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El estadounidense tratado de ébola en Berlín recibe el alta médica

El estadounidense que había sido trasladado a Berlín tras enfermarse de ébola en la República Democrática del Congo ha dejado el hospital universitario de La Charité tras recibir el alta médica y se encuentra en buenas condiciones según los médicos que lo trataron.Desde el 30 de mayo el virus no volvió a detectarse por lo que, siguiendo los estándares internacionales, se puso fin al aislamiento al que el paciente había estado sometido. El paciente, un médico, ingresó a la La Charite el 20 de mayo y el se detectó el llamado virus ‘Bundibugyo’, una variante del virus del Ébola.Su esposa y cuatro hijos fueron catalogados como contactos cercanos pero no presentaron síntomas y estuvieron en cuarentena en una estación distinta a la del paciente. El paciente agradeció al hospital por el trato recibido. «Tuve un tratamiento de primera clase, en parte con terapias experimentales que se están probando con este virus», dijo según cita un comunicado de La Charité.»Mi agradecimiento no se puede expresar adecuadamente en palabras. También pienso en la gente en el Congo que no tiene la oportunidad de recibir este tratamiento», agregó. El paciente, por solicitud del Gobierno de EEUU, fue trasladado a Alemania desde Uganda en un avión especial y llevado a La Charité bajo grandes medidas de seguridad.Al comienzo estaba muy débil y tenía los síntomas típicos del ébola y una gran carga viral. Con la combinación de una terapia antiviral y otras medidas se vio ya en la primera semana una clara mejoría.

Keiko Sofía Fujimori busca por cuarta vez ser presidenta de Perú

La cuarta postulación sucesiva a la presidencia de Keiko Sofía Fujimori encuentra a la candidata, de 51 años, divorciada de su esposo, Mark Vitto, con su padre, el exdictador Alberto Fujimori, muerto y con una relación rota con su hermano menor, Kenji Gerardo. Aunque … este es hoy un ‘streamer’ con mucho éxito, casi va a la cárcel tras una investigación que hizo su propia hermana en 2018, y que desveló que, cuando era congresista, hizo un pacto con el expresidente Pedro Pablo Kuczynski para indultar a su padre.
Según Víctor Caballero, autor del libro ‘Señora K, la ofensiva final’, Keiko Sofía Fujimori «vive por y para la política». Dicha obra cuenta que «su vida está anclada en la política peruana; afina estrategias con su bancada y opera tras bambalinas, moviendo los hilos del poder con la vista puesta en reconfigurar el tablero político a su favor».

Es la primera vez que Keiko Sofía se presenta a la presidencia sin su padre. En el citado libro se revela que, en una especie de canto del cisne, el jefe del clan Fujimori se iba a postular a la presidencia en 2026 junto a su hija como vicepresidenta. Como su vida se acababa, su regalo era dejarla como jefa de Estado. Pero Fujimori padre murió en septiembre de 2024 y no pudo cumplir sus planes para ser presidente una vez más.

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Paola Ugaz

Los peruanos conocen a Keiko Sofía Fujimori desde que tenía 14 años, cuando su padre llegó por vez primera a la presidencia en 1990 tras derrotar al político y escritor Mario Vargas Llosa (1948-2025). A los 15 años, la revista ‘Caretas’ publicó una foto con uno de sus primeros novios y, a los pocos meses de la llegada al poder, su madre, Susana Higushi, denunció a las hermanas de su padre de traficar con la ropa donada desde Japón a Perú.
Llegó una turbulenta separación y denuncias de tortura de Higushi contra su marido. Tras el divorcio de sus padres, Keiko asumió el cargo de primera dama nada más cumplir 18 años. Tiene tres hermanos; Hiro Alberto, Sashi Marcela y Kenji Gerardo.
Se le escapó la presidencia en 2011, 2016 y 2021. Desde 2016, cuando perdió frente a Pedro Pablo Kuczynski, ostenta un poder innegable gracias a las bancadas que dirige en el Congreso. Ha estado en prisión durante 500 días y es investigada aún por el ‘Caso Cócteles’ al no haber declarado cómo obtuvo el dinero para la campaña de 2016.
La duda que quedará despejada este domingo para los peruanos es: ¿A la cuarta vez será la vencida para Keiko Sofía Fujimori? Veremos.

