Internacional - Colombia
Registro  /  Login

Portal de Negocios en Colombia

Putin habla con Trump por teléfono sobre Ucrania: «Por más que Kiev se aferre a los bastiones que le quedan, los tomaremos»

El presidente ruso, Vladímir Putin, ha mantenido una conversación telefónica con su homólogo estadounidense, Donald Trump, con ocasión del 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos, en la que recalcó que Rusia tomará todo el Donbás pese a los esfuerzos de Ucrania, según ha informado este domingo el asesor del mandatario ruso, Yuri Ushakov.»Por más que el régimen de Kiev se aferre a los bastiones que le quedan, nuestro Ejército los tomará sin falta», ha aseverado Ushakov en rueda de prensa telefónica, al informar sobre la conversación. El asesor de Putin señala que «una etapa importante de la liberación de todo el territorio de la república popular de Donetsk fue el establecimiento del control sobre un bastión tan importante para el Ejército ucraniano como Kostiantínifca», cuya toma fue anunciada este viernes por el Kremlin.Aunque la excusa para la llamada, efectuada a solicitud de la Casa Blanca, fue el aniversario de la independencia estadounidense, las partes abordaron el tema de la guerra en Ucrania, de cara a la próxima participación de Trump en la cumbre de la OTAN que se celebrará en Turquía los próximos 7 y 8 de julio.Durante la conversación, la cuarta en lo que va de año, Putin comentó a Trump que Kiev y la Unión Europea «parten de la percepción falsa de la situación general en la línea del frente», ha declarado Ushakov. «Nuestro presidente explicó cuál es la situación real en el campo de batalla, donde las Fuerzas Armadas rusas avanzan con seguridad, liberando una localidad tras otra», ha añadido. Putin observa que «Kiev y sus patrocinadores europeos apuestan por alargar e incluso escalar el conflicto», echando a mano a métodos terroristas contra la población civil. «Se volvió a acentuar la preferencia de una solución político-diplomática del conflicto que tome en cuenta los conocidos enfoques de principios de la parte rusa», indica el asesor ruso. La conversación duró una hora y 25 minutos y fue calificada por Ushakov como «no solo protocolar, sino enjundiosa y extremadamente constructiva». «Esta conversación permitió debatir abiertamente temas actuales de la agenda bilateral e internacional», sostuvo.Ambos presidentes abordaron también las relaciones entre Moscú y Washington, y «subrayaron la importancia de mantener los contactos, incluyendo los político-militares y claro está, respecto a los temas económicos», ha dicho, al destacar «las perspectivas colosales de la cooperación mutuamente provechosas entre nuestros países».

Trump celebra los 250 años de EE.UU. como el triunfo de su presidencia

Donald Trump culminó este viernes las celebraciones del 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos con un acto multitudinario en la explanada del National Mall de Washington, al que asistieron decenas de miles de personas pese a una intensa ola de calor y a … una tormenta que amenazó durante horas el desarrollo del evento. El presidente presumió primero de haber batido records de asistencia, uno de los argumentos recurrentes de su discurso político, y presentó la jornada como una demostración de fuerza y de orgullo nacional.
El mensaje fue una continuación del que ha venido construyendo durante toda esta semana de conmemoraciones. Trump reivindicó la excepcionalidad de Estados Unidos como una nación única en la historia, aseguró que el país había entrado en un periodo de decadencia antes de su regreso a la Casa Blanca y sostuvo que su presidencia ha devuelto a EE.UU. el papel de referente y líder del mundo.

El presidente también presentó su mandato como un dique frente al avance del comunismo y de las ideologías que, a su juicio, amenazan los valores fundacionales del país. «El comunismo es como un cáncer, hay que arrancarlo de raíz», dijo. Vinculó la conmemoración del cuarto de milenio de la independencia con una nueva etapa de fortaleza nacional, en la que EE.UU. recupera la confianza en sí mismo, refuerza su poder militar y económico y vuelve a ejercer un liderazgo global sin complejos.

