Internacional - Colombia
Registro  /  Login

Portal de Negocios en Colombia

«La muerte sigue estando por todas partes en Gaza»

Seis meses después del alto el fuego en la franja de Gaza, ¿qué está pasando allí?Desde el inicio del año, la atención ha estado puesta en Venezuela, Irán y el Líbano, y Gaza ha pasado a un segundo plano. Pero lo que sucede en … el enclave palestino está muy lejos de poder llamarse «tregua». «La gente cree que por no oír hablar de Gaza ahí ya no pasa nada, pero no. La situación es muy preocupante», cuenta Nicholas Papachrysostomou, coordinador de Emergencias de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Gaza, pero que ahora, por las restricciones de Israel, trabaja desde Amán, en Jordania.

El 10 de octubre del año pasado, el alto el fuego entre Israel y Hamás puso fin oficialmente a más de dos años y medio de guerra en la Franja. Este acuerdo, impulsado por la Administración Trump bajo los famosos 20 puntos, establece que Israel controla más de la mitad del enclave, mientras que Hamás lo hace en el resto. También hablaba de la entrada de ayuda humanitaria.
Sin embargo, nada de lo pactado parece haberse cumplido. Solo la entrega de rehenes israelíes por prisioneros palestinos. Las fuerzas israelíes continúan los ataques y han seguido expandiendo su control militar. En la actualidad, Israel controla cerca del 60% de la Franja y, a fecha del 8 de abril, al menos 733 personas habían muerto y 1.913 habían resultado heridas desde ese alto el fuego.

Noticia relacionada

Philippe Lazzarini, jefe de la UNRWA

Carlota Pérez

«Estamos viviendo los peores días de nuestras vidas, esperando que Israel deje de manipularnos», cuenta a través de WhatsApp a ABC Rizek, un fotoperiodista que vive en Ciudad de Gaza. Rizek es padre de tres niños: Jana, de 11 años, Ibrahim, de 9, y Zain, de 7. Ha tenido que desplazarse más de diez veces en la propia Ciudad de Gaza y ha visto con sus propios ojos la muerte de compañeros, amigos y familiares. «Estamos siendo castigados simplemente por vivir aquí. Nunca en mi vida he causado ningún daño a Israel. ¿Por qué me castigan? Estamos muriendo a cada momento», se lamenta.

Situación «catastrófica»

La situación es desastrosa. Las autoridades sanitarias (controladas aún por Hamás) y las organizaciones humanitarias advierten que la «catastrófica» crisis de salud pública en Gaza está empeorando cada día. Y la causa es la de siempre: las restricciones israelíes a la ayuda, la grave escasez de medicamentos y suministros esenciales y la continua devastación de hospitales y clínicas.
«Los bombardeos no han cesado y la muerte sigue estando por todas partes», escribe Rizek en uno de los mensajes. Desde la Franja, todas las noches se escuchan los drones que, desde el 8 de octubre de 2023, un día después de la masacre de Hamás contra los kibutz israelíes, sobrevuelan el cielo de Gaza. La Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA, por sus siglas en inglés) asegura que se ha registrado un aumento de la violencia en lugares como Rafah, Deir al Balah y Jan Yunis. También lo denunció hace unos días el Alto Comisionado para los Derechos Humanos, que señalaba que, después de seis meses del anuncio de un alto el fuego, «los palestinos de toda la Franja siguen sin estar seguros, ya que los ataques israelíes continúan de forma rutinaria», decían en un comunicado.

Los bombardeos israelíes sobre Gaza siguen dejando víctimas mortales y heridos en la Franja..

(AFP/REUTERS)

Pero, sobre todo, lo que más preocupa es la situación sanitaria. «Las necesidades de la población son enormes, pero las autoridades israelíes han seguido restringiendo sistemáticamente la entrada de ayuda humanitaria», asegura Claire San Filippo, responsable de emergencias de MSF. Esta ONG figura entre las 37 organizaciones de ayuda internacional que se enfrentan a la prohibición generalizada de operar en Israel, Cisjordania y Gaza impuesta por las autoridades israelíes. Desde el 1 de enero, estas organizaciones tienen prohibido introducir suministros médicos o humanitarios en Gaza, y los trabajadores sanitarios internacionales (incluidos médicos, cirujanos y enfermeros) se vieron obligados a abandonar la Franja a finales de febrero.
Con todo, la población sufre escasez de agua potable, alimentos, electricidad y acceso a la atención médica. Más de la mitad de los medicamentos esenciales en Gaza están agotados.

