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Javier Solana: «Europa tiene que pensar seriamente en su seguridad, más nos vale tomar las medidas necesarias»

Javier Solana (Madrid, 1942) ha visto cambiar el mundo. Ha pasado de lo nacional a lo internacional, para ir después a lo académico y ha ocupado los más altos cargos que un europeo puede ocupar. De hecho, es uno de los políticos españoles con mejor carrera. Ahora preside EsadeGeo (el Centro de Economía Global y Geopolítica de Esade), pero no mira desde la distancia. Así, el exsecretario general de la OTAN y antiguo Alto Representante de la UE conversa con 20minutos en la previa de la cumbre de la Alianza Atlántica en Ankara con preguntas sobre qué pretende Trump, cuál es el futuro de la organización y el papel de España, o si el apoyo a Ucrania se puede sostener en el tiempo.¿Es la cumbre de Ankara la más importante de la historia reciente de la OTAN?Llevamos un periodo de tiempo desde la presidencia de Trump en Estados Unidos en que las relaciones entre los países europeos y la OTAN son un poco difíciles, pero yo creo que esta reunión, que es muy importante, será una reunión donde se aclararán muchas de las cosas que están en juego como la inversión en defensa o los despliegues que se hagan a futuro.¿Entiende entonces el repliegue planteado por Trump?Bueno, es que creo que al presidente Trump hay que escucharle pero no seguramente fiarse de lo que dice. Lo que es importante de esta cumbre es que, además, se celebra en Turquía, miembro de la OTAN pero no de la UE, y eso también cuenta. A partir de ahí tenemos que ver cómo se desarrolla este periodo del segundo mandato de Trump hasta el final.¿Mantendrá la dinámica de tensión actual?No lo sé, pero la situación no es la situación que yo pensaba que íbamos a tener en este momento. El presidente Trump es un revulsivo pero el país no está a disposición de la OTAN con él como sí lo estuvo con los presidentes anteriores.¿Y qué debe o puede hacer Europa en esa situación?Europa tiene que pensar seriamente en su propia seguridad. Yo creo que eso es una reflexión que tenemos que hacernos todos los europeos, en tanto que europeos y en tanto que nacionales también. Es una llamada que tenemos delante de nosotros y más nos vale tomar las medidas necesarias para empezar a tener una seguridad y una defensa más articulada desde el punto de vista europeo. Los países de la OTAN de Europa tienen que trabajar más juntos y en la Unión Europea también tiene que haber un concepto más serio sobre la seguridad.Javier SolanaEx secretario general de la OTANFue ministro en varios gobiernos de España durante la década de 1980 y principios de los 90, incluyendo la cartera de Asuntos Exteriores bajo la presidencia de Felipe González. Entre 1995 y 1999 ejerció como secretario general de la OTAN. Posteriormente, entre 1999 y 2009, fue Alto Representante para la Política Exterior y de Seguridad Común de la Unión Europea, desempeñando un papel destacado en la diplomacia europea y en la gestión de crisis internacionales. Ahora es el presidente de EsadeGeo.¿Por dónde pasan esas medidas de las que usted habla?Algunas ya están tomadas, aunque no tengamos una resolución, pero Europa ya ha entendido que tiene que tomarse en serio su propia seguridad.¿España en qué posición queda? Porque es el aliado que más críticas ha recibido por parte de TrumpEspaña, como ha dicho la ministra de Defensa, es un país leal a la Alianza y está haciendo todo lo que se ha comprometido a hacer. Y ningún país ha llegado al 2% a tiempo [según lo marcado en la cumbre de Gales en 2014], ni siquiera Estados Unidos. Por lo tanto, estamos cumpliendo con nuestras obligaciones, de acuerdo con los compromisos que teníamos y dispuestos a hacer los esfuerzos necesarios cuando toque hacerlos.Pero el Gobierno se presenta como el verso suelto precisamente respecto a ese objetivo del 5%Hablan del 5%, pero nadie ha llegado y la mayoría de países no están próximos a llegar. La posición española es lógica; cumplir con lo que toque cumplir y cuando toque cumplir. En este momento, la Alianza y la Unión Europea tienen que tomar decisiones importantes y ahí es cuando España tiene que también jugar su papel.Usted ocupó el cargo de secretario general de la OTAN. ¿Está siendo Mark Rutte condescendiente con la actitud de Trump?No quiero criticar al secretario general de la OTAN, y menos habiéndolo sido yo, pero sí diría que yo hubiera actuado de una manera muy diferente. Hay algo que en las formas que hay que cuidar y no sé si el secretario general lo cuida lo suficiente ahora mismo.»Como secretario general de la OTAN hay que cuidar las formas y no sé si Rutte las cuida lo suficiente»Hablamos mucho de Trump, pero uno de los temas más importantes de la cumbre va a ser Ucrania. ¿Es sostenible mantener el apoyo a Kiev mucho más tiempo?Es una obligación. La Unión Europea como tal y la Alianza como tal tienen un compromiso con Ucrania que deben mantener.¿Y eso es compatible con abrir vías diplomáticas con Rusia?No solo es compatible, sino que sería importante hacerlo. Ahora, no es algo que esté en manos ni de los aliados ni de los europeos, sino de Putin.¿Es optimista con que puedan darse esos canales en el corto plazo?Yo siempre soy optimista en esas materias porque he hecho con la voluntad más que con el deseo, más que con la realidad. Pero sí me parece que sería muy bueno que hubiera un alto fuego y que hubiera una negociación seria. Ahí Estados Unidos no ha jugado el papel que tendría que haber jugado para conseguirlo.Quizá precisamente porque se centró en el conflicto en Irán, que además fue un gran punto de fricción entre Trump y el resto de aliados. ¿Cómo ha de comportarse la OTAN con guerras que, como esta, quedan fuera de su radio de acción?Yo creo que la OTAN está jugando su papel en esta situación. Saben muy bien que los países de la Unión Europea que forman parte de la OTAN no están de acuerdo con esta guerra. La UE, hasta la llegada de Trump, tenía una posición que fue aprobada también por el presidente Obama sobre Irán. Esa posición fue violada por el presidente Trump, que decidió no acatarla. De esos barros vienen estos lodos.“Los Estados Unidos que conocimos antes de Trump no van a volver de la manera que los conocimos”Con todo esto que hemos comentado, ¿qué OTAN se imagina dentro de cinco o de diez años?¿Una OTAN sin Estados Unidos?Con ellos, claro, pero creo que los Estados Unidos que conocimos antes de Trump no van a volver de la manera que los conocimos. Estados Unidos va a ser, o se va a comportar de una manera distinta, con Trump o sin Trump. Yo espero que el sucesor a ese Trump sea una persona que se acerque más a los posicionamientos que tenía los anteriores presidentes como Biden u Obama, sobre todo en relación con Europa.

