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Desalojan el aeropuero de Hamburgo (Alemania) por un incidente de seguridad

12/06/2026

Actualizado a las 11:44h.

El aeropuerto de Hamburgo ha sido desalojado este viernes por un incidente de seguridad, según ha informado la policía federal y ha avanzado Reuters.
Una persona activó un botón de mergencia en una puerta de la Terminal 2 del aeropuerto accediendo a la zona sin … autorización, según avanza el diario alemaán ‘Bild’.

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Condenan al expresidente surcoreano a 30 años de prisión por la infiltración de drones en Corea del Norte

El Tribunal del Distrito Central de Seúl, ha condenado este viernes al expresidente Yoon Suk Yeol a 30 años de prisión por ordenar una operación con drones en Corea del Norte en aras de generar un pretexto para su polémica declaración de la ley … marcial en diciembre de 2024.
Además de la sentencia dictada en contra de Yoon, la Justicia surcoreana ha condenado a otros 30 años de cárcel al exministro de Defensa Kim Yong Hyun, a 15 años al exjefe del Mando de Contrainteligencia de Defensa Yeo In Hyung, y al exjefe del Mando de Operaciones con drones Kim Yong Dae a tres años de prisión, suspendida por cinco años, según ha informado la agencia Yonhap.

Esta decisión responde a una petición formulada por la Fiscalía especial surcoreana el pasado mes de abril en la cual se solicitaban 30 años de cárcel para el expresidente, así como 25 para el exministro de Defensa, Kim Yong Hyun.

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Jaime Santirso

De acuerdo con los argumentos aportados por la Fiscalía entonces, aquel despliegue de drones en octubre de 2024 tenía como objetivo forzar a Pionyang a lanzar represalias contra el país, algo que sería usado como pretexto por Yoon para justificar su declaración de ley marcial, anulada y que posteriormente llevó a su cese y encarcelamiento.
Yoon fue condenado en febrero a cadena perpetua tras ser declarado culpable de encabezar una insurrección, en relación con su decisión de declarar en diciembre de 2024 la ley marcial en el país asiático. El tribunal rechazó la petición de la Fiscalía de imponer la pena de muerte al exmandatario.
El expresidente surcoreano ya había sido condenado previamente a cinco años de cárcel por varios de los delitos que se le imputaban en el marco del caso por la declaración de la ley marcial, entre ellos el de obstrucción a la justicia —unos cargos relacionados con el continuo bloqueo a su propia detención—, abuso de poder, falsificación y destrucción de documentos.
La ley marcial impuesta en diciembre de 2024 fue anulada varias horas después por la Asamblea Nacional, que aprobó una resolución exigiendo su retirada. En las semanas siguientes, los diputados votaron a favor de destituir al presidente y, en abril de 2025, fue finalmente cesado después de que el Tribunal Constitucional confirmara el proceso de destitución contra él.

El jefe de enfermeros acusado por la muerte de Maradona niega haber modificado los registros vitales

