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Un terremoto de magnitud 4,8 sacude la provincia china de Sichuan

Un terremoto de magnitud 4,8 ha sacudido este lunes la provincia central china de Sichuan sin que por el momento se hayan registrado víctimas, derrumbes o interrupciones en los servicios básicos, informaron las autoridades locales.El seísmo se produjo a las 02:21 hora local (18:21 GMT del domingo) en el condado de Gao, perteneciente a la ciudad de Yibin, con epicentro a seis kilómetros de profundidad, según la medición oficial del Centro de Redes Sismológicas de China.El epicentro se situó en las coordenadas 28,54 grados de latitud norte y 104,67 grados de longitud este, en una zona que ya registró a finales de junio otro temblor de magnitud 5,5.La Administración de Terremotos de China activó tras el seísmo una respuesta de emergencia de nivel cuatro, la más baja dentro del sistema nacional, y ordenó al Centro de Redes Sismológicas de China y a la Oficina Sismológica de Sichuan coordinar las tareas de respuesta.Responsables de los condados de Gao y Gong, próximos al epicentro, indicaron a la agencia oficial Xinhua que el temblor se sintió con claridad, aunque hasta el momento no se habían recibido informes de víctimas ni de derrumbes de viviendas.Sichuan, con unos 83 millones de habitantes repartidos en una superficie algo inferior a la de España, se encuentra en una zona de frecuente actividad sísmica y fue escenario en 2008 de un catastrófico terremoto de magnitud 8 que dejó más de 90.000 muertos y desaparecidos.

Un coche en llamas provoca un incendio forestal y obliga a evacuar a un centenar de personas en el sur de Francia

Un coche en llamas en la autopista A61 ha originado este domingo un violento incendio forestal cerca de Carcasona, en el sur de Francia, que ha obligado a cortar la vía entre Toulouse y Narbona y a evacuar a un centenar de personas antes de ser controlado.Aunque las llamas han quedado controladas, los bomberos mantendrán la vigilancia durante la noche y realizarán labores de reconocimiento, también con drones en las zonas a las que no han podido acceder los medios aéreos, según ha informado la Prefectura.La delegación del Gobierno avanzó que la autopista se abriría desde que fuera posible.A media tarde habían sido evacuados los vecinos de la localidad de Cazilhac, a iniciativa del Ayuntamiento, y también se hizo lo mismo con dos áreas de la autopista, que estuvo cortada en los dos sentidos, lo que provocó retenciones kilométricas.Según las cifras de la Prefectura, el fuego había recorrido más de un centenar de hectáreas.Para evitar la propagación del fuego, estuvieron trabajando 280 bomberos, además de 12 aeronaves y una treintena de gendarmes que se ocupaban de la seguridad.

«España y la UE subvencionan a la dictadura cubana y no son solidarias con su pueblo»

John Suárez aterriza en la Redacción de ABC después de presentar ante la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo en Bruselas una propuesta para que la UE suspenda el Acuerdo de Diálogo y Cooperación con Cuba. El activista de los derechos humanos cubano ha … defendido la petición del Centro para una Cuba Libre, del que es director ejecutivo, junto a la Asociación Española Cuba en Transición.
Suárez describe su labor como «la voz de los activistas que están dentro de la isla», para que el resto del mundo sea consciente del sufrimiento de la población del país desde hace más de sesenta años. En esta tarea, Suárez aspira a «hacer llegar la preocupación sobre las libertades básicas de Cuba a otros parlamentos para que puedan hacer políticas efectivas que apoyen la democracia cubana».

—Recientemente ha sido el quinto aniversario de las históricas protestas del 11-J. ¿Cree que unas nuevas manifestaciones masivas podrían lograr el fin del régimen castrista en Cuba?
—Yo creo que es importante ver en el futuro la posibilidad de otra protesta masiva a nivel nacional, pero también ver las consecuencias de las últimas protestas, que aún siguen vigentes. Alrededor de 1.300 presos políticos continúan en la cárcel. Además, las fuerzas del régimen salieron con armas blancas y mataron a personas y después amenazaron a las familias para no denunciarlo.