La OTAN fortalece a Erdogan como elemento estratégico esencial pese a su deriva autoritaria

La elección de Ankara como sede de la cumbre anual de la OTAN constituye una victoria diplomática mayor para el máximo dirigente turco, Recep Tayyip Erdogan, al que se le perdonan ahora todos los gestos que hace unos años fueron argumentos para mantenerle más o … menos aislado del núcleo duro de la organización. No se tiene en cuenta la deriva autoritaria que impone en este país y ya no importan los graves problemas de represión de los disidentes. Tampoco la política discriminatoria hacia los periodistas considerados demasiado críticos, a los que ni siquiera se les ha permitido acreditarse para informar sobre la reunión.
En la OTAN se han olvidado ya del humillante chantaje al que intentó someter al Gobierno sueco, al retrasar de forma deliberada su ingreso en la organización, que todos los demás países celebraban. Erdogan ahora es «un buen amigo» de Donald Trump y hasta el primer ministro sueco, Ulf Kristersson, estará probablemente de acuerdo en aprovechar el buen ambiente de las relaciones que tiene el turco con el presidente estadounidense para tratar de evitar un naufragio de la cumbre.

Con el segundo Ejército más grande de la Alianza después de Estados Unidos, Turquía había sido durante toda la Guerra Fría un pilar esencial de la OTAN y mantenía relaciones muy estrechas con Israel. Con la llegada de Recep Tayyip Erdogán al poder en 2003, se produjo un cambio sustancial en las relaciones de este país y la OTAN. Lo primero que hizo este dirigente islamista fue recortar el poder de los militares y, después, construyó una agenda internacional propia fuera de las corrientes atlánticas y mirando hacia Asia Central y Oriente Próximo. Por ejemplo, en la guerra civil siria, la OTAN apoyó a Turquía frente a las amenazas que podían venir de este conflicto, pero al mismo tiempo Estados Unidos cooperó con milicias kurdas que Ankara considera terroristas.

