Ucrania pide más presión sobre Rusia ante las nuevas negociaciones
Cuando los enviados de Kiev, Moscú y Washington se reúnan en Abu Dabi este miércoles, las conversaciones destinadas a poner fin a la guerra tendrán que salvar su último escollo: la cuestión territorial. Si bien Rusia mantiene exigencias territoriales sobre Donbás, Donetsk, Lugansk … y Crimea, Ucrania rechaza cualquier cesión, por considerarla un «suicidio estratégico», y muy especialmente se aferra a su soberanía sobre Donbás y Crimea.
El representante especial del presidente de Ucrania para la Política de Sanciones, Vladyslav Vlasiuk, durante un encuentro con corresponsales en la Embajada de Ucrania en Berlín, ha insistido en que ahora resulta «imprescindible» que los socios occidentales aumenten la presión sobre Rusia e intensifiquen su apoyo, tanto en forma de nuevos diseños y aplicaciones de sanciones en el sector energético como en forma de compromisos en el área de manufacturas.
«Todo el mundo está haciendo muchos esfuerzos, pero no es suficiente y hay mucho más que deseamos que ocurra», ha insistido Vlasiuk, como apoyo indirecto durante las negociaciones. «La seguridad energética es la máxima prioridad para la seguridad nacional hoy en día. Para la reconstrucción del sistema energético, estamos abiertos a las empresas checas», ha añadido.
Fuentes diplomáticas ucranianas denuncian que Putin ha elegido el período más frío en lustros en Ucrania para volver a atacar el sistema energético del país e insisten en que, a menos que se incremente la presión sobre Rusia, no será posible poner fin a la guerra.
Desconfianza en Ucrania
En Kiev hay poca confianza en que Rusia respete un posible acuerdo de alto el fuego, pese a que en las conversaciones ya mantenidas entre ambas partes, con el respaldo de Estados Unidos, se ha pactado que cualquier violación rusa desencadenaría una respuesta en un plazo de 24 horas, comenzando con una advertencia diplomática y, de ser necesario, con la actuación del ejército ucraniano para detener la infracción.
Ucrania ha acordado con socios occidentales que cualquier violación persistente de un futuro alto el fuego por parte de Rusia desencadenaría una respuesta militar coordinada de Europa y EE.UU. El plan ha sido debatido en varios contactos entre diciembre y enero entre funcionarios ucranianos, europeos y estadounidenses, e implicaría una respuesta en varios niveles ante cualquier incumplimiento del potencial armisticio.
Según han filtrado fuentes de las negociaciones a ‘Financial Times’, si las hostilidades continúan, se pasaría a una segunda fase de intervención utilizando fuerzas de la llamada Coalición de los Dispuestos, que incluye a muchos miembros de la UE, además de Reino Unido, Noruega, Islandia y Turquía. La respuesta coordinada por una fuerza respaldada por Occidente, que incluiría al ejército estadounidense, se activaría 72 horas después de la brecha inicial, de no haber desistido hasta entonces las fuerzas rusas.
«Si cae Ucrania, existe el riesgo de que Rusia vaya más allá. Lo mejor es no tener que comprobarlo, porque el precio de un error como ese sería extremadamente alto para cualquier país»
Volodímir Zelenski
Presidente Ucraniano
En una entrevista publicada esta mañana por la ‘Radio Checa’, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, ha intentado apuntalar la ayuda de un país que ha dado evidentes pasos atrás desde la llegada de Andrej Babis, a la jefatura del gobierno. Uno de sus argumentos para no suministrar armas ni municiones a Ucrania es que esas entregas «retrasan la llegada de la paz».
Ante este argumento, Zelenski ha respondido que «sin ayuda, Ucrania podría caer, y entonces existe el riesgo de que Rusia vaya más allá. Puede que no todo el mundo lo vea así, pero creo que lo mejor es no tener que comprobarlo. Porque el precio de un error como ese sería extremadamente alto para Europa y para cualquier país».
Por último, Zelenski confirmó que Ucrania mantiene su interés en los aviones L-159 de fabricación checa como parte de sus efectivos de defensa aérea, en particular para contrarrestar los ataques con los drones Shahed de producción iraní.

