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Southampton, la ciudad que se niega a ser definida por una tragedia: «Nunca, jamás, perdonaré a la Policía»

Frente a la comisaría de policía de Portswood, Southampton, se acumulan flores, fotografías y mensajes escritos a mano. Es el lugar donde se concentra el duelo por Henry Nowak, el estudiante de 18 años que fue esposado por la policía mientras se desangraba y … cuyo asesino fue condenado a cadena perpetua.
Algunos ramos están marchitándose y varios mensajes aparecen desdibujados por la lluvia, pero los vecinos siguen acercándose para dejar flores frescas y detenerse unos instantes en silencio.

Una vecina me señala el punto donde ocurrieron los hechos, en una calle de casas adosadas con el silencio propio de una zona residencial cualquiera del sur de Inglaterra, una imagen que cuesta reconciliar con los vídeos de los disturbios que han situado a Southampton en los titulares de medio mundo y que comenzaron cuando se hizo público el vídeo de la detención de Nowak, a quien su asesino acusó falsamente de haberle propinado insultos racistas.

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Ivannia Salazar

Otra residente, Susan, asegura haber escuchado rumores sobre nuevas protestas, por lo que se irá a otra ciudad, «a casa de mi hija unos días hasta que todo esto se calme».
La presencia policial ayuda poco a disipar esa sensación de incertidumbre. En las zonas donde se produjeron los incidentes más graves hay furgones policiales y parejas de agentes recorren las calles. Mientras converso con dos de ellos, desde la ventanilla de un coche alguien les grita «killers» (asesinos). La indignación continúa aflorando.
Angela, quien explica que vive «a la vuelta de la esquina» del lugar donde murió Henry, confiesa estar «muy afectada y bastante enfadada» porque «es muy doloroso ver los últimos momentos de vida de ese chico, que no recibió ayuda porque no le creyeron que había sido acuchillado», señaló.
La mujer mostró su apoyo a las protestas contra la actuación policial, pero «no estoy de acuerdo con la violencia» y sugirió que algunos de los disturbios podrían haber sido provocados por «agitadores». Además, advirtió de que existe el riesgo de que aumenten las tensiones pese a que «somos una comunidad bastante unida, especialmente por esta zona». «Hay gente que puede pensar que todo un grupo de personas es igual por culpa de una sola manzana podrida», lamentó.

«Es muy doloroso ver los últimos momentos de vida de ese chico, que no recibió ayuda porque no le creyeron que había sido acuchillado»

Angela, vecina de Southampton

Este mismo sábado, una manifestación convocada por el grupo nacionalista Southampton Patriots combinó los actos de conmemoración del Día D con una vigilia en memoria del joven, en la que bajo el aguacero se escucharon consignas como «policía racista», «White Lives Matter» («la vida de los blancos importa») y «No puedo respirar», en referencia a las palabras que pronunció Henry antes de morir. Dos niños y dos niñas de corta edad y empapados hasta los huesos, se turnaban para sostener una pancarta pidiendo justicia para Henry.
Entre los asistentes se encontraba Lorraine, de 86 años, que nació en plena Segunda Guerra Mundial y que confesó que al ver el vídeo de Nowak «lloré y lloré. No puedo superarlo, pienso mucho en sus padres». «Nunca, jamás, perdonaré a la Policía. Nunca», afirmó con contundencia. «Es absolutamente devastador». Su enfado es tal que asegura que los agentes implicados «deberían ser castigados de una manera que ni siquiera puedo describir».
Y a continuación denuncia que «la policía de este país es racista contra los blancos. Te tratan peor si eres blanco, rubio y de ojos azules». Sus palabras reflejan el profundo resentimiento y pérdida de confianza hacia las fuerzas de seguridad que se han hecho patentes en parte de la sociedad.

El sábado, una manifestación convocada por el grupo nacionalista Southampton Patriots combinó los actos de conmemoración del Día D con una vigilia en memoria del joven.

(I. S.)

