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Los intentos de Hizbolá e Israel por silenciar a los periodistas en la guerra en el Líbano

Apenas amanece sobre Beirut, la famosa estatua de la plaza de los Mártires, junto a la mezquita y la catedral maronita de San Jorge, se recorta contra la penumbra. A pocos metros, un convoy humanitario está preparado para ir al sur, escoltado por dos vehículos … del Ejército libanés, la única vía de paso. Pero el convoy no ha podido salir, al parecer, por motivos de seguridad. Ayer, Domingo de Resurrección, no se le permitía viajar ni tampoco al anuncio apostólico que iba a acompañarlo. Los camiones transportaban alimentos, productos de higiene, agua y combustible. Todo iba destinado a aldeas cristianas cada vez más aisladas por el avance israelí. Pese a las órdenes de evacuación, los habitantes de Tiro y varias localidades cercanas al río Zahrani, objetivo de la visita, se niegan a abandonar su tierra. Esta guerra no les concierne. Se encuentran atrapados entre el martillo de Hizbolá y el yunque de Israel. Quieren clamar al mundo su determinación a resistir.
Para amplificar sus clamores, para intentar evitar el sombrío destino que se cierne sobre ellos, dependen de los pocos visitantes que logran llegar hasta ellos y de los medios de comunicación. Pero el trabajo de los periodistas es complicado en esta guerra, a veces incluso obstaculizado. Además del peligro inherente a cualquier zona de conflicto, la prensa sufre presiones tanto por parte de Hizbolá como de los israelíes.

En principio, para acceder a las zonas del interior al sur del río Litani, solo accesibles por carreteras bombardeadas con frecuencia, todo periodista debe obtener permiso de las autoridades libanesas, pero en la práctica, indirectamente, de ambos bandos. Para las ciudades costeras del sur, es posible intentar sortear esta norma. Sin embargo, para cubrir ciertas zonas que requieren una cobertura precisa de la situación, aventurarse fuera de ellas es extremadamente arriesgado.

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Los israelíes pretenden dominar la cobertura mediática y Hizbolá hace un control estricto de sus zonas porque suele ver espías detrás de cada periodista. Durante la guerra de 2024, la presencia de más de 80 periodistas de la televisión estadounidense CNN hizo a muchos pensar que algunos hacían algo más que informar al público. En lugar de estar protegidos por su estatus, los reporteros se convierten así en sospechosos o, peor aún, en objetivos.

Los israelíes pretenden dominar la cobertura mediática y Hizbolá hace un control estricto de sus zonas porque suele ver espías detrás de cada periodista

Entre los vehículos de asociaciones católicas, viajan dos cadenas de televisión libanesas, radios internacionales, periodistas de prensa escrita europea. Para minimizar los riesgos, cuentan con la logística establecida por la asociación católica francesa L’Œuvre d’Orient. Su coordinador para el Líbano, Vincent Gelot, explica que «hemos realizado una labor significativa a favor de la libertad de prensa en los últimos años, especialmente en Siria. Durante el régimen de Assad, cuando era prácticamente imposible obtener visados para periodistas, trajimos a unos veinte periodistas con diferentes líneas editoriales y sensibilidades periodísticas para dar voz y rostro a estos sirios aislados del mundo».
De igual modo, y según relata Gelot, «hoy en el Líbano incluimos a periodistas en nuestros convoyes para ayudarles en su trabajo, porque creemos que es importante que se ejerza la libertad de prensa. Por supuesto, hay que encontrar un equilibrio para no poner en peligro a nuestros socios en el terreno, nuestras operaciones ni la labor humanitaria. Pero nuestra misión también incluye promover la labor de las iglesias locales que atienden tanto a poblaciones cristianas como no cristianas, y los periodistas pueden informar sobre ello».

Varias personas portan fotografías de los periodistas Fatima Ftouni y Ali Shoeib en el centro de Beirut, en protesta por su muerte a causa de un ataque israelí.

(AFP)

Las diversas sensibilidades son fáciles de observar: un periodista de radio le saluda a un obispo con un «¡Buenos días, señor!». Otro pregunta quiénes son las figuras religiosas con las que se ha reunido. El hecho de que algunos medios de comunicación, a veces anticristianos, operen bajo la protección del Nuncio Apostólico –la única garantía, hoy, de que el convoy no será bombardeado directamente– dice mucho sobre los obstáculos que se encuentran hoy en día. Sin embargo, todos coinciden en que, a pesar de los bombardeos, la destrucción y los muertos, la guerra aún no ha comenzado realmente.

