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Tres estudiantes muertos y cinco heridos en un tiroteo dentro de una escuela de Filipinas

Tres estudiantes murieron y otros cinco resultaron heridos en Filipinas en un tiroteo ocurrido este lunes dentro de una escuela de secundaria en la ciudad de Tacloban, en la isla central de Leyte, según informaron las autoridades.En un comunicado, la Policía confirmó que el incidente ocurrió cerca de las 9.00 hora local (3.00 h en España) en la Escuela Secundaria Nacional de San José y dejó un saldo de tres fallecidos y cinco heridos, quienes fueron trasladados a hospitales.La policía informó de que dos sospechosos fueron detenidos, uno de los cuales es un estudiante de 15 años de la Escuela Secundaria Nacional San José, en la ciudad de Tacloban, donde ocurrió el tiroteo. Ambos son varones y estaban armados con pistolas. Los investigadores policiales aún intentan determinar qué desencadenó el tiroteo en la escuela pública, que tiene más de 1.500 estudiantes.Asimismo, la PNA asegura que los fallecidos y heridos son estudiantes de secundaria. A través de redes sociales, internautas y medios locales de Filipinas han difundido vídeos que presuntamente muestran el momento del tiroteo dentro de un aula, en los que se escuchan varios disparos y gritos.Además, la PNA mostró imágenes del segundo sospechoso, el cual fue detenido por un grupo de vecinos de la zona, según indicó el medio público.En julio de 2022, tres personas murieron, entre ellas una exalcaldesa de un municipio en la isla de Basilan, sureste del país, y dos resultaron heridas durante un tiroteo registrado en la Universidad Ateneo de Manila, por el que una persona fue detenida. 

Una guerra comercial entre la UE y China parece inevitable

Tucídides pensaba que las potencias emergentes tienden a provocar conflictos. Si hubiera sido economista y hubiera observado el auge de las exportaciones chinas hacia Europa, quizá habría previsto una guerra comercial. Muchos analistas comparten hoy esa visión. La cuestión ya no es si Europa levantará … algunos puentes levadizos, sino cuántos y con qué rapidez lo hará, y cómo afrontará las consecuencias.
Lo que está en juego es evidente. Las quiebras empresariales en la Unión Europea han alcanzado niveles no vistos desde 2015, Alemania perdió 143 000 puestos de trabajo en el sector industrial en 2025 y, en gran parte de Europa, el crecimiento es lento y la producción industrial está en retroceso. En Francia y Alemania, los partidos de extrema derecha lideran las encuestas. En una cumbre que se celebrará el 18 de junio, los líderes de la UE debatirán cómo afrontar el desafío que plantea China en un contexto económico mundial cada vez más sombrío.

¿Es realmente China la responsable de los problemas económicos de Europa? En 2025, el déficit comercial de la UE en bienes con China ascendió a unos 1000 millones de euros (1160 millones de dólares) diarios, aproximadamente el doble que antes de la pandemia. Alemania, en particular, ha experimentado un aumento constante de las importaciones procedentes de China y un acusado descenso de sus exportaciones a ese país. Algunos ven en ello indicios de competencia desleal. La OCDE, integrada principalmente por países desarrollados, constató que entre 2005 y 2024 las empresas chinas recibieron entre tres y ocho veces más subvenciones que sus competidoras de los países miembros. Algunas ni siquiera sobrevivirían sin ese apoyo: el 32 % de las empresas industriales chinas registran pérdidas.

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Quienes se muestran escépticos a la hora de responsabilizar a China sostienen que los verdaderos problemas son los elevados costes energéticos en Europa, la lentitud burocrática y la falta de innovación o integración. Peor aún, argumentan que obstaculizar las importaciones de materiales y componentes chinos perjudicaría a las empresas europeas situadas en los eslabones posteriores de la cadena de valor, reduciendo su competitividad en lugar de reforzarla. Además, la lista de sectores considerados «estratégicos» y protegidos ya es extensa.
Francia, anfitriona de una cumbre del G7 el 15 de junio, pone el foco en los desequilibrios macroeconómicos. La moneda china está infravalorada entre un 15 % y un 30 %, lo que abarata sus exportaciones. Sin embargo, la causa más profunda reside en el excedente de ahorro con respecto a la inversión, la otra cara de cualquier superávit exportador, un fenómeno sobre el que el proteccionismo poco puede hacer salvo desviar las exportaciones hacia otros mercados. Curiosamente, este modelo resulta bien conocido para los europeos. Alemania lo perfeccionó durante la década de 2010 y su superávit por cuenta corriente sigue situándose en el 4,5 % del PIB, una cifra comparable a la de China.
Aun así, la UE ha respondido. El 21 de abril autorizó a Lisboa a continuar con un proyecto de tren ligero tras vetar a una empresa contratista china que, según la UE, recibía subvenciones que distorsionaban la libre competencia; la empresa china fue sustituida por otra polaca. Una investigación sobre las subvenciones a los vehículos eléctricos desembocó en la imposición de aranceles en 2024. El 8 de junio se aprobaron también aranceles sobre el acero. El año pasado, además, el bloque prohibió la contratación pública de productos sanitarios procedentes de China en represalia por la exclusión de los productos europeos por parte de Pekín. Y la lista de medidas sigue creciendo.

