Las relaciones entre Europa y EE.UU. «en estado de demolición»
El discurso del vicepresidente estadounidense, J.D. Vance, en la Conferencia de Seguridad de Múnich (MSC) de 2025 dejó a muchos de los participantes en un estado de confusión, en el mayor evento mundial de política de defensa. El título del informe anual es esta … vez «Estado de demolición», y describe la situación más frágil de las relaciones entre Europa y Estados Unidos desde la fundación de la conferencia, en 1960.
«El mundo ha entrado en una fase de política de demolición. El lema de destrucción integral en lugar de reforma incremental y correcciones cuidadosas caracteriza la forma en que se tratan las estructuras políticas establecidas en muchos lugares. A la cabeza de quienes prometen liberar a su país de las ataduras del orden existente y llevarlo a una nueva grandeza está el actual gobierno de EE.UU., de entre todas las personas. Más de 80 años después de su fundación, el orden de posguerra, que fue principalmente moldeado por el país norteamericano, está en proceso de destrucción», indica el párrafo inicial de las «Conclusiones» del informe.
Y esto sucede a pesar de los desesperados intentos europeos por evitarlo. El canciller alemán, Friedrich Merz, que inaugurará el evento el viernes, legisló bajo la impresión del discurso de Vance una reforma de la Constitución para soslayar el freno a la deuda y poder invertir más en la defensa. Desde entonces, defiende ante los socios europeos y ante la industria alemana que Europa debe ser «más soberana e independiente» frente a EE.UU., y que la alianza con Washington no debe ser «puesta en riesgo de forma imprudente».
Las mismas conclusiones han sacado el primer ministro canadiense, Mark Carney, y la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, que estarán entre los aproximadamente 60 jefes de Estado y de gobierno, y más de 100 ministros de Exteriores y Defensa que promueven estrategias nuevas para un orden internacional nuevo.
La mejor oportunidad
El presidente interino de la MSC, Wolfgang Ischinger, a la espera de que asuma el cargo el exsecretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, ha presentado el informe en Berlín. El prestigioso diplomático alemán, con toda una vida de trabajo trasatlántico a sus espaldas, está de acuerdo con el hecho de que «el edificio de relaciones internacionales levantado tras la guerra está siendo demolido», pero se resiste a darlo por perdido e insiste en que «EE.UU. no es sólo la Casa Blanca. Allí, los defensores de la OTAN y de la relación transatlántica siguen siendo mayoría».
También, subraya que en Múnich, encabezados por el secretario de Estado, Marco Rubio, y los gobernadores de Michigan y California, estarán presentes más de 50 miembros del Congreso y eso supone una «oportunidad». «Créanme, no importa lo importante que sea la delegación: en un viaje a Wasington nadie consigue reunirse con más de tres o cuatro congresistas, sólo en Múnich es posible reunirse con un grupo tan significativo».
Un problema compartido
Pero el informe 2026 deja claro que el problema no se circunscribe a EE.UU. y que ha enraizado ya también en muchos países europeos.
«En muchas sociedades occidentales, las fuerzas políticas que prefieren una política de destrucción a la reforma de las políticas han ganado influencia. Impulsados por el resentimiento y el arrepentimiento ante el rumbo liberal que han tomado sus sociedades, ahora intentan despejar las estructuras que supuestamente impiden que su país alcance una nueva grandeza», señala el documento.
«Su agenda disruptiva se alimenta de la decepción generalizada en muchas sociedades sobre el desempeño de las instituciones democráticas y de una pérdida general de confianza en las reformas y las correcciones de rumbo político», explica el documento, antes de certificar que «en todos los países del G7 encuestados para elaborar el Índice de Seguridad de Múnich 2026, solo una pequeña proporción cree que las políticas actuales de su gobierno mejorarán la situación de las futuras generaciones».
«Quienes predican el uso de bulldozers, bolas de demolición y motosierras son admirados con cautela, si no celebrados abiertamente», añade.
El informe identifica, como áreas especialmente afectadas por la «política de excavadora» de Trump, a Europa y el Indo-Pacífico, «donde los gobiernos han dependido durante mucho tiempo de la ‘Pax Americana’ y se han beneficiado enormemente de ella».
«En Europa, la sensación de inseguridad crece por momentos. Rusia continúa avanzando en el frente en Ucrania y amplía su guerra híbrida contra los estados europeos, mientras EE.UU. se retira gradualmente, vacilando en su apoyo a Kiev y endureciendo su tono hacia sus aliados con amenazas de captura de Groenlandia», enfatiza.
«El compromiso de Washington con la seguridad europea parece cada vez más impredecible, y el acceso al paraguas protector estadounidense es cada vez más condicional. En este contexto, los gobiernos europeos siguen una estrategia de dos frentes: intentan seguir involucrando estrechamente a EE.UU. y trabajan en paralelo para ampliar su propia autonomía», resume la radiografía europea.
En este contexto, Ischinger señala al resultado de las negociaciones para la paz en Ucrania como definición del estado de indefensión en el que quedará el continente: «Ucrania es ahora una cuestión de destino para Europa».