Gaza, punto de inflexión

Una periodista canadiense comenta: «Este conflicto no se parece en nada a los anteriores. En 2006 y 2024, nos movíamos con mayor libertad, aunque seguíamos tomando precauciones». ¿El punto de inflexión? Gaza, con la política de tierra arrasada de Israel y la muerte de 289 periodistas según la ONU, entre octubre 2023 y diciembre 2025. En el Líbano, la profesión periodística también está pagando un alto precio por el conflicto. El sábado 28 de marzo, tres periodistas fueron asesinados: Alí Shaib, veterano reportero de la cadena Al Manar; Fatima Ftouni, del canal Al Mayadeen, y su hermano, Mohamed, que trabajaba como cámara. El Ejército israelí confirmó que Shaib era el objetivo del ataque y le acusó de ser «miembro de la unidad de élite Radwan de Hizbolá, que se hacía pasar por periodista y trabajaba para exponer posiciones del Ejército hebreo en el sur de Líbano y para incitar contra el Estado de Israel», pero sin aportar pruebas. Sus medios de comunicación, Al Manar y Al Mayadeen, son dos cadenas de televisión vinculadas a Hizbolá. Hace unas semanas, el Ejército hebreo también mató en su apartamento de Beirut a Mohamed Sherri, otro rostro veterano de Al Manar que se encargaba de la sección política, junto a su esposa.
Joseph el Kosseifi, presidente de la Asociación de Editores de la Prensa Libanesa, explica que «desde octubre de 2023, hemos contabilizado 26 mártires entre los periodistas, ya sean reporteros, camarógrafos o miembros de equipos técnicos. A esto hay que añadir 30 heridos, varios de ellos de gravedad». Una de ellas, la fotógrafa de AFP Christina Assi, perdió una pierna tras resultar herida mientras informaba en octubre de 2023 en el sur de Líbano, y al año siguiente portó la antorcha olímpica en los Juegos Olímpicos de París para recordar a los reporteros caídos en acto de servicio.
Joseph el Kosseifi denuncia que «Israel sabía que eran periodistas y los atacó deliberadamente. Adraee [el portavoz en árabe del Ejército israelí hasta 2025] emitió comunicados reivindicando la autoría de la muerte de varios colegas, alegando que eran miembros de Hizbolá. Este es un pretexto falso, ya que las personas atacadas son periodistas reconocidos: han publicado cientos de reportajes a lo largo de muchos años». El Kosseifi critica el desprecio de Israel por las convenciones internacionales: «Está prohibido atacar a periodistas en tiempos de guerra. Es natural encontrar a periodistas con afiliaciones políticas, convicciones e ideas políticas. Pero eso no justifica su asesinato. Están sobre el terreno cumpliendo con su deber. Los periodistas, al igual que los rescatistas, son civiles. Todas las resoluciones internacionales y de la ONU prohíben dañar a civiles. Israel debe respetar estas resoluciones. ¡Pero no ha respetado ninguna desde la creación de su Estado! Los periodistas trabajan en condiciones muy difíciles».

«Es natural encontrar a periodistas con afiliaciones políticas, convicciones e ideas políticas. Pero eso no justifica su asesinato»

Joseph el Kosseifi
Presidente de la Asociación de Editores de la Prensa Libanesa

Al observar los esfuerzos de los protagonistas de esta guerra por controlar o dirigir la información, se comprende la importancia de documentar los acontecimientos pese a los riesgos. Al final del día, el convoy regresa a Beirut sin mayores incidentes, a pesar de los incesantes combates y el fuego de misiles en los alrededores y de que la mayoría de los puentes están destruidos y algunas carreteras cortadas. Pero ningún reportero ha querido llevar su chaleco antibalas, por temor a que la palabra «Prensa» le convierta en un objetivo en lugar de protegerlo.

