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Un vuelo de Tel Aviv a Viena es desviado a Bulgaria por una amenaza de bomba

Un avión de la compañía Austrian Airlines que cubría la ruta entre Tel Aviv y Viena se vio este domingo obligado a realizar un aterrizaje de emergencia en Sofía, la capital de Bulgaria, tras recibir una amenaza de bomba durante el trayecto. El vuelo OS82, operado por un Airbus A320 con 51 pasajeros y seis miembros de la tripulación a bordo, había despegado del aeropuerto Ben Gurion en torno a las 19.04 horas (hora local). Cuando se encontraba cerca de la frontera entre Rumanía y Bulgaria, la tripulación fue alertada de la presencia de un objeto sospechoso y declaró la emergencia internacional mediante el código de transpondedor Squawk 7700.El Ministerio de Defensa búlgaro ha asegurado en un comunicado que, tras el aviso, registrado a las 21.17 horas (hora local) en el espacio aéreo búlgaro, la Fuerza Aérea de Bulgaria activó cazas MiG-29 en el marco de la misión de protección ‘Air Policing’. Esta maniobra se llevó a cabo en coordinación con el Centro de Operaciones Aéreas Combinadas de la OTAN, situado en la base de Torrejón de Ardoz, en España.Los aviones militares escoltaron a la aeronave comercial hasta su aterrizaje seguro en el aeropuerto Vasil Levski de Sofía, donde los equipos de emergencia y desactivación de explosivos esperaban en una zona aislada. Según ha informado el medio israelí Ynet, la amenaza fue realizada mediante una llamada telefónica a las autoridades en Viena por un ciudadano austriaco que no se encontraba a bordo del avión. Las primeras investigaciones apuntan a que se trata de una falsa alarma. Todos los pasajeros, entre los que figuraba una delegación de jóvenes que tenía previsto pronunciar discursos en Naciones Unidas, fueron evacuados de forma segura mientras las fuerzas de seguridad iniciaban las inspecciones a bordo. El avión desviado ha aterrizado finalmente esta madrugada en Viena, después de que la inspección del aparato en Bulgaria no hallara explosivos ni otros elementos peligrosos.El incidente se produce menos de tres semanas después de que el copiloto de un vuelo de Flydubai que cubría la ruta entre Dubái y Tel Aviv intentara estrellar el avión en un acto terrorista, aunque el capitán y varios pasajeros israelíes lograron abortar el intento.

'Sleepy Bibi': así es el videojuego lanzado por el principal rival electoral de Netanyahu que critica su prevención de los ataques del 7-O

Israel acude a las urnas el próximo 27 de octubre. Son elecciones legislativas y son los primeros comicios que se celebran tras el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023. El resultado, como casi siempre en Israel, exigirá pactos, pero de momento los sondeos hablan de un empate en la cabeza entre el Likud del actual primer ministro, Benjamin Netanyahu, y Yashar, el partido de Gadi Eisenkot.La precampaña ha estado marcada por las redes sociales, llamadas telefónicas pregrabadas y polémicos vídeos hechos con inteligencia artificial que comenzó a usar el partido de Netanyahu, informa Efe. La tendencia se ha ido extendiendo, a modo de reacción, a las formaciones de los que apuestan por echarle del Gobierno.La inteligencia artificial se está usando como herramienta estratégica y vehículo de ataques personales y provocadores. En julio, el propio Netanyahu difundió un vídeo en el que Eisenkot rechazaba el abrazo de un joven con una camiseta adornada con las palabras «Unidad israelí» para aferrarse en su lugar al líder del partido árabe Raam, Mansur Abás.Las imágenes generaron fuertes críticas por el parecido físico que el joven presentaba con el hijo de Eisenkot, fallecido en Gaza en 2023. Ante la controversia, el Likud negó que esa fuera la intención y publicó una versión modificada del anuncio, aunque sin eliminar la versión original de sus canales.Yashar, el partido de Eisenkot, respondió en septiembre con un juego de ordenador satírico llamado Sleepy Bibi (‘Bibi el dormilón’). El jugador debe ayudar a Netanyahu (al que apodan «Bibi») a esquivar las advertencias que recibió durante años sobre un posible ataque de Hamás, hasta echarse a dormir en una cama.»Vete a dormir, Bibi. Y todos los demás también», se lee en la web de descarga de Sleepy Bibi. «La coalición, la oposición, los comentaristas, las mesas de debate, las encuestas, los canales de Telegram y tu tío en WhatsApp. Descansad. No se va a ir a ninguna parte, os lo prometemos», dice el texto con sarcasmo.El juego es una crítica mordaz a Netanyahu por supuestamente no haber hecho caso a las advertencias. Sleepy Bibi se inspira en el estilo clásico del juego Frogger. El jugador debe guiar al personaje de «Bibi» a través de las calles mientras evita figuras que representan las advertencias de seguridad que recibió, con el objetivo de «llegar a la cama a salvo».En un apartado del juego se hace chanza con la preocupación de Netanyahu con las encuestas. «El Partido del Sueño va en cabeza. Los analistas ya están explicando lo que esto significa», se lee. Y luego la lista de lo que apuntan los sondeos, siempre con el Partido del Sueño en primera posición.En el texto que cierra el scroll de la web, los creadores de Sleepy Bibi dicen no tener «ninguna relación con partidos, campañas ni políticos», aunque se sabe que detrás está el partido de Eisenkot. Por si hubiera algún despistado, explican que «este es un sitio satírico. Todo aquí es inventado: los partidos, las papeletas, los titulares y las encuestas».El 7 de octubre de 2023El ataque perpetrado por milicianos de Hamás el 7 de octubre de 2023 fue el más mortífero que Israel haya sufrido desde su creación en 1948. Alrededor de 1.200 personas murieron en el sur de Israel a manos de hombres armados que rompieron la valla fronteriza y atacaron comunidades en la zona. Otras 251 personas fueron llevadas a Gaza como rehenes.¿Fue advertido Netanyahu? Según afirman numerosos medios israelíes, el primer ministro ignoró los informes de la inteligencia como de países vecinos de la región previos a los ataques del 7 de octubre de 2023. Tres años después del mayor error de seguridad de Israel, todavía no existe una investigación estatal independiente sobre cómo se permitió que esto ocurriera.Activistas han solicitado al Tribunal Supremo de Israel que obligue al gobierno a establecer una comisión estatal de investigación. Mientras, Netanyahu, que durante décadas se ha autodenominado «señor de la seguridad» de Israel, ha rechazado cualquier responsabilidad personal. Pero en los últimos tres años, se han multiplicado los informes sobre las advertencias que recibió Netanyahu.En septiembre, el periódico Haaretz publicó extractos de un nuevo libro, según el cual el líder de los Emiratos Árabes Unidos había llamado al primer ministro israelí diez días antes del ataque para alertarlo de los planes de Hamás para una operación de gran envergadura. La oficina de Netanyahu calificó la información de «mentira absoluta» y anunció que demandaría al periódico.

