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Los últimos judíos de Irán: sobrevivir en la guarida de los ayatolás

«Hay que borrar a Israel del mapa». Con esta declaración de intenciones llegó al poder Mahmoud Ahmadineyad en agosto de 2005. El nuevo presidente iraní rescataba así la amenaza lanzada por el imán Jomeini un cuarto de siglo antes, cuando triunfó la … Revolución Islámica. La declaración del ayatolá en 1979 fue: «El régimen corrompido de Israel debe ser aniquilado». Era el inicio de un conflicto que vive hoy sus peores horas, tras el ataque perpetrado contra Irán por el Gobierno de Netanyahu, hace un mes, con el apoyo de Estados Unidos.
En medio de los bombardeos, con sus más de 3.000 muertos y un millón de desplazados, no mucha gente sabe queIrán alberga todavía hoy la mayor población judía de Oriente Medio –si exceptuamos a Israel– y que en la segunda mitad del siglo XX era una comunidad con gran influencia en la sociedad del país. También ignora que, desde hace décadas, en Israel residen cientos de miles de judíos iraníes que siguen la guerra con especial preocupación por los familiares que dejaron en sus tierras de origen.

«En realidad, la presencia judía en Irán se remonta a 2.700 años. Durante siglos, los judíos iraníes han ido y venido entre Irán e Israel. Se dice que actualmente viven en Israel unos 250.000, incluyendo la cuarta y quinta generación, así como aquella que tienen solo un lado de su familia originaria de Irán», asegura a ABC el historiador Lior B. Sternfeld, profesor de Estudios Judíos en la Universidad Estatal de Pensilvania (Estados Unidos) y autor de ‘Between Iran And Zion: Jewish Histories Of Twentieth Century Iran’ (‘Entre Irán y Sion: Historias judías de Irán en el siglo XX’, Stanford University Press, 2018).

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La serie ‘Teherán’, disponible en Apple TV, retrata bien esa realidad, aunque haya pasado desapercibida en España y las autoridades de Irán la hayan calificado de «antiiraní y promiscua». Su protagonista es una espía judía iraní que intenta desbaratar un programa nuclear. Su némesis, el todopoderoso jefe de la inteligencia iraní, interpretado magistralmente por el actor Shaun Toub, es también judío e iraní. Nacido en Teherán y conocido por su papel en ‘Homeland’, el intérprete se crio en Mánchester después de que su familia huyera durante la revolución. En la actualidad organiza todo tipo de eventos para dar a conocer la situación de su comunidad.

En armonía con los musulmanes

Esta cambió con la llegada de Jomeini, primero, y Ahmadineyad, después, que incrementaron la presión sobre ellos. Antes de la revolución, sin embargo, los judíos iraníes vivían perfectamente integrados y en armonía con los musulmanes, pero luego se impuso la república islámica y creció el hostigamiento. Muchos de ellos se marcharon al exilio y esta comunidad descendió vertiginosamente. Se calcula que antes de la caída de Mohammad Reza Pahlaví había 70.000 judíos en Irán. En la actualidad quedan unos 20.000 repartidos entre Teherán, Isfahán y Shiraz.

«Ahmadineyad dice que está en contra de los sionistas, no de los judíos, pero cada atentado que sufrimos lo celebran»

Arash Abaie
Rabino de Teherán

«La llegada de Ahmadineyad no nos hace sentirnos cómodos. Dice que está en contra de los sionistas, no de los judíos, pero no nos tranquiliza. Cada atentado que sufrimos lo celebran. El Gobierno habla de respeto, pero si fuera cierto, tendría que asumir nuestra relación con Israel, la Tierra Prometida, y reconocer el Holocausto», contaba a ABC, en el año 2006, Arash Abaie, rabino de una de las principales sinagogas de la capital. Aun así, la comunidad cuenta con un representante en el Parlamento. Eso no impide que las series producidas por la televisión nacional los califique como «el enemigo» y que, en 2009, se desatara una fuerte polémica cuando el ‘Daily Telegraph’ aseguró que el segundo apellido del presidente iraní, Sabourjian, era de origen judío.

Septiembre de 2009: legisladores iraníes cuentan los votos para la lista al gabinete propuesta por el presidente Mahmoud Ahmadineyad, en Teherán.

