Dinamarca emprende una gira diplomática en busca de ayuda militar para Groenlandia
De palabra, Dinamarca cuenta ya con el apoyo de los principales países europeos, cuyos gobiernos se han sumado a un documento de respaldo frente a las amenazas de Trump sobre Groenlandia. Pero Copenhague necesita concretar cuanto antes los detalles del personal y equipo militar … que podría aportar cada país.
Por eso, el ministro danés de Exteriores, Lars Lokke Rasmussen, se ha embarcado en una gira europea en la que espera recabar compromisos más específicos. Estuvo este domingo en Oslo y este lunes visita Londres. El jueves tiene cita en Estocolmo y se está organizando una reunión en Berlín. El único tema en la agenda es la seguridad en el Ártico, según el comunicado de Exteriores.
A pesar del fracaso recabado en Washington la semana pasada, considera que «la vía de la diplomacia no está agotada» y cuenta de antemano con el apoyo de los socios europeos porque «no se trata solo de un asunto entre Dinamarca y Estados Unidos, sino de la cuestión del orden mundial y el futuro de la alianza de la OTAN».
Durante su primera parada en Noruega, Rasmussen ha elevado el tono de sus declaraciones sobre las posibles consecuencias del conflicto y ha advertido de que Trump está poniendo en peligro a la OTAN por la presión contra los aliados que respaldan a Dinamarca. En una rueda de prensa, afirmó que el orden geopolítico global «tal como lo conocemos» y el «futuro de la OTAN» están en juego. «No tengo dudas de que hay un fuerte apoyo europeo», dijo, y aseguró que Europa es más fuerte «cuando colectivamente mostramos músculo».
En Londres, según fuentes del Ministerio de Exteriores danés, trasladará este lunes como mensaje fundamental que, «en un mundo inestable e impredecible, Dinamarca necesita amigos cercanos y aliados». «Nuestros países comparten la opinión de que todos estamos de acuerdo en la necesidad de fortalecer el papel de la OTAN en el Ártico, y Rasmussen espera discutir cómo lograrlo en los términos más concretos posibles». Las palabras del primer ministro británico, previas a la reunión, han estado dirigidas, sin embargo, a calmar las aguas.
Keir Starmer ha adelantado que, «en lo que respecta a Groenlandia, la manera correcta de abordar este grave problema es mediante conversaciones serenas entre aliados». «Las alianzas perduran porque se basan en el respeto y la comunidad, no en la presión», se ha referido a los aranceles.
Garantizar la seguridad de Groenlandia
La misión europea de apoyo en Groenlandia, la semana pasada, no sirvió como ejemplo de disuasión, dadas sus escasas dimensiones. Pero sí ha servido para que los ministerios de Defensa europeos se hagan una idea más ajustada a la realidad de lo que puede suponer garantizar la seguridad de Groenlandia.
«Hay temperaturas de hasta 40 grados bajo cero un día normal de invierno, el paisaje es desértico, ni un árbol, y las pistas y carreteras están completamente heladas… es muy, muy difícil operar aquí arriba y se precisa una formación específica», les ha informado sobre el terreno el jefe del Mando Ártico, Soren Andersen. Y añade: «Nosotros estamos acostumbrados a esto, pero hay muchas unidades de las fuerzas armadas, también en Dinamarca, que no podrían y que no están equipadas con sacos de dormir especiales, equipo especial de invierno, tácticas diferentes de camuflaje, logística y movimiento».
Estas condiciones tan especiales les han quedado claras, por ejemplo, a los 15 efectivos alemanes que llegaron a Groenlandia el jueves y tenían previsto volver el sábado. Tuvieron que retrasar su vuelta hasta el domingo debido a las condiciones meteorológicas. Sin embargo, Andersen observa en el Ejército alemán «muchas capacidades»: «Pueden ser fuerzas especiales además de aviones, submarinos y barcos que puedan entrenar en el extremo norte».

