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Vladimir Putin se lleva un enorme beneficio inesperado gracias a la guerra de Irán

Entre el 22 y el 26 de febrero, el Sarah, un petrolero de 20 años de antigüedad con bandera de Hong Kong, apagó temporalmente sus transpondedores para recoger tres cargamentos de petróleo ruso de buques más pequeños frente a la costa de Omán. A continuación, … puso rumbo a Singapur, donde probablemente tenía previsto traspasar el cargamento a otro buque «fantasma», con destino a China. Sin embargo, el 6 de marzo, al día siguiente de que Estados Unidos aprobara una exención a las sanciones de 30 días que permitía a las refinerías indias comprar crudo ruso, el Sarah cambió bruscamente de rumbo. Ahora tiene previsto llegar a una refinería del oeste de la India el 14 de marzo.
El giro de 180 grados del buque es una metáfora del drástico cambio de suerte que ha sufrido la industria energética rusa desde el inicio de la guerra de Irán. El cierre de facto del estrecho de Ormuz ha dejado atrapado en el Golfo alrededor del 15% del petróleo mundial. En diciembre, el crudo Brent, el índice de referencia mundial del precio del petróleo, tocó su nivel más bajo en cinco años, de 59 dólares el barril, y la industria pronosticó un «superexceso de oferta»; ahora ronda los 100 dólares. Esta evolución ha hecho que el petróleo ruso sea más difícil de rechazar. El 12 de marzo, la administración Trump amplió su exención para permitir que todos los países compraran el petróleo ruso ya cargado en petroleros.

El respiro no podía llegar en mejor momento para Vladimir Putin. Antes de la guerra de Irán, parecía que los ingresos petroleros de Rusia –y su economía– finalmente estaban hundiéndose. Muchas refinerías de la India y China, los mayores clientes del país, dejaron de comprar en torno a noviembre, antes de que entraran en vigor las sanciones estadounidenses contra Rosneft y Lukoil, sus dos mayores productores. En febrero, los volúmenes de exportación se habían desplomado en una quinta parte; dicha evolución, junto con unos precios más bajos, llevó a que los ingresos del Kremlin por petróleo y gas fueran un 44 % inferiores a los de un año antes. En solo dos meses, su déficit presupuestario alcanzó los 3,4 billones de rublos, nueve décimas partes del objetivo para todo el año 2026. Ahora el Brent ha vuelto al nivel medio que registraba el año de la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia. Si el estrecho de Ormuz permaneciera cerrado durante mucho más tiempo, Rusia podría cosechar otra «ganancia inesperada al estilo de 2022», suficiente para compensar los 300.000 millones de dólares en reservas del banco central congeladas por Occidente ese año, calcula Robin Brooks, del think tank Brookings Institution.

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Agustín Pery

El beneficio más inmediato de la crisis del Golfo para Rusia es la oportunidad de liquidar el enorme retraso en los envíos que, a falta de compradores, se había acumulado en el mar. La India ya ha incrementado sus compras en aproximadamente un 50%, lo cual ha contribuido a reducir las existencias de Rusia en el mar en más de un 10%, hasta 122 millones de barriles. Las importaciones de China también han aumentado. Este extremo beneficia a los comerciantes más que a las finanzas de Rusia, pues los envíos ya se han vendido. Sin embargo, parece probable que la administración Trump, oficialmente o no, adopte también una actitud permisiva hacia los nuevos barriles de Rusia. Rusia se beneficiaría en tres frentes: precios más altos para sus productos, suavización de las sanciones occidentales y posible respaldo chino para nuevos proyectos.

¿Por qué es tan atractivo el crudo ruso?

