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Fukushima, hace 15 años

Hace ahora quince años, el 11 de marzo de 2011, me tocaba cubrir la noticia que más me ha impactado en toda mi carrera periodística: el tsunami de Japón que provocó el accidente en la central nuclear de Fukushima, el peor desastre atómico desde Chernóbil … en 1986.
El tsunami de Japón es una de las mayores catástrofes de la historia. Levantadas por el Gran Terremoto de Tohoku, que sacudió a la costa nororiental de Japón, sus olas gigantes, de casi 40 metros en algunos lugares, se cobraron cerca de 19.000 vidas, entre muertos y desaparecidos que se tragó el mar y todavía no han sido encontrados. Además de arrasar cientos de kilómetros del litoral, destruir y dañar más de un millón de casas y cientos de miles de vehículos, golpeó a la central nuclear de Fukushima 1, donde se fundieron total o parcialmente tres de sus seis reactores al quedarse sin electricidad y averiarse sus sistemas de refrigeración. Desde la explosión en la central ucraniana de Chernóbil, se trata del accidente nuclear más grave porque sus fugas radiactivas obligaron a evacuar a 80.000 vecinos que vivían en un radio de 20 kilómetros alrededor de la planta atómica. Alojados todavía muchos de ellos en refugios temporales, los evacuados nucleares no podrán regresar a sus hogares durante décadas, o quizás jamás en su vida, debido a la elevada radiación en torno a la central.

Aquel viernes por la tarde, yo estaba en mi casa de Pekín y salí pitando en cuanto vi por televisión las imágenes del tsunami arrasando la costa nipona. Tomé el primer avión en dirección a Tokio, que hacía escala en Seúl, pero me quedé allí varado esa primera noche por el cierre de los aeropuertos de la capital japonesa. A la mañana siguiente, pude volar desde Seúl a Osaka, donde intenté encontrar un vuelo al norte de Japón. Al principio, mi plan era volar a los lugares más devastados por el tsunami, como Sendai, pero su aeropuerto estaba cerrado porque había quedado inundado por el agua.

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Mientras buscaba destinos cercanos a la zona cero, la dependienta de la línea aérea me dijo que había un vuelo especial a la ciudad de Fukuhisma para los familiares de los damnificados y para llevar ayuda humanitaria. El problema era que estábamos en la terminal internacional y dicho vuelo salía de la nacional, que se hallaba a una hora en coche. Junto a otros dos periodistas estadounidenses, tomamos a la carrera un taxi que, a toda velocidad, nos llevó hasta dicha terminal, donde llegamos a nuestra puerta de embarque justo antes de que la cerraran.
– No estoy segura de subirme a este avión porque ya hay noticias del riesgo de que se fundan los reactores de una central nuclear en Fukushima – nos alertó preocupada una reportera europea.
– Entonces, razón de más para no perder este vuelo e ir hasta allí – repliqué yo con la inconsciencia habitual que nos lleva a los periodistas hasta los lugares de los que todo el mundo está huyendo.
Tomé ese vuelo y allí aterricé a eso de las dos de la tarde del sábado 12 de marzo, poco antes de la primera explosión de hidrógeno que sufrió la central, en la que ya se produjeron las primeras fugas radiactivas. Lo que me encontré al llegar a los alrededores de la central fue una de esas películas apocalípticas como las que hemos visto tantas veces en televisión. Solo que aquello era la realidad. La Policía estaba evacuando a toda la población que vivía cerca de la planta de Fukushima y midiendo su radiación para comprobar si estaban contaminados.

Pablo M. Díez, sometiéndose a una prueba de radiación en Minamisoma, en la frontera con la zona evacuada alrededor de la central de Fukushima 1.

