La campaña estalla en Míchigan: la excandidata demócrata al Senado rompe con El Sayed y se va con los republicanos
Este fin de semana tenía que ser el de la muestra de unidad y de músculo del Partido Demócrata en Míchigan alrededor de su candidato al Senado, el controvertido Abdul el Sayed, que busca convertirse en el primer senador musulmán de la historia de EE.UU … . Pero acabó justo en lo contrario, con una sacudida inesperada: la que fuera rival de El Sayed en primarias, Haley Stevens, rompió con el candidato demócrata y se fue con los republicanos.
El drama vivido en Míchigan visibiliza las tensiones que han agitado al estado tras la victoria en primarias de El Sayed -en especial, por sus posiciones sobre Israel- y complica todavía más la victoria demócrata aquí, un territorio en el que este año debería tener todas las de ganar. Y perder este escaño decisivo para el Senado podría acabar con el sueño de los demócratas de recuperar la mayoría en la Cámara Alta en las elecciones legislativas de este martes.
Este domingo estaba previsto que Stevens apareciera con El Sayed en una iglesia de un barrio negro de Detroit, la principal ciudad de Míchigan, para mostrar unidad y movilizar al decisivo electorado negro, que muestra mayores dudas respecto a un candidato musulmán. Junto a ellos, entre otros, estaría Jim Clyburn, diputado de Carolina del Sur, uno de los políticos negros con más influencia del país.
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La aparición conjunta se fue al traste por la cuestión que más separa a Stevens y El Sayed: el apoyo de EE.UU. a Israel. Ambos son una muestra de las visiones enfrentadas que conviven dentro del Partido Demócrata. El Sayed es un candidato izquierdista, bien relacionado con los Socialistas Demócratas de América (DSA, en sus siglas en inglés), con un mensaje centrado en la clase trabajadora, pero también muy crítico con Israel y con la guerra de Gaza, y acosado por sus vínculos con personajes extremistas. Stevens era la cara moderada del partido, muy defensora de la política convencional de EE.UU. hacia Israel, apoyada por los judíos demócratas de Míchigan y que partía como favorita.
Pero ganó El Sayed y, desde entonces, los demócratas de Míchigan han tratado de cerrar la división. Stevens dio su apoyo al candidato musulmán, El Sayed se desdijo de declaraciones y relaciones polémicas y los esfuerzos se centraron en ganar la elección frente al candidato republicano, Mike Rogers.
Antes de esa aparición conjunta, Stevens exigió a El Sayed que condenara un anuncio de propaganda política en su nombre, que relacionaba el apoyo financiero de EE.UU. a Israel con el coste de la cesta de la compra en Míchigan. El candidato demócrata ya había dicho que no apoyaba ese anuncio, pero la confianza con Stevens, que había empezado a hacer declaraciones críticas contra El Sayed, estaba rota. En el culebrón también participó el prometido de Stevens, Jason Turkish, que calificó a El Sayed en Fox News de «antisemita».
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La campaña de El Sayed retiró la invitación a Stevens para el evento en la iglesia el sábado, en la víspera. Adujo que la excandidata sería una «distracción». La reacción de Stevens sacudió a los demócratas de Míchigan: el domingo se fue a otra iglesia y lo hizo con Rogers, el candidato republicano. Después, anunció que retiraba su apoyo a El Sayed y se lo daba a su rival.
«Abdul dijo que no soy bienvenida en su campaña y que me debo mantener lejos», dijo Stevens al lado del candidato republicano. «Y tiene razón, por eso doy mi apoyo a Mike Rogers. La gente de Míchigan no tenemos el odio del candidato demócrata al Senado».
Críticas demócratas, abrazo republicano
Los demócratas de todo EE.UU. -desde Charles Schumer, líder del partido en el Senado, a Nancy Pelosi, la que fuera presidenta de la Cámara de Representantes- lo calificaron de «traición». Mientras, los republicanos sacaban las palomitas, disfrutaban del espectáculo, que les pone más cerca de conseguir un escaño que dificultaría una mayoría demócrata. Donald Trump calificó la decisión de Stevens de «fantástica» y añadió que era inesperada «pero es algo inteligente, porque El Sayed podría destruir nuestro país».
El asunto siguió pegando coletazos el domingo por la noche: Stevens apareció en CNN, entrevistada por Anderson Cooper. Fue una aparición tortuosa, en la que Stevens sudó para explicar el porqué de su bandazo a dos días de la elección. «¿Por qué hay que aceptar que el Partido Demócrata y un nominado a alto cargo traigan este tipo de rabia y de falta de bondad?», dijo sobre El Sayed.
Cooper le preguntó si creía que El Sayed promueve el odio o si es antisemita, uno de los ataques habituales de los republicanos en su contra. «Creo que algunas de sus acciones han sido sin duda antisemitas», respondió.
A Stevens, que es diputada en la Cámara de Representantes, se la vio incómoda, con la boca seca, bebiendo agua y articulando en ocasiones frases incoherentes para tratar de explicar su postura, en la que también defendía que quiere que los demócratas logren el control del Senado, aunque ella vaya a votar al candidato republicano.
«Ha sido una de las entrevistas más dolorosas que he visto en mi vida», reaccionó su compañera hasta ahora en el partido, la también diputada por Michigan Debbie Dingell. «He estado preocupada por ella toda la semana», añadió Dingell, que fue quien intentó orquestar el evento de unidad que acabó en debacle.
Queda por ver cómo afectará el episodio a los resultados en Míchigan. Poco después de la decisión de Stevens, ‘The New York Times’ publicó sus últimas encuestas con la carrera al Senado en los estados más disputados, como Ohio, Iowa, Kansas o Texas. El Sayed contaba con una ventaja decisiva frente a Rogers: 53% frente a 43%.
Como decía a este periódico una votante demócrata, todavía asombrada con los acontecimientos, la mejor noticia para El Sayed es que esto ocurre muy cerca de la cita de las urnas. «Mucha gente, como yo misma, ya hemos votado, quizá este drama no tenga tanto impacto», aseguraba desde un estado donde se ha podido votar por correo desde el 24 de septiembre y en persona de forma anticipada desde el 24 de octubre.