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David Alandete

Las tensiones fueron creciendo hasta que el dirigente turco desafió abiertamente a la organización con la compra del sistema antiaéreo ruso S-400, que se consideró incompatible con los aliados porque intentar conectarlo con las redes militares de la OTAN suponía un riesgo tecnológico importante. Por ello, en el primer mandato de Trump, Turquía fue expulsada del programa del cazabombardero Lockheed Martin F-35 Lightning II.
A causa de estas medidas restrictivas, en los últimos años Turquía ha desarrollado su propia tecnología y en ciertos aspectos, como la fabricación de drones, de forma más que exitosa. Muchos de los aliados dentro de la OTAN están cooperando con la industria turca o compran directamente sus productos. Por su posición geográfica, controla el acceso entre el mar Negro y el Mediterráneo y tiene la estratégica base aérea de Incirlik. Aunque Estados Unidos no pudo utilizarla en su operación contra Irán, dichas instalaciones demuestran que Turquía es un actor esencial en cuestiones relacionadas con Rusia, Oriente Próximo o el Cáucaso. En este ambiente complicado en Ucrania, Oriente Próximo y el golfo Pérsico, la posición de Turquía es un elemento esencial, aunque no siempre concuerde con la de Estados Unidos.

Las buenas relaciones entre Trump y Erdogan

Trump ha elogiado públicamente a Erdogan en varias ocasiones en los últimos meses. En los días previos a la cumbre de la OTAN en Ankara, volvió a destacar su buena relación con el presidente turco y aceptó mantener una reunión bilateral con él, además de las que tiene previstas con el ucraniano Volodímir Zelenski y el sirio Ahmed al Sharaa. En realidad, ahora Trump considera a Erdogan como uno de los líderes con los que tiene una relación más fluida dentro de la OTAN. Hasta ha llegado a decir que, de no ser porque es el organizador de la cumbre, se habría planteado no asistir.

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Para los turcos, en cambio, la cumbre constituye un acontecimiento que reforzará el papel de Erdogan en un momento en el que crecen las tensiones internas. Con el pretexto de garantizar el éxito de la cumbre, la Policía turca ha utilizado la abundante y amplia legislación antiterrorista para llevar a cabo cientos de detenciones preventivas sin excluir a periodistas, activistas y figuras culturales, y se han prohibido todas las manifestaciones en Ankara.
Cuando le han preguntado al secretario general de la organización, este ha tenido que utilizar argumentos genéricos como que «en democracia las elecciones no son todo». Con respecto a los medios a los que no se ha permitido informar sobre la cumbre, Rutte ha sostenido que la OTAN «respeta la libertad de prensa, pero en Bruselas».

Krieger, el 'influencer' de la ultraderecha alemana que lucha por Putin contra Ucrania

El ‘influencer’ Noah Krieger, miembro del partido populista de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD), ha anunciado en las redes sociales su alistamiento en el Ejército ruso y ha publicado fotos en las que aparece armado y aparentemente en territorio ucraniano ocupado. Muchos … de sus 400.000 seguidores han jaleado la decisión, que subraya el perfil prorruso de AfD.
A la espera de la confirmación de que se trata de fotos reales, afirma que se encuentra en la ciudad de Bajmut, en la región de Donetsk, donde asegura que está siendo adiestrado junto a soldados rusos de asalto. Muestra soldados uniformados, equipo militar y prácticas de derribo de drones, mientras insiste en que la «política equivocada en nuestro país está destruyendo nuestros valores alemanes».

Su abierto apoyo a Putin aumenta la presión política sobre AfD, que el pasado fin de semana celebró un congreso en Erfurt ante el que protestaron miles de manifestantes de extrema izquierda, que intentaron bloquear la entrada al acto y fueron disueltos por la Policía. Miembros de AfD fueron perseguidos y agredidos en las calles, en escenas que recordaban a los años 30, por parte de grupos entre los que figuraban las juventudes socialdemócratas, los ‘Jusos’.

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Rosalía Sánchez

«Estoy en Ucrania y represento a Rusia», asegura Noah Krieger, para júbilo de sus seguidores. «No se trata de quién tiene razón, sino de las políticas occidentales que quieren destruir el mundo», explica su decisión. Entre sus mensajes triunfalistas de respaldo a Putin, intercala críticas a la política migratoria europea y proclamas patrióticas. Pero, si tuviese que identificar su patria, no sería fácil.
El verdadero nombre de Krieger es Murad Dadaev y es originario de Chechenia, aunque tiene ciudadanía alemana y rusa. Adoptó el apellido de su esposa alemana tras casarse y cambió legalmente su nombre de pila, pero sus datos en el registro civil componen un entramado difícil de calificar. Llegó a Alemania como refugiado en 2013 y se registró en Wunstorf, junto a su mujer chechena, dos hijos y un sobrino. Aparentemente, sigue casado con ella, pero consta también un segundo matrimonio con una alemana.