Noticia relacionada

David Alandete

El presidente, eso sí, dejó más de una frase de su estilo. «Tenemos igualdad de justicia ante la ley… aunque a mí no me trataron tan bien, pero no entraremos en eso», dijo al salirse del texto del teleprompter. También bromeó con la idea de un tercer mandato, que es inconstitucional: «Tal vez debería considerar el tercer mandato, pero no lo haré, porque no quiero controversias». Después llamó al escenario a un veterano de Vietnam, contra el comunismo, según recordó, y condecorado con la Medalla de Honor, en un gesto de carga patriótica que encajó con el tono militar y ceremonial de la noche.
Washington había amanecido entre banderas y camisetas con los colores rojo, blanco y azul; familias cargadas con sillas plegables y turistas llegados de todo el país que buscaban una imagen del Capitolio o del Monumento a Lincoln antes de que el calor previsto en el parte hiciera imposible permanecer bajo el sol del verano capitalino. Las barreras de seguridad, los cierres de calles y las largas colas complicaron desde primera hora una jornada concebida como gran escaparate del 250 aniversario nacional.

«Tenemos igualdad de justicia ante la ley… aunque a mí no me trataron tan bien, pero no entraremos en eso»

Cientos de personas esperaban durante horas bajo cerca de 40 grados, con paraguas usados como sombrillas y pequeños ventiladores de mano. La Guardia Nacional, desplegada por Trump en la capital desde el pasado verano por motivos de seguridad, repartía botellas de agua ante el riesgo de desmayos. Bajo las vallas metálicas y el asfalto recalentado, algunos visitantes buscaban sombra junto a los museos, otros se refugiaban en estaciones de Metro y muchos se sentaban directamente en el suelo bajo un árbol para recuperar fuerzas.

Newsletter

El calor no solo alteró el ambiente de la celebración. También empezó a vaciarlo. El desfile del 4 de julio en Washington fue cancelado y la Gran Feria Americana, instalada en la explanada del National Mall como una de las grandes atracciones del aniversario, tuvo que cerrar temporalmente el viernes después de que varias personas se desmayaran y recibieran atención médica. Once fueron hospitalizadas. Reabrió por la noche, pero el sábado volvió a retrasar su apertura ante unas temperaturas que superaron los 38 grados y una sensación térmica aún mayor entre las vallas, los controles de seguridad y las largas filas de entrada.

NOW: Following a closure earlier today due to extreme heat, Freedom250 has reopened on the National Mall, where attendees can pass by a water-sprayer provided by the fire department on the way in. pic.twitter.com/4gB6wrCEQS— Rabindra. 🚩 (@rabindraX238) July 4, 2026
El riesgo estaba a la vista: niños metiendo las manos en fuentes de agua, familias entrando y saliendo de los edificios del complejo museístico Smithsonian, turistas buscando aire acondicionado donde fuera y personas con ropa con la bandera americana sentadas en las sombras que podían encontrar en una zona con poco edificio. Las autoridades recomendaron utilizar museos, estaciones subterráneas y edificios federales como refugio durante las horas más duras.
En la explanada del National Mall se mezclaban los puestos de comida, la música country, las exhibiciones militares y las caravanas de visitantes que habían llegado para ver al presidente Donald Trump, los aviones y los fuegos artificiales. El dispositivo de seguridad había convertido el centro monumental de Washington en una sucesión de perímetros cerrados, controles, vallados, detectores de metales y accesos restringidos. Para algunos asistentes, avanzar unos cientos de metros entre el Capitolio y el Monumento a Washington podía llevar más de una hora.

850.000 fuegos artificiales

Durante todo el día creció la incógnita sobre el desenlace previsto para la noche: un despliegue pirotécnico anunciado como uno de los mayores organizados nunca en todo el mundo, con unos 850.000 fuegos artificiales preparados para iluminar Washington en el 250 aniversario de la independencia. Son unos 26.500 kilos o 26,5 toneladas. Es cerca de diecinueve veces la carga de una Nit del Foc de gran formato como la de Valencia en 2025, que alcanzó 1.405 kilos de pólvora.
La posibilidad de que un imprevisto temporal obligara a cancelarlo o reducirlo dejó a miles de personas pendientes de sus teléfonos y de los avisos oficiales. Al anochecer, cuando muchos esperaban ya el gran tramo final de la jornada, el cielo cambió de color. Las nubes comenzaron a avanzar sobre el Capitolio y el Monumento a Washington, mientras los móviles de los asistentes se llenaban de alertas meteorológicas. Un vendaval agitó los árboles y tumbó vallas.