(ABC)

En Miharu, justo en la frontera con la zona evacuada, los evacuados se cobijaban en su centro cultural. Tras sobrevivir al terremoto y al tsunami, ahora tenían que huir de la radiactividad. «Seguiremos luchando», prometía alzando el puño derecho Izumi Nakano, una trabajadora social que vivía en Futaba, una localidad vecina a la planta atómica que había sido totalmente desalojada. Sin tiempo para recoger más que unas pocas pertenencias, Izumi Nakano había tenido que salir a toda prisa junto a su marido, su hija y su perro, «uno más de la familia», como ella decía.
A las puertas de un hospital en Koriyama, una de las escenas que más me impresionó fue ver a una enfermera midiendo la radiación de un osito de peluche de una niña que había sido evacuada con su familia. Entre el pánico generalizado, la gente huía con lo puesto, pero con un civismo y una calma zen que solo es posible en Japón.
Desde aquel día, y durante las dos semanas siguientes, vivimos un estado de tensión permanente porque parecía que iba a haber una explosión nuclear y aquello iba a ser el fin del mundo. Al impacto de la destrucción del tsunami se sumaba el miedo a la radiactividad, un enemigo que no se ve ni se siente, pero que estaba allí acechándonos.
Arriesgando sus vidas, los héroes de Fukushima consiguieron finalmente controlar los reactores nucleares, donde solo hubo explosiones de hidrógeno que liberaron radiación a la atmósfera, pero no una explosión atómica que habría sido el fin de Tokio, a unos 250 kilómetros. Durante aquellos días, las autoridades niponas hasta se plantearon la evacuación de esta megalópolis de 30 millones de habitantes.

Viaje por la costa devastada

Pasé un mes y medio viajando por toda la costa devastada por el tsunami y entrevisté a numerosos damnificados, supervivientes y evacuados con los que volví a encontrarme en años posteriores. Entre ellos, jamás olvidaré a Haruko Hatakeyama, una anciana que se había refugiado en el salón de actos de Rizukentakata, uno de los pueblos más devastados. La abuela Haruko, de 82 años y abultada cabellera blanca, había perdido en el tsunami a dos hermanos, dos nietos y un cuñado. «Ni siquiera durante la guerra vi tanta destrucción como ahora», contaba apenada junto a su cuñada, Mitsuko Kohari, de 57 años, cuyo marido había perecido en el tsunami.
Pertrechado con un traje especial de protección, entré a solo dos kilómetros de la central, donde me encontré a vecinos que volvían a buscar sus pertenencias entre las ruinas de sus casas de madera, arrastradas por el tsunami. Como Kazuyuki Suenaga, un hombre de 52 años que vivía a siete kilómetros de la planta atómica de Fukushima y, ataviado también con un mono EPI, se había aventurado en la zona prohibida para buscar a su gato y recoger sus enseres en las ruinas de su vivienda, que el agua había desplazado 700 metros.

Pablo M. Díez, con un traje de protección en Futaba, en las inmediaciones de la planta atómica de Fukushima 1.

(ABC)

Desde entonces, he vuelto a Japón prácticamente cada año para hacer un seguimiento de la reconstrucción. Además, pude entrar en la central de Fukushima en 2015 y 2017 para ver los trabajos de descontaminación y desmantelamiento, que continúan hoy y durarán varias décadas.
Protegidos con trajes especiales, entre 3.000 y 4.000 operarios siguen trabajando todavía en su interior para descontaminar y desmantelar la planta de Fukushima 1. Unas tareas que durarán al menos cuatro décadas y se enfrentan al reto, hasta ahora insólito, de retirar el material radiactivo fundido de los reactores.
De toda mi carrera, esta es mi cobertura favorita e inspiró mi novela ‘Fukushima mon amour’. Luego vendrían otros fines del mundo, como el estallido de la pandemia del Covid en China en 2020, pero esa es otra historia. El primer fin del mundo que cubrí fue en Fukushima, hace 15 años.

La OTAN reúne a 14 países en unas maniobras que buscan blindar el Ártico

Estas maniobras bienales de la OTAN eran hasta ahora bastante rutinarias. La amenaza de Trump sobre Groenlandia, sin embargo, ha conferido un nuevo carácter a estos ejercicios militares, de los que Estados Unidos ha retirado gran parte de sus fuerzas aéreas previstas. «Nos han … informado que los F-35 no vendrán, que estarán en otras partes del mundo», ha confirmado el teniente coronel Espen Solemdal. «El Ejército estadounidense es una fuerza desplegada globalmente y no es anormal que las fuerzas sean reasignadas o reasignadas dinámicamente por una serie de razones», se ha limitado a informar un portavoz de las Fuerzas del Cuerpo de Marines de EE.UU. en Europa.
Estados Unidos sigue siendo, sin embargo, uno de los 14 países que participan en las maniobras Cold Response, en las que se entrena la protección del Ártico y que pondrán en movimiento a unos 25.000 soldados. España aporta unos 140 efectivos del Mando de Tropas de Montaña, entre ellos personal del Regimiento de Infantería de Cazadores de Montaña América nº66 y de la Compañía de Esquiadores Escaladores. Las unidades españolas se encuentran en la zona desde el 18 de febrero, con el objetivo de aclimatarse al entorno, según el Ejército de Tierra.

