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Irán entierra a Jamenei mientras Ormuz vuelve a arder

… Ya son 14 los muertos y 78 los heridos en la república islámica tras 48 horas de bombardeos, que alcanzaron ciudades de la costa sur y dos puentes ferroviarios, uno de ellos el de Aq Taqeh Khan, al norte del país, en plena ruta que conecta Irán con China y Rusia a través de Turkmenistán y Kazajistán. Los iraníes dispararon contra objetivos estadounidenses en Qatar, Kuwait, Baréin y Jordania y volvieron a amenazar con el cierre total del Estrecho.

Mientras millones de iraníes daban el último adiós a Jamenei en la ciudad santa de Mashhad, donde se tuvo que usar un helicóptero para llevar el cuerpo hasta el santuario debido a la cantidad de seguidores en la avenida de acceso, los mediadores trabajaban contra el reloj para intentar que la escalada de tensión no derive en una guerra a gran escala. El memorando de entendimiento firmado el 17 de junio solo ha servido para contener el nivel de violencia, pero el conflicto entre las partes sigue muy vivo y lejos de solucionarse. Qatar y Pakistán volvieron a emerger como mediadores entre dos partes que consideran que han ganado la guerra y tratan de imponer sus normas sobre el terreno.

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David Alandete

La cara de Irán que apuesta por el acuerdo la representan el jefe negociador, Mohamed Ghalibaf, y el ministro de Exteriores, Abbas Araghchi. El responsable de la diplomacia habló por separado durante la jornada con sus homólogos de Omán y Turquía, y también mantuvo una llamada telefónica con el jefe del Ejército de Pakistán, el mariscal Asim Munir, cercano a Trump. Araghchi acusó a Estados Unidos de violar un memorando que él intenta mantener vivo a toda costa, lo que le ha supuesto el enfrentamiento con los sectores radicales del aparato de seguridad, que piden dejar el diálogo porque Washington no cumple lo acordado. La desconfianza es total en ese sector de la cúpula del régimen.

Tráfico reducido en Ormuz

La Guardia Revolucionaria difundió un comunicado para afirmar que han consolidado el control sobre Ormuz, lo que ha «garantizado la seguridad durante las dos últimas semanas y su reapertura gradual al tráfico marítimo». Según el comunicado, la navegación se ha recuperado ya hasta alrededor del 50% de los niveles previos a la guerra y la capacidad sigue aumentando. La Guardia Revolucionaria insistió en que «los buques que cumplan con los procedimientos de seguridad y utilicen las rutas designadas podrán transitar». Tras escuchar de la boca de Trump que el memorando está «acabado», el tráfico en Ormuz cayó el miércoles a 25 barcos, por debajo de la media diaria reciente de entre 30 y 50.
El segundo bombardeo estadounidense se produjo sin provocación previa, fue una especie de continuación de la operación lanzada el miércoles. Este cambio de estrategia supone que el objetivo de Washington podría ser a partir de ahora, no simplemente tomar represalias, sino intentar golpear a los sistemas que usa el enemigo para seguir atacando barcos en el Estrecho. El portal ‘Axios’, bien conectado con la Casa Blanca, recogió que la actual escalada podría durar «un día o dos, una semana o un mes», dependiendo de si Irán continúa atacando buques comerciales en el estrecho de Ormuz. Un alto funcionario de seguridad reveló a este medio que «les daremos una pequeña bofetada para que entiendan que no estamos jugando». El problema de esta estrategia es que los iraníes han demostrado su capacidad de responder y alcanzar objetivos en los países del Golfo, que quedan de nuevo en la primera línea de combate.

Benjamin Netanyahu declaró que «la guerra contra Irán no ha terminado» y volvió a ofrecer su apoyo militar a Trump en caso de que lo estime oportuno