Cuchillos ceremoniales

Con ABC también conversó Craig Jones, miembro del grupo organizador, que se mostró especialmente contundente sobre la cuestión de los cuchillos y rechazó cualquier excepción. «No importa de dónde seas ni qué religión practiques», dijo. «Y no me importa si eso ofende a alguien. Los cuchillos ceremoniales deben usarse en un lugar ceremonial. ¿Por qué los sijes están autorizados a caminar con un cuchillo que claramente es capaz de matar a alguien?», se preguntó.
Jones también cargó duramente contra la actuación policial. «Todo el mundo ha visto la grabación. Es absolutamente desgarradora». «En cuanto se dijo que había habido insultos raciales, trataron a Henry como si fuera el criminal por el color de su piel». «Se le puede oír decir que no puede respirar», declaró, y «da igual cuál fuera el incidente, la prioridad debería haber sido prestar primeros auxilios a cualquiera que estuviera herido. La vida de las personas debería preservarse antes que cualquier otra cosa».
«El color de su piel lo mató aquella noche, por desgracia», señaló, pero matizó que «aquí tenemos zonas donde viven sijes, musulmanes, indios y pakistaníes, pero desafortunadamente, hay racistas y malas personas en todas las sociedades». Visiblemente afectado, concluyó diciendo que lo que le ocurrió al joven es «absolutamente horrible, no puedo imaginar que algo así le ocurriera a cualquiera de mis hijos».
Estas opiniones reflejan una parte de la rabia que se ha dejado sentir tras el crimen, que se suma al temor de que la responsabilidad de una sola persona termine proyectándose sobre comunidades enteras.

Miedo entre los sij

Cerca de la Universidad de Southampton, Rosie, una estudiante, me dice: «Mira las calles, hay restaurantes de kebabs, indios, asiáticos, tiendas árabes, pubs ingleses…». Su amigo Ethan asiente. «Esto es tremendo. Nunca hemos tenido grandes problemas, aquí vivimos mezclados». Y es que, según sus habitantes, esta ciudad portuaria y universitaria está acostumbrada a que en ella vivan personas de todas partes. Una de ellas es Arjun, estudiante británico de origen sij que asegura que «sí, hay miedo» y ha escuchado «sobre agresiones verbales» a otros sijes. Su madre, dice, «está muy preocupada y no quiere que yo vaya solo por la calle».
Ese temor resulta perceptible también al atravesar las puertas de algunos de los «gurdwaras», templos sij, de la ciudad. En uno de ellos, en el langar, la cocina comunitaria donde cualquier persona puede entrar a comer gratis, varias mujeres preparan dulces tradicionales. Todas condenan el crimen y uno de los voluntarios afirma que se sienten injustamente señalados por las acciones de una sola persona. «Los sijes somos una de las comunidades más pacíficas que existen», asegura.
Al ser preguntado sobre la polémica del kirpán, la daga ceremonial que algunos de ellos usan como símbolo religioso y que llevaba el asesino de Henry, defiende que sea legal portarlo. «Henry no fue asesinado con un kirpán. El agresor llevaba también otra hoja más grande que fue la que utilizó».

Tragedia individual, condena colectiva

La idea de que una tragedia individual no puede convertirse en una condena colectiva aparece también en las palabras de Sarah Bogle, líder del Ayuntamiento de Southampton, donde recibe a ABC después de una semana «triste». «Algunas personas decidieron instrumentalizar la tragedia», y el resultado es que «ahora toda la atención está puesta sobre Southampton por todas las razones equivocadas», lamenta. «No quiero que la ciudad sea conocida por este incidente aislado e inaceptable», afirma. «Quiero que se conozca por las muchas cosas buenas que tiene y las magníficas comunidades que la habitan».

«Muchos países están experimentando alguna forma de populismo de derechas que alimenta la desconfianza y el odio»

Sarah Bogle

«Aquí se hablan unas 160 lenguas, e incluso las ceremonias de recuerdo a los caídos se han convertido en un reflejo de esa convivencia, ya que se celebran como servicios multiconfesionales en los que todo el mundo participa». Sonríe al recordarlo. «Es realmente bonito». Por eso insiste en que lo ocurrido no puede convertirse en una etiqueta permanente.
A su juicio, el problema va más allá. «Muchos países están experimentando alguna forma de populismo de derechas que alimenta la desconfianza y el odio», dice, y añade que «a la gente le gusta culpar a alguien, lo hemos visto con ataques antisemitas por lo que ocurre en Gaza e Israel o con ataques contra personas musulmanas por asociaciones injustas con el terrorismo». Y esto «no es un fenómeno nuevo, tristemente, pero ahora se alimenta muy rápidamente, las redes sociales contribuyen a avivar ese odio».

