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Cuando Estados Unidos se retire

Estados Unidos parece estar atascado en Oriente Próximo. No tiene una salida fácil de su guerra con Irán. Sin embargo, el conflicto, independientemente de cómo termine, marcará de hecho algo muy diferente: el momento en que Estados Unidos se retire de la región, en el … sentido de que renuncie definitivamente a su hegemonía allí. Por primera vez desde que las grandes potencias desmembraron el Imperio Otomano hace un siglo, el orden general de Oriente Próximo ya no se impondrá desde lejos. ¿Supondrá eso el inicio de una orgía de ajustes de cuentas y violencia, o un nuevo comienzo?
Desde la Primera Guerra Mundial, la cuna de las tres grandes religiones monoteístas del mundo ha sufrido una miseria tras otra. Los árabes que habían luchado junto a los vencedores de la guerra se sintieron traicionados cuando el Reino Unido tomó el control de Irak, Jordania y Palestina, y Francia se apropió del Líbano y Siria. Los líderes nacionalistas, entre ellos Gamal Abdel Nasser de Egipto, cayeron más tarde bajo el hechizo de ruinosas políticas económicas de inspiración soviética. Los atroces abusos contra los derechos humanos cometidos por dictadores como Sadam Husein en Irak y Hafez al-Asad en Siria solo tuvieron parangón en el fanatismo violento de los yihadistas alimentados por su sádico régimen.

Tras tres guerras, innumerables operaciones encubiertas y rondas de diplomacia aparentemente interminables, los intentos de Estados Unidos por imponer sus planes han llegado a su fin. Al igual que el Reino Unido, Francia y Rusia, Estados Unidos seguirá estando involucrado. Recurrirá ocasionalmente a la fuerza militar para defender sus intereses, incluso en la lucha contra el terrorismo. Sin embargo, abandonará su papel de artífice.

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Las señales de la inminente retirada de Estados Unidos son inconfundibles, incluso mientras el presidente Donald Trump aprovecha la reunión anual de la ONU para amenazar a Irán con la «aniquilación» por enésima vez. Dos de ellas destacan especialmente. A principios del mes de septiembre, Estados Unidos se negó a unirse a su aliado Arabia Saudí para atacar a los hutíes en Yemen, que están poniendo en peligro la navegación en el mar Rojo. En su lugar, mantuvo conversaciones a espaldas de los saudíes para evitar que los buques estadounidenses fueran atacados. Puede parecer un detalle sin importancia, pero cuando una superpotencia llega a acuerdos con una milicia insurgente, todo el mundo entiende que quiere reducir sus compromisos.
La otra señal es la expectativa de que Estados Unidos limite su presencia en Oriente Próximo. En tiempos de paz, cuenta con entre 30.000 y 40.000 soldados repartidos en 19 bases, ocho de las cuales son permanentes. Sin embargo, la guerra ha puesto de manifiesto lo vulnerables que son ante los drones y los misiles de bajo coste. Por ello, Estados Unidos se ha visto obligado a depender de portaaviones y de su base en el océano Índico, en Diego García. Algunos expertos sostienen que debería concentrar sus fuerzas en unos pocos lugares, como Israel y Jordania.
Esto encaja en una reestructuración más amplia en la que, tal y como informó la NBC este mes, también podrían retirarse de Europa entre 25.000 y 40.000 soldados estadounidenses. La administración Trump se centra en el continente americano. Los ‘securócratas’ quieren preparar a Estados Unidos para la creciente rivalidad con China que, como demuestra la cumbre de esta semana entre Trump y Xi, oscila entre una coexistencia cautelosa y una hostilidad abierta. Ninguno de estos objetivos se ve favorecido por las guerras en Oriente Próximo, que vacían los arsenales de Estados Unidos y alejan sus fuerzas de Asia.

