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Mueren cuatro pilotos al chocar en el aire dos cazas militares en Filipinas

Cuatro pilotos han muerto tras estrellarse en pleno aire dos aviones militares durante un ejercicio de entrenamiento en Filipinas, tal y como confirmó el propio ejército del país asiático.Las imágenes del suceso muestran la colisión de los dos aviones SF-260 este viernes alrededor de las 15:51 horas (09:51 hora peninsular española) mientras volaban a baja altura sobre la base aérea de Fernando, al sur de la capital, Manila.No hubo heridos en tierra y la aeronave se estrelló dentro de las instalaciones de la base, según informó a los medios de comunicacion un portavoz de la fuerza aérea.LAs fuerazs armadas filipinas afirman que el suceso fue accidental, pero no han dado más detalles, y como medida de precaución, han dejado en tierra toda su flota de aviones SF-260 mientras se lleva a cabo una investigación.En un comunicado, un portavoz militar dijo: «La Fuerza Aérea Filipina lamenta la pérdida de cuatro pilotos en un accidente aéreo que involucró a dos aeronaves SF-260 durante un vuelo de entrenamiento en la Base Aérea Fernando el 23 de octubre de 2026, a las 3:51 p. m».»La Fuerza Aérea Filipina honra el servicio y el sacrificio de nuestros aviadores caídos y está coordinando con sus familias en duelo para brindarles la asistencia necesaria», agrega el comunicado.»A petición de las familias, solicitamos respetuosamente al público que respete su privacidad durante este difícil momento», concluyen.

La cuna del clan Bolsonaro: de la pobreza en Italia a crear una saga de presidentes en Brasil

El origen del clan Bolsonaro comenzó en Brasil en 1888, cuando la familia de su bisabuelo, Vittorio Giovanni Bolsonaro, huyó de la pobreza en Anguillara Veneta, en la región italiana del Véneto, para buscar suerte en la vida rural del interior de Sao Paulo. Allí … vivieron humildemente durante algunas generaciones hasta el nacimiento de Jair Bolsonaro, el líder de la derecha radical, quien llegó a la presidencia en 2018, y ahora, preso por el intento de golpe de Estado de 2023, está cerca de ver cómo puede salir elegido su primogénito, Flávio Bolsonaro. 
Si se confirma la victoria de Flávio este domingo, el clan puede tener dos presidentes en menos de una década. En sus orígenes, prosperó en política a partir de una máquina de desvíos que fue descubierta por la prensa brasileña e investigada por la Policía cuando Jair Bolsonaro comenzó a crecer como un candidato fuerte de la derecha radical. Para entonces había pasado tres décadas en el Congreso como un parlamentario irrelevante, que cambiaba de partido constantemente y nunca aprobó ningún proyecto importante.

Conectados a una serie de escándalos de corrupción relacionados con crímenes financieros, desvío y blanqueo de fondos, los Bolsonaro se sustentan sobre un discurso moralista, evangélico y de armar a la población como una estrategia de seguridad pública.

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SEGUNDA VUELTA PRESIDENCIAL

Verónica Goyzueta

«Los bolsonaristas apoyan a Flávio pase lo que pase y critican el fraude y la corrupción de manera selectiva, ya que no perciben como algo negativo lo que hace en el ámbito político o entre bastidores. El objetivo es, sencillamente, sacar al Partido de los Trabajadores (PT) del poder», explica Paulo Ramírez, politólogo y catedrático de la Escuela Superior de Propaganda y Márketing (ESPM).
El estilo del clan es una copia fiel del de otra familia a la que los Bolsonaro admiran fervorosamente, los Trump de Estados Unidos. Los Bolsonaro emulan el estilo paranoico, conservador radical y disfuncional de los Trump, pero sus orígenes son muy distantes y distintos al de esta dinastía norteamericana.

Inicios humildes

El patriarca, Jair Messias Bolsonaro, nunca vivió la opulencia de los Trump. El capitán de reserva nació en Glicério, un pequeño municipio pobre del interior de Sao Paulo de apenas 5.000 habitantes, con ayuda de una matrona. Jair fue un homenaje que su padre le haría a Jair Pinto Rosa, un futbolista de su equipo, el Palmeiras. Messias fue el nombre que su madre, muy católica, le dio al hijo, que ya se comparó muchas veces a Jesús, para transmitir un cierto mesianismo político.

