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Manifestantes toman una sede del Partido Comunista de Cuba y queman mobiliario

Decenas de personas se lanzaron a las calles de Morón, en la provincia de Ciego de Ávila, Cuba, exigiendo libertad y el fin de la dictadura en medio la oscuridad y alumbrados con linternas. En videos que circulan en rede sociales se observa a los … ciudadanos transitando por las calles a pie o en motocicletas, a gritos de libertad y haciendo sonar cacerolas, algunos de ellos con los rostros cubiertos para así evitar detenciones posteriores. Un residente en la localidad relató a ABC vía telefónica -porque el régimen cortó el acceso a internet- que la manifestación estalló en el reparto Vaquerito tras más de 28 horas continuas sin servicio eléctrico.

En algún momento, los ánimos aumentaron y los manifestantes se dirigieron a la sede municipal del Partido Comunista de Cuba. En los videos se observa a jóvenes entrando al centro con antorchas, sacando el moviliario hacia la calle e incendiándolo hasta convertirlo en una gran hoguera.
«Incluso le arrebataron la bicicleta eléctrica a un policía y la lanzaron a la hoguera», cuenta un testigo.

Un manifestante, disparado en la pierna

Uno de los jóvenes manifestantes recibió un disparo en una pierna por parte de un policía. Una fuente confirma que ya estaría recibiendo asistencia médica en el hospital.
«Se siente mucho movimiento de autos y sirenas en el pueblo. Ya empezaron a arrestar a varias personas», afirmó la fuente antes de perder la comunicación.
Esta constituye la octava noche consecutiva de protestas en Cuba, y las de mayor connotación desde el 11 y 12 de julio de 2021 (11J), cuando miles de cubanos en toda la Isla se lanzaron a las calles; la mayoría de las protestas fueron pacíficas aunque en algunas localidades ropieron vidrieras e incluso volcaron una patrulla policial.

Este viernes el mandatario cubano Miguel Díaz-Canel reconoció que existen negociaciones con los Estados Unidos en medio del agravamiento de la crisis por falta de combistible. Este jueves, la provincia de Camagüey reportaba más de 48 horas continuas sin electricidad, y así se encuentra gran parte del país.
Díaz-Canel afirmó que se había agotado la reserva de combustibles, indicando que no habría mejorías, todo lo contrario.
«El pueblo ya está cansado, no aguanta más», manifestó el periodista e investigador José Raúl Gallego. «Esto empieza ahora, Morón ha marcado el camino y es muy probable que se sumen más poblados en los próximos días porque la situación es asfixiante», añadió.
Para el reportero, es muy importante que Estados Unidos y los países democráticos estén muy pendientes de la situación en Cuba porque solo visibilizando y presionando a la dictadura se evitaría más derramamientos de sangre.

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Ni siquiera cuando les devolvieron el servicio eléctrico, los pobladores de Morón retornaron a sus casas. Siguieron en las calles manifestándose y exigiendo en fin de la dictadura, hasta que inició la represión. No obstante, al cierre de esta información, se había perdido toda comunicación con la localidad, por lo que se desconoce si hubo más confrontaciones, arrestos o si las autoridades lograron dispersar a los manifestantes.

La hoja de ruta del exilio cubano para la caída de la dictadura: liberación, gobierno provisional y elecciones

Sylvia Iriondo llegó con su familia a los Estados Unidos en 1960, al año siguiente de la revolución en Cuba que llevó al poder a Fidel Castro. Lleva 66 años esperando la caída del régimen dictatorial que ha sobrevivido al embargo de EE.UU., … al intento de invasión de bahía de Cochinos, a la crisis de los misiles, al éxodo del Mariel, al desmoronamiento de la Unión Soviética y el derribo del muro de Berlín, y a una crisis económica galopante que mantiene a sus habitantes en la miseria. «Desde entonces hasta ahora no hemos olvidado a la patria donde nacimos ni dejado de trabajar por su libertad», asegura a ABC desde Miami.
Pero Iriondo, presidenta de Madres y Mujeres Anti-Represión por Cuba (MAR por Cuba) y destacada figura del exilio cubano en Miami, vive ahora momentos de esperanza. Confía en que el final de la espera está próximo: «Estamos cerca, con la ayuda de Dios, el apoyo de la Administración del presidente Trump y la resistencia de nuestro pueblo en la isla y en nuestro exilio». Según augura, «Cuba será libre pronto y comenzará el camino de la reconstrucción, luego de esta larga noche de oscuridad que ya termina».

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Como otros exiliados en Florida, considera que se dan las circunstancias para acabar con el actual régimen cubano y que se abra una transición hacia la democracia. Al agravamiento de la situación económica en la isla, con apagones que la dejan a oscuras y devastadoras epidemias de dengue y chikungunya, se une la ofensiva de Donald Trump para someter bajo su influencia a países que suponen un desafío. Y los cubanos anticastristas han trazado ya la hoja de ruta para la nueva etapa democrática.

