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Un incendio en una base militar de Canadá deja varios muertos y numerosos heridos

18/10/2026

Actualizado a las 09:15h.

Las autoridades de Canadá han informado este sábado de que un gran incendio se ha desatado en la base militar de Wainwright, en la provincia occidental de Alberta, la cual ha dejado un número indeterminado de víctimas y heridos, aún por especificar.
El ministro de … Defensa de Canadá, David McGuinty, ha confirmado que hubo víctimas mortales y heridos, pero no ha proporcionado más detalles por el momento y ha asegurado que el incendio está «siendo monitorizado muy de cerca», sin especificar si está bajo control, en declaraciones a la prensa recogidas por la cadena pública canadiense CBC.

«Las Fuerzas Armadas canadienses, el Departamento de Defensa Nacional y los socios del gobierno federal, incluidos los de seguridad pública, están trabajando con el gobierno de Alberta y los gobiernos municipales para movilizar todo el apoyo necesario», ha declarado McGuinty.
Por su parte, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, ha alertado en sus redes sociales sobre el incendio y ha asegurado que «colabora estrechamente» con el gobierno de Alberta, y particularmente con su primera ministra, Danielle Smith, quien ha calificado el incendio como «significativo y trágico». Ambos han trasladado su apoyo al personal afectado.
Asimismo, el distrito municipal de Wainwright ha informado de que los servicios de emergencias están evaluando en este mismo momento «activamente la situación» y están trabajando para «proteger a las personas, los bienes y la infraestructura crítica de la zona».
Se espera que en las próximas horas las autoridades canadienses precisen más detalles sobre la cifra real de afectados por el incendio.

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La UE vuelve a la lógica de la crisis del 2008 con el choque entre el norte y el sur por los presupuestos comunitarios

