Internacional - Colombia
Registro  /  Login

Portal de Negocios en Colombia

Guerra en Irán, en directo | Horas clave para la negociación entre Irán y EEUU: «Total desconfianza» de Teherán, que romperá el diálogo si se prima a Israel

Estados Unidos e Irán se dan cita este sábado en Pakistán para lanzar un nuevo proceso de negociación que ponga fin a la guerra y devuelva la libre navegación al Estrecho de Ormuz, en medio de las líneas rojas mutuas y de las dudas sobre el alcance del alto el fuego pactado ‘in extremis’ cuando expiraba el ultimátum dado por Donald Trump para arrasar con la infraestructura civil iraní y sus amenazas de «borrar una civilización».El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, ha condicionado el comienzo de las negociaciones al levantamiento de sanciones y a la extensión de la tregua a Líbano, mientras que el vicepresidente estadounidense, JD Vance, ha señalado que hay «directrices claras» de Trump sobre cómo negociar con Teherán y ha advertido a la parte iraní que no trate de «engañar» a Washington.El régimen de Teherán acude a este encuentro con «total desconfianza», en palabras del ministro de Exteriores, Abbas Araqchi, presente en Islamabad para las conversaciones. Asimismo, el vicepresidente primero de Irán, Mohamad Reza Aref, ha afirmado que si Estados Unidos prioriza sus intereses en las negociaciones de paz que tendrán lugar en Islamabad es «probable» alcanzar un acuerdo «beneficioso para ambas partes y para el mundo». Sin embargo, Aref ha añadido que «si nos enfrentamos a representantes de ‘Israel Primero’, no habrá acuerdo».Las delegaciones están encabezadas respectivamente por el presidente del Parlamento iraní, Mohamed Baqer Qalifab, y por el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance. De los aspectos técnicos se encargarán Araqchi y los asesores del presidente Donald Trump, Jared Kushner y Steve Witkoff.

Qué hay detrás de la extraña comparecencia de Melania para hablar de Epstein: «Es una bomba política… y Trump detesta este tema»