El caso Nowak desata un choque entre Washington y Londres

La muerte de Henry Nowak ha trascendido el ámbito local para convertirse en un inesperado foco de tensión diplomática entre Londres y Washington. Lo que comenzó como una polémica nacional sobre la actuación policial en el crimen del estudiante de 18 años, ha derivado en un choque abierto después de que altos cargos de la Administración estadounidense, encabezados por el vicepresidente J. D. Vance, utilizaran el caso para denunciar la inmigración masiva y lo que califican como una política policial de «doble rasero» en el Reino Unido.

Vance llegó a afirmar que Nowak seguiría vivo si las élites europeas hubieran resistido la «invasión masiva de migrantes», pese a que su asesino, Vickrum Digwa, había nacido en Reino Unido. La reacción desde Downing Street fue dura: «En los últimos días hemos visto a personas intentando interferir en nuestra democracia y buscando avivar la división en nuestras calles», aseguró un portavoz del primer ministro Keir Starmer.

Frente a esa dinámica, Southampton trata de aferrarse a la convivencia pacífica que muchos consideran una de sus señas de identidad e intenta recuperar la normalidad mientras exige justicia para Henry Nowak y trata de impedir que esta tragedia termine definiendo a toda una ciudad.

Fujimori y Sánchez se disputan la presidencia de Perú en unas elecciones muy ajustadas

«El proceso electoral todavía no ha terminado, continúa; este es el momento en que entran a tallar nuestros personeros (delegados) y la defensa de cada voto», sostuvo el candidato a primer vicepresidente por Fuerza Popular, Luis Galarreta, en un breve pronunciamiento ante la prensa.

Por su parte, el candidato a segundo vicepresidente por el fujimorismo, Miguel Torres, sostuvo que con el término del sufragio «comienza la lucha y la defensa del voto».

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Paola Ugaz

«Hoy nos toca defender la voluntad popular, que la decisión que han tomado los peruanos quede reflejada en los resultados electorales», remarcó.
Mientras que Fujimori no compareció ante la prensa, sus candidatos a vicepresidentes agradecieron el apoyo que recibieron de otros partidos derechistas en los últimos días, entre ellos del ultraderechista Rafael López Aliaga, quien denunció en las últimas semanas, sin presentar pruebas contundentes, un supuesto fraude en su contra en las elecciones generales del pasado 12 de abril.
Los sondeos a pie de urna divulgados al término de la segunda vuelta dan un empate técnico entre Fujimori y Sánchez, si bien ambos coinciden en dar un posible triunfo a la hija y heredera política del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000).

Un resultado provisional muy ajustado

De acuerdo con la encuestadora Ipsos, Fujimori recibió un 50,7 % de los votos y Sánchez un 49,3 %, mientras que Datum indicó que la candidata del partido Fuerza Popular obtuvo 50,53 % de votos y el candidato de Juntos por el Perú un 49,47 %.
Ambos sondeos tienen un margen de error de un 3 %,lo que hace que la diferencia en ambos no sea todavía concluyente para poder determinar un ganador para esta elección.
Fujimori recibió los resultados de este sondeo en su domicilio junto a sus hijas, mientras que Sánchez lo hizo en la cárcel de Barbadillo, la prisión reservada exclusivamente para expresidentes de Perú, donde está recluido el exmandatario Pedro Castillo (2021-2022), al que representó en estos comicios.
Más de 27,3 millones de peruanos estaban convocados a las urnas para elegir a la opción que obtendrá el derecho de gobernar el país entre 2026 y 2031, tras una década de inestabilidad política que llevó a Perú a tener 8 presidentes.

«Nadie puede decir ‘ya gané’»

El candidato izquierdista Roberto Sánchez, que se juega la Presidencia de Perú este domingo frente a la derechista Keiko Fujimori, afirmó que «nadie puede decir ‘ya gané’» después de que se difundieran los sondeos a pie de urna en los que se revela un empate técnico con leve ventaja para la candidata derechista.
«Está clarísimo que en esta inicial boca de urna hay un empate estadístico, está clarísimo. Para nosotros es de una inmensa expectativa por el respaldo relevante, que se ha notado por ejemplo en la ciudad de Lima donde hemos pasado del 3 % en la primera vuelta a superar el 36 %», dijo Sánchez a los medios.
«Estamos en condiciones del respecto irrestricto de los resultados oficiales (…) queremos con mucho entusiasmo, con mucha esperanza que llegue ahora el momento de la defensa del voto de los pueblos profundos, los pueblos rurales y de todos peruanos», agregó.

