Internacional - Colombia
Registro  /  Login

Portal de Negocios en Colombia

El autor del tiroteo en el colegio de Tailandia era adicto a contenido violento en redes sociales

El tiroteo, que tuvo lugar este viernes en una escuela de Tailandia, asciende a un total de nueve víctimas hasta el momento, tras el fallecimiento este sábado de una niña de 12 años que se encontraba en estado grave en el hospital.El … autor de 14 años, quien también se suicidó tras disparar contra una veintena de alumnos y profesores del centro escolar Debsirin Nonthaburi, ubicado al oeste de Bangkok, mató previamente a sus abuelos para dirigirse posteriormente a la colegio.

La investigación policial, que aún sigue en curso para esclarecer el motivo del crimen, apunta a que el autor de los hechos era adicto a ver contenido violento en redes sociales. Además, por el momento, las autoridades han descartado, que el menor sufriera acoso escolar.

Noticia relacionada

Consumo de contenido violento ‘online’

Los agentes encargados del caso analizaron el ordenador del estudiante donde, según detallan los informes, encontraron indicios de que el menor jugaba a videojuegos violentos y habría visto varios videos de tiroteos similares en el extranjero desde el 30 de julio, aproximadamente una semana antes del incidente.
Sin embargo, a pesar de las pesquisas halladas, las autoridades subrayan que aún están examinando los dispositivos del adolescente, por lo que aún no han determinado si los vídeos están directamente relacionados con el ataque, según recoge la prensa local.
Junto al arma, una pistola de 9 mm que pertenecía al abuelo del menor, se guardaban tres cajas de munición, cada una con unos 50 cartuchos, de los que el atacante se llevó dos. Las conclusiones preliminares indican que el adolescente disparó primero contra sus abuelos, cuyos cuerpos fueron encontrados este viernes en el domicilio donde residían.

Newsletter

El jefe de la policía nacional tailandesa, aclaró que la investigación sigue en curso tanto para esclarecer la motivación del menor, así como para determinar si el agresor habría recibido clases de tiro previamente, puesto que los disparos mortales habían alcanzado zonas vitales del cuerpo de las víctimas.

Un niño tranquilo, callado y bueno

Sobre el adolescente, autor del que ya se considera uno de los escolares más mortíferos que se han registrado en Tailandia durante los últimos tiempos, sus familiares detallan que no presentaba mal comportamiento, estrés, ni conflictos aparentes.
De hecho, su tío, hijo menor de los ancianos asesinados, describió al adolescente como un estudiante bastante bueno, extremadamente callado, que pasaba la mayor parte del tiempo frente al ordenador y rara vez salía, según la información recogida por el diario tailandés.
Otro familiar cercano, declaró que el niño había sido criado con «mucho cariño» por sus abuelos, quienes siempre los trataron con amabilidad. Sobre el estudiante dijo que no tenía un grupo de amigos cercanos, rara vez salía de casa y pasaba la mayor parte de su tiempo jugando a videojuegos.

Antecedentes previos

Anteriormente, el adolescente ya había protagonizado un hecho preocupante en el centro escolar. El menor habría comprado una pistola de aire comprimido por internet, que llevó a la escuela dentro de su mochila y que enseñó a sus compañeros. En ese momento, uno de los profesores confiscó el arma y le restó puntos en su expediente de conducta, conforme a las normas del centro, según señala Europa Press.
Como medida de precaución tras el tiroteo, la dirección del colegio ha anunciado que cerrará las instalaciones a partir de este lunes, después de que un antiguo profesor publicara imágenes en las que aparece practicando tiro con distintas armas. Las clases se impartirán de forma telemática hasta el 17 de agosto, cuando se reanudarán de forma presencial.

Irán no ve posibilidades de reanudar las negociaciones hasta que EEUU ponga fin a sus violaciones

El ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, ha confirmado este domingo que Teherán solo intercambia mensajes con Estados Unidos a través de los mediadores y que por el momento no ve posibilidades de reanudar las negociaciones hasta que Washington ponga fin a las violaciones del memorando de entendimiento.»Hasta que Estados Unidos no ponga fin a las violaciones del memorando de entendimiento y no subsane lo que ha violado, en nuestra opinión, no hay posibilidad de reanudar las negociaciones», ha explicado ante la prensa al ser preguntado por el estado de las negociaciones entre las partes.Araqchi ha indicado además que algunos países intermediarios están intentando encontrar fórmulas para reanudar los contactos, si bien ha reiterado que Teherán no volverá a la mesa de negociaciones hasta que la Administración Trump corrija sus violaciones, según ha recogido la agencia de noticias IRNA.Washington ha descrito su bombardeos como una respuesta a los ataques contra buques en el estrecho de Ormuz, donde Irán exige que se coordine con Teherán el tráfico marítimo a raíz del conflicto abierto por la ofensiva lanzada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel y hasta que se alcance un acuerdo de paz definitivo.