CHAOS on the National Mall rn as visitors for tonight’s Independence Day celebration are running back to the mall to keep their seats despite Secret Service telling everyone to leave due to incoming thunderstorms. pic.twitter.com/SChmoOoY5Z— Mike Carter (@MikeCarterTV) July 5, 2026
El National Mall fue evacuado por riesgo de tormenta, los controles del Servicio Secreto cerraron temporalmente y miles de personas tuvieron que abandonar la explanada corriendo justo cuando se acercaban el discurso de Trump, un paso final de los aviones militares y los fuegos artificiales.
Los altavoces ordenaron buscar refugio en museos, edificios federales y estaciones de Metro. La evacuación generó momentos de confusión, con grupos corriendo hacia las salidas y otros permaneciendo bajo un cielo cada vez más oscuro, pendientes de si el programa podría reanudarse. La amenaza afectó también al dispositivo aéreo preparado para la noche, que incluía una pasada nocturna de un bombardero B-1 con los postquemadores encendidos como cierre de una exhibición militar que se había prolongado durante nueve horas.

Desfile militar

Sobre la capital desfilaron durante horas algunos de los aparatos más reconocibles de la aviación militar estadounidense: los Thunderbirds y los Blue Angels, cazas F-22 Raptor, F/A-18 Super Hornet, Osprey de los Marines, helicópteros Chinook y una formación de aviones furtivos. El momento central fue el paso de una gran formación encabezada por el nuevo Air Force One, regalo de Qatar, concebido como la imagen presidencial del 250 aniversario.

Nerves of steel!The U.S. Air Force Thunderbirds flew just inches apart during a breathtaking flyover above the National Mall in Washington, D.C. pic.twitter.com/N3lpCfiZJ4— Fox News (@FoxNews) July 5, 2026
Finalmente, el presidente tuvo que demorar su discurso de las 21:45 a las 23:00, tras momentos de gran confusión. Él mismo dijo en su red, Truth Social, que esperaría hasta que desapareciera el riesgo de tormenta, aunque fuera a las 02:00 de la madrugada. «Las tormentas traen suerte a cualquier ocasión», escribió, al tiempo que admitía que también hacen los actos «un poco más emocionantes».

El presidente sostuvo que el temporal acabaría pasando y comparó la situación con el evento de artes marciales de la UFC celebrado dos semanas antes en la Casa Blanca, con Ilia Topuria. Trump apeló también a los veteranos presentes en Washington, especialmente a los de mayor edad, para defender que la lluvia no podía detener la conmemoración. «Ellos pasaron por un infierno y no los frenó. Tampoco nos va a frenar a nosotros», afirmó. «No voy a dejar que un poco de lluvia detenga nuestro 250 aniversario».
Trump volvía así a encontrarse con los elementos en una ceremonia pensada para proyectar poder propio y capacidad de reunir masas. Su investidura de enero de 2025 tuvo que trasladarse al interior del Capitolio por el frío polar, con el desfile reducido y el público fuera de la escena central. Esta vez, en el aniversario de los 250 años de EE.UU., el problema era el contrario: un calor extremo durante el día y una tormenta al anochecer amenazaban con alterar el espectáculo patriótico que su equipo había diseñado como culminación de esta celebración del cuarto de milenio.

La infinita espera de las aduanas de Ceuta y Melilla, entre el veto marroquí y la impotencia española

