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Irán anuncia un principio de acuerdo con Estados Unidos en las conversaciones para un pacto nuclear

El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, ha afirmado este martes que en las últimas conversaciones con Estados Unidos han llegado a un acuerdo sobre «una serie de principios rectores» que presumiblemente allanarán el camino para un pacto nuclear.
«En última instancia, hemos logrado alcanzar un amplio acuerdo sobre un conjunto de principios rectores, sobre cuya base avanzaremos y comenzaremos a trabajar en el texto de un posible acuerdo», ha declarado Araghchi a la televisión estatal. En este sentido, ha añadido que, «en comparación con la ronda anterior», han mantenido «debates muy serios» y el debate ha sido «más constructivo».

Teherán y Washington han celebrado este martes una segunda ronda de negociaciones, que comenzaron a principios de este mes, después de que las conversaciones del año pasado fracasaran tras el ataque de Israel a Irán en junio, que desencadenó una guerra de 12 días. Entonces, Estados Unidos se unió brevemente a Israel con ataques contra instalaciones nucleares clave de la república islámica.

Las últimas conversaciones se celebraron después de que Washington desplegara un grupo de portaaviones en Oriente Próximo tras la sangrienta represión de Irán en enero contra las protestas antigubernamentales, provocadas inicialmente por las dificultades económicas.

La fiesta del carnaval desplaza la urgencia del debate sobre la amnistía

Cuando Jorge Rodríguez golpeó el mazo en el Hemiciclo del Palacio Federal Legislativo el jueves pasado no fue para anunciar una victoria. Fue para declarar una retirada estratégica. «Continuaremos la discusión en la próxima sesión ordinaria, la semana próxima», dijo el presidente del Parlamento con … una calma que desmentía la urgencia que supuestamente rodeaba el debate sobre la ley de amnistía general. La Asamblea Nacional de Venezuela, bajo presión tanto de Washington como de la oposición antichavista, decidió que el momento más crítico para la reconciliación podía esperar siete días más.
Lo que sucedió fue menos un debate legislativo que un ejercicio de teatro político. La votación se paralizó en el artículo 7 del proyecto, un texto de apenas 13 artículos que contiene la promesa de sanar 27 años de represión, exilio y encarcelamiento desde que Chávez llegó al poder en 1999. El punto de fricción era técnico pero profundamente simbólico: si los beneficiarios debían «ponerse a derecho», presentarse ante la justicia. Para la oposición, era una trampa que volvería a exponer a las víctimas ante el mismo sistema que las encarceló injustamente. Para el chavismo, una garantía de que no habría impunidad sin rostro.
Pero la verdadera pregunta es por qué, si la amnistía es tan urgente, la Asamblea Nacional no se declaró en sesión permanente. En Venezuela, ese mecanismo legislativo existe precisamente para estos momentos: cuando un tema es de tal envergadura que no puede esperar, cuando hay vidas en juego. La sesión permanente permitiría continuidad sin interrupciones, sin levantamientos de sesión, sin esperas de una semana.

Nadie la pidió. Ni el Gobierno, que controla los votos; ni la oposición, que supuestamente está bajo presión de sus bases. Eso dice todo lo que hay que decir sobre la verdadera urgencia que ambos sienten respecto a la reconciliación nacional.
El fin de semana, el Gobierno liberó 17 personas de la zona 7, donde madres mantienen huelga de hambre. Fue suficiente para bajar la presión, para mostrar que algo estaba sucediendo. Pero la amnistía quedó en suspenso. Las liberaciones continuarían gota a gota, según conveniencia política.

Eliminación de programas sociales

Mientras tanto, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, estaba ocupada con otros asuntos. La gaceta oficial del 9 de febrero reveló una «reorganización» que incluía la eliminación de siete programas sociales. Entre ellos, el Centro Estratégico de Seguridad y Protección de la Patria, creado en 2013 por Maduro. Algunas «misiones» fueron también eliminadas. Rodríguez estaba consolidando su propia posición. La amnistía podía esperar. La reorganización del Estado, no.

Una pareja vestida como Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores en la inauguración del carnaval en Caracas.