El difícil curso de Sánchez en la UE: enredado en victorias imposibles y convertido en el 'azote' de Trump y Netanyahu

No ha sido un curso político fácil para Pedro Sánchez en el marco de la Unión Europea. El gasto militar, la insistencia en romper el acuerdo comunitario con Israel o la política migratoria han marcado estos meses en la agenda internacional del Gobierno, que se ha enfrascado en debates que muchas veces parecían imposibles y que han dividido al resto de socios entre los que creen que el Ejecutivo es el ‘faro moral’ de Europa y los que consideran que ha llevado a cabo una estrategia demasiado arriesgada. Los temas han sido espinosos, complejos, y en los que ha sido complicado encontrar grandes consensos. Pero Moncloa nunca ha cambiado el discurso.Su gran baza fue Gaza y el Gobierno ha apretado por ejemplo para que la UE rompa el acuerdo de asociación con Israel. La postura de España en este caso ha sido siempre maximalista y ha encontrado el apoyo de socios como Irlanda, Bélgica o Luxemburgo. Bien es cierto que 17 Estados miembros reclamaron la revisión del pacto, pero no explícitamente su suspensión (para lo que se necesita unanimidad). Tampoco ha logrado el Ejecutivo de Sánchez que se congelase al menos la parte comercial del acuerdo, para lo que se exige una mayoría cualificada. Ninguno de los grandes países de la UE se ha sumado a esa causa.Hay voces en Bruselas que reconocen el rol de España, pero también hay recelos. En general, Sánchez se ha convertido en el azote de Donald Trump y Benjamin Netanyahu. No se está solos, se va antes que los demás, celebraron fuentes diplomáticas en su momento sobre la defensa de Palestina o las duras críticas a Israel, a las que poco a poco se fueron sumando otros países como Italia o incluso Francia. A nivel de discurso España sí ha sabido moverse, pese a no trasladarlo a medidas concretas. El Gobierno también fue muy crítico, al mismo tiempo, con la situación por la guerra en Irán.Y es que el choque con Estados Unidos ha sido importante. «Es un aliado terrorífico», llegó a decir Donald Trump sobre España, entre amenazas para cortar «todo el comercio» con el país. El Gobierno de Sánchez se negó a que Estados Unidos usara las bases de Rota y Morón en su ofensiva sobre Teherán, y se ha mantenido en su mensaje de no subir al 5% del PIB el gasto en defensa. Moncloa ya asume con naturalidad las críticas de Trump, solo suavizadas tras la victoria española en el Mundial. «Ya no tengo problemas con nadie», dijo el presidente estadounidense al regreso del partido, en el que coincidió con Sánchez. Pero la realidad es que a ese momento le precedieron saludos tensos en la cumbre por la paz de Gaza, o distancias muy marcadas en el último encuentro de líderes de la OTAN en Ankara.Tampoco ha ganado el Ejecutivo el debate migratorio. España ahí sí ha sido un verdadero verso suelto: el pacto común incluye, por ejemplo, la posibilidad de que los países recurran a centros de detención de migrantes en terceros estados, como Italia con Albania. El modelo Meloni ya es el modelo UE… pero no el modelo España. Sánchez se ha desmarcado del todo de esta vía y ha apostado por una regularización masiva de migrantes sobre la que Bruselas ha avisado: no puede afectar al resto de socios ni a la libre circulación de personas por territorio comunitario. Además, España siempre ha estado fuera del grupo de unos 20 socios que reclaman políticas migratorias más duras.Y la situación la ha colmado la crisis de estos días en Ceuta tras la entrada de más de 72.000 personas de manera sorpresiva desde Marruecos, una situación que dejó incluso casi una veintena de muertos. Además, socios como Italia, Finlandia o Suecia hablaron de suspender el acuerdo Schengen de libre circulación con España. La realidad es que no se puede excluir a un país de ese pacto, pero sí reforzar las fronteras interiores, algo que anunció por ejemplo Francia. Sánchez, por su parte, puso el foco en «las mafias» y no en el papel de Rabat y Bruselas movilizó recursos -como Frontex- para dar apoyo a las autoridades españolas.El foco sobre el Gobierno también ha estado puesto por culpa de la corrupción. El PP se ha encargado de que el caso Ábalos, el caso Koldo o la situación del Fiscal General no pasen desapercibidos en Bruselas y Estrasburgo, y el último informe sobre la situación del estado de derecho en España está lleno de avisos… aunque reconoce avances. Por ejemplo, una de las prioridades con las que el Gobierno todavía no cumple es en la lucha contra la corrupción entre los altos cargos, según la Comisión, que sí ve progresos por ejemplo en la reforma de la Justicia o en la digitalización de los procedimientos. Donde el informe es especialmente crítico es en el ámbito de los conflictos de intereses. Bruselas califica el progreso en esta área como «limitado», y al mismo tiempo lanza una advertencia: aunque se han presentado leyes que la Comisión considera ambiciosas, como la de Integridad Pública, la aplicación práctica de las normas actuales no ha mejorado.La economía sostiene a EspañaLa economía sí sostiene a España como referencia. Y es qe Bruselas mantiene a España como la gran economía de la UE que más crecerá en 2026 pese a la guerra pero con más inflación. Esa es la conclusión para el país de las previsiones de primavera presentadas por la Comisión Europea el pasado mayo: la economía española crecerá un 2,4% este año (frente al 2,3% que proyecta por ejemplo el Banco de España o al 2,1% que recoge la OCDE) y un 1,9% en 2027. Son cifras parecidas a las que dio el Ejecutivo comunitario en sus anteriores cálculos, a finales de 2025, cuando fueron un 2,3% y un 2%. Es decir, en términos de crecimiento España no nota el golpe de la crisis en Oriente Medio tanto como otros socios.Por ejemplo, Alemania crecerá solo un 0,6% en 2026, Francia lo hará un 0,8% e Italia solamente un 0,5%. Por encima de España están las proyecciones eso sí de Bulgaria, Croacia, Hungría y Malta. Sí se nota esa dinámica compleja en la inflación, que será de un 3% en 2026 y de un 2,5% en 2027, según Bruselas, que en otoño, sin estar la guerra de Irán en marcha, calculó un 2% para ambos años.Visto todo lo anterior, ha sido un curso muy descafeinado para Sánchez en la UE. Difícil, tenso en algunos temas. El Gobierno de España ha querido capitanear debates en los que no ha logrado grandes consensos, y se ha desmarcado en otros, aunque el balance en Moncloa es más que positivo. La firmeza respecto a EEUU o Israel, así como el sostenido apoyo a Ucrania, se ven como los grandes triunfos de los últimos meses. En septiembre el Ejecutivo querrá retomar todavía algunos asuntos en los que quiere liderar a la Unión Europea.

