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Las calles de Irán estallan a la espera de la intervención de Trump

Irán vivió su tercera noche de manifestaciones y choques con las fuerzas de seguridad en medio del apagón general de las comunicaciones por parte del régimen. La república islámica confía en la mano dura de la Guardia Revolucionaria para contener unas protestas que estallaron … el 28 de diciembre en el bazar de Teherán a causa de la crisis económica y que se han ido extendiendo a todo el país y se han convertido en un nuevo pulso contra el sistema islámico impuesto por los ayatolás en 1979. La gran partida se juega en las calles de Teherán, que reviven en 2026 lo que ya vivieron en 2009 con la llamada ‘Revolución verde’, tras el fraude electoral a favor del ultraconservador Mahmoud Ahmadineyad, y en 2022, tras la muerte de la joven Mahsa Amini a manos de la policía de la moral.
Entre 2009 y hoy ha habido más episodios de levantamientos sociales. La gran diferencia del momento actual con todos los anteriores es la amenaza de intervención de Donald Trump, unida al desgaste de un régimen que ha quedado obsoleto ante las demandas de cambio de una parte importante de la sociedad que no cree en el sistema.
La agenda del presidente de Estados Unidos en Oriente Próximo va de la mano de un Benjamín Netanyahu cuya aspiración es derrocar al régimen islámico, al que considera una «amenaza existencial» para Israel. En junio, en mitad del diálogo nuclear entre estadounidenses e iraníes, Netanyahu lanzó una guerra por sorpresa que duró doce días y en la que contó con el apoyo de Trump. Todo acabó con un alto el fuego oficioso que, según los iraníes, Israel rompe estos días con su apoyo directo al sector violento de las movilizaciones. Ali Larijani, secretario del Consejo de Seguridad Nacional y hombre de peso en el régimen, calificó a los manifestantes violentos de «terroristas urbanos» y alertó del riesgo de «guerra civil» en el país.

«La principal diferencia entre las tres grandes revueltas es que el régimen está mucho más acorralado hoy que entonces. Ha perdido a sus aliados regionales, se encuentra asediado y con pocas cartas que jugar, y sus estructuras internas son más frágiles que nunca», opina Arash Azizi, historiador iraní y autor de libros como ‘What Iranians Want’ (Qué quieren los iraníes). Esa soledad de Irán se ha acelerado tras los golpes sufridos por Hizbolá, en Líbano, y Bashar al Assad, en Siria. La estrategia de formar y armar grupos aliados en la región ha sido aplastada por Israel y solo los hutíes, en Yemen, se mantienen como amenaza lejana al Estado judío, muy lejana.

La agenda de Trump en Oriente Próximo va de la mano de un Netanyahu cuya aspiración es derrocar al régimen islámico

«¿Dónde está mi voto?»

Hace 17 años las calles de Irán estallaron al conocer la victoria de Mahmoud Ahmadineyad en la segunda vuelta de las presidenciales. El líder ultraconservador se impuso, según el recuento oficial, al reformista Mir Husein Musavi y fue reelegido presidente en un momento marcado por el inicio del pulso nuclear con Occidente. Teherán fue el epicentro de un movimiento que usó el verde de la campaña electoral de Mousavi como símbolo y popularizó el eslogan «¿Dónde está mi voto?» La gente se levantó para pedir cambios internos, cambios dentro del sistema y apertura, y la respuesta fue represión con decenas de muertos y miles de detenidos.
Barack Obama condenó la represión y dijo que las protestas eran «una expresión del deseo del pueblo iraní por debatir su futuro y que esas voces debían ser escuchadas», pero dejó claro que no era una cuestión sobre Estados Unidos u Occidente, sino sobre «los propios iraníes y el futuro que ellos decidieran para su país». Ahmadineyad gobernó durante cuatro años más y los iraníes tuvieron muy claro que los cambios en su país no iban a llegar a través de las urnas.

