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El peligro de los 'patos cojos'

Mientras Donald Trump presiona para que el aeropuerto de Washington y la principal estación de tren de Nueva York cambien de nombre y lleven el suyo, una corriente de fondo transforma la política de Estados Unidos. Cada vez es más posible que las elecciones … legislativas en otoño otorguen el control de la Cámara de Representantes a los demócratas. En las últimas semanas, las encuestas incluso señalan que podrían obtener la mayoría en el Senado.
La popularidad del presidente está bajo mínimos. La aceleración de acciones temerarias a diario desde el Despacho Oval –la barbarie contra los inmigrantes o favorecer los negocios de los que le son más cercanos– encuentran por fin un amplio rechazo social. Este repudio se traduce en votos para frenar el caos y la arbitrariedad y la erosión de la democracia.
Si los republicanos pierden las elecciones legislativas en noviembre, el presidente se convertirá en un ‘pato cojo’, la expresión que se utilizaba en Londres en el siglo dieciocho para señalar al inversor que no podía pagar sus deudas. Trump gobernaría todavía más por decreto y aumentaría su pulsión imperialista, en busca de espléndidas pequeñas guerras, triunfos fáciles con los que adornarse. Las dos cámaras podrían poner en marcha investigaciones y hasta un juicio político al presidente con el objetivo de maniatarle.

Los europeos, sin embargo, harían bien de no respirar aliviados al pensar que la pesadilla trumpista termina. No deberían asumir que el mundo vuelve a ser un gran mercado que admira los valores occidentales. El movimiento nacional-populista inspirado por el presidente seguirá presente en la política estadounidense e internacional por muchos años. Y aunque los demócratas se recuperen e incluso ganen las elecciones presidenciales de 2028, no habrá un regreso a la ‘Pax Americana’. Se restauraría la relación transatlántica, pero en una era geopolítica de gran incertidumbre y rivalidad con China, Washington esperaría que los europeos hiciesen los deberes.
Los ‘patos cojos’ tienen su peligro, porque pueden llevar a la autocomplacencia y la parálisis, y causar el espejismo de que ha pasado el tiempo de las emergencias y las reformas.

Rusia ataca el corazón de la red ucraniana con bombardeos a plantas térmicas y líneas de alta tensión

La operadora energética estatal ucraniana NPC Ukrenergo ha denunciado a primera hora del sábado que el Ejército de Rusia ha atacado instalaciones cruciales para el mantenimiento de la red eléctrica de Ucrania, como centrales térmicas y líneas de alta tensión lo que ha provocado cortes … del suministro en la «mayoría de regiones» del país, sin que por el momento haya información de cuando volverá a operar con normalidad, recoge AMP.
«Rusia está llevando a cabo otro ataque masivo contra las instalaciones de la red eléctrica ucraniana. Debido a los daños causados por el enemigo, se han decretado cortes de emergencia en la mayoría de las regiones», ha anunciado la compañía ucraniana en redes sociales.

Los ataques rusos han alcanzado dos de los pilares del sistema ucraniano: las centrales térmicas de Burshtyn, en la región de Ivano-Frankivsk, y de Dobrotvir en la región de Leópolis, ha informado posteriormente el ministro de Energía, Denis Shmihal.
Las subestaciones y líneas de 750 kV y 330 kV, que constituyen la base de la red eléctrica de Ucrania, también fueron atacadas. Dada la situación, Ukrenergo ha activado una solicitud de asistencia de emergencia a Polonia.

La metamorfosis del chavismo: cambiar el discurso para seguir en el poder

El chavismo luce una nueva cara, ahora moderada y cordial, que busca ser aceptada a lo interno y externo durante el tiempo que les ofrece la transición para permanecer en el poder, bien los 90 o 210 días que establece la Constitución venezolana o más … allá de los 18 o 24 meses que propone el presidente Donald Trump.
Ha pasado el primer mes desde la caída de Nicolás Maduro. Y Venezuela ha cambiado de rostro, pero no de gobierno que sigue estando en manos de los chavistas después de 27 años en el poder. Y los nuevos encargados de conducir el país, bajo la tutela de los Estados Unidos, han dado un giro sorprendente de adaptación y resiliencia que ha puesto a más de uno a reflexionar sobre el futuro del país.
Desde el 3 de enero, fecha de la captura y extracción de Maduro y su esposa Cilia Flores al juzgado de Nueva York, los nuevos gobernantes del país han evitado hablar de transición, de su permanencia en el poder y de elecciones, pero sí se han esmerado en organizar marchas pidiendo el regreso del exmandatario y su mujer, y cumplir con las órdenes de Washington como la aprobación de la Ley de Hidrocarburos y la Ley de Amnistía para la Convivencia y Paz.