Donald Trump está sorprendido con su mujer. Melania, la primera dama de Estados Unidos, compareció el jueves para negar cualquier vínculo con el delincuente sexual Jeffrey Epstein. El presidente no se lo esperaba: desconocía que su esposa iba a hacer referencia a ese asunto durante el discurso que pronunció en la Casa Blanca. En EEUU, medios y analistas intentan comprender el movimiento de la primera dama que, consciente o no, ha vuelto a poner el foco sobre el caso Epstein. Trump está sorprendido. Es lo que asegura el portal MS Now tras mantener una breve conversación telefónica con él. «El presidente dijo que no estaba al tanto de la declaración de la primera dama con antelación», informa este medio. En esa llamada Trump insistió en que Melania «no conocía» a Epstein.El presidente estadounidense no es el único sorprendido. La decisión de Melania Trump de hablar sobre Jeffrey Epstein ha dejado a muchos preguntándose por qué la primera dama ha elegido este momento para negar cualquier vínculo con el delincuente sexual después de tantos meses de silencio.»Yo no soy la víctima de Epstein. Epstein no me presentó a Donald Trump», pronunció Melania este jueves durante su discurso en la Casa Blanca. «Las mentiras que me vinculan con el despreciable Jeffrey Epstein deben terminar hoy», anunció en su declaración asombrosa.Melania nunca habló públicamente de elloSu asesor más cercano dijo que la primera dama habló ahora porque está harta de que se difundan «mentiras» sobre sus presuntos vínculos con el criminal fallecido. «Melania habló ahora porque ya es suficiente», dijo al New York Post su asesor principal Marc Beckman. «Las mentiras deben parar. Es hora de que el público y los medios de comunicación se centren en sus increíbles logros como primera dama, las vidas que ha impactado positivamente y su compromiso con nuestra nación», declaró Beckman.Melania habló ahora porque ya es suficiente… Las mentiras deben parar»Se sabía que muchos periodistas estaban investigando los tratos de Epstein con los Trump; con él, pero también con ella. Pero Melania nunca había hablado públicamente sobre el caso. Es más, el pasado febrero, en un evento sin relación con el asunto, ignoró una pregunta a gritos sobre Ghislaine Maxwell, colaboradora de Epstein durante mucho tiempo.¿Qué se ha podido ver de ella en los famosos papeles? Fotografías de los años 90 y principios de los 2000 muestran a los Trump con Epstein y Maxwell en varias fiestas, incluida una en Mar-a-Lago en febrero de 2000. Aquella amistad se rompió en algún momento a principios de los 2000, de modo que en la boda de los Trump, que tuvo lugar en 2005, Epstein no asistió.El jueves, Melania admitió pertenecer al mismo círculo social que Epstein, pero afirmó desconocer su red de tráfico sexual y otros delitos. La primera dama aseguró no haber visitado jamás la célebre isla del pederasta.Melania ha resucitado el caso, ¿conscientemente?Consciente o no, al hacer esa declaración en la Casa Blanca, Melania ha resucitado el asunto. Justo cuando el caso Epstein comenzaba a perder relevancia, sobre todo por la guerra de EEUU contra Irán, la primera dama lo ha vuelto va poner en el centro de atención.Así lo han visto muchos medios estadounidenses. «Melania Trump, reavivando el escándalo Epstein», escribió en X el corresponsal principal de NBC News en la Casa Blanca, Garrett Haake. Porque al negarlo, ¿no está en realidad sugiriendo que hay «algo» que negar? «Bueno, ¿quién va a destapar la historia de Melania/Epstein que ella intentó evitar?», se preguntaba Jon Favreau, redactor de discursos de Obama y presentador del podcast Pod Save America.A muchos analistas les llamó la atención que, en su mensaje, Melania pidiera al Congreso que «actúe», porque Epstein «no estaba solo». Según el periodista Michael Tracey, la primera dama «acaba de lanzar una bomba política sobre el tema que su marido detesta».¿Le pasa factura por sus infidelidades del pasado?Los críticos del presidente se preguntan si el hecho de que Melania volviera a poner los nombres de Epstein y Maxwell en el foco era en realidad un ataque contra su marido por sus infidelidades del pasado. «Está obsesionada consigo misma e ignora todo lo demás. Así es ella. Pero tiene que darse cuenta de lo perjudicial que es esto políticamente para su marido», ha escrito en X el periodista Terry Moran.Y Donald Trump, sorprendido con el comportamiento de su mujer, lo que añade más misterio e incertidumbre. El presidente ha negado repetidamente cualquier irregularidad, pero han seguido apareciendo nuevos informes sobre su correspondencia con Epstein. El nombre del ahora presidente de EEUU se menciona en numerosas ocasiones en los Archivos de Epstein que han sido publicados hasta ahora por el Departamento de Justicia.Aunque el ruido de la guerra lo tapa casi todo, lo de Epstein, como una corriente de agua, sigue sintiéndose en la Casa Blanca. A principios de esta semana, el Departamento de Justicia confirmó que la ex fiscal general Pam Bondi no cumpliría con una citación del Congreso vinculada a la publicación de los papeles del pederasta. Días antes de eso, el presidente destituyó a Bondi después de las críticas sobre cómo se manejaron los archivos.Los legisladores estadounidenses continúan cuestionando si se retuvieron materiales clave. Las acusaciones vinculadas a entrevistas previas al FBI no reveladas han añadido presión, incluso cuando los funcionarios advierten que algunas afirmaciones en los archivos siguen sin verificarse.Demandas, disculpas y retractacionesLa esposa de Trump no ha dudado en iniciar batalla legal cuando alguien ha insinuado otra cosa, presentando múltiples demandas y amenazando con otras. Lo hizo contra Hunter Biden, hijo del expresidente, y también logró que la editorial HarperCollins y el estratega demócrata James Carville se retractaran de parecidas acusaciones.Su sorprendente comparecencia tal vez tenga que ver, apuntan medios en EEUU, con la demanda que Trump interpuso contra Michael Wolff, autor del libro Fire and fury: inside the Trump White House. Wolff ha especulado con la idea de que Epstein presentó a Melania a Donald Trump en la década de 1990. Tanto el presidente como la primera dama lo han negado.Melania obtuvo una disculpa y una retractación del Daily Beast cuando Wolff hizo esas acusaciones en un podcast de dicha publicación. Ella amenazó con demandarlo, pero el autor presentó una demanda contra ella antes de que pudiera hacerlo y amenazó con interrogar a ambos Trump en los tribunales.

