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La primera imagen de Maduro capturado: como los presos de Guantánamo

Donald Trump fue quien anunció la captura de Nicolás Maduro y fue Donald Trump quien compartió la primera imagen del dictador venezolano bajo custodia de EE.UU. El presidente de EE.UU. difundió una fotografía de Maduro en la que el líder chavista, según … el mensaje de Trump, estaba «a bordo del USS Iwo Jima».

Se trata del buque de la Armada de EE.UU. desplegado en el Caribe al que Maduro fue trasladado en helicóptero tras su captura en Caracas, como el propio Trump había detallado poco antes en una entrevista en la cadena Fox News.

En la imagen se ve a Maduro de pie, vestido con un chándal gris de una de las principales marcas estadounidenses, Nike. Maduro fue detenido junto a su esposa, Cilia Flores, mientras dormían en su localización de seguridad, según informó la CNN. Algunos elementos de la situación recuerdan al trato dado a los acusados de terrorismo islámico detenidos en Guantánamo, la base militar de EE.UU. en Cuba.

El presidente de Venezuela lleva los ojos cubiertos con un antifaz, además de unos aparatosos cascos que le tapan los oídos, presumiblemente para que no pueda ver ni escuchar nada.

Trump anuncia que tomará el control de Venezuela y descarta entregárselo a María Corina Machado

Trump anunció en Mar-a-Lago que Estados Unidos asumirá una tutela temporal sobre Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro, presentándola como el eje central de una transición política dirigida desde Washington. Desde el inicio de su comparecencia sostuvo que EE.UU. … gobernará de forma provisional el país para evitar un vacío de poder y garantizar un relevo controlado. «Vamos a gobernar el país hasta que podamos llevar a cabo una transición segura, adecuada y juiciosa. Nos vamos a quedar y, en la práctica, lo vamos a administrar hasta que se produzca una transición correcta», afirmó, subrayando que no se trata de una ocupación indefinida, sino de una administración transitoria.
El presidente justificó esa tutela en la necesidad de impedir que, tras la salida de Maduro, el poder vuelva a recaer en figuras que reproduzcan el modelo político y económico que, a su juicio, ha destruido el país y provocado un éxodo masivo. En ese marco, vinculó directamente la presencia estadounidense con la creación de condiciones para que millones de venezolanos en el exilio puedan regresar con garantías. Trump describió ese éxodo como «el mayor del mundo en este momento» y aseguró que la prioridad es que quienes se vieron forzados a marcharse puedan volver a «vivir en libertad y sin miedo».

En el terreno político inmediato, Trump se refirió al papel de la actual vicepresidenta, Delcy Rodríguez, con un mensaje calculadamente ambiguo. Recordó que fue designada por Maduro y que acaba de jurar el cargo, pero confirmó que su situación está siendo gestionada directamente por el secretario de Estado. Indicó que Marco Rubio ya ha hablado con ella y que ese contacto forma parte de los primeros movimientos para organizar la transición. Según Trump, Rodríguez ha mostrado disposición a «hacer lo que creemos que es necesario» para avanzar hacia un nuevo escenario, sin aclarar si contará con un papel estable o transitorio en el futuro esquema de poder.
Ese enfoque contrastó con el tono empleado hacia la oposición en el exilio. Trump fue explícito al descartar a María Corina Machado como figura central de la nueva etapa. «Creo que sería muy difícil que ella fuera la líder. No tiene el apoyo ni el respeto dentro del país», afirmó. La declaración se produjo después de que Machado reclamara públicamente la instalación como presidente de su aliado Edmundo González Urrutia, a quien Estados Unidos había reconocido anteriormente como vencedor de las elecciones de 2024. En su comparecencia, Trump evitó mencionar a González Urrutia y no respaldó ninguna fórmula concreta de la oposición, dejando claro que Washington no da por hecho que el relevo político vaya a pasar por las figuras actuales del bloque antichavista.

