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Trump y Xi estabilizan los lazos entre EE.UU. y China, pero no cierran acuerdos comerciales

Donald Trump vuela ya de vuelta a Washington, habiendo concluido un viaje de escasos frutos prácticos y aun así extraordinario. No solo por suponer la primera visita a China de un presidente estadounidense en nueve años, sino por consolidar la estabilidad entre dos superpotencias … enfrentadas, sí, pero que albergan el deseo compartido de una tregua.
Una visita «histórica y emblemática». Por una vez los obsequiosos superlativos no estaban en boca de Trump, sino de Xi Jinping, quien no ha dudado en destacar la interrelación entre las grandes narrativas que sustentan sendos liderazgos. «El presidente Trump quiere hacer a América grande otra vez, y yo estoy comprometido a conducir al pueblo chino a la consecución del gran rejuvenecimiento del pueblo chino. Ambas partes podemos promover nuestro respectivo desarrollo y revitalización mediante una cooperación reforzada».

Unas nuevas circunstancias bilaterales que el régimen chino, muy dado a la retórica hueca, ya ha bautizado como «estabilidad constructiva estratégica». Esta nueva fórmula debería durar, según un comunicado emitido este viernes por el ministerio de Exteriores, «durante los próximos tres años y más allá», plazo que hace referencia a lo que resta del segundo –y último– mandato de Trump.

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La ausencia de acuerdos inmediatos invita a conceptualizar esta cumbre, en efecto, como el comienzo de una nueva dinámica y, al mismo tiempo, la primera de varias rondas de negociación. Conviene tener presente los precedentes inmediatos. En 2025 la confianza marcaba mínimos tras el estallido de la guerra comercial y, pese a airear desde principios de año su voluntad de acudir a Pekín, Trump solo consiguió encontrarse brevemente con Xi en una base militar surcoreana de Busan a finales de octubre, con motivo del Foro APEC en la vecina ciudad de Gyeongju.

Visita al corazón del régimen comunista

Xi ha recibido a Trump en Zhongnanhai, el hermético corazón del régimen. En este complejo de pabellones de madera entre jardines, situado al oeste de la Ciudad Prohibida de Pekín, vivió el fundador de la República Popular China, Mao Zedong, como si fuera un emperador. «Este es el lugar donde trabajan y viven los dirigentes del Partido [Comunista] y del Gobierno central de China, incluido yo mismo», ha explicado el chino. Ambos han paseado por los jardines del recinto antes de sentarse a compartir un té. «Podría acostumbrarme a esto», ha bromeando el estadounidense, ante la pétrea mirada de su anfitrión, sin tan siquiera la concesión de una sonrisa. Este lance subraya la personalidad opuesta de ambos mandatarios, pese a la cual han logrado escenificar cierta cercanía, llegando incluso a mantener reiterados contactos físicos. «Creo que en realidad es una persona cálida, pero es todo negocios», contaba Trump sobre su interlocutor durante una entrevista con Fox News. «Con él no hay juegos, no hay conversaciones sobre lo agradable que está el tiempo. […] Es todo negocios, y eso me gusta».

El calendario permite hoy vislumbrar un acelerón. No en vano, este encuentro presencial podría suponer el primero de cuatro en apenas siete meses. Trump ha devuelto la cortesía y recibirá a Xi en EE.UU. el 24 de septiembre, desplazamiento que podría implicar su participación en la Asamblea General de Naciones Unidas, como ya hiciera en su visita de Estado de 2015. Ambos podrían volver a coincidir en noviembre en el Foro APEC, celebrado en esta ocasión en Shenzhen, y de nuevo en diciembre en el G20 de Miami.

Taiwán es silencio

Ahora bien, el chino ya ha fijado su exigencia fundamental con meridiana claridad. «La cuestión de Taiwán es el asunto más importante en las relaciones», el cual debe ser «manejado adecuadamente», de lo contrario «habrá choques o incluso conflictos», advirtió el jueves durante la reunión bilateral. A continuación, explicitó su pretensión última al asegurar, con una frase recurrente de la propaganda oficial, que «la independencia de Taiwán y la paz en el Estrecho son tan irreconciliables como el fuego y el agua». El régimen considera a la isla, democracia independiente ‘de facto’, una región rebelde a la que nunca ha renunciado a someter por la fuerza.

