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Ucrania, Erasmus o el distanciamiento de Trump: ¿está el Reino Unido 'volviendo' a la UE?

El Reino Unido está ‘volviendo’ a la Unión Europea. Entre comillas, y como metáfora de lo que pasa en el mundo. El apoyo a Ucrania, el regreso al programa Erasmus o el distanciamiento de Trump son tres elementos clave para entender cómo los británicos ven diez años después del referéndum de salida a la UE como el socio más fiable. Lo cierto es que Londres va dando pasos para acercarse más y más de nuevo a Bruselas, pero una entrada de nuevo en el bloque no está sobre la mesa; eso sí, el deshielo es una realidad y ahora el comportamiento ya es casi de aliados, sobre todo desde la vuelta de los laboristas al poder con, por ejemplo, la celebración de una cumbre bilateral el año pasado.El Gobierno de Keir Starmer ha mejorado las relaciones con la UE. Escribió Fintan O’Toole en su libro Brexit, un fracaso heroico que la salida del bloque fue casi un lujo que se quisieron permitir las élites británicas mientras dejaban de tener en cuentas las consecuencias sobre los ciudadanos, pero avisaba que tarde o temprano las relaciones de Londres con el que fuera su ‘paraguas’ político tendrían que reconstruirse. Y así está siendo: tras las tiranteces con Johnson, May o Sunak, los laboristas quieren llevarse bien con la UE y lo están demostrando con hechos; ya no ha polémicas, solo colaboración.Ucrania es el punto en común de ambas partes. Tal es así que la UE y el Reino Unido se han convertido en el sostén de Zelenski desde que EEUU se ha desmarcado de ese apoyo. Según datos de Downing Street, Londres ha comprometido más de 18.300 millones de libras en ayuda total, de los cuales alrededor de 13.000 millones corresponden a apoyo militar y 5.300 millones a asistencia humanitaria y económica. Además, en 2025 y 2026 anunció nuevos paquetes de ayuda que incluyen drones, sistemas de defensa aérea, tanques, entrenamiento para soldados ucranianos y fondos para reparar infraestructura energética dañada por los ataques rusos. El Reino Unido también ha entrenado a decenas de miles de militares ucranianos y mantiene un compromiso anual multimillonario para sostener la defensa de Kiev.Bruselas comparte esa dinámica y la novedad más clara en este sentido se dio en Armenia esta misma semana, con la Comisión Europea abriendo la puerta a que el Reino Unido participe en el préstamo de 90.000 millones de la UE a Ucrania con deuda comunitaria para los próximos dos años: tanto Von der Leyen como Starmer lo ven con buenos ojos, y esa ‘entrada’ sería otro guiño a las relaciones reconstruidas. La Unión reforzaría esa ayuda con músculo financiero que no tienen los socios que se han quedado fuera del formato, que son Hungría, Eslovaquia y la República Checa.Además, Reino Unido ha vuelto por ejemplo al programa Erasmus. «Ya no somos la Gran Bretaña de los años del brexit», avisó Starmer en su momento, y lo demuestra con hechos: el país volverá al intercambio estudiantil en 2027, en el que se ha convertido quizá en el paso de reintegración más importante desde la salida británica de la UE. Por lo pronto, Londres aportará unos 655 millones de euros para el curso académico 2027-2028, que previsiblemente beneficiarán a más de 100.000 personas solo en el primer año, según anunció el Gobierno británico el pasado mes de abril en un comunicado. Así, los estudiantes del Reino Unido podrán pasar un año académico en países de la UE como parte de sus estudios de grado sin pagar matrículas adicionales y lo mismo podrán hacer en sentido contrario los estudiantes de países de la Unión Europea. El Erasmus es uno de los buques insignia de la Unión e incluye a países que no forman parte del bloque, pero en su momento los británicos decidieron salirse de él como parte del brexit y con una elevada carga política. Ahora vuelven a la senda. «Europa y el Reino Unido han mantenido lazos educativos mutuamente beneficiosos durante siglos. Fortalecer aún más esos lazos tiene todo el sentido del mundo para ambas partes. Espero que el inmenso potencial de este desarrollo se materialice lo antes posible», celebró Ursula von der Leyen.Trump, un pegamento entre Londres y BruselasLa ruptura del orden internacional por parte de EEUU, histórico aliado de Londres, está ayudando también a un acercamiento con Bruselas. «El Reino Unido no fue nuestro mayor aliado», llegó a decir Trump para criticar la postura de Starmer sobre la guerra en Irán, y le comparó incluso con Neville Chamberlain y su política de apaciguamiento en la Segunda Guerra Mundial. Reino Unido y la UE también comparten postura sobre el conflicto en Oriente Medio: no es la guerra de Europa. En términos comerciales Starmer también ha pasado con Washington por el mismo trago arancelario que la UE y en 2025 necesitó llegar a un acuerdo con Trump «bueno para ambas partes», según definieron entonces en un comunicado conjunto. El objetivo era reducir los aranceles de Estados Unidos sobre automóviles, acero y aluminio británicos, a cambio de un mayor acceso al mercado británico para productos estadounidenses como la carne de res y el etanol. Además, la Casa Blanca aceptó una cuota anual de 100.000 vehículos fabricados en el Reino Unido y sujetos a un arancel de solo el 10% y no del 25%.¿Volverán los británicos a la UE? La respuesta corta es que no. El proceso ni está cerca de iniciarse ni forma parte de los programas de los partidos de manera realista, pero el sentimiento ciudadano ya da pistas, según una encuesta reciente de YouGov. El 53% del total de británicos se mostró a favor de un retorno pleno al bloque comunitario -más allá de formar parte de programas concretos, como Erasmus-, con un apoyo del 83% entre los votantes laboristas, del 84% entre los liberales demócratas y del 82% entre los verdes. El 39% de los conservadores también lo ven con buenos ojos, y solo un 18% de los electores de Reform UK (herederos de los brexiters más duros) querría una vuelta a la Unión.En un tiempo en el que todos buscan alianzas firmes, las rencillas del pasado no parecen pesar en la relación de la Unión con quien fuera miembro -y el único país que se ha ido-. Starmer pidió no mirar más al pasado y Londres lo está cumpliendo, con la mano tendida de Bruselas para que el divorcio que fue tormentoso se convierta ahora en una amistad productiva.

