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Trump asegura que EE.UU. está ya limpiando de minas Ormuz porque Irán no puede hacerlo

A pesar de que las negociaciones con Irán apenas han comenzado, Donald Trump dijo este sábado que la guerra ya está resuelta y Estados Unidos se ha quedado solo ante la tarea de recomponer el orden marítimo en el golfo Pérsico. «Hemos comenzado … el proceso de limpiar el estrecho de Ormuz», escribió el presidente en su red Truth Social, presentando esa operación como un servicio al resto del mundo, desde China hasta Japón, Corea del Sur, Francia o Alemania, y no como consecuencia del ataque iniciado por él mismo el 28 de febrero.
Según su versión, la amenaza iraní ha quedado reducida casi por completo y lo único que sigue dificultando la navegación son las minas marinas que Teherán dejó sembradas en la zona, una rémora de una potencia reducida a escombros.

La afirmación de Trump este sábado encaja con la línea que la Casa Blanca ha tratado de fijar desde que se anunció el martes la tregua de dos semanas entre EE.UU. e Irán. Trump quiere presentar esta nueva fase no como una pausa incierta, sino como la consecuencia directa de una victoria militar que ha dejado a la república islámica sin capacidad real para sostener el pulso o resolver los problemas que ha creado, sobre todo los de navegación en el golfo Pérsico, por el que pasa un 20% del crudo mundial.

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Mikel Ayestaran

Trump insiste en que EE.UU. ya ha hecho lo esencial y que ahora se limita a rematar el trabajo: asegurar el paso por la principal arteria energética del planeta. Pero la situación en Ormuz sigue siendo mucho menos limpia de lo que sugiere ese parte de victoria presidencial.
La versión de la Casa Blanca es que Irán no ha podido abrir de verdad el estrecho a un tráfico más amplio porque ni siquiera logra localizar todas las minas que colocó durante la guerra y carece además de medios suficientes para retirarlas con rapidez. Esa es una de las razones por las que Teherán no ha podido cumplir de forma inmediata la exigencia de Trump de reabrir el paso de forma completa, inmediata y segura, siempre según fuentes en Washington.
Esas minas fueron colocadas el mes pasado por pequeñas embarcaciones iraníes, en paralelo a la escalada de ataques de EE.UU. e Israel. Junto a la amenaza de drones y misiles, bastaron para reducir el tráfico marítimo a una mínima expresión, disparar la tensión en los mercados energéticos y dar a Irán una de sus pocas palancas de presión eficaces en toda la guerra. Aunque Teherán dejó un corredor limitado para algunos buques que aceptaran ciertas condiciones, el estrecho quedó de hecho bajo una inseguridad permanente.
La paradoja de este momento es que Irán parece atrapado en la trampa que el mismo régimen creó. Según Washington, parte del minado se hizo de manera desordenada, sin registrar con precisión todas las posiciones, y algunas minas pudieron desplazarse. Eso convierte la reapertura del estrecho en una tarea mucho más delicada de lo que parecía al anunciarse el alto el fuego.
Cuando el ministro iraní de Exteriores, Abbas Araghchi, afirmó que el paso por Ormuz sería posible «teniendo debidamente en cuenta las limitaciones técnicas», en Washington se interpretó que esas limitaciones no eran políticas, sino materiales, de minas. Irán no podía garantizar de golpe una navegación plenamente segura porque no controlaba del todo el campo minado que había dejado atrás.
Mientras delegaciones de ambos países celebran conversaciones en Islamabad con mediación paquistaní, Trump trata de imponer la idea de que EE.UU. ya no está discutiendo desde una posición de equilibrio o diálogo, sino desde la autoridad del vencedor, encargándose del Estrecho. Trump de hecho acusó este sábado a los medios de exagerar los logros de Irán y cantó de nuevo victoria en otro mensaje en redes.

