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El comité electoral y la Inteligencia descartan un fraude sistemático en Israel tras las acusaciones de Netanyahu

El director general en funciones del Comité Central Elecciones de Israel, Dean Livne, ha rechazado las acusaciones de fraude generalizado en los comicios generales del pasado martes, asegurando que la integridad de las votaciones estuvo rigurosamente protegida y que «no existe fundamento para alegar violaciones … sistemáticas»
Sus palabras llegan después de que el Likud, el partido del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, acusase este miércoles a los partidos árabes de «robar» las elecciones a pesar de ser la fuerza más votada del país, por lo que pidieron a la Policía y el servicio interior de Inteligencia (Shin Bet) abrir una investigación oficial.

En paralelo, el Shin Bet ha precisado que la investigación abierta sobre una presunta interferencia extranjera –centrada en sospechas de financiación desde Qatar a organizaciones para incentivar la participación árabe– es de alcance «limitado», subrayando que los indicios proceden de su propia inteligencia y no de actores políticos, según ha recogido el diario ‘The Times of Israel’.

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Fuentes del organismo y del propio comité electoral han confirmado al citado diario que estas pesquisas no alterarán el calendario oficial y que los resultados certificados se entregarán según lo previsto al presidente, Isaac Herzog, el próximo 4 de noviembre, descartando que los hallazgos puedan dar lugar a una anulación o vuelco de los comicios.
El comité, además, ha publicado los resultados finales de las elecciones y ha confirmado la victoria del partido Likud de Netanyahu con 27 escaños, seguidos por Yashar, liderado por el principal opositor, Gadi Eisenkot, con 21 actas. Estos resultados dejan al bloque oficialista con 53 escaños, al bloque opositor con 48 y a las partidos árabes con 19 representantes.

Mansour Abbas y Yousef Jabareen, los dos palestinos que tienen la llave del Gobierno en Israel

Las elecciones legislativas con mayor participación en Israel de los últimos 50 años arrojan un resultado tan ajustado que ningún gran bloque podrá formar gobierno por sí solo. La agrupación que llevó al poder al actual primer ministro, Benjamin Netanyahu, con 53 escaños no … lograría alcanzar una mayoría suficiente, pero tampoco el bloque de la oposición, encabezado por Gadi Eisenkot, que se queda en 48 diputados, lejos de los 61 necesarios. Paradójicamente, las primeras elecciones tras la masacre de Hamás del 7 de octubre dejan la llave del Gobierno en manos de un tercer bloque liderado, precisamente, por dos palestinos: Mansour Abbás y Yousef Jabareen.
Abbás y Jabareen son los líderes de los partidos principales de las dos coaliciones árabes más votadas en Israel: Lista Conjunta y Lista Árabe Unida (Raam). Hasta estas elecciones, su proyección era la de otro de los numerosos partidos con escasa representación, en un país que además acostumbra a reunir sus fuerzas en grandes conglomerados de partidos sionistas y de derechas de distinta intensidad. Sin embargo, los resultados escrutados al 90% sobre las elecciones de este martes les otorgan un total de 19 (11 más 8) assientos en el Knéset, el Parlamento israelí, casi duplicando los de anteriores comicios, en los que alcanzaron conjuntamente 10 escaños.

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Abbás, líder de Raam (8 escaños)

Mansour Abbás, nacido en Maghar, Israel, en 1974 y de origen palestino (como demuestra su apellido, compartido con el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmout Abbás, aunque sin relación de parentesco conocida), es el político árabe con mayor proyección en el país, además de odontólogo en activo. Es defensor del derecho de retorno de los refugiados palestinos y defiende la creación de dos Estados, una idea inconcebible para la mayoría de partidos del país.
Milita en Raam desde 2007 y ayudó a desarrollar sus líneas principales de islamismo moderado aceptando su rol en el marco del Estado de Israel. En 2019 logró su escaño en el Knéset tras lo que pasó a liderar el partido. En las siguientes elecciones, lo escindió de la Lista Conjunta, bajo la premisa de pactar con quien estuviera dispuesto a mejorar las condiciones de vida de los árabes israelíes en vez de limitarse a integrar el papel de opositor. Un movimiento controvertido pero a la postre efectivo, ya que acabaría integrando a Raam en la coalición de Gobierno que desbancó a Netanyahu por un breve periodo de tiempo en 2021, siendo de facto la primera vez que un partido árabe llegaba al poder en la historia israelí.

