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Al menos cinco muertos y varios heridos en un tiroteo en la ciudad polaca de Cracovia

07/11/2026

Actualizado a las 16:41h.

Al menos cinco personas han muerto y decenas han resultado heridas en un titoreo en la ciudad polaca de Cracovia, según ha informado la Policía. El autor de los disparos ha sido abatido por los agentes, que «están investigando el trasfondo y todas las … circunstancias del atentado, de acuerdo con el primer ministro, Donald Tusk.

«En el incidente en la plaza Principal, cinco personas han fallecido y varias decenas están heridas. El perpetrador ha sido abatido por los agentes y actualmente está siendo trasladado al hospital. Continúa la acción de los servicios en el lugar del incidente», ha escrito la Policía polaca en su perfil de la red social X.

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Stephen Miller, el escudero más fiel y radical de Trump que ya acapara todo el poder

Eran las horas más aciagas de Donald Trump. Tras el asalto al Capitolio el 6 de enero de 2021, las dimisiones en la Casa Blanca se sucedían una tras otra, el poder se desangraba y el vacío se tragaba los alrededores del Despacho Oval. … Y, aunque todos daban a Trump por amortizado, una persona se quedó hasta el final, hasta el último momento, hasta el instante de montarse en el avión sin dar el relevo a Joe Biden.
Stephen Miller fue ese hombre, un hombro en el que apoyarse, un leal subalterno con el que los planes de futuro no se acababan. Tres meses después, Miller lanzó el grupo America First Legal para combatir en los tribunales las políticas de la Administración de Biden. Además, hizo de la inmigración una causa que llevaría a Trump de regreso a la Casa Blanca apenas cuatro años después.

Stephen Nicholas Miller (Santa Mónica, California, 1985) ya era en el primer mandato de Trump uno de los hombres más radicales de la Casa Blanca. Tanto, que no pasó de asesor y responsable de escribir los discurso. Sus propuestas sobre inmigración chocaban incluso con otros integrantes de la Administración, menos afines al trumpismo, más dados a componendas y consensos. Había llegado a la campaña de 2016 para escribir discursos, pero acabó convirtiendo sus ideas en decisiones presidenciales. Y, mientras otros asesores caían, se enfrentaban a Trump, acababan contando sus desencuentros en un libro u otro, Miller permanecía con la lealtad de un soldado.

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DESDE LA CASA BLANCA

David Alandete

En su radicalización, y la de Trump, llegó a ganarse enemigos de gran poder, de los que se fue librando sin excepción. En junio de 2017 chocó con Rex Tillerson, entonces secretario de Estado, por los visados que su departamento diplomático seguía concediendo. Miller había entregado a Trump una hoja con las cifras de extranjeros admitidos en el país, cientos de miles. El presidente estalló. Tillerson intentó explicar que muchos eran visitantes temporales, pero Miller lo responsabilizó de aquellas entradas. El secretario de Estado, harto, respondió que quizá debía dejar de conceder visados por completo, cerrar todas las fronteras, y ya. En menos de un año estaba fuera del cargo.
Ocho años después, en 2025, Miller regresaba con su jefe a la Casa Blanca con mucho más poder y una orden que imponer a los responsables de inmigración. Había que detener más, deportar más, acelerar expulsiones. En mayo exigió al ICE, la Policía migratoria, un mínimo de 3.000 arrestos diarios. Seguía las cuotas con una obsesión extrema. La presión llevó a los agentes a extender las operaciones por barrios, negocios y aparcamientos. También esperaban en los pasillos de los tribunales a inmigrantes que habían acudido a sus audiencias. Cualquier persona sin residencia legal podía convertirse en objetivo, aunque careciera de antecedentes penales, aunque su caso estuviera pendiente de revisión.

