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La primera vuelta de las elecciones municipales marca la temperatura política en Francia

La derecha tradicional de Los Republicanos (LR) busca acabar con un cuarto de siglo de hegemonía socialista en París. Pese a su evidente declive en la política nacional en Francia, el Partido Socialista (PS) conserva una cuota de poder considerable a nivel local. Lleva … las riendas de cinco de las diez localidades más pobladas en el país: París, Marsella, Lille, Nantes y Montpellier. Desde la victoria en 2001 del progresista Bertrand Delanoë, esta formación ha estado al frente del ayuntamiento de la capital de manera ininterrumpida. Pero este dominio puede cambiar con las elecciones municipales de este domingo (primera vuelta) y del 22 de marzo (segunda).
Tras haber gobernado en París durante los doce últimos años, la socialista Anne Hidalgo, que nació en San Fernando (Cádiz) y es cercana a Pedro Sánchez, se jubila de la política municipal. Su sucesión ha desembocado en un ajustado duelo entre la conservadora Rachida Dati, quien ejerció como ministra de Cultura entre 2024 y finales de febrero, y Emmanuel Grégoire, exnúmero dos de Hidalgo y al frente de una coalición entre el PS, Los Ecologistas y el Partido Comunista. La disputa de la capital acapara los focos mediáticos de cara a estos comicios locales, en que se eligen los alcaldes de los 35.000 municipios del país.

Cuando falta poco más de un año para las próximas presidenciales, estas municipales miden la temperatura política en Francia. Pero son un termómetro asimétrico, puesto que la realidad local en muchas ciudades no se rige por las dinámicas nacionales.

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Enric Bonet

París es un ejemplo paradigmático. Esta disputa por el Hôtel de Ville parece una repetición de los duelos de antaño entre la derecha posgaullista y los socialistas, las dos formaciones que constituyeron el bipartidismo galo, actualmente en declive. Según los últimos sondeos, que deben cogerse con pinzas, Gregoire será el más votado en la primera vuelta con el 31% de los votos y quedará por delante de Dati (26%), la insumisa Sophia Chikirou (13%), la ultraderechista Sarah Knafo (12%) y el centrista Pierre-Yves Bournazel (12%).

Las alianzas, un factor clave

«Me comprometo por el derecho a vivir en París», prometió Grégoire el jueves por la noche durante su mitin principal en el Circo de Invierno. Ante unos 1.500 simpatizantes, el aspirante socialista, de 48 años, dijo querer que «los peatones sean prioritarios en el espacio público. La revolución de las bicicletas resulta indispensable». Durante los 12 años que Hidalgo ha estado al frente del Ayuntamiento parisino, la ciudad ha experimentado una transformación verde más que considerable. La construcción de carriles bici y la supresión de vías para los coches ha cambiado el aspecto de varias zonas emblemáticas, desde los muelles del Sena hasta la plaza de la Nación, pasando por la calle Rivoli.
«Voy en bici desde que era pequeño y nunca había sido tan agradable como ahora», destaca Nino Alcock Boselli, de 23 años, un estudiante en Comunicación presente en el mitin del jueves de los socialistas. Aunque el balance de Hidalgo cuenta con sus defensores, también hay detractores acérrimos. Una parte de los parisinos encuentra la ciudad demasiado sucia y se queja de que en los últimos años haya estado constantemente en obras, sobre todo a causa de los Juegos Olímpicos de 2024.

«Los peatones sean prioritarios en el espacio público. La revolución de las bicicletas resulta indispensable»

Emmanuel Grégoire
Candidato de la coalición del Partido Socialista, Los Verdes y Partido Comunista

Dati, de 60 años y bastante más conocida que su rival —pero también criticada por sus varios casos de corrupción—, busca capitalizar este descontento. «Pido la unión de todos los parisinos que quieren acabar con esta izquierda radical que destruye nuestra ciudad y nuestros valores», afirmó el jueves por la noche durante su único mitin. A diferencia de las elecciones presidenciales y legislativas, en las municipales se clasifican para la segunda vuelta todos aquellos candidatos que superen el 10% de los votos. Por consiguiente, las hipotéticas alianzas entre este domingo y el día 22 pueden resultar claves en los comicios capitalinos.

