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EE.UU. atacó a Irán al sospechar que iba a tener material para 50 bombas nucleares en un año

Hubo negociaciones que Estados Unidos presenta como intentos de buena fe. Pero, según tres altos funcionarios de la Administración Trump, llegó un punto en que Jared Kushner y Steve Witkoff, los enviados del presidente, concluyeron que Teherán estaba usando el proceso para ganar tiempo. … A partir de ahí, dicen, Donald Trump decidió pasar a la fase militar. «Irán prometió entregarnos un borrador de acuerdo en cinco o seis días, pero nunca llegó. Para nosotros, ese retraso y esa procrastinación fueron otra señal de que estaban ganando tiempo», afirmaron este martes en una llamada con periodistas para explicar por qué dieron por muerta la vía diplomática.
Esas fuentes describieron la posición de EE.UU. como un paquete cerrado y verificable. Exigían una renuncia clara a cualquier arma nuclear, la retirada o devolución de todo el material enriquecido, y el cierre permanente de Natanz, Fordó e Isfahán sin cláusulas de caducidad. Añadieron, además, el fin del apoyo iraní a milicias satélite como Hizbolá. En la mesa, según su versión, Irán se plantó en lo que definió como un «derecho inalienable» a enriquecer uranio y adoptó un tono de desafío más que de compromiso.

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David Alandete

Los funcionarios situaron la ruptura en una acumulación de señales. Dijeron que Teherán retrasó repetidamente la entrega de un texto de trabajo y que, cuando finalmente llevó una propuesta a la tercera reunión, no permitió que la delegación estadounidense se la llevara para revisarla con expertos. También sostuvieron que el diseño técnico de lo presentado mantenía el enriquecimiento por encima de los límites del acuerdo de 2015 y que Irán no activó las conversaciones paralelas sobre misiles y milicias satélite que, según EE.UU., debía poner en marcha con actores regionales.
En paralelo, justificaron la urgencia con el inventario nuclear. Afirmaron que Irán acumulaba alrededor de 10.000 kilos de material enriquecido, incluidos unos 460 kilos al 60% y 1.000 kilos al 20%. Con esos volúmenes, dijeron, el salto del 60% al 90% podría hacerse en «siete a diez días», y desde el 20% en «tres o cuatro semanas». Ese cálculo, según ellos, hacía inviable aceptar una negociación larga. «Volvimos con el presidente y le dijimos «mire, si quiere que hagamos un acuerdo al estilo Obama, quizá un «Obama plus», probablemente podríamos sacarlo, pero llevaría meses. Estos tipos no buscan un acuerdo rápido». Y añadimos «si al final del día nos pregunta si podemos mirarle a los ojos y decirle que el problema está realmente resuelto, va a costar mucho llegar ahí porque nos están jugando en todas partes; es muy resbaladizo»», relataron.
Cuando hablan de un «acuerdo Obama», lo usan como sinónimo de volver a algo parecido al pacto de 2015. Y explicaron por qué lo consideraban inasumible. Primero, porque permitiría a Irán mantener el enriquecimiento dentro del país, aunque fuera con límites, en lugar de imponer cero enriquecimiento y retirar todo el material. Segundo, porque sería un acuerdo con caducidad, con restricciones que se van relajando con el tiempo. Y tercero, porque se centraría sobre todo en lo nuclear y no cerraría, de forma integral, otros frentes que esta Administración coloca en el mismo paquete, como los misiles y el apoyo a milicias satélite en la región.
Añadieron un episodio concreto para reforzar su tesis de que les sometían a engaño. El reactor de investigación de Teherán se presentaba como civil, ligado a isótopos médicos, pero dijeron que allí había combustible acumulado para «siete u ocho años» y que no veían una producción real de esos isótopos, lo que interpretaron como acopio. Contaron también que ofrecieron combustible nuclear externo gratis, de forma indefinida, para que Irán no tuviera que enriquecer en casa. Según ellos, Teherán lo rechazó por «dignidad», lo que les confirmó que lo irrenunciable no era la energía civil, sino conservar el enriquecimiento doméstico. Con ese cuadro, su conclusión fue que el régimen quería alargar el proceso entre «tres meses y un año» para preservar piezas clave del arma. Y fijaron una línea política que, dicen, sigue vigente desde que empezó la campaña. «No estamos usando a nadie como interlocutor. Esto es una acción militar», resumió uno de ellos. «Y tiene que seguir su curso».

