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EEUU cumple su amenaza y ataca Irán por segunda noche consecutiva en pleno repunte de las tensiones en el estrecho de Ormuz

El Ejército de Estados Unidos ha lanzado nuevos ataques contra objetivos de Irán, en pleno repunte de las tensiones en el estrecho de Ormuz y horas después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, amenazara con nuevas acciones desde la cumbre de la OTAN celebrada en Ankara, capital de Turquía. «Les voy a dar una pequeña advertencia: vamos a golpearlos fuerte esta noche», había afirmado el mandatario republicano.»Por orden del Comandante en Jefe, las fuerzas del Mando Central de Estados Unidos han comenzado a llevar a cabo ataques adicionales contra Irán con el objetivo de seguir reduciendo su capacidad para amenazar la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz», ha informado este miércoles el Mando Central del Ejército estadounidense (Centcom).De esta forma, la entidad castrense ha encuadrado las acciones en «las recientes agresiones injustificadas contra buques mercantes y sus tripulaciones civiles» por parte de Irán, en plena disputa por la gestión del paso de Ormuz, incidiendo en que estas embarcaciones «navegaban libremente por esta vía marítima internacional de importancia estratégica».Poco despúes ha sido el propio inquilino de la Casa Blanca el que ha dicho que estos nuevos ataques son una represalia por el bombardeo iraní de embarcaciones ocurrido el martes y ha advertido que, si se repiten esas acciones, la respuesta de Washington será «mucho peor». «Esto es en represalia por el bombardeo de barcos de ayer por parte de Irán. ¡Si vuelve a ocurrir, será mucho peor!», ha escrito en su red social, Truth Social.Los ataques de este miércoles se han producido después de que el Centcom lanzara una intensa oleada de bombardeos contra territorio iraní en la pasada madrugada contra más de 80 objetivos, ubicados en la costa sur de la nación persa y la isla de Jarg. Al menos ocho militares iraníes y un miembro de la Guardia Revolucionaria fallecieron.Irán denunció que los ataques lanzados por EEUU contra su territorio constituyen una «violación clara» del acuerdo de alto el fuego pactado el pasado 17 de junio entre Washington y Teherán. Horas después de esas agresiones, la Guardia Revolucionaria iraní reivindicó 85 ataques contra bases estadounidenses en países del Golfo Pérsico, en los que sus fuerzas navales y aéreas utilizaron misiles y drones, según recogió la agencia estatal IRNA.Horas antes de esta segunda oleada de ataques contra Irán, Trump había dejado claro en la cumbre de la OTAN que daba por finiquitado el acuerdo. «Para mí se ha acabado. No quiero negociar con ellos, porque son basura. Son gente enferma, dirigida por gente enferma, mala, violenta. Si tuvieran un arma nuclear, lo usarían», afirmó.»Por mi parte, negociar con ellos es solo malgastar tiempo. Ellos mienten. Estábamos de acuerdo, no habrá armas nucleares. Ellos hablan con la prensa y dicen que nunca hemos hablado de esto. ¿Qué les pasa? Están majara», aseguró el presidente estadounidense. «En mi opinión, esto ha terminado. Creo que (los negociadores) están perdiendo el tiempo. Ellos (los iraníes) son un grupo de mentirosos», manifestó Trump.El mandatario también insistió en que «ya se verá» qué ocurre con las negociaciones, aunque recalcó que no está «contento» con las autoridades iraníes y que cualquier eventual negociación debe girar en torno a la «desnuclearización de Irán», que definió como el verdadero objetivo de la guerra.

Trump promete al antiguo yihadista Al Sharaa sacar a Siria de la lista de países terroristas

Estados Unidos se dispone a sacar a Siria de la lista de «Estados patrocinadores del terrorismo». Así lo ha anunciado el presidente Donald Trump en una rueda de prensa conjunta con el líder sirio, Ahmed Al Sharaa al término de la cumbre de la … OTAN celebrada en Ankara, que ha sido la ocasión para invitar al sirio a la capital turca.
Al Sharaa –conocido en su época de yihadista radical como Abu Mohamed al Jolani– tenía puesto precio a su cabeza en Estados Unidos y este miércoles estaba en Ankara invitado por el presidente turco Recep Tayyip Erdogan, después de haber recibido en la víspera en Damasco al presidente francés Emmanuel Macron. En la rueda de prensa con Trump no hubo ya ninguna referencia al pasado, salvo para celebrar que la guerra civil siria se puede dar por terminada, al menos en sus aspectos más trágicos y violentos.

