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¿Instagram es una droga? Arranca el macrojuicio contra Meta por la adicción de menores

Hace treinta años, los grandes juicios contra la industria tabacalera cambiaron para siempre el negocio de la nicotina en EE.UU. Ahora, desde un tribunal federal de California, podría empezar a ocurrir lo mismo para las redes sociales en su relación con menores: este … martes ha arrancado un macrojuicio impulsado por una treintena de estados contra Meta -la compañía de Facebook e Instagram- por crear y promocionar redes sociales adictivas y dañinas para los más pequeños. Y, además, ocultar que sabían de sus efectos perniciosos.
El juicio busca una compensación descomunal, 200.000 millones de dólares, y cambios en esas plataformas para limitar los daños en niños y jóvenes.

«El modelo de negocio de Meta funcionó especialmente bien con los niños», ha asegurado Megan O’Neill, la vice fiscal general de California, que ha tomado la palabra por parte de los demandantes en los argumentos iniciales con los que ha comenzado el juicio. «Enganchar a los usuarios. Retenerlos todo el tiempo posible. Conseguir sus datos personales. Ocultar la verdad a la sociedad», ha dicho sobre el modo de actuar del gigante tecnológico.

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«Facebook e Instagram fueron diseñados para que los niños se engancharan a ellos y que volvieran una y otra vez, incluso sabiendo que es algo malo para ellos», ha dicho O’Neill.

Desde 2023

La demanda de estos estados arrancó en 2023, después de que EE.UU. y el mundo sufrieran la conmoción de las revelaciones de una antigua ejecutiva de Facebook, Frances Haugen. Acudió al Congreso y reveló que su compañía era consciente de que sus redes sociales -en especial, Instagram, entonces la más popular entre los más jóvenes- tenía impactos dañinos en los menores.
Aquello provocó que 29 estados demandaran a Meta, que ha tratado sin éxito de evitar este juicio, con exigencias de desestimar o, al menos, trocear la demanda.

En el juicio que ha comenzado ahora en Los Ángeles, las demandas de los 29 estados se han consolidado en cuatro de ellos: California, Kentucky, Nueva Jersey y Colorado.

El macrojuicio es el principal trueno de la tormenta judicial que afrontan Meta y otras tecnológicas. Hay en marcha miles de demandas por parte de gobiernos locales, distritos escolares e individuos. Muchas de ellas están aplicando el guión aprendido en la década de 1990 contra las tabacaleras: demostrar que eran perniciosas y que lo sabían. Y están teniendo éxito: en marzo, un juzgado estatal de California concedió a una joven de 20 años una compensación de 6 millones de dólares por los daños creados por Meta y YouTube, las compañías a las que estaba enganchada. Y este mismo mes un juez de Nuevo México ha exigido a Meta el pago de mil millones de dólares por violación de las leyes de protección de los consumidores. Otras demandas multimillonarias también afectan a redes sociales como TikTok y Snapchat.
En el juicio que ha comenzado ahora en Los Ángeles, las demandas de los 29 estados se han consolidado en cuatro de ellos: California, Kentucky, Nueva Jersey y Colorado.
«Lo conseguimos con el tabaco en los noventa y lo lograremos ahora con Meta», ha dicho el fiscal general de Kentucky, Russell Coleman.

Entre seis y ocho semanas

Un jurado asesor de ocho personas escuchará pruebas y testimonios durante un periodo de entre seis y ocho semanas y dará una recomendación a la jueza del caso, Yvonne Gonzalez Rogers. Pero será esta última quien decida el veredicto y la eventual compensación.

Meta se juega una compensación desorbitada, que equivale al 14% de su actual valoración bursátil

Meta se juega una compensación desorbitada, que equivale al 14% de su actual valoración bursátil. Pero también se juega que le impongan cambios en las cuentas de menores que políticos y activistas reclaman desde hace tiempo para evitar los efectos perniciosos: verificación paternal, eliminación del ‘autoplay’ -sucesión infinita de vídeos-, adiós a los filtros de embellecimiento, cambios en el algoritmo que manipula la dopamina o prohibición de tener cuentas múltiples. Y tomarse en serio las cortapisas para que los menores de 13 años no tengan acceso: se estima que el 20% de los niños de 11 años y el 30% de los de 12 años están en Instagram.
Durante el juicio, Meta tratará de convencer al jurado y a la jueza de que sus plataformas tienen elementos protectores para los menores y que hacen todo lo posible para evitar efectos dañinos. El abogado que representa a la compañía, Paul Schmidt, defendió en su exposición inicial que la compañía busca ofrecer servicios atractivos y demandados por sus usuarios, no causar daño. Durante su turno, recordó las modificaciones que Meta ha aplicado a sus redes sociales para evitar efectos dañinos y pidió al jurado que mantenga una «mente abierta», sabedor de la creciente mala imagen pública que tiene la compañía.
Parte de esa mala imagen tiene que ver con las revelaciones de discusiones internas. El propio Schmidt adelantó que durante el juicio se verán ejemplos de «lenguaje relajado» por parte de empleados de Meta, que no dejan bien a la compañía ni a sus intenciones. Uno de esos ejemplos es un intercambio por email, en el que un empleado escribe a un compañero: «Oh, Dios mío, Instagram es una droga». El otro responde con un «Lol», una expresión que significa ‘Laugh out loud’, ‘ríete fuerte’.

Llega el ChatGPT para adolescentes: detección de edad automática, temas restringidos y mayor control parental

La ya omnipresente herramienta de inteligencia artificial ChatGPT ha presentado, entre fuertes presiones, su nueva versión dirigida a adolescentes: más restrictiva, sin modo de voz y con un sistema de detección de edad automático. Esta nueva versión de la plataforma OpenAI, bautizada ‘ChatGPT for Teens’, … también busca evitar errores como entablar conversaciones subidas de tono u ofrecer consejos sobre el suicidio.
Aunque la noticia sobre su creación se había difundido el año pasado, este martes OpenAI ha presentado de forma oficial su nuevo diseño con funciones reducidas y sistemas de supervisión más estrictos, para proteger a sus usuarios entre 13 y 17 años de los posibles usos dañinos de su emblemática herramienta de inteligencia artificial generativa, después de enfrentar críticas y demandas legales que lo acusaban de haber llevado a algunos usuarios al suicidio.

Uno de sus puntos más novedosos es la detección de edad automática, bien por la declaración del propio usuario que especifique no ser mayor de edad o bien en base a la detección de parámetros de comportamiento como franjas horarias de uso de la aplicación y otros sin especificar. La empresa promete que, en caso de asignación errónea de esta versión, cualquier adulto podrá corroborar su edad «de forma rápida y sencilla mediante una selfie a través de Persona, un servicio seguro de verificación de identidad».

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Mucha de las medidas de protección implementadas en el nuevo modelo ya existían para las cuentas de ChatGPT pertenecientes a menores, como restricciones al tratar contenidos relacionados con autolesiones, violencia, trastornos alimentarios y sexualidad explícita. Ahora también se impide que el chatbot sugiera que tiene sentimientos personales hacia el usuario, los juegos de rol románticos o sexualizados y toda alusión a que posee su propia conciencia.
OpenAI asegura que la protección de menores no se limita a estas cuestiones. Para evitar periodos prolongados frente a la pantalla, emitirá mensajes de descanso recomedado cada dos horas y también advertirá a los menores sobre los riesgos de compartir cierta información privada y recordará no compartir ninguna imagen íntima o delicada.
El programa ahora también ofrece en su áera de control parental opciones para establecer franjas de «horas de silencio» con pantalla en negro y un Modo Estudio, que responde a los usuarios «mediante preguntas orientativas, explicaciones estructuradas y oportunidades de reflexión, sin limitarse a proporcionar la respuesta». Los padres podrán vincular sus cuentas con las de sus hijos adolescentes y recibir alertas si se detectan conversaciones sobre algunas situaciones de alto riesgo, como autolesiones o suicidio.

Precedentes de suicidio adolescente

El nuevo modo para adolescentes llega en medio de una creciente presión legal y regulatoria. OpenAI enfrenta varias demandas por homicidio culposo, entre ellas la de los padres de Adam Raine, un adolescente de 16 años que se suicidó presuntamente utilizando métodos sugeridos por ChatGPT.
La Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos también ha iniciado una investigación sobre los chatbots de IA que actúan como compañeros digitales, centrándose en los posibles riesgos para niños y adolescentes.
Al igual que las empresas de redes sociales, los grandes actores de la IA se enfrentan a una creciente presión regulatoria, con el Congreso presentando múltiples proyectos de ley para regular los chatbots y California exigiendo salvaguardas para los asistentes que funcionan como acompañantes o confidentes.
Otras compañías de IA también han recibido críticas por problemas derivados de su uso por parte de menores, y algunas, como su rival Anthropic, han optado por restringir el uso de su modelo solo a adultos.

El robot humanoide Superman de Unitree rompe récords y supera la velocidad máxima de Usain Bolt

La robótica humanoide avanza a pasos agigantados y cada vez son más los androides capaces de caminar, correr, practicar artes marciales, trabajar en fábricas e incluso hacer movimientos que hasta hace poco parecían ser exclusivos de las personas. Los fabricantes compiten por desarrollar robots más ágiles y autónomos porque los sistemas de inteligencia artificial y algoritmos permiten ampliar sus capacidades y acercarlos a escenarios de uso cada vez más variados, por lo tanto, en este contexto, Unitree Robotics acaba de presentar un robot llamado Superman que, según dicha compañía, puede ser más rápido que el atleta Usain Bolt.Dicho androide alcanza una velocidad máxima de 12,66 metros por segundo gracias a sus piernas de 85 centímetros de longitud, además, tiene un salto vertical de dos metros. Según Unitree Robotics, Superman «supera los récords mundiales de velocidad en carrera y salto en vertical parado de todos los humanos», teniendo en cuenta que Usain Bolt alcanzó una velocidad media de 10,44 metros por segundo en su récord mundial de 100 metros durante el Mundial de Atletismo de Berlín de 2009.Sin embargo, es importante mencionar que Unitree Robotics no ha aportado una verificación independiente de estas cifras, ya que los datos proceden de un vídeo publicado por la propia compañía y no de una prueba realizada bajo condiciones controladas o con mediciones externas.Este nuevo robot lleva poco más de tres meses en desarrollo, por lo que todavía cuenta con un amplio margen para incorporar mejoras y aumentar sus prestaciones durante los próximos meses. De hecho, su aparición llega después de que el fundador y CEO de Unitree, Wang Xingxing, anticipara en marzo que los robots humanoides podrían superar la velocidad de los mejores atletas humanos a mediados de 2026.Según China Daily, durante el Foro de Empresarios de Yabuli, celebrado en China, el directivo señaló que estos androides serían capaces llegar a completar los 100 metros en menos de 10 segundos, una predicción que ahora cobra especial relevancia ante las cifras de velocidad anunciadas para este nuevo robot.