Empecemos por los precios. La ausencia de petróleo del Golfo ha desencadenado una carrera por el crudo alternativo. El petróleo de Rusia es más atractivo que el de la mayoría: es similar en calidad a la mayor parte del petróleo de Oriente Medio y, por tanto, más barato y más fácil de procesar para las refinerías asiáticas –los principales clientes del Golfo–. El suministro es ahora tan codiciado que el crudo Urals entregado a la India, que antes tenía un fuerte descuento, se vende con una prima con respecto al Brent.
También esto podría subestimar los beneficios que los vendedores de crudo ruso pueden esperar obtener hoy en día. Las refinerías independientes chinas, que compran grandes cantidades, utilizan un «precio de activación» para pagar las importaciones. Los proveedores pueden darles hasta dos meses tras la entrega para fijar el precio, indexado al Brent, lo cual permite a los compradores obtener liquidez mediante la venta de productos. Mientras tanto, las refinerías deben aportar un margen basado en el valor al contado del cargamento. El Brent está subiendo ahora tan rápido que muchas pequeñas refinerías independientes han tenido dificultades para hacer frente a los requerimientos de margen, afirma Tom Reed, de Argus Media, una agencia de información sobre precios. Esta circunstancia brinda a los proveedores la opción de forzar acuerdos a precios máximos.
Sergey Vakulenko, antiguo empleado de Gazprom Neft, compañía petrolera rusa, estima que cada aumento de 10 dólares en el precio del Brent a lo largo de un mes impulsa las exportaciones energéticas de Rusia en 2.800 millones de dólares, de los cuales unos 1.600 millones de dólares van a parar al Kremlin. El encarecimiento del gas aporta unos pequeños ingresos –la mayor parte del GNL de Rusia lo vende una empresa privada, y las exportaciones por gasoducto están muy por debajo de los volúmenes de 2022–. Esto ayudará a reforzar el presupuesto de Rusia para 2026, que había previsto un precio del petróleo de 59 dólares por barril, extremo que le dará más tiempo para librar la guerra. También impulsará mecánicamente el PIB.
Mientras tanto, la crisis energética está dificultando que los países occidentales endurezcan las sanciones, lo cual supone una segunda ventaja para Putin. Con anterioridad, la administración Trump parecía dispuesta a endurecer ligeramente su postura frente a Rusia mediante la imposición de «aranceles secundarios» y la persecución de su flota fantasma. Sin embargo, con la última flexibilización, la credibilidad de Estados Unidos se ve debilitada, afirma Rachel Ziemba, del think tank Centre for a New American Security. Además, aumenta la brecha con la Comisión Europea, que había propuesto una prohibición total de los servicios marítimos para las exportaciones de petróleo ruso, que debía coordinarse con Estados Unidos y otros miembros del G7. Ese paquete de sanciones, al que se han opuesto Hungría y Eslovaquia, parece ahora aún menos probable que se apruebe.

Cada aumento de 10 dólares en el precio del Brent a lo largo de un mes impulsa las exportaciones energéticas de Rusia en 2.800 millones de dólares

Aún más alarmante es que una inminente crisis del gas pueda convencer a los países europeos de incumplir sus compromisos de dejar de comprar GNL ruso a partir del año que viene. Hungría y Eslovaquia, que también deben dejar de recibir gas por gasoducto de Rusia en 2027, podrían oponerse también. «No podemos permitirnos librar dos guerras al mismo tiempo», afirma un alto cargo europeo.
La guerra en el Golfo también preocupa a China, que suele recibir una tercera parte de su GNL de la región. Tal evolución podría acercarla aún más a Rusia –tercera ventaja–. La crisis ha hecho que China sea muy consciente de su vulnerabilidad ante los cuellos de botella marítimos. El país cuenta con vastas reservas de crudo –1.300 millones de barriles, equivalentes a casi cuatro meses de importaciones–, pero sus reservas de gas, que son más difíciles de almacenar, solo cubren 40 días. Recurrir a esas reservas ahora obligará a reponerlas durante el verano, cuando China podría tener que competir ferozmente con Europa, Japón y otros compradores por los cargamentos de GNL al contado.
Eso hace que las opciones de suministro de gas por tierra resulten atractivas, y Rusia ofrece una. En los últimos años, el Kremlin ha presionado intensamente para que China respalde «Power of Siberia 2», un gasoducto de 2.600 km que podría duplicar con creces las exportaciones de gas de Rusia al país. Los dos gobiernos firmaron un memorando de entendimiento el año pasado, pero las negociaciones sobre el precio, los compromisos de volumen y las condiciones de «take-or-pay» se han estancado, ya que China se ha mostrado inflexible. Es posible que China ofrezca ahora un precio ligeramente mejor, lo que aumentaría las posibilidades del proyecto. Con el tiempo, también podría comprar más a los gigantescos proyectos de GNL de Rusia en el Ártico.