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Teherán ve estos ataques como un intento de socavar su control sobre el Estrecho, pero se mantiene firme pese a la presión militar. Los iraníes descubrieron en los 40 días de guerra el valor estratégico de Ormuz y no quieren perderlo porque saben que es su arma más valiosa en la mesa de negociación. Las respuestas que han dado hasta ahora han sido limitadas, pero una vez enterrado Jamenei y tras recibir el apoyo multitudinario de los seguidores del régimen durante los últimos días, podría endurecer sus ataques. También podría optar por activar a los hutíes de Yemen para que cierren el tráfico en Bab el Mandeb, punto de paso clave para el comercio con Asia.
Benjamin Netanyahu declaró que «la guerra contra Irán no ha terminado» y volvió a ofrecer su apoyo militar a Trump en caso de que lo estime oportuno. En palabras del primer ministro, que en breve visitará de nuevo a Trump, «el régimen iraní ha recibido un duro golpe, y nuestra política es clara: Irán no tendrá armas nucleares, con o sin acuerdo». El analista israelí Ras Zimmt, especializado en Irán, escribió en su perfil de X que «el statu quo actual puede ser preferible a corto plazo a un acuerdo problemático o a otra guerra. Sin embargo, no ofrece una solución estable, sino, como mucho, una pausa temporal. Cuanto más tiempo pase sin un arreglo y sin una supervisión efectiva, mayor será el peligro de un deterioro repentino, mientras Irán podrá reconstruir sus capacidades militares».

El coraje de Rosario, la estudiante de 22 años que logró aterrizar un avión y salvar su vida tras la muerte de su instructor en pleno vuelo

El suicidio de Leandro Andrés Bertazzo ha conmocionado Argentina. El instructor de vuelo de 42 años saltó al vacío por sorpresa en pleno vuelo de formación en Toledo, en el centro del país, y dejó a su alumna de 22 años sola a los mandos. Aunque «en estado de shock», la joven logró mantener la calma y aterrizar sin sufrir daños.Así lo ha relatado el director de la escuela de vuelo Flying Parrot Córdoba, donde trabajaba Bertazzo, Eduardo Álvarez, a la prensa argentina. Según ha explicado, la joven, de nombre Rosario —no han trascendido más detalles sobre su identidad—, relató al aterrizar la aeronave que su instructor se había desabrochado el cinturón por sorpresa, se había quitado los auriculares y le había dicho «Ya sabes lo que tienes que hacer, sigue adelante» antes de abrir la puerta y saltar al vacío.En un primer momento, según el relato de Álvarez, la chica pensó que se trataba de una broma y que habría saltado con paracaídas.Rosario, de 22 años, ya tiene licencia de piloto privado y estaba sumando horas de vuelo, según publica la prensa argentina, por lo que logró mantener el control y aterrizar la aeronave sin problemas. De acuerdo con Álvarez, la joven notificó la emergencia a la escuela y completó el aterrizaje sin lesiones siguiendo las indicaciones recibidas durante su entrenamiento.El director de la escuela ha detallado que la aeronave era un Cessna C-150 dotada con un sistema de doble comando, un aspecto clave a la hora de posibilitar que la alumna pudiera pilotarla y aterrizarla sin incovenientes.  «Tiene doble comando. Se maneja con las manos y tiene cuatro pedales. Tanto el piloto como el instructor pueden controlar la dirección», ha explicado a TN Central.Álvarez, en declaraciones a otro medio argentino, ha explicado nadie le había hecho pensar que su trabajador tenía intención de suicidarse, pero que cuando le comunicó la trágica noticia al padre del piloto fallecido, el progenitor le indicó que «estaba bajo tratamiento psiquiátrico».La Justicia argentina investiga lo sucedido. Los investigadores tratan de averiguar si se trató de una decisión voluntaria y busca reconstruir los últimos minutos del vuelo mediante peritajes y el testimonio de la estudiante, añade el citado medio.

Mario Adinolfi, el fenómeno de masas que escondía una estafa monumental

Toda Italia conoce a Mario Adinolfi, un personaje de contrastes. Es un campeón de póker, exdiputado de derechas, católico oficial, defensor de las familias numerosas, crítico del matrimonio homosexual y la eutanasia y finalista de ‘Supervivientes’. A su trayectoria ha sumado esta semana un … nuevo y oscuro capítulo. La Fiscalía italiana le acusa de haber orquestado una estafa piramidal de cinco millones de euros mediante un fondo falso de apuestas. Él lo niega y se defiende mostrando su tenor de vida: «Vivo como un monje».
El mecanismo de la estafa consiste en unirse a un gran fondo común destinado a juegos de azar y apuestas. En 2005 Adinolfi convocó por primera vez a través de sus redes sociales una ‘Scommesa collettiva’ (Apuesta Colectiva, en castellano), bajo la apariencia de un Club Exclusivo. Su teoría era que, si se apostaba mucho dinero, era más difícil perder, y que quienes contribuyeran recibirían ganancias anuales de hasta un 40%.

