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EE.UU. abre por sorpresa el crédito y la ayuda agrícola a Venezuela para impulsar sus exportaciones

La Administración Trump ha decidido extender al sector agrícola la apertura económica de Venezuela y facilitar que empresas venezolanas compren alimentos y materias primas de Estados Unidos con créditos que serán respaldados por el propio Gobierno norteamericano. Este es un paso de considerable alcance porque … Washington no se limita a levantar obstáculos al comercio sino que pone a disposición de sus exportadores garantías financieras, programas de promoción comercial, formación técnica y, en paralelo, mecanismos de ayuda alimentaria para facilitar la entrada de productos estadounidenses a un mercado que necesita importar buena parte de lo que consume.
En esencia, la Administración Trump va a facilitar que Venezuela pueda comprar alimentos y productos agrícolas estadounidenses, incluso ayudando a financiar esas compras. A la vez, abre la puerta a enviar ayuda alimentaria y formar técnicos venezolanos, mientras crea más negocio para agricultores y empresas de EE.UU.

El anuncio llega después del acuerdo petrolero entre Washington y Caracas, que ha abierto una nueva etapa de cooperación económica entre ambos países. Tras asegurar una presencia mucho mayor de empresas estadounidenses en el sector energético venezolano, la Administración Trump empieza ahora a extender esa apertura a la agricultura y la alimentación, con más comercio, crédito, asistencia técnica y la posible llegada de la ayuda alimentaria.

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David Alandete

Contribuir a la recuperación de Venezuela

El Servicio Agrícola Exterior, que es dependiente del Departamento de Agricultura de EE.UU., presentó lo que denomina un conjunto ampliado de oportunidades comerciales, de desarrollo y seguridad alimentaria para Venezuela. El objetivo declarado es doble: contribuir a la recuperación venezolana, especialmente después de los recientes terremotos y la salida de Nicolás Maduro, y abrir oportunidades para agricultores y empresas estadounidenses.
Luke J. Lindberg, el subsecretario de Agricultura para Comercio y Asuntos Agrícolas Exteriores visitó Venezuela pocos días después de los terremotos y ahora presenta la iniciativa como parte del compromiso de la Administración Trump con la recuperación económica del país en su cooperación con el régimen de Delcy Rodriguez.
La medida más importante es financiera. Washington quiere utilizar el llamado programa GSM-102 para facilitar que importadores venezolanos compren productos agrícolas estadounidenses. El mecanismo no consiste en que el Gobierno de EE.UU. entregue directamente dinero a Venezuela, sino que ofrece garantías de crédito que reducen el riesgo de las entidades financieras que respaldan las operaciones.

Washington quiere utilizar el llamado programa GSM-102 para facilitar que importadores venezolanos compren productos agrícolas estadounidenses

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En términos prácticos, una empresa venezolana que quiere comprar trigo, maíz, soja u otros productos estadounidenses necesita conseguir financiación para pagar al exportador. En un mercado con problemas de acceso al crédito, inflación elevada y años de incertidumbre económica por el chavismo, encontrar un banco dispuesto a asumir ese riesgo puede ser difícil o caro. La garantía estadounidense permite reducir una parte importante de esa incertidumbre y facilita que la operación se produzca.
El programa GSM-102 es una de las herramientas tradicionales de Washington para colocar producción agrícola estadounidense en mercados emergentes. Solo en 2022 respaldó 3.400 millones de dólares en exportaciones de productos como maíz, soja, harina de soja, trigo, arroz y algodón.