Este año, por primera vez, Cold Response forma parte de la nueva Operación Arctic Sentry de la OTAN, establecida hace sólo dos meses, durante la crisis de Groenlandia. «Demostrará que aún existe una alianza estrecha», dice Anna van Zoest, directora de la Comisión del Atlántico, «mostraremos a nuestros oponentes: mira lo que podemos hacer juntos». «Es más importante que nunca que la OTAN muestre unidad y que todos los aliados pueden trabajar juntos, especialmente en un momento en que hay preocupaciones sobre la división dentro de la Alianza», dice Van Zoest.

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Rosalía Sánchez

Las maniobras se desarrollan en un entorno subártico, de terreno fragmentado y lagos helados, en el que las condiciones meteorológicas son extremas y donde el frío afecta de forma muy diferente que en otros territorios tanto al equipo militar como al personal. En esta edición, la OTAN pone más énfasis en el papel de los civiles y su función en el apoyo militar. Noruega ha declarado 2026 como el año de la «defensa total», centrado en reforzar la preparación de civiles, empresas e instituciones públicas para afrontar la guerra y otras catástrofes.

Entrenamiento de la sociedad

«Queremos que nuestro Ejército haga su trabajo de defender el país. Para ello, dependemos completamente de que la mayoría de los aspectos de la sociedad funcionen con normalidad», ha explicado el general de división Lars Lervik, jefe del ejército noruego, que ha insistido en que «esta es también una oportunidad para ensayar específicamente donde los civiles pueden apoyar directamente el esfuerzo militar, por ejemplo, con el servicio sanitario tratando a un número mayor de soldados heridos, noruegos o de fuerzas aliadas, de lo habitual». Concretamente el jueves, el ejército presentará un escenario que pondrá a prueba la capacidad de los hospitales del norte de Noruega para tratar a un alto número de víctimas trasladadas desde una línea del frente imaginaria en Finlandia.
Además de España, participan Estados Unidos, Noruega, Turquía, Reino Unido, Alemania, Países Bajos, Francia, Italia, Canadá, Suecia, Finlandia, Dinamarca y Bélgica. En el extremo norte, los soldados practicarán suministros en el mar, coordinación entre barcos de diferentes países y la retirada de heridos. «El objetivo es disuadir a Rusia y mostrar la fortaleza y unidad de la alianza de la OTAN. Esto también se debe al creciente interés chino en la zona», informa el Ministerio de Defensa noruego.

Cold Response 2026.

(NATO)

En octubre de 2025, la OTAN inauguró el Centro de Operaciones Aéreas Combinadas (CAOC) en Bodo (Noruega). Al añadir un tercer CAOC en el Ártico y el Alto Norte, la OTAN aumenta su conciencia operativa, redundancia y flexibilidad. El Centro supervisa las operaciones aéreas en la región nórdica, el mar Báltico, el Atlántico Norte y el mar de Barents, asegurando que el espacio aéreo en el Alto Norte sea monitorizado, protegido y, cuando sea necesario, defendido.

Javier Gil: «El nuevo líder supremo de Irán no es una figura para tender puentes, es el arquitecto de la represión»

Tras la muerte del ayatolá Jamenei, su hijo Mojtaba ha sido designado como su sucesor. La diana que portaba su padre, ahora la carga el nuevo líder supremo, que no cuenta con el beneplácito de Donald Trump. Javier Gil Guerrero, investigador del ICS, Universidad … de Navarra y autor de ‘La sombra del Ayatolá: una historia de la República Islámica de Irán’ (Ciudadela Libros), analiza en ABC esta nueva figura en el tablero regional.
—¿Le ha sorprendido la designación del hijo de Jamenei?

