María Corina Machado: «Me sorprendió la cantidad de españoles que vi en Madrid compartiendo nuestra causa»
María Corina Machado continúa su gira internacional con el objetivo de promover una transición política en Venezuela que ponga fin a la era chavista. Tras su reciente encuentro con la comunidad venezolana en la madrileña Puerta del Sol, la líder opositora recibe a ABC … antes de abandonar España. Durante la conversación, Machado aborda el papel de Estados Unidos frente a las Fuerzas Armadas venezolanas y su firme intención de regresar al país para culminar el cambio de gobierno.
—¿Cómo vivió el reencuentro con los venezolanos en la Puerta del Sol?
—Con mucha emoción. No te puedo decir que sorprendida, porque si algo hemos demostrado los venezolanos es que nos superamos a nosotros mismos. Lo que estamos viviendo ahora es una causa existencial y esa energía está presente en cada venezolano que encuentro. Quizás lo que más me sorprendió fue la cantidad de españoles que vi llenos de emoción y compartiendo nuestra causa.
—La cúpula militar, vital para el poder, es abiertamente chavista. ¿Cómo podría darse un acercamiento por su parte hacia una institución que la rechaza?
—A mí no me rechaza la institución, todo lo contrario; son algunas individualidades.
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Andrés Gerlotti Slusnys
—Pero son las que tienen el poder…
—Las Fuerzas Armadas [de Venezuela] fueron derrotadas el 3 de enero y, realmente, quien controla las Fuerzas Armadas hoy es el Gobierno de los Estados Unidos. Cada día son más quienes, no solamente en el sector militar sino en otros círculos cercanos al régimen, entienden que este es un proceso irreversible y que, por su propio bien, deben colaborar con una transición ordenada. Nosotros estamos dispuestos y decididos, así lo hemos dicho innumerables veces. Al final, cualquier transición para que sea sostenible requiere del apoyo y el acompañamiento de la sociedad venezolana. Hemos llegado aquí gracias a la gente. Aunque nos dijeron que era imposible organizar el movimiento, unir al país, las primarias, la defensa o soportar los meses de terror, aquí estamos. Solo un liderazgo en el cual la gente confíe será capaz de llevar adelante un proceso de negociación en el que hay que hacer concesiones. De modo que es en el propio interés de quienes hoy están con el régimen que en ese proceso de interlocución para una transición negociada participe la persona que más respeta y en quien más confía el pueblo de Venezuela.
—¿Ha habido o está previsto algún encuentro por su parte con el Gobierno de Delcy Rodríguez?
—No, en este momento.
—Si suena ahora el teléfono y es Delcy Rodríguez proponiendo un gobierno de coalición; entendiendo que en algún momento el chavismo y la oposición tendrán que coexistir. ¿Qué le diría?
—Todo depende de en qué condiciones se plantee este esquema. Si el propósito es postergar una elección y usarlo como una maniobra para dilatar la expresión de la voluntad popular, es algo que la sociedad venezolana no va a aceptar. Si hay disposición de hacer transformaciones y cambios reales para facilitar y agilizar un proceso electoral, el país lo verá con buenos ojos.
—¿Pero estaría dispuesta a una coalición como esa?
—Esa es mi respuesta.
—¿Qué tan cerca cree usted que está de lograr esas condiciones electorales?
—A partir del momento en que empecemos. Estamos muy cerca, pero hay que arrancar.
—Mientras la diplomacia avanza y se firman acuerdos internacionales, la crisis interna no cede. ¿Qué mensaje le envía a los venezolanos que aún no perciben beneficios reales?
