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Tensión en Belfast: «Esto parece una zona de guerra, pero aquí vive gente normal»

«Esto parece una zona de guerra, pero aquí vive gente normal», le dice a ABC una mujer de pelo rubio y ojos claros que está sentada en una silla plegable frente a la puerta de su casa en Lendrick Street mientras, a unos pasos … de distancia, se ven los restos de varios coches calcinados. Frente a ella, que no quiere decir de dónde es, varias ventanas aparecen cubiertas con tablones de madera. En otras hay cristales rotos y daños visibles tras dos noches de graves disturbios en distintos puntos de Belfast, que han devuelto a la ciudad imágenes que muchos habitantes no querían repetir.
La frase de esta vecina resume el ambiente que se respiraba este viernes en la capital norirlandesa. Belfast parece tranquila. Muchos comercios han reabierto, los autobuses vuelven a circular en horario regular y los niños han regresado a las calles. Sin embargo, bajo esa aparente normalidad se percibe la inquietud.

Patrullas policiales recorren de forma constante algunas de las zonas más afectadas, y en varios puntos permanecen estacionados vehículos de las fuerzas de seguridad. La noche del jueves fue considerablemente más tranquila que las dos anteriores, pero la presencia policial recuerda que todo está preparado para responder a nuevos incidentes.

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Ivannia Salazar

La violencia estalló tras el ataque sufrido por Stephen Ogilvie, un vecino de 44 años, por parte de Hadi Alodid, un solicitante de asilo sudanés. Las imágenes de la brutal agresión provocaron una profunda conmoción pública. Ogilvie, quien según la prensa local tiene dificultades de aprendizaje, sufrió heridas gravísimas y continúa en coma inducido mientras la investigación sigue abierta. Lo que comenzó como una protesta motivada por la indignación derivó en violentos disturbios y enfrentamientos con la Policía.
Este viernes, Belfast intentaba recuperar el pulso. En calles como Lendrick Street, McMaster Street, Blondin Street, Shankill Road o Sandy Row, las consecuencias siguen visibles y la vida cotidiana continúa desarrollándose alrededor de restos de coches quemados, con padres de la mano de sus hijas o señoras paseando a sus perros.

Mucha cautela

Pero lo que sorprende no son únicamente los daños materiales, sino la cautela. Nadie parece completamente relajado. Los vecinos observan a los desconocidos, incluyendo a los periodistas, con atención, algunos hablan en voz baja y miran alrededor antes de responder a una pregunta. La desconfianza es visible, aunque no se expresa de forma hostil. Parece una costumbre adquirida en una ciudad donde la prudencia formó parte de la vida cotidiana durante demasiado tiempo.

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Al principio, cuesta que salgan las palabras. Varias personas rechazan hablar y otras responden con frases breves y evasivas. Sin embargo, cuando bajan la guardia, empiezan a aparecer relatos más complejos. Historias de miedo, de frustración, de convivencia y también de cansancio. La sensación de que Belfast vuelve a ser observada a través del cristal de los peores capítulos de su historia incomoda a muchos residentes.
«Todo está siempre hirviendo bajo la superficie», explica un taxista nigeriano que lleva más de veinte años viviendo en Irlanda del Norte y pide no ser identificado. Casado con una norirlandesa protestante, asegura que las fracturas históricas nunca desaparecieron completamente. «La gente piensa que esto va solo de inmigración, pero no es así. Aquí cualquier cosa puede convertirse en una chispa, siempre hay algo debajo esperando para prender». «Si mañana desaparecieran todos los inmigrantes, encontrarían otro motivo para pelear. Este lugar lleva mucho tiempo dividido», dice, en una reflexión que aparece durante la jornada en boca de más personas.

«La gente piensa que esto va solo de inmigración, pero no es así. Aquí cualquier cosa puede convertirse en una chispa»

Taxista nigeriano

Los vecinos hablan de inmigración, de pobreza, del problema de la vivienda, de integración. E inevitablemente también hablan del presente. Y del pasado. Y coinciden en que no hay una explicación única para lo que está pasando.
Buena parte de las zonas afectadas figuran entre las más desfavorecidas de Irlanda del Norte, son barrios donde muchas familias se enfrentan a dificultades económicas y donde algunos expresan la sensación de competir por unas ayudas sociales que consideran cada vez más escasas, lo que alimenta las frustraciones. «Los ricos llaman a esa gente escoria (scumbags)», comenta un residente de un barrio bien utilizando un término muy despectivo para referirse a sectores marginados.

