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Jorgen Watne Frydnes: «La tolerancia no es un valor abstracto. Es algo que debe practicarse»

Mayo es el mes de la libertad de prensa en el mundo. Este 2026, Noruega lideró una vez más el ranking que Reporteros Sin Fronteras publica desde hace 25 años. Si alguien conoce de ese tema es Jorgen Watne Frydnes, el actual secretario general … de PEN Noruega (Norsk PEN) y presidente del Comité Noruego del Premio Nobel. Suyo fue el discurso de entrega del Nobel de la Paz a María Corina Machado el pasado 2025. Como líder de la rama noruega de PEN Internacional, Frydnes trabaja en la protección de escritores perseguidos y la libertad de expresión en todo el mundo. Con una destacada trayectoria en la defensa de los derechos humanos, Watne gestionó la reconstrucción de la isla de Utoya tras la matanza de julio de 2011. A esa experiencia dedicó el libro ‘Ningún hombre es una isla’. Sobre democracia, el papel del premio Nobel de la paz y el rol de Europa, habla en esta entrevista concedida en Oslo a ABC.
—Su discurso de entrega de Nobel de la Paz 2025 desideologizó el drama venezolano. ¿El Comité es consciente de haber aportado una mirada inesperada?

—Nuestro trabajo es anunciar quién debe recibir el Premio Nobel de la Paz. Lo hacemos en octubre. Luego, cuando llega diciembre, queremos darle a la gente la posibilidad de entender por qué creemos que esa es la elección correcta. Es uno de los criterios establecidos por Alfred Nobel: el premio debe reconocer a aquel que más ha hecho por la humanidad en el año precedente. Así que el discurso de diciembre en el Ayuntamiento de Oslo es nuestra comprensión de la situación y una manera de expresar por qué creemos que ese debía de ser el enfoque del Premio Nobel ese año. Uno de los factores interesantes era que Europa, y quizá Noruega, había sido un lugar donde cierta cooperación y cierto diálogo se habían desarrollado.
—¿Qué significa hoy la palabra paz cuando la alianza atlántica se debilita? ¿El Premio Nobel de la Paz sigue teniendo el mismo significado?
—Creo que el significado es diferente. Pero también creo que hay diferentes caminos hacia la paz. Y la historia del Premio Nobel de la Paz muestra claramente que existen muchos caminos distintos hacia ella. En 2024 destacamos la importancia de los supervivientes de las bombas nucleares de Hiroshima y Nagasaki. Cómo ellos, contando historias, escribiendo y usando su voz, utilizaron la memoria como herramienta para ayudar a crear el tabú nuclear. Eso es muy diferente de una persona como María Corina Machado y la oposición venezolana, que luchan por la democracia. La historia del Premio Nobel de la Paz muestra que hay muchas maneras de construir paz.
—La paz hoy es es todo menos paz.
—Nuestra responsabilidad es interpretar, en nombre de Alfred Nobel y de su voluntad escrita en 1895, qué significa hoy. Cada año tenemos que interpretar y expresar nuestra comprensión de la paz en un mundo cambiante. Pero esa también es la historia del premio.
—Como escribió John Donne, y como usted mismo sugiere en su libro homónimo: ¿qué ocurre cuando las sociedades eligen comportarse como islas?
—Tanto los países como los seres humanos somos seres sociales. La sociedad crece cuando trabajamos juntos.
—Lo dice en un momento en el que los nacionalismos rebrotan.
—Históricamente, ese tipo de nacionalismo está relacionado con la violencia y el miedo. Esto lo digo no solo como presidente del Comité del Nobel sino como persona: esa no es la sociedad en la que quiero vivir. Esto no significa que no debamos permitir que la gente sea nacionalista. Pero si eso se convierte en xenofobia, racismo o extremismo, entonces es un camino peligroso.
—¿Cuántos años tenía usted cuando ocurrieron los ataques supremacistas de Utoya?
—Veintiséis —hace una pausa—. Me pidieron ser responsable de la reconstrucción y de decidir qué debíamos hacer con esa pequeña isla, a cuarenta minutos de Oslo, donde 69 personas fueron brutalmente ejecutadas, a sangre fría. Asesinadas a tiros.
—¿Cómo cambió eso su percepción del trabajo con derechos humanos?
