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Inteligencia Artificial, ¿una bomba atómica contra la humanidad?

Se dice que el miedo le da poder a quien lo infunde y debilita al que lo padece. El temor, afirmaba Séneca, te convierte en esclavo. Si esto es así, hemos de pulsar todas las alarmas porque nos están metiendo el miedo en el cuerpo con lo de la inteligencia artificial. Nos hablan de consecuencias apocalípticas y lo más llamativo es que quienes nos advierten son los que desarrollan esta forma de poder. Desde Anthropic aseguran que la IA podría tomar por sí sola el control de Internet en menos de un año; en Internet está nuestra vida, desde el historial sanitario y profesional hasta nuestros ahorros. En OpenAI afirman que un avance sin normas podría hacer que perdiéramos el control del futuro, mientras Elon Musk no duda en aseverar que corremos un riesgo mayor que con las armas nucleares. Estos y otros magnates de la tecnología se han puesto de acuerdo para prevenirnos sobre lo que ocurrirá de no bajar el ritmo en el desarrollo de esta forma de inteligencia, a la que llegan a atribuir la capacidad de operar por su cuenta si no se establecen normas que controlen de forma efectiva su evolución.Si lo que pretendían es asustarnos, sin duda lo han conseguido. Es verdad que se antoja raro que el aviso provenga de quienes han invertido miles y miles de millones de dólares en investigación y desarrollo de una tecnología a la que todavía no se le ha visto el beneficio y cuyo avance está en un punto crítico que requiere inyectar mucho más dinero en montar infraestructuras y centros de datos para no quedarse atrás. Ellos mismos reconocen que ralentizar esos procesos va en contra de sus intereses financieros, aunque las fortunas que atesora el «tecnofeudalismo», como lo denominó el Papa León XIV en España, son de tal magnitud que igual pueden hasta permitirse el lujo de ser honestos y sensatos. Para hacer más creíble su timbrazo de alerta y exigir controles gubernamentales que conjuren los desastres que anuncian, han reconocido públicamente haber ocultado los riesgos graves que comporta la IA, dando a entender que los taparon hasta quedar espantados con las posibles consecuencias del actual descontrol. Sea cual fuere lo que hay detrás de este llamamiento a la prudencia, llama la atención que China, la otra gran potencia en IA, haya abundado en esa tesis reclamando medidas regulatorias urgentes a fin de evitar, según dicen, una confrontación tecnológica global de consecuencias imprevisibles. En Pekín ponen el énfasis en los riesgos de perder el control de los sistemas avanzados y el enorme potencial que pueden alcanzar para difundir desinformación y bulos al punto de desestabilizar a los estados, algo que nos recuerda lo acontecido este verano en Ceuta.Esta confluencia prácticamente unánime de los grandes actores tecnológicos demandando barreras para que la IA no se nos vaya de las manos ha chocado frontalmente con el inquilino de La Casa Blanca y su núcleo duro de aduladores. Donald Trump no ve peligro alguno y califica de «conspiración enfermiza» lo expresado por quienes, se supone, más saben del asunto. Trump asegura que todo es un bulo del que se beneficia China, y que lo que hay que hacer es ganarle la carrera a los chinos sea como sea.Los simples mortales poco sabemos de lo que se cuece realmente en tan compleja trastienda. Intuimos la enorme capacidad que la IA tiene de cambiar nuestras vidas y lo único que quisiéramos es que las cambie no para destruirnos, sino para bien. Ninguna máquina puede adquirir voluntad propia ni escapar al control de los humanos. Con esos límites, de momento, nos conformamos.

Rusia mide en las urnas el desgaste de la guerra sin alternativa a Putin: «Sirven como sondeo, el régimen está muy apuntalado»