Un conflicto que afecta a todos

Una mujer mayor, norirlandesa que regenta una pequeña tienda de barrio, declara que «a mí me da igual quién viva aquí, mientras trabajen, paguen impuestos y contribuyan a la sociedad». Y habla de los cambios que ha experimentado Belfast durante las últimas décadas y de la rapidez con la que algunos barrios han transformado su composición demográfica. «Y entiendo que cada uno tenga su religión y sus costumbres, pero también creo que la gente tiene que integrarse». «Aquí hemos vivido demasiados años con miedo a quienes ocultaban su cara. No me gustan los pasamontañas en las protestas y tampoco me gusta que nadie vaya completamente cubierto por la calle, incluyendo a las mujeres con burka, que parece que estamos en Afganistán».
En un barrio acomodado de mayoría católica, un vecino insiste en que «la gente habla de un conflicto entre inmigrantes y la extrema derecha, pero cuando pasa algo así nos afecta a todos». También recuerda que esta semana algunos colegios suspendieron sus clases, parte del transporte público canceló servicios y muchas personas evitaron desplazarse por miedo a encontrarse atrapadas entre manifestantes y cordones policiales. «La mayoría de la gente simplemente quiere ir a trabajar en paz, recoger a sus hijos y volver a casa».
Y es que muchos habitantes de Belfast no se sienten protagonistas de la crisis, sino víctimas indirectas de sus consecuencias, entre ellas, la de convivir con una palabra que parecía pertenecer al pasado: miedo. Y que ahora también aparece entre quienes llegaron desde otros países.
Una enfermera filipina que trabaja en el Servicio Nacional de Salud británico (NHS) recuerda el momento en que aterrizó en Belfast en 2021, cuando el Reino Unido buscaba entonces personal sanitario para cubrir vacantes esenciales por la pandemia. «Siempre me sentí bienvenida», explica, pero «ahora tengo miedo. Y no creo que seamos solo las personas de piel oscura».

«Siempre me sentí bienvenida. Pero ahora tengo miedo. Y no creo que seamos solo las personas de piel oscura»

Enfermera filipina

Su historia resume una de las contradicciones que atraviesan el debate actual. El Reino Unido necesita trabajadores extranjeros en sectores esenciales como la sanidad, los cuidados o la hostelería. Al mismo tiempo, la inmigración se ha convertido en una de las cuestiones más sensibles de la Política británica.
Esa contradicción apareció también durante el viaje hacia Belfast. «Hay gente que llega al país y no se integra, como el del cuchillo», aseguraba un pasajero británico en el avión. Además, defendía la necesidad de «una inmigración legal, seria y ordenada» porque «la gente quiere saber quién entra, que se comprueben sus antecedentes y que se integren, empezando por aprender bien inglés». Con contundencia, concluye que «si pedir eso es de extrema derecha, pues entonces soy de extrema derecha».

La OMS afirma que el brote de ébola sigue expandiéndose en número de casos y geográficamente