El día que el poder militar de EE.UU. rompió con la diplomacia de El Vaticano

En enero, el nuevo Papa hizo en Roma lo que hicieron muchos pontífices antes que él: expresar su preocupación por el regreso de la guerra como instrumento para imponer intereses nacionales. León XIV defendió con firmeza el papel de Naciones Unidas y del derecho … internacional humanitario. Condenó ante el cuerpo diplomático en El Vaticano los ataques contra civiles, hospitales e infraestructuras esenciales, y recordó que la dignidad humana y la santidad de la vida deben prevalecer siempre sobre cualquier cálculo político o militar.
Un discurso así, bastante neutro, sin mencionar a Donald Trump expresamente, pronunciado por Francisco o por Benedicto XVI, habría pasado casi desapercibido. Pero esta vez no hablaba un Papa cualquiera. Era el primer Papa estadounidense, el Papa de Chicago, alguien a quien Donald Trump quería convertir en invitado de honor de los fastos del 250 aniversario de Estados Unidos. Y aquello desencadenó una crisis de enorme calibre.

Hasta el punto de que el nuncio en Washington fue llamado después al Pentágono, donde se llegó a invocar el precedente de Aviñón, aquel periodo de sometimiento del papado al poder político francés que acabaría desembocando en una de las grandes fracturas de la Iglesia.