Roban en Francia en el museo presidencial que custodia los estuches de regalos saudíes que necesita Zapatero para justificar sus joyas

El museo dedicado al expresidente francés Jacques Chirac en la localidad de Sarran ha sido víctima esta semana de un nuevo robo, el segundo en menos de un año después de que en octubre de 2025 se produjera otro hurto, cuyo botín ascendió a un millón de euros. En este caso, el fiscal de Tulle ha confirmado los hechos que ocurrieron el miércoles por la noche, pero no ha dado ningún detalle sobre cuál es el botín que se ha robado esta vez. Pese a ello, en su página de Internet, el museo dedicado al que fue jefe del Estado durante dos mandatos, entre 1995 y 2007, y que murió en septiembre de 2019, sí anunció que iba a estar completamente cerrado durante el jueves. Se da la circunstancia que en este museo se exponen gran cantidad de los regalos que recibió el expresidente galo durante sus años de mandato, algunos muy parecidos a los que recibió el expresidente de España, José Luis Rodríguez Zapatero. Así, entre los artículos que se exponen en este museo francés se encuentran los estuches de joyas que recibió el expresidente galo. Y se da la casualidad que esos mismos estuches son los que necesita Zapatero para justificar el origen de las joyas que la UDEF halló en su despacho. El expresidente socialista, así, se encuentra inmerso en un proceso judicial por el que tiene que aclarar cuál es el origen de estas joyas. El expresidente va a intentar demostrar ante la Audiencia Nacional que las joyas son un regalo que le hizo el rey saudí Abdalá bin Abdulaziz en una visita a España en 2007. Para ello, Zapatero pretende aportar los documentos oficiales de la diplomacia saudí. Sin embargo, a pesar de conseguirlos, llama la atención que las joyas encontradas en la caja fuerte de su despacho no contaran con los estuches de origen saudí en los que se habrían entregado como regalo en su momento.Los ladrones rompieron una cristaleraPese a todo, cabe destacar que las autoridades francesas siguen sin desvelar qué es lo que se ha sustraído esta vez del museo. Aun así, sí han confirmado que los ladrones rompieron una cristalera para entrar por la puerta principal. Los hechos ocurrieron de madrugada y las alertas saltaron a las 4.00 de la madrugada.Tras lo ocurrido, se llegó a movilizar incluso un helicóptero de la Gendarmería. Además, hasta Sarran se desplazó la hija de Chirac, que fue una de sus principales consejeros y que ahora es consejera departamental  de Corrèze y candidata al Senado. En octubre del pasado año, desaparecieron asimismo relojes y joyas valoradas en un millón de euros. 