La Organización Mundial de la Salud (OMS) dijo este viernes que el brote de ébola en el este de la República Democrática del Congo (RDC) sigue expandiéndose, tanto en número de casos como en extensión geográfica, y prometió que seguirá apoyando al gobierno y a las comunidades afectadas para detener su avance.»Casi a diario se identifican casos en nuevas zonas sanitarias, lo que refleja que la magnitud real es probablemente mayor de lo que se está detectando, así como la alta movilidad de la población» dijo por teleconferencia desde Ituri (el mayor foco de la epidemia) el jefe de la Unidad de Epidemiología de la OMS, Olivier le Polain,Según datos del Ministerio de Salud congoleño, hasta el jueves se habían registrado 676 casos confirmados, de los cuales 136 han fallecido. Polain dijo que aunque los profesionales sanitarios locales tienen experiencia en el manejo del ébola, la respuesta se ve obstaculizada por la alta movilidad de la población, por un sistema sanitario débil y la permanente inseguridad provocada por los grupos armados que operan las provincias afectadas de Ituri, Kivu del Norte y Kivu del Sur.El representante de la OMS relató que en Ituri está observando que este brote epidémico tiene un impacto devastador en el terreno. La OMS y otros operadores humanitarios en la zona temen que el virus responsable del actual brote -que se corresponde con la cepa de Bundibugyo, de la familia del ébola y para el cual no hay vacuna ni tratamiento específico -se propague hacia zonas más urbanas o cruce fronteras con mayor intensidad.En Uganda, el segundo país con más casos, se han detectado 19 contagios, incluyendo 14 casos que se consideran importados de la RDC y entre los que hay dos muertos. La OMS indicó que está brindando apoyo en varios frentes, incluyendo ampliación de la vigilancia sanitaria, reforzamiento de laboratorios, participación comunitaria, prevención de infecciones y atención clínica.Sin embargo, Polain reconoció que sigue habiendo “puntos ciegos” en áreas de alto riesgo y aún no se conoce con precisión la tasa real de mortalidad ni las características clínicas completas de este brote.

El acuerdo entre EE.UU. e Irán prevé desbloquear 24.000 millones de dólares para Teherán

El acuerdo que Donald Trump asegura estar negociando para poner fin a la guerra con Irán empieza a tomar forma, aunque por ahora más a través de filtraciones, declaraciones contradictorias y borradores difundidos por medios iraníes que mediante anuncios oficiales.El acuerdo provisional, que … no ha sido confirmado por la Casa Blanca, contempla un alto el fuego de sesenta días durante el cual ambas partes negociarían un pacto nuclear definitivo, la reapertura total del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, la liberación de hasta 24.000 millones de dólares de fondos iraníes congelados, el eventual levantamiento de sanciones y la reconstrucción de Irán, mientras Teherán mantendría por ahora su programa de enriquecimiento de uranio y quedarían fuera de la negociación sus misiles balísticos y su red de milicias aliadas en Oriente Próximo.

Trump ha advertido este viernes a Irán que «ponga sus cosas en orden» y asegura, en un mensaje publicado a través de su red social Truth Social, que la supuesta versión del plan de paz que Teherán divulgó «no tiene relación con la verdad». También acusa al régimen de los ayatolás de ser «personas muy deshonrosas a la hora de negociar».

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David Alandete

El jueves, el presidente estadounidense afirmó desde el Despacho Oval que ambas partes habían alcanzado ya un «gran acuerdo» y avanzó que, una vez completados los documentos finales, podría celebrarse una ceremonia de firma «quizá en Europa» en los próximos días. Según varias fuentes diplomáticas citadas por la cadena CNN, esa firma podría producirse incluso este fin de semana en Ginebra, con asistencia del vicepresidente JD Vance.
Este viernes, sin embargo, como ha solido hacer por las mañanas, Trump volvió a endurecer el tono. Acusó a Teherán de actuar de forma «deshonrosa» por filtrar a la prensa una versión del pacto que, según él, «no tiene nada que ver con los términos acordados por escrito». El presidente denunció especialmente las informaciones iraníes sobre el estrecho de Ormuz y advirtió que los ataques contra la navegación en esa vía marítima estratégica son «totalmente inaceptables».
Pese al cruce de acusaciones, las filtraciones procedentes de medios oficiales iraníes ofrecen por primera vez una descripción relativamente detallada de lo que se negocia. Según la agencia estatal IRNA y otros medios próximos al régimen islámico, el documento se encuentra en su fase final y serviría como acuerdo provisional para abrir ese período de negociación de sesenta días.

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Durante ese plazo se discutirían los asuntos más complejos: el programa nuclear iraní, el levantamiento de sanciones económicas, la liberación de activos congelados y las compensaciones por los daños causados durante la guerra. Teherán sostiene que exige la liberación de 24.000 millones de dólares actualmente bloqueados en el extranjero, así como un futuro proceso para levantar las sanciones estadounidenses. Varios medios de Estados Unidos revelan que Israel se opone a la descongelación de los activos iraníes.