REUTERS

La brecha entre promesas y realidad quedó expuesta en un comunicado de Justicia y Perdón, la ONG que monitorea derechos humanos. Habían verificado 441 excarcelaciones desde el 8 de enero. Pero sus registros identificaban al menos 840 personas detenidas por razones políticas. La cifra era devastadora: menos de la mitad de los presos políticos había sido liberada. La organización recordaba que el Código Orgánico Procesal Penal ya establecía mecanismos legales para garantizar excarcelación sin amnistía.
En la oposición, la postura fue tajante. Pablo Pérez, diputado de Unión y Cambio, difundió un vídeo y fue claro: solo seis artículos habían sido aprobados, no toda la ley. No apoyarían «una ley chucuta», afirmó. Su compromiso era una ley donde salieran todos los presos políticos, donde los exiliados tuvieran garantías de regreso. Henrique Capriles, diputado y excandidato presidencial, publicó en redes que la libertad no debe quedar suspendida en un punto de agenda, que detrás de cada nombre hay una familia esperando.

Mensaje desde la cárcel en Nueva York
«Amnistía no solamente para ellos, para nosotros también»

Nicolás Maduro
Expresidente de Venezuela

El chavismo respondió con acusaciones. Jorge Arreaza, quien preside la comisión de amnistía, acusó directamente a los «opinadores» y «políticos» de sabotear deliberadamente la ley. «NADA, ni NADIE nos va a descarrilar. ¡La Amnistía va!», escribió en redes sociales, con la foto de un documento rojo en sus manos.

Giro de guion

Pero entonces sucedió algo que cambió el tablero completamente. Nicolás Maduro Guerra, diputado a la Asamblea Nacional por La Guaira e hijo del expresidente, recibió una llamada telefónica mientras estaba en el Hemiciclo. Su padre, capturado por fuerzas estadounidenses en una operación militar el 3 de enero en Caracas, tenía un mensaje para el debate. «Amnistía no solamente para ellos, para nosotros también», habría dicho Maduro desde su celda estadounidense, según el relato de su hijo ante sus colegas diputados.
La frase cambió todo. De repente, la amnistía no era solo sobre los presos políticos de la oposición. Ahora incluía a Maduro y a su esposa Cilia Flores, acusados por conspiración para introducir cocaína en Estados Unidos y otros delitos relacionados con armas. Ahora la «reconciliación» tenía que resolver un dilema jurídico completamente diferente: ¿puede una ley de amnistía nacional cubrir delitos que supuestamente fueron cometidos contra la soberanía del Estado?
Mientras tanto, en las calles de Venezuela, la gente celebraba el carnaval. Los alcaldes y gobernadores sacaban a la calle las comparsas, la gente se bañaba en las playas, la música y el color inundaban la ciudad. Pero en las celdas donde permanecen los presos políticos, la incertidumbre era el único carnaval. Afuera, sus familias esperaban descompuestas, viendo cómo el país seguía su ritmo mientras sus seres queridos permanecían congelados en el tiempo, atrapados en un limbo donde la justicia es un lujo que nadie puede permitirse, donde la reconciliación es un acto teatral, donde las promesas de amnistía se convierten en otra forma de castigo: la incertidumbre infinita.

Jesse Jackson, el hombre que convirtió el voto negro en poder en EE.UU.

Fue el primer afroamericano que convirtió una candidatura presidencial en una fuerza nacional real dentro de uno de los dos grandes partidos de Estados Unidos. En un país donde los negros representan hoy en torno al 13% de la población —y un porcentaje similar del … electorado—, Jackson logró transformar un voto históricamente marginado y con baja participación en una palanca decisiva dentro del Partido Demócrata. Movilizó millones de votantes, amplió el mapa electoral demócrata en el sur y dio forma a una coalición multirracial que marcaría la política progresista durante décadas. Pastor, activista y orador de tono inconfundible, trasladó la energía del movimiento por los derechos civiles al terreno institucional, disputó la nominación demócrata en 1984 y 1988 y recibió en 2000 la Medalla Presidencial de la Libertad.
Jesse Jackson murió este martes a los 84 años. Su familia confirmó el fallecimiento sin precisar la causa, aunque había sido hospitalizado en noviembre por una parálisis supranuclear progresiva (PSP), una enfermedad neurodegenerativa grave. En 2017 había anunciado que padecía párkinson. Durante más de medio siglo fue una presencia constante en las batallas por el voto negro, la inclusión económica y la representación política.
Nacido el 8 de octubre de 1941 en Greenville, Carolina del Sur, creció en el sur aún segregado. Se formó en la Universidad de Illinois y después en North Carolina A&T State University, donde se implicó en el movimiento estudiantil que impulsó las protestas contra la segregación. Aquellas movilizaciones lo situaron entre el liderazgo emergente de la nueva generación del movimiento por los derechos civiles.