Jabareen, líder de Lista Conjunta (11 escaños)

Yousef Jabareen, es un jurista natural de Umm al-Fahm, nacido en 1972, también de origen palestino y nuevo líder de la reconstituida Lista Conjunta, aunque ocupó escaño entre 2015 y 2020 por su partido, Hadash. Su perfil como líder político es relativamente desconocido, aunque los 11 escaños obtenidos en este 2026 certifican un resultado aceptable: casi duplica los últimos resultados de la Lista Conjunta en 2020 (en 2022 el conglomerado se presentó por separado, tras la salida de Raam), sin llegar a superar los 13 de 2015. La suma con Raam supone el resultado históricamente más alto para la representación política árabe en Israel
Sus reclamos respecto a los derechos de los árabes en Israel van más allá que las de Abbás, aunque comparten la idea de construir un Estado palestino y sacar del poder a Netanyahu y a sus socios de coalición: «El público ha hablado. El Gobierno manchado de sangre debe irse. Hemos demostrado que somos una fuerza política que no puede ser ignorada y que no se puede construir un futuro aquí sin nuestra voz», aseguró tras la jornada del martes.

La llave del Gobierno

A pesar de que el pacto con partidos árabes es una línea roja indiscutible tanto para los partidos del bloque del actual Gobierno, como el Likud (el de Netanyahu), y provoca un evidente rechazo en buena parte de la población israelí, el principal partido de la oposición, liderado por Gadi Eisenkot, no ha rechazado contar con sus apoyos para llegar al poder y conformar «un Gobierno sionista» que represente «a todos los ciudadanos de Israel por igual».
El número dos de Raam, Yoav Segalovitz, un exdiputado de izquierda israelí (y más importante, judío de creencia y origen), ya ha expresado la disposición del partido a aupar a Eisenkot al Gobierno, a quienes une el objetivo de «reemplazar al actual en casi todas las formas posibles», en palabas de Abbás. Aunque otros partidos sionistas de la oposición consideran «ilegítimo» apoyarse en los partidos árabes para llegar al poder (una idea repetida por Netanyahu antes y después de la campaña), las posibilidades de un cambio pasan necesariamente por el voto favorable de al menos 13 diputados de las filas de Raam y la Lista Conjunta.
Por otro lado, tras los resultados electorales, Netanyahu ha buscado desacreditar por todos los medios a ambos partidos árabes, a los que acusa de «robar las elecciones» y de haber inflado sus resultados con la ayuda de financiación extranjera ilegal, sin de momento aportar nignuna prueba. «Las elecciones en el Estado de Israel fueron robadas por partidos árabes que apoyan el terrorismo y la aniquilación del Estado judío», afirmó su partido, que tras las acusaciones logró que la Comisión Electoral pidiera al Shin Bet (servicio de inteligencio interior de Israel) iniciara una investigación al respecto.
La tercera vía, utilizada anteriormente por Netanyahu, sería convencer a suficientes diputados de la oposición de votar a su favor, aludiendo a sus similitudes ideológicas, que en el fondo son bastantes. Sin embargo, los procesos judiciales que le acechan y tras unos resultados que muchos interpretan como un evidente hartazgo hacia su gobierno lo han obligado a enrocarse. El shock israelí parece posponer la respuesta a una pregunta necesaria: ¿qué esperan dos líderes palestinos a cambio de su apoyo al Gobierno?

María Corina Machado: «Venezuela necesita justicia y no impunidad»

María Corina Machado ofreció su primera rueda de prensa después de su regreso a casa este domingo en la que habló de muchos temas pero principalmente de la necesidad de acelerar las elecciones, que es la clave del cambio de gobierno para poder trabajar … incansablemente por la reconstrucción y la recuperación democrática, económica, política y social del país.
Vestida con un traje de chaqueta y pantalón la Premio Nóbel de la Paz fue ovacionada por una nutrida representación de estudiantes de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), que la esperaron para saludarla en el auditorio de la casa de estudios.

Unos 120 periodistas acudieron a la invitación de prensa. En su turno ABC preguntó si apoyaba que la cúpula chavista enfrentara procesamiento judicial por las acusaciones de corrupción, represión y tortura o por el contrario se les permitiera que participaran en las elecciones. Machado dijo que era partidaria de la negociación con el régimen chavista.