«Enfrentarse a China va a salir caro»

Para muchos, sin embargo, esto no basta. Se está conformando un consenso en torno a que la amenaza supera los riesgos derivados de posibles represalias. «Enfrentarse a China va a salir caro de cualquier manera, pero cuanto más esperemos, más caro resultará», afirma un representante de la industria alemana. Las medidas de coerción económica adoptadas por China, como su dominio del refinado de tierras raras, han contribuido a aumentar esa percepción.
La primera opción para la UE consiste en utilizar con mayor firmeza las herramientas de defensa comercial existentes. Los instrumentos antisubvenciones y antidumping requieren investigaciones detalladas caso por caso, susceptibles además de ser impugnadas ante los tribunales. Un alto cargo los compara con «utilizar una cucharita para achicar el agua de un barco». La UE estudia aplicarlos a categorías más amplias de productos o incluso invertir la carga de la prueba: si los datos macroeconómicos sugirieran la existencia de subvenciones excesivas, correspondería a las empresas demostrar que no las han recibido. Una segunda posibilidad consiste en desarrollar barreras más sólidas frente a aumentos repentinos de las importaciones. Desde hace tiempo, los altos cargos europeos hablan de crear un «instrumento contra el exceso de capacidad», aplicable cuando un país produzca más de un determinado bien de lo que puede justificarse económicamente. Sin embargo, el concepto resulta difícil de definir y podría acabar siendo inviable. Como alternativa, el bloque podría recurrir con mayor frecuencia a medidas de salvaguardia, similares a las ya aplicadas al acero, aunque estos aranceles deberían aplicarse a todos los países y son de carácter temporal. Por su parte, Sander Tordoir y Brad Setser, en un análisis para el think tank Centre for European Reform, proponen crear una versión europea de la herramienta estadounidense conocida como «Sección 301», que permite imponer aranceles generales para contrarrestar prácticas consideradas perjudiciales para el comercio nacional.
Una tercera opción consistiría en complementar las medidas comerciales defensivas con la política industrial. «La combinación de instrumentos comerciales con políticas de inversión e industriales representa un cambio intelectual significativo», sostiene Shahin Vallée, del Consejo Alemán de Relaciones Exteriores. La UE propuso recientemente condicionar determinadas contrataciones públicas al uso de contenido local, mientras que su paquete de soberanía tecnológica impulsa el fortalecimiento de la cadena europea de suministro de semiconductores. En paralelo, los gobiernos nacionales están incorporando sus propios programas de subvenciones.

El consenso dentro de Europa es frágil

La gran incógnita sigue siendo la respuesta de China: Pekín podría responder con restricciones a las exportaciones que privaran a la industria europea de materiales o componentes esenciales. «China tiene un exceso de confianza, pero eso la convierte en un socio difícil en las negociaciones», sostiene un veterano observador. El país muestra poca paciencia ante las críticas europeas sobre las subvenciones o el exceso de capacidad, que interpreta como una manifestación de debilidad. El 11 de junio, China canceló dos reuniones de alto nivel con la UE. Su enfrentamiento comercial con Estados Unidos parece haber reforzado la confianza de sus dirigentes. Aun así, es probable que opte por respuestas firmes pero adaptadas al contexto europeo, evitando una guerra comercial a gran escala.
El consenso dentro de Europa es frágil y resulta poco probable que se adopten medidas que vayan mucho más allá de ampliar las herramientas existentes y reforzar las políticas de «compre productos europeos». Son pocos quienes creen que el continente esté dispuesto a soportar represalias chinas o a activar su potente instrumento anticoerción como respuesta. Alemania y España desempeñarán un papel decisivo. Alemania, que no ha sido hasta hace poco que ha empezado a endurecer su postura hacia China, teme que las posibles represalias paralicen parte de su industria. España, por su parte, mantiene una posición pragmática: considera que el nuevo orden mundial debe acomodar a una China fuerte y que las medidas solo deberían dirigirse contra prácticas que puedan demostrarse claramente como desleales.
«La prioridad debería ser reducir las dependencias cuanto antes; de lo contrario, las amenazas de recurrir a instrumentos de defensa comercial perderán credibilidad», afirma un alto cargo alemán. Maroš Šefčovič, Comisario de Comercio de la UE, ha propuesto obligar a las empresas a diversificar sus cadenas de suministro, es decir, más allá de China. Los dirigentes chinos se opondrán firmemente a esta idea, según Max Zenglein, del Conference Board, una organización empresarial internacional. Los recientes decretos chinos sobre las cadenas de suministro y las medidas extraterritoriales adoptadas por otros países dejan claro que Pekín pretende mantener al mundo en una posición de dependencia. En materia de política comercial, la UE y China parecen dirigirse hacia una colisión de gran envergadura.