La soledad de Irán se ha acelerado tras los golpes sufridos por Hizbolá, en Líbano, y Bashar al Assad, en Siria

«Mujer, vida, libertad»

Después de 8 años de ultraconservadurismo, Irán giró a un sistema moderado con el clérigo Hasán Rohani y en 2015 se selló el histórico pacto nuclear con Estados Unidos. La república islámica y el ‘Gran Satán’ (tal y como llama el sector radical a Estados Unidos) iniciaron una fase de deshielo y comenzaron a levantarse algunas sanciones a cambio de una limitación en el grado de enriquecimiento de uranio. Las calles de Irán veían el final de un túnel de sanciones económicas y amenazas de guerra, pero el sueño se desvaneció con el triunfo de Trump, que rompió el pacto de forma unilateral en 2018 y reimpuso los castigos pese a que los iraníes cumplían lo acordado, según todos los informes emitidos por la Agencia Internacional de Energía Atómica.
El peso de los castigos asfixió a la economía iraní y el país volvió a girar al ultraconservadurismo en 2021 con Ibrahim Raisi. En lugar de priorizar la situación económica, Raisi aplicó una política para intentar reislamizar a una sociedad cada vez más alejadas de los eslóganes de la revolución islámica, reforzó a la policía de la moral y puso el foco en la vestimenta de las mujeres. Un año después de su llegada al poder, la joven Mahsa Amini murió a manos de esa policía de la moral y las calles explotaron al grito de «Mujer, vida, libertad».

Los iraníes superaron el miedo tras la brutal represión de 2009 y fueron las mujeres y las minorías quienes lideraron la batalla para pedir libertad y el fin del uso obligatorio del pañuelo

Los iraníes superaron la barrera del miedo levantada por la brutal represión de 2009 y fueron las mujeres y las minorías, como los kurdos, quienes lideraron la batalla para pedir libertad y el fin del uso obligatorio del pañuelo para las mujeres. Las movilizaciones se mantuvieron durante un año, con diferente nivel de intensidad, y organizaciones de derechos humanos como Iran Human Rights (ONG con sede fuera de Irán), elevaron al menos a 551 el número de fallecidos a manos de las fuerzas de seguridad.
Joe Biden mostró su apoyo a las mujeres de Irán, aseguró que las protestas «despertaron algo que no creo que vaya a poder ser silenciado por mucho, mucho tiempo», e impuso nuevas sanciones al régimen como medida de presión.

Más protestas y más violentas

Tres años después, los ayatolás vuelven a enfrentarse a un levantamiento popular, que esta vez estalló por el hundimiento del rial respecto al dólar. Cada vez discurre menos tiempo entre protesta y protesta. Cada vez las protestas son más violentas y piden más claramente un cambio de régimen, no solo reformas, pero en un país de 93 millones de habitantes el sistema cuenta con su núcleo duro de seguidores.
«La situación es compleja. La economía está en declive y la credibilidad del sistema de gobierno en la gestión económica ha disminuido notablemente. Sin embargo, la realidad es diferente a la que reflejan los medios y las redes sociales. Los conservadores y seguidores del sistema y del Líder Supremo (que a menudo se solapan, pero no siempre son iguales) no son muy visibles ni escuchados, pero permanecen presentes y en número», considera Raffaele Mauriello, profesor adjunto en la Facultad de Literatura Persa y Lenguas Extranjeras de la Universidad Allameh Tabatabai de Teherán.
Mauriello estaba en Teherán durante la guerra de junio y, después de lo que se ha vivido en las últimas dos semanas, considera que «ahora hay que tomar en cuenta más que antes las posibilidades de un conflicto armado, que tras el ataque verano es una realidad». Trump, con el asesoramiento de Netanyahu, tiene la palabra.

Trump confirma que prepara el encuentro con Delcy y revela que ella le ofreció el petróleo

Donald Trump confirmó este domingo que su Administración prepara un encuentro con Delcy Rodríguez y que los contactos con representantes del poder venezolano avanzan «muy pronto», en paralelo a una ofensiva directa de Washington para hacerse con el control del crudo del … país y rediseñar por completo el mapa energético tras la caída de Nicolás Maduro. El presidente vinculó ambos planos —político y petrolero— al asegurar que Estados Unidosya está recibiendo petróleo venezolano y que las decisiones sobre quién operará en el país se tomarán desde la Casa Blanca.
Según explicó a bordo del Air Force One, Estados Unidos ha comenzado a apropiarse de cargamentos de crudo, con un primer volumen de hasta 50 millones de barriles cuyo valor cifró entre 4.000 y 4.200 millones de dólares. Esos ingresos, dijo, se canalizarán bajo control estadounidense, al margen de Caracas, como herramienta de presión y de gestión directa de la transición. La Casa Blanca ha reforzado ese esquema con la incautación de al menos cinco petroleros y con una orden ejecutiva destinada a blindar los fondos petroleros frente a posibles reclamaciones judiciales.
Trump defendió que el control del petróleo es clave tanto para garantizar precios bajos de la energía como para condicionar el futuro político de Venezuela. En ese contexto, confirmó que su equipo está en contacto con las autoridades interinas encabezadas por la presidenta encargada Delcy Rodríguez, a quien sitúa como interlocutora central en esta fase, al tiempo que mantiene abierta una vía paralela con la oposición democrática, incluida la anunciada recepción de María Corina Machado en Washington.

