Paz estabiliza Bolivia en cien días, pero el ajuste no ha hecho más que empezar
Rodrigo Paz ha cumplido cien días en la presidencia de Bolivia con el primer objetivo de momento cumplido: estabilizar la economía del país tras años de continuo declive. La decisión de eliminar el subsidio a los combustibles, que venía suponiendo un coste para … las arcas del estado de unos 2.000 millones de dólares anuales, provocó algunas protestas, pero la medida ha sido menos conflictiva de lo que se esperaba: los disturbios no se extendieron ni prolongaron especialmente y el 78% de los bolivianos dice apoyar la decisión.
Sin embargo, esta elevada aprobación de la medida no constituye ninguna carta blanca para el Gobierno, pues la situación económica sigue siendo delicada y mayores ajustes están por llegar.
Paz supo evitar la confrontación social que podía derivarse de los efectos de la retirada del subsidio al carburante –encarecimiento del transporte y de algunos productos básicos– con el reparto de bonos a sectores vulnerables, alivios fiscales y el incremento de un 20% del salario mínimo, el cual ha pasado de 2.750 a 3.300 bolivianos. Además, ha mantenido los programas sociales que estaban en marcha durante el largo mandato del Movimiento al Socialismo (MAS) de los presidentes Evo Morales y Luis Arce.
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Ronald Catari
El ahorro en los subsidios al combustible, junto con las auditorías y la reorganización que se han llevado a cabo en los Ministerios desde que Paz asumió la presidencia el pasado mes de noviembre, han supuesto un superávit fiscal desde comienzos del nuevo año: en enero el superávit llegó a los 3.000 millones de bolivianos (unos 440 millones de dólares), según las cifras dadas por el Gobierno. La reducción del riesgo en el país y la generación de confianza en los inversores internacionales debería facilitar la llegada de los 8.000 millones de dólares en créditos que Paz sostiene tener comprometidos.
Retos previstos
No obstante, existen dificultades por delante. El propio Paz admite que el objetivo de este primer año del Gobierno es el de «ordenar la casa» y conseguir que el barco «esté a flote» y aplaza los mayores ajustes para un siguiente paso. Para cuando quiera aplicarlos, puede encontrarse con un ambiente más adverso: se habrá acabado la novedad del cambio del Gobierno y la izquierda puede haber recobrado respaldo social, tras haber quedado noqueada en las elecciones de 2025.
Existe el caso precedente de Mauricio Macri, quien retrasó la aplicación de medidas drásticas en Argentina para salir del marasmo económico del peronismo kirchnerista y la pretendida recuperación tardó en producirse, con lo que perdió las siguientes elecciones y el peronismo regresó al poder.
Además, Paz se encuentra en una situación no especialmente cómoda en la Asamblea. Si bien su partido es el que tiene más asientos, no goza de mayoría absoluta; de momento cuenta con el apoyo de un grupo afín, pero no tiene la aritmética asegurada a medio y largo plazo. El enfrentamiento entre Paz y el vicepresidente Edmand Lara augura complicaciones, especialmente a medida que avance el mandato. Precisamente, Paz ha celebrado sus 100 días del Gobierno quitando atribuciones a la vicepresidencia.
Situación económica actual
La mayor parte de las medidas socioeconómicas adoptadas hasta ahora han sido mediante decretos presidenciales, que requieren su validación posterior en la Asamblea. Por delante, Paz tiene la tarea de depurar la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y la Agencia Nacional de Hidrocarburos, entidades públicas con larga tradición de corrupción. Desde posiciones que estaban controladas por el MAS, en esas empresas y en las filas sindicales, se ha boicoteado el desempeño de Paz con la distribución de gasolina adulterada, algo que ha dañado la imagen del Gobierno.
El cuadro macroeconómico apuntado por el FMI habla de una situación compleja: con un crecimiento del PIB del 0,7% en 2024 y del 0,6% en 2025, las segundas cifras más bajas desde la grave crisis regional de la década de 1980 y solo por detrás del desplome registrado durante la pandemia de Covid, una inflación anual por encima del 15%, un déficit fiscal que este año puede ser del 13% y una deuda pública del 91%.
La clave de la recuperación debería estar en el aumento de la producción de gas, que ha sido el principal rubro de exportación boliviana y razón de la mejora nacional desde comienzos del siglo. Pero la falta de inversión en los últimos años ha llevado a una menor explotación que ha arrastrado hacia abajo al conjunto de la economía. Si Paz logra abrirse camino, será porque ofrece garantías de estabilidad y buenas políticas a la inversión que puede llegar desde el exterior.

