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EE.UU. acelera la actuación militar directa en su 'patio trasero' por el narcotráfico

El sobrevuelo de aviones militares estadounidense en Caracas a finales de mayo, apoyados desde aguas venezolanas por buques de la ‘Navy’, fue especialmente simbólico de cómo Washington está convirtiendo su entorno geográfico americano en un teatro de operaciones militares directas. No se trataba de una … acción hostil como la llevada a cabo en enero para la detención de Maduro (esta vez fue una operación consentida desde el Palacio de Miraflores: el simulacro de una emergencia en la reabierta Embajada de EE.UU. en Caracas), ni tampoco de una acción aislada: otros gobiernos de la región están autorizando también la presencia de soldados estadounidenses –en número muy reducido y para actuaciones conjuntas– en sus territorios.
Todo esto marca la materialización de la nueva versión de la Doctrina Monroe proclamada por la Administración Trump. Si la injerencia estadounidense en su ‘«patio trasero’ fue justificada en la segunda mitad del siglo XX, durante la Guerra Fría, por la necesidad de combatir la subversión política e impedir que se extendiera el comunismo en la región, ahora la justificación es el «narcoterrorismo». En aquella época previa, el brazo ejecutor fue en gran medida la CIA; ahora es el Departamento de Guerra.

«Intervención» directa

El secretario de Guerra, Pete Hegseth, se ha implicado muy directamente en la formulación ideológica de las nuevas pretensiones «imperiales» estadounidenses. En marzo, Hegseth habló de la Gran Norteamérica –de Groenlandia a Ecuador–, el perímetro dentro del cual Washington quiere tomar directamente el mando último de la seguridad. Si bien EE.UU. reivindica para todo el hemisferio occidental la exclusión del acceso de otras grandes potencias a enclaves y sectores especialmente estratégicos (Doctrina Monroe), reclama una acción directa de EE.UU. en ese cuadrante del globo terráqueo que considera de interés prioritario. Así, el Comando Sur, la organización del Pentágono que cubre Latinoamérica y el Caribe, ha comenzado a actuar de acuerdo con ese plan.

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CLAVES DE LATINOAMÉRICA

Emili J. Blasco

Además de convertir en permanente el despliegue naval en el Caribe, que también sirve para presionar sobre la dictadura cubana, el Comando Sur lleva varios meses participando en acciones conjuntas con el Ejército de Ecuador en la lucha contra el narcotráfico. Más allá de compartir información sobre movimientos y posible ubicación de grupos delictivos, EE.UU. aporta a esas operaciones elementos técnicos y materiales, así como personal para gestionarlos, en estrecha coordinación con los mandos militares nacionales.

Centroamérica

Señalado el narcotráfico –y elevado este a narcoterrorismo– como la principal amenaza para EE.UU., Washington está cerrando acuerdos con los gobiernos vecinos para intervenir directamente en la lucha contra el crimen organizado en sus territorios. La semana pasada el presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, confirmó haber enviado una carta a Donald Trump solicitando apoyo frente a un negocio que ya no solo usa el país como lugar de paso, sino también de incipiente cultivo de hoja de coca y elaboración de cocaína.
Esta misma problemática se da en Honduras, donde se encuentra la única base militar estadounidense en Centroamérica, y cuyo Gobierno también podría solicitar ayuda a la Casa Blanca, según ha desvelado el ‘New York Times’. Aunque esas autoridades nacionales insisten en minimizar la implicación de EE.UU., presentándola como una cooperación que apenas supone la presencia de soldados estadounidenses, lo cierto es que la Administración Trump está exigiendo un alineamiento que hacía décadas no reclamaba.
Las estrenadas presidencias en Honduras y Costa Rica premian esa dinámica, ya sostenida por El Salvador, y a ella se suma el Gobierno centrista de Guatemala; la única excepción centroamericana es la Nicaragua de Ortega y Murillo, de la que quizás Washington se ocupe una vez pueda aplicar sobre Cuba un «protectorado» similar al de Venezuela. Panamá, por su parte, ya ha ido excluyendo a China de puntos estratégicos del Canal, como exigía Trump.