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Manuel Trillo

El pasado enero, el presidente estadounidense ordenó la captura en Caracas de Nicolás Maduro y está obligando a la actual presidenta interina, Delcy Rodríguez, a alinearse con los intereses norteamericanos. A finales de febrero, emprendió junto con Israel un bombardeo que acabó con la vida del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, y buena parte de la cúpula de la República Islámica. Entre tanto, ha estrechado el cerco a Cuba con un bloqueo energético que impide que se abastezca de petróleo, lo que ya ha causado la cancelación de vuelos por distintas aerolíneas y el cierre temporal de hoteles.
El pasado fin de semana, Trump reunió a una docena de líderes iberoamericanos afines en la llamada Cumbre Escudo de las Américas en Miami, donde aseguró que el régimen cubano está «en sus últimos momentos». Dos días después, en una rueda de prensa también en la ciudad del sur de Florida, advirtió a los jerarcas cubanos: «Puede que la toma de control sea amistosa, o puede que no». Este viernes, el propio presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, admitió que está en conversaciones con EE.UU.

«Confiamos en la voluntad del gobierno de EE.UU. para lograr una Cuba libre, democrática y soberana por la cual tantos han ofrendado sus vidas y sus mejores años en prisión»

Sylvia Iriondo
Presidenta de MAR por Cuba

«Confiamos en la voluntad del gobierno de los Estados Unidos para lograr la Cuba libre, democrática y soberana por la cual tantos han ofrendado sus vidas y sus mejores años en prisión», asegura Sylvia Iriondo acerca del final de la dictadura.
A ella le toca de cerca la crueldad del régimen. El 24 de febrero de 1996 participó en un vuelo de la organización humanitaria Hermanos al Rescate para auxiliar a balseros cubanos que cruzaban el estrecho de Florida que huían de las penurias en la isla y que acabó de forma trágica: la aviación castrista derribó dos de las tres avionetas, con el resultado de cuatro muertos. Recientemente, el fiscal general de Florida anunció la reapertura de la investigación contra el expresidente Raúl Castro, responsable de las fuerzas armadas cubanas en 1996, y el Departamento de Justicia estudia la imputación federal de dirigentes del régimen. «A diferencia de años anteriores, creo que existe una real posibilidad de que bajo esta Administración del presidente Trump se haga, finalmente, justicia», asegura Iriondo tres décadas después de aquella «criminal masacre».

El plan para llevar la democracia a Cuba

Ante el actual escenario que se abre, los exiliados cubanos quieren estar preparados. Al contrario que en los casos de Venezuela e Irán, donde Trump apenas ha contado con los opositores a la hora de lanzar las operaciones, los exiliados que llevan aguardando desde mediados del siglo pasado el cambio en Cuba se están organizando para cuando llegue el momento.
El pasado 2 de marzo, las principales organizaciones anticastristas se unieron para presentar lo que han llamado Acuerdo de Liberación, en el que plantean «un plan integral para el restablecimiento de la Democracia y el Estado de Derecho en Cuba».
El documento, suscrito por las coaliciones Asamblea de la Resistencia Cubana (ARC) y Pasos de Cambio, establece un «plan de transición» para «devolver al Pueblo Cubano su soberanía, que es el cúmulo, sin exclusión alguna, de sus libertades y derechos», junto con «el desmantelamiento de la empresa criminal que es el Partido Comunista de Cuba (PCC)» y sus «mecanismos y organizaciones represivas».
Con esos fines, las organizaciones firmantes coordinarán «esfuerzos, recursos y estrategia para procurar la máxima acción popular para la liberación, el cerco internacional y económico a los dictadores» y hacen «un llamado a todos los cubanos que no hayan cometido graves violaciones a los derechos humanos, donde quiera que se encuentren par que se sumen al esfuerzo de liberación del pueblo cubano» y «el fin de la impunidad de los culpables de los crímenes de lesa humanidad».

La ermita de la Caridad, dedicada a la patrona de Cuba, acogió en enero la presentación del Acuerdo de Liberación.

(EFE)

La presentación en público de este histórico acuerdo se celebró en la emblemática ermita de la Caridad en Miami, un templo dedicado a la patrona de Cuba –la Virgen de la Caridad del Cobre– y centro espiritual de los exiliados en Estados Unidos.
Entre los intervinientes estaba Rosa María Payá, fundadora de Cuba Decide y líder de Pasos para el Cambio, e hija del histórico opositor Oswaldo Payá, muerto en 2012 en un oscuro incidente con agentes del régimen que lo perseguían en una carretera en Bayamo, en el este de la isla. «Mi padre dio su vida por la libertad de Cuba, su legado inspira este acuerdo y está recogido en el plan de transición que impulsamos, convencidos de que hoy nos encontramos en el umbral del cambio», asegura a ABC Rosa María Payá.