Miller volvió el año pasado a la Casa Blanca con una orden para los responsables de inmigración: detener como mínimo a 3.000 irregulares al día y deportarlos

Miller llevaba muchos años preparando las herramientas para aquella ofensiva. Entre ellas, recurrir a una ley de 1798, la de Enemigos Extranjeros, para acelerar las expulsiones. En marzo, la Administración envió a venezolanos a la megacárcel Cecot de Nayib Bukele en El Salvador. Después amplió las deportaciones a terceros países. incluso hasta África. En julio llegaron ocho deportados a Sudán del Sur y otros cinco a Esuatini, estos últimos procedentes de Cuba, Jamaica, Vietnam, Laos y Yemen. Los expulsados podían acabar encerrados a miles de kilómetros de sus familias, en países con los que no tenían vínculo alguno. El programa de deportaciones que Miller impulsaba desde la Casa Blanca había adquirido una dimensión colosal, sin límites.

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El ahora jefe de gabinete, nombrado el viernes, llegó a Washington después de graduarse en la elitista universidad de Duke en 2007. Pasó por los equipos de dos legisladores conservadores, Michele Bachmann y John Shadegg, hasta que en 2009 entró a trabajar para el senador de Alabama Jeff Sessions. Allí encontró un jefe que compartía su empeño en restringir la inmigración y una oficina desde la que empezar a influir en la política nacional. Preparaba argumentos, atendía a periodistas y ayudaba a Sessions a dar la batalla ideológica.
La más importante llegó en 2013, cuando un grupo de senadores republicanos y demócratas propuso una reforma que abría una vía a la ciudadanía para millones de indocumentados, una amnistía que apoyaba Barack Obama. Miller trabajó para frenarla sin descanso. El proyecto pasó el Senado, pero acabó fracasando en la Cámara de Representantes.

La conexión con Trump a través de Bannon

En aquellas batallas estrechó su relación con Steve Bannon, la fiera populista que dirigía Breitbart, el medio que amplificaba la rebelión contra los dirigentes republicanos partidarios de negociar y entenderse con los demócratas, el destructor del centrismo. Sessions aportaba el peso político, Miller preparaba los argumentos y Bannon les daba difusión. Compartían la convicción de que la inmigración podía movilizar a unos votantes que se sentían abandonados por su propio partido. Cuando Trump apareció en escena, encontraron al candidato dispuesto a llevar aquella bandera hasta el final. Era un político idóneo para ello: capaz de decir una cosa y la contraria sin que aquello le afectara, conocido por todo el país, bregado en mil batallas de su programa de telerrealidad, maestro de manipular a los medios.
El acercamiento empezó en 2015. Sessions encargó a Miller que ayudara al equipo de Trump a preparar sus propuestas migratorias. En enero de 2016, con treinta años, pidió una excedencia en la oficina del senador y se incorporó a la campaña del futuro presidente. Bannon impulsó su ascenso como redactor de discursos. Miller también salía al escenario antes que Trump para animar a los asistentes. En agosto escribió un discurso sobre inmigración que el candidato pronunció en Phoenix.

«Cualquiera que haya entrado ilegalmente en Estados Unidos está sujeto a deportación», dijo Trump en agosto de 2015 en un discurso escrito por Miller, sentando las bases de su política

En aquella alocución Trump dijo, por ejemplo: «Cualquiera que haya entrado ilegalmente en Estados Unidos está sujeto a deportación». Las ideas que Miller había defendido desde una oficina del Senado, que en su día se habrían considerado extremistas y radicales, llegaban ahora a millones de estadounidenses en boca de un aspirante a la presidencia.
Una década después se convierte en jefe de gabinete de la Casa Blanca, uno de los cargos más importantes en el gabinete presidencial. Será el séptimo judío en ocupar ese puesto, y el primero en hacerlo con Trump. Es, sobre todo, el más nacionalista y aislacionista de todos ellos, alguien con un perfil mucho más ideológico, más combativo, que todos sus predecesores. Su elección augura que el final de la presidencia de Trump será de todo menos apacible.

¿Podría Europa liderar la combinación Computación Cuántica/IA?

