Internacional - Colombia
Registro  /  Login

Portal de Negocios en Colombia

Trump construirá dos nuevas bases militares en el sur y el este de Groenlandia

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha firmado este martes un acuerdo de seguridad con los líderes de Groenlandia y Dinamarca y ha aliviado, así, la tensión provocada por sus llamamientos a hacerse con el control sobre la isla durante los últimos … meses. Según el texto, Washington construirá dos bases militares en el sur y en el este de este territorio europeo en el ártico y dispondrá de amplia libertad de movimiento.
El acuerdo, que Trump ha definido como el inicio de una relación «fantástica» y beneficiosa «para Europa, para Estados Unidos y para todos», se ha sellado al margen de la Asamblea General de la ONU en Nueva York con la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, y el jefe del Gobierno groenlandés, Jens-Frederik Nielsen.

En virtud del pacto de 10 páginas, Estados Unidos construirá dos bases militares en Groenlandia: se establecerán en Narsarsuaq, en el sur de la isla, y en Mestersvig, en el este. Se sumarán a la que ya opera actualmente en el norte, Pituffik. El acuerdo también ha reafirmado «la soberanía y la integridad territorial del Reino de Dinamarca» y ha reconocido el «derecho a la autodeterminación» de Groenlandia.

Noticia relacionada

No obstante, los Estados Unidos de América gozarán para sus buques y aeronaves públicas, así como para sus fuerzas armadas y vehículos, del «derecho de libre acceso y circulación entre las Zonas de Defensa a través de Groenlandia», incluidas las aguas territoriales, por tierra, aire y mar.
«Las aeronaves de los Estados Unidos podrán sobrevolar y aterrizar en cualquier territorio de Groenlandia, incluidas las aguas territoriales, y los buques públicos podrán tener acceso submarino y moverse dentro de las Aguas Territoriales, sin restricción alguna, salvo acuerdo mutuo entre las Partes;
Y añade: «Los buques públicos de los Estados Unidos tendrán acceso adicional y libertad de movimiento dentro de las aguas territoriales según lo acuerden las partes en un momento dado, en función de lo que requiera la situación militar para la defensa del área del Tratado del Atlántico Norte, Groenlandia y el continente americano o para otros fines que puedan acordar».

Newsletter

Un pacto de defensa de 1951, actualizado en 2004, ya permitía a Estados Unidos reforzar su presencia militar en la isla si informaba con antelación a Dinamarca y Groenlandia.
Además, un apartado destinado a impedir que rivales de Estados Unidos como China y Rusia se asienten en el Ártico veta que países que no sean miembros de la OTAN o de la Unión Europea tengan participación en sectores estratégicos en la isla. El acuerdo también establece que Groenlandia, un territorio de 57.000 habitantes, seguirá sujeta a estos términos aunque se independice de Dinamarca y debe permanecer o pasar a integrar la OTAN «si es necesario».

Reacciones

Desde su regreso a la Casa Blanca en 2025, Trump ha insistido en que Estados Unidos necesita controlar Groenlandia por razones estratégicas, lo que alarmó a Dinamarca, aliada de la OTAN, y desató una fuerte resistencia por parte de la alianza. El presidente norteamericano había afirmado anteriormente que el acuerdo daría a su país «control permanente» sobre la seguridad del muy codiciado territorio en el Ártico.
«Señor presidente, usted ha sido muy claro. No quiere que los adversarios se acerquen demasiado. Estoy totalmente de acuerdo, y con este pacto no lo harán», ha señalado Frederiksen, que ha agregado que el acuerdo puede durar «para siempre» y que Copenhague y Nuuk se asegurarán de que «los adversarios de Estados Unidos no obtengan el control ni una influencia significativa» en este terreno del Ártico.
Por su parte, Nielsen ha añadido que Groenlandia es importante para la seguridad norteamericana y transatlántica. «Este acuerdo refleja que entendemos nuestra responsabilidad y actuamos en consecuencia», ha incidido. La noticia ha sido acogida con satisfacción por parte de la UE, según ha expresado el presidente del Consejo Europeo, António Costa.

