Bruselas se da 15 años para transformar la pesca ante la falta de relevo generacional y una dependencia exterior del 70%
Bruselas quiere revitalizar el sector de la pesca, y para ello se da 15 años: por eso ha presentado su estrategia Visión 2040, centrada en el sector pesquero y en la acuicultura con dos retos clave: asegurar el relevo generacional que ahora falta y reducir las importaciones. Europa continúa dependiendo en un 70% de las importaciones de alimentos acuáticos, lo que la expone a tensiones geopolíticas, avisa la Comisión Europea. Además, la meta de aquí a 2040 es que también aumente una rentabilidad que se ha visto trastocada en los últimos años.Según los datos que maneja el Ejecutivo comunitario, actualmente cerca de 124.500 personas trabajan en la pesca y casi 76.000 en la acuicultura dentro de la Unión Europea, sumadas a cientos de miles de empleos indirectos que se dan en todo el bloque comunitario.Eso sí, la Visión 2040 establece que la competitividad del sector requiere un «entorno marino saludable». En este sentido, la Comisión reconoce que la obligación de desembarque de todas las capturas reguladas no ha dado los resultados esperados en el control de capturas no deseadas, por lo que promoverá innovaciones tecnológicas y un diálogo con el sector para solucionar este problema, tal como recoge en el documento presentado este martes en Estrasburgo.En ese contexto, Bruselas se ha propuesto destinar una reserva mínima de 2.000 millones de euros en el presupuesto europeo de largo plazo 2028-2034, que ahora mismo se está negociando. «Estos fondos se enfocarán en la pesca sostenible, la restauración de ecosistemas marinos y la recolección de datos, complementándose con capital privado y apoyo del Banco Europeo de Inversiones», explica la Comisión en su plan.Otro eje fundamental, insisten, es la transición energética del sector pesquero y acuícola para reducir la dependencia de los combustibles fósiles. Hasta el año 2030, la estrategia «priorizará la eficiencia energética, nuevas tecnologías y combustibles limpios; mientras que a partir de 2030 se impulsará la adopción a gran escala de tecnologías de cero emisiones y la modernización» de los buques. Así, al mismo tiempo, se actualizarán las directrices de 2014 para evaluar el equilibrio de la capacidad pesquera. De este modo, «se buscará diferenciar adecuadamente la capacidad de captura de aquella destinada a fines sociales o ambientales», sentencian.En el ámbito de la acuicultura, la Comisión Europea presentará una iniciativa legislativa para crear «un marco regulatorio más claro, sencillo y coherente en todos los Estados miembros». Esta medida, recogen en el documento, pretende «brindar certidumbre a las empresas para impulsar la inversión, la innovación y el desarrollo sostenible de la producción de alimentos marinos».Por otro lado, Bruselas se compromete a reforzar las herramientas de las que dispone para perseguir y frenar la pesca ilegal y no controlada y, según la hoja de ruta, también pondrá en marcha la Ley del Océano y una Estrategia de Relevo Generacional Azul para atraer a las generaciones jóvenes al sector mediante formación continua y de este modo asegurar otra de las grandes preocupaciones tanto de la UE como del propio sector: la falta de relevo generacional.»Unos ingresos justos para los pescadores y los productores acuícolas y un medio ambiente marino saludable dependen mutuamente. Cuando asumí el cargo, me comprometí a lograr el equilibrio adecuado entre ambos mediante una visión a largo plazo para nuestro sector pesquero y acuícola», ha recordado el comisario de Pesca, Costas Kadis, que dice que este plan cumple «con un compromiso» de Bruselas para el sector, para que este sea «sostenible y resiliente» en el largo plazo.