Colombia y México

En este plan de injerencia estadounidense en la Gran Norteamérica, por lo que afecta al narcoterrorismo, quedan por mencionar dos grandes países. Una victoria en Colombia del candidato derechista, Abelardo de la Espriella, en la segunda vuelta del día 21, podría abrir la puerta a operaciones conjuntas entre el Ejército colombiano y el estadounidense. El apoyo electoral a De la Espriella expresado por Trump, en cualquier caso, auguraría una estrecha colaboración. En caso de ganar el candidato izquierdista, Iván Cepeda, posiblemente Trump abriría una confrontación mayor que la que sostuvo con Petro, a quien finalmente dejó de presionar por la cercanía de las elecciones.
México constituye el gran objetivo de la embestida de la Administración Trump. Fue en relación con México que los ideólogos MAGA elaboraron durante la campaña electoral trumpista las teorías sobre el narcoterrorismo y la licitud de que el Ejército estadounidense ataque a los cárteles en suelo extranjero. La presidenta Sheinbaum ha intentado capear los principales escollos en su trato con Trump, pero en las últimas semanas se han producido acusaciones formales desde EE.UU. contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha, y otros altos cargos por vinculación con el narcotráfico que suponen una seria complicación política para Sheinbaum. Cabe esperar que, pasado el Mundial de Fútbol, la presión de la Administración Trump sobre México aumente.

Un apuñalamiento en Belfast dispara el recelo contra los inmigrantes: atacan una barbería turca y temen nuevos disturbios

Los disturbios desatados tras el apuñalamiento de un hombre en Belfast por parte de un ciudadano sudanés han comenzado a extenderse a otras localidades de Irlanda del Norte. La última hora llega desde Ballyclare, una población situada a unos 30 kilómetros de la capital norirlandesa, donde una barbería regentada por ciudadanos turcos ha sido atacada y ha sufrido importantes daños materiales.Según los políticos locales, la puerta principal y los escaparates del establecimiento han dido destrozados durante los incidentes. El diputado del Partido Unionista del Ulster (UUP), Steve Aiken, ha lamentado lo ocurrido y aseguró que la violencia «no tiene cabida» en la comunidad. «Ver contenedores ardiendo, ventanas rotas y comercios dañados no ayuda a nadie y solo perjudica a los nuestros», ha afirmado en un mensaje difundido en redes sociales. En la misma línea, el concejal del Partido Alianza, Lewis Boyle, ha denunciado que la «violencia y destrucción» solo empeoran la situación y ponen en riesgo tanto a los vecinos como a los servicios de emergencia.La escalada de tensión se produce después del apuñalamiento registrado la noche del lunes en el norte de Belfast. La Policía de Irlanda del Norte (PSNI) confirmó que un hombre de unos 40 años sufrió heridas graves en la cara, el cuello y la espalda y permanece hospitalizado. Por estos hechos fue detenido un ciudadano sudanés de unos 30 años, acusado de un presunto intento de homicidio.El ataque ha provocado una fuerte conmoción en la provincia británica y ha reavivado las tensiones en torno a la inmigración, un asunto especialmente sensible en algunas zonas de Irlanda del Norte. En los últimos años, varias ciudades norirlandesas han sido escenario de protestas y altercados violentos tras incidentes atribuidos a miembros de comunidades migrantes, lo que explica el temor de las autoridades a que el caso derive en nuevos episodios de violencia contra extranjeros o negocios vinculados a ellos.Ante esta situación, los líderes de los cinco principales partidos de Irlanda del Norte —Sinn Féin, Partido Democrático Unionista (DUP), Alianza, Partido Unionista del Ulster (UUP) y Partido Socialdemócrata y Laborista (SDLP)— han emitido este martes un inusual comunicado conjunto para condenar el apuñalamiento y pedir calma a la población. Los dirigentes se declararon «unidos» frente a este «horrible incidente» y reclamaron que se permita a la Justicia actuar sin interferencias.También el primer ministro británico, Keir Starmer, ha calificdo el ataque de «repugnante» y prometió tolerancia cero frente a cualquier episodio de violencia en las calles. Por su parte, la ministra principal de Irlanda del Norte, Michelle O’Neill, describió el suceso como «espeluznante» y destacó la actuación de varios vecinos que intervinieron para intentar detener la agresión.Las autoridades temen ahora que incidentes como el ataque contra la barbería turca de Ballyclare sean una señal de que la indignación generada por el apuñalamiento está derivando en acciones de represalia contra comunidades extranjeras, por lo que han intensificado los llamamientos a la calma para evitar una nueva ola de disturbios en la región.