Una suerte que puede no durar

El notable giro de la fortuna de Rusia podría acabar siendo un «subidón de azúcar» que apenas contribuye en gran medida a resolver sus problemas más profundos, afirma Thane Gustafson, de la Universidad de Georgetown. Los implacables ataques de Ucrania contra las instalaciones petroleras rusas han obligado a las empresas energéticas a reorientar hacia las reparaciones el escaso capital destinado a nuevas perforaciones. Las sanciones, la caída de los precios y la rapacidad fiscal han degradado aún más la capacidad del sector para invertir en nueva producción. Los analistas calculan que Rusia solo tiene una capacidad excedentaria de 300.000 barriles diarios, lo que hace poco probable que pueda reemplazar gran parte de los 10-15 millones de barriles diarios que faltan en el Golfo a corto plazo. «Ucrania tiene todos los incentivos para redoblar sus ataques y garantizar que la producción rusa siga en peligro», afirma John Kennedy, un antiguo cargo comercial británico en Rusia. Tampoco puede producir mucho más GNL.
¿Podrían los altos precios brindar a las petroleras rusas la capacidad necesaria para aumentar la producción a largo plazo? Quizás, pero el sector se enfrenta a un dilema. Las empresas solo realizan grandes inversiones si se espera que los precios se mantengan lo bastante altos durante el tiempo suficiente, lo que significa que la guerra del Golfo se prolongue mucho más allá de marzo. Sin embargo, una crisis prolongada podría empujar el Brent por encima de los 150 dólares el barril, destruyendo demanda y acelerando el abandono del petróleo, lo cual anularía las ganancias derivadas de unos precios más altos. En cualquier caso, el Kremlin podría apropiarse de los ingresos para rearmarse, dejando poco margen para un aumento de la producción. Mientras tanto, el caos en el Golfo podría provocar la implosión de la OPEP, convirtiendo a Rusia y a sus antiguos aliados, entre los que destaca Arabia Saudí, en competidores.
La guerra de Irán no supone, por tanto, un cambio de rumbo para Rusia. Estaba mucho mejor antes de 2022, cuando podía vender hidrocarburos a todo el mundo, sus empresas petroleras podían asociarse con las grandes occidentales y su infraestructura energética no se había visto degradada por ataques y sanciones. El encarecimiento del petróleo y un poco más de influencia repararán quizás el 20% de ese daño, calcula Vakulenko. Sin embargo, afirma, no evitarán que la producción petrolera de Rusia disminuya un 3% al año. A medida que se han invertido dinero y mano de obra en la maquinaria bélica, la economía civil se ha visto desangrada. Tampoco más dinero se traducirá en éxito militar en el campo de batalla: la falta de avances de Rusia no se debe a que carezca de poderío financiero, sino a que no puede proyectar su fuerza militar. Ormuz le ha dado a Rusia un subidón de azúcar, pero no puede solucionar todos sus problemas.
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El Gobierno de Kast anuncia un alza histórica de los combustibles que golpea el bolsillo de los chilenos

Desde que asumió el pasado 11 de marzo el cargo de ministro de Hacienda de Chile, el economista Jorge Quiroz, adelantó ante distintas audiencias que en su rol no iba a ser ni simpático ni popular y la noche de este lunes dio la … primera señal que actuará en consecuencia.
Pasadas las 21 horas, el gobierno de José Anotnio Kast anunció un alza histórica de los combustibles que golpea duramente los bolsillos de los chilenos. La medida busca enfrentar los efectos que tiene en la economía mundial la guerra en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz, cuestión que en las últimas semanas ha llevado el precio del barril de petróleo por sobre los US$100.

Pese a que en Chile existe un mecanismo de estabilización de precio de los combustibles (petróleo, diésel y parafina) conocido como Mepco, lo cierto es que el escenario externo orilló al titular de Hacienda a modificar la fórmula con que se calcula su aplicación para evitar desembolsar casi US$140 millones semanales para mantener el combustible estable.

