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Trump afirma que EE.UU. «tomará el control» de Cuba «casi de inmediato»

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que «tomará el control» de Cuba «casi de inmediato» y añadió que primero terminará con el «trabajo» en Irán, durante su intervención como orador principal en una cena privada del Forum Club en West Palm Beach, Florida.
Trump añadió que al terminar en Irán podría hacer que el portaavioones USS Abraham Lincoln, el más grande del mundo, viaje al Caribe y «se detenga a unos 100 metros de la costa» de Cuba, desde donde los isleños, según su discurso, dirían «muchas gracias, nos rendimos».

La intervención del republicano se produjo en una cena política y empresarial organizada por el Forum Club, un espacio habitual de encuentro en Florida entre líderes políticos, empresarios y figuras públicas, donde Trump fue invitado principal en un acto cerrado con asistentes seleccionados.

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Camila Acosta

Este mismo viernes, la Administración Trump redobló las sanciones contra la isla, unas medidas que apuntan a los pilares de la economía cubana, especialmente los sectores de energía, defensa, minería y servicios financieros.
Según la orden ejecutiva firmada hoy, a cualquier persona o empresa que opere en ellos o haga negocios con el Gobierno de La Habana se le aplicará el bloqueo total de sus activos en EE.UU.
También esta semana, el secretario de Estado, Marco Rubio, acusó a Cuba de facilitar la presencia de servicios de inteligencia de «los adversarios» de Estados Unidos a 90 millas de su territorio y aseguró que la Administración del presidente, Donald Trump, no lo tolerará.
El Senado rechazó este martes una propuesta demócrata para limitar las posibles operaciones militares que Trump pueda ordenar sobre La Habana.
Desde enero, la Administración Trump ha intensificado la presión sobre La Habana con un bloqueo petrolero y el presidente ha sugerido en diversas ocasiones la necesidad de un cambio de régimen en la isla.

De 'TACO' a 'NACHO': el nuevo acrónimo para referirse a Trump muestra el escepticismo de los mercados con su gestión de la crisis iraní

Donald Trump ha dejado de ser ‘TACO’ para ser ‘NACHO’. Y no, no ha ganado en el cambio. El nuevo acrónimo está ganando popularidad en Wall Street a propósito de la parálisis de la guerra de Irán y de la imposible navegación por el estrecho de Ormuz. La nueva etiqueta parece reflejar el escepticismo de los mercados sobre la capacidad del presidente de Estados Unidos para resolver la crisis.Dicen muchos analistas que Trump maneja las relaciones internacionales como si fueran negocios inmobiliarios. Es lo que se supone que ha sabido hacer durante décadas, negocios. Pero las disputas entre las naciones, diplomacia de por medio, son bien distintas.Parte de la estrategia del presidente de EEUU desde que regresó a la Casa Blanca ha sido lanzar órdagos con facilidad, con frecuencia. Han sido tantos que luego Trump ha tenido que echarse atrás en multitud de ocasiones o tapar el asunto con otro (cualquier declaración suya desde el Despacho Oval vale para eso).Claro que también se ha dicho que lo de lanzar esas bravatas y amenazas es una estrategia muy pensada. Sería una forma de aumentar el tiempo para las negociaciones, permitir que los mercados se recuperen y evitar una reacción adversa.El caso es que fue tanto el uso que Trump le dio a ese modo de actuar que se ganó un apodo: ‘TACO’, o sea, Trump always chickens out, que se traduce por «Trump siempre se acobarda». El término lo acuñó el columnista del Financial Times, Robert Armstrong.Era mayo de 2025 y describía cómo algunos inversores anticipan repuntes del mercado en medio de las políticas arancelarias ambiguas de Trump. El peyorativo acrónimo se popularizó hace ahora un año, después de las muchas amenazas y retractaciones durante la guerra comercial que inició con sus aranceles ese día que él llamó «de la liberación».De ‘TACO’ a ‘NACHO’El inquilino de la Casa Blanca ha seguido con ese comportamiento y por lo tanto con la sombra de ‘TACO’. Ha sido el caso de la guerra de Irán. Dos meses después de su inicio, el alto el fuego vigente no ha resuelto las cosas. El ataque decidido por Trump ha empantanado el tráfico del estrecho de Ormuz y por lo tanto el transporte de un alto porcentaje del petróleo, el gas, el queroseno y los fertilizantes del mundo.En este contexto, ha vuelto a sonar el apodo ‘TACO’. Esta vez ha sido porque el presidente de EEUU ha dado a Irán varios plazos para la apertura del estrecho, plazos que luego ha ido prorrogando. Y así varias veces. Ahora, en redes sociales ha comenzado a circular otro acrónimo. De ‘TACO’ a ‘NACHO’.Lo ha contado en X el columnista de Bloomberg, el español Javier Blas. Un comerciante le dijo que al referirse a Trump ya no usaba ‘TACO’, sino ‘NACHO’, es decir, Not A Chance Hormuz Opens («Ni una posibilidad de que se abra el puerto de Ormuz»). El presidente estadounidense declaró este miércoles que estaba dispuesto a continuar bloqueando los puertos iraníes durante varios meses.Las dudas sobre la capacidad de TrumpLe han preguntado sobre ‘NACHO’ al portavoz de la Casa Blanca, Kush Desai. «¿Son estos los mismos genios que pensaron que el presidente Trump nunca lograría acuerdos voluntarios de precios de medicamentos de la Nación Más Favorecida ni renegociaría acuerdos comerciales rotos?», dijo a los periodistas.Cuenta el diario The Independent, que los aliados del presidente en Fox News han intentado contraatacar con su propia versión de ‘NACHO’. En lugar de Not A Chance Hormuz Opens han propuesto Never Avoids Confronting Hard Obstacles («Nunca Evita Enfrentar Obstáculos Difíciles»). Pero la cosa no parece haber tenido éxito.Aunque el equipo de Trump, dentro y fuera del Despacho Oval, intente quitarle hierro y sentido a lo de ‘NACHO’, lo cierto es que este nuevo acrónimo indica que muchos no confían en que Trump pueda lograr un acuerdo con Irán, uno que alivie las tensiones en el estrecho de Ormuz y permita el paso de los petroleros. En EEUU, a principios de abril, el precio promedio de un galón de gasolina alcanzó los 4 dólares, Eso no ocurría desde agosto de 2022.