Israel sigue su expansión en el Líbano y ordena la evacuación de Tiro

El pánico se apoderó de Tiro, la principal ciudad costera del sur de Líbano. La orden de evacuación emitida este martes abarcaba toda la ciudad, incluido el barrio cristiano, que hasta entonces se había salvado. Los bombardeos contra barrios populares ya habían empezado incluso antes … de que se publicara la orden de evacuación. Al mediodía, ya había cerca de diez muertos y más de 30 heridos. Si bien las carreteras fueron rápidamente bloqueadas, algunos residentes aún dudaban en marcharse, al no tener adónde ir. «Hasta ahora, no sabemos nada con certeza», afirmó el padre Marios a ABC, mientras se encontraba con el metropolitano de la Iglesia católica greco-melquita de Tiro, el arzobispo Georges Iskandar, en el arzobispado, a solo 400 metros de uno de los ataques.
El anuncio realizado por el portavoz israelí de lengua árabe, Avichay Adraee, sembró terror y consternación entre los cristianos. De hecho, desde el comienzo de la guerra, Tiro ha sido blanco frecuente de ataques, y muchos residentes de otras zonas han buscado refugio en esta parte norte de la ciudad, que hasta ahora se había librado de los bombardeos israelíes. La preocupación por Tiro ha aumentado cada vez más en los últimos días. Desde hace varios meses, la ciudad es una mera sombra de lo que fue: su principal arteria y muchas de sus calles están devastadas, y los escombros y el polvo ofrecen una imagen surrealista de una ciudad que antaño era agradable para vivir.

El lunes por la noche, según el Ministerio de Sanidad, un ataque aéreo cerca de un centro de la Cruz Roja Libanesa ya había causado la muerte de cinco personas y herido a otras ocho, entre ellas cuatro socorristas. El día anterior, las ruinas antiguas, Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, resultaron dañadas, provocando indignación y temor a perder para siempre tesoros que han perdurado durante siglos e incluso milenios. Un riesgo que hoy se ve acentuado.

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Javier Ansorena

«Espero que no pase nada grave. Llevo dos días atrapado en Beirut y no puedo comunicarme con nadie», dice Walid, quien había salido temporalmente del sur por motivos de trabajo.
Georges Nour es de Tiro. Desde que comenzó el conflicto, ha hecho lo imposible por su ciudad. Dividido entre el dolor y la tristeza, explica: «Muchos residentes se han marchado. Otros aún no saben qué harán. Algunos nunca se irán. Los pescadores, por ejemplo: viven del mar. ¿Adónde se supone que van a ir? El arzobispo Georges Iskandar no se va a ir. Tampoco se irán quienes no tienen a donde ir. Y la mayoría de los ‘hijos’ de Tiro jamás aceptarán ir a los albergues; prefieren morir allí. Ofrecí mi casa a algunas personas, pero se negaron, diciendo que se quedarían en sus propios hogares».
Para estos pocos incondicionales, las cuestiones de supervivencia surgirán muy pronto. Georges advierte: «Tendremos que encontrar la manera de abastecer a quienes se queden aquí cuanto antes. No podrán conseguir comida, ya que todos los zocos han sido destruidos. El mayor problema será conseguir alimentos y combustible para la electricidad».

«No podrán conseguir comida, ya que todos los zocos han sido destruidos. El mayor problema será conseguir alimentos y combustible para la electricidad»

Georges Iskandar
Arzobispo

Ocupados buscando refugio y en estado de shock, los cristianos de Tiro se muestran reacios a hablar. «Los israelíes están yendo demasiado lejos. Dicen que luchan contra Hizbolá, pero todo el Líbano está pagando el precio», dice Wafa con amargura. Un residente, que habla bajo condición de anonimato por temor a represalias, afirma: «Todo esto es culpa de un casero corrupto que accedió a alojar a milicianos a cambio de dinero. Sin eso, nuestro barrio no habría sido atacado. ¡Nosotros, los cristianos, y los musulmanes de otros barrios que han venido a refugiarse entre nosotros, no nos veríamos obligados a marcharnos ahora, ¡con el riesgo de perderlo todo!».

