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Por qué me alisté en el ejército ucraniano al cuarto año de guerra: «Da vergüenza ser un hombre joven y sano en la retaguardia»

En enero de este año yo, escritor y voluntario, me movilicé voluntariamente a las filas del ejército ucraniano. Esta decisión sorprendió a mis conocidos, que hacían dos preguntas. Los extranjeros preguntaban: ¿por qué? Y los ucranianos: ¿por qué solo ahora?Estas dos preguntas van … sobre realidades diferentes. Para los europeos la guerra es algo terrible, pero de nicho: solo en un territorio determinado y solo para personas concretas. Para los ucranianos la guerra está en el centro, y nosotros mismos estamos en su epicentro: afecta a todos y cambia todas las esferas de la vida. Así que los conocidos europeos preguntaban: ¿por qué te movilizaste, si eras más útil para tu país precisamente como civil?

Porque como escritor te dedicabas a la diplomacia cultural en el extranjero, tus intervenciones y textos en distintos países y en las plataformas más autorizadas abrían los ojos de los extranjeros a la verdad sobre Ucrania y la guerra.

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Álex Bustos

Y como voluntario, que logró poner su reputación de literato al servicio del bien común, reunías dinero y comprabas todoterrenos para el ejército ucraniano (¡y compraste 415!), hacías una labor muy concreta en apoyo del ejército, una que se puede tocar con las manos. Es decir, eras eficaz tanto intelectualmente como completamente en lo práctico. Entonces, ¿por qué decidiste movilizarte? Seguían preguntándose. No lo entendían.
En cambio, los amigos ucranianos preguntaban: «¿Por qué te movilizaste en el cuarto año de la invasión, si no fuiste al ejército en los primeros días? ¿Cuál es la motivación para hacerlo precisamente en 2026, si podías haber ido el año pasado o esperar hasta el final de este año (y si de repente la guerra termina para otoño)?».

La tienda de campaña, un detalle en la trinchera mientras lee un libro electrónico antes de dormir. Y el escritor, en un foto captada por su móvil porque captar instantáneas está prohibido por seguridad. .

(Andriy Lyubka)

A la pregunta ucraniana me resulta más fácil responder. Al comienzo de la invasión me parecía que era más eficaz como escritor, una voz ucraniana en el mundo. Más tarde logré construir un equipo de voluntarios y aportar un beneficio práctico al ejército, y eso a su vez daba satisfacción moral.

«Me resulta más fácil responder a por qué decidí alistarme en 2026: al principio era más eficaz como escritor, luego como voluntario y en 2025 creí que Trump lograría poner fin a la guerra»

En 2025 no fui al ejército porque aun así creía que Donald Trump podría lograr el fin de la guerra -si no en 24 horas, al menos antes de final de año-. Y este año ya no pospuse mi movilización hasta el otoño, porque estoy seguro en otoño la guerra no terminará.
Fui al ejército precisamente ahora por una razón simple. Mi hija menor en otoño empezó el jardín de infancia y se adaptó bien allí, así que para mi esposa será al menos un poco más fácil funcionar con dos niños pequeños en brazos. Sí, de esto se habla poco: a los hombres que van a la guerra se les admira; y a las esposas, sobre cuyos hombros desde ese momento cae una carga doble, por alguna razón no, aunque para mí es un peso equivalente. Gracias por resistir, mi Yulia, te quiero también por esto.

La carga mental por no ir a la guerra

Ahora la pregunta europea: entonces, ¿por qué? A esta pregunta no tengo una respuesta heroica y unívoca. Me atormenté con ella todos estos años, y unos meses antes de la decisión perdí el sueño y por las noches daba vueltas en la cama. El ánimo oscilaba como un péndulo: a veces tenía miedo y me parecía que moriría en los primeros meses; y a veces, al contrario, esta idea me llenaba de fuerza interior y energía. Cuando finalmente tomé la decisión definitiva de ir al ejército (fue en octubre pasado), sentí un alivio increíble.
Por fin me quité de encima el peso que me atormentaba todos estos cuatro años. La razón principal es simple: me daba vergüenza. Vergüenza saber que en el momento en que tú vives una vida pacífica, alguien paga con su vida por tu seguridad. Que hombres y mujeres en el frente te protegen a ti y a tus hijos, aunque tú también eres relativamente joven y sano, por lo que perfectamente podrías reemplazarlos allí.

