José Jerí, que sucedió a Dina Boluarte el pasado mes de octubre al frente de la Presidencia de Perú, está al borde de su destitución por la relación clandestina con empresarios chinos que tienen contratos con el Estado y que fue descubierta a través … de vídeos divulgados por la prensa. También es investigado por contratar a un grupo de mujeres que lo visitaron en Palacio de gobierno y a las pocas horas consiguieron trabajo en el Estado.
El presidente José Jerí, de 38 años, que llegó al cargo con una aprobación muy alta tras la caída de Boluarte (2022-2025), vive sus peores horas ‘ad portas’ de un pleno extraordinario en el Congreso donde se votará la petición de su destitución por los presuntos delitos de negociación incompatible y tráfico de influencias. La votación se produce a dos meses de la elección a la presidencia y al Congreso (Cámara de Diputados y Cámara de Senadores).
«Constitucionalmente hablando, y hablo como abogado más allá de la investidura, yo juré como presidente de la República en amparo de la Constitución. Mi origen es parlamentario, pero asumí el cargo como presidente y el procedimiento que corresponde, desde el punto de vista constitucional, es el de vacancia», dijo Jerí en una entrevista a Panamericana TV.
«Será el Congreso quien tome una decisión con base en la Constitución y las leyes. Apelo mucho al buen criterio que tenga el Congreso», añadió.
A mediados de enero, el presidente Jerí apareció en una imagen de una cámara de seguridad entrando a un restaurante de comida china, conocidos como chifas en Perú, con un traje con capucha y un morral. Eran las 10 de la noche. El dueño del chifa es el empresario chino Zhihua Yang, conocido como ‘tío Johny’, quien tiene once empresas de distintos rubros y todas ellas son proveedoras del Estado. El caso se conoce como ‘Chifagate’.
En opinión del analista político José Godoy, «lo que ocurrió fue que Jeri estuvo involucrado en dos escándalos. El primero fue una serie de reuniones con empresarios chinos para la posible concesión de favores a sus compañías, en un contexto general de enfrentamiento directo entre Estados Unidos y la potencia asiática«, señala. Al mismo tiempo, »fue creciendo otro escándalo vinculado a la contratación de personal joven y femenino, sin mayores credenciales para ejercer los cargos públicos para los que fueron seleccionadas», añade.
Godoy recuerda que Jeri «ha tenido una acusación por la posible participación en un caso de violencia sexual y que, además, dejó de seguir cuentas para adultos apenas asumió el mandato», agregó.
Miedo al caos y la incertidumbre
La líder de Fuerza Popular y candidata a la presidencia, Keiko Sofía Fujimori, se opone a la destitución de Jeri porque según explicó en un discurso en redes sociales: «El Perú vive horas difíciles; o nos dejamos arrastrar al caos o defendemos el orden. Cambiar al presidente a 57 días de las elecciones es empujar al país a la incertidumbre».
Las sucesivas destituciones de presidentes se explican, según Godoy, «en la regla de vacancia por incapacidad moral permanente, que permite que cualquier conducta considerada antiética a criterio del Congreso pueda motivar su salida. En el caso de Jeri, su presidencia es más insegura, pues al ser el presidente del Congreso, las posibilidades de sacarlo del cargo son mayores, pues se requiere de una censura que implica menos votos para retirarlo del puesto».
«Al ser el presidente del Congreso, las posibilidades de sacar a Jeri del cargo son mayores, pues se requiere de una censura que implica menos votos para retirarlo del puesto»
José Godoy
Analista
Desde el 2016, ningún presidente ha terminado el quinquenio de gobierno desde que salió Ollanta Humala (2011-2016) y los peruanos han visto desfilar siete presidentes.