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Oksana Brovko: «Muchos periódicos salvan vidas»

Pasó de gestionar los problemas habituales de un sector en convulsión a pelear por la supervivencia del periodismo en plena guerra. Oksana Brovko, directora de la Asociación de Periodistas Independientes de Ucrania, ha logrado que 150 medios de comunicación locales permanezcan activos tras el … brutal impacto de la invasión rusa en febrero de 2022. Se trata en su mayoría de pequeños medios, con recursos muy modestos, pero indispensables para que sus lectores puedan desenvolverse en un entorno de gravedad extrema. Sus periodistas lidian con la cobertura de la guerra, con situaciones personales al límite y con una penosa situación económica. Brovko ha conseguido para ellos financiación internacional, seguros, ordenadores, cámaras, sedes, cascos, chalecos antibalas, teléfonos, generadores eléctricos e incluso estaciones de internet por satélite. También ha impulsado investigaciones contra la corrupción, un notable problema en el país. El próximo miércoles inaugurará en Valladolid el Encuentro de Periodismo Miguel Delibes, organizado por ‘El Norte de Castilla’.

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ENTREVISTA

Fernando Belzunce

¿Cómo recuerda el inicio de la guerra?

Recuerdo la sensación de desbordamiento. Nadie puede estar preparado para algo tan grande. Dos meses antes, por prevención, habíamos elaborado protocolos sobre qué hacer en nuestros medios, con nuestros periodistas o con los datos confidenciales. Pero cuando la invasión a gran escala empezó la presión psicológica fue enorme. Nos desbordó. No sabíamos cómo iba a ser la guerra. La incertidumbre te envenenaba. ¿Habrá una explosión nuclear o química en la ciudad? ¿Entrarán los rusos mañana a casa? ¿Nos matarán o encarcelarán por trabajar en medios? Nadie sabía lo que iba a pasar.
Logró en tiempo récord que algunos periódicos mantuvieran su actividad.
Aparte del golpe económico, se detuvo incluso la entrega de papel para los periódicos, ya que se importaba desde Rusia o Bielorrusia. Los rusos destruyeron muchas imprentas y almacenes en la zona ocupada. La solidaridad de Europa fue clave. Recibimos apoyo del MDIF, el Fondo de Inversión para los Medios de Comunicación, y de Wan-Ifra, la Asociación Mundial de Periódicos. Contamos también con ayuda de Bélgica y nos enviaron papel desde Noruega y Polonia. Las fronteras estaban colapsadas, así que pasaba noches sin dormir para hablar por teléfono. Los conductores no podían explicar lo que traían y por qué era tan importante. Fue una logística muy complicada. El papel medía 160 centímetros, pero nuestros periódicos necesitaban 80 centímetros, así que teníamos que cortarlo, utilizarlo y después distribuir los periódicos en el frente. Iban a servir como ayuda humanitaria.

«Los periódicos en el frente ofrecen consejos prácticos como rutas de evacuación y apoyo médico o psicológico»

¿Los propios periodistas siguen distribuyendo sus periódicos?

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Todo periodista cercano al frente debe hacerlo porque las empresas de distribución ya no funcionan. Muchos directores terminan su periódico, se ponen un casco y un chaleco antibalas y marchan en su coche con 1.000 ejemplares. Ahora mismo esto es muy común en Sumy, en el norte del país, o en la región de Pokrovsk. Los periodistas reparten allí el periódico, e incluso pan. Hace apenas un mes, en Dnipro, un avión no tripulado atacó al coche que portaba el periódico y toda la tirada quedó destruida. El director me explicó que publicaban las guías para la evacuación de la ciudad, ubicada a solo 10 kilómetros del frente. Les ayudamos a volver a publicarlo y a entregarlo a la gente.
¿Cómo ha evolucionado la cobertura sobre la guerra en estos años?
Los periódicos en el frente ofrecen consejos prácticos, como rutas de evacuación, asistencia humanitaria y apoyo médico o psicológico. Muchos periódicos salvan vidas. En cambio, en la parte central u occidental del país hay mucha información preventiva sobre ataques de drones. Como allí hay muchos evacuados, hacen muchas entrevistas a soldados que han sufrido amputaciones o a mujeres que han perdido a sus maridos. Al ser zonas de acogida para desplazados ahora también hay consejos sobre cómo encontrar un apartamento o cómo montar un nuevo negocio. De todos modos, la gente está cansada de la guerra y esto también se empieza a notar en los medios.