EE.UU. podría reestructurar su despliegue militar exterior, que cuenta con 30.000 soldados en Oriente Próximo y otros tantos en Europa

¿Y con qué fin? Hasta 2020, Estados Unidos era un importador de petróleo; hoy es un exportador colosal. China, por el contrario, se ha convertido en el mayor cliente de los productores del Golfo, y el canal de Suez transporta sus mercancías a los mercados europeos. Eso convierte a China en la gran beneficiaria externa de las políticas estadounidenses. Sin embargo, es poco probable que intente intervenir como potencia hegemónica en Oriente Próximo, no cuando ha sido testigo de los billones de dólares y las miles de vidas que Estados Unidos ha pagado por ese privilegio.
En cambio, tres de los países de la región tienen el peso necesario para empezar a llenar el vacío, y ninguno de ellos es árabe. El más peligroso es Irán. Si el régimen de Teherán se derrumba, no estará en condiciones de reconstruir su influencia maligna en Irak, Siria y Líbano. Si, como es probable, sobrevive, esperará obtener beneficios controlando el estrecho de Ormuz e intimidando a los Estados del Golfo a los que ha atacado durante la guerra. También intentará reconstruir sus milicias en el extranjero. Es muy posible que reanude el desarrollo de un arma nuclear, lo que sin duda seguirá siendo una línea roja para Estados Unidos. En todo esto, podría recibir el respaldo de Rusia.

El papel de Turquía e Israel

La segunda potencia regional es Turquía, que ha estado estrechando discretamente sus relaciones con los países árabes. Se ha convertido en el principal valedor del nuevo Gobierno de Siria. Con Irak, está trabajando en rutas comerciales, suministro de agua y la lucha contra los separatistas kurdos. El mes pasado firmó un acuerdo de seguridad con Pakistán y Arabia Saudí. Aunque ha defendido a los Hermanos Musulmanes, es más pragmática que ideológica, y busca negocios para su industria de defensa y sus empresas constructoras.
La tercera es Israel, la potencia dominante en materia militar y de inteligencia. Tras las masacres del 7 de octubre de 2023, se ve a sí misma como una Esparta moderna, dispuesta a destruir cualquier capacidad que pueda suponer una amenaza para ella. En el marco de los Acuerdos de Abraham, ha forjado estrechos vínculos con los Emiratos Árabes Unidos, a pesar de que las perspectivas de un acuerdo con los palestinos se han desvanecido.
Es poco probable que estos tres países puedan convivir en paz. Israel y Turquía ya están enfrentados en Siria. Israel e Irán tienen cuentas pendientes por la guerra. Irán y Turquía son antiguos rivales imperiales.

Qué ocurre con los países árabes de la región

Los perdedores son los Estados árabes. Países como Irak y Siria siguen luchando por resurgir de las cenizas de la guerra civil. Egipto, que en su día fue el líder natural del mundo árabe, dedica sus energías a la corrupción y a aplastar a la oposición interna. Las monarquías del Golfo han adoptado un programa de prosperidad que busca anestesiar la ideología con el crecimiento económico. Es de agradecer, pero su modelo de negocio depende de la seguridad estadounidense. Las rivalidades entre los ultrarricos Catar, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos están generando inestabilidad; tal vez el regalo de despedida de Estados Unidos podría ser ayudarles a trabajar juntos.
Los árabes llevan mucho tiempo anhelando una oportunidad para recuperar la gloria perdida de cuando eran un faro de la ciencia y el saber hace siglos. La retirada de Estados Unidos está a punto de brindarles esa oportunidad. Sin embargo, cada potencia hegemónica que se retira ha dejado un legado de proyectos frustrados y consecuencias no deseadas. Persisten odios profundos y cuentas pendientes. Oriente Próximo tendrá que esforzarse por demostrar que los escépticos se equivocan.

