El papel de Pakistán, pieza clave en el acuerdo de alto el fuego entre EE.UU. e Irán
El Gobierno de Islamabad ha ejercido de mediador entre las dos potencias y se ha erigido como sede de negociaciones, que comenzarán este mismo viernes en la capital pakistaní.
El primer ministro, Shehbaz Sharif, ha sido el encargado de anunciar a través de sus redes sociales el acuerdo de alto el fuego, apenas unas horas después de pedir encarecidamente y por la misma vía a los dos países que cesaran los ataques y la apertura del Estrecho de Ormuz.
With the greatest humility, I am pleased to announce that the Islamic Republic of Iran and the United States of America, along with their allies, have agreed to an immediate ceasefire everywhere including Lebanon and elsewhere, EFFECTIVE IMMEDIATELY. I warmly welcome the…— Shehbaz Sharif (@CMShehbaz) April 7, 2026
«Esperamos sinceramente que las ‘Conversaciones de Islamabad’ tengan éxito en lograr una paz sostenible y deseamos compartir más buenas noticias en los próximos días», ha señalado Sharif en lo que supone para algunos expertos como una de las mayores victorias en materia diplomática de Pakistán.
Pakistán, el único de la región que tiene buenas relaciones con ambos
El exembajador pakistaní en Irán, Asif Durrani, presumía recientemente de que «Pakistán cuenta con una sólida reputación como el único país de la región que mantiene buenas relaciones con Estados Unidos e Irán», una afirmación que resume el protagonismo que ha alcanzado en esta negociación.
Pakistán comparte una frontera de 900 kilómetros al suroeste con Irán, además de profundos lazos históricos, culturales y religiosos, y es, después de su vecino, el país con la mayor población musulmana chií del mundo.
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Sus relaciones a lo largo de la historia son cordiales, aunque han pasado por altibajos -uno de los últimos conflictos tuvo lugar en 2024-, principalmente por las tensiones fronterizas deribadas de la presencia de grupos militantes en la región de Baluchistán y preocupaciones sobre la influencia de milicias pro-iraníes (como la Brigada Zainabiyoun) dentro de Pakistán.
Más allá de estas tensiones, Irán fue el primer país en reconocer a Pakistán como estado independiente en 1947 y en 1979 y Pakistán correspondió al reconocimiento tras la revolución de 1979.
Según Michael Kugelman, experto en el Sur de Asia, ambos países han trabajado en políticas conjuntas, aunque algunas nunca llegaron a materializarse, como la construcción de un gasoducto, y Teherán apoyó a Pakistán en la disputa de Cachemira con la India en 1965.
Sin embargo, tras la revolución islámica iraní en 1979, Pakistán se acercó a Arabia Saudí, rival de Irán, lo que supuso un «obstáculo geopolítico en la expansión de la cooperación entre Irán y Pakistán», en palabras de Kugelman. Pero Pakistán sigue siendo necesaria para Irán, ya que representa algunos intereses diplomáticos iraníes en Washington, donde Teherán no tiene embajada, lo que también beneficia a Estados Unidos.
El segundo mandato de Trump acercó las relaciones
En cuanto a la relación entre Pakistán y EE.UU, aunque ha sido cambiante y tensa por etapas, se ha estrechado con el segundo mandato de Donald Trump. Si históricamente Islamabad ha ejercido como aliado contra el terrorismo pese a estar fuera de la OTAN después del 11-S, el hallazgo de Bin Laden en una ciudad pakistaní hizo que la confianza de los norteamericanos se desplomara por la sospecha de que el que fuera su aliado podría haber dado refugio al líder terrorista.
Sin embargo, la relación actual se puede resumir en una foto que data de hace menos de un año, cuando Trump recibió en la Casa Blanca al primer ministro de Pakistán y al jefe del ejército, el mariscal de campo Asim Munir, que ha forjado en este tiempo una buena relación personal con el presidente estadounidense.
Munir, vestido con un traje occidental en lugar del uniforme militar, visitó Washington junto a Sharif el año pasado tras el recrudecimiento de las hostilidades entre Pakistán e India en la dividida Cachemira. Sharif elogió la intervención «audaz y visionaria» de Trump, mientras que Munir afirmó que el líder estadounidense merecía el Premio Nobel de la Paz por haber evitado una escalada entre los dos países vecinos con armas nucleares. Sobre Irán, Trump llegó a declarar que Pakistán conoce el país «mejor que la mayoría».
China también se sumó a la mesa
Pakistán también mantiene estrechos lazos con Pekín, lo que, según declaró Trump a la AFP, contribuyó a que Irán se sentara a la mesa de negociaciones.
El ministro de Asuntos Exteriores de Pakistán, Ishaq Dar, organizó una reunión con sus homólogos de Arabia Saudí, Turquía y Egipto el mes pasado para debatir la desescalada del conflicto y posteriormente viajó a Pekín para continuar las conversaciones.
China, el principal socio comercial de Irán, se unió entonces a su aliado histórico del sur de Asia para pedir un plan que pusiera fin a los combates que asolan Oriente Medio, afirmando su apoyo al papel único e importante que desempeña Pakistán para aliviar la situación.