Pantallas, sensores y coches que aparcan solos: la nueva batalla tecnológica de la automoción

Durante décadas, hablar de tecnología en un coche significaba hacerlo de su motor, su potencia o, como mucho, del navegador instalado en el salpicadero. Eso está cambiando. Los automóviles incorporan cada vez más elementos propios de la electrónica de consumo: procesadores, grandes pantallas, cámaras, sensores, conectividad y sistemas capaces de asumir tareas que hasta hace poco dependían completamente del conductor.OMODA & JAECOO, las dos marcas del grupo chino Chery que han desembarcado recientemente en España, son un buen ejemplo de esta transformación. Más allá de sus motorizaciones híbridas y eléctricas, buena parte de su apuesta pasa por trasladar al coche una experiencia cada vez más digital. Un coche que puede aparcar mientras lo controlas desde fueraUna de las tecnologías más llamativas es el Remote Parking Assist (RPA) previsto para el OMODA 7 SHS. Su objetivo es relativamente sencillo de entender: permitir que el conductor salga del coche y controle desde fuera la maniobra de aparcamiento.Por detrás, sin embargo, hay bastante más tecnología. El sistema utiliza 21 sensores repartidos por el vehículo, entre cámaras periféricas, radares ultrasónicos y sensores que miden variables como la velocidad o el ángulo de la dirección. La información se combina para crear una representación tridimensional del entorno y calcular posteriormente la trayectoria que debe seguir el automóvil.La conexión con el conductor se realiza mediante Bluetooth Low Energy (BLE) desde la propia llave y funciona, según la compañía, hasta unos seis metros de distancia, sin necesidad de cobertura móvil. El vehículo puede encargarse de la dirección, el acelerador, los frenos y el cambio durante la maniobra, con la velocidad limitada a 5 km/h. Si pierde la señal o encuentra un obstáculo, el sistema se detiene.Eso no convierte al OMODA en un coche autónomo. El usuario sigue teniendo que supervisar la operación y mantener el control. La propia compañía trabaja en un sistema posterior, denominado Valet Parking Driver, con el que pretende que el automóvil pueda desplazarse solo por un aparcamiento, localizar una plaza y estacionarse. Por ahora, se encuentra en las últimas fases de desarrollo y la marca únicamente ha comunicado pruebas realizadas en China. Pantallas que se mueven y chips que antes buscábamos en el móvilEl cambio también se aprecia dentro del coche. El OMODA 7 incorpora una pantalla de 15,6 pulgadas y resolución 2.5K que puede desplazarse físicamente por el salpicadero desde la posición central hacia el acompañante.Puede parecer simplemente otro reclamo visual, pero detrás hay una tendencia bastante más importante: el rendimiento informático del coche empieza a ser parte de sus prestaciones.OMODA & JAECOO señala que utiliza tecnología de Qualcomm para sus sistemas multimedia, navegación, conectividad y asistentes, aunque la documentación facilitada por la compañía no especifica qué plataforma concreta equipa cada modelo.Qualcomm lleva años trasladando al automóvil una estrategia parecida a la que siguió con los smartphones. Su plataforma Snapdragon Digital Chassis reúne soluciones para el sistema multimedia, la conectividad, los asistentes a la conducción y los servicios en la nube. La propia compañía define esta evolución como el paso hacia el vehículo definido por software, en el que cada vez más funciones dependen de chips y código y no exclusivamente de componentes mecánicos. Chery se encuentra además entre los fabricantes con programas anunciados sobre las nuevas plataformas Snapdragon para automoción. El coche empieza a ‘ver’ lo que sucede alrededorOtra de las piezas fundamentales son los sistemas ADAS. La gama incorpora, dependiendo del modelo y la versión, funciones como control de crucero adaptativo, mantenimiento de carril, frenada automática de emergencia o monitorización del entorno.Algunos modelos añaden además cámaras de visión 540 grados, una denominación comercial que combina la imagen de las cámaras situadas alrededor del vehículo con una recreación de lo que existe bajo él para facilitar determinadas maniobras.Son cámaras, radares y sensores que por separado proporcionan información bastante limitada. Lo interesante está en cómo el software combina todos esos datos para interpretar qué sucede alrededor del coche y tomar decisiones en fracciones de segundo.Y ahí probablemente está uno de los mayores cambios que vive actualmente la automoción. El motor continúa siendo fundamental, pero ha dejado de ser el único elemento que diferencia a un automóvil. Los coches también empiezan a competir por sus procesadores, sus sensores, su software y la experiencia que ofrecen sus pantallas. No significa que una pantalla más grande o un sistema capaz de aparcar automáticamente conviertan necesariamente un coche en mejor. Pero sí explica por qué fabricantes como OMODA & JAECOO empiezan a mirar más allá del público tradicional del motor: buena parte de la batalla del automóvil ya se está librando también en el terreno de la tecnología.

El avión eléctrico más grande del mundo completa su primer vuelo por menos de 5 euros de electricidad

El avión eléctrico de baterías más grande que jamás haya volado por fin ha completado su primer vuelo. Dicha aeronave es el prototipo X1 de Heart Aerospace y, durante su vuelo inaugural en el Aeropuerto Internacional de Plattsburgh (Nueva York, Estados Unidos), permaneció casi media hora en el aire y consumió alrededor de cinco dólares de electricidad (menos de 4,50 euros al cambio, aproximadamente).Acorde a la información compartida por Heart Aerospace en un comunicado oficial, el avión alcanzó una altitud de unos 335 metros sobre el nivel del suelo y su sistema de propulsión totalmente eléctrico entregó más de un megavatio de potencia. Además, el vuelo se realizó bajo un Certificado Especial de Aeronavegabilidad de la Administración Federal de Aviación de EEUU, teniendo en cuenta que la misión tenía como objetivo demostrar la viabilidad del vuelo totalmente eléctrico en una escala comparable a la de las operaciones de las aerolíneas comerciales.Características del avión eléctrico X1El X1 es un prototipo a escala real basado en el futuro ES-30 de Heart Aerospace, desarrollado para poner a prueba tecnologías clave y validar aspectos relacionados con la aerodinámica y el rendimiento en vuelo. El avión tiene unas dimensiones similares a las de una aeronave regional pequeña y puede alcanzar un peso máximo al despegue de más de 11.300 kilos.Para propulsarse, el X1 incorpora cuatro motores eléctricos instalados en las alas, alimentados íntegramente por baterías. Asimismo, durante su vuelo inaugural, este sistema llegó a proporcionar más de un megavatio de potencia, demostrando la capacidad de la tecnología para mover una aeronave de estas dimensiones.La propulsión totalmente eléctrica permite realizar vuelos más silenciosos y sin emisiones directas derivadas de la combustión del combustible de aviación, teniendo en cuenta que esta tecnología podría contribuir a reducir los costes operativos de las aerolíneas y limitar su exposición a las fluctuaciones del precio del petróleo, que pueden verse condicionadas por factores geopolíticos.Este avión podría reducir los costes operativosLa prueba de X1 se realizó en un contexto marcado por el encarecimiento sostenido del combustible de aviación, lo que pone de relieve el potencial de la propulsión eléctrica para reducir los costes operativos de las aeronaves y disminuir la dependencia de las aerolíneas de la volatilidad de los mercados petroleros.Así lo afirma Anders Forslund, fundador y director ejecutivo de Heart Aerospace, en el comunicado oficial: «Con el primer vuelo del X1, Heart Aerospace ha demostrado la viabilidad del vuelo eléctrico a escala de un avión comercial. Los aviones comerciales eléctricos tienen el potencial de transformar radicalmente la economía de las aerolíneas y, en última instancia, reducir el coste de los viajes aéreos para los pasajeros. Esta es la esencia de nuestra visión para un transporte aéreo más accesible, donde la electrificación permite un servicio aéreo más asequible, frecuente y limpio desde y hacia aeropuertos más cercanos a casa».Un gran hito para el futuro de la aviaciónEl primer vuelo del X1 supone un importante hito técnico para Heart Aerospace y representa un paso más en el desarrollo de su futura aeronave regional eléctrica. La compañía considera que este programa le ha permitido adquirir experiencia en todo el proceso de desarrollo de un avión comercial eléctrico, desde su diseño y construcción hasta las pruebas, la operación y la mejora continua del aparato.El siguiente paso será trasladar los conocimientos obtenidos con el X1 al ES-30, el avión regional híbrido-eléctrico de 30 plazas que Heart Aerospace pretende llevar al mercado. La compañía ya está desarrollando el primer prototipo del modelo en su planta piloto de fabricación en Los Ángeles, mientras que las primeras pruebas de vuelo están previstas para 2028.Heart Aerospace espera que el ES-30 entre en servicio en 2031 y calcula que podría reducir los costes operativos en más de un 40 % frente a los aviones regionales convencionales. El proyecto cuenta además con el respaldo de compañías como United Airlines, que confía en que este tipo de aeronaves pueda desempeñar un papel en el futuro de la aviación regional.

