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Afganistán: cuando el hiyab deja de ser suficiente

En los últimos días, varios vídeos de mujeres detenidas en Kabul y Herat han vuelto a circular con fuerza en las redes sociales. En algunas imágenes se observa a agentes vinculados a las autoridades talibanes interceptando a mujeres y obligándolas a subir a vehículos.La explicación oficial ha sido el incumplimiento de las normas sobre el hiyab y la vestimenta femenina.Pero basta observar algunas de esas imágenes para que surja una pregunta incómoda. Las mujeres aparecen con el cabello cubierto, prendas largas y el cuerpo tapado. Si esto no es suficiente, ¿qué es exactamente lo que se les exige?Una imagen, por supuesto, no cuenta toda la historia. Un vídeo de unos segundos no permite saber cómo iba vestida una persona antes de que comenzara la grabación ni reconstruir todo lo ocurrido previamente. Tampoco todo el material que circula por las redes sociales puede considerarse auténtico sin una verificación independiente.Pero hay un hecho que no depende de las redes sociales: las propias autoridades talibanes han reconocido que mujeres han sido detenidas por incumplir sus normas de vestimenta.Y ahí comienza el verdadero problema.No se trata únicamente de discutir qué significa el hiyab para los talibanes. Se trata de preguntarse qué ocurre cuando una interpretación sobre la vestimenta puede terminar con una mujer privada de libertad.Desde su regreso al poder en agosto de 2021, los talibanes han impuesto numerosas restricciones a las mujeres y niñas afganas. Las adolescentes no pueden continuar la educación secundaria más allá de sexto grado, las universidades permanecen cerradas para las mujeres y sus posibilidades de trabajar se han reducido en numerosos sectores.A estas restricciones se suman las relacionadas con la presencia femenina en los espacios públicos y con la forma de vestir.Los talibanes defienden estas medidas como parte de su interpretación de la ley islámica. Desde su perspectiva, el cumplimiento del hiyab no es una elección individual, sino una obligación que las autoridades pueden exigir.Sin embargo, incluso aceptando como punto de partida que existe una norma que debe cumplirse, queda una cuestión básica: la persona sometida a esa norma debe saber exactamente qué está prohibido.¿Qué longitud debe tener una prenda? ¿Qué partes del cuerpo deben quedar cubiertas? ¿Debe cubrirse también el rostro? ¿Hay colores considerados inapropiados? ¿Quién decide cuándo una vestimenta deja de ser aceptable?Y, sobre todo, ¿puede esa decisión quedar en manos del agente que se encuentra con una mujer en la calle?Estas preguntas no son detalles menores cuando la consecuencia puede ser una detención.Naciones Unidas ya había expresado su preocupación por este tipo de actuaciones. En Herat, la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán (UNAMA) informó anteriormente de la detención de al menos 30 mujeres durante dos días por supuestas infracciones de las normas de vestimenta y advirtió sobre las consecuencias de las detenciones arbitrarias.Activistas afganas también han pedido que se ponga fin a estas prácticas.Sin embargo, quizá el efecto más importante de estas detenciones no pueda medirse contando únicamente cuántas mujeres son arrestadas.Hay otro efecto mucho más difícil de registrar: el miedo.Imaginemos por un momento la situación de una mujer en Kabul o Herat que ve estas imágenes desde su teléfono.Observa a otra mujer con el cabello cubierto y ropa larga. Ve cómo es interceptada. Después, cómo la introducen en un vehículo. Entonces mira su propia ropa.