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La Policía de Nueva York investiga la misteriosa muerte de una bebé de 16 meses en un hotel de Manhattan

La Policía de Nueva York está investigando de la muerte de una bebé de 16 meses cuyo cuerpo sin vida fue encontrado en un hotel del Upper West Side de Manhattan.Los hechos ocurrieron en el hotel Belnord. Los agentes descubrieron el cuerpo de la bebé alrededor de las 12:50 del mediodía del miércoles, sin que hubiera señales visibles de traumatismos. El médico forense aún está investigando la causa de la muerte.El Belnord se utiliza como hotel-refugio, y los residentes declararon al periódico The New York Post que la bebé y su madre llevaban viviendo en el hotel unos siete meses, y que, al parecer, la madre tenía problemas de drogadicción.»La noche anterior, la oíamos gritar en su habitación: ‘¡Cállate la puta boca! ¡Cállate la puta boca! ¡Cállate la puta boca!’. Debían ser como las 11 o las 12 de la noche. Y al día siguiente, nos enteramos de que el bebé había llegado muerto», dijo una vecina al Post, que prefirió no revelar su nombre.La vecina se quejó en numerosas ocasiones al personal de seguridad y alegó que el personal del albergue y los trabajadores sociales no intervinieron a pesar de haber presenciado su comportamiento peligroso y el de otros residentes.El hotel, ubicado en la esquina de Amsterdam Avenue y la calle 88, ha sido empleado como uno de los refugios de emergencia para inmigrantes de la ciudad, destinado a familias con niños, desde el año 2023.

Los europeos deberían aprender a apreciar el aire acondicionado

Los estadounidenses y los europeos discrepan abiertamente en muchos asuntos, desde la política sanitaria hasta la regulación sobre llevar armas. Sin embargo, cada verano aflora una diferencia más sutil cuando visitan sus respectivos continentes. Los europeos que viajan a Estados Unidos se quejan de que … las tiendas y los restaurantes mantienen el aire acondicionado tan fuerte que hay que llevar chaqueta; al salir a la calle, las gafas se empañan de inmediato. Los estadounidenses que pasan sus vacaciones en Europa esperan encontrar un ambiente fresco y cómodo, pero se irritan al descubrir que muchos edificios del Viejo Mundo los obligan a sudar y resignarse.
Esta diferencia tiene su origen tanto en el clima como en la cultura. Mucho antes de que General Electric comenzara a refrigerar edificios mediante la circulación de sustancias químicas, el sur de Europa ya estaba adaptado para soportar el calor. En las viviendas tradicionales, la pintura blanca y los patios con sombra ayudan a mantener el fresco. Por las mañanas se abren de par en par las ventanas para ventilar las habitaciones. Las persianas y contraventanas protegen del sol del mediodía y la siesta permite evitar las horas en las que, de todos modos, hace demasiado calor para hacer gran cosa. Los europeos del sur consideran que los estadounidenses, tan acostumbrados a las comodidades, no saben afrontar el calor de forma natural. El norte de Europa, por su parte, se libra en gran medida de este problema: los días de junio pueden ser lo bastante frescos como para justificar un jersey escandinavo de punto. Los protestantes del norte, de carácter austero, consideran que comprar un aparato de aire acondicionado para los pocos días de calor extremo del año constituye un costoso pecado medioambiental.

Hoy en día, el cambio climático está poniendo a prueba esas actitudes. Europa se prepara para un verano abrasador, en parte debido al fenómeno meteorológico de El Niño. En las circunstancias actuales, el calor contribuye a unas 175 000 muertes al año en el continente, según calcula la ONU. Sin embargo, muchos europeos, convencidos de que los estilos de vida propios del mundo desarrollado son en gran medida responsables del calentamiento global, pueden sentir remordimientos por las emisiones de carbono derivadas de instalar un sistema de aire acondicionado en sus hogares o sencillamente de utilizarlo, pero no tienen por qué sentirse culpables: el espectacular desarrollo de las energías renovables en las zonas más cálidas de Europa hace que bajar la temperatura con moderación apenas contribuya a derretir los glaciares.