Brovko estará el miércoles en Valladolid.

(Cedida)

¿Se refiere a que también cubren la vida normal?
Claro. Los restaurantes, el cine, el teatro o los conciertos tienen su protagonismo. Parece que ya entendemos que esta guerra va para largo y que forma parte de nuestras vidas. Los niños crecen y van a la escuela. Sabemos que podemos morir o que nuestra casa puede ser destruida mañana, pero aún queremos vivir y el contenido de los medios de comunicación representa esa voluntad. Mi colega Marija Yivzhenko fue hace dos semanas a la oficina de Kiev y murió en el ataque de un avión no tripulado a plena luz del día.

«La IA ayuda a que la desinformación rusa sea técnicamente indetectable»

Usted perdió su casa, destruida en un ataque en Zaporiyia. ¿Cómo puede trabajar con tanto sufrimiento?
Todos tenemos ya nuestro propio trauma. Algunos perdemos casas y otros pierden familiares y amigos. Lo importante es seguir haciendo lo que puedas y estar ocupado haciéndolo. Hay que confiar en que algún día la guerra se acabe. Es lo que nos mantiene a todos vivos. Mi objetivo personal no es estar triste por la experiencia que estoy viviendo, sino encontrar la motivación para hacer algo. No podemos detener los misiles ni los drones, pero podemos enseñar a los periodistas a escribir mejor, podemos enseñarles a investigar la corrupción y podemos encontrar fondos económicos.

Leña para el invierno

¿Cuáles son ahora las principales necesidades de los medios?
Es difícil decirlo. Hay un medio en Sumy que en estos momentos necesita madera. Ya les enviamos baterías y dinero. Ahora sufren apagones prolongados y precisan leña para mantener caliente la casa donde se alojan y trabajan todos los periodistas. Viene el invierno y, si no, tendrán que irse. Al mismo tiempo, una periodista de la región de Járkov necesita un chaleco antibalas femenino, ya que la mayoría son adecuados para los cuerpos de los hombres pero no para el de las mujeres.
¿Es cierto que algunos reporteros se lo quitan porque temen ser objetivo de los drones?
Sí. Ese es uno de los mayores desafíos. Necesitamos trabajar con el ecosistema mediático internacional. Esta es una guerra absolutamente nueva. Los periodistas no deberían ser objeto de ataques. Pero los rusos los atacan cuando los identifican, así que la mayoría se quita la protección.

«Todos tenemos ya nuestro propio trauma. Algunos perdemos casas y otros pierden familiares y amigos»

Muchas redacciones estaban dirigidas por hombres que fueron reclutados para la guerra. ¿Cómo fue el cambio?
Las mujeres lideran ahora con gran fuerza. Saben que su trabajo como periodistas tiene un gran impacto, pero el agotamiento físico y psicológico es enorme, sobre todo en el frente. Cuando vas al frente siempre hay un dilema interno: ¿debo llevar el periódico o el pan? Hicimos formaciones médicas para periodistas porque necesitan saber cómo detener el sangrado o cómo hacer un torniquete. Algunas se marcharon a ayudar a los soldados tras adquirir ese conocimiento. Es una ayuda inmediata, pero los periódicos ayudan a sobrevivir a mucha gente. Mi temor es que si dejamos de hacer periodismo profesional la propaganda y la desinformación rusa tendrán mayor impacto.
¿Notan el aumento de la desinformación generada con IA?
Mucho. La desinformación ha aumentado en cantidad y en calidad. La IA ayuda a que mucha propaganda y desinformación sea técnicamente indetectable.
¿A qué se refiere?
Al principio, las falsificaciones se detectaban porque el uso del idioma ucraniano, e incluso la pronunciación, eran muy malos. Pero la IA ya ha logrado derribar esa barrera. Los rusos, por lo general, toman una parte de la verdad, la manipulan con falsedades y la difunden a través de Telegram o TikTok, enfocándose en diferentes segmentos. Les interesan los jóvenes, los evacuados, las esposas de los soldados que combaten… Lamentablemente, más del 80% de los ucranianos consumen noticias en las redes sociales.

