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La campaña estalla en Míchigan: la excandidata demócrata al Senado rompe con El Sayed y se va con los republicanos

Este fin de semana tenía que ser el de la muestra de unidad y de músculo del Partido Demócrata en Míchigan alrededor de su candidato al Senado, el controvertido Abdul el Sayed, que busca convertirse en el primer senador musulmán de la historia de EE.UU … . Pero acabó justo en lo contrario, con una sacudida inesperada: la que fuera rival de El Sayed en primarias, Haley Stevens, rompió con el candidato demócrata y se fue con los republicanos.
El drama vivido en Míchigan visibiliza las tensiones que han agitado al estado tras la victoria en primarias de El Sayed -en especial, por sus posiciones sobre Israel- y complica todavía más la victoria demócrata aquí, un territorio en el que este año debería tener todas las de ganar. Y perder este escaño decisivo para el Senado podría acabar con el sueño de los demócratas de recuperar la mayoría en la Cámara Alta en las elecciones legislativas de este martes.

Este domingo estaba previsto que Stevens apareciera con El Sayed en una iglesia de un barrio negro de Detroit, la principal ciudad de Míchigan, para mostrar unidad y movilizar al decisivo electorado negro, que muestra mayores dudas respecto a un candidato musulmán. Junto a ellos, entre otros, estaría Jim Clyburn, diputado de Carolina del Sur, uno de los políticos negros con más influencia del país.

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La aparición conjunta se fue al traste por la cuestión que más separa a Stevens y El Sayed: el apoyo de EE.UU. a Israel. Ambos son una muestra de las visiones enfrentadas que conviven dentro del Partido Demócrata. El Sayed es un candidato izquierdista, bien relacionado con los Socialistas Demócratas de América (DSA, en sus siglas en inglés), con un mensaje centrado en la clase trabajadora, pero también muy crítico con Israel y con la guerra de Gaza, y acosado por sus vínculos con personajes extremistas. Stevens era la cara moderada del partido, muy defensora de la política convencional de EE.UU. hacia Israel, apoyada por los judíos demócratas de Míchigan y que partía como favorita.
Pero ganó El Sayed y, desde entonces, los demócratas de Míchigan han tratado de cerrar la división. Stevens dio su apoyo al candidato musulmán, El Sayed se desdijo de declaraciones y relaciones polémicas y los esfuerzos se centraron en ganar la elección frente al candidato republicano, Mike Rogers.
Antes de esa aparición conjunta, Stevens exigió a El Sayed que condenara un anuncio de propaganda política en su nombre, que relacionaba el apoyo financiero de EE.UU. a Israel con el coste de la cesta de la compra en Míchigan. El candidato demócrata ya había dicho que no apoyaba ese anuncio, pero la confianza con Stevens, que había empezado a hacer declaraciones críticas contra El Sayed, estaba rota. En el culebrón también participó el prometido de Stevens, Jason Turkish, que calificó a El Sayed en Fox News de «antisemita».

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La campaña de El Sayed retiró la invitación a Stevens para el evento en la iglesia el sábado, en la víspera. Adujo que la excandidata sería una «distracción». La reacción de Stevens sacudió a los demócratas de Míchigan: el domingo se fue a otra iglesia y lo hizo con Rogers, el candidato republicano. Después, anunció que retiraba su apoyo a El Sayed y se lo daba a su rival.
«Abdul dijo que no soy bienvenida en su campaña y que me debo mantener lejos», dijo Stevens al lado del candidato republicano. «Y tiene razón, por eso doy mi apoyo a Mike Rogers. La gente de Míchigan no tenemos el odio del candidato demócrata al Senado».