Es la historia de una espera infinita. Imposible. Un fracaso. Cuatro años se cumplieron el pasado 7 de abril desde que la entonces flamante hoja de ruta pactada entre el Gobierno de España y el marroquí —habían pasado apenas tres semanas desde la inesperada carta de Pedro Sánchez a Mohamed VI en respaldo del plan autonómico marroquí para el Sáhara Occidental— anunciara la reapertura de la aduana de Melilla y la creación de una de nuevo cuño en Ceuta. Unas infraestructuras comerciales que siguen sin ver la luz para desesperación del tejido productivo y ciudadanos ceutíes y melillenses.En aquel turbulento contexto, calmar a Marruecos tras la indignación que habían producido en Rabat la hospitalización secreta del líder del Frente Polisario, Ibrahim Ghali, en la ciudad de Logroño y las manifestaciones del entonces vicepresidente Pablo Iglesias en favor de la autodeterminación saharaui y, por tanto, normalizar las relaciones con los vecinos del sur tras el episodio de la frontera del Tarajal de los días 17 y 18 de mayo de 2021 —cuando gracias a la inhibición de las fuerzas de seguridad marroquíes más de 10.000 jóvenes se colaron en suelo ceutí— parecía ya un éxito.Pero España había puesto fin a su calculada neutralidad histórica en la cuestión del Sáhara —a fin de no importunar las relaciones tanto con Rabat como con Argel, el principal patrocinador de la organización independentista— para favorecer la propuesta autonomista que Marruecos presentara en 2007 ante la ONU como la fórmula “más seria, creíble y realista” para resolver el conflicto, por lo que se esperaba de Marruecos al menos el respeto explícito a las fronteras soberanas españolas.Así las cosas, el Gobierno del PSOE y Unidas Podemos confió en que, como mínimo, la “normalización aduanera” reflejada en el acuerdo se traduciría en la apertura de las aduanas comerciales, con las que esperaba insuflar algo de estímulo a las malhadadas economías de las dos ciudades autónomas después de que Marruecos pusiera entre el agosto de 2018 y diciembre de 2019 fin al contrabando —que había funcionado durante décadas por la tolerancia de ambas partes— y el cierre de fronteras de más de dos años impuesto por Rabat alegando razones sanitarias derivadas de la pandemia por coronavirus.Comenzaba entonces una cuenta atrás para la reapertura de la aduana comercial melillense —que había funcionado desde tiempos de Isabel II, en concreto desde la entrada en vigor del Tratado de Fez de 1866, hasta el 1 de agosto de 2018— y el nacimiento de la ceutí. No era ni es ningún misterio que las autoridades marroquíes —el majzén— no tienen ninguna simpatía por dos ciudades españolas a las que los medios se refieren a menudo como “presidios ocupados”.La realidad es que hay una animosidad de fondo hacia las realidades ceutí y melillense desde Marruecos, cuyos responsables gubernamentales evitan en todo momento mencionar siquiera a las dos ciudades autónomas por su nombre o hablar de fronteras y aduanas, porque de estos términos se derivaría la asunción de la soberanía española. No puede resultar extraño no sólo que el irrendentismo marroquí no renuncie a hacerse con las dos ciudades, sino que la voluntad de las autoridades magrebíes sea la de perjudicar las economías de Ceuta y Melilla, como se desprende de las decisiones adoptadas a lo largo de la última década.La actitud desde entonces de las autoridades españolas ha sido la de no importunar ni en público ni en privado a Marruecos. La prioridad absoluta ha sido preservar las buenas relaciones con Rabat a fin de evitar episodios como los vividos en 2021. Una y otra vez en los últimos cuatro años el ministro de Exteriores español, José Manuel Albares, y otros miembros del Gobierno han dejado constancia de las “excelentes” relaciones con el país vecino, “las mejores de la historia” ha llegado a decir. “Es