«Daba vueltas en la cama, no podía dormir. Cuando tomé la decisión de ir al ejército, me alivió, porque me avergonzaba que mientras yo tenía una vida pacífica, alguien estaba pagando con su vida por mi seguridad»

Durante los años de guerra en Ucrania —como en cualquier país que atraviesa una guerra en cualquier época histórica— se han agudizado las divisiones en la sociedad, la desigualdad se ha hecho más visible. En todas las guerras funciona igual: cuanto más rico eres y cuantos más contactos tienes, menos probabilidades hay de que termines en el ejército.

La desigualdad dentro del ejército

Es una gran injusticia, especialmente respecto a quienes ya llevan varios años en la guerra. Las realidades ucranianas y la falta de personas en el ejército son tales que desmovilizarse y volver a casa incluso después de cuatro años en el frente es imposible, no hay quien te sustituya. Y cuando llevas tanto tiempo en la guerra, aunque tengas siete (o nueve) vidas de gato, pronto se acabarán, lo que significa que estás en la guerra en un solo sentido. Hacia una discapacidad grave o la muerte.
En tales circunstancias, ser un hombre joven y sano en la retaguardia da vergüenza. Imagina: estás jugando con tus hijos en el parque infantil. Al lado de tus hijos, una mujer cuyo marido lleva cuatro años en el frente. Y captas su mirada.
Pero lo más importante es otra cosa. Este año mi hija mayor irá a la escuela.
Es muy inteligente y hace las preguntas más difíciles del mundo. No quería esperar al momento en que me mire con sus ojos puros como el cielo y pregunte: «Papá, los padres de muchos de mis compañeros están en la guerra, ¿y tú por qué no?».

Las maniobras a -25 grados son de todo menos un regalo, asegura el autor.

(Andriy Lyubka)

No quisiera hundirme bajo tierra por esa pregunta, que yo mismo me hago desde hace años. No tengo una respuesta que no suene a justificación. Defender tu país es asunto de todos, así que ahora ha llegado mi turno. Es honesto y justo. Quiero ser un buen padre, y la mejor forma de educar es el ejemplo propio.

No acabará este otoño, va para largo

La segunda razón para movilizarme es menos importante, pero racional.
Estoy seguro de que la guerra va para largo, así que todos combatirán. El mundo ha entrado en una era de reconfiguración y será dolorosa. La fase caliente de la guerra puede detenerse, pero mientras no se resuelvan las cuestiones fundamentales entre Occidente y China (y sus aliados autoritarios, incluida Rusia), no habrá una vida tranquila no solo en Ucrania, sino en toda Europa.
Así que si tarde o temprano de todos modos me movilizarán por la fuerza al ejército, es mejor hacerlo antes y voluntariamente, pero en mis propias condiciones. Esta lógica se ha justificado: en Ucrania el voluntario elige por sí mismo la unidad y el puesto futuro, y las mejores unidades militares compiten por el voluntario motivado. Por paradójico que parezca, en el ejército ahora me siento más seguro, porque estoy entrenado y preparado para defender mi vida. Ahora no es alguien quien me protege a mí y a mis hijos, sino que yo mismo puedo defenderme. Es una sensación genial.

Una historia para escribir

La tercera razón es un poco tonta y egoísta, incluso me da vergüenza escribirlo. Pero toda mi vida soñé con ser un buen escritor, escribir algo vivo y verdadero.

Se han instalado una capilla subterránea en el campamento donde está la unidad de este militar ucraniano.

(Andriy Lyubka)

Y la guerra es una experiencia que define a mi generación. Sea cual sea su final, este trauma permanecerá con nosotros hasta el final. No quería quedarme como observador. Perdonen mi actitud viril, pero fui al ejército para no solo conocer la verdad, sino también tener el derecho moral de describirla.

«Siempre soñé con escribir algo vivo y verdadero. Y la guerra es una experiencia que define a mi generación. Este trauma permanecerá con nosotros hasta el final. Quería tener el derecho moral de describirla»

La última gota fue aquello que en las primeras etapas de la guerra me daba la posibilidad de sentir mi eficacia en la retaguardia: el voluntariado. Lo diré sinceramente: en este ámbito me quemé completamente.
Porque el voluntariado en idea es como los versos para un poeta: los escribes cuando tienes inspiración. Debería ser un trabajo en el tiempo libre de la actividad principal, pero consumía más tiempo y esfuerzo que la principal. En el quinto año de la invasión reunir donaciones y mantener el ritmo se hacía cada vez más difícil, y la sensación de satisfacción de este trabajo 24/7 era cada vez menor.
Bromeo diciendo que simplemente quise pasar a un nivel superior: de los que ayudan, convertirme en aquel a quien ayudan.