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Tomemos como ejemplo España, donde la capacidad solar se ha multiplicado casi por diez durante la última década. Los lectores que estén sudando la gota gorda en Sevilla pueden visitar app.electricitymaps.com para quedarse tranquilos: el 10 de junio, un kilovatio-hora de electricidad española generó tan solo 86 gramos de CO₂ equivalente. En el estado estadounidense de Georgia, la cifra fue de 442 gramos. En un día soleado de verano, hacia el mediodía, solo alrededor del 10 % de la electricidad española procede de combustibles fósiles; aproximadamente la mitad proviene de la energía solar. Portugal presenta cifras similares y Francia incluso mejores gracias a sus numerosas centrales nucleares. Italia va a la zaga, ya que obtiene entre el 30 % y el 40 % de su electricidad del gas. Aun así, sus 224 gramos de CO₂ por kilovatio-hora siguen siendo una cifra muy favorable desde el punto de vista medioambiental en comparación con gran parte de Estados Unidos.
No toda Europa puede darse por satisfecha. Polonia sigue dependiendo en gran medida del carbón, lo que hace que su mix energético sea casi tan contaminante como el de Estados Unidos. La precipitada decisión de Alemania, en 2011, de abandonar la energía nuclear la dejó dependiente del carbón y del gas, lo que se traduce en unas emisiones de CO₂ por kilovatio-hora tres veces superiores a las de España. El Reino Unido, según las condiciones meteorológicas, se sitúa entre Italia y la Península Ibérica. También existen casos positivos inesperados, como Albania, que en ocasiones obtiene el 100 % de su electricidad de centrales hidroeléctricas. Letonia, por su parte, es el país más ecológico de los Estados bálticos, gracias a una producción de energía solar mayor de la que cabría esperar.

Las viviendas europeas son más pequeñas que las estadounidenses y consumen una tercera parte de la electricidad

Al margen de las consideraciones climáticas, muchos europeos se preocupan por el coste que supondrá un mayor uso del aire acondicionado. Los estadounidenses son, aproximadamente, un tercio más ricos que los europeos y, además, la electricidad doméstica les cuesta alrededor de la mitad. Incluso las familias europeas de clase media temen un repunte repentino de los precios de la energía provocado por una crisis geopolítica inesperada, como podría ser una guerra en Irán.
Sin embargo, las viviendas europeas son más pequeñas que las estadounidenses y consumen, de media, en torno a una tercera parte de la electricidad. Además, el auge de la energía solar hace que la electricidad no solo sea más limpia, sino también más barata durante las tardes calurosas y soleadas. Programar el lavavajillas para que funcione por la noche —cuando los precios suelen alcanzar su máximo en torno a las 21:00 horas— puede liberar parte del presupuesto para refrescar la vivienda antes de las horas de sueño. Los contadores inteligentes facilitan este tipo de desplazamiento del consumo. Además, los gobiernos más previsores ofrecen ayudas para mejorar la eficiencia energética de las viviendas antiguas, inversiones que pueden amortizarse por sí solas —siempre que no se repita el error del programa italiano «Superbonus»: no comprobar que las reformas llegan realmente a ejecutarse—.
La guerra en Irán ha disparado los precios de los combustibles fósiles, pero en algunas partes de Europa —especialmente, en Francia y España— las facturas de la electricidad han aumentado mucho menos, lo cual pone de manifiesto la eficacia de determinadas políticas. Tras la guerra de Ucrania, muchos países europeos no solo redujeron drásticamente su consumo de gas ruso, sino también su dependencia del gas en general. Los países que han avanzado más rápidamente en la descarbonización son los que han obtenido mayores beneficios. Quizá los votantes deberían plantearse el gesto revolucionario de recompensar a los políticos que tomaron las decisiones acertadas. Probablemente sean ellos quienes estén en mejores condiciones de impulsar la enorme expansión de la capacidad energética que Europa necesita de cara al futuro.