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David Alandete

—Diversas organizaciones externas han confirmado violaciones de derechos humanos en Cuba. ¿Considera que la comunidad internacional está actuando lo suficiente ante esta situación?
—Es importante hacer caso a esta situación, pero también tomar políticas y acciones en base a eso. En el caso de España y de Europa no hay una coherencia. Lo vemos con el acuerdo de la Unión Europea con Cuba y también la relación de España con Cuba: están subvencionando a una dictadura y no siendo solidarias con el pueblo cubano. Dicen que están ayudando al pueblo cubano, que están interesados en temas de derechos humanos, pero han permitido a la dictadura cubana decidir cómo le llegan las ayudas a la isla. Y esas ayudas no terminan llegando a los cubanos de a pie, sino a la dictadura. El contraste es que, a principios de este año, millones de dólares fueron enviados por Estados Unidos y eso sí ayudó a la gente en el país. Entonces nosotros estamos pidiendo que, de la misma manera que Estados Unidos lo pudo hacer, lo pueden hacer los europeos; deben asegurar que la ayuda llegue a los cubanos necesitados y no a las arcas de la dictadura.

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—Se ha comentado en los últimos meses, tras la intervención de EE.UU. en Venezuela, que podría llevar a cabo también una incursión militar en Cuba. ¿Existe esta posibilidad?
—Con la Administración Trump en la Casa Blanca cualquier posibilidad existe, depende de la decisión del presidente. En caso de que tomase esa decisión, no sería una intervención militar ‘per se’, sino una acción policial. Lo que pueden utilizar para esa acción policial es que el Departamento de Justicia de Trump y el Fiscal General en Florida anunciaron en mayo de este año el encausamiento de Raúl Castro y otros oficiales cubanos en el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996. Tienen varios cargos de conspiración de asesinato, asesinato, terrorismo, etc., y eso es algo formal para decir que pueden entrar para buscar a Castro, como hicieron con Maduro.
—En su opinión, con o sin una intervención externa previa, ¿sería posible una transición pacífica posterior?
—Yo creo que siempre es importante si hay posibilidad de una intervención americana, pero los cubanos tenemos que ver cuáles son las posibilidades con o sin los estadounidenses, y mantener el enfoque sobre el objetivo de recuperar la soberanía del pueblo cubano y decidir quién podría ser elegido en elecciones libres y transparentes para dirigir el país. La libertad de Cuba dependerá de los cubanos y de su decisión de querer ser libres.

«La libertad de Cuba dependerá de los cubanos y de su decisión de querer ser libres»

—En caso de que se produjese una transición política, ¿cree que sería positivo que pudieran participar miembros de la familia Castro?
—Entonces no sería una transición, sería una sucesión. Ya lo hemos visto, de hermano a hermano, de Fidel Castro a Raúl Castro, y francamente en esa sucesión vimos un nuevo dictador más sangriento que mató a líderes de la oposición. Si se produce otra sucesión de poder, yo no sé si va a ser Raulito ‘El Cangrejo’ el próximo; yo creo que la persona que ya está mandando hace tiempo es el hijo de Raúl Castro, que es un general de brigada, Alejandro Castro Espín. Fue la persona que condujo las negociaciones con EE.UU. en el deshielo de Obama, estuvo viajando con Raúl Castro a Rusia para reunirse con Putin y sigue ahí, es la pieza clave porque no es muy visible. ‘El Cangrejo’ no tiene la formación que tiene Alejandro.
—En el mes de junio, Cuba ha aprobado un paquete de reformas económicas. ¿Realmente va a cambiar algo del sistema?
—Es maquillaje porque tener una reforma seria requiere dos factores que la dictadura no pretende eliminar porque son necesarios para seguir haciendo negocio: uno es el poder judicial independiente y el otro es la gestión de la agricultura. Los productores cubanos no pueden trabajar libremente, deben entregar una parte de la cosecha al Estado; entonces no hay incentivos para la producción.
—El turismo es un sector económico vital para la economía estatal y, en los últimos meses, diversas compañías extranjeras han retirado sus operaciones de la isla. ¿Eso podría generar presión al régimen?
—Esto no es una cuestión que está afectando el cubano de a pie, pero sí impacta a Gaesa, a la élite del poder militar y a la familia Castro, porque les están cortando los recursos para mantener su estatus. Entonces sí puede crear fisuras y conflictos dentro la cúpula del poder. Al final, cuando la cúpula de poder vea los problemas económicos en sus propias carnes, será cuando empiece a cambiar algo.

«En los últimos diez años, el régimen mantiene el poder utilizando el terror y la represión y no porque tenga el consentimiento del pueblo cubano»

—¿Mantiene la esperanza de que, en un futuro cercano, haya un cambio de régimen en Cuba?
—Yo pienso que siempre existe esa posibilidad. Especialmente ahora porque hay un desgaste del modelo ideológico desde 1991 tras el derrumbe del campo socialista. En los últimos diez años, el régimen mantiene el poder utilizando el terror y la represión y no porque tenga el consentimiento del pueblo cubano. Hay factores para poder ver un cambio, pero eso va a requerir más apoyo internacional y también creatividad por parte de los cubanos dentro de la isla. Con apoyo desde fuera, ellos deben ser los protagonistas del cambio.