intolerable que Marruecos intente asfixiar la economía de ambas ciudades autónomas y complicar la vida de sus habitantes. No es de buenos vecinos”, afirma a 20minutos el empresario melillense José Luis Martínez Lázaro. El presidente no ejecutivo de Total Logistic y ex presidente de la Asociación Andaluza de la Empresa Familiar recuerda además a este medio la larga lista de incumplimientos del Ejecutivo central para con Melilla, desde la reapertura de la aduana comercial hasta el Plan Integral pasando por la ampliación del puerto, la modernización del aeropuerto o la lucha efectiva contra la migración irregular.“Es intolerable que Marruecos intente asfixiar la economía de ambas ciudades autónomas y complicar la vida de sus habitantes. No es de buenos vecinos”Entretanto los días 1 y 2 de febrero de 2023 se celebraría la XII Reunión de Alto Nivel (RAN) de Rabat para que la representación española, liderada por Sánchez, volviera a escenificar el gran momento en las relaciones bilaterales y se reiterara la vigencia del compromiso del Ejecutivo español con las apertura de las aduanas comerciales. Después llegarían las “exitosas pruebas piloto” de 2023 y tras casi dos años más de espera, en enero del año pasado, el Gobierno de España daba por fin por inauguradas las infraestructuras comerciales con el paso de las primeras mercancías -electrodomésticos y productos de limpieza- hacia Marruecos.No iban a tardar los empresarios de las dos ciudades españolas en asumir que las iniciales restricciones a una serie de productos específicos —Rabat sólo permite la entrada fundamentalmente materiales de construcción, automoción, productos frescos y electrónica del hogar— y en volúmenes limitados serían la norma a partir de ahora. En suma, transcurridos más de cuatro años desde el reencuentro de abril de 2022, ha quedado manifiestamente claro que Marruecos no quiere unas aduanas propias de tal nombre en sus fronteras con Ceuta y Melilla. El balance de pasos ha sido más que exiguo: desde comienzos del año pasado menos de una decena de expediciones ha cruzado desde Melilla a Marruecos y apenas dos lo han hecho desde Ceuta.El presidente del Gobierno anunció en abril de 2022 que iba a volver la normalidad y después de más de cuatro años la normalidad no ha llegado. Marruecos no tiene ningún interés y España no quiere molestar, y es que parece que le da igual“El presidente del Gobierno anunció en abril de 2022 que iba a volver la normalidad y después de más de cuatro años la normalidad no ha llegado. Marruecos no tiene ningún interés y España no quiere molestar, y es que parece que le da igual”, afirma a 20minutos el presidente de la Confederación de Empresarios de Melilla (CEME-CEOE) Enrique Alcoba. “Marruecos exporta muchísima mercancía a través de Algeciras, Málaga o Almería, productos agrícolas, de pesca, etc., pero no permite nada que se pase desde Melilla o Ceuta a Marruecos”, recuerda.La OPE, última excusaLa última excusa de las autoridades magrebíes, según los empresarios de las dos ciudades autónomas, para seguir impidiendo el normal funcionamiento de las aduanas es la de la Operación Paso del Estrecho (OPE), dispositivo transfronterizo estival al servicio de la diáspora marroquí en el continente europeo.El año pasado, sin aviso previo por parte del Gobierno de España —que o nunca fue informado por Marruecos o si lo estuvo prefirió no revelarlo a la opinión pública—, la aún modesta pero creciente actividad comercial por los pasos del Tarajal y Beni-Ensar se vio abruptamente suspendida por el inicio de la OPE. Seis meses después de su apertura oficial, Marruecos cerraba sendas aduanas. Según acabarían explicando las autoridades españolas, la complejidad del dispositivo —que se viene celebrando desde hace cuarenta años— era incompatible con el funcionamiento de la aduana comercial, aunque en