MU5735: el accidente aéreo que China oculta por «seguridad nacional»

En China, la solución al enigma de un avión que, sin motivo aparente, cae vertical del cielo al suelo está en una mano humana. Más de cuatro años después del misterioso accidente del vuelo MU5735, cuyos 132 ocupantes fallecieron, la investigación indica que el … desplome habría sido deliberado.
El Boeing 737-800 de China Eastern despegó a las 13.10 del 21 de marzo de 2022 de la ciudad meridional de Kunming y debería haber aterrizado a las 14.52 en Cantón (Guangzhou), pero a medio camino sufrió un percance todavía por esclarecer.

El aparato volaba con normalidad a 8.800 metros de altura cuando a las 14.20 comenzó un repentino descenso. Tras recuperar por un instante la estabilidad a 2.100 metros, volvió a caer en picado hasta alcanzar en los últimos segundos una velocidad de 566 kilómetros por hora, una abrupta línea recta que ya entonces los expertos calificaron de «muy inusual». El avión se desintegró al impactar contra una colina en el interior de la provincia de Guangxi.

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Jaime Santirso

La respuesta, implícita pero rotunda, está en el documento elaborado por la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos –NTSB, por sus siglas en inglés–, difundido en respuesta a una solicitud ciudadana amparada por la ley de libertad de información. Este muestra que, en base a los datos obtenidos de las «cajas negras», los interruptores de combustible de los motores fueron apagados de manera simultánea antes de la caída, esto es, manipulados por alguien dentro de la cabina.
Sin embargo, el silencio oficial impera en China. Su Administración de Aviación Civil –CAAC–, destinataria original del informe, no ha dado explicaciones al respecto. La última actualización se remonta al segundo aniversario del accidente en 2024, cuando emitió un comunicado que reiteraba sus conclusiones previas: el organismo no había hallado problemas en el avión, en la tripulación ni en las condiciones meteorológicas. En junio de 2025 rehusó publicar sus hallazgos alegando que estos «podrían poner en peligro la seguridad nacional y la estabilidad social».

Interrogantes recurrentes

Estos nuevos detalles afianzan la especulación respecto a un supuesto suicidio de uno de los pilotos, hipótesis generalizada que ya llevó a la CAAC a emitir un desmentido. En su informe preliminar, el organismo afirmó que la tripulación tenía licencias válidas, estaba descansada y había superado los controles médicos pertinentes el mismo día del vuelo.
El secreto atañe incluso a la identidad de los hipotéticos responsables. Las autoridades chinas han ocultado quién se encontraba en el interior de la cabina, aunque ciertos detalles identificativos han trascendido a medios locales y portales especializados.

El accidente del MU5735 es el peor accidente aéreo de China desde 1994 y el tercero de su historia.