La derecha populista europea debería ser derrotada en las urnas, no marginada

Imaginemos que los fascistas no existen. Es fácil, si lo intentamos. Incluso a quienes simplemente albergan opiniones de la derecha populista se les puede borrar de la conciencia colectiva como por arte de magia, al menos en Bélgica. Desde la década de 1980, su mitad … francófona ha aplicado la política de excluir a cualquier político con opiniones que se alejen del consenso centrista. Con estos cordones sanitarios, o cortafuegos políticos, se pretende proteger a los votantes de las ideas erróneas —quizá el argumento de un político de que se debe frenar la inmigración o una diatriba desmesurada contra la Unión Europea—. Los medios de comunicación silencian esas opiniones demagógicas negándose a entrevistar a los políticos que las propugnan. Cualquiera con inclinaciones poco aceptables que, no obstante, resulte elegido, puede esperar ser excluido de las coaliciones de sus compañeros parlamentarios. Incluso los extranjeros pueden caer en esta prueba de pureza ideológica. En 2025, J.D. Vance pronunció un discurso incendiario en la Conferencia de Seguridad de Múnich, en el que, entre otras cosas, denunció la existencia de tales cordones sanitarios. Debido al supuesto extremismo del vicepresidente estadounidense, un medio de comunicación belga fue reprendido simplemente por transcribir sus palabras.
Para sus admiradores, se trata de higiene política básica: ¿por qué tienen las democracias que proporcionar una plataforma a aquellos cuya ideología podría, dada la oportunidad, acabar con la democracia por completo? ¿No ha aprendido la gente nada de la década de 1930? Para los críticos, el cordón es una mordaza de terciopelo que limita la libertad de expresión. Sea como fuere, una política que en su día prevaleció en gran parte de Europa se deshilacha día a día. La xenófoba Alternativa para Alemania (AfD), el antiliberal Agrupación Nacional (RN) en Francia, los reaccionarios Hermanos de Italia y sus compañeros de viaje de la derecha populista siguen estando fuera de los límites para muchos votantes, y con razón. Sin embargo, su exclusión formal de la vida política ya no es un dogma. Bien. Aunque hay poco que celebrar ante el avance del populismo, es mucho mejor enfrentarse a las ideologías más repugnantes de Europa que fingir que pueden desaparecer por arte de magia.

Lo que en su día fue un fenómeno a escala continental, el cordón de contención es hoy en día una cuestión variable. En Francia, sigue considerándose de rigor que los votantes se decanten por cualquier candidato de la segunda vuelta que se enfrente a RN —un factor que explica los resultados relativamente pobres del partido en las elecciones municipales del 22 de marzo—. Los alemanes de centro, conscientes de la historia, siguen aplicando un cordón sanitario a AfD, negándose a forjar coaliciones con este partido, ya sea a escala nacional o regional —a menudo también se les niegan puestos codiciados, como las presidencias de las comisiones parlamentarias—. En algunos países nórdicos, los populistas han entrado en coaliciones de gobierno y han salido de ellas algo moderados. Por el contrario, los partidos populistas austriacos y neerlandeses han participado en gobiernos, pero sin indicios de que se hayan suavizado desde entonces.

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Agustín Pery

De ahí un argumento en contra de los cordones sanitarios: sencillamente, no funcionan. Tanto en Francia como en Alemania, las votaciones parlamentarias de los últimos meses solo se han aprobado con el apoyo de los partidos populistas, una forma de cooperación que antes habría sido impensable. Sin embargo, la brecha más evidente en el cordón se ha producido en Bruselas, sede de las mismas instituciones denunciadas por tantos populistas. Una serie de votaciones en el Parlamento Europeo han salido adelante gracias a una alianza del centroderecha con partidos populistas que antes se consideraban al otro lado del cordón sanitario. En teoría, los partidos mayoritarios que trabajan juntos tienen mayoría para aprobar cualquier legislación presentada por la Comisión Europea. En la práctica, reunir a todos los eurodiputados de los partidos centristas puede ser complicado, por lo que el centroderecha ha cortejado en ocasiones los votos de los populistas. La legislación relativa a la migración o la regulación empresarial solo se ha aprobado gracias a los votos adicionales de políticos afiliados a RN y a AfD, para malestar de Friedrich Merz, el canciller alemán, que ha negado airadamente que su grupo de centroderecha haya coordinado votos con aliados de AfD.
Peor aún, tanto en Alemania como en Francia los partidos populistas se han beneficiado, en todo caso, de su condición de parias. ¿Qué mejor manera de demostrar tu valía como outsider político que dice la verdad y se enfrenta a un cartel político podrido que el hecho de que los gobernantes centristas te traten con desdén? AfD va muy igualada con los demócratas cristianos de centro en lo más alto de las encuestas alemanas y hay muchas posibilidades de que el candidato de RN gane la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas del año que viene. El cordón sanitario parece, por tanto, menos un firme baluarte contra el extremismo y más una eficaz incubadora de extremistas. Los centristas decididos a contrarrestar a los populistas, por ejemplo forjando coaliciones poco viables para mantenerlos fuera, han convertido a los malos en la única alternativa política plausible. ¡Ay, ay, ay!