Fruta, una vez cada dos semanas

Tras el inicio de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero, las autoridades israelíes cerraron los pasos fronterizos hacia Gaza, lo que provocó una disminución del 80% en el número de camiones que entraban en la Franja durante las tres primeras semanas del conflicto. Pero la presión de Estados Unidos llevó a Israel a reabrir el paso de Kerem Shalom el 4 de marzo, seguido del paso fronterizo de Rafah con Egipto el 19 de marzo.
La entrega de ayuda se reanudó a través del paso fronterizo de Zikim, en el noroeste de la Franja, el 12 de abril, dos días después de que Washington declarara un alto el fuego de dos semanas con Irán. Sin embargo, los palestinos en Gaza no sienten ningún alivio. «Conseguimos comida con mucha dificultad. La cantidad de ayuda que nos pueden proporcionar se limita a lo que recibimos cada 40 días. Consiste en una bolsa de harina que está caducada o infestada de insectos debido a un almacenamiento inadecuado, así como algunos productos enlatados como tomates, arroz, aceite, judías y algunas galletas», relata Rizek.
El fotoperiodista también asegura que sí ha visto la entrada de alimentos más frescos como verduras, frutas y carne, pero todo lo manejan comerciantes, no personal humanitario. «No podemos comprarlo, los precios son carísimos. Puede que consigamos una vez a la semana alguna comida con carne y, en ocasiones, podemos obtener un tipo de fruta por semana», explica.

«Cada 40 días, recibimos una bolsa de harina caducada o infestada de insectos, así como productos enlatados como tomates, arroz, aceite, judías y algunas galletas»

Rizek
Fotoperiodista

Es aquí donde, desde las organizaciones internacionales, apuntan a que no significa nada que entren camiones si luego esa comida pasa a manos de comerciantes que especulan con los precios, que el propio Israel también controla. «Reemplazar camiones de ayuda humanitaria por camiones comerciales es un gran error y la gente de Gaza está sufriendo las consecuencias», apunta Papachrysostomou.
Si no hay alimentos, tampoco hay gasas, batas, desinfectantes, medicamentos… y ahora que empieza a llegar el calor, una de las situaciones que más preocupan, sobre todo a los servicios médicos, es la propagación de enfermedades infecciosas y la aparición de ratas.
«La concentración de gente en menos de la mitad del espacio que hay en la Franja, con malas condiciones de salubridad —gente viviendo en tiendas de campaña sin baños, sin sistemas de basuras, sin agua— hace que estén aumentando los casos de sarna, piojos y diarreas», explica el coordinador de MSF desde Ammán.
Una situación que, según los equipos médicos y las organizaciones internacionales y humanitarias, seguirá empeorando si Israel no pone fin a las restricciones.

«Con la guerra de Irán y Venezuela, EE.UU. ha cortado dos de las tres fuentes de petróleo barato de China»

Las erráticas decisiones de Washington están provocando que el mundo vire hacia socios más estables y Asia destaca por su crecimiento económico y demográfico. Allí se concentran potencias consolidadas como China, Japón y Corea; y emergentes como la India, Vietnam o Indonesia. Juan Luis … López Aranguren, profesor de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales, además de Doctor en Comunicación, atiende a ABC desde su despacho en la Universidad de Zaragoza tras publicar ‘El eje del mundo que viene’ (2026, Ariel), donde explora el Indo-Pacífico como foco de oportunidades y conflictos futuribles.
— ¿Qué es el llamado Indo-Pacífico?

—El Indo-Pacífico ha evolucionado con el tiempo. Involucra tanto una dimensión económica como una dimensión de seguridad. Primero, el concepto de Asia, un nombre que le da la cultura griega a toda esa zona geográfica, que ha perdurado a lo largo de milenios. Luego, en los años 80, aparece el término de Asia-Pacífico, que supone una proyección a este océano de carácter económico, acorde a un momento en la historia donde China se va abriendo al mundo. Después aparece el término Indo-Pacífico, rechazado por Pekín porque siente que intenta diluir su peso como civilización en el de otro gigante asiático que es la India. No se dice de forma explícita, sería una provocación. Pero, para Japón y la India, es importante generar una arquitectura internacional entre diferentes potencias democráticas que disminuya la influencia de China.