Noticia relacionada

Desde la Casa Blanca

David Alandete

Aquella del Pentágono no fue una cita protocolaria ni una conversación de cortesía entre dos instituciones acostumbradas a hablar con mucha prudencia. Fue, según varias versiones publicadas esta semana en Washington, una reunión áspera, cargada de simbolismo, en la que el poder militar de Estados Unidos sentó enfrente a la diplomacia vaticana en el Pentágono para exigir alineamiento con la velada amenaza de una ruptura.
El interlocutor estadounidense era, según han revelado varios medios, Elbridge Colby, subsecretario de Defensa para Política. Frente a él estaba el cardenal Christophe Pierre, entonces embajador del Vaticano en Estados Unidos, ya relevado.
El contexto era delicado. La nueva Administración Trump llevaba ya semanas proyectando una política exterior de fuerza, con un discurso cada vez más duro hacia aliados, organismos multilaterales y adversarios, con la opción de entrar por la fuerza en Irán tras haber capturado en Venezuela a Nicolás Maduro.
En ese clima, el mensaje del Papa del 9 de enero había caído en Washington como una impugnación apenas velada. En el Pentágono, según esos relatos, leyeron esas frases del Papa como una reflexión abstracta sobre el estado del mundo, sino como una crítica directa a la nueva etapa política en Estados Unidos, un ataque a Trump.
La reunión se convocó, según esa reconstrucción, precisamente para trasladar ese malestar. El discurso papal habría sido desmenuzado línea por línea. Cada frase habría sido examinada como si fuera una pieza de acusación. Lo que en el Vaticano era una advertencia moral sobre el rumbo del mundo, en el Pentágono se interpretó como una toma de posición contra la Administración republicana.
Los católicos son un grupo creciente en Estados Unidos. El anterior presidente, Joe Biden, lo era. Ahora lo son la primera dama, Melania Trump; el vicepresidente, JD Vance, y el secretario de Estado, Marco Rubio, entre muchos otros. Suman ya más de 50 millones en total, muchos de ellos conversos del protestantismo.
El tono en el Pentágono, según esas versiones, fue de reprimenda. La idea central que se quiso imponer era que Estados Unidos disponía del poder militar suficiente para actuar como quisiera en el mundo y que la Iglesia católica debía tomar partido a su lado, no enfrente.
Según las mismas fuentes, surgió una referencia histórica de enorme carga política, la del papado de Aviñón. No era una alusión neutra. Evocaba el episodio del siglo XIV en que la monarquía francesa doblegó a la Iglesia, empujó al papado fuera de Roma y lo sometió a una larga etapa de dependencia.
Mencionar ese precedente en una reunión con un representante del Vaticano, en la sede del poder militar estadounidense, no podía sonar a simple erudición histórica. Según quienes luego relataron el encuentro, aquella comparación fue entendida en algunos sectores de la Santa Sede como una amenaza apenas encubierta, una forma de recordar que también la Iglesia, si desafiaba al poder temporal, podía ser arrinconada y doblegada por una superpotencia.
El cardenal Pierre, siempre según esas reconstrucciones posteriores, escuchó en silencio. No hubo respuesta pública ni protesta visible en ese momento. Pero el efecto político habría sido muy profundo, hasta cancelar una visita apostólica a la tierra natal del Papa.
La reunión pasó a ser vista dentro del Vaticano como una señal de hasta dónde estaba dispuesto a llegar el nuevo poder en Washington con Trump para contestar cualquier crítica moral que pusiera en cuestión su doctrina de fuerza. Lo que estaba en juego no era solo un desacuerdo sobre Irán, sobre la OTAN o sobre la política continental de Trump. Era algo más de fondo: el choque entre una visión del mundo asentada en la coerción y otra que seguía reivindicando el diálogo, los límites y la mediación.
Ese trasfondo ayuda a entender lo que ocurrió después. La idea de una visita del Papa a Estados Unidos para el 250 aniversario de la independencia, que había sido explorada en los primeros meses del pontificado, fue perdiendo fuerza hasta quedar aparcada. La negativa del Vaticano a convertir ese viaje en una foto política con la Casa Blanca encajó con el enfriamiento descrito por quienes conocieron aquella reunión.
El Papa, al contrario, estará en Lampedusa para el 4 de julio, una fecha central en el calendario simbólico estadounidense, día de su independencia, adquirió así una lectura inevitable: frente a la exhibición de poder, el Papa optaba por poner el foco en los migrantes que llegan a Europa por mar, en esa isla que ha sido escenario de imágenes de tribulación y hacinamiento en años pasados.
La Casa Blanca negó después esa versión de los hechos y sostuvo que el encuentro había sido respetuoso y razonable. Pero el relato que emergió en medios como The Free Press apunta a una reunión fría, severa, de alto voltaje político, en la que el Pentágono trató de dejar claro al Vaticano que la nueva Administración no aceptaría sermones sobre la guerra ni cuestionamientos morales a su política exterior.
El episodio cobró más relevancia esta semana en Hungría, cuando JD Vance, el vicepresidente, católico, fue preguntado por esas informaciones, evitó cerrarlas en falso y optó por una respuesta reveladora. Dijo que quería hablar tanto con el cardenal Pierre como con los responsables estadounidenses implicados para averiguar qué había ocurrido realmente. No respaldó de inmediato la versión del Pentágono ni se lanzó a negar el fondo del asunto, muy prudente.
Se limitó a decir que no quería pronunciarse sobre hechos no confirmados. Pero precisamente esa cautela, en un asunto tan delicado, resultó reveladora. El vicepresidente, miembro de la Administración Trump y al mismo tiempo alguien que tiene en el Papa una referencia espiritual, dejó entrever que el caso había alcanzado una gravedad suficiente como para requerir una revisión interna dentro del propio Gobierno.
El Papa, por cierto, acabó siendo crítico, más crítico con Trump, sobre todo tras su amenaza de arrasar la civilización iraní. «Invito a los ciudadanos de todos los países implicados a ponerse en contacto con las autoridades, los líderes políticos y los congresistas para pedirles, decirles que trabajen por la paz y que rechacen la guerra armada», dijo Leon esta semana. Esas palabras también quedaron registradas en un Washington cada vez más receloso del Vaticano.

