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EEUU confirma otro militar muerto en Irak durante la detonación controlada de un explosivo iraní

Un militar estadounidense ha muerto y otro ha resultado herido en el norte de Irak durante la detonación controlada de un explosivo iraní, según ha informado este domingo el Comando Central de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos (Centcom).La muerte sucedió el sábado 18 de julio, poco después de que fallecieran dos militares estadounidenses más en Jordania en un ataque iraní, que también dejó un uniformado desaparecido.Según el comunicado, el Ejército de EEUU ha encontrado restos sin identificar de una persona en el mismo sitio del ataque de Jordania, que todavía está verificando.Son las primeras bajas estadounidenses registradas en el conflicto desde que la semana pasada se rompiera el alto el fuego entre Irán y Estados Unidos.De acuerdo con The New York Times, el militar fallecido en Irak durante la neutralización de un dron iraní no era un técnico en desactivación de explosivos, sino otro soldado alcanzado por escombros o fragmentos al detonarse el aparato.El Centcom todavía no ha revelado la identidad de los fallecidos «por respeto a las familias» durante el proceso de notificación.

¿Ha fallecido Aung San Suu Kyi?

Taichito había acompañado a Aung San Suu Kyi a todas partes. Sin embargo, al perro no le permitieron acompañar a la líder de Myanmar a prisión después de que una junta militar derrocara su gobierno hace cinco años. El mes pasado, el can de orejas … caídas murió en su casa de Yangón, la antigua capital, a los 15 años, sin haber podido verla regresar. Había sido un regalo de Kim Aris, su hijo, cuando ella salió de prisión tras una condena anterior en 2010. «Creo que fue el mejor regalo que le hice jamás. Le era muy fiel», afirma Aris en una entrevista concedida en Londres.
Sin embargo, la principal preocupación de Aris es otra: su anciana madre ha desaparecido. En los últimos meses ha recorrido distintos países para reunirse con presidentes y ministros y presionarles para que exijan al gobierno militar de Myanmar que aporte «pruebas de que sigue viva». La última aparición oficial de Aung San Suu Kyi, que ahora tendría 81 años, se produjo al término de su juicio-espectáculo, a finales de 2022. Desde entonces, el ejército ha rechazado las solicitudes de sus abogados para visitarla. En los últimos años, han circulado algunos informes sobre supuestos avistamientos suyos en el sistema penitenciario del país, devastado por la guerra, pero ninguno ha podido verificarse.

Aung San Suu Kyi sigue siendo una de las presas políticas más conocidas del mundo. Pasó muchos años bajo arresto domiciliario mientras encabezaba las protestas democráticas pacíficas contra el régimen militar de Myanmar entre las décadas de 1980 y 2010, y recibió el Premio Nobel de la Paz en 1991. Sin embargo, después de que su partido llegara finalmente al poder en 2015, su reputación quedó empañada por su defensa del trato que las fuerzas armadas dispensaban a los rohinyás, una minoría musulmana perseguida. En 2021, un golpe de Estado militar la apartó del poder y la envió a prisión.

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El gobierno militar aseguró en abril que había trasladado a Aung San Suu Kyi a arresto domiciliario, pero ha rechazado repetidamente las peticiones de los diplomáticos que solicitan visitarla. Cuando se le pregunta por su estado de salud, los responsables del régimen responden invariablemente que se encuentra bien, aunque sin aportar más detalles. Una fotografía difundida con motivo de su supuesto traslado al arresto domiciliario la mostraba conversando con un policía y un oficial del ejército en el interior de un edificio imposible de identificar. Sin embargo, no existen indicios de que la imagen sea reciente y Aris duda de su autenticidad. Afirma que, si realmente se encuentra bajo arresto domiciliario, no está en su vivienda de Yangón, y que su casa de Naypyidaw, la nueva capital, ha sido demolida.
El general Min Aung Hlaing, que encabezó el golpe militar contra ella, se autoproclamó presidente en marzo. En fechas recientes, ha sido preguntado al menos en dos ocasiones por Aung San Suu Kyi. Narendra Modi, primer ministro de la India, sacó el asunto durante las conversaciones que ambos mantuvieron en Delhi el mes pasado. Asimismo, en mayo, Julie Bishop, enviada especial de la ONU para Myanmar, solicitó verla cuando se reunió con el general. Diplomáticos conocedores de ambas conversaciones aseguran que reaccionó con visible enfado al escuchar el nombre de la líder.
Algunas de las personas informadas sobre esos encuentros temen que la reacción del líder golpista pueda indicar que es incapaz de aportar la prueba de vida solicitada, bien porque ella haya fallecido, bien porque se encuentre en muy mal estado. Otros, sin embargo, se muestran escépticos. «Mantener algo así en secreto sería imposible», afirma Morgan Michaels, experto en Myanmar del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, un centro de estudios con sede en Londres. Según un embajador, el profundo rechazo que el general siente hacia su rival política podría explicar por sí solo por qué continúa manteniéndola completamente aislada.

