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Una violación grupal, dos años de inacción… El escándalo en la universidad de Cornell desata la indignación de docentes y alumnos

La Universidad de Cornell, en el estado de Nueva York (Estados Unidos), es noticia desde que una de sus alumnas denunciara que fue agredida sexualmente por siete estudiantes en la madrugada del 20 de octubre de 2024. La joven, que se hace llamar Jane Doe para proteger su identidad, está recibiendo el apoyo de muchos alumnos y bastantes profesores de Cornell. Unos y otros apoyan la campaña «Yo soy Jane Doe».Aunque la fiscal general del estado de Nueva York, Letitia James, dirige la investigación como fiscal especial, la Universidad de Cornell va a iniciar su propia investigación independiente. De ello se va a encargar Sally Yates, que fue fiscal general adjunta de EEUU durante el Gobierno de Barack Obama. Yates ha recibido el encargo de hacer una «revisión independiente exhaustiva» sobre cómo la universidad «previene y responde al acoso sexual, la agresión sexual y las conductas indebidas relacionadas en el campus».El anuncio de la iniciativa de la universidad se produjo después de que miembros del Senado del profesorado de Cornell presentaran el lunes una resolución solicitando una moción de censura contra la administración. Una moción de censura constituye una reprobación formal de la dirección de un grupo y, a menudo, un intento de forzar cambios o provocar dimisiones.Dos años de silencio… ¿y ocultación?La alumna sostiene que fue agredida sexualmente por siete estudiantes de Chi Phi, una fraternidad masculina de Cornell, durante la madrugada del 20 de octubre de 2024. Ella estaba «completamente y totalmente ebria». El caso fue investigado inicialmente por Matthew Van Houten, fiscal de distrito del condado de Tompkins, que decidió no presentar cargos. La estudiante denuncia que las autoridades archivaron su caso sin, en realidad, llegar a investigarlo.Según documentos a los que ha tenido acceso CNN News, ya en noviembre de 2024, la víctima dijo a la policía universitaria que podía afirmar «con seguridad al 100%» que había sido violada, además de haber descrito coacción y falta de capacidad para decidir por su estado de embriaguez. Esos documentos muestran que la policía de la Universidad de Cornell redactó cartas dirigidas a compañías de telefonía móvil aproximadamente una semana después de que Jane Doe denunciara la violación.Los borradores, dirigidos a Verizon y T-Mobile y fechados el 15 de noviembre de 2024, señalaban que la policía de la universidad estaba «investigando un incidente de agresión sexual, en el que se cree que la cuenta o el número de teléfono que figura a continuación podría contener evidencia pertinente para la investigación en curso». Allí indicaban que en 30 días se enviaría una orden judicial y pedían a las compañías telefónicas que «preservaran todos los datos disponibles». No está claro si los investigadores enviaron las cartas, si la policía del campus dio seguimiento con citaciones judiciales o si el fiscal Van Houten estaba al tanto de la solicitud de esos registros.Han pasado casi dos años de silencio, que se rompieron el pasado 16 de septiembre, cuando se conoció que Jane Doe había presentado una demanda contra la universidad y los siete presuntos violadores, miembros de la fraternidad Chi Phi, una de las más antiguas de EEUU. La joven alega que la institución no la protegió ni sancionó adecuadamente a los estudiantes acusados. En las últimas horas, CBS News se ha puesto en contacto con los siete hombres mencionados en la demanda de Doe. Los abogados de dos de ellos respondieron, negando las acusaciones de agresión sexual.Varios interrogantes por esclarecerLas investigaciones, la oficial de la fiscal general del estado de Nueva York y la encargada por la universidad a Sally Yates, deben responder a varios interrogantes. Al menos, estos cuatro: cómo gestionó la policía de Cornell las acusaciones de Jane Doe, cuánta información se compartió con la fiscalía, por qué