El cordón sanitario parece, por tanto, menos un firme baluarte contra el extremismo y más una eficaz incubadora de extremistas

Parte del problema de los cordones sanitarios es que nadie se pone de acuerdo sobre dónde deben erigirse. Giorgia Meloni, primera ministra de Italia, fue tachada en su día de fascista apenas reformada; hoy en día se la trata como una centrista honorífica. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, ha adoptado una postura pragmática a la hora de tratar con quienes se sitúan en los extremos del espectro político. Siempre que respeten el Estado de derecho, apoyen a Ucrania y no critiquen sin cesar a la UE, pueden ser incluidos en posibles coaliciones. Esto supone un incentivo para que personas como Meloni suavicen sus posturas. Otros políticos se preguntan por qué la izquierda populista, a menudo tan extrema como sus rivales de la derecha, no debería estar sujeta también al mismo cordón.

No oigamos populismo, no veamos populismo

El cordón sanitario tiene un problema más fundamental. Tratar a los populistas como parias es menospreciar a sus seguidores. Por incómodo que resulte, las instituciones deben reflejar a todos los votantes, no solo a aquellos cuyas opiniones coinciden con las de los gobernantes. La importancia de un voto no puede estar condicionada a que la gente haya optado por las ideas «correctas».
Es defendible que los partidos centristas eviten coaliciones con rivales cuyas opiniones consideren totalmente contrarias a las suyas. Discrepar es la esencia de la política. Sin embargo, exige reconocer que la otra parte existe, y que incluso puede tener razón. Sí, esto podría «normalizar» a AfD y a RN, para horror de los biempensantes. Sin embargo, fíjense en las encuestas: ahora son la norma.
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Italia limita el repostaje en cuatro aeropuertos debido a la escasez de combustible por la guerra en Irán

El tráfico aéreo europeo comienza a notar el impacto de la crisis de combustible vinculada al conflicto en Irán, con la introducción de restricciones de repostaje en varios aeropuertos italianos. En concreto, las limitaciones afectan desde este sábado 4 de abril a las instalaciones de Bolonia, Milán Linate, Treviso y Venecia, y se mantendrán, en principio, hasta el próximo 9 de abril.Estas limitaciones no se aplicarán a vuelos de emergencia sanitaria ni a trayectos gubernamentales con una duración superior a tres horas, según un boletín aeronáutico emitido por Air BP Italia recogido por la agencia de noticias italiana Adnkronos. Por su parte, el grupo gestor Save ha restado importancia a la medida en los aeropuertos bajo su gestión: «Las restricciones de combustible no son significativas para los aeropuertos del grupo Save (Venecia, Treviso y Verona)».A este respecto, la compañía ha señalado que este problema afecta a un único proveedor y que «existen otros en los aeropuertos del grupo que abastecen a la mayoría de las aerolíneas», de acuerdo con un comunicado recogido por el mismo medio. Asimismo, el grupo ha subrayado que la operativa aérea no se está viendo comprometida de forma generalizada, pues «no se han impuesto restricciones a los vuelos intercontinentales ni a los vuelos dentro del espacio Schengen, y las operaciones están garantizadas sin ningún problema».En paralelo, no obstante, aerolíneas como Ryanair han advertido del posible empeoramiento de la situación en las próximas semanas si persisten las tensiones en la región del golfo Pérsico, especialmente en torno al estrecho de Ormuz, una vía clave para el suministro energético global.En esta línea, el consejero delegado de la compañía irlandesa, Michael O’Leary, ha apuntado que el escenario dependerá en gran medida de la evolución del conflicto: «Si la guerra termina y el estrecho de Ormuz se reabre a mediados o finales de abril, no habría riesgo para el suministro de combustible». En cambio, ha alertado de que «si la guerra continúa y persisten las interrupciones en el suministro», existe la posibilidad de que «un pequeño porcentaje» de sus suministros, estima que entre un 10% y un 20% o un 25%, «puedan verse afectados entre mayo y junio».Estas predicciones llegan en un momento de creciente tensión e incertidumbre en Oriente Próximo y después de que las autoridades iraníes hayan asegurado este sábado que el estrecho de Ormuz jamás volverá a ser un paso de libre de navegación porque su estatus ha cambiado definitivamente con el comienzo de la ofensiva desencadenada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel.»El estrecho de Ormuz se ha convertido en una ventaja estratégica para Irán en las nuevas condiciones de seguridad y nunca volverá a tener el estatus que tenía antes», ha declarado el portavoz de la Presidencia del Parlamento iraní, Abbas Goudarzi, que esta misma semana anunció el comienzo de los procedimientos legislativos para imponer un coste de navegación a los barcos que transitan por el estrecho, a pagar en la moneda nacional, el rial.