(EP)

El capitán era un varón de 32 años llamado Yang Hongda que acumulaba 6.700 horas de vuelo. Según las informaciones divulgadas, acababa de tener un hijo y su carrera profesional marchaba con normalidad. El primer oficial, por contra, había sido degradado y experimentaba problemas en los entrenamientos con simuladores. Este, de nombre Zhang Zhengping, tenía 59 años y 31.800 horas de vuelo, una cifra inusualmente alta para una persona con su rango y el tipo de aeronave en cuestión.
La confirmación podría constar en las cuatro grabaciones de voz que, pese a los daños, la NTSB pudo extraer del registrador de la cabina cuando el avión ya caía. Estos audios, no obstante, fueron remitidos a la CAAC sin que el organismo estadounidense conservara una copia, de acuerdo al protocolo vigente.

Un caso similar al de Germanwings

El MU5735 representa el peor accidente aéreo en China desde 1994 y el tercero de su historia. El siniestro presenta paralelismos evidentes con el caso Germanwings 9525. En marzo de 2015, el copiloto Andreas Lubitz, aquejado de problemas psicológicos que había ocultado a la aerolínea –y que también esperaba un hijo–, aprovechó una ausencia del piloto para encerrarse en la cabina del avión, con origen en Barcelona-El Prat y destino en Dusseldorf. Lubitz estrelló la nave contra los Alpes franceses, ocasionando la muerte de las 150 personas a bordo. La tragedia hizo que la Unión Europea acometiera una profunda y transparente investigación que permitiera evitar futuros accidentes de características similares.

Los hechos probados, en cualquier caso, coinciden con las sospechas planteadas desde el primer momento. «El avión hizo lo que alguien ordenó desde dentro de la cabina», informaba el diario ‘The Wall Street Journal’ citando a una fuente involucrada en las pesquisas, apenas dos meses después del accidente. De acuerdo a ese testimonio, la información contenida en las «cajas negras» evidenciaba que la caída habría sido provocada.
La CAAC respondió denunciando que los rumores habían «confundido gravemente al público» e «interferido en la investigación». Todas las imágenes del artículo compartidas en redes sociales chinas fueron eliminadas por la censura estatal. Cuatro años después, las familias de las víctimas siguen sin saber por qué aquel aciago 21 de marzo se estrelló el avión en el que volaban sus seres queridos.

Marco Rubio adelanta al vicepresidente Vance en la carrera para suceder a Trump en 2028

Si Marco Rubio parece un presidente de EE.UU., camina como un presidente de EE.UU. y suena como un presidente de EE.UU., entonces… ¿será que podría ser el próximo presidente de EE.UU.? El runrún sobre la posibilidad de que el secretario de … Estado sea el candidato republicano en 2028 ha sonado esta semana más que nunca.
Rubio es el político más en forma del Gabinete de Donald Trump. La amenaza de plantar cara al sucesor aparente del multimillonario neoyorquino, el vicepresidente J. D. Vance, es evidente. Rubio acumula éxitos, ha esquivado los asuntos más dañinos del regreso a Trump a la Casa Blanca y ha mejorado su ascendencia en la parroquia MAGA (‘Make America Great Again’, ‘Hacer a EE.UU. grande otra vez’), las bases del presidente. Y si algún día los libros de historia cuentan cómo fue el comienzo de su carrera a la presidencia, el episodio inicial habrá que ponerlo en el pasado martes, 5 de mayo.

Ese día, Rubio se colocó un nuevo traje, el de portavoz de Trump. Compareció en la Casa Blanca para sustituir a la jefa de prensa del presidente, Karoline Leavitt, quien está a punto de dar a luz. La capacidad de Rubio de asumir encomiendas de Trump –secretario de Estado, asesor de seguridad nacional, archivero de EE.UU. o, como algunos le llaman con ironía, virrey de Venezuela– se ha convertido en meme.

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Rosalía Sánchez

En un momento de la rueda de prensa, un reportero le preguntó si tenía «esperanza en EE.UU.». Es imposible saber si la pregunta estaba pactada, si la respuesta estaba preparada. Pero Rubio replicó con un minidiscurso que parecía el fin de un mitin: esperanza, valores, unidad, patriotismo, libertad, prosperidad y orgullo destilados en 50 segundos.
Estas fueron algunas de sus frases: «Es la esperanza que espero que todos compartamos. Seguir siendo el lugar donde cualquiera de cualquier sitio puede conseguir cualquier cosa, donde no estás limitado por las circunstancias de tu nacimiento, el color de tu piel o tu etnia», «una historia que no es perfecta, pero que aun así es mejor que la de cualquiera, una historia de mejora perpetua», «cada generación ha hecho a la siguiente más libre, más próspera, más segura», «una nación única y excepcional»…
Aquel día, Rubio estaba inspirado. Se movía con soltura y gracia entre las preguntas. Habló en español e italiano. Colocó versos clásicos de rap estadounidense, de Cypress Hill y Ice Cube. Poco después, se le vio haciendo de DJ, pinchando discos en una boda, un ramalazo ‘cool’ en el tono gris que domina Washington que no se veía desde Barack Obama. Una frase empezó a circular en los móviles de la colina del Capitolio: «Se presenta».
Al día siguiente, el secretario no buscó acallar los rumores. Compartió un vídeo en sus redes sociales con el sonido de esa respuesta en la sala de prensa, mezclado con imágenes patrióticas, del Ejército, de familias estadounidenses, con presencia de Ronald Reagan y con mucho protagonismo de Trump y de él mismo. Parecía el anuncio inicial de una campaña presidencial.