los fiscales decidieron no presentar cargos y si la investigación interna y las medidas adoptadas por la universidad fueron suficientes.El abogado de la mujer, Thomas Giuffra, asegura que la estudiante ha recibido amenazas desde que salió a la luz la demanda y que usuarios en redes sociales han intentado desvelar la identidad de la joven. Giuffra mantuvo la semana pasada una conversación con la oficina de la fiscal general del estado.El letrado confía en que la investigación oficial se lleve a cabo de manera imparcial, con una nueva perspectiva sobre las pruebas recopiladas por su equipo. Entre ellas se incluyen grabaciones de llamadas entre la joven y algunos de los acusados, así como correos electrónicos con disculpas.Cambiar la ley estatal sobre agresión sexualEl largo silencio de los responsables de la universidad ha levantado la indignación de medio país. Es por ello que la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, ha puesto la investigación en manos de la Fiscalía General. Hochul ha arremetido contra la investigación inicial realizada por la policía local. «¿En qué mundo la policía se entera por la víctima de que había sido violada en grupo y de que ella creía ‘al cien por cien’ que había sido violada, y no informa de esas acusaciones al fiscal?», reclamó.¿En qué mundo la policía se entera por la víctima de que había sido violada ‘al cien por cien’ y no informa al fiscal?»Según la gobernadora ha llegado el momento de cambiar la ley estatal sobre agresión sexual, que no considera incapacitadas a las personas que quedan intoxicadas tras consumir voluntariamente alcohol o drogas. Tras las críticas, la Universidad de Cornell aseguró que apoya la reforma de esa ley. La iniciativa busca prohibir que los acusados de un delito sexual puedan librarse de los cargos alegando que la víctima consumió sustancias por decisión propia.Actualmente, el Código Penal neoyorquino califica como persona «incapacitada mentalmente» a aquella que no puede controlar su conducta por la influencia de cualquier sustancia «administrada sin su consentimiento» o por cualquier otro acto «sin su consentimiento», explica la agencia Efe. En este caso, si una persona queda incapacitada tras consumir voluntariamente una sustancia, la ley no considera que esté incapacitada para prestar o negar su consentimiento en un caso de violación, pese a que pueda encontrarse en ese estado como consecuencia del consumo.¿»Violadores protegidos, manifestantes expulsados»?Jane Doe está recibiendo el apoyo de los estudiantes de la Universidad de Cornell. Este lunes, cientos de ellos marcharon por el campus para exigir justicia para ella. «Sin justicia no hay paz», «Queremos justicia ahora» o «Vergüenza», gritaban a medida que recorrían el prestigioso centro universitario. A la universidad le piden transparencia, rendición de cuentas y una revisión de sus políticas sobre agresiones sexuales.Estamos cansados de las agresiones sexuales a nuestros estudiantes, a los actuales y a los anteriores»Los alumnos salieron a manifestarse horas después de que desconocidos atacaran el edificio de la administración universitaria, en la ciudad de Ithaca, al norte del estado de Nueva York. Rompieron una puerta de cristal y escribieron con pintura roja en las paredes: «Acabemos con el patriarcado», «En Cornell, los violadores están protegidos, los manifestantes son expulsados».Con este último mensaje se referían a 15 estudiantes a los que se impuso ese castigo después de protestar en 2024 contra la invasión israelí de la Franja de Gaza. Eso es lo que ahora no ha ocurrido con los siete acusados de violación.También son muchos los profesores indignados con lo ocurrido. «Estamos cansados de las agresiones sexuales que les ocurrieron a nuestros estudiantes. Estamos cansados de la inacción de la administración en este tema, y no solo nuestros estudiantes actuales, sino también los estudiantes anteriores. Exalumnos que han dado dinero a esta universidad están hartos», declaró a CNN el profesor de historia laboral de Cornell, Paul Ortiz.

