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El retorno de la esperanza

«Estoy aquí. Con ustedes». Con esas cuatro palabras publicadas en la red social X, María Corina Machado anunciaba lo que millones de venezolanos estábamos esperando: su regreso a Venezuela. El 10 de diciembre de 2025, después de estar en la clandestinidad desde de … agosto, Machado había salido del país, vía Curazao, para ir a Oslo a recibir el Premio Nobel de la Paz. No llegó a tiempo para la ceremonia. Machado había pasado varias horas en la oscuridad, sola en una lancha en medio del mar, hasta que finalmente apareció Brian Stern y su equipo de Grey Bull Rescue para salvarla. Menos de un mes después, Donald Trump autorizó la operación militar en territorio venezolano que condujo a la captura y deportación del dictador Nicolás Maduro y de su esposa Cilia Flores. Mucha agua ha corrido desde ese 3 de enero y sería verdaderamente difícil explicarle la situación a un Rip Van Winkle que se acabara de despertar. ¿Cómo hacerle entender que Machado huyó de Venezuela escapando de la dictadura chavista y que solo ahora, después de ocho intentos, ha podido regresar contrariando la voluntad de Trump, que ha colocado a Delcy Rodríguez en el lugar de Maduro y con quien, además, se entiende de maravillas?
Como tantas otras veces en el pasado, María Corina Machado ha sabido mantener el foco de su objetivo principal, que es el regreso de la democracia a Venezuela, a pesar de que los renglones torcidos de la política, el poder y la violencia han hecho lo imposible por hacerla desistir de su recto destino. En un audio difundido en agosto de 2024, poco después de que los venezolanos eligieran a Edmundo González Urrutia como presidente y demostraran con las actas la ilegitimidad de Maduro, Machado afirmó que la nuestra era «una lucha espiritual entre el bien y el mal, y Dios está con nosotros». Solo los venezolanos, independientemente de si somos creyentes o no, podemos entender la verdad de estas palabras. Solo acudiendo a categorías tan abstractas o sublimes como lo divino pueden encajarse estos casi treinta años de dictadura, enmarcados por dos catástrofes naturales como el deslave de Vargas en 1999 y los dos terremotos de 2026 que arrasaron con decenas de miles de vidas, y, además, mantener encendidas la esperanza y la fe en un cambio.

Por ello, con plena conciencia del sentido profundo de esta lucha, María Corina entró a Venezuela por Colombia y desde allí hizo su primera parada en el santuario de La Divina Pastora, en el estado Lara. «La Virgen nos ha hecho un milagro» dijo una mujer, anegada en lágrimas, que se encontraba en la iglesia en ese momento. Desde el occidente del país, por la autopista Regional del Centro, Machado continuó su recorrido de ocho horas pasando por los estados Carabobo y Aragua, acompañada de una multitud de seguidores, hasta llegar a Caracas, donde fue recibida con alegría, lágrimas, gritos de libertad, cantos del himno nacional y mucha, pero mucha devoción. De hecho, llevaba en el cuello el peso de varios rosarios que la gente le puso como ofrenda y también como un símbolo de protección.

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Ludmila Vinogradoff

La admiración y el respeto que María Corina Machado se ha ganado después de tantos años de resistencia, en los que se ha enfrentado tanto a la dictadura como a los cómplices en la oposición, años en los que literalmente se ha jugado el pellejo en la calle siendo golpeada, amedrentada y perseguida, quedó muy bien reflejada en una de las imágenes más conmovedoras que ha provocado su vuelta a la patria. En uno de los videos del recorrido por la autopista se ve a una pareja que viaja en una moto. El hombre conduce y la mujer, desde atrás, le grita a Machado: «María, si tú volviste, mi hija tiene que volver». Creo que esa frase resume bien lo que María Corina Machado representa hoy para los venezolanos: la posibilidad, el milagro, de poder volver y reencontrarnos.