Contra la corrupción

¿Cómo manejan la presión política cuando denuncian la corrupción?
En este momento es muy importante controlar a las autoridades locales e investigar la corrupción. Tratamos de encontrar financiación porque las investigaciones son muy caras. Es muy complicado que un periodista en una pequeña redacción dedique tiempo y recursos a una historia en profundidad. Por eso, como organización profesional, intentamos encontrar financiación y enseñarles también a investigar. Hemos recibido presiones de todo tipo. Vamos a los tribunales e intentamos hacer públicas todas estas historias en otros medios. En plena crisis económica, la presión de las autoridades locales hacia los medios pequeños es relevante.
¿Cómo se financian?
El dinero procede básicamente de las donaciones internacionales o de socios. La invasión provocó que se perdieran la mayoría de los suscriptores porque se desplazaron dentro o fuera del país. La distribución y la publicidad entraron en crisis. Los medios que trabajan en la parte central u occidental del país tienen publicidad de empresas locales, pero no es suficiente. Por eso el momento es muy peligroso. Los oligarcas tienen más capacidad de influir si no tienes dinero para pagar a tus periodistas. Necesitamos pensar ya no en la supervivencia, sino también en el futuro. Debemos invertir en tecnología porque muchos medios locales tienen webs muy mejorables.

«No es fácil aceptar que puedes morir en un instante. Solo somos personas normales»

La periodista Victoria Roshchina fue asesinada hace dos años por informar desde los territorios ocupados. ¿Es posible obtener ahora información desde allí?
Es posible de manera oculta e informal. Tenemos ucranianos en Poriska y en Kherson, regiones parcialmente ocupadas, donde ucranianos comparten información con nuestros periodistas a través de los canales ocultos de Instagram y Viber. Todo con precaución extrema porque es cuestión de vida o muerte. Y también se informa a los ucranianos que están en zonas ocupadas y que solo reciben propaganda rusa. Muchos de los periódicos evacuados de esas zonas han creado canales seguros para mantener la conexión con estas personas. Necesitan sentir que nadie las olvida.
¿Tiene esperanza?
La mayoría de los ucranianos estamos agotados, pero no nos damos por vencidos. Es una sensación extraña. No es fácil aceptar que puedes morir en un instante. Solo somos personas normales. Nos gustaría sobrevivir y estar mañana para nuestros hijos. A veces, después del funeral de un periodista, basta con empezar a escribir el próximo artículo. La protección de la libertad de prensa y de la independencia de los medios no es algo grande, ni siquiera visible. Después de un bombardeo debes comprobar si todavía tienes periodistas. La guerra en Ucrania comenzó realmente en 2014, de modo que el contexto de la vida de mis hijos ha consistido en la guerra. Es difícil ganar la guerra sin aliados. Por eso es muy importante recordar a todos en qué lado de la historia les gustaría estar. La esperanza es todo lo que necesitamos conservar.

La guerra 'low cost' de Putin que aterroriza a los ucranianos

Desde el comienzo de la invasión rusa, Enno Lenze ha viajado una y otra vez a Ucrania desde Berlín. Su experiencia en conflictos armados le permitió saber, en un primer momento, que se encontraba ante una guerra diferente, mucho más rápida y mucho más barata. « … En Kurdistán, se tardaba horas en detectar y responder a un movimiento enemigo. En Ucrania, esto sucede en minutos: un dron de reconocimiento ruso UAV detecta el objetivo y envía en tiempo real las coordenadas a una unidad de drones FPV, que lanza inmediatamente el ataque. Los ucranianos lo llaman Tinder de artillería y eso es un ‘match’», asegura.
Se obsesionó con quiénes, con qué dinero y con qué componentes fabricaban esos drones, así que preguntó al Ministerio de Defensa de Ucrania si podía llevarse los restos de alguno de ellos para estudiarlo. «Quien lo encuentre puede quedárselo, con la condición de que los desmilitaricemos y le quitemos los explosivos», fue la respuesta que recibió. Tuvo que adentrarse en «zona roja», en la primera línea del frente, pero logró reunir y estudiar una colección de varios cientos de piezas. Estos restos de drones rusos hoy los atesora el Museo de la Historia de Berlín (Berlin Story Museum), del que es director, atestiguando un nuevo tipo de guerra que ha llegado para quedarse y para el que carecemos de defensa efectiva.

Su trabajo durante estos cuatro años ha permitido comprobar que, además de los temidos modelos de Shahed, Geran, Gerbera, Orlan o Garpia, en una calidad muy por debajo incluso de los Lancet, Orlan y Orión, Rusia se sirve de miles de drones baratos de fabricación prácticamente casera. Con ellos, optimiza sus resultados en el campo de batalla y, sobre todo, consigue aterrorizar a la población civil ucraniana y hacer de su día a día un verdadero calvario.

