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EEUU busca revocar la ciudadanía estadounidense a la hija de un narcotraficante colombiano

El Departamento de Justicia de EEUU (DOJ, en inglés) ha anunciado este lunes que busca revocar la ciudadanía estadounidense a la hija de un importante narcotraficante colombiano, que heredó su dinero tras su fallecimiento, y se naturalizó en 2009.Andrea Marroquín, de 44 años, hace parte de los 17 estadounidenses naturalizados a los que el Gobierno del presidente Donald Trump ha acusado recientemente de cometer fraude durante su proceso migratorio.En un comunicado, la fiscalía estadounidense dijo que la mujer, también identificada como Andrea Johana Marroquín Rubiano, obtuvo la residencia permanente en Estados Unidos ocultando su matrimonio bígamo con un ciudadano estadounidense.Además, entre 2003 y 2011, la colombiana supuestamente participó en una conspiración para cometer fraude electrónico y bancario, así como lavado de dinero, utilizando los fondos procedentes del narcotráfico de su difunto padre para financiar transacciones inmobiliarias fraudulentas en Miami, Florida.Marroquín obtuvo la ciudadanía estadounidense por naturalización en 2009 tras ocultar sus delitos, afirmó el DOJ en un comunicado.Estados Unidos ha presentado cuatro demandas contra la inmigrante naturalizada para revocar su ciudadanía, alegando, entre otras cosas, que mintió deliberadamente a las autoridades de inmigración y que carecía de la buena conducta moral necesaria para convertirse en ciudadana estadounidense.En la demanda contra Marroquín, la justicia estadounidense no ha citado el nombre del padre de la acusada, según la demanda revisada por EFE.Sin embargo, sí ha aportado datos citando una audiencia por cargos de lavado de dinero y fraude bancario en el que se alegó que el padre de la acusada «era un conocido capo de la droga colombiano» que fue asesinado en 1998 o 1999.»La acusada heredó las ganancias del narcotráfico de su padre, que ascendían a decenas de millones de dólares», según la transcripción.Además, la justicia estadounidense asegura que el tío de Marroquín, con quien mantenía una estrecha relación, también era un importante narcotraficante, quien fue condenado por fraude hipotecario varios años antes en una corte federal de Florida.El DOJ también ha acusado a otros 16 naturalizados entre los que se cuentan inmigrantes de Cuba, México, Jamaica, India, China y Filipinas.»Cuando extranjeros con antecedentes penales se aprovechan del proceso de naturalización infringiendo la ley, hay consecuencias”, declaró el fiscal interino Todd Blanche en un comunicado.Añadió que bajo el liderazgo firme del presidente Donald Trump, el Departamento de Justicia mantiene «una política de tolerancia cero» ante el abuso del proceso de ciudadanía.En caso de que prosperen estos procedimientos, las personas afectadas regresarán a su estatus migratorio previo y perderían todos los derechos asociados a la ciudadanía estadounidense, incluida la protección frente a la deportación.

El principal reto para la nueva etapa en Perú: lograr la estabilidad política

La segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Perú entre Keiko Sofía Fujimori y Roberto Sánchez, cuyos resultados anoche, con el 94% escrutado, reflejaban un empate técnico, muestra un espejo que dibuja dos países dentro de un mismo territorio. Dos países sin relación entre … sí, lo que evidencia la difícil tarea que asumirá el Jefe de Estado que ejercerá el cargo hasta 2031, el izquierdista Sánchez o la derechista Fujimori.
En declaraciones a ABC, Iván Lanegra, autor de ‘Hacia un nuevo informe nacional de desarrollo humano en el Perú: los desafíos de la gobernabilidad’, asegura que «el nuevo gobierno debe construir una coalición en el Congreso para asegurar un mínimo de estabilidad». «Lamentablemente, la tendencia reciente es formarlas atendiendo intereses particulares o cuotas de poder en entidades del Estado. En segundo lugar, necesita mantener un nivel mínimo de apoyo popular, en un contexto de gran desconfianza en la política. La manera como maneje ambas dimensiones y sus relaciones definirá el gobierno», añadió.

Desde 2016, además de la destitución de presidentes —que suman ocho salientes—, cuatro de ellos están en prisión: Alejandro Toledo, Ollanta Humala, Martín Vizcarra y Pedro Castillo. Este hecho ha causado que la desconfianza hacia la clase política aumente y que más del 90% de los peruanos desapruebe el Congreso, mientras que el 70% desaprueba a los partidos políticos.

