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Trump frena al borde del desastre y vende la tregua como un triunfo

Donald Trump trata de convencer al mundo de que la frágil tregua en Irán puede convertirse, y acabará convirtiéndose, en un triunfo rutilante de Estados Unidos. En una encarnizada batalla por imponer su versión de los hechos, la Administración norteamericana sostuvo el primer día … de alto el fuego que este no es una concesión táctica ni una pausa incierta, sino la consecuencia directa de una campaña militar arrolladora que, según Washington, ha destrozado la capacidad ofensiva iraní, ha obligado al régimen a recular y ha abierto una fase de negociación bajo presión.
Ese es el marco que trataron de fijar este miércoles el secretario de Defensa, Pete Hegseth, el jefe del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine, y la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt. Los tres comparecieron el miércoles con una idea central que vender: Irán no ha conseguido una salida honorable, sino que se ha visto forzado a aceptar una tregua de dos semanas después de 38 días de bombardeos y ante la amenaza explícita de una nueva oleada de ataques todavía más devastadora.

La Casa Blanca insiste en que Trump no ha aflojado, en que esto no es una claudicación, en que los objetivos se han logrado, aunque no esté todavía muy claro cuáles eran estos. Trump sostiene que ha llevado a Teherán al punto exacto en el que quería situarlo: exhausto, vigilado y obligado a negociar, tras un cambio de régimen en que un ayatolá ha sucedido a otro, que era su padre.

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Adrián Peñacoba

Según esa versión oficial aquí en Washington, lo pactado ahora no es una paz cerrada ni mucho menos un acuerdo definitivo. Es una tregua limitada, frágil y estrictamente condicionada. La exigencia principal de Washington es la reapertura inmediata, segura y sin restricciones del estrecho de Ormuz. La Administración asegura que ese compromiso ha sido trasladado por Irán por canales privados, aunque reconoce al mismo tiempo que los mensajes públicos emitidos por Teherán no siempre coinciden con lo que comunica en las negociaciones.
Ahí está uno de los puntos más delicados de esta nueva fase, que Estados Unidos quiere presentar la tregua como un hecho consumado y funcional, pero admite que su aplicación todavía está sometida a vigilancia constante y a una tensión evidente sobre el terreno. Irán, a pesar de todo, tiene capacidad de resistencia.
La Casa Blanca describe lo ocurrido como una victoria militar de gran envergadura. Dan Caine, el general de mayor rango, afirmó en el Pentágono que las fuerzas estadounidenses han cumplido los tres objetivos fijados por Trump: destruir la capacidad iraní de misiles balísticos y drones, hundir su Armada y destrozar la base industrial de defensa para impedir que el régimen pueda reconstruir pronto su capacidad de proyectar fuerza.
En esa gesta de éxito, Estados Unidos ha golpeado más de 13.000 objetivos en 38 días, ha desarticulado buena parte de la defensa aérea iraní, ha destruido centros de mando y control y ha dejado a la Armada de la República Islámica prácticamente fuera de combate. La portavoz presidencial fue aún más lejos al sostener que la amenaza que Irán representaba hace seis semanas ha quedado «enormemente destruida».
Con ese balance, Trump y su equipo intentan levantar una conclusión política muy clara: que Irán ha aceptado la tregua no porque haya encontrado una salida diplomática propia, sino porque no podía seguir soportando el castigo y porque el presidente de Estados Unidos estaba dispuesto a escalar todavía más, después de que amenazara con destruir su civilización entera. Hegseth, el jefe del Pentágono, llegó a decir que, si Teherán no cedía, el siguiente paquete de objetivos habría incluido centrales eléctricas, puentes e infraestructuras energéticas vitales.
Pero al mismo tiempo que celebra el alto el fuego, la Administración se esfuerza en dejar claro que nada se ha desmovilizado. No hay retirada. No hay repliegue. No hay final de la operación en sentido estricto. Hegseth y Caine subrayaron que las fuerzas estadounidenses seguirán en la zona, que permanecen listas para reanudar ataques con la misma velocidad y precisión si Trump lo ordena y que continuarán observando cualquier reposicionamiento iraní.