Eduardo Aguirre, el hombre que reparó las relaciones entre EE.UU. y España

Eduardo Aguirre, que acaba de pasar el rubicón de los ochenta años, reconoce que ha tenido una vida «compleja y afortunada», en la que no han faltado las dificultades, los retos y un sinfín de anécdotas. Algunas de estas historias las ha vertido en … su libro de memorias ‘De niño refugiado cubano a embajador americano en el Reino de España’, publicado originalmente en inglés y traducido ahora por la Universidad de Alcalá de Henares en una edición revisada para los lectores españoles. Sí, un título «muy largo», como él mismo bromea, que recoge su rica y larga trayectoria vital y profesional: sus orígenes cubanos y su salida de la isla cuando era un adolescente gracias a la Operación Pedro Pan (insiste en no utilizar el nombre anglosajón de Peter Pan); las dificultades que pasó para adaptarse a su nueva vida estadounidense en un orfanato, en el que, según afirma, había curas pederastas; el encuentro con el amor de su vida, Tere, que le empujó a terminar sus estudios universitarios; y su relación con la familia Bush, determinante en el rumbo que tomaría su vida. «George H. W. Bush fue mi mentor», afirma con orgullo el exdiplomático, durante una entrevista con ABC.
Y es que Aguirre llegaría a ser el embajador de EE.UU. en España (2005-2009), es ahí donde más nos interesa su biografía, en uno de los periodos en el que las relaciones entre ambos países eran más tensas (todavía quedaban años para que Pedro Sánchez llegara a la Moncloa y entablara un pulso con la Administración Trump). La causa del desencuentro entre los Ejecutivos de Zapatero y de Bush hijo fue la salida exprés de las tropas españolas de Irak, ordenada por el entonces presidente español. «Aquello puso en peligro a los soldados estadounidenses», asevera, restando importancia al feo que meses antes hizo Zapatero al no levantarse ante el paso de la bandera estadounidense durante el desfile del 12 de octubre en Madrid.

Descendiente de vascos —uno de sus abuelos era de Muskiz (Vizcaya), por lo que presume de tener «ADN español»—, Aguirre es la prueba viviente de que el ‘sueño americano’ existe. «Todo lo bueno que me ha pasado proviene de la fortuna de haber continuado mi vida ya de adolescente en Estados Unidos, donde prácticamente cualquier cosa es posible», afirma. «El pueblo americano es muy acogedor. A mí me ha ayudado mucha gente. Algunos importantes, otros no tanto, que me han dado buenos consejos, que yo he sabido escuchar».

Noticia relacionada

Camila Acosta

Para el exdiplomático fue determinante conocer al patriarca de la familia Bush, George H. W. Bush, antes de que este se postulara a la Presidencia de EE.UU. «Fue un encuentro fortuito. Estábamos en el mismo banco [que después se convirtió en el Bank of America, una de las entidades financieras más importantes del mundo], él de director ejecutivo y yo de vicepresidente». La relación profesional se tornó en personal. La sintonía entre ambos fue excelente, hasta el punto de reconocer en el libro que más que simpatizante del partido republicano era un hombre leal a Bush. «A través de él he servido a EE.UU.», subraya.
Al postularse a la presidencia, Bush padre tuvo que dejar la entidad financiera. «Y me pidió que me convirtiera en su banquero personal». Su relación se extendería después a George W. Bush, cuando este fue gobernador de Texas —«me designó miembro de la junta de regentes del Sistema de Universidades de Houston»—, y más tarde cuando llegó a la Casa Blanca.
El ‘cuarenta y tres’, como llama afectuosamente a George W. Bush, refiriéndose al presidente 43 de EE.UU. -su padre es el ‘cuarenta y uno’-, le reclamaría más tarde para trabajar para el Departamento de Seguridad Nacional. Quería que liderara los Servicios de Ciudadanía e Inmigración del país en un momento muy delicado, pues tan solo habían pasado dos años desde los atentados del 11-S y la preocupación por la gestión de la entrada de inmigrantes, tras los fallos anteriores, era máxima. La tarea era ardua: «Tenía que revivir un caballo muerto. Estaban desmoralizados porque los sistemas eran anticuados y no eran eficaces», recuerda.

