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Siete primeros ministros en una década: el caos en la política de Reino Unido

«En directo: ¿podrá Liz Truss sobrevivir a una lechuga?», preguntó el diario británico ‘Daily Star’ a sus lectores el 14 de octubre de 2022 mientras empezaba una retransmisión en directo del proceso de descomposición de esta verdura junto a una foto de … la entonces primera ministra. Apenas seis días más tardó en renunciar a su cargo, con lo que se convirtió en la ‘premier’ de Reino Unido con el mandato más corto de la historia del país. Fue solo un episodio de la década ominosa que vive la nación, que busca ahora el equilibrio con Andy Burnham al frente.
La crisis en Reino Unido -que parece empeñado en intercambiar roles con Italia, vistos el ritmo al que devora dirigentes Londres y la insólita estabilidad de Roma- comenzó hace años, cuando David Cameron puso fin a su segundo mandato como ‘premier’ en 2016 después de la decisión del país de abandonar la UE. El conservador optó por abandonar su puesto, por coherencia, tras haber hecho campaña a favor de la permanencia en el bloque.

A Cameron, en el poder entre mayo de 2010 y julio de 2016, lo siguió Theresa May, que asumió el cargo en medio de las repercusiones del referéndum sobre el ‘brexit’ tras un largo y complicado mandato en el cargo de ministra del Interior. Convocó elecciones anticipadas al año siguiente para reforzar su posición en las negociaciones del Brexit, pero no logró su objetivo: su partido resultó ser el más votado en el Parlamento, aunque sin mayoría.

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Al no poder sacar adelante su acuerdo sobre el ‘brexit’ en el Parlamento, los conservadores sufrieron una dura derrota en las elecciones al Parlamento Europeo de mayo de 2019, lo que la llevó a dimitir. Su hueco lo ocupó Boris Johnson, famoso por haber hecho carrera infringiendo las normas y que tuvo que hacer frente a la pandemia del coronavirus y a la salida efectiva de Reino Unido de la Unión Europea.
Johnson llevó a los conservadores a la victoria en las elecciones generales anticipadas de diciembre de 2019, pero, debilitado por los escándalos, acabó viéndose obligado a renunciar a su cargo tras una cascada de dimisiones de ministros y asesores y poco más de tres años en el puesto.
El vacío de poder lo ocupó entonces otra conservadora, Liz Truss, que fue primera ministra durante tan solo 49 días, antes de ser destituida a raíz de su desastroso minipresupuesto de recortes fiscales. Su agenda económica asustó a los mercados y llevó al Reino Unido al borde de una crisis financiera, lo que le hizo perder el apoyo de su propio partido.

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Después de Truss, llegó al poder Rishi Sunak, que estuvo al frente del Gobierno durante 20 meses antes de perder las elecciones generales de 2024 frente a Starmer, lo que puso fin a 14 años de Gobierno conservador. Aportó cierta estabilidad tras la debacle de su compañera de partido, pero no logró frenar las encarnizadas luchas internas en el Partido Conservador. Tampoco logró conectar con los votantes de a pie que se enfrentaban a una crisis del coste de la vida.
El cargo lo ocupó tras él el hasta este lunes primer ministro, Keir Starmer, que se granjeó el reconocimiento internacional por plantarle cara al presidente estadounidense, Donald Trump, en relación con la guerra de Irán y por mantener el apoyo europeo a Ucrania. Sin embargo, en el ámbito nacional adoptó medidas impopulares para recortar las prestaciones sociales y para aumentar los gastos empresariales en plena crisis del coste de la vida.
Luchó contra el auge del partido de extrema derecha Reform UK, liderado por Nigel Farage, pero los laboristas sufrieron derrotas humillantes en las elecciones locales de mayo. Además, se cuestionó su criterio tras nombrar y posteriormente destituir a Peter Mandelson como embajador en Washington, debido a sus vínculos con el fallecido delincuente sexual estadounidense Jeffrey Epstein. Habrá que ver cuánto dura ahora su sucesor, Andy Burnham.

