut. Eso fue respondido por Irán con el lanzamiento de misiles contra Israel, algo que no pasaba desde el comienzo de la tregua.
Trump aseguró a Fox News que Israel no se había coordinado con EE.UU. para esa operación en Beirut. A ‘Financial Times’ le dijo que Netanyahu no tiene más elección que aceptar el acuerdo que él alcance con Irán. «Quien toma las decisiones soy yo, él no toma las decisiones», aseguró.
Después se supo que Trump exigió a Bibi en una llamada que no respondiera a los misiles de Irán, pero hizo caso omiso. Israel lanzó ataques contra Teherán e Isfahán. Y volvió a atacar a Hizbolá en Líbano poco después.
Trump trataba de recomponer la situación este lunes. «Ambos bandos, Israel e Irán, están buscando un alto el fuego inmediato», escribió en su red social, donde aseguró que habría paz «a no ser que la ignorancia y la estupidez se crucen en su camino», en un dardo que parecía apuntar más a Netanyahu.
La realidad es que tanto Trump como Netanyahu están acuciados por elecciones. En Israel están previstas para el 27 de octubre, y al primer ministro israelí le exigen desde su propio Gabinete y desde algunos sectores de la oposición que no deje de combatir a Hizbolá. Pero Trump y los republicanos se juegan sus mayorías en el Congreso a comienzos de noviembre y la guerra y sus consecuencias económicas -empezando por el precio de la gasolina- son muy impopulares en EE.UU. En esta partida de intereses opuestos, quien más partido puede sacar es Irán.

Investigan una agresión sexual en grupo a una estudiante española en Milán

Las autoridades de Italia investigan una presunta agresión sexual en grupo a una estudiante universitaria española que se encontraba de intercambio Erasmus en Milán (norte del país), según han informado este lunes los medios locales.La agresión ocurrió presuntamente durante la noche del 22 al 23 de mayo, después de que la joven pasara una noche de fiesta en una discoteca de la periferia milanesa. Al salir, la joven fue atacada por un grupo de cuatro o cinco individuos.Según las mismas fuentes, los presuntos agresores son un grupo de cuatro o cinco hombres que abordaron a la joven fuera del local. No obstante, también la agredieron también en el interior de un automóvil.Tras sufrir el ataque, la estudiante, acompañada por una amiga, fue a un hospital de la ciudad donde los exámenes médicos pertinentes confirmaron la existencia de los abusos sexuales. Después, la joven acudió a la Policía para interponer una denuncia y explicar lo sucedido.La Fiscalía de Milán y la Policía italiana han abierto una investigación y centran actualmente sus esfuerzos en identificar a los presuntos autores del delito. 

Irán e Israel acuerdan parar sus ataques cruzados por la presión de Trump

La guerra que Israel libra desde el 7-O de 2023, primero contra Hamás en Gaza y luego contra Irán y Hizbolá en el Líbano, volvió este lunes a sacudir su vida cotidiana. A las seis de la mañana (cinco de la mañana, hora peninsular … española), cuando los más madrugadores ya paseaban y corrían por la playa de Tel Aviv con los primeros rayos del sol, las alarmas antiaéreas trajeron de vuelta los aullidos de la guerra. «Acudan al refugio, se acerca un misil», nos avisan desde el altavoz en la habitación del hotel. Durante las tres horas y media siguientes, las alarmas suenan dos veces más, esta vez por proyectiles lanzados por Irán.
Entre el domingo por la noche y el mediodía del lunes, el régimen teocrático de Teherán disparó 24 misiles balísticos sobre Israel. Por su parte, los hutíes de Yemen lanzaron dos proyectiles. Todos ellos fueron interceptados o cayeron en zonas abiertas sin causar heridos ni muertos. Según informa ‘The Times of Israel’, solo uno de ellos provocó algunos daños al caer, precisamente, sobre un asentamiento palestino en Cisjordania.

En respuesta al ataque de Teherán durante la noche del domingo, cazas israelíes penetraron de nuevo en el espacio aéreo iraní y bombardearon una planta petroquímica al suroeste del país, así como instalaciones dedicadas a producir componentes para sus misiles. Su ofensiva también golpeó baterías defensivas e infraestructuras energéticas. Por primera vez desde el alto el fuego acordado en abril, ambos países se enzarzaban en combates cruzados.

