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EE.UU. e Israel se ponen de acuerdo para no atacar Irán antes de sus respectivas elecciones

Todos los indicios apuntan a un ataque a gran escala de Estados Unidos e Israel contra objetivos estratégicos de Irán, pero no será, en cualquier caso, antes del 3 de noviembre, fecha de las elecciones de medio mandato de Trump en Estados Unidos. Tampoco … habrá acción militar aislada por parte de Israel, pese a que la prensa hebrea lleva tiempo hablando del interés del primer ministro, Benjamin Netanyahu, por hacerlo para asegurar su victoria y verse reelegido en las elecciones generales del próximo martes 27 de octubre.
En unas declaraciones al Canal 13 de Israel, recogidas también por la prensa hebrea, el jefe de las Fuerzas Armadas, el teniente general Eyal Zamir, afirma que el Ejército «no ve ninguna indicación de que sea necesario atacar Irán antes de las elecciones; cuando veamos que el ataque sea necesario, lo haremos». El principal rival de Netanyahu para encabezar el futuro gobierno, el exmilitar Gadi Eisenkot, expresó la misma opinión en el canal: un ataque «enturbiaría» las inminentes elecciones generales israelíes.

Las últimas encuestas en Israel muestran un empate técnico entre los dos grandes bloques electorales, el de Netanyahu –derecha, extrema derecha nacionalista y partidos religiosos– y el de Eisenkot, que ha logrado atraer a su partido de centro a grupos de derechas, la izquierda y el voto de los árabes israelíes para formar una alianza «anti-Netanyahu».

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Mikel Ayestaran

El líder del partido Likud, de 77 años, lleva casi 19 en el poder, en distintos mandatos. Buena parte de la sociedad desea un cambio de estilo, pero no de política de seguridad, en particular después de la guerra en Gaza y el enfrentamiento abierto con los ayatolás iraníes. La llegada de Eisenkot al poder en Israel mantendría la misma línea de Netanyahu de «mano dura», según el común sentir de los analistas.
También lo cree Teherán, que no ha bajado el tono para supuestamente favorecer en las urnas al rival de Netanyahu. Irán bombardeó esta semana varios petroleros en el estrecho de Ormuz –por donde circula una quinta parte del petróleo y gas líquido del mundo–, confirmando así su determinación de mantener el bloqueo que estableció casi desde el comienzo de la guerra. Desde el verano no han cesado la diplomacia y el intercambio publicitado de ofertas entre Trump y el régimen de Teherán, sin ningún resultado concreto.

Un posible ataque de EE.UU. sobre Irán

Irán sigue exigiendo condiciones maximalistas para liberar el estrecho: fin del bloqueo norteamericano de sus puertos, libre circulación de su petróleo y acceso a sus activos financieros. La Administración Trump, por su parte, parece determinada a volver a emplear la fuerza. Según fuentes oficiales recogidas por ‘The New York Times’, el ataque norteamericano se produciría después de las elecciones del 3 de noviembre, y sería «breve pero intenso». Su objetivo: instalaciones nucleares, infraestructuras energéticas y arsenales de misiles y drones dentro del país.

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Los preparativos del Pentágono están ya casi cerrados con la llegada a la región de un tercer portaviones norteamericano y miles de militares. Se trata de la mayor concentración de fuerzas estadounidenses en Oriente Próximo «en décadas» según ‘The Times of Israel’.

Svetlana Alexiévich: «Europa tiene que permanecer unida para defenderse del fascismo de Putin»

La escritora y periodista bielorrusa Svetlana Alexiévich, premio Nobel de Literatura en 2015, ha pasado por Zaragoza, donde ha dejado su testimonio sobre la amenaza directa que representa la Rusia de Putin para Europa. La alianza entre Rusia y China sería su peor pesadilla. Y, … por eso, aconseja a Europa que refuerce y modernice sus defensas.
—¿Qué tipo de literatura leía una joven soviética?

—Solo los buenos libros de la literatura clásica rusa eran accesibles. Pero lo mas importante es que yo vivía en una aldea donde mis padres eran maestros y estaba rodeada de esa vida real que me fascinaba. Solo había mujeres que tenían que trabajar muchísimo y por la tarde se vestían bien y empezaban a contar historias de la guerra, de sus maridos muertos. Eso me atraía más que la biblioteca. Mi madre era ucraniana y vívía así. Esas mujeres tenían que hacerse cargo de todo y era una impresión tan fuerte que se convirtió en la columna vertebral de mi vida porque, además, seguí los pasos de mi padre, que no pudo acabar los estudios de periodismo porque tuvo que ir a la guerra.