De Manchester al número 10: quién es Andy Burnham, el nuevo primer ministro británico

Andy Burnham ha necesitado dos décadas, dos derrotas en elecciones internas y un desvío por Manchester para llegar a Downing Street. Su nombramiento como primer ministro culmina una trayectoria poco convencional dentro de la política británica, no porque haya permanecido ajeno al poder, ya que … fue diputado durante dieciséis años y ocupó tres puestos en el Gobierno, sino porque la autoridad que finalmente lo ha conducido hasta el número 10 no nació en los pasillos de Westminster, sino a más de 300 kilómetros de Londres, en una de las regiones que con mayor insistencia han denunciado el desequilibrio económico y político del Reino Unido.
Conocido desde la pandemia como el ‘rey del norte’, un sobrenombre que resume su arraigo territorial y la autonomía que logró proyectar frente al Gobierno central, Burnham llega a la jefatura del Ejecutivo después de regresar a la Cámara de los Comunes en la elección parcial de Makerfield. Su ascenso definitivo se precipitó después de la dimisión de Keir Starmer y quedó despejado cuando la mayor parte del grupo parlamentario laborista cerró filas en torno a su candidatura.

Nacido el 7 de enero de 1970 en Aintree, en las afueras de Liverpool, creció en Culcheth, cerca de Warrington, en una familia católica de clase trabajadora. Su padre era ingeniero de telecomunicaciones y su madre recepcionista en una consulta médica. Él y sus dos hermanos fueron los primeros miembros de la familia que llegaron a la universidad, llegó hasta Cambridge, donde estudió Literatura Inglesa y donde conoció a la holandesa Marie-France van Heel, ejecutiva de marketing, con quien se casó y tiene tres hijos.

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En Cambridge, según ha relatado él mismo en sus memorias, nunca terminó de sentirse integrado. Aquella incomodidad ante los códigos sociales de la élite británica se convertiría años más tarde en una parte central de su relato político, junto con su afición por el Everton, su identificación con la cultura popular del noroeste y su insistencia en que el poder de Londres ha prestado una atención insuficiente a las ciudades industriales.
Su primera experiencia profesional estuvo lejos de Westminster. Tras una breve incursión en el periodismo local, trabajó en revistas especializadas sobre transporte y logística antes de incorporarse al equipo de la diputada laborista Tessa Jowell, quien acabaría abriéndole las puertas de la política nacional. Su ascenso fue rápido. En 2001 entró en la Cámara de los Comunes como diputado por Leigh y, durante los gobiernos de Tony Blair y Gordon Brown ocupó responsabilidades en el Tesoro antes de convertirse en ministro de Cultura, y posteriormente de Sanidad. Su primera etapa parlamentaria se prolongó hasta 2017.
Uno de los episodios que definieron su carrera ocurrió en 2009, cuando, como titular de Cultura, asistió al acto celebrado en Anfield por el vigésimo aniversario de la tragedia de Hillsborough, en la que murieron 97 aficionados del Liverpool, donde fue recibido con abucheos por las familias que reclamaban una investigación independiente. Aquel episodio lo llevó a defender la reapertura del caso y terminó por asociar su figura a una de las mayores luchas por la reparación institucional de la historia británica reciente.

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Su carrera, sin embargo, parecía haber alcanzado un límite. En 2010 se presentó por primera vez al liderazgo del Partido Laborista y acabó cuarto en una contienda que ganó Ed Miliband. Cinco años más tarde volvió a intentarlo, pero fue derrotado por Jeremy Corbyn.
La decisión de abandonar Westminster para presentarse a la recién creada alcaldía metropolitana del Gran Manchester en 2016 fue el comienzo de su reconstrucción política. Elegido alcalde en 2017, Burnham convirtió una institución de alcance regional en una plataforma nacional desde la que defendió una mayor autonomía fiscal, la construcción de vivienda asequible y la recuperación del control público sobre servicios esenciales.
Pero fue la pandemia la que transformó al alcalde en una figura nacional. En octubre de 2020, durante las negociaciones sobre las restricciones sanitarias y las ayudas económicas para el Gran Manchester, se enfrentó públicamente al Gobierno conservador de Boris Johnson.