La hoja de ruta establecida por Washington: estabilización, recuperación y transición, tampoco es mencionada por Caracas. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, le dice sí a todo lo que le pide hacer Trump, pero a lo interno invoca la soberanía y declara que no se arrodilla ni irá «arrastrada» para hablar con Trump.
Cuando este jueves se inició el debate sobre el Proyecto de Ley de Amnistía para la Convivencia y la Paz, un requisito primordial que le exige Trump, Delcy Rodríguez pidió celeridad para discutir el proyecto en el Parlamento chavista. Hubo un retraso de cinco días pero a la final se superó el obstáculo para salvar el tema este jueves.
Después de pasar el primer trámite en el Parlamento, Delcy elogió la aprobación del legislativo diciendo que «debemos superar nuestras diferencias a través de relaciones armónicas y de convivencia democrática», enfatizó. Justamente las divergencias y la convivencia democrática no se han visto en los 27 años de chavismo por lo que un cambio en esa dirección es bienvenida, sostienen sectores religiosos y sociales.

Jorge Rodríguez pide perdón

Tras aprobar por unanimidad el proyecto de amnistía en la plenaria de la Asamblea Nacional, el presidente de la Audiencia Nacional, Jorge Rodríguez, sorprendió al pedir perdón a Venezuela. «Pedimos perdón. Porque lo digo con claridad, A mí no me gustan los presos. Puede ser por los códigos penales, o por lo que sea», dijo al apoyar la ley de amnistía.
Y es que el también psiquiatra parlamentario siempre se ha caracterizado por acusar de «fascistas» a los dirigentes de la oposición y pedir su encarcelamiento sin mostrar pruebas. El giro de pedir perdón ya es un paso digno de mencionar, dicen los analistas.

Diosdado Cabello, alineado con Delcy

El caso de Diosdado Cabello también es digno de resaltar. El ministro del Interior y Justicia, que se ha dedicado a anunciar los diferentes encarcelamientos y operaciones de presuntas conspiraciones de opositores en su programa televisado ‘Con el mazo dando’, es otro líder chavista que ha bajado el tono de sus amenazas.
Después de rechazar la ley amnistía con toda su fuerza, el primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) tuvo que aceptarla y reconocerla como el instrumento de perdón más idóneo para la reconciliación nacional.
El número dos del régimen, el que dirige el aparato represor, descubrió que es mejor alienarse con la presidente encargada en lugar de andar solo batiendo a los fantasmas del pasado que no volverán. Por eso ha pedido «fortaleza» y «unidad» a las filas chavismo, «si nos ven, uno por aquí y otro por allá, nos va a comer uno a uno. Tenemos que estar unidos». Y por consiguiente el ministro no pierde la oportunidad de salir fotografiado con la interina y su hermano en el palacio de Miraflores y en cualquier acto público para aparentar que no hay fractura en la cúpula del interinato.

Padrino López limpia su imagen

El ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, es otro líder chavista que ha preferido limpiar su imagen con la ley de amnistía para reivindicarse después de la peor represión militar y policial que han sufrido los venezolanos.
En su cuenta de Telegram, Padrino publicó : «Celebro la primera discusión del Proyecto de Ley de Amnistía (…) un paso trascendental hacia la superación de esas viejas heridas y la construcción de un futuro común. Por ello aplaudo con esperanza y compromiso esta iniciativa, porque encarna no solo una solución jurídica, sino una apuesta política y moral por la paz duradera, el reencuentro entre todos y la defensa del bien superior de la Patria, porque el perdón en sí mismo es liberador».
Muchos analistas políticos no creen en la sinceridad de los dirigentes chavistas ni en la mutación de sus intenciones para el bien de los ciudadanos. «En el fondo tienen miedo de que les pase lo mismo que a Maduro. Y saben que si se resbalan van a perder todo lo que han acumulado», dicen.