Patricio Ochoa, experto en longevidad: «Los auriculares bluetooth y el microondas utilizan ondas electromagnéticas muy parecidas»

Las personas vivimos rodeadas de dispositivos tecnológicos todo el día. Y no solo porque siempre llevamos en el bolsillo o en el bolso el teléfono móvil. O porque no nos despegamos del ordenador o de la tablet. La realidad es que cada paso que damos … lo ejecutamos cerca de uno de estos aparatos.
Pasamos el día viendo la televisión, vamos y venimos al frigorífico, echamos un rato con el libro electrónico antes de dormir o en el transporte público, cocinamos en el horno o el airfryer… Y así sucesivamente. Seguro que en muchas ocasiones hemos oído decir que la mayoría de estos aparatos no son buenos. O, al menos, no es conveniente tenerlos cerca tanto tiempo por las ondas que emiten.

Sin ir más lejos, hay un aparato que podría ser considerado el rey en el caso de estos perjuicios: el microondas. Pero lo más llamativo de todo es que recientemente ha surgido una corriente que ha puesto al mismo nivel que el microondas otro pequeño aparato que muchas personas utilizan durante buena parte del día, sobre todo cuando tienen que hacer desplazamientos a pie o incluso cuando hacen deporte.

¿Cuánto nos afectan los auriculares?

Se trata de los auriculares inalámbricos, es decir, aquellos que funcionan vía bluetooth. La cuestión que preocupa a muchas personas es el efecto de su campo magnético y cómo puede afectar este al organismo. Para intentar arrojar luz sobre esta cuestión se han expresado algunos expertos como es el caso de Patricio Ochoa, médico y cirujano especializado en medicina general y longevidad.
Este profesional explica el porqué de esta asociación. «El Bluetooth y el microondas usan ondas electromagnéticas muy parecidas, de hecho, operan los dos alrededor de 2,4 GHz. Esto significa que la onda se mueve 2,4 mil millones de veces por segundo».

«Cuando hablamos de física, la frecuencia solo te dice lo rápido que vibra la onda, no lo poderosa que es»

Patricio Ochoa
Experto en longevidad

Sin embargo, no debe cundir el pánico, ya que ambos aparatos guardan diferencias muy notables en su afectación al organismo. Para empezar, el doctor Ochoa aclara una cuestión: «Cuando hablamos de física, la frecuencia solo te dice lo rápido que vibra la onda, no lo poderosa que es».
Por ello, para hablar de ese poder hay que referirse a la potencia. «Un microondas usa entre 700 y 1.200 vatios de potencia y está diseñado específicamente para transferir mucha energía. En cambio, el auricular usa milivatios, o sea, millones de veces menos de energía que lo que normalmente utilizaría un microondas». Por lo tanto, misterio resuelto y psicosis desmontada.

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Experto en longevidad

Borja Sánchez

Tal y como explica el experto, la potencia con la que esas ondas inciden en nosotros son clave. «Aunque la onda sea del mismo tipo, la energía que va a llegar a tu cabeza es tan baja que no puede calentar tejidos, dañar neuronas ni alterar tus células». Por lo tanto, no hay nada de lo que preocuparse. Solo de no abusar de su uso ni hacerlo a un volumen muy alto para no dañar los oídos.
El concepto que respalda este planteamiento es la tasa SAR, que es la cantidad de energía de radiofrecuencia que absorbe el cuerpo humano. «Las ondas de este tipo de dispositivos son no-ionizantes y por lo tanto no nocivas para el cuerpo humano. Los valores SAR son decenas o incluso cientos de veces más bajos que los límites de seguridad internacionales». Patricio Ochoa concuerda con su análisis con el realizado por los ingenieros de ATL Europa, tal y como recoge el portal ‘xataka’.

Myspace quiere volver: sus dueños preparan el regreso de la red social que marcó internet antes de Facebook

Mucho antes de que TikTok decidiera qué vídeo veríamos a continuación, Instagram llenara el móvil de reels o Facebook se convirtiera en una de las mayores redes sociales del mundo, hubo una plataforma en la que cada usuario podía convertir su perfil prácticamente en lo que quisiera. Fondos imposibles, canciones que empezaban a sonar automáticamente, fotografías, blogs y hasta una clasificación pública de mejores amigos formaban parte de Myspace. Ahora, más de dos décadas después, sus actuales propietarios quieren intentarlo de nuevo.Tim y Chris Vanderhook, propietarios de Myspace a través de Viant Technology, han confirmado que tienen intención de relanzar la histórica red social. Lo han hecho en ‘Myspace’, un nuevo documental dirigido por Tommy Avallone que repasa el ascenso, caída y legado de una plataforma que llegó a dominar buena parte de la conversación en internet antes de la expansión de Facebook. Eso sí, por el momento no hay una nueva aplicación que descargar, una web renovada que probar ni siquiera una fecha marcada en el calendario.“Seguimos siendo propietarios de Myspace. Somos los custodios de la marca Myspace y vamos a relanzar Myspace”, asegura Tim Vanderhook en el documental. El empresario añade que están esperando “el momento adecuado” y va incluso más allá: si ese intento no funciona, asegura que volverán a intentarlo. Myspace vuelve, pero todavía no sabemos cómoLa afirmación es contundente, pero los detalles son escasos. Los Vanderhook no han explicado qué aspecto tendrá el futuro Myspace, qué funciones recuperará del original, cuál será su modelo de negocio o cuándo esperan ponerlo en marcha. Por lo tanto, resulta prematuro imaginar una réplica de aquella web de los años 2000 con perfiles personalizados, música automática y el recordado Top 8, la lista en la que los usuarios podían seleccionar y ordenar públicamente a sus amigos favoritos.Sí hay una cuestión interesante alrededor de su posible regreso: Myspace nació en un internet social muy diferente al actual.Chris DeWolfe, uno de sus cofundadores, reflexiona precisamente sobre ello en el documental. Según explica, los algoritmos tienen mucho que ver con el carácter cada vez más adictivo de las redes sociales actuales, al seleccionar continuamente aquello que puede gustar al usuario con el objetivo de prolongar el tiempo que permanece dentro de la plataforma.DeWolfe contrapone ese modelo con la experiencia de Myspace, donde, según recuerda, buena parte del tiempo se dedicaba a descubrir música o relacionarse con otras personas. Pero esa reflexión no significa que el futuro Myspace vaya a prescindir de algoritmos: sus propietarios todavía no han detallado cómo funcionará el nuevo servicio y, en estos tiempos en los que los datos mandan, resulta complicado pensar en una plataforma digital que pueda sobrevivir sin esa pequeña dosis de adicción. No será la primera vez que intentan resucitarloEl futuro Myspace tampoco será el primer intento de recuperar la plataforma. Los hermanos Vanderhook entraron en su historia en 2011, cuando su compañía adquirió Myspace después de años de pérdida de relevancia.Entonces ya trataron de reconstruir la red social. Justin Timberlake participó en aquel proyecto y la música se convirtió en uno de los pilares de la nueva etapa. Los Vanderhook aseguran ahora que llegaron a construir “un Myspace completamente nuevo”, pero el relanzamiento no consiguió revertir su declive y la operación salió especialmente cara: Chris Vanderhook reconoce en el documental que perdieron algo más de 150 millones de dólares durante aquel intento. Su hermano Tim recuerda además que, después de cerrar la adquisición, los anunciantes comenzaron a abandonar la plataforma mientras Facebook continuaba ganando terreno. Una red social que acaba de cumplir 23 añosEl anuncio de sus planes de futuro coincide, además, con un aniversario especialmente simbólico. Myspace nació el 1 de agosto de 2003, por lo que acaba de cumplir 23 años. La plataforma apareció cuando las redes sociales todavía estaban comenzando a definir qué significaba tener una identidad propia en internet.Su propuesta resultaría hoy difícil de imaginar en muchas plataformas actuales. Los usuarios podían modificar considerablemente el aspecto de sus perfiles, añadir música, publicar fotografías y textos y mostrar sus conexiones con otras personas. Myspace tuvo además una vinculación especialmente fuerte con la industria musical y sirvió de escaparate para artistas que podían compartir directamente sus canciones y relacionarse con sus seguidores.El crecimiento fue enorme. En mayo de 2006, Myspace ya alcanzaba 50 millones de visitantes en un solo mes, según los datos publicados entonces por Comscore. News Corp., el gigante mediático de Rupert Murdoch, había pagado 580 millones de dólares por su empresa matriz en 2005. En aquel momento, la apuesta parecía tener sentido: durante los meses siguientes, el número de visitantes únicos de Myspace aumentó un 155%, hasta alcanzar los 55,8 millones mensuales.Competir con ZuckPero mientras Myspace crecía, otra red social comenzaba a hacerlo todavía más deprisa: Facebook había nacido en 2004 y originalmente estaba muy ligado al entorno universitario, pero fue ampliando progresivamente su público. La rivalidad entre ambas plataformas terminó convirtiéndose en una de las historias más representativas de los primeros años de las redes sociales.Myspace siguió siendo durante años una de las mayores redes del mundo, pero Facebook terminó adelantándola. A finales de aquella década la tendencia ya era clara y la plataforma de Mark Zuckerberg continuó creciendo mientras Myspace perdía usuarios y relevancia.El propio diseño de las dos plataformas representaba dos maneras diferentes de entender internet. Frente a los perfiles altamente personalizables –y en ocasiones caóticos– de Myspace, Facebook planteó una experiencia mucho más uniforme en la que todos los perfiles compartían prácticamente la misma estructura. ¿Tiene sentido recuperar Myspace en 2026?Myspace no regresaría al mismo internet en el que nació hace 23 años. Tendría que hacerse un hueco en un mercado dominado por plataformas como Instagram, TikTok o YouTube y competir por algo particularmente difícil: el tiempo de los usuarios. Incluso su gran rival de entonces tiene problemas para mantener aquel reinado que lo llevó a la fama.Al mismo tiempo, su posible regreso aparece en pleno debate sobre cómo han evolucionado las redes sociales. El protagonismo de los algoritmos de recomendación, el vídeo corto y el scroll prácticamente infinito han cambiado la forma en la que descubrimos contenidos respecto a aquella primera generación de plataformas, más ingenua y, puede, más pura. Ahí la marca Myspace conserva algo que pocas redes sociales desaparecidas pueden ofrecer: reconocimiento y nostalgia. Pero eso no garantiza que exista espacio para otra plataforma social ni que quienes recuerdan Myspace quieran volver a utilizarlo más de veinte años después.