Para poder entrar en ese fondo había que enviar una primera cuota de entre 3.000 y 10.000 euros, que podrían retirar en cualquier momento. «Quien solicite la devolución fuera de los plazos trimestrales en los que se permite la operación, acepta renunciar a las ganancias acumuladas y no reinvertidas», advirtió entonces en una entrevista recogida por la prensa italiana. Ahora, tras las denuncias de quienes le entregaron sus ahorros y no han podido recuperar ni siquiera esas sumas invertidas, la Fiscalía italiana ha abierto las pesquisas y ha decidido arrestarlo.

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Enrique Serbeto

La participación en este fondo era técnicamente una operación privada. Se hacía sin contratos ni acuerdos que describieran cómo sería empleado el dinero. Las conversaciones se mantenían a través de chats o por correo electrónico. Para acreditarse como miembro del club, en el concepto de la transferencia bancaria a cuentas privadas de Adinolfi, los nuevos socios incluían expresiones como «Apuesta Colectiva», «Copa VIP» y recientemente, según los investigadores, «Cristo Reina».

El ‘rey de las apuestas’

Quienes entregaban dinero lo hacían confiando en el prestigio social, político y religioso de Mario Adinolfi y en su supuesta solidez moral, pues no tenían modo de controlar qué hacía con esas cantidades. Los investigadores creen que sólo una parte de la inversión se destinaba a apuestas, y que la mayor parte se empleaba para devoluciones a antiguos inversores o incluso a gastos personales. Según la investigación, en vez de destinarlo a nuevas apuestas lo empleaba en viajes a lugares exóticos, inversiones en oro y adquisición de embarcaciones y relojes de lujo.
La Fiscalía considera que se trata de una estafa piramidal que sigue el esquema de Ponzi, pues el sistema se mantenía activo mientras llegaran nuevos «inversores». Así, las nuevas inversiones se utilizaban para pagar a los antiguos participantes.

Las nuevas inversiones se utilizaban para pagar a los antiguos participantes. Las pérdidas suman unos cinco millones de euros

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Tras ser registrada su casa esta semana, el juez decidió ponerlo bajo arresto domiciliario, acusado de estafa y evasión fiscal. Se calcula que hay decenas de inversores afectados y que las pérdidas suman unos cinco millones de euros.
Mario Adinolfi se declara inocente, pero en el auto el juez no le ahorra calificativos. Menciona su «astucia, obstinación y falta de escrúpulos en la elaboración y ejecución global del plan delictivo». El tribunal busca cuentas en el extranjero y menciona operaciones en un banco en Lituania. Reconoce que el arrestado tiene una enorme habilidad para ocultar flujos de dinero y eludir controles fiscales, ya que no es propietario de inmuebles ni titular de sociedades.
Según la fiscal, el arresto se justifica porque Adinolfi niega estas deudas y considera falsas las denuncias. «Son veraces, ya que están corroboradas por las transferencias bancarias realizadas y por los correos electrónicos intercambiados entre las partes del acuerdo», escribe. Añade en el auto que «el investigado, lejos de distanciarse de posibles errores del pasado, persiste con determinación en el engaño y la manipulación de la realidad, eludiendo sus propias responsabilidades».

El juez destaca la «astucia, obstinación y falta de escrúpulos en la elaboración y ejecución global del plan delictivo»

Por su parte, Adinolfi dice que es víctima de «una grave injusticia», una «situación surrealista». «Llevo décadas jugando en apuestas y, como todos los jugadores, suelo hacerlo en grupo, pero sin presionar nunca a nadie», asegura en un comunicado distribuido este jueves.
Dice que quienes han apostado con él lo han hecho a través de lo que el Código Civil llama «obligaciones naturales no repetibles», y unas veces han ganado y otras han perdido. Dice que no se lo ha gastado en objetos de lujo y remite a las cientos de fotos de su día a día en redes sociales para demostrar su estilo de vida.
Asegura además que la expresión «Cristo Reina» se refería a una asociación que ha recaudado 3.000 euros y no tres millones del total evadido, como sospecha el fiscal. «Desde luego, nunca me he enriquecido a costa de los demás», afirma.
Con un currículum poco lineal, Adinolfi se presenta en Instagram como «nacido en 1971, casado y padre de tres hijas». Ha trabajado en Italia como periodista, tertuliano y escritor. Ha pasado por las filas de la MTV, Radio Vaticana y la pública Rai, e incluso fundó el periódico ‘La Croce’ (La Cruz, en castellano). En lo político, se presentó en 2007 a las primarias del Partido Democrático con un paupérrimo 0,17% de los votos y, en 2016, fundó el partido El Pueblo de la Familia, tras el éxito de una multitudinaria manifestación en Roma, pero no obtuvo representación en el Parlamento.