Cerca de 113 millones de rusos están llamados a los colegios electorales este fin de semana para elegir a sus representantes en la Duma Estatal, el Parlamento ruso. Al menos, sobre el papel, porque en la práctica el resultado de las elecciones, sea cual sea, solo servirá para legitimar el poder del presidente ruso, Vladimir Putin, cuando se cumplen más de cuatro años del comienzo de la invasión de Ucrania. «Las elecciones sirven como un sondeo, para tomar el pulso a la sociedad rusa, y para perpetuar en el poder a Putin bajo una mascarada de supuesta democracia, dando cierta legitimidad al régimen de cara al pueblo ruso», explica a 20minutos José Ángel López, profesor de Derecho Internacional y Relaciones Internacionales de la Universidad Pontificia Comillas ICADE y especialista en Rusia y el espacio postsoviético. Los ciudadanos rusos podrán elegir en sus colegios electorales entre diez partidos distintos. Muchas siglas y una sola alternativa política: apoyar las leyes de Rusia Unida —el partido oficialista que sustenta el poder político de Putin— y respaldar la guerra en Ucrania. Es la cúspide de un sistema electoral moldeado durante 20 años en el que Putin y el Kremlin manejan, a través de la Comisión Electoral, quién se presenta y quién no a las elecciones, inhabilitando bajo supuestos judiciales candidatos y partidos que cuestionen su poder y dejando solo aquellos que respalden y no puedan hacer sombra a Putin. «El poder legislativo en Rusia está inserto en un sistema presidencialista muy fuerte, condicionado por y hacia la propia figura de Putin, para que el poder ejecutivo y de decisión resida en su persona», destaca López. La última reforma electoral consolida, más si cabe, un sistema «viciado desde el punto de vista electoral»: en estos comicios, la mitad de la Duma será elegida por listas, y la otra mitad en circunscripciones uninominales, un sistema que «potencia muchísimo a Rusia Unida, el partido que da soporte a Putin»: «En esos distritos ‘arrasaron’ los candidatos de Rusia Unida, y ahora se ha hecho una redistribución territorial —en la que se han incluido las regiones ucranianas ocupadas por Moscú— de los distritos muy ajustada a los intereses de ese partido», destaca el experto. A eso se suma que Yábloko, el único partido antibelicista, fue finalmente vetado de los comicios, lo que limita el voto opositor a «una especie de voto de castigo, como emitir votos nulos o con consignas contra la guerra y el régimen». Nuevos partidos, como el de los pensionistas o los verdes, podrían entrar en la Duma, pero sería una pluralidad puramente decorativa, sostiene López. «Todas las reformas que se han hecho son puramente cosméticas para la continuidad de un régimen autocrático, y todo lo que ha ocurrido a raíz de la agresión a Ucrania desde 2022 supone una consolidación de ese régimen que, pese a celebrar elecciones, no es genuinamente democrático ni nada que se le parezca», resume el docente de Comillas. «Cada vez se parece más a la Bielorrusia de Lukashenko, a la que precisamente sostiene», añade.Un termómetro del descontento socialSi Putin y el Kremlin tienen tan consolidado el poder político, ¿para qué se celebran entonces elecciones? Más allá de «cierta pátina democrática» de cara a la población rusa, el voto de las elecciones puede dar una pista a Moscú del apoyo o las reticencias del pueblo a la gestión de la guerra en Ucrania y la complicada situación económica, derivada de las sanciones internacionales pero especialmente por las nuevas capacidades de Ucrania de dañar infraestructura y retaguardia rusa con oleadas de drones, según explica José Ángel López. Las cifras reflejan ese desgaste: la economía rusa avanzó apenas un 1% en 2025 y el Gobierno prevé alrededor de un 0,6% para este año, mientras la inflación continúa por encima del 6% y los tipos de interés se mantienen en el 14%, según Reuters. «La popularidad de Putin está descendiendo, no tanto como consecuencia de la guerra, sino por su impacto en el ámbito económico y energético. Aún así, todavía consigue aglutinar el voto a su alrededor, y sus índices son mucho mayores que, por ejemplo, los del primer ministro (Mijaíl Mishustin), aunque todos los sondeos que vengan de Rusia hay que tomárselos con la debida prudencia», sostiene. «Que Putin haya participado por primera vez en una campaña electoral al Parlamento es sintomático», destaca.El margen de maniobra de la población rusa para expresar su descontento con el gobierno de Putin, por tanto, se limita a alternativas testimoniales, como el voto nulo y la abstención, que sin embargo serían «un índice sintomático de esa pérdida de popularidad o de sanción de una sociedad civil que tampoco tiene otra posibilidad de expresarse con libertad». «Yo creo que hay que mirar el nivel de abstención: como sucedía en el periodo soviético, la abstención puede considerarse un voto de castigo a la gestión del Kremlin y hacer notar el hastío hacia el poder», apunta López, aunque añade: «Como queda registrado quien va y quien no a votar, mucha gente puede tener miedo de no ir por las consecuencias que pueda tener». Hay indicios de que el propio Kremlin anticipa esa apatía. Según el Instituto Alemán de Seguridad