«La independencia de Taiwán y la paz en el Estrecho son tan irreconciliables como el fuego y el agua»

Xi Jinping
Presidente de China

A bordo del Air Force One, Trump ha rebajado estas amenazas. «Lo último que necesitamos ahora mismo es una guerra, las cosas están yendo muy bien. […] En Taiwán él [Xi] no quiere ver un movimiento de independencia». De acuerdo a su versión, «dijo que lo han tenido [el territorio] durante miles de años y que en algún momento determinado lo van a recuperar. […] Sobre Taiwán, él tiene una posición muy firme, yo no hice ningún compromiso en ningún sentido».

«Lo último que necesitamos ahora mismo es una guerra, las cosas están yendo muy bien. […] En Taiwán, él [Xi] no quiere ver un movimiento de independencia»

Donald Trump
Presidente de EE.UU.

Sobre este contencioso, Trump ha guardado un prudente silencio, que ha mantenido también del avión presidencial pese a las insistentes preguntas de los periodistas:
—¿Estados Unidos defendería a Taiwán si fuera necesario?
—No quiero decirlo, no lo voy a decir —ha zanjado el presidente—. Solo hay una persona que sabe eso, ¿sabes quién es? Yo. Esa pregunta me la hizo hoy el presidente Xi. Le dije: «Yo no hablo de eso».
—¿Le preguntó si mandaría tropas?
—Me preguntó si les defendería. Le dije: «Yo no hablo sobre eso».

Pendiente la venta de armas a Taiwán

La primera prueba llegará pronto: EE.UU. tiene pendiente la aprobación de un envío de armas a Taiwán por valor de 14.000 millones de dólares (12.000 millones de euros), la cual Trump ha retrasado para evitar que desvirtuara la visita. Durante una conversación telefónica el pasado mes de febrero, Xi ya le avisó que procediera con «extrema precaución». «Tomaré una decisión sobre esto bastante pronto», se ha limitado a señalar.
En respuestas posteriores, sin embargo, ha tensionado esta estabilidad recién estrenada con palabras tan contradictorias como insólitas. Primero ha asegurado no haber comentado con Xi el envío de armas, luego que lo han discutido «en gran detalle». Esto vulneraría las Seis Garantías ofrecidas en 1982 por el presidente Ronald Reagan. «1982 está muy lejos», ha desdeñado.
Acto seguido, ha dado a entender que departiría con William Lai Ching-te, presidente de Taiwán, antes de tomar una decisión. «Tengo que hablar con la persona que, ya sabéis quién es, dirige Taiwán». EE.UU. no mantiene intercambios oficiales con el Gobierno de Taiwán, y pasar a hacerlo implicaría una ruptura de calado con el orden establecido, además de traspasar una línea roja para China.

Treinta magnates y sin grandes acuerdos comerciales

Estas circunstancias contextualizan la anomalía de un viaje oficial sin acuerdos comerciales. Especialmente teniendo en cuenta que Trump llegaba flanqueado por una treintena de empresarios, entre ellos magnates de la tecnología como Elon Musk de Tesla, Jensen Huang de Nvidia o Tim Cook de Apple.
Además, las escasas transacciones completadas –200 aviones Boeing y 10.000 millones de dólares (8.600 millones de euros) en productos agrícolas– no se han anunciado mediante comunicados oficiales, sino con declaraciones vertidas en entrevistas que China no ha confirmado. «Los lazos económicos entre China y Estados Unidos son mutuamente beneficiosos», se ha limitado a señalar su ministerio de Exteriores. Por ahora, y mientras dure, la estabilidad es un logro en sí misma.

Estados Unidos anuncia que Líbano e Israel acuerdan extender el alto el fuego 45 días

Delegaciones de Líbano e Israel han acordado este viernes extender el alto el fuego alcanzado a mediados de abril durante 45 días tras dos jornadas de conversaciones auspiciadas por la Administración de Donald Trump para poner fin a los enfrentamientos entre el Ejército … israelí y el partido-milicia chií Hizbolá, reactivados desde el pasado 2 de marzo.
Así lo ha anunciado en sus redes sociales, el portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, que ha detallado que «el cese de hostilidades se prorrogará 45 días para permitir que se sigan realizando avances» entre las partes.