Trump no descarta el despliegue de tropas terrestres en Irán si no se llega a un acuerdo para reabrir el estrecho de Ormuz

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no descarta el despliegue de tropas terrestres en Irán si ese país no llega a un acuerdo y reabre el estrecho de Ormuz, según ha dicho este domingo el mandatario estadounidense en una entrevista con The Hill. Así, al ser preguntado si descarta el envío de tropas terrestres a Irán, el presidente estadounidense ha contestado con un rotundo «No».Trump ha presionado este domingo a Teherán para llegar a un acuerdo antes del plazo concedido o atacará la infraestructura de ese país. «La gente normal llegaría a un acuerdo. La gente inteligente llegaría a un acuerdo… Si fueran inteligentes, llegarían a un acuerdo», ha indicado Trump al medio, replicando un mensaje que había dado antes a otros periodistas.El mandatario estadounidense inició el domingo amenazando de nuevo a Irán con desatar «el infierno» si no reabren el estrecho de Ormuz antes de este martes. Trump ha ido extendiendo su ultimátum para que Teherán abra el paso a los barcos en el estrecho, o de lo contrario atacaría las centrales eléctricas y los puentes de Irán.»El martes será el Día de la Central Eléctrica y el Día del Puente, todo en uno, en Irán. ¡No habrá nada igual!», ha escrito Trump en su red social Truth Social. Trump ha comentado también a The Hill que ningún objetivo de infraestructura quedaría fuera de la estrategia de ataque si Estados Unidos e Irán no logran llegar a un acuerdo.Por su parte, la misión de Irán ante la ONU ha pedido este domingo al organismo que actúe «ahora». «Una vez más, el presidente de Estados Unidos amenaza abiertamente con destruir infraestructuras esenciales para la supervivencia de la población civil en Irán», ha declarado la misión en la red social X.

Camboya inaugura una estatua en honor a una rata detectora de minas antipersonas

Prácticamente a tamaño humano y tallada en piedra local. Así es la estatua que ha inaugurado el Gobierno de Camboya en honor a Magawa, una rata gigante famosa en todo el mundo por su «heroísmo» al detectar minas antipersonas en el país asiático … durante cinco años de carrera.
Mientras permaneció en activo, Magawa localizó más de 100 minas terrestres y otros explosivos en una superficie de más de 141.000 metros cuadrados, el equivalente a 20 campos de fútbol, tal y como ha explicado el Gobierno de Camboya en un comunicado publicado en redes sociales. Su labor fue reconocida en 2000 con la medalla de oro PDSA -el equivalente a la Cruz de Jorge del Gobierno británico para humanos- por su valentía para ayudar a salvar vidas.

Magawa, cuya estatua se encuentra en la ciudad de Siem Reap y fue descubierta el pasado viernes -víspera del Día Internacional de Sensibilización sobre las Minas Antipersona-, fue entrenada por la organización benéfica belga Apopo antes de trasladarse a Camboya para comenzar su carrera como detector de bombas en 2016. Allí ejerció durante cinco años y, tras una breve jubilación debido a su avanzada edad y a una disminución en el ritmo de trabajo, falleció en 2022.

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Javier Carrión

Gracias a su agudo sentido del olfato y a su entrenamiento para detectar compuestos químicos presentes en explosivos, el roedor alertaba a los operarios humanos de la presencia de minas, que eran retiradas posteriormente de forma segura. Esta rata gigante africana era capaz de registrar una superficie del tamaño de una cancha de tenis en apenas 20 minutos.
El ministro principal del país, Ly Thuch, destacó el papel de Magawa durante la ceremonia en la que se descubrió la estatua el pasado sábado y destacó su contribución a la eliminación del riesgo para los camboyanos, que vivieron durante años en «tierras poco seguras». En este sentido, aseguró que permitió a los niños jugar con seguridad y a los agricultores cultivar libremente.