Bloqueo de fondos iraníes

En materia nuclear, Irán no aceptaría nuevas limitaciones inmediatas y mantendría su derecho al enriquecimiento de uranio mientras continúan las negociaciones. Los medios iraníes también aseguran que el texto excluye cualquier discusión sobre el programa de misiles balísticos o el apoyo de Teherán a grupos armados aliados en Oriente Próximo como la milicia libanesa Hizbolá, dos cuestiones que Israel considera esenciales. De ser así, un acuerdo en estos términos sería muy similar al que Barack Obama negoció en su presidencia.
Precisamente Israel observa las conversaciones con creciente escepticismo. El primer ministro, Benjamin Netanyahu, ha mantenido contactos frecuentes con Trump y sostiene que cualquier acuerdo definitivo debe eliminar las reservas de uranio enriquecido iraní, desmantelar su programa nuclear y limitar sus capacidades militares. Fuentes israelíes citadas por los medios estadounidenses consideran improbable que un memorando inicial desemboque necesariamente en un acuerdo permanente. Habría por lo tanto margen para negociar y presionar.
El borrador filtrado también contempla una reapertura gradual del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, aunque Irán rechaza cualquier cesión de control sobre esa ruta. Quedarían además por resolver cuestiones técnicas complejas, como la retirada de minas navales y las garantías necesarias para que las compañías marítimas vuelvan a operar con normalidad.
Fuentes cercanas a las negociaciones describen el posible acuerdo como una primera fase política destinada a detener las hostilidades y ganar tiempo para resolver los aspectos más delicados. La segunda fase, reconocen incluso los negociadores, será mucho más difícil, y podría prolongar el bloqueo del Estrecho.

Ormuz, punto clave de fricción

La cautela de ambas partes responde también a los antecedentes. Trump ha anunciado en numerosas ocasiones durante las últimas semanas que un pacto estaba al alcance de la mano para después regresar a las amenazas militares. De hecho, mientras el presidente habla ya de una posible ceremonia de firma, los funcionarios iraníes insisten en medios estatales en que el texto aún debe ser revisado y aprobado por las instituciones de la república islámica.
La guerra comenzó en febrero cuando Trump decidió recurrir a la fuerza para golpear las instalaciones nucleares y militares iraníes, convencido de que una demostración de poder obligaría a Teherán a aceptar un acuerdo imposible de lograr durante años de negociaciones. Desde el primer momento sostuvo que los ataques no buscaban una guerra prolongada, sino forzar una rendición diplomática que eliminara la amenaza nuclear iraní y permitiera presentar una paz negociada bajo su liderazgo.

Desde entonces se ha repetido una secuencia ya habitual aquí en Washington. Cuando la tensión amenaza con dispararse y los mercados buscan señales de estabilidad, Trump suele comparecer o publicar mensajes en los que asegura que el acuerdo está cerca, que las conversaciones avanzan o que se ha producido un progreso decisivo.
Ha ocurrido varias veces durante este conflicto, el patrón de amenazas por la mañana, optimismo al final del día. Los inversores celebran la perspectiva de una desescalada, pero las negociaciones vuelven después a atascarse. Esta vez, sin embargo, las filtraciones de un borrador, los preparativos para una posible firma en Europa y las conversaciones sobre sus términos concretos sugieren que podría existir algo más sólido que en ocasiones anteriores.

Ucrania intenta aislar Crimea cortando los suministros de Rusia

A Crimea no llega suficiente gasolina. La crisis del combustible en la península ucraniana ocupada por Rusia desde 2014 sigue agravándose a golpe de dron ucraniano. El régimen de racionamiento impuesto a principios de junio se ha vuelto también insostenible. Desde el pasado jueves, … 4 de junio, las principales estaciones de servicio no disponen de reservas que ofrecer a los consumidores.
Los camiones cisterna no pueden llegar, admiten las autoridades designadas por el Kremlin. Mientras tanto, los ataques de las fuerzas ucranianas son continuos e implacables. La estrategia de Kiev es asfixiar la logística rusa con el objetivo de bloquear Crimea desde el cielo.