El presidente fue especialmente duro con Exxon, una de las grandes ausentes de los compromisos financieros que reclama la Casa Blanca. Dijo que no le gustó la respuesta de la compañía en un encuentro de directivos el viernes y la acusó de «hacerse la lista», deslizando incluso que podría dejarla fuera del reparto de oportunidades. Las declaraciones se dan por la cautela expresada públicamente por su consejero delegado, Darren Woods, quien advirtió tras la reunión en la Casa Blanca que Venezuela es hoy «no invertible», recordando las expropiaciones sufridas por la empresa en el pasado y la falta de garantías legales y de seguridad.
Frente a esa prudencia, Trump insistió en que las condiciones cambiarán porque ahora «tratan directamente con Estados Unidos» y no con Venezuela, y aseguró que las empresas estarán protegidas bajo su presidencia. Chevron, Repsol y Eni aparecen mejor posicionadas en este nuevo escenario, mientras Washington se reserva la potestad de autorizar operaciones y gestionar las ventas de crudo.

En el mismo intercambio con la prensa, Trump amplió el foco geopolítico y advirtió de que Estados Unidos contempla «opciones muy fuertes» frente a Irán si cruza determinadas líneas, subrayando que cualquier ataque a intereses estadounidenses o comerciales recibiría una respuesta «a niveles que no han visto jamás». Ese mensaje, unido al control del petróleo venezolano y a los contactos con Delcy, dibuja una estrategia en la que energía, presión militar y negociación política avanzan de forma coordinada desde la Casa Blanca.

Trump dice que Venezuela enviará «cero» petróleo y dinero a Cuba

Donald Trump ha asegurado que la intervención de EE.UU. en Venezuela romperá una alianza antagónica para su país: la del régimen chavista con Cuba. En un mensaje publicado este domingo en su red social, el presidente de EE.UU. ha defendido sobre Venezuela que « … ya no habrá más petróleo o dinero yendo a Cuba, ¡cero!».
El corte del sistema energético de Venezuela a Cuba, del que depende en buena medida la dictadura castrista para sus necesidades energéticas, es ya una realidad. Desde finales de año, EE.UU. tiene sometido a Venezuela a un bloqueo en la salida de petroleros desde sus puertos en el Caribe.
Pero Trump deja claro que utilizará la carta del petróleo venezolano para buscar algo similar a lo que ha conseguido en Venezuela con la captura de Nicolás Maduro: forzar un cambio político en el país acorde con los intereses de EE.UU.

«Sugiero firmamento que lleguen a un acuerdo, antes de que sea demasiado tarde», dijo Trump en referencia al Gobierno de Miguel Díaz Canel, pero sin dar detalles sobre qué espera de los líderes cubanos.

«Ya no más»

En su mensaje, el multimillonario neoyorquino defendió que el suministro de petróleo de Venezuela a Cuba era una contraprestación por los «servicios de seguridad» del régimen castrista «a los dos últimos dictadores venezolanos», en referencia a Maduro y a su antecesor, Hugo Chávez. «Pero ya no más», advirtió Trump, que se refirió a la muerte de decenas de cubanos que integraban la protección en Maduro durante la operación militar de EE.UU. para su captura. «Ahora Venezuela tiene a EE.UU., de lejos la mayor potencia militar mundial, para protegerles y lo haremos», dijo.
El ministro de Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, negó en un mensaje en redes sociales que Cuba reciba compensación por servicios de seguridad a Venezuela y aseguró que su país «tiene absoluto derecho a importar combustible desde aquellos mercados dispuestos a exportarlo».
La realidad es que Cuba ha subsistido por las importaciones de crudo venezolano, pese a la caída tanto de la producción en Venezuela como de la capacidad para refinar de la industria cubana. El año pasado recibieron 26.500 barriles por día desde Venezuela, el mayor suministrador a la isla, frente a los 55.000 barriles diarios que recibía en 2023.
Parte de las necesidades energéticas de Cuba las cubre México, cuya presidenta, Claudia Sheinbaum, reconoció la semana pasada que su país ha tomado un mayor papel en los suministros a la isla por el bloqueo al crudo venezolano.

