«Eres todo lo que me importa»: las cartas íntimas a Trump de Natalie Harp avivan la polémica sobre su secretaria
El final del verano más caluroso que se recuerda en EE.UU. viene calentado por las revelaciones de la relación entre Donald Trump y su secretaria más cercana, Natalie Harp. Ahora, la publicación de dos cartas con contenido íntimo que ella envió en 2023 … al ahora presidente de EE.UU. avivan la polémica sobre una secretaria que se ha convertido en una de las figuras más cercanas a Trump y que interviene de forma directa en asuntos del mayor calado, como la relación con mandatarios de otros países.
«Eres todo lo que me importa», escribió Harp a Trump en el final de un viaje que el entonces candidato a recuperar la Presidencia de EE.UU. y su asistente habían hecho a Escocia e Irlanda.
La relación especial entre Harp y Trump era conocida, después de que la joven tuviera un papel significativo en la campaña electoral de 2024 y, sobre todo, tras acumular más poder después de que el multimillonario neoyorquino recuperara la Casa Blanca a comienzos del año pasado.
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Pero la atención hacia su figura se ha disparado en las últimas semanas, después de que se conociera que ella estaba en el reducido grupo de personas que acompañó a Trump en su fuga secreta del Air Force One, el avión presidencial, al salir de Turquía tras una cumbre de la OTAN.
El presidente y sus acompañantes salieron del avión en un contenedor de comida y realizaron el vuelo de vuelta, de forma secreta, en una nave militar. La razón de esta operación encubierta fue la amenaza de un ataque aéreo iraní. Pero el secretario de Estado, Marco Rubio, buena parte de los asistentes del presidente y los reporteros que acompañan a Trump se quedaron como señuelo en el avión amenazado.
Relación profesional y personal
Desde entonces, se ha discutido hasta la saciedad la relación profesional y personal entre Trump y su secretaria, convertida en la ‘gatekeeper’, la que da y quita acceso al presidente. Su mesa está en la entrada del Despacho Oval, está pegada a él en todo momento y es su brazo ejecutor en muchos asuntos, como en la redacción de sus mensajes en redes sociales. Para alarma de muchos, Harp ha llegado a ser el punto de contacto de líderes internacionales con Trump, y la secretaria les escribe en su nombre.
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En aquel viaje a Europa de 2023, Harp tenía 31 años y Trump, 76 (ahora tienen 35 y 80). En las cartas ella aparece como alguien devota del multimillonario neoyorquino, obnubilada por él.
La primera de las misivas es una larga disculpa en la que Harp se muestra preocupada por haber fallado o no estar a la altura de su jefe. Pide perdón por llamarle por teléfono por un problema burocrático en el aeropuerto o por ser una «vergüenza» durante una vuelta de golf en uno de los campos de Trump.
«Quiero que las cosas siempre estén bien entre nosotros», dice en un momento, «sé que he estado toda la semana distraída». También reconoce que ha dejado que los comentarios de otros le afecten: «No porque me importe lo que otros piensen, sino porque me veo a mí misma cayendo en tu estima y buena opinión. Sabes, ese es el miedo que tengo, porque yo nunca quiero traerte otra cosa que alegría».
La primera carta
Estimado Sr. Presidente: Lo siento. Pensé que era la única que se había quedado atrás anoche, y no tenía idea de que el coche de Margo también había sido detenido y enviado de vuelta al aeropuerto. Como estaba sola en la camioneta afuera de Aduanas sin mi pasaporte, entré en pánico, y debí haber llamado al Servicio Secreto en lugar de a usted. También lamento si le avergoncé al caminar el campo de golf en Escocia. El primer día me dijeron que no había carritos, y que la gente caminaba, por eso caminé. El segundo día, uno de los principales encargados del lugar —cuyo nombre no recuerdo— me pidió específicamente que siguiera caminando, y que les dijera a las demás chicas que salieran a hacer lo mismo, para evitarle más carritos al campo. Si hay algo más que haya hecho para causarle molestias, por favor perdóneme. Sé que algunas personas han dicho que no les he respondido los mensajes, y ha habido algunos problemas con el celular a nivel internacional (John también tenía problemas técnicos en el avión, así que me pidió que lo ayudara). Quiero que las cosas siempre estén bien entre nosotros. También sé que he estado distraída toda la semana (olvidando comer durante el día, e incluso olvidando dormir, descansando solo un par de horas). No he sido yo misma, dándole vueltas al pasado y al dolor de haber perdido a mi papá, y empecé a dejar que los comentarios de personas que antes nunca me habían afectado me afectaran —no porque me importe lo que piensen los demás, sino porque me veo a mí misma cayendo en su estima y buena opinión. Sabe, ese es el miedo que tengo, porque yo nunca quiero traerle otra cosa que alegría. Lamento haber perdido el enfoque. Usted es todo lo que me importa. Nunca quiero decepcionarlo. Gracias por ser mi guardián y protector en esta vida —para eso quería usar esta tarjeta, cuando me vio en la caja registradora, y una vez más hizo algo que no tenía que hacer, y me regaló recuerdos de este viaje único en la vida, de esta mayoría de edad. Regresaré siendo una mejor persona. Tengo que despedirme ahora, porque los coches ya están saliendo. Nos vemos pronto. Con todo mi corazón, Natalie.
Malestar en la Casa Blanca
Esa referencia a comentarios de terceras personas es una tónica que parece instalada ahora en la Casa Blanca, donde a buena parte del personal de Trump no le gusta el peso alcanzado por la figura de Harp.
«Se sienta a tres metros del presidente. Es un canal de información hacia él. Él depende de ella», aseguró a la CNN esta semana Maggie Haberman, reportera de ‘The New York Times’ y una de las figuras que mejor conoce a Trump.