«Pido la unión de todos los parisinos que quieren acabar con esta izquierda radical que destruye nuestra ciudad y nuestros valores»

Rachida Dati
Candidata de Los Republicanos

Aparte de París, las miradas también están puestas en Marsella. La segunda localidad de Francia, lastrada por el narcotráfico y las desigualdades sociales, es la única gran metrópolis donde el partido de Marine Le Pen aspira a hacerse con la alcaldía. Los sondeos, que deben cogerse con pinzas, prevén un ajustado duelo entre el alcalde marsellés, el socialista Benoît Payan (36% de intención de voto), y el ultraderechista Franck Allisio (34%).
Debido a su poca implantación municipal —la meridional Perpiñán es la única ciudad con más de 100.000 habitantes donde gobierna—, el lepenismo tiene poco que perder en estos comicios y venderá como una gran victoria las nuevas alcaldías que conquistará. Su peso local, sin embargo, continuará siendo muy inferior al de la derecha tradicional, especialmente implantada en las localidades medianas y pequeñas. La Francia Insumisa (afines a Sumar o Podemos) se encuentra en una situación parecida a la de la extrema derecha y busca ganar sus primeros ayuntamientos en grandes ciudades. El partido de Jean-Luc Mélenchon cuenta opciones serias en Saint-Denis o Roubaix, en la periferia de Lille.
Los Verdes fueron la sensación de las municipales de 2020, pero ahora ya no tienen el viento en popa. Afrontan estos comicios con una posición a la defensiva, esperando conservar Lyon, Burdeos y Estrasburgo. Más secundario resulta el rol de los partidos afines al presidente, Emmanuel Macron. La principal preocupación de la coalición presidencial es lo que sucederá en Le Havre. El exprimer ministro Édouard Philippe —el aspirante de centroderecha con mejor intención de voto de cara a 2027— no solo se juega seguir siendo el alcalde de esa localidad normanda, sino que también condicionó su candidatura para las presidenciales a lo que suceda el 22 de marzo. Estos comicios locales influirán en el futuro nacional de Francia.

El ejército estadounidense identifica a los seis soldados fallecidos en un accidente aéreo en Irak

El Pentágono dio a conocer el sábado las identidades de seis tripulantes estadounidenses que murieron en el accidente de un avión de reabastecimiento de combustible en el oeste de Irak a principios de esta semana, un suceso que, según las autoridades, no fue … causado por «fuego hostil».
El avión de reabastecimiento en vuelo KC-135 se estrelló el jueves en el oeste de Irak, elevando a al menos 13 el número de soldados estadounidenses muertos en operaciones contra Irán. Un segundo avión que participaba en la operación aterrizó sin problemas.

El Pentágono informó que los seis miembros fallecidos en el accidente eran: John Klinner, de 33 años, de Auburn, Alabama; Ariana Savino, de 31 años, de Covington, Washington; Ashley Pruitt, de 34 años, de Bardstown, Kentucky; Seth Koval, de 38 años, de Mooresville, Indiana; Curtis Angst, de 30 años, de Wilmington, Ohio; y Tyler Simmons, de 28 años, de Columbus, Ohio.

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Javier Ansorena

Los tres primeros eran miembros de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, mientras que los tres últimos estaban destinados en la Guardia Nacional Aérea de los Estados Unidos.
El accidente sigue bajo investigación, según informaron funcionarios del Pentágono, pero el Comando Central de Estados Unidos declaró previamente que «la pérdida de la aeronave no se debió a fuego hostil ni a fuego amigo».
La Resistencia Islámica en Irak, una alianza informal de facciones iraquíes respaldadas por Irán, afirmó haber derribado un KC-135. También declararon haber atacado otro avión que logró escapar.
Desde el comienzo de la guerra en Oriente Medio, la alianza ha reivindicado ataques diarios contra intereses estadounidenses en Irak y en toda la región.
El accidente del KC-135 supone al menos la pérdida de un cuarto avión militar estadounidense durante la guerra, después de que tres F-15 fueran derribados por fuego amigo sobre Kuwait.
Los KC-135, que llevan en funcionamiento más de 60 años, suelen tener una tripulación de tres personas: un piloto, un copiloto y un tercero que maneja la pértiga utilizada para reabastecer de combustible a otras aeronaves, según la Fuerza Aérea de los Estados Unidos.
Sin embargo, algunas misiones del KC-135 requieren un navegante, y la aeronave puede transportar hasta 37 pasajeros, según una ficha informativa de la Fuerza Aérea.
Al comienzo de la guerra, que empezó el 28 de febrero, las fuerzas kuwaitíes derribaron por error tres cazas F-15E estadounidenses, pero los seis tripulantes lograron eyectarse, según el CENTCOM.
Según informó en su momento el mando militar, ese incidente tuvo lugar durante un combate que incluyó «ataques de aviones iraníes, misiles balísticos y drones».

Estallido en Cuba contra el castrismo: «No queremos luz, queremos libertad»

El asalto a la sede del Partido Comunista de Cuba (PCC) de Morón, en Ciego de Ávila, y la hoguera prendida con su mobiliario en medio de la calle mientras cientos de personas gritaban libertad, simbolizan el hartazgo y las ansias de rebelión del … pueblo cubano.
Desde el 11 de julio de 2021 (11J) no se veían protestas de tal magnitud y confrontación con las autoridades. En Morón hasta resultó herido un adolescente por un disparo en la pierna, según aseguran algunos testigos. Otros vecinos incluso afirman que dos policías resultaron también lesionados. Este estallido ocurrió tras más de 28 horas continuas sin electricidad y ante la desesperación por el colapso del turismo, ya que esta es la principal actividad económica del pueblo y los negocios privados se han visto obligados a cerrar.