El ‘Manchesterismo’, la doctrina política de Burnham

Lejos de Westminster, Andy Burnham convirtió el Gran Manchester en un laboratorio político desde el que ensayó muchas de las propuestas que ahora pretende trasladar al conjunto del país. Su proyecto, al que él mismo ha bautizado como «Manchesterismo», gira en torno a la idea de reducir la concentración del poder político y económico en Londres. Bajo ese planteamiento impulsó la recuperación del control público del servicio de autobuses, la primera experiencia de este tipo fuera de la capital, integró tranvías, autobuses y bicicletas en la Bee Network, reclamó mayores competencias para las autoridades regionales y defendió una política de vivienda más ambiciosa.

Como resumió durante el discurso con el que lanzó su candidatura al liderazgo laborista: «es hora de que Whitehall acepte que el crecimiento no puede ordenarse desde arriba; solo puede cultivarse desde abajo».

Su llegada, sin embargo, no borra las dificultades que hereda en el cargo. El nuevo primer ministro recibe una economía con un crecimiento débil, unos servicios públicos sometidos a una presión prolongada, una grave crisis de la vivienda, tensiones en el sistema de prestaciones sociales y un contexto internacional complejo.
Burnham llega, además, con una contradicción que marcará inevitablemente su mandato. El político que cimentó su popularidad mediante la denuncia del poder concentrado en Westminster pasa ahora a ocupar su despacho más importante. Después de construir su carrera como portavoz de las regiones frente a Londres, tendrá que demostrar que el «rey del norte» puede gobernar un país entero.

Burnham reemplaza a Starmer como primer ministro del Reino Unido

El nuevo líder del Partido Laborista británico, Andy Burnham, ha sido nombrado oficialmente este lunes por el Rey Carlos III como el 59º ‘premier’ del Reino Unido. Asimismo, se ha convertido en el séptimo jefe del Gobierno desde el referéndum del Brexit de 2016, reflejando … la inestabilidad política del país en la última década.
Burnham prometió dar un respiro a los ciudadanos afectados por el elevado coste de la vida, al tiempo que defendió un gobierno basado en la estabilidad y la responsabilidad política.

El nuevo primer ministro también reiteró su intención de impulsar una profunda transformación del sistema político británico a partir de cinco grandes compromisos, entre ellos una amplia descentralización de competencias desde el Gobierno central de Westminster hacia las administraciones locales.

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Dilema en el gabinete

Burnham, quien no se había presentado como candidato al Parlamento en las últimas elecciones generales, ha revelado muy pocos detalles sobre el programa que aplicará.
La decisión que más expectación genera es el nombramiento del ministro de Economía, considerado el segundo cargo más importante del Ejecutivo. Pocos creen que la actual ministra, Rachel Reeves, continúe en el puesto, pese a su deseo de permanecer en el cargo. Como una de las figuras más estrechamente vinculadas al ya ex primer ministro Keir Starmer, cuya popularidad se había desplomado antes de abandonar el cargo, su continuidad resulta poco probable. Además, Burnham necesita recompensar a sus aliados con puestos de relevancia.
En un primer momento, se situaba como favorito Ed Miliband, actual ministro de Energía y uno de los protagonistas de la presión interna que provocó la dimisión de Starmer. El ex líder del partido laborista y viejo amigo de Burnham —a quien superó en las elecciones del liderazgo laborista de 2010—, representa el ala más izquierdista del partido y goza de un amplio respaldo entre la militancia.