Críticas demócratas, abrazo republicano

Los demócratas de todo EE.UU. -desde Charles Schumer, líder del partido en el Senado, a Nancy Pelosi, la que fuera presidenta de la Cámara de Representantes- lo calificaron de «traición». Mientras, los republicanos sacaban las palomitas, disfrutaban del espectáculo, que les pone más cerca de conseguir un escaño que dificultaría una mayoría demócrata. Donald Trump calificó la decisión de Stevens de «fantástica» y añadió que era inesperada «pero es algo inteligente, porque El Sayed podría destruir nuestro país».
El asunto siguió pegando coletazos el domingo por la noche: Stevens apareció en CNN, entrevistada por Anderson Cooper. Fue una aparición tortuosa, en la que Stevens sudó para explicar el porqué de su bandazo a dos días de la elección. «¿Por qué hay que aceptar que el Partido Demócrata y un nominado a alto cargo traigan este tipo de rabia y de falta de bondad?», dijo sobre El Sayed.
Cooper le preguntó si creía que El Sayed promueve el odio o si es antisemita, uno de los ataques habituales de los republicanos en su contra. «Creo que algunas de sus acciones han sido sin duda antisemitas», respondió.
A Stevens, que es diputada en la Cámara de Representantes, se la vio incómoda, con la boca seca, bebiendo agua y articulando en ocasiones frases incoherentes para tratar de explicar su postura, en la que también defendía que quiere que los demócratas logren el control del Senado, aunque ella vaya a votar al candidato republicano.
«Ha sido una de las entrevistas más dolorosas que he visto en mi vida», reaccionó su compañera hasta ahora en el partido, la también diputada por Michigan Debbie Dingell. «He estado preocupada por ella toda la semana», añadió Dingell, que fue quien intentó orquestar el evento de unidad que acabó en debacle.
Queda por ver cómo afectará el episodio a los resultados en Míchigan. Poco después de la decisión de Stevens, ‘The New York Times’ publicó sus últimas encuestas con la carrera al Senado en los estados más disputados, como Ohio, Iowa, Kansas o Texas. El Sayed contaba con una ventaja decisiva frente a Rogers: 53% frente a 43%.
Como decía a este periódico una votante demócrata, todavía asombrada con los acontecimientos, la mejor noticia para El Sayed es que esto ocurre muy cerca de la cita de las urnas. «Mucha gente, como yo misma, ya hemos votado, quizá este drama no tenga tanto impacto», aseguraba desde un estado donde se ha podido votar por correo desde el 24 de septiembre y en persona de forma anticipada desde el 24 de octubre.

Bukele también le declara la guerra a las pandillas en Haití

El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, que acabó con las pandillas en su país, después de años de violencia convirtiéndose en una referencia en la lucha contra estos grupos en toda la región, ha enviado esta semana tropas a Haití para rescatar a … cuatro militares de sus fuerzas armadas que desaparecieron en la isla caribeña. Se trata de un contingente de 2.000 soldados. Los elementos desaparecidos habrían sido emboscados por las pandillas que controlan parte del país más pobre del hemisferio.
El pasado18 de octubre un vehículo blindado en el que se trasladaban cuatro soldados salvadoreños fue atacado con explosivos e incendiado en el barrio Santo de Croix-des-Bouquets, al norte de Puerto Príncipe, la capital de Haití. Aunque las Fuerzas Armadas salvadoreñas informaron que los efectivos lograron salir del vehículo en llamas, desde ese momento se desconoce su paradero y su estado de salud.

El norte de Puerto Príncipe es una de las zonas más peligrosas de Haití. Las pandillas controlan la vida cotidiana y la policía local solo puede ingresar en contadas ocasiones y en vehículos blindados.

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Milton Merlo

El epicentro de la violencia es el barrio de Cite Soleil, población iniciada en los años 60 y que se pobló a partir de la migración interna consecuencia de la pobreza rural y de la devastación del terremoto del 2010. Es también el corazón de la religión vudú que se hace notar en los múltiples panteones en honor a una familia de espíritus que veneran la muerte.

Restos calcinados

El diario ‘The New York Times’ reportó el hallazgo de restos calcinados en las afueras de la capital haitiana que presuntamente podrían corresponder a los soldados, citando fuentes como el grupo de seguridad privada Hero Client Rescue. Sin embargo, Bukele ha rechazado que los restos sean de soldados salvadoreños.
Los militares centroamericanos desaparecidos forman parte de un contingente organizado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que fue desplegado en Haití para garantizar el orden público de cara a las próximas elecciones presidenciales.

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Las estadísticas son devastadoras: producto de la guerra entre pandillas, y del ensañamiento con la población, según la ONU, en lo que va de 2026, la violencia criminal se ha cobrado la vida de más de 5.700 personas. Un desglose trimestral previo reflejó más de 1.600 asesinatos solo entre enero y marzo.

Producto de la guerra entre pandillas y del ensañamiento con la población, en lo que va de 2026 la violencia criminal se ha cobrado la vida de más de 5.700 personas, según la ONU

Inicialmente, la población haitiana iba a acudir a las urnas a mediados de año, luego la fecha se trasladó a diciembre y ahora todo indica que la votación será en julio del próximo año. El aplazamiento es consecuencia directa de la espiral de violencia.
De momento, los principales candidatos a la presidencia son el excanciller Claude Joseph, el expresidente interino Jocelerme Privert y, acaso la figura más popular en el electorado, el expresidente Michelle Martelly, quien está acusado de supuesta colusión con el narcotráfico y está sancionado por la Unión Europa y por Estados Unidos.
La incursión militar salvadoreña agrega dudas al proceso electoral. Desde el inicio de la operación, Bukele, quien todavía no confirma si asistirá a la Cumbre Iberoamericana de Madrid la semana que viene, ha tenido que explicar que no se trata de una invasión.
«Casi hemos terminado de desplegar a nuestros soldados y equipos en suelo haitiano. Esta no es una operación contra el pueblo haitiano, ni una invasión del país de Haití. No somos una gran potencia. No tenemos interés en dominar al pueblo haitiano, ni en apropiarnos de la riqueza de Haití», escribió Bukele en sus redes sociales.

