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Lecornu supera dos mociones de censura y avanza hacia la aprobación de los presupuestos en Francia

El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, ve la luz al final del túnel de un ajetreado y longevo debate presupuestario. Este viernes superó las mociones de censura que la extrema izquierda de la Francia Insumisa (afines a Sumar o Podemos) y la ultraderechista … Agrupación Nacional habían presentado en respuesta a su decisión de aprobar a través de un impopular decreto los presupuestos de este año.
El texto de la extrema izquierda obtuvo 269 votos y se quedó a 19 (de un total de 576 escaños en estos momentos) de forzar la dimisión del responsable del Ejecutivo, mientras que el del partido de Marine Le Pen consiguió 142.
Las mociones se debatieron en una Asamblea Nacional con una mayoría de los escaños vacíos y un ambiente desangelado, todo un reflejo del poco suspense que había pese a la transcendencia de la votación.

La dirección del Partido Socialista y de la derecha tradicional de Los Republicanos (LR) —ambas formaciones ejercen un rol de bisagra en un Parlamento muy fragmentado— ya habían anunciado que no respaldarían ninguno de esos textos de censura. A pesar de algunos representantes disidentes en ambas filas, el cargo de Lecornu no peligró. El actual responsable del Gobierno parece en buena posición para mantenerse en el cargo hasta las elecciones presidenciales del año que viene, pese a la gran inestabilidad de estos últimos años en Francia.
«La censura no puede ser una rutina ni un juego», dijo el diputado socialista Laurent Baumel para justificar la decisión de su partido de no apoyar el texto de los insumisos, que fueron sus socios electorales en los comicios legislativos de 2022 y 2024. La necesidad de una mínima estabilidad —ha habido en el país hasta cinco primeros ministros en los dos últimos años—, el hecho de que el Estado galo se dote de unos nuevos presupuestos en lugar de conformarse con una prórroga de los de 2025, la agitada coyuntura internacional… Todos ellos fueron algunos de los argumentos por parte de los socialistas, conservadores y macronistas para justificar su rechazo de la censura. Y a eso se le sumó el miedo a otras elecciones anticipadas.

Reducción del déficit

Esos motivos, junto con una serie de concesiones sociales (comedores universitarios a un euro, aumento de una prima para los precarios…), han contribuido a que los socialistas hayan adoptado la táctica del avestruz. Han preferido agachar la cabeza y no indignarse por el incumplimiento por parte de Lecornu de una de las primeras promesas que hizo. Aunque a principios de octubre aseguró que no utilizaría el contestado artículo 49.3 de la Constitución, finalmente recurrió el martes y este viernes a dicho decreto gubernamental que permite adoptar una medida sin una votación parlamentaria clásica.
Tiene previsto utilizarlo tres veces para conseguir que Francia disponga definitivamente de unos nuevos presupuestos a principios de febrero. Comportarán unos recortes de 20.000 millones de euros y aumentarán en 6.700 millones el gasto militar. Y tienen como objetivo una reducción del elevado déficit público del país del 5,4% al 5% del PIB. «Este texto no es el del Gobierno y ha sido modificado», afirmó Lecornu, quien presentó sus cuentas públicas como «equilibradas».

Meloni y Merz certifican en Roma el nuevo eje europeo: «La UE debe elegir si ser protagonista o sufrir su destino»

Italia y Alemania han sellado este viernes en Roma algo más que una cumbre bilateral: han certificado el nacimiento de un eje político destinado a disputar el liderazgo europeo al tradicional tándem franco-alemán. En los salones de Villa Doria Pamphili, Giorgia Meloni y … Friedrich Merz han firmado un Protocolo sobre un Plan de acción italo-alemán que aspira a redefinir las prioridades de la Unión Europea en materia de competitividad, defensa y autonomía estratégica.
La escenografía lo dejaba claro: once ministros italianos frente a diez alemanes, sentados para escribir una hoja de ruta común que ambos gobiernos presentarán en el Consejo Europeo extraordinario del 12 de febrero.
«La coyuntura histórica particularmente compleja en la que nos encontramos impone a Europa elegir si quiere ser protagonista de su propio destino o sufrirlo», ha declarado Meloni en la rueda de prensa conjunta, advirtiendo de que esta encrucijada «requiere lucidez, responsabilidad, coraje y la inteligencia necesaria para transformar las crisis en oportunidades».