«No hay dinero, no hay empleo, no hay corriente… la gente está desesperada y por eso nos hemos lanzado a las calles, pero no solo por eso, también entendemos que es necesario el fin de la dictadura», afirmó un residente local.

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Camila Acosta

Pocas horas antes, Miguel Díaz-Canel anunciaba que se habían acabado las reservas de combustible y que el régimen negociaba con Estados Unidos, forzado por la crisis generalizada.
Ha sido la octava noche consecutiva de protestas en la isla por los extensivos cortes de electricidad. En La Habana, los habitantes han incendiado basureros y salido a las calles para protestar aporreando sus cacerolas. En cada una de estas manifestaciones se han escuchado reclamaciones de libertad.
En Morón, el régimen desplegó a los militares en las calles y en la sede del Partido Comunista colgaron una gigantesca bandera del Movimiento 26 de Julio, fundado por Fidel Castro, para esconder los daños en el edificio. Además, las autoridades locales celebraron un acto político de «reafirmación revolucionaria» para difundir en los medios de propaganda el supuesto respaldo de la población al Gobierno. El pueblo permanece incomunicado casi en su totalidad.
«Ya estamos cansados, el pueblo lleva 67 años esclavizado y está haciendo escuchar su voz», declaró a ABC un residente en la capital.
«Hemos intentado el diálogo con el régimen y las protestas pacíficas», señaló el periodista e investigador José Raúl Gallego. Pero, según denunció, «la única respuesta que hemos recibido ha sido siempre la represión. No nos han dejado otra alternativa, la gente está desesperada, y Morón ha marcado la ruptura y el camino, advirtió.

«Hemos intentado el diálogo, pero la única respuesta que hemos recibido ha sido siempre la represión«

José Raúl Gallego
Periodista e investigador

 
Alberto, un señor de 81 años que trabaja limpiando un baño público en las inmediaciones de la sede del Parlamento cubano, afirma que continúa confiando en el sistema y que nada logrará tumbar a la Revolución. «No lo han logrado en 67 años», sostuvo.
Muchos temen dar declaraciones a la prensa por temor a ir presos. Por eso se niegan a dar declaraciones o piden anonimato. En Cuba, han sido encarceladas personas por simples publicaciones en redes sociales. Hay actualmente más de mil presos políticos, la mayoría por participar en protestas pacíficas. Otros, por convocar al pueblo a exigir sus derechos, un «delito» que el régimen considera como de los más graves.
«Yo opino lo que opinan todos, no voy a hablar porque no quiero que mi familia tenga que ir a verme a prisión», declaró a ABC una señora que se negó a responder preguntas sobre la crisis actual.
Pero en Cuba se viven momentos cruciales y la gente es consciente de ello. «¡No queremos luz, queremos libertad!», gritaron los manifestantes en una de las últimas protestas.
«La captura de Maduro nos ha devuelto las esperanzas de libertad», asegura el sacerdote católico Lester Zayas.
Mientras el exilio prepara planes de transición a la democracia, y con una oposición política dentro de la isla muy debilitada, el peso de la presión interna recae en el ciudadano de a pie, en las madres que incluso con sus hijos a cuestas salen a hacer sonar sus cacerolas y a manifestarse en contra del régimen.

«La captura de Maduro nos ha devuelto las esperanzas de libertad»

Lester Zayas
Sacerdote católico

Sobre los resultados de las negociaciones con Estados Unidos, algunos de los entrevistados se mostraron escépticos. En su opinión, no se puede confiar en la dictadura cubana, pues solo hará ciertas concesiones para ganar tiempo y permanecer en el poder.
«Harán alguna que otra reforma económica, se mostrarán abiertos al diálogo y la cooperación con Estados Unidos, liberarán unos pocos presos, pero bajo la amenaza de devolverlos a prisión para, al final, seguir ostentando el poder político y económico, o sea, un cambio-fraude, y el pueblo seguirá esclavizado. Todo esto ya lo hemos vivido, cuando Obama, y míranos aquí, peor que cuando aquello», sostuvo José, un residente en La Habana. «Solo la presión de Estados Unidos los obligará a ceder. Con eso, unido a la presión dentro de la Isla, confío en que cada vez más cubanos se lancen a las calles a protestar», agregó.
«Que se vayan»
En todo el país el transporte está casi paralizado y los servicios médicos están al mínimo. Además, los hoteles y negocios privados han cerrado por falta de turismo y de dinero, así como de productos para el abastecimiento.
«La comida ha desaparecido del mercado porque el transporte lo encarece todo y los guajiros no traen mercancías», señaló una residente en Santa Clara, provincia de Villa Clara. A todo ello se suma la incomunicación: cuando no hay electricidad, tampoco hay acceso a internet.
«Hay mucho descontento. La gente está loca por que algo pase y tiene esperanzas en que la dictadura caiga en dos semanas. Mis vecinos, que antes callaban por miedo, ahora no se miden y hablan sin importar quién pase por la calle», añadió.
«¿Sabe lo que es acostarse sin comer y tampoco poder dormir en toda la noche a causa del apagón?». En un vídeo en las redes sociales, eso se le escucha decir a una estudiante que se enfrentó a su profesora, que los amonestaba por llegar tarde. «No hay transporte, profesora, estamos aquí con mucho sacrificio y nuestros padres lo están pasando peor», dijo entre llantos.