—Era una figura que venía años rumoreándose que iba a ser el posible sucesor: Jamenei padre, la Guardia Revolucionaria y los principistas, la facción más radical dentro del régimen, estaban empujando para ello. El antiguo presidente Ebrahim Raisi, se contemplaba para el cargo, pero murió en un accidente de helicóptero. Mojtaba Jamenei no es una figura de consenso ni unificadora, sino que es continuista con el legado de su padre y profundamente escorada hacia una política de línea dura y de confrontación, tanto a nivel doméstico como a nivel exterior.

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DOCTOR EN RELACIONES INTERNACIONALES

José Ignacio de la Torre

—¿En qué medida su designación supone una traición a los principios de la república islámica?
—Este es uno de los puntos débiles del nuevo líder supremo. La república islámica se constituyó como una alternativa frente a la idea de monarquía. Lo que estamos viendo ahora es el surgimiento de una dinastía alternativa y una corrupción de la institución del líder supremo, una que en su origen estaba pensada para que la ocupara el clérigo más cualificado y respetado. Lo que vemos son maniobras políticas, favoritismo y conexiones familiares que reemplazan la idea de que debería ser un jurista, un clérigo de renombre nacional y de tacha incuestionable.
—¿Qué fricción podría generar entonces con los sectores más ortodoxos del clero?
—Es un líder supremo que cuenta con el respaldo de los sectores más duros del régimen, de la Guardia Revolucionaria y de los clérigos más ultraconservadores. El nuevo líder supremo está asociado al partido Paydari, el más radical y extremista en Irán, representado con casi 80 parlamentarios. Es una plataforma política que se opone a la negociación con Estados Unidos y a una distensión con Occidente. Aboga por una línea de resistencia sin conceder nada con respecto al programa nuclear. Aboga por una política de mano dura contra los sectores más moderados y reformistas dentro de Irán y por imponer el velo. También pretende restar poder e influencia a las instituciones electas del país, como son el Parlamento y el presidente, y reforzar el poder de las instituciones no electas del país, como es el Consejo de los Guardianes o el líder supremo.

Sobre Mojtaba Jamenei

«Es una figura amarrada a la trinidad imperante en Irán de muerte a América, muerte a Israel y el velo para la mujer»

Javier Gil
Analista político

—¿Puede haber algún choque entre el nuevo líder supremo y el presidente Pezeshkian, que es reformista?
—No, porque Pezeshkian no tiene la talla como para enfrentarse al líder supremo. Es una figura sin peso político al que permitieron que concurriera a las elecciones porque no suponía ninguna amenaza. Sería un suicidio político enfrentarse al líder supremo y es improbable que lo haga. El nuevo líder supremo está muy curtido, también en lo relativo a la represión interna. Se habla de que Mojtaba Jamenei fue uno de los arquitectos de la represión de las protestas de 2009 del Movimiento Verde –que dejó decenas de muertos–. Además, el líder supremo cuenta con importantes conexiones con la Guardia Revolucionaria. Luchó con ellos como voluntario en la guerra contra Irak en los años 80. Es alguien que conoce todos los entresijos del sistema porque lleva operando dentro desde hace años, a la sombra de su padre.
—Entonces, ¿cree que Mojtaba Jamenei está bien atado al poder?
—Es un ‘apparátchik’ del sistema, estos hijos de los líderes de la URSS que habían crecido toda su vida dentro de los pasillos del poder en el Kremlin y conocían la forma de operar y de comportarse. Pero Mojtaba Jamenei tiene potenciales debilidades. Con su nombramiento se rebaja todavía más el prestigio de la institución del líder supremo. Otra fuente de debilidad es el nepotismo. También le persiguen las acusaciones de corrupción. Mojtaba ha estado metido en muchos negocios de la Guardia Revolucionaria y de otras instituciones y se ha enriquecido con ellas. Se rumorea que tiene importantes propiedades en varios países. Para una sociedad que lo está pasando tan mal con las sanciones económicas, donde los índices de vida se han desplomado y la inflación está disparada, encuentran ahí otra vía de ataque.

El investigador del ICS de la Universidad de Navarra, Javier Gil Guerrero.