Asimismo, la cartera diplomática estadounidense ha convocado para los próximos 2 y 3 de junio una nueva ronda de «negociaciones», la cuarta entre Líbano e Israel desde que se reactivó el conflicto, si bien ha adelantado para el 29 de mayo las conversaciones «sobre seguridad en el Pentágono con delegaciones militares de ambos países».

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«Esperamos que estas conversaciones promuevan una paz duradera entre ambos países, el pleno reconocimiento de su soberanía e integridad territorial y el establecimiento de una seguridad genuina a lo largo de su frontera común», ha agregado al término dos jornadas de «conversaciones muy productivas» entre las delegaciones libanesa e israelí.
Un portavoz del Departamento de Estado ha asegurado poco antes en declaraciones a Europa Press que «el ambiente de las conversaciones ha sido muy positivo e incluso ha superado las expectativas».
Las autoridades libanesas han cifrado este viernes en 2.951 los muertos y 8.988 los heridos a causa de ataques perpetrados por el Ejército israelí contra el país vecino desde el pasado 2 de marzo, una cifra que no ha dejado de aumentar pese al alto el fuego en vigor desde el 17 de abril. La tregua tampoco ha puesto fin al lanzamiento de proyectiles hacia territorio israelí por parte de Hizbolá.
Este balance, difundido por el Ministerio de Sanidad a través de la agencia de noticias estatal NNA, incluye 110 trabajadores sanitarios muertos y otros 259 heridos. Asimismo, alrededor de 1,2 millones de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares, esto es, cerca del 25% de la población total, de acuerdo a los datos del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

Trump acepta por primera vez congelar el programa nuclear iraní durante 20 años

Donald Trump moderó su postura respecto al programa nuclear de Irán. Después de semanas exigiendo la rendición de la república islámica y el cese definitivo del enriquecimiento de uranio, el presidente varió su discurso en su despedida de China y se mostró por primera … vez de manera oficial dispuesto a aceptar una suspensión de 20 años.
Consultado por este tema por un periodista a bordo del Air Force One, Trump declaró que «20 años son suficientes. Pero el nivel de garantía por parte de ellos… tiene que ser de 20 años reales». La negociación entre Teherán y Washington mantiene el alto el fuego en un limbo y el programa nuclear es una de las líneas rojas que las dos partes se niegan a levantar. La república islámica se resiste a poner fin a su programa atómico, pero la opción de una suspensión temporal podría servir para desbloquear el diálogo, falta concretar el tiempo.

Mientras Trump finalizaba la visita a Pekín, los medios iraníes recogieron la llegada a Teherán de la respuesta escrita de Estados Unidos a la última propuesta para un acuerdo. Estados Unidos rechaza un proceso de negociación basado en dos etapas: una primera para poner fin a la guerra de manera definitiva y, cuando se cumpla, una segunda para negociar el tema nuclear. El acuerdo no llega y Ormuz sigue bajo el doble bloqueo de Irán y Estados Unidos, aunque desde el miércoles han podido salir una treintena de buques chinos. El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, reiteró que el Estrecho está abierto a embarcaciones de «países amigos», siempre que coordinen con las autoridades iraníes, y solo cerrado para los «enemigos» de Irán.

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Araghchi también hizo referencia al tema nuclear. Culpó a los «mensajes contradictorios» de Washington de complicar las negociaciones y se centró en otro de los puntos que preocupa a Estados Unidos e Israel como es el de las reservas de uranio enriquecido a altos niveles. Trump quiere este uranio fuera de la república islámica y el jefe de la diplomacia iraní confirmó que habló con responsables rusos sobre la oferta de Moscú para almacenar allí el uranio enriquecido.
Pese a la negativa de Trump a aceptar un acuerdo en dos fases, Araghchi adelantó que mantienen el planteamiento de posponer la cuestión nuclear a etapas posteriores de las negociaciones para priorizar el final definitivo de la guerra en todos los frentes, incluido Líbano. «Cuando lleguemos a esa etapa, obviamente tendremos más consultas con Rusia y veremos si la oferta rusa puede ayudar o no. Esto no es algo para este momento», señaló el ministro y negociador iraní.