«Lo que hace falta es que hagan lo mismo que hicieron con Maduro, que se lleven a Díaz-Canel y a los Castro»

Mujer de La Habana

Ante la desesperación y la crisis, son cada vez más los cubanos que se deciden a hablar, rompiendo barreras de miedo. Algunos incluso declaran abiertamente que la libertad de Cuba pasa, necesariamente, por la salida de los Castro del poder.
«Lo que hace falta es que los americanos acaben de tirar el bombazo donde lo tienen que tirar, esta gente (el régimen) solo así se irán», afirma uno de los entrevistados.
En la misma línea, una mujer de La Haba dice que «lo que hace falta es que hagan lo mismo que hicieron con Maduro, que se lleven a Díaz-Canel y a los Castro».
«Tengo esperanzas en que el cambio esté cerca, se siente en las calles», opina otro hombre.
A algunos ni siquiera les importa que la élite se lleve sus millones, siempre y cuando se vayan del país y dejen de someter a los cubanos.

Sima Shine: «Esta guerra no será larga, terminará en dos o tres semanas, o incluso menos»

Suenan las sirenas: otra noche de bombas, misiles y drones cruzados. El ruido paralizante y el miedo se mezclan en un Oriente Próximo en permanente tensión. Tras haber pasado «una noche difícil», Sima Shine, investigadora en el Instituto de Estudios de Seguridad Nacional (INSS) … y exjefa de la División de Investigación y Evaluación del Mossad, conversa con ABC desde Tel Aviv para abordar esta guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán.
—¿Estaba Irán cerca de obtener la bomba atómica?

—No creo que Irán estuviera tan cerca de lograrla. En la guerra de los doce días, Israel y EE.UU. atacaron su programa nuclear, pero el régimen no ha regresado a esos puntos. Así que no ha habido enriquecimiento de uranio. Pero casi todo el material que había en Irán, unos 440 kilos de uranio enriquecido al 60% que son suficientes para 10 dispositivos nucleares, y tres o cuatro toneladas al 20%, que estaban a solo semanas de ser enriquecidas al 60% o al 80%, se hallaba distribuido entre Fordó, Natanz e Isfahán, sin estar sujeto a la inspección del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA). Así que no estaban cerca, pero podrían estarlo. Pero no veo que la razón de la guerra sea la inmediatez de Irán ante la fabricación de una bomba.

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DOCTOR EN RELACIONES INTERNACIONALES

José Ignacio de la Torre

—¿Fracasaron entonces los ataques del año pasado?
—Si después de siete meses hay que repetir el ataque, probablemente no hayas tenido tanto éxito como decías. Pero, por la naturaleza del uranio enriquecido, un simple bombardeo desde el exterior no puede destruirlo. Este material solo puede diluirse a un bajo porcentaje mediante procesos químicos.
—Si las instalaciones fueron destruidas, ¿cuál es la necesidad de un ataque preventivo?
—Es una pregunta legítima. El OIEA pidió a Irán acceso para realizar la inspección, pero no se lo otorgaron durante mucho tiempo antes de la guerra y eso planteó la pregunta de qué pasaba con el material. Probablemente Irán tenga centrifugadoras avanzadas en otro lugar, ya que en los últimos tres o cuatro años no se ha inspeccionado su producción. Así que existía una amenaza, se entendía que si conseguían el material, y tenían un lugar secreto, podrían hacerlo. El problema era que Irán no estaba dispuesto a permitir las inspecciones ni a garantizar que el OIEA supiera exactamente cuánto material había y dónde estaba.
—¿Por qué debería Irán dar acceso al OIEA si este no tiene acceso al programa nuclear de Israel?
—En primer lugar, Israel no firmó el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP). Pero permite ciertas cosas al OIEA. Aunque Israel nunca admitió tener bombas nucleares. Luego, Israel no declara cada dos días que quiere aniquilar a ningún país del mundo. Y no estamos amenazando a nadie. Irán ha estado amenazando con que «Israel será aniquilado»: instalaron un reloj en el centro de Teherán para mostrar en cuántos años Israel dejará de existir. La comparación no es válida.
—Afirma que «no estamos amenazando a nadie». Hay quien, como el presidente de España, lo cuestiona. ¿Le preocupa que se pierda la narrativa?
—Estoy muy preocupada y lamento mucho todo lo que está sucediendo con Europa e Israel. No apoyé la insatisfactoria política del Gobierno sobre la cuestión palestina durante años. Pero los israelíes somos diferentes después del 7 de octubre. Hamás nunca quiso una solución de dos Estados, ya que consideran que Israel no debería existir. No digo que no se deba retomar el diálogo con los palestinos en el futuro. Pero Hamás quería aniquilar a Israel e impedir la normalización de las relaciones entre nosotros y los saudíes. No empezamos la guerra en Gaza, al contrario, cometimos todos los errores posibles al financiar a Hamás, algo que no apoyé. Pensé que Netanyahu lo hacía por las razones equivocadas.