Mariano Perroni, coordinador de enfermeros acusado por la muerte de Diego Armando Maradona, ha declarado este jueves por primera vez en el juicio que tiene a otros seis profesionales de la salud en el banquillo y negó haber modificado los registros de enfermería, una de las cuestiones que investiga la acusación.»Jamás intervine ninguna de las planillas, me pueden hacer una pericia caligráfica», afirmó Perroni.El jefe de enfermeros es al momento el único acusado que aceptó responder preguntas y durante tres horas fue acribillado con preguntas por la Fiscalía y por los abogados de Dalma y Gianinna Maradona, hijas del astro.El contrainterrogatorio se centró en los registros de enfermería completados el 25 de noviembre de 2020, día de la muerte de Maradona, por la enfermera Gisela Dahiana Madrid, también procesada en la causa.Según sostiene la Fiscalía, y de acuerdo con mensajes incorporados al expediente, Madrid habría modificado esos registros por indicación de Nancy Forlini, médica y coordinadora de cuidados domiciliarios de Swiss Medical, para ocultar que Maradona pasó varias horas sin controles antes de su fallecimiento.Para respaldar esa hipótesis, los fiscales reprodujeron audios en los que Perroni habla con Forlini de «llenar la hoja de nuevo» y afirma que la estaban «arreglando».El acusado respondió que se refería a la corrección de un error en uno de los horarios consignados.Perroni también relató una conversación entre Forlini y Madrid realizada desde su teléfono móvil, durante la cual percibió «una situación bastante intensa, de nerviosismo», aunque aseguró que desconoce el contenido del intercambio.El imputado sostuvo además que el control de signos vitales no formaba parte de las indicaciones médicas, aunque señaló que los enfermeros intentaban realizarlos como una «buena práctica».También afirmó que le «consta» que Madrid no siempre podía efectuarlos porque el paciente no se lo permitía.Al ser consultado sobre un cuadro de taquicardia registrado la noche anterior a la muerte de Maradona, Perroni volvió a señalar a Forlini como responsable de las decisiones médicas. «Los valores fueron plasmados en el chat. No puedo evaluar yo si necesitaba una intervención médica», declaró.El licenciado en enfermería remarcó que nunca ingresó a la vivienda donde permanecía internado el exfutbolista y reiteró que su función era «administrativa y de coordinación».No obstante, aseguró que realizó reiteradas sugerencias para mejorar las condiciones de atención del paciente y recordó que advirtió sobre la falta de equipamiento básico para afrontar una eventual emergencia médica.Además de Perroni y Forlini, son juzgados en este proceso los médicos a cargo de salud de Maradona (Leopoldo Luque y Agustina Cosachov), el psicólogo Carlos Díaz, el médico clínico Pedro Di Spagna y el enfermero Ricardo Almirón, todos acusados del delito de homicidio simple con dolo eventual.La enfermera Madrid será juzgada en un proceso paralelo.

Los disturbios de Belfast, entre el legado ultranacionalista y el rechazo migratorio: «Allí, la violencia es de todo menos repentina»