«No es aceptable, ni de lejos». Con esa frase expresó su rechazo Pedro Sánchez a la última propuesta (de la presidencia irlandesa del Consejo) sobre el nuevo presupuesto de la UE. El Marco Financiero Plurianual 2028-2034 ha abierto viejas rencillas en el bloque comunitario, y ha dejado palpable una realidad: se ha vuelto a la lógica de la crisis del 2008 con el choque entre el norte y el sur por las cuentas conjuntas. Tal es la tensión que el juego ya no solo va de medidas, sino también de plazos y de liderazgos. Todo nace de la propuesta de la presidencia irlandesa del Consejo (la llamada «negobox»), preparada como casilla de salida para las conversaciones, pero que no gusta a ninguno de los dos bandos: reduce en 141.000 millones de euros el proyecto inicial de la Comisión Europea y sitúa el volumen total del presupuesto en 1,62 billones de euros para los próximos siete años. Hace recortes importantes en agricultura y cohesión, en administración y en la estrategia global de la UE. Pero todo eso ya no vale.Ahora el que ha asumido el rol de mando ha sido precisamente el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, que en los próximos meses pondrá sobre la mesa de los 27 una nueva propuesta y pide compromiso a los líderes para alcanzar un acuerdo antes de final de año. Es más, habrá una cumbre el 26 y 27 de noviembre, es decir, justo antes de las elecciones generales. Difícil el pacto, asumen todos, pero no imposible, piensa el portugués, que sabe muy bien de qué van estas negociaciones. De un lado, los frugales, es decir, Alemania, Dinamarca, Finlandia o Países Bajos. Del otro, los autodenominados «amigos de la cohesión», con Italia o España.»Será complicado», repitieron voces como la primera ministra Giorgia Meloni o el canciller alemán, Friedrich Merz, que bromeó con que para la cumbre de diciembre tendrá que llevar a Bruselas «más camisas» de las previstas. Con todo, las posiciones son dispares y recuerdan a los planteamientos que se hacían en la crisis del 2008 o incluso en la negociación del fondo de recuperación pospandemia: el norte quiere recortes, reordenar prioridades sin gastar más. El sur, en cambio, busca «ambición» y un impulso a la vez las políticas tradicionales como la agricultura y a las modernas, como la defensa o la seguridad. «No vamos a aceptar recortes a la agricultura, la pesca o la cohesión», avisó la propia Meloni.Los «ahorradores» creen que no se puede disparar el gasto de la Unión y que no se puede hablar tanto de recursos propios (impuestos comunitarios) y ponen el foco en los Mediterráneos; algo parecido a lo que hizo Angela Merkel en su momento, aunque sin llegar al nombre de PIGS (cerdos en inglés) que acuñó Jeroen Dijsselbloem, expresidente del Eurogrupo, para referirse a Portugal, Italia, Grecia y España durante la gran recesión.Ahora mismo, como entonces, las posturas parecen irreconciliables y el tiempo apremia: Sánchez quiere un acuerdo antes de que se pueda formar el nuevo Gobierno, el que sea, en España. Macron no quiere entrar en 2027 sin pacto y con las presidenciales, con Marine Le Pen como favorita, a la vuelta de la esquina. El peso político es clave y hay nerviosismo ya, como reconocen algunas fuentes diplomáticas a 20minutos. Francia, de hecho, igual que Bélgica, todavía no ha elegido un bando claro en la negociación… pero parece que lo hará. Y para los «amigos de la cohesión» tener a París de su lado puede ser decisivo como contrapeso sobre todo de Alemania.En el sector frugal saben, en cambio, que el tiempo les favorece porque cuanta más prisa haya, creen, más cesiones hará el sur. Esa paciencia también marcó el mensaje por ejemplo del primer ministro sueco, Ulf Kristersson. «No sé si es posible alcanzar un acuerdo antes de que acabe el año. Creo que no hay prisa, honestamente, debemos tener un presupuesto que combine modernización y los recursos tradicionales también», comentó, y no quiere que se aumente la contribución de su país al presupuesto comunitario: «No es aceptable». Por su lado, la premier danesa, Mette Frederiksen, espera un pacto en los próximos dos meses, pero entiende que serán conversaciones «muy complejas».La presión real, con todo, caerá de nuevo sobre el Parlamento Europeo, que tendrá que hacer su parte como colegislador. Cuanto más tarden los 27, menos margen tendrá la Eurocámara, y sobre ello avisó la presidenta, Roberta Metsola, a quien tampoco gustó la propuesta irlandesa. «Nos sorprendió mucho ver la falta de progreso en materia de recursos propios y los recortes en las áreas de innovación, defensa y competitividad. No podemos hacer más con menos recursos», expuso; sí cree que hay tiempo para un pacto en solo ocho semanas. «No es de extrañar que existan grandes divisiones entre ellos, diría que más que nunca. Pero nuestro mensaje principal es que mantendremos el rumbo hasta alcanzar un acuerdo», terminó en su mensaje este jueves.La UE, en realidad, ha despertado viejos fantasmas y la lógica norte-sur lleva a malos recuerdos para el continente. Ahora tendrá que ser Costa el que saque a los países de esa dinámica, que muchos entienden como «contaminante» para el día a día del bloque. Las fuentes consultadas matizan diciendo que la situación no es la misma que en 2010 o 2011, pero sí existen ciertos miedos. La urgencia es grande, pero nadie habla de salvar el euro como entonces; eso sí, es correcto hablar de sostener sectores como el primario a la vez que se impulsa la seguridad o la defensa. Todos coinciden en el qué (el tamaño del reto), pero están en posiciones opuestas sobre el cómo (gastando lo mismo o menos, o gastando más).»No se puede vivir por encima de nuestras posibilidades de forma permanente», dijo Angela Merkel en el año 2008 como un aviso de lo que vendría, aunque mucha gente todavía no era consciente. Ahora la UE tiene que explorar sus propias posibilidades para posicionarse en el mundo… pero esas posibilidades cuestan dinero; y el nrote y el sur, de nuevo, aspiran a invertirlo de manera muy dispar.

Así fue despedida Katie Zacharia: estaba siendo entrevistada cuando la llamaron para notificárselo y ya no volvió a su despacho

El de Katie Zacharia es uno de los nombres propios de la semana: su periplo como secretaria de prensa de Donald Trump ha durado cinco días, y ahora se están conociendo más detalles sobre cómo fue su despido.El Wall Street Journal publica este sábado un relato de cómo Zacharia fue despedida tras una desastrosa experiencia laboral cujada de nervios, fallos y ocultaciones que salieron a la luz.Según este medio, Zacharia estaba siendo entrevistada por el propio Wall Street Journal sobre su nuevo cargo cuando Jason Miller, un asesor principal de Trump, llamó a la puerta y dijo que el vicepresidente JD Vance quería hablar con ambos.La nueva portavoz de la Casa Blanca salió del despacho y según el rotativo neoyorquino, ya no regresó jamás a su oficina, en la que según el Wall Street Journal Zacharia solo tenía un rizador de pelo, un par de tacones de aguja y un neceser, así como una orquídea blanca.Así, este viernes, en respuesta a preguntas a la prensa, Donald Trump abrió la puerta al adiós de Zacharia: «Le dije: ‘Si yo fuera tú, me lo replantearía. ¿Es esto para ti, Katie? Sinceramente, no necesitas esto», dijo el presidente, que agregó que sería ella quien tomara la decisión.Poco después, trascendió el adiós de la portavoz, confirmado por una fuente de la Casa Blanca: «Katie Zacharia está en proceso de dejar el cargo de secretaria de prensa», reveló esta fuente, sin especificar si fue una renuncia o un despido.