Un sistema electoral a favor de Orbán: pequeñas ventajas de votos, grandes en escaños

Durante sus 16 años en el Gobierno, Orbán ha ido introduciendo reformas en el sistema electoral húngaro para beneficiar a su partido, Fidesz. El resultado es un sistema formalmente proporcional, pero estructuralmente mayoritario. Esa combinación convierte pequeñas ventajas de votos en grandes ventajas en … escaños y a Hungría en una autocracia electoral, según el análisis del Instituto Varieties of Democracy, con sede en Suecia, que advierte que estas elecciones son formalmente competitivas y multipartidistas, pero las condiciones estructurales favorecen al candidato gobernante antes incluso de que se emita el primer voto.
Apenas llegó al poder, en 2010, Orbán redujo el Parlamento de 386 a 199 escaños y aumentó el peso de los distritos uninominales, donde Fidesz es más fuerte. El Parlamento húngaro se elige con dos componentes: 106 escaños por distritos uninominales (gana el más votado, aunque sea por un voto) y 93 escaños por listas proporcionales nacionales. Los distritos uninominales pesan más a favor del partido más grande y más homogéneo territorialmente.

En 2011, Fidesz rediseñó también todos los distritos electorales para sobrerrepresentar zonas rurales, donde es más fuerte, subrepresentar Budapest y crear distritos con tamaños de población muy desiguales. Esto hace que un voto rural valga más que un voto urbano en términos de escaños. En 2014, por ejemplo, Fidesz obtuvo el 67% de los 199 escaños del parlamento con sólo el 45,7% de los votos, gracias a que el “sistema de compensación” refuerza al más votado.

Noticia relacionada

Rosalía Sánchez

Hungría tiene este mecanismo único desde 2013: los votos “perdidos” en los distritos uninominales se suman a la lista nacional y, desde 2014, también se suman los votos “sobrantes”. Si un candidato obtiene 10.000 votos, pero no resulta elegido, esos votos no se pierden, sino que se suman al ganador. Así, si Fidesz gana en un distrito 60% y 40%, esos 20 puntos de ventaja se añaden a su lista nacional, aumentando aún más sus escaños proporcionales.

Voto desde el extranjero

El voto desde el extranjero, por otra parte, fue reformado en 2012, al tiempo que se concedió un proceso de ciudadanía acelerada a residentes en países vecinos. Hungría perdió alrededor de dos tercios de su territorio y más de la mitad de su población tras la Segunda Guerra Mundial. Como consecuencia, más de dos millones de personas de origen húngaro y con fuertes lazos con el país magiar viven en Eslovaquia, Ucrania, Serbia, Croacia, Eslovenia, Austria y Rumanía. Orbán ha concedido a estos húngaros de países vecinos, sentimientos nacionalistas y con afinidad a Fidesz votar por correo, pero los emigrados a Europa Occidental, mayoritariamente más críticos con el Gobierno de Budapest, deben votar en persona en embajadas o consulados, lo que permite una mayor vigilancia de las autoridades húngaras y, de hecho, reduce su participación. Esto crea un sesgo estructural en el voto exterior.

Apenas llegó al poder, en 2010, Orbán redujo el Parlamento de 386 a 199 escaños y aumentó el peso de los distritos uninominales, donde Fidesz es más fuerte

A esto hay que añadir que Hungría elimina del censo electoral a los ciudadanos nacidos y fallecidos en el extranjero siempre que su muerte se registre oficialmente en Hungría. Son las familias las que deben comunicar estos decesos, pero muchas no lo hacen. Fuentes independientes estiman que hasta 30.000 votantes fallecidos podrían seguir apareciendo en el censo y estos votos recibidos por correo serían aceptados legalmente.
Otra reforma de 2018 dificulta un gobierno de coalición opositor. Las coaliciones deben superar umbrales más altos: 10% para dos partidos y 15% para tres o más. Además, las coaliciones deben presentar candidatos en 71 distritos (antes 27) y se facilita la creación de ‘partidos fantasma’ que fragmentan el voto opositor. En 2021 prohibió casi en su totalidad la propaganda política fuera de los medios estatales, que controla el gobierno, y en 2022, por último, introdujo reglas de limitación de observadores y acreditaciones.