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Ludmila Vinogradoff

Las diferencias entre los peruanos se expresan también entre sus electores; mientras Keiko Sofía Fujimori concentra sus preferencias en la capital del país, Lima, y las zonas urbanas de clase media y alta; Roberto Sánchez tiene a sus votantes en el sur andino y las zonas rurales pobres de Cajamarca, Amazonas y Huánuco.
Si se hace un repaso en las redes sociales se puede observar el rechazo a los votos en localidades como Chumbivilcas en Cuzco o en Puno, donde la votación a Roberto Sánchez sobrepasa el 90%; a ellos se les dice cosas como «Pobre país donde iletrados de Puno deciden el futuro del Perú».
Sobre la fórmula para tender puentes entre ambos grupos, el sociólogo considera que, al ser una segunda vuelta, son más claras las diferencias y la fragmentación es mayor (Fujimori gana en las ciudades de la costa desde Tumbes hasta Ica, con excepción de Áncash y las ciudades de la Amazonía, mientras que Sánchez gana en todo el sur y centro andino junto a Cajamarca y Amazonas). Por ello, es necesaria una visión que incorpore esos detalles y permita ofrecer respuestas diferenciadas. Luego, a partir de ello, debe construirse una narrativa de un proyecto común. No será fácil.
El próximo Congreso, que será bicameral, es un aspecto clave para quien asuma como Jefe de Estado: «Si queda atado a los intereses de corto plazo, solo terminará navegando en ellos, sin poder plantear reformas. La coalición parlamentaria es clave. Con todo, también debe contar con un nivel mínimo de apoyo popular. Sin ello, ese riesgo persistirá», finaliza.

Actas observadas

Mientras que Keiko Sofía Fujimori ha mantenido este lunes una agenda privada, el también congresista y candidato Roberto Sánchez acudió al Congreso, donde dirige la comisión que fiscaliza las actividades del puerto de Chancay, una inversión del Gobierno chino al norte de Lima que asciende a 1.400 millones de dólares.
Mientras tanto, el jefe de supervisores de Fuerza Popular, Luis Dyer, realizó una rueda de prensa donde anunció que hay 1.514 actas observadas y enviadas al Jurado Electoral Especial, de las cuales el 65% corresponden a Lima y el Callao.
«Nosotros hemos detectado 18 cédulas marcadas a nivel nacional. En Puno tuvimos dos incidentes y los denunciamos ante la Fiscalía. Nosotros registramos y llegamos a la cifra de 95.000 personeros. Lo más importante es que estamos recuperando las actas en papel, lo que nos da la garantía de lo que se contabiliza en la ONPE (Oficina Nacional de Procesos Electorales)», finalizó Dyer.
El domingo 27 millones de peruanos acudieron a votar en medio de graves problemas de inseguridad ciudadana, carencia de servicios públicos y al escaso acceso a la salud y a la educación pública.

Vance dice que EEUU seguirá negociando con Irán aunque Israel no esté de acuerdo

El vicepresidente de Estados Unidos, J. D. Vance, ha defendido este lunes los esfuerzos de la Administración de Donald Trump para alcanzar un acuerdo con Irán y aseguró que Washington continuará las negociaciones aunque Israel no esté de acuerdo»Israel puede estar de acuerdo o no, pero fundamentalmente creemos que esto es lo mejor para Estados Unidos», señaló el vicepresidente al ser cuestionado sobre el avance de las conversaciones con Teherán, durante una entrevista exclusiva con Fox News.El vicepresidente defendió la continuidad del diálogo al afirmar que la estrategia de la Casa Blanca busca «reducir los riesgos de conflicto y abrir un espacio real de negociación», frente a la alternativa de romper el contacto diplomático.Vance subrayó que el enfoque actual responde a una evaluación de intereses nacionales, al sostener que cree «que este enfoque sirve mejor a los intereses de Estados Unidos a largo plazo».Por su parte, el representante permanente de Irán ante la ONU, Amir Saeid Iravani, aseguró que Teherán y Washington siguen trabajando, a través de la mediación de Pakistán, en un acuerdo para poner fin a la guerra entre ambos países.Según sus declaraciones, recogidas por la agencia iraní Tasnim, Irán y Estados Unidos están «intercambiando opiniones y perspectivas a través de Pakistán para alcanzar el texto final».El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llamó el lunes a lrán e Israel a dejar de disparar «inmediatamente», después de que Teherán lanzara ataques con misiles contra territorio de Israel, que ha respondido contra objetivos iraníes.Trump intentó el domingo sin éxito aplacar la intención del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, de contraatacar a Irán, para evitar que entorpeciera las negociaciones de Washington con Teherán para acabar con la guerra.

¿Cuál es la gran lección militar que Trump y Netanyahu deberían aprender de Irán?