La India, una superpotencia entre la utopía y la realidad

Suenan las sirenas de un coche patrulla. La Policía nos abre paso entre los infinitos atascos en Ahmedabad, la capital del estado de Guyarat, al oeste de la India. Los coches, las motos y los famosos ‘tuctuc’ (triciclos a motor) inundan toda la calzada pegados … unos contra otros, pero sin llegar a chocar, sobre unas líneas de tráfico que nadie respeta. La melodía policial se convierte en la nueva normalidad de nuestro silencio, perturbado constantemente por la orquesta de cláxones a los que uno no termina de acostumbrarse. Las motocicletas y los ‘tuctuc’ se encargan de los agudos, mientras que los automóviles ofrecen los tonos medios. Los graves corren a cargo de nuestro autobús, en el que viajamos unos periodistas europeos invitados por el Ministerio de Exteriores de la India.
El motivo del viaje es conocer el país, entender dónde se encuentra en el marco geopolítico mundial y sus aspiraciones a medio y largo plazo. Enseguida queda claro que el año 2047 está marcado en rojo en el calendario indio. Para entonces, la República de la India cumplirá un siglo tras lograr su independencia en 1947. Nueva Delhi aspira a conseguir una renovación integral del país a través de colosales inversiones públicas y capital extranjero.

La India es un Estado federal cuya población está en torno a los 1.450 millones de habitantes, superando por poco a China, pero con un tercio de su territorio. La profesora Eva Borreguero, experta en la India, defiende que «es una potencia mundial global, avalada por los datos». La edad media de los habitantes es inferior a 30 años, según Naciones Unidas. Además, el 65% de la población activa tiene menos de 35 años, según datos de la empresa pública GIFT City, que se encarga de desarrollar una ciudad inteligente en Guyarat.

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Analista político

José Ignacio de la Torre

La India se compone de grandes diferencias que conviven entre sí. El desarrollo tecnológico y urbanístico, materializado en puentes que conectan núcleos de población, contrasta con la economía sumergida que funciona a base de autoempleo debajo de estos mismos pasos elevados. Sin embargo, para el ministro de Exteriores, Subrahmanyam Jaishankar, la tecnología puede ser una herramienta que eleve a la sociedad desde abajo: «Existen desigualdades de ingresos en la India, como en muchas sociedades. Pero precisamente ahí es donde hoy vemos que una mejor gobernanza y la aplicación de la tecnología marcan la diferencia». En su opinión, la creación de una «identidad digital» hace «más fácil identificar a las personas que hoy merecen ayuda».
Sin embargo, «las diferencias siguen siendo de las más altas del mundo y han mostrado pocos cambios en los últimos años», según el último informe elaborado por el Laboratorio de Desigualdad Mundial (World Inequality Lab), organismo vinculado a la Escuela de Economía de París. Tal y como sentencia dicho estudio, «el 10% más rico posee alrededor del 65% de la riqueza total, y el 1% más rico, cerca del 40%». La brecha «se mantuvo estable entre 2014 y 2024». Además, el informe señala que «la participación laboral femenina sigue siendo muy baja, en un 15,7%, sin mostrar mejoras en la última década».

Culto al líder

Bajo la directriz del primer ministro Narendra Modi, la India vive una época de desarrollo reflejado en los datos macroeconómicos: su economía crecerá un 7,4% al cierre del último año fiscal (hasta abril de 2026). Su experiencia como gobernador del estado de Guyarat le avaló para ganar las elecciones de 2014 con mayoría absoluta. Cumpliendo ya su tercer mandato, Modi lleva doce años ininterrumpidos en el cargo. Pero su popularidad se erosionó ligeramente en los comicios de 2024, donde perdió la mayoría absoluta y se vio obligado a formar una coalición de gobierno.

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Esta larga trayectoria, sumada a la juventud de la población, provoca inevitablemente que una parte de la sociedad no haya vivido –o no recuerde– una época sin Modi al frente del país. Además, las ciudades de Nueva Delhi y Ahmedabad están plagadas de carteles con su rostro, pese a que ya no es periodo electoral. En la misma línea, durante una visita a las instalaciones de la empresa pública de energía NTPC, la reunión con su director general, Sujay Karmakar, tiene lugar bajo la atenta mirada del «honorable primer ministro» Modi, presente en un cuadro en la pared junto al de la presidenta, Draupadi Murmu.
Pero, en la calle, la sensación es algo diferente. Kumar, quien prefiere ocultar su verdadera identidad, cuenta a ABC que no está satisfecho con el mandatario. Kumar denuncia que «la vida está cada vez más cara» para todos y Modi «no está haciendo nada por nosotros». De nuevo, un contraste.

