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La 'tercera Tailandia' busca abrirse camino en las urnas

Dos décadas lleva Tailandia arrastrando una cadena de elecciones y alzamientos, aristocracia y militares, pero con cada paso de esta penitencia las quejas de la sociedad civil sometida por unos y otros se oyen un poco más alto. Así, los ciudadanos acuden este domingo a … las urnas con la pretensión de alumbrar, si se lo permiten, esa tercera Tailandia casi neonata.
Ya saben estos, no obstante, que una victoria electoral solo supone el principio. En las últimas elecciones, celebradas en mayo de 2023 tras nueve años de Junta Militar, Hacia Adelante se impuso con claridad llevándose el 37,99% de los votos. Esta plataforma reformista, surgida tras las protestas estudiantiles de 2020, pretendía limitar los poderes del Ejército y la monarquía, pero un Senado no representativo bajo control militar bloqueó su investidura y el Tribunal Constitucional acabó imponiendo su disolución como ya sucediera con la agrupación original, Futuro Adelante, cuatro años antes.
Acto seguido, la Junta y el clan Shinawatra se conjuraron para interrumpir el alumbramiento con un pacto contra natura entre enemigos acérrimos que permitió el regreso del jerarca, Thaksin, tras quince años en el exilio y colocó al país en manos de su hija Paetongtarn –previa tentativa del magnate Srettha Thavisin–.

El acuerdo implosionó el pasado mes de agosto, con la filtración de una llamada telefónica de la primera ministra con el dictador camboyano Hun Sen durante el conflicto fronterizo que provocó su destitución. Un mes después, Thaksin volvía a la cárcel tras la reapertura del proceso judicial en su contra.
Tomó entonces las riendas Anutin Charnwirakul, líder de la formación Bhumjaithai, más oportunista que conservador y famoso por su caótica legalización de la marihuana. Lo hizo gracias al apoyo de la tercera reencarnación de Futuro Adelante, ahora Partido Popular, que exigió a cambio la convocatoria de elecciones en cuatro meses y la apertura del proceso de reforma de la Constitución.

Un juego a tres

El drama político, por tanto, desemboca en la cita de este domingo. Lo único que se mantiene intacto son las reclamaciones de apertura política, acaso intensificadas, por eso el Partido Popular sigue siendo el favorito. La desaparición de Hacia Adelante inhabilitó también a su líder, Pita Limjaroenrat, joven telegénico formado en Harvard, por lo que ahora encabeza la lista Natthaphong Ruengpanyawut, también joven a sus 38 años, ingeniero de software y gestor de una empresa de servicios digitales en la nube. El pueblo tailandés «no tolerará otro intento de ignorar los resultados electorales», vienen advirtiendo en campaña los portavoces populares.
El primer ministro en funciones, sin embargo, confía en sus posibilidades de defender su posición. El Bhumjaithai fue la tercera fuerza en los últimos comicios pero Anutin, hábil jugador entre líneas ideológicas, supo maximizar sus cartas: primero sumándose a la coalición de los Shinawatra, después abandonándola en el momento preciso para provocar su caída y abalanzarse sobre la vacante. Juega a su favor el repunte del nacionalismo ante los enfrentamientos con Camboya, que modera las demandas reformistas, y la previsible necesidad de sumar fuerzas.
Queda como tercero en discordia el Pheu Thai, el partido de las Shinawatra que durante décadas han dominado el país en parte, pero las elecciones en su totalidad: en 2023 quedaron segundos, algo que no sucedía desde 2001. Hoy, en cambio, el Pheu Thai queda reducido a una fuerza accesoria pero familiar, comandada por el novato Yodchanan Wangsawat, sobrino de Thaksin y primo de Paetongtarn.

¿Cambiar la Constitución?

Ahora bien: el porvenir se disputa también en otra votación. Este domingo los tailandeses responderán a una segunda pregunta: «¿Cree usted que debería haber una nueva Constitución?». Una puerta abierta, aunque discrecional, a reformar la Carta Magna impuesta por la Junta Militar en 2017. Las aspiraciones atañen en particular a la Sección 2, que establece el papel de la monarquía. Quizá sea esa respuesta la que acabe por permitir que, como se presupone en democracia, lo que sucede en las urnas no sea irrelevante.

