Con la llegada oficial de Abelardo de la Espriella a la Presidencia de Colombia, este viernes termina finalmente la campaña electoral más larga en la historia del país. En realidad, la confrontación política, la creciente polarización y descalificación del contrario, la pelea por el control … de la narrativa en las redes y las plazas públicas, y el manoseo de los símbolos de la identidad nacional no terminaron el 21 de junio con la segunda vuelta electoral. Se había extendido hasta esta misma semana.
Hoy empieza el Gobierno de la llamada ‘patria milagro’ y termina el ‘Gobierno del cambio’. Entre uno y otro eslogan se alcanza a apreciar la pretensión del Gobierno de Gustavo Petro y el signo que busca imprimirle Abelardo de la Espriella a su mandato.
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Poly Martínez
Estos hacen evidente el movimiento del péndulo ideológico de una izquierda que prometió grandes cambios y quedó corta en resultados, y una nueva derecha con saludo y ademán militar y Biblia en mano.
El legado de Petro
Sin duda, como lo señala el sociólogo Hernando Gómez Buendía en su libro ‘Colombia después de Gustavo Petro’, el principal legado del ya exmandatario es haber transformado la agenda política y social. Con ello, también cambió la narrativa nacional al priorizar temas y poblaciones poco incluidas en la toma de decisiones en el país, que el nuevo y futuros gobiernos no podrán desconocer.
En cuanto a logros, el Gobierno del partido Pacto Histórico deja una significativa reducción en la tasa de desempleo que sitúa actualmente en un 8%. En los índices de pobreza, mostró una mayor atención a territorios históricamente relegados, un aumento de la inversión municipal y, en llave con el Congreso, casi dobló la participación regional en el presupuesto nacional.
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Además, dio visibilidad a grupos étnicos, comunidades, expresiones culturales e identidades diversas, y enfatizó el valor estratégico que tiene la biodiversidad de Colombia en la agenda climática mundial.
Pero, como en el dicho «desde el desayuno se sabe lo que será el almuerzo», desde el inicio el Gobierno se caracterizó por escándalos que vincularon al círculo familiar de Petro y a sus asesores más cercanos, contradiciendo el prometido cambio y profundizando la corrupción. Ese será, sin duda, un rico filón para la Justicia colombiana y una gran sombra para la izquierda en las elecciones regionales y municipales de 2027.
El país despide, aliviado, a un presidente señalado por su desfachatez ante las responsabilidades como jefe de Estado, obnubilado por su megalomanía y, con frecuencia, displicente con la realidad, como se observó evidentemente en su insistencia de fraude electoral y los señalamientos al nuevo presidente como ilegítimo.
Mientras Petro manipula los datos para mantener la atención ahora como jefe de la oposición, hay cifras contundentes de sus fracasos y de los desafíos que hereda De la Espriella. El desastre de la ‘Paz Total’ se traduce en que Colombia actualmente tiene unos 28.000 hombres en armas –una cifra que en 2022 no superaba los 15.000–, distribuidos en cuatro grandes organizaciones criminales fortalecidas en este cuatrienio. En presencia territorial, los grupos armados ilegales hoy están en 700 de los 1.101 municipios del país, cuando en 2022 tenían presencia en 428.
«La política de paz como herramienta de negociación del Estado quedó deslegitimada»
Javier Flórez
Director de área de conflicto y seguridad en la Fundación Ideas para la Paz
Además, Javier Flórez, director de área de conflicto y seguridad en la Fundación Ideas para la Paz señala que, la política de paz, como herramienta de negociación del Estado, quedó deslegitimada. De allí que el nuevo Gobierno decidiera cancelar las consejerías de Paz y Derechos Humanos dándole toda la munición a la de Seguridad. Y sobre seguridad, aún sin una estrategia a pesar de ser un eje de campaña, el mensaje mediático es mano dura y 30 días para que los grupos ilegales se sometan a justicia; y una propuesta de seguridad urbana con 2.000 miembros de la Policía que, en bloques, combatan la delincuencia en las principales ciudades.
Economía en problemas
Las economías ilícitas como narcotráfico, minería ilegal, tráfico de armas y extorsión se fortalecieron también. Los cultivos de coca, según informe de Naciones Unidas, aumentaron un 3,5% en 2024 para un total estimado de 261.000 hectáreas. Aunque datos de producción de cocaína no fueron incluidos, se calcula que superó las 3.000 toneladas.
Igualmente, hubo un incremento en la minería ilegal de oro. Según un reciente análisis de la Universidad EAFIT de Medellín, esta actividad ya equivale al 0,8 % del PIB, una cifra comparable a la economía del café y a un tercio de la del narcotráfico, sin contar el inestimable impacto ambiental.«
Mientras las economías ilegales florecen, la economía formal da señales de alarma. De acuerdo con diversos analistas, el Gobierno del partido Defensores de la Patria tendrá que hacer milagros para atender el déficit fiscal que deja el Pacto Histórico, que puede cerrar el año en un 6,7% del PIB, una deuda pública superior al 60% del PIB, un pobre crecimiento económico promedio anual del 1,6%, y un retroceso en la inversión privada.
De la Espriella ha señalado algunas acciones prioritarias: la reducción o fusión de Ministerios y entidades; un tijeretazo a la nómina pública, con el riesgo de calentar la olla de presión social, la reactivación del sector minero-energético, y una nueva reforma tributaria que presentará en septiembre ante un Congreso con alianzas volátiles y una furibunda oposición.
Un Gabinete poco tradicional
De la Espriella llega a la Presidencia con un gabinete que combina perfiles técnicos, cuotas de clanes políticos regionales, herederos de la vieja derecha nacional, líderes gremiales y pastores cristianos. Aunque, en general, los 18 ministros conocen sus carteras y no representan a la política tradicional, no son los ‘outsiders’ prometidos. Por ahora, el mayor desconcierto es verlos haciendo el saludo militar, dando un paso al frente como parte de la nueva derecha continental que entiende la política como espectáculo y marcada por una estética recargada de símbolos patrios y religiosos.
Por donde se mire, atender la crisis fiscal, con el reto de no reversar los beneficios sociales para los sectores más pobres, es lo prioritario. Incluso para avances en temas como la salud, otra gran crisis que tiene en riesgo a 25 millones de colombianos, y la seguridad, temas neurálgicos para la ciudadanía.
El nuevo Gobierno espera cantar una victoria durante sus primeros 100 días de mandato apoyado en 90 decretos del Ejecutivo que, haciéndole el quite a la aprobación del Congreso, le den nuevamente a Colombia un giro de 180 grados. Una mitad del país espera con fe, y la otra con barricadas en la calle.