«El plan busca la reunificación nacional después de décadas de exilio y separación forzada, y culminará con elecciones libres, justas y multipartidistas»

Rosa María Payá
Fundadora de Cuba Decide

«Una mayoría de las fuerzas democráticas de Cuba estamos unidas alrededor de la hoja de ruta concreta de transición para la liberación, estabilización y reconstrucción, y la democratización», resume el acuerdo. «Comienza con el reconocimiento de derechos para todos los cubanos y la libertad de los presos políticos –explica–. Responde a la emergencia humanitaria. Promueve la prosperidad nacional y el florecimiento humano. Busca la reunificación nacional después de décadas de exilio y separación forzada, y culminará con elecciones libres, justas y multipartidistas».
El plan no se queda en la teoría, sino que fija tareas concretas. «Comprende comisiones de trabajo para preparar y gestionar cada área durante el periodo provisional desde la recuperación económica hasta el cambio del orden constitucional», señala Payá, quien apunta que «recoge el trabajo de décadas de oposición interna, pero también contiene y está abierta a las capacidades técnicas, el capital y el conocimiento que los cubanos en el exilio quieren y pueden aportar».

Cubanos del interior y de la diáspora

Uno de los retos en caso de que se lleve a cabo el cambio de régimen es combinar los esfuerzos entre los cubanos de dentro y de fuera de la isla. Según apunta la líder de Cuba Decide, «en la alianza que constituimos a través del Acuerdo de Liberación están representadas organizaciones opositoras de la isla y del exilio, muchas de las cuales tienen membresía dentro y fuera de Cuba y también aquellas cuyo liderazgo se encuentra en la isla, como la Damas de Blanco, la Asociación Sindical Independiente de Cuba o el Partido por la Democracia PLB».
«Y por supuesto –añade–, esta alianza está abierta a todas las organizaciones cívicas cubanas y a todos los cubanos, tanto en la isla como en el exilio, donde sea que estén, para que tengan un papel activo en el cambio y la construcción de la nueva república».

«El papel de Estados Unidos será el de líder internacional y pilar de referencia de libertad y democracia y reconstrucción de Cuba»

Orlando Gutiérrez Boronat
Líder de Directorio Democrático Cubano y miembro de Asamblea de la Resistencia Cubana

Según detalla Orlando Gutiérrez Boronat, representante de Asamblea de la Resistencia Cubana y otro de los principales dirigentes del exilio firmante del acuerdo en Miami, el camino para «la plena devolución de la soberanía al pueblo de Cuba» comenzaría con la propia liberación, «una estrategia integrada que combina la resistencia cívica del pueblo de Cuba, el aislamiento internacional y diplomático financiero de la dictadura y una clara visión y estructura de salvación nacional en una transición democrática», basada en el Acuerdo por la Democracia en Cuba suscrito en 1998.
A continuación, tendrían lugar las fases de estabilización, reconstrucción y la transición democrática propiamente dicha, que según Gutiérrez Boronat consistiría en «un proceso de 24 meses para las elecciones libres multipartidistas», con la salida del poder del Partido Comunista, la reorganización de los poderes públicos y el establecimiento un gobierno provisional «que se referirá a la Constitución de 1940 –la última considerada democrática– y que no aspirará al poder desde el poder».
Ahora bien, puesto que Estados Unidos se presenta como actor fundamental en una eventual caída del régimen, ¿cuál será el papel de Washington en el futuro del país? El de «líder internacional y pilar de referencia de libertad y democracia y reconstrucción para el pueblo cubano», responde Gutiérrez Boronat.

Sin éxodo masivo desde Miami de vuelta a la isla

Con todo, si finalmente cae la dictadura en Cuba, no parece que el regreso a la democracia desencadene de la noche a la mañana un éxodo masivo en sentido contrario, de vuelta a la isla. Después de tantas décadas, los exiliados han hecho de los Estados Unidos su hogar y muchos de sus descendientes se han integrado allí sin haber pisado Cuba jamás.
«La mayoría esperan regresar, pero la realidad es que todos tienen aquí raíces, hijos, familia y, por supuesto, edad», reconoce el exalcalde de la ciudad de Miami Tomás Regalado, quien llegó de niño a EE.UU. en 1962 en la llamada operación Pedro Pan. Tampoco cree que los exiliados tengan «el menor deseo de ir a reclamar sus propiedades; la mayoría ya no existen y sería injusto que después de décadas se fuera a buscar una casa que ya se ha habitado 40 o 50 años». «Pero nos queda la ilusión de visitar el lugar donde nacimos y ya casi ni recordamos, y tal vez ver los McDonald’s y Burger King en las calles de La Habana», aventura Regalado, que coincide en que en la comunidad cubanoamericana se siente cerca el fin del régimen. Aunque «nadie sabe cómo», todos están convencidos de que «va a pasar, y pronto», ya que Trump «por lo general cumple los plazos».

