Netanyahu visita a Trump para imponer sus condiciones en la negociación con Irán
Benjamin Netanyahu ha adelantado su viaje a Washington, previsto para la reunión del día 19 del Consejo de Paz, para verse con Donald Trump y tratar de condicionar las negociaciones con Irán. El primer ministro israelí tenía previsto llegar a Washington este martes … y celebrar un encuentro con el presidente de EE.UU. el miércoles.
Netanyahu, que está a pocos meses de unas elecciones, presiona para que EE.UU. adopte una postura dura con el régimen islámico. Israel quiere que el diálogo vaya más allá de exigir el enriquecimiento cero de uranio e incluya «la limitación de los misiles balísticos y el fin del apoyo al eje iraní», adelantó la oficina del primer ministro, refiriéndose a grupos armados respaldados por Teherán en la región como Hamás en Gaza y Hizbolá en Líbano.
Antes de subirse al avión, Netanyahu dijo que asuntos como la situación en Gaza también estarán encima de la mesa. Pero que «primero y sobre todo» hablarán de Irán «para presentar al presidente nuestra visión sobre principios esenciales».
Iraníes y estadounidenses retomaron el diálogo nuclear en Omán el viernes y mostraron su intención de mantener abierta la vía diplomática. Allí viajaron los principales negociadores internacionales de Trump: su amigo Steve Witkoff y su yerno Jared Kushner. El régimen islámico negocia bajo la presión del fuerte despliegue militar realizado por Washington desde comienzo de año y la amenaza de ataque por parte de Trump. Todo ello en un contexto marcado por la crisis económica y violenta represión de las protestas internas que acabaron con más de 3.000 muertos, según las autoridades.
Durante esas movilizaciones, Trump animó a los iraníes a salir a las calles y, en medio de la represión, prometió que «la ayuda está en camino». Pero no dio ningún paso y se mostró satisfecho con la decisión del Gobierno de Teherán de no ejecutar a activistas.
Una victoria diplomática
El Gobierno de Netanyahu teme que Trump busque ahora anotarse una victoria diplomática con un acuerdo rápido, pero de alcance limitado, que no vaya más allá de parar su acuerdo nuclear.
Israel combatió con fuerza el acuerdo nuclear de 2015 entre Irán y las cinco potencias nucleares –EE.UU., Rusia, China, Francia y Reino Unido– además de la Unión Europea, negociado por el Gobierno de Barack Obama. Trump siempre fue muy crítico con ese acuerdo y sacó a EE.UU. en su primer mandato.
Pero, para Israel, un acuerdo limitado ahora con Irán supondría un resultado similar: dar legitimidad al régimen de los ayatolás y un balón de oxígeno a su hundida economía con un posible levantamiento de sanciones, sin eliminar la amenaza de su capacidad militar y de su apoyo y financiación a milicias desestabilizadoras en Oriente Próximo.
Netanyahu buscará presionar a Trump para que solo acepte un acuerdo mucho más amplio y que ataje esas amenazas. O que se plantee la posibilidad de otro ataque militar a Irán, cuando EE.UU. se sumó a los ataques que emprendió Israel en junio del año pasado. Según la CNN, el primer ministro israelí iba a compartir con Trump informes de inteligencia sobre los programas de misiles de Irán y buscaba discutir posibles planes para una eventual operación militar.
El portavoz de Exteriores iraní, Esmail Baghaei, reaccionó al viaje de Netanyahu, que mantendrá su séptimo encuentro con Trump en poco más de un año, y declaró que «corresponde a Estados Unidos decidir actuar de forma independiente de las presiones e influencias destructivas que son perjudiciales para la región. El régimen sionista ha demostrado repetidamente, como saboteador, que se opone a cualquier proceso diplomático en nuestra región que conduzca a la paz».
Las exigencias de Israel alejan un posible acuerdo ya que Irán hasta ahora siempre ha limitado la negociación al expediente nuclear
Pese a la vuelta a la mesa de negociación, en Teherán no bajan la guardia porque recuerdan que en aquel ataque en junio los israelíes lo hicieron por sorpresa en la víspera de una reunión con Estados Unidos en Roma. La guerra duró doce días, dejó más de mil de muertos y contó con la intervención puntual de Washington, que bombardeó las instalaciones nucleares. Los iraníes respondieron con el lanzamiento de misiles contra Israel y una base estadounidense en Qatar.
Las exigencias de Israel alejan un posible acuerdo ya que Irán hasta ahora siempre ha limitado la negociación al expediente nuclear y se ha mostrado dispuesto a hacer concesiones a cambio del levantamiento de las sanciones. Tras la experiencia del verano, los iraníes consideran que sus misiles son un arma defensiva clave en un momento en el que sus grupos aliados han perdido fuerza debido a los golpes de Israel.

