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Jineth Bedoya, subdirectora de 'El Tiempo': «Una víctima necesita conocer toda la verdad para sanar»

El día en que dice que murió, un 25 de mayo de 2000, la periodista Jineth Bedoya marchó a la cárcel La Modelo de Bogotá para entrevistarse con el líder de una organización criminal. No llegó a verle. La secuestraron en la puerta, la metieron … en un vehículo y la condujeron a una finca a las afueras donde fue drogada, torturada y sometida durante dieciséis horas a una violación masiva. Rogó a sus captores que la mataran, pero, pese a los golpes y las simulaciones de tiros en la sien, decidieron dejarla con un hilo de vida. La arrastraron hasta una furgoneta y después la arrojaron desnuda sobre la carretera. Un taxista se topó con su cuerpo en el asfalto.
Días antes había publicado en el diario ‘El Espectador’ diversas investigaciones sobre la red de tráfico de armas que los paramilitares dirigían desde la cárcel con la connivencia del Ejército y de la Policía. Al salir del hospital, Bedoya rechazó huir del país y, pese a las amenazas de muerte, decidió reconstruir su vida sobre la base del periodismo y el propósito de liderar la lucha contra los abusos sexuales. A partir de su caso nació en Colombia la campaña ‘No es hora de callar’ y cada 25 de mayo se conmemora el Día Nacional por la Dignidad de las Mujeres Víctimas de Violencia Sexual.

El próximo viernes recibirá en San Sebastián el Premio de Periodismo Santiago Oleaga, constituido por ‘El Diario Vasco’ en homenaje al que fuera director financiero del periódico, asesinado por ETA hace 25 años.
— ¿Qué cree que buscaba ETA cuando asesinó a Santiago Oleaga?
— Trataba de silenciar al periódico en el que trabajaba. Quería silenciar sus denuncias y lanzar el mensaje de que campaban a sus anchas. Cuando los terroristas se sienten acorralados lo primero que hacen es sembrar el miedo. En 2001, un año después de mi secuestro, la International Women Media Foundation nos premió a dos periodistas hispanoamericanas. La otra era la vasca Carmen Gurruchaga, que también sufrió un atentado de ETA.
— Entonces ya conocía lo que era ETA.
— Era un grupo terrorista muy conocido en Colombia porque exportaba su forma de hacer terrorismo a otras organizaciones ilegales durante el conflicto armado. Al igual que el IRA, tenía un conocimiento específico de explosivos.
— ¿Qué siente cuando escucha discursos que relativizan el terrorismo décadas después?
— Siento que estamos desandando el camino. En el pasado había un sector de la sociedad muy afín a estas organizaciones que, además, justificaban el accionar terrorista. Cuando se quita ahora peso a las acciones terroristas, tanto de ETA como de las FARC, quedamos abocados a transitar el mismo camino que no previno la barbarie que tuvimos que afrontar como sociedades.

Buenaventura, Valle del Cauca. Cientos de mujeres se unieron a la campaña ‘No es hora de callar’.

(Cedida)

— El 25 de mayo es Día Nacional en su país. ¿Qué supone esa fecha en su vida?
— Esa fecha es un parteaguas. Quedé muerta en vida porque en mi parte personal lo perdí todo. Incluso a mi familia. Decidí, muy presionada por lo que me pasó, dejar todo de lado para encontrar un significado de vida en el periodismo. Y por eso digo que es un parteaguas, porque por un lado mueres, pero por el otro lado te reencuentras. El periodismo era lo que me gustaba hacer, pero pasó a convertirse en mi vida. Ese día muero como la mujer que era, pero renazco en la periodista que se interna en la selva, que se va a cubrir los combates, que anda de helicóptero en helicóptero y que vuelve a ser secuestrada, esta vez por las FARC. El periodismo es la forma de seguir respirando.

«El 25 de mayo muero como la mujer que era, pero renazco en la periodista que se interna en la selva. El periodismo es la forma de seguir respirando»

— Rechazó el exilio en Alemania.
— Estaba todo organizado por parte del periódico y de la embajada de Alemania en Colombia. Pero si salía iba a morir definitivamente. Mi mayor temor era no volver a la redacción. Era más grande ese miedo que el mismo miedo a la muerte. Entendí que mi propósito era el periodismo. Eso es lo que me ancló en ese momento. El periodismo es lo que me sigue salvando.
— Al quedarse en Colombia se separó definitivamente de su familia.
— Nunca entendieron por qué lo hacía. Muchos pensaron que era una suicida y que quería morirme. Estuve 20 años cubriendo la guerra y nunca lo aceptaron. La única que siempre ha estado firme y fiel conmigo ha sido mi madre. Mi padre acaba de fallecer y lamentablemente mi relación con él se rompió por el secuestro.
— ¿Qué sucedió?
— Tenía una concepción muy machista. No aceptaba que fuera periodista y que siendo mujer entrara en cárceles. Cuando llegué a la clínica, medio muriendo, lo primero que hizo fue reclamar: ‘Le dije que no estudiara periodismo, usted se lo buscó, usted tiene la culpa’. Esa fue la primera ruptura. La definitiva fue cuando decidí quedarme en Colombia. No lo aceptó. Ahora tengo una carga. No nos pudimos despedir y eso me pesa. Quedan muchos temas pendientes, ¿no? Espero que se haya podido ir tranquilo. Ha sido muy duro.