La tecnología inteligente está convirtiendo la guerra en una opción cada vez más estúpida

Las balas y las bombas mataron a casi 750 000 personas en guerras entre 2021 y 2024, y muchas más personas murieron a causa de los efectos indirectos de los conflictos, como el hambre y las enfermedades. Las bajas en combate de los últimos cuatro … años han sido las más elevadas desde el fin de la Guerra Fría. ¿Y para qué? Ni siquiera los líderes que iniciaron las guerras recientes pueden estar satisfechos con los resultados: la invasión rusa de Ucrania se ha convertido en un humillante atolladero para Vladimir Putin y la guerra del presidente Donald Trump contra Irán ha salido muy mal. Estas dos guerras elegidas ejemplifican dos nuevas realidades del campo de batalla. La tecnología ha hecho más difícil que cualquier ejército avance sobre el terreno. También ha facilitado que las potencias más débiles, cuando son atacadas por otras más fuertes, causen estragos.
En un ensayo de despedida publicado esta semana, el editor de defensa de The Economist reflexiona sobre cómo ha cambiado la guerra en la última década y cómo podría evolucionar en el futuro. El primer gran cambio es que los soldados están más expuestos en el campo de batalla. Los sensores y los satélites pueden verlos y pequeños drones baratos pueden matarlos. Los ejércitos tienen que esforzarse más que antes para ocultarse, moverse y sobrevivir. La «zona de muerte» en expansión en el frente de Ucrania, donde los soldados se desplazan en pequeños grupos y los robots terrestres evacuan a los heridos y reparten suministros, encarna este cambio.

La tecnología se propaga rápidamente: los soldados israelíes en el Líbano se enfrentan ahora al mismo tipo de drones que se utilizaron por primera vez en Ucrania y los misiles iraníes son mucho más precisos que los Scud iraquíes lanzados durante la primera Guerra del Golfo. Si China intentara invadir Taiwán, sus fuerzas de desembarco se encontrarían con una avalancha de drones. La superioridad aérea es ahora más difícil de alcanzar y ofrece a los soldados menos protección que antes, gracias a la nueva capa del espacio aéreo saturada de drones.

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Algunos expertos llegan a la conclusión de que la maniobra —atacar los puntos débiles del enemigo mediante el impacto y el movimiento rápido— ya no es posible. Sin embargo, la guerra es un entorno darwiniano que impulsa una adaptación constante, y el campo de batalla nunca permanece inmóvil durante mucho tiempo. La lección de Ucrania no es que las guerras futuras siempre implicarán a una infantería desdichada que avanza solo unos pocos metros al día en frentes largos y estáticos: es que los ejércitos tendrán que entrenarse y equiparse adecuadamente para cegar, desactivar y eludir las cámaras, los sensores y las municiones que se encuentran sobre ellos y a su alrededor.
Los ejércitos occidentales están lamentablemente rezagados en este sentido: necesitan muchos más inhibidores y defensas contra drones para evitar ser vistos y atacados; precisan de un entrenamiento realista que simule esas condiciones, razón por la cual los ejércitos de la OTAN están recibiendo ayuda de ucranianos expertos en drones durante los ejercicios; y deben actuar con mayor audacia a la hora de incorporar sistemas no tripulados a sus fuerzas para todo, desde el reconocimiento hasta la logística.
No deben limitarse a copiar a Ucrania. Aunque sorprendentemente innovador, su ejército tiene graves defectos. Los generales formados en la era soviética siguen gestionando a muy pequeña escala las brigadas en el frente. Las fuerzas de drones de Ucrania pueden ser de primera categoría, pero no están tan sincronizadas con las fuerzas de asalto como podrían estarlo. Además, los drones que ahora surcan los cielos de Donbás y las aguas del mar Negro son más pequeños, de menor alcance y más baratos que los que se necesitarían en una guerra en las vastas distancias del Pacífico.
El segundo cambio es que las nuevas tecnologías han transformado la selección de objetivos. El software basado en IA permite a los ejércitos localizar y atacar objetivos a una velocidad y escala antes inimaginables. La incursión estadounidense en Irán es un adelanto de lo que está por venir. Un ejército capaz de superar a sus enemigos en la identificación y la destrucción de puestos de mando, depósitos y armamento puede, en teoría, paralizarlos y obligarlos a capitular. En la práctica, resulta endiabladamente difícil.