Hegseth y Caine subrayaron que las fuerzas estadounidenses seguirán en la zona, que permanecen listas para reanudar ataques

Diálogo en Islamabad

Lo que viene ahora, según la Casa Blanca, es una negociación de dos semanas. Karoline Leavitt anunció el desplazamiento a Islamabad del equipo negociador encabezado por el vicepresidente J. D. Vance, que está en Hungría. Washington afirma que rechazó una propuesta inicial iraní de diez puntos por considerarla inaceptable y que ahora trabaja sobre un plan modificado que sí ve como una base útil para negociar.
Pero también en esto la Casa Blanca quiere fijar una línea dura: Trump no ha cambiado sus líneas rojas. La principal, según Leavitt, sigue siendo el fin del enriquecimiento iraní dentro de Irán. La otra gran exigencia es el control o retirada del material nuclear que Estados Unidos considera inadmisible.

Karoline Leavitt anunció el desplazamiento a Islamabad del equipo negociador encabezado por el vicepresidente J. D. Vance

Leavitt insistió una y otra vez en que muchas de las versiones difundidas sobre el contenido de los contactos con Irán son falsas o incompletas, y en que lo importante es lo que Teherán comunica en privado a Washington. Es una pugna por el control de la narrativa en toda regla, pues los ayatolás también se describen como vencedores. En una crisis como esta, imponer la interpretación de lo sucedido forma parte también del resultado.
Trump quiere que esta tregua no se lea como una pausa incierta en una guerra abierta que siga generando incertidumbre en los mercados, sino como la prueba de que su estrategia de presión máxima ha funcionado. El problema para la Casa Blanca es que esa tesis solo se consolidará si durante estas dos semanas se cumple lo esencial: que Ormuz reabra de verdad y sin minas, que Irán no vuelva a disparar y que las conversaciones produzcan concesiones verificables en materia nuclear. Hasta entonces, la paz que proclama Washington sigue siendo una paz bajo amenaza.

Trump aun aspira a desmantelar el programa nuclear iraní

La gran incógnita que deja el alto el fuego de dos semanas sellado entre Estados Unidos e Irán no está en los bombardeos ni en la tregua en sí misma, sino en el destino del uranio altamente enriquecido que sigue en manos iraníes. Ese … es el punto clave que queda sin cerrar y el que puede decidir si esta pausa abre una negociación real o solo aplaza el conflicto. Sobre todo porque ya hace casi un año, el propio Trump dijo que había destruido el programa nuclear iraní en la llamada ‘Operación Martillo de Medianoche’.
El Organismo Internacional de la Energía Atómica calculaba en un informe de febrero que Irán tenía unos 440 kilos de uranio altamente enriquecido en junio de 2025. Esa cantidad podría servir para fabricar un pequeño número de bombas nucleares. El dato es central porque el acuerdo de alto el fuego no parece resolver qué ocurrirá con ese material. La amenaza de desarrollar un arma nuclear fue citada por funcionarios estadounidenses varias veces para justificar el ataque inicial de esta campaña, el 28 de febrero.

Ahí está la principal grieta de esta tregua, tan frágil. La guerra se ha detenido por ahora, pero el problema de fondo sigue intacto. Ni Washington ni Teherán han aclarado aún si ese uranio será retirado por EE.UU., entregado, destruido o simplemente vigilado durante las conversaciones. Lo que sí aparece ya como una posibilidad es que el asunto se discuta en los próximos contactos impulsados por mediadores paquistaníes.

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LA TERCERA

Alfredo Gutiérrez-Kavanagh

Trump volvió a colocar ese material, que preocupa a EE.UU. desde hace décadas, en el centro del debate. Este miércoles aseguró en redes sociales que trabajaría con Irán para sacar a la superficie el «polvo nuclear», una referencia aparente al uranio enriquecido que, según él, quedó profundamente enterrado tras aquellos ataques estadounidenses contra instalaciones nucleares iraníes en junio. En plena campaña militar, el presidente llegó a estudiar planes para extraer el uranio a la fuerza, algo que se considera en realidad una quimera.