La amenaza de Trump a Irán antes de las negociaciones: «Estamos cargando los barcos con las mejores armas jamás fabricadas»

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a lanzar una amenaza contra Irán a pocas horas de que comiencen las negociaciones de paz en Pakistán, a las que Teherán ya ha anunciado que no acudirá. «Estamos reiniciando el sistema. Estamos cargando los barcos con la mejor munición, las mejores armas jamás fabricadas, incluso mejores que las que hemos usamos anteriormente y con las que los destrozamos», ha declarado el mandatario en una entrevista con el diario The New York Post. «Si no llegamos a un acuerdo, las utilizaremos, y lo haremos de forma muy eficaz», ha añadido Trump.El mandatario también se ha pronunciado sobre las conversaciones, a las que acudirá su vicepresidente J.D. Vance, en un mensaje publicado en su cuenta de Truth Social. «Los iraníes no parecen darse cuenta de que no tienen más opciones que extorsionar al mundo a corto plazo utilizando las vías fluviales internacionales», ha indicado Trump en referencia al estrecho de Ormuz, la vía marítima estratégica por donde pasa el 20% del petróleo del mundo y que Teherán ha cerrado tras la ofensiva de EEUU e Israel contra su territorio. «La única razón por la que ellos están vivos hoy es para negociar», ha agregado el presidente estadounidense.La delegación de EEUU que viaja a Pakistán para las negociaciones de paz con Irán, que se celebran este sábado, tiene previsto incluir la liberación de estadounidenses detenidos por Teherán como parte de las conversaciones, ha informado este viernes el diario The Washington Post. Al menos seis personas han sido capturadas bajo circunstancias no explicadas y se encuentran bajo custodia iraní. La liberación de los ciudadanos sería una «forma sencilla y sin pérdidas de salir de las hostilidades actuales» para Irán, dijo al Post Kieran Ramsey de Global Reach, una organización sin fines de lucro centrada en lograr la liberación de rehenes estadounidenses.El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, ha afirmado este viernes, por su parte, que EEUU aún no ha cumplido con dos de las condiciones que aceptaron para comenzar las negociaciones, como lo son el alto el fuego en Líbano y la liberación de los activos iraníes congelados. «Estas dos cuestiones deben resolverse antes de que comiencen las negociaciones», ha escrito Qalibaf en X. Ante esta situación, Irán ha tomado la decisión de no acudir al encuentro con EEUU.

Ponen a la venta un pueblo entero en Irlanda con molino, pub y restaurante

Como en muchos otros lugares de Europa, Irlanda también está sufriendo los efectos de la despoblación. Por eso, incluso hay pueblos enteros a la venta. Es el caso de Lyons, en el condado de Kildare. Su precio de salida, 20 millones de euros.Tal y como recoge el Daily Mail, el pueblo de Lyons se desarrolló por primera vez en el siglo XVIII como un pueblo minero, y muchos de los edificios que aún se conservan hoy en día datan de la década de 1820. El cofundador de Ryanair, Tony Ryan, lo compró y restauró en la década de 1990 y el complejo es actualmente propiedad del empresario Barry O’Callaghan, quien adquirió la finca completa en 2016 tras el fallecimiento de Ryan en 2007.La localidad está compuesta por cabañas rústicas que se encuentran en excelentes condiciones, que suman un total de 47 habitaciones. La casa de Tony Ryan, situada dentro del pueblo, sigue siendo propiedad de su familia y no está en venta. La zona está rodeada de colinas y tierras de cultivo, y se encuentra a tan solo 30 minutos de la capital irlandesa, Dublín. Accesible únicamente a través de una avenida cerrada, el pueblo cuenta con varios patios ajardinados, así como con un lago, un pub y una antigua escuela. Además, en su día también hubo un depósito de esclusas y un cuartel de policía. También había un molino harinero, que actualmente funciona como restaurante.