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Enrique Serbeto

—¿Fue Chernóbil, el escenario de uno de sus libros, un momento crucial en el derrumbe de la URSS?
—Vivía en Bielorrusia en aquella época y, como sabríamos después, el día del accidente el viento soplaba hacia Bielorrusia, que sufrió los peores efectos. Fui allí como periodista y pude ver muchos pájaros que chocaban contra el coche porque les estaba pasando algo debido a Chernóbil. Las esposas de los liquidadores tenían miedo de que, cuando volvieran sus maridos, no podrían tener hijos. No entendíamos por qué no nos lo estaban contando. Cuando entramos en una aldea, había soldados limpiando los tejados, la carretera por donde pensaban que irían los niños a la escuela. Es la primera vez que vi a niños que no reían porque estaban aterrados. Los niños no sabían lo que estaba pasando y los adultos no se lo podían explicar porque tampoco lo sabían. Había ristras de animales muertos. Recuerdo perfectamente a las personas que se iban de la zona afectada por la radiación. Había que ser muy valiente para ver a tanta gente saliendo de allí, mirando a los perros y a los gatos que tenían que abandonar y luego eran sacrificados por los soldados. Los animales debieron pensar que los humanos habían dejado de quererlos porque los mataban; hacía falta mucho coraje para verlo. Entonces fue la primera vez que vi a la gente tirar el carné del Partido Comunista en la puerta de su sede para mostrar su descontento.

«En Chernóbil, fue la primera vez que vi a niños que no reían porque estaban aterrados y los adultos no podían explicarles lo que estaba pasando porque tampoco lo sabían»

—También conoció la guerra de Afganistán.

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—El libro de Afganistán empezó a gestarse cuando me dije a mí misma que no había vivido la II Guerra Mundial, pero que podía ir a Afganistán a ver algo que estaba pasando durante mi vida. Quería ver la guerra con mis propios ojos y tengo que reconocer que me impactó mucho. Por ejemplo, al llegar fuimos a una cantina porque había que evitar la comida callejera por si era venenosa. Allí me saludó un soldado que, al cabo de un rato, ya había muerto por una granada. Yo supe que había muerto antes que su madre. Es difícil acostumbrarse a la muerte. Incluso los que iniciaron la guerra del Dombás decían que los primeros que habían reclutado, los marginales, pasaban varios días sin poder disparar, no se acostumbraban a matar. Pero, cuando veían morir a un camarada, entonces la adrenalina ayudaba a la gente a disparar.
—¿Cómo explica que Putin tenga aún tanto apoyo en la Rusia de hoy?
—Para empezar, se pueden hacer muchas cosas con una sociedad si tienes la televisión y los medios de comunicación en tus manos. En Rusia, la televisión dice todos los días que Ucrania es una subnación creada por error por Lenin. Entiendo el fenómeno de Putin. Lo que no puedo entender es cómo tantos rusos normales y corrientes han querido ir a esta guerra. Un día le pregunté a uno que volvía de Ucrania por qué fue a combatir y me dijo que simplemente porque necesitaba dinero para arreglar su casa. Y le dije: ¿cómo puedes matar a ucranianos por un coche? Me contestó que eso lo hacen todos, que se llevan cosas de allí, roban lo que pueden. Otras personas prefirieron irse de Rusia porque se negaron a ir a matar a otros. Es como si ahora España decidiera ir a la guerra contra Portugal con ideas mesiánicas como las que tiene Putin, que quiere restablecer el imperio ruso, el imperio soviético. No hace tanto, ya vimos en qué consistía la idea de una gran Serbia. Cuando un país quiere ser más grande que otros, siempre es peligroso. Esta es la raíz del fascismo que conlleva pérdidas innumerables para su propio pueblo. Cuando escribía ‘El fin del homo sovieticus’, preguntaba a mis entrevistados si querían vivir en un país estable como Dinamarca o Suecia o bien en un país al que todo el mundo le teme como la URSS. Y un 80% me decían que no quieren vivir en un país pequeño, sino en uno grande que imponga respeto. Eso son residuos de la vida soviética que siguen en nuestra mentalidad.