Internacional (SWP), la Administración presidencial ha rebajado durante este año su expectativa de participación del 55% al 50% y la previsión de voto para Rusia Unida del 60% al 45%. Una encuesta de Russian Field citada por el instituto alemán apuntaba además que el 27% de los rusos no consideraba que ninguno de los partidos ofreciera planes satisfactorios para el futuro del país, mientras otro 31% ni siquiera era capaz de señalar una opción.Los jóvenes y el mundo ruralLas elecciones también permitirán al Kremlin medir sus apoyos —y reticencias— en la Rusia urbana, en el oeste del país, y en el mundo rural, en las extensas llanuras de Siberia. «Es algo que puede ser significativo», subraya López. Otro foco de atención será el voto de la población joven. susceptible de ser llamada a filas en nuevas movilizaciones por la guerra en Ucrania, algo que Putin se ha esforzado en negar —después de que Zelenski acusase al líder ruso en agosto de ocultar esa medida impopular hasta pasados los comicios—. «Es precisamente entre la población joven donde más cunde el desánimo por ir a votar, y donde más puede notarse la abstención, porque entienden que, voten lo que voten, es prácticamente la misma opción que respalda el sistema de poder de Putin», explica López. «Existe mucho miedo entre los hombres jóvenes por ser llamados a combatir en Ucrania, es algo que ha causado un éxodo importante de Rusia en los últimos cuatro años, y es especialmente en las zonas rurales, que es donde el Ejército va a reclutar gente porque en las zonas urbanas cada vez les es más difícil», sostiene el experto.En cualquier caso, el discurso ultranacionalista que rodea a la guerra de Ucrania en el interior de Rusia ha calado lo suficiente para que, pese a que solo el 28% de los rusos preferiría continuar la guerra frente al 62% que prefiere iniciar negociaciones de paz (según el centro ruso independiente Levada), la inmensa mayoría de la población rusa entiende y respalda los motivos del conflicto y las reclamaciones territoriales rusas sobre el Donbás. «El Kremlin ha vendido esta invasión como un conflicto contra un Estado neonazi, y sobre todo contra Occidente. Lo presentan como un desafío existencial porque estos actores quieren que Rusia desaparezca, aseguran, y esta narrativa la han inoculado muy bien los ideólogos del Kremlin y el propio Putin», explica el experto. «Desde Occidente nos preguntamos como es posible que el pueblo ruso comulgue con todo esto, pero desde dentro se vive de forma muy diferente», añade.Una Rusia moldeada por y para PutinPese a que Rusia nota, y mucho, las consecuencias de una contienda atascada en Ucrania, en su economía, infraestructura y, en los últimos meses, con ataques ucranianos a su retaguardia, las elecciones parlamentarias no harán más que corroborar una estructura de poder consolidada en la que Putin es el centro de todo. «El régimen está muy apuntalado: todo el poder está en manos de los siloviki —antiguos funcionarios de los servicios secretos soviéticos o rusos que han pasado a ocupar puestos clave del Gobierno y el Estado al amparo de Putin— y de todo el entorno político y de seguridad de máxima confianza de Putin», analiza López. El eje de todo el sistema, sin embargo, es «el potente sistema coercitivo desarrollado por el Kremlin»: «El Servicio Federal de Seguridad (FSB), sucesor de la antigua KGB soviética y al servicio de Putin, es el que mantiene y apuntala el régimen, incluso por encima de las Fuerzas Armadas, a las que controla realmente», explica el investigador. «De hecho, a raíz de la intentona semigolpista del grupo Wagner y comandada por Prigozhin (y que ya sabemos como terminó), el Kremlin ha reforzado mucho más el sistema represivo a través de los siloviki, los oligarcas y el propio FSB», destaca.Pese al descontento, el régimen parece más consolidado que nunca desde el ascenso de Putin al poder en el año 2000, y ni siquiera el descontento creciente de la población amenaza mínimamente el status quo en Rusia: «No tienen mecanismos ni resortes para conseguir cuestionar realmente el orden establecido», remacha López. Ese férreo control encierra, sin embargo, una paradoja:  el SWP advierte en un informe de que, al cerrar progresivamente todas las vías por las que el malestar puede expresarse —desde la oposición hasta las protestas o el propio voto de castigo—, el Kremlin también está perdiendo instrumentos con los que medir y canalizar el descontento real de la sociedad. El sistema aparece así fuertemente protegido frente a una amenaza inmediata, pero cada vez dispone de menos mecanismos para detectar las tensiones que se acumulan en su interior.López, finalmente, reflexiona sobre la situación actual de Rusia, que presenta un juego de espejos respecto a su propia historia. «Desde la creación del rus de Kiev en el siglo IX hasta la Unión Soviética y la actualidad, el pueblo ruso ha interiorizado ese sometimiento histórico al poder, a ese sentimiento de orden y mando. Es algo digno de análisis, porque ha ocurrido en todas las épocas de la historia, y aunque son situaciones que no vemos, por ejemplo, en otras ex repúblicas soviéticas, es una constante en la historia de Rusia durante siglos», concluye. 