El regreso de María Corina pone a prueba la apuesta de Trump por Delcy

María Corina Machado había vuelto a la Casa Blanca el 7 de marzo para pedirle a Donald Trump algo que llevaba meses reclamando. Quería regresar a Venezuela. No podía seguir indefinidamente en Estados Unidos mientras el presidente norteamericano negociaba el futuro de su país … con Delcy Rodríguez, la antigua vicepresidenta de Nicolás Maduro. En aquella segunda reunión, Machado insistió en que su lugar estaba en Venezuela y en que necesitaba recuperar la iniciativa política. Trump la escuchó, pero fue tajante. No lo veía claro. Según fuentes estadounidenses conocedoras de aquella conversación, el presidente se mostró bronco y advirtió de que el regreso podía complicar los acuerdos que su Administración estaba alcanzando con el chavismo. No quería alterar una relación que empezaba a ofrecerle resultados.
Durante los meses siguientes, Machado siguió reclamando ayuda para volver. Desde la Casa Blanca le respondían que esperara. Había negociaciones pendientes, cuestiones de seguridad que resolver y una transición que Washington quería conducir a su manera. Pasaban las semanas y Rodríguez consolidaba su posición como principal interlocutora de Trump, mientras la dirigente que encarnaba la victoria de la oposición en las elecciones de julio de 2024 permanecía fuera del país.

Los terremotos del 24 de junio, que dejaron graves daños en La Guaira, precipitaron sus planes. Machado consideró que ya no podía seguir esperando. Dos días después, el viernes 26, despegó del aeropuerto de Manassas, en Virginia, convencida de que había alcanzado un entendimiento con la Administración Trump para regresar a Venezuela. Su plan era volar hasta Curazao, territorio neerlandés frente a las costas venezolanas, y continuar desde allí por mar. Las autoridades de los Países Bajos habían autorizado su llegada a la isla, pese a que tenía el pasaporte caducado.

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David Alandete

El subsecretario de Estado, Christopher Landau, había hablado con la embajadora neerlandesa en Washington, Birgitta Tazelaar, que entendió que Estados Unidos respaldaba la operación. Pero otros responsables de la Administración pensaban lo contrario. Cuando la diplomática consultó al entonces responsable estadounidense para el continente americano, Mike Kozak, este le aclaró que Washington no apoyaba el regreso. La reconstrucción de aquellas conversaciones fue publicada por Axios.
Los neerlandeses retiraron la autorización cuando Machado ya estaba en vuelo. Su equipo intentó evitar el regreso a Virginia y pidió aterrizar en Florida para mantener abierta la posibilidad de continuar el viaje. No lo consiguió. El avión volvió a Manassas, exactamente al aeropuerto del que había salido.

Informaciones injuriosas

El distanciamiento se hizo cada vez más evidente. Aparecieron informaciones injuriosas muy críticas con Machado, algunas publicadas por Axios a partir de fuentes anónimas calificando sus intentos de «grotescos», que reflejaban las reservas de determinados responsables estadounidenses sobre su papel en la transición. La dirigente que durante años había sido uno de los principales referentes de la oposición venezolana en Washington empezaba a ser considerada por algunos sectores de la Administración como un obstáculo para sus planes.

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Todo aquello sucedía mientras Trump acumulaba críticas entre los venezolanos que habían esperado que la captura de Maduro condujera al desmantelamiento del chavismo. El presidente había pasado de ordenar la operación militar que terminó con Maduro en una prisión de Nueva York a elogiar públicamente a su antigua vicepresidenta. Rodríguez era, según Trump, una mujer maravillosa. Llegó incluso a afirmar que los venezolanos bailaban en las calles para celebrar la nueva situación, una descripción que no se correspondía con lo que estaba sucediendo en el país.
El Departamento de Estado intervino para reconocerle a Rodríguez inmunidad en un procedimiento judicial, otra muestra de la importancia que Washington concedía a preservar su relación con ella. Mientras tanto, seguía habiendo presos políticos, incluidos ciudadanos españoles, pese a las promesas de Trump de conseguir su liberación. Los servicios de inteligencia continuaban funcionando y dirigentes como Diosdado Cabello conservaban posiciones dentro del aparato estatal, aunque sometidos a una presión creciente de Estados Unidos.

Sin protección de EE.UU.

La advertencia que recibió entonces el equipo de Machado fue inequívoca: si regresaba, estaría sola. Fuentes estadounidenses dijeron a ABC que no habría una operación para trasladarla, ni garantías de seguridad, ni un dispositivo para protegerla si las autoridades venezolanas decidían actuar contra ella. Sin embargo, el equipo de Machado nunca había solicitado esa protección. La dirigente preparó sus desplazamientos con sus propios medios y su propio personal de seguridad, sin ayuda directa estadounidense.
Finalmente, el domingo 25 de octubre consiguió entrar desde Colombia. Era el segundo intento organizado por esa vía y el octavo desde junio. Su equipo preparó la operación y asumió los riesgos de atravesar una frontera vigilada por los organismos de seguridad venezolanos. No hubo una operación estadounidense de rescate ni un dispositivo oficial para facilitarle el paso.
Preguntados por ABC, varios funcionarios estadounidenses admitieron que conocían los planes de Machado y que no se opusieron a ellos. Insistieron en que la Administración Trump no había facilitado la operación, pero reconocieron que estaban al corriente de los preparativos.