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Ludmila Vinogradoff

«Creemos en la negociación y es la mejor oportunidad que tienen el régimen para permitir una transición completa y dar garantías. El régimen me conoce, soy la antítesis del engaño y la mentira. Tengo palabra y se cumplir», dijo.
Machado comentó que se instalará una comisión de la verdad para escuchar a las víctimas de la represión y persecución, «esto será un proceso arduo, esperemos autonomía en el sistema judicial. El país necesita justicia y no impunidad».
La preocupación que manifestaron los periodistas era el tema de las elecciones y la nueva ruta del Departamento de Estado que promueve la designación de nuevos Tribunal Supremo de Justicia y el Consejo Nacional Electoral (CNE), lo que permitirá declarar la falta absoluta presidencial por parte de la interina, Delcy Rodríguez y abrir el plazo de seis meses para convocar elecciones en 2027.

Agradecimientos al Gobierno de Trump

Machado estuvo de acuerdo con la secuencia de pasos que ha expresado el secretario Marco Rubio, por lo menos no hizo objeción a que a finales de diciembre esté nombrado un nuevo TSJ y dentro de poco un nuevo CNE para impulsar la falta absoluta y abrir los seis meses constitucionales de plazo para las elecciones.
La líder no precisó la fecha de las elecciones, pero sí respaldó que se celebraran el próximo año. Agradeció varias veces al gobierno de Donald Trump y Marco Rubio la ayuda que prestaron para capturar a Nicolás Maduro el 3 de enero y juzgarlo en Nueva York.
Aseguró que en su gobierno se respetará todo contrato que haya sido firmado de manera legal, «se va a respetar» para dar condiciones de tranquilidad y seguridad a los inversiones. Afirmó que en su gobierno los inversores tendrán mayor credibilidad, confianza y seguridad de sus inversiones, mucho más que con el régimen chavista.
«Habrá licitaciones públicas y transparencia en las contrataciones, y atractivos fiscales, y protección a la propiedad privada», añadió.
Dijo que no conocía el acuerdo petrolero que había firmado el gobierno de Donald Trump con Delcy Rodríguez con la empresa Nabep que dirige Alejandro Betancourt. Comentó que Betancourt tiene cuentas pendientes con la justicia en varios países y está vinculado a tramas de corrupción, delitos muy serios y es el responsable de los apagones eléctricos en el país.
En cuanto a la deuda externa, dijo que ser hará una revisión exhaustiva para la reestructuración de la deuda. «Se diseñará un plan sensato y serio para que lo evalúe el FMI en condiciones justas para poder cumplir. Nuestra prioridad son los servicios públicos, los hospitales y los planteles escolares y la educación de los niños».

Recibimiento multitudinario

Machado se mostró contenta con el recibimiento multitudinario que le brindaron los venezolanos a todo lo largo de los 330 kilómetros de carretera que recorrió desde el Santuario de la Divina Pastora en Lara hasta Caracas este domingo. «Digan lo que digan, no se lo esperaban, los sorprendimos», dijo al referirse a la cúpula chavista que anda nerviosa por los impactos que ha causado su vuelta a casa.
Se mostró conmovida con la tragedia de La Guaira al hablar con los afectados de la zona devastada cuando recorrió este miércoles la devastación del doble terremoto del 24 de junio pasado. Prometió la reconstrucción de la zona con un plan maestro para llevar «prosperidad, tiene un potencial infinito».

Delcy Rodríguez se adelanta a Machado y defiende su papel en la transición de Venezuela

La alocución pilló a muchos por sorpresa. La atención estaba puesta en las primeras declaraciones de María Corina Machado ante los periodistas tras su regreso a Venezuela. Pero Delcy Rodríguez anunció su mensaje para las once de la mañana (16:00, hora peninsular española), … una hora antes de la comparecencia prevista por su adversaria. La interina habló primero, en la cadena nacional de radio y televisión.
Apareció de blanco, con la bandera venezolana al fondo. No había retratos de Chávez ni de Bolívar en el plano. Durante cerca de quince minutos habló de justicia, economía y elecciones. Reservó un tramo para explicar por qué consideraba que debía conducir las reformas.

«Vengo del sistema que estamos transformando y cambiando, no lo escondo», afirmó. Enumeró sus cargos de ministra, canciller y vicepresidenta. Convertía su procedencia en un argumento para seguir al frente: desde fuera se pueden pedir reformas, pero firmarlas y ejecutarlas requiere la experiencia que ella reivindica. «Lo conozco desde dentro», dijo del Estado.