El salto: ser militar

Así que en enero de 2026 me convertí en militar de las Fuerzas Armadas de Ucrania.
El inicio del servicio es un curso de preparación militar básica de dos meses. Por un lado, es la clásica instrucción militar que no ha cambiado desde los tiempos del Imperio romano: a los civiles de ayer se les enseña a acostumbrarse a las cargas físicas, a manejar armas y a actuar como una unidad militar cohesionada.
Lo más difícil para mí fueron las condiciones de vida, porque nuestra unidad de entrenamiento realmente recordaba un campamento militar romano que se detuvo a descansar en un bosque invernal. Vivir en una tienda cuando las heladas alcanzan 25 grados bajo cero es una aventura interesante, pero no se la desearía a nadie.
Cuando tienes casi 40 años, precisamente el confort se convierte en la primera prueba. Lo confieso, fue difícil, pero me aferré a cosas simples. Un pequeño ritual: me despertaba antes y preparaba en una taza metálica mi café favorito. A pesar del cansancio y el frío, cada día me obligaba a una higiene cuidadosa. Antes de dormir, aunque fueran 15 minutos, leía un libro (electrónico).
Por otro lado, aunque este curso de preparación está dedicado a los fundamentos del funcionamiento del ejército, estaba adaptado a las necesidades del frente moderno y concretamente a las realidades de la guerra ruso-ucraniana.
Por ejemplo, nos enseñaban a defendernos con una escopeta de bombeo contra el ataque de un dron FPV; a camuflar nuestras posiciones no tanto de la infantería como del reconocimiento aéreo; en caso de ataque de un dron con fibra óptica, intentar rodearlo por detrás y cortar el cable. El curso de medicina táctica también se centraba en heridas de fragmentación y no de balas.
Pero la guerra cambia más rápido que los programas de formación. Es como con un ‘smartphone’ nuevo: se vuelve obsoleto en el mismo momento en que sales con él de la tienda. La guerra moderna se desarrolla a un ritmo frenético, y es precisamente la capacidad de adaptarse a los cambios, y no la potencia de fuego, lo que determinará al vencedor.

«Entré tras las prácticas en la guerra del siglo XXII, donde a través de mandos y gafas se parece engañosamente a un videojuego»

Después del curso básico, al recluta lo trasladan a una preparación especializada, donde ya domina una especialidad concreta. Elegí servir en las Fuerzas de Sistemas No Tripulados, porque allí el nivel de pérdidas de combate es el más bajo de todo el ejército y, en general, es precisamente esa la dirección del futuro. Así que después del ‘bosque del comienzo de los tiempos’ entré de inmediato en el siglo XXII, donde la guerra real a través de mandos y gafas se parece engañosamente a un videojuego.
Curiosamente, ahora no temo a la muerte, porque la muerte en tales condiciones es un destino sobre el que tienes un control limitado, así que solo queda confiar en la suerte. Lo que más temo es que el tiempo y la distancia destruyan mi familia, rompan mi vínculo con mis hijos. Que fui a protegerlos, pero la guerra y la separación nos cambiarán y no tendré a quién volver.
¿Me arrepiento de mi decisión de ir al ejército? En general no, pero a veces duele la soledad. En esos momentos recuerdo uno de los primeros días de servicio, cuando con uniforme entré en una tienda rural al borde de la carretera para comprar café caliente. Una mujer mayor preparó el café, me dio un vaso de papel y en lugar del precio dijo: «Gracias». Y eso es suficiente.

En actualización

Andriy Lyubka es un escritor ucraniano que ha decidido escribir su relato desde el frente. Se enroló en enero de 2026, tomó la decisión de dejar de cooperar con las fuerzas de su país y convertirse en militar en octubre de 2025. Expone sus razones y cómo es su día a día.