Pèp ayisyen,  Nou prèske fin deplwaye sòlda nou yo ak ekipman nou yo sou tè Ayiti. Sa a se pa yon operasyon kont pèp ayisyen an, ni yon envazyon peyi Ayiti. Nou pa yon gwo pisans. Nou pa gen okenn enterè ni pou nou vin domine pèp ayisyen an, ni pou nou mete men sou richès Ayiti.  Nou se yon peyi modès k ap devlope. Sèl sa nou vle, se pou kat teknisyen avyasyon nou yo tounen lakay yo. Epi n ap bay gang yo yon leson, gang sa yo k ap fè pèp ayisyen an soufri, ki touye moun pèp la renmen yo, k ap anpeche l viv yon lavi nòmal, lib, san laperèz.  Se prèske nou menm sèl k ap peye pou operasyon sa a. Menmsi nou resevwa yon ti èd lojistik nan men kèk lòt peyi, se ak pwòp ti kès nou n ap kouvri 90% nan depans yo.  Sa koute nou chè, men nou te aprann nan pwòp soufrans nou: jistis ak lapè pa gen pri. Nou te pase nan menm soufrans Ayiti ap travèse jodi a. Nou te viv yon beny san ki te pi terib toujou pase sa pèp ayisyen an ap sibi kounye a. Nou konnen sa sa vle di: viv nan laperèz, pa fè politisyen konfyans, pa kwè okenn moun ki pwomèt l ap ede w. Paske pèsonn pa t vin ede nou, e moun ki te vini yo pa t gen bon entansyon nan kè yo.  Men nou te rive chape anba sa. Apre 200 lane soufrans, finalman n ap viv nan lapè, e jodi a nou se peyi ki gen plis sekirite sou kontinan an.  Nou pa vin ann Ayiti pou nou touche lajan, paske pèsonn pa peye nou pou sa. Nou vin ann Ayiti pou nou goumen kont mechan yo.  Men sa m ap mande nou: fè nou konfyans, lapriyè sèl vrè Bondye a, epi mande L pou L geri Ayiti.  “Lè sa a si pèp ki pote non m lan lapriyè nan pye m, si yo soumèt devan mwen, si yo pran chache m ankò, si yo vire do bay vye peche yo t’ap fè yo, m’ap tande yo nan syèl kote m ye a, m’ap padonnen peche yo, m’ap fè peyi a kanpe ankò.”  2 Kwonik 7:14  Ede nou ede Ayiti.  Epi lè misyon nou an fini, n ap tounen lakay nou. Petèt jenerasyon Ayisyen k ap vini yo ap sonje nou kòm zanmi ki te vin ede yon lè.— Nayib Bukele (@nayibbukele) October 29, 2026
El presidente aseguró que El Salvador está asumiendo mayoritariamente el costo del despliegue, aunque cuente con ayuda logística de otras naciones. «Es con nuestros propios y modestos fondos que estamos cubriendo el 90% de los gastos», subrayó.
Aunque el mandatario salvadoreño mencionó contar únicamente con apoyo logístico, medios locales reportaron la llegada de aviones militares estadounidenses al aeropuerto Toussaint Louverture de Puerto Príncipe.
Este viernes el Ministerio de Relaciones Exteriores de El Salvador confirmó que Bukele informó, a inicios de semana, sobre un «despliegue robusto» al primer ministro haitiano, Alix Didier Fils-Aime.

