Los musulmanes drusos de Siria quieren ser israelíes
Desde la famosa ‘Guerra de los Seis Días’, en la que Israel conquistó en 1967 toda Jerusalén y los estratégicos Altos del Golán, que pertenecían a Siria, este último territorio ha sido uno de los caballos de batalla del eterno proceso de paz de Oriente Próximo … . El problema podría cambiar a tenor del proceso de naturalización israelí de los sirios que viven en los Altos, según informa la prensa regional. Desde el año pasado, Israel permite a los drusos –una secta musulmana– que viven en el Golán ocupado pedir la ciudadanía. Cuatro de cada diez ya la han obtenido.
¿A qué se debe la avalancha de solicitudes? Sencillamente al hecho de que los drusos se fían de la protección de los judíos y no de la que ofrecen los regímenes musulmanes de mayoría suní, e incluso los de la minoría chií, como fue el caso de la derrocada dinastía de los Assad.
El momento clave de la inflexión se produjo en julio del año pasado, medio año después de la llegada a Damasco de los rebeldes dirigidos por el hoy presidente sirio Ahmed al Sharaa. Un conflicto interno en la provincia sureña de Sweida entre drusos y beduinos llevó al nuevo gobierno a enviar tropas para calmar los ánimos. El resultado fue la matanza de más de 2.000 drusos en pocos días, casi la mitad de ellos civiles. Un vídeo que tuvo gran impacto muestra a soldados –ex yihadistas– pidiendo la identidad a un detenido; cuando éste le responde que es sirio, le preguntan «¿qué quiere decir sirio, suní o druso?». Cuando contesta que es druso, le asesinan a tiros.
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Francisco de Andrés
La secta drusa es muy antigua, surgió en el siglo XI como una rama distinta de la mayoritaria suní, con elementos también ajenos al Corán. Algunos de sus mandamientos son secretos, a veces se les considera una tendencia ‘mística’, y aceptan a Abraham, Mahoma y a Jesús como ‘profetas’. Se estima que cuenta con un millón de seguidores, repartidos en Siria, Líbano, Israel, Turquía y Jordania. En Israel son un grupo numeroso y protegido, en particular porque la religión drusa no reivindica ninguna nación propia y anima a ser leal al régimen donde viven sus seguidores. Según ‘The Times of Israel’ solo en la región de Galilea viven unos 150.000 drusos israelíes, y muchos hacen el servicio militar.
Las minorías sirias se sienten desprotegidas
A raíz de la matanza del año pasado en Siria -que los drusos consideran como su ‘7 de Octubre’ y comparan con el ataque de Hamás a Israel en 2023- la desconfianza se ha disparado ante la ausencia de investigación y juicios por parte del Gobierno de Al Sharaa. Los drusos no son los únicos perplejos por la falta de acción del Gobierno, que afirma estar al mando tanto de los militares como de sus antiguos milicianos. Los chiíes de la región de la familia Assad también sufrieron matanzas similares a las de los drusos, y hay una serie de atentados sin investigar contra la minoría cristiana de Siria. A diferencia de los drusos que quieren ser israelíes, los cristianos aspiran a emigrar a Occidente. Una tragedia para una de las iglesias más antiguas y rocosas del mundo, que antes de la guerra civil siria constituía el 10 por ciento de la población.

