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Colombia se encamina a las urnas marcada por la polarización y una escalada de violencia

A menos de un mes de la primera vuelta presidencial, el próximo 31 de mayo, lo único claro en el panorama político de Colombia es que Iván Cepeda, candidato por el gobernante Pacto Histórico, pasará a la segunda vuelta, que está prevista para el … 21 de junio. ¿Quién será su contraparte?
Según las encuestas más recientes, si bien hoy Colombia tiene 14 candidatos inscritos para la primera vuelta, quienes tienen más opciones son Paloma Valencia, del opositor Centro Democrático, creado por el expresidente Álvaro Uribe Vélez; y Abelardo de la Espriella, un ‘outsider’, fundador del movimiento Defensores de la Patria, ubicado más a la derecha que el Centro Democrático.

Esas son las tres opciones realistas para los 41.569. 977 de votantes que conforman el potencial electoral. Los optimistas calculan que pueden llegar a las urnas entre 25 y 34 millones de ciudadanos, inclusive hasta lograr un 60% de participación, lo cual ya sería noticia en un país donde el abstencionismo supera el 50%.

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PERFIL/CANDIDATO A LA PRESIDENCIA DE COLOMBIA

Poly Martínez

Todos los candidatos coinciden en decir que no se fían de las encuestas. Sin embargo, las campañas están atentas a las tendencias que marcan. Sin desconocer que las encuestadoras tienen metodologías diferentes, en las de la última semana de abril se evidenció que Iván Cepeda lleva la delantera en esta primera vuelta, como indica Invamer, que le da un 44,3% de intención de voto, mientras AtlasIntel un 37,4% y GAD3 un 36%. A Abelardo de la Espriella la tendencia lo mantiene en el segundo lugar (21,5% de Invamer, 21% GAD3, AltasIntel 29,4%), a diferencia de Paloma Valencia, quien si bien en marzo pasado tuvo un crecimiento tras la consulta interpartidista de la derecha, en dos de las tres encuestas retrocede un poco y no logra remontar el tercer puesto, para lo que solo tiene tres semanas (Invamer 19,8%, GAD3 13%, AtlasIntel 20,9%).
El resto de los candidatos tiene cada vez menos peso, donde solo se destacan los que quedan catalogados como centro, con menos del 5% de intención de voto -Claudia López y Sergio Fajardo-, paradójicamente los únicos con experiencia real de gestión. Cepeda y Valencia llevan ya años en el Congreso, y De la Espriella no tiene ninguna experiencia administrativa ni electoral.
En resumidas, y contrario a la tradición, la derecha llega dividida y la izquierda luce compacta, cosa que se mantendrá para la segunda vuelta. Lo interesante es que en ese escenario tanto Valencia como De la Espriella le ganarían a Iván Cepeda. Así lo entiende la politóloga Lariza Pizano: «La contienda refleja un país dividido entre oficialismo y oposición, donde la moderación no moviliza votantes. El centro paga su ambigüedad narrativa y sus constantes cambios de posición, que han erosionado su credibilidad. En contraste, los extremos capitalizan emociones y antagonismos políticos cada vez más marcados. A pocas semanas de la votación, todo indica una elección definida por la confrontación, no por los consensos».

«La contienda refleja un país dividido entre oficialismo y oposición, donde la moderación no moviliza votantes«

Lariza Pizano
Analista política

¿Primera y única vuelta?

Y es aquí donde salta uno de los principales temas de estas semanas: ¿Cepeda tiene posibilidad de lograr el 50% más uno de los votos válidos y quedarse con la Casa de Nariño en la primera vuelta? A eso le está apostando no solo el Gobierno, que no ha tenido recato en apoyarlo, inclusive cuestionando la transparencia de la Registraduría y hablando de un fraude o invitando a apoyar una Constituyente Popular, sino su estrategia de campaña, dispuesta a recibir todo tipo de adhesiones políticas, vengan del centro Verde o de políticos del Partido Conservador, siempre hábiles a la hora de combinar todas las formas de lucha electoral a cambio de cuotas en el gobierno.

De izquierda a derecha, Iván Cepeda, Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia.