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Nathalie Duplan

Durante unas horas, parecía que la guerra se reactivaba y acababa con la esperanza de que Estados Unidos e Irán llegaran a un acuerdo para detener la contienda y reabrir el estrecho de Ormuz. Pero apareció Trump en su red social Truth con un mensaje ordenando a ambas partes «detener los enfrentamientos inmediatamente» para buscar «un alto el fuego». «Están teniendo lugar las negociaciones finales de paz, sujetas a la ignorancia o la estupidez entrometiéndose en su camino», tuiteó enfadado. Además, advirtió primero a Irán que el «bloqueo naval (sobre Ormuz) seguirá en vigor hasta que se alcance un «acuerdo final», y luego recordó al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, que tendrá que conformarse con lo que EE.UU. pacte con Teherán. Sus advertencias funcionaron. Tras el toque de atención, los medios iraníes anunciaron «el cese de las operaciones de las fuerzas armadas». «Sin embargo, enfatizamos que si prosiguen la agresión y los actos de malicia, incluyendo al sur del Líbano, vendrán medidas mucho más severas», aseguró el mando de la emergencia militar, Jatam al Anbiya.
Por su parte, un oficial del Ejército hebreo citado por ‘The Times of Israel’ señaló que «la idea es que esta ronda de combates ya ha pasado». Pero matizó que la ofensiva contra Hizbolá en el sur del Líbano no ha terminado aún y los choques entre ambas partes continuaron durante todo el día. A las nueve de la noche (ocho de la tarde, hora peninsular española), Netanyahu convocó a su gabinete de seguridad para estudiar la situación.

Medir las fuerzas

Con estos ataques cruzados, Israel e Irán miden sus fuerzas de cara a la negociación que Trump mantiene con Teherán. Mientras el Ejército hebreo intenta debilitar al máximo a Hizbolá, Irán salva la cara por su aliado y, al mismo tiempo, recuerda que mantiene su capacidad militar pese a las bajas y daños que han sufrido los ayatolás.
En Teffen, a diez kilómetros de la frontera entre el norte de Israel y el sur del Líbano, donde 60.000 personas fueron evacuadas tras el 7-O y no han podido volver a sus hogares, la guerra no ha cesado desde 2023 y entre las montañas retumban los cañonazos de la artillería hebrea. «Hemos conseguido grandes logros contra Hizbolá en los tres últimos años eliminando el 80% de sus cohetes, pero todavía les quedan 15.000», señala Sarit Zehavi, fundadora y presidenta del ‘think tank’ de defensa Alma.

«Hemos conseguido grandes logros contra Hizbolá en los tres últimos años eliminando el 80% de sus cohetes, pero todavía les quedan 15.000»

Sarit Zehavi
Presidenta del ‘think tank’ de defensa Alma

En un encuentro con medios extranjeros, entre ellos ABC, invitados por la Asociación de Prensa Europa-Israel (EIPA, en sus siglas en inglés), esta teniente coronel retirada recuerda que «Hizbolá estaba entrenándose para un ataque y secuestros como los que llevó a cabo Hamás desde Gaza el 7-O». Por esa amenaza constante, en forma de cohetes y drones cada vez más letales, Zehavi cree que «Israel no puede renunciar a las zonas que ha tomado en el sur del Líbano, salvo que Hizbolá sea desmantelado». Y ahí radica, precisamente, la clave del desencuentro entre Trump y Netanyahu, ya que Irán quiere incluir a Hizbolá en su acuerdo de paz con EE.UU. para blindar a su aliado en el Líbano y que siga siendo una amenaza para la existencia de Israel.