De madrugada y con los Delta Force: así fue la operación de captura de Maduro

A las 5.21 de la mañana en Venezuela, 10.21 en España, Trump anunciaba que EE.UU. había «llevado a cabo un ataque exitoso de gran escala contra Venezuela y su líder, el presidente Nicolás Maduro». El dictador venezolano y su mujer, Cilia Flores, «han sido capturados y sacados por aire fuera del país».
Los protagonistas de la captura fueron los hombres de la Delta Force, un grupo de élite y discreto de las fuerzas especiales de EE.UU. Según varios medios de EE.UU., ellos fueron los encargados de capturar a Maduro y a su mujer y sacarlos por el aire de su país.
Eso ocurrió mientras objetivos militares cercanos a Caracas y también en otros estados del país sufrían explosiones. Los aviones y helicópteros estadounidenses sobrevolaron la capital venezolana, como reflejaron algunos de sus vecinos en vídeos en redes sociales.

Los ‘Night Stalkers’

La operación se prolongó durante unos veinte minutos y tuvo entre sus principales objetivos a dos complejos militares clave de Venezuela: Fuerte Tiuna, la principal base militar del país sudamericano, situada al oeste de Caracas; y la Base Aérea Generalísimo Francisco de Miranda, conocida como La Carlota, en el estado de Miranda y principal aeropuerto militar, al noreste de la capital.
Entre las naves que sobrevolaron Caracas en el ataque estaban los helicópteros del 160º Regimiento de Aviación de Operaciones Especiales, conocidos como los ‘Night Stalkers’, los ‘acechadores de la noche’.
Antes que llegaran los helicópteros y los integrantes de Delta Force, la operación militar de EE.UU. lanzó ataques contra instalaciones defensivas de Venezuela para posibilitar la captura y la extracción de Maduro y su mujer, como radares, antenas de comunicación o lanzaderas de armamento. Además de los ataques a Fuerte Tiuna y La Carlota, los estadounidenses fueron a por otras instalaciones militares contra objetivos de este tipo en al menos tres estados: Miranda, Aragua y La Guaira. Por ejemplo, contra el Hatillo o el aeropuerto de Higuerote. También contra el principal puerto de La Guaira, uno de los mayores del país, que también incluye instalaciones militares.
Todos estos ataques fueron reconocidos por el régimen de Maduro, aunque no dieron detalles de las posibles víctimas mortales o heridos en los bombardeos que facilitaron la extracción de Maduro.

La operación se prolongó durante unos veinte minutos y tuvo entre sus principales objetivos dos complejos militares clave de Venezuela: Fuerte Tiuna y La Carlota

Las explosiones dejaron zonas residenciales cercanas a los objetivos militares sin luz y provocó una cadena de reacciones de los altos cargos de la dictadura chavista.
Pese a la gravedad de una operación militar contra otro país y de la captura de su líder, pronto quedó claro que el objetivo de EE.UU. no era tanto atacar a Venezuela como sacar del poder a su dictador y llevarlo ante la Justicia.

Una «genialidad» de operación

El propio Trump dio detalles el sábado sobre la operación, que calificó como «una genialidad» de las fuerzas armadas y de seguridad de EE.UU. No quiso confirmar que los protagonistas fueran comandos de la Delta Force, pero alardeó de que «ningún otro país del mundo podría haber logrado algo así».
Explicó que la operación debería haberse ejecutado «hace cuatro días», pero no lo permitieron las condiciones climáticas. El presidente de EE.UU. aseguró que no hubo fallecidos del lado estadounidense en la operación, aunque sí «algunos heridos». Dijo que Maduro estaba en una localización «muy custodiada, como una fortaleza. Pero no perdimos ni un solo hombre».
Para conseguir atrapar al líder chavista, los militares estadounidenses practicaron la operación al detalle y llegaron a construir una instalación que simulaba la guarida de Maduro para entrenar su captura. «Con sus zonas seguras, paredes de acero, todo», dijo.