Sima Shine, exjefa de la División de Investigación y Evaluación del Mossad.

(ABC)

—¿Qué piensa sobre el nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei?
—Su elección es una muy mala noticia para Irán y para el mundo, porque fue él quien estuvo sentado con su padre adaptándose a sus políticas durante años. Fue él quien conectó a la Guardia Revolucionaria –IRGC por sus siglas en inglés– con el líder. Intentaron que fuera una decisión lo más unánime posible, pero sabemos que no hubo consenso. Por un lado, está su historial. Por otro, que ahora se vengará de sus padres y su esposa. Nada bueno puede salir de eso. Hay un legado de resistencia y desconfianza de Jamenei hacia EE.UU. y no cambiará. Mojtaba estuvo bajo sanciones estadounidenses desde 2019 por su papel en la represión al pueblo: no es una buena persona, no es él quien debe generar un cambio en Irán.
—¿Es posible un cambio de régimen o una revolución?
—Lo más importante ha sido la continuidad del régimen y su resiliencia. Es fundamental para demostrar que el sistema funciona a pesar de los asesinatos de altos cargos e Irán ha logrado demostrar que hay estabilidad. Pero no sabemos qué pasará después de que termine la guerra, porque Irán será diferente y porque durante una guerra es muy difícil que la gente salga a las calles y promueva un cambio. Podría llevar algún tiempo y el régimen será lo suficientemente débil como para que algo suceda. Pero no hay garantías. Nunca he pensado que fuera a haber un cambio de régimen y nunca apoyé esta conversación.

«Irán ha logrado demostrar su estabilidad pese a los asesinatos de sus líderes»

—Israel combate en múltiples frentes simultáneos. ¿Cuánto tiempo más puede seguir luchando contra Irán? 
—Esta guerra no será larga: en dos o tres semanas, o incluso menos, podría detenerse. Israel tiene una economía muy sólida y una población muy resiliente, a pesar de los muchos problemas internos. Si vemos el Líbano y Siria como dos frentes, Israel debería encontrar la manera de llegar a un acuerdo político. Existen las condiciones para lograrlo. Todos deben analizar lo sucedido en el Líbano y sentir lástima por el país. Hizbolá ha decidido destruir el país solo para apoyar a Irán. Hay fisuras dentro de la comunidad chií: algunas tribus que llevan años ayudando a Hizbolá no apoyan ahora su decisión de abrir un frente con Israel. Pero están equipados y son más fuertes que el Ejército.
—¿Y hasta dónde puede resistir Irán militarmente?
—Irán aún cuenta con misiles y lanzaderas. Aunque son menos que al principio de la guerra, puede seguir disparándolos contra los países del Golfo e Israel. Está combinando sus actividades con Hizbolá en el Líbano. Parece que durante algunas semanas, podrían ser dos o tres, continuarán luchando.

«Cometimos todos los errores posibles al financiar a Hamás»

—Estamos viendo una especie de alianza ‘de facto’ entre Israel y los Estados árabes suníes del Golfo. ¿Es sostenible a largo plazo?
—Mucha gente en Israel también comete este error. Irán es un enemigo común. No pensaban que fuera a atacar objetivos civiles ni petroleros y les ha puesto nerviosos. Pero han sido y seguirán siendo vecinos de Irán. La geografía no va a cambiar. No están muy contentos con la forma en que se tomó la decisión de atacar a Irán. Creen que están pagando el precio de algo por lo que no participaron en la toma de decisiones. Y hay quienes piensan que si Irán es demasiado débil, significa que Israel es más fuerte, lo que no les gusta. La relación que tenemos con algunos países no cambiará. No veo que vaya a haber una nueva OTAN en Oriente Próximo. 
—¿Hay células terroristas encubiertas preparando atentados en Estados Unidos, Europa o incluso en España?
—Han pasado muchos años desde que salí de la organización, pero estoy segura de que las hay. Así es como opera Irán. Sabemos que en Europa han estado utilizando grupos criminales para llevar a cabo actividades terroristas y así evitar ser culpados. Estoy seguro de ello y sé que existe una cooperación muy estrecha entre el Mossad y sus homólogos europeos.