Los supervivientes de Nova vuelven a bailar tres años después del 7 de octubre: «No vamos a parar»

Israel afronta el tercer aniversario del 7 de octubre en plena carrera electoral y el ataque sorpresa de Hamás está en el centro del debate político. Medios como ‘Haaretz’ desvelaron que Benjamín Netanyahu recibió un aviso previo sobre los planes de los islamistas, pero no hizo caso … . El primer ministro, que bloquea la puesta en marcha de una comisión de investigación sobre lo sucedido, lo niega. En medio del pulso político, miles de supervivientes rehacen sus vidas tras haber superado aquel «sábado negro» que dejó alrededor de 1.200 muertos y 251 secuestrados, según datos oficiales israelíes, y abrió las puertas a una operación militar por la que Israel está siendo investigado por la justicia internacional bajo la acusación de ‘genocidio’.
Además de las bases militares y las comunidades agrícolas vecinas, los milicianos de Hamás y de otros grupos palestinos que superaron la valla de seguridad se encontraron con unas 3.000 de personas que bailaban a las puertas de la Franja en el festival Súper Nova, una gran fiesta al aire libre de música electrónica y trance psicodélico organizada por Tribe of Nova junto al kibutz Reim.

A las 6.29 de la mañana de aquel «sábado negro» Tal Shimony, de 28 años, pasó de estar bailando a intentar escapar. Empezaron los cohetes, los disparos, el pánico y durante las horas siguientes estuvo intentando localizar y ayudar a gente: enviaba ubicaciones de personas conocidas y desconocidas y recibía llamadas de madres que intentaban saber dónde estaban sus hijos. En un momento llegó a estar con el teléfono en una mano y un cuchillo en la otra, porque temía que los atacantes se acercaran al lugar donde se encontraba escondida, según contó en un podcast de la American Jews Committee (AJC).

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Mikel Ayestaran

Shimony, de 28 años, vivía en Berlín y viajó a Israel para el festival. Pasados tres años vuelve a bailar. Lo hace en Israel, pero también en festivales internacionales como el Own Spirit, al que acudió hace unas semanas cerca de Barcelona. Lleva casi la mitad de su vida vinculada a la música psytrance (una variante psicodélica de la música electrónica), pero desde el 7 de octubre bailar ya no es lo mismo. Algunas veces está en mitad de la pista, rodeada de música y amigos, y deja de estar allí. «Vuelvo a aquel evento y sufro ataques de ansiedad en mitad del festival. Antes nunca me pasaba», explica. Aun así, se obliga a continuar: «Si renuncio a una parte de mí porque alguien me ha obligado a renunciar a mi propia vida, sería una muerta en vida. Y no quiero eso».
Shimony asegura que tiene dos cumpleaños: «El primero es el de mi nacimiento y el segundo, el 7 de octubre. Soy una persona completamente diferente. Hay gente que creció conmigo que ahora casi no me reconoce». Lo más difícil ahora es algo tan elemental como cerrar los ojos por la noche. «Dormir es difícil. Hay noches en las que simplemente no dormimos. Antes nunca había tenido problemas», lamenta esta joven que ha decidido dar un giro a su vida. Abandonó Berlín, donde después del ataque llegó a ser increpada por ser israelí y algunos amigos dejaron de hablarle, para retornar a Israel junto a su familia y concentrarse en su recuperación.

Imposible vuelta a la normalidad

Tal Ben-Dror, de 34 años y residente en Rishpon, tomó aquel día una ruta diferente para escapar de la misma matanza. Había acudido a Nova con un grupo de amigos. Cuando comenzaron los cohetes estaba bailando. Corrieron durante horas hasta que fueron recogidos y llevados a una granja, donde permanecieron escondidos antes de conseguir salir de la zona. Entre quienes no regresaron estaba su amiga Sharona. Tres años después continúa ocupando un lugar central en su vida y la entrevista con este periódico coincide con el día en que Sharona habría celebrado su cumpleaños. «Ella ya no puede hablar, pero yo puedo y por eso tengo que contar lo sucedido», afirma.

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Ben-Dror tomó inicialmente el camino de intentar recuperar la normalidad para superar el trauma. Regresó a su trabajo en una empresa de ‘high tech’ porque necesitaba demostrarse que podía continuar con su antigua vida. «Quería probarme a mí misma que estaba bien, pero no lo estaba, sobrevivía cada día en la oficina y pasé así dos años. Entonces dejé el trabajo y estuve unos siete meses sin trabajar. La terapia, que comenzó la primera semana después del ataque, continúa hasta hoy», recuerda.
Dedicó esos meses a tomar parte en un taller de teatro organizado dentro de su proceso de recuperación y esto acabó cambiando su futuro. Descubrió el psicodrama y este mes comenzará un máster para dedicarse profesionalmente a ello. «Quiero ayudar a la gente de la misma manera en la que yo recibí ayuda. No cambiamos, nos desarrollamos. Yo me he desarrollado a causa de estos horrores», asegura.

