EE.UU. procesará a la cúpula del castrismo aunque abra Cuba
Estados Unidos no pondrá amnistías ni perdones presidenciales sobre la mesa en la que se negocia el futuro de Cuba. Fuentes diplomáticas confirmaron a ABC, bajo condición de anonimato, que en los contactos en Ciudad de México de agentes estadounidenses con los emisarios del general … Alejandro Castro Espín, sobrino de Fidel Castro e hijo de Raúl Castro, solo se ha hablado de temas económicos como el futuro del bloqueo o la venta de petróleo a la isla.
ABC ha podido confirmar las versiones que daban cuenta de una comunicación del general con Washington para acordar una transición en Cuba que represente el fin del régimen castrista.
Para tal fin, Estados Unidos plantea como cuestión central que Cuba abra sectores estratégicos de su economía a la participación de empresas norteamericanas.
Sin embargo, cualquier tipo de perdón o trato preferente por parte del Departamento de Justicia hacia la cúpula del régimen se encuentra fuera de discusión. En ese sentido, la Casa Blanca sostiene una línea similar a la de Venezuela. Aunque tanto Diosdado Cabello como Vladimir Padrino permanecen en el Gobierno de Delcy Rodríguez, ahora alineada con Washington, se mantienen contra ellos las sanciones y las peticiones de captura por parte de la Fiscalía estadounidense.
Actualmente, en el caso cubano las cuestiones judiciales más determinantes son las que tienen que ver con Raúl Castro. Está sancionado por Estados Unidos desde 2019 pero, a diferencia de otras figuras del régimen iniciado por su hermano en 1959, también está señalado por impulsar a Nicolás Maduro, actualmente preso en Nueva York.
Raúl, cómplice de Maduro
Es la fibra más sensible porque en Estados Unidos podrían acusar a Castro de ser cómplice de Maduro, que está encarcelado por narcoterrorismo. Hoy por hoy, nada le garantiza al expresidente cubano que su nombre no aparezca en investigaciones paralelas a las de Maduro.
«Como primer secretario de las Fuerzas Armadas de Cuba, Castro es responsable de las acciones de Cuba para apuntalar al régimen de Maduro en Venezuela a través de la violencia, la intimidación y la represión», señaló el Departamento de Estado en 2019, cuando le retiró el visado y le prohibió cualquier actividad económica en EE.UU.
En paralelo, congresistas republicanos de Florida reclamaron el mes pasado que el Departamento de Justicia reabra investigaciones contra Castro por supuestos nexos con el narcotráfico. Se trata de un señalamiento que viene desde los años 90, cuando se vinculaba al general con el narco colombiano Pablo Escobar y con el cártel de Medellín. El caso llegó hasta un gran jurado pero, durante el gobierno de Bill Clinton, fue desestimado.
El otro proceso legal del que fue acusado Castro fue el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate, una organización del exilio cubano que a mediados de los 90 logró entrar al espacio aéreo de la isla y lanzar desde el aire octavillas con mensajes antigubernamentales.
Base para una acusación formal
A fines de 2025, el congresista Mario Díaz-Balart sostuvo que existen bases legales y probatorias suficientes para impulsar una acusación formal contra el expresidente cubano, a quien responsabiliza directamente de ordenar derribar las aeronaves. El congresista dijo que, conforme a la legislación estadounidense y a diferencia de la acusación por narcotráfico, el delito de asesinato no prescribe.
Este caso se volvió a activar en noviembre, cuando el FBI detuvo a uno de los pilotos de guerra cubanos que participaron en el derribo de las avionetas de los exiliados cubanos. El militar, que vivía en Florida, se enfrenta a penas de hasta quince años de prisión.
En noviembre, el FBI detuvo a uno de los pilotos que derribaron avionetas de exiliados cubanos cuando era presidente Raúl Castro
En julio de 2025, el Departamento de Estado también impuso sanciones al presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, y a parte de su gabinete por los actos de represión durante las protestas que tuvieron lugar en la isla en 2021. A todos les fueron retirados los visados y la medida alcanzó a la fiscal Yanaisa Matos Legrá y a los jueces Gladys María Padrón Canals, María Elena Fornari Conde y Juan Sosa Orama, integrantes de los tribunales populares de La Habana.
La sanción también alcanzó al ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, Álvaro López Miera, un histórico del régimen hijo de exiliados republicanos que llegaron a la isla en los años 40.
«Hace cuatro años, miles de cubanos salieron pacíficamente a las calles para exigir un futuro libre de tiranía. El régimen cubano respondió con violencia y represión, deteniendo injustamente a miles, incluyendo a más de 700 que aún permanecen encarcelados y sometidos a torturas o abusos», señaló el Departamento de Estado.
En julio de 2025, el Departamento de Estado impuso sanciones a Díaz-Canel y a parte de su gabinete por la represión durante las protestas de 2021
Los negocios del régimen
Otro frente judicial del castrismo en Estados Unidos son los negocios de un consorcio empresarial cubano operado por oficiales del Ejército y que prácticamente maneja todos los sectores rentables del país.
El Grupo de Administración Empresarial (Gaesa) administra desde bienes raíces y restaurantes hasta casas de cambio y empresas de alquiler de coches. En los últimos meses, alcaldes de La Florida han recopilado pruebas con el fin de presentar acusaciones por supuesto blanqueo de dinero de esta corporación en asociación con empresas que operan en Estados Unidos. En agosto del año pasado, el diario ‘Miami Herald’ reveló que Gaesa ha llegado a manejar hasta 18.000 millones de dólares. En la actualidad, el grupo es dirigido por la general de Brigada Ana Lastres Morera.
El mes pasado, el alcalde de Hialeah, municipio de la zona metropolitana de Miami, Bryan Calvo, dijo que aportaría elementos a la Fiscalía del distrito sobre los nexos de Gaesa con más de 200 comercios ubicados al sur de Florida.
Por otra parte, en octubre de 2025 fue detenido en Florida el empresario y promotor musical Boris Arancibia, un hombre allegado al régimen a quien el FBI le imputó cargos por supuesta conspiración y supuesto lavado de dinero. Arancibia organizaba de forma de forma habitual eventos entre Cuba y EE.UU.
También el Instituto Cubano para la Libertad de Expresión y la Prensa (Iclep), con sede en Miami, señaló recientemente que habría funcionarios del régimen involucrados en una investigación que se lleva adelante en Florida por presunto tráfico de personas. Se trata de una red que cobraba grandes sumas en dólares para introducir a ciudadanos cubanos en Estados Unidos.