Preguntados por ABC, varios funcionarios estadounidenses admitieron que conocían los planes de Machado y que no se opusieron a ellos

El regreso se produjo después de intensas discusiones dentro de una Administración dividida sobre el futuro de Venezuela. Algunos responsables consideraban que impedir, o dar la impresión de impedir, el regreso de la Nobel de la Paz suponía un coste político creciente. Otros temían que su presencia complicara la relación con Rodríguez y pusiera en peligro los acuerdos alcanzados desde enero.

Movimiento decisivo en Florida

También pesó la política interna estadounidense. Legisladores republicanos de Florida, entre ellos el senador Rick Scott, habían advertido a la Casa Blanca de las consecuencias de aparecer como responsable del bloqueo a Machado, especialmente ante las elecciones legislativas del 3 de noviembre. La comunidad venezolana, que había celebrado la captura de Maduro, contemplaba con desconcierto los elogios de Trump a Rodríguez y la continuidad de buena parte del aparato chavista. La presión de esos legisladores resultó decisiva para que Washington dejara de oponerse al regreso, aunque no llegara a respaldarlo abiertamente.
Pero la llegada de Machado a Venezuela no modifica, por ahora, las prioridades de Trump. Según las fuentes consultadas, Washington quiere preservar su relación con Rodríguez, convencido de que los acuerdos alcanzados con Caracas están dando resultados en materia petrolera, económica y de seguridad. La Casa Blanca pretende seguir negociando con los sectores del chavismo que conservan el control de las instituciones y mantiene su apuesta política por el diálogo articulado alrededor de la mesa vinculada a Norah Figuera.

Washington quiere preservar su relación con Rodríguez, convencido de que los acuerdos alcanzados con Caracas están dando resultados en materia petrolera, económica y de seguridad

Machado ha podido regresar, pero no pueder esperar que Estados Unidos modifique su estrategia para acomodarla a sus exigencias. Marco Rubio mantiene el objetivo declarado de una transición democrática, aunque la Administración considera prioritario preservar los acuerdos con Rodríguez, avanzar en las reformas negociadas y evitar una ruptura que pueda devolver la violencia a las calles.

Reacción del chavismo

Queda por ver cómo reaccionará el chavismo ante la presencia de Machado. Si las autoridades restringen sus movimientos, la someten a vigilancia o intentan detenerla, Washington tendrá que decidir hasta dónde está dispuesto a intervenir para contener los excesos del aparato de seguridad venezolano, tanto contra ella como contra otros opositores perseguidos durante años.
La relación entre Trump y Rodríguez llega así así a una prueba que hasta ahora había podido evitar. El presidente estadounidense puede seguir elogiando a su interlocutora, pero tendrá que explicar cómo encajan esos elogios con el trato que reciba la principal dirigente de la oposición. Machado ha conseguido volver a Venezuela después de meses de intentos frustrados. Lo ha hecho sin la ayuda de Washington y en un momento en el que la Casa Blanca sigue negociando el futuro del país con quienes conservan el poder.

«Estamos recobrando las fuerzas»: las familias de presos políticos esperan ayuda de Machado

«Tenemos ciento cuarenta y dos días acá», dice Liliana Quintero en el campamento de la Alianza por la Libertad de los Presos Políticos, en las inmediaciones de la Embajada de Estados Unidos en Caracas. Cuenta que han pasado ese tiempo bajo lluvia y sol … . Su hermano, José Miguel Quintero, permanece en El Rodeo I, un centro penitenciario del estado Miranda, próximo a la capital. Ella sitúa su detención en 2021. Desde entonces ha presentado solicitudes ante organismos y organizaciones. «Tengo papeles», dice.
El lunes, el regreso de la opositora seguía en las conversaciones de las paradas de autobús y las cafeterías de Caracas. La víspera, una multitud había salido a recibirla en la autopista. El entusiasmo convivía con la cautela de quienes habían esperado otras veces un cambio que no llegó.

