En coincidencia con la segunda reunión de su gabinete de ministros, apenas empezando a funcionar su Gobierno, Péter Magyar ha convocado esta mañana una rueda de prensa extraordinaria en la que ha presentado documentos internos sobre el «escándalo de los indultos», que causó … en 2024 la caída de la entonces presidenta Katalin Novák y de la ministra de Justicia Judit Varga, y que se ha convertido en uno de los ejes de la regeneración institucional de su proyecto para la «nueva Hungría».
«Ha llegado la hora de asumir la responsabilidad y decir la verdad sobre el indulto», ha dicho, y ha insistido en que el país «merece claridad» sobre un episodio que, en sus palabras, «no fue un error administrativo, sino un síntoma de un sistema que funcionaba sin controles reales».
El escándalo surgió en febrero de 2024, cuando una página web independiente reveló que la presidenta Novák había concedido un indulto a Endre K., exsubdirector del hogar infantil de Bicske, condenado por encubrir los abusos sexuales a menores cometidos por el director del centro. La decisión, tomada durante la visita del Papa Francisco a Hungría, generó una ola de indignación social sin precedentes.
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Rosalía Sánchez
El caso se agravó cuando se supo que el mismo día también fue indultado György Budaházy, figura de extrema derecha condenado por terrorismo en el llamado caso Hunnia. Ambos expedientes estaban vinculados por la intervención del abogado Tamás Gaudí-Nagy, que presionó para obtener clemencia para Budaházy y, según los documentos revelados este martes, también participó en la solicitud de indulto de Endre K.
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Los documentos muestran que la Dirección de Indultos del Ministerio de Justicia no recomendó la concesión del perdón a Endre K. y que la ministra Varga había avalado únicamente tres indultos, entre los cuales no figuraba el del exsubdirector del orfanato. Según el primer ministro, el expediente fue extraído del conjunto de solicitudes y tramitado de manera acelerada, sin seguir el procedimiento ordinario. Tanto la firma de Novák como la contrafirma de Varga se produjeron el mismo día, algo que Magyar calificó de «extraordinariamente inusual» y que, a su juicio, «solo puede explicarse por presiones políticas internas».
Magyar condena, además, que la visita del Papa fuese utilizada como «marco justificativo» para aprobar un paquete de indultos que incluía decisiones contrarias a las recomendaciones técnicas del ministerio. En total, se tomaron diez decisiones de indulto que no contaban con el aval de los funcionarios responsables y que permitieron al gobierno de Viktor Orbán evitar que la justicia se ocupase de delincuentes y hacer valer su estado clientelar.
Apenas puso un pie en el Gobierno, Magyar dio orden de buscar las pruebas documentales que la administración Orbán negó a los medios de comunicación. Estas abren una nueva vía de investigación, al identificar al abogado Tamás Gaudí-Nagy, conocido por su cercanía a círculos nacionalistas, como intermediario en ambos expedientes. Comienza a visibilizarse la red de profesionales que desde la sombra articulaban la red de sostén del sistema Orbán a cambio de gran influencia en las decisiones gubernamentales en sus propios casos.
«Nueva era de las relaciones internacionales húngaras»
Magyar abre, con esta publicación de documentos, una nueva era en la relación del Estado húngaro con la transparencia, al igual que ha anunciado una «nueva era en las relaciones internacionales» que comenzará con su viaje a Polonia y Austria. Esta noche partirá en tren a Polonia, acompañado por siete de sus ministros, donde se reunirá con el primer ministro Tusc y el presidente Nawrocki, además de verse con Lech Walesa y el obispo metropolitano de Cracovia, el cardenal Grzegorz Rys, en la Catedral de Wawel, y visitas de gran carga simbólica al monumento a San Juan Pablo II y a la tumba del rey Esteban Báthory.
Magyar no solo destensará una relación que se había enfriado debido a las posiciones prorrusas de su predecesor, Viktor Orbán, sino que además llega con una propuesta política de gran calado: fusionar el Grupo de Visegrado de Hungría, Polonia, República Checa y Eslovaquia con el llamado formato Austerlitz de la República Checa, Eslovaquia y Austria. Tal alianza podría tener más peso en la UE, por ejemplo, en la distribución de subvenciones.