La premier italiana ha subrayado la «cercanía, hoy más que nunca» entre Roma y Berlín, calificándola como «una buena noticia para nuestros pueblos y para Europa en su conjunto». Junto a ella, Merz ha ratificado la «fortísima convergencia entre Italia y Alemania» y el compromiso compartido: «Con la presidenta del Consejo italiana hemos formulado nuevas ideas para modernizar el presupuesto europeo y poner un freno a la burocracia. Queremos una Europa rápida y dinámica y una administración orientada a los servicios».

Ataque al Green Deal «ideológico»

El documento conjunto firmado por ambos líderes no deja lugar a dudas sobre el diagnóstico: «Europa se está quedando atrás» y «el momento de actuar es ahora». Italia y Alemania, las dos principales potencias manufactureras del continente, han acordado «una agenda clara y compromisos concretos para reforzar la competitividad de Europa y asegurar crecimiento, autonomía estratégica y menor vulnerabilidad a los choques externos».
Meloni ha sido especialmente dura con las políticas ambientales de la UE: «Con el canciller Merz estamos de acuerdo en que es necesario un decidido cambio de rumbo en Europa sobre la competitividad, porque una cierta visión ideológica de la transición verde ha puesto de rodillas a nuestras empresas sin incidir en la protección del medio ambiente. Hay márgenes para corregir los errores y evitar el declive industrial, pero se necesita coraje».
El plan que Roma y Berlín llevarán a Bruselas el 12 de febrero incluye cinco prioridades «no aplazables»: simplificación de la burocracia europea, refuerzo del mercado único, relanzamiento de la industria automovilística bajo el principio de neutralidad tecnológica, política comercial ambiciosa basada en reglas compartidas e igualdad de condiciones.
Según estimaciones del Gobierno alemán, la profundización del mercado único con 450 millones de consumidores podría impulsar el PIB entre un 2 y un 3% para Alemania e Italia, y hasta dos o tres veces más para otros Estados miembros. Merz ha insistido en que «la UE debe reforzar la competitividad de las industrias y hacer más por la seguridad», añadiendo que «con Italia queremos desmantelar la burocracia para ser más competitivos, es nuestra prioridad».

Defensa del pacto sobre armamento

La dimensión de seguridad y defensa ha ocupado un espacio central en la cumbre. Meloni ha anunciado una decisión estratégica de primer orden: «He comunicado al canciller Merz la decisión italiana de adherirse al acuerdo multilateral que ya existe entre Alemania, Francia, España y Reino Unido sobre exportación de armamento». La primera ministra ha justificado el paso vinculándolo a la construcción del «pilar europeo de la Alianza Atlántica que durante tantos años hemos invocado sin dar pasos adelante y actuar en consecuencia».
Sobre Ucrania y Oriente Próximo, Meloni ha subrayado que «nuestra sintonía siempre ha sido fuerte. Seguiremos haciendo nuestra parte tanto para llegar a una paz justa y duradera en Ucrania como para construir un cuadro estable de seguridad y prosperidad en Oriente Próximo».

Las delegaciones italiana y alemana, encabezadas por Meloni y Merz, constan también de múltiples ministros de ambos Gobiernos

REUTERS

El Protocolo firmado recoge explícitamente el compromiso de «reforzar la disuasión y la defensa de la OTAN y promover la prontitud defensiva de la UE», aunque el texto aclara que «no es jurídicamente vinculante y no constituye un tratado internacional».
El ministro de Defensa italiano, Guido Crosetto, mantuvo un «encuentro cordial y provechoso» con su homólogo alemán, Boris Pistorius, centrado en «el apoyo a una defensa europea de 360 grados, fundada en interoperabilidad y prontitud operativa». Ambos ministros examinaron «posibles colaboraciones» en el espacio como nuevo dominio operativo y en la industria de defensa, con referencias explícitas a las sinergias entre Leonardo y Rheinmetall, y entre Fincantieri y Thyssenkrupp.