Una constatación escalofriante

Sin duda, Europa se enfrenta a una crisis energética y debe electrificar su industria para competir con China y ampliar sus centros de datos —que palidecen en comparación con los estadounidenses—, so pena de que la revolución de la inteligencia artificial la convierta en un vasallo tecnológico. Eso exige unos mercados eléctricos mejor interconectados, por lo que Francia debería permitir que sus reactores nucleares compitieran con los parques solares españoles. También exige acelerar el despliegue de sistemas de almacenamiento en baterías, modernizar las redes eléctricas e incorporar una cantidad mucho mayor de energía renovable. En esa ecuación, un ligero aumento del uso doméstico del aire acondicionado no es más que un error de redondeo.
Para los políticos ecologistas, cuyo apoyo electoral se ha resentido en los últimos años, un llamamiento a relajarse delante del aire acondicionado puede sonar a rendición. Sin embargo, ese es precisamente el planteamiento que convendría invertir: que la electricidad europea sea hoy menos perjudicial para el planeta y, además, más barata es porque los gobiernos comprometidos con la lucha contra el cambio climático han impulsado el abandono de los combustibles fósiles. A medida que el mundo se calienta, Europa ve sus termómetros elevarse más rápidamente que cualquier otra región. Tanto los europeos con menos recursos como los más acomodados utilizarán cada vez más el aire acondicionado, tanto para hacer su vida más cómoda como, en situaciones extremas, para salvarla. Quienes prefieran soportar el verano sin aire acondicionado son libres de hacerlo, pero el objetivo debería ser garantizar que un aire acondicionado limpio y asequible esté al alcance de todo el mundo.

Al menos dos muertos y cuatro heridos en un tiroteo durante un festival callejero en Toronto

Al menos dos fallecidos y cuatro heridos por heridas con arma de fuego tras el tiroteo que ha ocurrido en un festival de salsa callejero de Toronto (Canadá), según han comunicado los agentes de la policía local, quienes trabajan en el lugar para esclarecer los hechos mientras el autor permanece huido. Es el mayor festival de música y baile latino de la ciudad.El aviso de la presencia de un presunto tirador a los servicios de emergencias se recibió cerca de las 20.12 horas (2.12 hora peninsular) del pasado sábado. El hombre se encontraba en la avenida St. Clair de la ciudad donde en ese momento tenía lugar el evento.A su llegada, los agentes localizaron a seis personas con impactos de bala. Dos de las víctimas fueron declaradas fallecidas en el lugar, mientras que las otras cuatro fueron encontradas con heridas de diversa consideración.La Policía ha asegurado la zona y ha pedido a la población que evite acercarse al área del incidente debido al amplio despliegue policial que continúa operativo mientras avanzan las investigaciones. Asimismo, han señalado que, por el momento no se ha detenido a ningún sospechoso y que continúan las labores para identificar y localizar al autor o autores del ataque.Tras conocer lo sucedido, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, ha condenado los hechos y ha transmitido sus condolencias a los familiares y allegados de las víctimas, así como su gratitud a los agentes de Policía y «otros primeros respondedores», que con su «valentía y acción rápida evitaron una tragedia mayor».»Estoy horrorizado por el tiroteo que ha matado a dos personas en el Festival Salsa en St. Clair en Toronto. Mis oraciones están con las familias que lloran a sus seres queridos, aquellos que están en estado crítico y todos los que han sido afectados por este evento horrendo (…). La policía tiene mi pleno apoyo mientras trabajan para capturar a los perpetradores y llevarlos ante la justicia», ha escrito el mandatario en una publicación compartida en redes sociales.

Un verano caluroso y mortal en Europa: Alemania cifra en 5.000 las muertes por calor, Francia en más de 2.000 y Bélgica en 1.700