¿Es suficientemente larga? ¿Está bien colocado el pañuelo? ¿El color podría considerarse demasiado llamativo? ¿Su abrigo cumple las normas? ¿Qué pensará el agente que encuentre en la calle?Cuando ninguna respuesta ofrece seguridad, aparece una solución mucho más sencilla: quedarse en casa.No hace falta prohibir formalmente a todas las mujeres salir a la calle si salir se convierte en una experiencia marcada por la incertidumbre.Ahí es donde las detenciones relacionadas con el hiyab adquieren una dimensión mucho mayor.Ya no estamos hablando únicamente de ropa. Estamos hablando de quién puede ocupar el espacio público y bajo qué condiciones.Para muchas mujeres afganas, salir de casa no es una actividad opcional. Necesitan comprar alimentos, acudir a un hospital, trabajar allí donde todavía pueden hacerlo o resolver las necesidades cotidianas de sus familias.La posibilidad de ser detenida debido a una interpretación incierta de la vestimenta añade una nueva barrera a esas actividades. También está la cuestión del uso de la fuerza.Incluso si aceptáramos que una mujer ha infringido una norma sobre el hiyab, ¿es proporcional detenerla y obligarla a entrar en un vehículo?Esta pregunta merece una respuesta clara.Porque una norma sobre la ropa y una privación de libertad pertenecen a categorías muy diferentes. Cuando ambas quedan conectadas, las autoridades deberían explicar qué procedimiento existe, quién determina la infracción, cuánto dura una detención y qué mecanismos tiene una mujer para impugnarla.También debería existir una respuesta para otra pregunta fundamental: ¿qué sucede cuando el agente se equivoca?Una sociedad en la que una persona puede perder temporalmente su libertad debido a la interpretación individual de un funcionario necesita, como mínimo, mecanismos que limiten esa discrecionalidad.En Afganistán, esta cuestión tiene además una dimensión particularmente sensible.Las mujeres han ido desapareciendo progresivamente de numerosos espacios de la vida pública desde 2021. Primero fueron las aulas de secundaria para las adolescentes. Después las universidades. También llegaron las restricciones laborales y otras limitaciones sobre su movilidad y participación social.Por eso, una detención en una calle de Kabul no puede analizarse completamente de manera aislada.Forma parte de un contexto en el que el espacio disponible para las mujeres se ha reducido de manera constante.Esto no significa que todo vídeo difundido en las redes sociales deba aceptarse sin preguntas. Precisamente porque Afganistán genera una enorme atención internacional, la desinformación también encuentra terreno fértil.Organizaciones que verifican contenidos relacionados con el país han advertido anteriormente de imágenes manipuladas o generadas mediante inteligencia artificial que circulan junto a fotografías y vídeos auténticos.Los periodistas tenemos, por tanto, una responsabilidad adicional: verificar antes de amplificar. Pero verificar las imágenes no elimina la cuestión central.Las autoridades talibanes reconocen la existencia de detenciones relacionadas con la vestimenta. Naciones Unidas ha documentado episodios similares. Mujeres afganas y activistas han denunciado sus consecuencias.La discusión debería avanzar entonces hacia preguntas más concretas.¿Cuál es exactamente la infracción? ¿Dónde está escrita? ¿Quién la determina? ¿Qué garantías tiene la mujer detenida? ¿Y qué justifica el uso de la fuerza?Los vídeos procedentes de Kabul y Herat duran apenas unos segundos. Su efecto, sin embargo, puede durar mucho más. Porque cada mujer que contempla esas imágenes recibe también un mensaje sobre su propia presencia en la calle.El debate, por tanto, ya no consiste solamente en determinar cuánto debe cubrir el hiyab.La pregunta verdaderamente importante es otra: ¿cuánto espacio les queda a las mujeres en el Afganistán de los talibanes?