En 1965, tras la violencia contra manifestantes en Selma, se incorporó al entorno del reverendo Martin Luther King Jr. y a la Southern Christian Leadership Conference (SCLC). En Chicago dirigió la Operación Cesta de Pan, una campaña de presión económica destinada a lograr contrataciones y contratos para trabajadores y empresas negras. Su presencia en Memphis en abril de 1968, cuando King fue asesinado, lo proyectó al escenario nacional.
El 4 de abril de 1968, King fue asesinado en el balcón del Lorraine Motel. Jackson estaba allí y acudió tras el disparo. En los días posteriores afirmó haber estado muy cerca de King en sus últimos momentos e incluso haber sostenido su cabeza. Otros dirigentes, como Ralph Abernathy y Hosea Williams, cuestionaron esa versión y sostuvieron que exageraba su papel. La controversia se agravó cuando apareció en televisión con la ropa manchada de sangre del día anterior. Para sus críticos fue un intento de apropiarse simbólicamente del legado de King; el episodio marcó su imagen durante años.
Tras la muerte de King tuvo enfrentamientos con otros dirigentes de la SCLC y terminó apartándose. En los años 70 fundó la National Rainbow Coalition, luego Rainbow PUSH Coalition. Su objetivo era articular una alianza amplia entre afroamericanos, otras minorías, trabajadores blancos y sectores empobrecidos. En un país donde el voto negro podía inclinar primarias en estados clave, Jackson convirtió esa base demográfica en una fuerza organizada y disciplinada dentro del Partido Demócrata.
Esa estrategia cristalizó en sus campañas presidenciales. En 1984 obtuvo 3,2 millones de votos en las primarias. En 1988 alcanzó casi 7 millones, el 29% del total. No consiguió la nominación —que recayó en Walter Mondale en 1984 y en Michael Dukakis en 1988, ambos derrotados en las elecciones generales—, pero consolidó el peso decisivo del electorado afroamericano en el proceso interno demócrata y obligó a integrar parte de su agenda. Sus discursos en las convenciones, con el lema «Keep hope alive» («Mantén viva la esperanza»), se convirtieron en hitos políticos.
También intervino en gestiones internacionales. En 1984 participó en la negociación que facilitó la liberación del piloto estadounidense Robert O. Goodman Jr., capturado en el Líbano. Actuó como intermediario en distintos escenarios y mantuvo una intensa agenda pública.
Su trayectoria estuvo acompañada de controversias. En 2001 se hizo público que había tenido una hija fuera de su matrimonio. Su hijo Jesse Jackson Jr., congresista por Illinois, renunció en 2012 y fue condenado por uso indebido de fondos de campaña. En 2008 fue captado por un micrófono haciendo un comentario ofensivo sobre Barack Obama, por el que pidió disculpas. Defendió siempre la legalidad de las actividades de sus organizaciones frente a críticas sobre sus métodos de presión económica.
Para sus partidarios, fue el puente entre la generación de King y la de Obama, el dirigente que convirtió la movilización social en fuerza electoral estructurada. Para sus críticos, una figura polarizadora que nunca alcanzó el cargo al que aspiró. Su legado queda ligado a la consolidación del voto negro como bloque organizado en un país donde representa una minoría demográfica pero una influencia política decisiva cuando se moviliza.

Detenido un hombre en Suecia por vender a su mujer a un centenar de hombres como objeto sexual

17/02/2026

Actualizado a las 10:50h.

La Policía sueca ha detenido a un hombre residente en el norte del país por facilitar la venta de servicios sexuales realizados por su mujer a más de 100 hombres, según informó este lunes la Fiscalía a AFP.
El sexagenario, detenido a finales de … octubre tras una denuncia de su esposa a la policía, se encuentra en prisión provisional desde entonces, ha precisado la fiscal encargada del caso, Ida Annerstedt. «Es sospechoso de haber facilitado, o de haberse lucrado financieramente con la venta de servicios sexuales de la demandante», afirmó.

La ley sueca sobre prostitución solo prohíbe la compra de servicios sexuales, no la venta. El hombre fue puesto en prisión provisional por «proxenetismo», indicó Annerstedt, sin dar más información sobre los otros delitos de los que se le acusa. Tampoco quiso aclarar si la demandante, de unos cincuenta años, había sido obligada a prostituirse.

120 individuos identificados

Los hechos se produjeron desde enero de 2022 hasta el arresto del acusado el pasado octubre. La fiscal presentará los cargos el 13 de marzo.

Muere Jesse Jackson, líder de los derechos civiles de EE.UU.

17/02/2026

Actualizado a las 12:04h.

Jesse Jackson, líder de los derechos civiles y aspirante a la presidencia de Estados Unidos, ha fallecido este martes a los 84 años, según informa la cadena norteamericana NBC News, citando a su familia.
Jackson fue el líder de los derechos civiles de EE.UU., … y un elocuente ministro bautista criado en el Sur segregado. Se convirtió en un estrecho colaborador de Martin Luther King y se postuló dos veces a la nominación presidencial demócrata.