Los familiares del campamento se instalaron la noche del 7 de junio para pedir mediación estadounidense. Desde entonces reclaman audiencias, atención médica y cumplimiento de órdenes de excarcelación. Esperan que la dirigente opositora intervenga por quienes continúan detenidos. La orden es que nadie levante las carpas hasta no tener los resultados que se han propuesto.

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David Alandete

En una entrevista fuera del campamento, Fanny Lozada habla de una boleta de salida, una orden judicial de excarcelación. Su hija, cuenta, la tenía. Sigue presa. «No sé el motivo o la razón por el cual no me la soltaron», dice. Después menciona otras boletas que supuestamente carecen de firma. Le llegan noticias distintas y no consigue una explicación.
Machado anunció su regreso el domingo. Tras cerca de diez meses fuera de Venezuela, apareció en una iglesia de Santa Rosa, en el estado Lara.
«Yo quisiera que la señora María Corina me diera la oportunidad de hablar con ella», dice Fanny. Le atribuye al regreso una esperanza nueva, pero la información sobre su hija sigue siendo confusa. «Son tantas cosas juntas, tantas informaciones que no nos las dan como tienen que ser».

«Estamos recobrando las fuerzas»

Foro Penal, organización de defensa de los derechos humanos, mantiene en su balance al 5 de octubre un total de 322 presos políticos. De ellos, 170 seguían sin condena.
Liliana recuerda una boleta de noviembre de 2021 que, según relata, nunca supuso la salida de su hermano. En 2023 le abrieron otro expediente, con señalamientos de terrorismo y financiamiento a la guerrilla. Dice que solicitó una amnistía y se la negaron. Ha recurrido a Naciones Unidas y a Foro Penal.

Liliana Quintero muestra la foto de su hermano José Miguel, aún preso pese a una boleta de excarcelación, según denuncia.

(Jorge Benezra)

Al hablar de Machado afirma que confía plenamente en ella. «Nos alimentó de nuevo», dice sobre el efecto de su llegada. «Nos apoyamos, nos ayudamos, pernoctamos», explica sobre las familias con las que pasa los días en el campamento.
Carolina Zapata pide por su tío, Juan de Jesús Castillo, detenido desde diciembre de 2021. Lo describe como campesino, próximo a la tercera edad. Cuenta que lo acusaron de terrorismo y asociación para delinquir, y rechaza que perteneciera a un grupo guerrillero. «Hemos recurrido a todas las instancias, hemos agotado los recursos», dice. La petición que mantiene frente a la representación diplomática es sencilla: «Estamos aquí frente a la embajada para ser escuchados».
Con el regreso de Machado, Carolina espera que su tío pueda volver pronto a casa. «Estamos recobrando las fuerzas», dice.
También entrevistada fuera del campamento, en medio de la celebración por el retorno de Machado, Gabriela Álvarez se presenta como familiar de Gabriel Guerra, camarógrafo que trabajó con el periodista Ramón Centeno y permanece detenido desde 2022. Vincula su encarcelamiento a un proyecto periodístico sobre el narcotráfico en Venezuela. Quiere que una negociación termine con la libertad de quienes siguen presos. Las liberaciones prometidas desde enero le parecen ahora «mucho más cerca».
Cuenta que familiares consiguieron hacer llegar a gritos la noticia del regreso al centro penitenciario El Rodeo. Según la información que recibió de otros familiares, los detenidos se emocionaron al saber que Machado estaba de nuevo en Venezuela.

Expectativas «muy altas» con el regreso de Machado

En el campamento permanece un hombre que sí pudo salir. Leonardo Chirinos fue excarcelado a finales de septiembre. «Tengo casi un mes de que salí en libertad», afirma. Su hermano continúa detenido en el Fuerte Guaicaipuro, un recinto militar de Miranda. Leonardo se ha instalado cerca de la embajada para reclamar por él y por los demás.

Leonardo Chirinos, excarcelado en septiembre. Su hermano Leandro sigue preso, condenado a 24 años de prisión.