¿Por qué la nostalgia se ha convertido en una formidable fuerza política?

La nostalgia se ha consolidado como una de las fuerzas políticas más potentes y movilizadoras del siglo XXI. Cuanto más caos, más polarización, o peores perspectivas económicas, mayor es la rentabilidad política que se puede extraer apelando a un pasado idealizado. Tanto los … autócratas imperialistas como todos esos líderes populistas, desde la derecha hasta la izquierda empeñados en desconectar nuestras democracias, lo saben demasiado bien.
La política de la ‘retrotopía’ –término acuñado originalmente por el sociólogo Zygmunt Bauman– consiste en fomentar la añoranza de una particular visión glorificada del pasado con la promesa implícita de recuperar orden y certidumbre. Los ejemplos más evidentes son el ‘Make America Great Again’ de Trump o el eslogan ‘Take Back Control’ utilizado durante la batalla del Brexit en el Reino Unido. Hasta el auge de Alternativa para Alemania se alimenta del relato de un país que en su día fue homogéneo, virtuoso, orgulloso, industrial y feliz, sin entrar, por supuesto, en siniestros detalles.

La cotización más alta de la nostalgia política se registra ahora en Francia. En lugar de una ordenada ‘rentrée’, nuestros vecinos se encuentran sumidos en una cascada de perturbaciones generadas por la incapacidad para financiar su Estado: huelgas de empleados públicos, institutos de secundaria atrincherados, puertos bloqueados, parálisis presupuestaria, tipos de interés de la deuda pública disparados, y todos los temores, más que justificados, de que la extrema derecha ocupe el Elíseo en las elecciones previstas para la primavera.

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Enric Bonet

Sin embargo, esta misma Francia, terriblemente fracturada, ha visto cómo toda su clase política se ha unido en torno a una película sobre el general Charles de Gaulle, convertida este verano tanto en un inesperado éxito de público como en una referencia obligada en la búsqueda de un próximo líder providencial. No hace falta rebuscar en ‘De Gaulle y sus cinco horas’ para entender el atractivo de la épica historia de un patriota solitario y tenaz que lucha por salvar a su país de la aniquilación. Ni para comprender el atractivo nostálgico de un final feliz.

El Parlamento italiano vota la reforma electoral bajo la amenaza de elecciones anticipadas

Giorgia Meloni ha puesto su Gobierno en manos de un voto secreto. Este jueves, la Cámara de Diputados decide la reforma electoral que la primera ministra considera irrenunciable, y ella ha avisado a sus aliados de que, si fracasa, abrirá una crisis.« … Si la Cámara de Diputados rechazara la reforma, sería prácticamente inevitable la crisis de Gobierno, pues el centroderecha ha convertido la ley electoral en uno de sus temas estrella», explica a ABC Federico Gonzato, analista de la publicación especializada Pagella Politica.

La ley no convence del todo a sus socios y en julio, parlamentarios aliados de Meloni aprovecharon una votación secreta para hundir un punto que ella consideraba fundamental para esta ley. Por eso esta vez Giorgia Meloni ha solicitado a Antonio Tajani y a Matteo Salvini que se aseguren de que todos sus diputados acudan a la votación de este jueves a las 12.30 y de que aprueben la reforma. «Si no se aprueba la ley, todos a casa», aseguró en el último consejo de ministros.

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La Cámara de Diputados ha aprobado esta semana los cuatro artículos que modificó en septiembre el Senado. Con la excusa de evitar el obstruccionismo de la oposición a través de la presentación de enmiendas, la primera ministra ha sometido tres modificaciones a una ‘cuestión de confianza’. Con este mecanismo, el texto se vota sin dar la posibilidad de modificarlo, pero el Gobierno queda obligado a dimitir si no se aprueba. El plan ha funcionado y Meloni las ha superado con holgura y sin sobresaltos.
Este jueves, la Cámara deberá dar su aprobación definitiva a la reforma electoral. La oposición ha pedido que el voto sea secreto, lo que hace más incierta la situación para el Gobierno. A la primera ministra le inquieta que, aprovechando el anonimato, ‘francotiradores’ entre sus aliados hundan la ley electoral. En tal caso, aunque el Gobierno no estaría obligado a dimitir, quedaría debilitado.
Federico Gonzato subraya que «el accidentado recorrido que esta ley ha tenido hasta ahora en el Parlamento demuestra que no todos en la coalición de gobierno están satisfechos con la reforma». Recuerda que «hay quien dice que incluso esta reforma ya no convence del todo a Giorgia Meloni dado que fue diseñada antes del nacimiento de Futuro Nacional», el partido de derecha radical del exgeneral Roberto Vannacci. Con esta reforma, si Meloni quiere tener una mayoría parlamentaria en futuras elecciones, necesitará el apoyo de Vannacci.