(J.Gil)

—Tras las protestas de diciembre y enero, ¿el nuevo líder supremo va a incrementar la represión?
—Para esta mayoría social que hay en Irán que se opone a la República Islámica, que está frustrada con sus políticas, la elección de Mojtaba Jamenei es una bofetada en la cara. No viene a tender puentes, es una figura para la bunkerización del régimen. Esta mayoría social que salió a las calles en diciembre lo volverá a hacer porque los problemas que les llevan a protestar siguen latentes y Mojtaba Jamenei no está dispuesto a resolverlos. Es una figura totalmente amarrada a esta trinidad negativa imperante en Irán de ‘muerte a América, muerte a Israel y el velo para la mujer’. También hay otra posible interpretación: Mojtaba Jamenei sería la única figura capaz de llegar a un acuerdo con Estados Unidos y evitar un golpe de mano de la Guardia Revolucionaria o los sectores ultraconservadores, porque viene de ellos, es una figura de la que nunca sospecharían. Es la única figura que podría hacer eso sin que se le acuse de traidor. Pero esto ya son carambolas del futuro que no sé si ocurrirán.
—Trump ha dicho que no le considera como candidato. ¿Es su elección una provocación?
—No, la elección busca cerrar filas. Si hubieran elegido al nieto de Jomeini, un candidato más moderado, se hubiera creado una gran confusión entre la Guardia Revolucionaria y los sectores que están ahora mismo librando esta guerra contra Israel y Estados Unidos. Su designación es una señal de continuidad.

¿Por qué en diez días Trump ha pasado de recordar a Biden a parecerse al peor Bush?

De acuerdo con un viejo dicho sobre la vida en Washington, aquellos que permanecen en esa ciudad tan hiper-politizada durante demasiado tiempo, corren el riesgo de convertirte exactamente en aquello que al principio despreciaban. Durante el primer año de su retorno a la Casa … Blanca, Donald Trump no ha sido capaz de resistirse a esa legendaria metamorfosis capitalina. Hasta el punto de enfrentarse a las mismas complicaciones sufridas por su némesis, Joe Biden. Desde cuestionamientos sobre su edad y salud hasta reproches sobre su gestión inflacionaria de la economía de Estados Unidos.
Sin embargo, de la somnolienta encarnación de ‘Sleepy Donald’, en los últimos diez días Trump se ha transformado en el peor W. Bush de la invasión de Irak en 2003. Con la correspondiente resurrección de los Cheney, los Rumsfeld y los Vulcanos que pensaban que era posible construir «su propia realidad». En su deriva neocon en contra de la ortodoxia aislacionista de la nueva derecha populista, Trump está llevando hasta sus últimas consecuencias su «puedo hacer lo que nos dé la gana».

No pasan desapercibidas las bochornosas similitudes entre la retórica empleada tanto por Trump como Putin para justificar una guerra de agresión vagamente definida, con objetivos cambiantes, amenazas exageradas y duración indefinida. Hasta llegar a la insistencia compartida por la Casa Blanca y el Kremlin en evitar calificar sus acciones como actos de guerra.

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Pedro Rodríguez

En Irán, Trump está enterrando el pensamiento tradicional de Estados Unidos desde la liberación de Kuwait para ir a la guerra: la llamada doctrina Powell. Formulada por el general y secretario de Estado a partir de la catástrofe de Vietnam, la fuerza debía ser el último recurso. Y de ser inevitable, siempre con un objetivo claro, con una estrategia de salida clara, empleo de todos los recursos disponibles y respaldo de la opinión pública.
En esa fosa común, tal y como analizaba ‘Politico’, también va el siglo XX y «sus villanos, sus alianzas, sus normas políticas y sus altos el fuego» sin ofrecer al mundo un nuevo equilibrio.

Antonio José Seguro toma posesión como presidente de Portugal y promete estabilidad política

Antonio José Seguro tomó posesión del cargo de presidente en una ceremonia solemne celebrada en el Parlamento portugués, en la que participaron, entre otros, el Rey Felipe VI. Tras jurar que defenderá, cumplirá y hará que se cumpla la Constitución de la … República portuguesa, Seguro fue aplaudido por los casi 600 invitados, entre diputados y representantes de otros países.
Seguro, que venció las elecciones presidenciales en la segunda vuelta el pasado 8 de febrero con más del 66% de los votos, quiso dedicar sus primeras palabras a su antecesor, Marcelo Rebelo de Sousa, jefe del Estado portugués durante la última década. «Nadie puede negar su amor a Portugal y su presencia en los momentos más importantes de los últimos diez años».