Este miércoles aseguró en redes sociales que trabajaría con Irán para sacar a la superficie el «polvo nuclear»

En una comparecencia ante los medios el miércoles, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, fue incluso más lejos y afirmó que Irán entregará ese material, aunque también dejó abierta la puerta a una operación directa de EE.UU. para apoderarse de él si fuera necesario.
La amenaza no es retórica. Trump dijo además en la Casa Blanca que EE.UU. mantiene bajo «intensa vigilancia satelital» los emplazamientos nucleares iraníes y advirtió de que volvería a atacarlos si detecta que Irán intenta extraer o mover ese material. Es decir, la tregua no ha cerrado el frente nuclear. Solo lo ha congelado, y bajo amenaza de nuevos bombardeos, y sigue siendo el centro de los contactos.

Salida del uranio

La semana pasada, Trump había insinuado que Washington podría aceptar algún escenario en el que ese uranio permaneciera en territorio iraní para fines civiles, pero eso es muy similar a las concesiones que hizo Barak Obama hace una década. Ahora, en cambio, tanto la Casa Blanca como el Pentágono endurecen el tono y presentan la retirada o el control de ese material como una exigencia central, irrenunciable.
Desde Israel, la inquietud también es evidente. Algunos responsables de seguridad de ese país temen que el alto el fuego pueda prolongarse más allá de las dos semanas sin un acuerdo que garantice la salida del uranio de Irán. Esa preocupación parte de una idea simple: si el régimen conserva ese material, la amenaza no desaparece, aunque cesen los ataques. Las ambiciones nucleares de Irán se mantendrían intactas, y podría pasar rápidamente de uso civil a militar.
Si Trump logra un pacto con Teherán durante esta tregua, la creencia en Washington es que ese acuerdo incluirá necesariamente la retirada del uranio, porque es una prioridad tanto para EE.UU. como para Israel. Pero esa confianza convive con otra advertencia de fondo, ya que incluso si Irán perdiera acceso inmediato a esas reservas, podría buscar ayuda exterior, por ejemplo de Corea del Norte, si concluye que solo una bomba nuclear puede garantizar la supervivencia del régimen.

La Casa Blanca afirma que Trump discutirá con Rutte una posible salida de EEUU de la OTAN durante su reunión

La Casa Blanca ha afirmado este miércoles que el presidente de EEUU, Donald Trump, discutirá con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, la posible retirada del país de la Alianza Atlántica. Según ha explicado la portavoz presidencial, Karoline Leavitt, el mandatario abordará esta cuestión durante la reunión que ambos mantendrán en unas horas en el Despacho Oval.»Es un asunto que el presidente ha abordado y, creo, es algo que discutirá dentro de un par de horas» con Rutte, ha respondido Leavit a las preguntas de los periodistas en su comparecencia semanal. «Tal vez tengan la oportunidad de escuchar directamente al presidente tras esa reunión, esta misma tarde», ha añadido.Ante las preguntas de los periodistas al respecto, Leavitt ha insistido en la posición oficial de la Casa Blanca: «Tengo una cita textual del presidente de EEUU sobre la OTAN, y la compartiré con todos ustedes: ‘Fueron puestos a prueba y fracasaron'».»Y añadiría que resulta bastante lamentable que la OTAN haya dado la espalda al pueblo estadounidense a lo largo de las últimas seis semanas, cuando es precisamente el pueblo estadounidense el que ha estado financiando su defensa», ha recalcado. La visita del secretario general de la OTAN a Washington, que ya estaba prevista desde hace tiempo, llega en un momento de tensión entre Trump y los países miembros. El líder republicano no ha escatimado críticas en público a los aliados por no participar activamente en una operación para reabrir el estrecho de Ormuz.Trump ha llegado a calificar como «cobardes» a los integrantes de la OTAN, a considerar a la alianza como un «tigre de papel» y a amagar en varias ocasiones, en las últimas semanas, con la salida de EEUU. Por tanto, la expectación ante la reunión de este miércoles con Rutte en el Despacho Oval es máxima.