La incursión estadounidense en Irán es un adelanto de lo que está por venir. Un ejército capaz de superar a sus enemigos en la identificación y la destrucción de puestos de mando, depósitos y armamento puede, en teoría, paralizarlos y obligarlos a capitular

Estados Unidos e Israel podrían bombardear Irán a voluntad, pero Irán no da señales de ceder. Al contrario, siguió lanzando drones y misiles durante los 39 días de conflicto y ha sido capaz de aferrarse a su programa nuclear, cerrar el estrecho de Ormuz y provocar el caos económico mundial. Trump celebra el número de objetivos iraníes destruidos por el superior equipamiento estadounidense, pero la selección de objetivos debería ser un medio para alcanzar un fin, no un sustituto de la estrategia. Lo que él esperaba que fuera una guerra corta y contundente pronto empezó a agotar las reservas estadounidenses de munición cara y puso de manifiesto su limitada tolerancia a los costes económicos, por no hablar de las bajas. En guerras anteriores, como la de Estados Unidos en Vietnam y la de la Unión Soviética en Afganistán, la parte más pequeña y débil ganó porque luchaba en su propio terreno. Ahora, la parte más débil también puede permitirse armamento de precisión.
Un tercer fenómeno, junto a estos cambios tecnológicos, es que las leyes de la guerra se ven cada vez más sometidas a presión. Las fuerzas de Putin han sometido a la población civil ucraniana a torturas, bombardeos indiscriminados y ataques sistemáticos contra instalaciones médicas. Hamás se ha jactado del asesinato en masa de mujeres y niños israelíes. Es cierto que las guerras del pasado también fueron crueles. Lo nuevo es que no son solo los dictadores, los terroristas y los rebeldes quienes incumplen abiertamente las normas. Algunos líderes de las democracias occidentales también se las saltan: Israel ha infligido un brutal castigo colectivo a la población civil de Gaza; el secretario de guerra de Estados Unidos se burla de la «tibia legalidad» en las operaciones militares; y Trump ha amenazado con aniquilar la civilización iraní y ha bromeado diciendo que es «divertido» torpedear barcos llenos de marineros. La descarada violación de las normas no solo es inmoral, sino también imprudente, porque en futuras guerras, en las que se utilizarán drones y misiles de largo alcance, los civiles occidentales no disfrutarán del refugio que han dado por sentado.

¿Y todo para qué?

Los próximos años traerán sin duda nuevos conflictos. Trump, al dejar claro su desprecio por los aliados, ha debilitado el poder de Estados Unidos para disuadir a los agresores. Y los líderes políticos de todo el mundo seguirán imaginando que, bajo su brillante liderazgo, la próxima guerra será rápida e indolora.
Sin embargo, las pruebas demuestran que la guerra se está volviendo más difícil y costosa, que a los países más débiles les resulta más fácil resistir y desangrar a los más fuertes, y que es más fácil iniciar guerras que terminarlas. Esto es algo que deben considerar Trump mientras reflexiona sobre si reanudar la guerra contra Irán o librar una en Cuba, Putin, mientras sigue arrasando vidas y dinero en Ucrania, y Xi Jinping, mientras decide si China invade Taiwán. Dado que la tecnología militar se está volviendo más inteligente, las guerras elegidas parecen cada vez más estúpidas.