Su verdadero nombre es Murad Dadaev y es originario de Chechenia, de donde llegó a Alemania como refugiado en 2013

Antes de esas segundas nupcias, casi lo primero que hizo tras ingresar en Alemania, fue afiliarse a AfD. Aparece en tempranas fotos junto al líder de la asociación distrital del partido en Hannover, Jörn König, remarcando la cercanía política entre ambos. Krieger presume de haber invitado a toda la junta directiva local a la magnífica villa neobarroca en Nordstadt, de 850 metros cuadrados, que alquiló, pero que dejó de pagar poco después.

«No soy un agente extranjero ni me financia nadie»

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Habla con fluidez ruso, checheno y alemán. Es experto en artes marciales y sus habilidades permiten especular con la posibilidad de una formación militar. «No soy un agente extranjero y no me financia nadie», se ha defendido en las redes sociales de las sospechas surgidas, sobre todo a raíz de un viaje a Chechenia durante el que asistió a una sesión del Parlamento con la participación de Ramzán Kadírov. También se reunió con el comandante del regimiento especial de Policía de Kadírov, Zamid Chalayev. Durante ese mismo viaje, entregó al viceprimer ministro checheno una daga de la Luftwaffe del Tercer Reich con una esvástica.
En redes expresa abiertamente su apoyo a las políticas del Kremlin y a Vladímir Putin. Defiende políticas migratorias más estrictas, utiliza una retórica asociada a la ideología nazi y simpatiza con el grupo Nación Vaynakh Guerrillera, sospechoso de crímenes violentos. También muestra una tendencia abiertamente homófoba. Debido a este profuso perfil, AfD Baja Sajonia anunció en abril que había abierto un procedimiento de expulsión del partido que, a fecha de hoy, no habría concluido.

En redes expresa abiertamente su apoyo a las políticas del Kremlin y a Vladímir Putin. Defiende políticas migratorias más estrictas, utiliza una retórica asociada a la ideología nazi y muestra una tendencia abiertamente homófoba

AfD gestiona la influencia de Noah Krieger, según un portavoz de Berlín, como la de un «simpatizante ajeno al control del partido» que, sin embargo, promueve sistemáticamente en redes los mensajes de la directiva. «Esta sigue siendo nuestra última oportunidad para salvar a nuestro país. Cada vez más personas en este país quieren apoyarnos en la lucha contra el declive de Alemania, en la lucha por nuestra patria y por nuestra identidad», ha dicho en el reciente congreso la copresidenta de AfD, Alice Weidel, y ha difundido Krieger. El apellido del ‘influencer’, por cierto, se traduce como «guerrero».
Por su parte, Bjoern Hoecke, uno de los presidentes de AfD en el estado de Turingia, ha prometido «una gran Alemania en la que no hay que temer pasear por el parque de la ciudad por la tarde y donde las llaves del apartamento pueden quedar colgadas en el exterior de la puerta», con la que también se identifica Krieger.
La popularidad de AfD sigue en ascenso: las encuestas le conceden hasta un 29% de los votos a escala federal y este otoño espera ganar sus primeras elecciones regionales en Sajonia-Anhalt. AfD exige parar la ayuda a Ucrania y establecer comunicación oficial con Rusia. El resto de los partidos acusa a esta formación de promover políticas y actitudes racistas incompatibles con los valores democráticos de Alemania, y de amenazar el orden constitucional.

¿Por qué el futuro de la Alianza Atlántica no pasa por los Estados Unidos de Trump?

Como si se tratase de la Agencia Tributaria y Zapatero, tanta deferencia y complicidad entre Donald Trump y Gianni Infantino no podía acabar bien. La goleada de corrupción que comparten la FIFA, el organismo rector del fútbol internacional, y el Gobierno de Estados Unidos refleja … a la perfección el declive de nuestras democracias: un terrible abuso de lo público y una gravísima crisis de rendición de cuentas. Y, como resultado, las reglas empiezan a no tener sentido, ya sean las que se aplican a un Mundial de fútbol o a una alianza militar como la OTAN.
En el caso de Infantino, el peloteo más rastrero y los ‘regalitos’ han resultado irresistibles. Desde el pseudopremio de la paz –doradísimo, por supuesto– hasta el alquiler de la FIFA durante el último año de una oficina en la planta 17 de la Torre Trump de Nueva York, pagando un precio astronómico a la empresa familiar del presidente pese a permanecer prácticamente vacía. Ahora, Trump incluso disfruta de su propio VAR.

