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Funcionarios estadounidenses viajan a La Habana para exigir reformas al régimen de Cuba

La economía cubana atraviesa un deterioro acelerado y tiene un margen limitado para implementar cambios políticos y económicos antes del desastre humanitario y en medio del aumento de las presiones de Estados Unidos. Fue este el mensaje que transmitieron al régimen cubano los funcionarios de … la Administración Trump que viajaron recientemente a La Habana para reunirse con representantes de la dictadura, según informó Axios y corroboró ‘The New York Times’.
En esas reuniones participó, entre otros, el nieto de Raúl Castro y jefe de su escolta personal, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como ‘El Cangrejo’, a quien Washington identifica como una figura clave en el círculo de poder de su abuelo.

De acuerdo con Axios, Estados Unidos reiteró las condiciones para un eventual levantamiento del embargo: la liberación de presos políticos, la compensación por propiedades confiscadas tras la Revolución de 1959 y la apertura a un sistema político con mayores garantías, incluyendo elecciones libres. Asimismo, plantearon la posibilidad de apoyar la restauración del acceso a internet en la isla mediante servicios satelitales como Starlink, en medio de la crisis de conectividad que enfrenta el país y a un año de las protestas estudiantiles en contra del aumento de los precios conocido como ‘tarifazo’.
Axios asegura igualmente que Washington advirtió sobre la presencia de actores extranjeros —incluidos servicios de inteligencia y estructuras militares— operando en territorio cubano con autorización del Gobierno, a escasa distancia de Estados Unidos. Según el medio estadounidense, en el encuentro se dejó claro que la administración de Trump apuesta por una salida diplomática, pero no descarta actuar si la crisis en la isla deriva en un escenario que represente un riesgo para la seguridad nacional estadounidense.

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Díaz-Canel dice estar listo para ello

Camila Acosta

Es esta la primera ocasión en alrededor de una década que un avión del gobierno estadounidense aterriza en La Habana desde la visita del entonces presidente Barack Obama, en 2016, cuando este implementó el deshielo y la normalización de relaciones con Cuba. Sin embargo, el actual contexto es totalmente diferente: Donald Trump y el secretario de Estado, el cubanoamericano Marco Rubio, mantienen una postura de máxima presión sobre la dictadura y han manifestado que solo un cambio radical -político y económico- representaría un giro en la política hacia la Isla.
Mientras ocurría la reunión a finales de la pasada semana, el mandatario cubano Miguel Díaz-Canel aseguraba que está listo para una eventual «agresión militar» de Estados Unidos. Sus declaraciones ocurrieron en medio de una concentración política desarrollada en La Habana en conmemoración del 65 aniversario de la «declaración del carácter socialista de la revolución cubana» a la que no asistieron ni Raúl Castro, ni su nieto, ni los «líderes históricos».
De esta manera, Díaz-Canel respondía a la divulgación, por parte de medios estadounidenses, de que el Pentágono estaría acelerando planes de contingencia para una posible operación militar en Cuba si Trump decidiera ordenarla.
Este viernes, durante un acto ante miles de simpatizantes organizado por Turning Point USA en Phoenix, Arizona, Trump afirmó que «muy pronto» llegará un «nuevo amanecer para Cuba» y «vamos a ayudarles con Cuba».

Trump anuncia una nueva ronda de negociaciones con Irán este lunes, pese al cierre de Ormuz

Donald Trump ha anunciado este domingo que EE.UU. e Irán mantendrán conversaciones este lunes en Pakistán, en un momento de gran sensibilidad para los esfuerzos diplomáticos para acabar con la guerra en Oriente Medio: no se ha conseguido la reapertura del estrecho de Ormuz … , el alto el fuego entre Israel y el Líbano da síntomas de gran fragilidad y la tregua de dos semanas entre EE.UU. e Irán concluye este miércoles.
«Mis representantes van a Islamabad (Pakistán). Estarán allí mañana (lunes) por la noche para celebrar negociaciones», comunicó Trump en un mensaje en sus redes sociales.

El mensaje de Trump fue un ejemplo excelente de los equilibrios que busca el presidente de EE.UU. para conseguir su objetivo de acabar con la guerra en un acuerdo que desmantele las ambiciones nucleares de Irán: combina la puerta abierta a la diplomacia con las habituales amenazas de castigos abrumadores a Teherán.