Ha defendido la resistencia no violenta

Los ministros de Asuntos Exteriores de los demás países miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) han planteado reiteradamente la situación de Aung San Suu Kyi a su homólogo de la junta, incluso durante una reunión celebrada en Bangkok el 12 de julio —sus errores durante su etapa en el gobierno, incluida su negativa a condenar la violencia ejercida por el ejército contra la minoría rohinyá, han debilitado el respaldo internacional a su causa, aunque no lo han hecho desaparecer—. El gobierno militar desea reincorporarse plenamente a la ASEAN, que suspendió la participación de Myanmar en las reuniones de alto nivel tras el golpe de Estado. Los generales también aspiran a recuperar el asiento del país en la ONU. Desde el golpe, Myanmar ha estado representado en Nueva York por un delegado del gobierno civil derrocado. Los diplomáticos sostienen que liberar a Aung San Suu Kyi, o simplemente permitir acceder a ella, contribuiría a mejorar las relaciones con ambas instituciones. Sin embargo, cualquiera de esas decisiones tendría consecuencias mucho menos previsibles en Myanmar. Aung San Suu Kyi, galardonada con el Premio Nobel de la Paz, ha defendido de forma constante la resistencia no violenta. Desde el golpe de Estado, distintos grupos armados pertenecientes a minorías étnicas han impulsado una campaña de alcance nacional para desafiar al régimen militar y, por primera vez, han unido fuerzas con revolucionarios de la mayoría étnica birmana. No obstante, Aung San Suu Kyi, nacionalista birmana que durante su etapa en el poder prestó escasa atención a las minorías, no cuenta con el respaldo de muchos de esos grupos armados. Liberarla sería «la forma más fácil de romper» la unidad entre ellos, afirma un diplomático extranjero que ha estado trabajando para mantener esa alianza.

14.517 presos políticos en Myanmar

Según la Asociación de Asistencia a los Presos Políticos

Michaels considera que las fuerzas armadas temen menos el levantamiento armado que los movimientos no violentos del tipo que Aung San Suu Kyi ha promovido desde 1988. A su juicio, «eso supondría una amenaza mayor que la resistencia violenta». La dirigente sigue ejerciendo una influencia casi talismánica sobre buena parte de la mayoría birmana, cuyos miembros continúan asumiendo riesgos personales para demostrarle su lealtad. El 19 de junio, con motivo de su 81.º cumpleaños, sus seguidores conmemoraron la fecha discretamente. La policía detuvo a un miembro de su Liga Nacional para la Democracia cuando repartía limosnas a monjes budistas en su nombre.
La atención diplomática centrada en la situación de Aung San Suu Kyi corre el riesgo de eclipsar la de los 55 millones de habitantes de Myanmar, que continúan sufriendo bajo el yugo de la junta. Ella es solo una de los 14.517 presos políticos que, según la Asociación de Asistencia a los Presos Políticos (AAPP), un grupo de defensa de los derechos humanos, permanecen encarcelados por el gobierno militar. La atención médica en las prisiones es deficiente y durante la sofocante estación cálida no hay aire acondicionado —según diversas informaciones, Aung San Suu Kyi habría rechazado una celda climatizada porque el resto de los presos no tenía acceso a ese privilegio—. Solo este año, la AAPP ha confirmado la muerte de más de 60 presos políticos bajo custodia. Aris asegura que, aunque busca desesperadamente noticias sobre su madre, ella jamás querría que el mundo olvidara la difícil situación que atraviesan los demás presos políticos.

Rumanía: ¿cómo se defiende una democracia analógica de la desinformación digital?

«Lo que se vio en Rumanía es algo poco habitual en las democracias». Así define Laura Stefan, directora de Expert Forum, lo ocurrido en su país después de que el Tribunal Constitucional anulara la primera vuelta de las elecciones presidenciales de 2024. Aquella decisión, … adoptada tras la desclasificación de documentos de inteligencia que apuntaban a una campaña de manipulación digital, financiación opaca y posible interferencia extranjera, interrumpió un proceso electoral en el que Calin Georgescu había ganado la primera vuelta.
En este punto, la pregunta sigue siendo si el Estado actuó para proteger la democracia o si, al hacerlo, dañó la confianza de una parte de los ciudadanos en el propio sistema porque «todavía no tenemos la imagen completa», reconoce Alexandru Damian, director de programas del Centro Rumano de Políticas Europeas.