Newsletter

Aguirre impuso orden y creó las citas, haciendo desaparecer las larguísimas colas. En su decálogo de gestión incluyó un punto especialmente importante para él, el respeto por la dignidad humana. «Para mí eso es innegociable«. El exembajador muestra su malestar ante algunas imágenes de la gestión actual en su país. «Nunca me ha gustado el maltrato de las personas en ningún caso. Lo que veo en televisión me indica que nos hemos olvidado de respetar a la humanidad. Es algo que me molesta no como exdirector de inmigración, sino como americano», subraya.

Trato cordial con Zapatero

Pero este no fue el único reto con el que tuvo que lidiar durante la Administración de George W. Bush. El ‘cuarenta y tres’ le envió a España para reparar las malas relaciones que existían con el nuevo presidente a raíz de dos incidentes: la decisión de Rodríguez Zapatero, cuando era líder de la oposición, de no levantarse ante el paso de la bandera de EE.UU. durante el tradicional desfile del 12 de octubre en 2003; y el anuncio posterior, nada más asumir la Presidencia de España, de retirar las tropas españolas de la guerra de Irak, como había prometido durante la campaña electoral.
Con estos antecedentes, Aguirre aterrizó en España pensando que se iba a encontrar «con un gobierno beligerante hacia mí», pero no fue así. En su primera reunión se encontró «con un presidente Zapatero sumamente cordial, que hizo ver rápidamente que él quería recomponer las relaciones. Los dos teníamos voluntad de mejorar la relación».
Si bien el embajador no veía con buenos ojos la inclinación del Gobierno de Zapatero hacia Cuba y Venezuela, esto no supuso un obstáculo para reconstruir el vínculo: «Problemas en una relación compleja siempre van a existir. Había temas que resolver indiscutiblemente, como Cuba o Venezuela, pero había otras cosas en la que teníamos buena sintonía». El trabajo del embajador estadounidense consistió en apuntalar estas últimas, y trabajar a largo plazo en limar las asperezas. «Y no dejar que estas dominaran la relación», argumenta.

El presidente George W. Bush con Rodríguez Zapatero y José Bono (al fondo),durante una reunión de la OTAN en Estambul en junio de 2004.

(EFE)

Sobrecostes en las ventas a Venezuela

A pesar de esta afirmación, en un momento del libro Aguirre deja caer un detalle revelador: la existencia de un «rumor» sobre el sobrecoste que el Gobierno de Venezuela había pagado «por la compra de aviones y fragatas militares a España», una transacción que el chavismo hizo con el entonces ministro de Defensa, José Bono. El exembajador reconoce en sus memorias que llegó a preguntarse si Bono u otras personas llegaron a beneficiarse de esa venta. «Esa era la sospecha», recuerda veinte años después. «Pero es una sospecha que yo no puedo aseverar. A lo mejor era una sospecha infundada o a lo mejor muy fundada, no sé…», añade.

El exembajador reconoce en sus memorias que llegó a preguntarse si José Bono u otras personas llegaron a beneficiarse de los sobrecostes en la venta de aviones y fragatas a Venezuela

Preguntado por el caso Zapatero, Aguirre admite que no está siguiendo al detalle la investigación sobre los negocios del expresidente. Pero cree que, como en EE.UU., «nadie es culpable hasta que se demuestre, y todavía queda por delante un proceso muy largo». Y desea que le vaya bien en el futuro, «pues además de resultar algo muy difícil para él y su entorno, también es muy incómodo tener a un expresidente en esa situación». Y menciona el caso del expresidente francés Nicolas Sarkozy, actualmente cumpliendo condena por asociación ilícita y financiación ilegal.
Aguirre abandonó el cargo de embajador cuando Barack Obama llegó a la Casa Blanca, a pesar de que el nuevo presidente quiso que continuara. Se fue de Madrid, tras haber recorrido toda la geografía española, con la satisfacción de «haber cumplido la misión» encomendada.
Preguntado sobre si se atrevería a mediar de nuevo para restablecer las maltrechas relaciones actuales entre la Administración Trump y la de Pedro Sánchez, echa balones fuera y esquiva cualquier tipo de comentario.

