El Reino Unido ha sufrido una grave brecha de seguridad después de que una de sus últimas incorporaciones a la Marina Real haya resultado ser una puerta de entrada para el espionaje chino. Una investigación del Telegraph ha desvelado que las cámaras espía … que habían instalado en los drones no tripulados para las misiones del Golfo Pérsico estaban enviando datos no autorizados a China.
El escándalo es mayúsculo y el fallo de seguridad, grave, según temen. Aunque desde el Ministerio de Defensa afirman que no hay pruebas de que se hayan enviado datos confidenciales a otro país, sí han admitido que desde marzo la Marina Real ha estado transmitiendo lo que se conoce como «comunicaciones de latido», datos de bajo rango que sirven para confirmar situación, posición y comportamiento correcto. Esta filtración se produjo en los nuevos drones K3 Scout, a los que colocaron unas nuevas cámaras entre cuyos componentes estaban algunos fabricados en China. En cuanto se confirmó dicha filtración, la solución fue desconectarlos de internet y mantenerlos ‘offline’ en sus operaciones.
El suministrador es Kraken Technology Group, uno de los principales contratistas militares del Reino Unido. Su relevancia en la industria de la defensa mundial es notable, y de hecho estos mismos modelos K3 Scout —que sirven para realizar labores de vigilancia y exploración avanzada, pero sin sistemas de ataque— también forman parte de la flota de la OTAN. Si bien los drones estaban fabricados por esta compañía británica, para las cámaras espía habían subcontratado a un tercero que es donde estaban situados los componentes espía.
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Jaime Santirso
La Marina Real adquirió a Kraken estos drones en marzo, tras una inversión de unos 12 millones de libras esterlinas (unos 14 millones de euros), para que formaran parte del Escuadrón de la Fuerza Costera y la unidad 47 Commando del cuerpo, cuyo objetivo era modernizar las capacidades bélicas del país. El primer laboratorio de pruebas para estos sistemas fue su despliegue en el Estrecho de Ormuz.
El temor que existe en el gobierno británico no es solo que estos drones hayan filtrado su posición a Pekín, sino que hayan estado cerca de reuniones de altos cargos militares de las fuerzas especiales con las cámaras espía activas cuando dichos drones estaban teóricamente apagados.
Revés para el Proyecto Beehive
Una fuente del Ministerio de Defensa británico ha admitido al Telegraph su temor. «Este es un gran fracaso a la hora de comprobar los orígenes de los componentes y hemos perdido la confianza en la plataforma», destacan. Aunque insisten en que la filtración se ha encapsulado y que no han llegado a Pekín datos de alta relevancia, la situación preocupa notablemente a los responsables políticos británicos.
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El MI5 lleva tiempo advirtiendo de que los servicios de inteligencia chinos son capaces de colarse en sistemas críticos de muchas maneras como, por ejemplo, desde LinkedIn. Incluso han llegado a prohibir el uso de coches eléctricos fabricados en China en instalaciones consideradas sensibles por temor a que estuvieran sirviendo como nexos de espionaje para Pekín.
Este incidente supone un duro revés para el Proyecto Beehive de la Marina, destinado a integrar embarcaciones no tripuladas con buques de guerra tradicionales. Además, el escándalo estalla en un momento políticamente delicado: mientras el Partido Conservador exige una auditoría urgente de todo el equipamiento militar en busca de tecnología china oculta, el actual Gobierno laborista intenta un acercamiento diplomático y comercial con Pekín.
«Si no podemos decir con confianza qué hay dentro de nuestro propio equipo militar, no podemos decir que somos soberanos»
Alicia Kearns
Miembro de la Cámara de los Comunes por el partido tory
La parlamentaria tory Alicia Kearns, ha sido tajante al respecto, señalando que «si no podemos decir con confianza qué hay dentro de nuestro propio equipo militar, no podemos decir que somos soberanos».
Por su parte, Kraken Technology Group se ha defendido argumentando que las cámaras subcontratadas cumplían con la estricta normativa estadounidense NDAA (Ley de Autorización de Defensa Nacional) y que la vulnerabilidad ya ha sido subsanada. Sin embargo, las implicaciones son de alcance global, ya que el modelo K3 Scout también ha sido adquirido por el Comando de Operaciones Especiales de los Estados Unidos. Este caso pone de manifiesto el abrumador dominio de China en las cadenas de suministro tecnológico mundial, incluso en equipos militares catalogados y vendidos como de fabricación puramente occidental.