Así, lo que se sabe es que Calin Georgescu no era un desconocido en la política rumana. En campaña se construyó una imagen de hombre apartado por el sistema, víctima de las élites y defensor de la patria frente a Bruselas, los partidos tradicionales y la influencia occidental. Pero quienes lo han seguido de cerca lo describen como «una figura con vínculos antiguos en redes de poder». En ese punto coinciden las dos voces: logró presentarse ante parte de la sociedad como un ‘outsider’, pero subrayan que el candidato que prometía combatir al ‘establishment’ nunca fue ajeno a él.

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Enrique Serbeto | Corresponsal en Bruselas

Alexandru Damian remarca que «siempre formó parte del sistema». Tras las investigaciones abiertas contra él, ha alimentado una imagen de hombre perseguido por las instituciones y defensor de una Rumanía soberana, cristiana y enfrentada a las élites. En ese punto, Alexandru lo compara con una puesta en escena al estilo putinista, algo que sigue calando en sectores decepcionados de la sociedad rumana. Es recibido como un líder injustamente apartado al que le impiden propiciar un cambio, y cuya elección representó un gesto de hartazgo.
Por eso su caso no puede reducirse a TikTok. Según Alexandru, y tal como apuntan los informes de inteligencia, su aparato propagandístico se alimentó, posiblemente, tanto desde dentro de Rumanía como desde el exterior. Para Laura Stefan, el problema añadido es que «lo vimos venir, escribimos sobre él y preguntamos por él», pero «hubo un silencio muy profundo por parte de las autoridades».
Sobre el terreno, la maquinaria se puso en marcha rápidamente. Alexandru Damian subraya que hubo canales de televisión que lo apoyaron, como el caso de Realitatea TV, lo que demuestra que su discurso también encontraba altavoces que reforzaban su imagen. La desinformación fue un ruido de fondo que encontró un eco en parte de la diáspora rumana en Europa, donde muchos votantes arrastraban una sensación de distancia respecto a Bucarest.

Incapacidad defensiva de las democracias

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Por lo expuesto, reducir lo ocurrido a una campaña viral sería quedarse en la superficie. Para Laura Stefan, lo ocurrido fue «un síntoma de una enfermedad ya existente» ante la incapacidad de las democracias para defenderse con herramientas analógicas frente a posibles formas digitales de manipulación, financiación opaca e interferencia extranjera.
«Seguimos operando con reglas que funcionaban en el mundo analógico, mientras vivimos en un mundo digital». Antes, recuerda, «una autoridad electoral podía dirigirse a una televisión, exigir la retirada de una información o imponer una sanción». Ahora, con las redes sociales, la escala del problema es otra: «Es como intentar vaciar el océano con una cucharilla».
Expert Forum fue una de las organizaciones que detectó la dimensión anómala del fenómeno Georgescu. Laura Stefan asegura que monitorizaba la actividad en internet y que vieron cómo el candidato crecía de forma muy visible en exposición en redes sociales, especialmente en TikTok. «Lo vimos venir», sostiene. Por eso, su conclusión es que las autoridades no hicieron su trabajo o no quisieron hacerlo.
El dato central de la campaña era la contradicción entre visibilidad y financiación: Georgescu declaró oficialmente «cero lei» o, lo que es lo mismo, cero gasto electoral. Pero su presencia digital alcanzó una escala incompatible con una campaña convencional sin recursos. Expert Forum documentó esa exposición, publicó informes sobre su crecimiento en internet y, según su directora, se pidió a la autoridad electoral que controlara la financiación mientras la campaña seguía en marcha. Pero la respuesta fue que lo revisarían después de las elecciones.

«Hoy en día la Justicia electoral debería empezar a moverse en plazos estrechos y con información incompleta»

Laura Stefan
Directora de Expert Forum

Para ella, aquello invertía el sentido mismo del control electoral porque «hay que detectar a tiempo irregularidades, no hacerlo cuando el resultado ya se ha producido». Por ese motivo, «hoy en día la Justicia electoral debería empezar a moverse en plazos estrechos y con información incompleta. Las redes sociales presentes en Europa no son originales de Europa, ni tienen incentivos para entregar información a los Estados afectados. Por eso, exigir a los tribunales una prueba en tiempo real es imposible. En democracia, habrá que operar con información incompleta». Para Laura Stefan, Europa necesita desarrollar «anticuerpos» frente a estas amenazas. No basta con reaccionar, sino que la protección de las elecciones debe empezar antes, y quien no lo entienda será «presa fácil de depredadores más grandes».