Sin embargo, ese triunfo no es tan sencillo. Para el analista Camilo Granada, «estamos en una campaña electoral particularmente polarizada, más que las de 2022 y 2018, donde, en esta última, la polarización era en torno al Acuerdo de Paz y no en torno a izquierda-derecha, como está hoy. Esta es la primera campaña donde se ven bloques ideológicos mucho más identificados, de la izquierda el Pacto Histórico y, de la derecha, entre Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia. Entonces, como nunca, esta campaña tiene un tono muy agresivo, distinto a campañas con más violencia contra los candidatos, como en los 90 con la dinámica terrorista de Pablo Escobar, pero no era una violencia ideologizada. Ahora, la campaña está polarizada, con un precandidato asesinado -Miguel Uribe Turbay- y surgen amenazas contra todos los candidatos, a lo que se suman los actos terroristas de alias ‘Mordisco,’ de la disidencia de las FARC, ataques que dejan un ambiente tenso en toda la campaña».

Inseguridad

Más que un ambiente tenso puede ser un factor que incline la balanza a favor de alguno de los candidatos de la derecha pues las imágenes de coches bomba en la vía Panamericana y el creciente número de víctimas en regiones del suroccidente del país, determinantes para el triunfo de la izquierda en 2022, tienen a la ciudadanía alarmada, inclusive a la vicepresidenta Francia Márquez, quien dijo esta semana que «el Estado está perdiendo el control», cosa que ya muchos analistas han señalado insistentemente.

«El problema de la seguridad está volviendo a ser un asunto de terror por las acciones violentas de los grupos armados»

Jorge Restrepo
Analista

«Definitivamente el problema de seguridad es severo, y cada vez más es de orden público y violencia, no es solamente de seguridad ciudadana o de una sensación de vulnerabilidad frente a la criminalidad. Está volviendo a ser un asunto de terror por las acciones violentas de los grupos armados», afirma Jorge Restrepo, director del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (CERAC). Y en ese escenario, el candidato del Pacto Histórico lleva las de perder, pues son los de la derecha quienes tienen la bandera de la seguridad, prometen mano dura y el fin a las negociaciones con grupos armados, entre otras medidas que dejan una sensación a pasado, pero que le hablan a una ciudadanía que repudia los actos terroristas y la pérdida de la seguridad en el territorio nacional.
Este enfrentamiento permanente entre los tres candidatos le ha restado espacio a debates sobre otros temas críticos, como economía, salud y narcotráfico. Para Jorge Restrepo, «salud e inflación son dos temas que comienzan a aparecer en las encuestas, y cada vez más van a tener un efecto sobre los electores». Todos los candidatos piden que se organicen al menos tres encuentros antes del 31 de mayo. Excepto Cepeda, reticente a desgastarse en esta primera vuelta, de participar solo debatiría con los dos candidatos de la derecha. Una jugada electoralmente inteligente, pero que para muchos refleja su real talante democrático.

Abelardo de la Espriella, el populista que quiere emular a Milei y a Bukele en Colombia

En Puerres, Nariño, en el suroccidente de Colombia, un pueblo de tradición agrícola e indígena, muy cerca de la frontera con Ecuador, la voz de Abelardo Gabriel de la Espriella Otero suena en la plaza principal del pueblo. El Tigre, como se hace llamar y … como lo promueve con un rugido su jingle de campaña, repite en una grabación que él forma parte de los que nunca han robado dinero del Estado, de los que no han hecho politiquería ni han traicionado al pueblo colombiano, y quien quiere hacer con sus propuestas de gobierno la Patria Milagro. Pero aquí, al borde del país, ese milagro luce distante, postizo, como un real ‘outsider’.
Así se presenta Abelardo de la Espriella, como el candidato alejado de la política tradicional, quien decidió dejar sus negocios personales y su bufete de abogado para atender la amenaza de una radicalización de la izquierda en el poder. De extrema derecha, como se cataloga, a este empresario, penalista, cantante, diseñador de moda masculina, escritor de novelas policiacas, productor de ron e importador de vinos, restaurantero y asesor inmobiliario en Miami, le han alcanzado los 47 años que tiene para hacer muchas cosas, pero también para generar múltiples preguntas sobre su vida, su fortuna, sus cuestionados clientes y su supuesta vinculación con grupos paramilitares, entre otros aspectos que lucen opacos para muchas personas.