Noticia relacionada

Carlota Pérez

—¿Por qué es relevante para nosotros?
—En el Indo-Pacífico vive aproximadamente el 65% de la población mundial y está más del 60% del PIB del globo. También hay una presencia geopolítica muy importante: ahí se encuentran los cinco miembros con derecho de veto del Consejo de Seguridad de la ONU: China, Rusia y Estados Unidos, pero también Francia por sus territorios de ultramar y el Reino Unido por la base de Diego García en las Islas Chagos y la Commonwealth.
—¿Qué cohesión política puede tener el Indo-Pacífico?
—Entre los países con presencia allí es muy difícil. No hay un equivalente a la OTAN o la UE allí. Entre ellos tienen diferencias importantes y saben que la mayor parte de los conflictos se van a articular en el Indo-Pacífico. Por eso, la nueva primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, quiere remodelar la Constitución para volver a tener un Ejército.
—¿Cómo pueden evolucionar las tensiones en el Indo-Pacífico, sobre todo la reclamación de China sobre Taiwán?
—Ese es el escenario más serio a medio plazo de un conflicto mundial. Primero, porque es una cuestión irrenunciable para ambas partes. Es decir, para China es vital la reunificación con Taiwán en el futuro, es su bautismo como adulto. Pero para el bloque occidental también es irrenunciable. Su caída supondría el colapso de un orden mundial determinado. También por importancia geoestratégica, ya que Taiwán fabrica el 90% de los semiconductores más avanzados del mundo. Hay analistas que dicen que un ataque a Taiwán provocaría una caída del 10% del PIB mundial. Y, desde el punto de vista militar, Takaichi reconoció que saldría en defensa de Taiwán porque sabe que Japón iría detrás. China necesitaría atacar a Japón para poder proyectarse hacia el Pacífico.
 

Indo-Pacífico

65%

de la población mundial

Desde la costa oriental africana hasta la occidental americana, el Indo-Pacífico concentra dos terceras partes de la población en el globo.

—¿Estaría dispuesto EE.UU. a entrar en guerra con China por Taiwán?
—Washington no ha firmado ningún tratado de defensa con Taipéi porque no reconoce a Taiwán como Estado, pero todos los presidentes han declarado que lo defenderían. Ante tal escenario, China lanzaría un ataque relámpago, para que ninguna potencia prooccidental tuviera la oportunidad de defenderla y que, para recuperarla, hicieran falta muchos soldados muertos. Pero el objetivo de China es poder absorberla de forma pacífica con presión diplomática, y darle un estatus especial similar a Hong Kong.
—¿Cómo está la guerra de Irán afectando al Indo-Pacífico y a China?
—A China le afecta mucho: aproximadamente el 90% del petróleo iraní acababa en el gigante asiático. EE.UU. ha cortado dos de los tres grandes suministradores de petróleo barato a China –Venezuela, Irán y Rusia–. Además, Xi Jinping ha presionado a Irán para una salida negociada al bloqueo del estrecho de Ormuz en las negociaciones en Pakistán.

«China lanzaría un ataque relámpago sobre Taiwán para que ninguna potencia prooccidental tuviera la oportunidad de defenderla»

—¿Estamos ‘de facto’ en una Tercera Guerra Mundial fragmentada? ¿Qué escenario nos dejará para el futuro?
—Lo que faltaría ahora para llegar a una Tercera Guerra Mundial es que a los conflictos de Ucrania e Irán se le sume uno en Asia Oriental, y se articulen en un mismo eje geopolítico.
—¿Está China interesada en imponer su modelo, como lo ha hecho EE.UU. para expandir los valores occidentales?
—Durante la mayor parte de su historia, China ha sido un actor aislacionista, todo giraba alrededor y ellos no tenían que implicarse demasiado. Ahora se está convirtiendo en un leviatán, pero uno que parece no querer exportar un modelo, como sí lo quería hacer la URSS con el comunismo o Estados Unidos con la democracia o el libre mercado. De momento, China solo quiere hacer negocios, le da igual con quién. En el futuro veremos cómo puede proceder. Para montar un imperio, se necesita montar un sistema basado en un ideal.