Mujeres marcadas

— Una vez dijo que las organizaciones criminales matan a los hombres para silenciarlos, pero a las mujeres las violan.
— Sí. El castigo hacia las mujeres cuando nos quieren silenciar es a través del abuso sexual. Es el peor castigo. A una mujer no le mandan un sicario. La violentan. La marcan.
— En los juicios tuvo que detallar cómo fue la violación una y otra vez.
— Me tocó narrar mi violación trece veces. Trece veces. Las primeras doce veces lo hice en el proceso judicial, supuestamente para tener más pruebas y poder llamar a juicio a los presuntos implicados. La vez número 13 la justicia colombiana me obligó a contar delante de mis violadores cómo me violaron. Fue un día terrible emocionalmente. Fue durísimo. Casi otra violación.

Bedoya hace entrega del mural ‘Fragmentos que florecen’, en la cárcel La Modelo, al ministro de Juesticia Néstor Iván Osuna Patiño, en junio de 2024.

(Mauricio Moreno)

«Seguiré haciéndoles la vida imposible»

— El año pasado su vida corrió todavía más riesgo después de colocar un mural reivindicativo en la cárcel donde la secuestraron. ¿Qué balance hace?

— Ese mural era la reparación que me tenía que dar el Estado. Hablé con el ministro de Justicia y le dije que quería una obra de arte allí porque quería que la gente supiera que en esa cárcel pasó algo muy grave y que no se puede olvidar. Empezó los trámites administrativos, pero había tantos problemas que terminé pagando yo misma el mural. O sea, me reparé a mí misma. No me frené.

— ¿Cómo fue el proceso?

— Obtuve todos los permisos y metí cámaras para documentar el trabajo. Empecé a ir todos los días y esto fue, como decimos coloquialmente, meterse al rancho. O sea, volví a territorio enemigo. Los cargué y empezaron a amenazarme. Fue durísimo. Tuve mucho miedo porque también amenazaron de muerte a los videógrafos. Yo les decía que no me iban a callar. Entonces mataron al director de la cárcel.

— Por el mural.

— No tengo palabras. Fue demoledor. Devastador. Lo mataron y aumentaron las amenazas. Entonces tuvieron que reforzar mi seguridad. Me dijeron que saliera del país, pero no me fui hace 25 años y no me iba a ir entonces. Mi respuesta, por el contrario, fue empezar a hacer documentales de denuncia. Uno de ellos fue sobre la trata de personas. Las mafias internacionales que vienen a Colombia y se llevan a todas las chicas. Es un mercado grandísimo. Recorrí todas las fronteras del país y en una ocasión tuvimos que salir corriendo literalmente porque la policía avisó: ‘Acabamos de interceptar una comunicación, van a por ustedes y se tienen que ir de acá’. Fue un momento muy difícil. El documental salió al aire el 25 de noviembre y al día siguiente fue terrible la cantidad de amenazas que recibí. Pasé de tener dos guardaespaldas a ir con siete.

— ¿Ya no siente miedo?

— Las amenazas nunca han parado, pero he lidiado con ellas durante muchos años y si este es el momento de que se materialicen, que espero que no, pues yo ya estoy lista. Yo ya lo perdí todo, así que no tengo nada que perder. Mientras pueda respirar seguiré haciéndoles la vida imposible a través del periodismo.

— La Corte Interamericana de Derechos Humanos declaró culpable al Estado colombiano.
— Ganamos ese proceso judicial. La Corte avaló toda mi argumentación, declaró culpable al Estado y le ordenó que siguiera la investigación judicial para aclarar los hechos. Tiene que llevar a juicio a todos los perpetradores, pero solamente ha llevado a tres. Faltan los otros 24 implicados.
— ¿Están identificados?
— No están detenidos porque no han sido judicializados, pero están identificados. La Corte Interamericana ordenó que fueran a juicio y no lo han hecho. El año pasado decidí renunciar a la justicia. Di una rueda de prensa y dos meses después la Fiscalía vinculó al general de la Policía que ordenó mi crimen gracias a las pruebas que yo había presentado. O sea, tuve que renunciar a la justicia para que a este general, Leonardo Gallego, lo llamaran a una indagatoria. Estamos en ese proceso.
— ¿Qué expectativas tiene?
— No va a pagar un día de cárcel, pero el pasado 3 de febrero lo vi en la audiencia. Llevé una carta escrita. Le dije que no le perdonaba, pero que había decidido perdonarme a mí misma por haber permitido que él me robara mi paz durante 25 años. Para mí ese es el cierre de este capítulo.

Conocer la verdad

— ¿Puede haber reconciliación sin una verdad completa?
— Definitivamente no. Cuando eres víctima necesitas conocer la verdad para sanar. Necesitas saber por qué dieron la orden, por qué te secuestraron o por qué mataron a tu familia. Solo así puedes sanar y empezar un camino de reconciliación. De palabra somos capaces de decir que podemos perdonar, pero emocionalmente queda un dolor que se activa cada vez que piensas que no te dijeron las cosas completas. Eso te dispara la rabia, la frustración, la venganza. Eso es no haber podido pasar página. Creo que no conocer la verdad en las acciones terroristas, tanto en España como en Colombia, nos lleva a repetir parte de la historia. Nosotros en Colombia la estamos repitiendo.