La UE renueva las sanciones a Rusia pero elimina de la lista negra a los oligarcas Usmanov y Fridman

Después de un maratón de negociaciones, los países miembros de la Unión Europea han acordado prolongar las sanciones a Rusia por su invasión de Ucrania, pero han aceptado también eliminar de la lista a tres personas y una entidad. Que se sepa, dos de … esas personas son los oligarcas rusos Alisher Usmanov y Mijaíl Fridman. Francia había encabezado las presiones para sacar de la lista a Usmanov, alegando «razones de Estado», mientras que en el caso de Frifman ha sido Luxemburgo. También se han borrado de la lista los nombres de tres personas que han fallecido.
El régimen de sanciones habría caducado a las 0 horas del miércoles por lo que los negociadores -los embajadores de los países miembros- han mantenido un tira y afloja durante las últimas 48 horas. Letonia era al final el último país que se oponía a esta medida por considerar que debilitaría el peso político de las sanciones y alentaría a otros oligarcas a maniobrar para salir de la lista. A cambio de abstenerse, puesto que la decisión requería la unanimidad de los que votan, Letonia ha aceptado como compensación que las sanciones no tengan que renovarse cada seis meses como hasta ahora, sino que permanecerán en vigor durante tres años al menos, de manera que sería muy complicado intentar modificar la relación de los sancionados que alcanza ya a más de 2.600 personas. La lista no se volverá a revisar hasta el 22 de septiembre de 2029.

Usmanov se sale así con la suya al conseguir borrar su nombre de la lista de personalidades sancionadas por la Unión Europea: tras años de recursos en la justicia europea para librarse de las medidas, al final lo ha conseguido a través de presionar indirectamente al Gobierno francés.

Noticia relacionada

Javier Martínez-Brocal

En un movimiento que implica también al dirigente turco Recep Tayip Erdogán y a las autoridades de su aliado Azerbaiyan, Francia espera ahora que se libere a un francés acusado de espionaje y encarcelado en Baku.
En cuanto a Fridman, de nacionalidad rusa pero de origen ucraniano, este ha logrado que el Gobierno de Luxemburgo se sumara al movimiento de Francia para suprimir su nombre de la lista de sancionados y eliminar así los riesgos que suponía la demanda que había interpuesto en su contra en la justicia europea. El oligarca reclamaba al Gran Ducado 15.000 millones de euros que representan cerca de la mitad de su presupuesto anual.

Usmanov se sale así con la suya al conseguir borrar su nombre de la lista de personalidades sancionadas por la Unión Europea

El Gobierno letón ha anunciado también que ha obtenido ciertas ventajas que no ha descrito en la cooperación militar con Francia. Además ha garantizado a Ucrania que la decisión final mantiene la «coherencia y uniformidad» de las sanciones europeas, aunque ha empezado a explorar la posibilidad de imponer otro tipo de medidas nacionales más severas.

Newsletter

Las medidas restrictivas vigentes se aplican a más de 3.000 personas y entidades e incluyen restricciones de viaje a territorio europeo para personas físicas, la congelación de activos y la prohibición de poner fondos u otros recursos económicos europeos a disposición de las personas y entidades incluidas en la lista.

Los venezolanos protestan ante la legitimación internacional de Delcy: «No la elegimos y no nos representa»

Frente al edificio de Naciones Unidas en Caracas, Nuris Medina permanecía entre decenas de manifestantes, la mayoría mujeres. Tiene 75 años, es abogada y afirmó que llevaba 27 años en la lucha política venezolana. «La actitud de Trump me parece inconcebible, mala para los … venezolanos. Está metiendo la pata», afirmó. Detrás de ella se escuchaba: «No la elegimos y no nos representa».
Otra mujer alzaba la voz entre dirigentes y representantes de la sociedad civil. «Se nos están muriendo nuestros ancianos», decía. Después reclamaba elecciones y resumía el desencanto del grupo con una imagen popular: agradecía a Trump que las fuerzas estadounidenses se hubieran llevado a Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, pero le reprochaba haber dejado «a los cuarenta ladrones». «¿Cuándo te los vas a llevar, Donald Trump?», gritó sin esperar respuesta.

La protesta rechazaba la participación de Rodríguez en el 81º periodo de sesiones de la Asamblea General de la ONU y su intervención prevista para el jueves. Las consignas no se dirigían solo contra quien asumió la Presidencia interina tras la captura de Maduro. También señalaban a Washington: «Cese al apoyo de Estados Unidos a la dictadura», «Fuera la injerencia de Estados Unidos de Venezuela».