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Fotoperiodista en la Franja

Carlota Pérez

«Estamos ofreciendo un acuerdo muy justo y razonable», defendió el multimillonario neoyorquino. «Y espero que lo acepten. Si no, EE.UU. va a tumbar cada una de sus plantas energéticas y de sus puentes», aseguró Trump sobre ataques a infraestructura civil que constituirían crímenes de guerra. «¡Se acabó lo de ser Don Simpático!», advirtió Trump, que desde el comienzo de la guerra se ha visto forzado a no cumplir con muchos de sus ultimátums.
La nueva intentona diplomática en Pakistán llega después de un arreón de optimismo esta semana. El anuncio de una tregua de diez días entre Israel y el Líbano, mediada por EE.UU., aceleró los acontecimientos. Irán reaccionó a la distensión en el segundo gran frente de la guerra con la reapertura de Ormuz al flujo marítimo, después de que su cierre haya sacudido la economía mundial desde el comienzo de la guerra.
Trump aprovechó todo esto para forzar el marco del acuerdo. El viernes dijo que se conseguiría «en uno o dos días», que Irán había aceptado entregar a EE.UU. su uranio enriquecido y que había aceptado renunciar a obtener un arma nuclear.
Por el momento, ese optimismo de Trump parece tener más que ver con sus anhelos que con la realidad. El paso del fin de semana ha desmantelado la posibilidad de un acuerdo rápido. La reapertura de Ormuz apenas duró: Trump decidió mantener el bloqueo naval estadounidense a los puertos iraníes, lo que ha sido respondido por Teherán con un nuevo cierre, apoyado en ataques a buques que buscaban atravesar Ormuz.
En el frente libanés, ha habido ataques en los que ha fallecido un militar francés de las fuerzas de paz de la ONU y un soldado israelí, lo que muestra la debilidad de la tregua.
Y lo que queda del régimen de los ayatolás ha desmentido que vayan a entregar su uranio enriquecido a EE.UU. y mantiene que las exigencias de Trump para el acuerdo son «excesivas».
«Puedo asegurar que ningún material enriquecido va a ser enviado a EE.UU., de eso no hay discusión», aseguró a la agencia AP el viceministro de Exteriores de Irán, Saeed Khatibzadeh. «Todavía no estamos listos para una reunión de verdad porque hay asuntos en los que los estadounidenses no han abandonado sus posiciones maximalistas», defendió.
La esperanza es que las diferencias de puertas afuera no se correspondan con la realidad interna de los esfuerzos diplomáticos. Desde Irán se ha reconocido que se trabaja en un memorándum que abriría un proceso negociador más largo. No es el acuerdo inmediato que prometía Trump, pero mantendría la posibilidad de un entendimiento a largo plazo. De momento, lo que se sabe es que Trump mandará a Pakistán al mismo equipo que no obtuvo resultados el pasado fin de semana: el vicepresidente, JD Vance, y sus negociadores principales, su amigo Steve Witkoff y su yerno Jared Kushner. Y todo con el fondo de un nuevo plazo que está a punto de expirar: la tregua entre EE.UU. e Irán acaba el miércoles.

Trump denuncia que Irán disparó contra un barco francés y otro del Reino Unido en Ormuz: «Una violación total del alto el fuego»