Siempre directo en sus comentarios, para el candidato presidencial por el movimiento Defensores de la Patria, los cuestionamientos obedecen a que «Colombia es la capital de la intriga y de la envidia», como lo dijo hace siete años al programa Los informantes, en tiempos donde la política electoral no le interesaba y toda su energía estaba enfocada en sus negocios particulares, la vida en Miami con su esposa, Ana Lucía Pineda, y sus hijos, y en apoyar con donaciones la causa republicana en Estados Unidos. Y sobre tantos cuestionamientos por sus triunfos, De la Espriella con toda claridad lo resumió así: «La vida es una pela de boxeo. No triunfa quien más pegue, sino quien más coñazos aguante».

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Poly Martínez

Y Abelardo parece que los aguanta bien. Al menos en la imagen, siempre controlada, con corte de barba y de pelo perfectos, toda su presentación impecable, vestido con ropas finas, con relojes de marca y cierta altanería que lo hace detestable para muchos y un referente de carácter, buen gusto y triunfo personal para el resto; una figura aspiracional.
Precisamente su vehemencia y una agresiva campaña publicitaria lo han mantenido en el segundo lugar en intención de voto, según las más recientes encuestas, y le ha permitido navegar las turbulentas aguas de la política electoral sin meterse en debates programáticos complicados, evitando el desgaste, al menos hasta una posible confrontación con Iván Cepeda cuando llegue la segunda vuelta.

El Tigre, como se hace llamar y como lo promueve con un rugido su jingle de campaña, repite en una grabación que él forma parte de los que nunca han robado dinero del Estado

Pasado controvertido

Mientras tanto, los golpes que está encajando le llegan del pasado. Específicamente de tres frentes. El primero, en 2008, su papel como representante de David Murcia, quien con su esquema de pirámide financiera arruinó a miles de personas en Colombia, y de quien en ese entonces recibió 760 millones de pesos para hacer ‘lobby’ en el Congreso, pero al parecer no sucedió. El otro flanco viene de su lista de clientes, entre ellos, dos congresistas vinculados al paramilitarismo, el estafador Diego Murcia, Alex Saab, testaferro de Maduro, pero también el propio expresidente Álvaro Uribe, de quien era un radical admirador pero del que ahora guarda distancia, y James Rodríguez.
Pero más allá de genio y figura, la promesa de gobierno de Abelardo es sencilla de plantear, pero no es claro si sería fácil de cumplir: la reducción del Estado en una cuarta parte, a lo Milei, quien es uno de sus referentes preferidos; reducción de impuestos para estimular la inversión, regresar al negocio de los hidrocarburos, construir diez megacárceles (Bukele es su maestro en temas de seguridad), la misma cantidad de centros de salud y retomar la fumigación intensiva de cultivos ilícitos. ¿Con eso basta para liderar a un país? Con seguridad, no. Es más fácil pintarle otra raya al tigre.

Mueren cinco miembros de un club deportivo de Texas al estrellarse su avión cuando acudían a un torneo

Cinco personas han muerto en Texas (EEUU) al estrellarse la avioneta en la que viajaban. Se trata de un equipo de pickleball (una variante del tenis) que se dirigía a disputar un torneo.Tal y como recoge la cadena Fox News, las víctimas son Seren Wilson, de 19 años; Brooke Skypala, de 45; Stacy Hedrick, de 51; Justin Appling, de 37 (era el piloto); y Hayden Dillard, de 39 años.Todos pertenecían al Amarillo Pickleball Club de la localidad de Amarillo. La menor de las víctimas Seren Wilson fue campeona estatal de tenis por equipos de la Liga Interescolar Universitaria.Según informó el Departamento de Seguridad Pública (DPS) en su comunicado del sábado, los investigadores de la Junta Nacional de Seguridad del Transporte (NTSB) y de la Administración Federal de Aviación (FAA) son las agencias investigadoras principales.Aún no se ha determinado la causa del accidente. El avión se estrelló en Wimberley, una ciudad situada a 64 kilómetros al suroeste de Austin, a las 23:00 del jueves (hora local).Al menos un piloto en la zona confirmó que el dispositivo de localización de emergencia del avión averiado había emitido una señal de socorro. El controlador aéreo llamó al 911.Según el Servicio Meteorológico Nacional, poco antes del accidente el cielo estaba mayormente nublado en la zona, y dos horas después se produjo una tormenta eléctrica.