El chavismo desbloquea diez portales informativos para levantar la censura parcial

Ver para creer. Muy pocos en Venezuela creyeron que podían abrir libremente por internet las páginas que el régimen autoritario chavista había cerrado durante 27 años. De repente y sin previo aviso este jueves la luz volvió a las pantallas de los monitores con el … desbloqueo oficial de diez medios informativos digitales.
La celebración fue en grande. Aunque el levantamiento de la censura es parcial porque no incluye a la totalidad de 90 páginas web de medios de comunicación y alrededor de 200 plataformas digitales que estaban bajo el telón de hierro, según la ONG VE Sin Filtro y diversos reportes gremiales, es un respiro para los pocos medios que han sido beneficiados con la medida de apertura.

Los diez portales informativos nacionales e internacionales son los primeros en ser desbloqueados. Los favorecidos son AlbertoNews, Caraota Digital, Crónica Uno, Agencia EFE, Efecto Cocuyo, El Estímulo, El Pitazo, Monitoreamos, Runrunes.es y Revista Semana.

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Javier Ansorena

El desbloqueo comenzó hoy jueves en horas de la madrugada cuando en forma de goteo se fueron abriendo, uno a uno, los medios bloqueados. Los usuarios de las redes sorprendidos no sabían lo estaba ocurriendo hasta que horas más tarde el organismo encargado de telecomunicaciones bajó el telón de oscuridad.
«En cumplimiento de las instrucciones emanadas por la Presidenta de la República Bolivariana de Venezuela, la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (CONATEL) informa a la colectividad nacional sobre el restablecimiento formal del acceso a diversas plataformas y medios de comunicación digitales nacionales e internacionales», anunció el organismo en su página web.
CONATEL no ha informado sobre el criterio que ha privado en la selección de los diez medios favorecidos y cuándo desbloquearán el resto de las páginas restringidas. Lo cierto es que la decisión ha sido negociada entre la delegación de la Asamblea Nacional del 2015 y su contraparte del chavismo en la mesa de diálogo.

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El desbloqueo fue celebrado por la escritora Paola de Alemán, miembro de Primero Justicia que acompaña a Dinorah Figuera, la presidente de la Asamblea 2015. Así reaccionó Paola: «Entrar a la computadora, abrir el navegador y leer las noticias sin restricción. Recuperamos algo que nunca debimos perder. Paso a paso… ¡hacia la libertad!».
Melanio Escobar, periodista y activista político, también aplaudió la medida de forma crítica: «Si un telefonazo puede desbloquear medios, ¿por qué ese mismo telefonazo no sirve para liberar a los presos políticos y hacer cumplir los acuerdos institucionales pendientes?»
En cambio, Voluntad Popular, el partido fundado por Leopoldo López, lanzó un comunicado por las redes donde califica como un paso importante, «esta decisión demuestra que las medidas de censura son reversibles cuando existe voluntad política y confirma la importancia del proceso de negociación impulsado con el respaldo del gobierno de Estados Unidos, la Administración de Donald Trump y el secretario de Estado, Marco Rubio».
En la mesa de negociación con el chavismo, la delegación opositora encabezada por Dinorah Figuera esta representada solo con dos partidos: Primero Justicia y Voluntad Popular, que este jueves comenzó la segunda ronda de conversaciones en el Hotel Meliá de Caracas.
En su comunicado, Voluntad Popular (VP) recordó que desde el 1° de agosto la delegación parlamentaria opositora del 2015 ha exigido el desbloqueo de los medios y el cese de las restricciones que vulneran la libertad de expresión en Venezuela.
En su escrito detalló que luego de un arduo trabajo junto con periodistas y propietarios de medios de comunicación, la delegación documentó esta situación y presentó propuestas para avanzar hacia una solución y restitución de la libertad de expresión.
A pesar de la medida, organizaciones de libertad de prensa señalan que todavía quedan más de 200 sitios web y portales informativos restringidos en distintas proveedoras de internet del país.