A diez años del Brexit, el Reino Unido vuelve a mirar a Europa

«El pueblo británico ha hablado y la respuesta es: estamos fuera». Esta es la frase que el periodista David Dimbleby pronunció en la BBC en la madrugada del 24 de junio de 2016, una de las noches más trascendentales de la historia política británica … contemporánea. El Reino Unido acababa de votar por abandonar la Unión Europea con un 52% de los sufragios frente al 48% que apostó por permanecer. Diez años después, el país continúa discutiendo qué relación debe mantener con el bloque que decidió abandonar.
La escena resulta especialmente significativa a la luz del balance que el propio Dimbleby ha realizado una década más tarde. En un artículo publicado en ‘The Independent’, el presentador afirma que «han pasado diez años y seguimos esperando» las ventajas económicas y políticas que los partidarios de la salida aseguraban que llegarían tras abandonar la UE.

La reflexión de quien anunció al país el resultado sintetiza buena parte del debate actual. El Brexit se ejecutó formalmente. El Reino Unido abandonó la Unión Europea el 31 de enero de 2020 y culminó su salida efectiva del mercado único y de la unión aduanera el 1 de enero de 2021. Sin embargo, continúa el debate sobre el coste económico, las implicaciones institucionales, la inmigración, la regulación, la cohesión territorial y el lugar que ocupa el Reino Unido en Europa y en el mundo.

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Ivannia Salazar

Pocas cuestiones generan hoy un consenso tan amplio entre los especialistas como la evaluación económica de la salida. El informe ‘Ten Years On: What Next for UK-EU Relations?’ (‘Diez años después: ¿qué es lo próximo en las relaciones entre el Reino Unido y la UE?’), publicado por el ‘think tank’ UK in a Changing Europe (Reino Unido en una Europa en Cambio) con motivo de este décimo aniversario, concluye que existe un amplio consenso entre economistas e investigadores de que el Brexit ha hecho que la economía británica genere menos riqueza de la que habría producido permaneciendo dentro de la UE.
También un estudio elaborado a partir de datos del Banco de Inglaterra estima que el Brexit ha supuesto una pérdida cercana al 6% de la actividad económica británica. El gobernador de la entidad, Andrew Bailey, ha reconocido que «si se reduce el tamaño de los mercados con los que comerciamos, eso tiende a tener un impacto negativo sobre el crecimiento». También la ministra de Economía, Rachel Reeves, ha citado estimaciones que apuntan a un golpe de hasta el 8% sobre el PIB.

Protagonistas de un día histórico: Farage, a favor del Brexit; Cameron, en contra, y votantes a favor de Europa.

(Afp)

Esos datos se encuentran en el centro de la estrategia de ‘reset’ o reinicio de relaciones que el primer ministro Keir Starmer impulsa con Bruselas desde su llegada a Downing Street. El Gobierno aspira a cerrar acuerdos en materia comercial, energética, educativa, cultural y de seguridad que permitan reducir algunas de las fricciones creadas por el Brexit sin cuestionar formalmente la salida.

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No obstante, las estimaciones recogidas por UK in a Changing Europe indican que los beneficios económicos potenciales de ese acercamiento serían modestos. Incluso si todos los acuerdos previstos llegaran a completarse, el incremento del PIB difícilmente superaría el 0,5% a largo plazo.