Mapiripán, en el Meta, sigue ligado a las masacres paramilitares, un secuestro masivo sin precedentes y el latente abandono estatal. Una foto, tomada hace 20 años tras el secuestro.

(Milton Díaz)

— ¿De dónde saca la fuerza para seguir creyendo en el periodismo?
— Del día a día. Sigo muy activa buscando historias. Ahora soy más maestra que reportera. Me ocupo de la revisión de todo el periódico, ‘El Tiempo’. Cuando determinadas personas llaman y agradecen que hayamos publicado determinada historia surge la esperanza. Porque podemos seguir cambiando la vida a la gente. Me abrazo a eso. Siempre pienso que hoy puede ser mi último día. Si el día que se cierren mis ojos estoy abrazada a esa esperanza que me da el periodismo, mira, me voy feliz.

José Daniel Ferrer: «EE.UU. va a tener que intervenir militarmente en Cuba porque el régimen lo que está haciendo es ganar tiempo»

El 5 de julio de 2025 se le ha quedado marcado a José Daniel Ferrer en la memoria. Ese día, el opositor cubano pensó que realmente podía morir en una cárcel del régimen. «Me dieron la novena paliza en diez días, me tumbaron en … el suelo, sujeto por varias personas, me abrieron la boca con un palo y me obligaron a tragar una sopa podrida», recuerda el ex-preso político durante una entrevista con ABC en Madrid.
Más que los golpes, a Ferrer le dolió la humillación; para entonces ya había tomado una determinación. Quedaban tres meses para que abandonara la cárcel camino del exilio, algo que siempre negó que haría, incluso cuando muchos del grupo de los 75 de la Primavera Negra, excarcelados por mediación del Vaticano, lo hicieron. Él se negó y cumplió ocho años (2003-2011), hasta que fue liberado. Después volvería a ser encarcelado en 2019, y nuevamente en 2021, durante las históricas protestas del 11 de julio.

José Daniel Ferrer, de 55 años, es uno de los líderes más destacados de la oposición cubana y uno de los más incómodos para el régimen, que lo ha intentado silenciar con la cárcel y ahora con el exilio. Pero desde Miami, donde voló acompañado por su familia –«no quería dejar rehenes atrás para que el régimen los utilice»—, sigue ayudando a los cubanos. A diario le llegan cientos de mensajes desde la isla pidiéndole algo. También sigue luchando por la libertad de Cuba, una meta que ve más cerca que nunca gracias a las negociaciones —bajo presión— emprendidas por Washington con La Habana, para lograr una apertura económica y política. El precedente de Maduro parece darle a Ferrer la certeza de que también se pueden producir cambios en la isla.

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David Alandete

Una acción –la extracción del presidente de Venezuela el pasado 3 de enero–, que ha hecho que muchos cubanos anhelen una intervención similar contra la cúpula castrista. Así se lo han confirmado desde la isla cientos de cubanos a Ferrer: «No debieron haber empezado por Venezuela, debieron haber empezado por aquí, que llevamos 67 años. Venezuela apenas lleva 26 o 27 años bajo ese tipo de régimen autoritario», es una de las repuestas a la encuesta lanzada por el opositor tras la captura de Maduro. «Pero eso no significa que nos vamos a cruzar de brazos a esperar que otros nos hagan el trabajo –subraya Ferrer–. Tenemos que seguir trabajando muy fuerte los que están dentro y fuera de Cuba; los que estamos fuera, aunando esfuerzos y coordinando mejor».
—Usted ha mantenido varios encuentros con el secretario de Estado, Marco Rubio, ¿en algún momento le ha avanzado algo de las negociaciones? 
—En el primer encuentro hablamos de la situación humanitaria, de la grave crisis que estaba viviendo Cuba, del incremento constante de la represión y de los horrores que se estaban viviendo en las cárceles de Cuba. De una manera bastante clara, la respuesta del secretario de Estado fue que la situación, el drama que vivían los pueblos de Venezuela, Cuba y también Nicaragua, estaba llegando a su fin, que EE.UU. no iba a seguir permitiendo que esos regímenes continuasen oprimiendo, explotando y reprimiendo a su pueblo como lo hacían. Luego mantuvimos contacto a través del equipo del Departamento de Estado, de sus asistentes, y luego incluso tuvimos reuniones con quienes se encargan de Cuba y del hemisferio occidental. También con el embajador Mike Hammer [encargado de negocios de la Embajada de EE.UU. en La Habana]. Y siempre las palabras eran que el régimen castrocomunista no sobreviviría 2026.
—La visita del jefe de la CIA a Cuba parece confirmar que, pese a estar Trump enredado con la guerra en Irán, la negociación está avanzando…
—Sí, está avanzando muy rápido. Si vemos la visita del director de la CIA a La Habana, las fotos de con quiénes se reunieron, las informaciones en medios estadounidenses de la intención del Departamento de Justicia de presentar un caso formal contra Raúl Castro, o la orden ejecutiva de Donald Trump de que Cuba es una amenaza extraordinaria e inusual para la seguridad de los EE.UU., la conclusión a la que uno llega es que le están diciendo al régimen: «Te estamos dando demasiadas oportunidades; la tomas o terminas muy mal». Y sabemos que, aunque hayan dicho en ciertos momentos que no contemplan la acción militar, conociendo bien la mentalidad de los altos mandos del régimen castrista, sabiendo lo que se tuvo que hacer con el caso venezolano, la lógica indica que van a tener que intervenir porque los del régimen de La Habana en estos momentos están tratando de ganar tiempo a toda costa.