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Rosalía Sánchez

«En Crimea, a sólo un kilómetro de las tropas rusas, tuvimos un dron sobre nuestras cabezas y me pareció un milagro que no terminase con nosotros», relata el autor del libro ‘Conoce a tu enemigo’. Más tarde, tras hacer analizar uno de aquellos drones por expertos alemanes, supo que su supervivencia no tuvo nada de milagroso. «Utilizan cámaras muy baratas y de muy poca definición. La imagen que ve el piloto es sorprendentemente mala, temblorosa, granulada. No ve nada en las zonas oscuras. Con el cielo nublado los edificios parecen sombras, de manera que sólo te detectan si te mueves», explica, mientras proyecta en una pantalla las imágenes de una de las cámaras supervivientes.
Es muy poco probable que estos drones, fabricados con piezas que se pueden comprar en cualquier ferretería y que incluso se reciclan de objetos, como rieles de cortinas a modo de patas o pinzas de la ropa para componer un interruptor, alcancen objetivos con demasiada exactitud. «Su objetivo no es la precisión, sino el terror, y lo consiguen con una relación inmejorable entre su precio y su eficacia», lamenta Lenze.
«Este, por ejemplo, lo puedes construir por unos cien euros si compras los componentes», dice, señalando una estructura de barras de aluminio atadas entre sí con bridas de plástico y que soporta una caja de panel de marquetería que albergaba los explosivos. Es el dron que lanzaron contra un autobús en la ciudad ucraniana de Marhanets, que transportaba trabajadores en la región de Dnipropetrovsk, en un ataque en el que murieron diez civiles. «En términos de financiar una guerra, logran diez muertos con una inversión de cien euros, por lo que cada muerto les sale a los rusos por diez euros. Representa la máxima rentabilidad mortal en el campo de los drones», señala el coleccionista.

«Su objetivo no es la precisión, sino el terror, y lo consiguen con una relación inmejorable entre su precio y su eficacia»

Enno Lenze
Director del Museo de la Historia de Berlín

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Y el dinero, en una guerra, importa. «Tenemos modelos más caros, como este Gerbera, que a pesar de estar fabricado con poliestireno expandido requiere una inversión de unos 20.000 euros, porque necesita más batería para poder cargar unos 5 kilos de explosivos en esta caja de chapa fina de madera. No es mucho en comparación con el Shahed, que puede llevar hasta cien kilos. Pero pensemos que este es uno como el que fue derribado en Polonia por cazas holandeses y que su vuelo, junto al misil que lo derribó, costaron entre 2 y 3 millones de euros. Todos nos alegramos de que fuese derribado pero, si miramos la cifra de drones que están atacando, nos preguntamos si hay tantos misiles y tantos millones como para responder. Y la respuesta es que no», calcula.
El análisis cronológico de estos restos muestra su evolución en lo que se ha convertido en una carrera de desarrollo entre drones rusos y ucranianos, que se retroalimenta desde el principio de la guerra. En los primeros modelos baratos se improvisaron piezas que, meses más tarde, aparecieron impresas en 3D. Los sistemas de vuelo se van perfeccionando para burlar la creciente industria ucraniana de detectores de drones y, con el tiempo, ha empezado a aparecer muchas piezas de fabricación china.

Componentes occidentales, americanos y chinos

«Encontramos componentes occidentales que no deberían estar ahí por las sanciones, pero son muy pocos. También hemos encontrado chips de Nvidia y Texas Instruments, de Estados Unidos, que se pueden comprar en Aliexpress por 15 céntimos la unidad. Pero mucho, mucho más relevante es la cantidad de componentes que encontramos fabricados en China. Algunos de ellos no son de alta tecnología, sino piezas relativamente sencillas, como motores, propulsores, baterías o cámaras de vídeo. Otros son más complejos, como los sistemas de dirección y computación de vuelo. El 95% de ellos son de China, que vende en grandes cantidades tanto a Rusia como a Ucrania», explica Lenze.
«Los ucranianos saben que llega un dron ruso por el zumbido de las hélices, así que desarrollan e instalan detectores de sonido sensibles a este zumbido. Por ello, los rusos desarrollan hélices más silenciosas… así funciona la evolución», describe. A menudo, han sido él y su socio Wieland Giebel quienes han recogido los restos de drones personalmente, en líneas del frente o en zonas recientemente recuperadas por el ejército ucraniano, durante viajes en coche desde Berlín. 