Tres supervivientes del hantavirus explican los síntomas: «Sentía como si me clavaran un cuchillo en la espalda»

El mundo entero contiene la respiración ante el brote de hantavirus que se ha registrado en el crucero MV Hondius, que ya se dirige a Tenerife para desembarcar a sus pasajeros. Pese a que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha insistido en que el riesgo es bajo, se trata de un virus de mucha gravedad.Prueba de ello son los testimonios de las personas que han pasado la enfermedad y han sobrevivido a ella. Según los expertos, el hantavirus tiene una mortalidad alta, de entre el 33% y el 60% en casos graves.El diario británico Daily Mirror ha recogido los testimonios de tres personas que pasaron el hantavirus y que tuvieron síntomas graves, y que pudieron sobrevivir a la enfermedad.»Como un cuchillo»Uno de ellos es el entrenador austríaco de fútbol Ralph Hasenhüttl, que contrajo el virus en el año 2012. Al principio, el técnico atribuyó sus síntomas al agotamiento tras una extenuante ruta en bicicleta de montaña, pero pronto le quedó claro que algo andaba muy mal.»Me fui a la cama y fue entonces cuando empezó el dolor de cabeza. Sentía como si tuviera una aguja clavada. Después empecé a notar un fuerte dolor de espalda. Sentía como si tuviera un cuchillo en la espalda», dice el entrenador al Mirror.Los médicos le contaron más tarde que su hígado y sus riñones se estaban expandiendo rápidamente debido al virus, ejerciendo una presión insoportable sobre sus otros órganos.»Estuve inconsciente durante mucho tiempo y no sabía cuándo volvería. Los latidos de mi corazón me despertaban por su intensidad; sentía un fuerte golpe en el pecho», dice Hasenhüttl, que estuvo ingresado en la UCI.»Tienes que esperar a que tu cuerpo genere anticuerpos y luego tener esperanza de sobrevivir. Era solo cuestión de esperar. Intenté alejar los malos pensamientos porque me sentía joven, sano y fuerte. Pensaba: ‘¿Por qué debería morir por un virus?», reflexiona.Posteriormente descubrió cómo contrajo el virus, y fue de la manera más inocente: ocurrió al barrer el polvo de su patio, el cual inhaló.»Lo confundieron con leucemia»Otro testimonio es el de Shaina Monteil, una californiana que tenía solo cinco años cuando, mientras jugaba al aire libre con sus hermanos una tarde de verano, inhaló sin saberlo polvo contaminado con hantavirus. Al principio, su madre pensó que solo tenía gripe, pero la situación se agravó rápidamente.Shaina, ahora maestra de escuela de 38 años, le contó al Mirror: «Mi madre me llevó al médico y me recetaron antibióticos, pero solo empeoré. Vomitaba mucho y la situación progresó hasta el punto de que estaba muy débil y no podía ir a la escuela. Recuerdo tener dolores de cabeza muy fuertes, me dolía mucho el estómago y tenía una erupción cutánea por todo el cuerpo».Fue entonces cuando comenzó la hemorragia. Tras ser trasladada de urgencia al hospital, los médicos notaron pequeñas manchas de sangre (petequias) bajo la piel de Shaina y, en un principio, la diagnosticaron erróneamente con meningitis y luego con leucemia.»Me pusieron en una planta con niños que no iban a sobrevivir. Había niños a mi alrededor que no podían moverse. Pensaban que yo tampoco iba a salir adelante. Venían muchos médicos, me tomaban fotos y recogían datos, pero nadie sabía qué me pasaba», sigue recordando.Afortunadamente para ella, un joven médico que había asistido recientemente a un congreso médico reconoció el conjunto específico de síntomas como hantavirus, y Shaina pudo recibir el tratamiento que tanto necesitaba para salvar su vida. «Fue como un milagro. Lograron tratarme; era muy doloroso y tenía el cuerpo hinchado y dolorido al tacto, pero funcionó», dice.Incluso décadas después de su recuperación, Shaina sigue atormentada por los recuerdos de su encuentro cercano con la muerte y vive con un miedo terrible a la enfermedad. «Incluso después de recuperarme, siempre tuve miedo de volver a contagiarme y desarrollé miedo a morir. Tenía mucho miedo de no llegar a cumplir 10 años», dice.Limpiando los platos de comida del gatoEl tercer caso es el de Debbie Zipperian. Corría 2011 cuando esta mujer estaba limpiando los platos de comida para gatos de un viejo gallinero en su rancho de Montana (EEUU). Tan solo una semana después, Debbie comenzó a experimentar síntomas como agotamiento, dolor de cuello y de espalda, que los médicos inicialmente atribuyeron a la gripe o la neumonía.Tras tres visitas al médico, a Debbie le diagnosticaron el peligroso virus. Para entonces, la mujer sufría alucinaciones y estaba confusa, y aunque sus recuerdos de esa época no son claros, su marido le contó después que había estado «histérica como una gata rabiosa» y que los médicos tuvieron que sujetarla.»Tuve dos paros cardíacos y no pudieron intubarme porque mi estado era demasiado errático, y tampoco pudieron sedarme», dice esta mujer, a la que le quedaron secuelas neurológicas y de columna vertebral permanentes. Tuvo que «aprenderlo todo de nuevo», incluso a caminar, concluye.