El mensaje insistente de Trump no es que Washington colabora en la reapertura del estrecho dentro de una salida negociada, sino que la está ejecutando porque ha reducido a Irán a una posición de impotencia. Además, lamenta que los socios europeos no se impliquen en esa apertura, de la que dependen. Paralelamente, dijo este sábado que EE.UU. suministrará crudo barato a sus aliados, ya que tiene excedente.
Sobre el papel, el alto el fuego logrado por Trump abre una ventana para las conversaciones. Pero, en la práctica, la ruta estratégica del Golfo está parcialmente bloqueada y la economía mundial queda pendiente de cada movimiento. Las dos partes aún están muy lejos de dar por cerrado el conflicto, y falta el crucial acuerdo de cómo desminar del todo esa ruta estratégica.

Lanzan un cóctel molotov contra la casa de Sam Altman, creador de ChatGPT, que culpa a la «ansiedad» que ya está generando la IA

Sam Altman, el CEO de OpenAI y creador del chatbot de inteligencia artificial ChatGPT, ha revelado que su casa de San Francisco ha sido atacada este viernes por una persona con un cóctel molotov.Según el San Francisco Chronicle, un joven de 20 años ha sido detenido por el suceso, que además de lanzar el explosivo a la vivienda del magnate en el barrio de Russian Hill, había amenazado con quemar la sede de OpenAI.En una publicación en su blog, Altman compartió una foto su familia, «con la esperanza de que disuada a la próxima persona de lanzar un cóctel Molotov contra nuestra casa, sin importar lo que piense de mí».»La primera persona lo hizo anoche, a las 3:45 de la madrugada. Por suerte, rebotó en la casa y nadie resultó herido», añadió el empresario en su artículo personal.»Hace unos días salió un artículo incendiario sobre mí. Ayer alguien me dijo que creía que salía en un momento de gran ansiedad por la IA y que eso ponía las cosas más en peligro para mí. No le di importancia», prosigue Altman, de 40 años de edad y con una fortuna estimada de 3.300 millones de dólares.»Ahora estoy despierto en mitad de la noche, cabreado, y pienso que he subestimado el poder de las palabras y las narrativas. Este parece un buen momento para abordar algunas cosas», dice el empresario.»El temor y la ansiedad ante la IA están justificados; estamos presenciando el mayor cambio social en mucho tiempo, y quizás de toda la historia», reflexiona Altman.»Debemos garantizar la seguridad, lo cual no se limita a alinear un modelo: necesitamos urgentemente una respuesta integral de la sociedad para ser resilientes ante nuevas amenazas. Esto incluye medidas como nuevas políticas que ayuden a afrontar una difícil transición económica y así alcanzar un futuro mucho mejor», agrega en su texto.

Un hegemón sin aliados

La guerra de Irán es el mejor ejemplo de que el eslogan ‘América Primero’ de Donald Trump debería traducirse en realidad como ‘América Sola’. Washington ha contado en este conflicto con el apoyo militar de Israel, que le ha marcado los objetivos y los tiempos … . Pero ningún país europeo ni asiático ha acudido a la llamada del presidente estadounidense para entrar en el conflicto y reabrir el estrecho de Ormuz. Ante una guerra ilegal, mal planificada y no consultada, muchos socios de la UE han limitado el uso de su espacio aéreo y sus bases militares. Los países del Golfo sufren atónitos las consecuencias de la destrucción de la región.
Las capacidades militares exorbitantes de EE.UU. —el 50% de todas las del mundo— y su clara ventaja tecnológica animan a Trump a no enmendar unos modos neoimperiales. Pero los resultados negativos del conflicto de Irán, tanto en el plano internacional como en el doméstico, deberían servir para repensar en algún momento si merece la pena matizar el unilateralismo agresivo. Hay poderosos argumentos para avanzar hacia una colaboración más útil con los países con los que se comparten intereses y valores occidentales.

La OTAN sale muy dañada de la guerra de Irán, acusada por Trump de inacción, y con un secretario general que sobre todo aspira al favor de la Casa Blanca. Esta alianza solo debe actuar en conflictos como el de Irán si uno de sus miembros es atacado —en el caso de Turquía lo fue levemente—.

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David Alandete

En los demás supuestos, es necesaria la unanimidad de sus 32 miembros y, para ello, Estados Unidos debe argumentar, persuadir y consultar, una labor que no ha hecho. Por el contrario, Trump entiende hasta ahora las interdependencias con sus socios como vulnerabilidades, que puede explotar y monetizar. David Rennie ha descrito gráficamente esta mentalidad depredadora hacia los aliados: «Estáis solos y más os vale hacer lo que yo os diga».