Milei se prepara para la reelección en 2027 sin primarias y sin debates

A un año de las próximas elecciones presidenciales, en las que Javier Milei buscará renovar su mandato, el jefe de Estado se propone cambiar la normativa electoral vigente. Entre los principales puntos del texto enviado al Parlamento se encuentran la eliminación de las Primarias Abiertas, … Simultaneas y Obligatorias (PASO) y la prohibición de que sean candidatos quienes hayan tenido alguna condena judicial en segunda instancia.
En los días que corren. el Gobierno del presidente Milei se encuentra en el ojo de la tormenta tras haberse desatado el escándalo que vincula al portavoz de la Casa Rosada, Manuel Adorni, con un presunto caso de enriquecimiento ilícito. En ese contexto, el jefe de Estado se ha referido la semana pasada a la posibilidad de no ser reelecto en 2027. «Si no nos acompañan, nos volvemos a casa», aseguraba.

Sin embargo, el objetivo de ir por un segundo mandato el año próximo sigue en pie. Esta semana el mandatario argentino ha avanzado en su intento de reformar la ley electoral de cara a los comicios presidenciales de 2027. Con este fin, ha presentado en el Parlamento un texto que debe obtener la aprobación del Congreso para convertirse en ley.

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Guadalupe Piñeiro Michel

Uno de los aspectos más cuestionados del proyecto es el que tiene que ver con la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), una instancia que funciona en Argentina desde el año 2011 y que ha servido para democratizar y dar transparencia a los votantes.

Un «sistema viciado»

En las redes sociales el jefe de Estado ha defendido su propósito de modificar el régimen electoral como un intento de «corregir un sistema viciado de raíz para que la política cueste menos, sea más transparente». De acuerdo con el sociólogo y analista político Sebastián Halperín, «el argumento oficial del Gobierno es que las primarias implican un gasto y complicaciones logísticas». «Basta de obligar a argentinos a pagar internas de la casta», expresaba Milei en sus redes sociales.
Sin embargo, el experto opina que la verdadera razón de esta reforma es que se busca evitar el posicionamiento de otro candidato o el fortalecimiento de la oposición. «Las primarias pueden ayudar a la oposición, ya que pueden legitimar a otro candidato. Si se las elimina, se complica el ordenamiento de la oposición», dice a ABC Halperín.

«Las primarias pueden ayudar a la oposición, ya que pueden legitimar a otro candidato. Si se las elimina, se complica el ordenamiento de la oposición»

Sebastián Halperín
Analista político

Por otro lado, Halperín considera que «no todos los partidos políticos cuentan con la estructura necesaria para financiar una campaña o unas primarias», por lo cual también se anulan otras alternativas posibles.
Otras cuestiones contenidas en el proyecto de ley que han generado polémica en Argentina son la erradicación de los espacios de publicidad gratuitos para los partidos políticos; la iniciativa llamada ‘Ficha Limpia’, que impide presentarse a elecciones a candidatos que hayan tenido condena judicial en segunda instancia, y la eliminación de la obligatoriedad de los debates presidenciales.
Para Halperín, la explicación del intento del Gobierno de eliminar la obligatoriedad de esta instancia responde a que «Milei no confía en el diálogo y esto es algo que ya ha demostrado en varias oportunidades». El analista político asegura también que los debates presidenciales «constituyen una herramienta fundamental para el votante. Sobre todo, cuando a los candidatos se les hacen preguntas o se les pide que rindan cuentas por sus acciones».

Difícil aprobación

A partir de ahora, el texto que ya se encuentra en manos del Parlamento y deberá ser sometido a votación. Halperín augura que su aprobación «va a ser difícil, pero el Gobierno va a seguir intentando». Y concluye que tanto las primarias como los debates presidenciales «resultan esenciales no solo para Argentina, sino para cualquier democracia en el mundo».