Las cuatro grandes alternativas

El informe plantea cuatro grandes alternativas para el futuro de la relación bilateral. La primera sería una unión aduanera. La segunda, un modelo similar al suizo. La tercera, el ingreso en el Espacio Económico Europeo, equivalente en la práctica a participar en el mercado único. La cuarta consistiría en volver a formar parte de la Unión Europea.
El balance no es sencillo. Incluso algunos analistas que consideran que el Brexit ha tenido un coste significativo advierten de que la última década ha estado marcada por otros acontecimientos extraordinarios que dificultan aislar con precisión el impacto del divorcio. La pandemia de Covid-19, la crisis energética desencadenada por la invasión rusa de Ucrania y la desaceleración económica global han alterado profundamente las economías occidentales durante los años posteriores al referéndum.
Giles Wilkes, antiguo asesor económico del Gobierno y uno de los autores de la serie ‘Brexit at 10’ (‘Brexit en el 10’) del Institute for Government (Instituto para el Gobierno), sostiene que el análisis debe realizarse con cautela porque «el Brexit está lejos de haber sido el único, o incluso el mayor shock de los últimos diez años».

«El Brexit está lejos de haber sido el único, o incluso el mayor shock de los últimos diez años»

Giles Wilkes
Ex asesor económico del Gobierno

Los defensores de la salida recuerdan además que algunas de las predicciones más alarmistas realizadas durante la campaña de 2016 no llegaron a materializarse. No se produjo una recesión inmediata tras el referéndum, el desempleo continuó descendiendo hasta niveles históricamente bajos antes de la pandemia y la City londinense conservó su posición como gran centro financiero. El propio Bailey ha reconocido que el impacto sobre los servicios financieros fue «mucho menos perjudicial de lo que muchos predijeron en aquel momento», y no se produjo el éxodo masivo que algunos habían anticipado.
Junto a la discusión económica, la inmigración sigue ocupando un lugar central. La promesa de recuperar el control de las fronteras fue uno de los argumentos de la campaña favorable a la salida. Diez años después, los datos muestran una realidad compleja.

Inmigración de países no comunitarios

La inmigración desde la UE se ha desplomado. Los flujos netos han pasado de superar las 200.000 personas anuales antes del referéndum a cifras negativas y sectores como la hostelería, la agricultura o el transporte han perdido buena parte de la mano de obra europea de la que dependían. Al mismo tiempo, se ha producido un aumento de la inmigración procedente de países no comunitarios y el nuevo sistema migratorio de puntos diseñado tras el Brexit facilitó la llegada de trabajadores cualificados en ámbitos como la sanidad o la tecnología.
El Brexit también ha transformado profundamente la política británica. El referéndum provocó la dimisión inmediata de David Cameron, abrió el turbulento mandato de Theresa May, desembocó en las sucesivas crisis parlamentarias de Westminster y terminó impulsando a Boris Johnson al poder con la promesa de «hacer realidad el Brexit».
Desde entonces, el Reino Unido ha tenido seis primeros ministros. El Institute for Government considera que el referéndum inauguró una etapa de inestabilidad política sin precedentes en la historia del país, y las tensiones afectaron igualmente a la arquitectura territorial del Reino Unido. Escocia votó mayoritariamente por permanecer en la UE y el apoyo a la independencia escocesa se ha mantenido desde entonces cerca del 50%.

Escocia votó mayoritariamente por permanecer en la UE y el apoyo a la independencia escocesa se ha mantenido desde entonces cerca del 50%

En Irlanda del Norte, la necesidad de evitar una frontera física con la República de Irlanda condujo a la creación de controles comerciales en el mar de Irlanda, una solución que provocó una profunda crisis política.
El Brexit también alteró las relaciones entre Westminster y los gobiernos descentralizados. El Institute for Government sostiene que la salida de la UE puso a prueba los mecanismos de cooperación territorial creados durante la etapa de la integración europea y generó tensiones inéditas entre Londres, Edimburgo, Cardiff y Belfast.
Y, aunque la llegada de Keir Starmer al poder ha mejorado el tono de las relaciones institucionales, las cuestiones de fondo siguen abiertas. En palabras de la experta en Brexit e investigadora Jill Rutter, «es más fácil elevar la retórica que obtener resultados».