«Todos estamos expectantes. Quizás no lo celebremos como la muerte de Fidel, pero habrá cambios y mejorará la calidad de vida del pueblo cubano»

Tomás Regalado
Exalcalde de Miami y exdirector de Radio y Televisión Martí

Para este respetado miembro del exilio, que como periodista ha sido también director de Radio y Televisión Martí y que ahora ejerce como tasador de propiedades en el condado de Miami-Dade, cree que el principal obstáculo para la nueva etapa será la ausencia en Cuba de un verdadero sistema judicial y de instituciones, ya que «todas responden a un mando y ordeno de los Castro». «Todos estamos expectantes; quizás no celebremos ese momento como se celebró la muerte de Fidel, pero sí habrá que entender que va a haber cambios y que al menos se va a mejorar la calidad de vida del pueblo cubano».
Admite cierto «nerviosismo» en Miami ante lo que suceda. «Muchos aceptan cualquier cambio, sea el que sea, y otros temen que los culpables queden con impunidad». Además, apunta que «en la terapia de choque siempre hay violencia para el cuerpo y sabemos que para que ese régimen se desmorone totalmente habrá muchas bajas colaterales, no por bombas, sino por falta de calidad de vida y hambre que se está pasando en la isla».
En cualquier caso, haya o no una vuelta en masa a Cuba, Orlando Gutiérrez Boronat recuerda que «Miami está a 20 o 30 minutos de Cuba», por lo que se muestra convencido de que «va a haber una comunicación fluida entre Miami y Cuba y muchos muchos cubanos participarán en la reconstrucción de su patria».
En la misma línea, Sylvia Iriondo destaca que entre la isla y Miami hay «menos tiempo de viaje que si viajamos a otro pueblo de la Florida u otros estados americanos». «Yo quiero ser parte de la reconstrucción de nuestra patria y del amanecer de libertad en nuestra tierra, como he sido parte de su historia –concluye–. Compartiré mi tiempo entre Cuba y los Estados Unidos, dos países que llevo en mi corazón y que son parte de la historia de mi familia y la mía».

El láser de tres euros con el que Estados Unidos planea quemar los drones iraníes en la guerra

Las nuevas maneras de la guerra empiezan a tomar forma en el conflicto contra Irán. Donald Trump aseguraba esta semana ante los periodistas que los láseres de alta energía podrán utilizarse pronto en la guerra. «Por mucho menos coste» que el de los … misiles Patriot, según ha compartido el presidente, se situarían como la manera más efectiva de combatir los drones y misiles.
Sin duda, es un arma soñada. No se queda sin munición y va a la velocidad de la luz, por lo que si además es tan barata como se ha indicado, podría cambiar el curso de cualquier conflicto. Aunque, por supuesto, se vería afectada por las inclemencias del clima, por ejemplo.

Tal y como publica ‘The New York Times’, cada disparo de este nuevo y potente láser tendría un precio de solo 3.22 euros según las estimaciones. Por lo tanto, este sistema de defensa sería infinitamente más económico que los misiles que se utilizan actualmente para interceptar y neutralizar drones de Irán, cuyo coste se encuentra en los 2.6 millones.

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¿Cómo funcionan? Como si fuera el efecto de una lupa sobre un haz de luz concentrado, estos láseres apuntados hacia uno de los puntos débiles de los drones podrían quemarlos con tan solo tres segundos de contacto. Supuestamente, actuaría como un soplete pero a larga distancia, aunque las nubes podrían ser un impedimento para su funcionamiento, así como la niebla, la humedad, la arena y otras inclemencias. 
«La tecnología láser que tenemos ahora es increíble. Saldrá pronto», añadía el líder estadounidense. No ha especificado una fecha, y hace décadas que el ejército estadounidense está intentando que esta arma soñada se materialice, aunque ya en 2024 se utilizó una versión de 50 kilovatios para defender bases estadounidenses de Irak de ataques de drones. Los soldados, sin embargo, los encontraron «poco efectivos», según publica el mencionado medio estadounidense.

Israel y China ya tienen láseres de alta potencia

Expertos en la industria aseguran que podrían pasar años antes de que los soldados estadounidenses puedan usar los láseres de la manera que Donald Trump ha comentado. Otros países como Israel o China ya tendrían estos avances en su arsenal, armas el doble de potentes de las usadas por Estados Unidos en 2024.
En diciembre el Ministerio de Defensa israelí anunciaba la llegada de su primer sistema de láser de alta potencia, de 100 kilovatios, al que llamaban ‘Iron Beam’. Un nuevo arma de defensa que, durante las pruebas, había conseguido interceptar misiles, proyectiles de mortero y drones. El ministro de Defensa, Israel Katz, lo calificaba como «una ocasión histórica».
«Es la primera vez en el mundo que un sistema de intercepción con láser de alta potencia ha alcanzado madurez operacional», añadía, aunque en septiembre China mostró el suyo en un barco, con una potencia de 180 kilovatios. Y, sin embargo, el pasado jueves el ejército israelí confirmó que el ‘Iron Beam’ no estaba preparado para su uso habitual.
Por supuesto, aunque el coste de su uso es reducido, el de producir estas armas es muy alto. Además, los materiales necesarios incluyen las preciadas tierras raras producidas principalmente en China.

¿Y si Nueva York amaneciera sin indocumentados?

Son las ocho de la mañana y esto debería ser un estruendo de hormigoneras y volquetes, de radiales y taladro mecánico. Y solo se mueve lo que se deja empujar por el viento.La obra, que debe levantar el último fichaje del ‘skyline’ de Manhattan … está parada. Como el resto de construcciones de Nueva York. Como la gran mayoría de los trabajos en la ciudad en los que hay que mover una pala mecánica o juntar dos ladrillos.
Mike, el jefe de forjado de esta obra, supo que algo iba mal hace un mes, cuando empezó todo. Como cada día, se metió en el metro a las seis de la mañana. El tren llegó a su parada en la avenida Nostrand, en Brooklyn, pero no había ni rastro del paisanaje habitual.