El propio Al Shaara agradeció expresamente a Trump el levantamiento de las sanciones estadounidenses, calificándolo como una decisión «histórica» que «todo el pueblo sirio» agradece porque abre la puerta a la recuperación económica del país. En sus palabras, Siria ha entrado en una nueva etapa tras la caída del régimen de Bashar al Assad, «ha logrado liberarse» y avanzar hacia la unificación nacional.

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Enrique Serbeto

Trump ha intentado vincular la promesa de sacar al país de la lista negra de patrocinadores del terrorismo con la idea de que Siria ayude a Israel a combatir al grupo armado chií Hizbolá, contra el que está luchando el Ejército hebreo en el Líbano. Aliado de Irán, Hizbolá se ha beneficiado de la inestabilidad en Siria todos estos años para mantener una ruta terrestre desde Teherán hasta Beirut. El líder sirio, como era de esperar, ignoró esa idea de colaborar con Israel, no solo porque una parte de Siria está ocupada por tropas judías, sino porque hacerlo desestabilizaría la precaria situación en su país.
Sin embargo, lo que ha logrado el dirigente sirio con esta visita es extremadamente importante. Al Sharaa subrayó la importancia del apoyo internacional a su régimen, en especial por parte de Turquía y a los países del Golfo, a los que agradeció su respaldo político y económico para la reconstrucción de su país. De hecho, su principal argumento es defender que Siria ya es un Estado dispuesto a reintegrarse en la comunidad internacional y ha transmitido un mensaje de estabilidad y de apertura a la inversión extranjera, una prioridad para su Gobierno tras más de una década de guerra.

«Un buen hombre»

 

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Pero, sobre todo, lo más valioso podría ser esa relación con Trump, quien lo considera un «buen hombre» que «ha unificado el país en un período de tiempo muy corto», a pesar de que «desde el principio todo fue un verdadero desastre».
Lo único que falta es que cumpla su intención de sacar a Siria de la lista, algo que anunció a su manera: «Creo que lo haré. ¿Por qué no iba a hacerlo? Ha hecho un gran trabajo. Quizá debería haberlo mencionado un poco antes. Sí, lo haré», ha zanjado Trump. Dirigiéndose al secretario de Estado, Marco Rubio, le ha preguntado si habría algún problema en hacerlo, ante lo que este se ha encogido de hombros.

EE.UU. retoma la ofensiva contra Irán tras romper Trump el acuerdo de paz

Estados Unidos ha vuelto a bombardear objetivos en Irán este miércoles, en una nueva escalada que ya entierra el frágil alto el fuego alcanzado el 17 de junio y reabre de lleno la guerra en el Golfo Pérsico. El Mando Central estadounidense ha asegurado … en un comunicado que los ataques buscan «degradar» la capacidad iraní para amenazar la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más sensibles del mundo.
La ofensiva se ha producido horas después de que Donald Trump, desde la cumbre de la OTAN en Ankara, diera prácticamente por roto el alto el fuego. «Para mí, creo que se acabó», dijo el presidente, aunque añadió que las negociaciones pueden continuar. Su mensaje fue algo ambiguo: por un lado advirtió de que EE.UU. podría «golpear muy fuerte» a Irán de nuevo; por otro, aseguró que no cree que vaya a reanudarse una guerra prolongada.

Washington justifica los bombardeos como represalia por los ataques iraníes contra buques comerciales en el estrecho de Ormuz. Según EE.UU., Teherán ha atacado al menos cinco barcos desde la firma del acuerdo provisional, tres de ellos esta semana. Irán sostiene que tiene derecho a controlar las rutas de paso por el estrecho y acusa a Washington de violar el memorando de entendimiento, incluida la revocación de la licencia que permitía a Teherán vender petróleo de forma abierta.

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Enrique Serbeto

Los ataques estadounidenses han alcanzado, según el Mando Central, sistemas de defensa aérea, radares y decenas de pequeñas embarcaciones vinculadas a la Guardia Revolucionaria. Medios iraníes informaron de explosiones en Bandar Abbas, Bushehr, Chabahar y otras zonas del sur del país. La televisión estatal iraní dijo que al menos ocho militares murieron en los bombardeos.
La escalada tuvo impacto inmediato en los mercados. El precio del Brent subió hasta los 80 dólares por barril, ante el temor a una interrupción mayor del tráfico energético por Ormuz. El secretario general de la ONU, António Guterres, pidió a las partes que retomen urgentemente las negociaciones y advirtió de que una vuelta a las hostilidades a gran escala tendría consecuencias «catastróficas» para la región y para la economía mundial.