Una nueva y polémica toma de poder en Pakistán

Desde hace semanas, la actualidad en Pakistán ha estado dominada por un tira y afloja sobre si se permitiría al partido Pakistan Tehreek-e-Insaf (PTI) de Imran Khan organizar una manifestación en apoyo a su líder encarcelado. Los seguidores del exjugador de críquet convertido … en primer ministro han lanzado consignas para demostrar su lealtad inquebrantable. Los ministros han respondido con amenazas. En Islamabad, la capital, las autoridades han bloqueado las carreteras con más de 2000 contenedores de transporte —algunos repletos de clavos—. En los puntos de acceso a la ciudad, autobuses llenos de policías armados con porras sonríen a los conductores frustrados.
Tras el estancamiento de las negociaciones entre el PTI y el gobierno, la marcha finalmente se puso en marcha el 4 de octubre. Unos 5000 simpatizantes de Khan partieron de Lakki Marwat, a 275 km al oeste de Islamabad, en la provincia de Khyber Pakhtunkhwa, gobernada por el PTI. Esperaban sumar más simpatizantes por el camino, pero aún no han decidido si marcharán hacia la capital. Todo este circo seguirá adelante.

Si se analiza más a fondo, se ve que hay otra lucha por el poder en marcha. Mientras Khan acapara la atención, el hombre que lo metió entre rejas está tramando su siguiente estrategia. El mariscal de campo Asim Munir, gobernante de facto de Pakistán, planea redibujar el mapa político del país creando nuevas provincias. Lo que parece un mero cambio administrativo es todo lo contrario. Desmantelaría los feudos en los que los partidos políticos dinásticos de Pakistán han construido su poder. Que el mariscal de campo se salga con la suya en esto será una prueba de su dominio.

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Ya tiene antecedentes. La Constitución de Pakistán ha sido enmendada dos veces en los últimos dos años. Un nuevo Tribunal Constitucional Federal (FCC), repleto de leales al régimen, tiene prioridad sobre el —ahora mal llamado— Tribunal Supremo. En septiembre, de hecho, bloqueó una resolución que ordenaba que Khan fuera trasladado a un hospital privado para recibir tratamiento médico. El mariscal de campo ha reforzado su control sobre la fuerza aérea y la armada, y ha aumentado su influencia en la contratación y el despido en todas las fuerzas armadas.
Su control sobre otros nombramientos —que técnicamente siguen siendo decisiones civiles— se reconoce abiertamente. Shehbaz Sharif, el primer ministro, es considerado por muchos como un títere. Mohsin Naqvi, ministro del interior, se considera más poderoso, ya que se sabe que es un hombre del mariscal de campo.
A pesar de haber acumulado tal poder, el mariscal de campo se siente frustrado, según quienes lo conocen. La economía sigue estancada. En septiembre, la inflación se situó en el 10,3 % interanual. Tras pagar los intereses de la deuda y equipar a sus hombres con uniformes nuevos, al gobierno federal le queda muy poco. En julio subió los impuestos sobre la gasolina; en septiembre se aplazó una gran protesta contra los nuevos gravámenes.
El mariscal de campo cree que sus éxitos en la escena internacional, donde se ha erigido como un interlocutor clave entre Estados Unidos e Irán, no han tenido su equivalente entre sus colegas civiles en el país, explica Faisal Vawda, senador y antiguo confidente de Khan que ahora está cercano al ejército. Personas influyentes como Vawda critican ahora abiertamente a la clase política actual. «Han violado al país», afirma.

