Baviera propone la fusión de estados federados alemanes para aligerar la administración
El nuevo Gobierno alemán, del que la conservadora Unión Socialcristiana (CSU) bávara forma parte como socio menor, incluye en su acuerdo de coalición una significativa reducción de la burocracia estatal y el gasto público. Se están digitalizando procesos y reduciendo personal en los Ministerios … de Berlín a marchas forzadas, pero nadie esperaba una propuesta como la que acaba de presentar el presidente de la CSU y presidente regional de Baviera, Markus Söder.
Mientras en otras latitudes prosperan los separatismos e independentismos, Söder sugiere la «fusión» de estados federados alemanes alegando que «las unidades más grandes tienen más éxito que las pequeñas».
Durante el tradicional encuentro invernal de la CSU en el monasterio de Banz, Söder ha reflexionado en voz alta que «no puede ser que algunos estados sean apenas viables y tengan al final que ser pagados por Baviera y otros», en referencia al sistema de financiación territorial alemán. Aconseja una reducción del número de estados y también el final de Bonn como segunda sede de ministerios tras Berlín, una capitalía adicional que Alemania arrastra desde la mudanza a Berlín en el año 2000.
Söder considera que se debe «fortalecer la estructura de los estados federales con unidades más grandes» porque «la estructura actual no es eficiente, ni exitosa y ya no es competitiva». Aludió a los «interminablemente largos procesos de coordinación», que comparó como «más lentos incluso que los procesos de negociación internacionales». «Necesitamos menos estados federales, simplemente«, resumió, aunque admitió que esto »no es algo que se resuelva de la noche a la mañana«.
La estructura federal alemana, con sus 16 estados federados (Länder), es uno de los pilares del sistema político de la República Federal. Cada uno de ellos posee competencias propias, parlamentos regionales y una fuerte identidad histórica. Söder ha evitado esta vez mencionar qué estados federados fusionaría, pero en conversaciones informales se habría referido o a Bremen y Sarre, los dos más pequeños.
En febrero de 2024, durante el tradicional Miércoles de Ceniza de la CSU en Passau, fecha en la que los políticos alemanes se permiten incorrecciones y socarronerías, Söder afirmó que Bremen podría «eingespart» (ahorrarse) como estado federado, sugiriendo que su tamaño y estructura no justifican su estatus de Bundesland.
En la misma intervención añadió que Saarland –El Sarre– podría correr la misma suerte, insinuando que ambos territorios podrían integrarse en estados vecinos más grandes, evitando que regiones ricas como Baviera se vean obligadas a transferir fondos a estados con menor capacidad fiscal. En julio de 2025 volvió a la carga, afirmando que Baviera está «benachteiligt» (perjudicada) y amenaza con abandonar el sistema de compensación financiera si no se renegocia antes de finales de la década.
1.200 años de historia
La reacción de los pequeños no se ha hecho esperar. El Gobierno de Bremen, estado-ciudad con más de 1.200 años de historia urbana y 570.000 habitantes, ha calificado la propuesta de «ataque populista» y ha recordado que su estatus como Bundesland está protegido constitucionalmente. El Gobierno de El Sarre, con 983.000 habitantes, ha recordado su identidad política propia, marcada por su historia fronteriza y su pasado como territorio administrado por Francia tras la Segunda Guerra Mundial, reprochando a Söder su «falta de respeto».
Hamburgo, Berlín y Mecklemburgo‑Pomerania Occidental han expresado su preocupación por el precedente que sentaría eliminar estados por motivos de tamaño o coste, recordando que el federalismo alemán no es un sistema de eficiencia empresarial, sino un equilibrio histórico y político que garantiza la representación de regiones diversas.
Entre los estados de mayor tamaño, Renania del Norte‑Westfalia, Baden‑Wurtemberg y Baja Sajonia han evitado apoyar explícitamente a Söder, aunque algunos comparten sus críticas al sistema de redistribución financiera.
Los expertos constitucionales coinciden en que la fusión o eliminación de estados es jurídicamente posible, pero políticamente casi inviable, porque requeriría referendos en los estados afectados, mayorías cualificadas en Bundestag y Bundesrat y un acuerdo político amplio entre partidos y regiones.