¿Seminarista o hereje? Un demócrata busca conquistar Texas a través de la religión

Ganar una elección en Texas es un sueño húmedo recurrente del Partido Demócrata en los últimos años. Han creído que la expansión del voto de minorías -sobre todo la hispana- les daría la oportunidad de conquistar este fortín republicano. El sueño se ha roto en … cada elección y ahora los demócratas ensayan una nueva ruta: un candidato que hace de la religión un elemento central de su vida y de su mensaje político.
Su nombre es James Talarico, tiene 37 años y cara de no haber roto un plato. Pero podría romper algo decisivo: la mayoría republicana en el Senado de EE.UU. Es el candidato demócrata para el escaño por Texas -cada estado tiene dos senadores y un tercio de la Cámara Alta se renueva cada dos años- que se decidirá en las elecciones legislativas de este otoño. Si Talarico gana, los demócratas podrían estar muy cerca de recuperar la mayoría en el Senado.

Talarico es un caso extraño entre los demócratas. El partido tiene una tradición amplia en pastores activistas, metidos a políticos. Pero es algo propio de la comunidad negra, con el gran ejemplo de Martin Luther King. Un joven blanco, nieto de un predicador baptista en el sur de Texas, es un fenómeno diferente.

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Enric Bonet

La estrategia de Talarico es defender las causas progresistas de la ‘justicia social’ -desigualdad económica, apoyo al inmigrante, separación Iglesia-Estado, aborto, agenda LGBTQ- desde el cristianismo, desde las enseñanzas de Jesús y de la Biblia. Para muchos, claro, esto es pura herejía.
Talarico es, a la vez, candidato al Senado y seminarista. Tiene una relación profunda con la iglesia presbiteriana a la que pertenece y se prepara para ordenarse en el Seminario Teológico Presbiteriano de Austin, cerca de donde se crió y desarrolló su labor política.

Una iglesia alineada con valores izquierdistas

Para entender el maridaje entre un seminarista y posiciones como la defensa del aborto o los derechos ‘trans’, hay que conocer esta rama del cristianismo, una más en la infinidad de denominaciones que conviven en el país.
Una muestra es la propia parroquia de Talarico, St. Andrews, presbiteriana, en Austin. Su pastor es Jim Rigby, a quien Talarico califica, junto a su abuelo, como su «mayor influencia como cristiano», según ha contado a ‘The New York Times’. Rigby no usa pronombres masculinos con Dios porque lo considera «violento» hacia las mujeres. Tampoco usa la forma ‘Señor’ para referirse a Dios porque suena demasiado europeo, masculino y adinerado. En su iglesia, se llama «villano», «homófobo» y «capullo» al apóstol San Pablo. Y se usa una Biblia «inclusiva», traducida al feminismo, en la que Dios no creó a un hombre, Adán, sino a una «criatura terrestre».

La estrategia de Talarico es defender las causas progresistas de la ‘justicia social’ desde el cristianismo, desde las enseñanzas de Jesús y de la Biblia

Talarico ha mantenido que no está de acuerdo en todo con Rigby (por ejemplo, él no usa esa Biblia, sino una convencional). Pero sí está en la línea de utilizar las Escrituras para defender sus posiciones progresistas: mantiene que «amar al prójimo» impide el maltrato al inmigrante indocumentado; que no hay rastro de prohibición del aborto en la Biblia y que Jesús tirando las mesas de los comerciantes en el templo es una invitación a la lucha contra la desigualdad económica.
Al contrario, ha condenado el llamado «nacionalismo cristiano», la facción ultraconservadora que ha ganado espacio en la América de Donald Trump. «No hay nada de cristiano en ello», ha dicho. «Es un culto al poder que se hace en el nombre de Jesús».
Para muchos en Texas, en especial en las ramas más extremistas de los evangélicos, Talarico es el Anticristo. Hay pastores texanos que lo han dicho de forma literal. Otros le han comparado con la serpiente del Edén. Y alguno ha llegado a pedir que le crucifiquen junto a Jesucristo.
Pero no todo el mundo piensa así en Texas: la imagen recatada de Talarico, su mensaje centrado en mejorar la vida de los votantes -dice que la división no es izquierda-derecha, sino entre los de arriba y los de abajo- y sus alusiones constantes a Dios le han dado un marchamo de moderación. Se impuso en las primarias demócratas a la favorita, Jasmine Crockett, una diputada, que al contrario que Talarico, centró su campaña en ataques a Trump. Y ahora se ha convertido en la gran sensación de la política de EE.UU. Joe Rogan, el presentador del podcast más popular del país, muy seguido entre votantes jóvenes de Trump, alabó en una entrevista su carácter pragmático y unitario y le animó a presentarse a presidente en el futuro.