Responsablidad especial de Roma y Berlín

Meloni ha reivindicado el peso específico del eje italo-alemán: «Personalmente estoy convencida de que en este momento de la historia Italia y Alemania tienen una responsabilidad particular, claramente por historia, por peso, por liderazgo. Somos dos grandes naciones europeas, fundadoras de la Unión, protagonistas de las dinámicas internacionales. Somos las dos principales potencias manufactureras de Europa con sistemas productivos e industriales fuertemente interconectados, complementarios, y sobre todo somos intérpretes de una visión común sobre algunos de los dossiers más estratégicos».
Giorgia Meloni ha insistido en construir «una Europa con autoridad, consciente de su propio papel en el mundo, capaz de ser competitiva en el escenario global, capaz de reforzar su propia autonomía estratégica con pragmatismo, concreción y sentido común». El Protocolo firmado reafirma «la importancia fundamental de un fuerte vínculo transatlántico entre Europa y Estados Unidos, basado en valores comunes e intereses compartidos», junto al compromiso de «respetar el derecho internacional, incluidos los principios de integridad territorial y soberanía».

Trump y Groenlandia

Preguntada sobre si el refuerzo de las relaciones italo-alemanas responde a una estrategia defensiva frente a las presiones de Donald Trump sobre Europa, Meloni ha sido tajante: «No diría eso. Nuestra voluntad de cooperación con Estados Unidos permanece firme. Italia y Alemania son naciones que en Europa mantienen relaciones privilegiadas con EE.UU., también por el hecho de que en nuestros países hay bases americanas, y pueden ayudar en esta relación, particularmente si trabajan juntas gracias a un enfoque pragmático y no instintivo».
Merz, por su parte, ha abordado la cuestión de la Groenlandia y el Ártico, advirtiendo que «Europa debe hacer más» y que ambos países «intentan sostener los coloquios entre Dinamarca, Groenlandia y Estados Unidos sobre la base de la soberanía territorial, porque Europa debe ser soberana y firme y queremos tutelar a la OTAN». El canciller alemán también ha definido como un «punto de inflexión» el acuerdo UE-Mercosur, afirmando que seguirán nuevos pactos comerciales «sobre todo con la India».
«No sé si 2026 será el año de Italia y Alemania», bromeó Meloni comentando las previsiones de algunos observadores, «no sé si la previsión responde a la realidad, pero tenemos intención de hacer nuestra parte para consolidar una amistad estratégica no solo para nuestras naciones sino para Europa entera».

146.000
millones de euros
Es el intercambio comercial entre Alemania e Italia en los primeros 11 meses de 2025

La dimensión económica del vínculo salta a la vista en las cifras: Alemania es el primer socio comercial de Italia, con un intercambio que en los primeros 11 meses de 2025 superó los 146.000 millones de euros, un crecimiento superior al 2%. El ministro de Exteriores, Antonio Tajani, durante el Business Forum empresarial en el hotel Parco dei Principi, ha subrayado que «hay más de 2.000 empresas italianas en Alemania y queremos aún más, es parte de nuestra estrategia de crecimiento». La exportación italiana hacia Alemania representa aproximadamente 146.000 millones sobre un total de 623.500 millones.
En el ámbito digital y espacial, el ministro Adolfo Urso firmó con su homóloga alemana Dorothee Bär un acuerdo para crear una constelación satelital italo-alemana, recordando «la colaboración que se está desarrollando en la industria de defensa y en el espacio, a través de la realización del proyecto Bromo que reúne lo mejor de la industria espacial italiana, alemana y francesa».