Roberto Sánchez hereda el legado y el sombrero de Castillo para conquistar a los más humildes de Perú

Roberto Helbert Sánchez Palomino, de 57 años y psicólogo de profesión, se convirtió en el candidato sorpresa de la elección al pasar a la segunda vuelta usando el sombrero del expresidente Pedro Castillo (2021-26) y anunciando el indulto y su liberación en caso … de que ganara.
Durante la primera vuelta, ataviado con el sombrero, Sánchez no dio entrevistas a los medios de Lima y recorrió las zonas más pobres al sur del país. El sombrero que usaba Pedro Castillo y que hoy lleva Sánchez de modo simbólico se hace con paja de palma en Bambamarca en Cajamarca y tarda en tejerse de 15 a 30 días. Es una prenda que se usa para protegerse del calor y se ha convertido en un símbolo de identidad de los nacidos en Cajamarca.

Como parte de su campaña, Sánchez ha hecho que se postulen al Congreso el hermano de Pedro Castillo, José Mercedes, y su cuñada, Yénifer Paredes. Sánchez es congresista y fue ministro de Comercio Exterior durante el año que duró el gobierno de Castillo.

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Javier Ansorena

Muchos peruanos han visto por primera vez en televisión a Sánchez en el único debate que ha mantenido con Keiko Sofía Fujimori. Uno de los momentos más tensos fue cuando él le dijo que sí respetaba a su madre, a su padre y hermano. Ella le replicó: «Qué pena y qué poco hombre es usted».
«La señora Keiko dice que sabe lo que es una familia independiente, que sale adelante. Yo le recuerdo que sí sé lo que significa salir adelante con la familia, respetando a mi padre, a mi madre, a mi esposa y a mi hermano», dijo Sánchez.
El psicólogo acudió al debate acompañado de sus padres, su esposa y sus dos hijas, menores de edad, mientras que Keiko Sofía Fujimori fue con su abogada penalista, Giuliana Loza, y su equipo técnico.
En su último mensaje a los electores, Sánchez destacó que «nos encontramos en una encrucijada histórica para el Perú, nuestras familias viven en abandono del Estado… la señora Fujimori gobierna desde el Congreso desde hace más de diez años, es la hora de parar y recuperar la patria. Este 7 de junio vamos a recuperar la patria».

«Nos encontramos en una encrucijada histórica para el Perú, nuestras familias viven en abandono del Estado… la señora Fujimori gobierna desde el Congreso desde hace más de diez años«

La Fiscalía ha pedido que vaya a juicio oral la investigación contra Castillo por presuntamente falsear información de los estados financieros del partido Juntos por el Perú en 2019 y 2020. El juez Adolfo Farfán, del Juzgado de Investigación Preparatoria de Lima, ha dado por concluida la etapa intermedia del proceso y autorizado el paso al juicio oral. La Fiscalía pide cinco años y cuatro meses de cárcel y su inhabilitación política. La defensa de Sánchez va a apelar la medida y, si gana la presidencia, obtendría inmunidad y no podrá ser juzgado mientras ocupe el cargo, que dura cinco años.

«Debemos pensar a largo plazo y mantener puentes con la sociedad rusa»

Cuando Mark Galeotti decidió abrir ‘Homo criminalis. Cómo el crimen organiza el mundo’ con la figura de Monipodio, el célebre jefe de ladrones sevillanos que aparece en ‘Rinconete y Cortadillo’, de Cervantes, lo hizo porque veía en aquel personaje una de las mejores demostraciones de … que el crimen organizado no es un fenómeno moderno. En el relato cervantino, los dos pícaros llegan a Sevilla creyendo que el delito consiste únicamente en pequeños robos, hasta que descubren una organización perfectamente estructurada que controla el submundo de la ciudad mediante códigos internos, reparto de territorios y castigos ejemplares. «Pensé que era un ejemplo particularmente bueno», explica el historiador británico en conversación con ABC. «Cualquier lector moderno que haya visto ‘El padrino’ o ‘Los Soprano’ entendería inmediatamente esos paralelismos».
Galeotti, historiador británico especializado en seguridad internacional y delincuencia organizada, y que lleva décadas estudiando la relación entre poder político, las mafias y las estructuras clandestinas, sostiene que el crimen organizado no es algo nuevo, sino que «a medida que las sociedades se organizan, sus criminales se organizan».

El libro, publicado por Capitán Swing el 20 de abril, habla precisamente de que el Estado y las grandes estructuras de poder no pueden comprenderse sin observar simultáneamente la historia paralela de contrabandistas, mafias, redes de corrupción y economías clandestinas.