Los escándalos sacuden al candidato en Maine

Si los demócratas tienen posibilidades en un estado republicano como Texas, lo contrario está ocurriendo en Maine. El candidato del partido, Graham Platner, un cultivador de ostras y exmarine, tiene muchas posibilidades de arrebatar el único escaño republicano en el Senado de los estados del Noreste, el que mantiene la senadora moderada Susan Collins. Pero a Platner no paran de explotarle escándalos: se puso un tatuaje nazi en la juventud y han aparecido alegaciones de que intercambió mensajes con contenido sexual durante la campaña del año pasado y varias mujeres le acusaron de comportamiento «tóxico» y «perturbador».

Los demócratas vuelven a soñar con una victoria en Texas no solo por el tirón que ha encontrado Talarico. También por el rival al que se enfrentará. Será el republicano Ken Paxton, el fiscal general, una figura polémica, que arrastra alegaciones de corrupción y escándalos maritales. Pero también es un aliado acérrimo de Trump, cuyo apoyo le valió para imponerse al candidato del ‘establishment’ conservador, el actual senador John Cornyn.
Los demócratas confían en que el perfil más extremista de Paxton les ayude a ganar una elección a nivel estatal, algo que no ocurre desde hace más de treinta años. Pero Talarico guarda muchos muertos en el armario de las redes sociales. Como cuando hablaba de que había «seis géneros» o, todavía peor en Texas, abogaba por reducir el consumo de carne. Ahora dice que se arrepiente de algunas declaraciones y que algunas «dan vergüenza ajena». Está por ver si Texas le perdona y si le compra su cristianismo progre.

Al menos diez muertos tras un naufragio en aguas cerca de Malta

Al menos diez inmigrantes han muerto tras un naufragio ocurrido en aguas del Mediterráneo, concretamente cerca de Malta, según ha informado la Guardia Costera italiana, que ha confirmado además el rescate de otras 48 personas.»La Guardia Costera italiana desvió de inmediato una patrullera de búsqueda y rescate a la zona y hasta el momento ha recuperado diez cuerpos», ha informado la institución italiana en un comunicado.En la embarcación viajaban unas 60 personas de las cuales 48 han sido recuperadas con vida y se encuentran a bordo de un pesquero que se encontraba en las inmediaciones. «La búsqueda en la zona continúa, coordinada por las autoridades maltesas», ha indicado la Guardia Costera.Los guardacostas italianos han intervenido tras una petición de las autoridades maltesas, puesto que el lugar del incidente estaba en la zona de búsqueda y rescate responsabilidad de Malta, a unas 45 millas náuticas al este/sureste de Malta.La embarcación zarpó de la costa libia y fue seguida inicialmente por las autoridades competentes de búsqueda y rescate y posteriormente por las autoridades maltesas.

El Pentágono alerta de que Israel espía las negociaciones de EE.UU. con Irán

La inteligencia de EE.UU. ha alertado en varios informes de que Israel ha aumentado sus esfuerzos para espiar las negociaciones del Gobierno de Donald Trump con Irán sobre el final de la guerra y que el espionaje israelí contra EE.UU. se ha elevado … a un nivel «crítico».
Las advertencias ocurren en un momento de crecientes tensiones entre EE.UU. e Israel por los esfuerzos de Trump para llegar a un acuerdo con Teherán que ponga fin a la guerra, reabra el Estrecho de Ormuz y dé paso a una negociación más amplia sobre el asunto esencial para el presidente de EE.UU.: obtener garantías de que Irán no desarrollará un arma nuclear. El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, se inclina por seguir deteriorando a Irán en el frente militar y hacer lo mismo con Hizbolá, el grupo terrorista afiliado a Irán, en el Líbano.

Pese a que los dos países han negado las revelaciones, el espionaje entre EE.UU. y su gran aliado en Oriente Próximo es conocido y, hasta cierto punto, tolerado por ambos lados. Pero el aumento reciente en su intensidad ha llevado a la Agencia de Inteligencia en Defensa (DIA, en sus siglas en inglés) a cambiar el nivel de amenaza de contrainteligencia de Israel de «alto» a «crítico», según ha podido saber NBC News. Las fuentes gubernamentales que han revelado la existencia de este informe a la cadena estadounidense aseguran que esa designación tiene su origen en los esfuerzos que Israel está haciendo para obtener información de las discusiones internas y procesos de toma de decisión sobre los actuales conflictos en Oriente Próximo.