Las razones de Trump

Este martes, Trump añadió desde la Casa Blanca otra explicación para el inicio de la guerra. Dijo que creía que Irán iba a golpear primero. «Estábamos en negociaciones con estos lunáticos y mi opinión era que ellos iban a atacar primero, estaba muy seguro de ello», afirmó durante la visita del canciller alemán, Friedrich Merz. Con esa frase, el presidente introdujo un argumento distinto al que ha dominado el discurso oficial desde el sábado, el nuclear y el misilístico, y volvió a dejar el inicio de la ofensiva en un terreno de justificaciones cambiantes.
El lunes, su secretario de Estado, Marco Rubio, ofreció otra versión que complicó aún más el relato. Dijo que EE.UU. atacó porque «sabíamos que iba a producirse una acción israelí» y que eso «precipitaría un ataque contra las fuerzas estadounidenses». «No íbamos a quedarnos sentados y absorber el golpe», añadió. La lectura política es delicada para Trump porque la guerra es un asunto sensible en la política doméstica, sobre todo entre sectores de su base reacios a otra intervención larga en Oriente Próximo, y todavía más si se percibe como una reacción a una decisión de Israel.
Trump rechazó que Israel le forzara a entrar en la guerra. «En todo caso, fui yo el que forzó a Israel», dijo. Y volvió a apoyarse en el informe de sus enviados, Witkoff y Kushner, para sostener que actuó para evitar un primer golpe iraní. Después añadió un argumento más general. «Es una ideología malvada», dijo sobre el régimen de los ayatolás. «Es una mala semilla y alguien tenía que hacerlo. Tenía que haber ocurrido antes en estos 47 años», remató, en referencia al periodo transcurrido desde la revolución de 1979.

La vuelta a casa de los españoles evacuados por la guerra en Irán: «Vimos misiles pasar por encima»

Se respiraba en Barajas el ambiente de los reencuentros. En el aeropuerto madrileño, son muchos los que han esperado durante horas frente a la puerta 10 de la Terminal 4 a los que estos últimos días han vivido de cerca el peligro. El aterrizaje … de los repatriados, que han vuelto a casa en un vuelo comercial, estaba previsto para las 19.00 horas, pero su esperada llegada se ha retrasado algo más de una hora y media. Han sido 175 los españoles que han pisado tierra esta tarde. Algunos de ellos viajaron a Abu Dabi por trabajo, otros lo hacían por vacaciones. Pero son muchos los que se vieron atrapados en el aeropuerto en medio de una escala con un espacio aéreo cerrado.
«Miedo, no hay otra palabra. Hasta que no hemos salido del país no nos hemos quedado tranquilos». Lo contaba un padre mientras acaricia la cabeza de uno de sus hijos que, al verle, ha exclamado: «¿Has visto cuánto peso ya?». El pequeño corría con la maleta mientras el recién llegado narraba la situación ante decenas de micrófonos. «Esta noche ha sido horrible», contaba. A las dos y media, una alerta apareció en su móvil y, desde entonces, la noche fue una constante incertidumbre. Las noticias de su regreso han llegado esta mañana, pero no han sido una certeza hasta que se han subido al avión.

Carlos no ha podido abrazar a su hermana, Cristina, hasta que los periodistas han disuelto el círculo congregado a su alrededor. «Tenemos que rezar por la gente que se ha quedado allí», sentencia ella, entre lágrimas. «Es muy duro, no se puede expresar con palabras hasta que pasen unos días y bajen todas las emociones», recalca, tratando de acelerar su marcha del lugar.