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Jair vivió solo ocho meses en Glicerio, donde volvió solo 63 años más tarde como candidato a la presidencia. Empujada por la estrechez económica, la familia comenzó un peregrinaje por varias ciudades paulistas hasta asentarse en Eldorado, otro pequeño municipio, que fue refugio de esclavos y ocupa la región del Vale do Ribeira, la más pobre del estado de Sao Paulo. Su padre, Percy Geraldo, ejercía como dentista práctico sin poseer ningún título universitario, arrancando muelas con un enorme alicate a cambio de gallinas o cerdos para alimentar a sus seis hijos.

Si se confirma la victoria de Flávio este domingo, el clan puede tener dos presidentes en menos de una década

En medio de aquella pobreza rural, donde el joven Jair pescaba y descargaba camiones de abono para ayudar en casa, forjó su temprano resentimiento social. Su modesta familia coexistía con la riqueza de la familia de Rubens Paiva, un diputado opositor a la dictadura militar que luego sería asesinado por el régimen, y a quien Bolsonaro atacaría sistemáticamente durante toda su vida. La historia de Rubens Paiva es retratada en la película ‘Aún estoy aquí’, que ganó el Oscar a mejor largometraje internacional en 2015. En 1973, buscando escapar de la miseria del Vale do Ribeira, el joven ingresó en el Ejército y terminó mudándose a Río de Janeiro.
Su carrera militar estuvo marcada por la insubordinación y la ambición económica, culminando en 1987 cuando fue acusado de planear la explosión de bombas en cuarteles para exigir aumentos salariales. Jair fue absuelto por el Superior Tribunal Militar con el apoyo de importantes militares, como el expresidente João Figueiredo, el último dictador antes de la redemocratización, que le tenía simpatía. Esos episodios oscuros lo hicieron conocido entre militares del escalafón más bajo y entre personas que se identificaban con sus revueltas y resentimientos. Fue precisamente en Río de Janeiro donde el exmilitar echó las raíces definitivas del clan, tejiendo una intrincada red de influencias que terminaría por llevarlo a la presidencia.

Una red endogámica

Hoy, el patriarca de los Bolsonaro cumple una condena de 27 años de prisión por orquestar una intentona golpista contra Lula da Silva en 2023, pero sigue manejando los hilos de la familia. Fiel a su formación castrense y para evitar confusiones, Jair numera a sus hijos como si fueran simples reclutas: Flávio es el «01», Carlos el «02», Eduardo el «03» y Jair Renan el «04». A pesar del encierro, el apellido sigue siendo una poderosa marca electoral que moviliza a la derecha radical.
La inserción de la familia en la maquinaria pública ha sido masiva, parasitando las instituciones con hijos, exmujeres –como Rogéria, madre de los tres mayores–, hermanos, cuñados y su actual esposa Michelle. Durante casi tres décadas en el Legislativo, la familia nombró a 286 asesores, de los cuales al menos 102 compartían lazos de parentesco directo. Esta red endogámica, revelada en 2018 en un reportaje del diario ‘O Globo’, fue el cimiento de una sofisticada estructura de apropiación de salarios públicos, un esquema fraudulento que los convirtió en una familia poderosa y millonaria.

Jair Bolsonaro, en arresto domiciliario el año pasado.

(Reuters)

El mecanismo de corrupción, conocido popularmente en Brasil como ‘rachadinha’, consistía en nombrar a empleados fantasmas, como la famosa ‘Wal do Açaí’ –una empleada que cuidaba su casa de playa–, que devolvían la mayor parte de su sueldo al clan. Una meticulosa investigación de cuatro años destapó cómo el esquema financió la compra de decenas de inmuebles pagados con dinero en efectivo y sustentó un lujoso estilo de vida, especialmente de los hijos. Detrás de la máscara de defensores de la ética y la familia tradicional, los Bolsonaro operaban una lucrativa empresa basada en el desvío sistemático.

Una trayectoria plagada de corrupción

«Todas las personas más cercanas a Jair Bolsonaro estaban de un modo u otro asociadas a un esquema que tenía hasta nombre propio. Durante muchos años, quien prestaba el nombre y el número fiscal para figurar como asesor parlamentario de algún Bolsonaro se adhería automáticamente al sistema que los participantes llamaban ‘El Negocio del Jair’», relata Juliana Dal Piva, periodista que investigó este caso cuatro años. Autora del libro ‘El negocio de Jair: La historia prohibida del clan Bolsonaro’ (2022), desmenuza la falta de escrúpulos de una familia que forjó su imperio engañando al Estado.
El primogénito Flávio, que paradójicamente se vende hoy como el ‘Bolsonaro moderado’, ha sido el principal protagonista de estos escándalos financieros desde su etapa como diputado en Río de Janeiro. Las investigaciones revelaron sus profundos nexos con Fabrício Queiroz, el expolicía encargado de recolectar el dinero desviado, y con figuras oscuras como Adriano da Nóbrega, un asesino a sueldo y líder de una violenta milicia en Río de Janeiro. Esas conexiones con peligrosas milicias no debilitan el discurso de Flávio sobre seguridad pública, inspirado en el modelo del salvadoreño Nayib Bukele. Esas relaciones no han tenido impacto entre los electores, que quieren mano dura contra la violencia.