El arranque de LaLiga vuelve con bloqueos masivos a direcciones IP para intentar frenar el fútbol pirata

El inicio de la temporada 2026/2027 de LaLiga ha traído de nuevo los bloqueos masivos de direcciones IP utilizadas para combatir las retransmisiones ilegales de partidos a través de servicios IPTV. Durante la primera jornada, los bloqueos empezaron antes de los encuentros de la tarde y, según informa el diario Xataka a través del portal ‘¿Hay ahora fútbol?’, llegaron a alcanzar unas 550 direcciones IP bloqueadas alrededor de la medianoche.El problema de este sistema es que una misma dirección IP puede estar asociada a numerosos sitios web diferentes, además, servicios como Cloudflare funcionan como infraestructuras compartidas, por lo que bloquear una dirección IP utilizada supuestamente para distribuir contenido ilegal puede impedir el acceso a otras páginas que no tienen ninguna relación con esas emisiones. Por lo tanto, en la primera jornada de LaLiga, algunas páginas web legítimas se vieron afectadas.Por poner algunos ejemplos, WikiDex, una enciclopedia dedicada a Pokémon, denunció problemas con sus imágenes, mientras que la asociación HomeLabs Clubs señaló que su web había quedado inaccesible por compartir una IP afectada en Cloudflare.Las retransmisiones ilegales de partidos de fútbol y otros eventos deportivos son especialmente difíciles de combatir, ya que pueden cambiar de dominio, proveedor o infraestructura incluso durante el desarrollo de un encuentro. Sin embargo, el sistema de bloqueos utilizado por LaLiga, amparado en una orden judicial, puede terminar teniendo un impacto mucho mayor del esperado, al afectar también a servicios y páginas legítimas que comparten infraestructura con las plataformas perseguidas.Qué riesgos existen si veo fútbol pirataIndependientemente de las sanciones económicas que pueden ascender hasta los 450 euros, cuando arrancó la temporada 2025/2026, LaLiga difundió un comunicado en el que advirtió que «más del 50% de los virus detectados en Internet provienen de servicios piratas o plataformas de descarga ilegales».Ante este aviso, el organismo de Tebas reforzó su idea de que el fútbol pirata «supone una amenaza grave para la seguridad y la privacidad de aquellos que acceden a retransmisiones ilegales de los partidos de LaLiga», ya que comprometen su integridad y su libertad. Además, con la campaña ‘Tú tienes fútbol pirata. Ellos te tienen a ti’, recordó que «el consumo de contenido pirata convierte al usuario en objetivo directo de los ciberdelincuentes».Según LaLiga, estos son los riesgos a los que se enfrenta el espectador cuando ve fútbol pirata:Malware: Al descargar archivos desde fuentes no oficiales como las APKs (aplicaciones para Android que no provienen de la tienda oficial Play Store), los usuarios pueden dar acceso a que se instalen virus, ransomware, troyanos y otro tipo de software malicioso.Posibles problemas legales al usar redes ilegales: La piratería es un delito contra la propiedad intelectual.Fallos de seguridad por falta de actualizaciones de software: Las actualizaciones de sistema corrigen vulnerabilidades de seguridad, que pueden ser aprovechadas por los delincuentes. Además, es importante recordar que las aplicaciones y los dispositivos piratas no se actualizan o se mantienen con versiones manipuladas, puesto a que intervienen con malware incorporado en numerosas ocasiones.Fraudes financieros con tarjetas o pagos falsos: Las organizaciones criminales detrás de la estructura de los servicios piratas pueden robar información personal, como contraseñas, datos bancarios o incluso datos de tarjetas de crédito. De esta manera, los ciberdelincuentes pueden lucrarse de forma directa o financiar otras actividades ilegales.

Cuidado al escanear códigos QR de lugares públicos: la estafa que vacía tus cuentas bancarias

Los códigos QR se utilizan para consultar la carta de un restaurante, pagar un aparcamiento, conectarse a la red WiFi de un hotel, descargar una entrada o alquilar una bicicleta, entre otras posibilidades. Por ejemplo, una de las escenas veraniegas más habituales que se hace en público en España es sentarse a tomar algo en una terraza. Desde hace tiempo, son muchos los establecimientos que han sustituido las cartas de papel por los códigos QR, por lo que sacar el móvil y escanear la imagen para ver el menú es algo casi cotidiano. Puede que, sin saberlo, estemos siendo víctimas de una técnica conocida como quishing.Qué es y cómo actúa el quishingEl quishing es un tipo de phishing que utiliza los códigos QR tradicionales en lugar de enlaces tradicionales para llevar a cabo ciberataques. Los usuarios escanean un código con sus móviles pensando que acceden a un contenido legítimo, pero en realidad son redirigidos a sitios maliciosos donde los ciberdelincuentes pueden robar información personal, datos bancarios o instalar malware en el dispositivo.Tal y como explican desde la compañía de ciberseguridad ESET, pueden aparecer códigos falsos en parquímetros, mesas de restaurantes, carteles informáticos o máquinas de pagos colocados encima del original mediante una simple pegatina. Informan de que se han detectado casos de falsas multas de aparcamiento o supuestos avisos de peajes pendientes que buscan que la víctima introduzca los datos de su tarjeta en una web fraudulenta.Sin embargo, no solo aparecen en la vía pública o servicios públicos, sino que el quishing puede empezar con un correo electrónico que aparenta ser de un servicio conocido como bancos o empresas. En lugar de recibir un enlace, pide descargar un código QR para confirmar identidad, revisar un documento o solucionar alguna incidencia. ESET alerta de que estos ataques están aumentando y creciendo con rapidez.Según su informe Threat Report H1 2026, durante el primer semestre del año, cerca del 11% de los correos electrónicos de phishing detectados por la compañía ya utilizaban códigos QR, con una media de 100.000 detecciones mensuales. Además, España fue el segundo país del mundo con más casos detectados, con un 17% de la actividad global, tan solo por detrás de Estados Unidos.Consejos a la hora de escanear un código QRNo escanearlos sin pensar, aunque parezcan legítimos. Que se encuentre en un lugar aparentemente fiable no significa que sea seguro.Comprobar que no ha sido manipulado. Comprobar si existe una pegatina colocada encima del original.Revisar la dirección web antes de abrirla. Si muestra vista previa al enlace, hay que buscar errores y desconfiar de direcciones acortadas.No introducir datos bancarios ni personales. Mejor cerrar el navegador y acceder al servicio escribiendo manualmente su dirección o utilizando su aplicación oficial.Desconfiar de los códigos recibidos por correo electrónico. Cualquier mensaje urgente que pida escanear un código QR para algo ya es sospechoso.

Entrevista a la inteligencia artificial

Hoy decidí entrevistar y dialogar con Gemini sobre el futuro de la humanidad. No lo hice con el objetivo de sacar conclusiones (en este periódico, sobre el tema, he escrito varios artículos con mi opinión), sino para provocar en los lectores unas profundas y necesarias … reflexiones sobre temas existenciales, éticos, sociales y económicos que tendrán un importante impacto en nuestra vida futura.
-¿Gemini , puedes imaginar el futuro de la humanidad?