Campeón de póker y finalista de Supervivientes

Cosechó mayores éxitos en el póker, sexto en el World Poker Tour de Venecia, y en la televisión Canale 5 Italia, donde quedó finalista en ‘Supervivientes’ de 2025 tras perder 26 kilos en dos meses.
Suele expresar opiniones sobre todo tipo de cuestiones con tono polémico y provocador, a veces junto a símbolos religiosos. Hace unos días se presentó en el desfile del Orgullo Gay en Roma con una bandera de Israel, «en defensa de los homosexuales musulmanes que acoge este país» y fue silbado y amenazado. Tuvo que ser escoltado por la Policía para marcharse.
Las primeras denuncias aparecieron en abril en el programa televisivo ‘Le Iene’, versión italiana de ‘Caiga quien caiga’. Se las presentó un reportero y, como reacción, Adinolfi le tiró de los pelos.
Ahora prefiere apelar a otros principios. «Cuando Dios quiere mostrar la realeza de David, no le envía una corona sino a Goliat», ha resumido tras reiterar su inocencia.

Sudán, la guerra olvidada

Una mañana tranquila, una taza de ‘shai magnan’, un té especiado típico sudanés, y una dulce conversación con tu familia en el salón de tu casa. Todo aparenta calma, pero todo es efímero y se puede romper en apenas un instante. De repente, estalla el … fuego, caen las bombas y atrona un ruido ensordecedor. Hombres armados, ya sean de un bando o de otro, han entrado en tu pueblo, en el oeste de Sudán, y todo se vuelve caos. Sin apenas tiempo para entender qué está pasando, tienes que coger lo imprescindible y huir de tu hogar. ¿A dónde? A donde sea. No tienes ningún lugar al que irte, pero tampoco te puedes quedar.
El camino no es más liviano que la huida. Cada paso duele un poco más, y no son solo los pies de andar, es tu corazón. Has dejado atrás a familiares y amigos, que no han logrado sobrevivir a los ataques. Otros sí han podido escapar, pero no han conseguido resistir el trayecto. Sus cadáveres se apilan en los caminos y, ya en ese momento, eres consciente de que nadie va a venir a buscarles.

Pasan días en los que caminas sin rumbo y en el viaje encuentras a tantos otros sudaneses que, como tú, lo han perdido todo. Lo que antes era una casa con ciertas comodidades, ahora es una tienda de campaña precaria en un campo de refugiados. Si antes de la guerra podías ir al mercado a comprar alimentos para tu familia, ahora no sabes cuándo será el próximo día que comeréis algo. Ya ni siquiera puedes cerrar los ojos tranquilo para dormir, porque el temor a que te puedan volver a atacar inunda la oscuridad de la noche.

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Marina Martínez

A pesar de la distancia, tanto geográfica como de realidades, esta historia busca un acercamiento a la tragedia que asuela Sudán desde hace más de tres años. La vivencia de Mohamed Dafallah, un técnico anestesista sudanés, es la experiencia de otros 14 millones de personas que se han visto obligados a abandonar sus hogares, víctimas de la mayor crisis de desplazados del mundo. Desde 2023, el conflicto entre el Ejército de Sudán y las Fuerzas de Apoyo Rápido, un grupo paramilitar que previamente formaba parte de las Fuerzas Armadas sudanesas, ya ha afectado a más de 33 millones de personas. Aproximadamente, la mitad de la población del país ha visto como sus medios de subsistencia han quedado completamente destruidos y su supervivencia más inmediata depende de la asistencia humanitaria.
Sin embargo, estos meros datos no logran reflejar la dramática realidad del país. «Detrás de cada cifra hay una persona. Son hombres, mujeres, niños y niñas», señala Muskilda Zancada, delegada de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Madrid. Y este es precisamente el mensaje que quiere transmitir la exposición inmersiva Esperanza a la Fuerza de Médicos Sin Fronteras. «Queremos acercar a la ciudadanía las historias de quienes están viviendo la guerra en primera persona», explica Muskilda. El proyecto, que cuenta con una experiencia de realidad virtual y un cuadro del artista sudanés Rashid Diab, está expuesto entre el 1 y el 15 de julio en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza y pretende mostrar las graves condiciones en las que viven, o sobreviven, tantos sudaneses.