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Algunos consejeros de Meloni piensan que en todo caso a la primera ministra le favorecería un adelanto electoral, dado que, a su derecha, Vannacci tendría menos tiempo para confeccionar sus listas y, a su izquierda, los líderes de la oposición aún no han conseguido ponerse de acuerdo sobre quién guiaría la coalición progresista. El panorama es más gris para sus aliados, Tajani en Forza Italia y Matteo Salvini en la Lega, pues dentro de sus partidos se ponen abiertamente en duda sus liderazgos.

Incertidumbre en la coalición

Las diferencias sobre la reforma electoral en la coalición de gobierno se refieren sobre todo a la posibilidad de votar con listas semiabiertas. Hermanos de Italia, partido de Meloni, quería que los votantes pudieran indicar preferencias entre candidatos de la coalición, pero Forza Italia y la Lega se opusieron por miedo a perder diputados. Finalmente acordaron que en cada circunscripción haya un líder de lista fijo, quien tendrá más posibilidades de resultar elegido, y que el votante exprese tres preferencias entre los otros seis candidatos de la misma lista. Las preferencias deberán alternar hombres y mujeres pero este criterio no se aplica para el cabeza de lista, decisión que provocó malestar en la coalición.
Lo que ocurra este jueves en la Cámara italiana determinará no sólo cuándo irán a votar los italianos sino, sobre todo, con qué reglas. La ley electoral ha sido cambiada por gobiernos de derechas y de izquierdas –Silvio Berlusconi en 2005, Matteo Renzi en 2015, y Paolo Gentiloni en 2017–. La nueva ley de la coalición de Giorgia Meloni se llama ‘Stabilicum’, en referencia a su propósito de facilitar la formación de gobiernos estables.

Claves de la nueva ley electoral

Se trata de una ley electoral que reparte los escaños de modo proporcional, con un factor de corrección para facilitar la gobernabilidad. Si la lista ganadora obtiene el 42 % en ambas cámaras, recibirá otros 70 escaños en la Cámara de Diputados, donde podrá tener hasta un máximo de 220 de los 400, y otros 35 en el Senado, hasta un tope de 113 de los 200.
Otra novedad es que para poder entrar en el Parlamento, los partidos deben superar el 3% de los votos a nivel nacional y las coaliciones el 10%. Será también más complicado que nuevos partidos concurran a las urnas, pues si no están ya representados, para presentar candidaturas tendrán que documentar 6.000 apoyos en cada circunscripción, un incremento significativo frente a los 1.500 actuales.
En caso de derrota, la coalición de gobierno entraría en un periodo complejo, pero no necesariamente se convocarían elecciones generales. En Italia la disolución de las Cámaras y la convocatoria de elecciones son prerrogativa del presidente de la República. «En los próximos meses, el Gobierno deberá aprobar los Presupuestos, la medida más importante del año, y deberá obtener el visto bueno del Parlamento antes del 31 de diciembre. Tal y como están las cosas, el jefe del Estado podría pedirle a Meloni que permanezca en el cargo para aprobar los Presupuestos y, posteriormente, convocar elecciones en la primavera de 2027», explica Gonzato.
Meloni quiere llevar la legislatura hasta el final, octubre de 2027. Sin embargo, tiene marcada una fecha en su calendario. Entre abril y junio habrá elecciones municipales y si las cosas no van bien este jueves, esa convocatoria podría aprovecharse para celebrar también generales.