Noticia relacionada

Javier Ansorena

Promesa interrumpida

Ese doble destinatario marcaba la concentración. Durante meses, parte de la oposición pidió a la Administración de Trump presión para abrir una transición. Ahora, algunos de aquellos ciudadanos interpretaban el acercamiento de Washington a Rodríguez como una promesa interrumpida. No protestaban contra Estados Unidos en los términos del viejo discurso chavista, sino contra el uso que estaba haciendo de su influencia.
Medina vinculaba su disgusto con lo ocurrido desde enero. «Se llevó a la cabeza y dejó todo el cuerpo», dijo sobre Trump y la captura de Maduro. A su alrededor no había una multitud capaz de bloquear la avenida. Había voces aisladas y la obstinación de quienes todavía acuden a una convocatoria en una ciudad que durante años midió sus crisis por el tamaño de sus marchas.
El número reducido de asistentes no permite afirmar qué piensa el país, pero deja una pregunta incómoda. El enfado de las conversaciones y los estudios de opinión no encuentra la misma traducción en la calle. Puede ser cansancio, miedo o la sensación de que las decisiones sobre Venezuela vuelven a tomarse fuera. En esta concentración, la distancia entre el rechazo y la movilización podía contarse en personas.

Newsletter

Un sondeo en línea de una empresa de opinión conocida como Meganálisis, realizado del 15 al 19 de septiembre entre 1.727 adultos con acceso a internet, encontró que el 91 por ciento desaprobaba una reunión entre Trump y Rodríguez. El 94 por ciento afirmó que no se sentiría representado por ella ante la ONU y el 80 por ciento rechazó el acuerdo petrolero de agosto. Las cifras exigen cautela: la muestra procedía de usuarios de internet y algunas preguntas tenían una fuerte carga política. Aun así, retratan el malestar de la gente protestando, aunque reuniera a pocos.

Según una reciente encuesta, el 94 por ciento de los venezolanos afirmó que no se sentiría representado por Delcy Rodríguez ante la ONU y el 80 por ciento rechazó el acuerdo petrolero de agosto

Mientras en Caracas se gritaba contra su viaje, Rodríguez desplegaba en Nueva York la agenda de un Gobierno interlocutor. Se reunió con António Guterres y responsables del Banco Interamericano de Desarrollo, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial para hablar de deuda, energía, reconstrucción y financiación. Cruzó el hemiciclo durante el discurso de Lula da Silva para buscar a Pedro Sánchez. Desde hace días se dice que Rodríguez asistirá a la XXX Cumbre Iberoamericana de Madrid, el 4 y 5 de noviembre. Una fuente reservada de la Cancillería venezolana confirmó a este diario que esa posibilidad está sobre la mesa, aunque no existe anuncio oficial. La cita reúne a 22 países. Con España como anfitriona, su presencia reforzaría el reconocimiento que rechazan los manifestantes.

Una victoria para el oficialismo

El oficialismo presentó el itinerario como una victoria. Diosdado Cabello, secretario general del Partido Socialista Unido de Venezuela y ministro de Interior, calificó la presencia de Rodríguez en Naciones Unidas como «un triunfo de la diplomacia de paz». La llamó «vocera (portavoz) del pueblo de Venezuela»
Andrés Velásquez, exgobernador de Bolívar y dirigente de La Causa R, acudió a la concentración. «Delcy Rodríguez no representa a los venezolanos», afirmó. Consideró que ninguna recepción internacional puede sustituir el voto y centró su exigencia en una fecha para elegir presidente. Sobre la reunión de Nueva York fue tajante: «Venezuela es más que contratos petroleros».
La frase apuntaba al centro de la nueva relación. Washington ha estrechado su trato con el poder venezolano y prioriza la recuperación energética. En la calle, la gente sospecha que la estabilidad y los negocios han desplazado la urgencia democrática. Para el Gobierno interino, en cambio, las reuniones y los acuerdos prueban que el país ha regresado a la mesa internacional.