Parte de las necesidades energéticas de Cuba las cubre México

Nada más producirse la captura de Maduro, Trump y su Administración dejaron claro que tenían los ojos puestos en Cuba, un antagonista histórico, un baluarte de potencias rivales pegado a EE.UU., a 150 kilómetros de la costa de Florida. «Está lista para caer», dijo entonces el presidente de EE.UU. «Si yo viviera en La Habana y formara parte del Gobierno, estaría preocupado, al menos un poco», apostilló su secretario de Estado, Marco Rubio.
Un seguidor de Trump respondió al mensaje de Trump sugiriendo que Rubio -hijo de exiliados cubanos- debería ser el presidente de Cuba cuando caiga el Gobierno comunista. «Me parece bien», le respondió Trump.

50 millones de barriles

Las presiones de Trump a Cuba con el petróleo llegan en medio de un acuerdo con Venezuela para que el país con más reservas del mundo entregue 50 millones de barriles a EE.UU., en una operación de unos 2.000 millones de dólares.
El objetivo para Trump es que los ingresos del petróleo venezolano en EE.UU. sirvan para estabilizar políticamente y económicamente a Venezuela. Para conseguirlo, el presidente de EE.UU. firmó una orden ejecutiva en la que declara una emergencia nacional para blindar esos ingresos frente a acreedores de Venezuela.
Con ese formato, los ingresos quedarán en un depósito gubernamental controlado por el Tesoro de EE.UU. pero de propiedad de Venezuela para evitar embargos. Por ejemplo, de las petroleras estadounidenses que sufrieron nacionalizaciones y confiscaciones por parte del régimen chavista y que mantienen reclamaciones multimillonarias contra el país sudamericano.

¿Marco Rubio presidente de Cuba? «Me parece bien», dice Trump

Donald Trump ha dejado claro que está dispuesto a favorecer o derrocar líderes en el «vecindario» de EE.UU., en el continente americano, para imponer los intereses de seguridad y económicos de su país. Lo sabe Javier Milei, el presidente de Argentina, que recibió … una inyección económica de 20.000 millones de dólares que fue decisiva en las elecciones legislativas del año pasado. Lo sabe mucho más Nicolás Maduro, que ha cambiado el palacio de Miraflores de Caracas por una celda de una cárcel de Brooklyn. Y el presidente, tras la captura del dictador venezolano, puso en aviso a otros. El principal, el otro gran baluarte de sus rivales globales, Cuba. «Está lista para caer», dijo sobre la isla Trump cuando Maduro todavía volaba hacia Nueva York, donde ahora espera juicio.
Trump insistió este domingo en esa idea, en un mensaje en su red social en el que confirmaba que Cuba dejaría de recibir el petróleo y dinero venezolanos con los que ha subsistido en los últimos años. «Les recomiendo firmemente que lleguen a un acuerdo, antes de que sea demasiado tarde», dijo en referencia al Gobierno de Miguel Díaz Canel, que podría tener que poner su barba a remojar. Trump ha derrocado a Maduro y parece dispuesto a mantener a su sucesora, Delcy Rodríguez, si la ahora presidenta de Venezuela se pliega a sus exigencias. En el caso de Cuba, no ve inconveniente con que el país quede en manos de su secretario de Estado, Marco Rubio.
Un usuario de la red social de Trump respondió a este mensaje con la sugerencia de que, tras el derrocamiento de la dictadura castrista, el presidente de Cuba sea Marco Rubio. «Me parece bien», le respondió el presidente de EE.UU., quizá en una mezcla de chiste y bravata.

La posibilidad de que Rubio sea presidente de Cuba -de donde sus padres se exiliaron- solo profundiza en la broma recurrente sobre el jefe de la diplomacia de EE.UU., al que le crecen los cargos.