Rusia contra Europa en la guerra del futuro

Rusia provoca a Europa. Sabotajes cada vez más frecuentes, incursiones con drones, sobrevuelos intimidatorios, ciberataques de todo tipo, campañas de desinformación, asesinatos en suelo europeo y esta semana amenazó incluso con usar armas nucleares. Su «guerra híbrida» no es una hostilidad convencional, pero sí puede causar graves daños económicos, políticos, sociales y de todo tipo. La tensión que estas acciones provocan ha subido de tono en los últimos meses, desatando la alarma en algunos países como Dinamarca, cuyos servicios de inteligencia alertan de un posible ataque ruso contra un país de la OTAN en los próximos meses. Se habla de una agresión con armas de largo alcance contra infraestructuras vitales de los países vecinos de Rusia, un ataque, dicen los daneses, limitado con el objetivo de obligar a Europa a desviar recursos armamentísticos para defender sus fronteras en detrimento del apoyo a Ucrania. En esa primera línea fronteriza se hallan los tres Estados bálticos (Estonia, Letonia y Lituania), Polonia, Finlandia y Noruega. De ser así, tendría que ver con la ansiedad de Moscú por salir del estancamiento en el frente oriental ucraniano, gracias en gran medida a la asistencia europea.Hace unos días, Macron anunció un plan para proteger las infraestructuras críticas frente a los ataques híbridos rusos. Entiende el presidente francés que la «naturaleza de agresividad» del Kremlin hacia Europa ha cambiado, y por ello se propone reforzar la protección en los lugares más sensibles de la industria militar gala. Lo que temen los servicios de inteligencia europeos no es tanto una guerra convencional con misiles y carros de combate, que requeriría una capacidad militar que Rusia ha visto muy mermada por su ofensiva contra Ucrania, como acciones contra sistemas informáticos, infraestructuras energéticas, de transporte, como aeropuertos, o suministro de agua susceptibles de paralizar un país. Acciones muy calculadas con las que Rusia presumiblemente trataría de no cruzar las líneas rojas que pudieran desencadenar una respuesta europea o de la OTAN netamente militar.La preocupación por la creciente hostilidad rusa se advierte en todas las cancillerías europeas. Se habla de defensa y de programas de rearme como no se habló en décadas. La alta representante de Política Exterior y Seguridad en Europa, Kaja Kallas, denuncia la existencia de grandes lagunas en las capacidades de defensa del club comunitario. Lo afirma tras recibir el primer informe de la Agencia Europea de Defensa en el que se apunta la necesidad de acelerar el ritmo de inversión, innovación y desarrollo industrial. Y esto cuando los países miembros de la UE destinaron el pasado año cerca de 420.000 millones de euros a seguridad y defensa, un 20% más de lo que se invirtió el año anterior. El incremento guarda relación con la intención de los Estados Unidos de reducir su participación en la defensa europea de la OTAN y la inseguridad que genera la actitud hostil de Trump con la UE. Desde que el actual presidente ocupa la Casa Blanca, hay dudas incluso sobre su disposición a cumplir el artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte, que estipula que un ataque contra un miembro de la Alianza se considera contra todos. El informe de la Agencia Europea de Defensa señala la necesidad de cubrir el vacío en el espacio aéreo, antimisiles, drones, combate terrestre y marítimo y sistemas de ciberseguridad, inteligencia artificial y electrónica militar. Una vez más: «Si quieres la paz, prepárate para la guerra». La guerra del futuro.

La mujer africana salvará al continente

El periodista Dipo Faloyin, en su libro ‘África no es un país’, describe que con frecuencia el continente africano ha sido descrito de forma simplista como una tierra uniforme de enfermedades (ébola, VIH, etc.), hambrunas y safaris, pobreza y guerras interminables. Una visión real pero … parcial de lo que realmente es y significa África.
Esa narrativa incompleta reduce un continente diverso a una caricatura persistente, y reproduce precisamente el peligro de la historia única del que habla Chimamanda Ngozi Adichie en ‘El peligro de la historia única’.

El pasado colonialista no juega a favor de Occidente. Patrice Lumumba, primer ministro de la República Democrática del Congo entre junio y septiembre de 1960, tras la independencia de la ocupación colonial belga, dejó una frase para la reflexión: «A los colonialistas no les importa para nada África, solo su propio bien. Se sienten atraídos por nuestras riquezas y sus acciones están guiadas por el deseo de preservar sus intereses contra la voluntad del pueblo africano».

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Gabriel González-Andrío

Claramente, vemos cómo las estructuras heredadas del colonialismo no solo marcaron fronteras artificiales, sino también economías dependientes y élites políticas desconectadas de su población.
La realidad es que en este mundo globalizado todos nos necesitamos, pero desde una mirada de tú a tú, no de imposición o de fuerza. Y África es hoy, más que nunca, un activo con un potencial enorme para el resto del mundo. Se prevé que su población actual de 1.580 millones de personas se duplicará en 2050 hasta alcanzar los 2.500 millones. Otro dato revelador: la edad media en África es de 19,5 años. En el caso de la Unión Europea, la edad media roza actualmente los 45 años. No hace falta decir mucho más.