El presidente de EEUU, Donald Trump, ha denunciado este domingo los ataques iraníes contra buques en el estrecho de Ormuz, que ha vuelto a cerrar desde este sábado. «Irán decidió disparar en el estrecho de Ormuz: ¡Una violación total de nuestro acuerdo de alto el fuego!», ha valorado el mandatario estadounidense en un mensaje publicado en la plataforma Truth Social.Según ha indicado Trump, «muchos de los disparos iban dirigidos a un barco francés y a un carguero del Reino Unido», sin dar más información al respecto. A pesar de estos incidentes, el presidente de EEUU ha informado que sus representantes se dirigen a Pakistán, donde llegarán este lunes, para negociar con Irán en Islamabad.Este sábado, el Centro de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido (UKMTO, por sus siglas en inglés) alertó de un total de tres incidentes ocurridos frente a las costas de Omán, uno de ellos atribuido a las fuerzas armadas iraníes.El primer incidente tuvo lugar a unas 20 millas náuticas al noreste de Omán, desde donde el capitán de un buque tanque informó de que su embarcación fue abordada por dos lanchas rápidas de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, que abrieron fuego sobre el tanque sin previo aviso por radio. «Tanto el buque como su tripulación resultaron ilesos», detalló el organismo marítimo.El segundo evento se registró a 25 millas náuticas al noreste de Omán, donde un buque portacontenedores fue alcanzado por un proyectil de «origen desconocido», lo que provocó daños en algunos contenedores, si bien «no se reportaron incendios ni impactos ambientales».En el tercer suceso, que ocurrió a solo tres millas náuticas al este de Omán, el capitán de un buque comercial notificó la visualización de una «salpicadura» en las inmediaciones de su embarcación, pero no se precisaron más detalles sobre su origen.Además de estos incidentes, el Gobierno de la India denunció el sábado ante Irán los disparos por parte de dos patrulleras iraníes contra dos petroleros de bandera india, que han tenido que retroceder por el paso.El cierre total de este paso marítimo también ha obligado este domingo a dos petroleros a dar media vuelta cuando intentaban cruzarlo desde el golfo Pérsico. En concreto, se trata de dos buques con banderas de Botsuana y de Angola que «fueron obligados a cambiar de rumbo y retirarse por la oportuna intervención de las Fuerzas Armadas de la República Islámica de Irán», ha informado la agencia de noticias iraní Tasnim.Por otra parte, el Consulado General de Irán en Bombay ha informado ha destacado que tampoco se ha autorizado el paso de un granelero chino, el ‘Sun Profit’, «propiedad y con tripulación de ciudadanos chinos». «Al contrario de lo que se suele creer, Irán no ha dado carta blanca a los buques chinos», ha destacado la sede diplomática iraní en Bombay.

Lanzan un artefacto incendiario contra una sinagoga en Londres

La Sinagoga «Kenton United», situada en Kenton, en el noroeste de Londres, ha sido atacada con un artefacto incendiario durante la pasada noche. Siendo este ya el segundo ataque antisemita perpetrado en la ciudad en los últimos días.La Policía y bomberos acudieron al lugar tras recibir el aviso, según ha informado la ONG británica projudía CST. «Hay daños menores por humo en una sala interior, pero no hay heridos ni daños estructurales importantes», ha apuntado.El grupo está «trabajando estrechamente» con la Policía en la investigación para «identificar a los responsables» del «ataque» y pide a la población judía permanecer alerta e informar de cualquier actividad sospechosa.Por otra parte, el sábado también fue atacado con un artefacto incendiario un edificio empleado por una ONG judía en el noroeste de Londres. También hay una investigación abierta por antisemitismo. Por lo que, el rabino jefe de Reino Unido, sir Ephraim Mirvis, ha denunciado este ataque «cobarde» y «una campaña continua de violencia e intimidación contra la comunidad judía de Reino Unido». «Es un ataque contra nuestra capacidad de rezar y vivir con seguridad, un ataque contra los valores que nos unen», se ha lamentado, según recoge la cadena Sky News.El alcalde de Londres, Sadiq Khan, ha condenado el ataque y ha advertido de que «no hay lugar para el antisemitismo en nuestra ciudad». Así, ha advertido de que «caerá todo el peso de la ley» sobre los responsables.

Guerra en Irán, en directo | Máxima tensión en Ormuz tras el ataque a petroleros a menos de 72 horas para el final de la tregua

A pocos días de que expire el alto el fuego entre EE UU e Irán, las negociaciones permanecen encalladas y sin fecha a la vista para una próxima ronda de conversaciones. Washington y Teherán «están lejos de un acuerdo definitivo», ha asegurado el presidente del Parlamento iraní y principal negociador que estuvo en Pakistán en el anterior encuentro bilateral, Mohamad Baqer Qalibaf. «Hemos llegado a un entendimiento en algunos temas, pero en otros no, y se han planteado nuevas propuestas. Aún estamos lejos de un acuerdo final», ha explicado en declaraciones a la televisión estatal iraní.Entre los principales escollos continúan estando el programa nuclear iraní y la situación del estratégico estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del petróleo mundial y que este sábado volvió a cerrar Irán después de permanecer menos de 24 horas abierto. Además, volvió a ser escenario de momentos de tensión tras el ataque a varios petroleros que transitaban la zona poco después del cierre de esta vía.Sobre el tránsito por este paso, Qalibaf ha asegurado que seguirá estando restringido por parte de Irán si Estados Unidos mantiene el bloqueo naval a los puertos iraníes. «El estrecho de Ormuz es una vía que debe ser utilizada por todos los países y pueblos del mundo. Somos conscientes de ello. No somos como Estados Unidos, que pretende acapararlo todo», ha dicho.