Restos de drones ‘low cost’ rusos.

(Rosalía Sánche)

En ocasiones han recibido ayuda espontánea de soldados ucranianos, como Volodymir Polevyi, del 7º Cuerpo del Ejército. Además, han entablando una relación estable con Yuriy Bilovus, del Museo Militar-Histórico de Ucrania. En 2023, un soldado se les acercó preguntando si eran ellos los «locos alemanes que coleccionaban drones» y los llevó hasta una pila de restos de más de un metro de altura. Allí había desde componentes de misiles de crucero KH-101, misiles Tochka y drones Shahed, hasta multitud de drones ‘low cost’, cuya proporción llamaba la atención. Su traslado se ha llevado a cabo, desde el punto de vista burocrático, como una importación de productos desmilitarizados.
«Los drones más básicos no tienen la capacidad de ser guiados desde largas distancias, así que suponemos que, en ocasiones, no funcionan en modo ‘módem’ con Rusia, sino que se sincronizan con estaciones en Kiev; saboteadores que, desde allí, les proporcionan señal de internet. Quizá lo hacen a cambio de, no sé, 300 euros a través de ‘Dark Net’ (red oscura)», especula Lenze, que tiene presente en todo momento que detrás de cada dron hay un piloto que, no por obvio, deja de ser importante.

«Los ucranianos saben que llega un dron ruso por el zumbido, así que instalan detectores sensibles al sonido. Los rusos desarrollan hélices más silenciosas… así funciona la evolución»

Enno Lenze
Director del Museo de la Historia de Berlín

Un prisionero de guerra ruso, Andrei, les ha permitido reconstruir la trastienda de pilotaje de esta guerra barata de drones. Nació en Moscú, el 10 de julio de 2007, y fue enviado al frente con 18 años. Se casó, por cierto, inmediatamente antes de ser enviado a Ucrania, para que su novia recibiese una buena renta si moría. No murió, pero fue hecho prisionero y, como tardaba años en regresar y no había renta, la mujer se divorció en remoto, una posibilidad que ofrece la legislación rusa.
Jóvenes como Andrei son los encargados de hacer despegar drones, docenas todos los días, en el frente, a una distancia de entre dos y cinco kilómetros del objetivo, por lo que corren un gran riesgo. Éstos vuelan a ciegas hasta que reciben señal de internet. Si no llega y se acaba la batería, se estrellan aleatoriamente. Dado su precio, no importa mucho. En caso de que sí se conecten, un conductor experto en modo remoto, teletrabajando, lo pilota en busca de un «objetivo de calidad».

Un joven sobrevive al ataque de un oso en Rusia después de que le explotara el móvil en el momento en el que el animal le mordía

Un adolescente ruso ha sobrevivido al ataque de un oso salvaje gracias al azar: su teléfono móvil explotó en el momento en el que el animal se disponía a morderle.Tal y como recoge el diario The Sun, el joven de 15 años de edad, llevaba el teléfono móvil en el bolsillo trasero del pantalón. Cuando el oso intentó morderle en los glúteos, el móvil estalló en la cara del animal, que se asustó y huyó.El joven había sufrido golpes y arañazos del oso e intentaba refugiarse en un árbol del ataque del plantígrado. El adolescente, cuya identidad no ha sido revelada, sufrió heridas graves, así como quemaduras provocadas por la explosión del teléfono.El chico tuvo que ser sometido a una operación de tres horas, ya que, según los médicos, sufrió lesiones graves en el pecho, la cabeza y el abdomen.Sergei Kovyazin, médico jefe del Hospital Central de la Ciudad de Biysk, declaró: «El paciente llegó con múltiples lesiones en la cabeza, el cuero cabelludo, los huesos faciales y el cuello. Estas lesiones supusieron el mayor desafío».Tras el incidente, se desplegaron al menos una docena de cazadores para encontrar y matar al animal. El mal tiempo dificultó la búsqueda, pero estaba previsto que la caza continuara durante el fin de semana.