Por el lado venezolano, el ministro de Defensa, Vladimir Padrino, aseguró que los bombardeos habían afectado a zonas civiles y que el Gobierno estaba elaborando informes sobre víctimas. Al mismo tiempo, animaba a los venezolanos a «resistir» frente a la operación militar estadounidense, en un momento en el que la captura de Maduro podría provocar lo que EE.UU. busca desde hace años: un cambio de régimen en Venezuela, frente a un presidente como Maduro al que no reconoce por los fraudes electorales que ha orquestado para mantenerse en el poder.

La banda de los cuatro de Venezuela, en el punto de mira de EE.UU.

Tras la extracción de Maduro, el vacío de poder deja el control del país en una cúpula formada por los hermanos Rodríguez, Diosdado Cabello y Padrino López, quienes deberán decidir ahora entre la resistencia o una negociaciónTras la operación relámpago que culminó con la … extracción de Nicolás Maduro, el vacío de poder en Venezuela ha puesto el foco sobre el círculo que ha sostenido al chavismo durante la última década. Al igual que la Banda de los Cuatro en la China de Mao Zedong, que radicalizó la revolución y controló los resortes del Estado en los momentos de mayor caos, cuatro figuras clave emergen ahora como los únicos capaces de asumir la sucesión o precipitar el colapso definitivo del régimen.
Delcy Rodríguez, Jorge Rodríguez, Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López conforman esta tetrarquía de facto. Ellos controlan, respectivamente, la Administración, el aparato legislativo, la Inteligencia y el partido político y las Fuerzas Armadas. Con Maduro fuera de escena, cualquiera de ellos podría reclamar el mando bajo la excusa de la continuidad revolucionaria, convirtiéndose en objetivos prioritarios para la estrategia estadounidense de estabilización.

Delcy Rodríguez: la heredera administrativa

La vicepresidenta ejecutiva ha sido la cara visible de la gestión diaria del Gobierno y la encargada de la política económica que permitió al régimen sobrevivir a las sanciones previas. Hermana de Jorge Rodríguez, su perfil es más técnico pero ferozmente leal. Tras la operación, fue una de las primeras en alzar la voz mediante una llamada telefónica al canal estatal VTV, calificando de «brutal y salvaje» el ataque aéreo sobre Caracas y estados aledaños.
Su situación actual es confusa. Aunque inicialmente se especuló con que podría haber huido a Rusia, los últimos rumores la sitúan escondida en algún punto de Caracas, intentando reorganizar el régimen chavista. En su alocución, Rodríguez exigió una fe de vida de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, denunciando su «extracción forzada». Además, anunció la activación del «Decreto de Conmoción Internacional», una medida preparada meses atrás ante la presencia militar estadounidense en el Caribe. «Nunca seremos esclavos, somos hijos de Simón Bolívar», sentenció, haciendo un llamamiento a la unión cívica-militar, aunque su capacidad real de mando sin la figura de Maduro es una incógnita.

Jorge Rodríguez: el estratega

Presidente de la Asamblea Nacional y hermano de la vicepresidenta, Jorge Rodríguez es considerado el cerebro político del madurismo. Psiquiatra de formación, ha sido el arquitecto de las negociaciones con la oposición y Estados Unidos -que no llegaron a ningún lado y solo permitieron al chavismo ganar tiempo-, manejando los hilos del diálogo con una frialdad calculadora. Es señalado de representar el ala más maquiavélica del chavismo, capaz de navegar crisis complejas y purgas internas.
Lo más inquietante en estas primeras horas ha sido su absoluto silencio. Mientras los otros miembros de la cúpula han emitido comunicados o aparecido en medios, el jefe del Parlamento chavista no se ha pronunciado. Esta ausencia alimenta todo tipo de especulaciones: desde que podría estar negociando una salida personal, hasta que está diseñando la estrategia de contraataque institucional para llenar el vacío de poder legal dejado por Maduro. Su control sobre el aparato legislativo lo convierte en una pieza clave para dar un barniz de legitimidad a cualquier sucesor que el chavismo intente imponer en las próximas horas.