El Reino Unido congela el acuerdo para devolver el archipiélago de Chagos por la presión de Trump

El acuerdo para la devolución del archipiélago de Chagos a Mauricio, presentado en octubre de 2024 como un paso decisivo en la resolución de una de las disputas coloniales más prolongadas del Reino Unido, se encuentra ahora bloqueado por factores geopolíticos y estratégicos que van … más allá del marco bilateral.
Lo que en febrero se describía en términos políticos como una pausa, y que el propio Gobierno británico evitaba reconocer formalmente, ha adquirido ahora un carácter inequívoco. El Ejecutivo de Keir Starmer ha optado por archivar ‘de facto’ la iniciativa legislativa tras constatar que no cuenta con el apoyo de Estados Unidos ni con margen en el Parlamento para aprobarla a tiempo.

Según informa la BBC, el Gobierno ha decidido «dejar en suspenso el acuerdo sobre las islas Chagos en medio del deterioro de las relaciones con Donald Trump, después de que Estados Unidos no haya confirmado formalmente su aprobación».

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Javier Ansorena

La decisión responde a una combinación de factores que ya eran visibles en febrero, pero que ahora se han materializado en términos operativos. Por un lado, Estados Unidos no ha formalizado el intercambio de notas diplomáticas necesario para actualizar el tratado bilateral de 1966 que regula el uso de las islas. Dicho requisito es un paso jurídico imprescindible para garantizar la continuidad de la base militar y permitir la entrada en vigor del acuerdo entre Londres y Mauricio. Por otro, el calendario parlamentario británico ha cerrado la ventana de oportunidad para aprobar la legislación correspondiente. Fuentes gubernamentales admiten que «se ha agotado el tiempo para aprobar la ley antes de que el Parlamento sea prorrogado en las próximas semanas», mientras que ya se da por hecho que el proyecto no figurará en el discurso del Rey previsto para mayo.
En el acuerdo, el Reino Unido se comprometía a transferir la soberanía del territorio, conocido oficialmente como British Indian Ocean Territory (Territorio Británico del Océano Índico) a Mauricio. Al mismo tiempo, garantizaría la continuidad de la base militar conjunta con Estados Unidos en la isla de Diego García mediante un contrato de arrendamiento a largo plazo, con un coste estimado de unos 101 millones de libras (116 millones de euros) al año. Sin embargo, la viabilidad política de ese diseño ha quedado comprometida por la posición estadounidense.
Donald Trump, que en fases anteriores había respaldado el planteamiento británico, ha pasado a criticarlo abiertamente. En enero lo calificó como un «acto de debilidad total» y, en febrero, instó públicamente a Starmer a no «entregar Diego García». Como reconoció un portavoz del Gobierno, «siempre hemos dicho que solo seguiremos adelante con el acuerdo si cuenta con el apoyo de Estados Unidos».

Un enclave estratégico

La base de Diego García es central en el acuerdo. Utilizada de forma conjunta por el Reino Unido y Estados Unidos, constituye un enclave estratégico en el océano Índico, clave para operaciones militares y de inteligencia. «Diego García es un activo militar estratégico clave tanto para el Reino Unido como para Estados Unidos. Garantizar su seguridad operativa a largo plazo es, y seguirá siendo, nuestra prioridad; esa es precisamente la razón de ser del acuerdo», señaló el mismo portavoz.
La dimensión geopolítica se ha intensificado en paralelo al deterioro de las relaciones entre Londres y Washington, derivadas de la guerra con Irán y del uso de bases británicas por parte de Estados Unidos.
Lord Simon McDonald, exsecretario permanente del Ministerio de Exteriores británico, afirmó en declaraciones a la prensa que «el Reino Unido tenía dos objetivos: uno era cumplir con el derecho internacional y el segundo reforzar la relación con Estados Unidos». Pero, «cuando el presidente de Estados Unidos se muestra abiertamente hostil, el Gobierno tiene que replantearse la situación, por lo que este acuerdo, este tratado, quedará en el congelador por el momento».