A continuación, el presidente Seguro agradeció la comparecencia, entre otros jefes de Estado, del rey de España, Felipe VI, de quien dijo que «su presencia nos honra y refuerza los lazos de profunda amistad, proximidad y cooperación que unen Portugal y España». «Ambos preferimos los caminos a las fronteras y es posible construir una relación de amistad y cooperación, con convergencias duraderas, cuando prevalece la voluntad de un destino compartido», afirmó el exministro socialista.

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Virginia López

También estuvieron presentes los presidentes de los países de lengua portuguesa Angola, Mozambique, Cabo Verde y Santo Tomé y Príncipe, además de Timor Oriental. «Su presencia simboliza la fuerza de los lazos históricos, culturales y económicos que unen nuestros pueblos», afirmó Seguro. «La comunidad lusófona muestra que una lengua común puede servir para construir un proyecto de desarrollo y afirmación conjunta en un mundo que cada vez más necesita entendimiento y paz».

Estabilidad política

Sobre la situación política interna, Seguro recordó que los portugueses han acudido cuatro veces a las urnas durante los últimos nueve meses y repitió el mismo mensaje de la noche electoral, al defender que Portugal necesita estabilidad política y cuenta con él para poner fin al «frenesí electoralista». «Por delante se abre un ciclo de tres años sin elecciones en el que tenemos una oportunidad de oro para encontrar soluciones duraderas para resolver los problemas de los portugueses», defendió.
Entre esos problemas, Seguro dijo que «la lista es grande» y señaló «un crecimiento insuficiente y una economía basada en salarios bajos, pobreza persistente, envejecimiento demográfico, morosidad en la justicia, burocracias públicas, dificultad en el acceso a la sanidad pública y a la vivienda, falta de mano de obra, escasez de oportunidades para los más jóvenes, falta de seguridad para los ancianos y pérdida de confianza en las instituciones». En un primer discurso ambicioso, el nuevo presidente se comprometió a impulsar la resolución de los problemas estructurales de Portugal, y fue aplaudido cuando se refirió a su empeño en el «fin de la discriminación salarial de las mujeres», referencia realizada un día después del 8 de marzo y uno de los temas centrales de su campaña.
A los partidos políticos les pidió «madurez democrática» que se anteponga a los intereses electorales, «sin borrar sus diferencias ideológicas». «Portugal necesita un compromiso político claro para garantizar la estabilidad democrática». Sobre su papel como mediador político, Seguro afirmó que «sus decisiones no siempre agradarán a todos», pero tratará a todos los partidos por igual, su libertad será garante de su independencia y su conciencia la brújula para los próximos cinco años.

Espíritu europeísta

A nivel internacional, el exeurodiputado socialista volvió a expresar su espíritu europeísta. «Portugal y el mundo necesitan más Europa» en un momento en que «la paz es más frágil, el cambio climático es una amenaza urgente y ningún país puede resolver sus problemas solo».
Tras la ceremonia, el nuevo presidente saludó a los asistentes, entre ellos, al Rey Felipe VI con quien intercambió algunas palabras.

«Todo el mundo te ama aquí»: Trump llamó a María Corina Machado en altavoz durante una cena tras la cumbre de Miami

La escena ocurrió el sábado por la noche en el Trump National Doral, el complejo hotelero y de golf del presidente en Miami, pocas horas después de que concluyera la cumbre convocada por la Casa Blanca para reunir a varios líderes latinoamericanos en torno … a seguridad regional, migración y narcotráfico.
Trump había regresado esa misma noche de un viaje relámpago a la base aérea de Dover, donde participó en un acto oficial. Ya en Miami, mantuvo una cena privada con la alcaldesa de Doral, Christi Fraga, miembros de su equipo político y el secretario de Estado, Marco Rubio.

La reunión tenía un tono informal, de cierre de jornada, después de dos días intensos de encuentros políticos. En un momento de la conversación surgió el nombre de la dirigente opositora venezolana María Corina Machado, una figura con gran influencia política entre el electorado venezolano del sur de Florida.