Dualidad en la calle

¿Qué efectos ha dejado este caso en Rumanía un año y medio después? En la calle, contrastan dos respuestas bien distintas. Una: «La política es como cualquiera en otro país». La otra: «es una locura». Y es que la elección anulada terminó en los tribunales sin veredicto favorable para Calin Georgescu. Y, así, sus efectos siguen dejándose notar. Laura Stefan lo resume desde la actualidad más inmediata: «Rumanía ha vivido recientemente una moción de censura contra el Gobierno, impulsada por los socialdemócratas junto a los extremistas, y el presidente ha tenido que nombrar a un nuevo candidato a primer ministro para intentar reconstruir una mayoría». Además, Stefan observa una confusión creciente en el lenguaje institucional porque «el nuevo candidato fue presentado como una figura tecnócrata, pero en el futuro Gobierno aparecen rostros vinculados al Partido Socialdemócrata y el propio aspirante procede de la política europea. Es un poco confuso el lenguaje que se utiliza en Rumanía».
Alexandru Damian va más allá y sostiene que el impacto ha sido «extraordinario», pero para mal. Desde la anulación electoral, han crecido los sentimientos antieuropeos, con Alianza para la Unión de los Rumanos como una fuerza capaz de rondar entre el 35% y el 40% de los votos en las encuestas. Ese crecimiento se alimenta de una campaña de desinformación que describe como «intensa y visible«.

«Ya no estamos jugando en nuestro patio con pequeños enemigos, todo esto se está volviendo global»

Laura Stefan

Además, la falta de una explicación institucional ha agravado el clima. Para él, la ausencia de relato oficial ha dejado espacio a las versiones alternativas y a la propaganda. En ese punto, Laura Stefan contrapone Rumanía con Moldavia. El país vecino, que «estaba sometido a una mayor presión rusa, reconoció la amenaza, la documentó, presentó informes ante el Parlamento y permitió que las preocupaciones fueran discutidas y respondidas públicamente». En Rumanía, sigue faltando un informe equivalente que explique con claridad lo ocurrido y por qué el Estado no actuó antes.
Laura Stefan acaba resumiendo el caso con una imagen clara: «Ya no estamos jugando en nuestro patio con pequeños enemigos, todo esto se está volviendo global». Las amenazas son cada vez mayores, y quienes quieren influir en unas elecciones disponen de herramientas más potentes. Rumanía sigue dejando una pregunta abierta que ya no pertenece solo a Bucarest: cómo se defiende una democracia analógica cuando los adversarios entienden mejor el terreno en el que se libra la batalla digital.

Los rusos se quedan sin vacaciones en Crimea

La guerra de Ucrania arruina las vacaciones de los rusos. Este verano se ha formado la tormenta perfecta para dificultar el descanso de millones de ciudadanos. Los ataques con drones ordenados por Kiev han generado enormes problemas y una escasez de combustible que afecta a … 80 de las 83 regiones rusas. Además, Kiev lucha desde hace tres meses para aislar la península de Crimea, uno de los principales destinos turísticos para los rusos. Los ataques de las Fuerzas Armadas ucranianas contra este territorio lo han dejado con graves problemas de suministro de luz y combustible, lo que supone un duro golpe moral para Moscú, que lo considera la joya de la corona y celebró en 2014 con gran pompa su anexión bajo el lema ‘Crimea es nuestra’.
De hecho, el impacto de esta ofensiva se nota incluso desde el espacio: según publicaciones de medios independientes rusos como Meduza, la luz visible desde el cosmos se ha reducido a una quinta parte de su intensidad habitual.

Cuando tomó la península, el Kremlin justificó la acción como una «reconquista» debido a que el territorio había sido una región más del territorio ruso hasta 1991, año en que se disolvió la URSS. El referéndum de dudosa legitimidad que se hizo para concretar su unión al país euroasiático fue ampliamente criticado por la comunidad internacional, y la mayoría de las naciones del mundo no reconocen sus resultados.