Indignación en Reino Unido: Starmer califica de «insultantes» las palabras de Trump sobre el papel de otros países en Afganistán

No han sentado nada bien en Reino Unido las recientes declaraciones del presidente de EE.UU., Donald Trump, en las que ha criticado el papel en Afganistán de otros países miembros de la OTAN, asegurando que evitaron la primera línea del frente y … que Estados Unidos «nunca los necesitó».
«Dirán que enviaron tropas a Afganistán y es cierto, pero se mantuvieron un poco al margen, un poco lejos de las líneas del frente», ha declarado el republicano durante una entrevista este jueves en la cadena estadounidense Fox News, en referencia a la intervención de una coalición internacional liderada por EE.UU. para expulsar a Al Qaeda de sus refugios tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.

«Considero que las palabras del presidente Trump son insultantes y, francamente, deplorables, y no me sorprende que hayan causado tanto dolor a los seres queridos de quienes murieron o resultaron heridos», ha afirmado el primer ministro británico, Keir Starmer, añadiendo que, de haber hablado de ese modo por error, «sin duda me disculparía».

Varios miembros del Gobierno británico también se han expresado en la línea del primer ministro, mostrando una profunda indignación. En la cadena Sky News, el ministro adjunto británico de Salud, Stephen Kinnock, ha calificado los comentarios de Trump de «profundamente decepcionantes«.

El 81% de los europeos consideraría un acto de guerra la invasión de EE.UU. a Groenlandia

Una encuesta publicada por la revista francesa de geopolítica ‘La Grand Continent’ revela que en estos momentos el 73% de los europeos cree que la Unión Europea debe confiar exclusivamente en sí misma para defender su independencia. Después de las tensiones con la … Administración Trump sobre Groenlandia, una mayoría de los ciudadanos de la UE, el 51%, considera a Estados Unidos como un potencial enemigo. El trabajo demuestra que en la situación actual la sociedad europea ha interpretado claramente que Donald Trump ha traspasado líneas rojas esenciales en sus relaciones con el Viejo Continente.
De hecho, según este trabajo, los europeos se declaran definitivamente dispuestos a usar la fuerza para defenderse, incluso contra el que hasta ahora ha sido su aliado histórico más sólido. El 81% cree que una operación militar norteamericana en Groenlandia constituiría un acto de guerra contra Europa, y el 63% apoya el envío de tropas de su país a la isla de soberanía danesa en una misión defensiva. En España lo apoyaría más del 70%.

En un ambiente en el que varios países están reinstaurando el servicio militar y, en lugar de protestas, lo que se ha producido es una avalancha de solicitudes para formar parte de las Fuerzas Armadas, el trabajo de campo que se ha realizado en siete países miembros –Francia, Alemania, España, Italia, Bélgica, Polonia y Dinamarca– demuestra que más de una quinta parte de los encuestados no excluye que Washington declare la guerra a su país en los próximos años, algo que habría sido impensable hace una década.
Pero en estos momentos, el 44% considera que Trump se comporta como un dictador, un 51% lo considera un «enemigo» y el 64% cree que la política exterior estadounidense es un ejercicio colonial de «depredación».

EE.UU., una amenaza mayor que China

Los resultados varían en cada país, como era de esperar, aunque los datos son muy significativos por lo que respecta a Estados considerados como claramente pronorteamericanos como Polonia o la misma Dinamarca. Es más, el 21% de los encuestados considera probable una guerra directa con EE.UU., lo que sitúa una eventual confrontación con Washington como una amenaza mayor que China (11%) o Irán (18%).
A la pregunta de si la UE debería mantener preferentemente la alianza con EE.UU. o con China, son más los que prefieren estar cerca de Washington que de Pekín, pero la mayoría –un 52%– opta por mantener a Europa a distancia de las dos superpotencias.