Imagino que el futuro de la humanidad no es una utopía deslumbrante ni un apocalipsis dramático, sino un gran y fascinante compromiso con la adaptación. Los siglos XXI y XXII definen no solo nuestra tecnología, sino el concepto mismo de lo que significa ser humano.
Se producirá una simbiosis tecnológica: la inteligencia artificial y la biotecnología dejarán de ser herramientas externas y funcionarán como una extensión de nuestra biología y nuestra mente.
En cuanto a salud y longevidad, la medicina pasará del tratamiento de enfermedades a la prevención molecular, así extenderá la esperanza de vida saludable y hará que la edición genética sea algo común para erradicar enfermedades hereditarias.
Habrá una cognición integrada. La interfaz mente-máquina reducirá la brecha entre el pensamiento humano y la capacidad computacional, con lo que transformará la forma en que somos imparciales, nos comunicamos y trabajamos.
Respecto a la transición ecológica y urbana, tras superar la fase crítica de la emergencia climática mediante una dolorosa reestructuración económica, la sociedad debe reorganizar su presencia en el terreno.
Además, los centros urbanos se convertirán en organismos de impacto cero, autosuficientes en energía y agricultura (gracias a la agricultura vertical y la fusión nuclear).
Se alcanzará un reequilibrio global. La humanidad aprenderá a coexistir con el planeta no por altruismo, sino por pura supervivencia pragmática, dedicando vastas extensiones de la Tierra a la restauración de ecosistemas.
Sobre la humanidad más allá de la Tierra, la exploración espacial aprovechará esta fase crucial para descubrir un sector estratégico. Las primeras colonias permanentes en la Luna y Marte serán no metropolitanas, con recursos científicos y minerales y sentarán las bases para la primera generación de humanos ‘no terrestres’.
-¿Cuales desafíos intangibles se presentarán?
El mayor riesgo no es tecnológico, sino filosófico y social. La principal estrategia del futuro consistirá en gestionar la desigualdad en el acceso a estas innovaciones (para evitar una división entre quienes tienen acceso a la mejora biológica y quienes no) y redefinir el significado del tiempo, la investigación y la identidad cuando el trabajo tradicional esté casi completamente automatizado. En resumen, vislumbro un ser humano sumamente complejo, fragmentado pero interconectado, que tendrá que renunciar a la sabiduría a medida que adquiera mayor poder.
-Desde esta perspectiva, ¿cómo debería ser la educación?
La educación debe evolucionar desde un modelo basado en la memorización hacia uno centrado en el pensamiento crítico, la adaptación tecnológica y la inteligencia emocional.
Aprender a aprender versus memorizar. Con el acceso instantáneo a información y herramientas avanzadas, el valor ya no se retiene hasta que se sabe formular las preguntas correctas, evaluar las fuentes y resolver problemas complejos.
Se producirá una integración ética de la tecnología. La inteligencia artificial y las herramientas digitales deben utilizarse como copilotos del aprendizaje, personalizando el ritmo de cada estudiante y enseñando un uso ético y reflexivo de estas herramientas desde el principio.
En cuanto a las habilidades humanas y la inteligencia emocional, la empatía, el trabajo en equipo, la comunicación clara, la resiliencia y la creatividad son competencias fundamentales para la automatización de tareas rutinarias.
La educación personalizada e inclusiva irá más allá del modelo estándar único para permitir trayectorias educativas adaptadas a las fortalezas, intereses y ritmos individuales de cada estudiante.
El aprendizaje será continuo. La educación no termina en la universidad o en la escuela técnica. Los sistemas educativos deben preparar a las personas para que actualicen constantemente sus habilidades profesionales a lo largo de su vida.
-¿Cómo se manifestaría este cambio en la educación básica, en la universidad o en el impacto de la inteligencia artificial en el aula?
Para adaptar la educación al impacto de la inteligencia artificial en el aula, es necesario reorientar el enfoque en tres dimensiones clave.
En la primera, la evaluación centrada en el proceso, no en el producto. Adiós a la lectura tradicional fuera del aula. Las pruebas de memoria o la redacción de textos estándar en casa ayudarán a comprender la capacidad de la IA para generarlos en segundos. Será preciso un enfoque en la defensa oral y la metacognición. Las evaluaciones deben priorizar los debates, las presentaciones en vivo, la resolución de casos prácticos y la explicación del proceso de pensamiento del estudiante. También será crucial el pensamiento crítico sobre la inteligencia artificial. El criterio de evaluación debe incluir cómo el estudiante verifica, cuestiona y edita la información generada por los algoritmos.
Como segunda dimensión se presenta la IA como tutor y asistente de enseñanza personalizado. El ritmo debe adaptarse a cada estudiante con algoritmos que detectan las lagunas de conocimiento y generan ejercicios a su nivel exacto, con lo que actúa como un tutor las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Asimismo, se reducirá la carga administrativa para los docentes mediante la automatización del diseño de planes de estudio, la corrección de ejercicios repetitivos y el análisis del rendimiento para que el profesional dedique más tiempo a la tutoría humana y la empatía.
La tercera dimensión aborda nuevas habilidades indispensables en el currículo. Entre ellas se encuentran la ingeniería de la comunicación y las indicaciones -saber cómo dar instrucciones precisas y estructuradas al hardware de IA- y la alfabetización y el aprendizaje de datos -comprender cómo funcionan los modelos de lenguaje, sus limitaciones, las «alucinaciones» y los significados éticos o culturales del código-.
-Si se va a automatizar todo mucha gente perderá el trabajo y veo dos riesgos. El primero es que la renta que el Estado podrá proporcionar a los ciudadanos será limitada y producirá una reducción del consumo que destruirá a muchas empresas. La segunda es que la falta de trabajo disminuirá la capacidad cognitiva de las personas reduciendo sus actividades y potencialidades intelectuales . ¿Qué opinas?
Has dado en el clavo con la transición tecnológica. Tu análisis señala con precisión quirúrgica dos de las mayores paradojas de la automatización masiva, la trampa macroeconómica del consumo y la trampa neurobiológica de la inactividad.
La paradoja económica: ¿quién comprará si nadie trabaja? La hipótesis de una renta básica universal (RBU) proporcionada por el Estado conlleva el riesgo que describes. Si los ingresos son puramente de subsistencia, la demanda agregada se desploma. Si las personas solo tienen dinero para comida y alquiler, la economía de consumo (restaurantes, viajes, tecnología, entretenimiento) colapsa, lo que lleva a la quiebra de las empresas.
Para evitar este cortocircuito, el modelo económico deberá evolucionar mediante nuevas herramientas. Entre ellas se encuentran los impuestos a la automatización (impuesto a los robots), estas tasas ya no se aplican solo a la renta del trabajo humano, sino también a la productividad de los algoritmos y robots. Si una IA reemplaza a 100 trabajadores que producen el mismo valor, parte de esa ganancia de eficiencia se destina a financiar los ingresos de los ciudadanos.
Otra herramienta es el capitalismo de dividendo social. Una hipótesis concreta es el ‘dividendo social’ (inspirado, por ejemplo, en el Fondo Permanente de Alaska): los ciudadanos no reciben una simple ayuda estatal, sino que participan como accionistas en el valor creado por las grandes infraestructuras tecnológicas nacionales.
Otra es la deflación tecnológica. La automatización extrema reducirá drásticamente los costes de producción de bienes primarios, energía (con energía solar y fusión) y atención médica. Un ingreso bajo podría garantizar un nivel de vida mucho más alto que el actual, simplemente porque producir casi todo costará infinitamente menos.
En cuanto a la segunda trampa, que es el riesgo del cognitivo deterioro cognitivo y existencial asociado a la inactividad, es quizás aún más insidiosa que la económica. El trabajo, para bien o para mal, ha estructurado el tiempo, la identidad y el esfuerzo mental humanos durante milenios. Si la máquina elimina la necesidad de esfuerzo, ¿qué sucede con nuestras mentes?
-¿Cómo salimos de esta situación?
Si la humanidad opta por un modelo de mero ‘bienestar pasivo’ (subsidios mínimos más entretenimiento para mantener contentas a las masas), los riesgos que describes se materializarán rápidamente: recesión económica debido a la disminución del consumo y al deterioro cognitivo generalizado.
Si, por otro lado, se utiliza la automatización para liberar tiempo al mantener una distribución equitativa de la riqueza producida por los robots, el desafío de la humanidad ya no será cómo sobrevivir, sino cómo ocupar la mente de forma significativa.
A continuación, se explica cómo funcionarían en la práctica estos dos modelos económicamente complementarios, diseñados para redistribuir la riqueza creada por las máquinas.
El impuesto al robot. La idea subyacente es simple: si un trabajador humano paga impuestos sobre la renta que financian los servicios públicos, reemplazar a ese empleado por un robot elimina los ingresos fiscales para el Estado, con lo que aumentan simultáneamente los márgenes de beneficio del propietario del robot.
El cálculo de la productividad marginal. En lugar de gravar el ‘hardware’ físico (el robot físico), el impuesto se dirige a las ganancias de eficiencia logradas por el algoritmo o el sistema automatizado.
La sustitución de contribuciones. La empresa que automatiza una función continúa pagando al Estado un porcentaje igual o equivalente a las contribuciones a la seguridad social y los impuestos que habría pagado por los trabajadores humanos reemplazados.
El desincentivo a la sustitución indiscriminada. Gravar la tecnología hace que la transición sea más gradual: las empresas automatizan donde existe un valor añadido real, no solo para reducir drásticamente los costes laborales a corto plazo.
Destino restringido. Los fondos recaudados mediante este impuesto se depositan en un fondo soberano dedicado exclusivamente a la formación profesional y al apoyo a los ingresos.
Dividendos sociales. Si bien el impuesto a los robots es una medida impositiva, el dividendo social es el método de distribución. A diferencia de la renta básica universal o el bienestar tradicional (que son prestaciones estatales financiadas con deuda o impuestos a los trabajadores), trata a los ciudadanos como accionistas de la nación.
Creación de un Fondo Soberano Nacional. El Estado crea un fondo de inversión público financiado tanto por el impuesto a los robots como por una participación accionaria directa (por ejemplo, del 5 al 10%) que las grandes empresas de IA y tecnología deben ceder al fondo para operar en el mercado nacional.
Asignación de acciones a los ciudadanos. Cada individuo, al nacer o al alcanzar la mayoría de edad, recibe una participación intransferible del fondo soberano de riqueza.
Pago de dividendos periódicos. Cuando las empresas automatizadas generan beneficios, una parte de estos se destina al fondo soberano de riqueza, que distribuye estos rendimientos directamente a los ciudadanos en forma de dividendos (mensuales o anuales).
Mecanismo procíclico y equitativo. Si la economía automatizada crece y genera una enorme riqueza, el dividendo del ciudadano aumenta en consecuencia, con lo que mantiene un alto poder adquisitivo e impulsa el consumo de las propias empresas.