A esa hora, el metro lo llena gente con bota dura, vaquero gastado, chaleco amarillo, jersey gordo, casco y tartera. Vienen de barrios más lejanos. De Broadway Junction, de Jamaica, de East New York. La mayoría son hispanos. Más tarde, a partir de las siete o siete y media, son otros pasajeros: oficinistas, profesionales, comerciantes, estudiantes… El porcentaje de los que hablan español entonces cae.
Ese tren semivacío fue para Mike el anuncio de lo inexplicable. De la noche a la mañana, se esfumó una parte de la ciudad: los inmigrantes indocumentados. Los ‘sin papeles’, como se llaman a sí mismos. Los ‘ilegales’, que les dicen los que les miran con peores ojos. Medio millón de personas, en una ciudad de 8,5 millones, según las estadísticas, que con probabilidad dejan a muchos fuera del recuento.
Nadie sabe qué pasó con ellos. Desaparecieron y aparecieron en sus países de origen. Una pesadilla para algunos, un sueño para quienes ven en ellos el freno a la grandeza de EE.UU.

El impacto en la construcción

En Nueva York algo más de 70.000 personas son obreros de construcción

Sin irregulares

El 41% de ellos son inmigrantes ilegales

Obras casi paralizadas

Sin toda la mano de obra nacida en el extranjero, se perderían el 80% de los puestos

AUX STEP FOR JS

Contenido generado con IA

Para recrear la escena de una obra en la ciudad de Nueva York y el efecto de desaparición de trabajadores en la misma se han utilizado imágenes generadas mediante Inteligencia Artificial

Ocurrió en medio de un clima de tensión en EE.UU. con la mano dura del nuevo presidente, Donald Trump, en inmigración. El presidente de EE.UU. creció en un barrio acomodado de Queens, pero vecino de otros que ahora nutren de trabajadores ‘sin papeles’ y baratos a la ciudad. Y logró su primera fortuna en proyectos inmobiliarios como los que ahora están parados.
Su célebre Torre Trump, donde tiene su residencia, que hoy es un imán de turistas, contó con el esfuerzo de indocumentados polacos hace casi medio siglo. Y eso que era una época en la que la inmigración ilegal era mucho más limitada que en los últimos años. Después, utilizó indocumentados en campos de golf para las labores que muchas veces solo hacen ellos: limpieza, jardinería, reformas… Nada diferente de lo que hace todo el mundo en el país.
En su regreso al poder, Trump prometió «el mayor programa de deportación de la historia», la expulsión de millones de personas. Su Administración decía que la prioridad sería ir a por «los peores», los criminales, los peligrosos. Pero sus altos cargos también advertían de que cualquiera en situación irregular podía ser deportado. Después llegó el caos de las redadas masivas en Los Ángeles, Chicago o, sobre todo, Mineápolis.

3.100 millones

Impuestos pagados por inmigrantes en el estado de Nueva York en 2022

Entre alegaciones de detenciones arbitrarias, incluso de ciudadanos, y protestas contra el despliegue de miles de agentes federales, dos ciudadanos murieron por disparos de la policía en medio de la tensión. Dos muertes innecesarias a todas luces, que convirtieron la mano dura migratoria, uno de los fuertes de Trump, en un problema político para el presidente. Pero la facción más extremista pedía que se hiciera realidad la promesa electoral: ‘Send them all back’, ‘echadlos a todos’.
Y, de repente, todos se han ido. Nadie sabe por qué ni cómo. Lo que queda es la huella de su presencia, el impacto de su desaparición. «En todos los rascacielos en los que yo he trabajado, el porcentaje de indocumentados ha sido del 60%-70%», contaba Melvin, guatemalteco, antes de evaporarse como por arte de magia.
«Sin nosotros, no se construye ni un solo edificio», añadía en un momento en el que los precios disparados de la vivienda exigen lo contrario: levantarlos a toda velocidad. La mayoría de sus compañeros han sido hispanos. De Perú, de Ecuador, de Centroamérica.

Trabajan más rápido y más barato que los locales, afiliados al sindicato sectorial. Y, ante todo, parecen insustituibles. El último trabajo de Melvin antes de desaparecer fue en la renovación del Flatiron, el emblemático edificio de principios del siglo XX, con su planta triangular, recortada por Quinta Avenida y Broadway.
Todas las construcciones del Nueva York contemporáneo llevan la firma de los indocumentados. Muchos de ellos, como Melvin, pagando además impuestos con los que después no obtienen beneficios sociales.
Erik es el jefe de obra en el Flatiron, donde se desempeñaba Melvin. Pasa horas al teléfono. No hay manos para acabar el proyecto. Los afiliados al sindicato son pocos y hacen trabajos muy regulados. No ponen un clavo si no está en su convenio.