Israel quiere volver a la guerra

Israel presiona para volver a la guerra y un responsable militar consultado por ‘The Times of Israel’ aseguró a comienzos de mes que, si el stock de más de 400 kilogramos de uranio enriquecido al 60 por ciento de Irán no es eliminado o transferido a una localización fuera del país, toda la última guerra será considerada «un gran fracaso».
Tras no conseguir el objetivo de derrocar al régimen en los 40 días de duros bombardeos, el contencioso nuclear se ha convertido en prioritario para Washington a la hora de justificar la guerra. Los iraníes ya demostraron en 2015 su flexibilidad a la hora de negociar sobre este tema y entonces aceptaron la limitación del enriquecimiento a cambio del levantamiento de sanciones. Ahora parecen estar poniendo a prueba hasta dónde está dispuesto a llegar Trump para lograr sus objetivos y esta misma semana Ebrahim Rezaei, portavoz del comité de seguridad nacional del Parlamento, apeló al fantasma del enriquecimiento de uranio a niveles aptos para la construcción de armas nucleares. Rezaei puso sobre la mesa la opción de alcanzar un enriquecimiento del 90 por ciento, en caso de un nuevo ataque de Estados Unidos e Israel.
Uno de los grandes problemas que afronta la negociación es la falta de confianza entre las partes. Trump rompió el acuerdo nuclear en 2018 de forma unilateral, pese a que los iraníes cumplían lo pactado, según los informes de la Agencia Internacional de Energía Atómica. La presión de Benjamín Netanyahu fue suficiente para que Washington abandonase lo acordado tres años antes por el equipo de Barack Obama y volviera a imponer sanciones a Teherán. En 2025 y 2026, Trump también traicionó a los iraníes con dos guerras lanzadas en mitad de los procesos de negociación por el programa nuclear.
«Actualmente, la confianza es el tema más importante. No podemos confiar en los estadounidenses en absoluto. Por lo tanto, todo debe ser preciso y estar claramente definido antes de que podamos llegar a un acuerdo», explicó Araghchi a la hora de argumentar las dificultades por las que pasa el proceso.

«No podemos confiar en los estadounidenses en absoluto. Todo debe ser preciso y estar claramente definido antes de que podamos llegar a un acuerdo»

Abbas Araghchi
Ministro del Exterior de Irán

Los iraníes quieren dejar la negociación atómica para una segunda fase y cuentan con la baza de Ormuz como forma de presión a Washington por su impacto en los mercado energéticos globales. El vicepresidente Mohammad Reza Aref insistió un día más en que el Estrecho pertenece a Irán y subrayó que «no lo entregaremos bajo ningún concepto». Aref describió esta vía marítima estratégica como una «propiedad» iraní, mientras Teherán avanza para facilitar el paso de buques chinos y otros países considerados amigos bajo protocolos de gestión iraníes para el estrecho. El vicepresidente añadió que esta vía estratégica «siempre ha sido nuestra propiedad, aunque durante algún tiempo no supimos aprovechar adecuadamente lo que nos pertenecía».

Trump negocia para seis meses; Xi, para seis generaciones

Este viernes ha finalizado «la cumbre de la década» entre Donald Trump y Xi Jinping, encuentro que no se producía desde 2017. Estos nueve años han dejado un mundo muy diferente al de entonces: la guerra de Ucrania reveló que el orden posterior … a la Segunda Guerra Mundial era una ilusión, el Covid demostró la vulnerabilidad de las cadenas de suministro globales y la inflación ha dañado la credibilidad del dólar como divisa global. Un cambio geopolítico que se explica en mi libro «El eje del mundo que viene: Cómo el Indo-pacífico está transformando el orden global» (Ariel).
Ante este alarmante escenario, Trump quería acudir con las mejores cartas negociadoras a la histórica reunión. De ahí que retrasase este encuentro desde marzo para lanzar su Operación Furia Épica y repetir en Irán el éxito que había logrado en Venezuela con la captura de Maduro: eliminar al aliado de China en la región y secar dos de sus tres fuentes (junto con Rusia) de petróleo barato.

Pero, en contra de lo que decía Virgilio, la diosa Fortuna no siempre favorece a los audaces, y Trump se ha encontrado empantanado en lo que ya se conoce como su Vietnam particular, con un estrecho de Ormuz semicerrado, un programa nuclear iraní todavía operativo a pesar del mediático bombardeo de junio de 2025, unos países aliados de la región asolados por oleadas de ataques iraníes, una base electoral MAGA dividida ante lo que consideran una traición a su promesa de no iniciar nuevas guerras y un barril de petróleo que ha superado los 100 dólares amenazando con provocar otro infierno inflacionario justo antes de las elecciones de medio mandato.