(Jorge Benezra)

Atribuye su excarcelación al trabajo de las familias de la Alianza y reconoce también las conversaciones entre el Gobierno interino de Delcy Rodríguez y la oposición vinculada al Parlamento elegido en 2015, respaldadas por Estados Unidos.
Rodríguez gobierna desde la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses en enero. Washington mantiene interlocución con su administración. Los familiares acampan ante su embajada porque esperan que use esa influencia en las excarcelaciones. Leonardo pide intervención «no solamente políticamente, sino en el tema judicial».
De Machado espera que converse con Estados Unidos y contribuya a una transición pacífica hacia elecciones. Precisa que no está hablando de negociar. Quiere «entablar una conversación».
Sus expectativas con el regreso son «muy altas». No limita la petición a los familiares de los presos. Cree que Machado debe intervenir también por los trabajadores, la educación y otros sectores del país.
El diputado chavista Jorge Arreaza, miembro de la comisión de diálogo, reconoció a finales de septiembre una «aplicación errática» de la Ley contra el Odio, aprobada en 2017. Habló de «abusos de muchos cuerpos de seguridad» y calificó de «inconcebible» la revisión policial de teléfonos para buscar mensajes de odio. Defendió mantener la norma: dijo que había protegido a familias de los barrios frente a linchamientos. El Parlamento estudia su reforma. Arreaza propuso escuchar también a quienes fueron encarcelados por difundir un mensaje.

Fanny Lozada sostiene una fotografía de su hija y reclama su excarcelación.

(Jorge Benezra)

Para Fanny, el retorno significa «la lucha por nuestros presos políticos». Relaciona la libertad de los detenidos con la posibilidad de votar. «Si no hay presos políticos libres, no hay una Venezuela con democracia para poder ejecutar unas elecciones».

¿Por qué el cuestionamiento electoral es tan corrosivo para nuestras democracias?

Uno de los grandes privilegios de ser corresponsal en Estados Unidos durante dos décadas ha sido asistir a todos sus procesos electorales y contarlo en las páginas de ABC. Recuerdo perfectamente unas primarias en New Hampshire donde asistimos, junto a otros periodistas internacionales, al … invernal arranque del proceso de selección de candidatos a la Casa Blanca.
Un colega de ‘O Estado de S. Paulo’, en línea con la frase «Brasil es el país del futuro… y siempre lo será», nos contó que el voto en su patria tropical, además de ser obligatorio, era completamente electrónico. Ante ese alarde tecnológico, otro compañero de Tokio añadió: «En Japón votamos a mano. Así es como hacemos todo lo importante».

El cuestionamiento de procesos electorales, entre los factores que explican la crisis de nuestras democracias, no hace más que escalar posiciones. El último capítulo de esta peligrosa desconfianza es la inesperada victoria de Lula da Silva en las presidenciales de Brasil. A su rival, Flávio Bolsonaro, primogénito del expresidente condenado por intentar revertir su derrota en 2022 con un golpe, le ha faltado tiempo para cuestionar el resultado y solicitar su anulación.

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Elecciones presidenciales

Verónica Goyzueta

Este martes, Israel vota si quiere seguir siendo una democracia liberal o una teocracia iliberal. Y, en su primera cita con las urnas desde la ofensiva de Hamás del 7 de octubre de 2023, la preocupación por la integridad de las elecciones refleja la gran pérdida de confianza en el Gobierno de Netanyahu. En EE.UU., ante las legislativas de medio mandato previstas para el 3 de noviembre, Trump, con su propio historial de golpismo electoral, ya ha anunciado su intención de impugnar los resultados que no le gusten.
En este corrosivo proceso vemos cómo los censos electorales se convierten en una especie de acordeón partidista, que se contrae o se expande según convenga. Tampoco ayuda que se reniegue de algo tan fundamental como la alternancia democrática, ni olvidarse de que el voto es el máximo instrumento de rendición de cuentas que queda a unas fracturadas democracias que, sin confianza electoral, no pueden funcionar.

Los detalles del plan de EE.UU. para Venezuela: nuevo Supremo en dos meses y el desmantelamiento del sistema electoral

La Administración Trump ha fijado un calendario detallado para la transición política en Venezuela, con el objetivo de renovar las principales instituciones del régimen, celebrar elecciones presidenciales y culminar el proceso antes de que termine el mandato del presidente estadounidense, en enero de 2029.
Washington quiere tener un Tribunal Supremo de Justicia completamente renovado antes de mediados de diciembre, sustituir poco después el Consejo Nacional Electoral y declarar entonces la ausencia definitiva de Nicolás Maduro en la Presidencia, algo que hará Delcy Rodriguez. Ese último paso abriría el procedimiento para convocar elecciones, aunque Estados Unidos todavía no ha establecido una fecha para celebrarlas.