‘El eje del mundo que viene’

Juan Luis López Aranguren

—La India compraba combustible y armamento a Rusia, luego firma un acuerdo de libre comercio con la UE y uno comercial con EE.UU. ¿Cuánto podrá aguantar este equilibrio?
—La India está jugando sus cartas. Por un lado se presenta como un aliado prooccidental; por otro, intenta tener más proyección internacional en los BRICS y en el Sur Global. Esto demuestra lo convulso que es todo el Indo-Pacífico, donde surgen constantemente iniciativas y realineamientos. La última alianza que ha formado la India con Japón busca equilibrar a China.
—¿Está Europa a merced de China a través de su control de las rutas marítimas?
—Muchas veces se plantea como ‘qué mal lo hemos hecho’, pero en Europa deslocalizamos nuestras industrias porque nos beneficiaba: ellos fabricaban más barato y nosotros compramos bienes y servicios más baratos. Luego, a raíz de la pandemia del Covid, donde se rompieron las cadenas de suministro globales, se empezaron a desarrollar diversas estrategias. Europa va a tener que decidir si quiere defender sus intereses con una mayor asertividad militar o si directamente colapsamos a nivel global.

«Europa debe decidir si quiere defender sus intereses con una mayor asertividad militar o si colapsamos a nivel global»

—¿Qué papel puede jugar España en el Indo-Pacífico? 
—Lo triste es que ignoramos nuestra propia historia. España ha tenido un rol increíble, mucho más duradero que las potencias anglosajonas. Tiene un potencial para reivindicarse como articulador geopolítico y civilizatorio tremendo tanto en el Indo-Pacífico como en otras regiones del planeta.

Los últimos judíos de Irán: sobrevivir en la guarida de los ayatolás

«Hay que borrar a Israel del mapa». Con esta declaración de intenciones llegó al poder Mahmoud Ahmadineyad en agosto de 2005. El nuevo presidente iraní rescataba así la amenaza lanzada por el imán Jomeini un cuarto de siglo antes, cuando triunfó la … Revolución Islámica. La declaración del ayatolá en 1979 fue: «El régimen corrompido de Israel debe ser aniquilado». Era el inicio de un conflicto que vive hoy sus peores horas, tras el ataque perpetrado contra Irán por el Gobierno de Netanyahu, hace un mes, con el apoyo de Estados Unidos.
En medio de los bombardeos, con sus más de 3.000 muertos y un millón de desplazados, no mucha gente sabe queIrán alberga todavía hoy la mayor población judía de Oriente Medio –si exceptuamos a Israel– y que en la segunda mitad del siglo XX era una comunidad con gran influencia en la sociedad del país. También ignora que, desde hace décadas, en Israel residen cientos de miles de judíos iraníes que siguen la guerra con especial preocupación por los familiares que dejaron en sus tierras de origen.

«En realidad, la presencia judía en Irán se remonta a 2.700 años. Durante siglos, los judíos iraníes han ido y venido entre Irán e Israel. Se dice que actualmente viven en Israel unos 250.000, incluyendo la cuarta y quinta generación, así como aquella que tienen solo un lado de su familia originaria de Irán», asegura a ABC el historiador Lior B. Sternfeld, profesor de Estudios Judíos en la Universidad Estatal de Pensilvania (Estados Unidos) y autor de ‘Between Iran And Zion: Jewish Histories Of Twentieth Century Iran’ (‘Entre Irán y Sion: Historias judías de Irán en el siglo XX’, Stanford University Press, 2018).

Noticia relacionada

Niall Ferguson

La serie ‘Teherán’, disponible en Apple TV, retrata bien esa realidad, aunque haya pasado desapercibida en España y las autoridades de Irán la hayan calificado de «antiiraní y promiscua». Su protagonista es una espía judía iraní que intenta desbaratar un programa nuclear. Su némesis, el todopoderoso jefe de la inteligencia iraní, interpretado magistralmente por el actor Shaun Toub, es también judío e iraní. Nacido en Teherán y conocido por su papel en ‘Homeland’, el intérprete se crio en Mánchester después de que su familia huyera durante la revolución. En la actualidad organiza todo tipo de eventos para dar a conocer la situación de su comunidad.