La guerra de Irán hunde a Trump antes de unas elecciones cruciales

Una profunda caída de Donald Trump en popularidad por la guerra de Irán se manifiesta con gran claridad en varios sondeos recientes, y abre para la Casa Blanca un problema político conocido en la historia de Estados Unidos: las guerras lejanas acaban pasando factura … dentro de casa. Le ocurrió a Lyndon B. Johnson con Vietnam y a George W. Bush con Irak. Ahora Trump llega a las elecciones legislativas de noviembre con una mayoría de estadounidenses que desaprueba su gestión de Irán, con desgaste en economía, inflación y coste de la vida, y con los demócratas viendo una oportunidad para convertir la guerra en el eje de la campaña.
La comparación con viejas guerras es incómoda para la Casa Blanca porque el rechazo a Irán ha llegado muy pronto. Si se combinan los dos indicadores más recientes sobre la guerra (el 66% que desaprueba la gestión de Trump en Irán y el 61% que considera un error el uso de la fuerza militar), el rechazo medio se sitúa en torno al 64%. En mayo de 2006, tres años después de la invasión de Irak, el 59% de los estadounidenses pensaba que aquella guerra había sido un error.

En enero de 1973, el año de la retirada de Vietnam, el 60% decía que había sido un error enviar tropas allí. Vietnam e Irak necesitaron años de desgaste, miles y miles de muertos y una erosión nacional prolongada para alcanzar ese punto. En el caso de Irán, Trump lo ha alcanzado en semanas, con solo un 19% de estadounidenses que considera exitosa la campaña militar.

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Guerra en Irán

David Alandete

El sondeo más reciente y alarmante para la Casa Blanca es el de Washington Post-ABC News-Ipsos, publicado este mismo 3 de mayo. Sitúa la aprobación general de Trump en el 37% y su desaprobación en el 62%, la cifra más alta de rechazo en sus dos mandatos. En Irán, el dato es todavía peor para la Casa Blanca: el 66% desaprueba su gestión y solo el 33% la aprueba. La encuesta también muestra deterioro en los asuntos internos más sensibles: su aprobación en economía cae al 34%, siete puntos menos desde el inicio de la guerra; en inflación baja al 27%; y en coste de la vida se hunde hasta el 23%, frente a un 76% de desaprobación.
Otros sondeos recientes confirman la misma tendencia. Pew Research Center, en una encuesta publicada el 1 de mayo, sitúa la aprobación de Trump en el 34%, el nivel más bajo de su segundo mandato, y muestra una caída en la confianza sobre su capacidad para usar la fuerza militar con prudencia: del 46% el verano pasado al 38% ahora. Associated Press-NORC le da solo un 30% de aprobación en economía, ocho puntos menos que en marzo. Y el dato más delicado sobre la guerra es que el 61% de los estadounidenses considera un error el uso de la fuerza militar contra Irán.

Pierde apoyo clave

El cuadro político que emerge de estos sondeos es claro: Trump se hunde en el año de las elecciones parciales de noviembre. No pierde aún a la mayoría de su base republicana, que le es muy fiel, pero sí se debilita entre independientes, votantes republicanos menos ideológicos y trumpistas y sectores que fueron clave en su regreso en 2024.
La guerra de Irán le está contaminando la popularidad en la economía, por el coste de la gasolina, la inflación y demás, justo los asuntos con los que recuperó la Casa Blanca. Para los republicanos, el problema ya no es solo la impopularidad de una guerra exterior; es que esa guerra empieza a convertirse en una amenaza directa para la Cámara, el Senado y la mayoría que sostiene al presidente. Sube de precio el asfalto, el combustible, hasta los preservativos.

La guerra de Irán le está contaminando la popularidad en la economía, por el coste de la gasolina, la inflación y demás, justo los asuntos con los que recuperó la Casa Blanca

En noviembre se renueva toda la Cámara de Representantes, los 435 escaños, y un tercio del Senado, 35 escaños en total contando elecciones especiales. Ahora los republicanos tienen mayoría en las dos cámaras. En la Cámara de Representantes, la mayoría es muy estrecha, por lo que los demócratas necesitan ganar solo unos pocos escaños para recuperarla. Ese es el mayor riesgo inmediato para Trump y su partido.
En el Senado, los republicanos también tienen mayoría, 53 frente a 47 del bloque demócrata, contando a los independientes que votan con ellos. Los demócratas necesitan ganar cuatro escaños netos para controlar la cámara, porque el vicepresidente J. D. Vance desempata a favor de los republicanos. Los republicanos defienden más escaños en el Senado que los demócratas, pero el mapa sigue siendo difícil para la oposición.