La guerra de los distritos electorales entre republicanos amenaza a la democracia de EE.UU.

Estados Unidos vive un momento de paradoja: en la democracia más vieja y estable del mundo, que este año celebra el 250º aniversario de su creación, cada vez importa menos votar. Es algo que pasa en las elecciones presidenciales: en estados muy inclinados a uno … u otro partido –como aquí, en Nueva York, donde es casi imposible que gane un candidato que no sea demócrata– los votantes se pueden sentir superfluos.
Esa situación afecta también al Congreso, a la Cámara de Representantes, donde los escaños se disputan en distritos electorales –un diputado por distrito– que se diseñan en los estados. Y está ahora mismo en una espiral de deterioro, de diseños ventajistas de distritos, que aseguran que solo pueda ganar un partido.

Es el infausto ‘gerrymandering’, una práctica casi tan vieja como la propia democracia estadounidense (el palabro proviene de uno de los primeros abusadores de mapas electorales, Elbridge Gerry, en 1812, entonces gobernador de Massachusetts). Republicanos y demócratas lo están llevando en los últimos meses a niveles desconocidos, un toma y daca interminable que, más allá de quién gane un escaño aquí o allá, hace que pierda la democracia estadounidense.

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David Alandete

Esta misma semana, el gobernador de Florida, el republicano Ron DeSantis, ha anunciado la propuesta de un nuevo mapa electoral. Con este diseño, los republicanos ganarían probablemente cuatro escaños adicionales. El resultado: 24 de los 28 escaños de Florida se quedarían en su partido, en un estado donde las fuerzas entre ambos partidos están bastante parejas.
El de Florida es el último frente de una batalla que arrancó el pasado verano. Donald Trump azuzó a Texas, un estado controlado por los republicanos, para cambiar su mapa electoral y robar cinco escaños a los demócratas. 
Fue una decisión contraria a la práctica habitual. Los mapas electorales están pensados para diseñarse cada diez años, cada vez que EE.UU. renueva su censo. Pero Trump y los republicanos no querían esperar tanto tiempo: se juegan sus mayorías escasas en las dos cámaras del Congreso y están en un momento vulnerable.
Aquello abrió la caja de Pandora electoral, algo que se podía presumir en un EE.UU. cada vez más polarizado, más extremista. California, el gran estado demócrata del país, respondió con la misma moneda. Su gobernador, Gavin Newsom, que busca hacer méritos para ser candidato a la presidencia en 2028, anunció un nuevo mapa electoral que hacía ganar a su partido cinco escaños más.
Trump buscó que otros estados se sumaran a la batalla. No lo logró en Indiana, donde una propuesta republicana hubiera dejado a los demócratas sin opciones en ningún distrito (ahora tienen dos). Pero sí en otros estados: los republicanos ganaron uno en Carolina del Norte, otro más en Misuri y dos más en Ohio.