(Afp)

Según Sternfeld, nada de esto habría tenido importancia antes de la caída de Mohammad Reza Pahleví en 1979: «Durante la década de 1970, la comunidad judía estaba totalmente integrada, tenía visibilidad y estaba sobrerrepresentada. La generación que alcanzó la mayoría de edad en medio del proyecto de construcción nacional del último sah se benefició enormemente de aquel proceso y abrazó la identidad iraní incondicionalmente», explica Sternfeld.

El cambio llegó en 1941

La transformación comenzó en 1941, cuando Reza Shah, padre de Mohammad Reza Pahleví, se negó a romper su neutralidad en la Segunda Guerra Mundial y a unirse a los aliados en la lucha contra la Alemania nazi. Aquella negativa provocó la ocupación de Irán por parte de Gran Bretaña y la URSS hasta el final del conflicto, la abdicación del sah en favor de su hijo y el reasentamiento forzoso de cientos de miles de refugiados polacos procedentes de los gulags y campos de trabajo soviéticos. De estos, 20.000 eran judíos. Para coordinar su llegada, incluso, se trasladó a Teherán el Comité Judío Estadounidense de Distribución Conjunta (JDC).
La primera década del Gobierno de Reza Pahleví marcó el comienzo de una extraña estructura democrática. «El país estaba ocupado, pero el sistema funcionó con mayor libertad de la que había gozado hasta entonces. Aparecieron por primera vez partidos que representaban a todas las ideologías políticas, desde la derecha pronazi hasta el Partido Comunista Tudeh. Este último se posicionó como el defensor de las minorías frente a la xenofobia y fue el único que permitió afiliarse a los no musulmanes», cuenta Sternfeld.
Con esas premisas, atrajo a la mayoría de judíos urbanos. Sin duda, ayudó el hecho de que se erigiera como la voz más clara en contra del nazismo y que apoyara el plan de partición de Palestina y la creación del Estado de Israel. A lo largo de la década de 1940, Tudeh creció hasta convertirse en la formación más popular. «Sin embargo, el mapa político cambió en 1953 –añade el historiador–, con el golpe conjunto de la CIA y el MI6 contra el primer ministro elegido democráticamente, Mohammad Mosaddeq. Reza Pahleví aprovechó para desmantelar cualquier rasgo democrático e introdujo un sistema de partido único, una policía secreta poderosa, una fuerte censura y un proyecto de modernización económica denominado la ‘Revolución Blanca’».
Este retroceso no impidió que la población judía se viera, al menos inicialmente, favorecida. Muchos abandonaron sus barrios tradicionales y se integraron en los de la clase media y media-alta de Teherán y otras ciudades. Solo en la capital, el número de judíos creció hasta 60.000 de los 100.000 que se repartían por todo el país. Todo fue bien hasta que, en 1978, se celebraron las elecciones al liderazgo de esta comunidad. Hubo dos bandos. Los antiguos dirigentes se identificaban con el sah, al que agradecían la mejora de su estatus y la buena relación que mantenía con Israel. Los nuevos aspirantes eran más jóvenes, por lo general universitarios y se oponían a la deriva autoritaria del sah. Además, asistían a las reuniones de sus amigos no judíos y participaban en las actividades clandestinas.

«Los judíos iraníes se identificaban como patriotas y compartían las quejas contra la dictadura de sus compatriotas no judíos»

Lior B. Sternfeld
Historiador israelí

Estos últimos, representados por la Asociación de Intelectuales Judíos Iraníes (AJII), ganaron las elecciones y apoyaron la revolución que se estaba gestando. «Se identificaban como patriotas y compartían las quejas contra la dictadura de sus compatriotas no judíos. Es incorrecto decir que el régimen los ‘albergaba’, porque no eran huéspedes, eran tan iraníes como cualquier otro. Por eso muchos apoyaron la revolución, participaron en las manifestaciones, dieron conferencias en las sinagogas, organizaron reuniones entre activistas judíos y musulmanes e, incluso, participaron en el rescate de manifestantes heridos en el hospital judío de Teherán», recuerda Stern sobre el único centro sanitario que refugió y curó a los rebeldes. Los restantes cumplieron con la orden de entregarlos a la SAVAK (el servicio de inteligencia iraní).