Operación Pedro Pan

Con ocho décadas a sus espaldas, Eduardo Aguirre afirma con orgullo que es «producto de todas y cada una de mis experiencias. Las buenas, las malas, las alegres, las tristes… Y mí me gusta quién soy», asevera. Nacido en 1946 en Cuba, con quince años —cuando se cumplían apenas dos años del triunfo de la revolución que llevó a Fidel Castro al poder—, tuvo que dejar la isla. Fue uno de los 14.000 menores enviados, sin el acompañamiento de sus padres, a Miami a través de la Operación Pedro Pan. La iniciativa, gestada por EE.UU. y organizaciones católicas, y con el apoyo de los progenitores, buscaba evitar que los niños fueran adoctrinados en el comunismo.

Víctima de WikiLeaks

En sus memorias, Eduardo Aguirre no olvida mencionar uno de los episodios más incómodos que vivió tras concluir su periodo al frente de la Embajada de EE.UU. en Madrid: la publicación por parte de WikiLeaks de los cables que envió a Washington durante los años de su misión en España. En ellos, informaba de sus avances con el gobierno español y retrataba a la clase política española, tanto del PSOE como de la oposición, liderada por Mariano Rajoy; y recogía sus conversaciones con el Rey. Observaciones, muy jugosas a veces, que no ha dudado en incluir en el libro. El exdiplomático reconoce que la filtración de aquellos cables, publicados por ‘El País’, «fue algo que me molestó mucho. Y me aterrorizaba haber dicho algo que no quisiera que se conociera. Me rompía la cabeza pensando qué podía haber dicho». La incertidumbre lo devoró durante varios días, pero no se publicó nada especialmente escandaloso. «Hasta que paró. Y al final me di cuenta que todo era bueno. Lo que se publicó demostró que yo era trabajador y astuto».

A pesar de haber transcurrido 65 años de aquel viaje, que le marcaría, Aguirre asegura no haber olvidado los años de su infancia en la isla. «Todos mis recuerdos de Cuba son vívidos, agradables, nostálgicos». Imágenes que ha atesorado durante décadas y que no quiere que sean empañados por la realidad que sufre el país caribeño actualmente. Es por eso que cuando se le pregunta si volverá cuando caiga el régimen, algo que parece más cercano que nunca, no muestre ningún entusiasmo: «No tengo vínculos familiares allí, casi toda mi familia ha muerto».
El exdiplomático, que asegura que sus raíces «están muy bien establecidas en Houston», es consciente de que si acaba la dictadura en Cuba, el país tardará «al menos cinco años en levantarse un poco. Y para entonces yo tendré 85 años. Y a esa edad no sé si podré viajar a algún lado», bromea. «Y si vuelvo, perdería los buenos recuerdos que tengo», concluye.

El infierno de los inocentes detenidos en El Salvador: «Tengo pesadillas con volver a entrar en las cárceles de Bukele»

Son las ocho de la tarde en El Salvador. Comienza a anochecer y Emerson (es un nombre ficticio) prepara su cena antes de hablar con ABC. Está cansado. Lleva desde la madrugada recogiendo escombros por las calles de su barrio, una zona humilde ubicada en … los extrarradios de la capital. La mayoría de las casas están construidas con techos de chapa, lo que genera un ruido atronador en época de lluvias. Hoy en día es una zona tranquila, los chavales bajan a jugar al fútbol a las canchas y han podido reunirse en garitos para ver los partidos del Mundial.
Hasta hace unos años, no era lo normal. Si lo hacían, quienes peor lo pasaban eran los padres ante el temor de que su hijo tuviera algún problema con la Mara Salvatrucha (MS-13), pandilla predominante en esta comuna y una de las estructuras criminales que, junto a Barrio-18, convirtieron el país en uno de los más peligrosos del mundo. Emerson sabe lo que es salir de casa y recorrer las callejuelas del vecindario asustado, con un nudo en la garganta y acelerando el paso pendiente de que nadie sospechoso le persiga. Pero también es víctima de otra cruda realidad: ser uno de los miles de jóvenes arrestados de forma arbitraria y acusados sin ningún tipo de prueba de pertenecer a estas bandas ilegales.