En armonía con los musulmanes

Esta cambió con la llegada de Jomeini, primero, y Ahmadineyad, después, que incrementaron la presión sobre ellos. Antes de la revolución, sin embargo, los judíos iraníes vivían perfectamente integrados y en armonía con los musulmanes, pero luego se impuso la república islámica y creció el hostigamiento. Muchos de ellos se marcharon al exilio y esta comunidad descendió vertiginosamente. Se calcula que antes de la caída de Mohammad Reza Pahlaví había 70.000 judíos en Irán. En la actualidad quedan unos 20.000 repartidos entre Teherán, Isfahán y Shiraz.

«Ahmadineyad dice que está en contra de los sionistas, no de los judíos, pero cada atentado que sufrimos lo celebran»

Arash Abaie
Rabino de Teherán

«La llegada de Ahmadineyad no nos hace sentirnos cómodos. Dice que está en contra de los sionistas, no de los judíos, pero no nos tranquiliza. Cada atentado que sufrimos lo celebran. El Gobierno habla de respeto, pero si fuera cierto, tendría que asumir nuestra relación con Israel, la Tierra Prometida, y reconocer el Holocausto», contaba a ABC, en el año 2006, Arash Abaie, rabino de una de las principales sinagogas de la capital. Aun así, la comunidad cuenta con un representante en el Parlamento. Eso no impide que las series producidas por la televisión nacional los califique como «el enemigo» y que, en 2009, se desatara una fuerte polémica cuando el ‘Daily Telegraph’ aseguró que el segundo apellido del presidente iraní, Sabourjian, era de origen judío.

Septiembre de 2009: legisladores iraníes cuentan los votos para la lista al gabinete propuesta por el presidente Mahmoud Ahmadineyad, en Teherán.

(Afp)

Según Sternfeld, nada de esto habría tenido importancia antes de la caída de Mohammad Reza Pahleví en 1979: «Durante la década de 1970, la comunidad judía estaba totalmente integrada, tenía visibilidad y estaba sobrerrepresentada. La generación que alcanzó la mayoría de edad en medio del proyecto de construcción nacional del último sah se benefició enormemente de aquel proceso y abrazó la identidad iraní incondicionalmente», explica Sternfeld.

El cambio llegó en 1941

La transformación comenzó en 1941, cuando Reza Shah, padre de Mohammad Reza Pahleví, se negó a romper su neutralidad en la Segunda Guerra Mundial y a unirse a los aliados en la lucha contra la Alemania nazi. Aquella negativa provocó la ocupación de Irán por parte de Gran Bretaña y la URSS hasta el final del conflicto, la abdicación del sah en favor de su hijo y el reasentamiento forzoso de cientos de miles de refugiados polacos procedentes de los gulags y campos de trabajo soviéticos. De estos, 20.000 eran judíos. Para coordinar su llegada, incluso, se trasladó a Teherán el Comité Judío Estadounidense de Distribución Conjunta (JDC).
La primera década del Gobierno de Reza Pahleví marcó el comienzo de una extraña estructura democrática. «El país estaba ocupado, pero el sistema funcionó con mayor libertad de la que había gozado hasta entonces. Aparecieron por primera vez partidos que representaban a todas las ideologías políticas, desde la derecha pronazi hasta el Partido Comunista Tudeh. Este último se posicionó como el defensor de las minorías frente a la xenofobia y fue el único que permitió afiliarse a los no musulmanes», cuenta Sternfeld.
Con esas premisas, atrajo a la mayoría de judíos urbanos. Sin duda, ayudó el hecho de que se erigiera como la voz más clara en contra del nazismo y que apoyara el plan de partición de Palestina y la creación del Estado de Israel. A lo largo de la década de 1940, Tudeh creció hasta convertirse en la formación más popular. «Sin embargo, el mapa político cambió en 1953 –añade el historiador–, con el golpe conjunto de la CIA y el MI6 contra el primer ministro elegido democráticamente, Mohammad Mosaddeq. Reza Pahleví aprovechó para desmantelar cualquier rasgo democrático e introdujo un sistema de partido único, una policía secreta poderosa, una fuerte censura y un proyecto de modernización económica denominado la ‘Revolución Blanca’».
Este retroceso no impidió que la población judía se viera, al menos inicialmente, favorecida. Muchos abandonaron sus barrios tradicionales y se integraron en los de la clase media y media-alta de Teherán y otras ciudades. Solo en la capital, el número de judíos creció hasta 60.000 de los 100.000 que se repartían por todo el país. Todo fue bien hasta que, en 1978, se celebraron las elecciones al liderazgo de esta comunidad. Hubo dos bandos. Los antiguos dirigentes se identificaban con el sah, al que agradecían la mejora de su estatus y la buena relación que mantenía con Israel. Los nuevos aspirantes eran más jóvenes, por lo general universitarios y se oponían a la deriva autoritaria del sah. Además, asistían a las reuniones de sus amigos no judíos y participaban en las actividades clandestinas.