El secuestro mortal de una niña evidencia los fallos y la precarización de la Justicia en Francia

El caso de Lyhanna ha suscitado una ola de indignación en Francia. Esta niña de 11 años fue secuestrada el 29 de mayo, y hallaron el 4 de junio su cadáver en el pueblo de Puycasquier, situado a unos 15 kilómetros del municipio donde vivía … con sus padres en el suroeste del territorio galo. El perfil del principal sospechoso de este crimen atroz ha motivado la controversia suscitada por la muerte de esta menor de edad, a la que han homenajeado este lunes por la tarde miles de personas en un centenar de manifestaciones. El presunto asesino se llama Jérôme B., tiene 41 años y lo habían denunciado dos veces por violaciones a menores sin ninguna consecuencia para él.
La impunidad del supuesto delincuente pedófilo se debió a fallos de la administración policial y judicial. A pesar de acumular una serie de denuncias en el mismo sentido y que lo habían despedido de un instituto por sus mensajes insistentes hacia una alumna de 17 años —allí trabajaba como conserje—, ni siquiera lo habían interrogado. Y eso que, antes del secuestro de Lyhanna, ya lo habían acusado de hechos muy graves. Por ejemplo, de haber violado a una niña de 10 años que sufrió «lesiones anales» diagnosticadas por los médicos y que «de manera manifiesta no se inventaba nada», según una psicóloga que la había interrogado.

A pesar de ello, este francés había seguido en libertad, y fue el último adulto al que vieron junto con la niña muerta. Sin la autorización de sus padres, ella había subido al coche del presunto asesino al salir de la escuela y luego se desconoce exactamente lo que sucedió hasta su muerte. El principal sospechoso, que fue detenido el día después y encarcelado de manera preventiva, niega haber acabado con la vida de Lyhanna. Sin embargo, lo han imputado por asesinato y secuestro de una menor de 15 años.

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Rosalía Sánchez

Pulso entre el ministro y los fiscales y los jueces

«La institución judicial no supo proteger a esa niña», admitió el ministro de Justicia, Gérald Darmanin. Además de haber evidenciado una serie de errores evidentes en el trabajo en las comisarías y de la administración judicial, este caso ha provocado un nuevo pulso entre el Ejecutivo galo y los funcionarios de la Justicia. Mientras que Darmanin considera que ejemplifica una serie de errores graves de la fiscal de la República de Auch (suroeste), las organizaciones de magistrados han acusado al ministro de querer desviar la atención atribuyendo toda la responsabilidad a la representante del Ministerio Público. Ella se había equivocado al no considerar como prioritaria la denuncia del año pasado contra Jérôme B., acusado con pruebas de haber violado a una niña.
El ministro de la Justicia se reunió este lunes con todos los fiscales generales del país. «No nos faltan recursos ni leyes. Lo único que nos ha faltado ha sido priorizar las violaciones a los menores», aseguró Darmanin durante una rueda de prensa. Durante ese encuentro, pidió a los fiscales que «examinen de nuevo todas las denuncias que afectan a los niños» antes del 14 de julio. Es decir, les ha dado un corto plazo, de apenas cinco semanas, para que lleven a cabo esta tarea.

«No hay suficientes gendarmes ni magistrados»

El caso Lyhanna ha tensado aún más las relaciones —ya de por sí deterioradas— entre Darmanin y los jueces. Además de una serie de errores individuales, estos últimos consideran que la impunidad de la que se benefició el presunto asesino refleja un problema estructural en las comisarías y los tribunales: la falta de personal. Durante la última década, han aumentado más del doble las denuncias por violaciones, que pasaron de 17.000 en 2017 a 46.000 en 2024. También han subido hasta niveles récord las presentadas por agresiones a menores de edad (más de 21.500). Ese incremento, sin embargo, no ha ido acompañado por un aumento del número de policías judiciales y magistrados de instrucción encargados de examinarlas.
«Hay muchas denuncias y no hay suficientes gendarmes ni magistrados para interrogar a los sospechosos», explica a este medio Carole Fromont, de 50 años. Era una de los miles de manifestantes que se concentraron este lunes en una de las esquinas de la monumental plaza Vendôme, donde se encuentra la sede del Ministerio de Justicia. Abundaban las pancartas en homenaje a la niña secuestrada y en las que denunciaban que «la impunidad mata».
«Francia ha priorizado en los últimos años la lucha contra el narcotráfico, pero hay tantos problemas que deberían ser prioritarios que eso comporta que miles de denuncias queden acumuladas en una pila», lamentaba esta participante en la manifestación en París, donde gritaron «Proteged a nuestros niños» y «Darmanin, dimisión». Este caso ha puesto contra las cuerdas al ministro de Justicia, que intenta salir del atolladero con su habitual hiperactividad mediática.