La victoria de Magyar, preludio de una primavera húngara

En la noche del pasado domingo, a medida que avanzaba el escrutinio electoral, una nueva Hungría comenzó a surgir, como por floración espontánea. Decenas de miles de jóvenes salieron sin convocatoria previa a las calles de Budapest, en una fiesta colectiva y contagiosa. «Creo que … fue como la caída del Muro de Berlín», compara Péter Adamik, artista húngaro afincado en Berlín y que viajó a su país para votar en unas elecciones históricas y vivir allí ese momento. Los húngaros que esa noche seguían los resultados por televisión, apenas podían reconocer el canal público M1, que a las once y sin terminar por completo el recuento había abandonado la línea propagandística favorable a Fidesz y se limitaba a difundir datos y teletipos de agencias internacionales.
«Estaba cayendo por su propio peso el sistema Orbán, como en su día la era del Dualismo o el régimen de Horthy», explica el analista húngaro Attila Tibor Nagy, autor de ‘El sistema Orbán en la UE’. «El sistema que Fidesz había construido, una arquitectura de poder basada en el control de los medios, la manipulación institucional y una red de lealtades personales, se derrumbó en una sola noche», constata, y compara a Viktor Orbán con Ícaro: «si quieres evitar toda decepción, solo puedes perder de forma épica».

Pero el fin de una era no garantiza automáticamente el comienzo de otra. Y es aquí donde entra en escena Péter Magyar, un político que hasta hace un año era prácticamente desconocido para el gran público y que hoy se ha convertido en el rostro de la esperanza para unos, y de la incertidumbre para otros. Magyar no es un político convencional. Su ascenso meteórico, alimentado por denuncias internas, vídeos virales y una campaña que combinó indignación moral y promesas de regeneración, se debe en buena parte a que se presenta como un hombre que llega desde fuera del sistema, aunque en realidad lo conoce desde dentro. Fue alto funcionario, diplomático y marido de una ministra de Orbán, lo que le permite hablar el lenguaje del poder, pero también denunciarlo con autoridad. «Sé cómo funciona el sistema porque yo mismo formé parte de él», ha repetido en numerosas entrevistas.

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Rosalía Sánchez

Ana Palacio, exministra de Exteriores de España, comentaba sobre la figura de Magyar en un encuentro privado organizado por la consultora Thinking Heads: «No hay mejor cuña que la de la misma madera. Magyar es hijo de Fidesz y con toda probabilidad defenderá posiciones similares en los grandes asuntos. Cambiará el tono y la actitud será seguro buscar acuerdos y no secuestrar grandes decisiones. Así, levantará el veto a los 90.000 millones de euros a Ucrania, pero Hungría seguirá siendo contraria a que entre en la UE con la prioridad que otros dibujan. Magyar tiene un voto prestado; es un voto anti-Orbán. En las elecciones ha habido una participación masiva y entusiasta de jóvenes, pero que no nos cieguen las banderas europeas que enarbolaban; las encuestas dicen que en inmigración o ampliación son muy nacionalistas».
Sus primeras actuaciones han sido para tomar al asalto las fortalezas del viejo poder, legitimado por dos tercios de los votos. En su aparición por sorpresa en la radio pública Kossuth y en el canal M1, dos bastiones de la propaganda gubernamental, no ha dudado esta semana en enfrentarse a los mismos presentadores que han hecho carrera cantando alabanzas a Orbán. Les anunció personalmente, en el estudio, su intención de «suspender las emisiones y aprobar una ley que garantice la libertad de expresión y el pluralismo en los medios en cuanto se forme gobierno», lo que Tibor Nagy considera un «estallido de tensión acumulada entre Tisza y los medios públicos en los últimos años». No descarta que se desate una purga y recuerda que ejercer la libertad de prensa no es algo que se improvise de un día para otro.
«Más de la mitad de los miembros de nuestro equipo editorial aún no han escrito nunca un artículo en el que Orbán no sea primer ministro de Hungría. Nuestros jóvenes fotógrafos y el equipo audiovisual eran niños de infantil en el verano de 2007, cuando el presidente de Fidesz dijo en Tusványos: tienes que ganar una vez, pero luego tienes que ganar muchas más… Y desde entonces, ha utilizado su superioridad para crear los instrumentos de poder más fuertes», arroja una mirada realista Márton Gergely, editor jefe del semanario HVG.
Gerfely reconoce que «el papel histórico de Magyar dependerá de lo que haga con su mandato y de lo que haya aprendido de un gobierno cuyo único objetivo era evitar la derrota». «Que quiera limitar la duración de su mandato es una buena señal, pero también deberá limitar los privilegios asociados a su cargo», advierte. Lo ve como un nuevo Lajos Batthyány, que desmanteló el feudalismo y sentó las bases del parlamentarismo, la separación de poderes y la independencia de la prensa, tras la revolución de 1848. Sin embargo, no debemos esperar de Magyar la reconciliación de la sociedad húngara», lamenta. «Tenemos familiares mayores que llevan llorando desde el domingo. Y tenemos familiares jóvenes que se embriagan por el milagro inmediato. La política ha despertado una cantidad irrazonable de emociones en el país, incluidas las más peligrosas: miedo, ira y odio».