Flávio tiene vínculos con policías involucrados en tramas de corrupción y un asesino y líder de una milicia en Río de Janeiro

 
El senador también se encuentra en el ojo del huracán por sus turbias relaciones con el banquero encarcelado Daniel Vorcaro, implicado en el mayor fraude financiero de la historia de Brasil con el extinto Banco Master. Flávio le solicitó a este banquero corrupto más de 12 millones de dólares (10,7 millones de euros) para financiar ‘Dark Horse’ (‘Caballo negro’), una película propagandística en inglés sobre la vida de su padre. Los diálogos grabados con su voz pidiéndole dinero a Vorcaro tampoco afectaron a sus electores. Si logra llegar a la presidencia, los analistas dan por sentado que Flávio indultará a su padre y utilizará la inmunidad del cargo para enterrar sus propios crímenes.

La poderosa Michelle

En medio de este ajedrez de corrupción, evasión y sucesión, emerge con fuerza inusitada la figura de la ex primera dama Michelle Bolsonaro, una importante estrella ascendente de la derecha radical. Evangélica, carismática y devota intérprete de lengua de signos para sordomudos, Michelle ha sabido encarnar a la perfección el rol de la mujer conservadora. Su arrollador tirón popular quedó refrendado en las urnas al coronarse como la candidata al Senado más votada por el Distrito Federal, superando los 930.000 sufragios en su debut electoral.
El innegable capital político de Michelle llegó a eclipsar a los propios hijos del presidente, generando una profunda y amarga enemistad con Flávio y Carlos. Las encuestas internas del bolsonarismo revelaban que la ex primera dama atesoraba muchísimas más cualidades y opciones reales para derrotar a Lula da Silva en las presidenciales que cualquiera de sus polémicos hijastros. Sin embargo, en la encrucijada dinástica, el patriarca Jair Bolsonaro impuso el peso de la sangre y la línea patriarcal para proteger directamente a su linaje biológico.

Michelle Bolsonaro, en 2023.

(AFP)

Relegando el enorme potencial electoral de su esposa para salvar a su hijo mayor de la Justicia, Jair escogió a Flávio como su único heredero al trono presidencial. Michelle cumplió el papel que le correspondía en esa familia, de obediencia y sumisión familiar que predica fervientemente en sus discursos religiosos. Acató la directriz del marido sin pestañear y aceptó postularse al Senado. Su sacrificio evitó una fractura pública en plena campaña, pero ha consolidado una silenciosa e irreconciliable enemistad con el «01» que hoy es inocultable en los pasillos de Brasilia.

Michelle Bolsonaro ha consolidado una silenciosa e irreconciliable enemistad con el «01», su hijastro Flávio

A pesar de haber sido apartada de la cima del poder ejecutivo, el triunfo aplastante de Michelle en la Cámara Alta la posiciona como la legisladora más influyente del país y la verdadera reserva moral del movimiento. Mientras Flávio lidia con el estigma imborrable de la corrupción y la sombra de las milicias asesinas, ella mantiene intacta su pureza ante la poderosa base evangélica. Con paciencia y obediencia, la matriarca aguarda su turno definitivo para reclamar el control de un clan familiar marcado por el escándalo.

Cómo murió la izquierda israelí

La ley de la nueva política dice que cuanto más compleja sea la pregunta, más sencilla tiende a ser la respuesta. A la entrada de Sderot, ciudad del sur de Israel junto a Gaza, por cuyas calles penetraron los terroristas de Hamás el 7 de octubre, … una valla publicitaria electoral preside una de las rotondas que tomaron las camionetas de los atacantes. A un lado aparecen Netanyahu y sus aliados; al otro, los líderes palestinos e iraníes. El eslogan no deja lugar a dudas: «Derecha o Palestina».