Los detalles fueron explicados este lunes por un alto funcionario del Departamento de Estado, bajo condición de anonimato, durante una conversación telefónica con periodistas. La exposición se produjo después de la cuarta ronda de negociaciones entre representantes del chavismo y de la oposición venezolana, que ha permitido alcanzar nuevos acuerdos sobre la renovación judicial.

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David Alandete

Washington considera que esos avances representan la oportunidad más importante de los últimos años para construir una democracia estable en Venezuela.
La estrategia estadounidense parte de una premisa: no puede haber elecciones libres mientras los tribunales y los organismos electorales sigan controlados por las estructuras que permitieron a Maduro mantenerse en el poder. Washington atribuye al Tribunal Supremo un papel decisivo en la consolidación de la dictadura, especialmente desde 2015, cuando fue utilizado para neutralizar a la Asamblea Nacional y validar numerosas decisiones del régimen.
El Consejo Nacional Electoral, por su parte, ha servido para controlar el registro de partidos y excluir candidatos, como ocurrió con María Corina Machado antes de las presidenciales de julio de 2024.

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«Hay que arrancar esa infraestructura y sustituirla por otra nueva. No puede haber elecciones creíbles en el país mientras siga existiendo», explicó el alto funcionario estadounidense. La Administración Trump quiere impedir que el chavismo pueda manipular una votación o utilizar los tribunales para anular una eventual victoria opositora.

1.- Renovación judicial, ya en marcha

El primer paso será la renovación completa del Tribunal Supremo de Justicia. Los representantes del PSUV, con Jorge Rodríguez como principal interlocutor, y los sectores opositores vinculados a la Asamblea Nacional elegida en 2015 han acordado constituir un comité de selección judicial. Ambas partes han designado a sus integrantes, fundamentalmente profesores de Derecho y juristas de reconocido prestigio que, según Washington, no son operadores políticos de los partidos.
El comité deberá examinar las candidaturas y presentar una lista consensuada de 32 magistrados. Los nombres serán remitidos después a la Asamblea Nacional, donde Jorge Rodríguez tendrá que conseguir su aprobación. El compromiso es que el Parlamento respete la selección acordada y permita constituir un Supremo completamente renovado.
«El objetivo es tener un nuevo Tribunal Supremo antes de que termine este año, es decir, hacia mediados de diciembre», precisó el funcionario. Washington considera que este acuerdo es especialmente importante porque el TSJ concentra competencias mucho más amplias que las de un Tribunal Supremo al uso y puede condicionar prácticamente todas las decisiones relevantes del Estado.

2.- Reforma exprés del CNE

La segunda reforma afectará al Consejo Nacional Electoral. Las conversaciones sobre este organismo ya han comenzado y continuarán en la siguiente ronda negociadora. Estados Unidos pretende sustituir a todos sus integrantes mediante un procedimiento similar al previsto para el Supremo, aunque con una diferencia fundamental: los nuevos nombramientos no necesitarán la ratificación de la Asamblea Nacional, lo que permitirá acelerar el proceso.
Pero Washington no quiere limitarse a cambiar los nombres. Exige también modificar las atribuciones del organismo para privarlo de cualquier capacidad de intervención política. El CNE dejará de poder impedir que un candidato concurra a unas elecciones, negar el registro de partidos o decidir quién tiene derecho a participar.
«El CNE se convertirá fundamentalmente en una plataforma técnica. Se le retirarán todos sus componentes políticos. Ya no podrá eliminar candidatos de las papeletas ni decidir quién puede presentarse y quién no», explicó la fuente estadounidense.
Sus responsabilidades quedarán limitadas a organizar los centros de votación, instalar las máquinas, contar los sufragios y anunciar los resultados. El modelo propuesto es semejante al de las autoridades electorales de los estados y condados estadounidenses. La intención es completar esta reforma poco después de constituir el nuevo Supremo, aunque todavía no existe una fecha cerrada.

