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Una orca queda varada en Uruguay y será sacrificada: «Está en estado crítico»

Una orca ha quedado varada en la playa de la mundialmente reconocida ciudad de Punta del Este, en Uruguay, «con un marcado estado de debilidad» y será sacrificada después de que no pudiera ser devuelta al agua por las condiciones en las que se encuentra. Así lo han informado este lunes en un comunicado conjunto los Ministerios de Ambiente y de Ganadería, Agricultura y Pesca, junto con organizaciones y la Universidad de la República. «Actualmente se encuentra en estado crítico, cursando una fase agónica, lo que hace inviable su reinserción», han afirmado los veterinarios.La orca quedó varada este domingo y en ese momento la Prefectura informó sobre el hecho a las autoridades correspondientes para que se encargaran de dicho asunto. El equipo técnico de Facultad de Veterinaria y la organización Red Nacional de Asistencia a Cetáceos acudieron al lugar «para evaluar, estabilizar al animal y determinar los pasos a seguir según su evolución». «El individuo, que se encontraba con un marcado estado de debilidad, no pudo ser devuelto al mar en esas condiciones. Por ello, recibió atención veterinaria durante toda la noche; sin embargo, pese a los esfuerzos de recuperación y a las condiciones climáticas adversas, su evolución no ha sido favorable», explica el comunicado.De acuerdo con esto, los especialistas y las autoridades correspondientes «han resuelto proceder a la eutanasia, priorizando el bienestar del animal». «El Grupo de Trabajo en Varamientos desea resaltar que se tomaron todas las medidas para garantizar la seguridad del equipo que se encontraba en el lugar. El animal será trasladado a la Facultad de Veterinaria, donde se realizará la necropsia, para conocer las potenciales causas de su varamiento», asevera el documento.

La Casa Blanca y los republicanos acusan a los demócratas de «inspirar» la violencia política

Los llamamientos a la unidad y la reconciliación tras el último intento de asesinato contra el presidente del país no han sobrevivido a la batalla política en Estados Unidos: la Casa Blanca y los republicanos han acusado a la oposición demócrata de imponer un «discurso … de odio» que está detrás de la violencia política que vive la primera potencia mundial.
Nada más ocurrir el ataque el pasado sábado por la noche durante la cena anual de la Asociación de Corresponsales ante la Casa Blanca, Donald Trump compareció y se felicitó por la reacción de «unidad» tras el incidente y pidió a los estadounidenses un esfuerzo por «acabar con nuestras diferencias».

Pero, menos de 24 horas después, en una entrevista en la cadena CBS el domingo por la noche, acusó a los demócratas de propagar un «discurso de odio que es muy peligroso».
Con el susto cada vez más lejano, este lunes la Casa Blanca fue más allá en sus acusaciones a los demócratas. La portavoz de Trump, Karoline Leavitt, denunció que «la gente escucha, y cuando hay personas con problemas mentales en todo el país escuchando esta retórica sin sentido sobre el presidente todos los días, les inspira para hacer cosas dementes».

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Ivannia Salazar

En el comienzo de su rueda de prensa, Leavitt se refirió en particular a la polémica sobre el chiste que hizo el comediante Jimmy Kimmel en su programa nocturno, en el que decía a la primera dama, Melania Trump, que tenía el «resplandor de una viuda en espera» (una referencia a la expresión del «resplandor de una embarazada», de una mujer a punto de dar a luz). Kimmel, cuyo programa ya fue suspendido el año pasado por comentarios sobre el asesinato del activista conservador Jimmy Kimmel, hizo el chiste dos días antes de que ocurriera el ataque. Pero la broma, que después adquirió un tono macabro, ha motivado que tanto Trump como la primera dama hayan exigido su despido.
«Pero no son solo los medios», advirtió Leavitt. «Todo el Partido Demócrata ha utilizado el reclamo electoral de que Trump es una amenaza existencial para la democracia, que es un fascista y le comparan con Hitler».
El ataque a Trump «es el resultado inevitable de una izquierda radicalizada que ha normalizado la violencia política», defendió este fin de semana Joe Gruters, el presidente del Comité Nacional Republicano, la estructura orgánica del partido.