El general chií que desafía a Hizbolá en el Líbano: «Estamos cansados de luchar en guerras ajenas»

A medida que la guerra sigue extendiéndose por el Líbano, van creciendo las voces que se oponen a Hizbolá. En poco tiempo, la guerrilla chií ha perdido mucha popularidad, incluso entre sus partidarios y dentro de su propia comunidad religiosa.

Una figura importante en el Líbano, el general Hisham Jaber, ahora retirado, es un firme opositor a Hizbolá. Reputado politólogo y comentarista, no teme expresar sus opiniones e incluso se ha presentado como candidato contra el partido en elecciones pasadas. Hoy, es uno de los miembros de la comunidad chií que condena con mayor claridad sus acciones: «Al entrar en este conflicto, Hizbolá no solo ha cometido un error, ¡ha cometido un pecado!».

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Mikel Ayestaran

Como estratega astuto, el general admite su error, ya que le sorprendió mucho esta implicación. «Desde el principio, no creí que Hizbolá fuera a participar en esta guerra en los primeros días. Irán no lo necesitaba», reconoce. El motivo, según explica, es que «Irán tiene tres aliados, dos de los cuales son más fuertes que Hizbolá: los Hachd el Chaabi en Irak, un grupo popular con 100.000 miembros, y los hutíes en Yemen. ¿Por qué durante un año y medio de alto el fuego, mientras Israel seguía atacándolos, Hizbolá no tomó represalias, y por qué lo hace ahora cuando Jamenei ha sido asesinado?».
Aunque se opone a Hizbolá, el general condena a Israel, cuya reacción considera extremadamente violenta: «No estoy con Hizbolá, estoy con mi patria». El general recuerda una anécdota de hace diez años: «Un día, líderes de Hizbolá me visitaron. Les dije: «Como militar, saludo al soldado, al combatiente de la resistencia que lucha contra el enemigo para defender su tierra. Pero ustedes, políticos de Hizbolá, son insignificantes».
En su opinión, «Hizbolá no tiene el monopolio de la resistencia y de la defensa del Líbano. Soy un patriota, un combatiente de la resistencia. Soy de Nabatiyeh, del sur del Líbano. Nuestros pueblos están ocupados, nuestra gente está siendo asesinada. Les digo a Hizbolá y a Naim Qassem: «Somos más resistentes que ustedes. Nosotros queremos la paz. Todos los libaneses, cristianos, musulmanes y chiíes, la desean.»

«¿Por qué durante un año y medio de alto el fuego, mientras Israel seguía atacándolos, Hizbolá no tomó represalias, y por qué lo hace ahora cuando Jamenei ha sido asesinado?»

El general también desaprueba la actitud de la guerrilla desde un punto de vista estratégico: «En 2024, Hizbolá hizo un llamamiento a la guerra en apoyo de Gaza, mientras que los chiíes y la sociedad estaban divididos sobre este tema. Me encuentro entre quienes afirmaron que fue un error iniciar una guerra en apoyo de Gaza. Estratégica y militarmente hablando, esta guerra no benefició ni a Gaza, puesto que no impidió su destrucción, ni al Líbano, ya que causó la muerte de unas 4.000 personas».
Como exgobernador militar de Beirut, responsable de las relaciones entre el Ejército libanés y el contingente estadounidense de la fuerza multinacional atacado en 1983, y yerno de Husein Husseini, presidente del Parlamento libanés entre 1984 y 1992, el general Jaber conoce bien a todas las partes implicadas. «Israel afirma que Hizbolá debe ser reubicado al sur del río Litani para proteger a sus habitantes. Militarmente, esto es falso, ya que los misiles de Hizbolá, en principio, ya no se encuentran al sur del Litani. No es necesario que lo estén; pueden ubicarse a 100 kilómetros de distancia y ser lanzados desde el norte del valle de la Becá. Por lo tanto, esta afirmación israelí no resulta convincente», analiza.
Cuando se le pregunta cuál es la motivación de los israelíes, responde sin dudar: «Quieren obligar al Líbano a sentarse en la mesa de negociaciones y firmar un tratado de paz, o, mejor dicho, un tratado de rendición. La experiencia demuestra que los israelíes no respetan ningún acuerdo».

