El Papa pide en Uruguay medidas contra los suicidios
En su primer discurso en Montevideo, León XIV ha pedido actuar contra las causas de fondo de la eutanasia y el suicidio. Uruguay es el primer país sudamericano que legaliza la eutanasia, y tiene también el récord de suicidios de la región. Además, el … Pontífice ha solicitado medidas de protección de la vida y de la familia para afrontar la crisis demográfica y que la atención sanitaria sea accesible para todos.
El Papa ha comenzado su primer viaje a América Latina en el país más estable de la región. Es también el país más católico, y su carácter laico es uno de los principales elementos de su identidad cultural. Nada más bajar del avión, el Pontífice se ha desplazado junto al presidente Yamandú Orsí al centro de Montevideo para la bienvenida oficial.
No parecían pesarle las trece horas y media de viaje en avión cuando a media tarde ha atravesado a pie la Puerta de la Ciudadela, únicos restos de la antigua fortaleza colonial sobre la que se fundó Montevideo. Tras un recorrido en papamóvil durante el que ha visto a decenas de miles de personas por las calles, ha entrado en la plaza de la Independencia para dirigirse a las autoridades políticas del país, embajadores y representantes de la cultura y el deporte.
Noticia relacionada
Javier Martínez-Brocal
Este lugar, ante la estatua del padre de la patria uruguaya, José Gervasio Artigas, es el corazón simbólico de la nación y acoge tradicionalmente la toma de posesión de los presidentes. «Gracias por ser una voz clara en el escenario internacional», le ha recibido allí Orsí.
León XIV ha recordado que esta plaza recuerda el acontecimiento fundacional de la identidad uruguaya, el ‘Éxodo del Pueblo Oriental’ de 1811. Durante las guerras de independencia del Río de la Plata, Buenos Aires firmó un armisticio con las autoridades españolas de Montevideo y muchos habitantes se sintieron abandonados y rechazaron volver a someterse al poder español y renunciar a sus ideales. Entonces, Artigas y unas 15.000 personas optaron por retirarse hacia el norte en defensa de su libertad y autonomía.
«La autoridad pública encuentra su razón de ser en el servicio al bien común y está llamada a ejercerse dentro del orden jurídico, respetando la libertad y la responsabilidad de los ciudadanos», ha comenzado el Papa. Ha elogiado por eso que Uruguay se sostenga energéticamente «casi enteramente con fuentes renovables», un ejemplo de cómo «administrar bienes sin comprometer las posibilidades futuras».
Apoyo integral a las familias
A continuación, ha pedido afrontar desde esa perspectiva la actual crisis demográfica en Uruguay con medidas apoyo a las familias para «que existan unas condiciones sociales que permitan a los padres criar y cuidar a sus hijos». «La protección de quien va a nacer y el apoyo de quienes lo acogen son inseparables», ha sostenido. También ha solicitado apostar por la educación y la creación de empleo y ha recordado que «no puede medirse el valor de una persona por lo que produce, por su trabajo o por su capacidad de valerse por sí misma».
«La protección de quien va a nacer y el apoyo de quienes lo acogen son inseparables»
Papa León XIV
Eso le ha dado pie a tratar las espinosas cuestiones de la eutanasia y el suicidio. Según el Ministerio de Salud Pública, en 2024 hubo 21,35 suicidios por cada 100.000 habitantes en Uruguay, dos veces y medio más que en España, donde ese mismo año la tasa era de 8,1 por cada 100.000. En 2025 la cifra en Uruguay se redujo a 19,16 por cada 100.000.
El Papa ha pedido sensibilidad de todos para detectar y acompañar a las personas en los momentos de dificultad. «También hoy podemos vivir rodeados de personas, compartir con ellas el trabajo, la calle o incluso el propio hogar, y desconocer el peso que llevan consigo», ha explicado. «La soledad, la angustia y la pérdida de esperanza pueden llegar a ser tan profundas que una persona deje de encontrar razones para continuar viviendo. Ante la dolorosa realidad del suicidio, la atención sanitaria, los vínculos familiares y la cercanía de la comunidad resultan inseparables. Nadie debería llegar a sentirse extraño entre los suyos ni pensar que su ausencia importa menos que su presencia».
Legalización de la eutanasia
Asimismo, Uruguay es el único país de Sudamérica en el que se practica la eutanasia, en vigor desde el pasado mes de abril, y aunque el Papa no la ha mencionado explícitamente, ha dicho que «a todos corresponde procurar que cada persona pueda vivir con dignidad, recibir los cuidados que necesita y ser acompañada hasta el término natural de su vida». También ha recordado que «quien atraviesa cualquiera de estas situaciones no deja por ello de ser miembro pleno de la sociedad ni pierde nada del valor de su vida. En esas circunstancias, su fragilidad hace más urgente que reciba la asistencia, los recursos y el acompañamiento que necesita».
También la eutanasia pierde sentido cuando se ofrece una atención sanitaria de calidad y cuidados paliativos a los pacientes. Con tono personal, refiriéndose a la operación a la que se sometió para que le extirparan un cáncer hace pocas semanas, ha recordado que «recientemente he experimentado en primera persona las limitaciones que impone la enfermedad y he recibido cuidados por los que estoy profundamente agradecido». «Esta experiencia me lleva a pensar en tantos hombres y mujeres que carecen de medios para obtener un diagnóstico oportuno o recibir los tratamientos que necesitan», ha dicho. «Procurar que la atención sanitaria esté al alcance de cada persona, independientemente de sus recursos, es una responsabilidad que interpela a toda sociedad».
Laicidad y espacio para la libertad
La cuestión más espinosa del viaje a Uruguay es el carácter laico del Estado, que en ocasiones se concreta en arrinconar lo que suene a católico. El Papa ha sugerido a las instituciones que, en vez de definirse por lo que separa, garanticen «un espacio en el que creyentes y no creyentes puedan convivir con libertad y respeto, porque hay valores que son universales».
Durante el encuentro era visible la cordialidad entre expresidentes y políticos de corrientes opuestas en Uruguay, y al Papa no le ha pasado desapercibido que, en una región marcada por la polarización política, es una excepción positiva. «En tiempos en que las diferencias pueden convertirse fácilmente en motivo de enfrentamiento, perseverar en el respeto al derecho, en la negociación y en la búsqueda paciente de acuerdos constituye un servicio que Uruguay puede seguir ofreciendo a sus vecinos», ha dicho con un mensaje en el que era fácil que Argentina se diera por aludida.
A continuación, el Papa se ha desplazado a pie hasta el principal templo católico del país, la catedral de Montevideo, en la ciudad vieja. Allí ha presidido el rezo de vísperas con sacerdotes, religiosas y seminaristas antes de retirarse a la nunciatura.