Europa se calienta «a un ritmo superior al doble de la media mundial». Lo asegura la Organización Mundial de la Salud (OMS), que explica que la anormal subida de las temperaturas causadas por la crisis climática se está notando más en algunas regiones del mundo. La Europa mediterránea (Grecia, Italia, Portugal y España) está acostumbrada, pero no así los países de la Europa central y hasta la isla de Gran Bretaña. Este enorme calor está costando miles de vidas.Países como Alemania, Francia, Bélgica, Países Bajos o Reino Unido iniciaron el verano de 2026 con una ola de calor asfixiante. Las anormalmente altas temperaturas han dejado expuesta la falta de infraestructuras y de servicios públicos para afrontar temperaturas de 40°C o más, además de noches tropicales que rozan los 30°C.Los científicos han demostrado que las olas de calor recurrentes son un claro indicador del calentamiento global, causado principalmente por la quema de carbón, petróleo y gas. Y así, las olas de calor están aumentando en duración, frecuencia e intensidad en el Viejo Continente y eso incrementa las tasas de mortalidad. Según estimaciones de la OMS, más de 200.000 personas murieron a causa del calor en Europa en los últimos cuatro años.En conjunto del continente europeo, junio de 2026 fue el segundo más cálido desde que existen registros, según el Servicio de Cambio Climático Copernicus. Fue un «domo de calor», un sistema de alta presión que mantuvo temperaturas excepcionalmente elevadas durante varios días. En Europa, la temperatura promedio fue de 19,14°C, convirtiéndose en el segundo junio más cálido de la historia de la región, solo por detrás del registrado en 2019.Pero la Europa occidental rompió todos los récords. Alcanzó una temperatura media de 20,74°C, lo que representa 3,05°C más que el promedio climático del periodo 1991-2020. Samantha Burgess, responsable estratégica del clima del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo, aseguró que estos registros evidencian el continuo calentamiento del sistema climático.Burgess advirtió que este tipo de eventos representa riesgos para las personas, los ecosistemas y la infraestructura. La intensa ola de calor provocó temperaturas sin precedentes en varios países europeos y generó graves impactos sobre la salud pública. Está siendo en Europa un verano caluroso y mortal. Este miércoles, Barcelona registró la temperatura más alta de su historia.España: la segunda ola de calor deja 463 muertesLa segunda ola de calor, que comenzó el pasado domingo y finalizó este jueves, provocó 463 muertes atribuibles a causas relacionadas con las altas temperaturas, una cifra que supera los fallecimientos del primer episodio de estas características de finales de junio. El sistema español de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo) estima que sólo en los dos últimos días han fallecido 261 personas.Son datos preliminares y habrá que esperar una semana para que sean más estables. En este sentido, los fallecimientos atribuibles a causas relacionadas con altas temperatura en la primera ola de calor, del 21 al 25 de junio, sumaron finalmente 333 muertes. Es una proyección estadísticaEl sistema MoMo no es un registro de muertes reales. Desarrollado por la Unidad de Vigilancia de la Mortalidad diaria del Centro Nacional de Epidemiología (CNE), lo que hace es una proyección estadística cruzando las temperaturas y la mortalidad diaria observada con la esperada para ese periodo de tiempo (‘sobremortalidad’).Alemania, más de 4.000 muertos en una semanaAlemania vivió esa inusual ola de calor de finales de junio y en alguba medida esta semana. Se alcanzaron temperaturas récord de 41,7°C. El servicio meteorológico alemán, Deutscher Wetterdienst, habla de «una ola de calor para los libros de historia». Las altas temperaturas causaron en junio la muerte de más de 4.300 personas.Esa cifa es la que aporta el informe semanal sobre la mortalidad relacionada con el calor del Instituto Robert Koch (RKI) de virología, publicado este jueves. El RKI señala que mientras que en la semana del 15 al 21 de junio el número de muertes atribuidas al calor se situaba en 810, entre el 22 y el 28 se elevaron a 4.310, la mayoría de personas mayores. De esos 4.310 fallecidos, 260 eran menores de 65 años; 470 tenían entre 65 y 74 años; 1.130, entre 75 y 84 años; y 2.450 eran mayores de 85 años.Los decesos acumulados entre la semana 15 del año (del 6 al 12 de abril) y la semana 26 (del 22 al 28 de junio) ascendieron a 5.120. Pero las consecuencias del calor extremo de finales de junio podrían ser incluso mayores de las que apunta este modelo estadístico.La Oficina Federal de Estadística (Destatis) estima el exceso de muertes en 6.800 casos. Según sus datos, en la semana del 22 al 28 de junio, marcada por la ola de calor, el número de fallecimientos fue un 30% superior al promedio de años anteriores.En la mayoría de los casos es la combinación de la exposición al calor y de enfermedades preexistentes lo que provoca la muerte. De hecho, en esos casos el calor no suele figurar en el certificado de defunción como causa subyacente de la muerte.Francia, 2.000 fallecidos másEl Ministerio de Salud francés informó de unas 2.025 muertes por encima de lo esperado para la última semana de junio. Eso representa un aumento del 29,1% respecto de los niveles habituales. Según Météo-France, la tercera ola de calor que sufre el país en menos de dos meses se extenderá al menos hasta el 14 de julio. Además, 90 personas han fallecido ahogadas.Los datos de Francia muestran un fuerte aumento de las muertes ocurridas en los hogares. Entre el 22 y el 28 de junio crecieron más de un 90% en comparación con la semana anterior. También se registraron