Robert Brovdi, alias Madyar, comandante de las Fuerzas de Sistemas No Tripulados de Ucrania, considera que en un «futuro próximo» se podrá aislar la península. En una entrevista con la agencia Reuters, Madyar promete crear tales condiciones en las que será «extremadamente difícil para cualquier miembro del personal militar o para quienes trabajan en la industria de defensa permanecer en Crimea, en los territorios temporalmente ocupados, o utilizar las rutas de acceso a ello». Si Ucrania logra su objetivo, sería la primera vez en la historia que se bloquea un territorio solo con el uso de sistemas no tripulados.

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Miriam González

Uno de los puntos clave de este plan pasa por controlar la carretera R-280 Novorossiya, la vía que conecta el territorio ruso desde Rostov del Don y cruza parte de las regiones de Donetsk y Jersón para terminar en Crimea. Es el cinturón terrestre que Moscú logró ocupar en 2022.
Madyar destaca que en las últimas dos semanas el tráfico ha disminuido un 71%. Los principales responsables son los drones Hornet con inteligencia artificial conectados a Starlink para evitar contramedidas de guerra electrónica. «Dentro de un mes, tendremos el control total de la carretera», afirma el comandante de las fuerzas de drones de Ucrania. Las tropas de Putin están intentando atajar la situación con aparatos voladores que tratan de dar caza a los drones ucranianos.
La retaguardia rusa en los territorios ocupados está más que nunca en el punto de mira de Kiev. El Ministerio de Defensa ucraniano anunció a finales de mayo un programa concreto para lograr este objetivo, denominado ‘Bloqueo Logístico’. La estrategia es destruir los almacenes, puestos de mando y las rutas de suministro rusas. Según el comunicado oficial, Ucrania quiere «aumentar la presión sobre el Ejército ruso en la retaguardia y privar al enemigo de la oportunidad de llevar a cabo operaciones de asalto activas».

Ucrania quiere «aumentar la presión sobre el Ejército ruso en la retaguardia y privar al enemigo de la oportunidad de llevar a cabo operaciones de asalto activas»

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Los buenos resultados del plan se suceden a diario para Kiev. El puente de Chonhar, que conecta Crimea con la parte de Jersón bajo control de Moscú, fue atacado dos veces entre el pasado domingo y este martes. Los impactos de los drones ucranianos obligaron a las autoridades de ocupación a desviar temporalmente el tráfico. Andrii Kovalenko, miembro del Consejo Nacional de Seguridad y Defensa de Ucrania, afirmó a través de su cuenta de Telegram que el puente había quedado totalmente destruido.
Además de estos golpes a media distancia, los bombardeos de largo alcance contra la profundidad del territorio ruso se han vuelto sistemáticos. El sector energético de Moscú y su complejo militar industrial, incluso aquellas fábricas situadas a más de mil kilómestros de la frontera ucraniana, están bajo el alcance de los proyectiles de Kiev.

Financiación adicional

Ucrania quiere aprovechar este momento en el que, según aseguran desde el país invadido, ha logrado la iniciativa en el campo de batalla. Para ello, las autoridades de Kiev tienen previsto solicitar a los aliados de la OTAN unos 18.500 millones de euros adicionales durante la próxima reunión del Grupo de Contacto de Defensa de Ucrania. «Todo el mundo ve que Rusia está en llamas, y queremos que arda aún más, pero necesitamos financiación para conseguirlo», afirmó un funcionario ucraniano al medio ‘Politico’.