Más de un millar de altos cargos rusos hacen viajes de lujo a Occidente pese a la guerra

A los funcionarios de alto rango en Rusia les encanta viajar a Europa. Aunque la propaganda insiste en que en la UE se vive mal, ese mensaje parece no calar ni entre los miembros de la ‘jet set’ del gigante euroasiático. Lejos de predicar … con el ejemplo, estos representantes del poder ruso viajan con placer tanto a Estados Unidos como a países comunitarios.
Medios independientes rusos publicaron esta semana una investigación que revela que 1.064 altos cargos de la Administración suelen hacer viajes internacionales. De todos ellos, 322 usan aviones privados con frecuencia y el coste medio de esos viajes es de casi 30.000 euros. El artículo se basa en la filtración de datos de los servicios secretos rusos de los vuelos entre 2014 y 2023. Las élites rusas suelen ocultar o negar sistemáticamente estas acusaciones y estilos de vida para evitar la polémica y proteger sus privilegios en el extranjero.

La misma publicación señala que su destino favorito es Francia y, entre los diez más habituales en sus vuelos, se encontraban países como España, Suiza, Croacia, Grecia e Italia. Después del inicio de la guerra, el interés en viajar a estos países decayó.

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Rosalía Sánchez

La mayor parte de estos trayectos son a cuenta de importantes empresarios del país y oligarcas. Algunos de ellos incluso se realizaron en aviones de compañías estatales como Rosatom, que agrupa a la industria nuclear, los activos de energía y la gestión de la Ruta Marítima del Norte.
Entre los investigados se encuentran miembros del Gobierno, diputados de la Duma, senadores, gobernadores regionales, oligarcas y otras personas cercanas al poder. Según los datos, uno de los más viajeros era el propio presidente ruso, Vladímir Putin. En los informes se constata que él y su núcleo familiar habrían viajado más de 180 veces. La mayor parte de las ocasiones, los aviones privados les llevaron a Alemania, Turquía, Italia y Francia, y se estima que costaron casi 4,5 millones de euros.

Uno de los más viajeros era Putin, quien hizo más de 180 vuelos a Alemania, Turquía, Italia y Francia con un coste de 4,5 millones de euros

Uno de los más asiduos fue el líder del Partido Liberal-Demócrata de Rusia, Leonid Slutski. Su formación es considerada parte de la ‘oposición sistémica’, es decir, aquella que no supone ningún peligro para el oficialismo ruso. Entre 2014 y 2023, este político voló 360 veces en avión privado, sobre todo a Turquía, pero también a Francia y Suiza. Mientras algunos viajaban con sus familias, otros lo hacían junto a grandes magnates y miembros del crimen organizado. Según los rotativos independientes, el ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, llegó a viajar con diez oligarcas identificados.

Segundo pasaporte

Más allá de aviones privados, hacen falta documentos para poder entrar en otros países. Es sabido que muchos miembros de la élite rusa gozan de privilegios para viajar gracias a segundos pasaportes o permisos de residencia. Muchos familiares de altos funcionarios, sus amantes y los propios oligarcas obtuvieron durante años segundas ciudadanías mediante programas de inversión, los llamados visados de oro. Además de permisos de residencia en el Reino Unido, países como Malta, Chipre o las naciones caribeñas han sido históricamente los destinos favoritos para diversificar sus documentos. Para los que tenían raíces judías, la nacionalidad israelí también les ha ayudado a salir de Rusia.
En España también hay beneficiarios de estas iniciativas gracias al Programa de Residencia para Inversores y Emprendedores. Aunque ya no sigue en vigor, quienes pudieron gozar de ella cuentan con residencia gracias a la compra de viviendas de más de medio millón de euros o la inversión de más de un millón. Los que se beneficiaron compraron grandes chalés en zonas tan deseadas como la Costa del Sol, Alicante o la Costa Dorada.

Muchos rusos obtuvieron el permiso de residencia en España gracias a la compra de una vivienda por más de medio millón de euros o una inversión de un millón

Quienes obtuvieron estos segundos pasaportes o residencias permanentes se valen de una estrategia precisa. Para viajar al extranjero, estas personas realizan el proceso en dos partes: al abandonar el territorio ruso o bielorruso, se identifican ante los agentes de control locales con su pasaporte ruso en regla. En cambio, una vez que llegan a su destino en Europa o a cualquier otro punto internacional, exhiben la documentación de su segunda patria o su permiso de residencia permanente. De este modo, ante los ojos de las autoridades migratorias occidentales, su ingreso queda registrado bajo la condición de ciudadanos europeos o extranjeros, evitando ser contabilizados como nacionales rusos.