«Un día le pregunté a uno que volvía de Ucrania por qué fue a combatir y me dijo que simplemente porque necesitaba dinero. Me contestó que eso lo hacen todos, que roban de allí lo que pueden»

—Ahora vive en Berlín, en una Europa amenazada por Putin, abandonada por estados Unidos y en el punto de mira de una superpotencia no democrática como China.
—Tenemos que reconocer que no vivimos en los mejores tiempos. Todo lo que han hecho los chinos es impresionante. En la época soviética viajé a China, después de Mao, y era un país extremadamente pobre. La traductora me pedía que le diera los calcetines rotos que iba a tirar. Ahora es completamente distinto. Es un país extremadamente rico y, como todos los países, acaba teniendo ideas de dominar el mundo cuando siente esa fulgurante dominación económica. Esa confrontación con Estados Unidos, aunque por ahora sea solamente verbal, también me da miedo. Pero lo que más me inquieta es que China está ayudando a Putin y, aún más, que se puede volver su aliado incondicional. Gracias a Dios, por ahora Pekín mantiene una posición ambigua y dice que están contra la guerra de Ucrania, aunque no sabemos qué puede pasar en el futuro. En cuanto a Europa, durante esos 70 años de posguerra no ha querido prepararse para la guerra. Ahora, Alemania apenas empieza a prepararse y ha comenzado a construir una industria militar. Pero, claro, eso tardará mucho tiempo, no se puede hacer de la noche a la mañana. Y ahora no se necesitan tanques, sino que hacen falta drones. La psicología de los militares también tiene que cambiar y eso lleva tiempo. Y, por ahora, parece que los mejores en esto y quienes mejor lo han entendido son los ucranianos. Hasta los rusos se tienen que poner al día para poder defenderse de los drones ucranianos. Lo que me aterroriza es que, precisamente, los rusos se pueden actualizar también y volver a ser una superpotencia militar. Nuevas armas, nuevas tecnologías, pero con viejas ideas, las ideas eternas de dominación. Europa tiene que ser fuerte y tiene que estar unida. Ha perdido mucho tiempo, tardó en empezar a ayudar realmente a Ucrania y creo que necesita nuevos líderes políticos fuertes. En todo caso, mi generación no estaba preparada para una catástrofe. Chernóbil fue una catástrofe que podíamos entender. Se trata del proceso de los humanos manipulando tecnologías que no conocíamos totalmente. Eso se puede entender. Pero la idea de que resurgirían estas guerras primitivas… Por ejemplo, en la televisión hemos visto muchas veces esa imagen terrorífica en la que cientos de tanques avanzan hacia Ucrania desde todas las direcciones, desde la región de Moscú, desde Vladivostok, de todas partes… Una masa que atraviesa Bielorrusia en dirección a Ucrania tan impactante que parecía que estábamos en el pasado. Cuando acabó la II Guerra Mundial, y esto lo cuento en mi libro, se habían agotado todos los proyectiles y todas las balas y entonces la gente pensó que ya no se necesitarían. Y aquí estamos, más de 70 años después y otra vez en una guerra. Algo le está pasando al ser humano que vuelve a pasar por el mismo punto en el que necesita la guerra.

Svetlana Alexiévich ha conversado en Zaragoza con el corresponsal de ABC en Bruselas, Enrique Seberto.

(ABC)

—Entonces, su misión ahora es preservar el testimonio
—La verdad es que en este momento de la historia, el testigo se vuelve el protagonista de cualquier literatura. Una vez que tenía que salir de viaje, me llamó una persona para decirme que quería hablar conmigo, que estaba en Chernóbil, donde había sobrevolado con un helicóptero la central accidentada cuando intentaban apagar el fuego con sacos de arena. Yo ya tenía los billetes de tren y todo, le dije que no podía. El respondió que sabía que le quedaban pocos meses de vida e insistió. Noté algo en su voz y al final accedí. Cuando nos vimos, esa persona era poco más que un esqueleto: eran los efectos de lo que se llamó el ‘cáncer de Chernóbil’. El me dijo entonces: «No sé qué ha pasado conmigo, pero tienes que contar mi historia. Usted tal vez tampoco lo entienda, pero a lo mejor las generaciones futuras lo entenderán». Esa idea me es muy cercana porque puede que ahora mismo no seamos capaces de entender todo lo que está pasando ni veamos la fotografía completa, pero hay que escribir y ponerlo sobre un papel para tener un testimonio. No podemos dejar caer la democracia o la paz. Aunque fallemos nosotros, tenemos que dejar la libertad y la paz a las generaciones futuras.