Las calles de Belfast han vuelto a presenciar escenas de violencia extrema después de que el ataque de un inmigrante sudanés a un transeúnte en el norte de la ciudad desatase el lunes una ola de disturbios en la capital de una tierra marcada durante décadas por la violencia política. «En Irlanda del Norte, la violencia es de todo menos repentina», explica a 20minutos Daniel Gil, politólogo y analista en el medio especializado The Political Room.  «La violencia es crónica en Irlanda del Norte por muchos motivos, desde hace muchos años, y estos estallidos de violencia suelen producirse con distintos contextos cada cierto tiempo: lo hubo durante las negociaciones del Brexit, ya lo ha habido antes con la cuestión migratoria…», añade.De hecho, en los últimos años, la cuestión migratoria se ha situado en el centro del debate público en el conjunto del Reino Unido por un marcado discurso antiinmigración que se ha calado en amplios sectores de la población. «Estamos en un contexto de altísima tensión respecto a la inmigración, que hoy es una política central en el país», valora a este periódico Jaime Villaverde, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Pontificia Comillas. «Seguramente muchos de los que votaron a favor del Brexit lo entendían como un voto antiinmigración, pero en este último año observamos en Reino Unido que las protestas contra la inmigración están adquiriendo una intensidad exacerbada, de desborde callejero, de insurrecciones y el más intenso ha sido el de Belfast», destaca. Las imágenes de los coches incinerados, los contenedores en llamas e incluso viviendas y locales vandalizados conforman una imagen casi apocalíptica que, sin embargo, es recurrente en un país moldeado por una compleja estructura social heredada de los tiempos del IRA. «No se trata de un episodio repentino: es la expresión del contexto político y social que vive Irlanda del Norte, especialmente desde que en los 70 se recrudecen los problemas de terrorismo y violencia sectaria que han asolado la región», explica Gil. «Irlanda del Norte es una región fuertemente sacudida por la violencia política, y aunque su expresión más violenta finalizó con los Acuerdos del Viernes Santo en 1998, no ha desaparecido. Lo ocurrido estos días es una expresión de ese conflicto, solo que no se da en aquel contexto entre católicos y protestantes», añade Villaverde. En ese ecosistema, «la narrativa de amenaza externa permea mucho la sociedad de Irlanda del Norte por su propia configuración», destaca el analista de The Political Room.»Irlanda del Norte es una región fuertemente sacudida por la violencia política, y aunque su expresión más violenta finalizó con los Acuerdos del Viernes Santo en 1998, no ha desaparecido»Una región nacionalista, volátil y militarizadaPara entender el estallido de violencia en Belfast tras el intento de decapitación, hay que tener en cuenta la estructura social de Irlanda del Norte y el arraigo del discurso antiinmigración promocionado por partidos, como Reform UK, que ya lidera las encuestas para tomar el poder en todo el Reino Unido. «Las protestas antiinmigración avivan el nacionalismo, y no hay un lugar más fértil para protestas nacionalistas en Reino Unido que Irlanda del Norte, y Belfast en especial», sostiene Villaverde. Además, añade, no existe un único nacionalismo: «Por un lado está el nacionalismo irlandés, católico, el del IRA; y por otro el nacionalismo británico, el unionista, protestante. Es en los barrios de este último donde las protestas antiinmigración calan más y tienen una mayor intensidad».Para los expertos, el caso de Irlanda del Norte es especialmente peculiar al hablar de los estallidos violentos. «En Belfast sigue habiendo grupos paramilitares, que tienen acceso a armas y predisposición a la violencia. Además son grupos perfectamente organizados en ambas comunidades —nacionalista irlandesa y unionista británica—, por lo que allí cualquier protesta tendrá mucha mayor intensidad que en cualquier otro sitio», sostiene el profesor de la Universidad Pontificia Comillas. «Además, los grupos paramilitares están mucho más activos en las comunidades protestantes, dado que en las irlandesas, el IRA fue desmantelado, aunque algunas disidencias sigan activas», añade. «Irlanda del Norte ha sido un territorio conflictivo en la historia reciente, pero el terrorismo del IRA estaba vinculado a una dimensión política mezclada con un componente religioso», destaca a 20minutos Luis Rodrigo de Castro, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad CEU San Pablo. «No creo que exista una continuidad directa entre ese conflicto y los disturbios actuales, pero el Brexit sí pudo reactivar algunos de esos debates en torno a la cuestión fronteriza, y sí que se observan elementos comunes en las técnicas de los alborotadores, con reminiscencias paramilitares de aquella época», sostiene.El vídeo en el que se puede ver al atacante apuñalar e intentar decapitar al transeúnte corrió como la pólvora y, pocas horas después, se convirtió en el pretexto de los disturbios en Belfast, Derry o Ballymena —donde el año pasado también hubo incidentes violentos por una presunta agresión sexual de dos jóvenes extranjeros a una adolescente—. Sin embargo, las redes sociales no son un factor clave en la propagación de la violencia en Irlanda del Norte, sostiene Daniel Gil. «En el caso de Irlanda del Norte, las redes sociales ayudan a la difusión del vídeo, de estas ideas, pero son las redes vecinales las que propagan la noticia y que se traduzca en una acción. En Irlanda del Norte no se desencadena la violencia por un post en Facebook, sino porque una persona ve el post, va a ver a su vecino y le dice: ‘Hay que hacer algo'», sostiene. «En Irlanda del Norte no se desencadena la violencia por un post en Facebook, sino porque una persona ve el post, va a ver a su vecino y le dice: ‘Hay que hacer algo'»»Como las comunidades tienen un sentimiento arraigado de pertenencia, y sienten que están amenazados por un factor externo, en este caso la inmigración, eso es lo que les lleva a la acción», añade. «Las redes sociales son importantes para la difusión, pero las reacciones ocurren bajo las dinámicas internas y vecinales propias de este territorio», resume el analista. El discurso antiinmigración cobra fuerza en Reino UnidoSin embargo, más allá de la configuración social y política del Úlster, «es obvio que se ha producido un hecho que ha generado una reacción», destaca Gil. «Existe un descontento con las políticas migratorias, especialmente por un sentimiento en la población de que los migrantes y solicitantes de asilo tienen unos privilegios que el ciudadano de a pie no tiene», destaca el analista. En los últimos años, se han producido otros incidentes similares en el Reino Unido (siendo el último el caso de Henry Nowak, un estudiante apuñalado en Southampton por un ciudadano de religión sij) han contribuido a ese «clima general» en el que «se percibe que hay una parte de la sociedad extranjera que, de alguna manera, está desplazando a la población autóctona en términos legales, al sentir que tienen privilegios que ellos no tienen».En clave política, las autoridades británicas, incluido el primer ministro Keir Starmer, han atribuido el caos al discurso de odio de activistas como Tommy Robinson y partidos como Reform UK. Su líder, Nigel Farage, ha aprovechado el ataque para cargar contra las leyes migratorias del Reino Unido. «Reform UK no es un partido que aliente abiertamente este tipo de insurrecciones callejeras, pero tampoco se encuentra cómodo condenándolas expresamente», sostiene Villaverde. «Farage fue uno de los principales impulsores del Brexit y ahora lidera una formación de derecha populista con un marcado discurso contra la migración», sostiene Rodrigo. «Ese discurso ha servido de combustible cultural para determinados grupos violentos, a los que se le proporciona un marco de legitimación simbólica», añade el profesor de la CEU San Pablo.»El partido de Farage es un partido de derecha radical con un claro discurso antiinmigración, y en los resultados de las últimas municipales en Inglaterra y autonómicas en Escocia y Gales, ha quedado constatado que son el primer partido del conjunto del Reino Unido», explica el docente de Comillas. «Queda por ver, de cara a las elecciones generales en 2029 o antes, como evoluciona su discurso, porque si este tipo de protestas se convierten en un problema de orden público y no lo condenan, también puede afectarles a sus posibilidades de romper el bipartidismo británico de laboristas y conservadores, ininterrumpido desde la Segunda Guerra Mundial», remacha.»Es un partido de derecha radical con un claro discurso antiinmigración, y en los resultados de las últimas elecciones municipales en Inglaterra ha quedado constatado que son el primer partido del conjunto del Reino Unido»»Para Reform UK, la oposición a la inmigración es la base de su plataforma política, y están canalizando ese descontento, al punto de que las encuestas la colocan como primera fuerza», sostiene Gil, aunque añade que Irlanda del Norte, una vez más, tiene su propia lógica: «Allí tienen sus propias dinámicas basadas en la política sectaria, y con formaciones muy pequeñas que perviven». «La gente que participa de estos disturbios lo entienden como una manera de autodefensa, bajo su propia narrativa, ya que entienden que están siendo atacados como comunidad y el Estado no les defiende. Y, por supuesto, lo hacen buscando forzar un cambio en la política migratoria del Reino Unido». «En Reino Unido confluyen dos dinámicas simultaneas: una crisis interna agravada tras el brexit, con problemas como la inflación, la escasez de vivienda y el deterioro de los servicios públicos, a lo que se suma la cuestión migratoria, en la que la población identifica a los migrantes como un chivo expiatoro de sus demandas sociales y económicas insatisfechas por el sistema», explica Luis Rodrigo. «Están coincidiendo en el tiempo un estancamiento económico, en el que la gente percibe que se está quedando atrás en términos de prosperidad; con un aumento de problemas de convivencia con cierta parte de la inmigración a medida que esta aumenta», subraya Gil. Un contexto singular difícil de replicar en otros lugaresEl caso de Irlanda del Norte, por tanto, cuenta con unas características muy particulares que incentivan que los estallidos de violencia se produzcan de forma organizada, algo que, según Daniel Gil, es complicado en otros países: «No es esperable que en España o en otros países se den conatos de violencia con tanta capacidad organizativa como en los norirlandeses». Aunque los discursos y los incidentes del mismo corte se suceden, como en los episodios de Torre Pacheco (Murcia), en julio de 2025, los expertos descartan que este tipo de insurrecciones callejeras se produzcan fuera de un caldo de cultivo tan singular como Irlanda del Norte. «Las particularidades propias de la región hacen difícil trazar claros paralelismos. Creo que no veremos este tipo de episodios masivos, al menos de forma inminente, en España. Si bien es cierto que la inmigración empieza a estar en el centro del debate también aquí, y cada vez hay mayor exposición a discursos de odio en redes sociales, lo que ocurre en Irlanda del Norte, por lo general, no suele ser extrapolable a otros países», remacha el profesor Villaverde.