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Se entiende, pues, la necesidad de Trump de dotar a su visita de un cariz económico con el formidable desembarco de consejeros delegados y presidentes de Silicon Valley que oculte el histórico hecho de que EE.UU. ha tenido que pedir ayuda a China para desbloquear el problema de Irán en sus dos frentes: la reapertura del estrecho de Ormuz y la supresión del programa nuclear iraní. Esto supone visibilizar que EE.UU. puede que siga siendo necesario para solucionar los grandes desafíos globales de hoy en día, pero, desde luego, en muchos de ellos está demostrando que no es suficiente. A cambio, ha tenido que enterrar definitivamente el hacha de guerra económica, llegando incluso a proponer crear una Junta de Comercio bilateral, contradiciendo su propia guerra arancelaria. Pero Trump, experto en convertir en virtud la necesidad, ha transformado esta capitulación de su unilateralismo económico en magnanimidad empresarial.
Y, si los objetivos de Trump se han revelado cortoplacistas y erráticos, los de Xi se mantienen estables y a largo plazo. El líder chino ha puesto solo tres exigencias sobre la mesa, las famosas tres tes, por sus nombres en inglés: ‘tariffs’ o aranceles, instando a su fin definitivo; ‘tech’ o tecnología, demandando el fin de las limitaciones a la venta de chips avanzados para IA; y la más delicada de todas, ‘Taiwán’, marcándola como una línea roja frente a la aprobación por Trump de la mayor venta de armas a la isla por 11.000 millones de dólares (9.500 millones de euros) el año pasado y la amenaza de un nuevo paquete este año por 14.000 millones de dólares (12.000 millones de euros).
Y, por si el inquilino de la Casa Blanca dudaba de que las tornas habían cambiado desde su visita de 2017, Xi se ha referido explícitamente al elefante en la habitación que quita el sueño a analistas y estrategas de Washington, la Trampa de Tucídides: el dilema de si el conflicto entre una potencia ya establecida como EE.UU. y otra emergente como China es evitable o estamos condenados a una guerra directa. Por ello, podemos concluir que, mientras Trump ha tenido un horizonte de negociación de seis meses por las elecciones de medio mandato, Xi ha buscado reposicionar a China como un Leviatán global, ambicionando un cambio histórico de generaciones.

Juan Luis López Aranguren

Profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de Zaragoza y autor de «El eje del mundo que viene» (Ariel)

EEUU detiene en Arizona al exsecretario de Seguridad de Sinaloa por su presunto vínculo con el cártel

Las autoridades de EEUU han detenido en el estado de Arizona al exsecretario de Seguridad de Sinaloa Gerardo Mérida, según el expediente penal hecho público este viernes. El mexicano es señalado por Washington como una pieza importante en la trama para proteger al Cártel de Sinaloa en el caso que implica al exgobernador Rubén Rocha. Mérida fue detenido el 11 de mayo y ha sido trasladado a Nueva York, donde la Fiscalía del Distrito Sur lo acusa de conspiración para importar narcóticos, posesión de armamento y conspiración para poseer armamento. En conjunto, estos cargos suponen que Mérida, que ya compareció ante el juzgado en Nueva York el miércoles, afronta una posible cadena perpetua.General retirado del Ejército mexicano, Mérida es uno de los principales imputados en la causa abierta por la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York en relación a la llamada trama Rocha. Según la acusación, políticos y mandos de seguridad ligados al exgobernador habrían recibido sobornos millonarios y apoyo electoral a cambio de proteger al cártel, permitiendo a sus miembros actuar con impunidad.Al poco de hacerse pública la acusación, Rocha pidió licencia temporal como gobernador y un juez federal bloqueó por el momento su arresto y extradición a EEUU la semana pasada. Por su parte, la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, ha insistido en repetidas ocasiones que la acusación estadounidense no cuenta con pruebas contundentes.El caso ha abierto un nuevo frente de fricciones entre México y Washington, donde el presidente estadounidense, Donald Trump, ha asegurado en los últimos días que el país vecino está gobernado por los cárteles y que si las autoridades locales no toman medidas, EEUU lo hará.Junto con Moya y Mérida, están acusados varias figuras que aún ocupan cargos oficiales, como Juan de Dios Gámez Mendívil, exalcalde de la capital de Sinaloa, Culiacán, que también ha solicitado licencia.

