«No podemos tolerarlo más». Donald Trump dejó claro en su anuncio de la ambiciosa e histórica operación militar contra Irán –denominada ‘Operación Furia Épica’– que se le había acabado la paciencia con el régimen de los ayatolás. Esta guerra, que abre un panorama incierto … en Oriente Próximo y en el mundo, es una apuesta audaz del presidente de EE.UU. para acabar con un régimen que ha sido una fuente continua de tensiones para su región y para EE.UU. desde la revolución islámica de finales de la década de 1970. Estas son las razones del multimillonario neoyorquino para dar un paso sin precedentes:
1
La amenaza nuclear
El programa nuclear de Irán ha sido un quebradero de cabeza para EE.UU. desde hace décadas. El acuerdo nuclear con Irán firmado en 2015 bajo la presidencia de Barack Obama -y secundado por los aliados europeos y por Rusia- fue muy criticado por Trump y el multimillonario neoyorquino sacó a EE.UU. del acuerdo en su primer mandato.
El programa nuclear fue la razón de los ataques de EE.UU. e Israel contra Irán en junio del año pasado, después de meses de negociaciones infructuosas para que Teherán se comprometiera a renunciar a sus ambiciones nucleares. Esos ataques fueron mucho más limitados y centrados en la infraestructura nuclear de Irán. Trump aseguró que el programa atómico de la República Islámica había quedado «completamente destrozado», pese a informes menos optimistas de la propia inteligencia de EE.UU.
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Las conversaciones indirectas en las últimas semanas entre Irán y los principales negociadores de Trump -su amigo Steve Witkoff y su yerno Jared Kushner- no lograron grandes avances. «No han dicho las palabras mágicas», resumió Trump, en relación a su gran exigencia: renuncia total al programa nuclear.
Es muy probable que la justificación de Trump de que Irán podía crear una bomba atómica «en días» sea exagerada. Pero también es cierto que Teherán no ha permitido a los observadores internacionales comprobar el desarrollo actual de su programa nuclear.
2
Misiles que pueden llegar «pronto» a EE.UU.
El pasado lunes, las palabras de Trump en su discurso sobre el estado de la unión, una de las grandes citas políticas del año, hicieron resonar los tambores de guerra contra Irán. Sobre todo, porque el presidente de EE.UU. no solo se refirió a la amenaza nuclear, sino que introdujo una nueva justificación para la operación militar: el programa balístico iraní.
Esa ha sido siempre una de las grandes preocupaciones de Israel. Su primer ministro, Benjamin Netanyahu, ha exigido a Trump que cualquier acuerdo con Irán no podía limitarse al programa nuclear, y tenía que incluir la limitación de sus misiles, una amenaza existencial para Israel.
«Ya han desarrollado misiles que pueden amenazar a Europa y a nuestras bases en el extranjero», advirtió Trump en su discurso. «Y están trabajando en misiles que pronto podrán llegar a EE.UU.». Esa mención hacía mucho más difícil un acuerdo con Irán -que siempre ha considerado su programa de armas convencionales como una línea roja en las negociaciones- y colocaba a EE.UU. más cerca del ataque.
3
Un cambio de régimen sin precedentes
El tema central -y el más impactante- del anuncio de Trump este sábado de la guerra contra Irán es que el objetivo indisimulado es el cambio de régimen. Ya amagó con ello en las protestas multitudinarias en Irán de finales de diciembre, cuando animó a los iraníes a salir a la calle, a movilizarse, a enfrentarse al Gobierno y les prometió asistencia: «La ayuda está en camino», les dijo.
Esa ayuda nunca llegó. Al menos, como muchos se esperaban en Irán, en forma de ataques a los líderes de la República Islámica. La razón más probable es que EE.UU. no tenía un despliegue militar en Oriente Próximo con capacidad para responder al contraataque de Irán. Ahora sí lo tiene , tras el despliegue en la región de dos portaaviones y de sus grupos de ataque, además de muchos otros activos militares.
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Ahora, Trump ha exigido a las fuerzas gubernamentales que bajen las armas y les ha prometido «inmunidad». Y ha pedido al pueblo iraní que, una vez acabada la operación militar de EE.UU. e Israel, «tome el Gobierno». «Esta será vuestra única oportunidad en generaciones», dijo a los iraníes. «Ningún presidente ha querido hacer lo que yo estoy haciendo esta noche. Ahora tenéis un presidente que os da lo que queréis. Veamos cómo respondéis».
4
La red de milicias islámicas que apoya Irán en Oriente Próximo
Esta es otra vieja justificación de Israel para ir a por el Gobierno de Teherán: la red de organizaciones, milicias y grupos islámicos que opera en Oriente Próximo con apoyo esencial de Irán. Desde Hezbolá en Líbano hasta los hutíes en Yemen. Y, sobre todo, Hamás en Gaza, la principal amenaza para Israel. Todos ellos son el principal factor desestabilizante en la región y es difícil pensar en un futuro de paz y prosperidad en Oriente Próximo si Irán sigue siendo su combustible.
Además de que esos grupos, como recordó Trump, han atacado de forma rutinaria a las tropas estadounidenses situadas en la región. Sin el Gobierno de los ayatolás al frente de Irán, la subsistencia de esas milicias, que tienen en el combate a Israel uno de sus fundamentos, sería difícil. Ambos elementos abrirían la puerta al futuro soñado por Trump para Oriente Próximo: una estabilidad basada en la prosperidad económica y en el establecimiento de relaciones diplomáticas de sus países con Israel.
5
Las décadas de terrorismo internacional
«Irán el el patrocinador número uno del terrorismo internacional», recordó Trump en el anuncio de la guerra, donde también repasó la amenaza concreta que eso ha supuesto para su país: la toma violenta de la embajada de EE.UU. en Teherán y el secuestro de rehenes durante 444 días, un episodio incrustado en la memoria colectiva de EE.UU.; los 241 soldados muertos en un ataque terrorista en Beirut apoyado por Irán; o su probable implicación en el ataque terrorista suicida en 2000 de un buque militar estadounidense en Yemen.