Gaza, ocho meses de falsa tregua y sin mover una piedra

Padres con sus bebés cubiertos de sangre en las manos, morgues repletas de familias rotas, marchas fúnebres por las calles de tierra… Ocho meses después de la firma del acuerdo entre Israel y Hamás y la entrega de los rehenes, vivos y muertos, el alto el fuego no llega a Gaza … . Cada día se repiten las mismas imágenes de dolor. Al menos 900 palestinos han perdido la vida en ataques del enemigo, de ellos 200 niños, según UNICEF, y Benjamín Netanyahu ha anunciado su plan de endurecer la ocupación militar hasta llegar a controlar el 70 por ciento de la Franja. Israel Katz, ministro de Defensa israelí, reveló otro de los planes en los que trabajan que consiste en la migración masiva de palestinos, para la que empleó el eufemismo de «migración voluntaria». La idea de Katz, que los organismos humanitarios califican de «limpieza étnica», sigue la línea marcada por Donald Trump, quien sugirió a comienzos del año pasado que cientos de miles de personas deberían abandonar la Franja para «limpiarla» y facilitar su reconstrucción.
Los israelíes acusan a Hamás de violar el acuerdo por no desarmarse y los islamistas acusan a Israel de violar el acuerdo por bombardear cada día, no permitir la entrada de la ayuda pactada, mantener semi cerrado el paso de Rafah y avanzar en la ocupación más allá del 53 por ciento pactado con la mediación de Estados Unidos. La palabra reconstrucción ha desaparecido de los planes de los gazatíes, cuya única misión es sobrevivir entre montañas de cascotes y residuos. Naciones Unidas estima que en la Franja permanecen miles de toneladas de munición sin explotar y al menos 61 millones de toneladas de escombros. Aproximadamente el 80 por ciento de los edificios han sido destruidos o dañados, incluidas viviendas, escuelas, universidades y mezquitas.

El organismo internacional asegura que el alto el fuego ha permitido un aumento de la cantidad de alimentos disponibles en los mercados, pero los precios se han disparado hasta alcanzar niveles diez veces superiores a los habituales. Verduras, frutas, harina y carne están fuera del alcance de la mayoría de las familias, que pasan horas cada día para recoger agua de los camiones cisterna y comida de las cocinas colectivas de las organizaciones humanitarias.

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Fotoperiodista en la Franja

Carlota Pérez

Organizaciones como Médicos Sin Fronteras (MSF) acusan a Israel de «privar sistemáticamente a los palestinos de Gaza del acceso a agua potable», lo que supone una estrategia de «castigo colectivo». Los israelíes han destrozado de forma sistemática «las plantas desalinizadoras, los pozos, las tuberías y los sistemas de alcantarillado», según el informe de MSF, lo que supone un paso clave para hacer de Gaza un lugar inhabitable.