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David Alandete

De pronto, un golpe sobre el suelo ha sobresalido de entre el ruido habitual que acontece en la puerta de llegadas del aeropuerto. Era la maleta de una joven que corría a abrazar a su novio. Con una sonrisa tímida y sin ocultar las ganas de volver a verse, contaba que se siente muy afortunada de estar aquí. «Cada día era esperar al siguiente», decía Rubén, su novio, unos minutos antes de que ella bajase del avión.
Todos coinciden en que la noche del lunes ha sido fatal, de poco dormir y mucha incertidumbre. José Prado ha llegado junto a su mujer e hijas, que «se han portado como unas campeonas». «El sábado nos despertamos con las alarmas y por la noche nos tuvimos que bajar al refugio, como si fuese un búnker. Actuaron muy rápido y lo hicieron muy bien», asegura. El domingo les comunicaron que ya podían retomar la vida normal, pero esa misma noche volvieron a escuchar los sonidos de las explosiones: «Desde la ventana llegamos a ver baterías antiaéreas».

Reencuentros entre familiares y repatriados desde Abu Dabi en la T4 de Madrid..

(TANIA SIEIRA)

«La información de la embajada era muy contradictoria. Ahora decían una cosa y a los diez minutos, o no te respondían, o te decían otra cosas», asegura una joven, Carlota, que no ha llegado en este vuelo pues su travesía desde Jordania ha sido más larga. Ammán, Túnez, Burdeos y ahora, les queda llegar a Asturias. «Estábamos sin cobertura en el hotel y cuando salimos empezamos a ver misiles pasar por encima de nosotros y lo pasamos fatal», contaban ella y otra amiga. Varios compañeros suyos todavía esperan en El Cairo a un avión en el que regresar.
Previo a su llegada, los familiares esperaban con nervios. Decían no ser capaces de descansar hasta que tuviesen la evidencia de que sus seres queridos estaban en tierra española. José con un ramo de flores, esperaba a una amiga. «Estamos muy preocupados porque ha sido de repente», decía. El primer día, ella estaba asustada. A través de la compañía aérea, la trasladaron a un hotel. Es lo mismo que les ha sucedido a la mayoría que estaban allí por unos días y con los que ayer por la mañana se comunicó la embajada por teléfono.
«A mi hermana la llamaron de la embajada y le proporcionaron toda la información. Se han portado bien», contaba una mujer a la que acompañaba una madre que, sin querer detenerse demasiado a hablar, mostraba su nerviosismo. Madre e hija se han fundido en un abrazo horas después. Para ellos, la pesadilla ha terminado, pero no olvidan a quienes todavía no han podido volver.

Israel destruye los centros de poder de Irán para rematar al régimen

Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) bombardearon este martes los núcleos del poder político y religioso de Irán con el fin de hacer ver que «el régimen se ha acabado», según expresaron por la noche fuentes militares al Canal 12. En Teherán, … un centenar de aviones descargaron más de 250 bombas sobre el «complejo de liderazgo» que ocupa varias manzanas en la capital y comprende la oficina del presidente, el Consejo de Seguridad Nacional y un centro de entrenamiento de oficiales. «La sede más importante y central del régimen terrorista iraní», según el Ejército, que redujo a escombros también el Ministerio de Inteligencia.
En Qom, los bombarderos destruyeron el edificio de la Asamblea de Expertos, el símbolo clerical del régimen, donde se reúnen los 88 clérigos que eligen al líder supremo. Al anochecer, se desconocía si algunos de los miembros de este consejo se encontraban en la sede, aunque algunas fuentes militares indicaron que estaría vacío u ocupado solamente por un grupo de secretarios.

Las Fuerzas de Defensa habrían tratado con este golpe de «bloquear» la elección del sucesor de Ali Jamenei, asesinado el pasado sábado en un bombardeo. La agencia persa Fars publicó un comunicado en el que anunció que la reunión final de los clérigos tendrá lugar cuando terminen los funerales por Jamenei y que se celebrará bajo fuertes medidas de seguridad.

