Un perro resuelve un asesinato de hace 160 años tras desenterrar una botella de veneno en el jardín de su casa de Reino Unido
Stanley, un bonito perro de raza labrador, podría haber resuelto un crimen cometido hace más de 160 años, después de que el animal desenterrara en el jardín de su casa una botella de veneno.Tal y como recoge The Guardian, Paul Phillips, de 49 años, ha revelado que Stanley encontró en el jardín de su casa de la localidad de Clyst Honiton, Devon (sudeste de Inglaterra) una botella de vidrio azul con las palabras «No llevarse» escritas en un lateral.El descubrimiento le hizo recordar a Phillips un artículo que había leído sobre el asesinato por envenenamiento de William Ashford a manos de su esposa, Mary Ann Ashford, en 1865, y una investigación posterior reveló que la pareja podría haber vivido junto a su casa. La mujer, que mantenía una relación adúltera con un hombre 22 años más joven que ella, fue declarada culpable y ahorcada ante 20.000 personas.»Me pareció algo realmente interesante cuando lo limpié y recordé algo sobre el asesinato», declaró a la prensa inglesa Paul Phillips.»Busqué en internet y encontré información sobre Clyst Honiton y el ahorcamiento de Mary Ann. No sé por qué la enterraron aquí, y una botella como esta habría sido muy útil para varias cosas, pero ¿qué posible motivo tendrían para enterrarla? Podría haber sido la botella que ella usaba», razona el dueño de Stanley.Paul Phillips afirma que Stanley volvía repetidamente al mismo lugar del jardín y que, a pesar de reparar los daños que realizaba con regularidad, Stanley regresaba una y otra vez.Después de que su perro recuperara la botella, Paul Phillips dice que una búsqueda en internet reveló que se trataba de una botella azul de veneno que databa del siglo XIX.»Creemos que vivimos al lado de la propiedad donde residieron William y Mary Ann Ashford en 1865. Creo que el joven con el que ella tenía una aventura trabajaba en la panadería local, y había una al final del camino, frente a la propiedad», añade Phillips.El juicio de Mary Ann Ashford tuvo lugar en Devon el 16 de marzo de 1866. Las crónicas de la época dicen que el jurado tardó solo unos minutos en llegar a un veredicto de culpabilidad. La mujer fue ahorcada en Exeter, pero su ejecución fue un desastre: tardó varios minutos en morir y este hecho cambió la opinión pública sobre las ejecuciones públicas, lo que fue clave para su abolición en Gran Bretaña.»Es fascinante haber encontrado en mi jardín un pedacito de historia de una mujer que fue fundamental para el fin del castigo corporal hace 160 años», dice Paul Phillips.