Llamamiento a la comunidad internacional

La semana pasada, Tiro en su conjunto ya estaba bajo amenaza. Una fuente diplomática europea informa: «Trabajamos con los estadounidenses, los franceses, la Unifil (Fuerza Provisional de las Naciones Unidas para el Líbano) y las autoridades de seguridad libanesas para encontrar una solución porque los israelíes no confiaban en el Ejército libanés, al que acusan de estar infiltrado por chiíes simpatizantes de Hizbolá para impedir que unos milicianos accedieran a la Ciudad Vieja o para desalojarles de allí. El problema se resolvió parcialmente, y esto es lo que nos permitió limitar los daños, ya excesivos, en Tiro. Pero no todo se resolvió; esto es lo que llevó a la situación actual».
Mientras continúan los ataques, Georges exclama: «Tenemos que apelar a la comunidad internacional porque si desarraigamos a las pocas personas que quedan en Tiro, será demasiado tarde». Como haciéndose eco de este sentimiento, Marie se pregunta: «No sé si fue una buena idea querer quedarme. No sé si hay un sitio para nosotros en este país. El sur está desapareciendo». Y concluye: «¡Tenemos derecho a no estar ni con Israel ni con Hizbolá! ¡Tenemos derecho a querer vivir en paz con todos! ¡Que nos dejen vivir en paz en nuestra tierra!».

La violencia de extrema izquierda aumenta un 43% en Alemania

La delincuencia por motivos políticos alcanzó en 2025 un nuevo récord en Alemania. Pero, si tradicionalmente este tipo de delitos provenían de radicales de extrema derecha, el ministro de Interior Alexander Dobrindt ve ahora una «amenaza significativamente creciente» por parte de extremistas de izquierdas … .
De los 85.837 delitos con antecedentes políticos que contabilizó la Policía el año pasado, casi un 2% más que en 2024, 13.490 casos respondían a una motivación de extrema izquierda, lo que supone un aumento del 43%. Los de extrema derecha, que siguen siendo mayoría, descendieron un 0,6%.

Entre las causas del repunte de violencia izquierdista, el presidente de la Oficina Federal de Policía Criminal (BKA), Holger Münch, señala «la polarización, que lleva a radicalización, la influencia de la propaganda extremista que a menudo llega desde el exterior y los conflictos internacionales, altamente emocionalizados con motivos ideológicos».

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Hostilidad y discriminación

Rosalía Sánchez

El pasado 3 de enero, en medio de una ola de frío en la que las temperaturas descendieron hasta los 14 grados bajo cero, se produjo un gran corte de luz que dejó sin electricidad, calefacción ni agua caliente a una cuarta parte de la ciudad de Berlín. La causa fue un ataque incendiario a una central eléctrica que reivindicaron extremistas de izquierdas.
Los expertos estiman que alrededor de 40.000 activistas de izquierda celebraron este ataque en redes, de las cuales más de 10.000 se consideran preparadas para la violencia.
La violencia política, independientemente de su ideología, aumentó en conjunto un 7,4% en 2025 y un 13% los actos de violencia motivados por la religión. Mientras que estas dos categorías se centran en ataques a personas identificadas como contrarias política o religiosamente, los ataques de extrema izquierda se dirigen contra funcionarios públicos, especialmente contra agentes de Policía durante marchas y manifestaciones.
«Más crímenes extremistas de izquierdas significan más violencia y más peligro para nuestro Estado constitucional. Por ello, estamos armando aún más a la Oficina para la Protección de la Constitución y fortaleciendo la lucha contra el extremismo de izquierdas, porque necesitamos una ventaja clara frente a cualquier forma de violencia política», ha justificado el ministro el refuerzo del organismo de inteligencia interior alemán.

Aumento de delitos antisemitas

Dobrindt ha destacado también el aumento de delitos antisemitas y ha asegurado que «garantizamos que seguiremos protegiendo la vida judía en Alemania, con todos nuestros recursos y con toda la tecnología a nuestro alcance, ese es el mensaje tanto para los atacantes como para las víctimas».
«Se trata sin duda de una tendencia alarmante, hay un aumento significativo de delitos tanto en cantidad como en calidad», reconoce Michael Ortmann, experto en seguridad y autor del libro «Seguridad pública y orden», que considera que el repunte está relacionado con la promoción abierta de estos delitos en las redes sociales y la indiferencia de los proveedores.
«Las redes sociales están haciendo el papel de catalizadores de esta violencia y Alemania tiene un serio problema con eso. El año pasado, las autoridades alemanas cursaron más de 30.000 solicitudes de eliminación de mensajes de odio y que incitaban a la violencia y apenas 200 fueron atendidas. Los proveedores están en Estados Unidos y no se sienten obligados por las autoridades alemanas», lamenta.
El Ministerio de Interior alemán define los delitos de extrema izquierda por su objetivo de eliminar el Estado y el orden social existente democrático libre para reemplazarlo por una sociedad comunista o anarquista «libre de dominación».
Según los hallazgos de las autoridades de seguridad, pretenden «influir en los debates y procesos sociales, para integrar posiciones extremistas de izquierdas en el contexto social general y para ampliar la protesta democrática civil con un componente militante». Durante varios años, también se ha observado que extremistas de izquierdas intentan radicalizar las protestas climáticas o humanitarias y «deslegitimar al Estado y sus instituciones».