—En Noruega, en 2011, no teníamos experiencia con terrorismo o violencia masiva. Debíamos escuchar. Pasé cuatro, cinco, seis años viajando por el país, visitando familia tras familia, superviviente tras superviviente. Necesitaba entenderlos a ellos y sus necesidades. El terrorista quería destruir los valores de esos jóvenes que iban allí a luchar por la solidaridad internacional y por una Noruega multicultural. Y nosotros, como sociedad, no podíamos aceptar que el terror dictara quiénes somos. Había muchísimo dolor. Pero avanzando paso a paso conseguimos devolverle la vida al lugar mientras manteníamos el diálogo con las familias.
—¿Hemos perdido la capacidad global de escucharnos?
—Discutir y debatir casi siempre es algo bueno. Porque si queremos encontrar soluciones necesitamos traer diferentes perspectivas. Por eso la libertad de expresión es tan importante. El gran peligro aparece cuando dejamos de escucharnos. Si dejamos de escuchar, incluso cuando estamos en desacuerdo, entonces tenemos un problema. La tolerancia no es solo un valor abstracto. Es algo que debe practicarse.
—Las instituciones asociadas al diálogo —la diplomacia, la prensa, el multilateralismo— se debilitan. ¿Cómo lidia el Comité del Nobel con eso?
—Muchas de estas instituciones liberales están en una posición débil. ¿Significa eso que debamos abandonarlas? No. Quizá necesiten cambiar drásticamente para seguir funcionando. Pero renunciar a la libertad de prensa, a la libertad de expresión o a la democracia es renunciar a los valores de Alfred Nobel. Por eso muchos de los laureados representan esos valores liberales: tolerancia, democracia y la idea de que todas las personas tienen el mismo valor. Si observas la historia del premio y entras en la sala del comité del Nobel de la Paz, donde tenemos las reuniones, en las paredes están los retratos de todos los laureados desde 1901. Y esos rostros no cuentan necesariamente una historia de éxito. Cuentan una historia de nunca rendirse. Sudáfrica es un buen ejemplo. En los años 60 el premio fue para alguien que luchaba contra el ‘apartheid’. Décadas después fueron Nelson Mandela y Frederik de Klerk. Pasaron más de treinta años entre el primer reconocimiento y el final del ‘apartheid’. Eso muestra que el Nobel no premia únicamente el éxito. Premia continuar el trabajo.
—¿Cuál es la posición del Comité del Nobel con el gesto de María Corina Machado de dejar su medalla a Donald Trump?
—Hicimos una aclaración en ese momento: el premio nunca puede regalarse. Tú lo recibes, lo aceptas y es tuyo. Así que no fue el premio lo que se entregó, sino la medalla. Y existen muchos ejemplos de cómo los laureados utilizan la medalla. Dmitri Muratov, de ‘Novaya Gazeta’ en Rusia, vendió la suya y donó el dinero a Unicef para su trabajo en Ucrania. Diferentes laureados utilizan la medalla para apoyar sus causas. No es la primera vez y probablemente no será la última. Pero lo importante para nosotros es que el reconocimiento del Premio Nobel de la Paz nunca puede ser transferido.

Los fabricantes de automóviles de todo el mundo están deseando parecerse más a sus rivales chinos

Cualquier duda sobre si China se ha convertido en el centro neurálgico de la industria automovilística mundial se disipa rápidamente con una visita al principal salón del automóvil del país. El ruidoso y abarrotado evento de Pekín de este año duplicó su tamaño con respecto … a 2024 —se celebra en Shanghái en años alternos— y contó con alrededor de 180 nuevos modelos en exposición. El salón, que concluyó el 3 de mayo, demostró una vez más que los fabricantes de automóviles extranjeros van a la zaga de sus rivales chinos en la carrera por el futuro del sector.
Sin embargo, el salón también puso de manifiesto hasta qué punto los fabricantes extranjeros buscan reinventarse a imagen y semejanza de sus competidores chinos en ascenso. En los actos de presentación de nuevos modelos, los ejecutivos occidentales de Volkswagen (VW) y Mercedes alternaban con soltura entre el inglés y el mandarín. VW optó por cerrar su presentación con una danza china interpretativa acompañada de música electrónica; Mercedes se decantó por un rap chino.