«Todo el Partido Demócrata ha utilizado el reclamo electoral de que Trump es una amenaza existencial para la democracia, que es un fascista y le comparan con Hitler»

Karoline Leavitt
Portavoz de la Casa Blanca

La reacción generalizada de los demócratas tras el intento de asesinato fue la condena a cualquier tipo de violencia política. Pero eso no ha evitado que el episodio se haya convertido casi de inmediato en un nuevo frente de batalla político.
Era previsible que así fuera. Ocurrió en anteriores intentos de asesinato, como en el que estuvo a punto de morir Trump en un mitin en Pensilvania en julio de 2024, donde los llamamientos a la unidad no duraron. Y ocurre ahora, con el combustible añadido de las elecciones legislativas del próximo otoño, donde los republicanos se juegan sus mayorías en el Congreso.
Los demócratas han respondido con alegaciones de hipocresía contra los republicanos. Les acusan de haberse mofado de la violencia que han sufrido miembros de su partido y de haber mirado a otro lado con el gran episodio de violencia política del EE.UU. contemporáneo: el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021, protagonizado por una turba de seguidores de Trump para tratar de evitar la certificación de Joe Biden como ganador de la elección presidencial de 2020.

Carlos III debuta como rey en la Casa Blanca en el 250 aniversario de la independencia de EE.UU.

El Rey Carlos III de Inglaterra llegó este lunes a la Casa Blanca en su primera visita a Estados Unidos como monarca, recibido por Donald Trump y Melania Trump con todos los honores para tomar un té. La escena tenía un peso histórico evidente: … el viaje se enmarca en el 250 aniversario de la independencia estadounidense, la ruptura fundacional con la Corona británica que dos siglos y medio después se convierte en motivo de ceremonia, diplomacia y reconciliación simbólica.
Carlos y Camila llegaron a las 16.17, con unos minutos de retraso sobre la hora prevista. Trump y la primera dama los esperaban en el jardín sur, donde está la columnata semicircular. Posaron para las cámaras, aunque la prensa estaba demasiado lejos para escuchar sus primeras palabras.

Melania vestía un traje de chaqueta color crema de Adam Lippes y zapatos de Manolo Blahnik, según informó su gabinete. Detrás de ellos, la Casa Blanca ya estaba preparada para la gran ceremonia del martes, la visita de Estado en toda regla, con filas de sillas dispuestas para los invitados y una presencia de seguridad más visible tras el tiroteo del sábado en la cena de corresponsales, con perímetros alrededor de la Casa Blanca y drones sobrevolando el recinto.

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David Alandete

El primer encuentro fue breve y medido. Tras el saludo, las dos parejas entraron en la Casa Blanca para tomar el té en el llamado Salón Verde, en la planta noble del edificio. Después recorrieron la nueva colmena ampliada de la Casa Blanca, situada en el jardín sur, junto al huerto. El gesto no era menor: Carlos III ha hecho de la defensa del medio ambiente una de sus causas desde mucho antes de llegar al trono. Cerca de allí, su madre, Isabel II, plantó un árbol durante su visita de Estado de 1991.
La visita tiene una lectura política clara. Es importante para Londres, que busca reforzar la llamada relación especial con Washington en un momento de tensiones entre Trump y el Gobierno laborista de Keir Starmer. El presidente ha criticado al primer ministro británico por la falta de apoyo que percibe en la guerra con Irán, pero mantiene una relación distinta con la familia real, a la que siempre ha mostrado una admiración pública.
La Casa Blanca quiere convertir la visita en un gran despliegue de Estado. El martes habrá ceremonia militar, saludo de 21 cañonazos, revista de tropas y un desfile con 300 militares estadounidenses. Después está previsto el encuentro entre Trump y Carlos III, el discurso del Rey ante el Congreso y una cena de Estado en la Casa Blanca.
Para Carlos, este es su vigésimo viaje a Estados Unidos, pero el primero como Rey. Para Trump, es una oportunidad de envolver la política en tradición, monarquía y ceremonia. Y para ambos países, una escena cargada de ironía histórica: el heredero de la Corona contra la que se fundó Estados Unidos vuelve ahora a Washington como invitado de honor en el aniversario de aquella independencia.