Ayer, hablando de las estrategias que Europa debería poner en marcha para contar y ser competitiva geopolíticamente con amigos empeñados en el mundo de la política europea y de las empresas, me permití indicar la computación cuántica como el terreno en el … cual Europa podría y, según mi opinión, debería jugar un papel de liderazgo competitivo.
Para dar substancia a mi intuición, he querido investigar la actual posición europea para entender si realmente hay esta posibilidad y en qué condiciones. El resultado de mi investigación conforta mi convicción, aunque hay que resolver algunos temas y actuar ya.

Europa no solo tiene la capacidad de competir en computación cuántica, sino que cuenta con activos científicos que la sitúan en una posición privilegiada para liderarla. A diferencia de la informática tradicional o el Software/Cloud B2C, donde EE.UU. y China tomaron una ventaja dominante, la carrera cuántica está aún en sus etapas formativas de hardware e infraestructura.
Actualmente, los activos clave de Europa son por los menos tres:

La investigación académica. Investigadores y centros europeos como el CNRS en Francia, la Sociedad Max Planck en Alemania, TU Delft en Países Bajos o centros de supercomputación en España y los países nórdicos figuran entre los líderes mundiales en física de la materia condensada, fotónica y computación cuántica.

El dominio de la cadena de suministro profunda. La tecnología cuántica requiere componentes físicos ultraprecisos como láseres, criogenia o semiconductores de precisión. Europa alberga empresas fundamentales para este ecosistema, como ASML litografía para semiconductores u Oxford Instruments, criogenia.

Infraestructura pública compartida la EuroHPC. La UE ya está instalando ordenadores cuánticos integrados con superordenadores tradicionales en centros de supercomputación europeos (como MareNostrum en Barcelona o el CESGA en Galicia), creando un entorno híbrido de pruebas único en el mundo.

El Rey de Bélgica rechaza la dimisión del primer ministro y le pide retomar las negociaciones presupuestarias

Como era de esperar, el Rey Felipe de los belgas rechazó este viernes la dimisión del primer ministro, Bart De Wever, a quien ha encargado que prosiga las negociaciones con el objetivo de llegar a un acuerdo sobre el presupuesto federal. De Wever h … abía presentado el lunes su dimisión tras el fracaso de las negociaciones con los demás miembros de la coalición y ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo entre los cinco socios de la coalición ‘Arizona’.
El principal punto de desacuerdo eran los 10.000 millones en recortes que De Wever considera que hay que aplicar para reducir el déficit público y evitar que el país entrase en una crisis de deuda.

Tras haber recibido durante los últimos tres días a los presidentes de todos los partidos de la mayoría, el monarca decidió «rechazar la dimisión del primer ministro» y le pide «que reanude las negociaciones presupuestarias de inmediato».

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Rosalía Sánchez

Para los analistas belgas, el matiz «de inmediato» revela la presión del Rey para una gestión lo más rápida posible. Felipe ha podido evitar una crisis política más profunda sabiendo que con la composición actual del Parlamento no hay ninguna combinación alternativa posible para formar una nueva mayoría. Durante sus audiencias con los cinco presidentes de los partidos, constató «la voluntad de cada uno de ellos de concluir las negociaciones presupuestarias a la mayor brevedad posible». Según el comunicado del Palacio de Laeken, «todos reafirmaron su determinación de alcanzar un acuerdo sobre una trayectoria presupuestaria sólida para los próximos tres años»; es decir, que sería posible no solo acordar el presupuesto de 2027, sino que también se podría acordar un marco presupuestario plurianual para el resto de la legislatura.

Reanudación de las negociaciones

Según fuentes gubernamentales, las negociaciones se reanudarán el lunes con una serie de reuniones bilaterales. Los viceprimeros ministros podrán ir a las sesiones negociadoras acompañados de una persona adicional lo que podría permitir que participen también los dirigentes de los distintos partidos y no solamente los que forman parte del Gobierno.
De Wever, un independentista flamenco, ha demostrado su pragmatismo en estas circunstancias y se ha apoyado en el monarca para resolver la que hasta el momento está siendo la crisis más grave de su mandato. El Rey Felipe comunicó este viernes por la mañana a De Wever que no aceptaba su dimisión y lo ha citado de nuevo en el palacio de Laeken el lunes, con el fin de que le presente un informe.