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Rosalía Sánchez

Ya en la era soviética era un lugar muy apreciado para vacacionar, un atractivo que las autoridades rusas buscaron potenciar entre su población tras la anexión. Sin embargo, la realidad actual dista mucho de esa estampa idílica de clima agradable, ritmo relajado y patrimonio histórico. En la región hay continuos apagones temporales y una severa escasez de gasolina que perjudica el día a día de sus habitantes. El propio gobernador impuesto por Rusia reconoció el pasado 13 de julio que algunas ciudades llevan casi dos semanas sin suministro eléctrico.
En otras zonas, las autoridades se han visto obligadas a implementar cortes de luz rotatorios de tres horas diarias. Más allá de las molestias para los residentes, esta situación ha causado todo tipo de problemas, que van desde dificultades para el pago con tarjeta y alimentos en mal estado en hogares particulares, hasta fallos en el suministro de agua, el alcantarillado y el servicio de telefonía móvil e internet. Residentes de ciudades como Yalta, que sufre en menor grado estas privaciones, exponen en redes sociales que la propia ciudadanía está llevando ayuda humanitaria –que incluye generadores, combustible, agua embotellada y comida– a las localidades que acumulan una semana sin corriente.

Ataques continuos

Esta situación es el resultado de múltiples ataques ucranianos enfocados en destruir infraestructura clave. Kiev ha concentrado sus esfuerzos en objetivos estratégicos como subestaciones, redes eléctricas y centrales eléctricas como la termoeléctrica de Balaklava. Esta planta, que suministraba entre un cuarto y un tercio de la electricidad de la región, sufre en la actualidad interrupciones intermitentes en su servicio. Si Ucrania consiguiera inutilizar por completo la capacidad de generación eléctrica, el escenario sería mucho más grave y podría desencadenar una grave catástrofe humanitaria en Crimea.

Un bañista solitario en una playa de Yalta, donde ha bajado el turismo por la amenaza de los drones ucranianos (primera foto). En la segunda imagen, una pantalla muestra un mensaje de alistamiento en el Ejército ruso en el paseo marítimo de dicha ciudad, que no está tan concurrido como otros veranos (tercera imagen)..

(Reuters)

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El sector petrolero regional también ha sufrido numerosos impactos que han obligado a las autoridades a introducir un sistema de cupones para la adquisición de combustible. Buques cisterna, depósitos de crudo y tanques de almacenamiento se han convertido en objetivos prioritarios para las Fuerzas Armadas ucranianas. El desabastecimiento de carburante es asfixiante, hasta el punto de que las autoridades regionales se vieron obligadas a suspender en junio de este 2026 la venta de hidrocarburos a civiles.
El ya exministro de Defensa ucraniano, Mykhailo Fedorov, señaló que el propósito de su país es convertir Crimea en una «isla» logística, una estrategia que gana fuerza con los acontecimientos recientes y que ya está asfixiando al sector turístico local.

Sin turistas

En 2021, con cerca de 9,5 millones de visitantes por la caída de viajeros que provocó la pandemia, Crimea fue el tercer destino turístico de todo el país euroasiático, solo por detrás de Moscú y la región de Krasnodar, donde se ubica Sochi. La realidad actual es totalmente diferente. Antes del conflicto, muchas regiones rusas contaban con vuelos directos hasta Simferópol, la capital regional. Sin embargo, tras el inicio de la invasión, el Kremlin clausuró el espacio aéreo, lo que convirtió al puente de Kerch en la única infraestructura de conexión con Rusia.
Actualmente, el traslado solo es posible en tren o por carretera, y bajo estrictas limitaciones. Las dificultades para llegar y la situación allí han mermado el interés en viajar a este territorio. Los medios rusos ya se hacen eco de la más que previsible bajada del turismo. El diario ‘Vedomosti’ informa de que este sector cayó un 3% interanual durante el primer semestre del año: ha pasado de 41,4 millones de turistas en 2025 a 40,1 millones este año. Las principales razones que esgrime el rotativo son el ahorro y las decisiones de última hora.
A pesar de la situación, las opciones más populares para este verano siguen siendo las regiones costeras, según cuenta el director ejecutivo de la empresa del sector turístico ruso Maddison, Artur Privin: «El mar Negro es el más buscado. Crimea es muy valorada también, pero tiene menos disponibilidad. Altai es bastante popular y Kamchatka también». Estos últimos destinos son más tranquilos debido a su lejanía del frente y su atractivo se centra en la naturaleza y no tanto en la playa. Pero no están al alcance de cualquier bolsillo, especialmente Kamchatka.