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David Alandete

Es así como a partir de este jueves el diésel subirá $370 (0,41 dólar) y el petróleo $580 (0,64 dólar), convirtiéndose en la mayor alza desde la pandemia en 2020. En la actualidad, la gasolina de 93 octanos tiene un valor cercano a $1.165 (1,2 dólar) y con el ajuste llegará a casi $1.500 en la capital.
Consciente de lo impopular de la medida y ante la eventualidad de que diversos sectores sociales protesten, Quiroz aseguró que «no voy a retroceder en esta convicción». «No estoy para ser popular, no estoy aquí para ganar, después, una candidatura. Estoy para cuidar la hacienda pública, el dinero de todos los chilenos», dijo en una de las tantas entrevistas televisivas que ofreció anoche para explicar la medida.
El secretario reconoció que el alza anunciada es efectivamente «mucho» y por lo mismo anunció una serie de medidas paliativas para compensar el impacto que esto tendrá en las familias chilenas.
Es así como el transporte público en el Gran Santiago, conocido como sistema Red, registrará un congelamiento de tarifas hasta el 31 de diciembre de 2026. Cabe recordar que un alza de $30 en este sistema, en octubre de 2019, detonó las protestas estudiantiles que derivaron en el estallido social. En el caso de las demás regiones del país se dispondrá de recursos para contener el alza.
Asimismo, Hacienda resolvió bajar el precio actual de la parafina, que ya había registrado un aumento en las últimas semanas, al nivel en que se encontraba en febrero de este año y se mantendrá así durante todo el otoño e invierno.
Además, se entregará una subvención de $100.000 (110 dólares) mensuales a taxis y colectivos por hasta seis meses y se buscará promover la electromovilidad, para lo cual el Banco Estado abrirá una línea de financiamiento que permita a este transporte reconvertirse y renovar la flota.
Quiroz también informó que se enviará al Congreso un proyecto de ley de discusión inmediata para reponer el Fondo de Estabilización del Precio del Petróleo desde US$5 millones actuales a US$60 millones.
«Espero que el país nos comprenda, que entienda la situación que heredamos, es una situación históricamente frágil», dijo el ministro de Hacienda, quien en sus primeros días en el cargo instruyó un recorte del 3% en cada uno de los 25 ministerios para alcanzar un ahorro de US$3.000 millones.

Fotografía que muestra precios de combustible en una estación de gasolina este lunes, en Santiago de Chile.

(EFE)

Insistió en que «enfrentado a esta crisis histórica, con una estrechez económica también muy aguda, heredada de las administraciones anteriores, tenemos que tomar decisiones duras, difíciles».
El ministro entregó señales la semana pasada de que tomaría medidas impopulares y diversos gremios como los camioneros elevaron la voz para adelantar que el alza en los combustibles lo deberán traspasar a los consumidores, lo que adelanta un incremento de la inflación de hasta 1 punto en el mes de abril.
Por lo mismo, si bien el presidente Kast mantenía hasta el viernes pasado un apoyo popular de un 57%, este domingo algunas encuestas ya registraban una caída de 6 a 7 puntos.
Consciente del impacto social de las medidas, el mandatario se reunió este lunes con los máximos dirigentes de los partidos oficialistas y el comité político de ministros en La Moneda, para ordenar a su sector ante los anuncios que se harían y pedirles que presenten un frente común ante los cuestionamientos que surgirán.

¿Por qué Trump no podrá acabar a base de mentiras con la guerra de Irán?

La desesperación, como el miedo, puede resultar muy contagiosa. Y la angustia que los ayatolás de Teherán empezaron a sentir hace cuatro semanas ha terminado por ser compartida por los trumpistas de Washington. Pero del lado de EE.UU., toda esta frustración no debería ser … una sorpresa. Esto es lo que pasa cuando se empieza una guerra sin aliados, sin legitimidad, sin planificación y sin credibilidad alguna.
El viernes pasado, el presidente Trump descartaba categóricamente la posibilidad de una tregua en las hostilidades iniciadas bajo la fantasía de cambio de régimen y sin pensar en las consecuencias. Desde el fortalecimiento de los rivales de EE.UU. al riesgo de una grave recesión global, pasando por la destrucción del atractivo populista-aislacionista de Trump entre sus seguidores. Hasta que finalmente este lunes ha aceptado un alto el fuego de cinco días en virtud de unas conversaciones «muy fuertes» que el régimen iraní desmiente.

A partir del más que previsible cierre del estrecho de Ormuz, la Casa Blanca no ha hecho más que demostrar su creciente desesperación. Desde el levantamiento de sanciones no solamente a Rusia sino también al petróleo iraní ya embarcado. Hasta la humillación de pedir ayuda en plan «Los santos inocentes» ni más ni menos que a China para reabrir Ormuz: «Señorito Xi Jinping, por favor, una ayuda para enterrar a los ayatolás».