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La dimisión de De Wever había provocado un terremoto político en Bélgica, donde la clase política considera que sus capacidades para llegar a acuerdos son uno de los elementos de su identidad.

De Wever es el primer dirigente federal belga que afronta esta situación con medidas radicales, después de una sucesión de gobiernos que no han tenido valor para reducir el gasto público

Las finanzas públicas de Bélgica se encuentran en una situación de desequilibrio fiscal persistente, con un nivel de endeudamiento elevado y una presión creciente sobre la capacidad del Estado para financiar sus políticas públicas. No quiere decir que el país se encuentre cerca de una suspensión de pagos, pero sí se puede decir que se trata de una economía que tiene un problema estructural de sostenibilidad presupuestaria y que necesita adoptar medidas de ajuste durante los próximos años puesto que si Bélgica continúa generando déficit anuales importantes (se prevé el 6% este año), su deuda seguirá aumentando.
De Wever es el primer dirigente federal belga que afronta esta situación con medidas radicales, después de una sucesión de gobiernos que no han tenido valor para reducir el gasto público. Entre otras cosas, ha eliminado las disposiciones que hacían que el seguro de desempleo fuera un beneficio sin límite de tiempo (ahora solo se percibe durante dos años como máximo) y ha aprobado una reforma de las pensiones que penaliza las jubilaciones anticipadas y limita el incremento anual de las pensiones máximas.

Santiago Peña, el aliado paraguayo de Trump en el Cono Sur caído tras la crisis del corralito en el banco Ueno