El coladero del Hilton: cómo el tirador armado estuvo a segundos de Trump y del Gobierno

Para llegar a algunos de los miembros más destacados del Gabinete de Donald Trump en la cena de corresponsales de la Casa Blanca, bastaba con cruzar una puerta del hotel Hilton de Washington y plantarse en una alfombra roja sin pasar por un solo detector … de metales. Era posible acercarse a menos de medio metro del secretario de Estado, Marco Rubio, o el secretario de la Guerra, Pete Hegseth, sin más filtro que la entrada al hotel.
Las razones por las que el atacante no lo hizo y prefirió esperar a la llegada del presidente a la cena de corresponsales quedarán claras en el juicio. Lo que ya resulta evidente es que el escenario del tercer intento de asesinato contra Trump en apenas dos años fue un coladero, con medidas de seguridad laxas y una división de responsabilidades que dejó zonas enteras del Hilton fuera de un control real de nadie.

No era solo la posibilidad de acercarse sin apenas filtro a secretarios del Gabinete, periodistas destacados o sus invitados. Era algo más grave: bastaba con entrar mostrando un papel, una invitación o una entrada que podía ser una simple fotocopia, sin acreditar identidad ni pasar por un registro real. La cena reunía a unas 2.500 personas en un hotel gigantesco, con cientos de habitaciones, huéspedes alojados y zonas comunes abiertas. Y, para acceder al enorme salón de banquetes donde estaban el presidente, el vicepresidente y buena parte del Gobierno bastaba, al final del recorrido, con pasar por un arco detector de metales.

La Fiscalía acusa al pistolero de intento de asesinato del presidente

Cole Tomas Allen, el hombre que protagonizó un ataque el pasado sábado contra la cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, ha sido acusado de un crimen de la máxima gravedad: el intento de asesinar al presidente de EE.UU.Allen tuvo … su primera comparecencia ante el juez este lunes, en el que la fiscalía presentó tres cargos contra él. Además del de intento de asesinato de Donald Trump, que presidía ese tradicional evento anual de Washington, le imputaron por el transporte ilegal de armas de fuego entre diferentes estados y por el uso de un arma de fuego en un crimen violento.

Allen, un maestro e ingeniero informático de California de 31 años, fue reducido por las fuerzas de seguridad cuando intentaba penetrar en el salón donde se iniciaba aquella cena, la primera a la que Trump acudía como presidente de EE.UU. Según grabaron las cámaras de seguridad del recinto, el hotel Hilton, Allen atravesó a la carrera el control de seguridad y el detector de metales, donde disparó en el pecho a un miembro del Servicio Secreto. Esa es la razón del tercero de los cargos que enfrentará en su proceso judicial. El chaleco antibalas salvó la vida del agente, que solo resultó herido. Trump mantuvo este lunes una conversación telefónica con él.