Muchos analistas políticos no creen en la sinceridad de los dirigentes chavistas ni en la mutación de sus intenciones

Para Ramón Muchacho, editor del portal La Ceiba y exalcalde de Chacao, los hermanos Rodríguez y Diosdado repiten que la excarcelación de presos políticos es una oportunidad que se les está dando, «una tendida de mano… Pero el asunto es al revés. Son ustedes, los bagazos del régimen de Maduro, los que han recibido una oportunidad, la última, para que ejecuten un plan de tres fases que debe culminar en una transición democrática».
En su opinión, la única verdad que dijo Rodríguez cuando pidió perdón con la ley de amnistía es que «no tenemos mucho tiempo». Donald Trump y Marco Rubio «llevan las horas contadas y la cabuya cortita», añade.
Con su nueva cara el chavismo intenta sobrevivir a Trump. «Sin Trump cesa el peligro para ellos y pueden retomar el uso indiscriminado de la fuerza contra la oposición para mantenerse indefinidamente en el poder», concluye Ramón Muchacho.

La derecha radical desplaza a la tradicional y ya capta un cuarto de los votos en Europa

«He pasado el último año hablando con figuras destacadas de la nueva derecha en Austria, Francia, Alemania, Hungría, Israel, Italia, Polonia, Suiza, el Reino Unido y Estados Unidos en un esfuerzo por comprender mejor su movimiento», acredita Mark Leonard, quien dirige el Consejo … Europeo de Relaciones Exteriores, el primer ‘think-tank’ paneuropeo. «Estos políticos y los pensadores que los rodean son ambiciosos. Hablan en términos de rehacer el consenso global a una escala comparable a las transformaciones lideradas por John Maynard Keynes y Franklin D. Roosevelt en los años 30 y 40, o a las lideradas por Ronald Reagan y Margaret Thatcher en los 80», explica el alcance del estudio titulado ‘La Nueva Derecha: Anatomía de una Revolución Política Global’.
Según Leonard, esta derecha radical es una fuerza política transversal e «hipermoderna» que se ha adaptado a las nuevas condiciones sociales y políticas de los años 2020 mucho mejor que los partidos establecidos y que identifica como enemigo «a la vieja tropa de la derecha liberal».
Un estudio publicado por ‘The Economist’ calcula que los partidos de extrema derecha captan ya aproximadamente el 24% de los votos europeos. «Son un hecho: lideran la República Checa, Hungría, Italia y Eslovaquia, forman parte de coaliciones en Suecia o Finlandia y encabezan las encuestas en Francia, Alemania y Reino Unido», insiste Leonard, lo que la convierte en una fuerza sistémica.

«Están haciendo sentir su poder bloqueando la acción europea común e influyendo en la debilitada derecha convencional», añade. Señala además los cuatro pilares sobre los que asientan su ya imparable ascenso: un análisis convincente del momento, un camino para crear una base electoral sostenible, una agenda política asertiva y métodos de organización y comunicación que les permiten prosperar en la era digital.
Advierte también que podría pensarse que no es un bloque homogéneo: Agrupación Nacional (AN) de Francia ha roto lazos con Alternativa para Alemania (AfD) debido a actitudes revisionistas del nazismo. Los nuevos y agresivos planes de Trump sobre Groenlandia también han creado una brecha entre su Administración y la nueva derecha europea, con líderes como Alice Weidel (AfD), Nigel Farage (Reform UK) y Jordan Bardella (AN) expresando su desacuerdo.
«Pero todos se miran mutuamente en busca de inspiración y todos se ajustan en general a la fórmula: su fuente de poder es la tensión contra el liberalismo, entendido este como la convicción de que todos los humanos nacen libres e iguales, que la obligación política solo puede venir del consentimiento y que el objetivo principal de las instituciones políticas debe ser preservar la libertad individual», anota.

Apoyo clave de la clase trabajadora
Desde la crisis financiera global de 2008, crisis de todo tipo han sido surgiendo una tras otra, de efecto acumulativo y que han socavado la legitimidad del orden establecido. La clase trabajadora percibe que las crisis se han gestionado contra sus intereses y preocupaciones, que han perdido presencia en la agenda política. En su libro ‘Convergencia de las crisis»’ el ideólogo de AfD Benedikt Kaiser sostiene que estas crisis abren la puerta a nuevas fuerzas políticas, capaces de capturar la nueva agenda. Kaiser, que trabaja en el Bundestag para el diputado Robert Teske, colecciona nada menos de 42 volúmenes de escritos de Lenin, lo que enlaza con la idea MAGA de «republicanismo de los trabajadores», a los que la derecha radical apela desde cuatro elementos: inmigración, comercio, política exterior y reinvención del Estado.