Uno de cada seis taxistas trabaja está en situación ilegal en el país

Lleva días tratando de encontrar gente cualificada para acabar la maldita renovación, con clientes multimillonarios impacientes. Baja a la calle a buscar un bocado, a ver si le inspira una hamburguesa o un ramen caliente.
Abajo, en el coqueto Madison Square Park no están los grupos de ‘nannies’, de cuidadoras, que suelen pasar allí parte de la mañana con sus carritos. Las hispanas y las chinas han sido las más demandadas. Para que el niño aprenda español o mandarín sin esfuerzo. La mayoría son indocumentadas.
Desde hace un mes, no hay quien cuide a los niños ni a los ancianos. Otro trabajo ingrato, mal pagado, pese a los precios disparados de Nueva York, que los estadounidenses no hacen. Ni siquiera para sus familiares. Decenas de miles de familias están desesperadas, sin poder ir al trabajo. Limpiando la caca de pequeños y mayores.

Empleadas del hogar

Se calculan 54.900 empleadas domésticas y limpiadoras

Sin irregulares

Casi una de cada cuatro (22 %) están en situación irregular

Y esto, ¿quién lo limpiaría?

El 77 % de todas las empleadas ha nacido en el extranjero

Cuidadoras infantiles

El colectivo de empleadas como canguro es de unas 47.100 personas

Sin irregulares

Las indocumentadas representan el 16 %

¿Con quién se quedarían los niños?

Dos tercios del total nacieron fuera de EEUU

AUX STEP FOR JS

A punto de doblar la esquina para llegar a su restaurante favorito, Erik se para en seco. Ha olvidado que la práctica totalidad de los restaurantes de Nueva York están cerrados. Porque viven también de los ‘sin papeles’.
«Se iría todo a la mierda». Así resumía Ralph, un chef responsable de cuatro restaurantes de la ciudad, lo que podía pasar antes de que, en efecto, ocurriera. «Yo puedo crear un plato. Pero sin ellos no hago nada».
Habla de la gente que llega «a las seis de la mañana, limpia seis cajas de pollos, prepara cuatro ‘filet mignon’, saca las espinas del pescado». De gente que friega las cocinas, lava la vajilla, recibe los pedidos a primera hora, saca la basura, limpia al acabar. «Los estadounidenses no quieren hacer esto. Para ellos, fregar es un fracaso social».

También son indocumentados la mayoría de los cocineros de línea, el puesto más demandado. En Nueva York son mexicanos y guatemaltecos, en su inmensa mayoría. Para Ralph, «tienen talento y son máquinas de trabajar», y cobran menos que los estadounidenses. Pero no es cuestión de pagar menos. No hay recambio.
Son «la cara que no se ve» en los restaurantes. «En todos los restaurantes», aclaraba. «De los tres estrellas Michelin a las pizzerías de porciones a 1,50 dólares». Entre las escasas excepciones: los ‘omakase’ de más alto nivel, donde no se puede cenar por menos de 300 dólares y en los que todo lo hacen los japoneses.
Pero los escasos restaurantes que siguen abiertos tienen otros problemas. Pedir comida a domicilio es casi imposible, a no ser que sea el propio dueño del restaurante el que suba a una bicicleta eléctrica para hacer el reparto. La gran mayoría de los ‘deliveristas’ -de ‘delivery’, ‘envío’- son ‘sin papeles’.

El 28 % de los jefes de cocina, chefs o pinches son personas sin papeles

En la calle 11 con la Segunda Avenida, en el East Village, en los bajos de un centro islámico, se juntaban cientos todos los días, con la acera convertida en un aparcamiento de bicicletas y ‘scooters’. Ahora no hay rastro de ellos.
La solución es el supermercado, aunque a muchos neoyorquinos les aterra cocinar, no saben freír un huevo. «Falta de todo», protesta Martha, una clienta desde el cercano supermercado Whole Foods, en la calle 14.
Hay otra realidad afectada por la desaparición de los indocumentados: el trabajo en el campo. Muchos de los que doblan el lomo en las cosechas no tienen papeles. Todavía es invierno y no se nota tanto. Pero, ¿quién se va a achicharrar el próximo verano para recoger la fruta?

La escasez también tiene que ver con otros problemas: han desaparecido camioneros, transportistas, repartidores, muchos operando con licencias irregulares. Es otra bomba en la cadena de suministro, que ha disparado los precios para casi todo. Falta gente también en almacenes, en preparación de envíos…
La inflación y la ausencia de productos en el pasillo de las verduras no es el mayor problema para Martha. Lleva un mes sin su limpiadora, una colombiana que atravesó la peligrosa selva del Darién y el desierto de Chihuahua para entrar de forma ilegal hace más de treinta años. Era como de la familia. Lleva un mes sin Marta, ‘sin h’, mexicana, la última niñera de sus hijos.
Lleva un mes sin Fabricio, el peruano que saca a pasear a su perra. Lleva un mes sin hacerse las uñas porque solo dos de las diez chicas que se pegan el día respirando químicos en su centro cosmético eran legales.

