«Este encausamiento constituye un paso importante hacia el cese de la impunidad en uno de los crímenes más horrendos en la larga historia de crímenes de la dictadura comunista cubana». Sylvia Iriondo, superviviente del ataque a las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996 … , aguarda con esperanza la decisión que la Fiscalía Federal de los Estados Unidos prevé hacer oficial este miércoles y que ella, como los familiares de las cuatro víctimas mortales, lleva esperando treinta años: la imputación de Raúl Castro como responsable de aquel crimen.
Iriondo, exiliada en Miami desde que era una adolescente en 1960, viajaba con su marido en uno de los tres aparatos de aquella organización humanitaria que el 24 de febrero de hace treinta años sobrevolaban el estrecho de la Florida para ayudar, como tantas veces habían hecho, a los balseros que huían de la miseria en Cuba y buscaban una vida mejor en EE.UU. De pronto, el pequeño convoy aéreo se vio sorprendido por cazas de la Aviación cubana que abatieron dos de las avionetas, acabando con la vida de Carlos Costa, Armando Alejandre y Mario Manuel de la Pena, los tres ciudadanos estadounidenses, y de Pablo Morales, residente legal en EE.UU. Sólo se salvó la de Sylvia Iriondo y su esposo.
Treinta años después, sigue recordando la «total indefensión, incredulidad y dolor ante los acontecimientos criminales e inesperados que tornaron un vuelo humanitario de salvamento de vidas de cubanos escapando de la isla-cárcel en busca de libertad» en «una brutal masacre» perpetrada «en espacio aéreo internacional» por parte del «régimen comunista de Cuba bajo las órdenes de Raúl Castro, que cobró las vidas de jóvenes llenos de ideales», asegura a ABC desde Miami.
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En 1996
Manuel Trillo
Según destaca, Hermanos al Rescate había realizado desde su fundación en 1991 más de 2.000 vuelos humanitarios salvando a unos 5.000 cubanos, «hombres, mujeres y niños que escapaban de la isla en balsas y objetos flotantes en busca de libertad». «Muchos no llegaron y perecieron en el camino, ahogados, deshidratados o víctimas de tiburones», apunta. En este sentido, explica, «Hermanos al Rescate fueron alas solidarias para esos cubanos escapando la isla en busca de libertad» y «desde luego que la obra de solidaridad humana con el oprimido pueblo de Cuba constituía una amenaza para el régimen que tenían que obliterar».
«Esta Administración ha dado el paso adelante que debió haberse dado mucho antes»
Desde hace tres décadas, «los mártires, las familias y toda una comunidad clama por que se haga justicia», asegura Iriondo, que no ha dejado de luchar en todo este tiempo y preside la organización MAR por Cuba (Madres y Mujeres contra la Represión en Cuba). «Han pasado 30 años y el crimen permanece impune –lamenta–. Esta Administración ha dado el paso adelante que debió haberse dado mucho antes». «¡Esperamos que haya justicia y el fin de la impunidad para este crimen de lesa humanidad!», suspira.
Y a la hora de saldar cuentas, tiene clara la responsabilidad penal de Raúl Castro en los hechos: «Era el jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) en el momento del derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate y fungía como ministro de la FAR», subraya.
La hora de la justicia
«Las familias de Mario, Armando, Carlos y Pablo no han cejado en su reclamo de justicia ante este crimen horrendo perpetrado bajo las órdenes de Fidel y Raul Castro el 24 de febrero de 1996», asegura. «No puede haber paz sin justicia –continúa–. Lamentablemente, la justicia hasta ahora ha eludido a las víctimas y premiado a los victimarios. Es tiempo ya y creemos que existe ahora la voluntad de hacer valer la justicia después de 30 años de total impunidad».
A principios del pasado marzo, el fiscal general del estado de la Florida, James Uthmeier, anunció la reapertura de una investigación estatal por posibles crímenes de Estado de Cuba por el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate que se había puesto en marcha años antes y que se cerró bajo la presidencia en EE.UU. de Joe Biden (2021-2025). «Por alguna razón no quería que siguiera adelante», dijo entonces Uthmeier.
Varios miembros de Hermanos al Rascate, días antes del fatídico vuelo en que fueron atacados.
(ABC)
Ahora es la Fiscalía Federal, en plena presión de la Administración Trump sobre el régimen de la isla, la que prevé dar el paso de imputar a Raúl Castro, que dejó formalmente la jefatura del Partido Comunista Cubano pero que a sus 94 años sigue ejerciendo una influencia fundamental sobre la dirección del régimen. Su nieto, Raúl Rodríguez Castro, conocido como Raulito y ‘El Cangrejo’, participó en los encuentros que mantuvo recientemente en Cuba el director de la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU., John Ratcliffe, con autoridades de la isla.
El anuncio de la acusación contra Castro se espera durante el simbólico acto que tendrá lugar este miércoles en la Torre de la Libertad de Miami, un lugar de referencia histórico para el exilio, en el que se rendirá tributo a las cuatro víctimas del ataque contra Hermanos al Rescate y que coincidirá con el Día de la Independencia de Cuba.
«Los represores del pueblo cubano y los culpables del desastre de la nación cubana no pueden ser parte de la solución»
«Los represores del pueblo cubano y los culpables del desastre de la nación cubana no pueden ser parte de la solución»
Más allá del derribo de las avionetas humanitarias en 1996, Sylvia Iriondo denuncia que «el criminal Raúl Castro», como «jefe del cártel de La Habana» junto con el conglomerado Gaesa, «no sólo es culpable del crimen de Hermanos al Rescate, sino de una dictadura de la familia Castro que ha socavado y atentado contra los valores de los EE.UU. y de nuestros hemisferio».
Por eso Sylvia Iriondo rechaza una solución a la venezolana, en la que la Administración Trump llegase a un arreglo con los dirigentes cubanos que permitiera la continuidad del régimen. «Los represores del pueblo cubano y los culpables del desastre de la nación cubana, la indefensión de nuestro pueblo, las violaciones de derechos y libertades fundamentales del pueblo cubano, no pueden ser parte de la solución», afirma con rotundidad. «Libertad primero, cambio de régimen, libertad para los presos políticos cubanos. Negocios…, después», enfatiza. «¿Qué más hace falta para solidarizarnos con la libertad de Cuba y del pueblo cubano?», se pregunta.