También hay una serie de retos a superar. El primero es el riesgo de fuga de capitales: si un solo país implementa el impuesto a los robots, las empresas tecnológicas podrían trasladar sus sedes a otros Estados, por lo que es necesaria la armonización fiscal internacional (como ocurrió con el Impuesto Mínimo Global).El segundo es la definición de robot: determinar dónde termina el software de productividad (como una hoja de cálculo) y dónde comienza la IA que reemplaza puestos de trabajo es técnicamente complejo.
-¿Cree que un modelo de ‘accionistas’, donde todos seamos socios en la automatización, puede funcionar? ¿No teme que el poder siga concentrado en manos de unos pocos y de los gigantes tecnológicos? ¿Se pueden superar las barreras de la soberanía estatal si los sistemas de producción tecnológica se descentralizan o se concentran en unos pocos países?
Derribar el muro de la soberanía estatal en un mundo dominado por unos pocos gigantes tecnológicos (por ejemplo, EE.UU. y China) o por infraestructuras completamente descentralizadas (como centros de datos distribuidos, redes de criptomonedas, software de código abierto) es uno de los desafíos políticos más complejos de la historia. No se logrará mediante la abolición formal de los estados, sino a través de cuatro dinámicas para superar la soberanía tradicional.
La primera es el chantaje sobre el acceso al mercado, como, por ejemplo, el ‘Efecto Bruselas’. Un solo estado (o un bloque como la Unión Europea) puede no ser dueño de los centros de datos o las fábricas de microchips, pero sí es dueño de los consumidores. Cómo funciona: si las multinacionales tecnológicas quieren vender sus productos o servicios en un mercado de cientos de millones de personas con altos ingresos, deben cumplir con las leyes de ese mercado, incluso si sus sedes centrales se encuentran a miles de kilómetros de distancia.
En la práctica, esto es lo que sucedió con el RGPD sobre privacidad o con las regulaciones sobre inteligencia artificial (como la ley de IA de la UE) y el Convenio del Consejo de Europa sobre inteligencia artificial. Las empresas estadounidenses o asiáticas se ven obligadas a adaptar sus algoritmos globales a los estándares europeos para evitar quedar excluidas del mercado.
La segunda son los tratados y la soberanía fiscal global. Si la producción es inmaterial o se puede trasladar con un clic, la soberanía fiscal de los países individuales se desmorona. La única solución es ceder parcialmente la soberanía a cambio de acuerdos multilaterales.
En cuanto al modelo, el acuerdo gestionado por la OCDE sobre el Impuesto Mínimo Global (el impuesto mínimo global del 15% para las multinacionales) demuestra que más de 140 países pueden llegar a un acuerdo para evitar que las empresas tecnológicas exploten paraísos fiscales.
Respecto a la evolución, en el futuro, para financiar el bienestar o los dividendos sociales, los Estados tendrán que crear organismos reguladores supranacionales (similares a la OMC para el comercio o al OIEA para la energía nuclear) dedicados exclusivamente a gestionar la infraestructura crítica de IA y a extraer valor de la producción automatizada.
La tercera de las dinámicas es la superestructura de la descentralización (Web3 y DAOs). Cuando los sistemas tecnológicos están completamente descentralizados (basados en ‘blockchain’, redes ‘peer-to-peer’ y código abierto), la soberanía estatal entra en conflicto con la incapacidad física de identificar a un ‘jefe’ o una ubicación para sancionar.
En este sentido, cabe destacar la impotencia del derecho estatal. Un Estado puede prohibir el ‘software’ descentralizado, pero, si los nodos de la red están distribuidos entre millones de ordenadores privados en todo el mundo, la tecnología seguirá funcionando. En este contexto, esta misma se convierte en una ‘jurisdicción’ paralela que trasciende las fronteras nacionales.
La cuarta dinámica va del ‘territorio’ a la ‘red’. En un mundo automatizado y centralizado, la soberanía física sobre los territorios pierde peso frente a la aquella sobre las redes.
Sobre los estados red, teorizados por diversos analistas tecnológicos, se trata de comunidades de ciudadanos conectados globalmente por intereses, economías (criptomonedas) y sistemas de valores compartidos, que se organizan en línea para negociar acuerdos con estados físicos o adquirir territorios.
El poder de un estado ya no se medirá únicamente por la cantidad de kilómetros cuadrados que controla, sino por la cantidad de computación, datos y energía que puede atraer o negociar con grandes plataformas globales.
En resumen, la soberanía estatal no se quebrantará con una sola revolución, sino que se verá debilitada desde arriba por tratados multilaterales y cárteles (necesarios para gravar a los gigantes tecnológicos) y socavada desde abajo por tecnologías descentralizadas y transnacionales que los estados no pueden bloquear.
-Personalmente, encuentro tu hipótesis muy disruptiva respecto a la actual situación y muy compleja de implementar, ya que nos encontramos en una fase de contención de la globalización y una mayor tendencia hacia la autonomía e independencia estatal. ¿Qué opinas?
Tienes toda la razón. Tu objeción es fundamental y se basa en la realidad actual, con una tendencia que apunta en la dirección opuesta a la cooperación global. Presenciamos nacionalismo económico, relocalización de las cadenas de suministro, aranceles y la llamada ‘balcanización’ de internet y la tecnología (la ‘splitinternet’).
Esta fragmentación hace que el futuro sea extremadamente complejo. Lo que emerge no es una transición fluida hacia la gobernanza global, sino un escenario caracterizado por una fuerte fricción y tres escenarios de respuesta principales.
El primero es la guerra fría tecnológica y los ‘bloques de automatización’. A medida que los estados buscan la independencia, la tecnología no se comparte, sino que se utiliza como arma geoestratégica. La IA soberana: países y bloques regionales (EE.UU., China, UE, India) están invirtiendo billones para construir su propia infraestructura de inteligencia artificial y centros de datos, y controlar la cadena de suministro de semiconductores para no depender de otros.
Así, habrá competencia, no cooperación: en lugar de un acuerdo global sobre el ‘impuesto a los robots’, presenciaremos una carrera por automatizar primero para reducir los costos de producción nacionales. Los Estados que se queden atrás corren el riesgo de un colapso económico, lo que acentúa aún más las presiones proteccionistas.
El segundo escenario es el cortocircuito interno dentro de los Estados soberanos. Un modelo basado en la soberanía y la autonomía nacional choca rápidamente con una contradicción interna sin resolver. Los gigantes tecnológicos son más grandes que los Estados: incluso dentro de una sola nación, la concentración de poder en manos de un puñado de empresas privadas (a menudo concentradas en EE.UU.) es tal que incluso el Gobierno estadounidense tiene dificultades para regularlas o gravarlas eficazmente.
También influye la presión social interna. Si un país rechaza la cooperación internacional y no grava la automatización nacional, el desempleo tecnológico y la desigualdad provocarán un estallido de tensiones sociales. El impulso para adoptar medidas como la renta básica no surgirá de un ideal ilustrado de cooperación, sino de la pura necesidad de los Estados de evitar disturbios sociales y proteger el orden interno.
El tercer escenario es la fragmentación de los modelos. En un mundo desglobalizado, no habrá una única solución, sino respuestas radicalmente diferentes según el régimen.
En conclusión, su lectura refleja con precisión la fase histórica actual: la desglobalización hace que la transición sea mucho más inestable y arriesgada. La humanidad podría tener que atravesar un periodo de grave crisis económica, proteccionismo severo y malestar social antes de que la necesidad de supervivencia económica la obligue —incluso dentro de las fronteras nacionales— a reformar drásticamente sus sistemas de bienestar y tributación del capital.
-¿Y si todo esto no fuera inevitable? ¿Qué acontecimientos podrían revertir el tiempo?
La idea de que el avance tecnológico no es un destino ineludible, sino una trayectoria que puede interrumpirse o revertirse, es sólida desde el punto de vista histórico y científico. La historia no es una línea recta hacia el progreso: la caída del Imperio Romano, por ejemplo, provocó el colapso de la infraestructura, las redes comerciales y los conocimientos técnicos, cuya recuperación a Europa le llevó siglos. Si el reloj retrocediera, no sería por elección propia, sino debido a perturbaciones sistémicas.
La primera de estas posibles perturbaciones (‘el freno del reloj’) es el colapso de la infraestructura crítica (evento Carrington). Toda la civilización digital depende de una red eléctrica y satelital extremadamente vulnerable. Una tormenta solar excepcionalmente intensa (como el evento Carrington de 1859) o un ataque cibernético/electromagnético global coordinado podrían destruir transformadores y centros de datos en la mitad del planeta. Sin energía constante ni chips, la IA y la automatización dejarían de existir instantáneamente, lo que obligaría a la humanidad a regresar a una economía analógica y manual en cuestión de días.
La segunda posible perturbación es la trampa de los recursos y la transición energética fallida. El entrenamiento de modelos de IA y la gestión de los servidores mundiales requieren cantidades colosales de agua y energía. Si la crisis climática, la escasez de tierras raras o los conflictos geopolíticos bloquearan el acceso a la energía o los materiales necesarios para construir el ‘hardware’, el desarrollo tecnológico se detendría drásticamente debido a la imposibilidad material de sostenerse.
La tercera es la decisión política y cultural (neoludismo institucional). Supongamos que las tensiones sociales, el desempleo o una serie de incidentes críticos causados por la automatización (por ejemplo, un error algorítmico que provoque un colapso financiero o militar) llevan a la población a rechazar la tecnología. Los Estados podrían promulgar leyes drásticas que prohíban o limiten severamente la inteligencia artificial autónoma y exigir la presencia humana en todos los sectores productivos para preservar la estabilidad social.
-¿Qué sucedería con la economía y la población?
Si se retrocediera en el tiempo, la dinámica que hemos analizado se invertiría por completo. Respecto a la revalorización del trabajo físico, en un mundo sin automatización o con recursos limitados, la mano de obra humana, la artesanía, la agricultura local y las profesiones técnicas tradicionales volverían a ser el motor de la economía y la supervivencia.
También habría un despertar cognitivo forzado. La pérdida de las herramientas de pensamiento automatizadas obligaría al cerebro humano a reactivar la memoria, el cálculo, la resolución de problemas y la orientación, habilidades que estamos delegando gradualmente a las máquinas.
Se produciría también la descentralización e hiperlocalismo. Sin grandes redes digitales globales, el poder económico y político volvería al ámbito local y regional. Las comunidades tendrían que reorganizarse para producir alimentos, bienes y garantizar su seguridad dentro de su propio territorio.
La tecnología actual parece invencible solo porque la red que la sustenta permanece intacta. Si esta red colapsara, la necesidad de supervivencia básica haría desaparecer de la noche a la mañana el debate sobre robots y subsidios gubernamentales, lo que presentaría nuevamente el trabajo humano no como un problema a resolver, sino como el único recurso disponible.
-Queridos lectores las reflexiones están abiertas, ¿que opináis de las respuestas de Gemini?