Superar el trauma

Las historias de las dos Tal confluyen en Nova Tribe Community, la organización nacida tras el ataque para dar apoyo a los supervivientes y familiares. La comunidad supera actualmente las 10.000 personas. La asociación mantiene actualmente la memoria de 413 fallecidos de su comunidad. Las dos consideran que contar lo ocurrido forma parte también de su nueva vida.
«Sé que me salvó la vida. Y salvó muchas otras. Nova Tribe financia tratamientos psicológicos y terapias alternativas, atiende situaciones de emergencia y ha creado programas para que unos supervivientes acompañen a otros. Hay algún programa todos los días en algún lugar del país», cuenta Shimony sobre la organización. Para Ben-Dror, esta red se convirtió en «una segunda familia. Desde el primer mes participé en sesiones de terapia y después en talleres de natación, escritura y teatro, retiros y encuentros comunitarios. Sentía que no estaba sola, que estábamos juntos en esto».
La clave para Shimony es intentar superar el trauma a través del baile. Durante mucho tiempo el lema de la comunidad fue ‘We will dance again’ («volveremos a bailar»). Shimony cree que tres años después ha llegado el momento de cambiar el tiempo verbal. «Durante el último año hemos empezado a decir por todo el mundo que «We are dancing again» («estamos bailando otra vez»). Y sentencia: «No vamos a parar».

EEUU registra su peor año de sarampión desde 1991: Nueva York declara la emergencia y Pensilvania supera los 1.000 casos

Nueva York ha declarado este lunes una emergencia estatal por el aumento de casos de sarampión, mientras que el estado de Pensilvania ha superado los 1.000 contagios este 2026. El repunte de esta enfermedad ha llevado a EEUU a registrar su peor año respecto a casos desde 1991.La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, ha emitido una orden ejecutiva que amplía el grupo de profesionales autorizados a administrar vacunas contra el sarampión e incluye entre ellos a paramédicos, personal de emergencias médicas avanzadas, farmacéuticos y matronas. La orden también permite a los profesionales sanitarios solicitar pruebas para detectar la enfermedad.»Nadie debería enfermar gravemente ni morir a causa de una enfermedad prevenible mediante vacunación. Por eso he tomado medidas para aumentar el número de profesionales de la salud que pueden vacunar y realizar pruebas. Estas medidas de emergencia protegerán a los neoyorquinos», ha indicado Hochul en un comunicado.Según el Departamento de Salud de Nueva York, hasta el 3 de octubre se han confirmado 108 casos en el estado este año, siete de ellos en la ciudad de Nueva York y 101 en el resto del estado. En el comunicado, el senador estatal Gustavo Rivera ha destacado que el aumento de casos de sarampión se debe a una «disminución en la vacunación infantil, impulsada por la desinformación, y está provocando una emergencia de salud pública».Por su parte, en Pensilvania, las autoridades han informado este lunes de que ya se han registrado 1.004 casos desde que comenzó su brote en abril al oeste de Filadelfia, la ciudad más grande de ese estado. De estos casos, 198 personas han sido hospitalizadas y cinco han muerto.En total, EEUU ha registrado casi 3.900 casos de sarampión este año, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), en el que es su peor registro desde 1991. Desde comienzos de 2025 se han producido grandes brotes en varios estados del país, entre ellos Texas, Utah y Carolina del Sur, que llegó a registrar 997 casos.Según el CDC, EEUU declaró eliminado el sarampión en el 2000 gracias a los altos niveles de vacunación, pero la cobertura entre los niños ha caído por debajo del 95%, el nivel considerado necesario para prevenir la transmisión sostenida.