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No obstante, su reputación como una figura poco favorable a las empresas se convirtió en un importante obstáculo. Además, Miliband genera desconfianza entre los sindicatos, principales financiadores del Partido Laborista. Al respecto, Sharon Graham, secretaria general de Unite, el segundo mayor sindicato del Reino Unido por número de afiliados, advirtió el mes pasado en una entrevista con el semanal británico ‘The Observer’ que nombrarlo como ministro de Economía supondría «poner una soga al cuello de la creación de empleo».
Mientras el ala izquierda del partido considera que apartar a Miliband podría provocar el descontento de la militancia, los sectores más moderados advierten de los riesgos de deteriorar innecesariamente las relaciones con el mundo empresarial y los mercados financieros.
Por ello, en los últimos días ha cobrado fuerza la candidatura de la ministra del Interior, Shabana Mahmood. Tanto ‘The Times’ como ‘Financial Times’ informaron de que Burnham habría sido convencido para descartar a Miliband y optar finalmente por Mahmood.
Para la cartera de Exteriores también se menciona el nombre del mismo Ed Miliband y por su parte, el ex secretario de Comercio, Jonathan Reynolds, es el favorito para ponerse al frente del Departamento de Negocios y Comercio, que integrará algunas competencias de Ciencia y Tecnología.

Principales programas

Todo apunta a que el nuevo Ejecutivo centrará su acción política en mejorar las condiciones de vida de la población y recuperar el peso de los servicios públicos.
En su entrevista con ‘The Times’ este domingo, Burnham defendió la necesidad de emprender reformas estructurales de largo alcance: «Hay que replantearse la forma en que gestionamos el país para adoptar un enfoque diferente del gasto público y de la economía, mucho más centrado en la inversión temprana, la intervención preventiva y en crear las condiciones para que las personas tengan éxito, en lugar de seguir destinando recursos a corregir los fracasos».
Aunque todavía no se han dado a conocer los detalles completos del programa de Gobierno, el Partido Laborista mantiene su compromiso de abandonar definitivamente el proyecto de implantar un sistema de identidad digital y de congelar los principales impuestos, entre ellos el IVA, las cotizaciones a la Seguridad Social y el impuesto sobre la renta.
Asimismo, el Gobierno de Burnham pretende reducir el coste de la vida mediante una rebaja de las tarifas del transporte en autobús y de la energía. Entre sus planes también figuran recuperar la propiedad pública de las empresas de agua y energía, así como impulsar un amplio programa de construcción de vivienda pública.
En materia energética, pese a las críticas de organizaciones ecologistas, el Ejecutivo estudia acelerar la explotación de los yacimientos de petróleo y gas ya autorizados en el mar del Norte para incrementar la producción nacional, una medida aplaudida por el presidente estadounidense, Donald Trump, a través de su red social ‘Truth Social’.

Burnham se desmarca de Starmer y promete «gobernar de forma diferente» el Reino Unido y «marcar un antes y un después»