Mark Rutte, el secretario general de la OTAN, no ha tenido ni una fracción del éxito de Infantino. Y no será porque el peloteo del holandés no haya sido de lo más rastrero. Ni por el ‘regalazo’ de que Estados Unidos sea el gran beneficiario de las inversiones europeas en materia de defensa. Al final, el ‘sugar daddy’ ha llevado una alianza basada en valores democráticos compartidos hasta el terreno de juego que mejor domina: el de los ‘negocietes’.

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Javier Martínez-Brocal

En realidad, Trump siempre ha pensado que la OTAN era como ‘Los Soprano’: que los europeos pagaban a cambio de protección y tenían que hacer todo lo que él quisiera, desde aceptar exigencias inverosímiles de gasto militar hasta seguirle en un gran fiasco estratégico como Irán. Después de Groenlandia, la guerra comercial, la connivencia con Putin y el mínimo respaldo a Ucrania, la cumbre de Ankara confirma que, sin un mínimo de confianza, el futuro de la OTAN convertida en una especie de SEPI no pasa por los Estados Unidos de Trump.

Los tres retos para la posguerra en el Golfo

Enero parece quedar muy lejos. En una reunión de banqueros en Dubái, la conversación giraba en torno a si el candente mercado inmobiliario de la ciudad estaba a punto de sufrir una corrección. En una conferencia tecnológica celebrada en Doha, la capital de Catar, todo … el mundo quería hablar de inteligencia artificial. La guerra ya amenazaba Oriente Medio, pero nadie quería creer que llamaría a su propia puerta.
Para el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), un club de monarquías petroleras, los meses siguientes supusieron la mayor conmoción desde 1990, cuando Sadam Husein invadió Kuwait. Puede que la comparación parezca exagerada. La primera Guerra del Golfo se cobró la vida de cientos de civiles kuwaitíes y provocó un desastre ecológico cuando el ejército de Sadam incendió los pozos petrolíferos; las consecuencias de este conflicto son menos visibles.

Miles de ataques iraníes con misiles y drones causaron daños valorados en decenas de miles de millones de dólares, pero, afortunadamente, dejaron pocas víctimas. Aunque el estrecho de Ormuz permaneció cerrado durante casi cuatro meses, los residentes del Golfo no sufrieron ninguna escasez grave. Es una guerra un tanto extraña cuando todavía se pueden conseguir ostras importadas a pesar del bloqueo.

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Sin embargo, en cierto modo, el impacto de esta guerra del Golfo es mayor que el de la primera: en 1990, el CCG era la gasolinera del mundo; hoy es un actor de primer orden en ámbitos que abarcan desde las finanzas hasta la logística y alberga algunos de los mayores fondos soberanos y compañías aéreas del mundo, sus economías suman un valor de 2,3 billones de dólares, más del dos por ciento de la producción mundial, y es un refugio para millones de expatriados, atraídos por la promesa de un oasis seguro y próspero en una región turbulenta. Ese modelo está ahora en entredicho.

Si Donald Trump logra un acuerdo duradero que ponga fin al prolongado conflicto entre ambos países, el impacto sobre el Golfo podría disiparse rápidamente; si, por el contrario, se reanudan los combates, la próxima ronda podría ser más destructiva

Lo que suceda a partir de ahora dependerá, en parte, de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán: si Donald Trump logra un acuerdo duradero que ponga fin al prolongado conflicto entre ambos países, el impacto sobre el Golfo podría disiparse rápidamente; si, por el contrario, se reanudan los combates, la próxima ronda podría ser más destructiva. Pocos altos cargos de la región esperan que la guerra vuelva a estallar, pero tampoco confían en una paz duradera y tendrán que convivir con un elevado nivel de riesgo en el futuro previsible.
Esto plantea tres retos: restablecer la confianza, replantear los ambiciosos planes de diversificación de unas economías petroleras que nunca contemplaron un nivel de riesgo semejante y desenvolverse en un complejo escenario geopolítico en el que ya no confían plenamente ni en Estados Unidos, su protector tradicional, ni entre ellos mismos. Algunos lo afrontarán mejor que otros: los Estados del Golfo han compartido un trauma, pero sus consecuencias se dejarán sentir de forma desigual.
A primera vista, podría parecer que Emiratos Árabes Unidos (EAU) ha encajado el golpe más duro desde el punto de vista de la confianza. La federación de siete emiratos, entre ellos Dubái, ha sido atacada en más de 2800 ocasiones, casi tantas como el resto del CCG en su conjunto. Sus estrechos vínculos con Israel y la postura belicista de sus dirigentes parecen situarla permanentemente entre los principales objetivos de Irán en el Golfo.