Levantamiento de restricciones

El Departamento de Agricultura anuncia además que levanta restricciones para permitir que cualquier banco extranjero que cumpla los requisitos pueda respaldar transacciones venezolanas. El propósito es ampliar el número de entidades capaces de financiar esas compras y, por tanto, el volumen potencial de crédito disponible.
El beneficiario inmediato de esa decisión es el exportador norteamericano. Un agricultor, una cooperativa o una comercializadora estadounidense dispone de mayores posibilidades de vender porque una parte del riesgo financiero que hasta ahora dificultaba la operación queda cubierta por Washington. Del otro lado, los importadores venezolanos consiguen una vía adicional para acceder a financiación internacional.
Un informe del propio Departamento de Agricultura publicado en abril calcula que Venezuela necesitará importar 1,5 millones de toneladas métricas de trigo en la campaña 2026-2027, un aumento del 10%. El país consumirá unos tres millones de toneladas de maíz, mientras su sector agrícola continúa sufriendo los efectos de la inflación, el encarecimiento de los fertilizantes y otras dificultades económicas.
Washington quiere ir, sin embargo, bastante más allá del crédito.
También se estudia incluir Venezuela como destino de una próxima misión comercial agrícola regional. Si finalmente se lleva a cabo, representantes de empresas estadounidenses viajarían para reunirse directamente con compradores e importadores. El plazo que maneja el Departamento de Agricultura es comienzos de 2027.

Científicos e investigadores

Hay un tercer componente en esta iniciativa agrícola, que es reconstruir capacidades agrícolas dentro de Venezuela. El Departamento de Agricultura ofrecerá plazas a científicos e investigadores venezolanos un programa de investigación e intercambio de corta duración.
Esos programas permiten formar a especialistas en cuestiones agrícolas, sanitarias y regulatorias, pero tienen también una vertiente comercial. Una mayor compatibilidad entre las normas venezolanas y las prácticas estadounidenses puede reducir obstáculos futuros a la entrada de alimentos y productos agrícolas de EE.UU.

Washington también estudia poner en marcha programas de ayuda alimentaria en Venezuela, especialmente para niños, familias con dificultades y zonas afectadas por los terremotos

Washington también estudia poner en marcha programas de ayuda alimentaria en Venezuela, especialmente para niños, familias con dificultades y zonas afectadas por los terremotos. Además de enviar alimentos, esos programas podrían servir para mejorar la producción agrícola, formar a trabajadores del campo, modernizar sistemas de distribución y ayudar a que el país produzca más por sí mismo. Pero por ahora no hay una cantidad concreta de dinero aprobada ni se ha decidido cuántos alimentos se enviarán: el Gobierno estadounidense está todavía estudiando qué programas puede aplicar y de qué manera.

Israel contradice al documental 'Naza' y asegura que no usa la IA para bombardear Gaza

El Ejército israelí (FDI) contradijo este viernes en un comunicado al documental Naza, estrenado este jueves en el Festival de Venecia con aplausos apabullantes, al asegurar que sus decisiones para bombardear Gaza siempre las toma personal humano y no la inteligencia artificial (IA), como detalla el filme a partir de testimonios de oficiales de inteligencia y soldados de Israel.»Las decisiones relativas a la selección y aprobación de ataques en las FDI son tomadas exclusivamente por personal humano, de acuerdo con las directrices de las FDI, y no por inteligencia artificial», esgrimió el Ejército israelí en un comunicado.A partir de 24 testimonios anónimos de miembros de las propias FDI, la cinta israelí Naza -que significa ‘víctimas colaterales’ en el argot militar del país- aborda la supuesta estrategia militar seguida por el Ejército para arrasar el enclave palestino, haciendo hincapié en el apartado tecnológico.En el documental, algunos oficiales dicen que son capaces de controlar a todo aquel que tenga un teléfono móvil; otro entrevistado se presenta como el creador de un sistema que, con algoritmos e IA, puede determinar en qué punto se concentra la gente dentro de un edificio; e incluso hay confesiones sobre bombardeos «justificados» que maten a mujeres y niños si hay un miembro de Hamás en la zona.Por su parte, las FDI recriminan al filme que se base en «testimonios anónimos de personas cuya identidad no puede verificarse, tampoco si sirvieron en las FDI, en qué capacidad o si estuvieron involucradas en los asuntos objeto de las acusaciones».Aunque esta práctica es habitual en el país dada la gravedad y susceptibilidad del asunto, como ocurre con la organización israelí pro derechos humanos ‘Breaking the Silence’ -formada por antiguos soldados de las FDI- y sus testimonios.El Ejército israelí también cuestionó la veracidad de las declaraciones de los entrevistados porque, según la nota castrense, «incluyen afirmaciones sobre estrategia nacional y militar que claramente exceden el conocimiento de soldados de rangos inferiores».»Todo soldado que presencie una infracción de la ley tiene la obligación, según las órdenes militares, de denunciarla para que se evalúe la necesidad de abrir una investigación. Esto se aplica también a las personas entrevistadas para la película», añade el comunicado.No obstante, las escasas investigaciones que el Ejército israelí abre contra casos probados en que sus soldados atacaron a civiles en Gaza -como el caso de la niña Hind Rajab en 2024 o el asesinato de siete trabajadores humanitarios de World Central Kitchen en la Franja ese año- rara vez derivan en acusaciones formales o condenas.Naza ha sido rodada por los israelíes Yuval Abraham y Rachel Szor, parte del equipo de la oscarizada No Other Land (2024), y ha entrado en la carrera por el León de Oro después de que el certamen la aceptara ‘in extremis’ una semana antes de su inicio.