Melilla ambos se simultanearon hasta 2018 sin aparentes problemas.Han transcurrido tres semanas desde el comienzo oficial de la OPE 2026, resultado de un “esfuerzo ímprobo” para las distintas autoridades españolas implicadas, según recuerda el presidente del Observatorio de Ceuta y Melilla y profesor de Relaciones Internacionales de la UNED Carlos Echeverría, y las cosas no han cambiado sustancialmente. “La aduana comercial estará cerrada hasta el fin de la Operación Paso del Estrecho”, adelantaba este sábado a 20minutos la presidenta de la Confederación de Empresarios de Ceuta (CECE), Arantxa Campos.El incumplimiento del régimen de viajerosNo es la única queja de los empresarios de las dos ciudades autónomas en relación a la frontera con Marruecos. Las patronales ceutí y melillense denuncian que desde la reapertura de las fronteras tras la pandemia en mayo de 2022 las autoridades fronterizas de Marruecos se niegan a respetar el régimen de viajeros, normativa aduanera que permite a los turistas introducir en un país artículos y mercancías comerciales adquiridas en el extranjeros sin pagar impuestos (como aranceles o IVA), siempre y cuando no tengan fines comerciales.Esto es: resulta prácticamente imposible introducir en Marruecos desde territorio de Ceuta o de Melilla productos muy por debajo incluso del límite máximo de valor de 200€. Y el veto es más estricto aún en el caso de los productos perecederos tales como lácteos, carnes o alimentos . “En Marruecos no entra ni un yogurt”, se repite ya como un dicho popular en las dos ciudades desde hace más de cuatro años. Los empresarios lamentan especialmente el agravio del boicot aplicado a sus dos ciudades, puesto que las autoridades marroquíes son mucho más tolerantes en los puertos de Tánger ciudad y Tánger-Med, la faraónica infraestructura de mercancías construida para competir -con éxito avalado por las cifras de actividad- con el puerto de Algeciras ya hace veinte años.“Marruecos sigue aplicando dos varas de medir diferentes: una si entras por Tánger y otra si lo haces por Ceuta. Basta con revisar cómo entran en Marruecos pasajeros con grandes sacos de mercancías por los puertos de Tarifa, sobre todo, y Algeciras y comparar con la entrada desde nuestra ciudad”, recuerda a este medio la presidenta de la Confederación de Empresarios de Ceuta.Nos hemos tenido que reinventar, buscar otras alternativas, muchos negocios han cerrado, otros se han dedicado a otra situación, porque España no nos defiende como tenía que defendernos“Es triste y lógicamente es una falta de respeto la cuestión del régimen de viajeros. Se puede pasar toda la mercancía que se quiera prácticamente desde Marruecos hacia Ceuta y Melilla en régimen de viajeros, pero no se permite que ningún turista saque nada de Ceuta y Melilla, ni un regalo a un familiar, porque la Policía marroquí se lo quita”, explica, por su parte, el presidente de la Confederación de Empresarios de Melilla. “Es lo que quiere el Gobierno de Marruecos y España se lo consiente. Es algo que no pasa en ningún país del mundo”, zanja a este medio Alcoba.En las actuales circunstancias, con una legislatura en el aparente epílogo y un Gobierno centrado en la endiablada agenda doméstica, Marruecos ha pasado a un más que discreto segundo plano. Los empresarios se lamentan de las oportunidades perdidas y constatado el fracaso de las aduanas piden poner la mirada definitivamente en otra parte para salvaguardar el futuro económico de sus ciudades. “Con esta desconfianza casi ningún empresario está haciendo nada.  Así que nos hemos tenido que reinventar, buscar otras alternativas, muchos negocios han cerrado, otros se han dedicado a otra situación, porque España no nos defiende como tenía que defendernos, igual que al resto de ciudades españolas”, concluye con amargura el presidente de la CEME-CEOE.