En la calle, la gente sospecha que la estabilidad y los negocios han desplazado la urgencia democrática

El viaje abrió una cuestión institucional. Acceso a la Justicia, un observatorio jurídico venezolano, recordó que la Vicepresidencia Ejecutiva quedó vacante cuando Rodríguez asumió el poder. El artículo 234 de la Constitución establece que el vicepresidente debe suplir las ausencias temporales del jefe del Estado. La sentencia con la que el Tribunal Supremo de Justicia la encargó que asumiera la Presidencia el tres de enero tampoco precisó si la ausencia de Maduro era temporal o absoluta, y la Asamblea Nacional no ha resuelto esa cuestión. Sin vicepresidente designado, la organización advierte que no existe un sustituto durante los viajes de Rodríguez. Su alerta termina con una pregunta elemental: quién está al mando del Ejecutivo cuando ella sale del país.
Al final, la concentración no creció. La mujer que había increpado a Trump siguió hablando de salarios, ancianos, migrantes y elecciones. Su discurso mezclaba gratitud y reproche. Era el inventario de una oposición que apostó buena parte del futuro a una decisión extranjera y ahora descubre que esa potencia tiene su calendario.
En Nueva York, Rodríguez acumulaba reuniones y se preparaba para ocupar el atril de la ONU. Cerca y lejos de ella, Maduro sigue recluido con Cilia Flores en el Centro Metropolitano de Detención de Brooklyn, mientras pelea en los tribunales contra los cargos federales que afronta. Hasta el cierre de esta edición no se había anunciado una visita. Queda la interrogante de si Rodríguez no irá por una condición de Washington o por una decisión propia. Los abogados suelen decir que «a confesión de parte, relevo de prueba». Aquí no hay confesión y una ausencia, por sí sola, no demuestra nada. La imagen política, sin embargo, resulta difícil de ignorar: Maduro está preso en Brooklyn y quien fue su vicepresidenta recibe dos besos de Sánchez, negocia con Trump y habla por Venezuela ante Naciones Unidas.

El inmigrante venezolano tiroteado por ICE denuncia que no recibió la atención médica adecuada: «¿Cómo me va a dejar la bala ahí?»

Desde un centro de detención en el sur de Texas, y con una de las balas que le disparó un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) todavía dentro de su cuerpo, el venezolano Wilber Garcés ha relatado telefónicamente a reporteros locales las últimas 24 horas de su vida, en las que pasó de trabajar repartiendo a domicilio a estar retenido en Texas. «No recibí la atención médica adecuada», ha contado Garcés, a quien uno de los doctores le dijo que no podían hacerle una cirugía para sacarle la bala, que está cerca de la columna, «porque estaban apurados» para darle el alta. «Yo le dije al doctor: ‘¿Cómo me va a dejar la bala ahí si aún me duele?’, ha señalado el joven de 29 años durante una rueda de prensa en la que su abogada, Kate Lincoln-Goldfinch, llamó a su cliente y lo puso en altavoz. En el acto con los medios también ha estado presente su esposa, Elizdar, al igual que decenas de activistas y políticos locales. Garcés fue interceptado el domingo sobre la 13.00 horas (20.00 hora peninsular española) al norte de Austin, Texas por agentes de ICE que iban en una camioneta negra, sin marcas que la identificaran con un vehículo policial. Los oficiales, cuyos nombres no han sido revelados, dispararon contra su coche y lo hirieron en la espalda. El incidente, que provocó protestas en la capital de Texas y una ola de rechazo por parte de activistas y legisladores en EEUU, fue el punto que marcó un cambio de 180 grados a la vida que construía junto a su esposa desde que llegó al país en 2024.En la tarde del domingo, Garcés estaba trabajando entregando pedidos de comida a domicilio a través de la aplicación DoorDash. Cuando iba en su coche, un Toyota Corolla azul, en el norte de Austin, cerca del boulevard Research, una camioneta negra lo chocó por el lado. «Yo pienso que es una persona normal», ha relatado Garcés. Entonces, un hombre, que se identifica como agente de migración, se baja del coche y le pide que le entregue sus documentos. «Yo les dije que por qué me están parando, que tengo todo bien; me dice que me baje del vehículo», ha añadido. Garcés ha contado que les dijo a los agentes que aceptaba bajarse de su coche, pero que primero iba a estacionarlo para que no quedara «atravesado» en medio de la calle. «Di la vuelta en U, empezó a perseguirme y (el agente) pensando que yo me iba a escapar… chocó otra vez y me disparó». Ha asegurado, además, que sintió un solo disparo, pero que no está seguro de cuántos recibió. Después de que Garcés recibió los disparos, uno de los agentes entró a su coche «a la fuerza» para apagarlo. «Me dejó ahí adentro, no me ayudó nada», ha indicado el migrante. No está claro cuánto tiempo pasó entre que Garcés recibió los disparos y la llegada de la ambulancia, que lo trasladó a un hospital local. Sobre las cuatro de la tarde, según ha indicado su abogada, Garcés fue dado de alta, entregado a custodia de agentes federales y en la madrugada de este lunes entró al centro de detención Pearsall, a unos 220 kilómetros de Austin. Garcés llegó a EEUU en 2024 y entró al país usando CBP One, un programa del Gobierno del expresidente Joe Biden (2021-2025) que permitía a los migrantes que querían pedir asilo en EEUU pedir cita para presentarse en un puerto de entrada en la frontera con México. De acuerdo con su abogada, el migrante presentó una solicitud de asilo, tenía un permiso de trabajo y su caso estaba siendo procesado por una corte de inmigración.Debido a un error administrativo —Garcés cambió su dirección y el sistema no procesó su nueva residencia— la carta con la fecha para su última audiencia no llegó a su domicilio actual. Él faltó a su audiencia, porque no sabía que la tenía, y el juez de inmigración ordenó su deportación «in absentia», explicó la abogada. Este tipo de fallos se han disparado durante el Gobierno del presidente estadounidense, Donald Trump: en lo que va de año, los jueces ordenaron la expulsión de unos 281.867 migrantes que no se presentaron a sus citas, según datos oficiales. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés), por su parte, asegura que ya abrió una investigación sobre lo ocurrido e insiste que Garcés entró de «manera ilegal» a EEUU y que los agentes de ICE lo abordaron como parte de una «operación policial» en Austin.