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Mikel Ayestaran

Esta guerra ha terminado por convertirse en la mejor, y más costosa, expresión del liderazgo caótico, egocéntrico y destructivo de Trump. Rodeado de un círculo de palmeros sicofantes, el presidente no ha dejado de hacer declaraciones públicas tan ridículas como contradictorias. Vestido de fantoche, ha recibido a los primeros militares caídos en combate y ha intentado engañar al mundo sobre las trágicas muertes de decenas de escolares iraníes, causadas por un misil que falló en su objetivo. Lo único que ha conseguido Trump en Irán es demostrar su inclinación hacia la mentira, el sectarismo y la vileza; pero también su terrible incapacidad para decidir sobre las cuestiones más trascendentales del gobierno de Estados Unidos.

La herida abierta en Argentina 50 años después de la última dictadura militar

Ha pasado medio siglo y una infinidad de preguntas continúan sin respuesta. Un 24 de marzo de 1976 los militares perpetraban un nuevo golpe de Estado, dando inicio a una de las etapas más oscuras de la historia argentina. Ese día las Fuerzas Armadas … destituyeron a la presidenta María Estela ‘Isabelita’ Martínez de Perón, dejando una huella imborrable en el país suramericano con la llegada al poder de un régimen que combinó el terror y la desinformación. Acabada la dictadura, en 1985 comenzó el juicio que condenó a los líderes militares por los crímenes cometidos.
Cinco décadas después, cientos de argentinos desconocen todavía su verdadero origen. La petición de justicia, que logró otrora hacerse oír en el mundo entero, hoy regresa con fuerza frente a un Gobierno, el del presidente Milei, que los familiares de las víctimas califican de «negacionista».

El 24 de marzo no es una fecha más en Argentina. En el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, Buenos Aires suele ser el escenario de una de las manifestaciones más multitudinarias del año. Este martes habrá protestas en todo el país y una movilización a la histórica Plaza de Mayo. En la previa de los actos, la Iglesia pidió tener «más memoria» y advirtió sobre el avance del autoritarismo en el país.
El reciente hallazgo de los restos de doce cuerpos en La Perla, un enorme centro de exterminio ubicado en la provincia de Córdoba, ha avivado la llama de la memoria, removiendo una herida que parecía cerrada. Entre las principales víctimas de la dictadura se encontraban obreros, estudiantes, intelectuales y militantes políticos y religiosos.

Secuelas del dolor

«Mis papás no están. Están desaparecidos», responde Carlos Pisoni consultado por este medio sobre el impacto de la dictadura en su vida. Sus padres, Rolando Pisoni e Irene Bellocchio, fueron secuestrados en 1977. El abogado, criado por su abuela, desconoce el paradero de los cuerpos de sus progenitores.
«Queremos que nos digan dónde están sus restos y dónde están los nietos y nietas apropiados por los militares», reclama, en referencia a los 500 bebés robados por las Fuerzas Armadas, que hoy son adultos que desconocen su verdadero origen. «Mi lucha es un homenaje a mis padres», dice.

«Queremos que nos digan dónde están sus restos y donde están los nietos y nietas apropiados por los militares»

Carlos Pisoni
Hijo de desaparecidos

La historia de Pisoni, que desde 1996 es miembro de Hijos e Hijas por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio (HIJOS), es la de miles de argentinos que buscan información sobre sus familiares.
La figura del desaparecido fue, sin duda, uno de los sellos de la última dictadura militar y una gran diferencia con las otras cinco que le precedieron. «El desaparecido… es una incógnita… no tiene entidad. No está muerto ni vivo», respondía el dictador Jorge Rafael Videla en 1979.
Para llevar a cabo la ‘desaparición’ de 30.000 personas –cifra cuestionada por el actual Gobierno argentino–, se construyó un sistema de exterminio que incluyó centros clandestinos de detención en todo el país, ‘vuelos de la muerte’ y censura en la prensa y el arte.
«Entre los genocidas está mi padre», cuenta a este medio Liliana Futió, hija de Paulino Furió, un militar condenado a prisión perpetua por la desaparición de al menos 20 personas. Tras conocer la historia de su progenitor, fundó Historias Desobedientes, una organización que reúne a hijos de militares responsables de asesinatos y torturas. Atreverse a dar este paso «fue muy doloroso y tuvo un costo emocional importante», recuerda. Pero hay una razón que la impulsó: «Hay familias que todavía no pudieron enterrar a sus muertos».