Las diferencias entre EE.UU. y Europa sobre Irán y el gasto militar marcan la cumbre de la OTAN en Turquía

La cumbre de la OTAN que comienza en Ankara este martes es probablemente la más imprevisible de los últimos años. Las presión del lado estadounidense para que los aliados europeos aumenten el gasto en defensa se da por descontada y, probablemente, dará lugar a momentos más o menos bruscos con países como España … , que mantiene una posición abiertamente reticente.
Sin embargo, lo esencial va a ser la actitud del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien viene a la capital turca con ganas de atacar a los países que considera que no se pusieron de su parte en su aventura en Irán y el estrecho de Ormuz. Trump ha dicho antes de partir que, si no fuera porque la invitación venía de parte del dirigente turco Recep Tayyip Erdogan, uno de sus mejores amigos ahora, ni siquiera habría participado.

En el último año, desde la anterior cumbre de La Haya en la que Trump impuso con calzador la cifra del objetivo del 5% del PIB en gasto militar, los europeos han asumido que Washington ya ha puesto en marcha su amenaza de retirar parte de su presencia militar en el continente. Ese es el símbolo más evidente de la creciente distancia entre las dos orillas del Atlántico.

Noticia relacionada

David Alandete

El secretario general de la OTAN, el holandés Mark Rutte, se ha visto respaldado hasta ahora en todas sus gestiones –a veces humillantes– para mantener a Trump en la órbita de la Alianza y ahora puede empezar a tener problemas con algunos gobiernos europeos que han decidido que ya no aguantan los ataques de la Casa Blanca. Las tensiones con la italiana Giorgia Meloni se han visto a la luz del día, así como las quejas del francés Emmanuel Macron de que la retirada de tropas estadounidenses se hace sin planificación ni consultas. Nunca antes se había acumulado tanta tensión antes de una cumbre de la OTAN.
El embajador de Estados Unidos en la organización, Matt Whitaker, ha declarado esta semana pasada que el encuentro «será realmente una medición del progreso respecto al compromiso acordado en La Haya». Además, subrayó que «el presidente Trump espera plenamente que todos los aliados den un paso al frente de inmediato, se encaminen hacia el 5% del PIB en defensa y lo hagan con urgencia». Y, respecto a la retirada de tropas y armas de Europa, insistía en que «Estados Unidos no se va a ninguna parte, pero tenemos responsabilidades globales» que obligarán a realizar un redespliegue que no estaría relacionado con el malestar de Trump con algunos países europeos. En este escenario, España puede ser el blanco de las críticas más severas por parte de Trump, como ya ha adelantado él mismo en los últimos meses.

«El presidente Trump espera plenamente que todos los aliados den un paso al frente de inmediato, se encaminen hacia el 5% del PIB en defensa y lo hagan con urgencia»

Matt Whitaker
Embajador de EE.UU. ante la OTAN

Los europeos en general no están en contra de aumentar sus gastos de defensa y la actitud de la Casa Blanca les impulsa claramente hacia la reducción de la dependencia de Estados Unidos. Todos coinciden en que en estos momentos, después de lo que se ha visto sobre el terreno en Ucrania, la OTAN debería pasar de una alianza centrada en la disuasión a otra capaz de sostener una economía de guerra si fuera necesario. Para los principales expertos, la capacidad de producción industrial de armamento será casi tan importante como el gasto militar. Pero por ahora, mucha de la tecnología esencial para hacer frente a los nuevos armamentos sigue dependiendo de Estados Unidos.

Newsletter

Para tratar de hacerle agradable a Trump su participación en la reunión, Rutte ha adelantado que en Ankara se anunciarán contratos de defensa por valor de decenas de miles de millones de dólares, destinados a aumentar la capacidad industrial de los aliados, pero vinculados a la industria norteamericana, que es lo que le gusta escuchar a la Casa Blanca.

Para complacer a Trump, Rutte ha adelantado que en Turquía se anunciarán contratos de defensa multimillonarios vinculados a la industria de EE.UU.

Paradójicamente, la guerra de Ucrania, que es la razón y el destino de todo ese esfuerzo industrial, está cambiando las coordenadas estratégicas de la organización. Por un lado, Ucrania seguirá constituyendo el gran asunto y, aunque la guerra ya no monopoliza toda la agenda internacional, continúa siendo la prioridad militar de la OTAN. Para los europeos, ya no es solo importante garantizar un flujo estable de ayuda militar o mantener el mensaje de que el apoyo occidental continuará mientras sea necesario. Sobre todo, los europeos querrían que Trump abandonara formalmente su política de equidistancia entre el invasor y el invadido, que ha mantenido mientras intentaba construir por su cuenta una salida negociada. Sus intentos no han funcionado, pero tampoco se le ha visto poniendo todo el potencial estadounidense del lado de Kiev, más allá de autorizar que los europeos transfieran –pagando– armamento moderno.
Por el otro, los militares ucranianos han desarrollado unas capacidades extraordinarias en campos como el de los drones. Este era un asunto balbuceante al inicio del conflicto y Kiev mantiene ahora un dominio superior al de cualquier otro país. Para muchos europeos, si Ucrania fuera admitida en la OTAN, sería más un activo que una carga.