«La lógica indica que EE.UU. va a tener que intervenir porque los del régimen de La Habana en estos momentos están tratando de ganar tiempo a toda costa»

José Daniel Ferrer
Líder opositor cubano y ex preso político

—¿Para llegar a las elecciones de medio mandato en noviembre?
—Sí, para ver si se le complica el escenario interno a Donald Trump y eso hace que la democratización de Cuba ya no sea una prioridad; y de ahí sueñan con un nuevo escenario favorable: que en las próximas elecciones de 2028 ya no sea el Partido Republicano el que esté en la Casa Blanca; que no haya un Marco Rubio o un J. D. Vance, con Marco Rubio de vicepresidente o a la inversa. De esa manera, el régimen puede conseguir que nuevamente, desde la Casa Blanca, haya un tipo de política al estilo Barack Obama, de acercamiento, de negociaciones… Con eso sueña el régimen, pero el pueblo cubano sueña con una cuestión totalmente diferente y, por suerte, creo que EE.UU. y el pueblo cubano estamos muy en sintonía. Hay una sola solución y es el fin definitivo del régimen castrocomunista.
—Entonces, ¿ve segura una intervención militar antes de noviembre?
—Lo veo, a no ser que, y esto lo veo menos probable, que la alta dirección del régimen comprenda que ese tiempo que quieren ganar no lo van a conseguir. Mientras crean que pueden conseguirlo, ellos no van a ceder.
—¿Sería admisible que la transición en Cuba estuviera liderada por un miembro de la familia Castro?
—No, para nada. Y estamos seguros de que EE.UU. no contempla que un miembro de la familia Castro sea quien lidere la transición. Y en el remoto caso de que pudiese ocurrir, no podría ser nunca el nieto de Raúl Castro, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, alias ‘el cangrejo’. En el remoto caso de que sea un miembro de la familia, quizás pudiesen contemplar a Óscar Pérez-Oliva Fraga, sobrino nieto de Raúl Castro y Fidel Castro.

Muchos cubanos pensaron que EE.UU. debía haber empezado por Cuba, que lleva 67 años bajo una dictadura, frente a los 27 de Venezuela

—¿La oposición cubana está también en la mesa de negociación?
—De momento, de manera oficial, la oposición no está involucrada en este proceso. Aunque no han dejado de preguntarnos, no han dejado de conversar y sé que a menudo hablan con Rosa María Payá y con Orlando Gutiérrez, también con otros actores. Están hablando con muchos.
—¿La oposición cubana, tanto en el exilio como la poca que hay en la isla, está unida y está preparada para asumir su papel en la transición?
—Mayoritariamente unida. El pasado 12 de marzo, muchos grupos en Miami y también dentro de Cuba acordamos, firmamos y nos comprometimos con una declaración que lleva por nombre ‘Acuerdo de Liberación de Cuba’, que establece diez puntos básicos elementales. También se comenzó de inmediato a estructurar y a organizar comisiones para el trabajo transicional sobre los ámbitos jurídico, económico, sanitario y de transporte, entre otros.
—Estos días, usted está de gira por varios países europeos –Bélgica, Lituania, Chequia–; el lunes estará en Francia y el martes en Países Bajos. ¿Cuál es el objetivo de este viaje?
—Tiene tres objetivos principales. Uno, pedirle a Europa que ponga fin al Acuerdo de diálogo político y cooperación con el régimen; también que le condenen, como han condenado al de Venezuela y al de Nicaragua en diferentes momentos. El segundo punto es pedirles que toda ayuda humanitaria que destinen a Cuba, que es muy necesaria para salvar vidas, sobre todo con alimentos y medicina, no lo hagan a través del régimen que prioriza a los altos mandos y a sus fuerzas represivas, y lo que queda cae en una espiral de corrupción. Lo que llega al necesitado es ínfimo. Recomendamos que traten de canalizar toda ayuda y que ejerzan presión para que eso sea posible a través, por ejemplo, de la Iglesia Católica y de algunas otras agrupaciones cristianas que tienen credibilidad ante el pueblo cubano.

José Daniel Ferrer durante la entrevista en ABC.

(I Gil)