El mariscal de campo cree que sus éxitos en la escena internacional, donde se ha erigido como un interlocutor clave

Todo esto ayuda a explicar el tono del debate sobre el último plan. El pistoletazo de salida lo dio Naqvi. En un discurso pronunciado en julio, argumentó que el sistema de gobierno de Pakistán se había «derrumbado». El país se tambaleaba debido al crecimiento demográfico, la dependencia de las importaciones y una deuda creciente; su «sistema democrático actual» no podía hacer frente a la situación. Los jóvenes frustrados («estas cucarachas») podrían «ponerlo todo patas arriba», advirtió. La única solución, en su opinión, era dividir las cuatro provincias de Pakistán en unidades más pequeñas.
Provocó una oleada de indignación. Para comprender por qué el plan es tan polémico, pensemos en las dos provincias más importantes de Pakistán. Punjab es la más rica y poblada, sede del antiguo centro empresarial de Lahore y de las fértiles llanuras que la rodean —su nombre significa «cinco ríos»—. Ha estado dominada por la familia Sharif y su partido, la Liga Musulmana de Pakistán-Nawaz (PML-N), durante la mayor parte de las últimas cuatro décadas; primero por Nawaz Sharif, que llegó a ser primer ministro; después por Shehbaz, hermano de Nawaz y actual primer ministro; y ahora por Maryam, hija de Nawaz, que es ministra principal de la provincia pero tiene la mirada puesta en el cargo de su tío.
Sindh —una provincia pobre del sur que abarca la metrópolis portuaria de Pakistán, Karachi— es el feudo de la dinastía Bhutto. Zulfikar Ali Bhutto construyó allí una base política en la década de 1960 con su Partido Popular de Pakistán (PPP), antes de pasar a gobernar Pakistán. Posteriormente, la provincia quedó bajo el control de su hija, Benazir, que fue asesinada en 2007. Ahora está en manos de su viudo, Asif Ali Zardari, que es presidente de Pakistán —hoy en día, un jefe de Estado puramente ceremonial—, apoya a la coalición gobernante y mantiene una estrecha relación con el régimen militar, mientras que Bilawal Bhutto Zardari, el heredero de la dinastía, está siendo preparado para ocupar un alto cargo.
La lógica esgrimida para una reforma radical es que las provincias actuales son demasiado grandes y corruptas, por lo que la gobernanza local es pésima. Esto tiene cierto fundamento. Punjab tiene 128 millones de habitantes; los ciudadanos de las zonas rurales tienen que viajar durante horas para resolver una disputa por tierras. Los pakistaníes mencionan el «palacio de Nawaz» y el «avión de Maryam» como símbolos de una élite gobernante con privilegios desmesurados. En Sindh, el PPP ha convertido la corrupción en una forma de arte, afirma Muhammad Zubair, exgobernador de la provincia —el partido lo niega—. Se considera que Zardari es uno de los hombres más ricos de Pakistán.

Un plan marcado en la reducción de poder

Sin embargo, muchos observadores sospechan que el plan del mariscal de campo tiene más que ver con reducir el poder de los partidos políticos. El ejército gobierna a nivel federal y lleva mucho tiempo tratando de centralizar el poder y los recursos. En junio, el mariscal de campo Munir obligó a las provincias a renunciar a las subvenciones del gobierno central, que suponían alrededor del 3 % del gasto público total. Los detractores del plan actual sostienen que no hará más que debilitar aún más al gobierno civil. Con el tiempo, temen algunos, más provincias se limitarán a crear más sinecuras.
Según la Constitución de Pakistán, la división de una provincia requiere una mayoría de dos tercios en su propia asamblea. El mariscal de campo necesitaría, por tanto, que los pavos votaran a favor de la Navidad. La PML-N parece dispuesta a hacerlo. Es impopular y se ha alineado con el régimen; aunque a los Sharif les horrorizaría ver cómo se divide el Punyab, sobrevivirían. Para el PPP, sin embargo, es una cuestión existencial. Karachi es la base del sistema clientelar del partido. Aunque controla la ciudad —y obtiene rentas de ella— gracias a su dominio sobre Sindh, cuenta con escaso apoyo allí. En septiembre, la asamblea de Sindh aprobó una resolución en la que rechazaba el plan.
En privado, se dice que el mariscal de campo Munir se muestra firme. Vawda predice que habrá un referéndum nacional sobre la propuesta en los próximos meses, eludiendo la necesidad de la aprobación provincial. Algunos ven esa votación como un trampolín para que el mariscal de campo se consolide como un poderoso presidente ejecutivo, tal y como hizo el general Pervez Musharraf en la década de 2000, tras arrebatar el poder a un gobierno civil asolado por la corrupción y la mala gestión.
Sin embargo, no está claro que el mariscal de campo se salga con la suya. No cuenta con mucho apoyo popular y es posible que no quiera enemistarse con todos sus socios políticos, sobre todo mientras Khan, que goza de la adoración del público, permanece en la cárcel. Algunas personas dentro del partido de Khan incluso ven una oportunidad en las fisuras que están surgiendo entre el ejército y el gobierno. «Llevamos tiempo esperando un acontecimiento imprevisto», afirma un exministro del PTI.