Una calle en el barrio musulmán de la vieja Delhi, con la mezquita Jama Masjid de fondo.

(J.I. de la Torre)

La realidad del barrio musulmán, situado en la vieja Delhi, también difiere del resto de la ciudad. Aquí no hay carteles de Modi, que destaca por su nacionalismo hindú poco apreciado en esta zona de mayoría musulmana. Aquí el paisaje lo componen las enredaderas de cobre y plástico, que se apoderan de los postes y las fachadas. En cualquier momento podría haber un cortocircuito, un incendio o un apagón, porque los cables parecen dispuestos de manera caótica, obedeciendo a la lógica más imperiosa: la necesidad de estar conectado. Aquí las motos y los ‘tuctuc’ circulan a escasos centímetros de los peatones, pero no por ello amaina el ruido de las bocinas, cuyo estruendo sobresalta a tan poca distancia.
Todo esto se suma a las protestas de las ‘cucarachas’, que desde principios de semana han sacudido las calles de varias ciudades de la India. El movimiento estudiantil Partido de la Cucarachas surgió en mayo tras la filtración del examen de acceso a las facultades de Medicina, lo que llevó a que se repitiera dicha prueba –en la India, debido a su masiva población, la competencia para este tipo de exámenes es salvaje–. Ahora, los jóvenes han salido a protestar contra la corrupción: demandan reformas estructurales y cargan contra el Ejecutivo de Modi, convirtiéndose en su mayor desafío.

Equilibrismo geopolítico

A pesar de que la India destaca por su equilibrismo geopolítico, donde es capaz de mantener relaciones diplomáticas con potencias antagonistas, es un país cuya mirada se dirige principalmente hacia dentro. Sin embargo, no es ajeno a la incertidumbre y la inestabilidad global. Los indios sienten las consecuencias de la guerra de Ucrania directamente en sus carnes: «Antes de 2022, no comprábamos petróleo a Rusia. Comprábamos nuestro petróleo principalmente en Oriente Próximo. Pero, ¿qué pasó después de que ustedes dejaron de comprar petróleo y gas a Rusia? Empezaron a comprarlo en Oriente Próximo. Así que [los países del Golfo] dejaron de vendernos. Nos lo quitaron, pero luego nos instaron a dejar de comprárselo a los rusos. Y los estadounidenses también están sancionando a Venezuela e Irán. Entonces, ¿dónde compramos petróleo? ¿Entienden nuestra difícil situación?», sentencia el ministro de Exteriores. Además, Jaishankar lanza una difícil pregunta: «¿Cómo le explicas a la gente que el comercio europeo con Rusia es mayor que el comercio de la India con Rusia?».

«¿Cómo le explicas a la gente que el comercio europeo con Rusia es mayor que el comercio de la India con Rusia?»

Subrahmanyam Jaishankar
Ministro de Exteriores de la India

Ante esta compleja situación, el Ejecutivo central ha lanzado una serie de vías de actuación en las que trabajar para solventar los desafíos que afronta el país a nivel interno y externo, aprovechando las «ventajas» que su economía ofrece.

Un puesto de especias en un mercadillo de Ahmedabad (Guyarat), en la primera foto. En la segunda imagen, una fachada en el barrio musulmán de la vieja Delhi. Una niña pasea en una calle perpendicular a una de las arterias principales de Nueva Delhi..

(J.I. de la Torre)

El ministro de Comercio, Piyush Goyal, destaca que en el sector tecnológico «la India es el mejor destino en términos de talento; en términos de costes, nuestra mano de obra, nuestros ingenieros son una fracción de lo que les costará a ustedes. Puede ser una quinta o una sexta parte». Goyal reconoce que el objetivo del país es convertirse en «el ‘China + 1’», es decir, una potencia manufacturera donde las compañías punteras puedan aterrizar con sus diseños y fabricar más barato. Aunque una duda surge inmediatamente: ¿peligra entonces la innovación de estas empresas? El ministro responde: «Nunca robamos la tecnología de nadie y tenemos un historial impecable; nadie en la India tomará su tecnología. No obligamos a nadie a transferir tecnología. Permitimos la propiedad total en la mayoría de los negocios».