incrementos en residencias para adultos mayores y centros de salud.La mayoría de las víctimas tenía más de 65 años. Sin embargo, las autoridades también detectaron un incremento significativo de la mortalidad entre personas de entre 45 y 64 años, una franja que habitualmente no concentra la mayor cantidad de decesos durante estos episodios.El primer ministro Sébastien Lecornu presidió este viernes una reunión especial de emergencia para tratar los riesgos asociados con la continua ola de calor en el país. Sólo el miércoles, según el ministro del Interior francés, Laurent Nuñez, se registraron en toda Francia más de 300 incendios. La agencia meteorológica francesa describe la presente situación como «excepcional» e «histórica».Francia no está preparada para tanto calorEl Consejo Superior del Clima de Francia asegura que el país «no está lista» para las peligrosas consecuencias del cambio climático. Según este organismo independiente responsable de evaluar la acción climática del gobierno, las políticas actuales eran “insuficientes” para evitar un fuerte aumento en el riesgo. Por eso, instan a los responsables políticos a mejorar el parque de viviendas y hacer que la creación de espacios verdes sombreados sea una parte integral de la regeneración urbana. En hospitales, hogares de cuidado y escuelas, recomiendan instalar persianas, estructuras de sombra, ventiladores de techo, sistemas de refrigeración y unidades fijas de aire acondicionado.Bélgica, 1.700 muertes adicionalesEl Ministerio de Salud belga notificó 1.222 muertes adicionales entre el 18 y el 29 de junio, un incremento cercano al 39% sobre la mortalidad esperada. La cifra se elevaría hasta 1.747 muertes adicionales entre el 18 de junio y el 1 de julio, según el instituto de salud pública Sciensano, lo que representa un exceso de mortalidad del 47%.Bélgica vive el mayor exceso de mortalidad registrado desde que se iniciaron los registros en el año 2000. Las autoridades calificaron la situación como «sin precedentes» para el país. El momento más crítico se produjo el 26 de junio, cuando gran parte del territorio permaneció bajo alertas naranja y roja por calor extremo. Como consecuencia se tuvieron que suspender numerosos eventos.Aunque el país no batió oficialmente sus récords de temperatura para junio, las lecturas alcanzaron los 35°C en Bruselas durante varios días consecutivos y subieron localmente hasta situarse entre los 38°C y los 40°C. Además, hubo noches excepcionalmente cálidas que dificultaron el alivio térmico. Se prevé una nueva ola de calor en los próximos días, con máximas que podrían superar los 30°C durante cinco días consecutivos a partir del sábado.Países Bajos, 480 fallecimientosLas autoridades neerlandesas estimaron que la ola de calor provocó alrededor de 480 muertes adicionales. Las regiones del sur y del este de Países Bajos fueron las más afectadas, ya que allí se registraron las temperaturas más elevadas. La mayoría de los fallecimientos correspondió a personas mayores.¿Qué le sucede al cuerpo humano con el calor?Cuando la temperatura exterior alcanza los 23°C, el cuerpo comienza a activar mecanismos para regular su temperatura. Los vasos sanguíneos se dilatan, permitiendo que el cuerpo libere calor. La sudoración proporciona un enfriamiento adicional. En conjunto, estos procesos ayudan a mantener estable la temperatura corporal central, explica a ‘DW’ Claudia Traidl-Hoffmann, directora del Instituto de Medicina Ambiental de la Universidad de Augsburgo, donde trata a pacientes con enfermedades relacionadas con el medio ambiente. Si estos mecanismos no funcionan correctamente o fallan por completo, el cuerpo pierde el control, en todos los niveles. Las consecuencias pueden ir desde enfermedades cardiovasculares y accidentes cerebrovasculares hasta insuficiencia multiorgánica. Esta última ocurre cuando el cuerpo ya no puede mantener una temperatura central estable.Reino Unido, batiendo récordsLa gran isla del norte de Europa atraviesa su tercera ola de calor del año, tras las de mayo y junio, con temperaturas previstas de hasta 36°C en algunos puntos de Inglaterra. El pasado mes de junio fue el más cálido registrado en Inglaterra y el segundo más cálido en el Reino Unido en su conjunto, según datos provisionales de la Oficina Meteorológica del país.El viernes 26 de junio, en Lingwood (Norfolk) se alcanzaron los 37,7°C, la temperatura más alta jamás registrada en junio en Gran Bretaña. En Cardiff, las temperaturas no cayeron por debajo de los 23,5°C en la noche del miércoles 24 de junio. Fue la noche de junio más cálida jamás registrada en todo el Reino Unido.Todavía no hay una cifra definitiva, pero especialistas estiman que el número de muertos por culpa del calor podría ascender a cientos o incluso miles de casos. Según la Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido, entre 2020 y 2024, hubo más de 10.000 muertes relacionadas con olas de calor.Las autoridades sanitarias piden tomar precauciones ante los riesgos para la salud. Cuenta The Guardian que las olas de calor en Inglaterra han dejado a dos de cada tres personas luchando por dormir por la noche. Casi la mitad de las personas pierden al menos tres horas de sueño cada noche. Según una investigación de la End Fuel Poverty Coalition publicada esta semana, más de 15 millones de personas experimentaron problemas de salud durante las recientes olas de calor.La investigación mostró que el 28% de los adultos en el Reino Unido decían sentirse mal debido al calor extremo. Además, el 47% de los encuestados con dificultades financieras o circunstancias muy difíciles y el 44% de las personas con discapacidad dijeron que experimentaron problemas de salud debido a las altas temperaturas.