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David Alandete

Mientras tanto, Israel y EE.UU. siguen con su campaña de bombardeos sobre Irán. «Ahora mismo no escucho nada, pero las noches son terribles y Teherán es muy grande, así que puede haber ataques en otros barrios y no los escuchamos en el centro», asegura una veterana periodista iraní, que desde el sábado resiste los bombardeos en su casa de la capital, junto a sus padres. Teherán es una gran ciudad de diez millones de personas que, por segunda vez en apenas ocho meses, es bombardeada por aviones enemigos, que operan con total libertad ante una impotente defensa antiaérea. Los hongos de humo oscuro emergiendo de edificios apiñados se han convertido en parte del paisaje urbano.
«Esto es mucho más duro que en junio, los israelíes están locos y hay objetivos civiles, mucha destrucción y muertos, tiran contra todo», lamenta la reportera antes de que comience a fallar la comunicación. Sus padres le cuentan que es también más duro que los bombardeos de Sadam Husein en la larga guerra entre Irán e Irak de los años 80.
Después de golpear a la cúpula del régimen en los primeros instantes del sábado, cuando asesinaron al líder supremo, Alí Jamenei, y a decenas de altos cargos, los aviones israelíes, los que operan en la capital, han ido estirando la lista de objetivos. Los ataques han llegado a comisarías de Policía, hospitales, ministerios, medios de comunicación, universidades o el aeropuerto de Mehrabad. En una megaciudad como esta, tan densamente poblada, no hay separación entre áreas comerciales, gubernamentales, militares y residenciales, y eso deja a los civiles en una situación de extrema vulnerabilidad. Hay unos 800 muertos, según la Media Luna Roja, en una Teherán donde no hay refugios antiaéreos.

Calles vacías y éxodo al campo

Las calles de la capital se han vaciado y miles de personas han escapado a zonas rurales. Las personas consultadas cuando la línea de teléfono o el acceso a internet han sido posibles hablan de «terror» por las explosiones y de unas calles bajo control de la Guardia Revolucionaria, que ha abandonado sus cuarteles, objetivo del enemigo, para desplegar puestos de control en las arterias principales.
«El hospital Gandhi, las comisarías de Policía de Abbas Abad, en la plaza Niloufar, y la de Kordestan, la oficina de los basiyíes en la zona oeste de la capital, el Ministerio de Inteligencia, la Policía de la Moral…», es la lista de lugares alcanzados que tiene en su cabeza una fotógrafa consultada en la capital, pero sabe que «son muchos más porque las explosiones no paran».
El Ejército israelí publica cada mañana la lista de objetivos alcanzados durante la noche y en el parte ofrecido el martes aseguraron haber alcanzado varios edificios gubernamentales, incluidos la oficina presidencial y la sede del Consejo Supremo de Seguridad Nacional. Según los militares israelíes, estos ataques buscan «degradar aún más la continuidad funcional de los sistemas de mando y control del régimen».
Los israelíes hablan de «ataques de precisión», pero el impacto en las calles es enorme y los edificios vecinos se derrumban por los daños sufridos. En el reparto de tareas entre aliados, parece que Israel se centra en machacar la capital mientras que Estados Unidos se orienta a la destrucción de las lanzaderas de misiles escondidas en cuevas en las montañas del país.
Las agencias oficiales mostraron imágenes del Palacio de Golestán, uno de los edificios más antiguos de Teherán, que también ha sufrido daños importantes en su famosa sala de los espejos y en su jardín persa. Este palacio, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco había sobrevivido desde 1404 a guerras, invasiones, revoluciones… pero no a las bombas israelíes.
Donald Trump y Benjamin Netanyahu esperan que los iraníes salgan a las calles y se hagan con el control del gobierno. En vídeos compartidos en redes sociales se pudo ver el fin de semana la alegría en algunos barrios tras el asesinato de Jamenei, con la gente gritando eufórica desde las ventanas. Los medios iraníes solo ofrecen imágenes de los partidarios del régimen, que salieron por millares para llorar a su líder. Las autoridades enviaron además mensajes a la población para pedir que acuda a las mezquitas por las tardes para romper el ayuno de ramadán y organizar después concentraciones de apoyo al sistema islámico.

Macron anuncia el envío del portaviones Charles de Gaulle a la franja oriental del Mediterráneo

El presidente francés, Emmanuel Macron, ha adoptado este martes una difícil posición de equilibrista respecto a la guerra de Israel y Estados Unidos contra Irán. El jefe del Estado galo ha acusado a la República Islámica de ser la «principal responsable» del conflicto, … iniciado el sábado por Washington y Tel Aviv con el bombardeo con el que asesinaron a Alí Jamenei, líder del régimen de los ayatolás, y a una parte de su familia. Pero también ha acusado a Donald Trump y Benjamin Netanyahu de «haber actuado fuera del derecho internacional, algo con lo que no podemos estar de acuerdo», en un discurso televisado desde el Elíseo.
A pesar de haberse dirigido a la nación en un formato que suscita un gran interés mediático en Francia, Macron no hizo grandes anuncios en su comparecencia a las ocho de la tarde.