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Pedro García Cuartango

Durante la entrevista, el autor, experto en Rusia, habla sobre este país y su presidente, Vladímir Putin. Cuando se le pregunta si el presidente ruso encarna la figura del «bandido estacionario», concepto utilizado para describir a quienes monopolizan la violencia a cambio de ofrecer cierto orden y protección, responde que más que Putin, ese es el Estado que él ha creado. «El Estado ruso moderno funciona de esa manera. Es una cleptocracia».
Esta es una sociedad que Galeotti conoce muy bien. Recuerda la Moscú de los años 90 como una ciudad marcada por coches bomba y tiroteos nocturnos, una «época salvaje» de colapso institucional en la que las mafias ocuparon los espacios abandonados por el Estado. En ese contexto, sostiene, Putin ofreció a millones de rusos un pacto tácito: estabilidad a cambio de desmovilización política.
«Manteneos al margen de la política y dejad que yo y mis amigos lo gestionemos todo, pero a cambio os garantizo que vuestra calidad de vida mejorará poco a poco cada año, y además tendréis seguridad y estabilidad», resume Galeotti sobre aquel contrato social «que muchos rusos aceptaron».

«Putin dijo a los rusos: manteneos al margen de la política y dejad que yo y mis amigos lo gestionemos todo, pero a cambio os garantizo que vuestra calidad de vida mejorará poco a poco cada año, y además tendréis seguridad y estabilidad»

Galeotti advierte de que muchas veces Europa aplica estándares distintos a Moscú que a otros regímenes. «Rusia es un régimen autoritario, una cleptocracia, no es un buen gobierno. Pero tratamos con gobiernos desagradables todo el tiempo, como Arabia Saudí o China. En Rusia hay cientos de presos políticos, lo cual es grave. Pero Turquía tiene muchos más y es miembro de la OTAN. El problema es que Rusia ha sido históricamente antagonista de Occidente, y además lo que está haciendo en Ucrania es horrendo. Eso condiciona nuestra percepción», asegura.
El historiador considera que el sistema ruso atraviesa una fase de agotamiento gradual. Aun así, descarta escenarios inmediatos de rebelión abierta. «La mayoría de la gente no es heroica», dice. «Yo, desde luego, no me tumbaría delante de un tanque como en Tiananmen».

Homo criminalis

Mark Galeotti

En su análisis, las formas de protesta en Rusia tienden a manifestarse de otras formas, como absentismo laboral, huelgas encubiertas, protestas medioambientales o pequeños actos de resistencia cotidiana que permiten expresar descontento sin desafíos frontales. Desde 2022, explica, las movilizaciones ecologistas han aumentado no porque la situación ambiental haya empeorado súbitamente, sino porque representan uno de los pocos espacios aún tolerados para canalizar oposición social. «No puedes decir ‘abajo Putin’. Pero sí puedes salir y criticar que van a talar un bosque para construir un proyecto industrial».
A esto se suma que «para la mayoría de los rusos la vida sigue siendo bastante decente. 2023 y 2024 fueron años de crecimiento económico, impulsado por el gasto militar. Para mucha gente, su nivel de vida ha mejorado. Y sí, saben que no viven en una democracia real, pero si la vida es aceptable, la gente no se arriesga».
Pero «es un país en transición. Putin representa el final de una generación formada en la Unión Soviética. La siguiente generación es distinta, menos ideológica. Debemos pensar a largo plazo y mantener puentes con la sociedad rusa».

Resignación colectiva

Existe en su discurso una llamada a comprender las condiciones históricas y sociales que permiten la consolidación de sistemas profundamente corruptos sin necesidad de recurrir exclusivamente al terror masivo. Para Galeotti, el elemento decisivo no siempre es el miedo, sino la resignación colectiva. «La apatía es la mejor amiga de los criminales», afirma. «Muchos rusos piensan sobre la corrupción como si fuera el tiempo: no puedes hacer nada al respecto, solo soportarlo».
Y en su opinión, «la brecha entre lo ilegal y lo inmoral, entre lo que el Estado dice que es un delito y lo que la sociedad piensa que está mal… Ese es el espacio que el crimen organizado llega a colonizar, Y en teoría, en las democracias, ese espacio debería ser bastante estrecho».

