Xi plantea una gobernanza global para la IA liderada por China
Xi Jinping ha encontrado en la Inteligencia Artificial (IA) la herramienta ideal para consolidar las aspiraciones de China y, de paso, su condición de líder mundial. Por eso, esta mañana ha presentado su visión para la gobernanza global de esta tecnología durante su discurso … inaugural en la Conferencia Mundial de Inteligencia Artificial (WAIC, por sus siglas en inglés).
La ciudad de Shanghái acoge este evento desde 2018, pero se trata de la primera intervención del líder chino, evidencia de la importancia concedida a la IA, no solo por su impacto en el desarrollo económico, sino también en la geopolítica.
Ese ímpetu, como casi cualquier otro, se expresa en oposición a la superpotencia rival. Por eso Estados Unidos mantiene controles estrictos a la exportación de semiconductores avanzados y trata de limitar el acceso a los modelos superiores, mientras que China adopta un modelo centrado en la autosuficiencia.
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La aparición de Xi, de hecho, se ha producido apenas unos minutos después de que el presidente norteamericano, Donald Trump, emitiera su mensaje televisado a la nación en horario de máxima audiencia, en el que ha acusado al régimen de medrar en las elecciones estadounidenses de 2020 —en las que cayó derrotado ante Joe Biden— y perpetrar «la mayor filtración de datos electorales de la historia».
Nada de ello ha encontrado respuesta en las palabras del líder chino, que se ha ceñido a un guion repleto de buenas intenciones en contradicción con sus prácticas generalizadas. Xi ha defendido la necesidad de crear «un sistema justo y equitativo» para la gobernanza de la IA a nivel global regido por el «multilateralismo», en el que Naciones Unidas (ONU) debería representar un rol central.
«Un orden distinto»
El proceso ya está en marcha: este jueves el gigante asiático orquestó junto a 29 países –entre ellos Rusia, Brasil, Venezuela, Cuba, Bielorrusia e Indonesia– la firma ceremonial para la fundación de un nuevo organismo internacional en esta materia.
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La flamante Organización Mundial para la Cooperación en IA a estrenar tendrá su sede en la propia Shanghái, y dotará a China de gran capacidad de influencia en el establecimiento de estándares globales en un momento en el que sus modelos compiten de manera cada vez más intensa con los estadounidenses.
Un artículo publicado en redes sociales por una cuenta afiliada a la televisión estatal CCTV lo expresaba en términos explícitos: «Lo que China pretende impulsar es un orden distinto». «Aunar las capacidades de toda la humanidad y de todos los países para construir un ecosistema de IA de código abierto e integral», proseguía.
Esta iniciativa, además, reafirma la incorporación de la IA al arsenal diplomático chino, en especial a la hora de atraer a su órbita a los países en vías de desarrollo, el llamado «Sur Global».
En la foto de familia de la sesión inaugural Xi estaba flanqueado por Kasim-Yomart Tokáyev, presidente de Kazajistán, Hun Manet, primer ministro de Camboya, Anutin Charnvirakul, primer ministro de Tailandia y António Guterres, secretario general de la ONU.
En su intervención, Xi ha defendido la importancia de asegurar el acceso a la IA de los países en vías de desarrollo para prevenir «nuevas injusticias históricas». Por ello, se ha comprometido a ofrecer «5.000 plazas de formación y seminarios» a lo largo del próximo lustro, y a colaborar con organizaciones regionales como la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), la Liga Árabe y la Unión Africana para «desarrollar centros internacionales de cooperación en aplicaciones de IA».
El líder chino ha reiterado su compromiso con los ecosistemas de códigos abiertos con el propósito de «aunar las capacidades de toda la humanidad», pese a que la semana pasada la agencia ‘Reuters’ informó que el ministerio de Comercio estaría ultimando el protocolo para limitar el uso de los modelos más avanzados. En esa categoría se cuenta Kimi K3, desarrollado por la empresa china Moonshot y desvelado en paralelo al evento, cuyas capacidades han impresionado a los expertos.
Según Xi, esta tecnología emergente plantea «oportunidades y riesgos», entre los que ha destacado «la convivencia con máquinas capaces de pensar», «garantizar la seguridad cuando los algoritmos forman parte del proceso de toma de decisiones», «el agravamiento de la brecha digital» y otras «cuestiones éticas».
«Debemos oponernos conjuntamente tanto a la expansión desmedida del concepto de seguridad nacional al ámbito de la IA como a anteponer la seguridad de un país a la de los demás», ha proclamado el líder chino.