Para frenar su pérdida de cuota de mercado, los fabricantes de automóviles de todo el mundo buscan parecerse más a sus competidores chinos, y no solo cuando operan en China. Y quizá lo consigan. François Provost, director ejecutivo de Renault, admite que China lidera ahora el sector en tecnología, rapidez y competitividad. Para estar a su altura, los directivos del sector, cada vez más nerviosos, están adoptando prácticas chinas y asociándose con empresas chinas. Si se hace con prudencia, esto puede ayudarles a reducir la brecha. Sin embargo, más adelante acechan los baches.

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Es vital frenar el ritmo del vertiginoso ascenso de China. La cuota de mercado de las empresas extranjeras en China se ha reducido casi a la mitad en cinco años, hasta situarse en torno al 30 % en 2025. Además, en 2023 China superó a Japón para convertirse en el mayor exportador mundial de automóviles (véase el gráfico). En 2025, más de ocho millones de sus vehículos se exportaron, casi una tercera parte más que el año anterior. En Europa, en los últimos cinco años, las marcas chinas han pasado de ser prácticamente inexistentes a representar casi el 8 % de todas las ventas, según la consultora Schmidt Automotive Research. Los fabricantes tradicionales también se ven acosados en mercados que van desde México y Brasil hasta Indonesia y Malasia. Los coches chinos son baratos. Además, están repletos de tecnología de vanguardia. A menudo en colaboración con gigantes tecnológicos locales, los fabricantes de automóviles del país han desarrollado software que se ha convertido en una fuente de diferenciación cada vez más importante; entre los ejemplos más recientes se encuentra la integración de sistemas de inteligencia artificial controlados por voz.
El ritmo de la innovación es impresionante. La «velocidad china» se ha convertido en el «compás que marca la pauta» del sector, afirma Ola Kallenius, director de Mercedes. El ciclo de desarrollo de productos de la industria tradicional —entre 40 y 80 meses para los nuevos modelos— parece ahora dolorosamente lento. Los procesos de producción diseñados en torno a los vehículos eléctricos, combinados con una profunda integración vertical y una mayor disposición a mejorar los vehículos tras su lanzamiento mediante actualizaciones de software, hacen que en China se tarde como máximo 24 meses. La tecnología integrada en los coches extranjeros suele ir dos años o más por detrás de la oferta china.
Los fabricantes tradicionales de automóviles han comenzado a reestructurar sus negocios en respuesta a esta situación. Diseñar coches en Europa para todo el mundo «ha pasado a la historia», afirma Oliver Blume, director general de VW. El fabricante ha comenzado a desarrollar vehículos en unas nuevas y amplias instalaciones de investigación y desarrollo (I+D) en Hefei, a un ritmo un 30 % más rápido que en Europa. Estos se venderán no solo en China, sino también en algunos mercados extranjeros. Kallenius, de Mercedes, que también ha ampliado su presencia en I+D en China, sostiene que la velocidad de la innovación en ese país tendrá que extenderse por todo el mundo. Incluso Renault, que no vende coches en China, está utilizando ahora el país para acelerar su innovación: su último modelo, Twingo, aunque diseñado en Francia y fabricado en Europa, se desarrolló en China para ahorrar tiempo y dinero y adquirir conocimientos técnicos.