De la Argentina de Videla a la Venezuela chavista: la historia de un argentino y una venezolana marcados por dictaduras y exilios

«Uno busca, lleno de esperanzas, el camino que los sueños prometieron a sus ansias…», dice la letra del mítico tango ‘Uno’. Antes de comenzar la conversación, Raúl Quiroga, un argentino con marcado acento venezolano, me pide escuchar la canción en su teléfono móvil. El … frío templado del final del invierno nos hiela los huesos en el barrio porteño de Recoleta, una de las zonas más elegantes de Buenos Aires.
Mercedes, su mujer, pide café a un mozo con buen sentido del humor. Impaciente, ella quiere que la canción termine pronto para empezar a hablar. Raúl, en cambio, permanece sereno. Va al pie de la letra, susurrando cada verso: «Sabe que la lucha es cruel y es mucha, pero uno lucha y se desangra por la fe que lo empecina…». Inmediatamente entiendo que la melodía es el preludio de una vida atravesada por persecuciones, torturas, represión y doble exilio.

Raúl me traslada a 1977. Con apenas 28 años, ya conocía de cerca el zarpazo cruento del terrorismo de Estado impuesto tras el golpe militar de 1976 comandado por Jorge Rafael Videla. Huyó del horror con la ayuda de un sacerdote. Su primera esposa lo siguió junto a su hija de tres años y un bebé en el vientre que nacería en el destierro. «Yo estaba feliz de salir de Argentina porque había mucho peligro. Tenía una orden de captura», cuenta hoy Raúl, a sus 76 años.

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David Alandete

Nació en San Juan, una ciudad al pie de la cordillera de los Andes. Allí, mientras estudiaba Medicina a comienzos de los años setenta, presenció las violentas revueltas estudiantiles y obreras que sacudían al país bajo la dictadura militar de entonces. «Tenía 22 años cuando caí preso sin causa, pero a la orden del Poder Ejecutivo». Ahí supo el significado de ser preso político, el aislamiento y los tormentos del calabozo.
Eran tiempos difíciles en los que el movimiento peronista y sus vertientes armadas convulsionaban el país. En medio de aquellos enfrentamientos, el hermano de Raúl fue asesinado, dejando huérfano a un hijo pequeño. Al intentar poner a salvo a su sobrino, Raúl fue descubierto y detenido por segunda vez, sumergiéndose de nuevo en las torturas. Su hermano militaba en Montoneros, la guerrilla de izquierda vinculada al peronismo.

Venezuela, el paraíso

Nuestra charla se interrumpe por una ráfaga de viento helado que corta la piel. Cubiertos de pies a cabeza, la edad le exige a Raúl y Mercedes resguardarse. Mercedes busca un rincón que nos dé cobijo dentro de la cafetería. Juraría que el viento intenta sofocar el relato, pero la memoria de este sanjuanino se resiste.

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La vida bajo la junta militar era insostenible. Con una familia a cuestas, Raúl buscó la manera de cruzar la frontera. Las estimaciones calculan que entre 250.000 y 500.000 personas huyeron de Argentina en aquellos años oscuros, la mayoría de forma irregular. Huir era, para muchos, la única garantía de supervivencia.
Escaparon por Brasil. Las cataratas del Iguazú fueron testigos de su travesía, pero el gigante sudamericano fue solo un trampolín para alcanzar Venezuela tres meses después. «Cuando toqué suelo venezolano en 1977 me sentí en libertad. Inmediatamente me dije: ‘Llegué al paraíso’».

Argentina 41 años después

«Pero Dios te trajo a mi destino sin pensar que ya es muy tarde y no sabré cómo quererte…».
En 2018, Raúl regresó a la Argentina después de haber vivido 41 años en Venezuela. Casi una vida entera. «Nunca pensé en salir de allá, pero supe que nada bueno se podía esperar de un militar cuando Hugo Chávez ganó en 1999», cuenta. El instinto no le falló. Presagió con lucidez el futuro del país caribeño que lo había acogido en plena bonanza petrolera y democrática.
Raúl confiesa que desea volver a Caracas. «Mi vida quedó allá», me dice. Y en mi mente vuelve a sonar el tango interpretado por Enrique Santos Discépolo. Siente que dejó la mitad de su corazón en el Caribe. La otra mitad la recuperó paradójicamente al exiliarse en su propia patria. Ahora, la Argentina democrática y libre que no existió a mediados de los setenta lo abrazaba a él y a su nueva familia. Huían esta vez de una dictadura de izquierda, golpeados por la catástrofe social, sanitaria y económica. Forman parte de los más de ocho millones de venezolanos que conforman la diáspora más grande de la región.