El mayor contingente extranjero

El Gobierno haitiano ha calificado la desaparición de los soldados salvadoreños de secuestro y aseguró que su localización es una prioridad absoluta.
La movilización representa el mayor contingente extranjero enviado por una sola nación a Haití desde el fin de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en 2017, de acuerdo con la agencia EFE.
Adjunto a un mensaje en criollo dirigido al «pueblo haitiano», Bukele compartió este jueves en su cuenta de X un vídeo en el cual se ve a militares abordando vuelos y vehículos de combate y helicópteros listos para ser transportados.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habría respaldado en privado la ampliación del despliegue militar de Nayib Bukele en Haití, según una revelación publicada este viernes por el medio digital Axios. Durante una llamada telefónica el martes 27 de octubre, Trump le habría dicho a su homólogo salvadoreño: «Haz lo que tengas que hacer».
El territorio haitiano está en disputa entre alrededor de 200 pandillas. Una de las principales es Viv Ansanm, creada formalmente a finales de 2023, es una coalición que agrupa a las dos históricas federaciones rivales (G9 an Fanmi e Alye y G-Pèp) para coordinar ataques contra las instituciones del Estado y mantener el control territorial conjunto. Uno de sus jefes identificados es Jimmy Chérizier (alias «Barbacoa»), un expolicía que controla el crimen organizado en la capital haitiana.
Las pandillas tienen el control efectivo de las carreteras nacionales y controlan el transporte de combustibles y alimentos. Operan aspectos logísticos para el trasiego de armas y drogas en todo el Caribe. También realizan actividades de extorsión en zonas de puertos y aeropuertos e incursionan en todo tipo de negocios lícitos como la agricultura.

Anna Korwin-Piotrowska, la juez que detonó la grave crisis institucional que sacude a Polonia

La juez Anna Korwin-Piotrowska ha celebrado este pasado fin de semana su 57 cumpleaños emitiendo una orden de suspensión durante un mes contra el presidente y el vicepresidente de Tribunal Constitucional, Bogdan Swieczkowski y Bartlomiej Sochanski, abriendo así una crisis institucional que la … oposición considera un golpe de Estado. Su iniciativa era respaldada por el Gobierno de Donald Tusk.
Korwin-Piotrowska se amparó, de forma un tanto peregrina, en el artículo 12(4) de la Ley de 30 de noviembre de 2016 sobre organización y procedimiento, que permite al juez con más años de servicio reemplazar al presidente, solo en el caso de que este no pueda autorizar personalmente a nadie. Acto seguido se declaró a sí misma jefa del Constitucional y llamó a la policía para que no dejase entrar a los cargos suspendidos.

Si una juez que ha desarrollado su larga carrera en provincias ha sido capaz de forzar de esta manera el ya tenso y politizado Constitucional polaco es por dos motivos: porque cuenta con el respaldo del Gobierno de Donald Tusk y porque ella misma se considera una víctima del uso de la Corte para intereses partidistas.

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Tras una formación jurídica local, Korwin-Piotrowska inició su carrera judicial en 1995 y en 1999 fue nombrada juez del Tribunal de Distrito de Kędzierzyn-Koźle, del que fue presidenta entre 2003 y 2009. En 2006 fue nombrada magistrada del Tribunal Regional de Opole, una tranquila ciudad de 130.000 habitantes en el sur de Polonia, a orillas del río Oder.

Contra la reforma judicial del PiS

Allí ejerció como vicepresidenta entre 2012 y 2017, fecha en la que fue destituida por el entonces ministro de Justicia Zbigniew Ziobro. Ella había participado en protestas contra la reforma judicial del gobierno de derecha nacionalista de Ley y Justicia (PiS), una reforma ampliamente criticada desde Bruselas, y Ziobro pertenece a ese partido.
Korwin-PiotrowskaiInició esperó casi una década para llevar a cabo su venganza. Siguió trabajando como juez rasa en Opole, puesto del que a fecha de hoy no ha dimitido, y cultivando sus contactos políticos con Plataforma Cívica, el partido de Donald Tusk, que llegó a la jefatura del gobierno polaco en 2023 y realiza desde entonces un lento trabajo de desincrustación de la amplia red que el PiS dejó anclada en las instituciones polacas.

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El Tribunal Constitucional se le había resistido especialmente porque los ocho jueces nombrados por el PiS seguían contando con el respaldo de Karol Nawrocki, quien desde los amplios poderes de la Presidencia de Polonia placaba los intentos de sustituirlos. Con elecciones en 2027, a Tusk no le quedaba mucho tiempo y la operación se puso en marcha, aparentemente, a principios de este año.
El 17 de febrero de 2026, el ministro de Justicia Waldemar Zurek nombró a Korwin-Piotrowska presidenta del comité de examen de Opole para candidatos a abogados. El puesto está dotado con una retribución fija de 436 euros al mes más un plus por examinado, en conjunto unos 1.600 mensuales.

