Irán se prepara para una «guerra a gran escala» mientras Trump ataca para que ceda en Ormuz
Estados Unidos ha entrado en una nueva fase de la guerra contra Irán: una campaña de castigo sostenido, apuntando a una guerra total hasta contra infraestructuras esenciales, con la que pretende elevar el coste militar y económico para Teherán hasta obligarlo a abandonar … sus ataques contra la navegación comercial y aceptar una renegociación del frágil acuerdo alcanzado en junio.
La escalada se aceleró este fin de semana tras la muerte de tres militares estadounidenses. Dos soldados fallecieron por un ataque iraní contra la base aérea Muwaffaq Salti, en Jordania, y otro murió en el norte de Irak durante la detonación controlada de un dron iraní derribado.
Un cuarto militar continúa desaparecido en Jordania, aunque se han encontrado restos humanos en la zona del impacto. Cuatro ataques iraníes en cinco días han dejado además decenas de heridos y han abierto una investigación sobre el funcionamiento de las defensas antimisiles estadounidenses.
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David Alandete
El secretario de Estado, Marco Rubio, reconoció que uno de los proyectiles logró atravesar el sistema defensivo de la base. Según su versión, las fuerzas estadounidenses interceptaron casi todos los misiles, pero uno de ellos «se filtró» y alcanzó una zona especialmente sensible. Las imágenes del ataque muestran a militares corriendo hacia los refugios con escaso margen de reacción, lo que plantea la posibilidad de que el proyectil no fuera detectado con suficiente antelación.
Los dos últimos identificados son Tyler James Feehan e Isabella Gonzales. Con ellos, son tres los militares estadounidenses muertos en esta última escalada: dos en Jordania y uno en Irak. Además, hay un desaparecido en Jordania y se han hallado restos aún sin identificar. El total de militares estadounidenses muertos desde el inicio de la guerra asciende a 17.
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Trump respondió este lunes con una amenaza directa. «Cada vez que Irán mate a un soldado estadounidense, pagará por esa muerte muchas veces», afirmó en sus redes sociales el presidente, quien aseguró haber transmitido esa orden al secretario de Defensa, Pete Hegseth, al jefe del Estado Mayor Conjunto, general Daniel Caine, y al resto de los mandos militares.
La declaración anticipa nuevas represalias después de nueve noches consecutivas de bombardeos estadounidenses. En la última oleada, el Mando Central atacó centros de mando iraníes, instalaciones de defensa aérea, sistemas de vigilancia costera, redes de comunicaciones y posiciones empleadas para lanzar misiles y drones contra buques comerciales.
La estrategia de Trump descansa ahora sobre tres instrumentos: ataques aéreos, bloqueo naval y presión económica. La Casa Blanca pretende degradar la capacidad de Irán para atacar barcos en Ormuz, impedir el abastecimiento de sus puertos y demostrar que cualquier ataque contra personal estadounidense tendrá una respuesta desproporcionada.
El objetivo inmediato, según Rubio, es recuperar la libertad de navegación en el Estrecho. El secretario de Estado afirmó que los ataques actuales se concentran en las instalaciones iraníes utilizadas contra los barcos mercantes y sostuvo que la conducta de Washington cambiará únicamente cuando cambie la de Teherán.
Ese objetivo inmediato forma parte de una estrategia más amplia. Cuando Trump lanzó la operación contra Irán en marzo, la Casa Blanca estableció cuatro metas: destruir la capacidad de producción y lanzamiento de misiles balísticos, anular el poder naval iraní, cortar el suministro de armas y dinero a las milicias aliadas de Teherán e impedir que el régimen obtenga un arma nuclear.
Washington sostiene que una parte considerable de esas capacidades fue destruida durante las primeras semanas de la campaña. Sin embargo, los ataques de los últimos días demuestran que Irán conserva misiles de precisión, drones y capacidad para alcanzar bases estadounidenses y objetivos de países aliados.
La segunda pieza de la estrategia es el bloqueo naval. EE.UU. ha vuelto a impedir la entrada y salida de barcos de los puertos iraníes. Este lunes, el Mando Central informó de que sus fuerzas habían inutilizado un buque comercial y desviado otros siete. Las operaciones son apoyadas desde el USS Boxer, desplegado en el mar Arábigo para mantener vuelos durante las veinticuatro horas.
CENTCOM began conducting a new wave of strikes against Iran at 7 p.m. ET today for the ninth consecutive night. The strikes will continue degrading Iranian military capabilities used to attack commercial vessels and civilian mariners transiting the Strait of Hormuz.— U.S. Central Command (@CENTCOM) July 19, 2026
La presión estadounidense no ha conseguido todavía detener la respuesta iraní. Teherán ha lanzado misiles y drones contra Kuwait y Baréin, dos países que albergan instalaciones militares de EE.UU. El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, declaró este lunes que la república islámica se encuentra en una «guerra a gran escala» y advirtió a la población de que deberá asumir las consecuencias del enfrentamiento.
El conflicto también amenaza con extenderse a otra arteria comercial. Los hutíes de Yemen, aliados de Irán, han anunciado un bloqueo contra los barcos saudíes en el estrecho de Bab el Mandeb. Cerca del 10% de los cargamentos mundiales de petróleo atraviesan habitualmente ese paso, que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén. Su cierre, sumado a las restricciones en Ormuz, reduciría las principales rutas de exportación energética del Golfo.
La consecuencia más visible para los estadounidenses está en las gasolineras. El precio medio de la gasolina ha vuelto a superar los cuatro dólares por galón (3,50 euros por 3.78 litros), frente a los 3,14 dólares (2,75 euros) de hace un año. El Brent superó temporalmente los 90 dólares (79 euros) por barril, impulsado por los ataques a petroleros y la incertidumbre sobre el suministro.
Este impacto económico limita el margen de Trump. El presidente necesita demostrar firmeza tras la muerte de militares estadounidenses, pero también evitar que la guerra provoque una nueva crisis energética antes de las elecciones legislativas de noviembre. Por eso, la Administración mantiene abierta una salida negociada mientras intensifica los ataques.
Los mediadores han entregado a Irán una propuesta para declarar una tregua de diez días. Ese periodo permitiría detener temporalmente los ataques y estudiar cómo recuperar el memorando alcanzado el mes pasado.