Mercedes y Raúl, cuando eran jóvenes.

(ABC)

En Venezuela, Raúl completó su formación médica, se divorció y volvió a enamorarse. La elegida fue Mercedes Sáez, una socióloga venezolana que desde que tiene uso de razón conoce las luchas políticas, las libertades republicanas y las dictaduras de mediados del siglo XX. Hoy llevan 37 años casados. Ella, de 66, junto a sus dos hijos de un anterior matrimonio con el médico pediatra, se exiliaron con él. Pero, para Mercedes, esto tampoco era nuevo.

Mercedes y una vida de exilio

«Uno va arrastrándose entre espinas y en su afán de dar su amor, sufre y se destroza hasta entender…».
Mercedes comprendió el drama de Raúl desde el primer momento. Se conocieron en la Universidad Central de Venezuela, en Caracas. «Nada de lo que me contaba me asustaba», recuerda. Su agudeza profesional y un conocimiento íntimo sobre las tiranías latinoamericanas le hacían comprender el contexto del Cono Sur. Cuando apenas lo conocía lo escuchaba hablar de la actualidad política venezolana con una naturalidad pasmosa. Raúl devoraba a diario las páginas de El Nacional y El Universal, los periódicos más influyentes de Venezuela en esa época. «Sabía lo que muchos ciudadanos ignoraban. Estaba enterado de todo», recuerda ella.
Mercedes proviene de una estirpe ligada a la historia política de Venezuela. Creció rodeada de intelectuales y líderes de renombre. «Por poco Rómulo Betancourt se convierte en mi padrino», evoca sobre el mandatario que asentó la democracia tras la caída de Marcos Pérez Jiménez en 1958. Su padre, Simón Sáez Mérida, fue historiador, diputado y preso político; su madre, Inés Castillo, docente entregada a las letras y al activismo. Aquello se tradujo en persecuciones y allanamientos. Con apenas cuatro años, Mercedes ya sabía lo que era pisar una celda. Los calabozos se convirtieron en su sala de juegos y hasta en el escenario para apagar las velas de su cumpleaños. De pronto, la nostalgia ensombrece su rostro y una lágrima cae con el peso de aquella infancia.
El primer exilio le llegó a los nueve años, en un largo viaje en barco hacia España. Su familia desembarcó en Barcelona, pero la policía del régimen franquista los vigilaba con espías. «Éramos sospechosos». Solo les permitieron permanecer tres meses. El exilio español acabó en Roma, escoltados hasta la salida. Regresaron a Venezuela años después gracias a un indulto presidencial.

La familia de Mercedes en Venezuela.

(ABC)

Entre 2002 y 2003, mientras trabajaba en la estatal PDVSA, Mercedes sufrió la embestida definitiva. Tras el paro nacional, pasó a integrar la lista de «apátridas» señalados públicamente por el régimen de Hugo Chávez. Su expulsión, junto a la de unos 20.000 profesionales y gerentes, resquebrajó para siempre el motor económico del país y marcó el inicio de la hecatombe venezolana.

Cerrar el círculo

«Si yo tuviera el corazón, el corazón que di… Si yo pudiera como ayer querer sin presentir…».
Tanto Raúl como Mercedes educaron a sus hijos en el respeto a la libertad y el conocimiento de la historia, pero intentaron resguardarlos de la amargura y del pasado. Mercedes siente que cerró un ciclo: «Estaba agotada. La cadena de desplazamientos forzados de mis padres y abuelos me marcó profundamente». Hoy, en Buenos Aires, él ejerce la medicina a domicilio y ella trabaja en una agencia inmobiliaria. Recién llegados a la capital argentina, ambos se ganaron la vida como conductores de aplicaciones, en medio de un duelo migratorio que los carcomía por dentro.
«No quiero vivir más en dictadura», zanja Raúl. Entre Argentina y Venezuela, admite que prefiere el calor del Caribe, aunque Buenos Aires le ofrece la paz que le negó en 1977. La vida está llena de ironías: mientras él piensa en lo difícil que es tejer en la vejez nuevos afectos en la ciudad porteña, Mercedes asume que no está dispuesta a inmolarse más por la política. Caracas es su pasión, pero Argentina le otorga una tranquilidad que sabe que es inalcanzable en su tierra natal.
Volverán, aseguran ambos, cuando existan garantías, cuando el aparato represivo sea desmontado y cuando unas elecciones verdaderamente libres abran las puertas de su casa.