África pasará de tener 1.580 millones de habitantes a 2.500 millones en el 2050

Al mismo tiempo, los últimos datos del informe anual de Naciones Unidas desvelan que África ha superado a Asia como el continente con el mayor número de pobres. La corrupción como ‘modus vivendi’ sigue siendo la gran asignatura pendiente de África. Siempre se repite la misma historia, países con una frondosa riqueza natural de cuyos beneficios no participa la sociedad.

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La repentina retirada en 2025 de la financiación internacional de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) ha provocado una especie de efecto contagio en otros países, que han decidido recortar drásticamente –e incluso eliminar– los recursos destinados hasta ahora al llamado Tercer Mundo.
Esta decisión no solo deja vacíos presupuestarios, sino que también deja proyectos huérfanos –numerosos humanitarios– construidos durante décadas. Sin embargo, reducir África a una mera dependencia externa sería otro error; cada vez más soluciones están naciendo desde dentro del propio continente.
La medida de la Usaid tiene consecuencias: ha provocado un aumento significativo de los conflictos violentos en África, según un reciente estudio publicado en la revista científica ‘Science’.

Un motivo para la esperanza

En medio de este contexto desolador hay un motivo para la esperanza: el papel protagonista de la mujer africana. Si hay alguien que puede liderar un cambio en el continente africano –si les dejan– esas son las mujeres, que no solo son hoy la columna vertebral de la vida comunitaria, sino que también están liderando transformaciones profundas en la política, la empresa y la sociedad.
Las mujeres representan hoy cerca del 80% de la mano de obra agrícola en África subsahariana y producen la gran mayoría de los alimentos en los mercados locales, sosteniendo así el consumo diario de millones de familias. Si África tiene una palanca real de transformación interna, esa es, sin duda, el liderazgo femenino.
Son ellas –muchas, madres de familias numerosas– el motor silencioso, a menudo minusvalorado por sociedades marcadamente machistas. Hoy es escaso el protagonismo de la mujer en la vida política y de los gobiernos. Varios países cuentan con jefes de Estado octogenarios que se han perpetuado en el poder.
Hay otro dato revelador que, además, va ‘in crescendo’: la alta tasa de emprendimiento femenino en África. Se calcula que aproximadamente un 25% de las mujeres en edad laboral emprenden un negocio en los ámbitos de la tecnología agrícola, energías renovables, comercio textil, etc…
Este dinamismo emprendedor no es una tendencia marginal, sino una respuesta estructural a la falta de oportunidades en el mercado formal.

Barreras para el liderazgo

Pero aún existen barreras para que este liderazgo femenino crezca y se consolide. Una de ellas es la brecha educativa, que desvela que la deserción escolar femenina sigue siendo elevada como consecuencia de las cargas domésticas o los conflictos armados, entre otros.
Otro papel fundamental de la mujer africana es ser constructoras de paz. No han sido pocas las mujeres jóvenes que he conocido en este tiempo que dedican sus vidas –desde asociaciones cívicas, ONG o fundaciones– a liderar movimientos pacifistas.

Las mujeres representan el 80% de la mano de obra agrícola en África subsahariana

Ahora solo falta que los gobiernos locales apuesten también por ellas, sin relegarlas a un papel secundario. Algo que, unido a la falta de recursos y salarios no competitivos, lleva tiempo provocando la fuga de cerebros (médicos, docentes, ingenieras, economistas, enfermeras, etc…) a otros países del extranjero.
Invertir en mujeres africanas no es una cuestión de justicia simbólica, sino una estrategia de desarrollo con retorno demostrada.
África no necesita ser salvada desde fuera. Necesita que se deje de obstaculizar a quienes ya la están sosteniendo desde dentro. Y en ese presente –y futuro– las mujeres no son una promesa: son la realidad que ya está cambiando el continente.
Como reza un proverbio africano: «Si educas a un hombre, educas a un individuo, pero si educas a una mujer, educas a una nación».