Una herida «en carne viva»

Para los descendientes de desaparecidos, la llegada al poder de Javier Milei implicó un claro retroceso en materia de derechos humanos y denuncian su discurso «negacionista». «Es triste ver como borran todo de un plumazo… Este Gobierno es continuidad de esa dictadura», dice a ABC Gabriela Sol Morales, cuyo padre, Alejandro Manuel Morales, desapareció en La Perla cuando ella era un bebé. Desde el inicio de su gestión, Milei ha implementado recortes en áreas de derechos humanos y reivindicado el papel de los militares.
Al día de hoy, Morales sigue sin tener acceso a los restos de su padre, pero sus recuerdos de infancia permanecen vivos: «Crecimos con mi hermano con la nebulosa de tener un papá desaparecido, en un pueblo donde el silencio marcó esa historia».

Desclasificación de archivos
En vísperas del 50 aniversario del golpe de Estado, el Gobierno del presidente argentino, Javier Milei, ha anunciado la desclasificación de los archivos de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) de la última dictadura militar. Se trata de 26 documentos del período comprendido entre 1974 y 1980, que brindan información sobre los agentes de inteligencia, sus funciones y formas de encubrimiento.
Dentro de los archivos que comenzaron a salir a la luz días atrás se destaca la referencia a un área llamada Dirección de Comunicación Social, enfocada en los distintos lineamientos y estrategias psicosociológicas para influir en la población. Un año atrás, el jefe de Estado argentino había anunciado desclasificaría la información vinculada con el rol de las Fuerzas Armadas durante la última dictadura.

Se dice que el tiempo cura. Pero, en el caso de la última dictadura argentina, no pareciera ser así. Una cuenta que parecía saldada vuelve a reclamar respuestas. Las familias que sufren ausencias producto de los crímenes cometidos desde el poder aseguran que los secretos que muchos militares se llevaron a su tumba aún les pesan.
«Mientras siga habiendo personas desaparecidas y nietos que no sepan quién es su familia no solo las heridas siguen abiertas, sino que estas se encuentran en carne viva», lamenta Furió.

Recuperan la caja negra del avión que colisionó en Nueva York con un camión de bomberos

Las autoridades de Estados Unidos han recuperado este lunes la caja negra del avión que colisionó la noche del domingo con un camión de bomberos en el aeropuerto de LaGuardia, en el distrito neoyorquino de Queens, donde murieron el piloto y el copiloto.La presidenta de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB, en inglés), Jennifer Homendy, ha indicado en una rueda de prensa que para acceder la grabadora de voz de la cabina y al registrador de datos del vuelo se tuvo que hacer un agujero en el techo del avión.Homendy ha dicho que uno de los investigadores de la NTSB llevó los materiales a los laboratorios de la agencia en Washington D.C., donde se ha podido verificar que la caja negra no sufrió daños en el accidente.»Espero que mañana podamos compartir información al respecto», ha señalado Homendy, que destacó que la NTSB prevé enviar a 25 especialistas al lugar de los hechos.Las autoridades examinarán los componentes del avión, como sus sistemas hidráulicos o sus neumáticos, así como el control del tráfico aéreo y las operaciones de rescate, entre otros factores.La colisión entre los dos vehículos tuvo lugar alrededor de las 23:37 hora local (3:37 GMT). En el avión, de la compañía Air Canada, viajaban 72 pasajeros y cuatro miembros de la tripulación, mientras que en el camión se desplazaban dos bomberos.Según la web, Flightradar24 -un servicio global de rastreo de vuelos en tiempo real-, el avión circulaba a unos 210 kilómetros por hora -130 millas por hora- momentos antes del impacto. Las imágenes de la colisión muestran graves daños en la parte frontal del avión.El controlador aéreo de la torre de control, que autorizó al camión de bomberos a cruzar la pista para atender a otro avión, le dijo a un piloto a través de la frecuencia de radio que la había «fastidiado» unos minutos después del accidente.Al ser preguntada por este trabajador, Homendy ha recalcado que, en estos casos, lo normal es que «se le aparte de sus funciones».»Es bastante traumático para ese controlador aéreo. Queremos entrevistarle a él y a otras personas que estaban en la torre o que quizá ni siquiera estaban ahí», ha añadido.Además, ha señalado que la pasarela en la que ocurrieron los hechos permanecerá cerrada «un tiempo», e hizo referencia a la cantidad de escombros que se encuentran en la zona.»Tenemos que revisarlo todo para determinar qué debemos llevar a los laboratorios, qué nos conviene recoger y, ante todo, qué debemos fotografiar para documentar esas pruebas», puntualizó.