Hay quien ve inseguridad en su ausencia: el metro desolado, negocios cerrados y calles despobladas

Nadie entiende lo que ha pasado. ¿Será un milagro obrado por el presidente?, piensan algunos fieles del trumpismo. Son los que confían en que, tras un periodo de adaptación, la marcha de los ‘ilegales’ mejorará una ciudad desbordada.
La entrada masiva de inmigrantes indocumentados en el final de la presidencia de Joe Biden ha asfixiado los recursos municipales, como protestó tantas veces el anterior alcalde, Eric Adams. Los albergues públicos serán ahora para los necesitados de Nueva York, la presión en los hospitales y en servicios sociales se desplomará. Y muchos, en medio de la constante vinculación entre inmigrantes y criminalidad que hace Trump, confían en que Nueva York será una ciudad más segura.
Aunque se calcula que solo el 7% de los indocumentados tenían algún antecedente criminal y las estadísticas no soportan esa idea: entre 2022 y comienzos de 2025 llegaron a la ciudad cerca de 220.000 de ‘sin papeles’ y los índices de criminalidad han bajado o se han mantenido estables.

Se calcula que el 7% de los indocumentados tenía algún antecedente criminal

Para algunos es suficiente con que ya no haya sensación de inseguridad. La que daban esos adolescentes venezolanos haciendo el loco con sus motos o el ejército de subsaharianos vendiendo falsificaciones en Canal Street. Pero otros ven inseguridad en su ausencia: el metro desolado, los negocios cerrados, las calles despobladas.
Otros vacíos son mucho más difíciles de llevar. El pupitre del compañero, el banco de la iglesia, la parrilla de los domingos, la zaga del equipo en la liga de fútbol.
Y otros, imposibles de cubrir: hasta la desaparición masiva, casi un millón de neoyorquinos eran miembros de familia en la que al menos uno de sus miembros era indocumentado. Para ellos, el suceso inexplicable, el debate político y social que un día se convirtió en realidad, supone que ya no tienen a un padre, a una hermana, a un abuelo.

Coordinación y formato:

Hugo Garrido

Dirección de arte:

Fernando Hernández

Diseño:

Rodrigo Parrado

Desarrollo:

Jorge García Gómez

Datos:

Laura Albor y Luis Cano

Motion Graphics:

David Melero

Vídeo:

Pablo Ortega y Samuel González Sarmiento

Fuentes:

Los datos sobre población irregular en NY proceden de las estimaciones del Center for Migration Studies (CMS), a partir de la Encuesta sobre la Comunidad Estadounidense (ACS) de la Oficina del Censo de EEUU.

Los cubanos, ante la negociación con EE.UU.: «No me enteré del anuncio en TV porque no tengo electricidad»

Hace mucho tiempo que los cubanos dejaron (dejamos) de esperar soluciones del régimen. Por eso, ningún anuncio que venga de esos mismos que tienen al pueblo sumido en la miseria y la represión genera esperanzas. «Es más de lo mismo, dirán que hay que seguir … resistiendo y que aquí no se rinde nadie», opinan en las calles.
La comparecencia de Miguel Díaz-Canel confirmando las conversaciones con EE.UU., adelantadas por ABC en febrero, generó pocas expectativas entre la población. Además, la mayor parte del país no pudo presenciarla porque estaban sin servicio eléctrico y sin acceso a internet. En horario de apagones, o sea, la mayor parte del día, las localidades permanecen incomunicadas. «No me enteré del anuncio en televisión de la negociación con EE.UU. porque no tengo electricidad», dice un vecino de La Habana.

Solo dos detalles resaltan: admitieron lo que llevan semanas negando, y es que hay conversaciones con Washington. Además, tanto la ausencia de Raúl Castro como la presencia de su nieto y jefe de su escolta personal, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, más conocido como ‘El Cangrejo’, llamó la atención. Todo ello refuerza las informaciones de la prensa que sostienen que es él quien representa a su abuelo en las negociaciones con la Administración Trump.

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Díaz-Canel se limitó a seguir el guion, bajo la mirada de El Cangrejo, cuya presencia entre los altos mandos del poder administrativo no se justifica de otra manera porque no ostenta ningún cargo oficial. Lejos de anunciar soluciones concretas al agravamiento de la crisis, el mandatario afirmó que «se acabaron las reservas de combustible», lo cual indica un empeoramiento de los cortes de electricidad.
El mandatario solo hizo referencia al impulso de proyectos de energías renovables como alternativa a largo plazo. De igual modo, afirmó que se ha incrementado la explotación de nuevos pozos petroleros y de gas acompañante, con el objetivo de destinar más crudo a las termoeléctricas y sostener la generación eléctrica. Sin embargo, en términos reales ninguna de esas medidas ha representado una mejoría para el pueblo llano, que siguen resistiendo cortes de electricidad de más de 20 horas continuas. En algunas zonas, incluso se registra apenas una hora de servicio eléctrico al día.