Trump autoriza al presidente de Irán a viajar a Nueva York para la Asamblea de la ONU

La Administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, informó este jueves de que ha autorizado a la delegación iraní, liderada por el presidente Masud Pezeshkian, a viajar a Nueva York para participar la próxima semana en la Asamblea General de la ONU, una visita que tendrá lugar en plena guerra entre Washington y Teherán.»En cumplimiento de nuestras obligaciones como país anfitrión, la delegación principal del régimen iraní podrá asistir a la Semana de Alto Nivel de la Asamblea General de la ONU», declaró a la prensa un portavoz del Departamento de Estado. La fuente precisó que la delegación iraní será más reducida que la del año pasado, cuando Estados Unidos ya denegó visados a varios miembros del equipo de prensa que pretendían acompañar a Pezeshkian a Nueva York.Al igual que en 2025, los representantes iraníes estarán sujetos a restricciones durante su estancia en la ciudad, entre ellas la prohibición de adquirir productos de lujo.Está previsto que Pezeshkian pronuncie su discurso ante la Asamblea General el miércoles, aunque el viaje había estado rodeado de incertidumbre, ya que Teherán afirmó el lunes que el mandatario aún no había recibido su visado.La visita se produce más de seis meses después del inicio de la guerra lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán, una ofensiva que no ha logrado su objetivo de derrocar al régimen de los ayatolás, y tras varios intentos frustrados de negociar un acuerdo de paz. Aunque Washington y Teherán no mantienen relaciones diplomáticas oficiales, la República Islámica cuenta con diplomáticos acreditados ante Naciones Unidas, lo que obliga a Washington, en virtud del Acuerdo de Sede de la ONU, a facilitar su entrada y permanencia en el país.Durante el Mundial de fútbol de este verano, la selección iraní afrontó restricciones que la obligaron a concentrarse en la ciudad mexicana de Tijuana, en la frontera con Estados Unidos, y a entrar en territorio estadounidense únicamente para disputar sus partidos.

Marruecos se acerca más a EE.UU. y estrecha su relación con Israel en plena crisis de Ceuta

En plena crisis de Ceuta, Marruecos y Estados Unidos han dado una nueva muestra del fortalecimiento de su alianza en una declaración conjunta firmada con Israel en Nueva York. En una reunión auspiciada por el embajador de EE.UU. ante Naciones Unidas, Mike Waltz, … los ministros de Exteriores de Marruecos e Israel acordaron reforzar sus relaciones diplomáticas, el intercambio de embajadores, el establecimiento de vuelos comerciales directos entre los países y la intensificación de sus relaciones comerciales y de seguridad.
Esto ocurre en pleno pulso de Marruecos con España tras la entrada de decenas de miles de personas a finales de julio en Ceuta, un territorio que Rabat considera parte de su soberanía, al igual que Melilla, las Islas Canarias y otras plazas españolas en el norte de África. Y ocurre también en un momento en el que las relaciones diplomáticas entre España y EE.UU. están deterioradas, en especial desde el desplante del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a Donald Trump sobre el aumento del gasto en defensa de los países de la OTAN. A esa discrepancia se suma la negativa de España de dar cualquier tipo de apoyo logístico en la guerra de Irán.