Adiós a Cancún como destino paradisíaco: la inseguridad y el sargazo lastran el turismo en México

Durante décadas el Caribe mexicano fue el destino elegido por millones de europeos que aprovechaban sus vacaciones para conocer sus playas, cenotes, manglares, selvas y ruinas arqueológicas milenarias. La deslumbrante belleza natural iba acompañada de una infraestructura hotelera y gastronómica pujante, centenares de frecuencias aéreas … con destino a Cancún y una seguridad controlada con celo por la autoridad.

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Camila Acosta

Y, sin embargo, este 2026 ese paraíso terrenal vive horas bajas. El número de visitantes ha caído por la presencia desbordada de sargazo en las playas (un alga que proviene del mar como consecuencia del cambio climático), lo cual convive con el ascenso de grupos criminales que operan diversas modalidades delictivas en Cancún y otras ciudades del estado de Quintana Roo. Al mismo tiempo, el Gobierno mexicano propone un impuesto al turismo que podría afectar aún más el flujo de extranjeros.

Hoteleros de Quintana Roo estimaron, consultados por el periódico ‘Reforma’ de la Ciudad de México, que la disminución del turismo entre 2025 y 2026 ha impactado en al menos 6.300 millones de pesos en pérdidas de hospedaje (unos 300 millones de euros). El retroceso, evaluaron, equivale a 7,1 días completos de ocupación hotelera al cero por ciento.

Tradicional destino turístico por lo paradisiaco de sus playas, los visitantes llegan a cambiar sus paquetes de Cacún por Puerto Vallarta o Los Cabos.

(Efe)

Según explican, Cancún alcanzó su máximo récord histórico de turistas en el año 2023 con más de 32,7 millones de personas llegadas a este lugar. Desde entonces, la cifra total descendió aproximadamente un 3,5% (a finales de 2025) y mantiene la tendencia descendente a lo largo de 2026.
«Muchos hoteles y negocios están cerrando sus puertas y eso se traduce también en una pérdida de empleo en Quintana Roo. Toda la cadena productiva depende directa o indirectamente del turismo, con lo cual esta situación se está haciendo muy complicada», advirtió Valeria Rindertsma, presidenta de la Asociación de Mujeres Empresarias de la Riviera Maya.

El inconveniente del sargazo

«Uno de los motivos de la situación actual tiene que ver con el sargazo, que este año ha llegado antes y de manera desmedida. Eso afecta la experiencia de los turistas que vienen al Caribe por sus playas y no solo es un problema mexicano, está en otros países de la región», comenta a ABC Lola Miranda, española que lleva 25 años en México y que actualmente lleva la gerencia un hotel en la ciudad de Tulum.

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El gran inconveniente del sargazo es que, al acumularse en exceso en las orillas de arena blanca, comienza a desprender un olor desagradable y dificulta, además, que los turistas se puedan bañar sin estar esquivando todo el tiempo los bancos de algas. El gran volumen diario de esta flora que llega a las orillas impide recolectarlo a tiempo.
«Tampoco se debe descartar el factor económico, las clases medias tienen menos recursos que hace diez o quince años, cuando al Caribe mexicano llegaban tres vuelos chárters diarios desde Europa», agrega Miranda, originaria de León.
Conforme a la estadística de Grupo Aeroportuario del Sureste (ASUR), el tráfico de pasajeros en los aeropuertos de Cancún y Cozumel, dos de los principales puntos de entrada aérea al Caribe mexicano, registró una contracción interanual entre enero y septiembre. Frente a ese descenso, siete aerolíneas han anunciado su retirada del aeropuerto de Tulum: las mexicanas Aeroméxico y Volaris, además de Jetblue, Avianca, Copa Airlines y Discover Airlines. Esta semana se sumó American Airlines que se retirará en enero de 2027.
«El Gobierno mexicano ha anunciado un plan para contener al sargazo y ha desarrollado esquemas de economía circular que son favorables para potenciar su recolección pero sus resultados podrían llegar hacia 2028», explica a ABC Ignacio Muñoz, ciudadano español a cargo de la iniciativa The Seas We Love, que pretende ofrecer soluciones a la crisis que ha desatado la presencia del alga.

Echan el cierre ante una coyuntura complicada

Los hoteles, negocios y otros establecimientos empiezan a ver muy difícil continuar viviendo del turismo en la zona si sigue cayendo el número de visitantes

En las jornadas de mayor afluencia de sargazo la autoridad estima que, a lo largo de los 800 kilómetros de costa de Cancún, llegan a las playas entre 3.000 y 6.000 toneladas diarias.
«Ha sido una temporada más difícil que cuando nos tocó el Covid. Durante la pandemia, el tipo de cambio estaba a 24 pesos por dólar y había programas de financiación; hoy tenemos un encarecimiento natural por la apreciación del peso, costos altísimos por remoción del sargazo y niveles de ocupación insostenibles», señaló David Ortiz, presidente de la Asociación de Hoteles de Tulum.
En las últimas semanas, ante las complicaciones derivadas de la llegada del sargazo, los agentes turísticos están redirigiendo a los visitantes hacia playas del Pacífico que están libres de este problema. Se trata de una labor directa de asesoría de los agentes que ha permitido amortiguar el impacto económico.