Con Abdalá Bucaram, Ecuador tiene ya cuatro expresidentes condenados por corrupción

Abdalá Bucaram Ortiz, condenado a nueve años y cuatro meses de prisión por delincuencia organizada en el caso Pruebas Covid-19, forma ya parte del listado de expresidentes de Ecuador que han sido sentenciados penalmente por diferentes delitos cometidos en el ejercicio de … su cargo, desde el regreso a la democracia en 1979. Los otros exmandatarios son Jamil Mahuad, con sentencia por malversación de caudales públicos; y Rafael Correa y Lenín Moreno por cohecho, aunque en causas diferentes.
Sin importar la ideología, el tiempo y el momento que hayan gobernado, los cuatro exmandatarios han sido juzgados y condenados por la justicia penal por cometer delitos de corrupción. En el caso de Abdalá Bucaram y su hijo Jacobo, que también fue sentenciado este jueves 10 de septiembre, el expresidente anunció que apelará ante las instancias correspondientes. Aduce una supuesta animadversión del juez responsable del caso, pues asegura que lo suyo sólo fue «un acuerdo entre privados».

Bucaram ejerció la Presidencia de Ecuador apenas seis meses, entre 1996-1997, al ser destituido por el Congreso Nacional, que lo declaró incapacitado para gobernar. Vivió más de 20 años en Panamá y regresó al país cuando prescribieron condenas anteriores que tenía pendientes por corrupción. En el caso de su última sentencia, los jueces determinaron que él, su hijo Jacobo y otros dos procesados participaron en una estructura que se lucró con la venta de pruebas de Covid-19 e insumos médicos durante la emergencia sanitaria de 2020.

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Otro expresidente sentenciado es Jamil Mahuad, quien gobernó Ecuador entre 1998 y 2000. Político reconocido, fue legislador y alcalde exitoso de Quito, pero no terminó su mandato presidencial por culpa de un golpe de Estado. Una aguda crisis económica lo llevó a decretar la congelación de los depósitos bancarios, hecho que sacó a la gente a las calles; miles perdieron sus ahorros y buena parte del país no tenía ingresos, lo que generó una fuerte migración hacia España y Estados Unidos. En el gobierno de Mahuad se firmó el Acuerdo de Paz con Perú y se implantó la dolarización como sistema monetario, sustituyendo al sucre que había sido siempre la moneda en curso.
En 2025, once años después de haber sido condenado por malversación y responsable de la crisis bancaria que sufrió el país, Jamil Mahuad, que ahora vive en Estados Unidos, interpuso una acción extraordinaria de protección que la Corte Constitucional desestimó, pero, el pasado mes de agosto, anunció que se trasladó a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para pedir que dejen sin efecto la sentencia y poder así regresar al país.