Tras su exitosa comparecencia como portavoz de Trump en la Casa Blanca, una frase empezó a circular en los móviles del Capitolio: «Se presenta»

Queda mucho para 2028, pero la cuestión de la sucesión de Trump está en el candelero desde que recuperó la presidencia en las elecciones de 2024, ya que no puede presentarse a un tercer mandato.
Vance ha sido siempre el mejor posicionado. A pesar de ser un crítico furibundo de Trump en el pasado, se convirtió en una figura MAGA con la fe del converso. Forjó amistades clave –el hijo mayor de Trump, Tucker Carlson– y sus posiciones se alineaban de forma natural con la ideología de ‘EE.UU. primero’. Su discurso en Milwaukee en la convención republicana de 2024 fue impecable. Muchos lo tuvieron claro entonces: el trumpismo tiene banquillo.
Pero, desde el regreso de Trump a la Casa Blanca, el banquillo ha crecido con Rubio. El secretario de Estado es uno de los pocos miembros de su Gabinete que provoca respeto en las facciones moderadas de los demócratas. «Le gusta a todo el mundo», ha llegado a decir Trump sobre él, en lo que puede incluso percibirse como una crítica.

El secretario de Estado crece en las apuestas

Todavía no hay encuestas de peso sobre qué posible candidato prefieren los republicanos para la próxima batalla presidencial, la de 2028. Pero sí hay pistas al respecto. En la última encuesta de ‘The Washington Post’/ABC News, ni el vicepresidente, J. D. Vance, ni el secretario de Estado, Marco Rubio, salen muy bien parados. Reciben un 35% y un 33% de aprobación, respectivamente. Pero suspenden más a Vance (48%) que a Rubio (40%).

Son resultados similares al sondeo de Reuters/Ipsos, pero este incluye una desventaja clara, por el momento, para el jefe de la diplomacia estadounidense: el 19% de los encuestados no sabe quién es Rubio (9% para Vance).

En los mercados de apuestas, sin embargo, el crecimiento de Rubio es apabullante. En las proyecciones de Kalshi, el pasado verano solo el 4% apostaba a que Rubio ganará en 2028, mientras que el 29% lo hacía por Vance. Desde finales de febrero, en coincidencia con la guerra de Irán, se ha dado la vuelta: ahora el 21% apuesta por Rubio y el 17% por Vance.

Rubio debería ser un perfil incómodo para el trumpismo fetén. Es un republicano convencional, moderado, intervencionista en el extranjero. Justo lo que el votante dejó atrás con Trump, que se mofó de él en las primarias de 2016, cuando le llamaba ‘Little Marco’.
Pero la adaptación de Rubio al mundo MAGA ha sido formidable. Se ha ganado el respeto del jefe y le ha brindado su mejor éxito en política internacional: la operación en Venezuela, con la captura de Nicolás Maduro y la cooperación beneficiosa con su sucesora, Delcy Rodríguez. Y apunta a resultados similares en Cuba. Además, arregla entuertos cuando se le pide –el último, la relación con el Papa– y muestra de puertas afuera una lealtad absoluta al presidente.
Frente a los éxitos de Rubio, las dificultades de Vance. Trump entregó a su vicepresidente una encomienda envenenada: liderar las negociaciones con Irán para acabar con la guerra. Es un asunto especialmente molesto para Vance, que ha tenido que tragarse su discurso contra las guerras en el extranjero para no molestar a Trump, lo que provoca dudas en algunos sectores MAGA. Vance fracasó en la primera ronda de negociaciones con Irán y podría convertirse en la cara de una guerra cada vez más impopular en EE.UU.

Vance se ha visto perjudicado por su fracaso en las negociaciones con Irán y podría convertirse en la cara de una guerra cada vez más impopular en EE.UU.

Trump no se ha mojado entre Vance y Rubio. Es conocido que suele preguntar a sus amigos e invitados quién de los dos debería ser su sucesor. Solo ha dicho que ambos juntos «formarían un equipo imparable» en una carrera a la Casa Blanca.
Pero la realidad es que Rubio vuela cada vez más alto. El problema es que, como Ícaro, sus alas se pueden derretir por acercarse demasiado al sol. Que en el Partido Republicano, como todo el mundo sabe, es Trump.