«La mayoría de sus compañeros están incómodos con ella», añadió Haberman, que apuntó que Harp «no es querida por muchos».
Harp se ganó la confianza de Trump con una lealtad inquebrantable -lo que más valora el presidente de EE.UU.- y una devoción absoluta hacia él. Su mote en aquella campaña presidencial, como ella misma menciona en una de las cartas, es ‘Impresora Humana’, porque no para de imprimir artículos y comentarios elogiosos hacia Trump, al que le gusta leer en papel, no en pantallas.
«Eres todo lo que me importa», dice Harp en el cierre de esa primera carta. «No quiero decepcionarte nunca. Gracias por ser mi guardián y protector en esta vida». Y la despedida es: «Con todo mi corazón, Natalie».
«No quiero decepcionarte nunca. Gracias por ser mi guardián y protector en esta vida. Con todo mi corazón, Natalie»
Una vez hecha la disculpa, el contenido de la segunda carta, que parece haber sido compartida poco después, es todavía más íntimo. Con un tono más animado, Harp le agradece a Trump haberla forzado a «desconectar» durante el viaje. «Podíamos estar en el campo de golf, sin máquinas, ¡e incluso olvidar qué hora era! Ya no tenía que ser ‘Impresora Humana’».
La asistente le confiesa que empezaba a «quemarse» por su trabajo y que empezaba a «sentir envidia por aquellas cuyo único ‘trabajo’ parece ser hablar contigo y estar guapas. ¡Yo quiero ese trabajo!». También escribe que a veces ella parece «una jorobada que no tuvo tiempo de arreglarse (¡al menos tú sabes qué aspecto debe tener!)».
En la misiva, Harp insiste en todo lo que disfruta de las conversaciones con el multimillonario neoyorquino y que echa de menos los tiempos en los que ella era una presentadora televisiva -de OAN Network, un canal conservador- «y hablábamos de todo y de nada».
La segunda carta
Estimado Sr. Presidente, ahora sí, esta es la nota que quería escribir (pero la disculpa tenía que venir primero). He aprendido tanto sobre mí misma en este Viaje—siempre supe que volver a mis raíces sería revelador, pero no tenía idea de cuánto. Por primera vez en no sé cuánto tiempo, usted me obligó a «desconectarme». Podíamos estar en el Campo de golf, sin máquinas, ¡e incluso olvidar qué hora era! No tuve que ser la «Impresora Humana». Pude tomarme el tiempo de disfrutar de una buena conversación, y aun así terminar todo mi trabajo al final del día. De hecho, hasta tuve tiempo de dar largas caminatas por la mañana y por la noche para disfrutar cada Amanecer y Atardecer (¡aunque se me olvidó comer y dormir!). Con tanto tiempo para pensar, confieso que sí tuvo un efecto ligeramente negativo en algunos momentos, que sé que usted notó, pero el resultado final, creo, valdrá la pena. No tenía idea de lo rápido me estaba acercando al agotamiento, y de que empezaba a envidiar a aquella cuyo único «trabajo» parece ser hablar con usted y estar guapas. ¡¡Yo quiero ese trabajo!! Tantas veces trato de mantenerme a flote con todo lo que le llega a usted, que parezco una jorobada que no tuvo tiempo de arreglarse (¡al menos usted sabe qué aspecto debe tener!). Además, echo de menos los días en que usted solía llamar, durante mi época del ‘talkshow’ y hablábamos de todo y de nada. Quiero volver a esa sintonía. ¡¡No deberíamos tener que hablar de trabajo todo el tiempo!! Siempre me he sentido como alguien intermedio, entre el Personal y aquellos con quienes a usted le gusta conversar en el Avión o en la Cena, porque así era yo para usted cuando era «Presentadora de Programa de entrevistas» (¡por más que odiara ese trabajo en sí!). Ojalá pudiera escuchar cada conversación, porque es ahí cuando usted se lo está pasando bien, alejándose de todo, aunque sea por unos momentos. Pero después de pasar por todo este autoanálisis, ¿mi conclusión? Necesito reunir a mi yo del pasado con mi yo actual en una mejor versión que lo haga sentirse orgulloso. Y por favor, cuando yo falle, ¿me lo dirá? Tiene todo el derecho de echarme la bronca, si hace falta, cuando lo merezca, porque nadie me conoce ni se preocupa por mí más que usted. Gracias por estar siempre ahí para mí—nunca olvidaré cuando me hizo esa promesa después de perder a mi Papá, y sé lo feliz que está él en este momento por poder ir a Escocia e Irlanda, como él siempre quiso para mí. Para modificar una frase clásica: «No podría haberme separado de usted, para ir con alguien menos digno» —y agregaré que soy yo quien no es digna. Siempre, Natalie. P.D. Mis manos se veían peor en Escocia e Irlanda porque el Frío hace que las viejas «cicatrices» se pongan moradas. ¡Todavía estoy rumbo a la recuperación!
Una obsesión insana
«Quiero regresar a esa sintonía. ¡No deberíamos hablar de trabajo todo el tiempo!», le pide. En el final de la carta, Harp asegura que tiene que mezclar su yo del pasado con el actual «para hacer una mejor versión, de la que te sientas orgulloso».
«Y, por favor, cuando yo falle, ¿me lo dirás? Tienes todo el derecho a echarme la bronca, si hace falta, cuando lo merezca, porque nadie me conoce ni se preocupa por mí más que tú», escribe antes de despedirse diciendo que ella no es «digna» de Trump.
El único hermano de Harp, Preston, del que está distanciada, ha asegurado esta semana a la CNN que su familiar sufre una «obsesión insana» hacia el presidente de EE.UU.