Rafael Correa

Otro sentenciado es Rafael Correa, quien gobernó Ecuador entre 2007 y 2017 tras ser ministro de Economía y Finanzas unos meses. Durante sus 10 años de gestión implantó el socialismo del Siglo XXI y se alió con gobiernos afines de la época. Disfrutó de una buena salud económica por los altos precios de las materias primas, en especial el petróleo, lo que le sirvió para invertir en infraestructura. Con importante respaldo popular, llamó a una Constituyente y redactó una nueva Constitución, lo que propició el presidencialismo que aprovechó para concentrar el poder.

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Fueron años difíciles para las libertades ya que aniquiló los sindicatos, persiguió a la oposición y, sobre todo, a la prensa por revelar prácticas ilícitas. En una de esas denuncias se comprobó que el gobierno montó una estructura delictiva paralela que cobraba sobornos a los empresarios a cambio de entregarles obras públicas. El dinero se destinaba al movimiento político Alianza País, que ocupaba el poder. El caso se llamó ‘Sobornos 2012-2016’. Correa fue sentenciado a 10 años de prisión, al igual que una parte de su gabinete ministerial y diez empresarios. Desde que dejó el poder vive en Bélgica y es considerado prófugo de la justicia.

El último en la lista

Hace tan solo dos semanas, el expresidente Lenín Moreno (2017-2021) fue sentenciado a cinco años de prisión por participar en el caso ‘Sinohydro’ nombre de la empresa china que habría repartido compensaciones económicas por 76 millones de dólares (65 millones de euros) a cambio de la adjudicación de la mayor obra hidroeléctrica del país, Coca Codo Sinclair.
En este caso también fueron sentenciados, aunque con diferentes penas, la esposa de Moreno, Rocío González, su hija, dos de sus hermanos y el empresario Conto Patiño, representante de Sinohydro en Ecuador, así como el exembajador de China Cai Rungo. El pasado lunes, los abogados de Moreno plantearon la suspensión condicional de la condena, argumentando su falta de antecedentes penales, su edad y su discapacidad.

Una veintena de heridos tras descarrilar un tren en Francia

11/09/2026

Actualizado a las 22:01h.

Al menos veinte personas han resultado heridas en el descarrilamiento de un tren de pasajeros en Francia. El ministro de Transportes galo, Philippe Tabarot, ha comunicado que en el tren accidentado viajaban 180 personas.

Un TER transportant 180 passagers et assurant la liaison Rouen-Caen a déraillé entre Tourville et Elbeuf-Saint-Aubin, au niveau de la commune de Cléon, en Seine-Maritime.À cette heure, le bilan provisoire fait état d’environ vingt blessés.Avec le préfet, qui se rend sur place…— Philippe Tabarot (@PhilippeTabarot) September 11, 2026
«Un TER (Transport Express Régional) transportando 180 pasajeros … y asegurando la conexión Rouen-Caen ha descarrilado entre Tourville y Elbeuf-Saint-Aubin, a la altura de la comuna de Cléon, en Seine-Maritime. A esta hora, el balance provisional informa de aproximadamente veinte heridos», ha dicho en su cuenta de X.

«Junto con el prefecto, que se dirige al lugar y coordina la movilización de los servicios de socorro, y los equipos de la SNCF, seguimos de cerca la situación», ha añadido.

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El descarrilamiento se produjo alrededor de las 19:45 (17:45 GMT), según informaron las autoridades locales en un comunicado, y se ha activado un plan de respuesta ante incidentes con múltiples víctimas.
SNCF Réseau, que gestiona la red ferroviaria francesa, comunicó a la AFP que se ha suspendido el tráfico en la línea y se ha cortado la alimentación eléctrica de las vías para permitir la intervención de los servicios de emergencia.
«La prioridad es atender a los pasajeros y, a continuación, restablecer las condiciones de seguridad para la circulación», afirmó SNCF Réseau.