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Javier Ansorena

Machado no fue mencionada. Había vuelto el domingo, después de cerca de diez meses fuera del país, y retomado el contacto directo con sus seguidores. Su partido, Vente Venezuela, permanece fuera de las conversaciones entre el Gobierno y la oposición vinculada al Parlamento elegido en 2015.
«Habrá elecciones, todas las que manda nuestra Constitución, organizadas por una autoridad electoral renovada y con el mundo como testigo», prometió. Pero no fijó fecha ni detalló cómo se elegirían los integrantes del nuevo organismo. Dijo que «el horizonte político no se mide por una fecha y depende de objetivos previos y no del calendario».

Newsletter

El domingo, Marco Rubio, secretario de Estado estadounidense, atribuyó en la red social X el retorno seguro de Machado a las conversaciones respaldadas por Washington. «Esperamos que todos los actores políticos apoyen estas conversaciones», escribió. También reclamó respeto a las libertades de todos los sectores. Las presentó como la mejor oportunidad en treinta años para alcanzar una democracia duradera.

«Habrá elecciones, todas las que manda nuestra Constitución, organizadas por una autoridad electoral renovada y con el mundo como testigo. Pero el horizonte político no se mide por una fecha»

Delcy Rodríguez
Presidenta encargada de Venezuela

Rodríguez gobierna desde la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el pasado 3 de enero. En la alocución, afirmó que las decisiones se toman en Venezuela. «La soberanía no se negocia», sostuvo. Ese énfasis en decidir dentro del país convive con el respaldo estadounidense a las conversaciones que presenta como vía hacia las urnas.
La mandataria reconoció el uso abusivo de la Ley contra el Odio y pidió revisar los casos cuando se promulgue su reforma. Aseguró haber instruido a los cuerpos de seguridad para impedir detenciones sin orden judicial, salvo flagrancia. Esa garantía ya está en el artículo 44 de la Constitución.
Presentó casi 9.000 beneficiarios de la amnistía y más de mil liberaciones por esa norma y otras revisiones judiciales. Son cifras del Ejecutivo, referidas a categorías distintas. Foro Penal registraba todavía 322 presos políticos en su balance. Invitó a organizaciones independientes a verificar los avances.

La presidenta interina reconoció el uso abusivo de la Ley contra el Odio y pidió revisar los casos cuando se promulgue su reforma

En economía, anunció la valoración de activos estatales no esenciales para venderlos o devolverlos a sus antiguos propietarios. Afirmó que se habían firmado 71 contratos de hidrocarburos y que otros 48 estaban en negociación. Mencionó además conversaciones en minería de oro, aluminio y hierro. Para los trabajadores, ofreció cuatro incrementos de ingresos en 2027, vinculados al crecimiento trimestral, sin precisar cuantías.
A quienes la acompañan les aseguró que nada de lo construido se pierde. A sus adversarios pidió acudir a las conversaciones con reglas iguales, sin exigirles que cambien de opinión.
Al concluir, el Ministerio de Comunicación e Información distribuyó 31 mensajes clave. Más que una nota de prensa, era una selección organizada de los asuntos que el Gobierno buscaba hacer circular rápidamente.
«Venezuela renace» fue la fórmula que reunió las promesas. La explicó con preocupaciones cotidianas: que vuelva un hijo, que haya electricidad, que alcance el sueldo. A los emigrados les ofreció documentos en regla y empleo. Pidió ser juzgada por los hechos.

La oposición polaca vuelve a plantear la salida de la Unión Europea si no acomete una reforma profunda

Sobre el debate político polaco vuelve a planear el fantasma del «polexit». Durante su intervención en Krynica-Zdrój, en el sur de Polonia, en una conferencia titulada ‘Europa de los Estados y las Naciones. El futuro de la Unión Europea’, el líder de la … oposición Jarosław Kaczyński ha exigido al primer ministro Donald Tusk la firma de un nuevo tratado europeo bajo amenaza de iniciar negociaciones de salida.
El hombre fuerte de la derecha nacionalista de Ley y Justicia (PiS) ha argumentado que la estructura institucional actual de la UE estaba obstaculizando su desarrollo y ha pedido la abolición de la Comisión Europea. «La Unión Europea necesita ser cambiada. Esta es mi profunda convicción», ha defendido Kaczyński, que ha sido respondido con una gran ovación.