Conversaciones estancadas

Las facciones palestinas y los mediadores (Egipto, Qatar y Turquía) se reunieron esta semana en El Cairo para intentar desbloquear situación. Nada de lo que propuso la Junta de la Paz, organismo creado y dirigido por Trump, se ha cumplido y no hay ni rastro del gobierno interino de tecnócratas palestinos, a quienes Israel ni ha permitido ingresar en Gaza, ni de una fuerza internacional que se despliegue en la Franja. El gran miedo es la vuelta a una nueva guerra a gran escala.
«Las conversaciones continúan… en un contexto de visiones claramente diferentes… y la cuestión de las armas sigue siendo el único punto de desacuerdo», declaró a la agencia AFP una fuente palestina cercana al proceso. Hamás y Yihad Islámica insisten en que cualquier desarme debe estar vinculado a una «retirada completa de Israel de la Franja de Gaza», pero esa posibilidad parece cada día más lejana. La postura oficial de Hamás es que no se opone a entregar parte de su arsenal, pero únicamente en el marco de un proceso político palestino más amplio. Khaled Meshaal, líder islamista en el exilio, propuso una fórmula de «congelación» o «almacenamiento» de las armas, una propuesta que fue rechazada por Israel.

«Las conversaciones continúan… en un contexto de visiones claramente diferentes… y la cuestión de las armas sigue siendo el único punto de desacuerdo»

En el Estado judío, los sectores ultranacionalistas consideran que aumentar la presión militar sigue siendo la única forma de obligar a Hamás a desarmarse y alcanzar un acuerdo duradero. Desde el alto el fuego de octubre, los islamitas apenas han participado en acciones militares contra Israel y respetan la tregua pese a los repetidos golpes del ejército israelí, que sigue asesinando a sus líderes cuando tiene la mínima oportunidad.
Los últimos asesinatos relevantes fueron el del jefe militar, Izz al Din al Haddad, y once días después el de su sucesor Mohammed Odeh. Los responsables militares israelíes consideran que el grupo palestino prioriza mantener el control dentro de la Franja e intenta rearmarse aprovechando el alto el fuego después de haber sufrido innumerables pérdidas durante la guerra. Hamás, inmerso en pleno proceso de elección de un nuevo líder para reemplazar a Yahya Sinwar, cerebro del ataque del 7 de octubre, está debilitado, pero no ha desaparecido.

Kailash Satyarthi: «No podemos establecer la paz sin eliminar la esclavitud humana, y en concreto la esclavitud infantil»

Kailash Satyarthi, premio Nobel de la Paz en 2014, ha inaugurado este jueves en el IE University el festival literario JLF Spain, coorganizado con el IE School of Arts & Humanities. En una conversación con ABC ha viajado hasta sus primeros años de activismo contra … el trabajo infantil en India, su país natal. Recuerda cómo el día que comenzó el colegio vió a un niño en la puerta arreglando unos zapatos. Entonces ya se preguntó: «¿Por qué algunos niños nacen para trabajar y nosotros nacemos para ir a la escuela?».
Aquella anécdota quedó en su memoria y convirtió la lucha contra el trabajo infantil «en una misión de vida». Satyarthi se graduó en ingeniería, pero finalmente decidió dejar su carrera y comenzó su activismo contra la explotación. En 1998, lideró la Marcha Mundial contra el Trabajo Infantil, que acabó impulsando protocolos internacionales para la protección de los menores.

La visita del Nobel de la Paz a Madrid coincide con la celebración este viernes del Día Mundial contra el Trabajo Infantil. Satyarthi lleva más de cinco décadas visibilizando esta situación, que se estima sigue afectando a unos 138 millones de niños en todo el mundo. «No podemos establecer la paz sin eliminar la esclavitud humana, y en concreto la esclavitud infantil. Si no terminamos con el trabajo infantil, no podemos garantizar la educación, y entonces no podemos crear un mundo justo, equitativo y pacífico», señala.

