Las nuevas guerras se saltan todas las normas: niveles récord de ataques contra instalaciones y personal médico
Incluso en la guerra solía haber normas. Tenían el nombre de Derecho Internacional Humanitario y se dedicaban a regular la conducta durante los conflictos armados, protegiendo a quienes no participan en las hostilidades, basándose en tratados como los Convenios de Ginebra de 1949 y … La Haya.
Pero de un tiempo a esta parte, esas normas parecen haber saltado por los aires y una de estas normas más vulneradas es el ataque sobre instalaciones médicas y personal médico. A fecha de enero de 2026, los ataques contra la asistencia médica en los conflictos armados han alcanzado niveles récord. Las partes beligerantes, incluidos los Estados, eluden cada vez más su obligación, en virtud del derecho internacional humanitario (DIH), de proteger las instalaciones, el personal, los pacientes y los vehículos médicos, según un nuevo informe de Médicos Sin Fronteras (MSF).
El informe, titulado ‘La atención médica en el punto de mira’, recoge datos de bases de datos internacionales existentes y de la propia experiencia de MSF en conflictos armados. En 2025, el Sistema de Vigilancia de Ataques contra la Atención Sanitaria (SSA) de la Organización Mundial de la Salud informó de un total de 1.348 ataques contra instalaciones médicas, que causaron la muerte de 1.981 personas, pacientes y personal sanitario. Esto supuso un aumento significativo de las muertes entre el personal médico y los pacientes en zonas de conflicto, que se duplicaron con respecto a las 944 registradas en 2024.
El país más afectado es Sudán, con 1.620 personas asesinadas, seguido por Myanmar con 148, Palestina con 125, Siria con 41 y Ucrania con 19 personas asesinadas.
«Las partes beligerantes han cambiado la narrativa de los ‘ataques por error’ a una justificación de que las instalaciones médicas y el personal humanitario ‘han perdido la protección’ que les otorga el DIH. Este cambio refleja a menudo una priorización de las necesidades militares sobre la obligación de proteger a los civiles y mitigar los daños a la población civil», afirma Erik Laan, experto en incidencia política de MSF. En el informe se señala a los Estados como los mayores responsables de los ataques en 2024.
El texto se basa en los últimos datos disponibles de la Coalición para la Protección de la Salud en los Conflictos. Según estos datos, se documentaron 3.623 incidentes dirigidos contra la atención sanitaria, un 15% más que en el año anterior y un 62% más que en 2022.
En 2024, cerca del 81% de los incidentes violentos contra la atención sanitaria se atribuyeron a grupos estatales.
«La participación del Estado en los conflictos armados plantea retos específicos para la protección de la atención médica, ya que los grupos estatales son más propensos que los grupos armados no estatales a llevar a cabo ataques aéreos y utilizar explosivos, especialmente en zonas densamente pobladas», afirma Raquel González, coordinadora de MSF España y responsable de la campaña ‘Nuestra Línea Roja’ con la que la organización denuncia los ataques a la misión médica y pide el respeto del Derecho Internacional Humanitario.
Hospitales construidos en búnkeres
Un ejemplo de que cada vez son más las amenazas para las instalaciones y los equipos médicos es la estrategia que ha comenzado a seguir la OTAN: construir hospitales de campaña escondidos en búnkeres y grandes bosques. Aunque tradicionalmente estos hospitales militares móviles se ubicaban en grandes espacios abiertos, la OTAN ahora se está entrenando para construirlos dentro de otras estructuras y ocultarlos así de los drones. Es lo que las guerras en Ucrania y Gaza les han enseñado: ya no vale con tener una cruz roja que señale ese lugar como centros de salud y, por lo tanto, se prohíba atacarlos por el derecho internacional.
Tanto en la guerra de Ucrania como en la de Gaza estos lugares han sido bombardeados indiscriminadamente. En un recuento hecho por la Organización Mundial de la Salud de 2024, desde 2022 se contabilizaron casi 2.000 ataques rusos a instalaciones sanitarias ucranianas. Es decir, Rusia ignora el derecho internacional y que los hospitales y equipos médicos gozan de una protección especial en los conflictos armados. Por eso desde la Alianza Atlántica saben que las reglas del juego han cambiado y toca buscar alternativas: muros antidrones.

