El ministro de guerra de EE.UU. se niega a dar «un plazo definitivo» para terminar la guerra
El Pentágono asegura tener la situación en Irán «bajo control» cuando se cumplen 19 días de guerra. Así lo defendieron este 19 de marzo, en una comparecencia conjunta ante la prensa, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el jefe del Estado Mayor, el general … Dan Caine, que articularon su mensaje en torno a cifras, objetivos y un horizonte temporal acotado. Aun así, se negaron ambos a dar una fecha para el final de la campaña militar.
«Hemos atacado más de 7.000 objetivos en Irán y su infraestructura militar», afirmó Hegseth. «No es algo incremental, es fuerza abrumadora aplicada con precisión». A esa cifra añadió una campaña que, según dijo, no deja de intensificarse: «Hoy ejecutaremos el mayor paquete de ataques hasta la fecha». Es algo que ha repetido en cada comparecencia en Washington desde el inicio de los bombardeos el 28 de febrero.
Caine aportó el detalle operativo: incursiones cada vez más profundas en el espacio aéreo iraní, uso de varias bombas penetradoras de 5.000 libras contra instalaciones subterráneas y operaciones continuadas contra misiles, drones y activos navales. Esas bombas, altamente destructivas, fueron empleadas en los ataques a las instalaciones nucleares del año pasado.
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El secretario insistió en que la estrategia no ha variado desde el inicio. «Nuestros objetivos, fijados directamente por el presidente, siguen siendo exactamente los mismos que el primer día»: destruir la infraestructura militar iraní, neutralizar su capacidad naval y evitar que obtenga un arma nuclear. «La operación Fuera Épica es diferente. Está concentrada. Es decisiva. Estamos ganando de forma clara y en nuestros términos», añadió.
Con 19 días ya transcurridos, la operación entra en su tercera semana y, según el relato oficial, se aproxima a su fase final. Hegseth evitó fijar una fecha exacta, pero dejó claro que el desenlace dependerá «de la decisión del presidente, cuando considere que se han logrado los objetivos en nombre del pueblo estadounidense».
Pese al tono de control, los propios mandos reconocen límites. «Siguen siendo una amenaza», advirtió Caine sobre Irán. El régimen conserva capacidades activas, aunque degradadas, lo que obliga a mantener operaciones diarias de «búsqueda y destrucción». «Seguiremos encontrándolas y eliminándolas», dijo.
A corto plazo, la prioridad es completar la campaña dentro del horizonte previsto de unas cuatro a seis semanas. A medio, definir la postura estratégica tras el conflicto. «Cuando afrontas una amenaza real de frente, se abren nuevas opciones», señaló Hegseth, en referencia a un escenario posterior en el que Estados Unidos ajustará su presencia y alianzas en función de su seguridad nacional.