Ingreso en el Constitucional

Un mes después, el 11 de marzo de 2026, el Sejm recibió la candidatura de Anna Korwin-Piotrowska para juez del Tribunal Constitucional, documento que consta en el registro con el número 2333. Ni su formación ni su trayectoria parecían avalar su presencia en tan alta instancia, pero sólo dos días después fue seleccionada, junto con Krystian Markiewicz, Marcin Dziurda y Maciej Taborowski. Todos ellos son jueces preseleccionados por Zurek, a los que el presidente Karol Nawrocki no les tomó juramento, dejando la sustitución en una especie de limbo.
Aún así, Korwin-Piotrowska se presentó ante el Sejm el 9 de abril y obtuvo del Parlamento legitimación para entrar en el Constitucional, pero el presidente del Tribunal, Bogdan Święczkowski, siguió sin aceptarla, como al resto de los nuevos jueces. «Es una persona muy resistente al estrés y a las presiones, extraordinariamente respetuosa con el Estado de derecho y que está dispuesta a todo», describe un colega que la considera «valiente por haber aceptado asumir un papel tan complicado».

Trayectoria de activista

«Nunca he pertenecido a ningún partido político. Llevo 30 años ejerciendo la profesión de juez y puedo asegurarles que, como juez, presidenta de un tribunal y en mi actividad pública, siempre he luchado por la independencia del poder judicial», ha dicho tras hacer detonar una de las columnas de la estructura del Estado polaco, pero es reconocida su orientación garantista, europeísta y muy crítica con la politización de la Justicia. Desde el Pis, sin embargo, se destaca su «parcialidad».
Como miembro de la asociación judicial Iustitia y posteriormente vinculada a Themis, núcleo de oposición a las reformas judiciales de Ziobro que terminó presidiendo, puede ser considerada una activista. En una entrevista con ‘Rzeczpospolita’, publicada el 5 de mayo de 2025, afirmó que los jueces debían abandonar su «torre de marfil».
Según el ministro Zurek, el Tribunal Constitucional retomará las audiencias bajo la presidencia de Korwin-Piotrowska «en las próximas semanas», a la espera de una reforma definitiva, pero todo indica a que el conflicto está lejos de resolverse. Bogdan Swieczkowski, que se sigue considerando presidente del tribunal, se presentó este domingo a sus puertas y aseguró que lo hará todas las mañanas, exigiendo el cese de los agentes de policía que le impiden la entrada. El Comandante en Jefe de la Policía, el general Marek Boron, ha publicado una carta a los oficiales en la que asegura que actúan en pleno cumplimiento de la ley. Un portavoz de la Comisión Europea ha apoyado a Korwin-Piotrowska desde Bruselas y el Tribunal Supremo de Polonia reunirá a sus jueces en asamblea el martes para posicionarse.

La América rural empieza a dudar de Trump

«Hay señales de que el apoyo de la América rural a Donald Trump se debilita». Christopher Gibbs habla desde una nave de su finca en las inmediaciones de Sidney (Ohio) entre su tractor y los aperos del campo. «Es como aquello de las cinco … etapas del duelo. Durante un tiempo, el movimiento MAGA (‘Make America Great Again’, ‘Hacer grande a EE.UU. otra vez’, el lema político de Trump) tenía aquí mucha presencia, mucho orgullo, era algo tribal. En Ohio los carteles y las banderas con su nombre ondeaban todo el año, en invierno y en verano. Pero en los últimos 18 meses han desaparecido. Están callados. Y las organizaciones agrícolas, que han apoyado a Trump, empiezan a carraspear, a prepararse para hablar».
La América rural hablará este martes, como el resto del país, en las urnas. Y este bastión de los republicanos y del trumpismo, desapegado de los demócratas desde hace mucho, podría determinar si se produce o no un vuelco que nadie esperaba a comienzos de año: que los demócratas arañen victorias en estados de fuerte implantación rural, donde Trump arrasó en 2024, como Iowa, Nebraska o Kansas.

O como aquí, en el noroeste de Ohio, un océano de campos de cereal donde Gibbs es, como en la canción ‘Islands on the Stream’, una isla en la corriente (en su caso, contra corriente). Y no porque este granjero de melena sedosa y barba cana, camisa gastada y pantalón manchado de campo, tenga un aire a Kenny Rogers. Sino porque es un demócrata en un mar de republicanos.