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EXPERTO EN ORIENTE PRÓXIMO

Manuel P. Villatoro

En realidad, las elecciones del próximo martes, en el corazón del avispero de Oriente Medio, plantean un dilema entre la derecha y la derecha. Los proyectos utópicos de convivencia entre palestinos e israelíes que defendía aquella izquierda de los kibutz socialistas con chanclas y molinillos de viento en la entrada de casa hechos con botellas de agua recicladas murieron también en la masacre perpetrada por Hamás el 7 de octubre. Nadie defiende ya abiertamente la convivencia con los palestinos. Tampoco la solución de los dos estados. Ni siquiera el pacto con los partidos árabes israelíes. Así llegó el fin de la inocencia.

Los amigos de Mazal, calcinados

Mazal Tazazo tenía 33 años el 7 de octubre de 2023, la mañana en que la música del festival Nova por la Paz, en Reim, a tiro de piedra de la Franja de Gaza, se interrumpió de pronto. Cuando comprendió lo que ocurría, ya se encontraba atrapada entre el fuego de los terroristas y buscaba refugio detrás de un coche en el aparcamiento del festival. Echó a correr con Danielle y otro amigo hasta esconderse entre unos arbustos. Cuando los atacantes dieron con ella, se hizo la muerta. Uno de ellos le asestó un culatazo en la nuca que la dejó inconsciente. Al despertar, permaneció inmóvil. La sangre le cubría la espalda y una herida en el cuello convenció a los terroristas de que no merecía la pena gastar una bala en rematarla. Asesinaron a sus amigos y después los quemaron. Los restos fueron apareciendo poco a poco, diente a diente.

«Ya no hay izquierda y derecha. Todos se han ido a la derecha. Aquella confianza se ha roto»

«A Danielle la enterré tres veces. La última, hace cinco meses». Lo cuenta en el memorial de Nova, un homenaje desordenado en el que las fotografías de los 400 fallecidos miran al visitante desde un mundo que ya no existe. A sus pies se amontonan peluches, monedas y amapolas artificiales. Casi todos eran guapos y jóvenes; podrían haber sido DJ de moda, ‘tiktokers’, surfistas o todas las cosas juntas. Junto a las imágenes se leen frases que pronunciaron en vida y que, de pronto, han perdido el sentido: «Don’t worry, be happy» y otros lemas de un optimismo que terminó por traicionarlos.

Mazal Tazazo, superviviente del Nova en el memorial por las víctimas en Re’im, junto a Gaza. En un momento de la conversación, acaricia las fotos de sus compañeros y amigos que murieron a su lado en el Nova el 7º (tercera imagen, tras el atentado)..

(Chapu Apaolaza)

Mazal, cuyo nombre significa fortuna, sobrevivió a aquella mañana, pero no salió indemne. «Los terroristas se han llevado parte de mi pureza, de mi inocencia. No solo lo sentimos quienes estuvimos en la fiesta. Le sucede a todo el país. Algo en el aire ha cambiado». El cambio tiene una explicación política: aquella izquierda que todavía creía posible el entendimiento con los palestinos se convirtió en una de las víctimas de los atentados. Con ella quedaron enterradas, al menos por ahora, sus angelicales propuestas. Sus protegidos les quitaron la razón a balazos.
Un poco más allá, bajo los carteles que explican la masacre, junto a las neveras del pequeño bar que los terroristas acribillaron con gente dentro, Ofri confirma la fractura. Creció en el kibutz Mefalsim, de niña se bañaba en la playa de Gaza y vio cómo los atacantes palestinos disparaban tres veces en el abdomen a su padre. Una bala le salió por la espalda, pero logró sobrevivir milagrosamente. El país, dice, se ha partido en dos en torno a Netanyahu, aunque la división ya no responde a las viejas etiquetas políticas. «Ya no hay izquierda y derecha. Todos se han ido a la derecha. Aquella confianza se ha roto».

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Oshrid camina entre los hierros oxidados y retorcidos de lo que fue la granja del kibutz Nahal Oz, al sur, frente a Gaza City, que asoma al otro lado de la frontera como una montaña de escombros. Su historia se parece a la de tantas otras víctimas de esta rutina de muerte, torturas y destrucción que comenzó el 7 de octubre a las seis y media de la mañana, cuando los terroristas entraron por la puerta trasera del kibutz y asesinaron a los trabajadores tanzanos de la granja lechera.
Después quemaron las vacas. Luego llegó todo lo demás. Ahora, Oshrid es la alcaldesa del kibutz, dirigía entonces el área de Educación de la comunidad. Recuerda que el 92% de sus miembros votaban a la izquierda. «El martes serán muchos menos. Aquí hemos perdido la fe en la paz. Los terroristas consiguieron lo que querían: que la gente se radicalizara».

Oshrid, alcaldesa del kibutz Nahal Oz.