El derechista Rafael López Aliaga insiste en el fraude electoral tras quedar fuera de la segunda vuelta en Perú

El exalcalde de Lima, Rafael López Aliaga, lideró la tarde del jueves la última marcha antes de que se proclamen este domingo los resultados oficiales de la primera vuelta electoral, celebrada el pasado 12 de abril. Unos resultados que certifican que tercer lugar, por … detrás de los candidatos Keiko Sofía Fujimori y Roberto Sánchez. Algo más de 20.000 votos han impedido que el derechista pasará a la segunda vuelta. Si bien aceptó los resultados, López Aliaga cuestionó al Jefe del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), Roberto Burneo, a quien señaló como responsable del destino del Perú.
«Le hemos enviado quince demandas señor Burneo y a todas les ha dicho que no. Señor Burneo, usted pasara a la historia como el peor hijo de la historia del Perú… Usted quiere llevar al Perú a ser Venezuela y el Perú no lo va a permitir», dijo López Aliaga desde un atril situado frente a la sede del JNE, en el centro de Lima.

«Usted sabe perfectamente que está destinando a una segunda vuelta a la señora Fujimori y a un señor, lo está haciendo, está llevando al matadero al Perú. El Perú, lo que pase en el Perú será su culpa, señor Burneo», dijo López Aliaga, al tiempo que denunció que se siente solo porque la líder de Fuerza Popular, Keiko Sofía Fujimori, no apoyó las protestas contra el fraude.

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Carlos Granés

Según los últimos resultados, López Aliaga es senador electo y ha reconocido los resultados, pero no ha anunciado aun si formará parte del Congreso que juramentará el próximo 28 de julio.
«La verdad siempre triunfa, la luz vence a la oscuridad, habrá una nueva marcha, de los cinco suyos después que Burneo anuncie los resultados el domingo próximo», finalizó el exalcalde de Lima.
Arropado por sus incondicionales y con banderas del Perú, López Aliaga caminó desde una zona conocida con el nombre de Campo de Marte, que se ubica al lado del Cuartel general de la Fuerza Aérea peruana.
Entre los asistentes a la marcha se pudo ver a personas mayores que llevaban rosarios en la mano, banderas peruanas, chanchitos (cerdos) de peluche, letreros donde se mostraba al jefe del JNE detrás de las rejas de una cárcel y algunos, pocos, portaban bates de beisbol.

Amenazas contra Burneo

Uno de los protagonistas de la marcha fue el ‘streamer’ Jorge Ugarte -los asistentes le pedían fotos y lo felicitaban-, quien hace unos días lideró una protesta frente a la casa de Burneo y lo amenazó directamente. Ugarte también ha pedido un «golpe cívico militar» y ha difundido datos personales de Burneo. El procurador del JNE lo ha denunciado ante la Fiscalía por «intento de incentivar acciones hostiles».

#URGENTE: Concluyó el conteo oficial de la ONPE al 100%. Pasan a segunda vuelta Keiko Fujimori, con 2’877,501 de votos válidos (17.180%) y Roberto Sánchez, con 2’015,097 de votos válidos (12.031%). pic.twitter.com/0eQYlRVoLZ— Epicentro.TV (@Epicentro_TV) May 15, 2026
Antes de salir a marchar, la senadora electa y mano derecha de López Aliaga, Norma Yarrow, dijo, en referencia a Roberto Sánchez: «En el 2021 sacamos a ese señor que usaba un sombrero (Pedro Castillo). Hoy, al falso sombrero lo sacaremos si entra al gobierno».
«Cuando le da la gana, el JNE si cambia su cronograma. Ahora nos ha dicho que el domingo hará esa proclamación que a todas luces es un fraude», dijo Yarrow, ante un millar de personas.
Las elecciones del pasado 12 de abril estuvieron marcadas por las irregularidades y los retrasos en la entrega del material en algunas zonas del país. Esto puso en el foco en el entonces Jefe de la Oficina de Procesos Electorales, Piero Corvetto, sobre el quela Fiscalía abrió una investigación y que de momento le ha prohibido salir del país durante 18 meses. La presión política y social llevó a Corvetto a dimitir, siendo sustituido por Burneo.