Hay un truco en el teclado de Google para recuperar lo que copias y ahora va a ser mucho mejor

Google está trabajando en una nueva función para el teclado Gboard que permitirá a los usuarios elegir cuánto tiempo permanece la información copiada en el portapapeles.Actualmente, el portapapeles de Gboard elimina de forma automática el contenido copiado después de una hora, salvo que el usuario decida fijarlo. Esta medida permite mantener el historial del portapapeles limpio y evitar que se acumulen contenidos innecesarios, aunque también puede convertirse en un problema si se olvida anclar previamente algún dato que se quería conservar. Sin embargo, con la llegada de esta función, en la configuración del portapapeles de la app, los usuarios encontrarán un nuevo control deslizante que les permitirá personalizar la duración del almacenamiento del texto.Este control permitirá ajustar el tiempo desde una hora hasta 24 horas, teniendo en cuenta que no se tratará de un control deslizante totalmente preciso porque permitirá modificar el tiempo de visualización del portapapeles en intervalos de una hora, dos horas, tres horas, seis horas, doce horas, 18 horas y 24 horas.Aunque la función todavía no está disponible para los usuarios, el diario Android Authority informa que Google trabaja en su desarrollo y que su lanzamiento podría ser en los próximos meses. Por lo tanto, de llegar finalmente a Gboard, dicha novedad permitirá personalizar el tiempo en el que los elementos permanecen almacenados en el portapapeles, adaptándolo a las necesidades de cada usuario.Cómo activar el teclado Gboard● AndroidLos usuarios tienen que descargar el teclado Gboard en el dispositivo, teniendo en cuenta que en algunos móviles o tablets Android ya viene configurado como predeterminado.Para configurarlo, basta con abrir una aplicación, tocar una zona en la que se pueda introducir texto, pulsar ‘Abrir menú de funciones’ en la parte superior izquierda del teclado, tocar ‘Más’, seleccionar ‘Ajustes’ y elegir las configuraciones que se deseen activar, como ‘Escritura deslizando el dedo’, ‘Corrección ortográfica’ o ‘Escribir por voz’.● iOSLos interesados tienen que descargar la aplicación Gboard, aunque dicho teclado solo está disponible en iPhone y iPad con iOS 9 y versiones posteriores.Para hacer que Gboard sea el teclado principal, hay que abrir ‘Ajustes’, ‘General’, ‘Teclado’, ‘Teclados’ y tocar ‘Editar’ arriba a la derecha, mantener pulsado ‘Reordenar’, arrastrar el icono al inicio de la lista y pulsar sobre ‘Hecho’. Después, para cambiar la configuración, es necesario abrir la app de Gboard, tocar ‘Ajustes del teclado’ y elegir los ajustes que se quieran activar, como ‘Escritura deslizando el dedo’, ‘Autocorrección’ o ‘Vista previa de caracteres’.

Un chip cerebral que se coloca en 10 minutos y sin abrir el cráneo: la apuesta de China para competir con Neuralink

Las interfaces cerebro-computadora, conocidas como BCI, buscan conectar el cerebro con dispositivos electrónicos para interpretar sus señales y convertirlas en órdenes. El objetivo es que personas con parálisis u otras enfermedades puedan comunicarse y controlar dispositivos o recuperar algunas de las capacidades. Empresas como Neuralink, la compañía de Elon Musk, utilizan un robot quirúrgico para colocar los pequeños electrodos directamente en el tejido cerebral.También está Synchron, que apuesta por otro tipo de solución: introducir su implante a través de los vasos sanguíneos para evitar abrir el cráneo. Existen otras compañías como Paradromics o Blackrock Neutotech que trabajan en este campo, donde China también quiere entrar con fuerza. Según informan desde el South China Morning Post, el país está impulsando su industria en las interfaces cerebro-computadora y una compañía de Shanghái ha puesto sobre la mesa una propuesta muy ambiciosa: intentar colocar su dispositivo en tan solo 10 minutos. ¿Cómo pretenden hacerlo?La compañía StairMed Technology pretende que, en lugar de tener que abrir el cráneo, el dispositivo se introduzca por una vena del cuello y que viaje por el sistema vascular hasta llegar al cerebro. Una vez allí, plantean que pueda quedar colocado cerca del tejido cerebral para captar sus señales. Este es el objetivo ideal, pero los 10 minutos todavía no son una realidad demostrada en humanos, sino una estimación sobre lo que podría durar el procedimiento. Hasta ahora, el sistema vascular concreto de StairMed se ha probado en ovejas y todavía no ha comenzado los ensayos en personas. De ahí que no se pueda afirmar que China ya tenga un chip cerebral que se puede implantar en 10 minutos. Es cierto que la empresa asiática no es la primera en intentar llegar al cerebro por los vasos sanguíneos, ya que Synchron lleva años desarrollando este intro y ya lo ha implantado en pacientes dentro de ensayos clínicos.Su dispositivo permanece dentro de un vaso cercano a la corteza motora y registra las señales a través de la pared del vaso. Por su parte, StairMed asegura que su diseño sale del vaso y queda anclado en sus proximidades. Sea o no posible hacerlo en tan solo 10 minutos, la compañía está recibiendo un fuerte respaldo económico. Tal es así que ya ha acumulado más de 1.100 millones de yuanes, unos 139 millones de euros, en financiación durante el último año con el apoyo de gigantes tecnológicos como Alibaba y Tencent.

Satélites, drones y sensores: IA para apagar los incendios que devoran España cada verano

José Vicente Oliver recuerda que, cuando comenzó su carrera como ingeniero forestal a principios de los noventa, cada vez que había un incendio los bomberos solo tenían la radio para coordinarse con el puesto de mando que, normalmente, estaba instalado en el pueblo más … cercano y completamente empapelado con mapas de la zona. «Los servicios de emergencia los coloreaban para decidir por dónde iba cada uno. No había información geolocalizada. Los datos que tenías eran estimaciones a ojo de la altura de las llamas en cada ubicación. A partir de ahí, se iban tomando decisiones», explica en conversación con ABC.
Tres décadas después, en plena era de la inteligencia artificial y del internet de las cosas, la situación es bien distinta. Los papeles y los mapas han dado paso, en buena medida, a pantallas que reciben información procedente de satélites, drones, estaciones meteorológicas y sensores desplegados sobre el terreno por el que avanza el incendio. «La inteligencia artificial está transformando y debe transformar todavía más la gestión de los incendios. Permite analizar con mucho rigor muchas fuentes de datos para desarrollar escenarios y luego definir soluciones y priorizar midiendo sus efectos», explica Oliver, que es catedrático de Ingeniería Forestal de la Universidad Politécnica de Valencia.

El experto destaca el papel que ya desempeñan sistemas como la constelación de satélites Copernicus y Landsat, que proporcionan imágenes actualizadas del terreno para seguir la evolución de los incendios. Esa información se canaliza, entre otros sistemas, a través del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS), que recopila y muestra la evolución del fuego. Todo se complementa con los datos que, en algunos casos, recogen drones, estaciones meteorológicas y sensores desplegados sobre el terreno, como los que ya se están empezando a emplear en regiones de España como la Comunidad Valenciana, Madrid o Galicia.

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José Manuel Nieves

Poco a poco, todos estos datos empiezan a integrarse en modelos de inteligencia artificial capaces de anticipar la evolución del incendio y apoyar la toma de decisiones de los servicios de emergencia. Aunque esa transición ya está empezando a ocurrir, Oliver sostiene que todavía queda camino por recorrer para sacarle todo el partido a la tecnología, sobre todo en materia de prevención. «La extinción, que es donde más nos centramos siempre, está muy bien y en España contamos con tecnología muy puntera, pero si la mayoría de los recursos se destinan a apagar los incendios y no a evitar que lleguen a producirse, que es lo que ha ocurrido durante décadas, algo se está haciendo mal», dice el catedrático.
El ingeniero remarca que los modelos de IA pueden ser especialmente útiles para elaborar mapas dinámicos de riesgo a partir de información meteorológica, la humedad del combustible, la topografía, la vegetación o el historial de incendios para generar alertas con horas o incluso días de antelación. También puede ayudar a planificar actuaciones preventivas para reducir la vegetación, como las quemas prescritas, el pastoreo dirigido o la selección de la ubicación de cortafuegos y puntos de vigilancia.
«Se trata de una tecnología muy potente para la modelización, el análisis de escenarios y la toma de decisiones», resume el experto. En cambio, relativiza su utilidad en la detección temprana en buena parte de España, donde «el 112 sigue siendo el mejor sensor que tenemos»: «Cada vez que se ve una columna de humo ya hay un montón de gente llamando». Aun así, considera que estas herramientas pueden resultar útiles en áreas especialmente despobladas.

Cuentas pendientes

Ya hay servicios de emergencia que cuentan con simuladores del comportamiento del fuego. Entre las herramientas más avanzadas figura Wildfire Analyst, desarrollada por la empresa española Technosylva, utilizada por la Junta de Castilla y León y presente en una veintena de estados de EE. UU. y Canadá, donde es empleada activamente por varias agencias y empresas. La plataforma permite pronosticar el riesgo de incendio -como las consecuencias para las poblaciones cercanas- y, una vez se inicia, su desarrollo.
«La base es entender el comportamiento del fuego: si lo puedes predecir, lo puedes aplicar en muchos escenarios. Cuando hay un incendio podemos simular en tiempo real cómo se va a desarrollar. La tecnología también permite calcular el riesgo antes de que se produzca un fuego», explica a este diario Joaquín Ramírez, fundador y actual director tecnológico de la empresa, que nació en León y hoy tiene su sede en Estados Unidos, aunque mantiene operaciones en España. A su juicio, la inteligencia artificial aporta un valor añadido porque «ayuda a sintetizar la información y permite agruparlo todo» para facilitar la toma de decisiones.