EE.UU. revela que Delcy nunca pidió inmunidad para Maduro y dejó vía libre a su juicio

El Gobierno de Estados Unidos ha revelado, por medio de la Fiscalía y ante un tribunal federal de Miami, que el régimen de Delcy Rodríguez no ha pedido inmunidad para el dictador Nicolás Maduro, pese a que su defensa pretende ahora que el proceso penal abierto contra él en Nueva York … sea desestimado precisamente porque gozaría de protección como jefe de Estado. La ausencia de esa petición de Caracas se ha convertido además en uno de los principales argumentos de la Fiscalía para mantener en pie el juicio contra Maduro, previsto para junio de 2027.
La revelación figura en un escrito presentado el 2 de octubre por la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York ante el juez Alvin Hellerstein. El documento, de 57 páginas, responde a las peticiones de Maduro y de su esposa, Cilia Flores, para que se desestimen las acusaciones contra ellos por razones de inmunidad soberana. La posición del Ejecutivo estadounidense es tajante: ninguno de los dos tiene derecho a inmunidad y, lo más llamativo, Venezuela tampoco la ha reclamado en su nombre, a pesar de conocer el mecanismo perfectamente.

El contacto de Delcy con Washington es previo a la captura de Maduro el 3 de enero. Ella y su hermano Jorge Rodríguez mantuvieron durante los meses anteriores conversaciones, directas y a través de intermediarios, con responsables estadounidenses. Delcy transmitió finalmente que estaba dispuesta a colaborar con Estados Unidos en el escenario posterior a la salida de Maduro y, por su parte, Trump llegó a asegurar tras la operación que Washington había hablado con ella en numerosas ocasiones. Ya al frente del Gobierno, Rodríguez formalizó esa cooperación con el país.

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David Alandete

El distanciamiento con su antiguo jefe quedó también patente durante su reciente viaje a Nueva York para comparecer en la Asamblea General de la ONU: se reunió con Trump a pocos kilómetros de la prisión federal de Brooklyn donde Maduro espera juicio, pero no fue a visitar al que fuera presidente y ni siquiera lo mencionó en su discurso ante Naciones Unidas.
La Fiscalía aporta como prueba una declaración de Juan Pablo Segura, responsable para el Hemisferio Occidental del Departamento de Estado. Según ese documento, Washington reconoce a Rodríguez como la única jefa de Estado venezolana con capacidad para actuar en nombre del país. Y revela que su Gobierno sí conoce y ha utilizado los cauces diplomáticos para solicitar para ella misma inmunidad, que ha obtenido en un caso de responsabilidad civil.

El 14 de mayo, la Embajada venezolana remitió una nota diplomática en la que pidió formalmente a Estados Unidos que reconociera inmunidad de jefa de Estado a Rodríguez en el caso «Kenemore v. Maduro», una demanda civil en Florida en la que figuraban como acusados tanto ella como Maduro. Caracas pidió además a Washington que presentara ante el tribunal una «recomendación de inmunidad» para conseguir la exclusión de Rodríguez del proceso. Estados Unidos lo hizo el 20 de julio.

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Pero Caracas no hizo lo mismo por Maduro. «Aunque Nicolás Maduro también figuraba como demandado en ese proceso, Venezuela no pidió a Estados Unidos que reconociera inmunidad en su nombre», declara Segura, bajo pena de perjurio, en la prueba añadida por la Fiscalía en el caso. Es decir, aunque el entonces mandatario era acusado en exactamente el mismo procedimiento, Venezuela no pidió a Washington que invocara inmunidad en su nombre.
La Fiscalía utiliza esa diferencia para desmontar la posición de la defensa. «Venezuela pidió inmunidad en nombre de Delcy Rodríguez, pero no de Nicolás Maduro», afirma el escrito. Y añade una frase especialmente significativa: «Venezuela ha guardado silencio en este caso». Para los fiscales, el Gobierno venezolano ha tenido todas las oportunidades para intervenir en defensa de la inmunidad de Maduro y ha decidido no hacerlo.