Gabriel González-Andrío y Nicole Ndongala

Periodista especializado en África y directora de la asociación Karibu

El copiloto que atentó contra el vuelo a Israel recibió «adoctrinamiento islamista radical»

Fue menos de un minuto lo que el avión tardó en descender casi 5.000 metros. Instantes de pánico solucionados por la intervención de cuatro pasajeros cuya figura ya ha sido elevada a la de héroes nacionales por haber evitado lo que podría haber acabado … en catástrofe. Este calvario sucedía el miércoles, pero todo acontecimiento tiene sus precedentes. El primero, que un copiloto con aspiraciones presuntamente terroristas fuera parte de la tripulación de un vuelo a Tel Aviv. El segundo, que pudiera introducir en el avión un arma blanca. Qué falló es la gran incógnita, investigada ya en Emiratos Árabes Unidos. La tarde de este jueves, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha señalado que el agresor recibió un «adoctrinamiento islamista radical».
Lo ha hecho en una entrevista en la cadena estadounidense Fox News, donde también ha anunciado que desde Israel «seguirán y posiblemente también participarán en esta investigación». Su comienzo lo anunciaba este jueves el fiscal general de Emiratos, Hamad Said, apoyado en su potestad de ejercer jurisdicción debido a que la aerolínea del vuelo, Flydubai, está registrada en su país. Según un comunicado recogido por medios emiratíes, su legislación se aplica también a los delitos cometidos a bordo, «incluso si ocurren fuera del territorio nacional».

Fuera de la investigación, la identidad del copiloto continúa siendo un misterio. Daba pistas sobre su persona un funcionario israelí que lo identificó como omaní, una información que replicaba después Netanyahu en ‘Fox & Friends’. A tenor de lo recopilado «de su información personal», el primer ministro hebreo aseguró que se había radicalizado. Aunque Omán reconoció a Israel como Estado en 2018, sus relaciones distan mucho de ser ideales. Además, las restricciones israelíes no permiten que vuelen a su territorio pilotos de países con los que no tiene relaciones diplomáticas. «Ha sido capaz de pasar por ello, por lo que hay un vacío: cómo asegurarse de que hayamos cribado a los pilotos con antelación», continuaba en la que ha sido su segunda entrevista en la Fox en el mismo día.

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Pablo de la Varga

«Mátenme, mátenme», dice Netanyahu que la tripulación escuchó decir al copiloto. Y esto prueba, según él, sus intenciones «suicidas», de lo que se deduce su misión de convertirse en un mártir de la yihad. Su discurso ha cambiado, de la primera a la segunda entrevista en la cadena amiga de Donald Trump, presidente estadounidense y uno de sus principales aliados. Pedía en la primera cierta prudencia, pues consideraba que era «demasiado pronto» para decir quién se encontraba detrás del atentado frustrado y, sobre todo, qué motivaciones aguardaban tras él. Se pronunciaba después con más fuerza sobre lo ocurrido.
Que «no hay conclusiones finales» es lo que ha querido dejar claro Netanyahu. Todavía sin pruebas, algunas miradas recaen sobre Irán, aunque no ha habido declaraciones ni comunicaciones oficiales que lo mencionen. La sospecha se fundamenta en los ataques que Estados Unidos e Israel lanzaron en febrero de este año sobre este país, que propiciaron la extensión del conflicto por el Golfo y el Líbano.

«Aquí experimentará de primera mano mi política penitenciaria: ¡le espera un infierno en vida!»

Itamar Ben-Gvir
Ministro de Seguridad Nacional de Israel

Su postura era más comedida que la mostrada, poco después del incidente, por el ministro de Defensa, Israel Katz, quien lo describía ya el miércoles como «un intento de atentado terrorista yihadista». Entre quienes han endurecido sus palabras al atacante también se encuentra Itamar Ben-Gvir, el ministro de Seguridad Nacional, quien, a través de sus redes sociales, manifestaba que pedirá en el Gabinete que el piloto sea extraditado a Israel. «Aquí experimentará de primera mano mi política penitenciaria: ¡le espera un infierno en vida!», ha sido su amenaza.