El más impopular

Comparado con la serie histórica moderna, desde que hay sondeos, a un año largo del inicio de mandato, Trump es el presidente más impopular o está empatado en el peor nivel de la era de las encuestas modernas. En su segundo mandato, la casa de sondeos Pew lo sitúa en el 34%, el nivel más bajo de su segundo mandato; el sondeo Post-ABC-Ipsos lo coloca en el 37%, con un 62% de desaprobación, la mayor de sus dos presidencias.
Ya en su primer mandato, Trump fue el presidente peor valorado al cumplir su primer año desde que existen mediciones modernas de Gallup. Ahora, en el segundo, vuelve a moverse en esa zona baja, incluso por debajo de Joe Biden en momentos comparables y cerca de los peores registros de presidentes muy desgastados.
La comparación tiene matices: Nixon cayó mucho más abajo, hasta el 24%, pero eso fue al final de su presidencia, durante el Watergate, no al cumplir un año. George W. Bush terminó en el 34% tras Irak y la crisis financiera; Jimmy Carter acabó en el 34%; Truman terminó en el 32%. Pero en el arranque o primer tramo de mandato, Trump es el caso más débil del periodo moderno, sobre todo por la guerra de Irán.
Una clave del deterioro político de Trump es que las críticas ya no llegan solo de los demócratas o de los medios hostiles, sino también de antiguos aliados y referentes de su propia órbita. El caso más claro es Tucker Carlson, una de las voces más influyentes del trumpismo mediático, que en una entrevista este fin de semana con el ‘New York Times’ sostuvo que Trump actúa en la guerra de Irán más como «rehén» de Benjamin Netanyahu que como un dirigente soberano.
Según Carlson, la decisión real no se toma en Washington, sino en Jerusalén, y el presidente no estaría haciendo lo que quiere, sino lo que le imponen desde Israel. Esa fractura es peligrosa para la Casa Blanca porque golpea el corazón del mensaje ‘América primero’: si incluso sectores de sus bases empiezan a ver la guerra como una operación al servicio de otro país, el problema deja de ser solo electoral y pasa a ser una grieta interna en el movimiento que llevó a Trump de vuelta al poder.
A seis meses de las legislativas de noviembre, con toda la Cámara y un tercio del Senado en juego, el presidente empieza a comprobar que una guerra exterior puede convertirse en una amenaza directa para su legado y su control del Capitolio, crucial para cumplir sus promesas. Por eso ahora clama que la guerra ha acabado, a pesar de que el cierre del estrecho de Ormuz se mantiene.

Trump anuncia que EE.UU. escoltará barcos fuera del estrecho de Ormuz

Estados Unidos empezará desde este lunes a escoltar a través del estrecho de Ormuz a buques de otros países que están bloqueados en ese paso marítimo, según ha anunciado este domingo el presidente estadounidense, Donald Trump.«Para el bien de Irán, de Oriente Medio … y de Estados Unidos, hemos dicho a estos países que guiaremos sus barcos de manera segura fuera de estas vías navegables restringidas, para que puedan continuar con sus negocios libre y eficazmente», ha escrito el mandatario en su plataforma Truth Social, donde también ha celebrado «conversaciones muy positivas» con Irán.

Hasta el 29 de abril había 913 buques comerciales de todo tipo en el Golfo, según indicó el pasado jueves la empresa especializada en seguimiento marítimo AXSMarine.

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Mikel Ayestaran

«He dicho a mis representantes que les informen de que haremos todo lo posible por sacar sus barcos y sus tripulaciones del estrecho. En cualquier caso, han dicho que no volverán a la región mientras no sea segura para la navegación», ha expuesto el mandatario. «Este proceso, el Proyecto Libertad, comenzará el lunes por la mañana, hora de Oriente Medio», ha agregado el republicano.
Irán mantiene un férreo control sobre el estrecho de Ormuz, clave para el tráfico mundial de petróleo, desde que comenzó la guerra el 28 de febrero. Su acción ha estrangulando el flujo de grandes volúmenes de petróleo, gas y fertilizantes hacia la economía mundial, mientras que Estados Unidos ha impuesto un bloqueo de represalia a los puertos iraníes.
Las declaraciones de Trump se producen mientras Washington y Teherán han indicado que están discutiendo un plan para resolver el conflicto desencadenado por los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán.
«Soy plenamente consciente de que mis representantes están manteniendo conversaciones muy positivas con el país de Irán, y de que estas conversaciones podrían conducir a algo muy positivo para todos», ha publicado Trump.