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Javier Ansorena

Sintonía de Trump con Putin

Gibbs sonríe cuando se le pregunta por qué se complicó la vida, por qué se hizo demócrata. Además de trabajar una explotación de ganado, soja y maíz de 220 hectáreas, es el presidente del Partido Demócrata en el condado. Pero hace pocos años lo era del Partido Republicano. «¿Te cuento la versión corta o la larga?», pregunta en un día que no tiene tiempo para nada. Es tiempo de cosecha, de grano y de votos. Mientras conversa con ABC, atiende por teléfono a su hijo, que está con la cosechadora en los maizales. Por la noche participa en un pequeño mitin.
El resumen: fue por Trump. Y la puntilla para dar la espalda al multimillonario neoyorquino fueron su sintonía con Vladímir Putin y los aranceles, que impactaron de lleno en el campo.
Él sigue siendo una rareza. El mundo rural, en el que dominan los valores conservadores -Dios, la familia, las armas- se entregó a Trump y permanece, en su mayoría, entregado. Buena parte de la culpa la tuvieron los propios demócratas. «En el último cuarto de siglo se han centrado en asuntos culturales que no se digieren bien en la América rural», reconoce Gibbs, en referencia a cuestiones como la agenda LGBTQ o el énfasis en las políticas de DEI (diversidad, equidad, inclusión).

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Pero el viento que ahora ondula su flequillo y los maizales sopla en su favor. Apoyado en el tractor, Gibbs explica el principal asunto que ha abierto una brecha entre Trump y su electorado, y con más incidencia en la América rural. «La cosechadora que yo utilizo tiene un depósito para 150 galones (un galón son casi 3,8 litros). El año pasado, el galón de diésel estaba incluso por debajo de 3,5 dólares. Ahora está casi a siete. Nos cuesta mil dólares llenar el depósito», explica.

«El año pasado, el galón de diésel estaba incluso por debajo de 3,5 dólares. Ahora está casi a siete. Nos cuesta mil dólares llenar el depósito»

Christopher Gibbs
Presidente del Partido Demócrata en el condado de Shelby (Ohio)

Es una subida del diésel -y del resto de combustibles- que está relacionada de forma directa con Trump,con la guerra de Irán y su impacto en los mercados energéticos globales. Y que es un elemento de lo que puede ser una tormenta política perfecta en el campo: la subida del diésel coincide con la temporada de cosecha, cuando más combustible tragan las cosechadoras y camiones; y el final de la cosecha coincide con las ‘midterms’, las elecciones legislativas de mitad de mandato, donde los republicanos pueden perder sus mayorías en las dos cámaras. Todo apunta a que lo harán en la Cámara de Representantes. Y si hay descalabro en estados que han sido muy ‘trumpistas’, con la ayuda del desgaste del apoyo en el campo, también podrían perder el Senado.

Un problema temporal

Desde la finca de Gibbs al centro de Sidney apenas se ven carteles de candidatos republicanos y ninguna bandera de Trump en las casas y negocios que se asoman a la carretera. «Pues yo no veo que haya falta de entusiasmo por los candidatos republicanos en este condado», replica Dan Cecil, el homólogo de Gibbs en la otra orilla política. El actual presidente local del Partido Republicano ha citado a este periódico en una cafetería que parece sacada de Brooklyn -barista con bigote, café a cinco dólares-, acompañado de dos granjeros que ofrecen otro punto de vista.
«Este problema del diésel es temporal y para mí no es una gran preocupación», dice Mack Knupp, un joven agricultor. Asegura que eso solo supone un incremento del 2% en sus costes totales de producción que «no va a cambiar mi decisión de voto sobre el futuro de EE.UU. y sobre su prosperidad».
«La cuestión económica siempre va a ser importante. Pero la gente del campo entiende que no pueden renunciar a sus pilares sociales y culturales por algo temporal», incide Cecil, que subraya asuntos como el aborto, la agenda transgénero o el «adoctrinamiento» de los niños en los colegios como líneas rojas por las que la América rural no va a votar a los demócratas.

«La cuestión económica siempre va a ser importante. Pero la gente del campo entiende que no pueden renunciar a sus pilares sociales y culturales por algo temporal»

Dan Cecil
Presidente del Partido Republicano en el condado de Shelby (Ohio)