(Chapu Apaolaza)

Nadie se atreve a pronosticar qué sucederá el martes ni si Netanyahu conseguirá revalidar el Gobierno después de una legislatura que, tras los atentados, parecía tener perdida. Los fallos de los servicios de inteligencia fueron tan graves que pocos se habrían atrevido a apostar entonces por la continuidad del viejo Bibi, que lleva dos décadas en el poder. Sin embargo, ahí sigue.

Marcos de fotos descoloridas en la plaza de Dizengoff, memorial a las víctimas del 7 de octubre.

(Ch. Apaolaza)

«Su roca permanece intacta», admite el analista político Hamitail Stein que tampoco se aventura a pronosticar si el primer ministro alcanzará los 60 escaños de la Knéset que necesita para formar Gobierno. Bibi continúa al frente de su bloque. Según Stein, su supervivencia política se explica en parte porque Israel vive al día y olvida el pasado en una suerte de amnesia constante, casi cotidiana. «Si las cosas van bien y has sobrevivido al final del día, si has ido al supermercado y a la pastelería, olvidas lo anterior. Hace unos días secuestraron un vuelo de Fly Dubai e intentaron cometer un atentado de grandes dimensiones. Dos días después, la prensa ya no hablaba de ello».
El cambio, sin embargo, parece inevitable, aunque solo sea por el tiempo que Netanyahu lleva al mando. La capitana A., fuente de las Fuerzas de Defensa de Israel, reconoce ante un grupo de periodistas invitados al país por la Embajada de Israel en España que el relevo resulta necesario. Otro teniente coronel retirado de la inteligencia militar también apuesta por un cambio de Gobierno que permita recuperar terreno en la batalla por la opinión pública internacional y modificar el rumbo de la política israelí en el Líbano, Siria y Gaza.

Otra mano de hierro

Los temas de fondo del escenario de la política son otros: una economía cansada, la inflación, el fin de la exención militar de los ultraortodoxos, la sostenibilidad de todos los frentes de guerra -muchos de los soldados que combaten en Siria y en Líbano son reservistas que llevan meses movilizados-, o si Netanyahu está convirtiendo a Israel en un mero ‘proxy’ (intermediario servidor) de los Estados Unidos.

La madre de Shireh Sarah Golan, desconsolada, se abraza a la foto de su hija, que no llegó a cumplir 24 años porque murió a manos de Hamás.

(Chapu Apaolaza)

Desde la perspectiva europea, las diferencias entre Netanyahu y su principal rival tampoco resultan tan profundas. Gadi Eisenkot, antiguo jefe del Estado Mayor, veterano de la legendaria brigada Golani y cerebro de la doctrina Dahiya, que promueve el empleo de la fuerza contra las localidades libanesas desde las que actúa Hizbulá y que toma el nombre de la localidad del sur de Beirut destruida por el Ejercito israelí representa también la línea dura. Más blanda, quizás, pero dura en todo caso. Otra mano de hierro.

Fuentes militares reconocen a ABC que el relevo en el Gobierno sería bueno para recuperar terreno en la batalla por la opinión pública internacional y modificar el rumbo de la política israelí en el Líbano, Siria y Gaza

El arma electoral de Netanyahu consiste en advertir de que Eisenkot no puede alcanzar una mayoría sin los partidos árabes, con los que estaría dispuesto a pactar según el Likud. Para el primer ministro, esa alianza rompería una tradición política del país. Además, permitiría abrir la puerta a la solución de los dos Estados, un tabú en plena guerra y con un gran porcentaje de la población con necesidades de atención psicológica o psiquiátrica.
Los partidos árabes, que representan en torno al 15 % de la población, ya participaron en una coalición de Gobierno a comienzos de la década que en la actual coyuntura resulta innombrable. Ni siquiera la oposición, que necesita sus escaños para gobernar casi en todos los escenarios demoscópicos, se atreve a mencionar abiertamente una alianza con ellos por temor a desangrar sus propias bases electorales. Qué harán si Eisenkot derrota a Netanyahu el martes es, por ahora, una incógnita. La nueva política también permite prometer algo y hacer exactamente lo contrario. En eso no son tan distintos a España.