El frágil alto el fuego entre Irán y EE.UU. no silencia los ataques en el Golfo

El alto el fuego pactado por Irán y Estados Unidos silenció los bombardeos a gran escala contra los iraníes y el lanzamiento de misiles contra Israel, pero las armas no callaron durante una primera jornada marcada por el baño de sangre provocado por Israel … en Líbano. A las pocas horas del anuncio de Donald Trump sobre el cese de hostilidades y la confirmación del ministro de Exteriores, Abbas Aragchi, la compañía nacional iraní de petróleo denunció un ataque contra refinería situada en la isla de Lavan.
La Guardia Revolucionaria advirtió que no tiene «ninguna confianza» en las promesas de Washington, dijo que su «dedo está en el gatillo» y se produjeron ataques en Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Kuwait. A la espera del comienzo del diálogo en Islamabad, todas las miradas se dirigieron a Ormuz, por donde volvieron a salir sólo barcos de países no enemigos y con el permiso previo de Teherán.

El régimen clamó victoria tras anunciar la tregua de dos semanas y las calles de Teherán se llenaron de iraníes que gritaron «¡muerte a Estados Unidos, muerte a Israel!» Tras 40 días de duros bombardeos, Irán resistió las amenazas de un Trump que aceptó la propuesta de 10 puntos presentada por la república islámica como una «base viable sobre la que negociar» un final duradero de la guerra, después de haber exigido durante semanas la «rendición incondicional» del enemigo.

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David Alandete

Los responsables iraníes reaccionaron con triunfalismo, y Mohammad Reza Aref, primer vicepresidente del país, afirmó en redes sociales que «la era de Irán» había comenzado. Cuando pase la euforia, los iraníes verán cómo arranca una era con fábricas, centrales eléctricas, red ferroviaria, universidades, escuelas, hospitales, aeropuertos y puentes destrozados y la relación comercial con los vecinos del Golfo rota.

El régimen clamó victoria tras anunciar la tregua de dos semanas y las calles de Teherán se llenaron de iraníes que gritaron «¡muerte a Estados Unidos, muerte a Israel!»

El Consejo Supremo de Seguridad Nacional dejó entrever en un comunicado el alto el fuego podría extenderse más allá de las dos semanas iniciales si las negociaciones avanzan favorablemente. Este organismo consideró que EE.UU. ha sufrido una «derrota histórica y aplastante» y «no ve otra salida que someterse a la voluntad de la gran nación iraní y del honorable Eje de la Resistencia», en referencia a las milicias chiíes de Irak, los hutíes de Yemen y a Hizbolá en Líbano.
La propuesta de diez puntos de Teherán incluye las garantías de no recibir nuevas agresiones, mantener el control iraní sobre Ormuz, aceptar el enriquecimiento de uranio, eliminar las sanciones, el pago de compensaciones por los daños sufridos, la retirada de tropas estadounidenses de la región, el final de la guerra en todos los frentes o poner fin a la guerra en todos los frentes, incluido Líbano. Una «base viable de negociación», según Trump, radicalmente opuesta a la hoja de ruta con 15 puntos presentada por Estados Unidos a los mediadores.

Grandes diferencias

Las diferencias entre las partes siguen siendo significativas y es poco probable que Irán ceda en su programa de misiles, que ha sido clave en su defensa, ni en su derecho a enriquecer uranio. Tampoco parece que Teherán esté dispuesto a cortar las relaciones con sus grupos aliados en Oriente Próximo y que le han apoyado durante los combates. Dejando a un lado el cambio de régimen, estas eran las tres grandes condiciones que tenía Israel al comienzo de la guerra y están en las antípodas del texto aceptado por Washington como punto de partida.

Es poco probable que Irán ceda en su programa de misiles, que ha sido clave en su defensa, ni en su derecho a enriquecer uranio

Tampoco se pueden olvidar los 440 kilogramos de uranio enriquecido al 60 por ciento que tienen los iraníes y que volverán a ser importantes en las negociaciones. Los sectores más radicales de Irán piden un cambio en la naturaleza del programa atómico para poder desarrollar la bomba y usarla como arma disuasoria ante los enemigos.