Rearme frente a la inestabilidad regional

En paralelo, la situación geográfica de la India ha llevado al Gobierno a optar por el rearme frente a los rivales regionales. La operación Sindoor, llevada a cabo por el Ejército indio en respuesta al atentado terrorista en la región de Cachemira en abril del año pasado, es un claro ejemplo de que el país se sitúa en una zona de alta tensión. Con China en su frontera norte y Pakistán en el borde oeste –los tres países cuentan con arsenal nuclear–, Nueva Delhi ha optado por una estrategia de disuasión y proyección hacia el Indo-Pacífico.
Esta región es, además, un foco potencial de conflicto por su importancia estratégica. Sin embargo, el ministro de Exteriores indio resta importancia a lo que parece evidente: «No sé si alguien puede hacer ese tipo de predicciones. El Indo-Pacífico tiene sus propios problemas, sus propias fuentes de tensión y sus propias diferencias. Y creo que lo importante es que los países con ideas afines, que tengan la capacidad y la voluntad de cooperar, lo hagan». Jaishankar expresa la necesidad de que los países alineados –EE.UU., Japón, India y Australia– cooperen para contrarrestar la proyección de China. «Porque la mejor manera de garantizar la estabilidad es estar preparados, ya saben, tanto para fortalecerla como para asegurar que haya un mensaje muy claro de que la región no tolera ninguna perturbación».

Repatriar el talento

Fruto de su elevada población, la alta competitividad y su enfoque en el sector tecnológico, un importante número de indios han emigrado al extranjero para estudiar y trabajar. Con dicho perfil internacional, muchos de ellos están consiguiendo acceder a prestigiosas universidades en Europa y Estados Unidos, así como a trabajos en grandes compañías tecnológicas. Por ese motivo, una parte considerable de la estrategia de la India a medio y largo plazo es poder contar con el retorno de estos expatriados, curtidos en empresas punteras, para poder acelerar el desarrollo del país. Sin embargo, ahí mismo reside la incógnita: ¿será capaz el Ejecutivo de Nueva Delhi de traerlos de vuelta? ¿Pueden competir en dinero, infraestructuras o estilo de vida, o apelarán al nacionalismo hindú, incrustado en el ADN de Modi?

«Creo que en el mundo actual existe la idea de que lo mejor para cada país y cada región es ser lo más autosuficiente posible. Por lo tanto, no dependemos demasiado de factores externos». Pero esa lógica de países alineados es ligeramente diferente a la que aplica la India con Rusia y la UE. Ese equilibrismo que pretende acometer siembra dudas en los dirigentes europeos, cuyo apoyo incondicional a Ucrania se puede ver afectado por la relación entre la India y Rusia, antiguos aliados.

«En el conflicto actual, nuestra política es no exportar armas ni a Rusia ni a Ucrania»

Subrahmanyam Jaishankar
Ministro de Exteriores de la India

Acribillado a preguntas de los periodistas, el responsable de Exteriores puntualiza que la industria de defensa «abastece principalmente a empresas indias», pero reconoce que exporta armamento al extranjero. En este sentido, asegura que dicha industria es «muy cuidadosa con los destinos de nuestras exportaciones de armas». Además, afirma que «en el conflicto actual, nuestra política es no exportar armas ni a Rusia ni a Ucrania», y defiende que «no vemos una guerra como una oportunidad para ganar dinero y exportar armas».

Viaje a las ruinas de Druzhkivka, donde se decide el destino de Ucrania

El robot araña el asfalto cargado de agua mientras un dron ronda en las alturas. A ritmo lento, se incorpora a la carretera en dirección a Druzhkivka. Un soldado ucraniano mira al cielo, apunta y dice: «Es nuestro. Es un vampiro». Pero las ráfagas de … fusil cercanas podrían hacer pensar lo contrario. La máquina se detiene unos segundos que se alargan demasiado. O al menos esa es la sensación. Al toque, el aparato volador da la espantada y el robot enfila hacia el frente. Además de las garrafas, porta un mensaje con grandes letras blancas en el morro. La traducción más cercana al español sería »¿Y a mí qué?«.
El cielo nublado de hoy protege del sol que cae a plomo en el Donbás. Desde este punto todavía faltan unos cuantos kilómetros para llegar a la ciudad de Druzhkivka. Lo más seguro es recorrerlos a pie. Gastar un dron en una persona saldría menos a cuenta que detonarlo contra un vehículo. A ambos lados del arcén se entiende esta lógica. Una furgoneta se oxida enmarañada en una red de pesca que debía protegerla. No es el único cadáver metálico que se divisa en la calzada. La realidad en el este de Ucrania toma prestada una arquitectura propia de la ciencia ficción. 