Sin protección ni reconocimiento

Maduro había pedido en septiembre que se anularan los cargos por narcoterrorismo, tráfico de cocaína y delitos relacionados con armas alegando inmunidad soberana. Su abogado, Barry Pollack, sostiene que Maduro era jefe de un Estado soberano y que esa condición debería protegerlo frente a un proceso penal extranjero.
Sin embargo, Washington replica que dejó de reconocerlo como presidente en 2019 y que ahora reconoce formalmente a Rodríguez. Los fiscales llegan a calificar a Maduro y Flores como antiguos funcionarios de un Estado anteriormente no reconocido, sin derecho a esta protección.
Cilia Flores pidió el 10 de septiembre salir del centro de detención de Brooklyn y esperar el juicio en arresto domiciliario por razones médicas. Su defensa sostuvo que padece desde hace años un prolapso de la válvula mitral y que su estado se ha deteriorado desde su detención: alega que ha perdido más de 11 kilos, dos muelas, sufre problemas gástricos, episodios de dolor torácico y arritmias y tiene prescrita nitroglicerina. Los médicos le han recomendado un cateterismo cardíaco, que podría derivar en otras intervenciones.
Sus abogados sostienen que, aunque reconocen que ha recibido buena atención médica en prisión, el centro de detención no ofrece condiciones adecuadas para recuperarse de esos procedimientos.

Trump, preguntado por el regreso de María Corina Machado: «Todo va a salir bien»

Donald Trump ha elogiado a María Corina Machado y ha expresado optimismo sobre su futuro cuando ABC le ha preguntado por el regreso de la líder opositora a Venezuela, después de que ella misma defendiera este fin de semana que su vuelta al … país es ya urgente. Sobre todo, no ha expresado reservas sobre su vuelta.
«Es una muy buena mujer. Me dio el Nobel de la Paz porque sabe que lo merecía, es muy buena mujer y todo va a salir bien», ha respondido Trump a ABC.

Las palabras suponen un cambio de tono significativo después de meses en los que Estados Unidos había dado señales a Machado de que todavía no era el momento de regresar. Tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, la prioridad de Washington ha sido apuntalar el Gobierno interino de Delcy Rodríguez y preservar la estabilidad mientras avanzaba la cooperación con el país norteamericano en materia petrolera, de seguridad y migratoria.

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DESDE LA CASA BLANCA

David Alandete

Ese cálculo ha chocado con la voluntad de Machado de volver cuanto antes. La premio Nobel ha intentado regresar a Venezuela en siete ocasiones desde junio, sin éxito, mientras Washington evitaba comprometerse públicamente con una fecha o con una operación que facilitara su entrada. ABC fue testigo de los últimos intentos de llegada, frustrados todos ellos mientras se encontraba en Panamá.
La cuestión ha adquirido una nueva dimensión después de que Machado publicara este fin de semana una tribuna en el diario ‘The New York Post’ en la que sostiene que su regreso es «urgente». «Mi deber es acompañar a nuestro pueblo y canalizar pacíficamente las crecientes tensiones sociales», escribe. La dirigente opositora reclama, además, una hoja de ruta para celebrar elecciones presidenciales libres y competitivas.

Intentos de llegada

Machado lleva meses intentando convertir ese propósito en realidad. El 26 de junio viajó en un avión privado desde Virginia hacia Curaçao, pero el permiso fue revocado cuando el aparato ya estaba en vuelo y tuvo que regresar. Dos días después trató de embarcar en Panamá en un vuelo comercial de Copa hacia Caracas, pero se le impidió subir al aparato.

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Durante el verano exploró una entrada terrestre desde un país fronterizo y otra operación que combinaba rutas aéreas y marítimas. Tampoco prosperaron. Los últimos intentos se produjeron en septiembre desde Panamá. Primero trató de aproximarse a Venezuela en un barco, pero una avería obligó a cancelar la operación después de atravesar el Canal. Posteriormente intentó volar en vuelos chárter hacia Aruba y Curaçao, con Bonaire como posible alternativa. Tampoco obtuvo los permisos necesarios.
La cautela estadounidense respondía sobre todo a la situación creada después de la caída de Maduro. La Administración Trump optó por mantener a Delcy al frente del Ejecutivo interino y exigirle cooperación en una serie de asuntos considerados prioritarios por Washington, mientras dejaba para una fase posterior la celebración de elecciones y la reorganización política del país. Un regreso precipitado de Machado, creían, podía alterar ese equilibrio.
Trump recibió en su día a Machado en la Casa Blanca, donde Machado le entregó enmarcada la medalla correspondiente al Nobel de la Paz que había recibido en 2025.
Ahora, después de meses de intentos frustrados y de señales estadounidenses para que esperara, Machado ha decidido hacer pública su determinación de regresar. Y Trump, preguntado directamente por ABC sobre ese regreso, no expresó reservas.