Kiev recibe con cautela las primeras negociaciones trilaterales en Abu Dabi, mientras continúa la crisis energética

Los titulares de prensa de la última jornada en Ucrania se centran en la diplomacia y la crisis energética desatada en el país. El 25% de los edificios de la capital, unos 2.600, siguen sin calefacción. El alcalde de la capital informa … que, en este mes de enero, más de 600.000 personas abandonaron Kiev debido a la falta de suministros básicos.
Las temperaturas gélidas persisten y no se espera una subida a los cero grados hasta la próxima semana. Ante esta situación, la noticia de una nueva ronda de negociaciones no ha despertado grandes esperanzas, aunque sea la primera vez que Rusia, Estados Unidos y Ucrania se sienten a la mesa.
Zelenski hizo el anuncio en Davos este jueves por la tarde. Antes había mantenido una reunión con Trump que ambos mandatarios calificaron de «buena». El presidente norteamericano dice ahora que Zelenski sí quiere la paz. Moscú confirmó su asistencia después de una reunión entre Putin y los emisarios de Trump, Steve Witkoff y Jared Kushner, pasada la media noche. Lo que no está claro todavía es si habrá participación de los aliados europeos en este formato.

Tampoco se han filtrado más detalles sobre la agenda concreta que seguirán los equipos negociadores. Zelenski sólo ha adelantado que las reuniones se celebrarán durante dos días comenzando este viernes.
Una gran mayoría en Ucrania duda de las intenciones de Rusia. El propio jefe del Ejército ucraniano, Oleksander Sirski, manifestó esta semana que no veía señales claras de que Moscú esté dispuesto a cesar las hostilidades. Y desde el Kremlin ya han dejado claro que la «cuestión territorial» necesita ser acordada para poner fin a un conflicto que pronto cumplirá su cuarto aniversario. Con estas palabras, Moscú mantiene su exigencia maximalista de que Ucrania se retire, al menos, de la parte de la región de Donetsk que todavía controla, una de las principales líneas rojas para Kiev.
El ánimo se debilita en la capital ucraniana ante la falta de perspectiva de un fin cercano de la guerra a gran escala, y ante la crisis energética que se vive. Las autoridades del país tratan de mantener el optimismo, o un «optimismo cauteloso» al menos, como afirmó el jefe de la delegación ucraniana, Kirilo Budánov. «No hay garantía de que la paz llegue mañana. Quien diga eso simplemente no dice la verdad. Pero se están haciendo grandes esfuerzos», declaró el jefe de la oficina presidencial de Ucrania en el Foro Económico Mundial.
La ultima vez que Rusia y Ucrania mantuvieron contactos directos fue el pasado mes de julio en Turquía. En esas reuniones no hubo más punto de acuerdo que un intercambio de prisioneros. En noviembre, el proceso negociador tomó un nuevo impulso ante la presión de Trump para que Ucrania aceptase un plan de 28 puntos. El documento recogía todas las demandas rusas y en el país invadido fue calificado de capitulación total. Sin embargo, los contactos entre Kiev y Washington continuaron hasta conformar una propuesta más equilibrada para Ucrania.
Las conversaciones en Miami entre los equipos de Ucrania y EE.UU. se celebraron en paralelo con las reuniones con los líderes europeos desde diciembre. El presiente de Ucrania mencionó la elaboración de varios documentos, poniendo especial énfasis en las garantías de seguridad que aportarán los aliados del país tras un eventual alto el fuego. El mandatario ucraniano destacó varias veces que el texto de los acuerdos está casi listo, pero en este caso también se desconocen los detalles finales.