Merz prohibirá por ley la expropiación de viviendas para adelantarse a La Izquierda

Al canciller Merz le esperaba una complicada reunión con el grupo parlamentario de su partido, la Unión Cristianodemócrata (CDU), tras el «desastre» en las elecciones regionales del pasado domingo. Para zanjar el debate sucesorio y recuperar la iniciativa, se ha presentado ante los diputados planteando … la prohibición de las expropiaciones, para adelantarse a la agenda de la izquierda radical de Die Linke (La Izquierda) en Berlín.
El partido que ha ganado las regionales en la capital alemana busca a esta hora socios de coalición con los que llevar a cabo la expropiación de 200.000 viviendas. Merz ya había acordado con sus socios, los socialdemócratas del SPD, regular por ley federal que la nacionalización de viviendas privadas en alquiler no sea posible mediante leyes regionales. Ahora propone aprobar esa regulación «relativamente rápido».

La industria de la construcción y el sector inmobiliario han advertido reiteradamente contra las consecuencias de la expropiación masiva planeada por La Izquierda. «Las inversiones se están yendo ya a Varsovia y otras grandes ciudades europeas», lamenta el presidente de la asociación inmobiliaria BFW, Dirk Salewski. Además, añade que la amenaza de expropiaciones durante la campaña electoral ya ha provocado «una huida sin precedentes» de empresas y capital.

Noticia relacionada

Rosalía Sánchez

«Tumbarán la construcción de viviendas en Berlín al menos durante una década», augura Tim-Oliver Müller, al frente de la asociación de constructores HDB. «La expropiación no es gratuita, los apartamentos se compran y cuesta un dinero que podría usarse para nuevas edificaciones. La expropiación no creará ni un sólo nuevo apartamento y espantará la inversión de este sector, que necesita entre cuatro y siete años para cada proyecto», añade Müller.
Los planes de nacionalización de La izquierda no solo afectan al mercado inmobiliario. El medio de transporte S-Bahn de Berlín, por ejemplo, también pasará a manos de una empresa pública según los planes de La Izquierda. Y para financiar estos proyectos, además de 70.000 millones de euros de deuda, planea aumentar el impuesto comercial e introducir uno nuevo sobre la propiedad.
El presidente regional de Baviera, Markus Söder, advierte que esta agenda «refuerza el bajo rendimiento de Berlín», en referencia a que la capital alemana es deficitaria y se beneficia de la solidaridad de los ‘Länder’ productivos. Una situación que resultaría en »aún más dinero de Baviera». «Nos está molestando poco a poco tener que pagar por la debilidad de los demás y por políticas erróneas», ha dicho en la reunión del grupo parlamentario, sugiriendo la posible modificación de los mecanismos de financiación territorial.