Qué reivindican los estudiantes franceses y cómo las manifestaciones se han extendido a todo el país

«Jamás, ni en mi estudiosa juventud, ni siquiera a comienzos de ese año 68, hubiera podido imaginar tal fiesta», decía Simone de Beauvoir sobre los inicios de la revueltas de aquel mayo de finales de los sesenta, si bien mantuvo una mirada crítica sobre … la evolución del conflicto durante el mes siguiente, cuando las protestas derivaron en enfrentamientos ciegos y luchas de facciones. Casi seis décadas después los estudiantes franceses han vuelto a tomar las calles de todo el país en unas movilizaciones que ya dejan decenas de detenidos y cientos de heridos.
El germen de estas manifestaciones a lo largo y ancho del Estado se localiza en el instituto Saint-Exupéry de Créteil, una ciudad al sudeste de París, donde los profesores se declararon en huelga el pasado 17 de septiembre. Protestaban por la falta de personal y de recursos cuando los alumnos decidieron unirse a ellos y bloquear el centro con contenedores de basura y vallas de obras cercanas. Tres semanas después, la movilización estudiantil se ha extendió por toda Francia en un contexto de intenso debate político en el que la Inteligencia gala ha llegado a acusar a la izquierda de promover e instrumentalizar las protestas.

Las imágenes de la movilización de este instituto incendiaron las redes sociales y atrajeron, el lunes siguiente, al diputado de Francia Insumisa Louis Boyard, que brindó oficialmente su apoyo a los estudiantes en un vídeo. «Estos jóvenes de los suburbios transmiten un mensaje precioso: simplemente les piden libertad, igualdad y fraternidad. Y si no se lo conceden, vendrán a por ello», afirmó en su mensaje el parlamentario de la formación de izquierdas liderada por Jean-Luc Mélenchon.

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Enric Bonet

Las protestas se propagaron como la pólvora a los institutos cercanos, y el 24 de septiembre -una semana después de esa concentración primigenia- cerca de diez centros de la región de París estaban bloqueados por los estudiantes, que defienden las mismas reivindicaciones que sus compañeros de Créteil. Desde este instituto aseguran que el movimiento no es de carácter político, sino estudiantil, y que se basa en cuestiones concretas propias de cada escuela.

Deterioro de las condiciones de aprendizaje

En términos generales, las protestas que cruzan el país denuncian un deterioro generalizado de las condiciones de aprendizaje, entre las que destaca la escasez de personal. Existe una falta grave de profesores, muchos de los cuales no han sido sustituidos, así como de enfermeras escolares. También critican la degradación de las instalaciones, con edificios insalubres, ausencia de calefacción y aire acondicionado, ventanas tapiadas y condiciones higiénicas cuestionables.
En unas manifestaciones que el pasado martes lograron congregar a 450.000 personas, según los sindicatos, y 256.000, de acuerdo con el Gobierno, los estudiantes se quejan también de las carencias del equipamiento, con falta de mesas y sillas, así como de ordenadores y proyectores. Asimismo, protestan por el hacinamiento y hablan de aulas superpobladas, lo que, afirman, repercute negativamente en la calidad de la enseñanza.

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A las reivindicaciones se han sumado también los sindicatos estudiantiles, que han extendido las quejas a la situación económica actual. En este sentido, exigen un aumento de las ayudas económicas para los jóvenes y se oponen a las medidas presupuestarias previstas por el Gobierno, que, consideran, pueden aumentar el coste de la vida y de los estudios para los hogares más humildes.

Posible instrumentalización

Mientras las movilizaciones se encaminan hacia su primer mes de duración con las clases suspendidas desde el miércoles hasta el viernes, el primer ministro francés, Sébastien Lecornu, ha acusado al partido izquierda radical Francia Insumisa de alentar las protestas y los disturbios a partir de un informe de la Inteligencia gala. Por su parte, el partido de Mélenchon lo niega y culpa al responsable del Ejecutivo de «conspiracionismo».
Algunos medios que han accedido al documento, como ‘Le Monde’ y ‘Le Figaro’, se han mostrado más cautos. «Aunque los servicios de inteligencia observan la influencia de la extrema izquierda capaz de llevar las riendas de los bloqueos, la demostración que hacen parece más bien ilustrar una voluntad de algunas organizaciones políticas o sindicales de aprovecharse de un movimiento estudiantil especialmente disperso y espontáneo y, por lo tanto, difícil de controlar», escribió el primero.
En esta línea, a lo largo de estas tres semanas, se han añadido a las protestas sindicatos de docentes y personal escolar, que comparten las mismas reclamaciones que los alumnos e inciden en la escasez de personal y la congelación de los salarios. También los padres se han unido a las movilizaciones con el objetivo de gestionar las concentraciones y proteger a los menores durante los enfrentamientos con las fuerzas del orden.
Los principales sindicatos interprofesionales también han terminado marchando en las protestas junto a los estudiantes y han convocado jornadas de huelga nacional como muestra de su oposición a las medidas de austeridad y a los recortes presupuestarios del Gobierno. Incluso el sector agrícola hizo un llamamiento a unirse a las movilizaciones de estos jóvenes.