«Fue un error iniciar una guerra en apoyo de Gaza. No benefició ni a Gaza, puesto que no impidió su destrucción, ni al Líbano, ya que que causó la muerte de unas 4.000 personas»

Crítico con sus adversarios, el general insiste en la justicia: «¿Por qué invadiría Israel el Líbano si puede lograr sus objetivos sin entrar en el país? Siempre es peligroso ser un ocupante. Una invasión es costosa. Israel realiza incursiones en nuestro territorio para corregir puntos estratégicos. Expulsa a los libaneses de sus aldeas, los bombardea y los mata, para presionar al Gobierno libanés a que obedezca sus órdenes».
La situación del país le preocupa, pero sobre todo el futuro del Ejército libanés, su segunda familia. «El ejército libanés es la única institución en la que todos los ciudadanos confían. Temo que se desintegre. Temo que, bajo la presión de los estadounidenses y los israelíes, se vea empujado a un conflicto armado con Hizbolá, que no ha sido derrotado militarmente», señala con preocupación.
Según explica, «el Ejército libanés está compuesto por todas las facciones del país. Si alguna vez se ve obligado a atacar a alguna de esas comunidades del pueblo libanés, corre el riesgo de desintegrarse, porque los miembros de esa comunidad lo abandonarán. La historia lo demuestra».

«Debemos dejar de lado nuestros conflictos para defender nuestro país. El Líbano no quiere la guerra. Los libaneses queremos la paz»

En este sentido, el general Yaber recuerda que «en 1976, el Ejército libanés se dividió en cuatro ramas. El 6 de febrero de 1984, se dividió en dos. Yo estaba en el Ejército entonces y me negué a aceptar esa división. Tenía 600 soldados y 24 oficiales, y me negué a que tomáramos partido. Y, en 1989, el Ejército libanés se dividió una vez más. No debemos repetir estas experiencias; este Ejército es todo lo que tenemos.»
¿Qué solución hay en circunstancias tan complejas? Para el general Yaber, la respuesta es sencilla: «Debemos dejar de lado nuestros conflictos para defender nuestro país. El Líbano no quiere la guerra. Los libaneses queremos la paz. Estamos cansados de luchar en guerras ajenas a nuestro propio país».

EE.UU. lanza un pulso energético a Irán y pide ayuda a otros países para proteger el estrecho de Ormuz

La guerra contra Irán entra en su tercera semana convertida en la guerra del petróleo. Donald Trump recordó su pasado al frente de casinos como el Trump Marina o el Trump Taj Mahal y apostó fuerte por un pulso energético con Irán. A primera hora … de este sábado, el presidente estadounidense anunció en su red social que las fuerzas de su país «aniquilaron» objetivos militares en la isla de Jark, clave para la exportación de crudo iraní, y amenazó con «borrar del mapa» su infraestructura petrolera si Teherán mantiene su desafío de bloquear el paso de buques cargueros por el estrecho de Ormuz, por donde circula el 20 por ciento del petróleo mundial.
El presidente estadounidense no tiene claro que su órdago pueda funcionar, como tampoco funcionaron sus casinos. Este sábado anunció en su red social que «muchos países, especialmente aquellos afectados por el intento de cierre de Ormuz por parte de Irán, van a mandar buques de guerra, de manera conjunta con EE.UU., para mantener el estrecho abierto y seguro».

No dio detalles sobre cuáles son esos países ni en qué consisten esos planes de envío de barcos de guerra. En el mismo mensaje, añadió: «Esperemos que China, Francia, Japón, Corea del Sur, el Reino Unido y otros países afectados por esta restricción artificial envíen barcos a la zona para que el estrecho de Ormuz deje de ser una amenaza por parte de una nación que ha sido totalmente decapitada». De momento ningún país parece dispuesto a dar ese paso y meter a sus tropas en el avispero provocado por Trump y Benjamin Netanyahu en Irán, que ha provocado una subida del precio del petróleo de más de un 40 por ciento.

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David Alandete

Los iraníes aceptaron la apuesta, mantuvieron un día más el control del tráfico marítimo y la Guardia Revolucionaria afirmó que su respuesta consistirá en convertir los activos de Estados Unidos en la región en «un montón de cenizas». Su ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, insistió en la misma idea y anunció que «si se atacan instalaciones iraníes, nuestras fuerzas golpearán instalaciones de empresas estadounidenses en la región o de compañías en las que Estados Unidos tenga participación». El primer objetivo fue el puerto de Fuyaira, el más importante de Emiratos Árabes Unidos, que tuvo que suspender su actividad debido a un ataque con drones.
Trump hizo mundialmente famosa a Jark, una pequeña isla situada a unos 30 kilómetros de la costa iraní, que es la terminal desde la que sale el 90 por ciento de las exportaciones petroleras de la república islámica. «Por razones de decencia he decidido NO destruir la infraestructura petrolera de la isla», escribió Trump en sus redes. Según la agencia iraní Fars, se escucharon más de quince explosiones en la isla y fueron alcanzadas defensas aéreas, una base naval y algunas instalaciones aeroportuarias.
Pese al ataque, Irán pudo seguir exportando petróleo, una actividad clave para su maltrecha economía y países compradores de su crudo como China. ‘The Wall Street Journal’ reveló que el régimen islámico está incluso exportando más barriles que antes de la guerra porque controla ‘de facto’ el tráfico en el estrecho y deja pasar principalmente a sus propios petroleros mientras otros productores del Golfo tienen enormes dificultades para exportar.