Sobre la política exterior

La política exterior tampoco ha permanecido al margen de las consecuencias del Brexit. Quienes defendían la salida imaginaban un Reino Unido más autónomo, más global y menos condicionado por Bruselas. Sin embargo, la invasión rusa de Ucrania, el ascenso de China, la inestabilidad en Oriente Próximo y las dudas crecientes sobre el compromiso estadounidense con la seguridad europea han empujado a Londres a mantener una cooperación muy estrecha con sus socios continentales.
David Lidington, exministro conservador y antiguo responsable de asuntos europeos, sostiene que la principal pérdida no ha sido tanto «la capacidad de actuar» como «la capacidad de influir». Los ministros británicos ya no participan en las reuniones donde se forman los consensos europeos y el Reino Unido ha dejado de ocupar el papel de puente entre Washington y Bruselas que durante años reivindicó.
Paradójicamente, una de las promesas más repetidas por los partidarios del Brexit, la libertad regulatoria, tampoco ha producido una revolución. El Institute for Government concluye que la divergencia regulatoria respecto a la UE ha sido limitada, y muchas empresas continúan aplicando estándares europeos porque necesitan vender en el mercado comunitario y porque mantener dos sistemas regulatorios distintos resulta costoso e ineficiente. El resultado es que el Reino Unido ha ganado autonomía regulatoria formal, pero en muchos ámbitos continúa alineado con normas sobre cuya elaboración ya no participa.
La cuestión que atraviesa todos estos debates es si el Reino Unido está cambiando de opinión sobre el Brexit. Los datos sugieren que sí.
Según el análisis del reconocido profesor John Curtice, el apoyo a volver a la UE alcanza actualmente niveles récord. El promedio de las encuestas realizadas en 2026 sitúa el respaldo al reingreso en torno al 60%, frente al 40% que optaría por seguir fuera. «Por el momento, al menos, una parte significativa de los votantes ha decidido que estar fuera de la Unión Europea no merece la pena», asegura.

Según las encuestas, el 60% es partidario de volver a la UE y el 40% prefiere seguir fuera

Mientras tanto, Reform UK y el ala euroescéptica conservadora rechazan los intentos de aproximación a la UE, los liberaldemócratas defienden una unión aduanera y algunas figuras laboristas hablan abiertamente de una futura reincorporación al mercado único. El alcalde de Londres, Sadiq Khan, incluso ha pedido que el reingreso en la Unión Europea figure algún día en el programa electoral laborista.

Arabia Saudí, nuestro nuevo mejor amigo

Han tardado en llegar los goles, pero por fin lo han hecho, y a lo grande. El 4-0 de ayer nos permite volver a soñar. Tenemos selección para ser campeones y lo hemos confirmado gracias a Arabia Saudí, de sorprendente actualidad en España.¿Ese país es realmente el origen de las joyas de Zapatero, como difunde su entorno? Si es así, esa confesión (obligada) abre puertas inquietantes más allá del posible delito fiscal y el reproche ético.¿A cambio de qué un presidente recibe como «regalo» más de un millón de euros de otro país?, ¿habrá recibido más dinero de otros países?, ¿ha afectado a la orientación de la política exterior española?Al menos, sabemos que esas joyas por más de un millón de euros no fueron para dejarnos ganar en un Mundial.

«Aquí en el norte de Israel no tenemos vida por los misiles constantes de Hizbolá»

Los cañonazos retumban entre los montes de la Alta Galilea nada más llegar a Tefen, un pequeño polígono industrial a solo nueve kilómetros de la frontera entre Israel y el Líbano. Aunque todo el mundo mira al estrecho de Ormuz como el frente … más importante de la guerra entre Estados Unidos e Irán porque por allí circula el 20% del petróleo que se consume en el planeta, el futuro de su frágil acuerdo de paz pasa por lo que sucede a ambos lados de esta línea divisoria no reconocida oficialmente. De 120 kilómetros de largo, se trata de la denominada Línea Azul, trazada por la ONU tras la retirada israelí del sur del Líbano en el año 2000.
Desde entonces, Hizbolá, la guerrilla chií financiada y armada por Irán, se ha hecho fuerte en dicha zona y amenaza constantemente con sus misiles, cohetes y drones al norte de Israel. Para acabar con ese peligro, el Ejército hebreo ha vuelto a entrar en el Líbano con el fin de eliminar a Hizbolá, pero Irán quiere blindar a su aliado en el proceso de paz que negocia con la Casa Blanca. Haciendo valer su posición de fuerza, el régimen teocrático de Teherán incluso ha anunciado el nuevo cierre de Ormuz para presionar a Trump y que detenga al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en su ofensiva contra Hizbolá en el sur del Líbano. Por ese motivo, el futuro de las conversaciones en Suiza dependerá de lo que ocurra en este convulso frente.