Guerra en Irán, en directo | Horas clave para la negociación entre Irán y EEUU: «Total desconfianza» de Teherán, que romperá el diálogo si se prima a Israel

Estados Unidos e Irán se dan cita este sábado en Pakistán para lanzar un nuevo proceso de negociación que ponga fin a la guerra y devuelva la libre navegación al Estrecho de Ormuz, en medio de las líneas rojas mutuas y de las dudas sobre el alcance del alto el fuego pactado ‘in extremis’ cuando expiraba el ultimátum dado por Donald Trump para arrasar con la infraestructura civil iraní y sus amenazas de «borrar una civilización».El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, ha condicionado el comienzo de las negociaciones al levantamiento de sanciones y a la extensión de la tregua a Líbano, mientras que el vicepresidente estadounidense, JD Vance, ha señalado que hay «directrices claras» de Trump sobre cómo negociar con Teherán y ha advertido a la parte iraní que no trate de «engañar» a Washington.El régimen de Teherán acude a este encuentro con «total desconfianza», en palabras del ministro de Exteriores, Abbas Araqchi, presente en Islamabad para las conversaciones. Asimismo, el vicepresidente primero de Irán, Mohamad Reza Aref, ha afirmado que si Estados Unidos prioriza sus intereses en las negociaciones de paz que tendrán lugar en Islamabad es «probable» alcanzar un acuerdo «beneficioso para ambas partes y para el mundo». Sin embargo, Aref ha añadido que «si nos enfrentamos a representantes de ‘Israel Primero’, no habrá acuerdo».Las delegaciones están encabezadas respectivamente por el presidente del Parlamento iraní, Mohamed Baqer Qalifab, y por el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance. De los aspectos técnicos se encargarán Araqchi y los asesores del presidente Donald Trump, Jared Kushner y Steve Witkoff.

Qué hay detrás de la extraña comparecencia de Melania para hablar de Epstein: «Es una bomba política… y Trump detesta este tema»