Las hijas de Putin, en el extranjero

Antes de la guerra, mientras se consolidaba el discurso oficialista de que en Europa se vivía peor, multitud de personas afines al régimen ya habían instalado a sus familias en la UE o en Estados Unidos. Las hijas del mismo Putin han vivido durante años en el extranjero. María, la mayor, residió en un ático en Voorschoten, en los Países Bajos. Katerina, la pequeña, habría vivido en una villa junto a su marido en la localidad francesa de Biarritz. No son las únicas. Polina Kovaleva, hijastra de Lavrov, residió durante una larga temporada en Londres. El que fue más allá fue Alexey Krivoruchko, viceministro de Defensa. Envió a su mujer a dar a luz en Estados Unidos y gracias a ello cuentan con nacionalidad estadounidense, algo que les permite disfrutar de propiedades en Florida. Algunos de estos hijos de las élites se han visto perjudicados por sanciones europeas o de los países en los que residían, por lo que ya no pueden vivir como antes.

La nueva 'OTAN musulmana' se pone a prueba en Yemen

En Yemen se juega el futuro del pacto militar suscrito en agosto entre Arabia Saudí, Turquía y Pakistán, dirigido –como la OTAN– a crear una gran alianza defensiva en el mundo musulmán de mayoría suní. Después de semanas de ofensiva de los rebeldes hutíes, que … proceden de Yemen y pertenecen a la minoría chií, Riad ha invocado el pacto para contrarrestar y sofocar la insurrección. En un primer momento, con ataques aéreos contra objetivos hutíes, que desde 2014 controlan la capital de Yemen y las áreas más pobladas del país, y después con una ofensiva terrestre de los aliados musulmanes.
Pese al entusiasmo que muestra Riad en torno al músculo de la nueva alianza militar, Turquía –que también es miembro de la OTAN, y el segundo en número de tropas– ha afirmado oficialmente que, de entrada, su participación en la guerra del Yemen será limitada. Ankara proveerá a Arabia Saudí de equipos militares, apoyo logístico e Inteligencia pero, por ahora, no aportará tropas. Utiliza como pretexto que ese tipo de decisiones requieren el respaldo del Parlamento, y que la propuesta se hará «en cuestión de días».

Pakistán, por su parte, ha dicho que está suministrando equipos militares a Arabia Saudí –y a las fuerzas yemeníes del antiguo régimen, situadas en Adén–. Islamabad, por ahora, tampoco habla de un compromiso de envío de militares para la supuesta ofensiva terrestre de la alianza contra los hutíes. El Ejército paquistaní ya está muy ocupado en vigilar su frontera con la India y en hacer frente a los talibanes en la frontera con Afganistán. Así que no comparte con el régimen saudí el mismo entusiasmo por la operación a gran escala en Yemen.

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Mikel Ayestaran

En cualquier caso, los tres países de la flamante ‘OTAN musulmana’ anunciaron, a comienzos de esta semana, que el pacto ha sido invocado y se pondrá en marcha, en un primer momento, para proteger a Arabia Saudí de los ataques hutíes. En las últimas semanas, los rebeldes yemeníes han atacado instalaciones petrolíferas, aeropuertos y otras infraestructuras saudíes con misiles y drones facilitados por Irán, su gran aliado.
El último ataque hutí contra un aeropuerto saudí, que dejó varios muertos, ha llevado además a Siria a plantearse la posibilidad de entrar en la guerra del lado de la Alianza saudí, según declararon a la agencia Reuters una fuente siria y otra norteamericana. La mera oferta de Siria, que hasta hace poco vivía inmersa en una prolongada guerra civil, es una prueba más de la fragilidad y el caos que sacuden a la región.

La importancia del comercio marítimo

Una de las razones fundamentales para invocar la Alianza ha sido, no obstante, el control del estrecho de Bab el Mandeb alcanzado en fechas recientes por las fuerzas hutíes, que le permite aplicar al comercio marítimo entre el Mar Rojo y el Golfo de Adén el mismo chantaje que Irán practica en el norte, en el estrecho de Ormuz. Arabia Saudí y los países de la región reivindican la liberación de ese paso para asegurar la estabilidad de sus economías, basadas en la exportación de crudo y gas líquido.

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En términos de geoestrategia, ni Arabia Saudí ni los países árabes del Golfo pueden permitirse que Yemen caiga en manos de sus principales rivales, el régimen chií persa de Teherán y sus aliados. La pérdida de Yemen, y su control por parte de la minoría chií hutí, ejercería un efecto de pinza sobre Arabia Saudí, principal enemigo de Irán. Más aún si el régimen que se establece en Saná es fundamentalista religioso, como el jomeinista.