«Todo el mundo ve que Rusia está en llamas, y queremos que arda aún más, pero necesitamos financiación para conseguirlo»

La estrategia de Ucrania es que la guerra sea insostenible para Rusia. Aparte de los ataques de largo y medio alcance, el presidente Zelenski ha desplegado una estrategia mediática con la que trata de controlar la narrativa. Las cartas abiertas enviadas a los socios de Europa, a Trump y la última a Vladímir Putin son un intento de mantener la atención en la guerra europea. También entra dentro de la ecuación una mayor presión a Rusia desde formatos diplomáticos como el G-7.
El proceso diplomático auspiciado por Washington se considera muerto, pero las autoridades del país invadido atisban fechas para la reanudación si se dan las condiciones adecuadas. Sería entre octubre y noviembre, después de las elecciones legislativas de la Duma rusa y antes de los comicios de medio mandato en Estados Unidos.
«No está claro que Putin quiera ir a negociaciones rápidas. Pero hay muchas señales indirectas e indicios de todos los centros de poder mundiales de que, para otoño, esta situación podría cambiar, de modo que simplemente no le quedaría otra opción», destacó un miembro del equipo del presidente de Ucrania al medio ‘Ukrainska Pravda’.

Los talibanes intensifican las detenciones de mujeres por incumplir el código de vestimenta

El pasado 6 de junio, Samira (nombre ficticio) se dirigía en moto junto a su marido al hospital donde trabaja, en la provincia de Herat, al oeste de Afganistán.Para ella era un día cualquiera: una nueva jornada en el Hospital Regional de Herat, donde … trabaja en el departamento de pediatría, respaldado por Médicos Sin Fronteras (MSF).

Sin embargo, antes de llegar a su destino, una patrulla de la llamada Policía para la Promoción de la Virtud y la Prevención del Vicio (PVPV) les dio el alto en un control. Ambos fueron obligados a bajarse del vehículo y, en ese momento, Samira fue acusada de incumplir el código de vestimenta impuesto a las mujeres afganas.
En 2022, los talibanes decretaron que las mujeres debían cubrirse completamente en los espacios públicos y establecieron como opción preferente el burka o chadari. También permitían el uso de una abaya acompañada de un niqab, que deja visibles únicamente los ojos. Sin embargo, en algunas provincias alejadas de Kabul, la aplicación de estas normas había sido relativamente más flexible y muchas mujeres podían vestir únicamente un hiyab, que cubre el cabello pero deja el rostro al descubierto. Desde la semana pasada, esa relativa flexibilidad parece haber llegado a su fin.

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Carlota Pérez

«Sabemos que desde el pasado viernes los talibanes han estado realizando anuncios en las mezquitas de la provincia de Herat sobre el código de vestimenta femenino de una manera muy agresiva», explica por teléfono Sarah Chateau, responsable de operaciones de MSF y con base en París.
El endurecimiento de los controles sobre las mujeres, sometidas ya a algunas de las restricciones más severas del mundo, se ha intensificado durante los últimos días.

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Samira permaneció detenida durante dos días y fue puesta en libertad el 8 de junio tras firmar, junto a su marido y otros miembros de su familia, un compromiso por escrito para cumplir en el futuro con el atuendo exigido por el PVPV.
«Es la primera vez que una trabajadora de MSF es detenida de esta manera. Es un ejemplo más de lo que está ocurriendo en Afganistán», señala Chateau.