Karoline Leavitt defiende a Katie Zacharia, la secretaria de prensa de Trump más breve: «Solo 37 personas han ocupado ese puesto»

El pasado fin de semana se consumó el despido de Katie Zacharia, secretaria de prensa de la Casa Blanca, tras solo cinco días en el cargo. Ahora, su antecesora, Karoline Leavitt, ha querido romper una lanza por la que hasta ahora es la persona que menos tiempo ha permanecido en el cargo en la historia.Leavitt, que dejó el puesto para dedicarse a la maternidad, fue entrevistada por Bill Maher en el programa Real Time With Bill Maher, y el presentador le preguntó por su sucesora.Karoline Leavitt señaló que ser secretario de prensa es un «trabajo muy duro» y agregó que para algunos analistas, «es uno de los trabajos más difíciles de Washington».Además, Leavitt elogió a Katie Zacharia por tener el valor de subir al estrado, a pesar de que solo duró cinco días en el cargo, «porque solo 37 personas en la historia han sido secretarias de prensa de la Casa Blanca».Leavitt, de 29 años de edad, agregó que el presidente Donald Trump creía que Zacharia no era la persona adecuada, por lo que es hora de un nuevo secretario de prensa.La antecesora de Zacharia recordó que el presidente tuvo una vez un «programa de éxito» en televisión llamado El Aprendiz, donde era conocido por «pasar página con la gente» y despedirlos.Leavitt fue la secretaria de prensa más joven de la Casa Blanca en la historia, con tan solo 27 años, desde enero de 2025 hasta agosto de 2026, durante el segundo mandato de Trump. Leavitt declaró que dejó el cargo para dedicar más tiempo a su familia y a sus dos hijos pequeños.Este mes de octubre, Trump nombró a Katie Zacharia para el cargo, pero Zacharia fracasó en su primera rueda de prensa y fue destituida de inmediato, convirtiéndose así en la secretaria de prensa de la Casa Blanca que menos tiempo ha permanecido en el cargo.

Detenido un joven de origen marroquí como el «cerebro» de las nuevas protestas en Italia

Mientras Italia está en alerta por las manifestaciones convocadas para este sábado, la Policía interroga al supuesto «cerebro» detrás de los mensajes en redes sociales que buscan relanzar las protestas violentas del pasado fin de semana. Se trata de un italiano de 30 … años de origen marroquí. La Fiscalía de Milán lo investiga por instigación a delinquir agravada por la finalidad terrorista y por el uso de medios informáticos. «No es un marginado ni un joven sin oportunidades», apunta un miembro del Gobierno.
El sospechoso se llama Youssef Siher. Desde enero se ocupa de «evaluación y entrenamiento de inteligencia artificial (IA)» en la empresa Mercor. Estudió Ciencias Políticas en Milán y trabajó como repartidor para Glovo. Tuvo una beca como analista del Observatorio sobre Oriente Próximo y el Norte de África del ISPI (Instituto para los Estudios de Política Internacional), un ‘think tank’ italiano de geopolítica. Además, ha hecho un año de prácticas en el periódico italiano ‘Il Fatto Quotidiano’, con el que ha colaborado de forma esporádica hasta el año pasado.

Ha escrito sobre la rebelión social de jóvenes en Marruecos y el año pasado participó en varias manifestaciones como activista de los Jóvenes Pro-Palestina de Lombardía. Reside en la provincia de Brescia y la Policía lo detuvo en Milán, en casa de una amiga. Los investigadores están intentando aclarar el alcance de su papel específico en las protestas.

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Según su perfil en el ISPI, como parte de su trayectoria académica, «ha analizado los vínculos entre las ideologías políticas islámicas del siglo XX y las primeras experiencias políticas del islam y, en su tesis de máster llevó a cabo un estudio en profundidad sobre los movimientos islámicos en Marruecos y sus relaciones con el poder monárquico».

Redes sociales bajo sospecha

La cuenta de Instagram por la que ha sido detenido lleva por nombre ‘Movimento 17 ottobre’ (Movimiento 17 de octubre), y evoca la fecha en la que comenzaron las protestas en Italia. Con ella ha invitado estos días a la «movilización permanente» cada sábado hasta la caída del Gobierno.
Este sábado la cuenta sumaba casi 45.000 seguidores. En su último mensaje, del viernes por la tarde, cancelaba las protestas convocadas para este sábado a causa de las restricciones que introdujo el martes el Gobierno italiano y de que la Policía les impediría manifestarse. En su lugar, llamaba a salir a manifestarse en los lugares que se comunicarían a las 14:30. El mensaje recibió en pocas horas más de 23.800 ‘me gusta’ y casi 3.000 comentarios.

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El ministro del Interior, Matteo Piantedosi, ha destacado que Siher mantiene contactos con «ambientes radicales» y ha explicado que su identificación demuestra que «la respuesta del Estado será inmediata contra cualquiera que piense que puede organizar agresiones y disturbios creyendo que podrá esconderse tras un pasamontañas o el anonimato de las redes sociales».