Muchos expatriados en Dubái se muestran optimistas tanto con respecto a la guerra como al futuro, pero los críticos podrían tachar ese optimismo de forzado

Sin embargo, muchos expatriados en Dubái se muestran optimistas tanto con respecto a la guerra como al futuro, pero los críticos podrían tachar ese optimismo de forzado: EAU ha detenido a ciudadanos por compartir en WhatsApp noticias sobre los ataques iraníes y el número de personas que han abandonado el país durante la guerra es un tema recurrente en las cenas de Dubái, y dado que el emirato no publica estadísticas detalladas de población, nadie tiene una respuesta concluyente.
No obstante, algunos indicios anecdóticos apuntan a que muchos profesionales se han quedado: las autopistas han seguido congestionadas y los centros comerciales, abarrotados. La ciudad es hoy mucho menos de paso que hace unas décadas. Es probable que muchos de quienes se marcharon no tuvieran alternativa, ya que hoteles y otras empresas dependientes del turismo despidieron a miles de trabajadores.

Baja confianza, reservas aún más bajas

El turismo, que representa el 12 % del PIB de EAU, será uno de los primeros indicadores de la confianza general. El verano siempre es una temporada tranquila, pero muchas empresas esperan una rápida recuperación cuando remita el calor abrasador. Aun así, esa recuperación podría ser desigual. «Los rusos y los indios nos dicen que están dispuestos a volver casi de inmediato», afirma un ejecutivo de marketing. «¿Los británicos? A finales de 2027».
Ayuda que EAU disponga de abundantes recursos financieros. Antes de la guerra, el precio del petróleo para lograr equilibrio presupuestario era de apenas 50 dólares por barril, muy inferior al de la mayoría de sus vecinos. Dubái ya ha destinado 2500 millones de dirhams (680 millones de dólares, equivalentes al 0,5 % del PIB) a incentivos por la guerra, por ejemplo, suspendiendo algunos impuestos a las estancias hoteleras y las cuentas de los restaurantes.
Restablecer la confianza será mucho más difícil en los Estados más pequeños del Golfo, especialmente en Baréin. El reino insular entró en la guerra con una ratio deuda/PIB del 146 %, una de las más elevadas del mundo, y sus reservas de divisas apenas alcanzaban para cubrir menos de dos meses de importaciones. A ello se suman unas tensiones de larga data entre la monarquía suní y la mayoría chií del país, que desde hace tiempo denuncia —con razón— sufrir discriminación.

Aunque el petróleo solo representa el 14 % del PIB, aporta aproximadamente el 50 % de los ingresos públicos, y Baréin casi no ha exportado crudo desde marzo

La guerra ha agravado ambos problemas. Aunque el petróleo solo representa el 14 % del PIB, aporta aproximadamente el 50 % de los ingresos públicos, y Baréin casi no ha exportado crudo desde marzo. En abril, Emiratos Árabes Unidos concedió al banco central bareiní una línea de swap de divisas por valor de 5000 millones de dólares. Es probable que haya nuevos rescates. El respaldo de sus vecinos ha ayudado a Baréin a evitar una rebaja adicional de la calificación de su deuda, que ya tenía la consideración de «bono basura». A principios de este mes, una emisión de bonos de 1000 millones de dólares registró una demanda superior a la oferta.
Aun así, todo ello no hace sino aumentar la carga de la deuda del reino: está pagando más del siete por ciento por sus emisiones más recientes, un punto porcentual por encima de las realizadas antes de la guerra. Mientras tanto, durante el conflicto no era raro escuchar a ciudadanos bareiníes expresar simpatía por Irán, incluso cuando el régimen bombardeaba su país y contemplaba la posibilidad de anexionárselo.
El turismo lleva años ofreciendo resultados decepcionantes, y la combinación de inestabilidad e insolvencia dificultará aún más la llegada de nuevos visitantes. Otros sectores también parecen vulnerables. Baréin ha intentado consolidarse como centro logístico para las empresas que abastecen el mercado saudí. Sin embargo, la incertidumbre en torno al estrecho de Ormuz puede convertir esa apuesta en una opción arriesgada. A diferencia de Emiratos Árabes Unidos, que prevé ampliar los puertos de su costa oriental, Baréin carece de una alternativa al estrecho.