«Miliciano», «corrupto»: Lula y Flávio Bolsonaro chocan en el debate electoral en Brasil

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador opositor Flávio Bolsonaro protagonizaron este domingo un tenso cruce de acusaciones de corrupción en el primer cara a cara televisado entre ambos, con miras a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del próximo domingo … .
Los dos candidatos se atacaron mutuamente y se interrumpieron durante el primer debate en esta campaña electoral, retransmitido en la cadena Band, con las sospechas que pesan sobre algunos de sus allegados. «La mentira es el fuerte de la familia Bolsonaro», lanzó el dirigente progresista.

«Tu nariz está creciendo, Lula. Ten cuidado», respondió el candidato del ultraderechista Partido Liberal (PL), cuando Lula le instó a explicar la millonaria suma de un banquero encarcelado para supuestamente financiar una película sobre el padre de su adversario, el expresidente Jair Bolsonaro.

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SEGUNDA VUELTA PRESIDENCIAL

Verónica Goyzueta

«Mentiroso contumaz, malandro», lo llamó Lula luego de que su adversario mencionara a la primera dama Janja da Silva como un gasto público dispensable. «Brasil te va a jubilar», le dijo Bolsonaro.
El candidato a la reelección por el Partido de los Trabajadores (PT) citó así los millonarios pagos de Daniel Vorcaro, antiguo dueño del Banco Master, en el epicentro de un escándalo financiero que ha salpicado a multitud de autoridades brasileñas y al entorno de los Bolsonaro.
La investigación apunta a que Flávio Bolsonaro negoció con Vorcaro unos 134 millones de reales (23,5 millones de euros) para financiar la producción de la película ‘Dark Horse’, que cuenta la vida del líder ultraderechista detenido y que aún no tiene fecha de estreno.

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Una de las hipótesis es que ese dinero sirvió para financiar la estancia del hermano de Flávio, Eduardo Bolsonaro, en Estados Unidos, donde promovió con altos representantes de la Casa Blanca sanciones económicas a Brasil por el juicio a su padre en el que fue sentenciado por intento de golpe de Estado.
En este contexto, Lula dijo a Flávio Bolsonaro que su hermano, condenado por el Supremo brasileño por coacción a los magistrados que juzgaron a su padre por golpismo, «huyó a Estados Unidos para conspirar contra Brasil».

«Su Gobierno se convirtió en un mercadeo de negocios»

«Ustedes están traicionando a la patria y serán juzgados por ello», aseveró el jefe de Estado. Bolsonaro respondió con las tres investigaciones abiertas contra el primogénito de Lula, Fábio Luís Lula da Silva, más conocido como Lulinha, por supuesto tráfico de influencias en el Gobierno de su padre.
«Usted protege a su hijo. Su Gobierno se convirtió en un mercadeo de negocios (…) Sus gobiernos siempre estuvieron marcados por la corrupción», atacó el senador, quien también pidió a Lula que se calmara. «Solo estoy restregándote algunas verdades a la cara, respétame», le espetó.

Flávio fue el candidato más votado con un 47% en primera ronda

En otro momento, Bolsonaro le pidió que se quedara a su lado a lo que Lula respondió: «No quiero quedarme cerca de ti, quiero tomar distancia con milicianos….», en alusión a los supuestos nexos de la familia Bolsonaro con parientes de miembros de grupos paramilitares de Río de Janeiro.
Brasil celebrará la segunda vuelta de las presidenciales el próximo domingo. En la primera ronda, Flávio fue el candidato más votado con un 47% de los sufragios, dos puntos más que el dirigente progresista, quien busca su cuarto mandato no consecutivo a sus 80 años de edad.
Según los más recientes sondeos, ambos candidatos están empatados técnicamente dentro del margen de error, aunque el hijo de Bolsonaro aparece numéricamente por delante.