«La fuente de gran parte de este mal es la Comisión Europea», ha puesto a Von der Leyen en el centro de la diana de sus críticas, y ha subrayado que los gobiernos nacionales deberían desempeñar un papel más importante en la gestión del bloque.

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Rosalía Sánchez

Kaczyński ha reconocido que la reforma sería difícil en las condiciones actuales, pero señala una «ventana de oportunidad» que surge de posibles cambios políticos tras las próximas elecciones en España, Francia, Polonia e Italia, así como de los acontecimientos políticos en Alemania.

Equipo para controlar la legislación

Sus propuestas incluyen la creación de un equipo internacional para documentar presuntas violaciones de la legislación de la UE y el uso de bloqueos de minorías para impedir ciertas decisiones. «En cuanto a la vía del tratado, existe un tratado de revisión o, en el caso más amplio, un tratado fundacional o el restablecimiento de la Unión», ha añadido
En opinión de Kaczyński, el último recurso es abrir negociaciones para salir de la UE si los métodos de reforma citados fallasen. «Es un método duro, arriesgado, pero la situación es tan mala que merece la pena usar este método si los otros métodos fracasan», ha sugerido.

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La pertenencia a la UE en Polonia ha sido vista durante mucho tiempo como un motor clave del crecimiento económico poscomunista. Pero partes de la derecha presentan cada vez más Bruselas como una restricción a las ambiciones nacionales actuales, mientras que el gobierno del centrista primer ministro Donald Tusk sostiene que la fortaleza de Polonia sigue dependiendo de tener un papel central en la toma de decisiones de la UE.

Debate en las redes sociales

Tusk ha interpretado las declaraciones de Kaczyński como una amenaza para la membresía de Polonia. «Jarosław Kaczyński acaba de anunciar que Polonia debería comenzar negociaciones sobre los términos de su salida de la Unión Europea… Estas son, entre otras cosas, las apuestas en Polonia hoy en día. Una pelea dura. No tengo intención de perderla», ha entrado al trapo del PiS en las redes sociales.
Kaczyński ha replicado después, afirmando que Tusk «mentía» y que «la Unión Europea es necesaria, pero requiere una reforma profunda», enardeciendo así un debate en el que han ido entrando a lo largo de la tarde numerosos políticos polacos de diversos partidos.
El ministro de Asuntos Exteriores, Radosław Sikorski, ha acusado al PiS de perseguir Polexit desde siempre y ha advertido que salir de la UE podría suponer un renovado control fronterizo y la pérdida de acceso a financiación y programas de inversión. «Así que sí quieren Polexit. Una frontera aduanera con Alemania, la República Checa, Eslovaquia y Lituania. Controles de pasaporte en los aeropuertos. Fin de las subvenciones para los agricultores y las inversiones. Fin de KPO [plan de recuperación post-Covid financiado por Bruselas] y SAFE [préstamos de defensa de la UE a bajo interés]. Y juraron que nunca lo harían», ha resumido las consecuencias en X.
El ministro de Defensa, Władysław Kosiniak-Kamysz, ha ainstado por su aprte al PiS y al partido de oposición de extrema derecha, la Confederación, a aclarar sus posiciones antes de las elecciones parlamentarias polacas, previstas para finales de 2027. «La Unión Europea debe ser reformada donde necesite mejoras, no amenazada de retiradas», ha concluido.

Los demócratas entierran de momento el hacha de guerra 'woke' para ganarle a Trump

Si, al estilo ‘Good Bye, Lenin!’, un activista demócrata despertara hoy tras un coma en el que hubiera caído en 2020, quizá su pregunta sería: «¿qué pasó con lo ‘woke’?». Estamos a cinco días de unas elecciones al Congreso de la máxima … importancia, y apenas hay rastro en las campañas de sus candidatos de esas causas de justicia social que se engloban bajo la etiqueta ‘woke’ y que dominaban a los demócratas. ¿Qué ha pasado?, se preguntará. Si sus familiares y amigos, al contrario que en la deliciosa película alemana de principios de siglo, no le engañan, tendrán que decirle que su partido ha pasado página. Que quiere ganar la elección y que lo ‘woke’ es, ahora mismo, kriptonita política: pocos candidatos la quieren tocar.
«El ‘woke’ 1.0 fue una locura», dijo este verano, cuando la campaña electoral tomaba temperatura, la demócrata Alexandria Ocasio-Cortez. Que lo diga ella, bandera del izquierdismo y la cara más conocida de los Socialistas Demócratas de América (DSA), la facción más radical del partido, tiene su importancia. Pero la realidad es que lo ‘woke’ está moribundo –al menos, en política– desde la segunda victoria electoral de Donald Trump en 2024.