La exposición de Médicos Sin Fronteras Esperanza a la fuerza se puede visitar en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza del 1 al 15 de julio.

(MSF)

Médicos Sin Fronteras denuncia que es «una guerra contra las personas». Su delegada regional relata que «se está llevando a cabo una violencia indiscriminada contra la gente, con una devastación absoluta de las infraestructuras civiles». Los enfrentamientos entre el Ejército y las Fuerzas de Apoyo Rápido no se limitan al frente de batalla, sino que se libran también en los mercados, en los hogares y en infraestructuras civiles que deberían estar protegidas por el derecho internacional.

Los civiles, las principales víctimas del conflicto

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Las principales víctimas del conflicto son los ciudadanos, que sufren los ataques y no tienen ninguna forma de defenderse. Un reciente informe publicado por Amnistía Internacional este mes de julio denuncia que las Fuerzas de Apoyo Rápido cometieron crímenes de lesa humanidad y limpieza étnica en El Fasher, en el estado sudanés de Darfur Septentrional, entre principios de 2024 y octubre de 2025. La investigación de la organización detalla asesinatos, agresiones, persecuciones y torturas a civiles, completamente vulnerables a los ataques del grupo armado. Asimismo, recoge pruebas sobre incendios y destrucción de viviendas con el objetivo marcado de que la población se vea obligada a abandonar sus hogares y no puedan regresar jamás, explica Amnistía Internacional.
Otro blanco de los ataques son los centros sanitarios y, consecuentemente, los pacientes que se encuentran en su interior. Médicos Sin fronteras ha reclamado que el 60% de los hospitales del país han sido bombardeados y saqueados, dificultando la atención médica a los sudaneses. Además, la situación empeora, ya que los enfermos no pueden ser trasladados a otras clínicas ni los medicamentos pueden repartirse por el país porque muchas vías de transporte están cerradas por los combates. Esta suma de problemas afecta a los ciudadanos víctimas de agresiones directas y también de enfermedades endémicas que se propagan entre la población sin control. Sin embargo, esta precariedad de la red sanitaria agrava todavía más la emergencia en Sudán. Carla Agulló, una anestesista de MSF que ha trabajado sobre el terreno, relata que «faltan recursos, material, quirófanos…faltan hasta manos para trabajar». Con contundencia, sentencia que «el sistema sanitario está roto, al borde del colapso».

«Se está llevando a cabo una violencia indiscriminada contra la gente, con una devastación absoluta de las infraestructuras civiles»

Muskilda Zancada
Delegada de Médicos Sin Fronteras en Madrid

A pesar de todas estas carencias, lo que más falta hace es la acción de la comunidad internacional. «No hay interés, no hay iniciativas por parte de quienes pueden y deben tomar cartas en el asunto para que haya una resolución del conflicto», reclama Muskilda. Desde Médicos Sin Fronteras señalan que la guerra de Sudán no recibe la misma atención que otros conflictos, como Ucrania o Gaza. Este apagón informativo se traduce en una escasez de apoyo para las víctimas del conflicto. La ONG recalca que «hay que dar visibilidad a una guerra que está totalmente silenciada y está teniendo un impacto tremendo en las personas».
Al final, mientras los días pasan sin lograr un acuerdo de paz, los sudaneses continúan sufriendo y no tienen medios para aliviar su situación. Toda la población del país, como el protagonista de esta historia, Mohamed Dafallah, necesita protección frente a la violencia y ayuda para subsistir. Y si no podemos dárselo, al menos podemos hablar de ellos.