Integrarse en el régimen de Jomeini

Cuando la revolución triunfó y el sah fue derrocado, la comunidad judía intentó adaptarse e integrarse en el nuevo régimen de Jomeini. Hasta participó en la redacción de la Constitución. Sin embargo, la situación cambió pronto. «Muchos creían que, cuando el nuevo régimen se asentara, podrían llevarlo hacia ámbitos más republicanos y democráticos, pero pronto se desilusionaron y muchos se marcharon al exilio. Al mismo tiempo, la represión creció», subraya el historiador, en referencia a cómo el ala fundamentalista se impuso y otros muchos de los que aún resistían, emigraron al sur de California, Nueva York, Israel y Europa.
A mediados de la década de 1990, con Jomeini ya muerto, el movimiento reformista cobró un nuevo impulso y la situación de la cada vez más menguada comunidad mejoró hasta la llegada de Ahmadineyad. Pero de nuevo todo saltó por los airescon las revueltas de 2009 por el supuesto amaño de las elecciones presidenciales. «Los judíos volvieron a salir a las calles como iraníes y no como judíos, al igual que harían en 2022», explica Stern sobre a las manifestaciones por la muerte de Mahsa Amini cuando estaba detenida por no llevar el hiyab.
Lo mismo ocurrió con las de diciembre como reacción a la grave crisis económica que azotaba al país, justo en el momento en que empezó a difundirse el rumor de un posible ataque de Estados Unidos e Israel. «Muchos de los judíos iraníes en Israel apoyan la guerra, creyendo que traerá un cambio para Irán. Otros se oponen, ya sea por los riesgos de que la región se sumerja en el caos, muera más gente y se endurezca la represión. Durante todos estos sucesos, los judíos iraníes de Israel solían mantener contacto con sus familiares de Irán de muchas maneras, pero prefiero no profundizar sobre ese tema para proteger la seguridad de los involucrados», concluye el historiador.

Trump espera llegar a un acuerdo con Irán «dentro de uno o dos días»

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, espera llegar a un acuerdo con Irán «dentro de uno o dos días» para poner fin a la guerra, según dijo este viernes en una entrevista.»Los iraníes quieren reunirse. Quieren llegar a un acuerdo. Creo que probablemente habrá una reunión este fin de semana. Creo que lograremos un acuerdo dentro de uno o dos días», expresó en una breve llamada telefónica con el medio digital estadounidense Axios.El líder estadounidense aseguró que el acuerdo «garantizará la seguridad de Israel», país que «saldrá fortalecido» después de la guerra iniciada el pasado 28 de febrero.Trump dio estas declaraciones el mismo día en el que Irán anunció la reapertura total del estrecho de Ormuz, aunque Estados Unidos afirma que mantendrá el bloqueo naval contra buques iraníes hasta que se cierre un acuerdo definitivo.Según publican Axios y la cadena CNN, Estados Unidos estaría considerando descongelar 20.000 millones de dólares en fondos iraníes a cambio de que Irán renuncie a sus reservas de uranio enriquecido.El plan de paz que se está negociando con la mediación de Pakistán también incluiría una moratoria sobre el enriquecimiento de Irán por parte de la República Islámica.Estados Unidos, Israel e Irán acordaron el pasado 8 de abril un alto el fuego, que estará vigente hasta el próximo martes 21.Representantes estadounidenses e iraníes mantuvieron el fin de semana pasado unas negociaciones de paz en Islamabad, las de más alto nivel entre ambos países desde la revolución islámica de 1979, pero concluyeron sin acuerdo.Tras esa ronda de contactos, Trump ordenó un bloqueo naval contra Irán, país al que acusó de no querer renunciar a sus ambiciones nucleares.El presidente estadounidense ha sugerido que este fin de semana podría haber una segunda ronda de contactos en la capital paquistaní, pero no ha sido confirmado de forma oficial.

Trump mantiene el bloqueo naval a Irán y dice que este ha aceptado entregar su uranio enriquecido

El acuerdo entre EE.UU. e Irán está más cerca que nunca después de dos avances diplomáticos significativos en las últimas horas: el anuncio de una tregua de diez días entre Israel y el Líbano -el segundo gran frente bélico de la guerra de … Irán- y la reapertura del Estrecho de Ormuz por parte de Teherán. Son dos elementos que justifican el optimismo mostrado por Donald Trump sobre la cercanía de un final para la guerra.
Pero el presidente de EE.UU. mantiene la presión a lo que queda del régimen de Teherán para llegar a la línea de meta: por un lado, mantiene el bloqueo naval estadounidense a los barcos iraníes en Ormuz; por otro, sienta el tono del final de las negociaciones sobre el programa nuclear iraní asegurado que Teherán ha aceptado entregar su uranio enriquecido.