Starmer recurre al ex primer ministro Gordon Brown para reflotar al laborismo

Keir Starmer, primer ministro británico y líder laborista, trató de reaccionar este sábado ante el batacazo del jueves en las urnas, anunciando el regreso a primera línea de dos figuras históricas del laborismo contemporáneo, el ex primer ministro Gordon Brown y la veterana dirigente Harriet … Harman, en un movimiento interpretado dentro y fuera del partido como un intento de reforzar una autoridad cada vez más cuestionada y de reflotar a una formación en crisis.
Downing Street confirmó que Brown ejercerá como enviado especial para finanzas globales y cooperación internacional, mientras Harman asesorará directamente al primer ministro en políticas relacionadas con mujeres y niñas, especialmente en materia de violencia machista, misoginia y representación femenina en la vida pública. Ambos fueron recibidos por Starmer en el número 10 este sábado.

Starmer afirmó que Brown ayudará a «construir una Gran Bretaña más fuerte». «Gordon está especialmente preparado para trabajar con nuestros aliados internacionales y reforzar la seguridad y la resiliencia del país», señaló.

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José M. de Areilza

El laborismo sufrió pérdidas severas en los comicios locales de Inglaterra, quedó reducido a una posición marginal en Gales tras casi tres décadas en el poder y vio cómo en Escocia el SNP consolida un quinto mandato consecutivo mientras Reform UK ha irrumpido con una fuerza inédita.
Starmer reconoció la gravedad del golpe. «Los resultados han sido realmente duros», admitió y volvió a asegurar que no va a marcharse porque eso sería «sumir al país en el caos». El dirigente laborista reconoció además que su Gobierno ha cometido «errores innecesarios».
Sin embargo, la maniobra de rescate ha provocado desconcierto incluso entre sectores tradicionalmente leales al líder laborista. La BBC citó a un miembro del Gobierno que calificó la operación como «un chiste» y añadió que «no existe ninguna pregunta cuya respuesta sea traer de vuelta a estos dos». Otro diputado laborista resumió la frustración interna diciendo que «no creo que los votantes de Wigan, Wandsworth, Salford o Sunderland hayan votado a Reform porque pensaran que necesitábamos más asesores de otra época del laborismo. Esto demuestra que Keir ni siquiera entiende cuál es el problema».
Las dudas ya no se limitan a conversaciones privadas. Varios diputados han pedido públicamente que Starmer dimita o que, al menos, establezca un calendario para una transición ordenada. El parlamentario Clive Betts declaró que el ‘premier’ debería «dar un paso al lado» en un futuro «no demasiado lejano» por «el bien del país y del Gobierno».
Debbie Abrahams, diputada por Oldham East and Saddleworth, aseguró incluso que considera probable la salida de Starmer «en cuestión de meses». «Siempre ha dicho que pondría al país por delante y debemos reconocer los peligros que afrontamos ahora», sostuvo. «Con esta trayectoria, las perspectivas no son buenas».