Jorgen Watne Frydnes: «La tolerancia no es un valor abstracto. Es algo que debe practicarse»

Mayo es el mes de la libertad de prensa en el mundo. Este 2026, Noruega lideró una vez más el ranking que Reporteros Sin Fronteras publica desde hace 25 años. Si alguien conoce de ese tema es Jorgen Watne Frydnes, el actual secretario general … de PEN Noruega (Norsk PEN) y presidente del Comité Noruego del Premio Nobel. Suyo fue el discurso de entrega del Nobel de la Paz a María Corina Machado el pasado 2025. Como líder de la rama noruega de PEN Internacional, Frydnes trabaja en la protección de escritores perseguidos y la libertad de expresión en todo el mundo. Con una destacada trayectoria en la defensa de los derechos humanos, Watne gestionó la reconstrucción de la isla de Utoya tras la matanza de julio de 2011. A esa experiencia dedicó el libro ‘Ningún hombre es una isla’. Sobre democracia, el papel del premio Nobel de la paz y el rol de Europa, habla en esta entrevista concedida en Oslo a ABC.
—Su discurso de entrega de Nobel de la Paz 2025 desideologizó el drama venezolano. ¿El Comité es consciente de haber aportado una mirada inesperada?

—Nuestro trabajo es anunciar quién debe recibir el Premio Nobel de la Paz. Lo hacemos en octubre. Luego, cuando llega diciembre, queremos darle a la gente la posibilidad de entender por qué creemos que esa es la elección correcta. Es uno de los criterios establecidos por Alfred Nobel: el premio debe reconocer a aquel que más ha hecho por la humanidad en el año precedente. Así que el discurso de diciembre en el Ayuntamiento de Oslo es nuestra comprensión de la situación y una manera de expresar por qué creemos que ese debía de ser el enfoque del Premio Nobel ese año. Uno de los factores interesantes era que Europa, y quizá Noruega, había sido un lugar donde cierta cooperación y cierto diálogo se habían desarrollado.
—¿Qué significa hoy la palabra paz cuando la alianza atlántica se debilita? ¿El Premio Nobel de la Paz sigue teniendo el mismo significado?
—Creo que el significado es diferente. Pero también creo que hay diferentes caminos hacia la paz. Y la historia del Premio Nobel de la Paz muestra claramente que existen muchos caminos distintos hacia ella. En 2024 destacamos la importancia de los supervivientes de las bombas nucleares de Hiroshima y Nagasaki. Cómo ellos, contando historias, escribiendo y usando su voz, utilizaron la memoria como herramienta para ayudar a crear el tabú nuclear. Eso es muy diferente de una persona como María Corina Machado y la oposición venezolana, que luchan por la democracia. La historia del Premio Nobel de la Paz muestra que hay muchas maneras de construir paz.
—La paz hoy es es todo menos paz.
—Nuestra responsabilidad es interpretar, en nombre de Alfred Nobel y de su voluntad escrita en 1895, qué significa hoy. Cada año tenemos que interpretar y expresar nuestra comprensión de la paz en un mundo cambiante. Pero esa también es la historia del premio.
—Como escribió John Donne, y como usted mismo sugiere en su libro homónimo: ¿qué ocurre cuando las sociedades eligen comportarse como islas?
—Tanto los países como los seres humanos somos seres sociales. La sociedad crece cuando trabajamos juntos.
—Lo dice en un momento en el que los nacionalismos rebrotan.
—Históricamente, ese tipo de nacionalismo está relacionado con la violencia y el miedo. Esto lo digo no solo como presidente del Comité del Nobel sino como persona: esa no es la sociedad en la que quiero vivir. Esto no significa que no debamos permitir que la gente sea nacionalista. Pero si eso se convierte en xenofobia, racismo o extremismo, entonces es un camino peligroso.
—¿Cuántos años tenía usted cuando ocurrieron los ataques supremacistas de Utoya?
—Veintiséis —hace una pausa—. Me pidieron ser responsable de la reconstrucción y de decidir qué debíamos hacer con esa pequeña isla, a cuarenta minutos de Oslo, donde 69 personas fueron brutalmente ejecutadas, a sangre fría. Asesinadas a tiros.
—¿Cómo cambió eso su percepción del trabajo con derechos humanos?
—En Noruega, en 2011, no teníamos experiencia con terrorismo o violencia masiva. Debíamos escuchar. Pasé cuatro, cinco, seis años viajando por el país, visitando familia tras familia, superviviente tras superviviente. Necesitaba entenderlos a ellos y sus necesidades. El terrorista quería destruir los valores de esos jóvenes que iban allí a luchar por la solidaridad internacional y por una Noruega multicultural. Y nosotros, como sociedad, no podíamos aceptar que el terror dictara quiénes somos. Había muchísimo dolor. Pero avanzando paso a paso conseguimos devolverle la vida al lugar mientras manteníamos el diálogo con las familias.
—¿Hemos perdido la capacidad global de escucharnos?
—Discutir y debatir casi siempre es algo bueno. Porque si queremos encontrar soluciones necesitamos traer diferentes perspectivas. Por eso la libertad de expresión es tan importante. El gran peligro aparece cuando dejamos de escucharnos. Si dejamos de escuchar, incluso cuando estamos en desacuerdo, entonces tenemos un problema. La tolerancia no es solo un valor abstracto. Es algo que debe practicarse.
—Las instituciones asociadas al diálogo —la diplomacia, la prensa, el multilateralismo— se debilitan. ¿Cómo lidia el Comité del Nobel con eso?
—Muchas de estas instituciones liberales están en una posición débil. ¿Significa eso que debamos abandonarlas? No. Quizá necesiten cambiar drásticamente para seguir funcionando. Pero renunciar a la libertad de prensa, a la libertad de expresión o a la democracia es renunciar a los valores de Alfred Nobel. Por eso muchos de los laureados representan esos valores liberales: tolerancia, democracia y la idea de que todas las personas tienen el mismo valor. Si observas la historia del premio y entras en la sala del comité del Nobel de la Paz, donde tenemos las reuniones, en las paredes están los retratos de todos los laureados desde 1901. Y esos rostros no cuentan necesariamente una historia de éxito. Cuentan una historia de nunca rendirse. Sudáfrica es un buen ejemplo. En los años 60 el premio fue para alguien que luchaba contra el ‘apartheid’. Décadas después fueron Nelson Mandela y Frederik de Klerk. Pasaron más de treinta años entre el primer reconocimiento y el final del ‘apartheid’. Eso muestra que el Nobel no premia únicamente el éxito. Premia continuar el trabajo.
—¿Cuál es la posición del Comité del Nobel con el gesto de María Corina Machado de dejar su medalla a Donald Trump?
—Hicimos una aclaración en ese momento: el premio nunca puede regalarse. Tú lo recibes, lo aceptas y es tuyo. Así que no fue el premio lo que se entregó, sino la medalla. Y existen muchos ejemplos de cómo los laureados utilizan la medalla. Dmitri Muratov, de ‘Novaya Gazeta’ en Rusia, vendió la suya y donó el dinero a Unicef para su trabajo en Ucrania. Diferentes laureados utilizan la medalla para apoyar sus causas. No es la primera vez y probablemente no será la última. Pero lo importante para nosotros es que el reconocimiento del Premio Nobel de la Paz nunca puede ser transferido.