El balance de los primeros cien días de ofensiva contra Irán no puede resultar más desastroso para EE.UU. e Israel. Tanto el presidente Trump como el primer ministro Netanyahu han descubierto que pese a contar con dos de las mejores fuerzas armadas del mundo, … su poder militar tiene límites. Tras diezmar la cúpula del régimen de Teherán y lanzar quizá la más dura campaña de bombardeos del siglo XXI, la guerra ha terminado por escapar al control de aquellos que la iniciaron el pasado 28 de febrero.
Como ha explicado Edward Luce en el Financial Times, hace muchos años que EE.UU. se empeña en confundir su abrumadora capacidad militar con la habilidad para imponer su voluntad en otras partes del mundo. La operación «Furia Épica» contra Irán no ha sido una excepción para un presidente tan ensimismado en su propia decadencia que ha terminado por creerse que todo el mundo tiene un precio. Incapaz de distinguir entre las bandas chavistas, que junto a sus cómplices internacionales, han esquilmado Venezuela y el régimen fanático con más control que nunca de un Estado-civilización como Irán.

Por mucho que Trump diga ahora que él nunca prometió evitar guerras como la de Irán, resulta imposible ignorar la velocidad a la que el conflicto centrado ahora en el estrecho de Ormuz se ha transformado en un completo desastre. La prueba de esta humillación se encuentra en un presidente que cada vez miente más que habla, en sus caóticos esfuerzos para forzar una tregua definitiva y en la certeza de que Teherán va a conseguir casi todo lo que quiera.

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Nathalie Duplan

Benjamin Netanyahu también ha visto el colapso de su añeja fantasía de destruir a los ayatolás y acabar con la amenaza de Irán. A estas alturas, el régimen de Teherán es capaz de atacar Israel, defender a Hizbolá y plantar batalla en el Líbano. Entre los daños no hay que olvidar el final de la connivencia entre Donald y Bibi. Después de Irán, nada volverá a ser igual entre ellos.

Trump y Netanyhu: de ir de la mano a hacer la guerra por libre

Los misiles han vuelto a cruzarse entre Irán e Israel, en la mayor sacudida a la tregua frágil que anunció Donald Trump el pasado 8 de abril, con la intención de abrir una negociación con Teherán. El episodio complica todavía más la finalización de … un acuerdo de mínimos entre EE.UU. e Irán, amenaza con devolver a Oriente Próximo a una guerra abierta y confirmar la crisis de una alianza: la de Trump y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.
La razón inmediata de la crisis son sus divergencias sobre un frente clave de la guerra: el Líbano y Hizbolá, el grupo terrorista afiliado a Irán, que Israel combate. La razón de fondo: los objetivos de Trump y de Netanyahu con la guerra son diferentes. El israelí quiere deteriorar al máximo a Irán y a sus afiliados, acabar con el régimen de los ayatolás y sus redes en Oriente Próximo, o, al menos, dejarlo en ruinas. El estadounidense, sin embargo, busca un acuerdo con Irán para anotarse una victoria diplomática -garantías sobre armas nucleares- y acabar con una guerra muy impopular en su país.

Las diferencias pueden provocar un deterioro de una alianza histórica: algunos en EE.UU. -incluidas figuras relevantes aliadas de Trump- acusaron a Netanyahu de arrastrar al presidente de EE.UU. a la guerra; ahora podrían alegar que le impide salir de ella.

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Nathalie Duplan

La situación actual es todo un contraste con el inicio de la campaña militar. EE.UU. e Israel mostraron una coordinación militar sin precedentes en la guerra contra Irán que comenzaron el pasado 28 de febrero. Su objetivo común era acabar con Irán como amenaza regional y mundial: degradar sus capacidades militares y acabar con su programa nuclear. También, como dijo el propio Trump cuando anunció los ataques, forzar un cambio de régimen. No solo había que acabar con el problema -la amenaza militar y nuclear de Irán-, sino también con su raíz, el régimen de los ayatolás.