Iberoamérica pasa de la era bolivariana a una ola radical de derechas

El continente americano vive una ola derechista que lleva el péndulo político al extremo opuesto de lo que, en la década y media de comienzos de siglo, fue el ciclo bolivariano. A los Chávez, Morales, Correa, Kirchner y otros acompañantes más discretos, como Lula, les … suceden hoy los Milei, Kast, De la Espriella, Bukele y Fujimori, en una lista que en breve puede incluir también a Flávio Bolsonaro.
La región ya conoció un parcial giro a la derecha cuando comenzó a decaer el chavismo y llegaron los triunfos de Macri en Argentina, Duque en Colombia, Piñera en Chile y Jair Bolsonaro en Brasil. Pero luego vino otro semigiro a la izquierda con las victorias de Alberto Fernández en Argentina, Petro en Colombia, Boric en Chile y Lula de nuevo Brasil. A excepción de Bolsonaro y en parte Petro, fueron gobiernos de derecha o izquierda moderada. Hoy, Iberoamérica parece abrir una etapa derechista que puede ser tan decisiva como la etapa izquierdista de 2000-2015, y quién sabe si tan duradera.

Desde que las naciones iberoamericanas recobraron la democracia en la década de 1990, finalizadas las dictaduras militares, sus políticas nacionales han conocido diversos vaivenes. Con la llegada al poder de Hugo Chávez en Venezuela en 1999 se abrió una etapa de liderazgos a la izquierda de la izquierda tradicional, autodenominada como socialismo del siglo XXI (también conocida como ‘marea rosa’, por no llegar al rojo del comunismo). Hoy asistimos a una etapa de gobiernos a la derecha de los tradicionales partidos conservadores. Etiquetarles de extrema derecha incurre en la contradicción de no haber llamado extrema izquierda a sus predecesores. En cualquier caso, ambos comparten en general un pronunciado populismo.

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CLAVES DE LATINOAMÉRICA

Emili J. Blasco

Como ha escrito en ‘Foreign Affairs’ Brian Winter, director de la revista ‘American Quaterly’, «el verdadero fervor en la Latinoamérica de hoy, con líderes determinados a transformar no solo sus países sino la región misma, resulta evidente ante todo en la derecha ideológica». Según observa, «América Latina parece estar dispuesta para un cambio único en una generación que transformaría radicalmente la forma en que los países abordan el crimen organizado, la política económica, sus relaciones estratégicas con Estados Unidos y China, entre otros aspectos».
En parecidos términos se ha expresado Michael Reid, corresponsal de ‘The Economist’ en la región durante décadas. Como tituló una colaboración suya en ‘The New York Times’, «América Latina está girando hacia la derecha. Esta vez, podría consolidarse».
Reid recordaba que, al terminar propiamente el ciclo bolivariano, con el fin en 2014 de la década de la gran bonanza económica derivada de la subida de precio de las materias primas y la llegada del Covid-19, hubo un cierto giro a la derecha. Pero aquello fue sobre todo un voto contra los gobiernos salientes, como ocurrió después con los entrantes, girando el continente otra vez hacia la izquierda. Entre 2018 y 2023, el voto antigobierno triunfó en 20 de las 23 elecciones democráticas de la región.

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Las últimas elecciones, sin embargo, parecen indicar una dirección más marcada. El posible regreso de un Bolsonaro a Brasilia vendría a simbolizar la apuesta por unas propuestas que ya no se acogen simplemente para romper el ‘statu quo’ de la política tradicional, sino como bandera ideológica.

La derecha, favorecida

Sin haber una única razón para ese cambio, puede argumentarse que la manera en que han evolucionado los problemas que más preocupan a los latinoamericanos favorecen a la derecha. A comienzos de siglo, Iberoamérica conoció un importante impulso económico, auspiciado por el auge de China y sus necesidades de materias primas. Eso supuso para los gobiernos notables ingresos, de forma que gran parte del debate político giró en torno al progreso social, así como a la corrupción. Desde la pandemia, sin embargo, como analiza Winter, el foco de los votantes ha cambiado a los aspectos básicos de la vida: encontrar un trabajo estable, llevar comida a la mesa y, por encima de todo, la seguridad.

30%

De los homicidios en el mundo ocurren en Latinoamérica

A pesar de suponer solo un 8% de la población mundial, sufren casi un tercio de los homicidios provocados en el globo.

El aumento de la inseguridad es evidente. Está relacionado con un incremento de la producción de drogas, sus nuevas rutas y el acrecentado poder de las organizaciones criminales que las mueven. La población latinoamericana constituye el 8% de la población mundial, pero sufre casi el 30% de los homicidios que ocurren en el mundo. La producción mundial de cocaína, circunscrita a Colombia, Perú y Bolivia, se ha triplicado en la última década; esa droga ya no va desde allí solo a Estados Unidos o Europa, que concentran, respectivamente, el 27% y el 24% del consumo global, sino que ha comenzado a desparramarse por la región, que concentra ya el 20% del consumo. Esto ha hecho surgir potentes grupos de crimen organizado donde antes no los había y ha fortalecido los ya existentes, con negocios ampliados al tráfico de personas, el secuestro, la extorsión y la minería ilegal.