Solo burka o chador

Durante la última semana, los arrestos de mujeres por supuestos incumplimientos del código de vestimenta se han multiplicado. Según expertos independientes en derechos humanos de Naciones Unidas, las detenidas habrían vulnerado decretos que incluyen la obligación de llevar burka o chador acompañado de una mascarilla facial, así como la prohibición del uso de perfumes.
«Si bien muchas mujeres han sido liberadas desde los primeros arrestos, estas detenciones han incrementado el miedo y la inquietud entre mujeres y niñas en todo Afganistán», advirtió el jueves ONU Mujeres.
En un comunicado, Médicos Sin Fronteras aseguró tener conocimiento de numerosos casos de mujeres detenidas en Herat durante la última semana por representantes del PVPV. El 9 de junio, una protesta contra las restricciones impuestas a las mujeres fue dispersada violentamente por la policía, que utilizó armas de fuego, palos y látigos, causando varios heridos y nuevas detenciones. Según diversas informaciones, las fuerzas de seguridad talibanes abrieron fuego contra los manifestantes y al menos dos personas, entre ellas un niño, murieron, mientras que más de una veintena resultaron heridas.
«Creo que estas noches son las más duras para las mujeres en Afganistán. No podemos dormir porque nuestras mentes vagan por lo desconocido, por un futuro que no tenemos, por sueños perdidos y preocupaciones constantes», escribió una mujer afgana en sus redes sociales.
La ONU advierte de que el impacto de esta ola de detenciones sobre las mujeres afganas «es profundo y puede tener consecuencias a largo plazo». Pero la situación de las mujeres en Afganistán parece empeorar cada vez que parece haber alcanzado su límite.
Desde el regreso de los talibanes al poder en 2021, las mujeres han sido progresivamente expulsadas de la vida pública. Tienen prohibido acceder a la educación secundaria y universitaria, trabajar en numerosos puestos de la administración y de organizaciones humanitarias, cuentan con un acceso cada vez más limitado a la atención sanitaria y han sido excluidas de gran parte de los espacios públicos.
Hace unas semanas, los talibanes publicaron un decreto donde reconocía implícitamente el matrimonio infantil y erosionar aún más los derechos de las mujeres. El decreto regula el divorcio en Afganistán, incluyendo la definición de las condiciones para la separación de las niñas que se casaron antes de la pubertad.

Díaz-Canel anuncia por sorpresa un paquete de reformas económicas liberales para Cuba

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, anunció este viernes por sorpresa un amplio paquete de reformas económicas de carácter liberalizador y descentralizador argumentando que «son tiempos en que hay que cambiar».Díaz-Canel afirmó en unas declaraciones a medios cubanos difundidas por la televisión … estatal que estos cambios deben responder a «las exigencias de los tiempos actuales», en referencia a la crisis del país, y no tanto a las presiones de Washington para que la isla emprenda profundas reformas económicas y políticas.

«El país no está detenido. El país está enfrentando con inteligencia toda esta situación. No todo lo podemos decir tan claramente porque el enemigo está acechando todo lo que hacemos. Nuestra respuesta tiene que ser la de la unidad», agregó el presidente.

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Camila Acosta

Entre las medidas anunciadas está la entrada de «nuevos actores» en el sector turístico, una de las antiguas locomotoras económicas del país, para «explotar» el parque hotelero de la isla tras la reciente retirada total o parcial de las principales empresas extranjeras en la isla para evitar las sanciones estadounidenses.
Díaz-Canel habló asimismo de reformar el negocio inmobiliariario, donde apuntó cambios en la gestión y la búsqueda de «nuevas modalidades» y «nuevos actores», sin aportar más detalles. El Estado cubano tiene grandes empresas de alquiler de inmuebles.
También habló de aumentar la «autonomía» de las empresas estatales en materia de salarios, de inversión de utilidades (beneficios), de importación y exportación, de asociación con otros actores económicos, de diseño de planes de negocio y de acceso al mercado cambiario.

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La liberalización también afectará al campo, afirmó Díaz-Canel, quien señaló que a los productores agrícolas se les va a permitir el acceso directo a los insumos, la asociación con diferentes actores, la tenencia de cuentas «reales» (con respaldo en efectivo), la participación en el mercado cambiario y se va a tratar de hacer que sus trámites burocráticos sean «lo más ligero posibles».

Pretende «incentivar» la inversión extranjera directa

El presidente cubano indicó que se van a eliminar las importadoras, empresas estatales que intermedian obligatoriamente todo comercio exterior, para que este sector sea «más dinámico».
Subrayó que el Gobierno quiere «incentivar» la inversión extranjera directa y destacó en este punto el papel que pueden jugar los cubanos residentes en el exterior, que van a contar con las mismas condiciones que sus connacionales en la isla.
Sobre el sector privado, anunció que se van a abrir más sectores de la economía a los actores no estatales.
Se refirió además a la reforma del aparato del estado que se había avanzado hace unas semanas y se concretó ésta con un proyecto de ley que prevé la reducción de 27 a 20 ministerios con el objetivo de tener una estructura «más ágil» y con «menos burocracia».
Asimismo indicó que las reformas también buscan acabar con las «contradicciones» entre planificación central y mercado y entre centralización y descentralización.