No está claro si la reapertura de Ormuz, anunciada este viernes por el ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchi, estaba coordinada dentro de las negociaciones con EE.UU., pero los mensajes de Trump apuntan a que no. Pocos minutos después del anuncio de Araqchi, el presidente de EE.UU. acudió a su red social para escribir: «Irán acaba de anunciar que el Estrecho de Irán está completamente abierto y listo para el paso, ¡gracias!». Pero 25 minutos después, volvió a su altavoz preferido para matizar la reapertura: «El bloqueo naval (de EE.UU.) seguirá en pleno vigor solo en lo que se refiere a Irán, hasta el momento en el que nuestra transacción con Irán está completa al 100%», dijo sobre las negociaciones que mantiene con Teherán.

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«Este proceso debería ir muy rápido ya que la mayoría de los puntos ya están negociados», añadió el presidente de EE.UU., que también aseguró que Irán «con la ayuda de EE.UU.» estaba retirando las minas marinas que tiene colocadas en la región.
Más tarde, Trump dijo que esa estrategia de Irán, que ha sacudido la economía mundial casi desde el comienzo de la guerra, no volverá a ocurrir. «Irán ha acordado que nunca volverá a cerrar el Estrecho de Ormuz», escribió. «¡Ya no será usado como un arma contra el mundo!». Después, aseguró que es «un gran dia para el mundo».
Todos estos avances, si se concretan y mantienen, serán decisivos para un acuerdo de paz. Pero este depende de forma última de las concesiones que haga Irán sobre su programa nuclear, la justificación esencial de Trump para la guerra.
En una breve entrevista para Axios, Trump aseguró que habrá acuerdo con Irán «en uno o dos días». «Quieren (por Irán) llegar a un acuerdo. Creo que probablemente se celebre una reunión este fin de semana», dijo el norteamericano.

Sobre el uranio enriquecido

En este capítulo, el multimillonario neoyorquino también defendió este viernes que hay avances significativos. «EE.UU. se quedará con todo el ‘polvo nuclear’«, escribió en referencia al uranio enriquecido que mantiene Irán y que se cree enterrado en varias instalaciones nucleares bombardeadas en la campaña militar del pasado mes de junio. «No habrá intercambio de dinero en ninguna manera o forma», añadió el presidente, que detalló que esa concesión no está relacionada con la tregua alcanzada en la víspera entre Israel y el Líbano.
El futuro de ese uranio enriquecido ha sido una de las cuestiones centrales durante la guerra. Trump ha tenido sobre su mesa opciones militares para operaciones espectaculares y de gran complejidad para la captura de esos materiales, pero que ha acabado desechando. Irán siempre ha mantenido que su programa nuclear tiene fines pacíficos, pero cuenta con más de 400 kilos de uranio enriquecido al 60%, de una pureza que lo coloca cerca de la necesaria para desarrollar armas nucleares.
En la víspera, Trump ya dijo que Irán había aceptado entregar ese «polvo nuclear» y que había renunciado al arma nuclear. Desde Irán, sin embargo, no ha habido de momento ninguna confirmación al respecto. Entre las pocas reacciones al respecto ha estado la de la televisión pública iraní, que se mofó de la declaración de Trump como los «sueños de un camello» que ansía «construir edificios en el aire».
El presidente de EE.UU. también aprovechó sus avances diplomáticos para lanzar un dardo a sus aliados de la OTAN. Aseguró que había recibido una llamada de la alianza militar preguntando si necesitaba ayuda ahora que la situación en Ormuz se ha solucionado. «Les dije que se mantengan lejos, a no ser que solo quieran llenar sus barcos con petróleo», escribió con ironía. Trump ha criticado a sus aliados europeos sin descanso por no implicarse en su guerra contra Irán.

Muere un cubano bajo custodia de ICE en Miami: es el decimoséptimo caso del año en EEUU