Discrepancias religiosas

La razón de fondo no es tanto económica o geoestratégica, sino ideológica. Los suníes –la gran mayoría del mundo del islam– y los chiíes son enemigos casi desde la muerte del profeta Mahoma. Lo que empezó siendo una disputa por el liderazgo de la comunidad musulmana –los chiíes exigen que el califa sea un descendiente de la familia de Mahoma– acabó en diferencias religiosas. En ambos campos existe por igual el fanatismo, que en la práctica aboga por soluciones políticas autoritarias e integristas dado que en el islam la frontera entre política y religión es casi imperceptible.
El ejemplo del régimen teocrático de Irán –controlado por el clero chií– es un paradigma. En el campo suní no faltan tampoco los ejemplos. El aparente régimen secular de Arabia Saudí, regentado por la dinastía de los Saud, es solo secular en la apariencia porque vive gracias al pacto tácito con el clero radical wahabí, que impone al país las reglas de la ley islámica.

Trump arremete con dureza contra Zelenski tras el acuerdo con Putin: «Es hora de que Ucrania tenga nuevo presidente»

El presidente estadounidense, Donald Trump, ha vuelto a cargar este sábado contra el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski. Después de que el líder de la Casa Blanca haya llegado a un acuerdo con el presidente de Rusia, Vladimir Putin, para levantar las sanciones a la exportación de diésel ruso, Trump ha instado a que Ucrania tenga un nuevo presidente y ha asegurado que Zelenski debería dejar de «generar problemas al mundo». Así lo ha destacado el mandatario en declaraciones a la prensa  desde la base militar de Andrews, en Maryland. «Creo que ha llegado el momento de que Ucrania tenga un nuevo presidente. «Sugiero que Ucrania tenga un nuevo líder que pueda llegar a un acuerdo. Zelenski por algún motivo nunca llega a acuerdos», ha planteado Trump, quien también ha sostenido que «Zelenski podría haber resuelto esta guerra muchas, muchas veces», pero «elige no hacerlo».En el mismo sentido, sus críticas no se han quedado ahí, ya que Trump ha  declarado también que Zelenski «quiere generar problemas al mundo». «Quiere generar problemas a nuestros agricultores con sus ataques contra las refinerías rusas», ha señalado. Las Fuerzas Armadas ucranianas han atacado recurrentemente las refinerías de petróleo rusas para intentar frenar la ofensiva militar de Rusia sobre el este de Ucrania. El país ha lanzado además estos ataques a pesar de las advertencias de Washington. «Le hemos dicho a Zelenski. ‘Puedes hacer lo que quieras a Rusia, pero no ataques las refinerías porque eso supone un problema para el mundo’. ¿Y qué hace? Va y ataca el combustible diésel. Debería parar de una puñetera vez», ha planteado Trump.El propio Zelenski, por otro lado, ha criticado el «regalo» que supone para el presidente ruso la suspensión de las sanciones que había impuestas sobre el diésel del país: «Esto le hace el juego a Rusia, ya que le permite matar a más personas, prolongar la guerra, tener aún menos respeto por Estados Unidos e infligir pérdidas y daños aún mayores al mundo». Acuerdo con PutinTrump ha anunciado un acuerdo «trascendental» con su homólogo ruso para que Rusia suministre «inmediatamente» más de 300.000 toneladas de combustible diésel al mercado estadounidense y global. Este acuerdo prevé el suministro de otras 500.000 toneladas durante el mes de noviembre y de 1.000.000 de toneladas inmediatamente después, según anunció el líder de la Casa Blanca.Además de Zelenski, el acuerdo ha sido duramente criticado por la Unión Europea. Este sábado, la alta representante de Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, ha declarado que levantar esas suspensiones a Rusia supone «más ingresos para la guerra». «Suspender las sanciones sobre el diésel ruso proporciona a Moscú más ingresos para librar la guerra (de Ucrania). No es el momento de relajar la presión sobre Rusia, y Europa no lo hará», ha dicho Kallas en una publicación en sus redes sociales.Kallas ha recordado además que los ataques rusos han provocado la muerte de más de 80 civiles ucranianos en dos días, y que Moscú «ha intensificado sus ataques híbridos contra Europa, tanto a Estados miembros de la UE como a aliados de la OTAN».