Desde la pandemia del Covid, el foco de los votantes ha cambiado a los aspectos básicos de la vida: encontrar un trabajo estable, llevar comida a la mesa y, por encima de todo, la seguridad

Vinculado a la percepción de inseguridad está el surgimiento de episodios de xenofobia a raíz del éxodo venezolano (desde 2014, casi ocho millones de personas han marchado de Venezuela). Ya existían situaciones de rechazo a haitianos en la República Dominicana y a nicaragüenses en Costa Rica, pero hoy la migración intrarregional ha aumentado y ofrece ocasiones de malestar.
También está, por un lado, el descrédito de la izquierda regional, tanto por el colapso económico y social de Cuba, Venezuela y Nicaragua como por su insistente defensa de esas dictaduras. Por otro lado, destaca el atractivo que parecen tener figuras como Bukele y Milei, quienes manejando las redes sociales o la motosierra han sabido conectar con ciertas aspiraciones.
Igualmente se ha aludido al desvanecimiento de la memoria de las dictaduras militares de las décadas de 1960 y 1970, que hace elegibles a líderes que no las critican o incluso pueden justificarlas, como es el caso de Bolsonaro, Kast o Fujimori. Al mismo tiempo, si bien en las décadas de 1980 y 1990 muchos gobiernos de derecha fueron acusados de aplicar medidas neoliberales para superar los graves desequilibrios de las cuentas públicas, durante la emergencia del Covid la derecha gobernante se prodigó en un importante gasto social.

¿Durará?

La polarización ideológica es un fenómeno global, con dinámicas nacionales, pero también con un influjo cultural exterior. En el caso iberoamericano, la incidencia de Donald Trump es innegable. Su apoyo expreso a algunos líderes ha ayudado a decantar elecciones. Además, la perspectiva de tener abierta la puerta de la Casa Blanca o de Mar-a-Lago constituye un atractivo para muchos dirigentes.
¿Sobrevivirá esta ola al trumpismo? El actual presidente estadounidense no es su causa, así que posiblemente irá más allá. No obstante, conviene hacer dos precisiones. Una es que los cambios de color de los gobiernos con frecuencia no se deben a grandes vuelcos electorales: Fujimori ganó a la izquierda por solo 50.000 votos y Lula impidió la reelección de Jair Bolsonaro por menos del 2%, por ejemplo.

Conclusión del Latinobarómetro

«No me importaría que un gobierno no democrático llegara el poder si resuelve los problemas»

52% de los encuestados

La otra es que, sin la bonanza económica que vivió la región entre 2003 y 2014, el populismo de izquierda muy probablemente no se habría sostenido durante tanto tiempo. Desde entonces, la economía está anclada en lo que se están llamando ‘décadas perdidas’.
La clave estaría en que los nuevos gobiernos sean eficientes en resolver los problemas percibidos por los ciudadanos. La principal encuesta regional, el Latinobarómetro, es insistente en señalar que la mitad de la población (52% en 2026) está de acuerdo con la máxima «no me importaría que un gobierno no democrático llegara al poder si resuelve los problemas».

Consecuencias

Si esta etapa política se prolonga, puede tener sus consecuencias. El bolivarianismo echó por tierra el impulso globalizador que traía el cambio de siglo, concretado en la propuesta de Bill Clinton de un acuerdo de libre comercio para todo el continente. Cerrado aquel ciclo izquierdista, hoy el ciclo derechista puede querer acentuar la integración comercial, si bien no son buenos tiempos para el libre comercio y tanto a un lado como al otro del espectro ideológico impera un soberanismo, en algunos casos con tics estatistas, que dificulta la integración regional. Sí puede favorecer la inversión extranjera, algo muy conveniente para la explotación de tierras raras o minerales estratégicos y dar un salto en la producción de hidrocarburos.

Algunos países del ‘patio trasero’ estadounidense han cortado ciertos lazos con China y reforzado sus relaciones con EE.UU. con el Escudo de las Américas

Algunos observadores especulan con un distanciamiento de Pekín y un mayor acercamiento a Washington. Esto último está ocurriendo, con la iniciativa de seguridad del Escudo de las Américas, pero no lo primero: algunos países del patio trasero estadounidense han cortado ciertos lazos con China. Aun así, el pragmatismo económico obliga a mantener en gran medida el vínculo chino.
Cabe esperar una retórica en gran medida compartida y una coordinación en la agenda regional, como hizo el bolivarianismo en foros como la Celac, aunque esta vez no de espaldas a Estados Unidos.