Los demócratas se quitan la careta

Al contrario que la mayoría de los republicanos, los demócratas han mantenido de manera tradicional que el ‘gerrymandering’ es pernicioso, que es una afrenta a los votantes, que hay que combatirlo. Pero el mes pasado se quitaron la careta en Virginia. Aprobaron un mapa electoral que roba cuatro escaños a los republicanos. Hasta Barack Obama, considerado faro de la democracia en EE.UU., apoyó el diseño de un mapa abusivo. En un estado bastante igualado, los demócratas podrían quedarse con diez de los once escaños en disputa. Donde Trump ganó en 2024 el 46% de los votos los demócratas podrían controlar el 90% de los escaños para la Cámara de Representantes. Algo similar a lo que va a ocurrir ahora en Florida con su nuevo mapa: Kamala Harris ganó el 43% de los votos y los republicanos controlarán el 86% de los escaños.
En esta carrera alocada por robar representación a los votantes del otro partido, nadie parece dispuesto a enterrar el hacha de guerra. Trump ha exigido a los republicanos que aprovechen la reciente sentencia del Tribunal Supremo, que limita los diseños electores que protegen el voto de la minoría, para que saquen más tajada antes de las legislativas de otoño.
Los demócratas han cambiado su discurso. «Guerra total, en todos sitios, todo el tiempo», dijo Hakeem Jeffries, el líder de la minoría demócrata en la Cámara Baja, sobre cómo afrontar la batalla del ‘gerrymandering’.
«Siempre he defendido que todos tenemos que jugar con las mismas reglas», defendió esta semana Alexandria Ocasio-Cortez, líder de la facción izquierdista del partido. «Si los republicanos van a rediseñar todos esos estados, por desgracia tenemos que igualarlo hasta que llegue el día en el que podamos dejar atrás todo esto».
La cuestión es cuánto creerán en la democracia los votantes estadounidenses cuando todo eso quede atrás. En medio de una crisis de confianza hacia las instituciones, los políticos echan leña a la hoguera haciendo su voto inútil. En las últimas elecciones, solo el 8% de los 435 escaños de la Cámara se decidieron por una diferencia menor de cinco puntos. La consecuencia es que las elecciones se acaban decidiendo en primarias, donde muchas veces mandan las voces más extremistas de cada partido. Otra sombra en la celebración del cumpleaños de EE.UU.

La raza ya no cuenta: el Supremo revoluciona las elecciones en EE.UU.

El Tribunal Supremo ha dado esta semana una sacudida formidable al sistema electoral de EE.UU.: los estados ya no podrán considerar la raza de los votantes como un elemento para diseñar mapas electorales. La decisión, que acaba con protecciones a las minorías raciales establecidas … en la década de 1960 y que habían conseguido mitigar su falta de representación política, abre un nuevo frente en la guerra por el diseño de distritos electorales: los republicanos podrán aprobar mapas que diluyen las minorías, que tienden a votar a los demócratas.
Estas protecciones estaban establecidas en la Ley de Derecho al Voto, aprobada en 1965, una de las grandes conquistas de la lucha por los derechos civiles de la minoría negra, que sufría todavía discriminación en parte del país. En especial, en los estados sureños, donde la esclavitud del siglo XIX se mutó en segregación y desigualdad legal.

El caso que llegó al Supremo provenía, de hecho, de uno de esos estados, Luisiana. Allí, un grupo de demandantes que se calificaron como «votantes no afroamericanos» fueron a los tribunales para impedir la aprobación de un mapa electoral con el que la minoría negra apuntaba a tener dos distritos mayoritarios. Hasta ahora tenían uno, en un estado con seis distritos y donde el 30% de la población es negra.