«La



expropiación



no creará ni un sólo nuevo apartamento y espantará la inversión de este sector»

Tim-Oliver Müller
Asociación de Constructores HDB

Newsletter

Die Linke, que nació en 2007 juntando a los excomunistas de la RDA reconvertidos a la democracia (PDS) y a la escisión socialdemócrata que abandonó el partido como protesta a la Agenda 2010 de Gerhard Schröder, se distingue además por una relación muy problemática con la policía de Berlín, que está reaccionando con gran desasosiego.
Su líder, Elif Eralp, ha criticado que se elaboren informes policiales sobre «clanes criminales». La presencia en la fiesta electoral del partido en Neuköllln de Issa Remmo, el jefe de uno de estos clanes, resulta cuanto menos inquietante. El diputado de La Izquierda Ferat Kocak, que mantenía contacto por chat con él y acompañó esa noche al hombre buscado por la Interpol, ha sido suspendido de sus funciones parlamentarias hasta aclararse dicha relación. «Sus ideas sobre seguridad nos preocupan mucho», admite Frank Teichert, presidente del sindicato policial DpolG.

Contactos inquietantes con el crimen organizado

«Saludos de vuelta a tu padre con respeto», escribió Kocak a Remmo en el chat, y pedía que compartiese un discurso sobre el «histérico debate continuo del clan». «Con gusto, hermano», fue la familiar respuesta recibida. Teichert considera que esa relación es «sintomática» y le preocupa la futura financiación de la policía, los obstáculos en la lucha contra el crimen organizado y la seguridad de la vida de los judíos en Berlín. Desde el lunes por la mañana, el buzón del sindicato está desbordado y «muchos compañeros se plantean cambiar de trabajo», comenta.
Por un lado, está la visión de La Izquierda sobre la policía, que oscila entre el escepticismo fundamental y el rechazo abierto. Su programa electoral, por otra parte, afirma: «Queremos detener el armamento policial y redistribuir esos fondos». Asimismo, abogan por sustituir parte del trabajo policial por acción social para combatir el crimen y «abolir por completo la Oficina para la Protección de la Constitución», el servicio de inteligencia alemán de interior.
El jefe del grupo parlamentario socialdemócrata, Dirk Wiese, considera especialmente peligroso este último proyecto. «Se nos estaría privando de un servicio de seguridad fundamental sin el que seríamos mucho más vulnerables», alerta. La Izquierda ha prometido también terminar con las cámaras de videovigilancia en lugares con abundante delincuencia como Kottbusser Tor y con el uso de la inteligencia artificial en la lucha contra el crimen, en una capital por la que pasan todas las semanas delegaciones y dignatarios internacionales.

Trump defiende ante la ONU su actuación en Irán o Venezuela: «Mientras otros hablan, yo actúo»

El podio de mármol verde de la Asamblea General de la ONU está acostumbrado a escuchar discursos que llaman a la solución de conflictos, a paz mundial, a la concordia entre países, a la cooperación para acabar con las crisis planetarias, a poner fin a … la desigualdad y otros objetivos elevados, cada vez menos cerca de conseguirse desde este foro. Donald Trump, el disruptor-en-jefe de la comunidad internacional, ofreció un tono muy diferente este martes desde la sede en Nueva York de la ONU: en medio de su defensa de la política exterior de EE.UU., amenazó con «aniquilar» a Irán.
«Tengo una gran decisión que tomar», confesó Trump a las delegaciones de todo el mundo, con un pleno de la Asamblea General hasta la bandera. «¿Se llegará a un acuerdo con Irán que les permita reconstruirse y crear un país mucho mejor del que fue antes, uno de los más importantes de Oriente Medio o incluso del mundo? ¿O aniquilo la República Islámica, y lo hago rápido, para quitarles la posibilidad de que vuelvan a matar gente y destruir países otra vez?».

Las preguntas que se hacía Trump en el gran cónclave internacional retrataban la encrucijada en la que está el presidente de EE.UU. tras su decisión de entrar en guerra -de manera conjunta con Israel- contra Irán: un conflicto enquistado, del que no sabe cómo salir y cuyos efectos económicos han desplomado su popularidad en EE.UU., cuando falta mes y medio para las decisivas elecciones al Congreso. El régimen de Teherán se ha endurecido pese a la devastación de la guerra y el conflicto está a punto de cumplir ya siete meses, sin una solución a la vista.