Lo ideal es cruzar el puente rápidamente. Estos puntos suelen estar más vigilados desde el aire. Tres hombres y una mujer esquivan la hendidura del viaducto y advierten que no quieren fotos. Salen de la ciudad tras indicar cómo se llega mejor al centro urbano. Alguna que otra furgoneta ‘pick-up’ levanta el polvo a toda velocidad. Los defensores, rifle en mano, tienen el detalle de saludar desde el maletero. Lucen como vaqueros con chaleco antibalas a la caza del cuadricóptero.

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Álex Bustos

Ya en los suburbios de Druzhkivka, las casas de planta baja con jardín se suceden. Asoman un par de vecinos que tratan de hacer sus recados sin dejar de dar los buenos días. Eugen se dirigía a una de las dos tiendas que quedan abiertas. En cambio, decide tomarse la molestia de invitar a los forasteros a un té.
Los zumbidos no turban su andar. Vive con cuatro gatos, pero su favorito es Tomás, un fold escocés naranja «que tiene hasta pasaporte». Eugen saca agua fresca del pozo y pone a hervir la tetera en el hornillo portátil de gas. El proceso lleva más tiempo del esperado. Después de dejar sobre la mesa algunos dulces, se fuma un cigarrillo. «Para mí lo más difícil de estar aquí es la soledad», confiesa este antiguo empresario de galletas. A Druzhkivka lo ata el miedo a ser movilizado en la guerra porque tiene 43 años.

«Para mí lo más difícil de estar aquí es la soledad»

Eugen
Antiguo empresario de galletas

La actividad económica no se para a unos 12 kilómetros de las líneas de combate. Algunos comerciantes atienden sus puestos en lo que queda del mercado local. El ánimo aquí es distinto: «Si hay periodistas, nos bombardean», grita una mujer al tiempo que esquiva el cráter que dejó una bomba rusa. Un año antes, cuando todavía se podían comprar manzanas en la vecina Kostiantynivka, se escuchaba el mismo reproche.

El tercer eslabón

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Más allá de Druzhkivka sigue una carretera que separa dos mundos. Por aire se puede llegar rápido. Con nitidez, uno de los monitores muestra la ciudad de Kostiantynivka desfigurada. Los hombres de la 93 Brigada Mecanizada Independiente Jolodny Yar tratan de mantener a los rusos a raya allí. Sus herramientas son monitores, tabletas y una buena conexión a internet.

En la primera imagen, un soldado de la 93 Brigada Mecanizada atraviesa una calle llena de escombros por los bombardeos rusos. En la segunda, fachadas calcinadas por los impactos de los drones sobre Druzhkivka. En la tercera, la emblemática estatua de los enamorados resiste entre las ruinas. .

(Miriam González)

«En Kostiantynivka la situación es difícil. El enemigo trabaja de forma muy activa. Y, cuanto más consigue penetrar, es peor para Druzhkivka, Kramatorsk y Sloviansk», explica David.
El oficial enumera de corrido el cinturón de fortalezas del norte de Donetsk. El principal escollo de Moscú para controlar todo el Donbás. Las tropas del Kremlin presionan activamente desde tres ejes principales con el fin de expulsar a los defensores. Al norte, hacia Sloviansk. Al este, sobre Kostiantynivka y, cada vez más, Druzhkivka, el tercer eslabón de la cadena. Y, al sur de la aglomeración desde el sector de Dobropilia y Pokrovsk, buscan castigar la logística y obligar a Kiev a repartir sus reservas.
La puerta de entrada más oriental del cinturón es Kostiantynivka. Y los invasores están dentro. La ciudad aguantará si «las brigadas consiguen estar completamente equipadas con efectivos, medios técnicos, drones y mando de artillería», afirma David.
Esta es la dirección prioritaria de los rusos en los últimos meses. Ahí es donde más avanzaron. Pero las ganancias territoriales ya no reflejan, por sí solas, el estado del campo de batalla. Las líneas del frente se han difuminado en zonas grises atravesadas por infiltraciones constantes.
«Dicen que donde ha llegado el pie del soldado ruso ya es su territorio. Aunque después hayan destrozado ese lugar y ya no quede nadie. No importa. La lógica soviética se sostiene en eso. Así se gestiona ese Ejército. Sencillamente es esclavitud», describe el militar de la 93.