Más de 300 inmigrantes que viajaban hacia Reino Unido fueron secuestrados y amenazados con la extracción de órganos en Libia

Una investigación de la BBC ha sacado a la luz el secuestro de más de 300 inmigrantes procedentes del Kurdistán iraquí que intentaban llegar a Reino Unido a través de la ruta del norte de África y que, una vez en Libia, fueron retenidos por … una milicia armada, sometidos a torturas y amenazados con la extracción de órganos si sus familias no pagaban miles de dólares por su rescate.
La investigación de la cadena pública británica reconstruye uno de los episodios más graves conocidos en los últimos años dentro de las redes de tráfico de personas que operan entre Oriente Próximo, el norte de África y Europa. Los testimonios de los ex rehenes, las imágenes aportadas por las familias y la información recopilada por las autoridades kurdas apuntan a que centenares de jóvenes fueron encerrados durante meses en condiciones extremas después de llegar a territorio libio en el verano de 2025.

Los inmigrantes habían pagado a organizaciones de tráfico de personas para alcanzar Reino Unido a través de una ruta que incluía el paso por Libia y, posteriormente, el cruce del Mediterráneo. Muchos de ellos habían contratado el viaje a través de la red dirigida por un hombre llamado Noah Aaron, un traficante kurdo que actualmente cumple una condena de diez años de prisión en Francia por delitos de blanqueo de capitales y tráfico de inmigrantes en causas distintas a este caso.

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Rosalía Sánchez

Una vez llegados a Libia, grupos sucesivos de inmigrantes fueron trasladados a un complejo vigilado por una milicia local que comenzó a exigir 5.000 dólares (unos 4.300 euros) por cada rehén. Los secuestradores sostenían que el traficante les debía dinero de operaciones anteriores y decidieron reclamar esa supuesta deuda directamente a las familias. Según la investigación, los captores enviaban fotografías y vídeos a los familiares para presionarles, y en los mensajes advertían de que quienes no abonaran el dinero rápidamente pagarían «con un riñón».
En una de las grabaciones a las que tuvo acceso la BBC, aparece un joven mientras sus captores le comunican que va a ser trasladado a otro sitio, donde un médico le extraerá un riñón. Las sospechas sobre posibles extracciones forzosas surgieron después de que decenas de ex rehenes regresaran a Irak. Más de un centenar fueron repatriados en enero en un vuelo organizado por el Gobierno iraquí, y varias familias mostraron fotografías de cicatrices recientes en el abdomen de algunos de los supervivientes.
La BBC consultó las imágenes con un cirujano especialista en Reino Unido, quien consideró que las marcas observadas eran compatibles con las incisiones utilizadas habitualmente en operaciones de extracción renal. Sin embargo, el medio insiste en que no existen pruebas concluyentes que permitan confirmar que se produjeron trasplantes o extracciones de órganos.
Lo que sí aparece acreditado por los testimonios es la dureza de las condiciones de cautiverio, con celdas abarrotadas, violencia sistemática, hambre y largos periodos de aislamiento. Uno de los supervivientes, de 16 años, aseguró que permaneció seis meses encerrado junto a otras 177 personas. «No vimos el sol durante seis meses», relató, y añadió que tenían que dormir sentados, que sufrieron torturas y que solo había un retrete para todos.