La Casa Blanca llama a declarar a periodistas de 'The New York Times' por informar de la falta de seguridad en un Air Force One

El diario estadounidense The New York Times ha denunciado que la Casa Blanca ha llamado a declarar a cuatro de sus periodistas por informar sobre problemas de seguridad en el Air Force One que regalaron las autoridades de Catar al presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El medio ha condenado los hechos como un atentado contra la libertad de prensa.Las citaciones buscan la comparecencia de los reporteros Julian E. Barnes, Eric Lipton, Tyler Pager y Eric Schmitt ante el gran jurado de un tribunal de Manhattan el próximo miércoles.Todos ellos informaron de que el servicio de protección presidencial, el Servicio Secreto, recomendó a Trump que abandonara la cumbre de la OTAN de esta semana en Ankara (Turquía) en el antiguo Air Force One porque el nuevo avión carecía de medidas de seguridad avanzadas para protegerse de posibles ataques con misiles.Las citaciones sólo piden que los periodistas testifiquen «con respecto a una presunta violación de la ley penal federal» y han sido emitidas por Jay Clayton, el fiscal federal en Manhattan, nominado recientemente por Trump para desempeñarse como director de Inteligencia Nacional.El medio confirma que, antes de la publicación del artículo, «altos cargos» de la Oficina Federal de Investigación (FBI) presionaron los responsables del periódico para impedir que la noticia viera la luz por «motivos de seguridad nacional».Para el principal asesor legal del periódico, David McCraw, la entrega de las citaciones en mano y en los domicilios de los reporteros «deberían remover la conciencia de cualquier estadounidense que crea en la Constitución y en la libertad de prensa que ésta protege».