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Javier Ansorena

El alto tribunal determinó que es inconstitucional diseñar mapas desde el punto de vista racial, aunque pueda tener el efecto de reducir la representatividad política de las minorías. Todo el sector conservador del Supremo —seis jueces— así lo consideró, mientras que la minoría progresista —tres juezas— opinó en contra. Una de estas últimas, Elena Kagan, criticó una sentencia que supone la «demolición de la Ley de Derecho al Voto» y que permitirá, «sin consecuencias legales, diluir el poder de voto de las minorías de forma sistemática».
El juez que escribió la sentencia, Samuel Alito, justificó la decisión en que los tiempos han cambiado. Las minorías raciales tienen una participación en el proceso democrático similar al de la población blanca y ya no está justificada una discriminación racial en la elaboración de mapas electorales. Ha habido un «gran cambio social» desde la época de la segregación, defendió.
Ese cambio social se apoyó en la Ley de Derecho al Voto para que se disparara el número de legisladores negros en el Congreso en Washington hasta el punto de que, en la actualidad, el porcentaje de diputados negros en la Cámara de Representantes está a la altura del porcentaje de la población negra en EE.UU.
La sentencia apunta a revertir ese cambio. En Luisiana, por ejemplo, sus gobernantes, que son republicanos, ya han anunciado que aprovecharán la decisión del Supremo para diseñar un mapa electoral que diluirá el voto negro y, con probabilidad, entregará sus seis escaños a los republicanos.
Desde Washington, en medio de una guerra con los demócratas por ganar peso político a golpe de aprobación de mapas electorales abusivos, Donald Trump lo ha aplaudido y ha exigido a otros estados sureños que tomen las mismas medidas. El próximo podría ser Tennessee. Otros estados, como Georgia o Carolina del Sur, podrían no llegar a tiempo en este ciclo electoral. Pero la sentencia del Supremo ha cambiado para siempre las elecciones en Estados Unidos.

El Pentágono incorpora a siete compañías de inteligencia artificial para «mantener una superioridad» en las guerras

El Departamento de Defensa de Estados Unidos ha comunicado este viernes la firma de un acuerdo con siete grandes tecnológicas líderes en inteligencia artificial (IA) para reforzar su uso en «redes clasificadas» de máxima seguridad como parte de una estrategia para priorizar el uso de esta herramienta en las operaciones militares. Los contratos con SpaceX, OpenAI, Google, NVIDIA, Reflection, Microsoft y Amazon Web Services «aceleran la transformación hacia el establecimiento de unas Fuerzas Armadas de los Estados Unidos con la IA como centro de su forma de combatir», según ha expresado el Pentágono en un comunicado. La inteligencia artificial se utilizará en las redes con Niveles de Impacto 6 y 7, que son sistemas de seguridad nacional que manejan «información crítica para misiones de alta sensibilidad».Estas alianzas «reforzarán la capacidad para mantener una superioridad decisoria en todos los ámbitos de la guerra», según el texto, que resalta la «convicción compartida» de que «el liderazgo estadounidense en el ámbito de la inteligencia artificial es indispensable para la seguridad nacional» del país. La integración de la IA «agilizará la síntesis de datos, elevará la comprensión situacional y potenciará la toma de decisiones de los combatientes en entornos operativos complejos», agregó el Departamento.Google anunció el martes pasado que acordó permitir que el Ejército estadounidense utilice sus herramientas de inteligencia artificial, en medio de las protestas de más de 600 empleados de la empresa, que exigen a su directiva vetar este tipo de acuerdos militares. OpenAI y SpaceX ya contaban con pactos iniciales con las fuerzas armadas estadounidenses en los que consentían el uso de sus modelos de IA en escenarios lícitos. Sin embargo, los acuerdos dados a conocer este viernes representan un paso crucial en su integración en las operaciones militares rutinarias, según analistas.Expertos resaltan además que estos acuerdos reflejan la importancia y urgencia de los esfuerzos del Pentágono por incorporar la IA a sus sistemas, en un momento que coincide con la guerra lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán, hoy en tregua indefinida y con conversaciones de paz estancadas. Estos pactos también demuestran el acercamiento de las grandes empresas de Silicon Valley a la Administración del presidente estadounidense, Donald Trump, una actitud que contrasta con la de Anthropic, que rechazó un contrato con el Departamento de Guerra.Como consecuencia, a principios de año el Pentágono rompió lazos con la tecnológica después de que la compañía intentara añadir una cláusula al acuerdo para evitar que su tecnología se usara en vigilancia masiva o armas letales autónomas. Los modelos de Anthropic han sido utilizados durante la guerra de Irán y en la operación militar relámpago para capturar al presidente venezolano Nicolás Maduro en enero pasado. tras la noticia de la ruptura, OpenAI (creadora de ChatGPT) firmó un acuerdo con el Departamento de Guerra estadounidense.