Emerson había terminado el bachillerato y estaba a punto de comenzar Ingeniería de Sistemas, las cosas iban bien en casa. Casi habían pagado la hipoteca, iba a comprar su primer coche y quería independizarse, pero todos estos proyectos se «derrumbaron» el 26 de diciembre de 2022, ese día fue detenido. «Teníamos proyectos familiares, pero la decisión arbitraria de esos agentes destruyó nuestra estabilidad emocional, económica, psicológica y médica. Entramos en una crisis profunda», explica su padre.
El joven ha mirado cara a cara durante más de dos años a los criminales más sádicos del país, la mayoría con delitos de sangre a sus espaldas. Confinados en celdas de hasta 275 personas, no había literas para todos los presos, así que tenían que dormir en el suelo de hormigón, donde era imposible conciliar el sueño. «El paso por la cárcel me dejó secuelas severas que arrastro hasta el día de hoy. Sufro pesadillas constantes en las que imagino que vuelvo a ser capturado y sometido a ese entorno», confiesa con la voz entrecortada a este diario. Estar a oscuras le provoca tanta ansiedad que por las noches siempre deja encendida la lamparita de su habitación para tener, al menos, «una mínima sensación de seguridad».

Noticia relacionada

David Alandete

Sobrevivir tanto tiempo a las cárceles de Bukele no es fácil. Según datos ofrecidos por Cristosal, la principal organización de derechos humanos de El Salvador, desde el inicio del régimen de excepción, implantado por el Parlamento en marzo de 2022, han muerto más de 500 personas en el interior de los centros penitenciarios. Las familias van una vez al mes a prisión para entregar comida a sus allegados, único momento en el que sabrán si su ser querido sigue aún con vida. «Cada vez que voy a dejar el paquete me entra una enorme aflicción. Se han visto casos de madres o tías que van a preguntar y les dicen: ‘No aparece, vaya a buscarlo a la morgue’», relata una mujer que busca a su hijo y a su marido.
El padre de Emerson ha empeñado todo su esfuerzo durante más de cuatro años en demostrar la inocencia de su hijo. «Doy la cara públicamente porque sé que nadie lo podrá acusar de cometer un delito; todo lo que tiene esta familia es gracias al trabajo lícito y al sacrificio», asegura. Ha recorrido innumerables oficinas con documentos -a los que ha tenido acceso ABC- que acreditan la arbitrariedad en la detención de su hijo.

Newsletter

La respuesta tras mostrarlos siempre ha sido la misma: despachan rápido y no quieren saber nada del asunto. Si había un mínimo de esperanza era a través de la ONU, que, por primera vez, los escuchó y tramitó una denuncia internacional en la que describió el caso como «excepcional y emblemático». Esto supuso una enorme presión para el Estado salvadoreño que, un mes después, concedió la libertad condicional a Emerson. A día de hoy mantiene unas medidas sustitutivas a falta de una segunda audiencia en la que será juzgado junto a cientos de personas. Todos los meses tiene que firmar ante el tribunal y no puede abandonar el país.

Productos de primera necesidad que la familia de Emerson le enviaba a la cárcel.

(ABC)

Reinserción social imposible

La reinserción social ha sido una de las cosas más difíciles de afrontar cuando salió de la cárcel. Durante muchos meses ha ofrecido su currículum a todas las ferreterías y supermercados cercanos a casa. Todo va genial hasta que se percatan que tiene un proceso penal activo. «Es frustrante. Al salir de prisión estaba dispuesto a generar ingresos y solventar las deudas que adquirió mi familia. He ido a muchas entrevistas de trabajo y, cuando parecía que todo iba bien, me decían que no contarían conmigo hasta que tuviera mi documentación en regla». Esta sensación de impotencia desembocó en un cuadro depresivo del que tardó en recuperarse.
Su padre critica la política de Bukele, a quien él mismo votó en 2019. «Inauguran edificios y llenan de luces el centro antes que generar oportunidades a futuro», asegura. Antes de la captura, Emerson realizaba inspecciones de calidad en las fábricas cercanas a su barrio. Ahora, lleva veinte dólares (17 euros) diarios a casa gracias al curso de albañilería que estudió hace unos meses. «Llevo el pan a casa honestamente. Opté por este oficio informal para estar cerca de mi entorno y familia, ya que existe un miedo generalizado de que la historia se repita de forma injusta», explica.
Durante aquellos años privado de libertad, Emerson estuvo en tres penales distintos, pero el primero de ellos fue en el que peor lo pasó: Ilopango. Entre los muros gigantes de esta prisión es imposible tener intimidad. Las celdas son auténticos hornos sin espacio y es habitual que los guardias utilicen la fuerza de manera abusiva. «Fue algo horrible y desagradable. Sentí la pérdida total de derechos. La comunicación con la familia quedó completamente anulada y te enfrentas a una falta severa de agua, insalubridad y mala alimentación», recuerda con los ojos llorosos. Es la primera vez que Emerson cuenta en primera persona su experiencia. Tiene miedo, así que prefiere ocultar su verdadera identidad. «Lo más complicado es que nos tocaba comer en el mismo sitio donde defecábamos. Si no mantienes un control mental estricto te puedes volver loco; yo vi mucha gente perder la razón», detalla.