Donald Trump está sorprendido con su mujer. Melania, la primera dama de Estados Unidos, compareció el jueves para negar cualquier vínculo con el delincuente sexual Jeffrey Epstein. El presidente no se lo esperaba: desconocía que su esposa iba a hacer referencia a ese asunto durante el discurso que pronunció en la Casa Blanca. En EEUU, medios y analistas intentan comprender el movimiento de la primera dama que, consciente o no, ha vuelto a poner el foco sobre el caso Epstein. Trump está sorprendido. Es lo que asegura el portal MS Now tras mantener una breve conversación telefónica con él. «El presidente dijo que no estaba al tanto de la declaración de la primera dama con antelación», informa este medio. En esa llamada Trump insistió en que Melania «no conocía» a Epstein.El presidente estadounidense no es el único sorprendido. La decisión de Melania Trump de hablar sobre Jeffrey Epstein ha dejado a muchos preguntándose por qué la primera dama ha elegido este momento para negar cualquier vínculo con el delincuente sexual después de tantos meses de silencio.»Yo no soy la víctima de Epstein. Epstein no me presentó a Donald Trump», pronunció Melania este jueves durante su discurso en la Casa Blanca. «Las mentiras que me vinculan con el despreciable Jeffrey Epstein deben terminar hoy», anunció en su declaración asombrosa.Melania nunca habló públicamente de elloSu asesor más cercano dijo que la primera dama habló ahora porque está harta de que se difundan «mentiras» sobre sus presuntos vínculos con el criminal fallecido. «Melania habló ahora porque ya es suficiente», dijo al New York Post su asesor principal Marc Beckman. «Las mentiras deben parar. Es hora de que el público y los medios de comunicación se centren en sus increíbles logros como primera dama, las vidas que ha impactado positivamente y su compromiso con nuestra nación», declaró Beckman.Melania habló ahora porque ya es suficiente… Las mentiras deben parar»Se sabía que muchos periodistas estaban investigando los tratos de Epstein con los Trump; con él, pero también con ella. Pero Melania nunca había hablado públicamente sobre el caso. Es más, el pasado febrero, en un evento sin relación con el asunto, ignoró una pregunta a gritos sobre Ghislaine Maxwell, colaboradora de Epstein durante mucho tiempo.¿Qué se ha podido ver de ella en los famosos papeles? Fotografías de los años 90 y principios de los 2000 muestran a los Trump con Epstein y Maxwell en varias fiestas, incluida una en Mar-a-Lago en febrero de 2000. Aquella amistad se rompió en algún momento a principios de los 2000, de modo que en la boda de los Trump, que tuvo lugar en 2005, Epstein no asistió.El jueves, Melania admitió pertenecer al mismo círculo social que Epstein, pero afirmó desconocer su red de tráfico sexual y otros delitos. La primera dama aseguró no haber visitado jamás la célebre isla del pederasta.Melania ha resucitado el caso, ¿conscientemente?Consciente o no, al hacer esa declaración en la Casa Blanca, Melania ha resucitado el asunto. Justo cuando el caso Epstein comenzaba a perder relevancia, sobre todo por la guerra de EEUU contra Irán, la primera dama lo ha vuelto va poner en el centro de atención.Así lo han visto muchos medios estadounidenses. «Melania Trump, reavivando el escándalo Epstein», escribió en X el corresponsal principal de NBC News en la Casa Blanca, Garrett Haake. Porque al negarlo, ¿no está en realidad sugiriendo que hay «algo» que negar? «Bueno, ¿quién va a destapar la historia de Melania/Epstein que ella intentó evitar?», se preguntaba Jon Favreau, redactor de discursos de Obama y presentador del podcast Pod Save America.A muchos analistas les llamó la atención que, en su mensaje, Melania pidiera al Congreso que «actúe», porque Epstein «no estaba solo». Según el periodista Michael Tracey, la primera dama «acaba de lanzar una bomba política sobre el tema que su marido detesta».¿Le pasa factura por sus infidelidades del pasado?Los críticos del presidente se preguntan si el hecho de que Melania volviera a poner los nombres de Epstein y Maxwell en el foco era en realidad un ataque contra su marido por sus infidelidades del pasado. «Está obsesionada consigo misma e ignora todo lo demás. Así es ella. Pero tiene que darse cuenta de lo perjudicial que es esto políticamente para su marido», ha escrito en X el periodista Terry Moran.Y Donald Trump, sorprendido con el comportamiento de su mujer, lo que añade más misterio e incertidumbre. El presidente ha negado repetidamente cualquier irregularidad, pero han seguido apareciendo nuevos informes sobre su correspondencia con Epstein. El nombre del ahora presidente de EEUU se menciona en numerosas ocasiones en los Archivos de Epstein que han sido publicados hasta ahora por el Departamento de Justicia.Aunque el ruido de la guerra lo tapa casi todo, lo de Epstein, como una corriente de agua, sigue sintiéndose en la Casa Blanca. A principios de esta semana, el Departamento de Justicia confirmó que la ex fiscal general Pam Bondi no cumpliría con una citación del Congreso vinculada a la publicación de los papeles del pederasta. Días antes de eso, el presidente destituyó a Bondi después de las críticas sobre cómo se manejaron los archivos.Los legisladores estadounidenses continúan cuestionando si se retuvieron materiales clave. Las acusaciones vinculadas a entrevistas previas al FBI no reveladas han añadido presión, incluso cuando los funcionarios advierten que algunas afirmaciones en los archivos siguen sin verificarse.Demandas, disculpas y retractacionesLa esposa de Trump no ha dudado en iniciar batalla legal cuando alguien ha insinuado otra cosa, presentando múltiples demandas y amenazando con otras. Lo hizo contra Hunter Biden, hijo del expresidente, y también logró que la editorial HarperCollins y el estratega demócrata James Carville se retractaran de parecidas acusaciones.Su sorprendente comparecencia tal vez tenga que ver, apuntan medios en EEUU, con la demanda que Trump interpuso contra Michael Wolff, autor del libro Fire and fury: inside the Trump White House. Wolff ha especulado con la idea de que Epstein presentó a Melania a Donald Trump en la década de 1990. Tanto el presidente como la primera dama lo han negado.Melania obtuvo una disculpa y una retractación del Daily Beast cuando Wolff hizo esas acusaciones en un podcast de dicha publicación. Ella amenazó con demandarlo, pero el autor presentó una demanda contra ella antes de que pudiera hacerlo y amenazó con interrogar a ambos Trump en los tribunales.