El presidente de Paraguay, Santiago Peña, presentó este jueves su renuncia. Sin embargo, el Congreso no consiguió reunir el quórum para votar sobre la dimisión, por lo que permaneció en su cargo hasta que el Senado le destituyó este viernes tras declararlo culpable de «mal desempeño de funciones» en un juicio político celebrado en su ausencia. La Cámara Alta ha aprobado la destitución con una aplastante mayoría de 44 votos de un total de 45, convirtiendo así a Peña en el primer presidente del país latinoamericano en ser despojado del cargo por unanimidad de las dos cámaras del Congreso.Peña había dimitido tras el escándalo de la intervención de Ueno bank, una entidad privada a la que ha sido vinculado y que durante su gestión recibió cantidades millonarias del Estado, muchas salidas del sistema de pensiones del país.Peña tiene 47 años. Ha estado tres años como presidente de la República del Paraguay y su mandato debía concluir en 2028. En este tiempo ha estado respaldado por el poderoso Partido Colorado (derecha), que gobierna Paraguay desde 1947, con la única interrupción de 2008 a 2013.Del FMI al gobierno de ParaguaySantiago Peña Palacios nació el 16 de noviembre de 1978, en la capital paraguaya de Asunción, en el seno de una familia argentina oriunda de Buenos Aires. Por línea paterna es descendiente directo de José Gaspar Rodríguez de Francia, dictador de Paraguay entre 1814 y 1840, durante dos periodos seguidos.La juventud fue una de las características con las que Peña construyó su imagen política, cuenta en EFE Juan David Mosos Franco. Fue padre a los 17 años y se casó a los 19 con Leticia Ocampos, con quien tiene dos hijos. Estudió Economía en la Universidad Católica de Asunción y pasó por las filas del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA).Comenzó su carrera profesional en el Banco Central de Paraguay (BCP), donde ingresó en el año 2000. Posteriormente cursó una maestría en Administración Pública en la Universidad de Columbia (EEUU). En 2009, Peña se incorporó al Fondo Monetario Internacional (FMI) en Washington, donde trabajó durante tres años. A su regreso a Paraguay se reincorporó al BCP, donde pasó de la investigación económica a la dirección.Una carrera política vertiginosaEn enero de 2015, cuando tenía 36 años, el presidente Cartes lo escogió para ser ministro de Hacienda. A Cartes se le consideraba su mentor político. Respaldado por él, Peña se incorporó al oficialismo. En 2017, presentó su precandidatura para las presidenciales. Se postuló por el movimiento Honor Colorado, la facción de Cartes dentro del oficialismo, pero perdió frente a Mario Abdo Benítez.Insistió y en diciembre de 2022 Peña consiguió la candidatura presidencial del partido gobernante. Lo logró con apenas seis años de militancia colorada. Su principal carta de presentación fue la promesa de combinar estabilidad macroeconómica con beneficios concretos para la población.El 30 de abril de 2023 ganó las elecciones generales (con el 42,74% de los votos), en fórmula con Pedro Alliana, quien asumió la vicepresidencia. Su victoria, respaldada por más de 1,2 millones de votos, representó la continuidad del Partido Colorado en el poder. Cuenta el diario paraguayo La Nación que Peña «abrió una etapa que prometía crecimiento económico, generación de empleo y mejores condiciones de vida para los paraguayos».Con Trump y su ‘Escudo de las Américas’Su objetivo, declaró el nuevo presidente, era convertir a Paraguay en el país más desarrollado de Latinoamérica. En estos tres años no lo ha conseguido y no ha mostrado tener grandes convicciones (se le acusa de haberse afiliado al Partido Colorado solo para ser ministro). En 2017 estaba a favor del matrimonio igualitario y de alguna propuestas sobre el aborto, pero poco tiempo después se mostró en contra.En 2023, en una entrevista elogió la dictadura de Alfredo Stroessner, afirmando que fue «responsable de más de 50 años de estabilidad en Paraguay». En política exterior, estrechó sus vínculos con el presidente estadounidense, Donald Trump, y se alineó con algunas de las principales iniciativas de su Gobierno para la región.En marzo de 2026 participó en la cumbre del Escudo de las Américas, convocada por Trump en Miami. Allí suscribió la creación de la Coalición Anticárteles de las Américas, con lo que Paraguay se incorporó a esta alianza regional de seguridad.La crisis del banco de la mitad de los paraguayosEn estos tres años como presidente paraguayo, Peña ha recibido críticas por la frecuencia de sus viajes oficiales, que la prensa paraguaya bautizó como «Santi Tour». Durante su mandato realizó más de 70 desplazamientos al exterior. Pero la crisis que realmente le ha estallado entre las manos ha sido la de Ueno bank.En un país con casi 6 millones y medio de habitantes, la entidad tiene cerca de tres millones de clientes. El banco administraba unos 850 millones de dólares en fondos públicos, incluidos recursos previsionales y sanitarios y depósitos de empresas estatales. Este martes, el Banco Central de Paraguay ordenó la resolución de Ueno bank tras detectar que su índice de solvencia había caído por debajo del 50%, el mínimo exigido.El asunto ha puesto al aire los vínculos empresariales de Peña con el entorno financiero paraguayo. El mandatario fue accionista de Ueno Holding, un conglomerado propiedad del Grupo Vázquez, que abarca a empresas como Ueno bank. Esta participación, que vendió en marzo de 2025, se convirtió en uno de los principales argumentos de los legisladores que promovieron un acusación para un juicio político que no prosperó ante la dimisión de Peña.

Hungría desclasifica los datos de los 150.000 espías que vigilaron a sus vecinos y familiares en la época comunista

András Patyi, magistrado del Tribunal Constitucional; Katalin Karikó, Nobel de Medicina; Laszlo Kiss-Rigó, obispo católico, son algunos de los casi 60.000 nombres, con sus correspondientes apariciones en clave, que figuran en los archivos de informantes de la policía apolítica, en la Hungría … comunista entre 1945 y 1990 que, ahora, acaba de hacer públicos el Gobierno de Budapest.
Casi ninguno de ellos lo era de forma voluntaria. Junto a sus fichas aparecen los procesos de reclutamiento, en los que agentes profesionales de la Államvédelmi Hatóság (Autoridad de Protección del Estado) investigaban en sus vidas privadas en busca de puntos débiles con los que chantajearlos. Hubo también amenazas y recompensas.