«El mar Negro es el más buscado. Crimea es muy valorada también, pero tiene menos disponibilidad»

Artur Privin
Director de la empresa turística Maddison

La población rusa no es ajena a la crisis que sufre la península. Por ello, según datos del portal de viajes TravelLine, cerca del 79% de las reservas para este verano se han cancelado. La situación es crítica; su economía se encuentra aún más ahogada al perder los ingresos del turismo, que en tiempos de bonanza representaban el 10 % del producto regional. Un moscovita, que prefiere mantener el anonimato, explica a este medio que era un viajero habitual a la zona: «Desgraciadamente, este año me vi obligado a suspender el viaje en el último momento, pero la realidad es la que es», lamenta.
Moscú se enfrenta al desafío de sostener una fortaleza militar que simboliza su grandeza imperial, pero que sufre para cubrir las necesidades más elementales de la vida civil.

«Cada semana salía un camión frigorífico chorreando sangre»

El impacto del sol contra el polvo de la calle le da al barrio de Yalda, al sur de Damasco, un tono amarillento que alienta a buscar una sombra con urgencia. Sin embargo, la casa de Umm Omar, que abre la puerta cubierta por un … largo velo de flores azules, es oscura y gris. El cristal de la ventana transforma la dura luz del exterior en un difuso foco frío mientras ella se sienta sobre un fino colchón en el suelo. En sus manos sostiene una fotografía de su hijo Omar que, en 2018, fue detenido por la Inteligencia siria mientras caminaba por la calle. «Me lo quitaron y me obligaron a buscarlo durante tres años. No me dejé ni un organismo de seguridad por revisar», cuenta Umm Omar casi inmóvil.
A partir de 1948, tras la creación del Estado de Israel y la expulsión masiva de población palestina durante la ‘Nakba’, los primeros refugiados comenzaron a asentarse en Damasco y su periferia. En las décadas siguientes, nuevos flujos de desplazados llegaron a Siria como consecuencia de los conflictos en países vecinos como Jordania y el Líbano, lo que amplió progresivamente las comunidades palestinas en el país.

Cuando la revolución contra el régimen de Bashar al Assad en Siria estalló en 2011, y a medida que campos de refugiados palestinos quedaban asociados a la oposición o se convertían en escenarios de combate, miles de familias palestinas fueron cada vez más expuestas a detenciones, desapariciones forzadas y controles de seguridad.

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Francisco de Andrés

La Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre la República Árabe Siria publicó en 2013 un informe que ya subrayaba la magnitud de las desapariciones forzadas. El estudio indicaba que «hay motivos razonables para creer que fueron cometidas por fuerzas gubernamentales como parte de un ataque generalizado y sistemático contra la población civil y, por lo tanto, constituyen un crimen de lesa humanidad».
Según la organización Grupo de Acción para los Palestinos en Siria (AGPS, por sus siglas en inglés), al menos 6.675 refugiados palestinos han sido víctimas de desaparición forzada en Siria desde el inicio del conflicto en 2011. La organización considera que la comunidad palestina ha sufrido una de las campañas de desapariciones forzadas más extensas registradas entre las poblaciones del país. Fue en el campo de Yarmuk, el más grande de Siria y que antes de sus grandes edificaciones de hormigón no era más que un conjunto de decenas de tiendas de campaña. En aquel campo, se desató la cadena de ataques, desapariciones y desplazamientos masivos que más tarde se extenderían también a los campos y barrios colindantes, como Yalda.
En este entramado de control y detención, la llamada Rama 235 –o Rama Palestina–, una de las unidades más antiguas y poderosas del aparato de inteligencia de los Assad, jugó un papel fundamental. Creada originalmente a finales de los años sesenta para supervisar las organizaciones palestinas presentes en Siria y vigilar posibles actividades vinculadas a Israel, terminó convirtiéndose en un centro neurálgico de vigilancia política, interrogatorios, detención y tortura de opositores, especialmente de los barrios palestinos.

«No sé cómo lo reconocí. Era un chico atlético, pero todos sus músculos habían desaparecido»

Umm Omar
Madre de uno de los desaparecidos

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Umm Omar buscó allí a su hijo antes de recorrer otros centros. Finalmente lo encontró en la prisión de Sednaya, donde ya no parecía el mismo: «No sé cómo lo reconocí. Su cabeza era tan pequeña…», recuerda con la mirada hacia sus manos, con las que hace un gesto esférico. «Era un chico atlético, pero todos sus músculos habían desaparecido».
Desde entonces, Umm Omar visitó a su hijo periódicamente hasta que, al solicitar una nueva visita en prisión en abril de 2024, le comunicaron que Omar ya no se encontraba allí. Había desaparecido de nuevo y no había forma de encontrarlo. Fue meses después cuando ella se enteró por uno de sus compañeros de celda de que su hijo había fallecido. A día de hoy sigue sin saber cómo ni dónde está su cuerpo.