El Consejo Europeo extraordinario se inclina por rebajar tensiones con Trump tras la retirada de aranceles

Los líderes de los 27 países miembros de la UE han decidido aprovechar el último cambio de opinión de Donald Trump sobre Groenlandia para desescalar la situación y rebajar las tensiones con Estados Unidos, que habían alcanzado niveles nunca vistos. Pero, al … mismo tiempo, mantienen cierto grado de escepticismo ante posibles nuevos cambios de rumbo en la Casa Blanca. La mayoría de los líderes consideran que las muestras de firmeza que han transmitido hasta ahora han contribuido a hacer cambiar de opinión a Trump y, para ello, pretenden tomar una posición común sobre su participación en el Consejo de la Paz que ha creado por su cuenta el presidente norteamericano.
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, ha tragado saliva cuando le han preguntado abiertamente si seguía confiando en Estados Unidos como aliado. Pero también ha dejado claro que Dinamarca y Groenlandia están dispuestos a colaborar para ampliar el acuerdo de defensa de 1951, que permite a los estadounidenses establecer bases militares en la isla, aunque confía que se haga «desde el respeto» y excluyendo cualquier aspecto de la soberanía danesa.
El presidente francés, Emmanuel Macron, aún con sus gafas de protección, considera positivo que los europeos hayan demostrado estar unidos ante la crisis de las relaciones transatlánticas. «Me alegra que comenzáramos la semana con una escalada, con amenazas de invasión y aranceles, y que ahora hayamos vuelto a una situación que considero mucho más aceptable, aunque nos mantenemos alerta. La conclusión que podemos sacar es que cuando Europa responde unida, utilizando las herramientas a su disposición puede inspirar respeto. Y eso es algo bueno».

Friedrich Merz, canciller alemán, dijo que preservar el funcionamiento de la OTAN «tiene una gran importancia. No puede simplemente abandonarse. La hemos construido durante 75 años«. Y, por otro lado, insistió en que eso no contradice con la necesidad de fortalecer a la UE en términos de defensa y competitividad. »La capacidad de defensa y la competitividad son dos caras de la misma moneda«. En eso estamos trabajando».
La alta representante europea de Política Exterior, Kaja Kallas, advirtió que en las actuales circunstancias «todo puede cambiar en cualquier momento». Así lo demuestra lo que ha sucedido en los últimos días, en los que «las relaciones transatlánticas han sufrido un duro golpe». pero «no queremos tirar por la borda los años de buenas relaciones». Para Kallas, «nuestro mensaje ha de ser la defensa de nuestros valores y de nuestros intereses».

Una amistad tocada

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, definió el estado de ánimo en la UE en su discurso en Davos este martes: «El mundo ha cambiado para siempre. Necesitamos cambiar con él». Y Alemania se ha sumado a la posición más beligerante de Francia, lo que ha creado una gran inercia en el Consejo Europeo.
A pesar de que Donald Trump ya declaró el miércoles por la noche que ha llegado a un acuerdo sobre Groenlandia con el secretario general de la OTAN y que, después de todo, no impondrá aranceles a los países europeos, la reunión se había mantenido. Toda una señal de que la mayoría desconfía esencialmente de los cambios de rumbo del norteamericano. De los 27 países miembros, solamente dos (Bulgaria y Hungría) han aceptado la invitación de Trump para sumarse al Consejo de Paz que se empeña en crear aparentemente como alternativa a la ONU.
Los diplomáticos nacionales que frecuentan las instituciones europeas hablan en privado de «ruptura del orden mundial conocido» y de «pérdida de confianza» respecto al que ha sido el gran aliado durante el último siglo. Además, no se conocen siquiera los detalles del supuesto acuerdo entre Trump y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, que ha hecho de los halagos exagerados al presidente norteamericano su principal herramienta para mantener a Estados Unidos en la Alianza.
Por ese motivo, se espera que los miembros del Consejo Europeo discutan por primera vez sobre la activación del «mecanismo anticoerción» creado en 2023 para proteger al mercado interior ante la amenaza que representaban los países que percibía como hostiles. Era el caso particular de China, que estaba chantajeando a Lituania: quería que este pequeño país obedeciera sus órdenes. Entonces, la idea de que un día habría que desplegar este mecanismo, este ‘bazuca comercial’ contra Estados Unidos era sencillamente impensable.