Irán trata de activar a sus grupos aliados en la región para disuadir a Trump
Irán trata de activar a sus grupos afines en la región para usarlos como arma disuasoria ante Estados Unidos, que ha reforzado su presencia militar en la región de cara a una posible operación para acabar con el régimen islámico. Pese a los golpes … sufridos a manos de Israel, la milicia chií libanesa Hizbolá aseguró que «no permaneceremos neutrales si Irán es atacado; esto afectará directamente a nuestra organización», en palabras de su secretario general, Naim Qassem, quien adelantó que habrá «escalada» en caso de agresión.
En Irak, Abu Hussein Al Hamidawi, jefe de Kataib Hizbola, milicia respaldada por Teherán, emitió el lunes un comunicado en el que advirtió del riesgo de «guerra total». Y en Yemen, los hutíes difundieron un vídeo con imágenes de ataques a buques de guerra estadounidenses y embarcaciones comerciales atacadas anteriormente, como muestra de lo que podrían hacer en caso de que Trump decida castigar a los ayatolás.
En caso de tener que responder, los iraníes apelan a lo que queda de su red de ‘proxies’ en Oriente Próximo y confían en su capacidad balística con misiles de corto y medio alcance para golpear a las bases del enemigo en la región. Otra de las armas que se reserva la república islámica es el cierre del estrecho de Ormuz, una ruta comercial vital por la que transita cada día una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gran parte del gas natural licuado. El uso de minas podría cortar el tránsito de barcos y eso provocaría un fuerte aumento de los precios de la energía en todo el mundo.
Los iraníes juegan con el riesgo de expandir el conflicto y el portavoz del ministerio de Exteriores, Esmaeil Baghaei, confirmó que «la inseguridad resultante afectará sin duda a todos».
Cerco de EE.UU.
La durísima represión ha silenciado las protestas, pero los problemas económicos, que fueron la chispa de las movilizaciones que empezaron hace un mes en el bazar de la capital, no paran de crecer. El rial sigue en caída libre, se desplomó a los 1,5 millones por dólar, un mínimo histórico, y las autoridades no son capaces de tomar medidas que puedan superar la asfixia de las sanciones internacionales.
‘The New York Times’ aseguró que Trump ha recibido múltiples informes de inteligencia que indican que la posición del Gobierno iraní se está debilitando y se encuentra en su punto más débil desde que el sah fue derrocado en la revolución de 1979. Cuando estallaron las protestas, el presidente estadounidense prometió que «la ayuda está en camino» y desde el lunes el portaaviones Abraham Lincoln, acompañado por tres buques de guerra equipados con misiles Tomahawk, está en la zona. Estados Unidos ha enviado además una docena adicional de aviones de ataque F-15E y desplegado más defensas aéreas Patriot y THAAD, según funcionarios estadounidenses citados por el medio estadounidense.
Ante la amenaza de EE.UU.
«No permaneceremos neutrales si Irán es atacado»
Naim Qassem
Secretario general de Hizbolá
«Tenemos una gran armada junto a Irán. Más grande que la de Venezuela», dijo Trump al portal ‘Axios’ en una entrevista concedida el lunes en la que dejó abierta la puerta al diálogo porque afirmó que los iraníes «quieren hacer un acuerdo. Lo sé. Han llamado en numerosas ocasiones. Quieren hablar». Los estadounidenses exigen al régimen de los ayatolás la congelación del enriquecimiento de uranio, limitar el programa de misiles y el cese al apoyo de grupos armados en la región como Hizbolá o los hutíes. Teherán nunca ha aceptado estas medidas en procesos de diálogo anteriores, aunque no cierra la puerta a la diplomacia.
Mano dura
La estrategia del Líder Supremo, Alí Jamenei, de no a la guerra y no al acuerdo, parece que no será suficiente para tranquilizar a Trump. El régimen trata de dar una imagen de aparente normalidad, pero el servicio de Internet está restringido desde el 8 de enero y la mayoría de iraníes sólo tiene acceso al Intranet, donde solo se pueden consultar los medios oficiales. La plaza Valiasr, en el corazón de Teherán, está presidida por un enorme mural de un portaaviones cubierto de sangre y el lema en farsi e inglés: «Si siembras viento, recogerás tempestad».
Siguen las detenciones en todo el país y hay un baile diario con la cifra de muertos. El Gobierno iraní reconoce más de 3.000 fallecidos y la organización de derechos humanos HRANA, con sede en Estados Unidos, afirma haber verificado más de 6.000 muertos y tener más de 17.000 fallecimientos adicionales en investigación, lo que elevaría la cifra total a unos 22.000 en las protestas más sangrientas de la historia de la república islámica.