«Los judíos iraníes se identificaban como patriotas y compartían las quejas contra la dictadura de sus compatriotas no judíos»

Lior B. Sternfeld
Historiador israelí

Estos últimos, representados por la Asociación de Intelectuales Judíos Iraníes (AJII), ganaron las elecciones y apoyaron la revolución que se estaba gestando. «Se identificaban como patriotas y compartían las quejas contra la dictadura de sus compatriotas no judíos. Es incorrecto decir que el régimen los ‘albergaba’, porque no eran huéspedes, eran tan iraníes como cualquier otro. Por eso muchos apoyaron la revolución, participaron en las manifestaciones, dieron conferencias en las sinagogas, organizaron reuniones entre activistas judíos y musulmanes e, incluso, participaron en el rescate de manifestantes heridos en el hospital judío de Teherán», recuerda Stern sobre el único centro sanitario que refugió y curó a los rebeldes. Los restantes cumplieron con la orden de entregarlos a la SAVAK (el servicio de inteligencia iraní).

Integrarse en el régimen de Jomeini

Cuando la revolución triunfó y el sah fue derrocado, la comunidad judía intentó adaptarse e integrarse en el nuevo régimen de Jomeini. Hasta participó en la redacción de la Constitución. Sin embargo, la situación cambió pronto. «Muchos creían que, cuando el nuevo régimen se asentara, podrían llevarlo hacia ámbitos más republicanos y democráticos, pero pronto se desilusionaron y muchos se marcharon al exilio. Al mismo tiempo, la represión creció», subraya el historiador, en referencia a cómo el ala fundamentalista se impuso y otros muchos de los que aún resistían, emigraron al sur de California, Nueva York, Israel y Europa.
A mediados de la década de 1990, con Jomeini ya muerto, el movimiento reformista cobró un nuevo impulso y la situación de la cada vez más menguada comunidad mejoró hasta la llegada de Ahmadineyad. Pero de nuevo todo saltó por los airescon las revueltas de 2009 por el supuesto amaño de las elecciones presidenciales. «Los judíos volvieron a salir a las calles como iraníes y no como judíos, al igual que harían en 2022», explica Stern sobre a las manifestaciones por la muerte de Mahsa Amini cuando estaba detenida por no llevar el hiyab.
Lo mismo ocurrió con las de diciembre como reacción a la grave crisis económica que azotaba al país, justo en el momento en que empezó a difundirse el rumor de un posible ataque de Estados Unidos e Israel. «Muchos de los judíos iraníes en Israel apoyan la guerra, creyendo que traerá un cambio para Irán. Otros se oponen, ya sea por los riesgos de que la región se sumerja en el caos, muera más gente y se endurezca la represión. Durante todos estos sucesos, los judíos iraníes de Israel solían mantener contacto con sus familiares de Irán de muchas maneras, pero prefiero no profundizar sobre ese tema para proteger la seguridad de los involucrados», concluye el historiador.