La desesperada búsqueda de Carmen María: una abuela desaparecida tras los seísmos en Venezuela

Carmen María Arvelo de Santana, es venezolana y tiene 90 años. Estaba en su casa como otros miles de venezolanos que nunca se imaginaron que sus vidas cambiarían tan drásticamente aquel 24 de junio de 2026 cuando el doble terremoto de magnitudes 7. … 5 y 7.2 sacudieron al país. Su vivienda, ahora hecha añicos, estaba situada en el edificio OPPE 26, en la parroquia de Caraballeda, en La Guaira, Venezuela.
Desde ese entonces sus siete hijos, demás familiares y amigos no han dejado de buscarla tanto en la zona como en Caracas. Y es que les habían notificado que una mujer parecida a ella había sido rescatada y trasladada a un hospital en la capital, para ellos fue un rayo de luz en medio de la oscuridad. Sin embargo, no era ella, era una vecina de Playa Grande, en Catia La Mar. Por lo que han vuelto al principio y siguen en la búsqueda de Carmen María.

La edificación donde vivía quedó tan devastada que las labores de rescate han sido muy complicadas ya que se ha visto comprometida la seguridad de los rescatistas, según ha informado a este periódico Armenia, la hija de Carmen. Además, este martes comenzaron con las labores de demolición en medio de la desesperación y el llanto de quienes, como la familia Arvelo Santana, aún buscan a un ser querido y no saben si sigue con vida debajo de los escombros y temen que estas labores sean perjudiciales.

La familia de Carmen María ruega que si alguien la ha visto en algún lugar o sabe algo de su paradero se comuniquen con ellos a los números (0414)-1195381, (0414) 9042888, (0412) 8529431, (0414) 2621913 y (0424) 2653324.

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LA TERCERA

Enrique Alvarado

La historia de Carmen no es la única, se estima que 30.000 personas han desaparecido tras los seísmos (a falta de cifras oficiales) que ya suman más de 3.800 víctimas mortales y casi 17.000 heridos (al momento de escribir este reportaje). Algunos bajo los escombros, otros tras su traslado a un centro asistencial o refugio, en especial durante las primeras horas del terrible suceso ya que los mismos ciudadanos tuvieron que tomar el timón hasta la llegada de los rescatistas y del voluntariado extranjero.
Carmen, donde quiera que estés, tu familia te sigue buscando y no dejará de hacerlo.

Trump se empantana en Irán y no puede salir de la guerra pese al acuerdo de paz

La guerra entre Estados Unidos e Irán ha entrado en una nueva fase, impredecible y peligrosa. El alto el fuego que Donald Trump presentó hace apenas unas semanas como el principio del fin del conflicto está ya, en sus propias palabras, «acabado». Y … el centro de la crisis ya no es solo el programa nuclear iraní, ni siquiera la capacidad militar de Teherán. Es el estrecho de Ormuz, el paso marítimo por el que circula una parte esencial del petróleo mundial y que ahora se ha convertido en el nuevo campo de batalla entre Washington y la república islámica.
La Casa Blanca se prepara para una campaña que puede durar varios días o incluso semanas, según funcionarios estadounidenses. Todo dependerá, dicen, de los próximos movimientos de Irán. Es una forma de reconocer que la guerra ha dejado de tener un calendario claro. Comenzó con el objetivo declarado de degradar las capacidades balísticas iraníes y destruir lo que quedaba de su programa nuclear. Ahora se ha transformado en una batalla abierta por la libertad de navegación en el Golfo Pérsico, algo que no estaba en duda antes del ataque inicial de Trump.

El Pentágono anunció durante la noche del miércoles una segunda jornada consecutiva de ataques contra Irán. El Mando Central de Estados Unidos dijo haber golpeado unos 90 objetivos, entre ellos sistemas de defensa aérea, instalaciones de vigilancia costera, depósitos de drones y misiles, capacidades navales e infraestructura logística en la costa iraní. El objetivo oficial, dijo, era degradar la capacidad de Irán para amenazar a barcos comerciales y civiles en el estrecho de Ormuz.

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David Alandete

Teherán respondió con ataques contra instalaciones militares estadounidenses en el Golfo. La Guardia Revolucionaria afirmó haber lanzado drones y misiles contra bases en Kuwait y Baréin. En ambos países, aliados de Washington, se activaron defensas aéreas y alertas de seguridad. En Kuwait, las autoridades dijeron haber interceptado misiles balísticos y drones. En Baréin, sede de la Quinta Flota de EE.UU., sonaron sirenas de ataque.
La escalada se produjo después de que Irán atacara varios buques comerciales cerca de Ormuz, una acción que Washington interpretó como una violación directa del acuerdo provisional alcanzado en junio. Trump, que se encontraba en la cumbre de la OTAN en Ankara, declaró que el alto el fuego estaba roto. «Para mí, se acabó», dijo. También dejó caer que ya no estaba seguro de querer negociar con los iraníes. «Podemos jugar, pero no estoy seguro de que quiera hacer un acuerdo. Terminemos el trabajo», afirmó.