«Dicen que donde ha llegado el pie del soldado ruso ya es su territorio. Aunque después hayan destrozado ese lugar y ya no quede nadie»

David
Oficial de la 93 Brigada Mecanizada Independiente Jolodny Yar

Los enamorados de bronce siguen abrazándose en el centro de Druzhkivka frente a un cruce de caminos. La estatua que acompañaba las fotos de los recién casados tiene marcas de la metralla en sus entrañas. Viking vigila mientras los suyos remiendan las mallas de plástico. «Los drones no les hacen demasiado daño. El problema son las pesadas bombas aéreas guiadas».
El voluntario danés, que chapurrea español, observa los dos monitores que captan la imagen en vivo del dron. Al lado, en un refugio de hormigón se lee un mensaje en inglés dirigido al presidente de Estados Unidos: «Señor Trump, salve al Donbás de Putin».

En la primera foto, un soldado vigila los drones rusos en el centro de Druzhkivka. En la segunda, una vecina de la ciudad cocina en plena calle frente a un bloque de viviendas dañado por los bombardeos enemigos. En la tercera imagen, varios militares viajan a bordo de un robot por una carretera del Donbás..

(M. G.)

Una mujer en bicicleta deja atrás este grafiti sin prestar atención al cielo, que no se despeja nunca. «Los FPV (drones con vista en primera persona) enemigos controlan completamente todas las rutas de suministro: las carreteras clave, los cruces, los puentes. Y ahora también llega la artillería. La logística se complica muchísimo», dice el oficial de la 93.

¿Más soldados rusos en septiembre?

Una movilización forzosa en Rusia planea entre rumores. El presidente de Ucrania ya lo ha advertido varias veces. Los sistemas no tripulados en auge no libran al soldado de estar en el campo de batalla. Y en Ucrania el déficit de personal es severo. La cuestión es si, con más militares, al Kremlin le saldrán las cuentas. Desde la sala de control de la brigada 93, los números están más claros. «Hace un año, podían permitirse perder tranquilamente decenas de hombres al día. Ahora ya no tienen esa capacidad», afirma David. Kiev busca una solución a su reclutamiento, pero sigue apostando al cielo. «No podemos ganar al enemigo por número de hombres. No tenemos esos recursos. Vamos a ganar esta guerra porque tenemos más drones».

Todo lo que se mueve cerca del frente, sea humano o no, entra en el radar de la muerte. Ante esto, David lo tiene claro: «Mejor que se queme el robot a que vayan dos soldados con 50 o 60 kilos de suministros encima. Ya no hay un militar dispuesto a cumplir esas misiones sin prepararse psicológicamente».
La ciclista que desaparece de escena es una de los 4.000 civiles que se aferran a una ciudad machacada. A unos metros de la plaza, cuatro vecinos rodean un Starlink asentado sobre la acera. Es su única conexión con el exterior.

Rutas distópicas

Con la tecnología se ahorran soldados, pero el precio de la existencia sigue a la baja. «Lo más importante es que, sinceramente, se ha perdido el valor de la vida. Después de tantas muertes y pérdidas en general, la vida humana se ha devaluado», zanja David.
Con Druzhkivka a la espalda, cuatro soldados montados en un robot terrestre sonríen. El aparato lo controla uno de ellos con un mando. Un poco más adelante, otra de estas máquinas sin carga se pone a la par de dos jóvenes que dirigen sus bicis con los pies en el asfalto.
Estas instantáneas ciberpunk se apoderan del Donbás. Entre los escombros de las ciudades ucranianas crece un embrión tecnológico que, en algún momento, pasará al ámbito civil.

El acuerdo de Donald Trump con Arabia Saudí pone en riesgo la no proliferación nuclear

Cuando Estados Unidos firmó por primera vez un acuerdo de cooperación nuclear con Emiratos Árabes Unidos (EAU) en 2009, insistió en condiciones estrictas. Los emiratíes tuvieron que renunciar al enriquecimiento y reprocesamiento nacional de uranio y firmar el Protocolo Adicional, una continuación del Tratado de … No Proliferación Nuclear (TNP), que prevé inspecciones estrictas. Los EAU aceptaron y ahora cuentan con cuatro reactores que suministran el 25 % de su electricidad. Las autoridades estadounidenses lo calificaron como un acuerdo de «patrón oro».
El acuerdo con Arabia Saudí que el presidente Donald Trump anunció el 22 de julio ni siquiera puede considerarse de bronce. El texto aún no se ha publicado, pero si las filtraciones son precisas, reforzará las tensas relaciones de Estados Unidos con el reino y será lucrativo para las empresas estadounidenses. Sin embargo, corre el riesgo de socavar el TNP, con consecuencias negativas mucho más allá de Oriente Medio.

