Los seis puntos más importantes del pacto migratorio de la UE
Este viernes, 12 de junio, entra en vigor el Pacto de Migración y Asilo de la UE. En este Pacto, ansiado por unos y criticado por otros, se introduce el nuevo sistema para la migración, el asilo y la gestión de fronteras y la integración. … Fue en 2024 cuando el pacto entró en vigor, dando inicio a una fase de transición de dos años, pero ahora los gobierno de los países miembros están obligados a implementarlo. Según la Agencia de Asilo de la Unión Europea (EUAA), el pacto «introduce eficiencia en el sistema».
El nuevo pacto, «garantizará que la Unión cuente con fronteras exteriores fuertes y seguras, que se garanticen los derechos de las personas y que ningún país de la UE quede desprotegido ante la presión», según se puede leer en la página web de la Comisión Europea.
Estos son los cuatro pilares de la nueva política de migración y asilo:
Controles fronterizos más estrictos
Esta es la medida estrella: el endurecimiento de los controles en las fronteras exteriores de la UE. Una de las obligaciones va a ser identificar en un plazo máximo de siete días a cualquier persona que cruce de manera irregular una de las fronteras de la UE.
También se reforma Eurodac, una base de datos europea donde recogen las huellas dactilares, y pasará a ser una herramienta de gestión migratoria. Se recogerán imágenes faciales y se rebajara la edad mínima para la toma de datos biométricos de los 14 a los seis años.
Sobre el mecanismo de solidaridad
El Pacto establece un sistema de solidaridad obligatoria para aliviar la presión migratoria sobre los países de primera entrada, especialmente España, Italia, Grecia y Chipre. Los Estados miembros deberán contribuir mediante la acogida de migrantes, apoyo operativo o aportaciones económicas fijadas en 20.000 euros por cada persona que les correspondería reubicar.
Aceleración en el proceso de solicitudes de asilo
El nuevo marco apuesta por acelerar la tramitación de las solicitudes de asilo mediante un procedimiento exprés que deberá completarse en un máximo de 12 semanas. Durante ese periodo se examinará la petición de protección internacional y, en caso de rechazo, se resolverá también el retorno del solicitante.
Mientras dure el proceso, la persona no será considerada jurídicamente dentro del territorio de la Unión Europea. Este mecanismo se aplicará de forma obligatoria a quienes sean considerados un riesgo para la seguridad o procedan de países cuyos ciudadanos obtengan protección internacional en menos del 20 % de los casos en la UE.
Acuerdos con terceros países
La estrategia europea va más allá de la gestión del asilo. La UE prevé reforzar el control de sus fronteras mediante nuevos sistemas digitales, como EES y ETIAS, destinados a registrar biométricamente a los viajeros y detectar estancias irregulares.
Paralelamente, Bruselas seguirá impulsando acuerdos con países de tránsito y origen, entre ellos Marruecos y Túnez, para contener las salidas migratorias antes de que alcancen territorio europeo.
Más vigilancia tecnológica
Se desplegarán sistemas como: Entry/Exit System (EES), que registrará entradas y salidas de ciudadanos de terceros países. ETIAS, una autorización previa para viajeros exentos de visado. El objetivo es detectar permanencias irregulares y reforzar el control de fronteras.
Fin del sistema improvisado de reparto
Hasta ahora, la reubicación de solicitantes de asilo entre países se hacía mediante acuerdos puntuales y a menudo voluntarios. El nuevo pacto crea un mecanismo permanente para repartir responsabilidades entre los Estados miembros.

