Los granjeros pierden poder: los demócratas entierran a Iowa como arranque de las primarias
Este fin de semana concluye la Feria Estatal de Iowa, el gran acontecimiento anual en este estado del Medio Oeste, uno de los lugares donde muchos sitúan ese concepto borroso de la ‘América profunda’. Son diez días donde ya apenas se vende y se compra … ganado o maquinaria agrícola -el origen de las ferias, también de las nuestras en España-, pero que sobrevive como un espacio de encuentro, orgullo y diversión: competiciones ganaderas, folclorismo rural, muchos conciertos -no solo de ‘country’-, comida grasienta, atracciones infantiles… Pero por aquí no solo pasean granjeros, turistas y esbeltos terneros raza Angus en busca de un premio.
Cada año, políticos de todo signo peregrinan hasta esta feria para poner la semilla de sus grandes aspiraciones. Porque, como todo el mundo sabe, Iowa es el lugar improbable donde nacen los sueños políticos. Este verano, sin embargo, apenas han pasado figuras demócratas que suenan para las elecciones presidenciales de 2028.
En parte se debe a que la carrera para esa cita no arrancará de verdad hasta el año que viene. Pero es indiscutible que hay otro factor todavía más decisivo: el Partido Demócrata ha decidido enterrar el poder político que hasta ahora ha tenido Iowa. En una votación celebrada este mes en Austin (Texas) por el Comité Nacional Demócrata (DNC, en sus siglas en inglés), el poder orgánico del partido, sus delegados decidieron que Iowa deje de ser el pistoletazo de salida de las primarias. Con ello, los célebres ‘caucus’ de Iowa serán para los demócratas unas primarias irrelevantes, al contrario de lo que han sido hasta ahora: esas reuniones vecinales, una antigualla democrática, son el primer gran termómetro de las presidenciales.
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Javier Ansorena
Desde la década de 1970, cuando tanto demócratas como republicanos colocaron a Iowa como el punto de partida de sus primarias, este estado rural ha sido un trampolín decisivo para muchas grandes carreras políticas. En especial, para los demócratas. Tanto Jimmy Carter como Barack Obama dieron forma a candidaturas que parecían improbables con un triunfo temprano entre los maizales helados de Iowa en invierno. El primer presidente negro de EE.UU. siempre reconoció la importancia de Iowa para su éxito político, y regresó a Des Moines, la principal ciudad del estado, en el último día de su segunda campaña presidencial, en 2012, como gesto de agradecimiento.
Un puñado de dólares
Iowa es el territorio ideal para candidatos con poco apoyo de la maquinaria del partido. Tiene pocos habitantes y con un puñado de dólares y mucho esfuerzo, un aspirante puede convertirse allí en un rostro conocido. Y ganar en sus ‘caucus’ te convierte de inmediato en figura política nacional.
Incluso aunque no acabes llevándote la nominación del partido, un buen resultado en Iowa cambia carreras políticas. El último ejemplo entre los demócratas es el de Pete Buttigieg, que era un jovencísimo alcalde de una ciudad de Indiana y que ganó aquí en las primarias de 2020. Luego no fue el candidato demócrata -Joe Biden, el gran favorito, con todo el apoyo del partido, remontó después-, pero sí labró una carrera que le ha llevado a ser secretario de Transporte y, ahora, un nombre que está en todas las quinielas para 2028.
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«Me convertí no solo en un mejor candidato, sino en un mejor servidor público por las experiencias haciendo campaña en los ‘caucus’ de Iowa», ha dicho Buttigieg recientemente. «El hecho de tener que ir a patios de vecinos, a institutos, a restaurantes de carretera. La gente en este estado se toma su responsabilidad cívica con mucha seriedad».
Para los amantes de la política, Iowa es Disneyland en los días previos a esos ‘caucus’. Uno tiene la oportunidad de ver en persona a candidatos en la distancia corta, en pequeños encuentros con votantes en graneros, en cafeterías, en gimnasios de escuelas.
Los republicanos no tienen pensado cambiar su calendario y tocar el papel preponderante de Iowa en el último medio siglo. Pero los demócratas han decidido que el estado -dominado por los republicanos, de esencia rural, con amplia mayoría de población blanca- no representa a su electorado y tiene demasiado poder.
La génesis del entierro de Iowa viene de los ‘caucus’ de 2020. Un problema en los sistemas informáticos de recuento de los votos que venían de estas reuniones vecinales provocó retrasos de varios días para obtener los resultados. Fue un bochorno para un estado al que las campañas dedican cientos de millones de dólares y avivó un debate que se cocía durante años entre los demócratas: ¿por qué estos ‘caucus’ anticuados -para otros, una maravilla democrática-, que no nos representan, tienen que ser tan influyentes en nuestras primarias?
La génesis del entierro de Iowa viene de los ‘caucus’ de 2020. Un problema en los sistemas informáticos de recuento de los votos provocó retrasos de varios días para obtener los resultados
Primarias de 2024
Ya para las primarias de 2024 se decidió que Iowa no inaugurara el calendario electoral. Pero la revuelta de los demócratas del estado acabó en un acuerdo a medio camino: los ‘caucus’ se celebraron antes que cualquier primaria, pero los resultados no se registraron hasta más adelante. En esa campaña, era menos relevante, porque Biden se presentó a la reelección -decisión que luego se demostraría muy desafortunada- y el partido se entregó al candidato en la Casa Blanca.
Pero en 2028 será algo muy diferente. Una nueva generación de demócratas buscará convertirse en el nominado del partido. Y los demócratas han decidido que no empiecen a jugarse las castañas en Iowa. Las primeras primarias serán las de Carolina del Sur, seguidas de las de Nevada. El primero de estos estados ya ha demostrado su poder político, con el músculo de su abundante electorado negro: fue aquí donde Biden resucitó en las primarias de 2020. Y Nevada es un estado con mucho votante hispano. Esa es la intención de los demócratas: atender a la diversidad de su electorado.
Las primeras primarias serán las de Carolina del Sur, estado que ya ha demostrado su poder político, con el músculo de su abundante electorado negro
La paradoja es que el cambio ocurre justo en un momento en el que los demócratas vislumbraban recuperar poder en Iowa. Ahora mismo, todos los representantes del estado en el Congreso, diputados y senadores, son republicanos, al igual que su gobernador. En la era de Donald Trump, el estado se ha inclinado con más fuerza por los republicanos. Pero eso podría cambiar este otoño: las encuestas dan posibilidades a los demócratas de cambiar de color algunos escaños e incluso su candidato a gobernador es favorito frente al republicano.
Pero la decisión del partido podría frenar ese avance de los demócratas, que sería decisivo para que el partido recupere las mayorías del Congreso este otoño. Algunos de los candidatos de Iowa, como Josh Turek, que va a por el escaño de senador, han llamado a la revuelta, a que Iowa celebre sus ‘caucus’ antes que nadie, con o sin el visto bueno del partido. Los demócratas han advertido que castigarán a los candidatos que hagan campaña en Iowa en ese caso. Queda una guerra por delante para saber si los campos congelados de Iowa volverán a ser territorio electoral decisivo en enero de 2028.

