El Niño vuelve a agitar el clima mundial y amenaza con dejar un final de año marcado por el calor y los contrastes en las lluvias. El fenómeno climático se está fortaleciendo rápidamente y podría alcanzar en diciembre una intensidad sin precedentes desde que comenzaron las observaciones, según advierte la Organización Meteorológica Mundial (OMM). En su último boletín sobre el clima estacional mundial, el organismo prevé temperaturas superiores a la media en buena parte del planeta entre octubre y diciembre, con una mayor probabilidad de episodios de calor extremo y alteraciones en las precipitaciones que podrían provocar sequías e inundaciones.Las aguas del Pacífico tropical central y oriental, donde se desarrolla El Niño, llevan meses calentándose y aún no han alcanzado su punto álgido. Según las previsiones de la OMM, la temperatura media de la superficie del mar se podría situar 3,7 grados por encima de lo habitual este último trimestre, superando ampliamente el récord anterior, establecido en 2,6 grados de anomalía entre noviembre de 2015 y enero de 2016. Basta con echar la vista unos meses atrás para comprobar la rapidez de este calentamiento: entre junio y agosto, la diferencia con la media en esta región pasó de 1,6 a 2,5 grados.»El episodio de El Niño se ha consolidado y se está fortaleciendo rápidamente», ha advertido la secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, quien ha señalado que la probabilidad de que el fenómeno persista hasta febrero de 2027 es «prácticamente del 100%». De cumplirse las previsiones, podría convertirse en uno de los episodios más intensos desde, al menos, 1950, según las estimaciones de 13 centros nacionales e internacionales de predicción climática.Saulo ha explicado además que El Niño «no añade más calor al planeta, pero libera calor que el océano ya ha almacenado bajo la superficie», lo que ayuda a entender por qué los episodios más intensos suelen coincidir con algunos de los años más calurosos registrados, como ocurrió en 2024. «Las aguas de las que se nutre El Niño presentan las temperaturas más altas jamás registradas. En otras palabras, hay más calor que puede liberarse», ha señalado durante el Foro Mundial sobre el Calor celebrado en Bangkok (Tailandia).Temperaturas por encima de lo normal en el sur de EuropaEl calentamiento no se limitará a las aguas del Pacífico. Las previsiones de la OMM apuntan a temperaturas superiores a la media en amplias regiones del planeta durante el último trimestre del año, entre ellas el sur de Europa. El organismo habla de una «fuerte señal estacional» que aumenta la probabilidad de episodios de calor extremo, aunque esto no significa que todos los días vayan a ser más calurosos de lo habitual.Estas previsiones llegan después de que el planeta registrara el agosto más caluroso desde que comenzaron las observaciones, según los datos de Copernicus, la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) y la NASA recogidos por la OMM. Ese mismo mes, la temperatura de la superficie del mar a escala mundial también batió su récord histórico.Las lluvias, sin embargo, dibujan un panorama mucho más desigual. En Europa se esperan precipitaciones ligeramente superiores a lo habitual, aunque los modelos climáticos no coinciden del todo. A escala mundial, la OMM prevé cambios importantes en la distribución de las precipitaciones, asociados a la intensidad de El Niño. Las lluvias más abundantes se esperan en el Pacífico ecuatorial central y oriental, aunque también se prevén condiciones más húmedas de lo habitual en el Cuerno de África, partes de Asia Central, la costa oriental de Asia, el norte de la península arábiga, algunas zonas de Norteamérica y el sureste de Sudamérica. Por el contrario, se esperan condiciones más secas de lo habitual en el subcontinente indio, el sur de Centroamérica, partes del Caribe, el noroeste de Sudamérica y amplias zonas del Pacífico occidental. La OMM advierte, no obstante, de que estas previsiones no significan que necesariamente vayan a producirse sequías o inundaciones en las zonas señaladas.Preparativos para reducir los efectos de El NiñoAnte este escenario, la OMM y los servicios meteorológicos de distintos países están reforzando la coordinación para reducir los posibles efectos de El Niño en la población y la economía. Para ello, trabajan con las autoridades y les proporcionan información climática actualizada que permita anticiparse a los riesgos.El organismo también está enviando informes periódicos a Naciones Unidas y a organizaciones humanitarias para facilitar la preparación y la respuesta ante posibles fenómenos extremos.