La ONG Oxfam lanzó una campaña ‘Save lives in Cancún’ por la crisis medioambiental en la zona.

(Ap)

Y es que los visitantes europeos, al tanto de este drama, buscan cancelar sus paquetes turísticos o cambiarlos por otros destinos. Así las cosas, un viajero que buscaba llegar a Cancún puede terminar realizando su veraneo en ciudades de la otra costa, como Puerto Vallarta o Los Cabos.
Quintana Roo es un epicentro para las inversiones españolas en materia turística. Las cadenas ibéricas controlan aproximadamente el 35% del total de las habitaciones de hotel que existen en el estado. Según la Cámara Española de Comercio en México (Camescom), existen 21 cadenas de origen español operando en el Caribe mexicano.

El frente de la seguridad

Y a la desafiante realidad ambiental, se suma también el siempre inquietante frente de la seguridad. Las agencias estadounidenses han publicado trabajos que señalan al Caribe como un punto de fusión entre los cárteles de las drogas mexicanos y mafias provenientes de Europa del Este.
Históricamente, estas bandas no han afectado a los viajeros internacionales, pero, en los últimos años, inciden en los niveles de seguridad general de los destinos.
Hace seis meses la Policía mexicana y las Fuerzas Armadas detuvieron al narcotraficante húngaro János Balla, alias ‘Dániel Takács’, en Cancún. El arrestado era uno de los diez prófugos más buscados en Europa y contaba con una ficha roja de Interpol y de Europol. Era requerido por las autoridades de Budapest por presuntamente coordinar una red de tráfico de cocaína y éxtasis.
En octubre del año pasado también fue arrestado el sueco Mikael Michalis Ahlström Tenezos, apodado ‘El Griego’, que sería líder de una célula de tráfico de drogas. Estaba buscado por la Policía escandinava «por su relación en delitos de tráfico de armas, drogas y lavado de dinero», según comunicó el Gobierno mexicano.

Venta de drogas

El negocio de venta de drogas es central en el Caribe mexicano debido a la alta demanda sustancias para sobrellevar noches de fiesta y desenfreno que se extienden hasta el amanecer. Suele ser el destino principal de estudiantes estadounidenses que llegan hasta el Caribe mexicano para vivir el periodo llamado ‘Spring break’, o descanso primaveral que tiene lugar entre los meses de febrero, marzo y abril.
No solo son drogas. Los grupos criminales asentados en la zona operan sistemas de trata de personas y lavado de activos mediante inversiones inmobiliarias. «En los últimos dos años aparecieron varias familias de origen ruso viviendo en departamentos de lujo de Cancún, creemos que llegaron para realizar negocios en bienes raíces. Estos departamentos rondan aquí los cinco millones de euros», explica a este periódico un ciudadano español residente de Cancún que prefiere el anonimato.

El flujo de turistas en Cancún (imagen panorámica) se desploma. Los hosteleros califican la situación como peor que la del Covid.

(Efe)

En el Caribe mexicano el negocio inmobiliario es sumamente irregular y suele ser terreno fértil para diversas estafas: cuando el viajero se adentra en las carreteras y calles de Quintana Roo es habitual observar carteles que venden lotes o terrenos de playa por 10.000 euros. Generalmente, la propiedad en cuestión suele ser inexistente.

El Caribe se ha convertido en un punto de fusión entre los cárteles de las drogas mexicanos y mafias provenientes de Europa del Este, lo que ha disparado la inseguridad

Varios empresarios hoteleros también aseguraron a la prensa estar siendo extorsionados, lo cual ha desalentado nuevas inversiones y ha golpeado la actividad económica local. Las mafias coaccionaban a dueños de establecimientos hosteleros obligándoles a pagar una mensualidad a cargo de «protección».

