Keir Starmer ha decidido cerrar definitivamente su etapa en Westminster. Apenas seis semanas después de abandonar Downing Street, el ex primer ministro británico anunció este martes que dejará su escaño por Holborn and St Pancras, la circunscripción londinense que representa desde 2015, para concentrarse en … asuntos internacionales, una decisión que pone fin a once años en la Cámara de los Comunes y que obligará a los laboristas a defender en una elección parcial un territorio históricamente favorable.
La decisión supone, además, un cambio respecto a los planes que Starmer había expresado tras dejar el Gobierno, cuando tenía previsto continuar como diputado hasta las próximas elecciones generales. Después de reflexionar durante el verano, según explicó al Camden New Journal, el periódico de su circunscripción, ha concluido que ha llegado el momento de «pasar el testigo a un sucesor».
«Ha sido un enorme honor y un privilegio representar a la mejor circunscripción del país», declaró Starmer, quien sucedió en 2015 al veterano diputado laborista Frank Dobson. El ex primer ministro explicó que ahora pretende concentrar su actividad en asuntos internacionales, entre los que citó la defensa, la seguridad, el comercio y la tecnología, además de continuar su trabajo contra la violencia hacia las mujeres y las niñas, una cuestión a la que ya se dedicaba antes de entrar en el Parlamento.
La renuncia al escaño tendrá, sin embargo, consecuencias más allá de su futuro personal. Holborn and St Pancras deberá celebrar ahora una elección parcial cuya fecha todavía no ha sido anunciada y que supondrá uno de los primeros exámenes electorales para Andy Burnham, sucesor de Starmer tanto al frente del Partido Laborista como del Gobierno.
Los resultados de las generales de 2024 explican por qué la convocatoria despierta especial interés. Starmer conservó entonces el distrito con 18.884 votos, el 48,9% del total, y una mayoría de 11.572 sobre el independiente Andrew Feinstein, que consiguió 7.312 sufragios. Los Verdes quedaron terceros con 4.030 votos, equivalentes al 10,4%.
El Partido Verde estudia ahora convertir la elección en una batalla de alcance nacional. Su líder, Zack Polanski, podría presentarse como candidato, según han informado algunos medios británicos, entre ellos el ‘Financial Times’ y ‘The Guardian’. La eventual candidatura de Polanski elevaría el perfil de una elección que, en otras circunstancias, podría haberse limitado a la sustitución de un diputado en un bastión tradicional de los laboristas. Una derrota tendría un peso simbólico especialmente incómodo para Burnham, porque significaría perder precisamente el escaño que durante once años perteneció al hombre que devolvió al partido al poder.
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El anuncio de Starmer se produjo horas antes de que Andy Burnham pronunciara su primer discurso como primer ministro en la Cámara de los Comunes. El ‘premier’ convirtió la despedida de su antecesor en una de las primeras referencias de su intervención. Burnham rindió homenaje a quien hasta hace unas semanas ocupaba Downing Street y destacó su «vida dedicada al servicio público». También recordó que el liderazgo de Starmer llevó a los laboristas «de una de sus peores derrotas a una de sus mejores victorias», desde el severo revés electoral de 2019 hasta la amplia victoria de 2024.
Sobre el Brexit
En su intervención, Burnham responsabilizó al Brexit de haber contribuido al prolongado periodo de débil crecimiento económico del Reino Unido, al incluir la salida de la Unión Europea entre una «serie de decisiones equivocadas» adoptadas por el país desde los años ochenta. Según Burnham, el Brexit agravó los problemas provocados por la desindustrialización y la excesiva centralización del poder y contribuyó a abrir «una década de bajo crecimiento». Su diagnóstico no supone, sin embargo, un cambio en la posición del Gobierno sobre la relación con Bruselas. De hecho, Burnham mantiene por ahora las líneas establecidas durante la etapa de Starmer y no plantea el regreso del Reino Unido a la Unión Europea, al mercado único ni a la unión aduanera.
La líder conservadora, Kemi Badenoch, aprovechó por su parte el estreno parlamentario de Burnham para cuestionar tanto sus promesas como las circunstancias que llevaron al relevo de Starmer. Tras recordar que llevaba 43 días en el cargo sin haberse sometido todavía a sus preguntas en la Cámara de los Comunes, Badenoch le advirtió de que el trabajo de primer ministro «no es tan fácil como parece desde fuera» y sostuvo que los diputados laboristas aún no habían explicado por qué habían sustituido a su predecesor. «En este lado de la Cámara entendemos que los problemas de este país no se resolverán únicamente con grandes promesas», afirmó la dirigente conservadora.