«Muchos rusos piensan sobre la corrupción como si fuera el tiempo: no puedes hacer nada al respecto, solo soportarlo»

El argumento adquiere especial interés cuando se traslada a democracias europeas, como la española, donde la corrupción política rara vez adopta formas abiertamente violentas, pero donde las redes de influencia, el tráfico de favores o la financiación irregular continúan ocupando periódicamente los tribunales y los titulares. Galeotti rechaza la idea de que ese fenómeno represente una perversión reciente. «Lo único que realmente es diferente es que cada vez más hemos decidido que enriquecerse personalmente a partir de un cargo público es algo malo», explica. «La práctica no ha cambiado realmente».
El historiador británico observa además una diferencia importante entre países como Italia, donde históricamente la corrupción política permitió el ascenso de grandes estructuras mafiosas, y España. «No tenéis ese mismo tipo de crimen organizado. Hay un submundo, claramente, pero está mucho más basado en pequeños grupos locales».
No existen grandes conglomerados como la mafia o la Camorra», aunque sí una progresiva sofisticación de las conexiones entre crimen financiero, estructuras empresariales y poder político, porque la criminalidad no se limita a organizaciones visibles y violentas, sino que se integra en los circuitos aparentemente legítimos de la economía global. «No es fácil convertirse en gánster sin contactos ni conexiones. Pero el punto del libro es que incluso los sectores legítimos están sustentados en parte por actividad criminal. Puedes ser completamente legal y aun así beneficiarte indirectamente de dinero o servicios vinculados al crimen organizado. Así es como la mayoría de la gente entra en contacto con ello sin darse cuenta», sostiene Galeotti.

«No es fácil convertirse en gánster sin contactos ni conexiones. Incluso los sectores legítimos están sustentados en parte por actividad criminal»

Para el autor, «las democracias europeas tienen menos corrupción que Rusia o Ucrania. Hay controles, periodistas, tribunales. Pero eso también nos vuelve complacientes. Vemos los mapas de corrupción y pensamos que estamos bien». Así, «en cierto modo, externalizamos nuestra corrupción: permitimos que nuestras empresas paguen sobornos en otros países o blanqueamos dinero. Mientras no sea obviamente ilegal, lo aceptamos. Y poder hablar de ello actúa como válvula de escape, nos permite mantenerlo a distancia, como algo controlable».

La integración social de Francia estalla en los graves disturbios de París

«Cuando ocurrió, lo primero que nos vino a la cabeza fue un atentado. No nos imaginábamos que estaba relacionado con la victoria del París Saint-Germain». Grégory dirige la cocina de Le Verre Taquin y recuerda con estas palabras el grave incidente que … se produjo durante la noche del sábado de la semana pasada en la terraza de ese local, situado cerca del canal de Saint-Martin, en el este de la capital francesa. «Fue cerca de aquí donde se produjeron los atentados contra las terrazas el 13 de noviembre de 2015», añade refiriéndose a la masacre que dejó 132 muertos, 90 de ellos en la sala de conciertos Bataclan.
Aunque esta vez no hubo ninguna acción terrorista, eso no quita gravedad a lo sucedido en este bar y restaurante. Alrededor de las once de la noche, apenas dos horas después de que el equipo de Luis Enrique se proclamara campeón de la Liga de Campeones, un coche chocó con la terraza y se llevó por delante varias mesas. Provocó dos heridos, a los que ingresaron en el hospital. Según las autoridades, el conductor, de 19 años, huía de la Policía tras presuntamente haber lanzado fuegos artificiales contra los agentes. Lo encarcelaron de manera preventiva después de arrestarlo. Fue uno de los incidentes más graves que se produjeron durante la caótica celebración de la segunda Champions del PSG.

Como ya había sucedido el año pasado, el título continental del todopoderoso conjunto propiedad de Qatar vino acompañado por numerosas escenas de violencia urbana. Al menos dos personas murieron durante la noche del 30 al 31 de mayo en París, y una tercera perdió la vida a principios de esta semana tras haber saltado al Sena durante los festejos y haber sufrido un paro cardíaco en el agua. Otro de los muertos se debió al accidente de un motociclista, de 24 años, que chocó con las barreras de hormigón que las autoridades habían instalado para cerrar la circulación del Periférico, la carretera que rodea la capital.