«No podemos dejar caer la democracia o la paz. Aunque fallemos nosotros, tenemos que dejar la libertad y la paz a las generaciones futuras»

—¿Y cual sería su propio testimonio?
—Yo quiero advertir de lo que perdemos cuando vuelve el fascismo. Ustedes aquí no conocen a Lukashenko [el máximo dirigente bielorruso] y saben poco de lo que pasa allí. Yo soy medio ucraniana, pero he vivido en Bielorrusia y viajaba normalmente a Rusia, que en cierto modo y en algunos momentos se han llegado a considerar un mismo Estado. Yo misma nunca pensé que esto pasaría, pero recuerdo una conversación con un viejo escritor que me dijo: «Lana, pronto nos van a volver a encarcelar y a fusilar». Yo respondía que eso es imposible, pero él insistía en que nosotros acabaríamos como exiliados políticos. Y pensaba que estaba diciendo barbaridades, pero ocurrió: tuvimos que irnos de nuestros países y muchos están en la cárcel. Así es como yo creo que el conocimiento histórico siempre ayuda a entender el futuro. Actualmente escribo sobre el hombre contemporáneo, sobre personas que, como yo, hemos sobrevivido a muchas cosas, que hemos sido testigos de la revolución en Bielorrusia, fallida porque Putin ayudó a Lukashenko. Vencer a Putin es muy difícil, como también vemos en la guerra de Ucrania. Sobre ese hombre contemporáneo estoy escribiendo.

Las encuestas sugieren que la derecha radical de AfD ha tocado techo en Alemania

Desde la fundación del partido de derecha radical Alternativa para Alemania (AfD), en 2013 y al rebufo del descontento por los rescates europeos en la ‘crisis de la deuda’, sus resultados electorales y en las encuestas han avanzado sin excepción hacia arriba. Votación tras votación … , sondeo tras sondeo, el partido había seguido un ascenso ininterrumpido hasta este viernes, cuando dos sondeos coinciden en su primer retroceso.
Si hoy se celebrasen elecciones generales en Alemania, AfD seguiría siendo el partido más votado, pero con un resultado ubicado entre el 26% y el 27%, perdiendo uno o dos puntos porcentuales dependiendo de la encuesta de referencia. Después de haber rozado el 30% durante meses, la demoscopia parece adelantar ahora un punto de inflexión.

A esto se suma que la conservadora Unión Cristianodemócrata (CDU), que venía de una larga senda descendente, comienza a recuperar terreno, de forma que la brecha entre los dos partidos más votados comienza a estrecharse. Con un 23% y un amento del 2% respecto a encuestas anteriores, todo indica que hay un voto conservador que está regresando a casa y los analistas consideran que la causa son las primeras actuaciones de AfD tras las victorias en las elecciones regionales del este.

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Rosalía Sánchez

Tras una espectacular victoria en las regionales de Sajonia-Anhalt en septiembre, donde AfD ganó con un 43% de los votos, lo primero que han hecho sus responsables ha sido pactar con la izquierda radical una moción para exigir una política exterior alemana más orientada hacia Rusia y el final de la ayuda militar y financiera a Ucrania. El destacado miembro de AfD Oliver Kirchner asegura además que esta colaboración parlamentaria durará toda la legislatura y quedará firmada por escrito.
«Los votantes conservadores se sienten sorprendidos y decepcionados, no es eso lo que creen que votaron», ha declarado el presidente regional saliente de Sajonia-Anhalt, Sven Schulze, en los pasillos del Bundesrat. Schulze sugiere que el voto de protesta que ha ido a AfD considera este tipo de colaboración con la izquierda radical «indeseable» y ha «descubierto tarde» la verdadera disposición política del partido.
El también saliente alcalde de Berlín, Kai Wegner, que ha perdido la capital alemana a causa de la victoria de Die Linke (La Izquierda), considera que son también las primeras decisiones de los partidos extremistas las que están devolviendo voto conservador a la CDU. «Apenas dan sus primeros pasos, ponen en evidencia un nivel de radicalidad que el votante alemán no quiere en sus ciudades y en sus regiones, por muy enfadado que se sienta», dice.