El más destacado de ellos fue el envío del portaviones Charles de Gaulle –uno de los más importantes de la marina gala– a la franja oriental del Mediterráneo. A pesar de que el dirigente galo había lamentado el sábado que israelíes y estadounidenses habían iniciado el conflicto «sin haber avisado a Francia», el país vecino se ha visto implicado debido a los bombardeos iraníes contra bases estadounidenses y otras infraestructuras militares y civiles contra otros países del Golfo. París tiene tropas desplegadas y firmó acuerdos de defensa con varios de ellos, como Qatar, Kuwait o Emiratos Árabes.

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David Alandete

A eso se le suman los rápidos efectos económicos de esta guerra. El estrecho de Ormuz, según Macron, «se encuentra cerrado y por esa zona circula alrededor del 20% del petróleo y del gas natural licuado del mundo». También ha lamentado que «el canal de Suez y el mar Rojo también están bajo tensión y amenazados». Por ese motivo, ha dicho que Francia «lleva la iniciativa de la creación de una coalición para reunir los medios necesarios, incluidos los militares, para garantizar la seguridad y reanudar las vías marítimas esenciales para la economía mundial».
Como ya había hecho el domingo por la noche en un comunicado conjunto con Berlín y Londres, el presidente francés ha expresado su deseo de que el conflicto se termine lo antes posible y ha reiterado que la implicación gala se limitará a «acciones defensivas». «Junto con Alemania y Reino Unido, hemos pedido que paren los bombardeos», ha declarado Macron, quien ha insistido que «nuestro rol es estrictamente defensivo».
No obstante, Macron ha recordado que «hemos abatido drones (iraníes) en legítima defensa» y que su país «ha desplegado en las últimas horas más radares y cazas Rafales, además de los medios que ya contaba» en Oriente Próximo. También ha confirmado el envío de una fragata y de sistemas de defensa antiaérea a Chipre, donde una base británica —utilizada por el ejército estadounidense— había sido bombardeada por los iraníes.

«La historia nunca llora a los verdugos»

Por un lado, Macron se ha mostrado especialmente crítico con el régimen de los ayatolás al que ha reprochado «su programa nuclear peligroso y sus capacidades balísticas inéditas, además de haber financiado a grupos terroristas inéditos y de haber disparado en enero contra su propio pueblo». «La historia nunca llora a los verdugos del pueblo, así que no lamentamos» la muerte de Jamenei, ha subrayado.
Por el otro, no se ha mostrado especialmente entusiasmado con el conflicto iniciado por Israel y Estados Unidos. De hecho, ha avisado a Netanyahu de los efectos contraproducentes de una ofensiva terrestre en el Líbano. También ha reivindicado el rol de Francia como «un país estable» en una pulla evidente hacia Trump y el rol estadounidense en un conflicto que ya afecta a varios países de Oriente Próximo. Y amenaza con perjudicar la economía mundial.

Cuba, como fruta madura

El interés de la Administración Trump de provocar un cambio de régimen en Cuba era manifiesto desde que el Comando Sur estadounidense comenzó a situar barcos en el Caribe. Las palabras de Trump el pasado viernes planteando una «toma amistosa de Cuba» aceleran la … dinámica.
La secuencia ha sido en realidad al revés de lo que tiempo atrás se pensaba. Se creía que para terminar con la dictadura venezolana convenía primero derribar el castrismo en La Habana, pues este sustentaba la arquitectura chavista; al final ha sido la arriesgada operación militar de EE.UU. en Caracas la que está precipitando la situación en torno a la isla, al privarla del petróleo venezolano. La secuencia seguida refuerza la imagen de Cuba como fruta madura que, extinguida la savia necesaria para sobrevivir, cae en el cesto estadounidense.