La Casa Blanca estalla en una guerra interna por el poder entre escándalos, acusaciones y destituciones

El retorno de Donald Trump a la Casa Blanca se había caracterizado por una disciplina y una unidad extraordinarias en comparación con su primera presidencia. Hasta ahora. Después de casi dos años en los que Susie Wiles, su hasta hoy jefa de Gabinete, había … conseguido contener las rivalidades, imponer orden y evitar las filtraciones que marcaron el primer mandato, las luchas por el poder han vuelto a estallar en el equipo presidencial. Pero en apenas una semana se han sucedido una serie de maniobras interesadas para sustituir a Wiles, acusaciones sobre millones de dólares de donación desaparecidos, revelaciones de negocios privados con gobiernos extranjeros, enfrentamientos entre altos cargos y varias destituciones.
En un ambiente que recuerda a su primera Administración, Trump se encuentra con una Casa Blanca en la que sus colaboradores compiten por su confianza y recurren a las relaciones de proximidad personal con el presidente para imponerse sobre los adversarios. El cambio ha sido tan brusco que más de uno de los interlocutores del presidente han descrito los últimos días en Washington como «el salvaje Oeste». Todo esto, a apenas dos semanas de las elecciones legislativas en que se juega el control del Capitolio.

La principal damnificada de estas maniobras es Wiles, de 69 años, que dirigió la campaña electoral de 2024 y después se convirtió en la primera mujer en ser jefa de Gabinete. Su autoridad indiscutida había sido una de las grandes diferencias respecto al primer mandato. Trump, que entre 2017 y 2021 tuvo cuatro jefes de Gabinete, incluido uno interino, ha delegado en ella buena parte de la organización del equipo. Los asesores debían respetar una cadena de mando estricta y las disputas personales se resolvían sin recurrir a la prensa.

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David Alandete

Ahora varios colaboradores han comenzado a posicionarse ante una eventual salida de Wiles, aunque ella no ha comunicado intención alguna de abandonar el barco. Entre quienes aparecen en las conversaciones sobre su sucesión figuran Stephen Miller, uno de los hombres más influyentes de esta Administración y principal arquitecto de su política migratoria; Bill Pulte, director de la Agencia Federal de Financiación de la Vivienda, y Lee Zeldin, responsable de la Agencia de Protección Ambiental.

El nombramiento de Zacharia

La primera señal de aparente debilidad de Wiles llegó con el nombramiento de Katie Zacharia como breve portavoz. Trump decidió incorporarla sin consultar previamente con su jefa de Gabinete, según reveló el diario ‘The Washington Post’. En una Administración donde Wiles había controlado los nombramientos y las comunicaciones, la iniciativa fue interpretada como una desautorización. Zacharia sin embargo fue despedida tras cinco días tras un desempeño desastroso en el cargo.
El problema para Wiles ha sido la revelación de negocios privados en los Balcanes de dos de sus colaboradores más estrechos y de su propia hija. James Blair y Chris LaCivita, responsables de buena parte de la estrategia política de Trump, viajaron a la República Srpska, una entidad autónoma de Bosnia y Herzegovina gobernada por una formación de afinidades rusas, para prestar asesoramiento electoral remunerado. La visita se produjo mientras ambos seguían trabajando para la campaña política republicana. Trump reaccionó públicamente cuando conoció los contratos. «Si existe un conflicto de intereses, los despediré inmediatamente», escribió en la red Truth Social, después de distanciarse de ambos y recordar que eran consultores externos.

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La polémica alcanzó después a la familia de la jefa de Gabinete. Su hija Katie es socia de Continental Strategy, una firma de Washington que, según los registros presentados ante el Departamento de Justicia, cobra 35.000 dólares mensuales del Gobierno de la República Srpska. La joven Wiles viajó además a ese territorio acompañando a un empresario de Texas interesado en desarrollar un gasoducto.
El asunto ha proporcionado munición a los adversarios internos de Wiles. El presidente nunca ha visto con buenos ojos que sus colaboradores aprovechen la relación con él para enriquecerse. Pero a su vez este viernes dijo que hay «cero opciones» de que Wiles salga. Aun así, en el pasado, el presidente Trump ya ha demostrado que puede negar crisis para luego hacer que todo salte por los aires.

La jefe de Gabinete de Trump, Susie Wiles.