Guerra asimétrica

Ante la superioridad militar del enemigo, Teherán apuesta por una guerra asimétrica en la que Ormuz es pieza clave, tal y como alertaron todos los expertos y analistas cuando sonaban con fuerza los tambores de guerra en la Casa Blanca. Trump insistió en que «hemos destruido el 100 por ciento de la capacidad militar de Irán, pero para ellos es fácil enviar uno o dos drones, colocar una mina o lanzar un misil de corto alcance en algún punto de esta vía marítima, o dentro de ella, por muy derrotados que estén». El presidente ofrece cada día versiones contradictorias de la marcha de una guerra en la que la información sobre el estado de las cosas fluye entre la censura militar de Estados Unidos e Israel y la propaganda iraní, lo que no ayuda a tranquilizar a los mercados, todo lo contrario.
Ormuz no está cerrado, pero solo pasan los barcos que autoriza Irán. En las últimas 24 horas, varios buques indios cruzaron con seguridad, según informó el embajador iraní en India, Mohammad Fathali. Las autoridades de Nueva Delhi confirmaron que fueron dos navíos que transportaban gas licuado. Su apertura se ha convertido en la nueva obsesión de la Casa Blanca, no de su aliado Israel, y se plantean escenarios como el envío de barcos militares para escoltar a los petroleros o el despliegue de 2.500 marines estadounidenses, que ya estaría camino de la zona según varios medios estadounidenses. El problema es que es imposible garantizar la seguridad total del trayecto sin lograr antes un acuerdo con Teherán.

Ormuz no está cerrado, pero solo pasan los barcos que autoriza Irán. En las últimas 24 horas, varios buques indios cruzaron con seguridad

Ese despliegue de marines ya está en marcha, después de que el Pentágono anunciara en la víspera el envío de un grupo de combate anfibio, liderado por el buque USS Trípoli, con un total de cerca de 5.000 soldados, incluidos esos marines, que pertenecen a la 31ª Unidad Expedicionaria del Cuerpo de Marines. Hasta ahora, al igual que ha pasado con otro grupo de ataque —el del portaaviones USS Abraham Lincoln— estaban en el Pacífico, informa Javier Ansorena, corresponsal en Nueva York.
Una de las opciones militares que algunos analistas han defendido en EE.UU. es la posibilidad de la toma de control de la isla de Jark a través de una invasión. En esa hipótesis, para la que no hay planes confirmados por el momento, el bombardeo de las instalaciones militares en la isla sería el paso previo. Y este último refuerzo militar sería útil para la materialización del plan: el Cuerpo de Marines está especializado en este tipo de operaciones anfibias.
Los países del Golfo denuncian cada día los ataques de Irán, pero no se suman a la guerra. El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, les recordó a sus vecinos que las bases estadounidenses «no protegen a nadie, son una amenaza» y acusó a Washington de priorizar a Israel sobre sus aliados regionales. Según Ghalibaf, Trump «sacrifica a todos por Israel y no se preocupa por nadie más».

Washington ha enviado un buque de guerra anfibio, el USS Trípoli, porque una de sus opciones es invadir la isla de Jark para controlar Ormuz

Irán volvió a lanzar misiles a Israel, al menos tres personas resultaron heridas y millones de israelíes vivieron un nuevo día de sirenas y carreras a los refugios. El ministro de Defensa, Israel Katz, confesó que la guerra contra la república islámica entra en su «fase decisiva» y adelantó que durará «todo el tiempo que sea necesario».
Después de dos semanas, más de 2.000 personas han muerto, la gran mayoría en Irán y el Líbano, y millones han sido desplazadas en distintos países de Oriente Medio. Juntó a Irán, el Líbano se ha convertido en el principal campo de batalla tras la entrada en combate de Hizbolá.
Ante el resurgir de la milicia chií, que cada día lanza cohetes y drones, el portal ‘Axios’ recogió los planes israelíes para lanzar una «invasión terrestre masiva» del sur de Líbano. «Vamos a hacer lo mismo que hicimos en Gaza», declaró a este medio un alto funcionario israelí, para quien «el objetivo es tomar territorio, empujar a las fuerzas de Hizbolá hacia el norte y alejarlas de la frontera, y desmantelar sus posiciones militares y depósitos de armas en las aldeas».
La idea de establecer una nueva «línea amarilla», como la de Gaza, gana fuerza con el paso de los días. Pero, para ello, las tropas israelíes deberán entrar por tierra y enfrentarse a la milicia libanesa.