Un cubano de 27 años falleció bajo custodia del Servicio de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE) en Miami, según reveló esta agencia el viernes, siendo la decimoséptima muerte de este tipo en lo que va del año fiscal 2026 y la número 49 bajo la Administración de Donald Trump.ICE afirmó en un comunicado que Aled Damien Carbonell Betancourt falleció por un «presunto suicidio» el 12 de abril, menos de un mes después de señalar la misma causa de muerte en el deceso, el 16 de marzo, de Royer Pérez Jiménez, un mexicano de 19 años que también estaba detenido por esta agencia en Florida.La agencia aseveró ahora que un guardia del Centro de Detención Federal (FDC) en el centro de Miami encontró al cubano el 12 abril «en lo que parecía ser un intento de suicidio».El oficial, sostuvo el ICE, llamó a los servicios de emergencia, pero a pesar de los intentos para salvarlo, el Departamento de Bomberos de Miami lo declaró muerto cerca de una hora después.»Carbonell Betancourt murió de un presunto suicidio; sin embargo, la causa de muerte oficial permanece bajo investigación», indicó el reporte.Los agentes migratorios encontraron al cubano en noviembre de 2025 en una cárcel del Condado de Miami-Dade, donde estaba detenido por «resistirse con violencia a un oficial», por lo que el 11 de febrero pasado lo transfirieron a custodia del ICE, que ordenó su deportación, añadió la nota informativa.El hombre entró a Estados Unidos en octubre de 2024 y un oficial de Aduanas y Protección Fronteriza (CPB) emitió un citatorio por ser un «inmigrante sin documentos válidos», pero en ese entonces quedó en libertad condicional.Familiares de otras víctimas y forenses han cuestionado antes a ICE por atribuir a «suicidios» las muertes de inmigrantes, como la del nicaragüense Víctor Manuel Díaz y el cubano Gerardo Lunas Campos en Fort Bliss, un centro de detención en la ciudad fronteriza de El Paso, en Texas.El deceso de Carbonell Betancourt es el decimoséptimo conocido de un inmigrante bajo custodia del ICE en lo que va del año y el número 49 desde que empezó el segundo mandato de Trump, según un registro del diario Miami Herald con base en los comunidades y datos de la agencia migratoria.

Éxodo de vuelta al sur del Líbano… al menos por diez días

A pesar de las órdenes del Ejército israelí de no viajar al sur del río Litani, y a pesar de los reiterados llamamientos de Hizbolá a las poblaciones desplazadas para que no regresaran a sus aldeas hasta estar seguras de las intenciones del «enemigo», la … carretera Beirut-Saida quedó completamente colapsada desde la pasada madrugada.
Durante la noche, sin embargo, el Ejército libanés acusó a Israel de cometer «actos de agresión» y «bombardeos esporádicos» como violación de la tregua que entró en vigor a medianoche. Por su parte, Hizbolá anunció que, en represalia, había «bombardeado a unos soldados israelíes cerca de la ciudad de Khiam».

Pero, en este primer día del alto el fuego, se necesita mucho más que un bombardeo para enfriar la euforia de los residentes que regresan a su tierra.

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Nathalie Duplan

A lo largo de la ruta, banderas amarillas o rojas de Hizbolá, banderas con la imagen de Hasán Nasralá, su exsecretario general asesinado el 27 de septiembre de 2024, banderas verdes de Amal (la otra milicia chií) y banderas iraníes ondean en los vehículos que se dirigen al sur. Los niños asoman la cabeza por los techos corredizos y hacen la V de la victoria. Aquí, una mujer con velo negro conduce un coche cargado de colchones, cantando a todo pulmón las canciones de la resistencia. Allí, niños duermen en la parte trasera de un coche averiado, detenido al borde de la carretera.

Con su coche cargado hasta los topes, una familia regresa a su casa del sur del Líbano ondeando la bandera de Hizbolá.

(Nathalie Duplan)

No todo el mundo comparte la alegría que inunda la carretera costera. Un conductor, perdido entre la multitud entusiasta, hace una mueca y se encoge de hombros. Al borde de la carretera, a la entrada de Saida, una mujer que presencia la escena de esta vuelta de éxodo comenta: «Esto es exactamente lo que temía. Los de Hizbolá se creen victoriosos. Me preocupa lo que pueda pasar en el futuro». Otra mujer le contesta: «¿Qué esperabas?».

«Los de Hizbolá se creen victoriosos. Me preocupa lo que pueda pasar en el futuro»

Un hombre, que desconfía de Israel, afirma que estaba «seguro de que, de inmediato, la gente iba a regresar a su casa, aunque su casa esté destruida. Pero habrá que ver si esto no es una trampa tendida por los judíos».

