El Grupo de Puebla se distancia de Zapatero ante el juicio de Maduro en EE.UU.
El Grupo de Puebla, entidad que reúne a políticos de centro e izquierda de Iberoamérica, se dispone a organizar una reunión en Oaxaca, al sur de México, el próximo mes de marzo. La idea del encuentro es marcar un contrapunto frente al avance de … Estados Unidos en América Latina y la meta más ambiciosa es la de reunir a los presidentes Claudia Sheinbaum, Lula Da Silva y Gustavo Petro.
Sin embargo, la captura de Nicolás Maduro y el inicio de su periplo judicial en Estados Unidos ha cambiado el escenario para los organizadores del encuentro. Según mencionan a ABC desde el Grupo de Puebla, tras lo sucedido el fin de semana en Caracas prefieren no contar con el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero y limitar fuertemente la presencia del comunicador Pablo Iglesias.
Actualmente la parte operativa del Grupo de Puebla es conducida desde Argentina y Chile, donde tiene como principal gestor al dirigente Marco Enríquez Ominami. En México la principal referencia es Lázaro Cárdenas Batel, jefe de la oficina de Claudia Sheinbaum.
Los organizadores del encuentro temen que Rodríguez Zapatero sufra algún efecto colateral en las declaraciones de Maduro en la Justicia de Estados Unidos. Ya existe el antecedente de las declaraciones del exmilitar venezolano Hugo el ‘Pollo’ Carvajal, figura encumbrada del régimen y detenido en EEUU. Carvajal habría señalado las presuntas relaciones económicas de Rodríguez Zapatero con el chavismo, desde intermediar para que empresarios españoles consigan contratos en Venezuela hasta viajar en aviones de la petrolera estatal venezolana PDVSA.
Maduro, expuesto a un frente judicial espinoso en la Justicia de Nueva York, tendrá, como todos los acusados por narcotráfico, la posibilidad de entregar información para reducir la eventual condena. Allí se abre un escenario de inquietud para diversas figuras de la política regional que tuvieron relaciones y afinidad con el régimen bolivariano.
Silencio obligado
El Grupo de Puebla quedó muy cuestionado en 2024 con las elecciones venezolanas y el posterior fraude electoral cometido por Maduro. Enríquez Ominami había conducido una nutrida delegación a Caracas, con expresidentes de la región, en un viaje en el cual se debía concretar el paso del chavismo a la democracia. Pero Maduro se aferró al poder y el colectivo debió llamarse a un silencio obligado.
Esa línea fue la que siguió Rodríguez Zapatero. En sus apariciones públicas posteriores al fraude, el expresidente socialista eludió las preguntas sobre el régimen, alegando que él solo era un mediador.
«Cuando alguien media debe ser extraordinariamente respetuoso. Es un derecho y es un deber mantener la discreción y la lealtad a las personas que han permitido que facilites alguna tarea», afirmó en septiembre de 2024.
Por esas épocas reconoció su participación para que el opositor Edmundo González pudiera exiliarse en España en 2024 después de que se dictara contra él una orden de detención.
Aprovechar la coyuntura
El chavismo, en tanto, ha sido condescendiente. Jorge Rodríguez, hermano de la actual mandataria Delcy, lo definió como «un hombre decente, digno», y Maduro pidió a los españoles que defendieran al «honorable» Zapatero.
Como sea, el Grupo de Puebla busca aprovechar la coyuntura actual para volver a cobrar fuerza, pero ya sin el exmandatario español, a quien varios de los que viajaron a Caracas para presenciar el fraude chavista le achacan haberlos convencido de que Maduro se iba a convertir en un demócrata.
Tampoco quieren que tenga demasiado espacio Iglesias, muy allegado a Rodríguez Zapatero e instalado desde hace meses en México con su medio de comunicación digital Canal Red, que tiene el respaldo económico de figuras de políticos de la izquierda mexicana.
Los organizadores del encuentro en Oaxaca creen que ambos políticos españoles pueden generar anticuerpos en los jefes de estado que podrían asistir.
El foro será la ocasión para enviar mensajes contra el intervencionismo de Washington en la región, la ruptura del orden jurídico internacional y las quejas por la intención de Donald Trump de querer controlar el petróleo venezolano, tal como el presidente señaló el pasado sábado en su conferencia de prensa en Mar-a-Lago.