Coches eléctricos

Para ayudarles a ponerse al día en materia de vehículos eléctricos, los fabricantes de automóviles extranjeros también han buscado la ayuda de empresas chinas. VW, que va a lanzar 20 nuevos modelos en China solo este año, se ha aliado con XPeng, un fabricante de automóviles local, y con Horizon Robotics, una startup de conducción autónoma. Toyota, que fabricará versiones eléctricas de su marca de lujo Lexus en una nueva fábrica cerca de Shanghái a partir de 2027, está trabajando con Huawei y Tencent, dos gigantes tecnológicos chinos que desarrollan software para automóviles, así como con Momenta, rival de Horizon Robotics, y Xiaomi, fabricante de dispositivos con un negocio de vehículos eléctricos propio en expansión. BMW y Nissan también se han asociado con empresas locales.
Abundan los rumores sobre más alianzas. Según se informa, Mercedes tiene previsto utilizar la arquitectura de vehículos de Geely, uno de los mayores fabricantes de automóviles de China, para desarrollar pequeños vehículos eléctricos en el país de forma independiente a sus operaciones europeas. Incluso los fabricantes de automóviles estadounidenses están empezando a aliarse con los chinos. Se dice que Ford está en conversaciones con Geely para compartir tecnología y fabricar vehículos en las fábricas europeas de Ford.
¿Funcionarán los esfuerzos para asemejarse a la forma de trabajar china? Pedro Pacheco, de Gartner, otra consultora, advierte de que la velocidad china no es una «fórmula mágica, sino una mentalidad» que será muy difícil de igualar. Es el resultado de una cultura de largas jornadas laborales y de una industria que se ha construido desde el principio en torno a los vehículos eléctricos integrados con software. Será difícil reestructurar a los fabricantes tradicionales de automóviles que han dependido durante décadas de la propulsión de gasolina y la ingeniería mecánica. Blume añade que VW nunca será tan rápida como una startup china porque nunca transigirá en materia de seguridad y pruebas. Si comete un error en este sentido, el daño a su reputación podría ser grave.

Depender en exceso de las alianzas conlleva el riesgo de crear una dependencia de la que no se pueda salir

No hay nada de malo en adoptar la tecnología, las cadenas de suministro y los métodos de producción chinos y exportarlos a escala mundial, opina Patrick Hummel, de UBS, siempre y cuando los fabricantes de automóviles extranjeros no se vean «relegados al asiento del copiloto». Sin embargo, Tu Le, de China Auto Insights, otra consultora, se pregunta qué ofrece ahora Toyota al depender de la tecnología de Huawei y otras empresas chinas para sus nuevos coches. Los intentos de Chevrolet de reactivar las ventas en Sudamérica colocando su insignia en los vehículos eléctricos de su empresa conjunta con SAIC, otro fabricante de automóviles chino que tiene presencia propia en el continente, corren el riesgo de promocionar a un rival a costa de la marca estadounidense, afirma Felipe Muñoz, analista del sector.
Esta evolución pone de manifiesto los riesgos a largo plazo que conlleva recurrir a la ayuda de empresas chinas que compiten cada vez más con los fabricantes tradicionales de automóviles en el extranjero. Xpeng se está expandiendo rápidamente en Europa y Xiaomi tiene previsto llegar el año que viene, por ejemplo. Existe el peligro de que los fabricantes tradicionales extranjeros no reciban la tecnología más avanzada y de mayor calidad por parte de sus posibles rivales, que financian sus actividades con derechos de licencia.
Además, depender en exceso de las alianzas conlleva el riesgo de crear una dependencia de la que no se pueda salir. Philippe Houchois, de Jefferies, otro banco, cree que los fabricantes de automóviles extranjeros podrían tener la intención de alejarse de las colaboraciones con China en el futuro. Sin embargo, eso podría resultar difícil a menos que las empresas tradicionales logren transformarse en exitosos fabricantes de software, una tarea en la que hasta ahora han fracasado. Blume sostiene que el objetivo de VW es convertirse en un «actor tecnológico líder a escala mundial». Sin embargo, su división de software Cariad se ha enfrentado a dificultades.
Ahí radica el obstáculo. Para evitar quedarse irremediablemente rezagados con respecto a los competidores chinos en el ámbito de los vehículos eléctricos, es posible que los fabricantes tradicionales de automóviles no tengan más remedio que forjar alianzas. Sin embargo, al hacerlo, corren el riesgo de ceder su experiencia en las áreas que definirán el futuro de la industria automovilística. Eso los dejaría a merced de los competidores a los que más temen.

Trump considera «totalmente inaceptable» la respuesta de Irán a la propuesta de paz de EEUU: incluye el control iraní de Ormuz