El peso cada vez mayor de Erdogan

Sin embargo, a Trump le gusta más el modelo turco. De hecho, la elección de Ankara como sede tiene un fuerte contenido político porque pone fin a un periodo de tensiones con Estados Unidos a causa de la compra de sistemas antiaéreos rusos S-400 para responder a las limitaciones impuestas desde Estados Unidos para venderle determinado material de alta tecnología. En ese ambiente, Turquía también ha logrado desarrollar su propia tecnología y sus drones han tenido un papel esencial en varios conflictos en la zona. Turquía controla el acceso al mar Negro, dispone del segundo ejército más numeroso de la OTAN y se ha convertido en un actor esencial entre Europa, Oriente Próximo y el Cáucaso. Ahora, las relaciones entre Erdogan y Trump atraviesan un momento de especial bonanza y es más que probable que el turco intente que se levanten las restricciones norteamericanas y que se le permita una mayor integración en los proyectos europeos de defensa.
El autócrata turco también espera que no se le mencionen las denuncias sobre el deterioro de las libertades públicas en Turquía. En vísperas de la cumbre se han criticado las restricciones a manifestaciones y la denegación de acreditaciones a algunos medios independientes. Como espera Erdogán, la mayoría de los gobiernos occidentales han optado por mantener estas cuestiones en un segundo plano para no entorpecer el desarrollo de la reunión.
Sin embargo, la cuestión que seguramente va a colarse en las discusiones será la situación en Oriente Próximo. En condiciones normales, los aliados debatirían cuestiones como la seguridad marítima en el golfo Pérsico o la protección de rutas energéticas, pero es muy probable que Trump lo convierta en una sucesión de reproches amargos hacia los europeos y estos –al menos en parte– aceleren las discrepancias.
Para los más optimistas, el choque podría convertirse en una ocasión para alentar a que Estados Unidos reafirme su apoyo a Ucrania. Y, para los más realistas, el objetivo puede ser más pragmático: demostrar que la Alianza es capaz de convertir los compromisos políticos adoptados en los últimos años en capacidades militares, industriales y financieras concretas.

Romper y mandar

La falta de consenso entre Estados Unidos y sus socios europeos hace que las cumbres de la OTAN sean cada vez más conversaciones sin contenido. Se reduce al máximo el tiempo de las reuniones, se pasa de puntillas sobre las diferencias y se dejan … de lado las cuestiones de fondo. Todo está pensado para que Donald Trump se sienta lo más a gusto posible y no desbarate el trabajo diario de la alianza atlántica, justo cuando es más necesaria que nunca.
La próxima reunión en Ankara se prevé difícil: el presidente estadounidense siente que los gobiernos europeos debían haberle apoyado en la guerra contra Irán y les acusa de no cumplir sus compromisos de inversión en defensa. Pone en cuestión la garantía de defensa mutua entre occidentales y, al mismo tiempo, quiere seguir dominando a unos aliados a los que maltrata con frecuencia. Romper y mandar, su divisa. Turquía, como país anfitrión, pondrá en valor sus capacidades militares y restará importancia a su falta de alineamiento con los países de la UE.

Los europeos saben que sin una defensa propia no pueden hacer valer en el mundo un peso económico, pero el camino hacia la autonomía estratégica es largo y difícil y tiene un coste elevado. No les queda más remedio que intentar crear un pilar europeo en la OTAN, algo que Washington no ve con buenos ojos, porque barrunta que debilitaría su liderazgo. A corto plazo, los europeos necesitan que Estados Unidos siga apoyando sobre el terreno a Ucrania, y continúe vendiendo armamento para frenar la invasión rusa.

Noticia relacionada

David Alandete

En un tiempo geopolítico nuevo en el que la seguridad es el imperativo dominante, si no existiese la OTAN habría que inventarla. Al mismo tiempo, la visión sobre el futuro de esta alianza desde la Casa Blanca y las capitales europeas es muy divergente. En Ankara, la tarea es seguir adelante a pesar de los negros nubarrones.

La frontera blindada de Donald Trump

Regala esta noticia

05/07/2026 a las 02:08h.

La ‘pick up’ que conduce el agente de la guardia fronteriza de los Estados Unidos, Jesús Basavilbaso, no deja de dar botes. Después de unos 20 minutos por la I-19, la carretera del Estado de Arizona que une Tucson con Nogales, la última ciudad antes de llegar a la frontera con México, el camino comienza a hacerse más tortuoso cuanto más cerca se está del gran muro. Es una carretera de piedras, baches y arena. No se puede esperar otra cosa, es el desierto de Sonora.
Una vez en la frontera, el paisaje es curioso: a un lado, en Estados Unidos, oficinas de control fronterizo y mercancías, nada más; del otro, en México, una ciudad en plena actividad, con sus tiendas y quioscos de comida pegados a la valla. Y en medio, un muro que impresiona. En algunas zonas se levanta hasta los seis metros y en otras hasta los nueve, justo lo que mide en este mismo lugar.