«Seguiremos con las operaciones militares para debilitar a Hizbolá»

Balanceándose adelante y atrás al ritmo de sus oraciones, judíos ultraortodoxos ataviados de negro rezan ante el Muro de las Lamentaciones junto a jóvenes con pantalones cortos y camisetas de colores y algún que otro hombre con un fusil colgando del hombro y acompañado de … sus hijos. Entre risas, grupos de turistas y estudiantes se fotografían bajo la bandera de Israel que ondea con la suave brisa del atardecer, que se agradece tras un día de intenso calor. Las obras siguen con su ritmo parsimonioso ante la Iglesia del Santo Sepulcro y, en los callejones de la Ciudad Vieja de Jerusalén, los tenderos llaman a los pocos turistas que llegan desde los atentados del 7-O, que se han reducido aún más tras el estallido de la guerra con Irán a finales de febrero. En un discreto segundo plano, policías con metralletas en ristre vigilan para que no haya ningún atentado. En resumen, un día normal en Jerusalén, pero que podía haber sido el primero de una nueva guerra si Israel e Irán no hubieran detenido el lunes sus últimos ataques cruzados por orden de Trump.
Gracias a la presión del presidente de Estados Unidos, Oriente Próximo ha esquivado una nueva escalada del conflicto en el último minuto. De hecho, y según informa el periódico ‘The Times of Israel’, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, abortó el lunes una gran ofensiva contra Irán cuando sus cazas estaban ya en la pista a punto de despegar.

Pero eso no significa que la contienda haya terminado, sobre todo en el Líbano pese a que el régimen de Teherán persigue blindar a Hizbolá, su guerrilla aliada, en las negociaciones con EE.UU. para acabar la guerra de Irán y reabrir el estrecho de Ormuz. Así lo ha dejado claro este martes la viceministra de Exteriores israelí, Sharren Haskel, en un encuentro con medios internacionales, entre ellos ABC, organizado por la Asociación de Prensa Europa-Israel (EIPA, en sus siglas en inglés). «Hoy seguimos actuando en el sur del Líbano contra Hizbolá porque eso es lo que haría cualquier país para defenderse. Seguiremos con las operaciones militares para debilitar aún más a Hizbolá», promete Sharen Haskel, quien nació en Canadá de padre israelí y madre marroquí-francesa.

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Nathalie Duplan

A los 18 años se unió al Ejército como voluntaria para combatir en el frente, abriendo el camino a otras mujeres. Tras vivir en EE.UU. y Australia, donde trabajaba como veterinaria, volvió a Israel y entró en política, según explica, «para reconfigurar la derecha». Aunque al principio estaba en la oposición a Netanyahu, entró en su Gobierno tras el 7-O y admite que hay algunas voces, como las de los ministros radicales Smotrich y Ben-Gvir, que a veces no comparte.
Pero tiene claro que el Ejército hebreo debe seguir luchando contra Hizbolá en el Líbano, donde uno de sus guerrilleros fue abatido este martes tras avanzar hacia la frontera disparando. «Lo que está ocurriendo ahora en el Líbano es histórico. Tenemos negociaciones directas con su Gobierno para normalizar las relaciones y Marco Rubio está implicado en el proceso», detalla la viceministra. A su juicio, el cambio con respecto al pasado es que «el Gobierno del Líbano sabe ahora el riesgo que suponen Hizbolá e Irán y quiere librarse de ellos porque están destruyendo el país. Pero, ¿es el Gobierno libanés fuerte para hacerlo? ¿Hay que debilitar más a Hizbolá? Claro que sí, desde un punto de vista militar. Hay que minimizar las relaciones con los terroristas».
Además de los combates que continúan en el sur del Líbano, la clave será ver si los bastiones de Hizbolá en Beirut se vuelven a ver afectados por ataques selectivos de Israel. Pero todo dependerá de cómo evolucione la guerra de EE.UU. contra Irán, sobre todo tras la amenaza de «represalias» que ha prometido Trump por el derribo de uno de sus helicópteros, cuyos pilotos consiguieron salvarse.
«Honestamente, no veo un acuerdo entre Trump e Irán», se sincera Haskel. En su opinión, «en Irán hay una división y el presidente ha amenazado con dimitir. Es un régimen suicida y no quiere comprometerse. Todo esto demuestra que es un Estado que no puede tener capacidad nuclear. Mientras más tiempo pase, mejor para EE.UU., ya que el régimen de Teherán tiene un serio problema económico y una gran sequía. Mientras más tarde el acuerdo, más presión tendrá la Guardia Revolucionaria».
Teniendo en cuenta todos estos elementos, la viceministra de Exteriores considera que «si no eliminamos al régimen iraní, el problema volverá, salvo que haya un cambio dentro del país con un movimiento popular, pero eso no parece muy probable». Aun así, Haskel concluye que «mantengo mi esperanza. No creo que un colapso ocurra, pero hay muchas presiones sobre el régimen y eso juega a nuestro favor».