El tercer objetivo es dejar constancia de lo que está sucediendo en las cárceles de Cuba, algo verdaderamente terrible. Además, les estamos explicando que no entendemos cómo tratan de una manera tan favorable a un régimen que es aliado de Vladímir Putin, que aplaudió la invasión rusa a Ucrania, que está facilitando el envío de mercenarios cubanos. Por último, estamos pidiendo apoyo para el ‘Acuerdo de Liberación de Cuba’ porque es la oposición prodemocrática. Europa y España deben convencerse de que somos sus verdaderos aliados, porque defendemos los principios, los valores, los derechos que ellos defienden. Cuanto más apoyo del exterior, de los gobiernos del mundo libre y democrático, recibamos, más se sumarán en Cuba. El cubano, desgraciadamente, después de tanta presión, de tantos abusos, de tantos crímenes, tiene la mentalidad de que si hay apoyo, parece que esto promete, que se está consolidando y se suman. Pero si ven que no hay apoyo, no se meten porque piensan que van a terminar en prisión y va a ser en vano su sacrificio.
—Hace unas semanas, Barcelona acogió una cumbre de países progresistas donde algunos, entre ellos España, defendieron la soberanía de Cuba frente a las amenazas de EE.UU. Nadie, sin embargo, denunció la violación de derechos humanos en la isla…
—Es una hipocresía total. Defender, aparentemente, la soberanía de Cuba de la manera en que ellos lo hacen es defender la tiranía que viola los derechos elementales de los cubanos y que le impide al pueblo cubano ser verdaderamente el soberano. Ellos, en verdad, lo que hacen con ese tipo de declaraciones es tratar de salvar a un aliado ideológico. Cuando un gobierno como el actual de España, el de Colombia, México o Brasil u otros defienden al régimen cubano, pienso: «Dime a quién defiende y entonces ya sé qué quieres imponerle a tu país». A ellos les gustaría muchísimo poder ser los dueños de sus respectivos países y disfrutar de las ventajas que tiene el Partido Comunista para oprimir y explotar miserablemente, criminalmente, al pueblo de Cuba.

«Ver que precisamente España ayuda a sostener la equivocada política de la Unión Europea hacia Cuba nos asusta mucho»

José Daniel Ferrer
Líder opositor cubano y ex preso político

—¿Qué papel debería jugar España en el futuro de Cuba?
—La inmensa mayoría de los cubanos tenemos sangre española en nuestras venas. Mis abuelos maternos eran gallegos. La historia de España y nuestra historia han estado muy ligadas durante mucho tiempo. Ver que precisamente España ayuda a sostener la equivocada política de la Unión Europea hacia Cuba nos asusta mucho. Necesitamos muchos amigos que defiendan la libertad, la democracia, los derechos humanos, y necesitamos muchos sectores, no solamente que nos acompañen en el proceso de transición a la democracia, sino también en el proceso de reconstrucción de Cuba. Si la política equivocada es por proteger intereses económicos, va a ser contraproducente, porque los van a perder de una manera más radical, más dura. Queremos tener a la UE y a España como amigos y aliados en el proceso de transición y de reconstrucción de Cuba. Si Europa no rectifica su rumbo, Trump va a terminar siendo tan querido por los cubanos que se le van a levantar altares por toda Cuba. Si cumple con lo que ha prometido, va a quedar mejor parado que el Quijote, porque el Quijote peleaba contra molinos de viento y Trump se ha comprometido a derrotar criminales reales.

Hallan muerta a la ballena rescatada tras permanecer varada en la costa alemana dos meses

Una ballena jorobada que apareció muerta en la costa danesa de Anholt es ‘Timmy’, el cetáceo que había permanecido casi dos meses varado frente a Alemania y que hace dos semanas fue puesto en libertad tras un mediático rescate, informó este sábado la Agencia Danesa de Protección Ambiental.»Está ahora confirmado que la ballena jorobada encallada en Anholt es la misma ballena que había estado encallada en Alemania y a la que se había intentado rescatar», declaró un representante del organismo estatal a la agencia danesa Ritzau.El cuerpo de la ballena había aparecido este jueves, pero no fue hasta hoy que las condiciones meteorológicas permitieron a los empleados de la Agencia Danesa de Protección Ambiental inspeccionarlo, en el que encontraron un transmisor, cuya localización y aspecto permitieron identificar al cetáceo.También Till Backhaus, el ministro de Medio Ambiente de la región alemana de Mecklemburgo – AntePomerania, confirmó la noticia.»Muchas personas habían sentido gran compasión con el destino del animal y habían tenido la esperanza de que se pudiera dejar a la ballena otra vez en libertad. Yo también había compartido esa esperanza», se lamentó en declaraciones recogidas por el tabloide Bild.Los intentos de rescatar a ‘Timmy’, la ballena jorobada que quedó varada en varias ocasiones, la primera vez a principios de marzo, en diversos puntos de la costa alemana del mar Báltico, desataron gran atención mediática en Alemania.A pesar de que los científicos advertían de que el animal no tenía posibilidades de sobrevivir aunque fuera transportado a aguas profundas, ya que había sufrido lesiones y estaba claramente desorientado, la presión social acabó llevando a las autoridades regionales a autorizar un intento de rescate privado.Tras muchos contratiempos y cruces de acusaciones, la iniciativa, financiada por los empresarios Walter Gunz, cofundador de la cadena de distribución de electrónica de consumo MediaMarkt, y Karin Walter-Mommert, conocida en el sector de los deportes ecuestres, consiguió cargar a la ballena en una barcaza y soltarla el pasado 2 de mayo en el mar del Norte.La liberación se produjo unos 70 kilómetros al norte de Skagen (Dinamarca) y el rescate costó en total más de 1,5 millones de euros.Desde entonces, y en contra de lo prometido, la iniciativa privada no había suministrado ningún dato de localización ni las constantes vitales del cetáceo, que pretendía monitorear, por lo que se sospechaba que, tras soltar a la ballena en aguas profundas, ésta se había ahogado, incapaz de nadar.