Trump espera llegar a un acuerdo con Irán «dentro de uno o dos días»

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, espera llegar a un acuerdo con Irán «dentro de uno o dos días» para poner fin a la guerra, según dijo este viernes en una entrevista.»Los iraníes quieren reunirse. Quieren llegar a un acuerdo. Creo que probablemente habrá una reunión este fin de semana. Creo que lograremos un acuerdo dentro de uno o dos días», expresó en una breve llamada telefónica con el medio digital estadounidense Axios.El líder estadounidense aseguró que el acuerdo «garantizará la seguridad de Israel», país que «saldrá fortalecido» después de la guerra iniciada el pasado 28 de febrero.Trump dio estas declaraciones el mismo día en el que Irán anunció la reapertura total del estrecho de Ormuz, aunque Estados Unidos afirma que mantendrá el bloqueo naval contra buques iraníes hasta que se cierre un acuerdo definitivo.Según publican Axios y la cadena CNN, Estados Unidos estaría considerando descongelar 20.000 millones de dólares en fondos iraníes a cambio de que Irán renuncie a sus reservas de uranio enriquecido.El plan de paz que se está negociando con la mediación de Pakistán también incluiría una moratoria sobre el enriquecimiento de Irán por parte de la República Islámica.Estados Unidos, Israel e Irán acordaron el pasado 8 de abril un alto el fuego, que estará vigente hasta el próximo martes 21.Representantes estadounidenses e iraníes mantuvieron el fin de semana pasado unas negociaciones de paz en Islamabad, las de más alto nivel entre ambos países desde la revolución islámica de 1979, pero concluyeron sin acuerdo.Tras esa ronda de contactos, Trump ordenó un bloqueo naval contra Irán, país al que acusó de no querer renunciar a sus ambiciones nucleares.El presidente estadounidense ha sugerido que este fin de semana podría haber una segunda ronda de contactos en la capital paquistaní, pero no ha sido confirmado de forma oficial.

Trump mantiene el bloqueo naval a Irán y dice que este ha aceptado entregar su uranio enriquecido

El acuerdo entre EE.UU. e Irán está más cerca que nunca después de dos avances diplomáticos significativos en las últimas horas: el anuncio de una tregua de diez días entre Israel y el Líbano -el segundo gran frente bélico de la guerra de … Irán- y la reapertura del Estrecho de Ormuz por parte de Teherán. Son dos elementos que justifican el optimismo mostrado por Donald Trump sobre la cercanía de un final para la guerra.
Pero el presidente de EE.UU. mantiene la presión a lo que queda del régimen de Teherán para llegar a la línea de meta: por un lado, mantiene el bloqueo naval estadounidense a los barcos iraníes en Ormuz; por otro, sienta el tono del final de las negociaciones sobre el programa nuclear iraní asegurado que Teherán ha aceptado entregar su uranio enriquecido.

No está claro si la reapertura de Ormuz, anunciada este viernes por el ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchi, estaba coordinada dentro de las negociaciones con EE.UU., pero los mensajes de Trump apuntan a que no. Pocos minutos después del anuncio de Araqchi, el presidente de EE.UU. acudió a su red social para escribir: «Irán acaba de anunciar que el Estrecho de Irán está completamente abierto y listo para el paso, ¡gracias!». Pero 25 minutos después, volvió a su altavoz preferido para matizar la reapertura: «El bloqueo naval (de EE.UU.) seguirá en pleno vigor solo en lo que se refiere a Irán, hasta el momento en el que nuestra transacción con Irán está completa al 100%», dijo sobre las negociaciones que mantiene con Teherán.

Noticia relacionada

Carlota Pérez

«Este proceso debería ir muy rápido ya que la mayoría de los puntos ya están negociados», añadió el presidente de EE.UU., que también aseguró que Irán «con la ayuda de EE.UU.» estaba retirando las minas marinas que tiene colocadas en la región.
Más tarde, Trump dijo que esa estrategia de Irán, que ha sacudido la economía mundial casi desde el comienzo de la guerra, no volverá a ocurrir. «Irán ha acordado que nunca volverá a cerrar el Estrecho de Ormuz», escribió. «¡Ya no será usado como un arma contra el mundo!». Después, aseguró que es «un gran dia para el mundo».
Todos estos avances, si se concretan y mantienen, serán decisivos para un acuerdo de paz. Pero este depende de forma última de las concesiones que haga Irán sobre su programa nuclear, la justificación esencial de Trump para la guerra.
En una breve entrevista para Axios, Trump aseguró que habrá acuerdo con Irán «en uno o dos días». «Quieren (por Irán) llegar a un acuerdo. Creo que probablemente se celebre una reunión este fin de semana», dijo el norteamericano.