Para entonces, hacía ya tiempo que ser ‘woke’ se había convertido en un insulto o en una chanza. Ni siquiera los demócratas se tomaban ya en serio el palabro, que nació a comienzos del siglo XX como expresión de la conciencia sobre la discriminación racial de la comunidad negra y ha acabado como un guiñapo en nuestro siglo. Primero renació con el movimiento ‘Black Lives Matter’ (‘Las vidas de los negros importan’), cuando se acumulaban episodios de abusos policiales contra esta minoría. Después, en plena efervescencia de la justicia social con el asesinato de George Floyd, en el verano de 2020, se convirtió en el marcador moral de las causas correctas de justicia social, desde las lógicas a las absurdas.

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ELECCIONES DE MEDIO MANDATO

Javier Ansorena

Ser ‘woke’ era denunciar la persistencia de un racismo sistémico en EE.UU., pero acabó siendo la marca de los excesos de la corrección política y de la cultura de la cancelación: los despidos por expresar opiniones poco apropiadas, los políticos hincados de rodilla y con estolas africanas, las acusaciones de «matar» a personas trans por cuestionar sus postulados, los reconocimientos de estar en «tierra sagrada» de los pueblos nativos antes de actos públicos, la «descolonización» de los currículums en las universidades…

Ser ‘woke’ era por el verano de 2020 denunciar la persistencia de un racismo sistémico en EE.UU., pero acabó siendo la marca de los excesos de la corrección política y de la cultura de la cancelación

La victoria de Trump en 2024 acabó por sentenciar que eso era una fiebre de élites políticas y académicas. Ahora, dos años después, los estadounidenses vuelven a las urnas y los demócratas se esfuerzan en dar la sensación de que se han curado de ella.

Mamdani marcó el giro

El camino lo marcó el año pasado Zohran Mamdani, el alcalde de Nueva York. Ganó las primarias demócratas y después la elección sin renunciar a buena parte del credo ‘woke’, pero centrando el mensaje en algo que importa a la gran mayoría de los votantes y no solo a las élites que meten más ruido: el coste de la vida, el precio disparado de la vivienda, las condiciones materiales de los votantes. Asuntos más cercanos a la izquierda tradicional y no al identitarismo que la había dominado en la última década. Mamdani, quien cogió la bandera de los ‘recortes a la Policía’ en las protestas que siguieron a la muerte de Floyd, dio un giro de 180 grados. «No voy a quitar financiación a la Policía, no me presento para quitar financiación a la Policía», dijo en campaña.

Newsletter

Como él, cuando toca ganarse el voto, muchos demócratas están desandando su camino. Lo hizo de alguna manera Ocasio-Cortez con su referencia a la «locura» de los ‘woke’ a la vez que –no puede ser una coincidencia– aseguraba que no renunciaba a la posibilidad de presentarse a las presidenciales en 2028. Y es que una cosa es ganar tu distrito del Bronx y otra convencer a votantes moderados en estados disputados como Míchigan o Pensilvania. También lo ha hecho uno de los grandes nombres de esta campaña: James Talarico, el demócrata que busca cumplir por fin el sueño elusivo de los demócratas de pintar Texas con el azul de su partido.

James Talarico ha terminado por modular su discurso y dejado de provocar con sus declaraciones más ‘woke’.