Una investigación en marcha

Los interrogatorios, reunir pesquisas y la puesta en marcha de la investigación la anunciaba este jueves el fiscal general de Emiratos Árabes Unidos. Sobre la mesa, la posibilidad de que lo sucedido «esté vinculado a una actividad o tentativa terrorista». Esta es una de las principales hipótesis, lanzada en primer lugar por los propios pasajeros durante el vuelo. «Acabamos de neutralizar a un terrorista», decían en vídeos que grabaron durante esos momentos de pánico. Que el copiloto está siendo ahora investigado en Arabia Saudí lo confirmaba Netanyahu. «Creo que será llevado a Emiratos, de donde venía, o al menos desde donde voló, y seguiremos y posiblemente participemos en esta investigación», proseguía el mandatario.
Mientras continúa el baile de investigaciones y declaraciones en un suceso que ha conmocionado al mundo, la compañía Flydubai, propiedad del Gobierno de Dubái, ha suspendido su servicio con Israel, al menos mientras se analiza lo ocurrido. La compañía ya mostró el miércoles su precaución frente a «especulaciones prematuras». Según ha informado ‘The Times of Israel’, la aerolínea juega un rol importante en la unión entre ambos países, que se extiende también a conectar a los israelíes con el resto del mundo.

El copiloto es interrogado en Arabia Saudí, mientras Israel cree que participará en la investigación

Ahora, las miradas se dirigen a Flydubai porque se tendrá que dilucidar qué falló en el protocolo de seguridad de esta compañía, que lleva operando desde 2009. No fue hasta once años más tarde cuando comenzó a realizar vuelos a Israel de forma regular a partir del año 2020, poco después de que Emiratos Árabes e Israel establecieran lazos diplomáticos tras unas relaciones convulsas, ya que numerosos países árabes no reconocen al Estado hebreo y están enemistados con él. Según el mismo periódico, la aerolínea opera decenas de vuelos cada semana entre Tel Aviv y Dubái. Uno de ellos, el FZ1073.

Pasajeros israelíes de Flydubai procedentes de Arabia Saudí aterrizan en el aeropuerto de Ben-Gurion, en Israel.

(REUTERS)

Lo ocurrido llega, además, a pocos días de que se cumplan tres años desde el 7 de octubre, fecha marcada en la historia por ser el día en el que el grupo terrorista Hamás perpetró un salvaje ataque contra Israel que dejó 1.200 muertos, 250 secuestrados y desató la guerra de Gaza. El suceso intensifica, por tanto, los temores de posibles fugas de seguridad justo antes de que Israel celebre elecciones el próximo día 27. Garantizarla ha sido, además, uno de los principales señuelos en la campaña electoral.
Los 174 pasajeros, de mayoría israelí, la tripulación y dos pilotos de Flydubai que se encontraban en el vuelo, aterrizaron de emergencia en el aeropuerto saudí de Tabuk. Lo hicieron gracias a cuatro pasajeros que serán homenajeados por el Gobierno israelí. Desde el aeropuerto se informó de que el comandante y un oficial fueron hospitalizados tras sufrir lesiones. Fue el término de lo que podía haber sido una tragedia que, gracias al arrojo de cuatro pasajeros, quedó en una pesadilla y un relato sobre héroes. Y en una brecha abierta por la que se esclarecerá, a través de la investigación, si el suceso es algo más que un hecho aislado.

Trump desliza que el copiloto del vuelo a Tel Aviv estaría relacionado con Irán y amenaza a Teherán con un ataque «muy fuerte»