El demócrata estadounidense tuvo una triple carrera: defensa de los derechos civiles, misiones liberales y activismo político. Sus dos candidaturas a la Casa Blanca en la década de 1980 ayudaron a sentar las bases para la elección del primer presidente negro de EE.UU. dos décadas después.

La familia de Jackson anunció su fallecimiento, elogiando que «su inquebrantable creencia en la justicia, la igualdad y el amor inspiró a millones». Como estrecho colaborador de Martin Luther King en la década de 1960, dinámico orador negro y exitoso mediador en disputas internacionales, el veterano ministro bautista amplió el espacio para los afroamericanos en el escenario nacional durante más de seis décadas.

Perú se enfrenta a la caída de otro presidente a dos meses de las elecciones

José Jerí, que sucedió a Dina Boluarte el pasado mes de octubre al frente de la Presidencia de Perú, está al borde de su destitución por la relación clandestina con empresarios chinos que tienen contratos con el Estado y que fue descubierta a través … de vídeos divulgados por la prensa. También es investigado por contratar a un grupo de mujeres que lo visitaron en Palacio de gobierno y a las pocas horas consiguieron trabajo en el Estado.
El presidente José Jerí, de 38 años, que llegó al cargo con una aprobación muy alta tras la caída de Boluarte (2022-2025), vive sus peores horas ‘ad portas’ de un pleno extraordinario en el Congreso donde se votará la petición de su destitución por los presuntos delitos de negociación incompatible y tráfico de influencias. La votación se produce a dos meses de la elección a la presidencia y al Congreso (Cámara de Diputados y Cámara de Senadores).
«Constitucionalmente hablando, y hablo como abogado más allá de la investidura, yo juré como presidente de la República en amparo de la Constitución. Mi origen es parlamentario, pero asumí el cargo como presidente y el procedimiento que corresponde, desde el punto de vista constitucional, es el de vacancia», dijo Jerí en una entrevista a Panamericana TV.

«Será el Congreso quien tome una decisión con base en la Constitución y las leyes. Apelo mucho al buen criterio que tenga el Congreso», añadió.
A mediados de enero, el presidente Jerí apareció en una imagen de una cámara de seguridad entrando a un restaurante de comida china, conocidos como chifas en Perú, con un traje con capucha y un morral. Eran las 10 de la noche. El dueño del chifa es el empresario chino Zhihua Yang, conocido como ‘tío Johny’, quien tiene once empresas de distintos rubros y todas ellas son proveedoras del Estado. El caso se conoce como ‘Chifagate’.
En opinión del analista político José Godoy, «lo que ocurrió fue que Jeri estuvo involucrado en dos escándalos. El primero fue una serie de reuniones con empresarios chinos para la posible concesión de favores a sus compañías, en un contexto general de enfrentamiento directo entre Estados Unidos y la potencia asiática«, señala. Al mismo tiempo, »fue creciendo otro escándalo vinculado a la contratación de personal joven y femenino, sin mayores credenciales para ejercer los cargos públicos para los que fueron seleccionadas», añade.
Godoy recuerda que Jeri «ha tenido una acusación por la posible participación en un caso de violencia sexual y que, además, dejó de seguir cuentas para adultos apenas asumió el mandato», agregó.

Miedo al caos y la incertidumbre

La líder de Fuerza Popular y candidata a la presidencia, Keiko Sofía Fujimori, se opone a la destitución de Jeri porque según explicó en un discurso en redes sociales: «El Perú vive horas difíciles; o nos dejamos arrastrar al caos o defendemos el orden. Cambiar al presidente a 57 días de las elecciones es empujar al país a la incertidumbre».
Las sucesivas destituciones de presidentes se explican, según Godoy, «en la regla de vacancia por incapacidad moral permanente, que permite que cualquier conducta considerada antiética a criterio del Congreso pueda motivar su salida. En el caso de Jeri, su presidencia es más insegura, pues al ser el presidente del Congreso, las posibilidades de sacarlo del cargo son mayores, pues se requiere de una censura que implica menos votos para retirarlo del puesto».

«Al ser el presidente del Congreso, las posibilidades de sacar a Jeri del cargo son mayores, pues se requiere de una censura que implica menos votos para retirarlo del puesto»

José Godoy
Analista

Desde el 2016, ningún presidente ha terminado el quinquenio de gobierno desde que salió Ollanta Humala (2011-2016) y los peruanos han visto desfilar siete presidentes.