Gravitación natural

La teoría de la fruta madura, en relación a Cuba, es tan antigua como la propia Doctrina Monroe, de la que forma parte, si bien se expresó unos meses antes, el 28 de abril de 1823. El entonces secretario de Estado norteamericano, John Quincy Adams, responsable de ambas formulaciones, escribió al legado de EE.UU. en Madrid, Hugh Nelson, acerca del interés de Washington por la posesión de Cuba. Acababan de independizarse todos los territorios hispanos en América, salvo Cuba y Puerto Rico, y Adams consideraba «irrevocable» el fin del dominio español en el hemisferio occidental.

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Encargado de negocios en la Embajada de EE.UU. en La Habana

Susana Gaviña

«Cuando se echa una mirada hacia el curso que tomarán probablemente los acontecimientos en los próximos cincuenta años», decía Adams, «casi es imposible resistir a la convicción de que la anexión de Cuba a nuestra República federal será indispensable para la continuación de la Unión y el mantenimiento de su integridad». Admitía que EE.UU. no estaba aún en condiciones de tomar la isla, pero advertía que «hay leyes de gravitación política como las hay de gravitación física, y así como una fruta separada de su árbol por la fuerza del viento no puede, aunque quiera, dejar de caer en el suelo, así Cuba una vez separada de España y rota la conexión artificial que la liga con ella, es incapaz de sostenerse por sí sola, tiene que gravitar necesariamente hacia la Unión Norteamericana, y hacia ella exclusivamente, mientras que a la Unión misma, en virtud de la propia ley, le será imposible dejar de admitirla en su seno».
Así ocurrió, aunque no de forma tan natural, sino violenta: EE.UU. declaró la guerra a España en 1898 y, cortada la rama de su tronco, Cuba quedó a disposición de su gran vecino. Hubo ocupación militar hasta 1902 y luego la enmienda Platt amparó una suerte de protectorado sobre la isla hasta 1934; la injerencia política y económica estadounidense terminó con el triunfo de la revolución cubana en 1959.
A pesar de lo previsto en 1823, cuando al cabo de casi un siglo EE.UU. pudo anexionarse la isla ya no la necesitaba en términos de expansión territorial (el país ya se había agrandado, primero consolidando la compra de la Luisiana de 1803 y después, a mediados de siglo, arrebatándole a México la mitad de su superficie). Estados Unidos podía seguir el imperativo geopolítico de controlar la mayor de las Antillas por la vía de un dominio exterior, apropiándose únicamente del activo estratégico más importante de la isla: un enclave en la punta oriental (la bahía de Guantánamo) desde el que comandar la ruta marítima que conecta la costa este norteamericana y el Canal de Panamá.
La otra ruta importante a través del Caribe (la conexión entre Europa y el Canal) pasa al oeste de Puerto Rico, y allí Washington restableció su otra gran base militar caribeña. Las dudas estadounidenses sobre la viabilidad de Puerto Rico como país soberano y el temor a que quedara en manos de alguna potencia hostil hicieron que EE.UU. conservara su posesión, aunque sin interés en convertirlo en un estado de la Unión.

Zarandeo de Trump

La habilidad de Fidel Castro de situar a Cuba bajo el paraguas de la URSS fue una de las principales jugadas estratégicas de la Guerra Fría. Acabada esta completamente con la degradación de Rusia como superpotencia por su derrota (o no victoria) en Ucrania, Estados Unidos se apresta a poner de nuevo el cesto para atrapar la fruta en su gravitación hacia el suelo.
Trump está zarandeando con fuerza el árbol, mediante el bloqueo petrolero al que desde hace unas semanas está sometiendo a la isla, pero Cuba lleva mucho tiempo secando sus raíces: se encuentra en la peor crisis económica, energética y demográfica de su historia y su sistema político, responsable de todo ello, no muestra capacidad de regeneración.
Aunque Washington no tendría en principio prisa, pues no parece que ni Moscú ni Pekín vayan a moverse por auxiliar a Cuba frente a los embates estadounidenses, Trump sí tiene la urgencia de propiciar un cambio antes del fin de su mandato presidencial. La vía pasaría por una apertura económica que permita la llegada de capital y de empresarios de EE.UU. –se supone que sería algo propiciado especialmente desde el exilio cubano– y contribuya a una mejora económica, con ciertas libertades políticas, sin que Washington deba cargar con el costo de sostener la isla.