El peligro de los 'patos cojos'

Mientras Donald Trump presiona para que el aeropuerto de Washington y la principal estación de tren de Nueva York cambien de nombre y lleven el suyo, una corriente de fondo transforma la política de Estados Unidos. Cada vez es más posible que las elecciones … legislativas en otoño otorguen el control de la Cámara de Representantes a los demócratas. En las últimas semanas, las encuestas incluso señalan que podrían obtener la mayoría en el Senado.
La popularidad del presidente está bajo mínimos. La aceleración de acciones temerarias a diario desde el Despacho Oval –la barbarie contra los inmigrantes o favorecer los negocios de los que le son más cercanos– encuentran por fin un amplio rechazo social. Este repudio se traduce en votos para frenar el caos y la arbitrariedad y la erosión de la democracia.
Si los republicanos pierden las elecciones legislativas en noviembre, el presidente se convertirá en un ‘pato cojo’, la expresión que se utilizaba en Londres en el siglo dieciocho para señalar al inversor que no podía pagar sus deudas. Trump gobernaría todavía más por decreto y aumentaría su pulsión imperialista, en busca de espléndidas pequeñas guerras, triunfos fáciles con los que adornarse. Las dos cámaras podrían poner en marcha investigaciones y hasta un juicio político al presidente con el objetivo de maniatarle.

Los europeos, sin embargo, harían bien de no respirar aliviados al pensar que la pesadilla trumpista termina. No deberían asumir que el mundo vuelve a ser un gran mercado que admira los valores occidentales. El movimiento nacional-populista inspirado por el presidente seguirá presente en la política estadounidense e internacional por muchos años. Y aunque los demócratas se recuperen e incluso ganen las elecciones presidenciales de 2028, no habrá un regreso a la ‘Pax Americana’. Se restauraría la relación transatlántica, pero en una era geopolítica de gran incertidumbre y rivalidad con China, Washington esperaría que los europeos hiciesen los deberes.
Los ‘patos cojos’ tienen su peligro, porque pueden llevar a la autocomplacencia y la parálisis, y causar el espejismo de que ha pasado el tiempo de las emergencias y las reformas.

Rusia ataca el corazón de la red ucraniana con bombardeos a plantas térmicas y líneas de alta tensión

La operadora energética estatal ucraniana NPC Ukrenergo ha denunciado a primera hora del sábado que el Ejército de Rusia ha atacado instalaciones cruciales para el mantenimiento de la red eléctrica de Ucrania, como centrales térmicas y líneas de alta tensión lo que ha provocado cortes … del suministro en la «mayoría de regiones» del país, sin que por el momento haya información de cuando volverá a operar con normalidad, recoge AMP.
«Rusia está llevando a cabo otro ataque masivo contra las instalaciones de la red eléctrica ucraniana. Debido a los daños causados por el enemigo, se han decretado cortes de emergencia en la mayoría de las regiones», ha anunciado la compañía ucraniana en redes sociales.

Los ataques rusos han alcanzado dos de los pilares del sistema ucraniano: las centrales térmicas de Burshtyn, en la región de Ivano-Frankivsk, y de Dobrotvir en la región de Leópolis, ha informado posteriormente el ministro de Energía, Denis Shmihal.
Las subestaciones y líneas de 750 kV y 330 kV, que constituyen la base de la red eléctrica de Ucrania, también fueron atacadas. Dada la situación, Ukrenergo ha activado una solicitud de asistencia de emergencia a Polonia.

La metamorfosis del chavismo: cambiar el discurso para seguir en el poder

El chavismo luce una nueva cara, ahora moderada y cordial, que busca ser aceptada a lo interno y externo durante el tiempo que les ofrece la transición para permanecer en el poder, bien los 90 o 210 días que establece la Constitución venezolana o más … allá de los 18 o 24 meses que propone el presidente Donald Trump.
Ha pasado el primer mes desde la caída de Nicolás Maduro. Y Venezuela ha cambiado de rostro, pero no de gobierno que sigue estando en manos de los chavistas después de 27 años en el poder. Y los nuevos encargados de conducir el país, bajo la tutela de los Estados Unidos, han dado un giro sorprendente de adaptación y resiliencia que ha puesto a más de uno a reflexionar sobre el futuro del país.
Desde el 3 de enero, fecha de la captura y extracción de Maduro y su esposa Cilia Flores al juzgado de Nueva York, los nuevos gobernantes del país han evitado hablar de transición, de su permanencia en el poder y de elecciones, pero sí se han esmerado en organizar marchas pidiendo el regreso del exmandatario y su mujer, y cumplir con las órdenes de Washington como la aprobación de la Ley de Hidrocarburos y la Ley de Amnistía para la Convivencia y Paz.

