«La moderación ahora es una locura, hay que sacar a Trump de la presidencia»
El activista anti-Trump Carlos Álvarez-Aranyos defiende que hay que pasar a la acción contra el presidente de EE.UU. y sus políticas. Él mismo cumple con lo que dice. Este periódico conoció a Álvarez-Aranyos, que lidera la organización American Opposition, el pasado … enero en una protesta en Mineápolis, entre el gusto picante del gas pimienta. El activista había acudido hasta la ciudad de Minnesota para sumarse a las presiones para acabar con el despliegue masivo de agentes de la policía de inmigración y aduanas (ICE, en sus siglas en inglés). Junto a otros manifestantes, acudió a una especie de cacerolada en el hotel a las afueras de Mineápolis donde se creía que se alojaba el comandante de ese despliegue federal –el temido Greg Bovino– y otros agentes.
«Yo fui uno de los fundadores de ‘No Kings’», dijo antes de que el dispositivo policial declarara esa protesta como ilegal, ahuyentara a los congregados con cargas y detenciones y aplazara la conversación. ‘No Kings’ (‘Reyes no’) es la movilización contra Trump más exitosa desde la vuelta del multimillonario neoyorquino al poder en enero del año pasado. Han sido dos convocatorias hasta ahora, que han sacado a millones de personas a las calles de EE.UU. contra el giro autoritario del segundo mandato de Trump, sus amenazas a la separación de poderes y su ambición de expandir los poderes presidenciales.
La primera fue el pasado junio, como respuesta al desfile militar que Trump organizó para celebrar el 250 aniversario de la creación del Ejército de tierra. Este tipo de desfiles no están en la tradición institucional de EE.UU. y el hecho de que coincidiera con la fecha de nacimiento del propio Trump fue entendido como un gesto simbólico de las intenciones del presidente. Cuatro meses después, el 18 de octubre, la segunda convocatoria sacó a siete millones de personas a las calles en todo el país.
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Enric Bonet
Este sábado hay una tercera convocatoria de ‘No Kings’, con cerca de 3.000 protestas organizadas en los cincuenta estados. Ocurre en medio de la guerra de Irán, con sus efectos económicos ya presentes en los bolsillos de los estadounidenses, y en la resaca de las tensiones migratorias en Mineápolis y otras ciudades controladas por los demócratas.
«Lo que empezó como un día de desafío se ha convertido en una resistencia nacional y sostenida a la tiranía», dicen los organizadores de ‘No Kings’ en su web. «El presidente cree que su poder es absoluto. Pero en EE.UU. no tenemos reyes y no retrocederemos ante el caos, la corrupción y la crueldad».
Pacíficas y transversales
Estas movilizaciones se han caracterizado por sus esfuerzos en que sean pacíficas y transversales, aunque las organizaciones que participan son en su gran mayoría izquierdistas. Tampoco tienen objetivos específicos, más allá de sumar descontento y oposición a Trump. Pese a que muchos de los líderes y organizaciones que la secundan –como Álvarez-Aranyos– creen que «el fascismo ya está aquí».
Es algo que no convence a Álvarez-Aranyos. «Desde que Trump regresó al poder y firmó la primera cascada de órdenes ejecutivas yo ya me di cuenta de qué persona iba a ser en la Casa Blanca», cuenta ahora en una entrevista telefónica desde Colorado, donde participará en una protesta. «El marco había cambiado y había que batallar desde la calle, porque el problema institucional es muy serio».
Álvarez-Aranyos, de origen dominicano y que tuvo cargos en la Administración Obama y en la organización Protect Democracy, creó American Opposition y empezó a convocar movilizaciones nacionales a las que se sumaron otras organizaciones y que fueron el germen de ‘No Kings’, en la que participó en su fundación. Él participará este sábado, pero considera que es necesaria una postura más «agresiva» que solo salir a la calle y expresar descontento.
«La reacción nuestra tiene que estar a la altura de los crímenes que se están cometiendo», dice en referencia a las políticas de Trump, desde su mano dura migratoria al intervencionismo en el exterior, de Venezuela a Irán. «Tenemos que estar a la altura de la severidad de lo que está pasando».
«La reacción nuestra tiene que estar a la altura de los crímenes que se están cometiendo, de la severidad de lo que está pasando»
Carlos Álvarez-Aranyos
Fundador de ‘No Kings’
En este último año, Álvarez-Aranyos ha optado por esa agresividad que predica en la oposición a Trump. Emprendió un boicot a Tesla, la compañía de coches eléctricos de Elon Musk, mano derecha de Trump en los primeros compases del mandato, que le valió que el multimillonario de origen sudafricano le calificara de «malvado». En el último Acción de Gracias, promovió un boicot a las tradicionales compras de ‘Black Friday’ como protesta. Ha organizado movilizaciones en centros de detención de ICE. Y, de forma más reciente, una protesta delante de Mar-a-Lago, la residencia de Trump en la costa de Florida, con la presencia de miembros armados del Partido Revolucionario de las Panteras Negras, un grupo marxista-leninista heredero de los Panteras Negras radicales de la década de 1960.
Estas iniciativas van contra la moderación en el tono que busca ‘No Kings’ y se enmarca dentro del debate que divide siempre a los demócratas y sus aledaños: ¿es más efectiva una transversalidad moderada o una movilización izquierdista?. Los últimos éxitos electorales de los demócratas desde el pasado otoño –como los cargos a gobernador en Virginia y Nueva Jersey o la captura sorprendente del escaño estatal en el distrito en el que está Mar-a-Lago– indican que la primera opción acarrea más poder político.
Pero Álvarez-Aranyos dice que no le preocupa que su agresividad asuste a los moderados. «Para mí, buscar la moderación en un momento de urgencia como este es una locura, honestamente», responde. «Nosotros tenemos que luchar por sacar a Donald Trump de la presidencia desde ya». Su objetivo último es promover un clima político y social que favorezca el ‘impeachment’ o juicio político del presidente. Una estrategia que fracasó en dos ocasiones en su primer mandato y a la que se anticipa un éxito igual de improbable.