Aunque reconoce su fortaleza, Leonard considera que es posible evitar su hegemonía: «A menudo, los partidos tradicionales atraviesan un ciclo de primero negar que la nueva derecha es una amenaza, luego copiarla con la esperanza de derrotarla, y después volver a la negación. La historia muestra que un cambio profundo en el clima político requiere adaptación, y que esta adaptación solo es posible una vez que uno entiende fundamentalmente ese cambio». Y advierte de que «el mayor peligro, en esta era de desorden, es que los centristas parezcan representantes del ‘statu quo’».
Leonard desaconseja «presentarse como adultos que entienden mejor la mecánica de cuestiones e instituciones complejas, y a los populistas como inmaduros que solo quieren hacer explotar cosas». Para ello, recomienda tres recetas: la primera es «marcar un terreno político en el que tengan una posición real y puedan comunicarse con franqueza, y atacar a la nueva derecha desde ahí; en lugar de fingir que el desorden se puede resolver fácilmente, deberían abordar los miedos de las personas y darles las herramientas para sobrevivir y prosperar dentro de ellos», y aquí pone como ejemplo la política migratoria de la socialdemócrata danesa Mette Frederiksen.
En segundo lugar, «los políticos convencionales deben encontrar una forma de gobernar que no deje atrás a los votantes de clase trabajadora». La tercera de sus recetas es la más sutil: «Tejer juntos una nueva identidad colectiva»: «Si el principio organizativo de la nueva derecha es la cultura nacional tradicional y el énfasis relacionado en la civilización, la tribu y la familia, el centro necesita algo al menos igual de atractivo y motivador; su propia historia de pertenencia y la justificación subyacente de sus políticas». E insiste en que esa nueva identidad colectiva tendrá que arraigar necesariamente en los espacios digitales.

«Están haciendo sentir su poder bloqueando la acción europea común e influyendo en la debilitada derecha convencional»

Mark Leonard
Director del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores

Por último, se refiere a la necesidad de «autenticidad» en el discurso político, en el sentido de identificar aquellos temas en los que tengan suficiente legitimidad para comunicar nuevas estrategias y llegar a la gente. En todo caso, «el punto de partida debe ser un verdadero espíritu de investigación hacia las nuevas fuerzas políticas de nuestro tiempo, entre ellas la nueva derecha», subraya. Para terminar, asegura que «acercarse a ellos con curiosidad por sus ideas y respeto por sus votantes, en lugar de con desprecio y desconcierto, es el primer paso para contenerlos y, en última instancia, derrotarlos».

Colombia demandará a Ecuador ante la Comunidad Andina, por aranceles

La reunión de las cancilleres y los ministros de Defensa de Ecuador y Colombia, en Quito, este viernes 6 de febrero, no solo que no logró superar las diferencias en torno a los aranceles impuestos por el Gobierno de Daniel Noboa, en … enero pasado, sino que dio un giro inesperado al pasar de lo político y económico al jurídico con la decisión de Bogotá de demandar a Ecuador ante la Comunidad Andina de Naciones (CAN) aduciendo «desconocimiento de Ecuador de lo pactado en el Acuerdo de Cartagena, suscrito el 26 de mayo de 1969».
La cita de Quito en la que participaron también funcionarios de otras carteras de Estado de los dos países pretendía poner fin a la «guerra arancelaria», porque Colombia también impuso aranceles recíprocos a Ecuador; pero en lugar de ello Bogotá expedirá los decretos de los aranceles anunciados, para aplicar la medida de inmediato, y además demandará ante la CAN; todo esto a pesar de que los aranceles que Ecuador anticipó entrarían en vigor el 1 de febrero no han sido activados.
Uno de los artículos clave en este conflicto es el 99 del Acuerdo de Cartagena, que prohíbe la aplicación de cláusulas de salvaguardia y otras medidas restrictivas a las importaciones provenientes de países miembros. Lo que busca, justamente, es evitar que, ante tensiones políticas o económicas, un Estado recurra a medidas unilaterales y afecten la integración.

El 24 de enero pasado, El Gobierno de Noboa impuso aranceles del 30% bajo el nombre de «tasa de seguridad» para exigir a Colombia la vigilancia de su frontera sur, por donde entra una enorme cantidad de cocaína a Ecuador al que los narcotraficantes han convertido en la ruta para la exportación de la droga a Estados Unidos y Europa. Un día después de ese anuncio, Colombia reaccionó y en represalia impuso un arancel de 30% a decenas de productos ecuatorianos a la vez que suspendió la venta de electricidad a Ecuador. Como una contra respuesta Ecuador subió la tarifa del transporte de petróleo por el oleoducto que usan los dos países.
La reunión de este vienes que pretendía acuerdos, fracasó. La cita se realizó puerta cerrada en el Ministerio de Relaciones Exteriores y bajo un inusual hermetismo, al punto de que no hay imágenes de esta; también llamó la atención el enorme despliegue de seguridad, pero trascendió que el ambiente fue cordial; por eso, a pesar de las duras decisiones adoptadas, en sendos comunicados las dos Cancillerías han asegurado que el diálogo continuará.