El presidente estadounidense, Donald Trump, consideró este domingo «totalmente inaceptable» la respuesta de Irán a la propuesta de paz de Estados Unidos.»Acabo de leer la respuesta de los llamados ‘representantes’ de Irán. No me gusta, ¡TOTALMENTE INACEPTABLE!», escribió el mandatario en su red social Truth Social.La declaración de Trump se produce después de que Irán presentara este domingo su respuesta a la propuesta de EEUU para la resolución de la guerra en Oriente Medio.Esta propuesta incluye el levantamiento de sanciones económicas sobre la República Islámica, el fin del bloqueo de Washington a los puertos iraníes y el manejo iraní del estrecho de Ormuz si EEUU cumple con algunos «compromisos», según reportó la agencia iraní Tasnim la madrugada de este lunes.Fuentes diplomáticas explicaron a Tasnim, una agencia vinculada a la Guardia Revolucionaria iraní, que el gobierno de ayatolás reclamó el fin del bloqueo y que se permita la exportación de crudo desde Irán, así como el levantamiento de las sanciones económicas de EEUU sobre Irán y sus activos en la Oficina de Activos Extranjeros (OFAC).La propuesta iraní también especifica que el estrecho de Ormuz, el escenario de tensiones entre Washington y Teherán que tiene en vilo la economía global, sea manejado por la República Islámica bajo algunos «compromisos» no especificados por parte de EEUU.Además, incluye una cláusula para un alto el fuego en Líbano, algo que es una «línea roja» para Teherán según la fuente recogida por Tasnim.Según Tasnim, Teherán propone que la guerra se termine inmediatamente después de que se anuncie el acuerdo, con un periodo de 30 días posteriores durante los cuales acabar de negociar el posible pacto.Esta negociación sigue mediada por Pakistán, que trasladó este domingo la respuesta iraní al plan diseñado por la Casa Blanca.Washington esperaba recibir esta misiva durante el fin de semana para decidir si mantiene la tregua iniciada el 8 de abril o si, por el contrario, reanuda las hostilidades ante la falta de avances en el desmantelamiento del programa de enriquecimiento de uranio iraní.

El Reino des-Unido: el nacionalismo ahora lidera tres de las cuatro naciones británicas

Por primera vez en la historia, tres de las cuatro naciones británicas (Escocia, Gales e Irlanda del Norte) estarán previsiblemente gobernadas por partidos independentistas, después de los resultados de las elecciones locales y regionales del jueves, que dejan al Reino Unido más fragmentado políticamente que nunca a nivel nacional.En Gales, el partido independentista galés Plaid Cymru hizo historia en estos comicios al convertirse por vez primera en la fuerza más votada en una región que estaba bajo poder laborista desde hace más de un siglo, y logró 43 escaños en el Parlamento de Cardiff (Senedd) y un 36% de los votos totales.En Escocia, el Partido Nacional Escocés (SNP) revalidará su quinto mandato consecutivo tras ganar las elecciones con 58 escaños, aunque pierde seis asientos y queda lejos de la mayoría absoluta. Sin embargo, una previsible coalición con los Verdes Escoceses (15 escaños) mantendría el liderazgo del bloque pro-independentista en la Cámara baja de Holyrood, en Edimburgo.El profesor de política en la Universidad de Strathclyde John Curtice reflexiona en una entrevista que los comicios locales y regionales han dejado el mapa político del país «profundamente fragmentado» y han puesto en entredicho la continuidad del tradicional sistema bipartidista británico. Sin embargo, comenta que el hecho de que Plaid Cymru haya logrado ganar por primera vez en Gales y el SNP haya mantenido la primera posición en Escocia «no significa que haya habido ningún cambio dramático en las actitudes de la gente hacia la independencia».A Gales y Escocia se le une, además, Irlanda del Norte. Desde febrero del 2024, la fuerza dominante es la formación izquierdista Sinn Féin, brazo político del ya extinto IRA, que aboga por la reunificación de la provincia británica con la República de Irlanda. ¿Pero cómo se ha llegado a este punto? Curtice apunta a los cambios demográficos, a las consecuencias del Brexit y al descontento con el Gobierno laborista de Keir Starmer a nivel nacional.Regiones «ignoradas» por LondresKieran Reape, responsable de prensa de los Verdes Escoceses (Scottish Greens), también favorables a la independencia, asegura que el resultado de los comicios autonómicos en Escocia y Gales refleja cómo la población en estos lugares «está harta de no ser tenida en cuenta en Londres». Igualmente, defiende que el resultado demuestra que el movimiento independentista escocés ha «cambiado» y se ha «democratizado», puesto que hay más de un partido que defiende la causa en la región.El actual ministro principal escocés, el nacionalista John Swinney, del SNP, reiteró durante la campaña electoral que exigiría a Londres un nuevo referéndum de independencia para 2028, pero Curtice tiene claro que esto es «muy poco probable» que ocurra. Así, el catedrático de la Universidad de Strathclyde explica que, aunque en el Parlamento escocés haya una mayoría favorable a la independencia, algo necesario para convocar el referéndum, eso no bastará, porque también tendría que aprobarlo el Parlamento británico.Pero Curtice vaticina que el independentismo se beneficiará de la fragmentación política de cara a las próximas elecciones generales de 2029, con un escenario probable en el que ningún partido lograse la mayoría absoluta en Westminster y pudiera jugar la carta de la independencia a cambio de sus votos.También hay que tener en cuenta, según el politólogo, el nuevo capítulo de las relaciones entre Londres y Bruselas, con el «reset» del actual Gobierno laborista: «Cuanto más se acerque el Reino Unido a la Unión Europea, más difícil será defender la causa independentista».Por tanto, Curtice afirma que el principal reto que enfrenta el nacionalismo escocés es defender la justificación independentista dentro de un contexto posbrexit, mientras que Gales todavía necesita conseguir convencer a una mayoría a favor de la causa. «Esta no es una elección de independencia. No es nuestra prioridad número uno», subraya el galés Llyr Williams, excandidato de Plaid Cymru en dos ocasiones.»Primero construyes una nación, comunidades y servicios públicos más fuertes, y después empiezas a tener un debate sobre el futuro constitucional galés», agrega Williams. Pero… ¿podría este auge nacionalista en el Reino Unido ser un nuevo catalizador para otros casos en Europa? Para Curtice, aunque podrían intercambiar ideas, ambos países tienen una diferencia fundamental de base: la Constitución Española ve el país como un Estado indivisible, mientras que la Carta Magna británica sí contempla que el Reino Unido pueda dividirse si así lo elige el pueblo.