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Las autoridades ferroviarias y la policía están investigando las causas del accidente.

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La confianza en Trump se desploma en Venezuela mientras sube la de María Corina Machado

El acuerdo petrolero, suscrito entre la Administración de Donald Trump y Delcy Rodríguez la semana pasada, mediante el que EE.UU. pasa a controlar 65.000 millones de barriles, el 21 % de las reservas petrolíferas certificadas de Venezuela, ha desencantado a la mayoría de … sus connacionales, afirma la última encuesta de Meganálisis.
El sondeo, realizado a finales de agosto, mide la percepción, nada favorable, que existe del presidente de Estados Unidos en Venezuela desde el 3 de enero, cuando capturó y extrajo a Nicolás Maduro y su mujer Cilia Flores para ser juzgados por narcoterrorismo y corrupción en Nueva York.

Según explica Rubén Chirino, presidente de Meganálisis a la cadena colombiana NTN24, la aprobación de Trump habría caído más de un 82% —pasando del 92,2% al 9,7%— desde enero. Un deterioro que respondería a «la brecha entre las altas expectativas de cambio y la falta de avances concretos hacia la libertad».

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David Alandete

Los venezolanos tampoco confían en el proceso de diálogo iniciado con la opositora moderada Dinorah Figuera, presidente de la Asamblea Nacional del 2015 que cuenta con el respaldo de Trump y el régimen chavista de Delcy Rodríguez, cuya segunda ronda de conversaciones continuará el 15 de septiembre.
Según el informe de la encuestadora, «en el imaginario colectivo predomina el sentimiento» de que «se llevaron a Maduro, pero dejaron al chavismo». «Existe un rechazo masivo hacia la continuidad del régimen», afirma, «al cual se responsabiliza por la pobreza, la involución y el malestar social». «Ocho meses después del 3 de enero todo parece estar igual», añade Chirino.

El deterioro de la imagen d eTrump respondería a «la brecha entre las altas expectativas de cambio y la falta de avances concretos hacia la libertad»

El impacto del pacto petrolero ha sido negativo y desfavorable para la imagen de Trump entre los economistas venezolanos. No solo por los términos oscuros del convenio sino porque la Casa Blanca protege al director de la petrolera Nabep, Alejandro Betancourt, un chavista «bolichico» de 46 años, que está solicitado por delitos de corrupción y blanqueo de dinero en varios países como Suiza, España y Reino Unido.

Críticas al acuerdo petrolífero

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El economista José Guerra criticó el pacto petrolero, señalando que «no es favorable para Venezuela», e hizo dos observaciones para probar su punto.
«Se dejaron de cobrar 4.500 millones de dólares en bonos en una subasta al haber entregado 17 campos petroleros a la empresa North American Blue Energy Partners (NABEP)». Guerra, exdiputado opositor, asegura que esta entrega no debió hacerse «a dedo» sino a través de una licitación «como se hizo en la apertura petrolera».
«Hubo un sacrificio fiscal de 1.700 millones de dólares al vender el 21 % del petróleo a precio de costo a Estados Unidos. Esto implica una pérdida de casi 6.000 millones de dólares «por concepto, primero de no haber licitado los campos y haberse entregado a una sola compañía, a dedo y segundo, por vender el petróleo a costo».
La tutela de EE.UU. después de ocho meses tampoco ha mejorado la economía nacional. Los venezolanos se han empobrecido mucho más con la inflación y la supremacía de los dólares frente al bolívar. La estrategia del Banco Central de Venezuela (BCV) para frenar el aumento de los precios está saliendo demasiado cara y no está dando resultados. Para intentar que el dólar oficial y el paralelo no se separen tanto, el BCV ha vendido en lo que va de 2026 unos 7.200 millones de dólares en el mercado financiero.