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Así lo vivió la ciudad

Enric Bonet

Otros informes, de los que ha tenido conocimiento ‘The New York Times’, alertan de que Israel ha aumentado sus esfuerzos por obtener escuchas de uno de los dos negociadores principales de Trump con Teherán, su amigo Steve Witkoff (el otro es su yerno, Jared Kushner). Esos esfuerzos también han afectado a Elbridge Colby, el principal encargado de políticas del Pentágono, y a uno de sus altos cargos, Michael DiMino.
Una de las fuentes del diario neoyorquino explicaba que algunos altos cargos de Trump optan por llevar a cabo actividades relacionadas con las negociaciones y con la seguridad nacional de EE.UU. de manera más vulnerable, como el uso de aviones privados o utilización del teléfono personal.
Pese a ser un aliado esencial, los altos cargos estadounidenses toman precauciones adicionales cuando viajan a Israel, desde el uso de teléfono y ordenadores desechables al cuidado con conversaciones sensibles cuando se alojan en habitaciones de hotel.
El informe de la DIA apunta que la preocupación por la contrainteligencia de Israel se intensificó en 2024, todavía en la presidencia de Joe Biden, en medio de las presiones de su Administración para que Israel limitara su campaña militar en Gaza. Y se han mantenido desde el año pasado, cuando Trump regresó al poder y empezó a considerar la posibilidad de acciones decisivas contra Irán y su programa nuclear.

Incidentes

La DIA también recoge en este informe algunos incidentes registrados en los últimos años y que retratan esas actividades israelíes: en 2021, EE.UU. Cazó a agentes de inteligencia militar de Israel tratando de colocar aparatos de escucha en la sede de la DIA. Y el año pasado se supo que una agencia de inteligencia israelí trató de hacer lo mismo en un vehículo del Servicio Secreto, el cuerpo de seguridad que protege al presidente y al vicepresidente de EE.UU., entre otras autoridades. En los últimos tiempos, la actividad de contrainteligencia de Israel está «desatada», según una de esas fuentes.
Las advertencias sobre el espionaje israelí ocurren en un momento paradójico en la relación de EE.UU. e Israel. Ambos países han llevado a cabo una coordinación militar sin precedentes para ejecutar campañas militares como los bombardeos contra las instalaciones nucleares de Irán de hace un año y la guerra que emprendieron de manera conjunta a finales de febrero. Pero las fricciones entre ambos aliados aparecieron pocos días después del comienzo de la guerra. Trump, cuando anunció la campaña militar, puso énfasis en el objetivo de que la operación militar provocara un cambio de régimen en Irán, lo que facilitaría el objetivo a largo plazo de evitar que el país no desarrolle un arma nuclear. Ese objetivo sigue siendo prioritario para Netanyahu, que busca la eliminación del régimen de los ayatolás -o al menos, su deterioro máximo- para conseguir estabilidad en su región y descabezar a quien apoya y financia a grupos terroristas en sus fronteras, como Hizbolá y Hamás.
Pero Trump se separó pronto de ese objetivo y su prioridad ha sido otra: acabar con una guerra impopular en EE.UU., reabrir Ormuz para moderar los precios de la gasolina y de los fertilizantes y declarar victoria con un acuerdo nuclear con Teherán. Y no se puede permitir mucho tiempo porque a él y a sus aliados republicanos les acechan las elecciones legislativas de otoño, donde se juegan sus mayorías escasas en las dos Cámaras del Congreso. Allí, la oposición a la guerra empieza a ganar peso, también entre algunos republicanos.
Las fricciones creadas por esta divergencia han salido en ocasiones a la superficie. El episodio más conocido es reciente, cuando Trump le dijo a Netanyahu por teléfono que estaba «jodidamente loco» por sus amenazas de atacar Beirut, la capital del Líbano, ante las operaciones de Hizbolá. Esa decisión complicaría todavía más al acuerdo con Irán y el presidente de EE.UU. reaccionó con furia frente a su aliado. En un principio, la Casa Blanca desmintió que eso hubiera ocurrido, pero el propio Trump lo reconoció poco después.