Trump vuelve a Washington con la guerra de Irán reabierta y sin más opción que la militar

Donald Trump regresa a Washington desde la cumbre de la OTAN en Ankara con el frente iraní de nuevo abierto, el alto el fuego prácticamente enterrado y el proceso negociador que él mismo había anunciado hace apenas unas semanas al borde del colapso total. El … presidente estadounidense aseguró este miércoles que el memorando de entendimiento firmado con Teherán está «acabado» y anticipó que EE.UU. podría volver a golpear más objetivos iraníes de forma inminente. La guerra que la Casa Blanca había intentado presentar como una contenida ya cerrada vuelve así a ocupar el centro de la agenda presidencial.
La última escalada comenzó tras unos ataques de Irán contra buques comerciales en el estrecho de Ormuz, el paso marítimo por el que transita una parte esencial del petróleo mundial. El Pentágono respondió con una nueva oleada de bombardeos sobre objetivos militares iraníes. Según el Mando Central de EE.UU., los ataques se dirigieron contra defensas aéreas, radares y embarcaciones pequeñas de la Guardia Revolucionaria utilizadas para amenazar la navegación. Trump, desde Ankara, elevó el tono bastante: «Les golpeamos muy fuerte anoche. Probablemente les golpearemos otra vez esta noche».

El presidente trató después de aclarar que no buscaba una guerra larga, que es lo que viene diciendo desde febrero, cuando comenzaron los ataques. Dijo que no cree que el conflicto vaya a «empezar de nuevo» en sentido pleno, pero añadió que cualquier respuesta estadounidense será rápida y desproporcionada. «Cuando ellos golpean, nosotros golpeamos diez veces más fuerte», afirmó. Washington no declara formalmente una nueva guerra, pero actúa ya como si el periodo de contención hubiera terminado.

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Mikel Ayestaran

El golpe es especialmente duro para la vía diplomática que encabeza el vicepresidente J. D. Vance. El memorando firmado el mes pasado había abierto una ventana de 60 días para negociar un acuerdo más amplio. La tregua debía facilitar la reapertura completa del Estrecho, reducir los ataques contra la navegación comercial y permitir conversaciones sobre el programa nuclear iraní. Esa opción queda ahora en riesgo. Trump dijo que sus enviados pueden seguir hablando con Teherán, pero añadió que probablemente «pierden el tiempo». En la práctica, la Casa Blanca mantiene el canal diplomático abierto solo de forma testimonial.
La Administración Trump ha acompañado los bombardeos con una decisión económica de gran calado: la retirada de las exenciones petroleras concedidas a Irán como parte del entendimiento provisional. Esas licencias permitían a Teherán vender crudo de forma más abierta durante la negociación. Su revocación devuelve presión sobre la principal fuente de ingresos del régimen y confirma que Washington ha pasado de la fase de incentivo a la de castigo. En el lenguaje de la Casa Blanca, Irán solo iba a recibir beneficios si mostraba «buen comportamiento». Los ataques a buques en Ormuz han destruido esa lógica.
Irán ha respondido con desafío. El viceministro de Exteriores Kazem Gharibabadi acusó a Trump de entender solo «el lenguaje de la fuerza», según la agencia Anadolu, y sostuvo que las amenazas estadounidenses son prueba del fracaso de una política basada en sanciones y presión militar. Otros responsables iraníes han advertido también a los países de la región de que cualquier apoyo a EE.UU. puede convertirlos en objetivos legítimos. Esa amenaza pesa especialmente sobre Baréin, sede de la Quinta Flota estadounidense, y Kuwait, donde también hay presencia militar de EE.UU.