Pakistán, centro de contactos

Pakistán se ha erigido en el gran mediador, con el apoyo de Turquía, Egipto, Arabia Saudí y China, cuya entrada en escena a última hora resultó clave para convencer a Teherán. El primer ministro, Shehbaz Sharif, fue quien anunció en redes sociales poco antes del final del ultimátum de Trump que «la República Islámica de Irán y los EE.UU. de América, junto con sus aliados, han acordado un alto el fuego inmediato en todos los frentes, incluido Líbano y otros lugares, efectivo de inmediato». Sharif invitó a los representantes de los dos países a viajar a Islamabad el viernes «para seguir negociando un acuerdo definitivo que resuelva todas las disputas».
La prioridad para Trump es la reapertura de Ormuz, pero las negociaciones no serán nada sencillas, sobre todo teniendo en cuenta que Estados Unidos ha traicionado a Irán en los dos últimos procesos negociadores. El equipo estadounidense incluye esta vez al vicepresidente J. D. Vance y por parte del régimen iraní la responsabilidad recaerá en las manos del jefe de la diplomacia, Aragchi, y del presidente del Parlamento, Mohamed Ghalibaf. El embajador iraní ante la ONU en Ginebra, Ali Bahreini, adelantó que «no confiamos en la otra parte. Nuestras fuerzas militares mantienen su preparación… pero al mismo tiempo iremos a negociar para ver la seriedad del proceso».

Peaje en criptomonedas

Teherán planea un régimen de peaje para Ormuz que le permita tener la última palabra sobre el tránsito por el estrecho. El diario ‘Financial Times’ reveló que los iraníes estudian exigir a las compañías navieras el pago de un peaje en criptomonedas para los petroleros cargados que quieran cruzar. Durante la primera jornada de alto el fuego pasaron al menos dos barcos. Gigantes de la navegación como Maersk acogieron positivamente la tregua, pero advirtieron que aún no hay certeza total para la navegación.
El arranque de toda tregua siempre es complicado y en este caso llegó en medio de ataques en el Golfo. La Guardia Revolucionaria afirmó además haber derribado un dron israelí Hermes-900 sobre Lar, en la provincia de Fars, y señaló que, la entrada de cualquier aeronave «estadounidense o sionista» será considerada una violación del alto el fuego.

Un arquitecto de Nueva York admite haber matado, torturado y desmembrado a ocho mujeres

Rex Heuermann, un arquitecto neoyorquino de 62 años, ha admitido este miércoles haber asesinado a ocho mujeres en Long Island y haber esparcido sus restos en una zona costera con viviendas de lujo. Durante el juicio, el hombre ha cambiado su declaración respecto a … las vistas anteriores y ha reconocido que torturó y desmembró a algunas de sus víctimas.
Heuermann, que estaba casado y tenía dos hijos en el momento de los asesinatos, se ha declarado culpable ante el tribunal del condado de Suffolk de secuestrar, torturar y matar a ocho mujeres en Long Island entre 1993 y 2010. La Fiscalía espera ahora que sea condenado a varias cadenas perpetuas consecutivas sin posibilidad de libertad condicional.

En concreto, ha admitido su culpabilidad en tres cargos de asesinato en primer grado y cuatro en segundo grado y ha reconocido haber matado a una octava mujer. No obstante, entre 2010 y 2011 se hallaron los restos de once víctimas entre la maleza junto a la carretera panorámica cerca de Gilgo Beach, una playa de barrera del océano Atlántico en la costa sur de Long Island.