La IA, el nuevo campo de batalla entre Ucrania y Rusia

Dos militares rusos se rindieron sin que hubiese ningún soldado ucraniano apuntándoles. Los invasores estaban agazapados en un búnker cuando todo sucedió. Los primeros en enfilarlos fueron los drones FPV (teledirigidos y controlados por un operador). A continuación, arrastrándose por la tierra, avanzaron los … robots amenazando con volar por los aires la posición y a ellos dentro. El primero provocó una explosión para despejar el camino. El segundo venía detrás con 30 kilos de explosivos. No había salida para los humanos. Fue en ese instante cuando los acorralados alzaron un cartón manuscrito: «Queremos rendirnos». El operador ucraniano recibió el mensaje y los rusos siguieron a los aparatos hasta las líneas de los defensores. Este episodio data de julio de 2025 y tuvo lugar en la región de Járkov. Pero Volodímir Zelenski solo confirmó a mediados de abril que este tipo de operaciones son una realidad en el campo de batalla.
Si esto sucedió hace meses, Ucrania ya perfila el siguiente escalón. Y los plazos son vitales. En estos momentos, el ritmo tecnológico comprime el tiempo en la guerra. A finales del año pasado, Brave1, la plataforma gubernamental ucraniana que coordina la industria de defensa tecnológica, explicaba a ABC que cualquier innovación «puede mantenerse efectiva en el campo de batalla entre tres y seis meses». Este margen, en muchos casos, es probablemente ya menor debido al impulso de la inteligencia artificial en el frente.

Desde el Ejecutivo de Kiev, la dirección de la guerra en 2026 está muy clara. El presente bélico ya está atravesado por algunas misiones automatizadas cuyos protagonistas son los sistemas no tripulados. Y esto está lejos de ser el final de las innovaciones. El ministro de Defensa de Ucrania, Mijailo Fedorov, está decidido a «superar a Rusia en cada ciclo tecnológico. La inteligencia artificial es uno de los ámbitos clave de esta competencia».

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Miriam González

Fedorov y Kirilo Budánov comparten lectura. El jefe de la Oficina Presidencial de Ucrania es tajante: «El aumento cuantitativo de drones ya no resuelve el problema de raíz». Budánov anticipa que «la siguiente etapa es la integración completa de la inteligencia artificial. Necesitamos una transición hacia sistemas autónomos capaces de identificar objetivos y maniobrar de forma independiente. Ucrania ya cuenta con este tipo de avances», declaró el pasado 23 de abril en el Foro de Seguridad de Kiev. Desde ese encuentro, el alto militar ucraniano anticipó «regalos tecnológicos» destinados al enemigo.

Una cuestión de supervivencia

Cada segundo cuenta en un entorno en el que la inteligencia artificial está desplegada. Danylo Tsvok, de 35 años, es el primer director del Centro de Inteligencia Artificial del Ministerio de Defensa de Ucrania, creado hace un mes. En una entrevista con la agencia AP, destaca la importancia de ser más rápidos que el contrincante en la toma de decisiones. Con la IA se pueden «automatizar partes de la cadena de ataque», destaca.
El joven funcionario ucraniano sostiene que esta herramienta «no es solo una ventaja competitiva. Se trata de nuestra supervivencia». Con ella se reduce la dependencia de comunicaciones estables y controles manuales constantes. Se minimiza, además, la vulnerabilidad a las disrupciones convencionales de la guerra electrónica.
Un análisis del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés), firmado por la académica Kateryna Bondar, señala que los drones que vuelan con navegación autónoma gestionada por IA «aumentan la tasa de éxito en el ataque a objetivos del 10-20% a alrededor del 70-80%» en determinados escenarios. Según los datos presentados por el presidente Zelenski, el 96% de las bajas rusas en marzo fueron causadas precisamente por drones.