Los fabricantes de automóviles de todo el mundo están deseando parecerse más a sus rivales chinos

Cualquier duda sobre si China se ha convertido en el centro neurálgico de la industria automovilística mundial se disipa rápidamente con una visita al principal salón del automóvil del país. El ruidoso y abarrotado evento de Pekín de este año duplicó su tamaño con respecto … a 2024 —se celebra en Shanghái en años alternos— y contó con alrededor de 180 nuevos modelos en exposición. El salón, que concluyó el 3 de mayo, demostró una vez más que los fabricantes de automóviles extranjeros van a la zaga de sus rivales chinos en la carrera por el futuro del sector.
Sin embargo, el salón también puso de manifiesto hasta qué punto los fabricantes extranjeros buscan reinventarse a imagen y semejanza de sus competidores chinos en ascenso. En los actos de presentación de nuevos modelos, los ejecutivos occidentales de Volkswagen (VW) y Mercedes alternaban con soltura entre el inglés y el mandarín. VW optó por cerrar su presentación con una danza china interpretativa acompañada de música electrónica; Mercedes se decantó por un rap chino.

Para frenar su pérdida de cuota de mercado, los fabricantes de automóviles de todo el mundo buscan parecerse más a sus competidores chinos, y no solo cuando operan en China. Y quizá lo consigan. François Provost, director ejecutivo de Renault, admite que China lidera ahora el sector en tecnología, rapidez y competitividad. Para estar a su altura, los directivos del sector, cada vez más nerviosos, están adoptando prácticas chinas y asociándose con empresas chinas. Si se hace con prudencia, esto puede ayudarles a reducir la brecha. Sin embargo, más adelante acechan los baches.