Thuch reiteró que el progreso en la retirada de minas es producto de «la visión, el liderazgo y el compromiso» del primer ministro camboyano, Hun Manet, que ha construido «una base sólida para proteger a la gente». En esta línea, ha incidido en que esta tarea continúa en algunas zonas del país «olvidadas en el pasado».
El legado de Magawa lo ha continuado Ronin, otra rata africana gigante que ya ha superado en cifras a su predecesora. Desde agosto de 2021 hasta febrero de 2025 localizó 109 minas terrestres y 15 piezas de munición sin explotar, según la organización Apopo, por lo que ha sido reconocida en el Libro Guinness de los Récords.

Serbia denuncia un intento fallido de sabotaje a un gasoducto que conecta con Hungría

El presidente de Serbia, Aleksandar Vucic, ha denunciado este domingo que un importante gasoducto del país ha sido objeto de un acto fallido de sabotaje al descubrir las fuerzas de seguridad «explosivos de gran potencia» colocados en la zona.Los explosivos han sido … encontrados en el tramo del gasoducto Balkan Stream que atraviesa el municipio de Kanjiza, en la provincia septentrional de Voivodina, que abastece a gran parte del país y se extiende hacia el norte hasta la vecina Hungría.

En su cuenta de Instagram, Vucic ha confirmado que ha mantenido una conversación al respecto con el primer ministro húngaro, Viktor Orbán. «El Ejército serbio ha logrado impedir un atentado contra los intereses vitales del país», ha añadido en comentarios transmitidos posteriormente por la radiotelevisión estatal serbia RTS.

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Sobre reuniones de la UE

 Enrique Serbeto

Hay constancia de que han sido encontrados detonadores junto a los explosivos, pero Vucic no ha querido dar más datos sobre su procedencia.
El gasoducto Balkan Stream es una prolongación del TurkStream y transporta gas ruso tanto a Serbia como a Hungría. Orbán ha confirmado que los dos líderes habían hablado, y ha dicho que había convocado un «consejo de defensa extraordinario» en su país para este domingo por la tarde.
El incidente se produce apenas una semana antes de que Hungría celebre unas elecciones cruciales, que determinarán si Orbán puede prolongar sus más de 16 años en el poder.
La cuestión energética es un tema extremadamente sensible para ambos países en el marco de la guerra de Ucrania. Orbán lleva meses exigiendo a Kiev (hasta el punto de vetar la ayuda europea a Ucrania) que rehabilite el oleoducto de Druzhba, mientras que Vucic ha salido recientemente de unas complicadas negociaciones sobre la única refinería del país, NIS, para escapar de las sanciones norteamericanas.
A diferencia de Hungría, Serbia no es miembro de la UE, pero está en negociaciones de adhesión. El caso es que Belgrado, un aliado de Rusia en los Balcanes, depende en gran medida del gas ruso porque importa unos seis millones de metros cúbicos al día a aproximadamente la mitad del precio de mercado.

La oposición húngara denuncia un montaje

La oposición húngara, encabezada por Peter Magyar, ahora mismo líder en las encuestas, ha asegurado que este «hallazgo» no es más que un montaje que se llevaba cociendo desde hace tiempo.
«Llevamos semanas recibiendo señales de diversos lugares que indican que Viktor Orbán cruzaría otra línea roja con ayuda serbia y rusa tras sus anteriores operaciones fallidas de falsa bandera», ha declarado Magyar, antiguo miembro del partido de Orbán y ahora líder del partido opositor Tisza.
Y ha añadido: «Varias fuentes apuntaron a que ocurriría ‘accidentalmente’ durante la Semana Santa, junto al gasoducto en Serbia. Y eso es precisamente lo que ha sucedido».
Magyar ha exigido, además, a Orbán que dé a conocer las conclusiones que alcanzará su reunión de seguridad de este domingo por la tarde e incluso ha pedido que sea invitado al encuentro.
«Asimismo, hago un llamamiento a Viktor Orbán para que deje de sembrar el pánico y provocar disturbios, al menos durante las fiestas, tal como lo han planeado sus asesores rusos», ha criticado.

Ucrania afirma no tener nada que ver

De momento, el Gobierno ucraniano ha asegurado que no tiene nada que ver en este incidente. El portavoz de Exteriores, Georgi Tiji, ha rechazado categóricamente cualquier implicación y ha apuntado a la posible intervención de Moscú, aliada de Orbán.
«Ucrania no tiene nada que ver con esto. Lo más probable es que se trate de una operación de falsa bandera rusa como parte de la fuerte injerencia de Moscú en las elecciones húngaras», ha indicado el portavoz.