Histórico triunfo de Plaid Cymru

En Gales, uno de los bastiones fundamentales del laborismo, el partido ha quedado reducido a apenas nueve representantes en el Parlamento. Plaid Cymru logró una victoria histórica y se convirtió en la fuerza más votada del nuevo Senedd. Su líder, Rhun ap Iorwerth, compareció ante cientos de simpatizantes en Cardiff para proclamar que «se ha hecho historia por el pueblo de Gales». El dirigente nacionalista anunció además que intentará formar un Ejecutivo en minoría y defendió que «ningún Gobierno británico podrá ya ignorar nuestras necesidades y nuestras aspiraciones como nación».
Mientras tanto, en Escocia, John Swinney logró asegurar un quinto mandato consecutivo para el nacionalismo, aunque sin alcanzar la mayoría absoluta. El ministro principal escocés presentó el resultado como una ratificación del movimiento independentista y aseguró que Escocia ha votado «de manera rotunda por un Parlamento favorable a la independencia».
Swinney endureció además el discurso contra Reform UK, después de que la formación lograra 17 escaños en Holyrood, empatada con los laboristas como segunda fuerza. «Nigel Farage está avanzando a toda velocidad hacia Downing Street», declaró el líder escocés. «El Reino Unido podría tener pronto un primer ministro abiertamente hostil hacia las minorías, que ha pedido la privatización del NHS y la abolición del Parlamento escocés».
El dirigente nacionalista sostuvo que la única forma de «blindar Escocia frente a Farage» pasa por celebrar un nuevo referéndum de independencia antes de 2029.
Farage describió los resultados como «un cambio histórico en la política británica» y aseguró que el viejo eje ideológico ha quedado superado. «Olvídense de izquierda y derecha; eso se ha terminado», afirmó. Con 134 de los 136 ayuntamientos escrutados en Inglaterra, Reform UK, que hasta ahora apenas tenía representación local, obtuvo más de 1.450 concejales y se consolidó como el partido con más representantes en estas elecciones locales. Los laboristas quedaron en segundo lugar con algo más de 1.050 ediles tras perder alrededor de 1.400, mientras los conservadores se desplomaron hasta unos 800 representantes, más de 560 menos que en la anterior cita electoral.

Irán reconoce las heridas de Jamenei y mantiene en vilo a EE.UU. sobre el acuerdo para detener la guerra

Irán ha reconocido y detallado por primera vez las heridas que su actual líder supremo, Mojtaba Jamenei, sufrió en los ataques que acabaron en el comienzo de la guerra con su padre, Alí Jamenei, hasta entonces máxima autoridad de la teocracia de Teherán. Un … alto cargo iraní, Mazaher Hosseini, aseguró en un vídeo compartido por Nour, una agencia de noticias cerca al Consejo Supremo de Seguridad Nacional, que Jamenei resultó herido en los ataques que Estados Unidos e Israel lanzaron en la primera jornada de la guerra, el pasado 28 de febrero, contra la cúpula del régimen. Pero, según aseguró, estaba en buen estado ahora. El actual líder supremo sufrió heridas en la rodilla y la espalda, además de un corte en la oreja, que no se percibe por su uso de turbante. Según esta versión, ya no sufre de la espalda y la herida en la rodilla está cerca de resolverse.

Hossein anunció que en aquel ataque murió la mujer del joven Jamenei y que el entonces hijo del líder supremo se salvó por poco. «Estaba subiendo las escaleras cuando la explosión le tiró contra el suelo», dijo.

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Milton Merlo

Hasta ahora, los iraníes han insistido en que Jamenei estaba bien y se desempeña con normalidad como líder supremo. Pero, hasta el momento, no se ha visto ninguna fotografía ni vídeo de él tras el ataque, mucho menos una comparecencia pública.
La versión estadounidense es que Jamenei sufrió heridas severas en el ataque. Fuentes iraníes dieron el mes pasado a ‘The New York Times’ una versión menos amable de la condición del líder supremo. Las heridas fueron de gravedad. Tuvo que ser operado tres veces de una pierna y espera una prótesis. También fue sometido a cirugía en una mano, de la que recupera el funcionamiento de forma progresiva. La explosión le quemó parte de la cara y de los labios, lo que le dificulta el habla y por lo que requerirá cirugía plástica. Jamenei no ha perdido capacidad mental, pero es probable que no quiera mostrar su apariencia física en esas condiciones para no dar sensación de debilidad.

‘Impasse’ en la negociación

Los detalles de la salud del líder supremo se conocen en un momento en el que EE.UU. e Irán siguen en un ‘impasse’ marcado por una tregua frágil y por la lentitud en el avance de las negociaciones para acabar con la guerra y reabrir el estrecho de Ormuz.
Donald Trump, que cada vez parece más necesitado de poner fin a una guerra muy impopular en EE.UU., ha tratado de lograr esta semana un nuevo impulso diplomático con el envío a Irán de una propuesta de 14 puntos para desbloquear las negociaciones. Se trata de un acuerdo de mínimos, un documento de una sola página para acabar con las hostilidades, desbloquear Ormuz y abrir un nuevo periodo de conversaciones de treinta días para afrontar el asunto esencial: el programa nuclear iraní.
Pero Teherán, que juega con el tiempo y con el desgaste político doméstico de Trump desde el comienzo de la guerra, quiere mostrar que no tiene prisa. Tanto el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, como el propio Trump aseguraron el viernes que esperaban una respuesta de Irán a su propuesta ese mismo día. Nunca llegó.
El sábado por la tarde en EE.UU., bien entrada la noche en Teherán, la Administración Trump todavía no había recibido comunicación iraní al respecto. Al contrario, el portavoz del ministerio de Exteriores, Esmail Baghei, aseguró a ‘Middle East Eye’ que los ultimátums y los plazos «no significan nada para Irán» y que darán su respuesta «en el momento adecuado».