3.- La ausencia definitiva de Maduro

Una vez renovadas ambas instituciones llegará el momento decisivo. Estados Unidos pretende que las autoridades venezolanas reconozcan formalmente la ausencia definitiva de Maduro, capturado el pasado 3 de enero y encarcelado desde entonces en Nueva York. Delcy Rodríguez ejerce la Presidencia de manera interina, pero el Gobierno venezolano todavía no ha declarado la falta absoluta del anterior mandatario.
«Delcy tendrá que declarar una vacante en la Presidencia, una vacante permanente. Todavía no lo han hecho», señaló el alto funcionario.
Según el calendario expuesto por Washington, esa declaración abriría un período de seis meses para celebrar nuevas elecciones, cuya fecha exacta determinaría el Consejo Nacional Electoral ya reformado. La Administración estadounidense no ha anunciado, por tanto, el año ni el mes de los comicios. Su plan establece primero la renovación del Supremo, después la del organismo electoral y, finalmente, la activación del procedimiento constitucional para elegir presidente.
Existe, sin embargo, una cuestión jurídica pendiente de aclaración. El artículo 233 de la Constitución venezolana establece un plazo de treinta días para celebrar elecciones cuando se produce una falta absoluta durante los primeros cuatro años del mandato presidencial, y no de seis meses. Washington no explicó si contempla una modificación del procedimiento o una interpretación diferente de sus disposiciones.

4.- Lecciones del fracaso de Biden

La Administración Trump considera que celebrar elecciones antes de completar estas reformas supondría repetir el fracaso de las negociaciones de Joe Biden con Maduro. Según el alto funcionario, la anterior Administración realizó concesiones irreversibles, entre ellas el levantamiento parcial de sanciones y la liberación de Alex Saab y de los sobrinos de Cilia Flores condenados por narcotráfico, sin exigir previamente la transformación de los organismos encargados de garantizar las elecciones.
«Venezuela podría celebrar unas elecciones el próximo mes. Tiene las máquinas y puede abrir los colegios electorales. Pero no serían unas elecciones libres ni justas», explicó. El objetivo estadounidense es que, una vez celebrada la votación, el partido derrotado reconozca el resultado y acepte pasar a la oposición sin recurrir a las instituciones para mantenerse en el poder.
La apertura política deberá avanzar al mismo tiempo que las reformas. Washington exige que los partidos puedan actuar libremente, que sus dirigentes recorran el país sin amenazas de detención y que los medios de comunicación permitan el acceso de todas las candidaturas. Entre las condiciones mencionó expresamente la libertad de prensa, el acceso a la televisión nacional y la posibilidad de utilizar redes sociales como X e Instagram.

5.- Reformas económicas

El plan estadounidense también contempla una recuperación económica que permita gobernar al vencedor de las elecciones. Washington teme que una oposición que llegue al poder encuentre un Estado arruinado, con una deuda extraordinaria, infraestructuras deterioradas, cortes de electricidad, inflación y unos servicios de seguridad todavía dominados por dirigentes chavistas.
El funcionario planteó un escenario hipotético: María Corina Machado gana unas elecciones y asume la Presidencia, pero no controla la Asamblea Nacional ni las fuerzas de seguridad y debe afrontar una crisis económica sin recursos suficientes. En esas condiciones, advirtió, el nuevo Gobierno podría fracasar rápidamente y comprometer toda la transición.
«Si queremos que un Gobierno elegido democráticamente tenga éxito, no podemos permitir que herede un apocalipsis económico que acabe derribándolo», explicó. Por eso Estados Unidos considera que las inversiones petroleras, la recuperación de la producción y la reorganización de las finanzas públicas deben avanzar antes de que se produzca el relevo presidencial.