El amplio mercado interno ha contribuido a compensar la caída del turismo extranjero y el sector turístico saudí depende sobre todo de los peregrinos religiosos

De hecho, una de las principales lecciones de la guerra es que la geografía importa y el tamaño de Arabia Saudí le ha permitido capear el conflicto mejor que la mayoría de sus vecinos: sus principales ciudades apenas han sufrido ataques iraníes y su espacio aéreo nunca ha llegado a cerrarse, si bien algunas empresas trasladaron temporalmente personal desde Dubái a Riad. Además, el amplio mercado interno ha contribuido a compensar la caída del turismo extranjero y el sector turístico saudí depende sobre todo de los peregrinos religiosos, un negocio mucho más estable que el turismo de ocio.
El reino ya estaba reduciendo el alcance de algunos de sus proyectos más ambiciosos, especialmente Neom, la ciudad futurista que construye en el noroeste del país. En lugar de rascacielos revestidos de espejos y estaciones de esquí en pleno desierto, Arabia Saudí intenta ahora reposicionarse como un centro logístico, con un puerto moderno que conecte a los Estados del Golfo con el mar Rojo. Se trata de un giro sensato. También podría apostar por la inteligencia artificial: los centros de datos construidos en su costa occidental estarían situados a unos 1500 kilómetros de Irán, frente a los escasos 200 kilómetros que separan a otros países del Golfo de territorio iraní. Sin embargo, ni los puertos ni los centros de datos atraerán al tipo de expatriados acomodados que el reino esperaba seducir con Neom. Tampoco crearán muchos empleos para los saudíes, que no parecen especialmente interesados en trabajar como estibadores.
Antes de la guerra, la mayoría de los países del Golfo aspiraban a diversificar sus economías siguiendo el modelo de Dubái: atraer empresarios adinerados y desarrollar economías de servicios basadas en el turismo, las finanzas y la tecnología. En un Golfo donde el riesgo ha aumentado, quizá ya no puedan hacerlo. «La guerra no ha acabado con el modelo de Dubái, pero sí podría acabar con la idea de que todos los países del Golfo puedan convertirse en otro Dubái», sostiene un diplomático europeo.
Catar invirtió cientos de miles de millones de dólares en viviendas, hoteles e infraestructuras para el Mundial de fútbol de 2022, que dejó tras de sí un exceso de capacidad en prácticamente todos esos ámbitos. Kuwait afronta el problema contrario: décadas de parálisis política le han impedido construir casi nada. La prolongada incertidumbre regional puede dejar a ambos países en tierra de nadie. Se prevé que sus economías se contraigan en más de un diez por ciento este año y es posible que no recuperen el PIB previo a la guerra hasta 2028.

Omán siempre ha sido el país atípico del Golfo: un productor mediano de petróleo con una política exterior marcadamente heterodoxa

Omán siempre ha sido el país atípico del Golfo: un productor mediano de petróleo con una política exterior marcadamente heterodoxa. En los últimos meses, ha irritado a sus vecinos al mostrar afinidad hacia Irán y plantear incluso la posibilidad de colaborar con la República Islámica para cobrar peajes en el estrecho de Ormuz. Puede que esa postura lo haya protegido de ataques iraníes de gran envergadura, pero también entraña riesgos propios.
El CCG insiste en presentarse como un bloque de países hermanos, aunque su historia está jalonada de profundas rupturas: hace menos de una década, Baréin, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos impusieron un bloqueo a Catar para castigarlo por apoyar a grupos islamistas. En Washington, mientras tanto, algunos republicanos han llegado a plantear sanciones contra Omán y el propio Trump incluso llegó a sugerir, de forma insólita, bombardear el país.
En realidad, el CCG siempre ha funcionado mejor como espacio de libre circulación y comercio que como un auténtico bloque político. La guerra ha puesto de manifiesto esa falta de cohesión —y podría incluso agravarse—, por ejemplo en el ámbito de la defensa. Estados Unidos lleva años instando a los Estados del Golfo a integrar sus sistemas de defensa aérea, pero la desconfianza mutua lo ha impedido. Además, la necesidad de administrar cuidadosamente las limitadas reservas de interceptores ha favorecido una mentalidad de «empobrecer al vecino».