Documentos desclasificados del FBI revelan que la Alemania nazi estaba desarrollando un platillo volante de velocidad ultrasónica

Este viernes, el Gobierno de Estados Unidos ha desclasificado varias remesas de documentos sobre Objetos Voladores No Identificados (OVNIs) y Fenómenos Aéreos No Identificados (FANIs) así como cualquier otro tipo de información pertinente a la posibilidad de vida extraterrestre.Pero además, entre estos documentos se encuentran documentos del FBI que recogen que la Alemania nazi desarrolló en secreto aeronaves con forma de platillo capaces de mantenerse inmóviles en el aire.Los documentos detallan entrevistas con un hombre identificado como Paul L. Peyerl, quien afirma haber trabajado en un proyecto de armas alemán ultrasecreto que involucraba naves voladoras con forma de disco.Según los archivos, Peyerl declaró al FBI que observó un «vehículo con forma de platillo de aproximadamente 15 metros de diámetro con una cúpula en la parte superior» mientras estaba asignado a un proyecto clasificado en la región de la Selva Negra de Alemania en 1943, dos años antes de que terminara la Segunda Guerra Mundial.El memorando recién publicado indica que el objeto era «controlado por radio» y estaba equipado con múltiples motores a reacción montados alrededor del exterior de la nave.Según los documentos, Peyerl afirmaba que la aeronave podía «ascender verticalmente, maniobrar lateralmente y mantenerse inmóvil en el aire» antes de alcanzar velocidades de 2.400 kmh y altitudes de 12.000 metros.»Según Peyerl, el objeto fue diseñado y fabricado por científicos que trabajaban para Alemania durante la Segunda Guerra Mundial», afirma el informe del FBI, recogido por el Daily Mail.Los archivos afirman además que la nave con forma de platillo volante formaba parte de un programa secreto de armas nazi desarrollado para atacar a las fuerzas aliadas cerca del final del conflicto.Los documentos estaban fechados el 8 de junio de 1967 y proceden de la oficina del FBI en Miami, que remitió las denuncias de Peyerl a la sede central del FBI en Washington para su revisión.El memorando interno describe a Peyerl como «genuinamente preocupado por la existencia de vehículos de presunto origen nazi que habían estado en funcionamiento desde noviembre de 1944».El informe señala que el FBI decidió remitir la información a la Fuerza Aérea de los Estados Unidos debido al creciente interés público en torno a los avistamientos de ovnis durante la década de 1960.Según los archivos, Peyerl se puso en contacto por primera vez con el FBI en 1957 después de intentar comunicarse con la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en relación con su supuesto conocimiento sobre el misterioso proyecto.Los documentos recientemente publicados afirman que Peyerl se graduó en la Escuela de Formación de Oficiales de la Luftwaffe alemana en Viena durante la Segunda Guerra Mundial, antes de supuestamente vincularse con el programa secreto de aviación.Peyerl alegaba además que él mismo había pilotado uno de los platillos objetos durante la guerra antes de ser derribado por las fuerzas británicas sobre Francia el 10 de enero de 1945.Los documentos también señalan que posteriormente fue encarcelado por los británicos antes de emigrar finalmente a los Estados Unidos después de la guerra.Los archivos no llegan a confirmar ninguna de las afirmaciones de Peyerl y, en repetidas ocasiones, presentan la información como alegaciones proporcionadas voluntariamente a los investigadores. Una sección del memorando indica específicamente que los documentos del FBI no contenían «ni recomendaciones ni conclusiones del FBI».

9 de mayo: Día de Europa y… ¿de la Victoria?