La estrategia del Banco Central de Venezuela (BCV) para frenar el aumento de los precios está saliendo demasiado cara y no está dando resultados

Según el informe del portal Descifrado, esta enorme cantidad de dinero representa más de la mitad de lo que el país recibe por vender petróleo, lo que significa que se están gastando recursos valiosos que bien pudieron usarse para mejorar los hospitales, las escuelas o las carreteras.
A pesar de este enorme esfuerzo y del gasto de las reservas del país, los precios de las cosas siguen subiendo sin control. La inflación, en lugar de bajar, pasó del 475% a finales del año pasado a un alarmante 544% en julio de este año. Así la inyección de dólares no está funcionando y el costo de la vida sigue golpeando fuertemente el bolsillo de los ciudadanos.

Los venezolanos quieren elecciones

En medio del descontento social, la popularidad de la líder María Corina Machado, premio Nobel de la Paz, sube como la espuma pese a los intentos de Delcy de lavarse la cara y ganar tiempo con su alianza trumpista.
En el sondeo de Meganalisis, realizado entre el 24 y 31 de agosto, el 93% de los venezolanos no perciben que la situación del país haya mejorado desde que Delcy está al frente del gobierno con la anuencia de Trump, por lo que el 79,9% pide urgentemente que se celebren elecciones presidenciales abiertas, donde el 61,2% votaría por la opositora Machado.

El 79,9% de los venezolanos pide urgentemente que se celebren elecciones presidenciales abiertas, donde el 61,2% votaría por la opositora Machado

La encuesta amplía los escenarios. Si Delcy y María Corina fuesen las únicas candidatas, los votantes elegirían a la Premio Nobel de forma arrolladora. Eso sí, el porcentaje de apoyos que lograría la fundadora de Vente Venezuela subiría hasta el 95,2%.
Después de 10 meses en el exilio, María Corina Machado se consolida como «la líder de referencia indiscutible», concluye el estudio, y «tras ocho meses de inconsistencias de los actores internacionales, especialmente de Trump». «Se fortalece su posición como la figura de mayor respaldo popular en el país», añade Chirino, en un escenario en el que los venezolanos han perdido la confianza en Trump.
El 69,2% no confía en que Trump quiera lo mejor para los venezolanos. De hecho, el 70,9% considera que el mandatario norteamericano capturó a Maduro para quedarse con el petróleo del país. Sólo el 8,9% cree que lo detuvo para liberar al pueblo venezolano y un 5,4% que lo hizo por ambos motivos, sostiene Meganálisis.

Del 11-S a la guerra de Irán, así han cambiado EE.UU. y el mundo

Hay cosas que parecen hoy normales en Estados Unidos y que en 2001 habrían resultado completamente extraordinarias. Controles exhaustivos en los aeropuertos, accesos restringidos a los edificios públicos y una enorme maquinaria federal dedicada a prevenir amenazas terroristas forman ya parte del paisaje cotidiano. … El Departamento de Seguridad Nacional ni siquiera existía cuando cayeron las Torres Gemelas y hoy emplea a más de 260.000 personas, concentrando competencias que entonces estaban repartidas por buena parte del Gobierno. Pero la transformación fue mucho más profunda. El 11S reforzó sobre todo una Presidencia con una capacidad mucho mayor para actuar en nombre de la seguridad nacional y emplear la fuerza en el exterior. La actual guerra con Irán, con operaciones militares ordenadas directamente por Donald Trump al amparo de esas facultades, vuelve a mostrar hasta dónde puede llegar ese poder.
Veinticinco años después, la arquitectura creada para impedir otro ataque sigue definiendo no sólo la seguridad de Estados Unidos, sino también la forma en que ejerce su poder.