«Aquí, la guerra empezó el 8 de octubre de 2023 (un día después de los salvajes atentados de Hamás que dejaron 1.200 muertos y 250 secuestrados), y no ha parado desde entonces», se lamenta la teniente coronel retirada Sarit Zehavi, fundadora y presidenta del centro de investigación militar Alma, cuya sede está en Tefen. Con sus prismáticos, otea el horizonte y señala los pueblos esparcidos por las colinas, entre los que sobresalen el alminar y la cúpula dorada de una mezquita. En un huerto cercano, entre el marrón de la tierra y el verde de sus cultivos resalta la bandera de colores de los drusos, una comunidad árabe que supone el 1,5% de la población de Israel y profesa una religión propia originada en el islam. «Aquí convivimos judíos, musulmanes, cristianos y drusos y no hay ningún problema», explica Zehavi ante un grupo de medios internacionales, entre ellos ABC, en un viaje organizado por la Asociación de Prensa Europa-Israel (EIPA, en sus siglas en inglés).

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Nathalie Duplan

Conviven, sí. Pero lo cierto es que apenas viven aquí porque, desde el estallido de la guerra de Gaza hace casi tres años, 60.000 personas han sido evacuadas del norte de Israel por seguridad. «Además del número de bajas, aquí en el norte de Israel no tenemos vida», detalla Zehavi, cuya hija «no ha podido asistir a clase desde el 7-O».

«Aquí convivimos judíos, musulmanes, cristianos y drusos y no hay ningún problema. Pero mi hija no ha podido asistir a clase desde el 7-O»

Sarit Zehavi
Presidenta del centro de investigación militar Alma

«Hay un problema enorme con los drones tácticos que lanza Hizbolá, ya que interfieren en la vida cotidiana y la hacen imposible, Especialmente con los drones de fibra óptica, que son más difíciles de interceptar», cuenta Zehavi. Aunque asegura que «hemos conseguido grandes logros contra Hizbolá en los tres últimos años porque el Ejército ha destruido el 80% de sus cohetes», alerta de que «todavía le quedan 15.000 disponibles».
Cuando lanza sus misiles Fateh, que tienen un alcance de hasta 350 kilómetros, y suenan las alarmas aéreas, los vecinos de esta zona solo tienen 15 segundos para ponerse a salvo en un refugio. En otros lugares más alejados de Israel, el tiempo de reacción oscila entre un minuto y un minuto y medio, lo que puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

La frontera entre Israel y el Líbano es una zona de guerra por la ofensiva del Ejército hebreo para destruir las posiciones de Hizbolá. En el pueblo libanés de Taybeh, una bandera gigante israelí cubre un edificio derruido (primera foto). En esta zona, los tanques Merkava atraviesan las ruinas de las aldeas bombardeadas, de donde la población ha huido al norte (segunda foto). En la última imagen, un soldado israelí vigila la línea divisoria..

(AFP)

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Por ese motivo, Sarit Zehavi cree que «Israel no puede renunciar a las zonas que ha tomado en el sur del Líbano, salvo que Hizbolá sea desmantelado». Tal y como recuerda, «teníamos zonas de seguridad allí, pero nos fuimos del Líbano en mayo de 2000, sin concesiones, y Hizbolá ha tomado y militarizado el sur del país para atacar a Israel».

«El Ejército ha destruido el 80% de los cohetes de Hizbolá, pero le quedan 15.000 disponibles»

Sarit Zehavi
Presidenta del centro de investigación militar Alma

En este sentido, avisa de que «los soldados israelíes han encontrado armas en cada casa que han registrado cerca de la frontera del Líbano», y advierte de un riesgo todavía mayor. «En abril de 2023, un vídeo de la propaganda de Hizbolá muestra entrenamientos militares, que además se ven cerca de un puesto de la misión de la ONU (Finul), para llevar a cabo secuestros cerca de la frontera», detalla esta experta en seguridad.
De hecho, sospecha que la matanza perpetrada por Hamás el 7-O en la frontera con Gaza era lo que Irán y Hizbolá querían hacer también en esta región. En su opinión, la prueba de ello es que «hemos encontrado armas escondidas en zulos y en infraestructuras civiles como cementerios, ambulancias e iglesias, además de seis túneles que llevan hasta nuestra frontera y cuyas entradas son todas desde lugares cubiertos, como casas y fábricas, que son difíciles de captar con imágenes por satélite».
Según Zehavi, «en el verano de 2023 hubo reuniones en el Líbano entre Hamás, Hizbolá e Irán para llevar a cabo este ataque, que pretendía una invasión a gran escala desde distintos frentes para tomar Jerusalén. Aunque el plan fracasó en su ejecución, consiguió romper la normalización de relaciones entre Israel y Arabia Saudí e impulsó el programa nuclear de Teherán». A pesar de este peligro, se queja de que «las fuerzas de la ONU han sido incapaces de cumplir su misión» contra Hizbolá.