Brasil vota por la mano dura de Bolsonaro frente a la defensa de la soberanía de Lula

El mercado financiero despertó eufórico con un alza … de casi 10% en la bolsa, tras la sorprendente ventaja de Flávio Bolsonaro, el candidato del Partido Liberal (PL), en la primera vuelta de las presidenciales. «Estoy muy feliz con el resultado; son casi 56 millones de brasileños que me dieron este voto de confianza para el cambio. La palabra es cambio», declaraba el derechista tras conocer los resultados. La victoria del bolsonarismo este domingo parece ratificar que los brasileños prefieren la promesa de seguridad a la retórica de soberanía, en sintonía con la ola conservadora que recorre Iberoamérica, donde la lucha contra el crimen organizado es un tema central en el que la derecha radical cuenta con el respaldo explícito del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para enfrentar a estas facciones criminales.

El discurso punitivista y de mano dura de Flávio Bolsonaro ha calado hondo en un electorado hastiado que busca opciones antisistema frente a Luiz Inácio Lula da Silva, a quien identifican con el poder tradicional y el ‘establishment’ desde hace más de dos décadas. Durante los mandatos del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) en el Palacio del Planalto, las facciones carcelarias como el Primer Comando de la Capital (PCC) y el Comando Vermelho (CV) siguieron creciendo por el territorio nacional y cruzaron fronteras. Frente a esa realidad, el lema ‘Brasil sin miedo’ del candidato conservador promete una guerra frontal e implacable contra el narcotráfico, que Fábio y Trump llaman «narcoterrorismo«, un término del que Lula se distancia en nombre de la soberanía.

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CLAVES DE LATINOAMÉRICA

Emili J. Blasco

El programa de gobierno del senador propone catalogar formalmente a las facciones y a las milicias como «organizaciones narcoterroristas», autorizar el derribo o abatimiento de criminales armados con fusiles y rebajar la mayoría penal a los 16 años, alcanzando incluso los 14 años para delitos graves. Flávio proyecta abrir 500.000 plazas penitenciarias y construir cinco prisiones federales de máxima seguridad inspiradas en el modelo carcelario de Bukele en El Salvador, bautizadas como ‘TREVA’, que quiere decir ‘tinieblas’ en portugués. Flávio propone además la castración química de violadores.

Durante los mandatos del PT, las facciones carcelarias como el PCC y el Comando Vermelho crecieron en el país y cruzaron fronteras

«Voy a declarar, a partir de enero del año que viene, la guerra al narcotráfico. Voy a clasificar al PCC, al Comando Vermelho y a las milicias como organizaciones narcoterroristas. El criminal va a quedarse preso mucho más tiempo, va a quedar aislado en una de las cinco nuevas cárceles federales que voy a construir, que se llamarán TREVA. Es para que tenga miedo. Miedo de volver a andar por la calle, miedo de llevar violencia a tanta gente», afirmó el candidato.

Impunidad

Sin embargo, criminólogos y centros de estudios de violencia, alertan sobre la ineficacia estructural de este recetario meramente represivo. Diversos informes técnicos recuerdan que el gigante suramericano apenas esclarece el 37% de los homicidios, lo que demuestra que la impunidad tiene más relación con el fracaso de las investigaciones policiales que con la benevolencia del código penal. Especialistas en derechos humanos advierten de que saturar el sistema penitenciario con jóvenes de periferia sin golpear las redes de blanqueo de fondos convierte a las cárceles en semilleros de captación financiados con recursos públicos. «Es preciso dirigir las inversiones y fortalecer la capacidad de las policías, especialmente de la Policía Civil, y de las pericias técnico-científicas. En el país, la tasa de impunidad es muy alta y necesitamos valorar ese tema», advierte Cristina Neme, coordinadora de proyectos del Instituto Sou da Paz en un estudio sobre seguridad.