El hombre con (casi) todos los poderes

De manera extraordinaria, Rubio es, a la vez, secretario de Estado y asesor de seguridad nacional del presidente. Un encargo doble que muestra la confianza de Trump hacia Rubio, que fue su rival y crítico en las primarias republicanas de 2016, pero que con el tiempo se ha convertido en pieza central de su segundo mandato y, quizá, en su delfín para las presidenciales de 2028.
Pero, además, Rubio tiene otro cargo más: desde febrero es el responsable interno de los Archivos Nacionales, después de que Trump se cobrara su venganza contra el entonces archivero. Y, durante un tiempo, también fue director interino de la Agencia de Desarrollo Internacional (USAID, en sus siglas en inglés). ‘Marco Rubio, secretario de todo’, rezaba un titular de ‘The New York Times’ del pasado mayo.
Esos cargos y la agresividad internacional de Trump han hecho furor en los memes en redes sociales. Le han retratado como presidente de Venezuela, primer ministro de Groenlandia, ‘shah’ de Irán y, siguiendo la broma, hasta entrenador del Manchester United. Pero la declaración de Trump seguro que no hará ninguna gracia en el Palacio de la Revolución de La Habana.

El hijo de Nicolás Maduro comparte el primer mensaje de su padre desde la cárcel: «Estamos bien, somos unos luchadores»

Nicolás Maduro Guerra, hijo del líder chavista encarcelado, ha compartido este domingo las primeras palabras de su padre desde su entrada en prisión. Tal y como ha señalado el parlamentario, quien dijo haber conversado con los abogados, el mandatario venezolano y su esposa, la … diputada Cilia Flores, están «bien» y son «unos luchadores»,
En una nota publicada este domingo, el medio estatal Venezolana de Televisión (VTV) ha informado de que el hijo de Maduro se reunió con integrantes del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y «transmitió un mensaje de fortaleza» por parte de su padre y Flores, quienes fueron capturados el 3 de enero en Caracas por fuerzas estadounidenses en medio de una serie de ataques.

«Los abogados nos han dicho que está fuerte. Dijo que no estemos tristes», aseguró Maduro Guerra, citado en la nota de VTV. El diputado denunció también que se empleó contra Maduro «una fuerza desproporcionada, al no poder vencerlo por otras vías», según el canal estatal.
No obstante, prosiguió VTV, el líder chavista insistió en que se mantiene «moralmente íntegro y fuerte» y que «su liderazgo no ha sido doblegado a pesar de las circunstancias que enfrenta en territorio estadounidense».

El candidato de Zapatero para el futuro de Venezuela, investigado en EE.UU. por torturas y narcotráfico

Con la caída de la cúpula del poder en Venezuela y las maniobras internas para definir un posible relevo de Nicolás Maduro, un nombre ha reaparecido con fuerza en los círculos del régimen: el del general retirado Miguel Rodríguez Torres, afincado en Madrid. … Su irrupción en este debate no apunta a una apertura política ni a una ruptura con el pasado, sino que devuelve al primer plano el núcleo más duro del aparato represivo chavista y sus mecanismos de supervivencia.
Antiguo jefe de los servicios de inteligencia y exministro del Interior, Rodríguez Torres fue excarcelado en 2023 y trasladado a España bajo supuesto protección humanitaria del Gobierno de Pedro Sánchez tras una mediación directa de José Luis Rodríguez Zapatero. Hoy, sectores del propio chavismo lo presentan como una opción de continuidad a futuro tras Maduro. Para Washington, sin embargo, su nombre es inasumible.
Un informe de inteligencia estadounidense al que ahora ha tenido acceso ABC describe a Rodríguez Torres no como un disidente reconvertido ni como una figura capaz de pilotar una transición creíble, sino como un presunto actor central de la represión y del crimen organizado durante los años más duros del chavismo. El documento, basado en testimonios, declaraciones de testigos protegidos y material recopilado por distintas instancias, traza el retrato de un operador del sistema cuyo pasado condiciona cualquier escenario de relevo político.