El alto el fuego, hecho añicos

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La escalada ya ha desbordado por completo el marco bilateral. Tras los ataques estadounidenses, Irán lanzó misiles y drones contra instalaciones vinculadas a EE.UU. en el Golfo. Kuwait aseguró haber interceptado proyectiles y aparatos no tripulados. Baréin activó alertas. Qatar, Emiratos y otros gobiernos árabes condenaron los ataques iraníes, mientras aumentaba el temor a una regionalización del conflicto. El problema para Washington es evidente, pues cada golpe contra Irán obliga a reforzar la protección de bases, rutas marítimas y aliados en una zona donde el margen de error es mínimo.
En Ankara, Trump también habló de planes más ambiciosos. Mencionó la posibilidad de volver a imponer un bloqueo naval y dejó caer incluso la opción de hacerse con la isla de Jarg, el gran centro de exportación petrolera iraní. No es una amenaza menor, pues por esa isla pasa la mayor parte del petróleo iraní. El presidente afirmó que EE.UU. ya la golpeó, pero que dio instrucciones de no destruir la infraestructura petrolera porque tal vez podría necesitarse después. Esa frase revela hasta qué punto los planes militares van más allá de una simple represalia puntual.
Los aliados de la OTAN asisten a esta reanudación de las hostilidades con patente incomodidad. Trump ha reprochado a varios socios europeos no haber ayudado lo suficiente durante la guerra con Irán , aunque luego suavizó el tono y dijo que habían tenido «un mal momento». También afirmó que algunos países europeos enviarán dragaminas al estrecho de Ormuz, ante el temor de que Irán vuelva a minar la ruta. La Alianza sale de Ankara con una imagen de unidad formal, pero con una guerra abierta en la que no todos quieren participar.
La consecuencia inmediata es que el conflicto se alarga, a pesar de las afirmaciones de Trump. La Casa Blanca había apostado por una combinación de fuerza, sanciones selectivas y negociación rápida. Ahora vuelve a depender de los bombarderos, los buques, las defensas aéreas del Golfo y la presión sobre el petróleo iraní. El regreso de Trump a Washington no será el de un presidente que ha cerrado una crisis, sino el de uno que vuelve con otra guerra reactivada, y muy impopular, sobre la mesa.

Trump sorprende con su «amor» por la OTAN tras sus críticas a los aliados en la cumbre de Turquía

Donald Trump protagonizó en Ankara una de las situaciones más sorprendentes de las muchas que se le conocen. El presidente de Estados Unidos empezó la jornada con críticas vitriólicas contra los aliados europeos, a los que acusaba de no haberle ayudado en sus operaciones militares … contra Irán. Además, reavivó la reivindicación de la soberanía de la isla danesa de Groenlandia, lo que parecía anticipar que podría arruinar la sesión plenaria en la cumbre de la OTAN. Sin embargo, el estadounidense salió de la reunión proclamando que todo el mundo era magnífico, que había «muchísimo amor en la sala» y que los aliados habían expresado «una grandísima unidad».
El secretario general de la OTAN, el holandés Mark Rutte, se había esforzado durante meses con todos sus recursos para tratar de minimizar los daños de lo que se preveía como un choque de trenes. Para ello, combinó una sucesión insistente de elogios exagerados hacia Trump con la redacción de una declaración final, de la que había sido expurgado cualquier elemento susceptible de suscitar una reacción brusca del norteamericano. Y fue precisamente durante un encuentro entre los dos, previo a la reunión, cuando Trump aprovechó para cargar contra los países que le negaron el uso de bases para llevar a cabo ataques contra Irán. Entre ellos mencionó, sobre todo, a España, pero también a Francia, Alemania, el Reino Unido e Italia. Ni siquiera los argumentos de Rutte para convencerle de que había sido «una posición minoritaria», y que el conjunto de países miembros le habían facilitado el accesos a sus bases y aeropuertos sin rechistar, lograron aplacarlo, lo que parecía anticipar una tormentosa sesión del Consejo Atlántico.

A la salida de la reunión, sin embargo, todo era dulzura y satisfacción. A juicio de Trump, la sala «estaba llena de gente con bondad en sus corazones». Aunque en esa comparecencia final volvió a criticar a los gobiernos que no le han ayudado en su operación en Irán, otra vez con especial énfasis en España, terminó la diatriba diciendo que de todos modos «el principal mensaje que sale de esta cumbre es la unificación».