«Estos campos no son nuestros, pertenecen a Dios, nosotros solo somos sus administradores», dice Brent Kleinhans, que hace números en una libreta para explicar que el impacto económico no es para tanto y que hay poca gente más patriótica que los granjeros. «Al final, es lo que dijo John Fitzgerald Kennedy en 1961: ‘No te preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregunta qué puedes hacer tú por tu país’».
Estos tres republicanos secundan la posición de Trump sobre la guerra de Irán, el asunto que ha hundido su popularidad en EE.UU. «Los precios del combustible son un trastorno que sabemos que es temporal y que evita un problema de futuro mucho mayor», dice Knupp sobre la posibilidad de que Teherán desarrolle el arma nuclear.
Al salir de la cafetería reina un olor acre, con el punto de dulzor del excremento. Sopla viento noroeste y trae el aroma del estiércol de pollo que se utiliza ahora para abonar el campo. El olor acompaña hasta un silo a las afueras de Sidney, otra vez en el mar de cereal, donde Kevin Burger, un agricultor local, acaba de descargar un camión de maíz.
Él es votante republicano y no va a cambiar su voto. Pero cree que otros sí lo harán. «Probablemente va a tener impacto», dice sobre el precio del combustible y otros incrementos derivados de la guerra, como el de los fertilizantes. «La gente tiene sus valores, pero cuando les tocan la cartera eso afecta al voto».
«Yo siento que el estado de ánimo está cambiando en la América rural», asegura por teléfono Joe Logan, que lidera el Sindicato de Granjeros de Ohio, una organización que ha sido crítica con Trump. «Muchos se están dando cuenta de que Trump dijo en su día lo que querían escuchar y no solo no lo ha hecho, sino que ha hecho lo contrario. Hay mucha decepción. Creo que algunos pasarán a votar a los demócratas y, sobre todo, muchos se quedarán en casa».

«La gente tiene sus valores, pero cuando les tocan la cartera eso afecta al voto»

Kevin Burguer
Agricultor

Esa percepción tiene reflejo en las encuestas. En una reciente de Fox News, el canal de noticias más cercano a los republicanos, el apoyo de la América rural ha pasado del 63% que Trump obtuvo en la elección de 2024 al 49% actual. Menos de un cuarto de los votantes de entornos rurales dice que la economía va por buen camino.
Logan va más allá de los precios acuciantes del combustible. El campo ha sufrido como pocos con la guerra arancelaria, que ha limitado mercados clave para los agricultores estadounidenses. Por ejemplo, el de la soja en China: el 40% de esta legumbre que importaba el gigante asiático era de EE.UU. y ahora ha bajado al 23%. Y los castigos arancelarios de Trump a socios comerciales han encarecido la maquinaria agrícola, los fertilizantes y otros suministros.
Para compensar todo esto, Trump ha hecho llover dinero sobre el campo. En lo que va de año, los subsidios agrícolas acumulan 55.000 millones de dólares. Y a pocas semanas de la cita con las urnas, el presidente prometió otra subvención para el diésel de 8.000 millones.

El presidente, forzado a hacer campaña en el campo

Las grandes figuras de los partidos suelen dedicar sus mítines de final de campaña a los territorios en mayor disputa, esos donde las fuerzas entre los contrarios están igualadas. Es significativo que este domingo Donald Trump haya tenido que acudir a dos estados en los que ha arrasado en su carrera política y donde los republicanos no deberían sufrir: Iowa, donde ganó hace dos años por 13 puntos, y Kansas, donde se impuso por 16 puntos.

Son dos estados de fuerte implantación republicana y con mucha presencia del entorno rural, el territorio que hasta ahora ha sido ideal para Trump. Pero en Kansas, un pastor metodista que ganó las primarias demócratas ha puesto en peligro el escaño del senado. Y en Iowa, uno de los grandes estados rurales del país, están amenazados tanto el escaño al senado como el puesto de gobernador.

Síndrome de Estocolmo

«El campo sufre un síndrome de Estocolmo con Trump», aduce Gibbs, de vuelta en su nave agrícola. «Un tercio de los ingresos de los granjeros viene ahora del Gobierno». Pero ese rescate continuo, advierte, no llega a todo el mundo. Hay mucha gente en la América rural a la que apenas le tocan los subsidios, que sigue pagando un combustible muy alto por llenar el depósito de su camioneta, y que irá cabreada a las urnas.
Pero Gibbs advierte que, incluso si las cosas van bien en estas ‘midterms’, los demócratas tienen que ofrecer otras cosas a la América rural. «De lo contrario, su voto se esfumará en 2028», dice sobre las próximas presidenciales. «Ahora votarán contra Trump, contra el combustible, contra los aranceles. Pero si no logramos políticas que tengan aquí sentido, solo con que los republicanos tengan un candidato en su sano juicio volverán con ellos».

Mueren nueve personas al estrellarse un avión privado en Florida

Un pequeño avión privado se ha estrellado este domingo en un barrio del sur de Florida, causando la muerte de las nueve personas que viajaban a bordo, según han informado autoridades estadounidenses, que señalaron que la aeronave había despegado de Austin (Texas) y se dirigía … a las Bahamas.
«El accidente aéreo de hoy en el condado de Palm Beach, Florida, es una tragedia espantosa», ha declarado el secretario de Transporte, Sean Duffy, en un comunicado, refiriéndose al mismo condado en el que se encuentra Mar-a-Lago, la residencia de vacaciones del presidente Donald Trump.