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David Alandete

La comparecencia de Allen ante el juez fue breve, de cerca de media hora. En ella, la fiscal Jocelyn Ballantine expuso los cargos y dio detalles de algunas circunstancias del ataque, como las armas que utilizó el imputado. Allen trató de llegar al salón de fiestas del Hilton con una recortada de calibre 12, una pistola y tres cuchillos. Allí estaban Trump, la primera dama, Melania; y la plana mayor del Gobierno y del poder legislativo. Entre ellos, los primeros miembros de la línea de sucesión al presidente: el vicepresidente, JD Vance; y el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Mike Johnson.
Allen estuvo representado ante el juez, Matthew Sharbaugh, por una abogada de oficio, Tezira Abe. «El señor Allen no tiene arrestos previos ni antecedentes criminales», dijo la letrada. «En este momento, se le presume inocente».
El acusado apenas tuvo posibilidad de hablar delante del juez. Solo confirmó su identidad y que entendía el procedimiento al que estaba siendo sometido.
El cargo por intento de asesinato del presidente de EE.UU. puede conllevar una pena de cadena perpetua. Su próxima comparecencia ante el juez será este jueves, para determinar sus condiciones penitenciarias mientras espera la celebración de su juicio.
El acusado apenas tuvo posibilidad de hablar delante del juez. Solo confirmó su identidad, su edad y sus estudios y que entendía el procedimiento al que estaba siendo sometido.
Allen llevaba ropa penitenciaria de color azul, observó a la prensa y al público que asistió a esta vista pública y habló con calma cuando fue su turno. De momento, el acusado no ha tenido que declararse culpable o inocente de los delitos de los que se le acusa.
El cargo por intento de asesinato del presidente de EE.UU. puede conllevar una pena de cadena perpetua. Su próxima comparecencia ante el juez será este jueves, para determinar sus condiciones penitenciarias mientras espera la celebración de su juicio. Su abogada buscará que sea liberado de forma provisional, aunque sus posibilidades son mínimas.
El juez colocó la vista previa para su juicio para el próximo 11 de mayo.
Una cuestión esencial en la imputación con ese cargo de intento de asesinato del presidente de EE.UU. y el posterior juicio será la determinación de la motivación de Allen, que no llegó a estar en las inmediaciones de Trump. Fue reducido todavía en el vestíbulo, un piso más arriba de donde se celebraba la cena con corresponsales.
La principal evidencia para probar su intento de matar al presidente de EE.UU. podría estar en el manifiesto que Allen compartió con su familia justo antes de dirigirse a la ceremonia y que después llegó a manos de la policía.
«Los miembros del Gobierno son objetivos, la prioridad va desde los de más alto rango a los de más bajo», escribió Allen, como este lunes recordó la fiscal del Distrito de Columbia, Jeannie Pirro, cuya oficina ha sido la responsable de la interposición de cargos.
«Dejó clara su intención y su intención era acabar con tantos miembros del Gobierno como pudiera», dijo Pirro en una rueda de prensa para explicar la imputación.
Junto a ella estaba el fiscal general interino de EE.UU. Todd Blanche, que defendió que el Departamento de Justicia está «investigando el caso al completo, aplicaremos la ley con justicia y aseguraremos que hay una rendición de cuentas pronta y segura».
En medio de las dudas sobre los fallos de seguridad en el acto en el Hilton, al que Allen pudo introducir sin problemas las armas que después trató de utilizar contra Trump y su Gabinet, Blanche defendió que «las fuerzas de seguridad no fallaron» y alabó su «profesionalismo y coraje».
Blanche detalló que Allen salió de Los Ángeles en tren el pasado 21 de abril y llegó a Washington, tras pasar por Chicago, el día 24. Se registró en el Hilton, donde tenía una reserva desde el 24 al 26.
«La investigación sigue en marcha, no está completa», advirtió el fiscal general. «Cuando sea el momento apropiado, habrá más información».

El autor del tiroteo contra Trump, acusado de intento de asesinato al presidente: podría ser condenado a cadena perpetua

Cole Thomas Allen, el hombre que intentó atentar contra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, este sábado durante la cena de corresponsales, ha comparecido este lunes ante un tribunal federal de Washington D.C. para conocer los cargos de los que se le acusa. En total, se le imputan tres cargos:  atacar a un agente federal (a quien disparó para intentar llegar hasta Trump), uso de un arma de fuego con fines violentos y, por último, intento de asesinato contra el presidente. Solo por este último cargo, Allen podría ser condenado a cadena perpetua. Durante la breve vista, el juez ha indicado al detenido sus derechos, y la Fiscalía ha expuesto sus cargos. El magistrado ha ordenado que Allen permanezca en detención temporal hasta que vuelva a comparecer el próximo jueves. El atacante, residente en California, profesor y desarrollador de videojuegos, se había alojado unos días antes en el mismo hotel donde tuvo lugar la cena de corresponsales del sábado. Allen irrumpió en la cena poco después de comenzar el evento, armado con una escopeta, una pistola y varios cuchillos, para tratar de abrirse paso hasta el salón donde el presidente Donald Trump estaba a punto de dar un discurso para abrir el evento. El atacante había dejado a su familia un manifiesto en el que hablaba abiertamente de su intención de atentar contra miembros de la administración Trump.La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, ha destacado que este es el «tercer intento de asesinato» contra Donald Trump en los últimos dos años, acusando a oposición y medios de comunicación de incentivar una ola de «violencia política». «Si bien tenemos la dicha de contar con un presidente que no le teme a nada, no deberíamos vivir en un país donde un temor tan constante a la violencia política impregne nuestra sociedad día tras día», ha asegurado Leavitt. La portavoz, además ha explicado que esta semana tendrá lugar una reunión convocada por la jefa de gabinete de la Casa Blanca, Susie Wiles, junto con altos mandos del Departamento de Seguridad y del Servicio Secreto para evaluar cómo garantizar la seguridad del presidente en actos públicos, lo que implica una revisión de los protocolos en caso de asistencia del presidente a determinados eventos públicos. Noticia en ampliación. Más información en breve.