Noticia relacionada

«Creo que llegaremos a un acuerdo tras la elección, porque no tiene sentido para ellos lo contrario», aseguró Trump, en una declaración electoralista que repite durante las últimas semanas. Pero de la que todavía no hay evidencias de que vaya a producirse.
Fue una de las muchas veces en las que Trump habló a su público, al votante estadounidense, durante su discurso ante la ONU, que estuvo centrado en alardear del momento que vive EE.UU. con él al mando -pese a lo que dicen las encuestas- y en defender su intervencionismo y agresividad en política exterior.

Trump presume de gestión

Desde que regresó al poder el pasado enero, Trump ha agitado con fuerza el tablero internacional: la bronca con Volodímir Zelenski, la guerra arancelaria, el alto el fuego en Gaza y la creación de un Consejo de Paz para su reconstrucción, la captura de Nicolás Maduro y toma de control de parte del petróleo venezolano o la guerra de Irán.

Newsletter

El presidente de EE.UU. defendió todo ello como una forma de enfrentar los peligros. «Como presidente de la nación más extraordinaria de la historia, no quiero dejar que los peligros sigan creciendo ni un día más», aseguró. «Mientras otros han hablado, yo he actuado», defendió Trump, que volvió a sacar pecho de los conflictos que ha solucionado, pese a haber iniciado otros. «Mientras otros han hablado de paz, yo he hecho la paz», aseguró, en un dardo que pareció destinado a la ONU y una de las espinas que le quedan: no haber obtenido el Premio Nobel de la Paz, una de sus grandes ambiciones.
Trump también defendió sus logros en Gaza, pese a que la violencia y los abusos siguen presentes en los territorios palestinos, lo que ha provocado incluso tensiones de su Gobierno con el de Benjamin Netanyahu, el primer ministro de Israel.
El presidente de EE.UU. se refirió a la otra gran guerra -junto a la de Irán- que no acaba: la de Ucrania. Trump dijo en la campaña electoral que le llevó a la Casa Blanca que acabaría la guerra «en 24 horas» y está cerca de celebrar el segundo aniversario de aquella victoria en las urnas. Mientras tanto, la guerra entre Rusia y Ucrania está en uno de sus puntos de mayor dureza en sus tres años y medio de vida. Pero sigue diciendo que está a punto de acabar con ello: «Estamos trabajando muy de cerca con los líderes de Rusia y de Ucrania y lo lograremos», dijo sobre un acuerdo, pocas horas antes de verse una vez más con Zelenski, que necesita que sus aliados no se olviden de él. «Va a ocurrir y más rápida de lo que la gente cree», pronosticó, sin dar detalles de los avances diplomáticos.

Sobre Irán y Cuba

Trump, como siempre, rompió moldes. Hablando de «aniquilar» a otro país ante la ONU pero, también, defendiendo sin ambages que toma decisiones de política exterior para quedarse con recursos de otros países. El caso más evidente de esto es la intervención en Venezuela: mantenimiento de la chavista Delcy Rodríguez a cambio de tomar el control de parte de las reservas de crudo venezolanas. ‘To the victor belongs the spoils’, dijo el presidente de EE.UU., una expresión del siglo XIX que se traduce como ‘al vencedor le corresponde el botín’. Mientras Trump hablaba, Delcy miraba con cara de circunstancias y tomaba notas. Estaba previsto que ambos se vieran unas horas después, en la gran escenificación de la nueva alianza entre la sucesora de Maduro -que sigue en una cárcel cerca de la ONU- y Trump.
Los representantes de Irán salieron de la sala cuando Trump habló de su guerra. Lo mismo hicieron los cubanos cuando el presidente de EE.UU. profirió su última amenaza contra la dictadura castrista. «Es un estado fallido, está descomponiéndose y caerá», declaró el multimillonario neoyorquino.
Trump también acusó al régimen cubano de «coordinarse» con «radicales izquierdistas y redes comunistas aquí en EE.UU.», y citó entre ellos a los Socialistas Demócratas de América, una facción que ha ganado peso en el Partido Demócrata y que tiene varios candidatos clave en las elecciones de este noviembre.