«No es alguien marginado, sino una persona muy bien relacionada que ha tenido muchas más oportunidades laborales que la mayoría de los jóvenes de su edad»

Guido Crosetto
Ministro de Defensa (Italia)

El ministro de Defensa, Guido Crosetto, subraya que Siher «no es alguien marginado, sino una persona muy bien relacionada que ha tenido muchas más oportunidades laborales y colaboraciones que la mayoría de los jóvenes de su misma edad». «Se codeó con la élite de la intelectualidad italiana. Y los resultados se han visto», escribe con ironía en redes sociales.

Italia bajo alta tensión

Ha sido un sábado muy tenso en las calles de varias ciudades italianas, donde se han registrado manifestaciones sin la furia del pasado fin de semana. Cada una marchaba por un motivo diferente: para protestar contra la guerra, el gasto en armas, el coste de la vida, el precio de la gasolina o la presión fiscal. La presencia de la Policía en las calles ha disuadido a los participantes de cometer actos de vandalismo contra escaparates y mobiliario urbano.
En Roma, la Policía ha identificado a más de 260 personas y llevado a 63 a comisaría. Los manifestantes, jóvenes vestidos de negro, han forzado las entradas al Coliseo y se han enfrentado a los agentes en el Arco de Constantino.
Muchas tiendas del centro de la Ciudad Eterna han cubierto sus escaparates con paneles de madera para evitar asaltos, pero han mantenido abiertas sus puertas a pesar de las amenazas. En Via del Corso, Foot Locker, escenario de los asaltos del domingo en Milán, ha decidido preventivamente cerrar sus puertas a cal y canto. Muy cerca, Giorgia, dependienta de una tienda de cosméticos, explicaba a ABC que tenía previsto mantener la tienda abierta, pero que había dejado su bolso preparado junto a la puerta «por si hubiera que salir corriendo». Los jefes de esa tienda le habían dicho que cerrara «inmediatamente» a la mínima señal de inseguridad.

Primeros menores ‘retenidos preventivamente’

En Milán, los manifestantes han intentado llegar a la plaza del Duomo, pero las fuerzas del orden desplegadas se lo han impedido. También ha habido manifestaciones en Nápoles, Florencia y Bolonia. En Turín, han participado miles de personas en una manifestación con lemas contra el Gobierno italiano, en la que se ha quemado una foto de Meloni. Allí se han producido cargas policiales contra los manifestantes, que han respondido lanzando piedras y botellas contra los agentes.
Este sábado, la Policía ha puesto por primera vez en práctica la medida aprobada por decreto ley el pasado martes. Dicha regulación permite retener en comisaría durante un máximo de 12 horas también a menores de edad de 16 años en adelante que las fuerzas del orden consideren peligrosos para el orden público, aunque no hayan cometido un delito. Muchos de ellos escondían pasamontañas, botes de esprai y máscaras para cubrirse el rostro.

Acto II en París: de las cargas policiales a una cerveza al grito de «¡viva la libertad!»

Eran las once de la mañana cuando Archille y Suzanne llegaron a la plaza de la Bastilla. Querían comprobar que, efectivamente, la protesta no podría comenzar allí y que tendrían que caminar varios kilómetros para sumarse a la manifestación. Les movía una convicción: «No nos … sentimos representados. A los jóvenes no se nos escucha y estamos en un momento muy peligroso». Había que tener ganas de manifestarse, porque la previsión del tiempo era horrible: agua, viento y un frío que bien podría ser del mes de enero.
El Acto II de las movilizaciones en París comenzó con una incógnita: dónde arrancaría finalmente la marcha. Las dudas se despejaron al mediodía, cuando el dispositivo policial desplegado en la plaza de la Bastilla impidió el paso de los manifestantes y los agentes les indicaron que debían dirigirse hacia la plaza de Italia.

Unos 110.000 manifestantes, según la Policía, y 250.000, según los sindicatos, salieron a las calles de la capital francesa en una jornada marcada por un enorme despliegue policial y una protesta que, pese a la intensa lluvia, se prolongó hasta la noche.

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Karina Sainz Borgo

Archille y Suzanne iban a ser nuestros guías durante los más de cinco kilómetros que separaban la plaza de Italia, donde finalmente comenzó la marcha, de la Puerta de Vincennes. Durante buena parte del recorrido, el ambiente fue festivo y reivindicativo. En medio de un momento de revuelo, ambos se perdieron entre la multitud, aunque seguimos en contacto por teléfono.
«¿Cómo vais?», les preguntamos. «Todo bien. Supertranquilo. Esperemos que siga así», responden con una foto. Están de fiesta.
Fueron más de dos horas de caminata entre jóvenes y mayores, batucadas, megáfonos y versiones de La Marsellesa cantadas a pleno pulmón. El encarecimiento de la vida, el deterioro de los servicios públicos y la pérdida de derechos centraron las reivindicaciones de quienes habían salido a la calle.