Irán responde a EE.UU. sobre su propuesta de acuerdo para acabar con la guerra

El Gobierno de Irán ha emitido su respuesta a la propuesta de Estados Unidos para iniciar un proceso diplomático que acabe con la guerra. La propuesta está recogida en un acuerdo de mínimos, un documento de una sola página que incluye 14 puntos y que … ofrece una ruta para poner fin al conflicto: alargar el frágil cese de las hostilidades, reabrir el decisivo estrecho de Ormuz y abrir un proceso negociador de 30 días en el que se discutirían asuntos centrales como el levantamiento de sanciones a Irán y, sobre todo, la prioridad esencial para Washington: la limitación del programa nuclear de Irán.
La respuesta ha sido entregada por Irán a Pakistán, el principal país mediador en las negociaciones, según informó este domingo la agencia de noticias estatal iraní IRNA. El contenido específico de la réplica iraní, al menos hasta la tarde del domingo, no se conoce. Pero hay indicaciones de que el tono de la respuesta podría no ser todo lo que busca EE.UU.

La respuesta de lo que queda del régimen de Teherán se centra en «acabar la guerra y en la seguridad marítima». Es decir, cimentar el fin de las hostilidades para una paz duradera y reabrir Ormuz, cuyo cierre asfixia a la economía de Irán, más allá del demoledor impacto que está teniendo para los precios energéticos en todo el mundo.

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Rosalía Sánchez

Al igual que ha hecho en anteriores ocasiones, Irán buscaría dar un puntapié a los asuntos esenciales —su programa nuclear, al que se niega a renunciar— y conseguir garantías —tanto de EE.UU. como de organismos internacionales, como el Consejo de Seguridad de la ONU— de que no volverá a sufrir ataques. Eso daría paso a la reapertura de Ormuz y a un proceso negociador sobre el asunto nuclear.
La propuesta estadounidense ha estado en manos iraníes durante días y se han preocupado en incomodar a la Administración Trump con la lentitud en su respuesta. Tanto el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, como el propio Trump aseguraron el viernes que ese mismo día recibirían la respuesta. Tuvieron que esperar dos días más, en un proceso en el que Teherán parece inclinado a alargar los tiempos: quizá consideran que la duración de la guerra, muy impopular en EE.UU., juega a su favor.
Según otra agencia iraní de noticias, IRIB, la respuesta de Teherán hace hincapié en uno de los dos grandes frentes de la guerra: el Líbano. Hace varias semanas, el Gobierno libanés e Israel acordaron una tregua, pero su cumplimiento ha sido muy cuestionable. Los enfrentamientos entre fuerzas israelíes y de Hizbolá —la milicia terrorista proiraní que controla parte del país— han sido constantes, y se han registrado bombardeos israelíes este mismo domingo.