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Ivannia Salazar

Además de los tres muertos, la noche de la celebración desató una auténtica batalla campal, protagonizada por una minoría entre las decenas de miles de aficionados que salieron a la calle a celebrar el triunfo del PSG. Hubo numerosos enfrentamientos entre los antidisturbios y un enjambre de jóvenes donde se mezclaban aficionados y antisistema, que lanzaron piedras y fuegos artificiales contra los agentes. Resultaron heridos 219 manifestantes y 178 policías, según el Ministerio del Interior. También hubo coches incendiados, barricadas con bicicletas y otros objetos del mobiliario urbano en llamas, vitrinas rotas y algunos comercios saqueados en París, Toulouse, Burdeos o Estrasburgo. En total, se produjeron disturbios en 70 localidades.
«Resulta muy frustrante que se produzcan estos destrozos y aún más teniendo en cuenta que se trata de una violencia gratuita. Se dedican a destrozar por el simple hecho de destrozar», lamenta Josette L., responsable de una óptica en la avenida Wagram, donde aún no han podido reparar las vitrinas rotas el pasado fin de semana. En esta monumental calle paralela a los Campos Elíseos, jóvenes vándalos rompieron varios escaparates e incluso saquearon una tienda de muebles y objetos de cocina. «Cuando cerramos a las ocho de la tarde, había muchos policías y un ambiente festivo en la calle. No me imaginaba que habría tantos incidentes», apunta esta comerciante, quien teme que los disturbios se repitan este verano con el Mundial.

«Resulta muy frustrante que se produzcan estos destrozos y aún más teniendo en cuenta que se trata de una violencia gratuita»

Josette L.
Responsable de una óptica vandalizada

«Estamos ante un fenómeno nuevo respecto a los ultras y los hinchas violentos de toda la vida. Ahora, no se trata de enfrentamientos entre aficionados de equipos rivales, sino de jóvenes que aprovechan un acontecimiento futbolístico para desafiar a la Policía y destrozar bienes públicos», sostiene el sociólogo del deporte William Gasparini, profesor en la Universidad de Estrasburgo y coautor del libro ‘Le football des nations’.
Entre los implicados en esos actos vandálicos, «básicamente había hombres. Algunos de ellos eran aficionados del PSG y llevaban la camiseta del conjunto capitalino, mientras que otros se aprovecharon de manera oportunista de ese acontecimiento», afirma Williams Nuytens, docente en la Universidad de Artois y experto sobre la violencia en el deporte.
Según este sociólogo, esta oleada de disturbios «refleja un problema de integración y de reconocimiento de una parte de los jóvenes», especialmente de aquellos que viven en las ‘banlieues’, los barrios periféricos con elevados niveles de marginalidad, pobreza y altos porcentajes de población con raíces extranjeras, en especial magrebíes y africanas. Este experto, sin embargo, considera que estos episodios de violencia urbana no son una especificidad francesa. «Escenas parecidas han ocurrido en los últimos años en Italia, Bélgica, Turquía o Egipto», recuerda Gasparini, quien comparte el mismo punto de vista.

«Esta oleada de disturbios refleja un problema de integración y de reconocimiento de una parte de los jóvenes»

Williams Nuytens
Experto sobre la violencia en el deporte

A pesar de ello, el caso francés resulta sintomático debido a su frecuencia. Ya se habían producido cuando Francia se proclamó campeona del mundo en 1998 y 2018, y «cada año hay incidentes parecidos durante la noche del 14 de julio (fiesta nacional) y del 31 de diciembre», recuerda Nuytens. Pese a su previsibilidad y el despliegue de 22.000 policías en el conjunto del país y 8.000 en la capital –3.000 más que el año pasado–, el imponente dispositivo de las fuerzas de seguridad no evitó los altercados.
Aunque los graves incidentes dejaron en evidencia la imagen de Francia, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, se felicitó por el elevado número de detenidos: 890 a lo largo del fin de semana, un 45% más que el año pasado. La responsable de la Policía de París presumió de que en la capital «hubo una disminución del 30% de las acciones violentas».

Un año más, las celebraciones por un triunfo deportivo en Francia derivan en disturbios que dejan coches quemados a la sombra de la Torre Eiffel (primera imagen) y enfrentamientos de jóvenes, la mayoría magrebíes y africanos, con la Policía (segunda y tercera foto). .

(Ep)

Como era previsible, ese balance dejó insatisfechas a las oposiciones, tanto a la izquierda como a la extrema derecha de Marine Le Pen.
«Hemos visto escenas de guerra civil y no irá a la prisión ninguno de los agitadores-ladrones que contribuyeron a ese caos», dijo Jordan Bardella, número dos de la lepenista Agrupación Nacional, obviando que desde el lunes hubo jóvenes juzgados y se decretaron penas de prisión. El posible candidato a las elecciones presidenciales del año que viene también asoció los disturbios con la inmigración, «a pesar de que entre el 80% y el 90% de los detenidos son franceses», indica Gasparini sobre los arrestados. Eso sí, entre ellos hay bastantes ciudadanos de segunda y tercera generación, con antepasados extranjeros procedentes sobre todo de Marruecos, Argelia, Túnez y otros países del África subsahariana.
Por ese motivo, el ultraderechista Éric Zemmour propuso que «les quiten la nacionalidad gala» a los responsables de actos de violencia urbana. En medio de la espiral de propuestas de la derecha radical, el primer ministro Sébastien Lecornu ha propuesto quitar o disminuir las ayudas sociales a las familias de jóvenes condenados por este tipo de hechos. Se trata de una medida que el partido de Le Pen exige desde 2017.