Impuestos

Quintana Roo aporta el 45% del PIB turístico de todo México. En paralelo, genera el 80% de servicios y empleo nacionales en lugares como Cancún, Cozumel y la Riviera Maya.
Frente a la caída de visitantes, los hoteleros ahora denuncian un intento de aumento de casi el 36% al Derecho de No Residente (DNR), propuesto por el Gobierno mexicano para 2027, que significaba un impuesto para los extranjeros que recalen aquí. La cuantía a abonar pasaría de 45 euros por turista a 65, de acuerdo con las cifras expuestas por los empresarios.
«Tras una serie de conversaciones con funcionarios y diputados, hemos logrado que ese porcentaje baje hasta el 17%, pero ahora lo que necesitamos es que el Gobierno apoye con un presupuesto de promoción para recibir más visitantes», señala a este diario Octavio De la Torre, presidente de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo.
«Lo ideal sería que lo que se recaude con esos permisos se utilice en los países de origen de los turistas y reforzar la promoción de México como destino», agrega De la Torre.

Míchigan y Abdul el Sayed: los demócratas se la juegan con un musulmán que puede hacer historia

En estas elecciones legislativas en EE.UU., el demócrata Abdul el Sayed es quizá el candidato del que más se habla: desde Míchigan, podría convertirse en el primer senador musulmán de la historia del país. Pero en Dearborn, una ciudad a las afueras de … Detroit, pocos quieren hablar ahora de él. Es la gran comunidad musulmana y árabe de EE.UU. y la tensión se palpa en sus calles desoladas, a la vuelta de la gran planta histórica de Ford, un símbolo industrial de América.
Una señora con hiyab sale despavorida cuando se le pregunta por la elección. Un veterano dice que él no sabe de política. Una joven dice que no con los ojos detrás de su niqab. El dueño de un restaurante se excusa con el jaleo de su local, aunque está semivacío. Solo Sami se para antes de entrar a un supermercado, uno de los pocos lugares donde hay vida un domingo pocos días antes de la elección.

«Estamos todos entusiasmados, muy contentos de que vaya al Senado por primera vez alguien como El Sayed», asegura. Si de algún estado podía llegar el primer senador musulmán, tenía que ser Míchigan. Aunque el electorado árabe solo represente el 3% del total, es el más concentrado de todo el país. «Le vamos a apoyar al máximo», dice Sami.

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Javier Ansorena

El Sayed va a necesitar ese apoyo. En las elecciones del 3 de noviembre para renovar las dos cámaras del Congreso, los demócratas van a favor de la corriente. El desgaste de Donald Trump, su impopularidad por la guerra de Irán y sus efectos económicos pesan en los candidatos republicanos. Aquí, en Míchigan, un estado muy igualado entre republicanos y demócratas, las encuestas dan ventaja a los segundos en la elección de gobernador y en muchos distritos de la Cámara de Representantes. Pero la elección de El Sayed es diferente.
Los sondeos muestran que las cosas van muy parejas con su rival republicano, Mike Rogers. La razón es que El Sayed es un candidato incómodo para algunos electorados del Partido Demócrata y para los independientes y moderados que quieren dar la espalda a Trump. En un final de campaña abrasivo, Rogers y los republicanos han puesto su religión y su origen -sus padres son inmigrantes egipcios- en el centro de los ataques. Sus rivales le acusan de relaciones con el extremismo yihadista, le vinculan con Hamás, con los Hermanos Musulmanes, con Al Qaida.

Lo que importa es América

«Aquí estamos en América, lo que nos importa es América. Las cosas de fuera son de fuera», se defiende Sami. Pero esas cuestiones son parte esencial en la capacidad de El Sayed de ganar o no la elección. Y con ella, la capacidad de los demócratas de recuperar el Senado, algo que parecía imposible hace un año y que la impopularidad de Trump ha dado una oportunidad. La apuesta de los demócratas de Míchigan por El Sayed, que ganó las primarias por la mínima en agosto contra una candidata del ‘establishment’, les podría salir cara: perder un escaño en una campaña favorable, con la posibilidad de que les cueste el Senado.

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A cuarenta minutos en coche de Dearborn, en la zona este de Detroit, un grupo de simpatizantes republicanos se reúne en la oficina local del partido para seguir un debate entre El Sayed y Rogers. «Es una camisa vacía. Se ve bien por fuera, pero no tiene ninguna profundidad. Y lo que defiende va en contra de los intereses de EE.UU.», dice Kurt O’Keefe antes de entrar.

«Se ve bien por fuera, pero no tiene ninguna profundidad (El Sayed). Y lo que defiende va en contra de los intereses de EE.UU.»

Kurt O’Keefe

El Sayed es un candidato con una imagen atractiva. Joven -tiene 41 años-, sonriente y lleno de músculos. Hasta algunos en el izquierdismo de EE.UU. le han acusado de ser una versión de ‘macho man’ a lo demócrata. Es también elocuente, con mucha experiencia en comunicación pública. Para los republicanos, es un lobo con piel de cordero. En el debate, Rogers insiste en la que es la tónica del final de campaña: retratarle como un extremista. Repite alusiones a vínculos con organizaciones terroristas islámicas, pese a su lejanía -la cuestión de si su madre fue activa con los Hermanos Musulmanes en la década de 1970- o poca consistencia -haber recibido donaciones de grupos o entidades que han mostrado simpatía por Hamás-.