Sobre la IA en el frente

«Los drones con IA aumentan la tasa de éxito en el ataque del 10-20% a alrededor del 70-80%»

Kateryna Bondar
Analista del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales

Todas estas ventajas de la IA, los drones y robots tienen también sus límites. Budánov recalcó que los componentes clave, incluida microelectrónica, son escasos y difíciles de conseguir. «Hasta que no fabriquemos nuestros propios sistemas de guiado, tendremos serios problemas», señaló el jefe de la Oficina Presidencial.
Moscú, y su creciente dependencia de China, se enfrenta al mismo reto: «Si hablamos solo de componentes eléctricos, el 90% siempre son materias primas extranjeras. Simplemente no se producen en Rusia», manifestó una funcionaria del Ministerio de Industria ruso según una filtración del 17 de abril.
¿Dónde queda entonces la parte humana en todo este proceso? Las declaraciones oficiales de miembros de Gobierno ucraniano apuntan a que la última palabra será siempre de un soldado. El Comité Internacional de la Cruz Roja subraya «la necesidad del juicio y el control humanos para garantizar el respeto del derecho internacional humanitario».

El cerebro digital

Un campo de batalla que supera los 1.000 kilómetros cabe dentro de una pantalla. Esto es Delta: el sistema nervioso del Ejército ucraniano. Una plataforma que recopila y comparte datos desde el frente. Se trata de una especie de Google Maps donde los drones registran movimientos en tierra. Toda esta información está conectada en tiempo real entre los pilotos y el mando. Frente y retaguardia unidos a golpe de un clic.

Exhibición de robots para la Conferencia de Ayuda a Ucrania que se celebrará en Polonia en junio.

(EP)

La neurona de este cerebro se llama Vezha, el agente de inteligencia artificial con capacidad de procesar hasta 50.000 transmisiones de vídeo de drones simultáneas, según la plataforma United24 vinculada al Gobierno de Kiev. A partir de esta información, el sistema detecta grandes volúmenes de objetivos potenciales en el campo de batalla, aseguran funcionarios ucranianos. Es una infraestructura descentralizada diseñada para operar bajo ataque.
Delta formó parte en el ejercicio Repmus 2025 de la OTAN centrado en el uso de drones en operaciones marítimas. Denys Shmyhal, el ministro de Defensa de Ucrania en aquel momento, dijo que este simulacro confirmaba la compatibilidad de Delta con los estándares más recientes de la OTAN.

¿Drones comunicándose?

La nueva frontera tecnológica a la que aspiran los ingenieros rusos y ucranianos es el despliegue en el frente de enjambres con cientos de drones automatizados capaces de comunicarse entre sí. Es decir, la IA permitiría un cierto grado de coordinación en tiempo real durante la propia misión.
Algo similar, aunque a menor escala, ya se ha observado en el campo de batalla. Un artículo publicado en septiembre del año pasado por ‘The Wall Street Journal’ relata cómo «un trío de drones ucranianos voló al amparo de la oscuridad hasta una posición rusa y decidieron entre ellos el momento exacto para atacar».
Fuentes militares ucranianas confirmaron al rotativo estadounidense que se realizaron más ataques con enjambres de drones durante el año pasado. Para estas misiones se ha utilizado un software desarrollado por la empresa local Swarmer. Los rusos tampoco se quedan atrás en este campo: Oleksii Solntsev, CEO de MaXon Systems, afirma que algunos Shahed estarían interconectados y podrían intercambiar información entre sí.
El ingeniero ucraniano Yaroslav Azhnyuk cree que los próximos años van a ser muy peligrosos en materia de seguridad para todo el continente europeo. En unas recientes declaraciones a ‘IEEE Spectrum’, la revista de referencia del Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos, presenta un escenario inquietante: «Enjambres de drones autónomos que transportan a otros drones autónomos para protegerlos contra drones autónomos que intentan interceptarlos, controlados por agentes de IA supervisados por un general humano en algún lugar. ¿Cómo te proteges de eso?».