La hoja de ruta establecida por Washington: estabilización, recuperación y transición, tampoco es mencionada por Caracas. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, le dice sí a todo lo que le pide hacer Trump, pero a lo interno invoca la soberanía y declara que no se arrodilla ni irá «arrastrada» para hablar con Trump.
Cuando este jueves se inició el debate sobre el Proyecto de Ley de Amnistía para la Convivencia y la Paz, un requisito primordial que le exige Trump, Delcy Rodríguez pidió celeridad para discutir el proyecto en el Parlamento chavista. Hubo un retraso de cinco días pero a la final se superó el obstáculo para salvar el tema este jueves.
Después de pasar el primer trámite en el Parlamento, Delcy elogió la aprobación del legislativo diciendo que «debemos superar nuestras diferencias a través de relaciones armónicas y de convivencia democrática», enfatizó. Justamente las divergencias y la convivencia democrática no se han visto en los 27 años de chavismo por lo que un cambio en esa dirección es bienvenida, sostienen sectores religiosos y sociales.

Jorge Rodríguez pide perdón

Tras aprobar por unanimidad el proyecto de amnistía en la plenaria de la Asamblea Nacional, el presidente de la Audiencia Nacional, Jorge Rodríguez, sorprendió al pedir perdón a Venezuela. «Pedimos perdón. Porque lo digo con claridad, A mí no me gustan los presos. Puede ser por los códigos penales, o por lo que sea», dijo al apoyar la ley de amnistía.
Y es que el también psiquiatra parlamentario siempre se ha caracterizado por acusar de «fascistas» a los dirigentes de la oposición y pedir su encarcelamiento sin mostrar pruebas. El giro de pedir perdón ya es un paso digno de mencionar, dicen los analistas.

Diosdado Cabello, alineado con Delcy

El caso de Diosdado Cabello también es digno de resaltar. El ministro del Interior y Justicia, que se ha dedicado a anunciar los diferentes encarcelamientos y operaciones de presuntas conspiraciones de opositores en su programa televisado ‘Con el mazo dando’, es otro líder chavista que ha bajado el tono de sus amenazas.
Después de rechazar la ley amnistía con toda su fuerza, el primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) tuvo que aceptarla y reconocerla como el instrumento de perdón más idóneo para la reconciliación nacional.
El número dos del régimen, el que dirige el aparato represor, descubrió que es mejor alienarse con la presidente encargada en lugar de andar solo batiendo a los fantasmas del pasado que no volverán. Por eso ha pedido «fortaleza» y «unidad» a las filas chavismo, «si nos ven, uno por aquí y otro por allá, nos va a comer uno a uno. Tenemos que estar unidos». Y por consiguiente el ministro no pierde la oportunidad de salir fotografiado con la interina y su hermano en el palacio de Miraflores y en cualquier acto público para aparentar que no hay fractura en la cúpula del interinato.

Padrino López limpia su imagen

El ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, es otro líder chavista que ha preferido limpiar su imagen con la ley de amnistía para reivindicarse después de la peor represión militar y policial que han sufrido los venezolanos.
En su cuenta de Telegram, Padrino publicó : «Celebro la primera discusión del Proyecto de Ley de Amnistía (…) un paso trascendental hacia la superación de esas viejas heridas y la construcción de un futuro común. Por ello aplaudo con esperanza y compromiso esta iniciativa, porque encarna no solo una solución jurídica, sino una apuesta política y moral por la paz duradera, el reencuentro entre todos y la defensa del bien superior de la Patria, porque el perdón en sí mismo es liberador».
Muchos analistas políticos no creen en la sinceridad de los dirigentes chavistas ni en la mutación de sus intenciones para el bien de los ciudadanos. «En el fondo tienen miedo de que les pase lo mismo que a Maduro. Y saben que si se resbalan van a perder todo lo que han acumulado», dicen.

Muchos analistas políticos no creen en la sinceridad de los dirigentes chavistas ni en la mutación de sus intenciones

Para Ramón Muchacho, editor del portal La Ceiba y exalcalde de Chacao, los hermanos Rodríguez y Diosdado repiten que la excarcelación de presos políticos es una oportunidad que se les está dando, «una tendida de mano… Pero el asunto es al revés. Son ustedes, los bagazos del régimen de Maduro, los que han recibido una oportunidad, la última, para que ejecuten un plan de tres fases que debe culminar en una transición democrática».
En su opinión, la única verdad que dijo Rodríguez cuando pidió perdón con la ley de amnistía es que «no tenemos mucho tiempo». Donald Trump y Marco Rubio «llevan las horas contadas y la cabuya cortita», añade.
Con su nueva cara el chavismo intenta sobrevivir a Trump. «Sin Trump cesa el peligro para ellos y pueden retomar el uso indiscriminado de la fuerza contra la oposición para mantenerse indefinidamente en el poder», concluye Ramón Muchacho.