Según ese informe, Rodríguez Torres dirigió un aparato de persecución contra estudiantes, opositores y manifestantes que incluyó desapariciones forzadas, detenciones arbitrarias, ejecuciones extrajudiciales y el uso sistemático de la tortura como herramienta de control. El texto lo vincula de forma directa con la creación y el funcionamiento del centro de detención clandestino conocido como ‘La tumba’, ubicado en los sótanos del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), en Plaza Venezuela (Caracas). Ese recinto ha sido descrito por organismos internacionales y por víctimas como un espacio diseñado para el aislamiento extremo, la privación sensorial y el quebranto psicológico prolongado.
Las descripciones coinciden en un patrón: celdas subterráneas sin ventilación ni luz natural, temperaturas artificialmente bajas, incomunicación absoluta durante semanas o meses, vigilancia constante y un uso deliberado del aislamiento como método de castigo y presión. Las víctimas relatan amenazas, humillaciones, malos tratos físicos y psicológicos y un régimen de encierro orientado a destruir la resistencia mental del detenido. Los informes a los que ha tenido acceso ABC atribuyen la concepción de ese dispositivo represivo a la etapa en la que Rodríguez Torres dirigía los servicios de inteligencia y el Ministerio del Interior.

El documento estadounidense va más allá del ámbito de los derechos humanos e incorpora acusaciones relacionadas con el narcotráfico y la protección de redes criminales. Entre ellas figura el presunto envío de 31 maletas de cocaína desde el aeropuerto internacional de Maiquetía a Francia en 2013 y la facilitación de rutas y coberturas logísticas para el llamado cártel de los Soles, la estructura que la justicia de EE.UU. sitúa en la cúspide del poder chavista y que integra a altos mandos civiles y militares. En ese contexto, el informe sostiene que Rodríguez Torres habría desempeñado un papel funcional como garante de operaciones sensibles y como custodio de información comprometedora.
Fuentes consultadas por ABC interpretan que la reactivación de su nombre como posible recambio del chavismo en el futuro no responde a un intento real de transición política, sino a la necesidad de preservar el control interno del sistema, mantener bajo resguardo archivos y secretos acumulados durante más de una década y proteger intereses cruzados de la cúpula chavista y de quienes intervinieron en su excarcelación y posterior instalación en España. En ese esquema, el general no sería una figura de consenso, sino un garante de silencios.
Aun así, es un nombre proporcionado por los hermanos Rodríguez y apoyado por figuras cercanas a ellos a EE.UU. como un líder fiel al los principios del chavismo y con el respeto del aparato represor venezolano.

La relación entre Rodríguez Torres y Zapatero

La relación entre Rodríguez Torres y Rodríguez Zapatero aparece en los documentos analizados por ABC no como una mediación puntual de carácter humanitario, tal y como se presentó públicamente en su momento, sino como un vínculo político sostenido. Ese vínculo habría permitido sacar de prisión y reubicar en España a una figura clave del aparato de tortura, hoy reutilizada como pieza funcional en un diseño de transición controlada impulsado desde el propio núcleo del régimen.
Según ha podido saber ABC, tanto la Fiscalía como los servicios de inteligencia estadounidenses han abierto líneas de trabajo específicas sobre Rodríguez Torres que incluyen entrevistas detalladas con víctimas de tortura bajo su mando. Al menos dos de ellas describen un sistema de malos tratos extremos y violencia sistemática en centros de detención cuya estructura, según sus testimonios, fue diseñada y supervisada por el propio general. Estas personas colaboran con la justicia bajo condiciones de confidencialidad y no pueden hacer pública su identidad en este momento.

Un relevo encabezado por Rodríguez Torres permitiría mantener bajo control información sensible sobre redes de poder, financiación ilícita y narcotráfico

Este nuevo frente ha vuelto a situar bajo escrutinio las circunstancias de su excarcelación y traslado a España, así como el papel desempeñado por Rodríguez Zapatero y la decisión del Gobierno de Pedro Sánchez de conceder protección humanitaria a quien los informes describen como un engranaje central de la maquinaria represiva del chavismo. El propio documento estadounidense recoge de forma expresa que el caso «encaja con el historial de Zapatero en los diálogos venezolanos, que le ha otorgado un acceso fluido al régimen, aunque de forma controvertida por priorizar a chavistas disidentes». El texto añade que existirían vínculos financieros que conectarían a Rodríguez Torres con Zapatero a través del cártel de los Soles, una afirmación que figura como alegación en el informe y no como conclusión judicial.
El informe recuerda además que en mayo de 2025 un tribunal español admitió a trámite una denuncia contra Rodríguez Torres por crímenes de lesa humanidad y tortura, presentada por la ciudadana venezolana Dulce Bravo y dirigida también contra la exfiscal general Luisa Ortega Díaz. La querella fue trasladada a la Fiscalía para que se pronunciara sobre la competencia de la Audiencia Nacional en aplicación del principio de justicia universal, pero acabó siendo archivada en julio tras una decisión del Ministerio Público. La denuncia atribuía a ambos su presunta participación en una estructura estatal responsable de torturas sistemáticas, detenciones arbitrarias y persecución política durante los años más duros de la represión.