La Agencia Internacional de la Energía prevé la peor crisis «en décadas» por la guerra de Irán

«Europa aún no ha comprendido la magnitud», advierte el jefe de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Fatih Birol, que considera que una de las principales consecuencias de la guerra contra Irán será el desencadenamiento de la peor crisis energética « … en décadas».
Durante las dos crisis consecutivas del petróleo en los años 70, el mundo «perdió unos cinco millones de barriles de petróleo al día», ha recordado Birol, que anota a modo de comparación que «desde el ataque a Irán y hasta la fecha, hemos perdido 11 millones de barriles al día, más de lo perdido en aquellos dos grandes choques petrolíferos juntos».

Birol califica el bloqueo del estrecho de Ormuz como una «gran amenaza» para la economía global. «Ningún país se librará de los efectos de esta crisis si sigue desarrollándose en esta dirección», ha criticado indirectamente a los países que consideran que esta no es su guerra. Por lo tanto, en su opinión, se necesitan esfuerzos globales. «Espero sinceramente que este problema se resuelva lo antes posible», ha pedido a los líderes internacionales.

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DESDE EL OTERO

Ignacio Fernández

Tras la última amenaza de Trump, es más cercano el peligro de una mayor que podría llevar a una expansión de la crisis en los mercados energéticos y financieros globales. Irán amenaza con responder atacando todas las instalaciones energéticas estadounidenses en la región del Golfo.
Los mercados energéticos comienzan la semana cotizando al alza, mientras caen las bolsas europeas y se eleva el precio de los bonos estatales, como el alemán a diez años, cuyo rendimiento es en la mañana de este lunes es del 3,06%, frente al 2,65% antes de que comenzara la guerra. Por primera vez desde 2011, la rentabilidad vuelve a superar el tres por ciento.
«Los líderes mundiales no han logrado comprender la profundidad de la crisis energética creada por la guerra de Irán», ha insistido Birol, haciendo recuento de los 40 activos energéticos dañados o destruidos hasta el momento en Oriente Próximo como resultado del conflicto en curso y que no podrán volver a funcionar de un día para otro». «La situación es muy grave», ha subrayado, «incluso si se alcanzara la paz de inmediato, la cantidad de daños significa que habrá un dolor energético continuo». «Llevará tiempo volver a la normalidad que teníamos antes de que comenzara la guerra», ha augurado.
Los problemas de suministro también afectan a otros recursos, incluidos fertilizantes, petroquímicos y helio. El mercado del gas también se resiente ya significativamente. «Tras la invasión rusa de Ucrania, los mercados del gas, especialmente en Europa, perdimos 75.000 millones de metros cúbicos. Ahora, como resultado de esta crisis, hemos perdido unos 140.000 millones de metros cúbicos», calcula Birol.
Para él, la liberación de 400 millones de barriles de petróleo de las reservas de emergencia por parte de los países miembros de la agencia no será suficiente. Los precios del combustible bajaron tras ese anuncio, pero se recuperaron rápidamente.

Liberar más reservas de petróleo

La AIE está considerando la entrada de más crudo y combustible de emergencia al mercado, pero tendría que ser una decisión en colaboración con los líderes mundiales. «Si es necesario, por supuesto que lo haremos, pero analizaremos las condiciones, analizaremos, evaluaremos el mercado y discutiremos con nuestros países miembros», advierte su jefe, que reconoce que liberar más reservas de emergencia no es una solución a la crisis, pero aliviaría parte del daño en el precio y en el suministro.
En el National Press Club, en Sídney, y en la gira emprendida por países asiáticos, Birol está haciendo un llamamiento a la cooperación internacional para evitar un deterioro mayor de la situación y urge una resolución rápida del conflicto, ante el riesgo de consecuencias económicas globales de gran alcance.