«Las noches son terribles en Teherán»

«Ahora mismo no escucho nada, pero las noches son terribles y Teherán es muy grande, así que puede haber ataques en otros barrios y no los escuchamos en el centro», asegura una veterana periodista iraní, que desde el sábado resiste los bombardeos en … su casa de la capital, junto a sus padres. Teherán es una gran ciudad de diez millones de personas que, por segunda vez en apenas ocho meses, es bombardeada por aviones enemigos, que operan con total libertad ante una impotente defensa antiaérea. Los hongos de humo oscuro emergiendo de edificios apiñados se han convertido en parte del paisaje urbano.
«Esto es mucho más duro que en junio, los israelíes están locos y hay objetivos civiles, mucha destrucción y muertos, tiran contra todo«, lamenta la reportera antes de que comience a fallar la comunicación. Sus padres le cuentan que es también más duro que los bombardeos de Sadam Hussein en la larga guerra entre Irán e Irak de los años ochenta.

Después de golpear a la cúpula del régimen en los primeros instantes del sábado, cuando asesinaron al líder supremo, Alí Jamenei, y a decenas de altos cargos, los aviones israelíes, los que operan en la capital, han ido estirando la lista de objetivos. Los ataques han llegado a comisarías de Policía, hospitales, ministerios, medios de comunicación, universidades o el aeropuerto de Mehrabad. En una megaciudad como esta, tan densamente poblada, no hay separación entre áreas comerciales, gubernamentales, militares y residenciales y eso deja a los civiles en una situación de extrema vulnerabilidad. Hay cientos de muertos, según la Media Luna Roja, en una Teherán donde no hay refugios antiaéreos.

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Carlota Pérez e Ivannia Salazar

Las calles de la capital se han vaciado y miles de personas han escapado a zonas rurales. Las personas consultadas cuando la línea de teléfono o el acceso a Internet han sido posibles hablan de «terror» por las explosiones y de unas calles bajo control de la Guardia Revolucionaria, que ha abandonado sus cuarteles, objetivo del enemigo, para desplegar puestos de control en las arterias principales.

Ataques de precisión

«El hospital Ghandi, las comisarías de Policía de Abbas Abad, en la plaza Niloufar, y la de Kordestan, la oficina de los basiyíes en la zona Oeste de la capital, el Ministerio de Inteligencia, la Policía de la Moral…», es la lista de lugares alcanzados que tiene en su cabeza una fotógrafa consultada en la capital, pero sabe que «son muchos más porque las explosiones no paran».
El Ejército israelí publica cada mañana la lista de objetivos alcanzados durante la noche y en el parte ofrecido el martes aseguraron haber alcanzado varios edificios gubernamentales, incluidos la oficina presidencial y la sede del Consejo Supremo de Seguridad Nacional. Según los militares israelíes, estos ataques buscan «degradar aún más la continuidad funcionalde los sistemas de mandoy control del régimen». Los israelíes hablan de «ataques de precisión», pero el impacto en las calles es enorme y los edificios vecinos se derrumban por los daños sufridos. En el reparto de tareas entre aliados, parece que Israel se centra en machacar la capital mientras que Estados Unidos se orienta a la destrucción de las lanzaderas de misiles escondidas en cuevas en las montañas del país.
Las agencias oficiales mostraron imágenes del Palacio de Golestán, uno de los edificios más antiguos de Teherán, que también ha sufrido daños importantes en su famosa sala de los espejos y en su jardín persa. Este palacio, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO había sobrevivido desde 1404 a guerras, invasiones, revoluciones… pero no a las bombas israelíes.
Donald Trump y Benjamín Netanyahu esperan que los iraníes salgan a las calles y se hagan con el control del gobierno. En vídeos compartidos en redes sociales se pudo ver el fin de semana la alegría en algunos barrios tras el asesinato de Jamenei, con la gente gritando de alegría desde las ventanas. Los medios iraníes solo ofrecen imágenes de los partidarios del régimen, que salieron por millares para llorar a su líder. Las autoridades enviaron además mensajes a la población para pedir que acuda a las mezquitas por las tardes para romper el ayuno de ramadán y organizar después concentraciones de apoyo al sistema islámico.