«Tenemos que tomar las calles»

Al menos 14 personas han sido detenidas en la última semana en el país por participar en protestas pacíficas contra los apagones, según la ONG CubaLex. En cada una de esas protestas, el pueblo grita por «la libertad y el fin de la dictadura».
«Ya no aguantamos más los apagones», declaró a CubaNet un residente en La Habana que solicitó el anonimato. «Por eso, en la última semana no han cesado las protestas, los cacerolazos. Y van a seguir porque el pueblo está desesperado, esto ya se salió de control, no importa cuánto repriman», añadió.
Una madre manifestó a ABC que ni siquiera ha podido garantizar tres comidas al día para sus hijos: «No puedo ni preservar alimentos en el refrigerador, el desayuno hoy fue de un poco de agua con azúcar; y ahora voy a salir a ver si puedo comprar al menos un poco de pan y dos huevos. Para mañana no sé qué inventaré porque ya ni dinero tengo».
Con respecto a la comparecencia de Díaz-Canel, opinó: «Lo único que entendí es que esto se pondrá peor, no creo que el pueblo aguante tanto. O ellos llegan a un acuerdo pronto con Estados Unidos o el pueblo saldrá a las calles… o los americanos se deciden a intervenir de una vez, pero esto no lo aguantamos más».

«O ellos llegan a un acuerdo pronto con Estados Unidos o el pueblo saldrá a las calles»

Por otro lado, los entrevistados manifestaron gran indignación por las mentiras del régimen. Durante semanas han negado los contactos con Washington. Lo mismo sucedió con Venezuela: durante años negaron la presencia militar cubana en ese país hasta que se descubrió cuando las tropas americanas abatieron a al menos 32 militares cubanos que formaban parte de la seguridad del dictador Nicolás Maduro.
«La incoherencia y la mentira es lo que más nos molesta», afirmó uno de los entrevistados. «Lo que hace falta es que esto acabe de cambiar ya, para lo que sea, ya eso no nos importa, pero que haya un cambio porque no aguantamos más. Lo único que queremos es que se acaben de montar en un avión (los Castro y la élite) y que se vayan. O que se los lleven de una vez los americanos, como hicieron con Maduro; pero que nos dejen en paz de una vez a ver si los cubanos podemos salir adelante», sostuvo la misma fuente.
Otro de los entrevistados manifestó que hay mucha expectativa entre la población sobre lo que pueda suceder en las semanas siguientes. «Todo el mundo tiene fe en que esto se va a caer», dijo en relación a la dictadura. No obstante, «yo digo que no podemos esperar a que la solución venga solo desde fuera, sino que los que estamos adentro tenemos que hacer algo también, y me refiero a tomar las calles pacíficamente».

El opaco papel del nieto de Raúl Castro: sin cargo oficial, pero en las negociaciones con EE.UU.

El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, ha admitido este viernes por primera vez estar manteniendo contactos con el Gobierno de Estados Unidos para solucionar el bloqueo impuesto por La Habana. Al frente de estas negociaciones bilaterales, al parecer, se encuentra el nieto del general … y político cubano Raúl Castro, según han adelantado algunos medios del país norteamericano.
Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del expresidente, se reunió hace dos semanas con funcionarios estadounidenses cercanos al secretario de Estado, Marco Rubio, al margen del encuentro anual de líderes caribeños (CARICOM) en San Cristóbal y Nieves, mientras continúan los trabajos para negociar cambios económicos y políticos en Cuba, según informó el diario norteamericano ‘Miami Herald’.

No está claro si el propio Rubio, que conversó con varios líderes caribeños el pasado 25 de febrero en la CARICOM, mantuvo también un encuentro con Rodríguez Castro. No obstante, el hecho de que el equipo del secretario de Estado se reuniera con él ya señala al nieto del expresidente, conocido como ‘el Cangrejo’, como una figura clave en Cuba en el marco de los esfuerzos estadounidenses para impulsar reformas en la isla.

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Juan López Fernández-Sordo

Rodríguez Castro no ostenta oficialmente ningún cargo en el Gobierno cubano ni ocupa un puesto clave en el Partido Comunista (PCC) ni el Ejército de la isla. Su papel es el de responsable de la Seguridad Personal de su abuelo, que lo ha llevado a aparecer con relativa frecuencia en actos públicos, pero siempre en un discreto segundo plano.
Ahora bien, esa circunstancia ha cambiado este viernes, cuando ha participado en dos actos gubernamentales clave, tal y como ha mostrado la televisión estatal. En esta ocasión, ‘el Cangrejo’ no ha acudido como acompañante de su abuelo, sino solo, y se ha sentado como uno más entre representantes del Gobierno cubano y del buró político del PCC.
La primera cita en la que ha participado Rodríguez Castro ha sido la reunión en la que el presidente de Cuba ha transmitido a miembros del PCC y del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros que representantes del Gobierno de La Habana habían mantenido contactos con el Ejecutivo de Estados Unidos. Las imágenes de la televisión estatal lo han mostrado en la primera fila de un pequeño anfiteatro del Palacio de la Revolución, junto al general de brigada José Amado Ricardo Guerra, tal y como ha informado la agencia de noticias EFE.
El segundo evento ha sido la comparecencia de prensa de Díaz-Canel, en la que, además de explicar estos contactos con Washington, ha hablado de la crisis energética, el incidente de la lancha rápida y la polémica sobre la ayuda humanitaria procedente de México. Ahí, se encontraba entre el selecto grupo de altos cargos del Ejecutivo y el PCC que han asistido al acto, en un lateral de la segunda fila.