La invasión a Ceuta fue calificada por Sánchez en un primer momento como un «ataque a la integridad territorial de España» (después ha dado marcha atrás y lo considera una crisis migratoria). Ese ataque a un aliado tradicional de EE.UU. y miembro de la Unión Europea no mereció gran respuesta por parte de Washington. Al contrario, la Casa Blanca responsabilizó a España de la situación en Ceuta por aplicar «políticas globalistas de extrema izquierda, como facilitar la migración masiva», como aseguró una portavoz de Trump a ABC. Poco después, un comunicado del Departamento del Estado condenó la invasión de Ceuta como una «flagrante violación de su soberanía y de los derechos humanos», pero responsabilizó de ello a España por «facilitar la inmigración ilegal masiva hacia Europa».

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Enrique Serbeto

Ahora, la reunión tripartita en Nueva York vuelve a dejar claro que su gran interés es reforzar la relación con Marruecos, aliado en el proceso de estabilización de Oriente Próximo a través de la normalización diplomática con Israel que persigue Trump.
De hecho, el refuerzo de esa relación tiene que ver con una cuestión territorial en la que España también está implicada: la soberanía del Sahara Occidental, el territorio que fue colonia española y que Marruecos considera parte de su país. EE.UU. cambió a finales de 2020 su posición al respecto y reconoció al Sahara Occidental como territorio soberano de Marruecos, apoyando además su propuesta de autonomía «seria, creíble y realista» como la única solución para la disputa.

Acuerdos de Abraham

Este cambio –al que después se sumó España, sin explicaciones de Sánchez– era una contrapartida: a través de ese reconocimiento, Marruecos se sumaba a los llamados Acuerdos de Abraham, la normalización de relaciones diplomáticas con Israel. También los firmaron Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Sudán, en el gran logro diplomático de Trump de su primer mandato. Hasta ese momento, Egipto y Jordania eran los únicos países árabes con relaciones diplomáticas con Israel. El gran objetivo de Trump ahora es profundizar en los Acuerdos de Abraham, una estrategia en que la pieza clave sería lograr que se sume Arabia Saudí.

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Ahora, la reunión en Nueva York ha intensificado ese acuerdo entre los tres países. Según un comunicado conjunto de EE.UU., Marruecos e Israel, compartido por la Misión de EE.UU. ante la ONU, las tres partes muestran su gran interés en «fortalecer su cooperación trilateral en el ámbito internacional».
Los ministros de Exteriores de Marruecos –Nasser Bourita– y de Israel –Gideon Sa’ar– mostraron en el documento su agradecimiento a Trump por ser un «líder visionario, único en su capacidad de traer la paz donde nadie más creía que sería posible».

El acercamiento de Marruecos a Israel coincide con un momento de relaciones frágiles de España con el Estado hebreo por las condenas de Sánchez a Netanyahu por la guerra de Gaza

Tras su reunión con Waltz en la sede diplomática de EE.UU., justo enfrente del edificio de la ONU, los dos países acordaron la «elevación de las misiones diplomáticas entre Marruecos e Israel al rango de embajadas plenas y al intercambio de embajadores».
También se decidió «tomar las medidas necesarias para el pronto restablecimiento de los vuelos directos entre Marruecos e Israel, incluidos los operados por compañías aéreas israelíes y marroquíes, antes de que finalice el año».
Con la mediación de EE.UU., Marruecos está afianzando una relación con Israel que puede ser muy provechosa, pese a la oposición que la normalización diplomática ha tenido en sectores marroquíes durante la guerra de Gaza. Su acercamiento a Israel coincide también en un momento de relaciones frágiles de España con el Estado hebreo, una alianza tradicional que se ha deteriorado por las condenas de Sánchez a la actuación del Gobierno de Benjamin Netanyahu en Gaza.
En el comunicado compartido en Nueva York, Marruecos e Israel también se comprometieron a cerrar acuerdos para facilitar la inversión y las relaciones comerciales recíprocas y el fortalecimiento de la cooperación en tecnología, seguridad e innovación –sectores en los que Israel es puntero–, «en especial en tiempos de grandes desafíos».