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David Alandete

-En la actualidad, cada vez hay más guerras, en Gaza, Ucrania…¿cómo afectan estos conflictos a los niños?
-Si un niño inocente es asesinado en guerras, eso muestra que nosotros, como raza humana, no nos hemos civilizado todavía. Esto también muestra que fallamos a nuestros hijos, debido a nuestros propios egos, a la industria de la guerra, a los mitos y creencias profundizados y la rigidez de los hechos históricos. Los niños no son responsables de las guerras y la violencia, pero son las víctimas. Su sufrimiento es de los peores y no solo en su generación, sino en todas las generaciones que vienen, porque esa herida no permanece físicamente en su cuerpo, sino en su alma, en su corazón y en su mente. Además de este trauma psicológico, se les niega la posibilidad de tener una educación y un futuro.
-En 2025, Donald Trump anunció el cierre de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid). La infancia fue la más perjudicada por esta reducción de los fondos a la ayuda humanitaria. ¿Cómo impacta en la protección de los niños?
-La ayuda al desarrollo y sus políticas son injustas. Están ejecutadas para intereses basados en un país particular o las industrias en ese país y están directamente relacionadas con la compra de productos allí. Eso no es justo porque la mano del donante siempre es la mano superior y la mano del receptor siempre es la mano inferior. Así que estas personas siempre viven en deuda y en demanda de ayuda al desarrollo. Estos son problemas serios y afectan a las familias pobres y a sus hijos. Los niños en los países menos desarrollados abandonan la educación más que los niños en otros lugares porque no tienen suficientes recursos.

«Los niños no son responsables de las guerras y la violencia, pero son las víctimas. Su sufrimiento es de los peores»

Kailash Satyarthi
Premio Nobel de la Paz

-Muchos de los productos que consumimos, como la ropa, han sido fabricados en industrias en las que trabajan niños ¿Piensa que hay suficiente conciencia sobre esto?
-No hay suficiente conciencia, pero es mucho mejor que antes, cuando comencé mis iniciativas en los años 90. Los medios de comunicación se han vuelto más conscientes y eso ha ayudado a cambiar leyes y al comportamiento de los consumidores, especialmente de los jóvenes. Los jóvenes son más conscientes, cautelosos y activos en la lucha contra los problemas climáticos y de los derechos humanos. Y eso es un gran signo del progreso, pero es necesario mucho más. En la mayoría de los países occidentales, el trabajo infantil está prohibido, pero cuando se trata de la cadena de suministros, que proceden de otros países, nadie se preocupa por eso. Entonces compran y ordenan la producción de esos productos, ropa, aparatos y muchas otras cosas que son hechas por el trabajo infantil.
-¿Cree que la gente joven debería participar en política?
-Sí, deberían participar en política, pero esa política no debería ser dirigida por los dos males, el poder y el beneficio, porque entonces se convierte en la política de divisibilidad y de odio contra los demás. Esta política debe ser desafiada y la compasión debe ser la fuerza para cambiarla. La compasión es la fuerza de sentir los problemas de otros como propios y eso te lleva a actuar. No se puede cambiar solo a través de la ley, es necesario un sentido de responsabilidad moral, del coraje moral, un sentido de riesgo para actuar.

«Si no terminamos con el trabajo infantil, no podemos garantizar la educación, y entonces no podemos crear un mundo justo, equitativo y pacífico»

-En los últimos años, la polarización está creciendo y está dividiendo a la sociedad. ¿Cómo cree que esto va a afectar el futuro de la política?
-Cuando el mundo cambia, significa que el motivo detrás del cambio es un acuerdo. Debería haber una resolución, un acuerdo de paz en el que ambas partes están moralmente unidas. La naturaleza actual de la política es peligrosa y el mundo nunca ha estado tan roto, tan dividido. Tenemos que redefinir y construir un nuevo tipo de política simultáneamente. Y esa política debería ser liderada por los jóvenes, ese es el único camino. Mi generación, que es responsable del tipo de política que hay en la actualidad, está viviendo un mundo lleno de odio y dividido. Así que este es el momento para cambiar esa política.