Patrón repetido

En estos barrios aún habitados mayoritariamente por palestinos, la vida continúa. Los vecinos reconstruyen sus viviendas, abren negocios y reparan la infraestructura del lugar. Pero la herida está aún lejos de sanar. La experiencia de muchas familias palestinas repite el mismo patrón: desaparición, búsqueda, silencio…
La casa de Umm Hisham y su hijo Fuad tiene vistas a una carretera que separa el campo de Jaramana del antiguo edificio de la Rama Palestina. Según antiguos detenidos y organizaciones de derechos humanos, el edificio contaba con varias plantas de oficinas y al menos tres niveles subterráneos destinados a interrogatorios y detención.
«Cada semana se veía salir un camión frigorífico. Veía el camión chorreando sangre y escoltado por tres patrullas. A veces eran tres y otras veces cinco. Iban fuertemente protegidos, con vehículos blindados, francotiradores, armas rusas y granadas, para que nadie se acercara al camión», testifica Fuad, mientras observa el lúgubre edificio abandonado desde su tejado.
Fuad no es solo un testigo del terror que se apoderó del país durante décadas. En invierno de 2012, su hermano Hisham salió de casa para ir a trabajar. Apenas dos horas después, recibió la noticia de que no había llegado al trabajo. «Intentamos comunicarnos con él para ver dónde estaba, pero era imposible. Había unas mujeres visitando a mi madre esa mañana. Yo observaba la situación y no sabía cómo decírselo. No podía. Me iba a otra habitación a llorar, porque la situación era realmente dura».

«Entré en la cárcel de Sednaya. Había gente llorando, otros buscando… Los cadáveres estaban en avanzado estado de descomposición»

Fuad
Hermano de un desaparecido

A partir de entonces comenzó una búsqueda de años, marcada por versiones contradictorias, intermediarios y pagos sin resultado. «Nos decían que estaba en la Rama 215, otros en la Rama 248», explica Umm Hisham. «Cada persona decía una cosa distinta. Yo seguía consumiéndome por dentro». Con el tiempo, la búsqueda dejó de ser solo una espera para convertirse en un sistema de extorsión. Un intermediario llegó a exigir la casa familiar a cambio de información. «Empezó a decir que quería la casa. Decía: ‘O la casa, o el chico muere’», recuerda Fuad.
La familia llegó a considerar cederla. «Mi madre dijo: ‘Démosles la casa y terminemos de una vez’», cuenta. Pero la promesa volvió a romperse en el mismo punto que todas las anteriores. «Todos los que han venido ya se han llevado su parte y se han ido».

La caída del régimen reaviva la esperanza

A finales de 2024, la rápida caída del régimen abrió por primera vez archivos y centros de detención que durante décadas habían permanecido cerrados al escrutinio público. Miles de familias acudieron a cárceles como Sednaya o a sedes de inteligencia como la Rama Palestina con la esperanza de encontrar supervivientes, documentos o cualquier indicio sobre el destino de sus familiares desaparecidos. Fuad hizo lo mismo.
«Entré en Sednaya con mi padre. Había gente llorando, otros buscando, algunos detrás de los escombros. Y yo decía: ‘Dios mío, que no esté muerto’, porque lo que veías allí te hacía llorar durante cien años. Entramos en una habitación. La llamaban la ‘sala de la sal’. La Defensa Civil no nos dejó acercarnos, porque los cadáveres estaban en avanzado estado de descomposición. Solo el olor… Luego subimos al piso superior y encontramos una enorme prensa de hierro. Era gigantesca».
En medio del caos de la prisión de un gobierno desintegrado, Fuad escuchó que seguramente hubiera más desaparecidos en la Rama Palestina. Si eso fuera cierto, Hisham estaría a tan solo unos metros de su casa en el campo de Jaramana. Pero allí tampoco estaba. «Encontramos mujeres y niños saliendo… Entonces comprendimos que en aquella rama no importaba la edad: ni pequeños ni mayores ni mujeres ni hombres ni ancianos», recuerda a pocos cientos de metros del edificio.