Concurrencia con otras protestas

Estas concentraciones estudiantiles han concurrido en el tiempo con las protestas protagonizadas por otros colectivos, como el de funcionarios y jubilados, que han protagonizado sus propias movilizaciones en contra de la congelación de los salarios de los trabajadores públicos y las pensiones para rebajar el déficit, contempladas en el Proyecto de Ley de Presupuestos. Además, en algunas de las manifestaciones se han visto chalecos amarillos, símbolo de los movimientos por la justicia social.

La metamorfosis ideológica de Caracas tras la captura de Maduro

Subí al Cuartel de la Montaña, en el barrio 23 de Enero, al oeste de Caracas. La puerta estaba cerrada. Un soldado se acercó para decirme que no podía entrar: los terremotos de junio habían causado daños estructurales y no había fecha … para recibir de nuevo al público. La Fundación Hugo Chávez anunció el cierre temporal en julio por los seísmos. Allí reposan los restos del expresidente desde 2013. El antiguo Museo Histórico Militar es conocido también como 4F: desde ese lugar Chávez dirigió su intento de golpe de Estado del 4 de febrero de 1992.
Bajaba la cuesta cuando una mujer se asomó a una ventana. Había visto de dónde venía. «Los rumores es que eso no lo abren más y a Chávez lo sacarán de ahí», me dijo. No hay constancia de que se haya decidido trasladar sus restos. El soldado me había dado un motivo para el cierre; la mujer, una versión sobre lo que vendría después. Ninguno sabía decirme cuándo volvería a abrirse la puerta.

En el centro todavía encuentro imágenes de Chávez, de figuras de la izquierda y de sus causas. Veo menos murales que pidan el regreso de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, capturados por fuerzas estadounidenses el 3 de enero. Antes del operativo, las consignas contra Washington eran parte habitual de los actos chavistas; ahora apenas las oigo en mis recorridos. Quedan algunas pintadas con ‘Yankee go home’, pocas en las calles por las que he pasado. La fotografía de Delcy Rodríguez con Donald Trump circula mientras esas letras permanecen en los muros.

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Jorge Benezra

Julvio Delgado Millar, de la Brigada Muralista César Rengifo, sigue trabajando con su equipo. Me cuenta que intentan mantener en las paredes la imagen de Cilia Flores y la petición de su regreso. Según él, es una iniciativa militante: ni el partido ni organismos del Gobierno les donan pintura u otros materiales. Los compran con aportes y donaciones; cada vez les cuesta más seguir pintando.
Zoila García trabaja en la administración pública y se declara chavista. Hablamos en el centro. «Me siento muy triste porque esto que está pasando con Chávez no hubiese ocurrido. Imagínate, ahora, después de luchar contra el imperio, ahora nos abrazamos a ellos», dice. Su tristeza va más allá de la pintura: habla de Washington.
El Partido Socialista Unido de Venezuela ha convocado una marcha para el miércoles 7 de octubre. Se cumplirán catorce años de la última victoria presidencial de Chávez, antes de su muerte en 2013. «Lo vamos a recordar en la calle», anunció Diosdado Cabello, secretario general del PSUV. Desde el 3 de enero he visto marchas que piden el regreso de Maduro y Flores. Apenas he visto a Rodríguez en sus tarimas. Está por ver si será ella quien encabece la del miércoles.