Ormuz, nuevo frente de guerra

El presidente intenta mantener una distinción difícil: insiste en que no se trata de una guerra, sino de una desnuclearización y un desarme de Irán. Pero los hechos apuntan a otra dirección, otros motivos. Hay ataques diarios, represalias contra bases estadounidenses, amenazas sobre el tráfico marítimo, subidas del precio del petróleo y una creciente implicación de los aliados del Golfo. La promesa de una operación limitada empieza a parecerse a una crisis regional sin salida inmediata y con efectos sobre el bolsillo de los estadounidenses.

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La clave está en el Estrecho. Irán sostiene que el paso seguirá abierto sólo bajo tutela suya. Washington rechaza esa interpretación y defiende que los buques comerciales deben circular sin someterse a la autorización de Teherán. Para la teocracia, Ormuz es ahora su principal instrumento de presión. Para Trump, permitir que la república islámica controle de hecho ese paso supondría aceptar un poder de veto sobre una de las rutas energéticas más importantes del mundo.
El vicepresidente J. D. Vance, hacedor del acuerdo ahora roto, resumió el miércoles la posición estadounidense con una frase directa: si Irán dispara contra barcos, EE.UU. responderá con más fuerza. Trump fue incluso más lejos y sugirió que podría restablecer un bloqueo naval contra puertos iraníes. Según dijo, sería un bloqueo dirigido sólo contra Irán y no contra el resto del tráfico marítimo. También advirtió de que, si Teherán vuelve a atacar barcos, la respuesta será «mucho peor».
El problema para Washington es que cada golpe militar reduce y mucho el margen de la diplomacia. La Administración Trump sostiene que Irán quiere negociar «desesperadamente», en palabras del propio presidente, pero al mismo tiempo él dice que tratar con Teherán es una pérdida de tiempo. Ese vaivén resume la dificultad de la estrategia de presionar a Irán hasta el límite sin quedar atrapado en una guerra larga; golpear con contundencia sin cerrar del todo la puerta a un acuerdo, y decir que la guerra no ha vuelto cuando los ataques se suceden cada noche.

Ataques y represalias

El coste de esta guerra y los vaivenes negociadores ya se nota en los mercados. El petróleo volvió a subir con fuerza tras las declaraciones de Trump y los nuevos ataques. La preocupación no es sólo el daño puntual a instalaciones iraníes o bases estadounidenses, sino la posibilidad de que el tráfico por Ormuz quede sometido a un pulso militar permanente. La agencia marítima de la ONU advirtió, además, de que miles de marineros siguen atrapados en la zona, expuestos a una guerra que no controlan y que ha vuelto a colocar a los buques comerciales en primera línea.
La OTAN, reunida en Turquía esta semana, respaldó el principio de libertad de navegación y reclamó que Irán no adquiera un arma nuclear. Pero la cumbre volvió a mostrar la soledad relativa de Trump en este frente. El presidente reprochó a sus aliados no haber apoyado más claramente a EE.UU. en la guerra contra Irán y vinculó esas tensiones a otros choques abiertos con Europa, incluida su presión sobre Groenlandia y sus amenazas comerciales contra España.
La crisis iraní vuelve así a absorber a Washington justo cuando Trump intentaba presentar su política exterior como una cadena de acuerdos cerrados: el alto el fuego, la negociación nuclear, la reapertura parcial de Ormuz y una salida rápida de la guerra que él presenta como un éxito. Todo eso ha quedado ahora en suspenso. El presidente regresó ya a la Casa Blanca con una guerra que no se resuelve, con Irán golpeando bases estadounidenses en el Golfo y con el estrecho de Ormuz convertido en el centro de un enfrentamiento que puede prolongarse mucho más de lo que la Casa Blanca admite y desea.
La nueva escalada llega además con un problema político interno para Trump: la guerra con Irán sigue siendo impopular entre los estadounidenses. Según un promedio actualizado el 9 de julio, sólo un 36% apoya el conflicto, frente a un 57% que se opone. Ante unas elecciones parciales, las de noviembre, un panorama poco halagüeño para el presidente.