El exministro de Sanidad del Reino Unido anuncia que se presentará para sustituir a Starmer

El cerco a Keir Starmer tras los resultados de las últimas elecciones locales en Reino Unido continúa, después de que el batacazo en los comicios agravaran la ya existente atmósfera de descomposición interna. El hasta ahora titular de Sanidad, Wes Streeting, ha anunciado que … se presentará para sustituir al actual primer ministro y líder laborista después de su dimisión el pasado jueves.
«Necesitamos una contienda en condiciones con los mejores candidatos en liza, y yo me presentaré», ha declarado Streeting en un acto de un ‘think tank’ en Londres, dos días después de que el alcalde del Gran Mánchester, Andy Burnham, anunciara su intención de concurrir a las elecciones al Parlamento. De tener éxito, este último podrá participar en la contienda por el liderazgo laborista, que ahora parece casi inevitable, aunque los diputados aún no la hayan convocado formalmente.

Y ha añadido: «Necesitamos una nueva relación especial con la UE, porque el futuro de Gran Bretaña está en Europa y, algún día —algún día—, volverá a formar parte de la Unión Europea». En el acto, también ha calificado la decisión tomada en el referéndum de 2016 de abandonar la UE como «un error catastrófico» que había dejado al país en su situación más débil desde antes de la Revolución Industrial.

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Ivannia Salazar

Este anuncio de Streeting, considerado desde hace tiempo uno de los dirigentes con mayor proyección dentro del laborismo británico, llega dos días después de que renunciara a su puesto de responsable de Sanidad a través de una carta pública dirigida a Starmer. En la misiva aseguró haber perdido la confianza en su liderazgo y afirmó que resulta «evidente» que el primer ministro no conducirá al partido a las próximas elecciones generales.
El mismo jueves, el laborista británico Josh Simons renunció a su escaño en el Parlamento en una medida destinada a darle al alcalde del Gran Mánchester, Andy Burnham, la oportunidad de regresar a la Cámara de los Comunes y desafiar a Starmer. La maniobra responde al requisito de ser diputado para ostentar el puesto de primer de ministro.
Burnham, muy cercano a las bases laboristas (escoradas a la izquierda, a diferencia del moderado y técnico Starmer), no es actualmente miembro del Parlamento, por lo que necesitaría ganarse en las elecciones esa plaza que ahora le ‘cede’ Simons para optar a derrocar a Starmer. Curiosamente, este último apoyó al actual alcalde del Gran Mánchester en las primarias de 2015, que perdió contra Jeremy Corbyn.
Hasta ahora, Starmer ha rechazado los llamamientos a dimitir tras la dura derrota que sufrió su partido en las elecciones locales de la semana pasada. Tampoco cedió ante las voces que le pedían dar un paso atrás después del escándalo del diplomático Peter Mandelson, al que nombró embajador en Estados Unidos, por su relación con el pedófilo Jeffrey Epstein.
Las normas del Partido Laborista exigen que cada aspirante obtenga el apoyo de al menos el 20% de los diputados del partido antes de poder convocar unas elecciones a la presidencia.

Trump solo arranca promesas a Xi mientras China se equipara a EE.UU. como superpotencia

Donald Trump regresó a la Casa Blanca el viernes al caer la tarde, de vuelta de un viaje maratoniano a China que dejó más escenografía que certezas. Venía con aire cansado, traje oscuro, camisa blanca abierta sin corbata y gorra blanca con las letras … USA. Caminó despacio hacia los reporteros, se detuvo apenas unos segundos y, sin aceptar preguntas ni ofrecer detalles, proclamó: «Ha sido un gran éxito. Un momento histórico». Después siguió hacia la residencia. A las siete de la tarde, la jornada quedó oficialmente cerrada. El presidente volvía a Washington con titulares comerciales, imágenes de triunfo y muy, muy pocas explicaciones. También volvía a la gran crisis que tiene abierta y le consume, la guerra con Irán.
El contraste resumía el viaje. Trump había salido de Pekín con la afirmación de que China comprará 200 aviones Boeing, más de 10.000 millones de dólares (8.600 millones de euros) en productos agrícolas, soja, energía, dispositivos médicos y carne estadounidense. Pero Pekín evitó confirmar buena parte de los detalles. La Casa Blanca con él a la cabeza presentó la visita como una victoria comercial. China, con más cautela y mayor disciplina, la utilizó para otra cosa, mostrar estabilidad, control y rango de superpotencia. Trump necesitaba una foto de éxito y Xi Jinping necesitaba una estampa de igualdad. La obtuvo.