—Los ciudadanos saben que un cambio real y sostenible solo es posible en un Estado con instituciones sólidas y orden constitucional, donde la ley ofrezca verdadero respaldo. Ese no es el caso actual de Venezuela. Quienes destruyeron el país, sus instituciones y a las familias, son los mismos que hoy se aferran al poder, cumpliendo instrucciones. Entendemos que estamos en las etapas iniciales de un proceso complejo, pero existe una urgencia vital. La situación económica es trágica y la profunda transformación que se requiere para mejorar la calidad de vida supera con creces lo que pueda hacer Delcy Rodríguez. Al final, es una cuestión de expectativas: la sociedad está dispuesta a sacrificarse si tiene la certeza de que hay un rumbo. De allí la importancia de lograr un calendario electoral con fechas definitivas.
—La política es cambiante. ¿Qué pasa si Trump, con tantos frentes abiertos, decide que el Gobierno de Delcy Rodríguez es el punto de llegada y no de partida?
—No es lo que ha dicho el Gobierno de Estados Unidos ni su secretario de Estado, quien ha reiterado de manera recurrente que esto es un plan de tres fases que no necesariamente son secuenciales, sino que pueden solaparse. De hecho, hace pocos días decía que ya se cumplió la primera fase. La tercera etapa, que es un proceso electoral, es lo que realmente garantizará la estabilidad y la paz en Venezuela. No hay otra respuesta.
—¿Cómo afectaría a Venezuela la caída del régimen cubano?
—Indiscutiblemente es algo que todos los demócratas del mundo anhelamos. Que cualquier régimen dictatorial vinculado al venezolano salga del poder es una gran ayuda. Sin embargo, yo creo que el régimen venezolano hoy no depende del cubano, pero, desde luego, la salida del régimen venezolano, en mi opinión, traería inmediatamente la caída del régimen cubano.
—Hay rumores de que el chavismo, para sortear las sanciones, convirtió el dinero del petróleo en bitcoin por ser difícil de rastrear. ¿Qué información tiene al respecto?
—Como todo en la tecnología, se puede usar para el bien o para el mal; eso depende obviamente de quién esté al frente de las iniciativas. Fíjese, después de años de ver cómo Hugo Chávez utilizó la tecnología para perseguir, infiltrar, espiar y mentir, nosotros logramos usarla para defender el ejercicio de la soberanía popular y demostrarle al mundo que habíamos ganado. Lo mismo ocurre con el bitcoin. Creo que es un mecanismo para democratizar el acceso a fondos seguros. Lo importante es cómo se diseñan los mecanismos de ejecución para limitar efectivamente los usos indebidos que perjudican la transparencia en una sociedad.
—El 9 de enero de 2025, el chavismo la detuvo y la soltó. Se habló de una «cartera azul» sobre la que hasta Nayib Bukele tuiteó. ¿Se puede saber qué había en ese bolso?
—No, porque algún día va a leer mis memorias y lo encontrará allí.
—Después de Madrid, ¿qué viene?
—Madrid ha sido un hito. Estamos iniciando un proceso de retorno que involucra a mucha gente, porque obviamente soy una de millones que queremos volver. Salí de Venezuela con objetivos ambiciosos y siento que los hemos ido cumpliendo, aunque todavía falta concluir algunos. Tengo que apresurarme porque quiero regresar a Venezuela habiendo terminado esa tarea que me propuse.
—¿Qué pensaría la María Corina treintañera que fundó Súmate, una ONG democrática, si alguien le dijera: «Este camino que empieza será muchísimo más difícil, pero conducirá a una victoria presidencial y a un premio Nobel de la Paz»?
—Es algo que he pensado muchas veces. Si allá por el 2001 o 2002, cuando comenzamos con Súmate, me hubieran dicho que faltaban 25 años, habría tomado las mismas decisiones. No sé si esa María Corina en ese momento habría arrancado con tanta energía. Pero la de hoy le dice: «Valió la pena y lo volvería a hacer». Esas son las maravillas de la vida; el futuro lo construyes tú, no está dado.
—Con todo lo que ha aprendido en este camino, ¿qué le diría a aquella joven?
—«Échale bolas» (échale narices).