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En Berlín, Die Linke se prepara para la expropiación de 160.000 viviendas. El nuevo clima de inseguridad jurídica coincide con el anuncio de grandes empresas de reducir sus inversiones, como la estadounidense Eli Lilly o la farmacéutica suiza Roche, por no hablar del sector inmobiliario de Berlín. «Estamos firmemente convencidos de que el plan de socialización de viviendas no soportará una revisión judicial, es evidente, pero de momento esto se ha convertido en un ‘no go area’ para los inversores», dice un portavoz del grupo inmobiliario sueco Heimstaden, «y eso la gente lo percibe».

Pérdida de estabilidad

Los votantes conservadores parecen estar percibiendo estas decisiones como amenazantes y como pérdida de estabilidad, y vuelven a apostar por la CDU. «El apoyo a AfD parte de la inseguridad económica, del temor a perder el estatus social y de las preocupaciones migratorias. También pesa que la reputación histórica de la CDU como partido competente en economía no pasaba por su mejor momento», explica el jefe del instituto demoscópico Forsa, Peter Matuschek, que calcula que, si la CDU recupera credibilidad económica y consigue resultados tangibles, podría cambiar de forma sostenible la distribución del voto.
El canciller Friedrich Merz, con el nivel de popularidad más bajo alcanzado nunca por un jefe de Gobierno desde la fundación de la República Federal, parece estar dando los primeros pasos en ese sentido. La previsión oficial de crecimiento económico para 2026, un 1,3% del PIB, se ha elevado desde el 0,5% calculado en abril, a pesar de la dificultad energética añadida por la guerra en Irán. La Cancillería habla de 800.000 millones de euros en compromisos de inversión en iniciativa ‘Made for Germany’ (‘Hecho para Alemania’), apoyada por empresas y sitúa el volumen de los mayores proyectos de inversión para 2026 en algo menos de 230.000 millones de euros, de los que casi 100.000 millones de euros son inyectados por empresas extranjeras como Amazon, Alphabet, Sanofi y Tesla.
El 52% de los alemanes, por otra parte, declara en las encuestas que la inmigración y la presión que ejerce sobre los servicios públicos es su principal preocupación, además de la inflación, que ocupa también un lugar prominente en sus preocupaciones. En este sentido, los mensajes de tolerancia cero con la inmigración irregular y el programa de deportaciones parecen estar devolviendo la credibilidad a una CDU que ya no deja tanto espacio libre a AfD en estos asuntos.

Un reportero de una televisión australiana salva a un conductor de ahogarse cuando su coche se hundía en unas inundaciones

Los reporteros tienen la misión de contar al público lo que ocurre, pero a veces, ellos mismos son los protagonistas de la noticia. Es lo que le ha ocurrido a un reportero de la televisión australiana que rescató a un hombre cuando su coche se hundía en unas inundaciones.Will Murray, periodista de la cadena pública Australian Broadcasting Corporation (ABC), estaba informando este jueves sobre las inundaciones al norte de la ciudad de Brisbane, en el estado de Queensland.En ese momento, un hombre al volante de un vehículo todoterreno se internó en el agua, hasta que el vehículo se detuvo y comenzó a hundirse en las aguas crecidas.»Fue aterrador. La idea de ver a alguien ahogarse era simplemente… ya sabes, entiendo por qué la gente se quedaría paralizada, porque es horrible ver a alguien en apuros de esa manera», declaró Murray en palabras recogidas por la agencia Reuters.Murray y un transeúnte llamado Daniel Hainey no dudaron en acercarse nadando hasta el coche. Una vez allí sacaron al conductor del vehículo, momentos antes de que este quedara completamente sumergido.»Nos dimos un gran abrazo después de sacarlo, y ese fue uno de los mejores momentos de mi vida, tengo que decirlo, el alivio de verlo sano y salvo. Eso fue suficiente para mí», declaró Murray.

La Casa Blanca asegura que Melania Trump ha logrado un alto el fuego entre Rusia y Ucrania en Oleshki

Donald Trump prometió en la campaña presidencial de 2024 que acabaría con la guerra de Ucrania «en 24 horas» y, casi dos años después de su victoria electoral, el conflicto está igual de enquistado que entonces. Y con un acercamiento creciente del presidente de … EE.UU. hacia su homólogo ruso, Vladimir Putin, que ensombrece la posibilidad de un final de la guerra aceptable para Ucrania.
En ese contexto, la Casa Blanca ha anunciado este viernes un pequeño avance diplomático: un alto el fuego humanitario en una pequeña ciudad de la región de Jersón. Pero el acuerdo no lleva la firma de Trump, sino la de su mujer, Melania Trump.