Viaje del patriarca maronita

Este viernes coincide con el segundo viaje a la región del patriarca maronita, la rama cristiana mayoritaria en el Líbano. El primer viaje del cardenal Bechara Boutros Rai tuvo lugar el día del alto el fuego entre Irán y Estados Unidos, el pasado 8 de abril. Ese día, los combates continuaron y, por dondequiera que iba el Patriarca, resonaban los disparos. Hoy, no hay explosiones.
Tras Saida, el convoy que lo acompaña se dirige tierra adentro hacia Jezzine. Las banderas amarillas que ondean al borde de la carretera ya no son las de Hizbolá, sino las del Vaticano: el nuncio apostólico acompañará al patriarca en la celebración de la misa. La ceremonia se retrasa. En los pueblos por los que pasa, el patriarca es detenido por los lugareños que desean saludarlo. La cálida bienvenida hace olvidar las críticas de quienes lamentaban la demora del líder de la Iglesia maronita en visitar esta región olvidada de todos. Hoy, reina un ambiente de gratitud. También porque el convoy transporta ayuda humanitaria proporcionada, entre otras, por ONG como Caritas y L’Œuvre d’Orient.
Vincent Gelot, director de esta asociación francesa, explica que «aunque haya una tregua, queremos seguir organizando convoyes porque no sabemos si durará. Queremos que los habitantes puedan resistir un tiempo». Añade que «tanto si el futuro trae paz como guerra, siempre estaremos ahí para la gente. Esa es nuestra misión. No somos una organización que hace proyectos y luego desaparece. Construimos una relación de amistad con las personas a las que apoyamos y nunca la rompemos. Sean cuales sean las circunstancias».

El patriarca maronita, Bechara Boutros Rai (en el centro), oficia una misa en Jezzine.

(Nathalie Duplan)

En Qrayeh, Lebaa, Jezzine y en todos los pueblos del sur que no fueron alcanzados directamente por los bombardeos pero sí por el conflicto, los sentimientos son encontrados. Elie es uno de los pocos residentes de Jezzine que no fue a recibir al patriarca en la iglesia de San Marón. En este día caluroso, tiene que cuidar de su rebaño de cabras: «¿Durará el alto el fuego? Quizás diez días. ¿Y después? La guerra sin duda volverá a empezar».

«¿Durará el alto el fuego? Quizás diez días. ¿Y después? La guerra sin duda volverá a empezar»

Elie
Residente de Jezzine

Cerca del cargamento de 30 toneladas que se está descargando, Georges confiesa que «esta tregua de diez días nos permite respirar un poco. Después… ya veremos».
Una mujer europea que visita el sur del Líbano por primera vez comenta sorprendida que «parece que la gente no cree en el alto el fuego». Un libanés le responde: «Es cuestión de experiencia. Mantenemos la esperanza, creemos que la paz puede llegar, pero sería ingenuo de nuestra parte no tener dudas».
Justificando su cautela, al final del día se supo que un ataque aéreo israelí había causado víctimas al alcanzar un automóvil y una motocicleta. Por su parte, Hizbolá apoya el alto el fuego y espera sea integral, pero advierte que permanece con el «dedo en el gatillo».

Detienen en Dubái al jefe del clan irlandés de los Kinahan

17/04/2026 a las 21:38h.

El presunto jefe del cartel irlandés del Kinahan, Daniel Joseph Kinahan, ha sido arrestado este viernes en Dubái en virtud de una orden de detención emitida en su país de origen por presuntos delitos graves, según la cadena de televisión RTE.
La Policía … irlandesa ha afirmado en un comunicado que tenía conocimiento del «arresto de un ciudadano irlandés en los Emiratos Árabes Unidos». «El hombre, de unos 40 años, fue detenido en virtud de una orden emitida por los tribunales en relación con presuntos delitos graves de delincuencia organizada», indicaba el texto.

La Policía de Dubái ha anunciado este viernes en las redes sociales «la detención de «D.J.K.», un ciudadano irlandés y miembro de una banda implicada en delitos penales internacionales».

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J. J. Madueño

El arresto se ha producido «apenas 48 horas después de que la Fiscalía emitiera una orden de detención el 15 de abril», según el comunicado.
El ministro de Justicia irlandés, Jim O’Callaghan, ha acogido con satisfacción el arresto. «La detención de hoy se produce tras mi solicitud a los EAU de extradición de esta persona para que se enfrente a los cargos en el país», ha afirmado.
Con sede en Dubái, el Grupo de Crimen Organizado Kinahan (KOCG) ha sido vinculado por las autoridades estadounidenses y europeas a una vasta organización que abarca el tráfico de drogas y el blanqueo de capitales.
Se sospecha que este grupo transnacional, también conocido como el ‘cartel Kinahan’, es la organización criminal más poderosa de Irlanda.

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