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha deslizado este jueves que Irán estaría implicado en el incidente en un vuelo de Flydubai que cubría la ruta Dubái – Tel Aviv y que tuvo que desviarse a Arabia Saudí después de que el copiloto atacase a su compañero. El suceso ha generado denuncias de que intentó estrellar el avión, aunque no han sido confirmadas oficialmente. Trump ha asegurado que, si se confirma ese vínculo, golpeará a Irán «muy fuerte».»Serán golpeados muy fuerte, no se preocupen», respondió a la prensa en la Casa Blanca al ser preguntado si contempla ordenar un ataque en caso de confirmarse la autoría iraní. «Estamos investigándolo. (Los israelíes) están siendo muy transparentes con nosotros. Diría que, según lo que he oído, la respuesta es sí», ha agregado. Acto seguido, interrogado por si el piloto en cuestión -que se encuentra detenido en Arabia Saudí- se infiltró a través de la Guardia Revolucionaria iraní, Trump ha dicho que «podría haber sido así, sí».El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, había asegurado horas antes que el copiloto «fue sometido a un adoctrinamiento islamista radical» y que «está claro que era un suicida», dado que una vez que fue reducido con la ayuda de varios pasajeros «pidió que lo mataran». El dirigente ha apuntado que «parece muy probable que fuera a estrellar el avión», si bien ha reconocido que «no hay conclusiones finales» sobre lo sucedido, con las investigaciones ya en marcha.Las autoridades de Emiratos Árabes Unidos han ordenado este mismo jueves investigar posibles «lazos con cualquier actividad o propósito terrorista» y si el incidente fue «planeado», entre declaraciones de testigos que apuntan a que el copiloto atacó al piloto para intentar hacerse con el control del aparato con el supuesto objetivo de estrellarlo.Las alertas saltaron a primera hora del miércoles después de que se emitiera una señal de alarma desde la cabina del aparato sobre el espacio aéreo jordano. La alerta estuvo acompañada de una pérdida de altura y una repentina aceleración, tras lo que Israel envió aviones hacia la zona ante los temores de un secuestro debido a que no fueron capaces de contactar con el avión, que finalmente logró aterrizar.

México prepara una polémica ley 'antimemes' que abriría la puerta a la censura contra las críticas satíricas

El Gobierno mexicano impulsa una ley que establece penas de cárcel a quienes realicen «memes» en redes sociales. México es uno de los países con mayor cantidad de participaciones de este tipo en redes sociales a nivel mundial. Cada día, miles de usuarios dominan la … conversación digital como humor y sátira política.
La censura contra estas expresiones ya es norma tanto en Rusia como en China, donde se prohíbe estrictamente cualquier tipo de contenido humorístico o crítico en base a la imagen de los gobernantes.

La izquierda mexicana quiere regular los «memes» a partir de cambios en la la Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial. Tras el aval del Senado, ahora la discusión pasa a la Cámara de Diputados.

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Milton Merlo

La presidenta Claudia Sheinbaum ha dicho este jueves que no se contempla que los creadores de contenido estén expuestos a penas de prisión, sino que, se trata de defender la propiedad intelectual y los derechos de autor.
«Tiene que ver con penalizar que alguien esté diciendo una falsedad para cometer un fraude o un vídeo mío llamando a la gente a que invierta en una cuenta determinado, algo que ya ocurrió», expresó la mandataria.
El artículo 403 bis aprobado este miércoles por la mayoría oficialista del Senado establece que «se impondrá de uno a cinco años de prisión () a quien utilice, reproduzca, imite o incorpore, a escala comercial, la identidad gráfica institucional, dominios electrónicos o cualquier documento de carácter oficial, perteneciente a cualquier institución pública de los tres órdenes de gobierno, con la intención de inducir al error o engaño sobre el origen oficial de los mismos para cometer un ilícito».

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«Una cosa es considerar los símbolos y los logotipos del Gobierno como una especie de marca que no se puede tocar. Otra cosa es la trayectoria que tiene el Gobierno con ese tipo de iniciativas que sirven para imponer una especie de censura», dijo Jan Albert Hootsen, representante en México del Comité para la Protección de Periodistas.

Pena de cárcel

Senadores opositores a la reforma explicaron que su redacción deja abierta la puerta para que críticas, sátiras, memes o contenidos reproducidos en distintas plataformas se consideren un delito y sean castigados con cárcel con penas equivalente a quien comete un robo, un plagio con fines sexuales, un fraude o un encubrimiento criminal.
«Son muy graves los peligros para la libertad de expresión, porque a partir de esta reforma estaremos dotando al Gobierno de herramientas jurídicas para encarcelar, si así lo interpretan, a quienes lo critiquen o hagan señalamientos que no sean de su agrado», resumió la senadora Alejandra Barrales.
Originalmente se establecía una pena de cárcel de entre 5 y 7 años, pero, ante las críticas, fue reducida la pena de 1 a 5 años de prisión.