«La primera dama Melania Trump ha logrado un alto el fuego entre Rusia y Ucrania, centrado en la ciudad de Oleshki», aseguró la Casa Blanca en un comunicado. «Ambas naciones han acordado parar de forma temporal todas las acciones militares en Oleshki para permitir la entrada de ayuda humanitaria y preparar la evacuación de civiles a través de un paso seguro».

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Javier Martínez-Brocal

El alto el fuego tiene un alcance muy limitado y no indica de momento ningún avance relevante hacia una negociación más amplia. Afecta solo a esa ciudad histórica del sur del país, incrustada en el frente, en la que se cree que quedan cerca de 2.000 habitantes, cuando su población antes de la guerra era de unos 24.000.
El acuerdo por Oleshki es una nueva muestra de que las relaciones exteriores son cosa de familia en la Casa Blanca de Trump. Sus negociadores principales de conflictos -de Irán a Rusia- son su yerno, Jared Kushner, casado con su hija Ivanka; y un viejo amigo, el multimillonario Steve Witkoff. Pero también ha enviado a familiares a puestos diplomáticos, como el nombramiento de su consuegro, Charles Kushner, como embajador en Francia o el de Kimberly Guilfoyle, que fue prometida de su hijo mayor, como embajadora en Grecia (dimitió hace unos días en medio de un escándalo de corrupción).
«La situación en Oleshki es desesperada», dijo la primera dama en el comunicado. «Es una ciudad en primera línea del frente y a punto del desastre. La mayoría de la población que queda en Oleshki son personas mayores, que necesitan de forma urgente atención médica, comida y agua. La gente de Oleshki tiene electricidad limitada, viven entre minas y soportan ataques militares constantes», dijo sobre una situación que comparten muchos otros lugares de Ucrania que no han recibido el beneficio de las gestiones de la exmodelo de origen esloveno.

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No es la primera incursión de Melania en la diplomacia internacional. La primera dama anunció hace un año que estaba en comunicación directa con Putin para lograr la devolución de niños ucranianos capturados por Rusia en la guerra. Y la pasada primavera se convirtió en la primera cónyuge de un jefe de estado en presidir el Consejo de Seguridad, el órgano de poder de la ONU. Aquella sesión fue dedicada al sufrimiento de los menores en conflictos y ocurría poco después de conocerse que EE.UU. había bombardeado una escuela en Irán, en un incidente que dejó decenas de niños muertos.
La Casa Blanca detalló que ella y sus colaboradores hablaron de forma directa con «líderes» de Rusia y Ucrania para «definir los términos de un alto el fuego localizado». La primera dama conoció la situación de Oleshki durante un evento en los márgenes de la Asamblea General de la ONU del pasado septiembre.
El anuncio sobre el éxito de Melania ocurre en un momento en el que la relación de EE.UU. con su aliado en este conflicto, Ucrania, cada vez está más deteriorada. Acosado por los altos precios energéticos y el coste político que puede tener para él en las elecciones legislativas del próximo 3 de noviembre, Trump ha suspendido la aplicación de una ley de sanciones contra Rusia y ha llegado a un acuerdo con Putin para la inyección de millones de toneladas de diésel en EE.UU. y en los mercados globales.
El acuerdo de Melania coincide con una creciente frustración de Trump ante la incapacidad de llegar a aquel final de la guerra que prometió en campaña. En los últimos días, sus ataques al presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, se han disparado. Ha exigido que los ucranianos cambien de presidente, ha elevado el tono de sus críticas, ha defendido que Zelenski «no quiere que acabe la guerra» y ha iniciado un proceso de negociación con Rusia y China que arrincona a Ucrania. Según informaciones de medios estadounidenses, incluso ha orquestado de la mano de Elon Musk una restricción en el uso ucraniano de la tecnología militar de Starlink -la compañía de acceso a internet del hombre más rico del mundo- que ha afectado a la capacidad de Ucrania de atacar a Rusia.