Mediación diplomática

La respuesta llega en medio de otros esfuerzos diplomáticos. El primer ministro de Qatar, el jeque Mohamed bin Abdulrahman al Thani, ha estado en los últimos días en EE.UU., ejerciendo también un papel mediador. Al Thani se vio con el vicepresidente de EE.UU., J. D. Vance, quien lideró la fracasada primera ronda de negociaciones en Pakistán hace unas semanas, y, poco después, en Miami, con Rubio y con uno de los negociadores principales de Trump, su amigo Steve Witkoff.
Este domingo, Al Thani habló por teléfono con el ministro de Exteriores iraní, Abás Araghchi, poco después de que se registrara un ataque de un carguero comercial en sus aguas territoriales. También ha habido contactos con Irán por parte de otro de los países con capacidad mediadora, Turquía.

Delcy Rodríguez llega a los Países Bajos pese a las sanciones de la UE

A pesar de las sanciones de la UE que pesan sobre ella, la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha llegado este domingo a los Países Bajos para apoyar la causa que su país tiene abierta en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en La … Haya por el contencioso con la Guyana por la región fronteriza del Esequibo, según informa Efe.
Dicho tribunal lleva toda la semana dedicado a esa disputa y este lunes celebra su última sesión. Sus magistrados deben resolver la legitimidad del laudo de 1899 que determinó la actual frontera, pero que según Venezuela fue aceptado en su día bajo circunstancias que lo invalidarían. Para las autoridades venezolanas, la situación jurídica se basa en el acuerdo de Ginebra de 1966 entre Venezuela, el Reino Unido y la entonces Guayana Británica, que reconoció oficialmente que la controversia seguía pendiente. El Esequibo, rico en recursos naturales y bajo administración guyanesa desde hace más de un siglo, es reclamado por Caracas como parte de su territorio.

Aunque no hay una obligación formal para hacerlo, los países miembros de la UE están facultados para aplicar una suspensión temporal de las sanciones a determinadas personas, por ejemplo los jefes de Estado, cuando se justifican por la necesidad de asistir a una audiencia como las que se celebran en el Tribunal Internacional de La Haya. Delcy Rodríguez tiene previsto participar en la sesión de este lunes, según explicó a Venezolana de Televisión nada más aterrizar en el aeropuerto de Ámsterdam-Schiphol.

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Enrique Serbeto

Según fuentes europeas, la decisión de Delcy Rodríguez de asistir a la última jornada de las audiencias sobre el caso Esequeibo se habría tomado precisamente coincidiendo con la celebración, este lunes, de un consejo de ministros de Asuntos Exteriores en Bruselas. Aunque Venezuela no está en el orden del día, se da por hecho que el ministro español, José Manuel Albares, aprovechará para seguir insistiendo en su idea de que las sanciones que pesan sobre Delcy Rodríguez por sus innumerables violaciones de los derechos humanos podrían ser anuladas.
Los últimos acontecimientos permiten pensar, asimismo, que el Gobierno holandés puede haber querido pagar con este gesto de suspender las sanciones a la actual jefa de la dictadura venezolana, agradecer que España se haya hecho cargo del desembarco de los viajeros del crucero MV Hondius.

Un viejo conflicto

«En nombre del pueblo venezolano, hemos llegado a los Países Bajos para defender la majestad y el vigor del Acuerdo de Ginebra de 1966. No hay duda de que el único titular de la Guayana Esequiba es Venezuela y siempre reivindicaremos sus derechos legítimos e históricos sobre este territorio», escribió Rodríguez en Telegram.
Delcy Rodríguez es uno de los 69 venezolanos sancionados por la UE, que los acusa de acciones contra la democracia y el Estado de Derecho, violaciones de derechos humanos y represión de la sociedad civil y la oposición en el país suramericano. Entre otras restricciones, tienen prohibido entrar en el territorio comunitario.

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