BREAKING: Plane crashes in Palm Beach. County, Florida; fire and debris field seen.The plane type or any casualties are unknown at this time. https://t.co/Hf4wq3ooUZ— Noteworthy News (@newsnoteworthy) November 1, 2026
El avión, por motivos aún desconocidos, se ha estrellado en mitad de una carretera en Palm Beach, provocando una bola de fuego al impactar, a juzgar por las imágenes que circulan por redes sociales sobre el accidente. Varias decenas de viandantes se han acercado a observar el cráter y los restos llameantes que ha dejado el incidente.
El avión estrellado es un Learjet 60, con capacidad para nueve personas, que ha salido a las 12.50 hora local desde Austin y se dirigía a las Bahamas.

Claves para entender la crisis constitucional que ha estallado en Polonia

La crisis en Polonia en torno al Tribunal Constitucional ha puesto de manifiesto las profundas divisiones de la clase política y de la sociedad, pero también las debilidades institucionales de una democracia todavía joven.Estas son las cinco cosas a saber sobre la crisis en … este país centroeuropeo, que celebra elecciones legislativas en un año.

Tribunal bajo disputa

La crisis se remonta a 2015. Desde entonces, los nombramientos de jueces son eminentemente políticos y no permiten garantizar su independencia.
A finales de 2015, la mayoría centrista saliente en la Cámara Baja del Parlamento, que preveía su derrota en las legislativas, eligió a cinco magistrados del Tribunal Constitucional.

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Sin embargo, la corte señaló posteriormente que dos de los nuevos nombramientos eran ilegales, puesto que los puestos no iban a estar vacantes hasta la siguiente legislatura.
Cuando asumió la nueva mayoría del partido nacionalista de derecha Ley y Justicia (PiS), rechazó los nombramientos del gobierno anterior y eligió a sus jueces.

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Ya entonces, la Comisión Europea expresó dudas sobre la imparcialidad e independencia del tribunal, en el inicio de un largo pulso entre Bruselas y Varsovia por la independencia judicial y el respeto al Estado de derecho.
En 2023, una coalición centrista liderada por el actual primer ministro europeísta Donald Tusk gana las legislativas y promete restablecer el Estado de derecho y resolver la crisis del Constitucional.
Pero en junio de 2025, Karol Nawrocki, un historiador nacionalista apoyado por PiS, vence las presidenciales, con lo que empieza una difícil cohabitación entre él y Tusk.

Nuevos jueces

En una sentencia de 2025, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) consideró que el Tribunal Constitucional, en su composición actual, no cumple los requisitos de un órgano independiente e imparcial.
En marzo de este año, la Cámara Baja o Sejm, con mayoría centrista, eligió nuevos jueces, pero el presidente Nawrocki solo hace prestar juramento a algunos de ellos.
En octubre, la Comisión de Venecia, un órgano consultivo del Consejo de Europa, propuso que los magistrados tomen posesión sin haber prestado juramento ante el jefe de Estado.

Manifestaciones

El Gobierno de Tusk afirma que quiere desbloquear la situación y llevar a cabo la reforma del alto tribunal.
Manifestantes de derechas empiezan a protestar frente a la sede del Constitucional, en el centro de Varsovia, para defender a los jueces afines a PiS y evitar una intervención policial.
Todo se acelera la tarde del 30 de octubre: policías antidisturbios bloquean el acceso al tribunal, el ministro de Justicia inicia un procedimiento para levantar la inmunidad del presidente de la corte y una magistrada recién nombrada anuncia su suspensión del cargo, afirmando que lo asumirá ella de forma interina.
Partidarios de PiS se congregan en masa en el lugar, adonde también acuden los principales dirigentes de derecha y extrema derecha que califican la situación de «golpe de Estado».
El presidente Nawrocki, que volaba rumbo a Senegal, regresa de urgencia a Varsovia y se dirige al tribunal.
Consigue franquear el cordón policial y entrar en el edificio, donde mantuvo un duro enfrentamiento con los jueces recién elegidos.

Salida de la crisis

El sábado 31 de octubre, el mandatario consulta a los partidos políticos para negociar una salida a la crisis, pero no obtiene resultado.
Todo se acelera la tarde del 30 de octubre: policías antidisturbios bloquean el acceso al tribunal, el ministro de Justicia inicia un procedimiento para levantar la inmunidad del presidente de la corte y una magistrada recién nombrada anuncia su suspensión del cargo, afirmando que lo asumirá ella de forma interina.