8.000 exiliados del Líbano

Tras la salida de las tropas hebreas del país del cedro el 23 de mayo de 2000, 8.000 libaneses se exiliaron, la mayoría en Francia y muchos otros en Israel, donde obtuvieron la nacionalidad cuatro años más tarde. Uno de ellos es Jonathan Elkhoury, un joven cristiano cuyo padre había ayudado al Ejército israelí y jamás olvidará aquel día. «Yo era un niño y mi padre había tenido que marcharse primero, pero recuerdo que Hizbolá tomó el sur del Líbano en pocas horas y nos obligaron a asistir a su desfile de la liberación, que en realidad era una ocupación ‘de facto’ porque tomaron las bases militares y se hicieron con el control. Nuestra vida cambió como del día a la noche», cuenta emocionado.
Aunque afirma que «Hizbolá ha controlado la narrativa de la sociedad desde entonces», aprecia cambios en el Líbano porque «la gente se atreve a hablar más» desde la eliminación de su líder, Hasán Nasralá, en septiembre de 2024. Según explica, «en el Líbano es ilegal hablar con un israelí. Pero, recientemente, el ministro de Justicia ha anunciado que no va a perseguir a nadie por eso y hay una creciente presión en la sociedad para abolir dicha normativa. Hay un cambio en los libaneses sobre Israel y Hizbolá. Hasta un joven pidió recientemente en un programa de televisión la apertura de la Embajada de Israel en Beirut, algo impensable antes».

«Cuando Israel dejó el sur del Líbano el 23 de mayo de 2000, Hizbolá tomó el control en pocas horas y nuestra vida cambió como del día a la noche»

Jonathan Elkhoury
Libanés cristiano exiliado en Israel

En su opinión, «mucha gente se ha dado cuenta de que Hizbolá no lucha por el Líbano, sino por Irán. Así quedó claro cuando, después de 15 meses sin responder por los bombardeos hebreos sobre el sur del Líbano, volvió a atacar a Israel en marzo en venganza por la muerte del líder supremo Alí Jamenei». Para él, los últimos misiles que Teherán disparó contra Israel a principios de junio, los primeros desde la tregua acordada en abril, «eran más bien un mensaje al Gobierno libanés, para recordarle que puede decidir sobre el destino de su país». Para Jonathan Elkhoury, que además de cristiano es gay, es imposible vivir hoy en el Líbano de Hizbolá, pero también muy difícil sobrevivir en el Israel al alcance de sus misiles.

«Según donde se ponga, la India puede alterar el equilibrio de fuerzas en el mundo»

Ante la volatilidad de Donald Trump, la Unión Europea se ha visto obligada a buscar nuevos socios comerciales. Ante el recelo con China, la India se ha postulado como un aliado regional con una capacidad de mantener un equilibrio casi inverosímil en sus relaciones con … actores antagonistas. Eva Borreguero, profesora de Ciencia Política en la Universidad de Complutense de Madrid y experta en la geopolítica del Indo-Pacífico, conversa con ABC sobre el papel de la India en el nuevo orden global.
—¿Es la India una potencia emergente o una consolidada?

—Es el país más poblado del planeta, la mayor democracia del mundo… La gran duda es si superará a China y qué nivel tendrá entre las tres primeras potencias mundiales. Pero ya es una potencia mundial global, avalada por los datos.

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Analista político

José Ignacio de la Torre

—¿Qué relación hay ahora mismo entre China y la India y su proyección de ambas hacia el Indo-Pacífico?
—Son los dos países principales de Asia, los más poblados. La segunda y cuarta economía global. Y, de manera natural, son competidores por el liderazgo regional en Asia y el Indo-Pacífico. A su vez, sus alianzas con terceros los imbrican en una rivalidad global. Pero Delhi tiene una gran dependencia económica hacia Pekín. Además, China tiene una ventaja enorme en el Tíbet, que es el acceso y el control del agua de los grandes ríos de Asia meridional y sudoriental: el Brahmaputra, el Indo y el Mekong. El agua es un tema estratégico y parte de una rivalidad fronteriza. Luego, la India está ampliando cada vez más su presencia en el Indo-Pacífico a través de la ampliación de su diplomacia naval y presencia marítima. Se están confluyendo en ámbitos de competencia espacial, marítima y territorial.
—¿Cómo consigue la India articular el multialineamiento en sus relaciones?