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Javier Ansorena

Según una fuente presente en la mesa, Trump reaccionó de forma espontánea. Sacó el teléfono y decidió llamarla en ese mismo momento. Cuando Machado respondió, el presidente activó el altavoz para que los presentes pudieran escuchar la conversación.
«Todo el mundo te ama aquí», le dijo Trump al saludarla. La frase provocó algunas sonrisas entre los asistentes mientras la llamada continuaba durante unos instantes. El tono fue relajado y cercano, más propio de una conversación informal que de un contacto diplomático preparado. El periodista Orlando Avendaño, de Voz News, reveló la existencia de esa conversación.
La llamada se produjo apenas veinticuatro horas después de otro encuentro mucho más reservado. Trump había recibido a Machado el viernes en la Casa Blanca antes de viajar a Miami. La reunión, que se prolongó durante unos noventa minutos, se celebró con un grupo muy reducido: el propio presidente, su jefa de gabinete Susie Wiles y el secretario de Estado, Marco Rubio.

Transición en Venezuela

En ese encuentro se habló de la fase de transición que atraviesa Venezuela y de las exigencias que Washington está trasladando al actual poder en Caracas. Según fuentes conocedoras de las conversaciones, la Casa Blanca ha pedido paciencia a Machado mientras se consolida una etapa de estabilización en la que se están planteando condiciones concretas al gobierno de Delcy Rodríguez: cooperación energética con el suministro de petróleo, entrega de activos como oro, colaboración en materia militar y liberación de presos políticos.
Machado ha expresado su voluntad de regresar de forma inminente a Venezuela tras años de persecución política y tras haber sido reconocida con el Premio Nobel de la Paz. Sin embargo, en la Casa Blanca consideran más prudente esperar a que el país se estabilice y a que pueda empezar a reconstruirse una estructura electoral viable, desde el propio censo hasta las garantías institucionales.
Mientras tanto, la dirigente venezolana continúa una agenda internacional intensa. El próximo 11 de marzo tiene previsto asistir en Chile a la toma de posesión de un nuevo gobierno, en medio de invitaciones de distintos países que buscan reconocer su figura tras su salida del llamado exilio interior.

El secretario de Defensa podría incorporarse también a los contactos con Delcy Rodríguez

Trump se ha reunido con Machado en dos ocasiones recientes y mantiene contacto ocasional con ella sobre la evolución política venezolana. En su entorno consideran que ganó las elecciones y que tendrá un papel relevante en el futuro del país, aunque también creen que la actual etapa exige decisiones difíciles y una tutela transitoria que podría ser no solo civil sino también con participación militar.
Según ha sabido ABC, el secretario de Defensa podría incorporarse también a los contactos que mantiene semanalmente Marco Rubio con Delcy Rodríguez. En esas conversaciones se trasladan de forma directa las condiciones de Washington, que incluyen también solicitudes de extradición de varios imputados y prófugos de la justicia estadounidense, entre ellos Alex Saab, considerado durante años el principal operador financiero de Nicolás Maduro.
Dentro del chavismo, uno de los principales focos de resistencia a esas extradiciones estaría en el sector de Diosdado Cabello, también investigado en Estados Unidos y que teme que una entrega de figuras clave pueda acabar afectándole.
En ese contexto se produjo la breve llamada del sábado. No tuvo contenido político detallado, según la fuente presente en la cena, pero llamó la atención de los asistentes por su espontaneidad y por el momento político en que se produjo.
Horas antes, Trump había estado reunido en el mismo complejo con varios de los líderes latinoamericanos más próximos a su estrategia regional, como Javier Milei en Argentina, Daniel Noboa en Ecuador o Nayib Bukele en El Salvador. Ante ellos llegó a comentar sobre Delcy Rodríguez que «está haciendo un gran trabajo, pero digo eso porque hace todo lo que le pedimos; si no lo hiciera, no lo diría».

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Tras colgar el teléfono, la conversación en la mesa volvió a centrarse en los temas regionales tratados durante la cumbre y en la evolución política de América Latina, mientras la cena continuaba en uno de los salones privados del complejo del presidente en Miami.