Desde enero, y antes de que las medidas entraran en vigor provocaron la reacción de los transportistas que laboran en la frontera común quienes hoy no pueden trasladar sus mercancías, y de los comerciantes del puente Rumichaca, el límite de los dos países, que han visto desplomarse sus ingresos por la ausencia de compradores.

María Corina Machado presenta a la comunidad internacional el plan marcado para Venezuela

Tras sus reuniones directas con Donald Trump y con el secretario de Estado, Marco Rubio, y después de consolidar su papel como figura de referencia en el asesoramiento político de la transición venezolana, María Corina Machado encabezó este jueves una reunión cerrada … con más de cuarenta delegaciones diplomáticas acreditadas ante Estados Unidos. Entre los asistentes figuraba la embajadora española en EE.UU., Ángeles Moreno Bau, quien conoció por boca de la líder opositora un plan definido y una hoja de ruta para la transición en Venezuela.
Apenas un día después, el expresidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero modificó de urgencia su agenda para viajar a Caracas, donde ejerce como presidenta interina Delcy Rodríguez, una de sus aliadas políticas más cercanas. Esa coincidencia temporal no pasó desapercibida en Washington y reforzó la percepción de que la transición venezolana se disputa en varios frentes simultáneos —el diplomático, el interno y el internacional— con el chavismo y sus aliados tratando de contrarrestar los avances de Machado en la capital estadounidense.
La dirigente venezolana llegó a la reunión con los embajadores tras semanas de contactos intensos con la Administración estadounidense, el Congreso y actores clave implicados en el rediseño institucional posterior a la caída de Nicolás Maduro. Su interlocución directa con Trump y Rubio, y su participación en conversaciones estratégicas sobre el futuro inmediato del país, la han convertido en «un punto de paso casi obligado para cualquier actor internacional que quiera entender hacia dónde se dirige Venezuela en los planes de Trump», según explicó a ABC uno de los embajadores presentes. Esa realidad explica la amplitud de la convocatoria y el interés de delegaciones que se incorporaron incluso a última hora.

Plazos en el proceso de transición

Durante cerca de dos horas, Machado expuso ante representantes de alto nivel de Europa, América Latina, Asia y Oriente Próximo una visión estructurada del proceso de transición, con prioridades claras y plazos definidos. El mensaje central fue que ya no se trata de escenarios teóricos, sino de un plan en marcha, debatido con el entorno de Trump. Según había explicado antes en una entrevista en el medio Politico, Venezuela podría celebrar elecciones democráticas en menos de un año si se activan de inmediato las condiciones políticas y técnicas necesarias. En concreto, defendió que un proceso electoral con voto manual, garantías plenas y supervisión internacional puede organizarse en un plazo de nueve a diez meses, una estimación que ya había avanzado públicamente en Politico.

Machado defendió que un proceso electoral con voto manual, garantías plenas y supervisión internacional puede organizarse en un plazo de nueve a diez meses

Machado presentó ese calendario no como una aspiración, sino como una posibilidad real basada en elementos concretos. Detalló que existen consensos básicos sobre la necesidad de reconstruir el sistema electoral, garantizar la seguridad jurídica, liberar a los presos políticos y facilitar el regreso de los exiliados. Insistió en que la transición debe arrancar con medidas claras que generen confianza dentro y fuera del país y eviten prolongar una interinidad que podría erosionar el respaldo social y dificultar la estabilización económica.
Uno de los aspectos que más interés despertó entre los diplomáticos fue su insistencia en que la transición cuenta ya con algunas certezas políticas. Sin entrar en nombres ni en repartos de poder, trasladó la idea de que existe una arquitectura mínima acordada para el periodo transitorio y una comprensión compartida de que el objetivo central es devolver la soberanía al voto ciudadano en el menor plazo posible.

Voz cohesionada de la oposición

La reunión tuvo también un marcado componente de alineamiento estratégico. Varios embajadores destacaron la claridad del discurso y la sensación de que, por primera vez en años, la oposición venezolana comparece ante la comunidad internacional con una voz cohesionada y un relato consistente, articulado en torno a la figura de Machado tras su paso por el Despacho Oval. El respaldo no fue solo protocolario. Hubo mensajes explícitos de respeto y acompañamiento a la causa democrática venezolana, así como disposición a seguir implicados en el proceso de transición.