El exnúmero dos de Sarkozy contradice la estrategia de defensa del expresidente
El juicio en apelación al expresidente francés Nicolas Sarkozy por la trama libia ha vivido esta semana un punto de inflexión. Las audiencias de este turbio caso, por el que el exmandatario conservador fue condenado a cinco años de prisión el pasado otoño y … encarcelado durante 20 días, estuvieron marcadas desde el 7 de abril por el largo interrogatorio al exjefe del Estado (2007-12), que no se terminó hasta este martes.
Su comparecencia en el Tribunal de Apelación de París ha evidenciado un cambio en la estrategia de defensa respecto al primer juicio: ahora no duda en criticar a sus excolaboradores —los exministros Claude Guéant y Brice Hortefeux, también juzgados— y pone en duda su comportamiento y principios morales.
Estas críticas, sin embargo, podrían resultar contraproducentes para el expresidente. Sarkozy insinuó la semana pasada que Guéant, de 81 años y que no asiste a las audiencias debido a su frágil estado de salud, pudo haberse enriquecido gracias a los petrodólares de la dictadura libia de Muamar el Gadafi. «Yo no hice nada de lo que tenga que avergonzarme. Pero cuando leo algunos elementos de este dosier, no creo que sea el caso de todo el mundo», dijo el antaño líder de la derecha gala, que se convirtió en octubre en el primer exjefe del Estado encarcelado en la historia de la Quinta República.
La carta que desmonta los argumentos
Pocos días después de esos reproches, Guéant le respondió enviando el martes una carta certificada al tribunal. En ese documento, hace una serie de afirmaciones que contradicen a Sarkozy. Tienen especial interés al tratarse de la mano derecha del expresidente entre 2002 y 2011, periodo en que ejerció sucesivamente como director de gabinete en el Ministerio del Interior y como secretario general del Elíseo —cargo con especial relevancia política en Francia—. «A lo largo de mi colaboración, nunca me guié por mi interés personal. Siempre me dediqué a servir al ministro y al jefe del Estado, siguiendo sus órdenes y aplicando sus políticas», afirma en esa misiva el que fuera ministro del Interior entre 2011 y 2012.
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Enric Bonet
En concreto, Guéant afirma que se interesó por la situación judicial de Abdalá al Senusi, cuñado de Gadafi y número dos del régimen, después de que se lo pidiera Sarkozy en 2007. «Claude, ocúpate de esto», le dijo supuestamente el entonces presidente francés en julio de ese año durante una cena oficial con el dictador libio, derrocado en 2011. Los magistrados galos consideran que esa gestión pudo ser una de las contrapartidas a cambio de la presunta financiación libia de la campaña presidencial de 2007. Es un asunto especialmente espinoso, puesto que Senusi había sido condenado en 1999 por un atentado diez años antes contra un avión comercial que volaba desde Brazzaville (República del Congo) hasta París, en que murieron 170 personas.
«Estrategia suicida y simplista»
El antaño lugarteniente de Sarkozy también afirmó que el exdirigente conservador tenía constancia de los viajes secretos a Libia que hizo entre 2008 y 2010. «Estaba al corriente de esos breves desplazamientos, ya que me ausentaba de mi despacho», afirmó en la carta. «Lo desmiento formalmente», reaccionó el expresidente en la sala. A pesar de ello, las acusaciones de Guéant han contradicho los argumentos del exmandatario, quien ha defendido que no sabía nada de las reuniones secretas de sus asesores con dirigentes libios, así como del dinero que recibieron por parte de intermediarios como el franco-libanés Ziad Takieddine.
«Sarkozy ha hecho que el juicio gire en su contra (…) al haber adoptado una estrategia suicida y simplista», advirtió este miércoles Philippe Bouchez El Ghozi, abogado de Guéant, durante una entrevista matutina en la emisora de radio RTL. Estas acusaciones cruzadas representan una novedad en este caso, investigado por la justicia francesa desde 2013.
El expresidente y sus colaboradores se están despellejando ante la corte, lo que podría jugar en contra de sus intereses. Sarkozy aspira a una sentencia absolutoria que limpie un poco su maltrecha imagen —ya lo han condenado de manera definitiva a penas de prisión por el caso de las escuchas judiciales y la financiación ilegal de su campaña presidencial de 2012—, pero se arriesga a una pena más alta que en primera instancia. El juicio en apelación está previsto que se termine el 27 de mayo y la sentencia no se conocerá hasta el próximo otoño.