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El acuerdo, que el Congreso debe revisar, no exigirá a Arabia Saudí renunciar al enriquecimiento. En cambio, los países llevarán a cabo juntos un estudio de dos años para determinar si el reino necesita tal capacidad. Si es así, Estados Unidos podría construir una instalación de enriquecimiento en suelo saudí; de lo contrario, el reino aceptaría no tratar de construir una durante diez años. La administración Trump promete que cualquier programa nuclear saudí será sometido a inspecciones rigurosas. Pero el reino no tendría que unirse al Protocolo Adicional. El Congreso podría bloquear el acuerdo, pero necesitaría una mayoría de dos tercios para superar un veto presidencial.
Arabia Saudí tiene motivos para llevar a cabo un programa nuclear civil. Los veranos sofocantes ponen a prueba la red eléctrica de Arabia Saudí; el país quema petróleo crudo para satisfacer la creciente demanda, una manera sucia y derrochadora de generar electricidad. La energía nuclear permitiría destinar más petróleo a la exportación.
Los beneficios para Estados Unidos son más limitados. Un acuerdo nuclear estaba originalmente destinado a ayudar a persuadir a Arabia Saudí de establecer lazos con Israel. Eso parecía inminente antes de que comenzara la guerra en Gaza en 2023. Ya no. Anunciarlo ahora parece un intento de apartar a China y Rusia, que veían la oportunidad de acercarse a Arabia Saudí. Puede que sea un consuelo para un país furioso por el mal desempeño de Trump en su guerra con Irán. Es típico de Trump: un acuerdo defectuoso como compensación por una guerra incompetente.

La posición negociadora de Irán con EE.UU. podría endurecerse

¿Cuáles son los riesgos? Arabia Saudí ha sido una monarquía estable durante un siglo y aliada de Estados Unidos durante casi el mismo tiempo. Sin embargo, los gobiernos pueden cambiar, y el reino tiene una historia de extremismo; nadie sabe con certeza quién controlaría un programa nuclear saudí en el futuro. Muhammad bin Salman, el príncipe heredero, ha dicho que Arabia Saudí construiría su propia bomba nuclear si Irán desarrollara una. Difícilmente le habrán hecho menos receloso de sus vecinos beligerantes.
Todo esto complica las cosas en la región. La posición de Irán en cualquier negociación nuclear con Estados Unidos podría endurecerse: ¿por qué aceptar renunciar a su programa de enriquecimiento de insiste Truuranio, como mp, si los saudíes logran tener el suyo? A los EAU puede que tampoco les guste, al ver a su rival saudí conseguir un acuerdo más permisivo del que ellos lograron. Israel, la única potencia nuclear de la región, estará en vilo. Turquía podría preguntarse si debería apresurarse a conseguir una bomba nuclear.
Eso apunta a un problema mayor. El TNP había sido un éxito poco común. Desde que se firmó en 1968, solo cuatro países más han adquirido y conservado armas nucleares. El tabú sobre la proliferación ha sido durante mucho tiempo un punto de consenso bipartidista en Estados Unidos. Trump puede ver este tipo de proliferación como inofensiva, ya que implica a un aliado. Pero así es como el TNP empieza a desmoronarse: con aliados estadounidenses buscando capacidades nucleares latentes.

El Congreso debería presionar a Trump para que lo haga mejor

Por ejemplo, altos cargo surcoreanos debaten en privado si disponer de una bomba disuadiría mejor a su vecino nuclear del norte, especialmente si el paraguas nuclear estadounidense se vuelve poco fiable. Asimismo, el ministro de defensa de Japón pidió recientemente que se abriera un debate sobre la política de armas nucleares de su país.
Quizá la instalación de enriquecimiento saudí nunca se construya. Cuando no puedas resolver un problema, encarga un estudio: es una forma tradicional de evitar decisiones difíciles. El plazo de dos años significa que la elección podría recaer en el próximo presidente de Estados Unidos, que seguramente será menos errático y menos dependiente económicamente del reino que Trump. Aun así, el acuerdo es deficiente; sería mucho mejor insistir en que los saudíes acepten los mismos términos que los emiratíes. El Congreso debería presionar a Trump para que lo haga mejor.
Nota del editor (24 de julio): Trump dijo en su red social, Truth, que el acuerdo nuclear con Arabia Saudí estaba «totalmente sujeto» al reconocimiento del Estado de Israel por parte del reino; y que «no habría enriquecimiento», aunque no estaba claro a qué se refería exactamente.