Salida pactada de Maduro

En paralelo, ABC reveló antes de la caída de Maduro que los hermanos Jorge y Delcy Rodríguez habían activado en los últimos meses canales discretos para tantear una salida pactada de Maduro que garantice su seguridad personal y preserve la arquitectura del régimen. Según fuentes conocedoras del expediente venezolano, esos mensajes habrían llegado a intermediarios próximos al entorno de Trump. Washington juzga ahora a Maduro con su mujer Cilia Flores en la misma causa que Hugo ‘El Pollo’ Carvajal.
El esquema que promovía el chavismo incluía un indulto total para Maduro y su círculo, la posibilidad de exilio en el extranjero, con Madrid mencionada desde el entorno venezolano, y la formación de un gobierno de transición integrado por figuras del propio régimen. Delcy Rodríguez ha negado en varias ocasiones cualquier implicación en negociaciones de este tipo o en la promoción de relevos internos, pero finalmente ha sido ella quien ha asumido el poder inmediatamente tras la detención de Maduro.
ABC ha recibido información de dos fuentes independientes que coinciden en que el plan que incluía a Rodríguez Torres fue presentado a intermediarios del entorno de Trump como una propuesta impulsada por los hermanos Rodríguez y que contaba con el beneplácito de Zapatero. Este no ha respondido a las peticiones de este diario para valorar la idoneidad del general cuya liberación facilitó en 2023.
Ese año, los abogados de Rodríguez Torres defendieron que su cliente no fue condenado a pena de extrañamiento ni quedó sujeto a medidas cautelares, y que su excarcelación se produjo tras acogerse a la figura de admisión de hechos por el delito de instigación a la rebelión. Según su versión, esa vía se utilizó porque ya había cumplido prácticamente la totalidad de la pena prevista. En ese mismo relato, los letrados reconocieron la intervención directa de Zapatero y la participación de altos cargos del régimen, entre ellos Delcy Rodríguez, el ministro de Defensa y el fiscal general. Confirmaron también que el traslado a España se produjo bajo la figura de asilo humanitario, sin prohibición de retorno a Venezuela, y que fue el propio general quien aceptó la propuesta de Zapatero de acompañarlo personalmente hasta España.

Rodríguez Torres
Un eventual relevo encabezado por Rodríguez Torres permitiría mantener bajo control información sensible sobre redes de poder

La hipótesis dominante entre las fuentes consultadas por ABC es que un eventual relevo encabezado por Rodríguez Torres permitiría mantener bajo control información sensible sobre redes de poder, financiación ilícita, narcotráfico y mediaciones políticas acumuladas durante más de una década. Un relevo diseñado no para desmontar el sistema, sino para preservarlo frente al riesgo judicial externo. Una fuente diplomática en Washington resume esa posición con una frase directa: para la Administración estadounidense, el nombre de Rodríguez Torres es inasumible.
Desde ese ángulo, su trayectoria aparece indisociablemente ligada a los años más duros del aparato de seguridad chavista. General retirado, fundador y director del Sebin entre 2010 y 2014, fue uno de los arquitectos del sistema de control interno concebido bajo Hugo Chávez y consolidado después por Maduro. Dirigió la respuesta del Estado a las protestas de 2014, un periodo marcado por al menos 43 muertes, y figura señalado en informes internacionales, documentos de inteligencia y testimonios de víctimas por su presunta implicación en detenciones arbitrarias, torturas y centros de reclusión clandestinos.
Tras caer en desgracia dentro del propio régimen, fue detenido en 2018 y pasó casi cinco años en prisión hasta su liberación y traslado a España. Desde entonces, su nombre reaparece cíclicamente en escenarios de transición promovidos desde el entorno del poder chavista, no como símbolo de ruptura, sino como posible garante de continuidad y control. Para Washington, esa condición lo convierte no en una solución, sino en parte del problema.