El régimen cubano niega conversaciones con EE.UU. para evitar una intervención
Desde que el pasado 3 de enero fuerzas militares estadounidenses atacaran instalaciones de Venezuela y capturaran al dictador Nicolás Maduro, provocando la muerte de al menos 32 militares cubanos que lo custodiaban, el régimen cubano activó en la isla el estado de alerta y … movilizó a todos los efectivos militares del país.
La Variante 1 constituye el máximo estado de alerta de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR). El analista político, Juan Antonio Blanco Gil, explica que, «guardando las distancias, es algo similar a la escala DEFCON (del 1 al 5) para las fuerzas nucleares de Estados Unidos».
De tal manera, durante los días siguientes todos los efectivos militares se mantuvieron acuartelados en las unidades militares, incluyendo los jóvenes de entre 17 y 20 años de edad que pasan el Servicio Militar Activo (SMA). Vecinos de algunos de esos centros informaron a ABC que se escuchaban ruidos propios de ejercicios y entrenamientos, como disparos, así como movimientos de autos y parque de guerra, y se observaron helicópteros sobrevolando las zonas.
El periodista José Luis Tan Estrada, exiliado en México, informó que en varias provincias estaban movilizando «con urgencia» a todos los que pasaron el SMA, (obligatorio en los hombres). «No les permiten moverse ni salir de sus municipios y deben reportarse de inmediato en los comités militares. Y, si no se presentan, pueden ir presos», añadió.
Estrada publicó igualmente un vídeo en el que explicó que se trataba de movimientos por carretera de vehículos del Ministerio del Interior (MININT) desde la zona oriental del país hacia La Habana.
De igual forma, aseguró que en el Hospital Militar de La Habana le negaron atención médica a una paciente que llegó con convulsiones. El personal médico le explicó que no estaban aceptando ingresos porque el país estaba en «fase de guerra» y «alerta máxima».
Un militar consultado por ABC, y que solicitó el anonimato por temor a las represalias, afirmó que «algo se está cocinando» entre los altos mandos, pero «yo no tengo acceso porque soy un oficial menor». La fuente explicó que poco después pasaron a la Variante 2, por lo que les permitieron a algunos salir de las unidades militares siempre y cuando se mantuvieran localizables.
A punto de caer
Desde el 3 de enero, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se ha referido a Cuba en varias ocasiones, marcando al régimen cubano como una prioridad para su Administración. En una de sus declaraciones a la prensa aseguró que la dictadura «está a punto de caer». Trump afirmó que la economía cubana está «en la ruina» y que el régimen atraviesa uno de sus momentos más críticos. Asimismo, subrayó la que pérdida del acceso al petróleo venezolano, una de las principales fuentes de sustento energético y financiero del país, acelararía el colapso del régimen. Por lo que para el mandatario estadounidense no sería necesaria una operación militar en la isla, a diferencia de Venezuela, indicando que el régimen cubano caería por su propio peso.
Esta semana Trump volvió a referirse a Cuba al afirmar que su Administración «está hablando con Cuba, y lo sabrán muy pronto», en referencia a una posible negociación o conversaciones entre Washington y La Habana. Horas antes había publicado un mensaje en su red social Truth Social exhortando al régimen cubano a negociar «antes de que sea demasiado tarde». Asimismo, advirtió que no habrá más petróleo ni dinero para Cuba y urgió al régimen de La Habana a llegar a un acuerdo con Estados Unidos, aunque no precisó cuáles serían los términos de una eventual negociación ni las consecuencias de rechazarla.
Según Trump, su Administración «está hablando con Cuba, y lo sabrán muy pronto», en referencia a una posible negociación entre Washington y La Habana
El régimen niega negociaciones
Por su parte, Miguel Díaz-Canel negó que existan conversaciones políticas con Washington y limitó los contactos a intercambios «técnicos» en materia migratoria.
Por su parte, el Secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, no descarta a Cuba como el próximo objetivo. «Están en serios problemas», aseguró en programas transmitidos a nivel nacional en NBC. Previamente, durante la conferencia de prensa tras la captura de Maduro, afirmó: «Si fuera [parte] del Gobierno cubano estaría muy preocupado».
Tanto Trump como Rubio hicieron referencia a los militares cubanos que custodiaban a Maduro y que fallecieron durante la operación, lo cual expuso la complicidad de La Habana con un dictador acusado de narco-terrorismo, así como la intervención militar cubana en Venezuela.
El régimen, como suele hacer, ha tratado de desviar la atención y de romantizar el fracaso: los ha catalogado como «héroes» que murieron «en el cumplimimiento del deber» durante «un acto criminal de terrorismo cometido por Estados Unidos en Venezuela». Sin embargo, la realidad es que la «seguridad personal cubana», por la que tantos millones de dólares debió pagar el chavismo, fracasó y fue neutralizada en pocos minutos, sin lograr causar ni una sola baja al atacante.
Repatriación de los cuerpos de los 32 militares muertos que custodiaban a Maduro
El jueves llegarán a Cuba los restos de los 32 militares cubanos fallecidos el 3 de enero durante la operación militar estadounidense en Venezuela, quienes formaban parte de la seguridad personal de Maduro. Según las autoridades cubanas, se trata de altos oficiales y soldados de entre los 26 y los 67 años de edad, integrantes de las FAR y del MININT.
Un primer homenaje tendrá lugar en el aeropuerto internacional José Martí, desde donde los restos serán trasladados hasta la sede del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR) para el tributo oficial. En la jornada siguiente se tienen previstos homenajes locales en sus lugares de origen, así como actos municipales en todo el país. En la tarde de mismo día, los restos serán inhumados oficialmente.
Los viejos manuales de «guerra de guerrillas» e «irregular» de nada sirvieron frente a los Delta Force y los Night Stalkers de Estados Unidos. Por lo que la movilización militar en la isla y los ejercicios realizados con armamentos y tecnologías igualmente obsoletas (la mayoría datan de la era soviética), semejan más al estudio de último minuto para un examen final que se sabe suspenso.