Sobre el uranio enriquecido

En este capítulo, el multimillonario neoyorquino también defendió este viernes que hay avances significativos. «EE.UU. se quedará con todo el ‘polvo nuclear’«, escribió en referencia al uranio enriquecido que mantiene Irán y que se cree enterrado en varias instalaciones nucleares bombardeadas en la campaña militar del pasado mes de junio. «No habrá intercambio de dinero en ninguna manera o forma», añadió el presidente, que detalló que esa concesión no está relacionada con la tregua alcanzada en la víspera entre Israel y el Líbano.
El futuro de ese uranio enriquecido ha sido una de las cuestiones centrales durante la guerra. Trump ha tenido sobre su mesa opciones militares para operaciones espectaculares y de gran complejidad para la captura de esos materiales, pero que ha acabado desechando. Irán siempre ha mantenido que su programa nuclear tiene fines pacíficos, pero cuenta con más de 400 kilos de uranio enriquecido al 60%, de una pureza que lo coloca cerca de la necesaria para desarrollar armas nucleares.
En la víspera, Trump ya dijo que Irán había aceptado entregar ese «polvo nuclear» y que había renunciado al arma nuclear. Desde Irán, sin embargo, no ha habido de momento ninguna confirmación al respecto. Entre las pocas reacciones al respecto ha estado la de la televisión pública iraní, que se mofó de la declaración de Trump como los «sueños de un camello» que ansía «construir edificios en el aire».
El presidente de EE.UU. también aprovechó sus avances diplomáticos para lanzar un dardo a sus aliados de la OTAN. Aseguró que había recibido una llamada de la alianza militar preguntando si necesitaba ayuda ahora que la situación en Ormuz se ha solucionado. «Les dije que se mantengan lejos, a no ser que solo quieran llenar sus barcos con petróleo», escribió con ironía. Trump ha criticado a sus aliados europeos sin descanso por no implicarse en su guerra contra Irán.

Muere un cubano bajo custodia de ICE en Miami: es el decimoséptimo caso del año en EEUU

Un cubano de 27 años falleció bajo custodia del Servicio de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE) en Miami, según reveló esta agencia el viernes, siendo la decimoséptima muerte de este tipo en lo que va del año fiscal 2026 y la número 49 bajo la Administración de Donald Trump.ICE afirmó en un comunicado que Aled Damien Carbonell Betancourt falleció por un «presunto suicidio» el 12 de abril, menos de un mes después de señalar la misma causa de muerte en el deceso, el 16 de marzo, de Royer Pérez Jiménez, un mexicano de 19 años que también estaba detenido por esta agencia en Florida.La agencia aseveró ahora que un guardia del Centro de Detención Federal (FDC) en el centro de Miami encontró al cubano el 12 abril «en lo que parecía ser un intento de suicidio».El oficial, sostuvo el ICE, llamó a los servicios de emergencia, pero a pesar de los intentos para salvarlo, el Departamento de Bomberos de Miami lo declaró muerto cerca de una hora después.»Carbonell Betancourt murió de un presunto suicidio; sin embargo, la causa de muerte oficial permanece bajo investigación», indicó el reporte.Los agentes migratorios encontraron al cubano en noviembre de 2025 en una cárcel del Condado de Miami-Dade, donde estaba detenido por «resistirse con violencia a un oficial», por lo que el 11 de febrero pasado lo transfirieron a custodia del ICE, que ordenó su deportación, añadió la nota informativa.El hombre entró a Estados Unidos en octubre de 2024 y un oficial de Aduanas y Protección Fronteriza (CPB) emitió un citatorio por ser un «inmigrante sin documentos válidos», pero en ese entonces quedó en libertad condicional.Familiares de otras víctimas y forenses han cuestionado antes a ICE por atribuir a «suicidios» las muertes de inmigrantes, como la del nicaragüense Víctor Manuel Díaz y el cubano Gerardo Lunas Campos en Fort Bliss, un centro de detención en la ciudad fronteriza de El Paso, en Texas.El deceso de Carbonell Betancourt es el decimoséptimo conocido de un inmigrante bajo custodia del ICE en lo que va del año y el número 49 desde que empezó el segundo mandato de Trump, según un registro del diario Miami Herald con base en los comunidades y datos de la agencia migratoria.