Flávio Bolsonaro habla a sus seguidores tras conocer su victoria.

(AFP)

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El auge de esta doctrina de mano dura encontró su reflejo más nítido en el nuevo Congreso electo este domingo, donde la bancada bolsonarista ganó en peso. La gran prueba de ello ha sido el triunfo del capitán retirado de la Policía Militar, Guilherme Derrite, exsecretario de Seguridad de São Paulo, ahora el más votado en la historia de Brasil con más de 13,2 millones de sufragios. Su estilo implacable frente al crimen barrió electoralmente a las candidatas oficiales de Lula, las ministras Marina Silva y Simone Tebet.
En su primera declaración como senador electo, Derrite renovó sus ataques contra el Tribunal Supremo Federal, prometiendo promover el juicio político contra el poderoso magistrado Alexandre de Moraes. El excapitán y nuevo líder legislativo considera que la sociedad clama por una depuración en el Poder Judicial. Su histórico arrastre en São Paulo, sumado a la reelección en primera vuelta del gobernador Tarcísio de Freitas, consolidó al estado de São Paulo, el mayor colegio electoral del país como el gran bastión del bolsonarismo.
El triunfo legislativo del PL abarcó a otras figuras emergentes que batieron récords en la Cámara de Diputados en torno a temas como la cultura y la seguridad. En Minas Gerais, el diputado Nikolas Ferreira casi triplicó su elección en 2022, al superar los 3,1 millones de votos, la cifra más alta jamás obtenida por un congresista en la historia republicana. En São Paulo, el joven evangélico Lucas Pavanato sobrepasó también los tres millones de votos gracias a un discurso centrado en el endurecimiento penal, el activismo provida, las universidades públicas y la ofensiva contra los colectivos trans.
Este resultado expone una gran distancia entre la agenda del Gobierno y las urgencias cotidianas de la mitad de los electores. Durante meses, Lula articuló su campaña en torno a la «defensa de la soberanía nacional», buscando transformar el Día de la Independencia, en septiembre, en un rechazo contra los aranceles de Trump y las intromisiones extranjeras. Pero la soberanía abstracta o el control estatal de las tierras raras pierde peso ante familias cuya principal preocupación son las extorsiones del narcotráfico y el asalto callejero.

Reinterpretación de la soberanía

«El hecho de que la soberanía haya entrado en discusión y se haya convertido en un tema importante, tanto en el plan de Flávio Bolsonaro como en el de Lula, es algo muy relevante. Esta es nuestra primera elección, desde la redemocratización, en que ese tema aparece con esa fuerza y destaque», analizaba en campaña Maurício Santoro, politólogo y colaborador del Centro de Estudios Político-Estratégicos de la Marina, en una entrevista al portal jurídico JOTA. Sin embargo, en las urnas se impuso la reinterpretación bolsonarista del término, vinculada estrictamente al blindaje de fronteras y al aniquilamiento del crimen común.
Con un Congreso dominado por el bloque de la derecha radical y los partidos tradicionales del llamado ‘Centrão’, la victoria de Flávio Bolsonaro en primera vuelta sitúa al clan Bolsonaro en una posición de fuerza y ventaja para la segunda vuelta del 25 de octubre. La dinastía familiar no solo ha superado la condena judicial a Eduardo Bolsonaro y los procesos contra el patriarca Jair, sino que ha sabido canalizar el resentimiento contra los escándalos de corrupción judicial. Brasil encara ahora una segunda vuelta decisiva, las encuestas le dan la victoria a Flávio Bolsonaro, donde el temor a la violencia armada amenaza con desalojar definitivamente a Lula del poder. El presidente, sin embargo, no da la batalla por perdida. «Les confieso que estaba convencido que ganarías las elecciones en primera vuelta«, admitía Lula tras conocer los resultados, pero sin aceptar la derrota final. »El partido está en juego. Vamos a ganar estas elecciones», ha asegurado.