La celebración de la anciana Mireille

Pese a los numerosos disturbios, la del 30 de mayo fue una noche de alegría y fervor en las calles de Francia. La celebración dejó historias bonitas y que contrastan con los actos de violencia urbana causados por una minoría de jóvenes. Uno de los episodios más comentados en las redes sociales ha sido el de la anciana Mireille, una de las parisinas que se han vuelto más famosas tras la victoria del PSG y eso que no le gusta el fútbol y no vio el partido. La anciana había salido en busca de una farmacia abierta durante la tórrida tarde de ese sábado, pero no la encontró en unas calles parisinas que se habían paralizado por la final de la Champions. Cuando se acabó el partido, intentó volver a su casa, pero un grupo de aficionados del PSG le avisó que no avanzara por esa calle, porque la Policía había lanzado gases lacrimógenos. Entonces, ella les dijo que estaba muy cansada y les preguntó si la podían acompañar en brazos hasta su piso. Esos jovencísimos seguidores aceptaron y la llevaron hasta su casa. Y, cuando llegaron, celebraron con ella la victoria a gritos de «Vamos Mireille». Fue una de las imágenes más esperanzadoras de una noche llena de contrastes.

En el caso de la izquierda, ha centrado sus críticas en el dispositivo policial. «La fiesta se vio empañada por las cargas policiales aleatorias, brutales y reiteradas», denunció el diputado ecologista Pouria Amirshahi en el pleno de la Asamblea Nacional. Ha fundamentado esos reproches en casos como el de un adolescente de 13 años que perdió un ojo en Bobigny (periferia norte de París) tras recibir una bala de goma mientras lanzaba fuegos artificiales para celebrar la victoria.
Junto con la violencia urbana, el uso excesivo de la fuerza policial contra los jóvenes que viven en las barriadas es otro problema enquistado en Francia. Ambos conflictos se retroalimentan y dificultan la cohesión de una sociedad cada vez más polarizada.

El secretario de Defensa de EEUU compara el desembarco de Normandía con la «invasión» de inmigrantes en las playas de España

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, ha participado este sábado en un acto por el 82º aniversario del desembarco de Normandía durante la Segunda Guerra Mundial y ha comparado el mismo con la «invasión» de inmigrantes que llegan por mar a las costas de España y otros países europeos. «Lamentablemente, hoy están siendo asaltadas otras playas europeas por otras ideologías peligrosas. En España, Italia y Grecia y Bulgaria llegan las embarcaciones y los hombres», ha planteado Hegseth. «¿Cuándo harán algo ante esta invasión las capitales europeas? ¿O ya es demasiado tarde?», se ha preguntado durante el acto en el Cementerio Estadounidense de Colleville-sur-Mer, muy cerca de la playa de Omaha.Así, Hegseth ha apelado a los aliados occidentales de Estados Unidos a apoyar a Washington y defender así la paz y la libertad. «La paz solo se consigue mediante la fuerza y la fuerza está a ambos lados del Atlántico, fortificados por la disposición, las capacidades militares comunes y una férrea voluntad política», ha destacado.Hegseth ha argumentado que «nuestro mundo es más seguro y más próspero cuando Estados Unidos de América y nuestros aliados son fuertes, libres y defienden sin titubear nuestras tradiciones y libertad occidentales».»Estados Unidos lidera», ha apuntado, pero «los aliados con capacidad deben estar ahí con nosotros, hombro con hombro, en la brecha, cuando sea importante». «Estamos con nuestros aliados y esperamos que nuestros aliados con capacidad y presteza estén con nosotros», ha remachado antes de reprochar que «gran parte de Occidente» se ha «acomodado» desde la Segunda Guerra Mundial.»Nos hemos olvidado de que la libertad no es gratis. Nos hemos olvidado de que la paz no solo se desea. Se consigue con voluntad, honor y fuerza. Los hombres que desembarcaron en estas playas lo sabían», ha argumentado.