(Afp)

Talarico trata de capturar un escaño del Senado que podría inclinar la mayoría de la Cámara Alta hacia los demócratas. Lo hace desde una imagen moderada y con un mensaje en el que se abre a los votantes republicanos. Pero, como tantos otros demócratas activos en aquel 2020 de pandemia y agitación en las calles, tiene muchos cadáveres en el armario de sus declaraciones públicas. Por ejemplo, cuando dijo en la Cámara Baja estatal de Texas aquello de que «Dios es no binario».
En campaña, Talarico reconoció que en el pasado hizo comentarios «cringey», que se traduce como que «dan vergüenza ajena». Lo justificó en que eran «deliberadamente provocadores». En cualquier caso, ahora se le han quitado las ganas de provocar. Todo lo contrario. Por ejemplo, en el controvertido asunto de la presencia de mujeres trans en el deporte femenino, Talarico dice ahora que se opone a ello si supone un riesgo para la seguridad de las otras competidoras o produce una competición injusta. En el pasado, se opuso y comparó el veto a las mujeres trans con el de los atletas negros en el pasado. Es una posición que adoptan cada vez más candidatos demócratas, cuando antes era un asunto en el que muchos no se atrevían a posicionarse por miedo al escándalo de los activistas.

Dijo en su día «Dios no es binario»

Talarico, candidato demócrata que aspira a conseguir un escaño decisivo en el Senado, ha cambiado su discurso y ahora se opone a la presencia de mujeres trans en el deporte

Yemisi Egbewole, que fue asesora de Joe Biden en la Casa Blanca y ahora forma parte del ‘think tank’ Third Way (Tercera vía, el nombre lo dice todo), aplaudió en redes sociales los comentarios de Talarico. «Está muy bien que lo diga», escribió. «La realidad es que más y más de la gente joven que se presenta a elecciones va a tener que hacer esto. Lo ‘woke’, en su pico, fue algo raro, ¡está bien decirlo!».
Otra señal de la caída en desgracia de lo ‘woke’ ocurrió en Wisconsin. Allí, la favorita en las encuestas para ganar las primarias demócratas en la elección a gobernador era Francisca Hong, una izquierdista sin ambages que buscaba convertirse en la primera gobernadora del país salida del grupo socialista DSA. Hong era de las que decía que había que «cancelar» Acción de Gracias, el día más señalado en EE.UU. Pero este año, en campaña, afirmó que «las opiniones pueden cambiar» y acabó defendiendo que es su fiesta favorita. También dijo que había que «abolir» la Policía y también se desdijo. Pese a todo, acabó perdiendo las primarias, por sorpresa.

Centrados en lo que importa a la mayoría

Los candidatos demócratas, de forma mayoritaria, están haciendo lo que algunos analistas políticos del partido llevan años pidiendo: centrarse en los asuntos que importan a la mayoría y no en batallas –identidad de género, abolición de la Policía, teoría racial crítica– que incomodan y dividen a su electorado. Es lo que David Shor, que ganó celebridad por sus análisis demoscópicos en la campaña de Barack Obama de 2012, ha llamado ‘popularismo’: que los demócratas pongan acento en los asuntos que son populares.
En este año electoral, lo tienen fácil a la hora de elegir esos asuntos: el coste de la vida, un problema que no puede ser más amplio y transversal; y Donald Trump, con su popularidad desplomada precisamente por el efecto en los precios de decisiones como la guerra de Irán y la guerra arancelaria.
Pese a todo esto, en la propaganda electoral y en los discursos de los candidatos se sigue escuchando la expresión ‘woke’. Pero quienes la utilizan son los republicanos, que la emplean como una línea de ataque habitual contra los demócratas. En Kansas, por ejemplo, acusan al candidato demócrata, Adam Hamilton, quien ha puesto un territorio trumpista en juego, de ser un «pastor woke» (es un líder religioso metodista). En Texas, los anuncios electorales de Ken Paxton, el rival republicano de Talarico, repiten sin parar alusiones a la agenda trans.

Quienes utilizan ahora la palabra ‘woke’ son los republicanos, que la emplean como una línea de ataque habitual contra los demócratas

Nada de esto quiere decir que la «locura» ‘woke’ de la que hablaba Ocasio-Cortez haya desaparecido del todo. Por ejemplo, Darializa Avila Chevalier, la socialista que compite por los demócratas en un distrito de Nueva York para la Cámara de Representantes, no ha sido capaz de decir si apoya o no que un asesino cumpla penas de prisión.
Ahora falta por ver cómo las urnas responden el 3 de noviembre a esta versión demócrata ligera de ‘wokismo’. Y cómo juzgan la ‘contrarreforma’ de Trump tras llegar a la Casa Blanca: los ataques a la libertad de prensa, la persecución de todo lo que tiene que ver con diversidad y equidad, el desmantelamiento de la regulación medioambiental o las purgas a todo lo que huela a ‘woke’.