Los recortes de ayuda humanitaria agravan la hambruna en Somalia y ponen en riesgo a dos millones de niños

Un reciente informe de Naciones Unidas alerta del riesgo de hambruna en Somalia por primera vez desde 2022. Al mismo tiempo, informa de que Unicef se ha visto obligada a clausurar más de 600 centros de salud y nutrición en el país africano por … la reducción de financiación para la ayuda humanitaria.
Esta contradicción actual dificulta aún más la situación de la población somalí, que ya era crítica. La sequía prolongada y la amenaza constante de los conflictos internos, que han provocado desplazamientos masivos, está deteriorando sus condiciones de vida. Además, debido al conflicto en Oriente Próximo, han aumentado los precios de los alimentos y del combustible y se han interrumpido cadenas de suministro esenciales en la región.

Los ciudadanos de amplios territorios del país requieren asistencia humanitaria urgente para cubrir sus necesidades básicas como agua, comida o medicamentos. Sin embargo, cuando la población necesita más ayuda, las organizaciones no pueden ofrecérsela. Unicef señala que el 90% de los somalíes reciben poca o ninguna asistencia humanitaria.

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Enrique Serbeto

Lorena Cobas, responsable de emergencias y acción humanitaria de Unicef España, explica que «al haber menos financiación, se deben tomar decisiones más duras, como el cierre de los centros de ayuda somalíes». Añade que deben «elegir entre una acción u otra que sea de supervivencia inmediata». Estas decisiones se traducen en miles de personas a las que no se les puede prestar el apoyo que necesitan.
En el caso somalí, afecta especialmente a los más pequeños. Se calcula que 460.000 niños dependen de los servicios retirados para poder obtener alimentación y asistencia básica. En estas instalaciones se les proporciona alimento terapéutico, una pasta rica en nutrientes, que «salva la vida de niños con desnutrición», afirman desde la organización humanitaria. Según sus datos, 1,9 millones de niños somalíes padecen malnutrición, de los cuales cerca de medio millón están en una situación de inseguridad alimentaria severa. Como consecuencia, tienen 12 veces más riesgo de muerte que los menores con una alimentación adecuada.
Estos niños también se enfrentan al riesgo de contagiarse de las numerosas enfermedades que asuelan el país. La falta de control de los brotes y las condiciones de salud ya críticas aumentan la tasa de mortalidad. Los casos de sarampión se han duplicado entre enero y marzo de este año, en comparación con el primer trimestre del 2025. En estos centros cerrados en Somalia se ofrecía atención sanitaria y vacunación para los menores, que ahora también ha sido interrumpida.

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La alternativa de estos niños para continuar con la asistencia es acudir a otras sedes cercanas. Unicef dispone de otros centros en el país, pero su traslado hasta ellos no siempre es accesible para las familias. Las vías de comunicación del país están bajo amenaza de grupos armados y el desplazamiento entre diferentes regiones puede ser peligroso. Además, muchas madres deben hacerse cargo de varios hijos en solitario y no se pueden permitir viajar para que estos puedan ser tratados.

Problema generalizado

Este caso no es un hecho aislado, sino un problema generalizado en todo el mundo. El aporte humanitario de los donantes internacionales, tanto los Estados como el sector privado, ha disminuido considerablemente en los últimos años. Las cifras ofrecidas por la ONU muestran que en 2025 solo consiguió el 35,4% de los fondos solicitados para la ayuda humanitaria. En paralelo a este descenso del presupuesto, están aumentando las crisis humanitarias en múltiples regiones del planeta y millones de personas sobreviven en condiciones de vulnerabilidad. «La ayuda es más necesaria que nunca, vivimos un momento de crisis sin precedentes», alerta Cobas.

1.9 millones

Es la cantidad de niños somalíes que padecen malnutrición

Como consecuencia, tienen 12 veces más riesgo de muerte que los menores con una alimentación adecuada

Las organizaciones humanitarias lanzan llamamientos recurrentes para que no decaiga la financiación y reiteran constantemente la creciente necesidad de ayuda. Pero la situación solo empeora. «La brecha existente es cada vez mayor, lo que obliga al sector humanitario a dejar a millones de personas atrás», describe Alicia Daza, responsable de formación del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria.
La escasez de fondos fuerza la priorización, una estrategia de concentración de los recursos disponibles en los territorios en situación de mayor necesidad. Según sentencia Daza, de esta manera se logra atender los casos más críticos, pero «supone la negación de la más mínima asistencia» a personas que también lo necesitan.