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Además, proclamó que «no hay nadie que pudiera hacer mejor este trabajo» que Mark Rutte, quien, después de haber tenido que humillarse en reiteradas ocasiones para complacer al norteamericano, ha conseguido que la organización salga entera de esta importante reunión anual.
De hecho, la declaración final que se había pactado se limitaba a reiterar el compromiso básico de defensa colectiva en el que se basa la OTAN. Según firmaron todos los países, «reafirmamos nuestro firme compromiso con la defensa colectiva, conforme al Artículo 5 del Tratado de Washington, y con el vínculo transatlántico. Un ataque contra uno es un ataque contra todos. Nuestra unidad, solidaridad y fortaleza colectiva siguen siendo el fundamento de la paz, la seguridad y la prosperidad para los mil millones de ciudadanos de nuestra Alianza de naciones libres y democráticas. Mantenemos nuestro compromiso con un enfoque integral de disuasión y defensa».
La cuestión que había suscitado más polémicas por parte de Trump, el aumento del gasto militar hasta el 5%, también se ha reflejado en la declaración final sin ninguna reticencia, tal y como había planeado Rutte. «Los Aliados –se dice en el documento– están cumpliendo con el compromiso de defensa de La Haya. En 2025, los Aliados europeos y Canadá incrementaron sus inversiones en necesidades básicas de defensa en más de 139.000 millones de dólares (121.600 millones de euros)». A tenor de la declaración, eso «nos proporciona las capacidades que necesitamos, al tiempo que fortalece nuestra base industrial y nuestra resiliencia». Por ese motivo, se resalta que en la reunión se han acordado junto a la industria «más de 50.000 millones de dólares (43.750 millones de euros) en nuevas adquisiciones».

Apoyo a Ucrania

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Hasta en el asunto ucraniano, la posición de Trump ha estado muy lejos de sus conocidas posiciones pretendidamente equidistantes. Ha aceptado la redacción del documento de conclusiones, en el que se afirma que «Ucrania contribuye a la seguridad transatlántica, y los Aliados mantenemos un apoyo inquebrantable a Ucrania en la defensa de su libertad, soberanía e integridad territorial». El documento reconoce que el grueso del esfuerzo del apoyo a Kiev lo soportan Canadá y los europeos, pero Trump ha asumido también que puede hacer más. Y, de hecho, en su reunión con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha prometido también que le autorizará a fabricar misiles Patriot para sus propias necesidades, que es lo que le pedía desde hace semanas.
El último en comparecer ha sido el propio líder turco, Recep Tayyip Erdogan, quien sale muy reforzado de esta reunión, cargado de elogios por parte del norteamericano. Erdogan ha recibido a Trump en Ankara con una pomposidad propia de un sultán, gracias a lo cual le ha anticipado que va a intentar levantar las sanciones que pesan sobre este país por la compra de un sistema antiaéreo ruso, razón por la que está vetado para la compra de los nuevos aviones furtivos estadounidenses F-35.

El brote de ébola en el Congo deja ya más de 1.700 casos confirmados y 580 muertos

Las autoridades de República Democrática del Congo (RDC) han elevado este miércoles a más de 1.700 los casos confirmados de ébola, con 580 muertos, en el marco del brote declarado a mediados de mayo en el este del país, una zona sacudida desde hace años por el conflicto y marcada por los desplazamientos masivos de población por la inseguridad.El último balance recoge un total de 1.708 casos, 580 fallecidos y 280 pacientes recuperados, con 680 hospitalizados y una tasa de seguimiento de los pacientes del 75,2% en las provincias de Ituri, Kivu Norte y Kivu Sur, las últimas dos parcialmente bajo control del grupo rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23).Asimismo, apunta que una nueva sanitaria de Ituri se ha visto afectada por el brote, mientras que resalta que «las actividades de vigilancia, cuidado, sensibilización y apoyo a las comunidades continúan en las zonas afectadas», según un comunicado publicado por el Ministerio de Comunicación congoleño a través de redes sociales.La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el brote, que deja además dos fallecidos en Uganda, como una emergencia de salud pública de interés internacional, ante la preocupación por la expansión de la enfermedad. En esta ocasión, el brote está causado por la cepa Bundibugyo, que no cuenta con vacuna o tratamiento aprobado.RDC, que en diciembre de 2025 decretó el fin del último brote de ébola en el país, en este caso en Kasai, es considerado el país con más experiencia del mundo en el manejo del virus del ébola, habiendo enfrentado más de una docena de brotes desde que se identificó el virus en 1976 en un doble brote que tuvo uno de sus epicentros en la localidad congoleña de Yambuku, a orillas del río Ébola, del que tomó el nombre la enfermedad.