El Reino Unido empieza una nueva era y es una de tantas en los últimos años, y lo hará con Andy Burnham al frente como nuevo primer ministro. Y él ya se ha dedicado a marcar distancias con su antecesor, Keir Starmer. El exalcalde de Manchester lo tiene claro: el país no puede seguir viendo lo mismo de siempre.  «Podemos seguir igual o intentar hacerlo de otra manera. Yo voy a intentar hacer las cosas de una manera diferente», ha expresado en una entrevista a The Times en el mismo día en el que empieza en su nuevo cargo.Además, Burnham ha pedido algo de tiempo. «Júzguenme dentro de seis o doce meses por si he recaído en eso. Voy a esforzarme de verdad para que no sea así. La política necesita marcar un antes y un después», reclamó. Por lo pronto, ya anunciado que no aplicará una de las nuevas políticas que lanzó Starmer, que es la creación de un DNI digital para todo el Reino Unido.»Habrá medidas pronto», aseguró sobre su programa. «Se trata mucho más de lo que realmente importa, que es la presión que la gente siente sobre sus finanzas, y de lo que escuchamos una y otra vez llamando a las puertas», reclamó.De hecho, en los días anteriores Burnham dio pistas de lo que quiere: acercar la política a la gente, alegó al ser nombrado nuevo líder laborista (paso previo a ser primer ministro). «Prometo un Gobierno renovado que se centre en impulsar el crecimiento en cada código postal del país y que devuelva el poder las competencias a los gobiernos locales», sostuvo ante sus compañeros de filas.Sin hacerlo de manera directa, también rompió con el talante de Starmer y apuntó que él tendrá «el coraje para arreglar todos los grandes asuntos que la política ha descuidado», porque la clave, dijo, está en que el nivel de vida de la gente no se deteriore. «Creo que un partido y un movimiento laborista unidos constituyen la mejor esperanza para este país, y lo lideraré de ese modo, sin ánimo de castigar a los disidentes», comentó también en clave interna.Pese a esas renuncias sobre la herencia de Starmer, Burnham contará con el respaldo del exinquilino de Downing Street, como él expuso la pasada cuando se despidió del Parlamento. «Esta será mi última respuesta desde este estrado. Todo primer ministro sabe, al asumir el cargo, que llegará el día en que tendrá que ceder el testigo. Ese día ha llegado para mí. Este es el final de mi carrera política», esgrimió ante los diputados.»Tiene mi apoyo incondicional», dijo sobre Burnham, antes de terminar reivindicando su propio legado. «Pasamos de una derrota histórica en 2019 a una victoria histórica en 2024, y en dos años en el Gobierno dejo el país en mejor estado del que lo encontré. Hemos estabilizado la economía, hemos invertido mucho en nuestros servicios públicos, hemos puesto mejores protecciones para los niños, particularmente en la pobreza infantil, hemos fortalecido nuestra defensa y hemos mejorado nuestra reputación internacional. Estoy orgulloso de todo lo que hemos logrado», sentenció.

Mueren tres personas, entre ellas una niña, por un ataque de Rusia en Zaporiyia

Al menos tres personas, entre ellas una niña, han muerto a causa de un nuevo ataque lanzado por el ejército de Rusia contra la provincia ucraniana de Zaporiyia, según han denunciado las autoridades locales. El gobernador, Ivan Fedorov, ha manifestado en un mensaje en redes sociales que en un primer momento se confirmó la muerte de dos septuagenarios, mientras que el cadáver de una niña ha sido recuperado durante las labores de búsqueda y rescate tras el ataque, que ha dejado además 41 heridos. Así, ha manifestado que las fuerzas rusas lanzaron seis ataques con bombas guiadas contra la capital provincial, Zaporiyia, alcanzando cuatro puntos, incluidos dos edificios residenciales y unos almacenes. «Un total de 79 apartamentos han sufrido daños a causa del ataque», ha indicado, antes de agregar que hay personas evacuadas por daños en sus viviendas. Por su parte, la Fuerza Aérea ucraniana ha puntualizado que las tropas rusas han lanzado durante la noche dos misiles y 94 drones contra el país, antes de asegurar que 81 drones fueron interceptados, con impactos en nueve puntos. 

EEUU confirma otro militar muerto en Irak durante la detonación controlada de un explosivo iraní

Un militar estadounidense ha muerto y otro ha resultado herido en el norte de Irak durante la detonación controlada de un explosivo iraní, según ha informado este domingo el Comando Central de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos (Centcom).La muerte sucedió el sábado 18 de julio, poco después de que fallecieran dos militares estadounidenses más en Jordania en un ataque iraní, que también dejó un uniformado desaparecido.Según el comunicado, el Ejército de EEUU ha encontrado restos sin identificar de una persona en el mismo sitio del ataque de Jordania, que todavía está verificando.Son las primeras bajas estadounidenses registradas en el conflicto desde que la semana pasada se rompiera el alto el fuego entre Irán y Estados Unidos.De acuerdo con The New York Times, el militar fallecido en Irak durante la neutralización de un dron iraní no era un técnico en desactivación de explosivos, sino otro soldado alcanzado por escombros o fragmentos al detonarse el aparato.El Centcom todavía no ha revelado la identidad de los fallecidos «por respeto a las familias» durante el proceso de notificación.