Milei impulsa una ley para defender la soberanía argentina sobre las Malvinas

Este jueves el presidente argentino, Javier Milei, ha enviado al Congreso un proyecto de ley que endurece las sanciones contra las empresas que operen en las islas Malvinas sin autorización de su Gobierno. La Ley de Defensa de la Soberanía Nacional incluye artículos … referidos a la seguridad nacional y cambios en el sistema de inteligencia. También propone la creación de un Consejo de Seguridad Nacional para la protección de infraestructuras críticas. La Casa Rosada se refirió a la iniciativa como «un hito en el proceso de recuperación de las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur».
El proyecto de ley había sido anunciado semanas atrás y la Casa Rosada había anticipado que se enviaría al Congreso. El objetivo de la normativa impulsada por el Gobierno de Milei es reemplazar el régimen actual con el fin de sancionar duramente a las firmas que exploten los recursos del archipiélago sin el consentimiento argentino. El envío del documento al Parlamento estaba previsto para este lunes, pero finalmente se demoró.

De acuerdo con un comunicado difundido este jueves por el Gobierno, la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional se articularía en tres ejes principales: «Sancionar a quienes exploten recursos naturales de forma ilegítima, generar incentivos para que cesen esas actividades y dotar al Estado de instrumentos para responder ante amenazas externas».

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David Alandete

El proyecto que será tratado en el Parlamento argentino presenta dos diferencias centrales con respecto a la normativa vigente. En principio, endurece las penalizaciones para las empresas que operen en las islas. Actualmente, la explotación no autorizada de los recursos conlleva una pena de 5 a 10 años de prisión, mientras que la nueva ley impone penas de entre 12 y 15 años. En el caso de la extracción, el transporte y el almacenamiento, estas podrían alcanzar incluso los 20 años.
En segundo lugar, Ley de Defensa de la Soberanía Nacional incluye castigos para quienes intervengan en la explotación de otros recursos –ya sea renovables o no renovables- como es el caso de la pesca.

Consejo de Seguridad

Otro de los puntos destacados del proyecto de ley enviado al Congreso tiene que ver con la formación de un Consejo de Seguridad con el fin de «supervisar la política de seguridad nacional y salvaguardar la infraestructura crítica y la soberanía nacional». Este organismo sería presidido por el mismo Milei, quien «tendrá la última decisión ante una eventual orden de «persecución o derribo de buques o aviones hostiles», según se establece en el documento.

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Este consejo estaría compuesto por siete integrantes. Casi exclusivamente se trataría de funcionarios públicos. Según se dio a conocer este jueves, entre sus miembros se mencionan el jefe de gabinete, el ministro de Relaciones Exteriores, el ministro de Defensa, el ministro de Economía, el secretario de Inteligencia Nacional y el secretario Legal y Técnico de la Presidencia.

Giro en el discurso

En las últimas semanas el presidente Javier Milei recibió fuertes críticas en Argentina por el giro en su discurso con respecto a la cuestión de Malvinas. El jefe de Estado, que desde su llegada al poder se declaró abiertamente en varias oportunidades un ferviente admirador de Margaret Thatcher –impulsora de la guerra de Malvinas en 1982-, asumió recientemente y de manera ferviente la causa Malvinas tras el episodio ocurrido con la selección albiceleste en su enfrentamiento con Reino Unido.
Por ese motivo, el mandatario fue acusado de utilizar este tema con fines electorales de cara a su campaña por la reelección en 2027. En una entrevista a un medio local, el presidente respondió a estas críticas, asegurando que se trata de «una estupidez mayúscula».
En los últimos días distintos países expresaron su posición con respecto a la cuestión Malvinas, que genera tensión entre Argentina y Reino Unido. Este miércoles el embajador de China en Buenos Aires sostuvo públicamente su adhesión al reclamo de soberanía impulsado por la Casa Rosada.

Esta semana la Justicia argentina ordenó frenar el proyecto petrolero de origen británico-israelí Sea Lion, que opera en Malvinas, denunciado por posible daño ambiental

Esta semana la Justicia argentina ordenó frenar el proyecto petrolero de origen británico-israelí Sea Lion, que opera en Malvinas, denunciado por posible daño ambiental. La medida fue rechazada por Reino Unido, que avanza en la protección de las firmas que operan en el archipiélago. «La legislación interna argentina no se aplica en las islas», señaló en un comunicado.
Por otro lado, el Gobierno argentino ordenó recientemente que se reactive la construcción de una base militar en la provincia austral de Tierra del Fuego. Dicha base había sido anunciada en el año 2022, pero desde entonces no se observaron avances.