Sin calendario presidencial

Delcy Rodríguez gobierna como presidenta encargada desde la captura de Maduro. En septiembre se reunió con Trump en Nueva York y, ante la Asamblea General de la ONU, agradeció su disposición al diálogo y prometió elecciones sin dar fecha. Defendió además un acuerdo petrolero con Estados Unidos cuyo texto íntegro pidieron conocer cinco congresistas estadounidenses el 1 de octubre. Tras la fotografía con Trump, sigue sin anunciarse un calendario presidencial.
En la avenida Bolívar, las grandes imágenes de Chávez y Simón Bolívar que cubrían una fachada del Palacio de Justicia fueron retiradas en agosto. Aparecieron paños azules con «Venezuela Renace». En mis recorridos, esta frase es ahora la consigna que más encuentro en las piezas oficiales, casi siempre en azul. El rojo no ha desaparecido de Caracas, pero pierde sitio en esas fachadas y carteles.

Pintadas antiimperialistas y carteles con el lema de ‘Venezuela renace’ en Caracas..

(J. Benezra)

El nombre de la campaña apareció después de los terremotos del 24 de junio: el Gobierno puso en marcha el Plan Venezuela Renace el 7 de julio para reconstruir viviendas e infraestructuras dañadas. Ahora el lema se repite en la comunicación del Gobierno. En las comparecencias de Rodríguez que he seguido predominan el azul y el blanco; en esos fondos no veo fotografías de Chávez ni de Maduro. No prueba una orden general de retirar retratos. Los daños del cuartel tampoco son una prueba política: son el motivo comunicado para cerrarlo. La sustitución de las imágenes del Palacio de Justicia sigue sin tener una explicación oficial detallada.

Los retratos presidenciales

En las apariciones públicas recientes del alto gobierno y de los mandos de la Fuerza Armada que he seguido ya no escucho los viejos cierres: «Leales siempre, traidores nunca», «Patria, socialismo y vida», «Chávez vive». Antes de la captura de Maduro eran un remate habitual de sus intervenciones; ahora han dejado de serlo en las que observo. Eso no significa que nadie vuelva a pronunciarlos.
La retirada de retratos tampoco encuentra a todos los chavistas de acuerdo. Freddy Bernal, gobernador de Táchira, ordenó en junio conservar los de Bolívar, Chávez y Maduro en las oficinas dependientes de su gobernación. Era una instrucción para ese estado. Iris Varela, diputada chavista y exministra, tomó otra vía en X: citó el «que nada nos divida» de Chávez para reconocer los esfuerzos de Rodríguez y elogió su discurso ante la ONU. En un hilo sobre el petróleo defendió que la negociación comercial beneficiara al país y pidió el retorno de Maduro. No habló allí de los retratos del Palacio de Justicia.
Pablo Andrés Quintero, politólogo al que entrevisté después de la reunión con Trump, cree que la fotografía puede reforzar una identidad gubernamental más ligada a Rodríguez que a Maduro. También, dice, «puede incluso generar fricción entre sectores ortodoxos dentro del chavismo», apegados al relato del enemigo imperialista. No anuncia una ruptura: describe la dificultad de conservar aquel discurso mientras la presidenta encargada negocia con Washington.

«Me siento muy triste porque esto que está pasando con Chávez no hubiese ocurrido. Imagínate, ahora, después de luchar contra el imperio, ahora nos abrazamos a ellos«

Zoila García
Funcionaria chavista

La oposición plantea otras objeciones. Edmundo González, candidato presidencial de la oposición en 2024 y exiliado en España, escribió en X que «la forma puede cambiar mientras el fondo permanece» al comentar un informe de la ONU sobre derechos humanos. María Corina Machado cuestionó quién y con qué legitimidad acuerda el futuro del petróleo venezolano, aunque defendió a Estados Unidos como socio estratégico. Ninguno de los dos hablaba de los retratos.