Y quien ocupa hoy esa Presidencia tiene una relación muy particular con el 11S. Donald Trump era entonces uno de los grandes promotores inmobiliarios de Nueva York y desde aquellos primeros días ha incorporado los atentados a su propia biografía. Esta misma semana volvió a contar aquí, en la Casa Blanca, que llevó trabajadores de sus empresas a la zona y que dos bomberos tuvieron que sacarlo apresuradamente de un edificio ante el temor de que se derrumbara. Hay serias dudas sobre algunos de esos episodios y no existen pruebas independientes que permitan reconstruirlos exactamente como él los relata. Pero hay algo más relevante para entender al personaje y su papel: Trump ha querido presentarse como un presidente surgido de aquellas ruinas. El 11S forma parte de su relato de una América que fue atacada, que durante demasiado tiempo mostró debilidad y que, según él, debe responder con una fuerza abrumadora cuando se siente amenazada.

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Javier Ansorena

Aquel empresario neoyorquino ocupa ahora una Presidencia profundamente transformada por los atentados. Y lo hace mientras dirige una nueva guerra contra una potencia islámica y utiliza facultades militares y de seguridad nacional que fueron ampliándose durante el cuarto de siglo posterior al 11S. Ahí está una de las grandes consecuencias de aquella mañana de 2001 en los Estados Unidos de hoy. Cambiaron las amenazas y los enemigos, y por la Casa Blanca pasaron George W. Bush, Barack Obama, Donald Trump, Joe Biden y de nuevo Trump, pero buena parte del poder construido para responder a aquel ataque aún permanece a día de hoy. Ahora está en manos de un presidente especialmente dispuesto a utilizarlo y con una concepción muy amplia de sus propias atribuciones como comandante en jefe.
Esa expansión del poder presidencial no comenzó con Donald Trump. Peter Bergen, uno de los principales especialistas estadounidenses en terrorismo, sostiene que veinticinco años de decisiones tomadas desde el 11S han acabado produciendo lo que describe como una suerte de «comandante en jefe imperial». Bush llevó esa lógica hasta la invasión preventiva de Irak; Obama extendió las operaciones con drones en países como Pakistán y Yemen y emprendió la intervención en Libia sin una autorización específica del Congreso, y Biden, aunque puso fin a la guerra de Afganistán, mantuvo buena parte de la estructura y de las facultades acumuladas durante las dos décadas anteriores.
Trump ha regresado ahora a una Casa Blanca que dispone de más herramientas que ninguno de sus ocupantes antes y las está llevando de nuevo hasta sus límites con la guerra de Irán. La paradoja es que ese poder no fue diseñado de una sola vez ni por un solo partido. Se construyó decisión a decisión, guerra a guerra y presidencia a presidencia, tanto por demócratas como por republicanos. Cada comandante en jefe heredó las facultades de su antecesor y, en muchos casos, añadió otras nuevas, más ambiciosas. El resultado, un cuarto de siglo después, es una Presidencia considerablemente más libre para recurrir a la fuerza en nombre de la seguridad nacional que la que Bush ocupaba aquella mañana del 11 de septiembre de 2001.

El coste de las guerras

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Todo ese poder tuvo un precio. Se pagó primero en vidas humanas: las de los soldados estadounidenses enviados a guerras que se prolongaron durante dos décadas, las de sus aliados y, en una proporción mucho mayor, las de cientos de miles de civiles atrapados en conflictos que se extendieron por Afganistán, Irak, Siria, Pakistán y Yemen. Y se pagó también con dinero, en una factura tan enorme y repartida durante tantos años que ni siquiera existe una única cifra para calcularla.
Las cuentas más estrechas se concentran en el dinero destinado directamente a las operaciones militares. Las partidas extraordinarias utilizadas durante años para financiar las misiones a Afganistán, Irak y otras operaciones posteriores al 11S acumularon alrededor de dos billones de euros. Esa cifra permite hacerse una idea del gasto directo en las guerras, pero deja fuera buena parte de lo que costaron y de lo que seguirán costando durante décadas.