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Es vital frenar el ritmo del vertiginoso ascenso de China. La cuota de mercado de las empresas extranjeras en China se ha reducido casi a la mitad en cinco años, hasta situarse en torno al 30 % en 2025. Además, en 2023 China superó a Japón para convertirse en el mayor exportador mundial de automóviles (véase el gráfico). En 2025, más de ocho millones de sus vehículos se exportaron, casi una tercera parte más que el año anterior. En Europa, en los últimos cinco años, las marcas chinas han pasado de ser prácticamente inexistentes a representar casi el 8 % de todas las ventas, según la consultora Schmidt Automotive Research. Los fabricantes tradicionales también se ven acosados en mercados que van desde México y Brasil hasta Indonesia y Malasia. Los coches chinos son baratos. Además, están repletos de tecnología de vanguardia. A menudo en colaboración con gigantes tecnológicos locales, los fabricantes de automóviles del país han desarrollado software que se ha convertido en una fuente de diferenciación cada vez más importante; entre los ejemplos más recientes se encuentra la integración de sistemas de inteligencia artificial controlados por voz.
El ritmo de la innovación es impresionante. La «velocidad china» se ha convertido en el «compás que marca la pauta» del sector, afirma Ola Kallenius, director de Mercedes. El ciclo de desarrollo de productos de la industria tradicional —entre 40 y 80 meses para los nuevos modelos— parece ahora dolorosamente lento. Los procesos de producción diseñados en torno a los vehículos eléctricos, combinados con una profunda integración vertical y una mayor disposición a mejorar los vehículos tras su lanzamiento mediante actualizaciones de software, hacen que en China se tarde como máximo 24 meses. La tecnología integrada en los coches extranjeros suele ir dos años o más por detrás de la oferta china.
Los fabricantes tradicionales de automóviles han comenzado a reestructurar sus negocios en respuesta a esta situación. Diseñar coches en Europa para todo el mundo «ha pasado a la historia», afirma Oliver Blume, director general de VW. El fabricante ha comenzado a desarrollar vehículos en unas nuevas y amplias instalaciones de investigación y desarrollo (I+D) en Hefei, a un ritmo un 30 % más rápido que en Europa. Estos se venderán no solo en China, sino también en algunos mercados extranjeros. Kallenius, de Mercedes, que también ha ampliado su presencia en I+D en China, sostiene que la velocidad de la innovación en ese país tendrá que extenderse por todo el mundo. Incluso Renault, que no vende coches en China, está utilizando ahora el país para acelerar su innovación: su último modelo, Twingo, aunque diseñado en Francia y fabricado en Europa, se desarrolló en China para ahorrar tiempo y dinero y adquirir conocimientos técnicos.

Coches eléctricos

Para ayudarles a ponerse al día en materia de vehículos eléctricos, los fabricantes de automóviles extranjeros también han buscado la ayuda de empresas chinas. VW, que va a lanzar 20 nuevos modelos en China solo este año, se ha aliado con XPeng, un fabricante de automóviles local, y con Horizon Robotics, una startup de conducción autónoma. Toyota, que fabricará versiones eléctricas de su marca de lujo Lexus en una nueva fábrica cerca de Shanghái a partir de 2027, está trabajando con Huawei y Tencent, dos gigantes tecnológicos chinos que desarrollan software para automóviles, así como con Momenta, rival de Horizon Robotics, y Xiaomi, fabricante de dispositivos con un negocio de vehículos eléctricos propio en expansión. BMW y Nissan también se han asociado con empresas locales.
Abundan los rumores sobre más alianzas. Según se informa, Mercedes tiene previsto utilizar la arquitectura de vehículos de Geely, uno de los mayores fabricantes de automóviles de China, para desarrollar pequeños vehículos eléctricos en el país de forma independiente a sus operaciones europeas. Incluso los fabricantes de automóviles estadounidenses están empezando a aliarse con los chinos. Se dice que Ford está en conversaciones con Geely para compartir tecnología y fabricar vehículos en las fábricas europeas de Ford.
¿Funcionarán los esfuerzos para asemejarse a la forma de trabajar china? Pedro Pacheco, de Gartner, otra consultora, advierte de que la velocidad china no es una «fórmula mágica, sino una mentalidad» que será muy difícil de igualar. Es el resultado de una cultura de largas jornadas laborales y de una industria que se ha construido desde el principio en torno a los vehículos eléctricos integrados con software. Será difícil reestructurar a los fabricantes tradicionales de automóviles que han dependido durante décadas de la propulsión de gasolina y la ingeniería mecánica. Blume añade que VW nunca será tan rápida como una startup china porque nunca transigirá en materia de seguridad y pruebas. Si comete un error en este sentido, el daño a su reputación podría ser grave.