Gran parte del campo de refugiados palestinos de Yarmuk quedó reducido a escombros durante la guerra civil en Siria (primera foto). Entre los desaparecidos figura el hermano de Fuad, quien sospecha que sus restos pueden estar enterrados en un campo cerca de su casa (segunda imagen). En la tercera foto, un niño asa pinchitos bajo un cartel de la lucha palestina contra Israel. .

(Alejandro Matrán)

Mientras Fuad sigue esperando noticias de su hermano, miles de familias palestinas continúan en la misma situación. Más de una década después del inicio de la guerra, el destino de miles de refugiados palestinos detenidos por los servicios de seguridad sirios sigue siendo desconocido. Para muchos, la caída del régimen no ha supuesto el final de la búsqueda, sino el comienzo de una nueva etapa marcada por la necesidad de la verdad, identificación de restos y rendición de cuentas.
En este contexto, la Justicia transicional se ha convertido en una de las principales demandas en la nueva etapa política del país. Las autoridades sirias han dado algunos pasos iniciales, aunque el alcance y la implementación de estas medidas siguen siendo limitados y objeto de debate.

Siria abre expedientes sobre crímenes del régimen

La Justicia transicional en Siria surge tras el colapso del régimen de al Assad como sistema aún en construcción, marcado por tensiones entre la rendición de cuentas y la estabilidad política. En este proceso, los tribunales en Damasco y las primeras detenciones de figuras de seguridad buscan establecer precedentes jurídicos sobre crímenes cometidos durante el conflicto.

El caso de Amjad Youssef, exoficial de inteligencia vinculado a la masacre de Tadamon de 2013, se ha convertido en un símbolo central. Su arresto ha sido presentado como un avance en la persecución de crímenes de guerra, aunque organizaciones y analistas advierten sobre el riesgo de una justicia selectiva, centrada en individuos más que en estructuras de mando.

El proceso judicial contra exfuncionarios convive con el debate sobre la capacidad del sistema legal sirio para garantizar juicios independientes. Mientras víctimas exigen la verdad y reparación, sectores críticos alertan de una potencial «justicia performativa» que priorice el impacto político sobre la transformación institucional.

En marzo de 2025, el nuevo Gobierno sirio anunció en un decreto su intención de crear una Autoridad Nacional para las Personas Desaparecidas. Su tarea será la de investigar y esclarecer el destino de las personas desaparecidas, documentar los casos, establecer una base de datos nacional y proporcionar apoyo legal y humanitario a sus familias. Pero estos esfuerzos aún se encuentran en fase de organización y sin un marco institucional plenamente consolidado.
Umm Hisham, la madre que todavía aguarda el regreso de su hijo, se recoloca en la silla y dice: «Hasta hoy seguimos sin saber nada. La gente pedía dinero, pero no nos daban ninguna información. No hubo ningún resultado. Ahora quiero preguntar: ¿todavía hay esperanza? Porque nosotros seguimos viviendo aferrados a la esperanza».

Muere un hombre mientras estaba esposado durante una detención policial en Italia

Un hombre de 43 años ha fallecido este domingo en la ciudad italiana de Bologna (norte) mientras estaba esposado y reducido por dos agentes durante una intervención policial, según avanzan los medios locales.Los hechos han tenido lugar en el barrio periférico boloñés del Pilastro, adonde los agentes acudieron alertados por los propios vecinos porque el hombre estaba protagonizado presuntamente algunos altercados visiblemente nervioso, de acuerdo a las mismas fuentes. El hombre, de origen marroquí, fue inmediatamente reducido por dos agentes en la calle, esposado y bloqueado boca abajo en el suelo.Un vídeo difundido por los medios locales muestra el momento posterior al arresto, en el que también estaban presentes varios sanitarios de los Servicios de Emergencia y otro hombre que ayuda a reducirlo agarrándole por los pies.En las imágenes se escucha al detenido gritar «ayuda» en italiano y a los policías bloqueándolo en el suelo hasta que finalmente deja de hablar y de moverse. Poco después, uno de los dos policías intenta reanimarlo pero el arrestado ya no responde.El alcalde de Bologna, Matteo Lepore, y el presidente regional de Emilia-Romagna, Michele De Pascale, han pedido en un comunicado conjunto que se esclarezcan los hechos. «Es fundamental que se aclaren los hechos plenamente. Confiamos en el trabajo de las instituciones competentes para que cada circunstancia sea esclarecida con la máxima rapidez, rigor y transparencia», ha solicitado.La Jefatura de Policía de la ciudad ha avanzado que las imágenes de las cámaras personales que portaban los agentes serán «inmediatamente» puestas a disposición de las autoridades judiciales.