Paloma Valencia o el posible regreso del uribismo al poder en Colombia
Como uno de esos personajes de serie de televisión a los que les van adaptando el guion a medida que crecen ante los televidentes y deben dejar su papel infantil para asumir la juventud, de la misma manera, Paloma Valencia, de cincuenta años, ha … crecido electoralmente y ha madurado como líder ante la audiencia política colombiana.
Su trayectoria no es muy larga, pero sí ha sido contundente en los tres periodos en los que ha ejercido de senadora, carrera iniciada en 2014, cuando llegó al Congreso como parte de una lista cerrada del Centro Democrático (CD), del expresidente Álvaro Uribe Vélez, quien buscaba nuevas figuras. Aguerrida y defensora sin cuartel de su «padre político», Paloma se posó en esa rama del poder y desde entonces es una de las representantes más visibles del CD y rotunda opositora del gobierno de Gustavo Petro. Sin embargo, no de todos sus programas o reformas, pues con la madurez política también le ha llegado mayor ecuanimidad para lograr consensos.
Abogada y filósofa de la Universidad de los Andes de Bogotá, que fundó su abuelo materno, y con una maestría en Escritura Creativa de la ‘New York University’, Valencia cuenta con una sólida formación académica y, ante todo, con gran disciplina, consistencia y capacidad técnica para estudiar los temas clave del país, como lo reconocen tanto sus críticos como sus aliados en el Congreso.
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Poly Martínez
Casada y madre de una niña, el 15 de diciembre de 2025 Paloma ganó la candidatura presidencial de su partido en una consulta interna, derrotando a otras dos reconocidas escuderas de Uribe Vélez, lo que marcó una ruptura en el CD, que llegaba golpeado tras la muerte de Miguel Uribe Turbay, para muchos el preferido del expresidente. Y el 8 de marzo ganó la consulta interpartidista de la derecha colombiana, lo que la tiene hoy en el tarjetón de la primera vuelta presidencial.
«Orden, seguridad, progreso y familia» es el estribillo que repite como promesa de gobierno. Ella no esconde su alineación con el uribismo, que se traducen en haber liderado el ‘No’ en el plebiscito sobre el Acuerdo de Paz de 2016, ser muy crítica con la Justicia Especial para la Paz y denunciar la politización de la Justicia, en apoyo a Uribe Vélez y su batalla judicial contra Iván Cepeda.
«Soy Paloma, la de siempre. He dado todas las batallas con la frente en alto, jamás me he escondido. Yo tengo las manos limpias y el corazón limpio«
Paloma Valencia
Candidata presidencial por el Centro Democrático
Valencia como senadora es un escenario familiar, pero ya como presidenta pierde protagonismo pues no parece haber logrado una identidad propia. Los más recalcitrantes consideran que se movió muy al centro buscando votos, dejándole un espacio a De la Espriella y su discurso ultra.
Pero ella insiste: «Soy Paloma, la de siempre. He dado todas las batallas con la frente en alto, jamás me he escondido. Yo tengo las manos limpias y el corazón limpio. Y mi carrera está ajustada a la ética, siempre y en todas las circunstancias de la vida», y les pide a los votantes no confundirse «con el circo y la fantasía», en clara alusión a De la Espriella, quien le muerde votos y tiene opciones reales de sacarla hoy de la contienda.