«Tenemos familiares mayores que llevan llorando desde el domingo. Y tenemos familiares jóvenes que se embriagan por el milagro inmediato»

En el plano institucional, la tensión es palpable. Magyar exigió la dimisión del presidente Tamás Sulyok, al que acusó de haber sido «indigno ante el pueblo», durante el primer acto oficial protocolario. También ha anunciado que revisará la composición del Tribunal Constitucional, la Fiscalía General y otras instituciones donde Orbán colocó a leales con mandatos largos. «Si no ceden voluntariamente, usaremos nuestra mayoría de dos tercios», ha dicho, en una frase que resonó más como amenaza que como promesa. «
Tibor Nagy profetiza una Hungría más cooperativa con la Comisión Europea, unida a la Fiscalía Pública Europea y más indulgente hacia Ucrania. El nuevoGobierno, opina, considera importante la situación de los húngaros en el exterior y creará una Oficina Nacional de Recuperación de Activos. Pero la tarea es hercúlea y pocos analistas creen que Magyar pueda abordarla con éxito sin ayuda efectiva de la UE. «Hungría ha demostrado lo que constituye la esencia de la democracia: la capacidad de corregir el rumbo. Pero la UE deberá acompañar el proceso con prudencia, sin generar expectativas irreales», advierte el politólogo Eric Frey.

El futuro de Orbán

Del trato que otorgue a ese otro tercio de los votos húngaros dependerá seguramente, la definición última de su mandato. No hay señales inmediatas de que Orbán vaya a dimitir como líder de Fidesz, a sus 62 años, ni existe un sucesor con autoridad interna comparable, aunque no es ningún secreto que su mujer, Anikó Lévai, suspira por que deje ya la política. Los simpatizantes y políticos de Fidesz quedaron impactados por la dura derrota electoral, porque esperaban la victoria incluso a las siete de la tarde del domingo. Y aunque esté apartado del poder de primer ministro, no renuncia a su cargo en el partido ni nadie se lo discute, al menos por ahora. «No tendrá ya el mismo apoyo en el partido«, vaticina Orsolya Ferencz, alta funcionaria del quinto gobierno de Orbán, que esta semana ha instado a su partido a «afrontarlo con honestidad y eliminar el nepotismo».

Próxima estación: Bulgaria
Tanto Trump como Putin apoyaron personalmente la campaña electoral de Viktor Orbán y recibieron con significativa frialdad la victoria de Peter Magyar, pero a lo largo de la semana han rectificado y tendido puentes hacia el nuevo líder húngaro. Magyar había adelantado que «no les llamaré, pero responderé si me llaman» y portavoces tanto de EE.UU. como de Rusia han lanzado mensajes de cooperación. Fuentes de Tisza, sin embargo, advierten que, con Bulgaria a punto de votar el 19 de abril, Putin contempla la posibilidad de conseguir un nuevo aliado en Bruselas: el expresidente prorruso de Bulgaria, Rumen Radev, al que las encuestas avanzan como vencedor.

«Mi mensaje para los líderes de Fidesz y sus hombres de paja: ¡Ahora es inútil hacer de chica de ballet y fingir que no ha pasado nada! Sabemos lo que habéis hecho a nuestra querida patria y al pueblo húngaro. Y que no haya duda ni por un momento de que quien siembre cosechará de la misma manera», ha escrito a Fidesz en su página de Facebook Péter Magyar, que se llevará la oficina del Primer Ministro de su tradicional ubicación en el Palacio Carmelita a un edificio ministerial cercano al Parlamento para evitar cualquier vieja influencia. Magyar encarna la promesa de un renacimiento democrático, pero también la incertidumbre de un camino sin mapa. Y él lo sabe. En su discurso de victoria dijo: «No puedo prometer milagros, pero sí puedo prometer que no mentiré».