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El acusado de asesinar y descuartizar a estas mujeres y de esparcir sus restos se había declarado inocente en una sesión anterior del juicio, lo que planteaba la posibilidad de un proceso largo. Ahora ha confesado haberlas estrangulado y haber descuartizado a algunas de ellas, además de haberlas arrastrado tras cogerlas por la cabeza y los brazos. El juez Timothy Mazzei dictará la sentencia definitiva en una audiencia programada para el 17 de junio.
El caso de Gilgo Beach tuvo desconcertados a los investigadores durante años, ya que los cuerpos de las víctimas -en su mayoría trabajadoras sexuales- se encontraron a lo largo del mismo tramo aislado de playa, pero no se identificó a ningún sospechoso.
Sin embargo, en 2022, los policías centraron su atención en Heuermann tras descubrir que era el propietario registrado de un vehículo en el que se había visto a una de las víctimas. Desde entonces, el caso contra Heuermann se ha basado en pruebas de ADN procedentes de una caja de pizza y en datos de teléfonos móviles que lo vinculaban con las víctimas.
En el juicio ha estado presente la exesposa de Heuermann, Asa Ellerup, y su hija Victoria. «Hemos dedicado los últimos 33 meses a prepararnos para cualquier resultado que pudiera producirse», ha afirmado antes del juicio el abogado de la mujer, Robert Macedonio, que ha recalcado que ella nunca ha defendido a su marido.
«Desde el primer día, ella ha dicho consistentemente que quiere escuchar y ver cómo se desarrolla esto en la sala del tribunal, y eso es lo que va a suceder hoy (…) Nunca ha afirmado que él sea inocente. Simplemente ha declarado repetidamente que no cree que él fuera capaz de hacer esto, no el hombre que ella conoce», ha recalcado el letrado y recoge la BBC.

Israel lanza 160 bombas en 10 minutos en el «mayor ataque» contra el Líbano pese al alto el fuego en Irán

160 bombas en 10 minutos contra objetivos en todo el Líbano han dado forma al «mayor ataque coordinado» de Israel desde que el 2 de marzo iniciase su ofensiva contra la milicia chií Hezbolá, en paralelo a la guerra contra Irán. Pese a la tregua acordada en el conflicto contra Teherán, el Ejército israelí ha asegurado este miércoles que el frente de Líbano no forma parte de la tregua, y que seguirán atacando «sin descanso» hasta «agotar todas las oportunidades para hacerlo», en palabras del jefe del Estado Mayor israelí, Eyal Zamir. «No pondremos en peligro la seguridad de lo residentes del norte de Israel. Continuaremos atacando con determinación», ha señalado el jefe del Ejército hebreo, que ha anunciado que el ataque se ha dirigido contra «más de 100 centros de mando y posiciones militares de Hezbolá» en Beirut, el Valle de la Bekaa y el sur del Líbano. Entre los objetivos se encontraban centros de inteligencia y sedes del grupo chií, infraestructuras de lanzamiento de misiles y navales de la organización y activos de la Fuerza Radwan y su unidad aérea 127, ambos cuerpos de élite de la milicia proiraní. El Gobierno libanés ha denunciado que los ataques israelíes de este miércoles han provocado «decenas» de muertos y «cientos» de heridos, en una «escalada muy grave» que ha afectado a áreas densamente pobladas por civiles. El Ministerio de Salud Pública libanés ha señalado que la prioridad es «completar las labores de rescate y salvar la vida de quienes aún permanecen atrapados bajo los escombros».El primer ministro libanés, Nawaf Salam, ha lamentado en su cuenta de X que mientras se celebra el acuerdo entre Irán y Estados Unidos, Israel «continúa expandiendo sus ataques, dirigidos contra barrios residenciales densamente poblados». Esto ha causado la muerte «de civiles inocentes en todo el Líbano, especialmente en la capital, Beirut, haciendo caso omiso de todos los esfuerzos regionales e internacionales para detener la guerra», sostuvo el mandatario. «Hacemos un llamamiento a todos los amigos del Líbano para que nos ayuden a detener estos ataques por todos los medios disponibles», añadió. Al mismo tiempo, el presidente libanés, Joseph Aoun, ha advertido de que la «masacre» provocada por los ataques israelíes «desafía flagrantemente los valores humanos» e «ignora todos los esfuerzos encaminados a la desescalada y la estabilidad» en Oriente Próximo. Sin embargo, Israel se muestra decidido a profundizar en su ofensiva contra el Líbano para eliminar a Hezbolá. El ministro israelí de Defensa, Israel Katz, ha asegurado que Israel asesinará al líder de la milicia, Naim Qassem, y que el ataque de este miércoles supone el mayor «golpe concrentrado» contra el grupo proiraní desde el ataque explosivo de los buscapersonas en septiembre de 2024. «Advertimos a Naim Qassem de que Hizbulá pagaría un precio muy alto por atacar a Israel en nombre de Irán, y a Naim Qassem también le llegará su turno».