6.- Pactar con los aparatos de poder

También pretende evitar una confrontación con los aparatos militares y policiales construidos durante décadas de chavismo. La Administración estadounidense considera indispensable obtener la cooperación de quienes todavía controlan las armas y los organismos de seguridad. El funcionario citó las transiciones de España, Portugal y Paraguay para defender la necesidad de negociar con responsables del régimen anterior.
«Para que una transición sea pacífica hace falta la aceptación y la cooperación de la otra parte, especialmente de quienes controlan los servicios de seguridad de un país», sostuvo. Washington considera que la alternativa podría ser una situación de violencia interna, insubordinación militar o incluso una guerra civil.
La estrategia depende, por tanto, de la colaboración de Delcy Rodríguez y de otros dirigentes chavistas. Sin embargo, Estados Unidos asegura que conserva una importante capacidad de presión. El funcionario confirmó que las autoridades venezolanas han aceptado plazos concretos y que, hasta ahora, los están cumpliendo, pese a un retraso de aproximadamente ocho semanas provocado por los terremotos de junio y las posteriores operaciones humanitarias.
«Tenemos unos plazos que ellos han aceptado y, hasta ahora, han cumplido todos y cada uno», declaró el secretario de Estado.
El funcionario recordó que Venezuela continúa sometida a numerosas sanciones estadounidenses y que buena parte de la actividad económica autorizada desde enero depende de licencias y excepciones del Departamento del Tesoro. Washington puede utilizar esas autorizaciones para incentivar el cumplimiento de los acuerdos y conserva la posibilidad de modificar su política si las negociaciones fracasan.
«Estados Unidos tiene una influencia considerable sobre el rumbo de estas conversaciones y los resultados que obtenemos de ellas», advirtió. El secretario de Estado descartó que el Gobierno interino pueda prolongar artificialmente el proceso. «¿Y si intentan hacernos esperar dos años? Eso no va a ocurrir», aseguró.
La Administración Trump no contempla necesariamente la desaparición del chavismo como fuerza política, sino su participación en un sistema donde pueda perder elecciones y ejercer la oposición sin controlar los tribunales ni los organismos electorales. El objetivo es construir una democracia capaz de sobrevivir a varias alternancias políticas, evitar una nueva crisis institucional y facilitar el regreso de los millones de venezolanos que han abandonado el país.
El gobierno de EE.UU. considera que las negociaciones actuales representan la mejor oportunidad de los últimos años para conseguirlo y quiere completar la transición durante su etapa al frente de la diplomacia estadounidense, sin agotar el mandato de Trump.
«Hay que cambiar la infraestructura electoral, no dentro de diez años, ni de cinco, ni de dos. Tiene que hacerse rápidamente, dentro de los plazos que hemos establecido», concluyó.

El partido de Bolsonaro reconoce la victoria de Lula, pero advierte: «Seguiremos buscando respuestas»

El Partido Liberal (PL) brasileño, fuerza política por la que se presentó el senador Flávio Bolsonaro, reconoció este lunes los resultados de los comicios presidenciales que acabaron con la reelección del mandatario Luiz Inácio Lula da Silva.A través de una carta divulgada … en sus redes sociales, el presidente del PL, Valdemar Costa Neto, afirmó, sin nombrar a Lula, que «reconoce el resultado proclamado por el Tribunal Superior Electoral», aunque pidió que los «cuestionamientos planteados» sean «debidamente esclarecidos».

El líder progresista se adjudicó la victoria en la segunda vuelta electoral celebrada el domingo al obtener el 52% de los votos, frente al 48% de Bolsonaro.

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Verónica Goyzueta

Sin embargo, tras la divulgación de los resultados, Bolsonaro se negó a reconocer la derrota y dijo que iba a solicitar la anulación de los comicios, tras la decisión de última hora de la Corte Suprema de extender la jornada de votación, respondiendo a un pedido del oficialismo.
Con más de cuatro millones de votos de diferencia, Lula selló una inédita remontada respecto a la primera vuelta del 4 de octubre, en la que el primogénito del expresidente Jair Bolsonaro se había impuesto por dos puntos porcentuales.

Bolsonaro denuncia «todos los abusos» de Lula

En el comunicado, la formación opositora señaló que el aumento del gasto público y de beneficios sociales realizados por el Gobierno de Lula antes de los comicios condicionó la equidad de la contienda y anunció que exigirá explicaciones dentro del marco institucional.

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«Flávio Bolsonaro ganó la primera vuelta de las elecciones presidenciales» pero este domingo, «el resultado fue diferente, en un escenario marcado por medidas fuertemente electoralistas, con impacto económico y social», expresó la nota.
Pese al traspié en la segunda vuelta, la fuerza conservadora destacó su avance legislativo «histórico», tras asegurarse una bancada de 121 diputados federales, 29 senadores y seis gobernadores.
En un video publicado este lunes en sus redes sociales, Flávio Bolsonaro dijo que «organizará a la oposición» para convertir la Cámara baja y el Senado en su «fortaleza contra la barbarie» que, según él, ocurrirá en el país «con cuatro años más de Lula».
Al mismo tiempo, el candidato derrotado insistió en que trabajará por conseguir que la Justicia anule la candidatura de Lula por «todos los abusos» que, a su juicio, cometió.
Entre ellos, señaló el «complejo industrial de noticias falsas» creado por la campaña oficialista y los «abusos de poder político y económico sin precedentes».