(Reuters)

Escándalo millonario en la cúpula

Y no es esa la única batalla que tiene abierta Trump. El viernes pasado, Alina Habba, que fue su abogada personal, acudió al Despacho Oval para denunciar a Richard Grenell, uno de los colaboradores más cercanos al presidente. Según Habba, Grenell estaba implicado en una operación empresarial en la que su marido, el empresario turco Turhan Mildon, había comprometido una donación millonaria al Kennedy Center, el principal centro de artes escénicas de Washington, que nunca llegó a recibir el dinero.
Según Axios, la operación ascendía a 17,6 millones de dólares e incluía una aportación de unos 5,6 millones al Kennedy Center, que Grenell dirigió hasta hace poco. Este niega haber recibido dinero de Mildon o haber intervenido para desviar fondos de la institución. Trump, sin embargo, ha pedido a los abogados de la Casa Blanca que investiguen lo ocurrido.
El enfrentamiento es especialmente delicado porque enfrenta a dos personas de su máxima confianza. Habba fue su abogada durante años y Grenell ha desempeñado numerosos cargos a su servicio, desde embajador en Alemania hasta director interino de Inteligencia Nacional. También fue uno de sus principales interlocutores con el régimen venezolano.

Richard Grenell con Nicolás Maduro en Caracas.

(Reuters)

La disputa tiene, de hecho, una conexión con Venezuela. Grenell había defendido negociar con Nicolás Maduro, una posición que chocaba con la línea más dura de Marco Rubio. Mildon, por su parte, tenía importantes intereses empresariales en Venezuela. Tras la captura de Maduro el pasado 3 de enero, Grenell perdió influencia en la política hacia Caracas, mientras Rubio reforzaba su control sobre ese expediente.
Lo que comenzó como una disputa por una donación al Kennedy Center ha terminado enfrentando a dos figuras del entorno más próximo de Trump. Una persona cercana a ambos lo ha descrito como una auténtica guerra civil dentro del movimiento trumpista.

Guerra diplomática

Las disputas han llegado también al Departamento de Estado. Paolo Zampolli, antiguo agente de modelos que representó a Melania Trump y ayudó a que conociera al futuro presidente en Nueva York, fue destituido esta semana como enviado especial para asociaciones globales. Su salida se produjo pocas horas después de que Politico revelara el enfrentamiento que mantenía desde hacía meses con Christopher Landau, subsecretario de Estado, número dos de Marco Rubio y también amigo personal de Trump.
El conflicto había dado lugar a numerosos correos electrónicos, algunos enviados a más de una docena de altos cargos. Landau acusaba a Zampolli de intervenir en asuntos para los que no tenía autorización. Su trabajo debía centrarse en la diplomacia cultural, pero había participado en conversaciones sobre inversiones, proyectos energéticos y negocios en distintos países. En noviembre de 2025, Landau le ordenó que dejara de hacerlo.
Zampolli se negó a aceptar esas limitaciones. Alegaba que había sido nombrado directamente por Trump y que actuaba en defensa de los intereses estadounidenses. En junio llegó a acusar a Landau de filtrar información perjudicial para su familia y pidió que el inspector general del Departamento de Estado investigara lo ocurrido.

Paolo Zampolli.

(ABC)

La disputa, una vez más, llegó hasta los Balcanes. Durante un viaje a esa zona, Zampolli mantuvo contactos con autoridades serbias y de la República Srpska sobre cuestiones ajenas a sus funciones. Landau tuvo que escribir al ministro de Exteriores serbio para aclarar que Zampolli no estaba autorizado a negociar en nombre de Estados Unidos fuera de sus competencias culturales.
Hubo además un detalle significativo que pudo observar ABC. Durante la celebración del Día de Colón, una fecha importante para los italoamericanos, Trump recibió en la Casa Blanca a representantes de esa comunidad. El presidente mencionó expresamente a Landau y le agradeció su apoyo. No dijo una palabra sobre Zampolli, pese a sus vínculos personales con la familia Trump y sus orígenes italianos.

Salida polémica de Atenas

Otra salida polémica ha sido la de Kimberly Guilfoyle, embajadora estadounidense en Grecia y antigua pareja de Donald Trump hijo. La Administración le pidió que abandonara el cargo después de que ‘The Wall Street Journal’ publicara varias acusaciones muy graves sobre su gestión diplomática. Entre ellas, supuestas peticiones de grandes cantidades de dinero a empresarios, toma de regalos exagerados y hasta amenazas a un funcionario griego. Guilfoyle niega las acusaciones y asegura que algunos de los pagos cuestionados correspondían a trabajos profesionales anteriores a su nombramiento. Ha advertido que va a ir a los tribunales contra quienes la acusan.
Los problemas han llevado cierto caos también a la oficina de prensa de la Casa Blanca. Katie Zacharia, la que fue elegida personalmente por Trump sin consultar con su jefa de Gabinete, Susie Wiles, fue despedida el viernes apenas cinco días después de asumir el cargo. Su nombramiento ya había provocado tensiones internas y su estreno no hizo más que agravarlas. Zacharia había estudiado Derecho en la Universidad Pepperdine, pero no había aprobado el examen necesario para ejercer la abogacía, y no fue del todo clara sobre ello en apariciones televisivas y mensajes en redes sociales. La polémica sobre sus credenciales profesionales, una primera rueda de prensa muy cuestionada y una dura entrevista en Fox News precipitaron su salida.