Este sábado, mientras en el Viejo Continente celebramos el Día de Europa como el triunfo de la paz sobre la barbarie, el resto del mundo lee esta fecha de formas radicalmente distintas.Como se explica en mi libro ‘El eje del mundo que viene: Cómo el Indo-pacífico está transformando el orden global’ … (Ariel), nuestra historia global no ha transcurrido ni ha sido percibida igual por todos, y esas diferencias definen hoy el equilibrio de poder. Y es que, si preguntamos a un europeo, a un ruso, a un estadounidense y a un chino cuándo terminó la Segunda Guerra Mundial —infierno arquetípico de cuyas cenizas nació el orden mundial actual— o, incluso, qué se celebra exactamente, cada uno dará una respuesta radicalmente distinta, representando los diferentes bloques actuales y la mutua incomprensión entre ellos.

Para los europeos, este 9 de mayo celebramos el paso del conflicto a la cooperación recordando la famosa Declaración de Schuman de 1950, germen del proyecto de unificación y reconciliación europeas, nacido de los horrores y la devastación de la guerra para evitar que ésta volviera al continente. Esta fraternal celebración sustituye festivamente en nuestra memoria la rendición incondicional de Alemania el 8 de mayo a las 22:43 (hora de Europa Central). Para Europa, la paz real no fue el fin de los disparos, sino la superación del odio y el hermanamiento en un proyecto europeo de potencias que durante décadas se habían matado unas a otras en los peores conflictos de la historia.

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Miriam González

Para Rusia, en cambio, esta fecha no conmemora la paz cooperativa, sino el triunfo militar del 9 de mayo (ya eran las 00:43 del día siguiente en Moscú cuando Alemania capituló) en un conflicto al que ni siquiera llaman Guerra Mundial, sino Gran Guerra Patriótica, y el surgimiento de un actor geopolítico global que hoy Putin quiere restituir. Así, el líder ruso ha encabezado el Desfile de la Victoria en la Plaza Roja empleando esta memoria de 1945 para reforzar su popularidad interna ante una guerra de Ucrania enquistada desde hace cuatro años, mientras se ve obligado a realizar la primera parada militar desde 2007 sin tanques ni equipo pesado militar ante la amenaza de ataques ucranianos. Una circunstancia que choca con su triunfalista discurso en el que ha proclamado que «Rusia lucha contra toda la OTAN».
Para Estados Unidos, y a pesar de celebrar el fin de la guerra en Europa, su cronología está marcada por el Pacífico: el conflicto termina oficialmente con la capitulación de Japón a bordo del USS Missouri en la Bahía de Tokio el 2 de septiembre, tras los devastadores bombardeos incendiarios de Tokio y los atómicos de Hiroshima y Nagasaki. Este cierre marcó el nacimiento de la era atómica, la consolidación de EE.UU. como una superpotencia global con su principal capacidad de proyección asiática enraizada en Japón y el nacimiento de la Guerra Fría, una era donde Europa es más vista como una parte del tablero de juego global que como un jugador. Así, desde los pasillos de Washington, el Viejo Continente es considerado a menudo como el hermano débil al que ha habido que rescatar de sus propias dictaduras, como ha deslizado Donald Trump en su discurso donde ha destacado «el triunfo monumental estadounidense frente a la tiranía en Europa».

El fin de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico marcó el nacimiento de la era atómica

Por último, es en China donde el eje cronológico y geopolítico se desacopla completamente. Para el gigante asiático, la Segunda Guerra Mundial no terminó en 1945, sino que es un capítulo más del llamado Siglo de las Humillaciones que se inicia en 1839, con la Primera Guerra del Opio, y termina no con la expulsión de los japoneses en 1945, sino con el fin de la Guerra Civil China en 1949 y la fundación de la República Popular China. Un evento que provocó la retirada de las fuerzas nacionalistas del Kuomintang a Taiwán y su pervivencia bajo la forma de la República de China, hoy reconocida por apenas once estados miembros de la ONU y la Santa Sede, pero que puede ser la chispa que encienda la hojarasca de la competición hegemónica global entre EE.UU. y China.
Cuatro fechas del fin de la guerra más destructiva de la historia. Cuatro diferentes momentos de nacimiento del nuevo orden mundial. Cuatro visiones geopolíticas radicalmente distintas. Esta asincronía histórica explica por qué hoy nos cuesta tanto llegar a consensos: no es solo que tengamos intereses diferentes, es que habitamos memorias diferentes. Hoy, más que nunca, debemos ser conscientes de que no podemos construir un futuro común si seguimos ignorando cómo cada pueblo y potencia interpreta su pasado. Feliz Día de Europa.

Juan Luis López Aranguren

Profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de Zaragoza y autor de ‘El eje del mundo que viene’