Francia promete medidas a los estudiantes para rebajar la tensión en las protestas que sacuden el país por décimo día consecutivo

El Gobierno francés multiplicó este miércoles sus gestos con la población para tratar de frenar la protesta estudiantil, con fechas concretas para presentar medidas que respondan a sus reivindicaciones o la prohibición del uso de granadas aturdidoras por las fuerzas del orden. Sin embargo, las organizaciones estudiantiles reclaman compromisos tangibles y se preparan para una nueva jornada de manifestaciones este jueves.En una comparecencia desde la sede del Gobierno a última hora de la tarde de este miércoles, el primer ministro, Sébastien Lecornu, se comprometió a presentar a finales de octubre sus primeras medidas para responder al malestar y la angustia de los jóvenes, que «no surgen de la nada», reconoció. Lecornu aseguró que las fuerzas de seguridad no tienen órdenes del Ejecutivo de enfrentarse a los estudiantes. «Nadie puede permanecer indiferente ante las preocupaciones» de los alumnos de secundaria, manifestó el mandatario. Estos jóvenes se manifiestan desde finales de septiembre y a sus reivindicaciones se han sumado también los  universitarios.Las primeras medidas se presentarán a finales de octubreLas primeras decisiones del Ejecutivo en respuesta a las demandas de los estudiantes de secundaria se presentarán «a finales de octubre», y el examen del presupuesto nacional de educación en la Asamblea Nacional está «programado para el 12 de noviembre», anunció en su comparecencia el primer ministro francés.Su intervención llegó después de que el Gobierno propusiera reservar en los institutos jornadas sin clases para que alumnos y profesores pudieran exponer los problemas que afrontan, pero esta iniciativa no ha convencido a buena parte de los estudiantes, cuyas organizaciones quieren ir más allá del diálogo.En este sentido, el presidente de la Unión Sindical de Estudiantes de Secundaria (USL), Ryad Rani, afirmó este miércoles que el colectivo dispone de propuestas económicas concretas y que pretende presentarlas directamente al primer ministro.El sindicato de directores de centros educativos también rechazó organizar las jornadas de diálogo en las clases propuestas por el Gobierno y reclamó una reunión con el presidente, Emmanuel Macron, junto con representantes de los alumnos.Suspensión del uso de granadas aturdidorasLa mano tendida del Ejecutivo también pasó por la adopción de medidas para rebajar la tensión existente por la actuación policial durante los bloqueos, muchas veces violentos, de institutos y manifestaciones.Así, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, ha anunciado la suspensión del uso de granadas aturdidoras mientras se investiga el caso de un adolescente de 15 años que sufrió esta semana la amputación de una mano por una de ellas en Lens, en el norte del país. Ahora bien, Nuñez defendió ante la Asamblea Nacional la actuación de las fuerzas de seguridad y descartó modificar las reglas generales de mantenimiento del orden.Por su parte, la líder ultraderechista francesa Marine Le Pen ha acusado a Macron de ponerse «siempre» del lado de «quienes atacan a la Policía». «No es la primera vez que ocurre algo así. Durante sus dos mandatos ha culpado en muchas ocasiones a la Policía, y muchas veces ha expresado su desencanto con nuestros agentes», ha declarado la líder de Agrupación Nacional.Desde el comienzo de las protestas a nivel nacional, el 28 de septiembre, han resultado heridos 215 estudiantes, 89 trabajadores de la educación y 761 policías y gendarmes, según las cifras facilitadas por el ministro, mientras que 6.629 personas han sido detenidas. Además, la Inspección General de la Policía Nacional ha abierto 18 investigaciones sobre posibles derivas en actuaciones policiales.Pérdida de fuelle en las protestas de este miércolesEl Ministerio de Educación contabilizó 459 centros con interrupciones totales o parciales de las clases, frente a los 891 del martes, mientras que las acciones de protesta afectaron a 232 centros, frente a 496 el día anterior.En cualquier caso, los sindicatos estudiantiles y los educativos suman fuerzas para reactivar la protesta este jueves con nuevas huelgas y manifestaciones, que en París tendrá su epicentro en la simbólica plaza de la Bastilla. El movimiento que empezó en un instituto de las afueras de París el 17 de septiembre pasado se extendió como la pólvora y ha logrado catalizar las simpatías de los franceses.