Ceños fruncidos tras las sonrisas

Tampoco existe consenso en materia diplomática. Catar desempeñó un papel fundamental en la negociación del acuerdo inicial entre Estados Unidos e Irán, firmado el 17 de junio. En los días previos, los seis países del Golfo instaron a Trump a aceptarlo, convencidos de que la alternativa era una nueva escalada bélica. Sin embargo, en privado, muchos altos cargos consideran que se trata de un mal acuerdo.
Arabia Saudí se ha alineado ahora con Turquía, Egipto y Pakistán para intentar influir en la evolución de los acontecimientos, pero los propios saudíes reconocen que se trata de una coalición improvisada y débil, pues ninguno de sus socios dispone de suficiente influencia para convencer a Irán de que ceda en alguna cuestión. Emiratos Árabes Unidos, por su parte, ha permanecido en gran medida al margen de la pugna diplomática: considera a Irán un enemigo irreconciliable y prefiere centrarse en reforzar la disuasión antes que en lo que considera una diplomacia estéril. En consecuencia, el CCG carece de una posición común con respecto a Irán.

Los Estados del Golfo han perdido la confianza en Estados Unidos por verlo demasiado impredecible como para seguir siendo un garante fiable de su seguridad, pero demasiado poderoso como para prescindir de él

Al mismo tiempo, los Estados del Golfo han perdido la confianza en Estados Unidos por verlo demasiado impredecible como para seguir siendo un garante fiable de su seguridad, pero demasiado poderoso como para prescindir de él. Todos intentarán fortalecer sus relaciones con otras potencias medias. China podría ampliar su papel diplomático en la región, aunque hasta ahora se ha mostrado reticente. Las relaciones con Israel dependerán probablemente del resultado de las elecciones previstas para este otoño. Fuentes saudíes bien informadas aseguran que el reino sigue dispuesto a normalizar relaciones, pero únicamente si un nuevo gobierno israelí ofrece una alternativa a la guerra permanente.
Durante décadas, los gobernantes del Golfo ofrecieron a sus ciudadanos un pacto implícito: manteneos al margen de la política y os garantizaremos seguridad y prosperidad. Hoy ni el petróleo ni la promesa de protección estadounidense bastan ya para sostener ese contrato. La guerra no lo ha quebrado, pero sí lo ha desgastado como nunca antes.

El cuerpo de Jamenei llega a Qom tras la multitudinaria despedida en Teherán

Los restos del ayatolá Alí Jamenei han llegado en la tarde de este lunes a la ciudad iraní de Qom tras culminar los tres días de actos en recuerdo del difunto líder supremo iraní celebrados en Teherán. Tras un día en Qom, el cuerpo de Jamenei será llevado a Irak y posteriormente regresará a Irán, concretamente a Mashhad, donde recibirá sepultura.»El cuerpo del líder mártir ha llegado a Qom», ha informado la televisión pública iraní, IRIB, que ha emitido imágenes del helicóptero que ha llevado el féretro hasta Qom. La comisión encargada del funeral ha informado de que el miércoles el cuerpo será llevado a Irak, a las ciudades de Nayaf y Kerbala, en el sur del país de mayoría chií. En Nayaf la procesión será de 6 kilómetros y en Kerbala, de 5,8 kilómetros, siempre entre férreas medidas de seguridad. Hasta Irak se desplazará el presidente iraní, Masud Pezeshkian. Los últimos actos del funeral, que comenzó el pasado viernes, serán el jueves en la ciudad de Mashhad, donde será enterrado en el santuario del Imán Reza, el octavo imán chií, cumpliendo la última voluntad del dirigente, muerto el pasado 28 de febrero en un ataque israelí durante la primera jornada de la última ofensiva estadounidense-israelí contra Irán. Las imágenes de fieles golpeándose el pecho por el luto y la multitud en la plaza que rodea a la emblemática torre Azadi han sido la nota más destacada de los actos de este lunes de cortejo fúnebre en la capital iraní. También ha habido cánticos pidiendo venganza por la sangres de Jamenei y llamamientos a la resistencia. Entre la multitud, las banderas de Irán y los retratos del difunto líder. El ataúd de Jamenei está en todo momento acompañado de los de sus familiares muertos en el mismo ataque: Sayedé Boshra Hoseini Jamenei, Mesbá al Hoda Baqeri, Zahra Hadad Adel y Zahra Mohamadi Golpayegani.