Intereses divergentes

El alineamiento completo al comienzo de la guerra empezó a sufrir poco después. Trump y su Administración abandonaron esas referencias al cambio de régimen. Pese al descabezamiento de buena parte de su cúpula -empezando por la eliminación en un bombardeo de su Líder Supremo, Ali Jamenei-, el régimen de Teherán ha sobrevivido. El modelo venezolano -encontrar una figura interna que coopere con EE.UU.- no se ha repetido. EE.UU. se centró en el objetivo principal, conseguir que Irán no desarrolle armas nucleares. Y en otro objetivo inmediato, con impacto en EE.UU.: reabrir el estrecho de Ormuz, cuyo cierre ha sacudido la economía mundial y ha mordido el bolsillo de los estadounidenses.
Han transcurrido ya dos meses de tregua -frágil, alterada por ataques cruzados entre Irán y EE.UU. en Ormuz- y el acuerdo no llega. Ni siquiera de mínimos, solo para reabrir el estrecho y dar paso a una negociación a más largo plazo del asunto nuclear. Y, ahora mismo, Netanyahu y sus posiciones en el Líbano parecen la gran piedra en el zapato de Trump para lograrlo.
Irán ha utilizado al Líbano y a Hizbolá como moneda de cambio en el diálogo. Su posición es que no hay acuerdo si Israel no deja de atacar a sus aliados.
Trump busca que ese frente se pacifique para mantener con vida las negociaciones de Irán. Pero Netanyahu ha dado muestras de que está dispuesto a actuar por libre. El líder de Israel desconfía del acuerdo que puede salir de la negociación del multimillonario neoyorquino con lo que queda del régimen de Irán. De hecho, hay informes de la inteligencia militar de EE.UU. que alertan de que Israel ha intensificado su contraespionaje y las escuchas a los negociadores de Trump, como su amigo Steve Witkoff.

A espaldas del presidente de EE.UU.

Las tensiones por Líbano han aflorado con más fuerza que nunca en las últimas semanas. La situación quedó retratada en la llamada telefónica de Trump a Netanyahu, en la que el presidente de EE.UU. acusó a su aliado de estar «jodidamente loco» y de ser un ingrato. La razón: el primer ministro israelí había amenazado con bombardear Beirut, una línea roja para Irán, algo que pondría en peligro las negociaciones.
Este fin de semana, Bibi -el apodo con el que se le conoce a Netanyahu- actuó a espaldas de Trump. Como respuesta a los ataques de Hizbolá en el norte de Israel, el ejército israelí bombardeó posiciones del grupo terrorista en los suburbios del sur de Beirut. Eso fue respondido por Irán con el lanzamiento de misiles contra Israel, algo que no pasaba desde el comienzo de la tregua.
Trump aseguró a Fox News que Israel no se había coordinado con EE.UU. para esa operación en Beirut. A ‘Financial Times’ le dijo que Netanyahu no tiene más elección que aceptar el acuerdo que él alcance con Irán. «Quien toma las decisiones soy yo, él no toma las decisiones», aseguró.
Después se supo que Trump exigió a Bibi en una llamada que no respondiera a los misiles de Irán, pero hizo caso omiso. Israel lanzó ataques contra Teherán e Isfahán. Y volvió a atacar a Hizbolá en Líbano poco después.
Trump trataba de recomponer la situación este lunes. «Ambos bandos, Israel e Irán, están buscando un alto el fuego inmediato», escribió en su red social, donde aseguró que habría paz «a no ser que la ignorancia y la estupidez se crucen en su camino», en un dardo que parecía apuntar más a Netanyahu.
La realidad es que tanto Trump como Netanyahu están acuciados por elecciones. En Israel están previstas para el 27 de octubre, y al primer ministro israelí le exigen desde su propio Gabinete y desde algunos sectores de la oposición que no deje de combatir a Hizbolá. Pero Trump y los republicanos se juegan sus mayorías en el Congreso a comienzos de noviembre y la guerra y sus consecuencias económicas -empezando por el precio de la gasolina- son muy impopulares en EE.UU. En esta partida de intereses opuestos, quien más partido puede sacar es Irán.

Investigan una agresión sexual en grupo a una estudiante española en Milán

Las autoridades de Italia investigan una presunta agresión sexual en grupo a una estudiante universitaria española que se encontraba de intercambio Erasmus en Milán (norte del país), según han informado este lunes los medios locales.La agresión ocurrió presuntamente durante la noche del 22 al 23 de mayo, después de que la joven pasara una noche de fiesta en una discoteca de la periferia milanesa. Al salir, la joven fue atacada por un grupo de cuatro o cinco individuos.Según las mismas fuentes, los presuntos agresores son un grupo de cuatro o cinco hombres que abordaron a la joven fuera del local. No obstante, también la agredieron también en el interior de un automóvil.Tras sufrir el ataque, la estudiante, acompañada por una amiga, fue a un hospital de la ciudad donde los exámenes médicos pertinentes confirmaron la existencia de los abusos sexuales. Después, la joven acudió a la Policía para interponer una denuncia y explicar lo sucedido.La Fiscalía de Milán y la Policía italiana han abierto una investigación y centran actualmente sus esfuerzos en identificar a los presuntos autores del delito.