Trump hace campaña en Florida ante el creciente rechazo de los hispanos a las redadas migratorias

Donald Trump está haciendo campaña como si él mismo se presentara a la reelección. A pocos días de las elecciones legislativas del 3 de noviembre, el presidente de Estados Unidos recorre el país de mitin en mitin, movilizando a sus seguidores, defendiendo su gestión y … tratando de evitar que los republicanos pierdan el control del Capitolio. Este viernes le tocó a Florida, el estado donde tiene su residencia habitual y donde los republicanos mantienen una ventaja electoral, pero también donde comienzan a aparecer señales de desgaste entre los votantes hispanos que contribuyeron a su victoria de 2024.
«Todos los lugares están abarrotados de gente. Hay colas en la calle. Cada sitio al que voy está lleno de personas que intentan entrar», dijo Trump en la Casa Blanca antes de desplazarse a Florida. El presidente ha insistido en que su presencia es reclamada por los candidatos republicanos de todo el país. «En todos los lugares a los que he ido he ayudado y en todas partes quieren que vaya. El único problema es que soy una sola persona. Esto es muchísimo trabajo», ha añadido.

El mitin se celebró en el distrito del congresista republicano Byron Donalds, candidato a gobernador de Florida, uno de los estados donde el partido de Trump conserva una estructura electoral particularmente sólida. Pero las multitudes de las que presume el presidente contrastan con los resultados de las encuestas. Un sondeo de NBC News y Telemundo, publicado a comienzos de octubre, revela que el 69% de los votantes hispanos desaprueban su gestión, frente a un 27% que la respalda. Además, el 67% considera que su política de deportaciones ha ido demasiado lejos.

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David Alandete

El problema para Trump no es únicamente la inmigración. Según esa misma encuesta, tres de cada cuatro hispanos desaprueban su gestión de la economía y del coste de la vida por la inflación. Son precisamente estas las cuestiones que contribuyeron a acercar a numerosos votantes latinos al Partido Republicano en las presidenciales de hace dos años.
En Florida, una encuesta de Univision y YouGov realizada entre el 2 y el 15 de octubre sitúa el rechazo al mandatario entre los hispanos en el 54%, frente al 38% que mantiene una opinión favorable. El 55% considera excesivas las actuaciones de las autoridades migratorias. Sin embargo, los republicanos conservan la ventaja en el conjunto del estado y Donalds supera al demócrata David Jolly por ocho puntos en la carrera a gobernador.
Uno de los lugares donde mejor se aprecia esta contradicción es Doral, en el condado de Miami-Dade. Conocida como «Doralzuela» por su numerosa comunidad venezolana, esta ciudad fue uno de los símbolos del acercamiento de los hispanos a Trump. Ahora, las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) han provocado inquietud entre residentes y comerciantes. Algunos negocios han denunciado caídas de ventas de hasta el 70% y familias venezolanas aseguran que temen salir de casa por la posibilidad de ser detenidas. Allí tiene Trump uno de sus mayores resorts.

55%

de latinos consideran excesivas las actuaciones de las autoridades migratorias

según una encuesta de Univision y YouGov

54%

de hispanos muestran rechazo a Trump

según una encuesta de Univision y YouGov

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La Casa Blanca no contempla dar marcha atrás. Al ser preguntado por ABC sobre las operaciones del ICE en Doral, Tom Homan, responsable de la política fronteriza de Trump, defendió que el Gobierno estaba cumpliendo exactamente lo prometido durante la campaña presidencial. «Las personas que apoyaron al presidente Trump votaron por él para que hiciera cumplir las leyes de inmigración y asegurara la frontera. Estamos cumpliendo las promesas del presidente», respondió. El responsable migratorio ha reiterado posteriormente, durante una visita a Doral, que las deportaciones continuarán aumentando. «La deportación masiva es una realidad», afirmó.
Las consecuencias políticas han comenzado a alcanzar al propio Partido Republicano. La congresista de Miami María Elvira Salazar, que representa a un distrito con una importante población hispana, ha criticado públicamente algunos excesos de las operaciones migratorias. Su posición refleja las dificultades de los candidatos republicanos para conciliar el respaldo a Trump con las preocupaciones de parte de sus electores.
Mientras tanto, el presidente mantiene su calendario de campaña. Tras Florida, tiene previstos actos en Georgia, Míchigan y Texas. El dirigente insiste en que los candidatos necesitan su presencia y en que las multitudes siguen respondiendo a sus convocatorias de forma masiva. Las encuestas, sin embargo, muestran una realidad más compleja.