Diosdado Cabello: el puño del partido

Si los Rodríguez son el cerebro, Diosdado Cabello es el músculo y la ideología dura. Ministro de Interior y número dos histórico del chavismo, controla el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y los organismos de Inteligencia y represión policial. Según algunos analistas, su poder emana de su conexión con las bases radicales y sectores militares descontentos con la cúpula madurista.
Cabello reaccionó apareciendo en VTV rodeado de militares, proyectando una imagen de fuerza y control. En su discurso, hizo un llamamiento a la calma, pero con una retórica bélica, pidiendo a la población «no facilitarle las cosas al enemigo invasor», a quien tildó de «criminal y terrorista». Cuestionó duramente a los organismos internacionales, preguntando si serán «cómplices de esa masacre» ante las bombas en zonas civiles. A pesar de admitir que EE.UU. logró «parcialmente» su objetivo con la captura de Maduro, insistió en confiar en el «alto mando político militar», posicionándose él mismo como el garante del orden interno y la resistencia armada.

Vladimir Padrino López: el brazo armado

El ministro de Defensa es la pieza fundamental del tablero. Con más de una década en el cargo, Padrino López ha sido el muro de contención que evitó fracturas en la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB). Sin su lealtad, Maduro habría caído hace años; sin su apoyo ahora, ningún sucesor podrá mantenerse en el poder ni 24 horas.
Fue el primero en dar la cara tras el ataque, utilizando las redes sociales para denunciar lo que calificó como el «ultraje más grande» sufrido por la nación, atribuyéndolo a la «insaciable codicia» extranjera por los recursos estratégicos de Venezuela. En su vídeo confirmó ataques con misiles desde helicópteros y el inicio de operaciones de búsqueda de víctimas. Su liderazgo es lo único que mantiene, de momento, la cohesión en los cuarteles. Si Padrino decide negociar una transición, el chavismo habrá terminado; si decide resistir, Venezuela podría enfrentarse a un escenario de conflicto prolongado.

Trump asegura que no permitirá que nadie del régimen de Maduro tome el poder

Donald Trump ha asegurado que la operación militar para la captura de Nicolás Maduro y de su esposa fue «una genialidad» y que el dictador venezolano y Cilia Flores fueron trasladados a un barco de la Armada de EE.UU. posicionado en el … Caribe. Después, confirmó que su destino es la propia ciudad del presidente de EE.UU.: Nueva York, donde Maduro fue imputado en 2020 por narcotráfico.
Así lo detalló el presidente de EE.UU. en la primera entrevista que ha concedido tras la operación militar que decretó contra Venezuela, en Fox News, y tras la que Maduro deberá enfrentarse a la Justicia en EE.UU.

«Ningún otro país podría haber realizado esta maniobra», dijo Trump sobre la operación de captura de Maduro. «Fue realmente una genialidad», dijo sobre lo conseguido por el ejército de EE.UU., que bombardeó objetivos militares de Venezuela mientras ejecutaba la captura del dictador con un equipo de fuerzas especiales, la Delta Force.
Trump no quiso confirmar que este grupo militar de elite y teñido de secretismo fuera el encargado de la operación, pero todo apunta a que fue así. Sí dijo que Maduro y su esposa fueron trasladados al buque USS Iwo Jima de la Armada de EE.UU., uno de los diferentes barcos de guerra que la primera potencia mundial ha posicionado en el Caribe durante meses de presión contra el régimen de Maduro. Desde allí volará a EE.UU., a Nueva York, donde este mismo lunes podría tener su primera comparecencia frente al juez para responder por los cargos impuestos en 2020.