«Comíamos en el mismo sitio donde defecábamos; vi mucha gente volverse loca»

Emerson
Víctima de las detenciones arbitrarias cometidas en El Salvador

Régimen de excepción

El 26 y 27 de marzo de 2022 fueron los días más sangrientos en El Salvador desde la guerra civil. Aquel fin de semana las pandillas acabaron con la vida de 87 personas, la situación se volvió insostenible y Bukele decidió instaurar el régimen de excepción. Desde entonces, esta medida, que está reservada para casos especiales, ha sido prorrogada en cincuenta y tres ocasiones, lo que otorga al presidente «el control absoluto», asegura el director de Investigaciones de Cristosal, René Valiente. «No hay nadie que pueda hacer frente a eso», explica. Según los datos ofrecidos por esta ONG exiliada ahora en Guatemala tras el acoso del Gobierno de Bukele, desde 2022 han entrado en la cárcel 92.480 personas, lo que convierte al país en la nación con mayor índice carcelario per cápita a nivel mundial.
Hace dos años, Bukele confirmó que 8.000 ciudadanos habían sido capturados de forma errónea, lo calificó de «daño colateral» y prometió que serían puestos en libertad, pero la realidad dista mucho de aquellas palabras. Quienes salieron lo hicieron de forma condicional y ahora están inmersos en un laberinto judicial que, además de ser un agujero económico para las familias, no les garantiza esquivar la cárcel de forma definitiva.

«Ninguna policía es perfecta, obviamente algunos inocentes son capturados»

Nayib Bukele
Presidente de El Salvador

Como en muchos países de Hispanoamérica, la corrupción también es un agravante. Cada vez que la Policía alcanza un cupo de detenidos recibe compensaciones económicas. «Se guiaban por tatuajes artísticos, la música que escuchaban o la ropa, pero las autoridades saben diferenciar muy bien si un tatuaje es de pandilla; caras de payaso, lágrimas, letras o, si por el contrario, se trata únicamente de un pequeño nombre tatuado. Pero les daba igual», explica Jessica Fuentes. Ella busca a su marido e hijo, ambos detenidos en el CECOT (Centro de Confinamiento del Terrorismo), la megacárcel levantada por Bukele para encerrar a miles de pandilleros.
«Aunque no quisiéramos teníamos que vivir en zonas vigiladas por la Mara Salvatrucha o Barrio 18. El Salvador ha llorado lágrimas de sangre por la gente que murió a manos de las pandillas, pero ahora estamos en otra zozobra por culpa del Gobierno. Nuestros familiares están privados de libertad y son inocentes», lamenta Fuentes, mientras que otras madres presentes en la entrevista se secan las lágrimas.

Madres buscadoras protestan por la detención arbitraria de sus familiares.

(ABC)

Uno de los momentos más delicados para Emerson es irse a dormir. No quiere tener pesadillas, pero la experiencia que vivió fue tan dura que es difícil de olvidar. Tuvo hongos en la piel, sarna, una gastritis de la que todavía no se ha curado y casi enferma de tuberculosis. «Mi papá y hermano desarrollaron diabetes a raíz del estrés crónico», añade.
Cada domingo, los cementerios se llenan de flores en recuerdo de quienes ya no están por culpa de las guerrillas. Ahora, Bukele ha cambiado por completo el rumbo del país. Cada vez llegan más turistas y la delincuencia ha caído a cifras imperceptibles. Pero en la otra cara de la moneda hay miles de personas como Emerson que sufren injustamente el estado de excepción. Aunque el joven de 26 años ya pasó por esta experiencia, ahora afronta un futuro judicial complejo. «El juzgado no ha admitido la representación del nuevo abogado para mi hijo, lo cual me genera mucha preocupación ante una posible segunda audiencia y no tener quien lo represente», explica su padre.

«El Salvador ha llorado lágrimas de sangre por culpa de las pandillas, pero ahora vivimos en la zozobra del Gobierno»

Jessica Fuentes, madre y esposa de dos ‘desaparecidos’ en el CECOT

Emerson intenta normalizar su vida al máximo posible. Mira el reloj para que no se haga tarde, mañana trabaja y tiene que despertarse de madrugada, pero sabe que aquellos meses entre rejas jamás desaparecerán de su memoria. Se lamenta de que «todo quedó anulado. Nadie está preparado para ser tratado como delincuente cuando es una persona honesta».