Acusaciones

«No nos podemos permitir el coste de Abdul, no podemos correr el riesgo de su ideología», proclama Rogers. Desde la Casa Blanca, Trump va más allá. Dedica un vídeo a los votantes de Míchigan en el que llama al candidato ‘Mohammed el Sayed’ (obviando su primer nombre, Abdul, más digerible para los estadounidenses): «Es un musulmán radical, es un miembro de los Hermanos Musulmanes, aunque lo niegue», acusa. «No es para nosotros y odia a nuestro país». El vicepresidente de EE.UU., J. D. Vance, le llama «rata».
«Los republicanos han decidido que los ataques a su identidad funcionan mejor que las acusaciones sobre socialismo o extremismo económico», explica Matt Grossman, profesor de Políticas de la Universidad Míchigan State. Es un proceso que ha quedado claro en los dos últimos meses. Cuando El Sayed ganó las primarias en agosto, la crítica inmediata era la de que era un candidato socialista. Trump le calificó de «comunista» (El Sayed no forma parte de los Socialistas Demócratas de América, la facción más izquierdista del partido, pero tiene fuertes vínculos con ella).
Eso ha quedado ahora en un segundo plano y los ataques van por el lado de la religión y la identidad.

«Los republicanos han decidido que los ataques a su identidad funcionan mejor que las acusaciones sobre socialismo o extremismo económico»

Matt Grossman
Profesor de Políticas en la Universidad de Míchigan

Es algo que puede funcionar. «En nuestras encuestas, una parte de los votantes de Míchigan ven lo musulmán como algo negativo. Un 20% asegura que es menos probable que apoye a un candidato musulmán, algo que no ocurre cuando se trata de candidatos negros o hispanos, por ejemplo», explica Grossmann.
La realidad es que El Sayed sufre en electorados que son clave para los demócratas en Míchigan. Por supuesto, entre el voto judío. Ha mantenido posiciones muy duras contra Israel desde la guerra de Gaza y ha tenido comentarios muy dolorosos para la comunidad judía. Por ejemplo, esta primavera, cuando un musulmán con familiares fallecidos en Gaza atacó una sinagoga en Detroit. «Cuando se hace daño, se hace daño», dijo entonces como una forma de justificación.

Mensajes racistas

Tras ganar las primarias, El Sayed ha pedido disculpas por esos comentarios y ha buscado ganarse la confianza de los judíos demócratas. Pero muchos no los olvidarán, al igual que su cercanía a figuras controvertidas, como el influencer de extrema izquierda Hasan Piker, que ha llegado a decir que EE.UU. «merecía» los ataques del 11S. Como muestra de esa debilidad, durante ese debate, El Sayed no es capaz de pronunciarse sobre qué país es más enemigo de EE.UU. si Israel o Irán. Los republicanos que lo observan se echan las manos a la cabeza, y muchos demócratas deben estar haciendo lo mismo en su casa.
«Yo no le apoyé en primarias, me preocupaba que tuviera menos opciones de ganar el escaño», reconoce Wes Nichols, un votante demócrata a la salida de un mitin en el centro de Detroit. «Y aunque mantenga dudas sobre El Sayed, todavía hay más sobre Rogers», dice sobre el rival republicano, sobre el que pesa la sombra de Trump.
Un problema mayor para El Sayed es el voto negro, fundamental en Míchigan y donde hay una tradicional desconfianza cultural hacia los musulmanes.
«Esta debería ser una elección fácil para El Sayed, pero aquí no estamos siendo inteligentes, estamos cayendo en los mensajes racistas encubiertos sobre su condición de musulmán», reconoce Bryan Waldron, un líder comunitario de un barrio negro de Detroit. «La comunidad musulmana de Dearborn lleva ahí toda la vida, nunca fue un problema. Los ataques contra El Sayed son descaradamente racistas».
Todo esto puede quedar en segundo plano en función de cuánto pese el elemento central de estas elecciones: la impopularidad de Trump. «Sigue siendo el gran lastre para los republicanos, también en Míchigan, también para Rogers», sostiene Grossmann, el profesor de Michigan State. «Si el bandazo de voto hacia los demócratas es el que reflejan algunas encuestas a nivel nacional (doce puntos de diferencia), dará igual cómo sean las campañas en estados como Míchigan», dice sobre los ataques contra El Sayed.