Depender en exceso de las alianzas conlleva el riesgo de crear una dependencia de la que no se pueda salir

No hay nada de malo en adoptar la tecnología, las cadenas de suministro y los métodos de producción chinos y exportarlos a escala mundial, opina Patrick Hummel, de UBS, siempre y cuando los fabricantes de automóviles extranjeros no se vean «relegados al asiento del copiloto». Sin embargo, Tu Le, de China Auto Insights, otra consultora, se pregunta qué ofrece ahora Toyota al depender de la tecnología de Huawei y otras empresas chinas para sus nuevos coches. Los intentos de Chevrolet de reactivar las ventas en Sudamérica colocando su insignia en los vehículos eléctricos de su empresa conjunta con SAIC, otro fabricante de automóviles chino que tiene presencia propia en el continente, corren el riesgo de promocionar a un rival a costa de la marca estadounidense, afirma Felipe Muñoz, analista del sector.
Esta evolución pone de manifiesto los riesgos a largo plazo que conlleva recurrir a la ayuda de empresas chinas que compiten cada vez más con los fabricantes tradicionales de automóviles en el extranjero. Xpeng se está expandiendo rápidamente en Europa y Xiaomi tiene previsto llegar el año que viene, por ejemplo. Existe el peligro de que los fabricantes tradicionales extranjeros no reciban la tecnología más avanzada y de mayor calidad por parte de sus posibles rivales, que financian sus actividades con derechos de licencia.
Además, depender en exceso de las alianzas conlleva el riesgo de crear una dependencia de la que no se pueda salir. Philippe Houchois, de Jefferies, otro banco, cree que los fabricantes de automóviles extranjeros podrían tener la intención de alejarse de las colaboraciones con China en el futuro. Sin embargo, eso podría resultar difícil a menos que las empresas tradicionales logren transformarse en exitosos fabricantes de software, una tarea en la que hasta ahora han fracasado. Blume sostiene que el objetivo de VW es convertirse en un «actor tecnológico líder a escala mundial». Sin embargo, su división de software Cariad se ha enfrentado a dificultades.
Ahí radica el obstáculo. Para evitar quedarse irremediablemente rezagados con respecto a los competidores chinos en el ámbito de los vehículos eléctricos, es posible que los fabricantes tradicionales de automóviles no tengan más remedio que forjar alianzas. Sin embargo, al hacerlo, corren el riesgo de ceder su experiencia en las áreas que definirán el futuro de la industria automovilística. Eso los dejaría a merced de los competidores a los que más temen.

Trump considera «totalmente inaceptable» la respuesta de Irán a la propuesta de paz de EEUU: incluye el control iraní de Ormuz

El presidente estadounidense, Donald Trump, consideró este domingo «totalmente inaceptable» la respuesta de Irán a la propuesta de paz de Estados Unidos.»Acabo de leer la respuesta de los llamados ‘representantes’ de Irán. No me gusta, ¡TOTALMENTE INACEPTABLE!», escribió el mandatario en su red social Truth Social.La declaración de Trump se produce después de que Irán presentara este domingo su respuesta a la propuesta de EEUU para la resolución de la guerra en Oriente Medio.Esta propuesta incluye el levantamiento de sanciones económicas sobre la República Islámica, el fin del bloqueo de Washington a los puertos iraníes y el manejo iraní del estrecho de Ormuz si EEUU cumple con algunos «compromisos», según reportó la agencia iraní Tasnim la madrugada de este lunes.Fuentes diplomáticas explicaron a Tasnim, una agencia vinculada a la Guardia Revolucionaria iraní, que el gobierno de ayatolás reclamó el fin del bloqueo y que se permita la exportación de crudo desde Irán, así como el levantamiento de las sanciones económicas de EEUU sobre Irán y sus activos en la Oficina de Activos Extranjeros (OFAC).La propuesta iraní también especifica que el estrecho de Ormuz, el escenario de tensiones entre Washington y Teherán que tiene en vilo la economía global, sea manejado por la República Islámica bajo algunos «compromisos» no especificados por parte de EEUU.Además, incluye una cláusula para un alto el fuego en Líbano, algo que es una «línea roja» para Teherán según la fuente recogida por Tasnim.Según Tasnim, Teherán propone que la guerra se termine inmediatamente después de que se anuncie el acuerdo, con un periodo de 30 días posteriores durante los cuales acabar de negociar el posible pacto.Esta negociación sigue mediada por Pakistán, que trasladó este domingo la respuesta iraní al plan diseñado por la Casa Blanca.Washington esperaba recibir esta misiva durante el fin de semana para decidir si mantiene la tregua iniciada el 8 de abril o si, por el contrario, reanuda las hostilidades ante la falta de avances en el desmantelamiento del programa de enriquecimiento de uranio iraní.