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—Uno de los rasgos propios de la India es el saber manejar lo que ellos llaman autonomía estratégica, y lo hacen con una gran habilidad. Pueden mantener alianzas con países antagonistas o excluyentes entre sí, y esto ha sido una habilidad enorme por parte de la India sin generar desconfianza. Es algo inherente a la propia filosofía de pensamiento tradicional indio; entienden que se pueden estar en alianzas con países excluyentes entre sí. También porque la India no tiene un conflicto abierto. Precisamente esa falta de alineamiento completo permite que tenga unas relaciones medias con países tan distintos. No es vista como una potencia de aspiración hegemónica que se pueda alinear claramente en detrimento en concreto con otro país.
—¿Puede mantener esta estrategia a largo plazo?
—Lo van a intentar, porque esta ha sido el continuo histórico de la India desde su independencia. También es una incógnita, porque la India como potencia mundial neutra puede jugar un papel determinante en un conflicto en un sentido o en otro. Navega muy bien por estas aguas de autonomía estratégica, le permite tener múltiples alianzas, disminuir rivalidades. Si en un momento dado cambia de decisión, se lo guardan para ellos.

India. La nueva potencia global

Eva Borreguero Sancho

—Decía que no tiene grandes conflictos, pero en Cachemira hay uno sin resolver.
—Su relación con Islamabad es su asignatura pendiente. En el momento en que China aporta ayuda y aviones a Pakistán, esto se convierte en un foco de preocupación real. En Cachemira confluyen la India, China y Pakistán, y esta región está muy cerca de Delhi; además de que el agua que llega a su país vecino desde el Tíbet pasa por ahí. Debido a estos factores –estratégico, recursos hidráulicos e identitarios– y la convergencia de tres potencias nucleares, es un foco importante de conflicto.
—¿Qué papel puede jugar India en la escena global?
—Puede jugar un papel muy importante como potencia media liberal sumando fuerzas con otras potencias de condiciones similares como son Japón, Corea, la Unión Europea… Desde su neutralidad, puede alterar el equilibrio de fuerzas según donde se ponga. El propio tratado de libre comercio con la Unión Europea, de repente, nos da un mercado de 2.000 millones de consumidores. Por su peso demográfico, económico, su capacidad de generar conocimiento, nuevas tecnologías, etc.
—¿Y con España?
—En el ámbito comercial es fundamental toda la industria de agroalimentación, por ejemplo. España puede vender aceite de oliva, alimentos, transferencia de conocimiento en temas de turismo, arquitectura… Luego, la India tiene un gran potencial en todo el ámbito de las tecnologías, la inteligencia artificial. La India es un país de ingenieros, su economía actual se ha desarrollado a través de las nuevas tecnologías, ahí hay un gran potencial.
—¿Se puede erigir la India como portavoz del Sur Global, como pretende?
—Primero, no sé si hay un Sur Global cohesionado. A partir de ahí lo que sí que hay es una aspiración, porque hay varios planos de de colaboración y competencia. Se puede ver en los BRICS. La India forma parte de ellos, pero está con China cuando tienen esta relación. Pero la India tiene unas credenciales muy buenas: es un país con pasado colonial. Además, ha tenido un desarrollo en los últimos veinte años muy rápido en nuevas tecnologías. Y por su neutralidad, su defensa de valores liberales, de la democracia, aunque no está libre de tensiones, pero no obstante es una una gran democracia; le concede una serie de ventajas frente a otros competidores como Rusia, China o Brasil.
—Hay voces dentro y fuera del país que critican a Modi precisamente por su deriva más autoritaria, que erosiona por ende la democracia. ¿Qué le parece?
—Ha habido efectivamente una erosión de la democracia en libertad de expresión, en prensa, en mayores tensiones con las minorías, también una mayor reafirmación de la identidad hindú en respuesta a la demanda de la población. Y al mismo tiempo ha llevado un desarrollo económico importante.
—¿Y cómo se alinea eso entonces con la Unión Europea?
—Se alinea porque la India sigue siendo una democracia. Es decir, que tiene estas tensiones, tiene estas derivas, pero es una democracia. Y lo que explica la India es que no hay un único modelo de democracia, hay que tener en cuenta las culturas propias y sus necesidades, mientras haya elecciones que se respeten. También está el añadido de que, por ser un mercado de 1.450 millones de personas, posee una serie de ventajas que tienen mucho peso. En la India hay esa deriva, pero aún es una democracia, eso no hay que olvidarlo.