Las cifras proporcionadas por el director de los archivos históricos, Gergő Bendegúz Cseh, permiten hacerse una idea de la magnitud del sistema: 150.000 húngaros espiaron a sus vecinos. Desde un profesor en prácticas que fue espiado simplemente por quejarse de la calidad de la comida en su residencia, hasta un minero en Kisterenye que presentó informes sobre su familia y compañeros de trabajo durante 30 años, las fichas demuestran que «la red de la dictadura estaba presente en escuelas, fábricas, cooperativas agrícolas, iglesias y familias».

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Rosalía Sánchez

Desvelar estos archivos es una de las promesas electorales que hizo el primer ministro Péter Magyar. La primera publicación incluye tres grandes conjuntos documentales: fichas de tarjetas de registro de los integrantes de la red de informantes, que incluyen nombres reales, datos personales, nombres en clave, agentes responsables del reclutamiento y circunstancias de incorporación; registros de reclutamiento: documentación sobre la captación de informantes, especialmente entre 1957 y 1962; y registros personales y nombres en clave, que permiten identificar a las personas que aparecen en los archivos de la red de seguridad del Estado.

Más archivos en camino

La información revela quién fue reclutado, cuándo, por qué departamento y bajo qué identidad operaba. Una segunda publicación, prevista para el próximo 25 de febrero, incorporará aproximadamente 9.000 expedientes más detallados, conocidos como «B dossiers» y relativos a personas reclutadas o a las que se intentó reclutar sin éxito.
«Pido a todos que traten esta publicación largamente esperada de documentos con dignidad y humanidad … ya que muchas familias ahora se enfrentarán a información difícil, a menudo relacionada con un miembro fallecido de su familia…Es imposible procesar un trauma sin discutir y hacer preguntas», ha pedido Magyar, que, sin embargo, considera necesario este ajuste de cuentas tardío con el pasado de la Guerra Fría.

Error informático

La esperada polémica por la publicación se ha visto desbordada por varios errores, como el caso de Sándor Lezsák, el antiguo vicepresidente del Parlamento húngaro, que no fue informante de la policía secreta comunista, sino persona vigilada. Ante su instantánea y airada protesta, el Archivo Histórico de los Servicios de Seguridad del Estado (ÁBTL) ha reconocido un «error informático».
Lezsák aparecía con el código 05, es decir, como objetivo de vigilancia. Al trasladar los datos de las antiguas cintas magnéticas a la nueva base de datos, se interpretaron incorrectamente esos registros y se incluyeron personas vigiladas entre los supuestos colaboradores. El error se produjo durante el procesamiento de un documento Excel que el Archivo había recibido de la Oficina de Protección de la Constitución (Alkotmányvédelmi Hivatal).

Sándor Lezsák, antiguo vicepresidente del Parlamento húngaro, aparecía como informante cuando, en realidad, era objetivo de este espionaje

Lezsák fue uno de los fundadores de Foro Democrático Húngaro y anfitrión de la histórica reunión de Latitelek, en 1987, que sirvió para articular una oposición democrática al régimen comunista. Posteriormente, desarrolló una larga carrera política en el partido Fidesz, de Vikton Orbán, y Magyar le ha pedido públicamente disculpas.
Anna Lezsák, hija del afectado y diputada de Fidesz, ha exigido responsabilidades y ha reclamado la dimisión del director del Archivo. Los partidos Fidesz y KDNP están pidiendo responsabilidades políticas y cuestionando la fiabilidad de la plataforma. Cseh Gergo Bendegúz, director del Archivo, ha asumido la responsabilidad, pero ha declarado que primero corregirá el problema, antes de decidir si dimite.
La publicación de estos archivos, esperada durante décadas, fue evitada por los gobiernos de Orbán, que, ahora, ha asegurado que no fue informante, sino que «intentaron reclutarme durante el servicio militar y me negué». Magyar ha subrayado que la medida no es «revanchista» y que muchos de los informantes también fueron víctimas de la dictadura comunista. En su opinión, deberían haberse hecho públicos cuando víctimas y perpetradores aún estaban vivos, ya que habría sido posible hacerles preguntas. Insiste en que el objetivo no es juzgar, sino afrontar los hechos con dignidad.