Era el primer viaje de Trump a China en casi una década y Pekín lo organizó como una representación de poder. Hubo ceremonias multitudinarias con jóvenes agitando banderas, bandas militares, recepción en el Gran Palacio del Pueblo, visita al Templo del Cielo, banquete de Estado y un paseo final por los jardines de Zhongnanhai, el complejo reservado a la cúpula del Partido Comunista. Cada gesto estaba calculado. Nada en una visita de este nivel se deja al azar, menos aún en China, donde el protocolo no solo acompaña a la política, sino que la refleja y la explica.
Una imagen difundida por los medios oficiales chinos condensó el mensaje. Trump y Xi aparecían sentados frente a frente, separados por una mesa baja, en una composición que los presentaba de igual a igual. Trump, físicamente más alto, quedaba inclinado hacia delante, con las manos juntas y la mirada baja. Xi aparecía más erguido, más asentado en la silla, con el cuerpo abierto hacia su invitado. Puede ser una cuestión de postura, de asiento o de encuadre. El efecto, en cualquier caso, era evidente: los dos líderes aparecían en el mismo plano. Pares.
Comercialmente, el balance fue más promesa que contrato cerrado. Trump necesitaba volver con cifras grandes y las tuvo. Compra china de aviones de Boeing, el gigante aeronáutico estadounidense. Soja y otros productos agrícolas para contentar a los agricultores norteamericanos. Energía. Dispositivos médicos. Nuevas licencias para vender carne estadounidense en China. Y una posible reapertura parcial para los chips avanzados de Nvidia, una de las empresas centrales en la carrera mundial por la inteligencia artificial.
Pero la letra pequeña quedó pendiente. No hubo un documento detallado de la Casa Blanca explicando todo lo acordado. China no confirmó públicamente buena parte de los compromisos. Varios anuncios quedaron formulados como intención, expectativa o principio de acuerdo a meses vista. Trump dijo que los dos países iban a hacer «mucho comercio». También afirmó que los agricultores estadounidenses estarían «muy contentos». La frase servía para el regreso que él quería triunfal, pero no despejaba la duda principal, qué parte de todo aquello será compra real, en qué plazos, con qué condiciones y a cambio de qué concesiones de Washington.

Trump anunció que habrá «mucho comercio», pero no explicó las compras reales, ni los plazos, ni las concesiones de EE.UU.

El caso Boeing ejemplifica esa ambigüedad. Trump habló de 200 aviones y dejó abierta la posibilidad de pedidos mayores si la primera fase salía bien. La compañía habló después de un compromiso inicial, pero ofreció pocos detalles. En agricultura ocurrió algo parecido. La Casa Blanca anticipó una gran compra china, con más soja y más productos estadounidenses, pero el precedente inmediato pesa. Pekín ya había asumido antes compromisos de compra que luego no cumplió del todo, mientras seguía recurriendo a proveedores más baratos, como Brasil o Argentina.
La parte más sustancial pudo estar menos en los grandes anuncios y más en la gestión de una tregua. Jamieson Greer, representante de Comercio de Estados Unidos, habló de una nueva «Junta de Comercio», una especie de mecanismo bilateral para supervisar el intercambio comercial. También mencionó ciertos niveles arancelarios, la posible extensión del acuerdo sobre tierras raras y la necesidad de evitar una escalada mayor. Las tierras raras son minerales críticos que China domina y que resultan esenciales para la industria tecnológica, energética y militar. Ahí sí hubo una señal de fondo, que la relación sigue siendo dura, vigilada y llena de restricciones, pero ambos países quieren canales para impedir que vuelva al choque frontal.

La parte más sustancial fue la gestión de una tregua a la guerra comercial: posible extensión del acuerdo sobre tierras raras y una hipotética «Junta de Comercio» para debatir los aranceles

La disputa tecnológica quedó igualmente abierta. Trump dijo que se habló de vender a China más chips de Nvidia, incluidos los más avanzados para inteligencia artificial. Pero no hubo una resolución clara. Washington quiere vender más a China sin reforzar sus capacidades militares o tecnológicas más sensibles. Pekín quiere acceso a tecnología estadounidense, pero al mismo tiempo impulsa a sus propias empresas, como Huawei, para reducir su dependencia exterior. Ese equilibrio define ya buena parte de la rivalidad: comercio donde conviene, límites donde empieza la seguridad nacional.
En el fondo, el viaje no resolvió la gran contradicción económica entre Washington y Pekín. Estados Unidos necesita el mercado chino para sus empresas, sus agricultores y sus fabricantes. China necesita estabilidad con Estados Unidos, pero ya no acepta negociar desde una posición de dependencia total. Trump obtuvo cifras para vender una imagen, otro éxito de los suyos. Xi obtuvo algo mayor, el reconocimiento implícito de que cualquier acuerdo con China se debe negociar con respeto ya desde una relación de poder mucho más equilibrada, más de iguales, que hace una década.

Trump obtuvo cifras para vender otro éxito de los suyos. Xi obtuvo algo mayor, el reconocimiento de que cualquier acuerdo con China se debe negociar desde una relación más equilibrada

Y, contra lo que Trump había sugerido al salir de la Casa Blanca, Irán sí estuvo sobre la mesa. El presidente no fue a Pekín solo a vender aviones, soja o chips. Fue también a comprobar si Xi podía ayudar a desbloquear la guerra, presionar a Teherán y facilitar la reapertura del estrecho de Ormuz, que es por donde pasa una parte esencial del comercio mundial de petróleo. Ahí el resultado fue limitado. Trump dijo que él y Xi coincidían en que Irán no puede ni debe tener un arma nuclear y en que el Estrecho debe abrirse. Pero no presentó una concesión concreta china ni un compromiso verificable de presión sobre Teherán.
En el avión de regreso, Trump dijo que no estaba «pidiendo favores», porque pedir favores implica devolverlos. La frase era reveladora. China tiene influencia sobre Irán, entre otras razones porque compra una parte importante de su petróleo, pero no quiere aparecer como ejecutora de la estrategia militar de Washington. Pekín quiere el Estrecho abierto, porque depende del flujo energético, pero su mensaje fue más distante: la guerra no debería haber ocurrido, no debe continuar y cualquier salida debe evitar una escalada. Xi aceptó hablar de Irán, pero no entregó a la Casa Blanca una victoria inmediata.