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Entre la multitud también se distinguían pequeños equipos de asistencia médica formados por voluntarios. Con sus chalecos blancos, estudiantes de enfermería y medicina recorrían la manifestación preparados para atender a quienes necesitaran ayuda, especialmente ante la posibilidad de que se produjeran enfrentamientos con la Policía.
«Estamos aquí para ayudar a cualquiera que necesite nuestros servicios. Somos voluntarios, estudiantes de enfermería, de medicina, que venimos por si la Policía agrede a algún manifestante», explicaba a ABC una de ellas.
La gente gritaba sus consignas. Cada cual las suyas, pero todos compartían una cosa: no querían la violencia del sábado pasado.
«Estoy aquí porque hay que manifestarse contra el coste de la vida, que cada vez es más alto», contó Lauranne a ABC.
Laurence, vecina de République, también había acudido a la plaza de Italia para sumarse a la protesta.
Laura, que lleva 27 años viviendo en Francia y trabaja como informática, lamentó el deterioro de las condiciones de vida en el país. «Lo que están haciendo al prohibir las manifestaciones es una falta de derechos increíble», denunció. «La degradación de la vida aquí en Francia ha sido increíble. Estamos peor que nunca. Rezo por no ponerme mala porque los servicios sanitarios son cada vez peores».

«La degradación de la vida aquí en Francia ha sido increíble. Estamos peor que nunca. Rezo por no ponerme mala porque los servicios sanitarios son cada vez peores»

Laura
Informática

Pero el ambiente cambió al final de la tarde. La presencia policial se intensificó y un amplio dispositivo de seguridad dificultó los movimientos de los manifestantes, que en algunos momentos quedaron encajonados, sin saber por dónde avanzar ni cómo abandonar la zona.

Estallan los enfrentamientos

El grito de «ACAB», acrónimo de la expresión inglesa ‘All Cops Are Bastards’ (Todos los policías son unos bastardos), se escuchó durante toda la jornada. Las consignas se mezclaron con los movimientos de los agentes hasta que la manifestación derivó en un correcalles, con grupos de personas que intentaban apartarse de las cargas y protegerse como podían.
Los enfrentamientos estallaron alrededor de las cinco y media de la tarde, poco después de la llegada de la marcha a la Puerta de Vincennes. La Prefectura de Policía aseguró que más de 500 individuos violentos atacaban a las fuerzas del orden en Cours de Vincennes. «Las fuerzas del orden maniobran para detener a los alborotadores y promover la dispersión», añadió el organismo.
Había alborotadores, eran distinguibles: vestimenta oscura y tapados hasta las cejas. Durante el recorrido no se venían muchos así, pero al final, cuando se podía calentar el ambiente, aparecieron por todos lados.

Durante la marcha no se veían alborotadores enmascarados y vestidos de negro, pero aparecieron de todos lados al final del recorrido y estallaron los enfrentamientos

Mientras tanto, Archille y Suzanne dejaron de dar señales. Los mensajes de WhatsApp ni siquiera les llegaban. Quizá se habían quedado sin batería. Quizá los teléfonos habían acabado en el suelo después de alguna carrera entre la multitud. Hubo varias durante toda la jornada.
Según la versión policial, los manifestantes lanzaron proyectiles contra los agentes, que respondieron con un cañón de agua y gases lacrimógenos. La intervención incluyó también el lanzamiento de granadas aturdidoras y de dispersión. El efecto de los gases se hizo notar enseguida: la irritación comenzaba en la garganta y llegaba hasta los ojos.
La multitud avanzaba con dificultad entre la presión policial y las carreras se sucedían en distintos puntos. La escena contrastaba con el ambiente festivo de las primeras horas. Según el Ministerio del Interior, la jornada se saldó con 1.000 detenidos.
Decenas de camiones policiales llegaron a Cours de Vincennes y reforzaron el dispositivo, que permaneció activo hasta pasadas las siete de la tarde, cuando la actuación de las fuerzas de seguridad terminó por disuadir la concentración.
Después de varias horas sin saber nada de Archille y Suzanne, finalmente supimos que estaban bien. Se habían quedado sin batería y habían terminado la jornada en un bar, lejos de los disturbios, tomando una cerveza con su grupo de colegas al grito de «¡viva la libertad!».