La línea roja de Taiwán

Taiwán fue el otro gran tema delicado del viaje. Pekín considera a la isla parte de su territorio y no descarta recuperarla por la fuerza. Taiwán, en cambio, funciona como una democracia autónoma, con gobierno propio, ejército propio y una identidad política separada de la China comunista. Para Washington, la cuestión es deliberadamente incómoda: reconoce diplomáticamente a Pekín, no a Taipéi, pero mantiene vínculos militares y políticos con Taiwán y le vende armas para disuadir una invasión china.
Xi puso el asunto sobre la mesa con dureza. Para China, Taiwán no es un problema más entre muchos otros, sino la línea roja central de su relación con Estados Unidos. Pekín lo formuló como el asunto «más importante» entre las dos potencias y advirtió de posibles «choques» o incluso «conflictos» si Washington lo maneja mal. Trump evitó entrar en detalles. Dijo en el avión de regreso que Xi le preguntó si Estados Unidos defendería Taiwán y que él respondió que no habla de eso. Marco Rubio, secretario de Estado, añadió que la política estadounidense no ha cambiado y que sería un «terrible error» que China intentara tomar la isla por la fuerza.
Trump salió de China hablando de éxito. Xi lo despidió con una imagen de contención. La relación entre las dos mayores potencias del mundo quedó algo más estabilizada, pero no menos de adversarios. Hubo gestos, cifras, fotos, promesas, pero poco concreto. No hubo una solución para Irán, ni un acuerdo claro sobre Taiwán, ni un cambio estructural en el pulso comercial. La visita sirvió para bajar la temperatura y no para resolver el conflicto de fondo. Lo claro es que China se quedó ya con la imagen de una gran potencia que ya se sienta frente a Estados Unidos, de tú a tú.

La Justicia de EE.UU. estrecha el cerco sobre el expresidente mexicano López Obrador

El futuro de la izquierda mexicana comienza a dirimirse en los tribunales de Estados Unidos. Este viernes un exsecretario de seguridad del estado de Sianloa, así como un exsecretario de finanzas que eran señalados por fiscales de Nueva York por presunta colusión con el narcotráfico … cruzaron la frontera y se entregaron al FBI.
El movimiento ha generado desesperación en el Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum. Ambos exfuncionarios forman parte de un gobierno estatal emanado de su partido político, el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), que en 2021 encumbró como gobernador de Sinaloa a Rubén Rocha, quien ahora está acusado en EE.UU de ser socio del Cártel de Sinaloa.

Rocha está bajo custodia del Ejército mexicano y el Gobierno de Sheinbaum reclama pruebas a EE.UU para extraditarlo. Esas pruebas podrían emanar, según señala la prensa mexicana este sábado, de las dos entregas que tuvieron lugar el viernes.

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Miedo al posible pacto

Milton Merlo

No se trata de una trama local: el caso sacude a la cima del poder porque tanto Rocha, como sus colaboradores más estrechos, son allegados al expresidente Andrés Manuel López Obrador, quien en los últimos años fue señalado en la prensa estadounidense por haber presuntamente financiado campañas políticas de la izquierda con recursos emanados del crimen organizado.

México abierto a colaborar

Este viernes, en medio de un clima de zozobra en el Gobierno mexicano, la presidenta Sheinbaum ha hablado por teléfono con Donald Trump y ha asegurado que México colaborará con las seguridad de América del Norte.
Para Sheinbaum es una encrucijada porque avanzar contra los políticos de su partido sospechosos de nexos criminales le implica confrontarse con el ala dura del movimiento y con el expresidente López Obrador, quien además es su mentor y el artífice de su llegada al poder en 2024.
Los funcionarios que se entregaron en EE.UU podrían negociar beneficios a cambio de colaboración con los fiscales estadounidenses.
Uno de ellos es el General retirado Gerardo Mérida Sánchez, de 66 años, quien era el secretario de Seguridad de Sinaloa y viajó el pasado lunes de Hermosillo a Nogales, Sonora, donde luego entró a Arizona, a través de la garita, y quedó bajo custodia de los US Marshals, informaron autoridades federales.

Proteger al Cártel de Sinaloa

Ayer compareció asistido por abogados de oficio y con apoyo de una intérprete ante la Jueza Sarah Netburn, en Nueva York, donde se declaró no culpable de la acusación de haber recibido 100.000 dólares mensuales entre 2023 y 2024, a cambio de brindar protección a una facción del Cártel de Sinaloa.
El otro caso es el del exsecretario de Administración y Finanzas Enrique Díaz Vega, quien durante años tuvo cercanía con la familia de López Obrador.
Díaz Vega es acusado de reunirse en 2021 con los hijos de Joaquín Guzmán Loera, ‘El Chapo’, para señalar qué candidatos debían ser intimidados durante el proceso electoral de 2021, cuando Rocha resultó electo gobernador de Sinaloa.
De 50 años, era considerado como uno de los más allegados a Rocha en Sinaloa; antes de integrarse al gabinete era conocido por sus negocios inmobiliarios, y ya durante su encargo – de casi tres años- incrementó su patrimonio con al menos 10 nuevas propiedades, valuadas en 18 millones de pesos, la mayoría liquidadas de contado.