Así es Don Quijote, el pequeño vehículo espacial español que aterrizará de forma autónoma sobre un asteroide

El miedo a que un asteroide impacte contra la Tierra es un tema recurrente entre la población. En enero de 2025, el asteroide 2024 YR4 acaparó la atención de miles de personas cuando se estimó que tenía una probabilidad del 3,1% de impactar contra nuestro planeta en diciembre de 2032, sin embargo, esta amenaza fue descartada.Pese a que no existe ningún posible peligro en la actualidad, no es la primera vez que la comunidad científica se pone en alerta por el posible impacto de un asteroide contra la Tierra. Una situación similar a esta ocurrió cuando, en el año 2004, el Observatorio de Arecibo empezó a seguir la trayectoria de Apophis, una roca con un tamaño similar al edificio Empire State Building con sus más de 340 metros de diámetro. Durante un tiempo, las predicciones apuntaban que existía una probabilidad del 2,7% de un posible impacto en 2029. Sin embargo, se puso en marcha una campaña de observación y, finalmente, una serie de estudios concluyó que Apophis no representa un riesgo de colisión durante al menos un siglo.No obstante, para garantizar que Apophis no es ningún peligro para la Tierra a lo largo de los próximos años, la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) quiere lanzar la misión Ramsés para estudiar dicho cuerpo celeste rocoso a medida que la gravedad de nuestro planeta altera sus características físicas.Dicha misión se lanzará en 2028 y se reunirá con el asteroide Apophis para acompañarlo durante su sobrevuelo sin riesgo a la Tierra en 2029, de esta manera, los hallazgos mejorarán la capacidad de la ESA para defender nuestro planeta de un objeto similar que estuviera en una trayectoria de colisión.En este contexto, España juega un papel importante en dicha misión, ya que desplegará el CubeSat Don Quijote de la empresa EMXYS para que realice un aterrizaje controlado sobre el asteroide, así pues, realizará mediciones directas que complementarán las observaciones orbitales y validará capacidades relevantes para futuras misiones a asteroides.Qué es y qué hará Don Quijote en el espacioLa ESA describe a Don Quijote como «una nave espacial del tamaño de una caja de zapatos», teniendo en cuenta que es un instrumento suministrado por la empresa española EMXYS para intentar aterrizar en el asteroide Apophis.José A. Carrasco, director ejecutivo de EMXYS, explica en el blog oficial de la ESA que «Don Quijote debe operar en el entorno mucho más exigente del espacio profundo, para luego aterrizar de forma autónoma en una superficie extraña y en gran parte desconocida» para «realizar investigaciones científicas complejas simultáneamente y, posteriormente, transmitir los resultados a su nave nodriza Ramsés».Es importante mencionar que el aterrizaje de Don Quijote en la superficie de Apophis se llevará a cabo de forma completamente autónoma, sin posibilidad de intervención humana en tiempo real. Sin embargo, para encontrar un lugar seguro donde posarse, dicho CubeSat utilizará un sistema de seguimiento de características del terreno, mientras que su gravímetro y magnetómetro permanecerán activos durante todo el descenso para recopilar datos científicos. Por lo tanto, una vez en la superficie, los investigadores confiarán en que estos instrumentos continúen proporcionando información clave sobre el asteroide.No obstante, debido a la gravedad extremadamente baja de Apophis, el descenso será muy lento, aunque los responsables de la misión no descartan que la sonda rebote una o varias veces antes de quedar estabilizada. Por este motivo, el CubeSat ha sido diseñado para funcionar independientemente de la orientación en la que termine apoyado, aunque la composición del terreno sigue siendo una incógnita y existe incluso la posibilidad de que Don Quijote se hunda parcialmente en la superficie. Además, como medida de respaldo, la nave incorpora baterías no recargables para garantizar el suministro de energía tras el aterrizaje.Todos los instrumentos que equipa Don QuijoteDon Quijote transportará un trío de instrumentos, desde el Gravímetro para Objetos Pequeños del Sistema Solar (GRASS, por sus siglas en inglés), el Experimento de Investigación de la Respuesta de Apophis Inducida por la Magnetosfera (MARIE, por sus siglas en inglés) hasta el Sismómetro del Instrumento Sísmico para Asteroides (SIA, por sus siglas en inglés):GRASS se encargará de medir el minúsculo campo gravitatorio del asteroide.MARIE medirá si el asteroide tiene un campo magnético y cómo podría cambiar al interactuar con el campo magnético y la gravedad de la Tierra.SIA estará diseñado para realizar las primeras mediciones sísmicas en un asteroide.Francisco García de Quirós, director de tecnología de EMXYS, añade que integrar estos componentes de Don Quijote en un espacio menor que el de un «cajón de escritorio» supone un reto, ya que tienen que «acomodar» los instrumentos en un espacio reducido junto a la electrónica de la nave, las baterías y los enlaces entre satélite. Además, al mismo tiempo, deben mantener un centro de masas «cuidadosamente controlado» para que los propulsores funcionen con la máxima eficiencia mientras Don Quijote desciende para un aterrizaje seguro.

Si has notado menos tráfico en Madrid, la razón es la IA: así funcionan los nuevos semáforos inteligentes

La inteligencia artificial sigue ‘conquistando’ terreno. Ya no solo se utiliza en asistentes virtuales o móviles, sino que también empieza a formar parte de las infraestructuras de las ciudades y Madrid es uno de los últimos ejemplos. El Ayuntamiento de la capital de España ha comenzado a desplegar una red de cámaras con IA que permite a los semáforos «entender» lo que ocurre en la calle y adaptar su funcionamiento en tiempo real.Con esto se pretende que la regulación del tráfico no dependa solo de un tiempo fijo, sino de lo que realmente está pasando en cada momento y equilibrar la circulación entre los vehículos, peatones, bicicletas y vehículos de emergencia. La tecnología ya está instalada en puntos como la calle Princesa, el Puente de Segovia, el Puente de San Isidro, la carretera de El Pardo a Fuencarral y el entorno del Estadio Metropolitano.Cómo funcionan los semáforos inteligentes de MadridSegún informan desde el Ayuntamiento de Madrid, el sistema se basa en cámaras de visión artificial conectadas a algoritmos de inteligencia artificial. Estas cámaras no solo captan imágenes, sino que pueden analizarlas de forma automática para reconocer peatones, bicicletas, vehículos o situaciones concretas que afectan a la circulación. Con toda esa información, la IA toma decisiones en tiempo real y modifica algunos de los parámetros de los semáforos en tiempo real.De esta forma, en lugar de funcionar con ciclos de tiempo marcados, los tiempos de verde y rojo se adaptan según el volumen de personas o vehículos que detectan las cámaras. Uno de los ejemplos más claros lo encontramos en la carretera de El Pardo a Fuencarral: antes, un ciclista debía detenerse y pulsar un botón para querer cruzar. Ahora, la cámara lo detecta cuando todavía se encuentra a unos 20 segundos del cruce y ordena al sistema cambiar el semáforo a verde para que pueda continuar sin detenerse.Otra referencia para explicar bien el funcionamiento se ubica en la calle Princesa, donde se utiliza una cámara con visión de 360 grados que cuenta el número de peatones que están cruzando. Si detecta una gran afluencia, el sistema alarga el tiempo de rojo para los vehículos hasta que el paso quede despejado, lo que mejora la seguridad. Recuerdan que el primer proyecto de este tipo se puso en marcha junto al Estadio Metropolitano.Durante los partidos y conciertos, las cámaras detectan cuando se concentran miles de personas y amplían automáticamente el tiempo de paso de los peatones de 25 a 80 segundos. Tras comprobar su funcionamiento, el sistema pasó a utilizarse de forma permanente y habitual durante los grandes eventos. Además, la misma tecnología también se está preparando para el soterramiento de la A-5.Allí las cámaras podrán leer las matrículas de ambulancias y vehículos de Calle 30 para darles prioridad en los accesos. De hecho, el Ayuntamiento utiliza estos sistemas para clasificar los vehículos que circulan por zonas, como Parque Ventas y la A-5, logrando así datos que después sirven para planificar futuras medidas de movilidad y mejorar la gestión del tráfico.

La nueva era de Tesla: así funcionarán sus coches autónomos con internet satelital de Starlink

Tesla prepara sus vehículos para mantenerse conectados incluso cuando no haya cobertura móvil gracias a la integración de Starlink, la red de internet satelital de SpaceX. La compañía de Elon Musk ya ha mostrado cómo funciona esta tecnología en el Cybercab, su robotaxi autónomo, en una publicación de su cuenta oficial de Instagram, donde se puede ver el sistema de conectividad por satélite integrado en el vehículo.El Cybercab será, al menos inicialmente, uno de los primeros vehículos de Tesla en incorporar esta tecnología. Acorde la información compartida, el sistema utilizará una versión de Starlink V5 integrada en la carrocería en lugar de recurrir a una antena externa convencional, de esta manera, la conexión satelital permitirá mantener el acceso a internet en lugares donde las redes móviles no ofrecen la cobertura suficiente.Además, la conectividad por satélite no será necesaria para que el vehículo pueda desarrollar sus funciones de conducción autónoma. Su objetivo será principalmente mantener la comunicación del vehículo con el exterior, algo especialmente relevante para la futura flota de robotaxis de Tesla. Así pues, la conexión permitirá ofrecer servicios a los pasajeros, como reproducir contenido en alta resolución, utilizar aplicaciones o acceder a otros servicios mientras se desplazan.El Cybercab no será el único coche de Tesla con StarlinkLa integración de Starlink en Tesla no se limitaría al Cybercab. Elon Musk ha afirmado que los próximos vehículos de la compañía también incorporarán esta tecnología, ampliando así la apuesta por la conectividad vía satélite. Con ello, Tesla pretende que sus coches puedan mantener el acceso a internet incluso en aquellas zonas donde la cobertura sea insuficiente o directamente no esté disponible.Esto significa que la combinación de conexiones móviles y satelitales permitiría mantener los vehículos comunicados en un mayor número de situaciones, teniendo en cuenta que esta capacidad podría cobrar especial importancia a medida que Tesla avanza en su estrategia de robotaxis y en el desarrollo de una flota de vehículos autónomos que necesitan permanecer conectados de forma constante.Características del Cybercab de TeslaEl Cybercab toma como punto de partida el Tesla Model Y, aunque incorpora importantes modificaciones para adaptarlo a la conducción autónoma. El vehículo prescinde tanto del volante como de los pedales y está diseñado para desplazarse sin intervención humana, además, su aspecto rompe con los modelos convencionales porque tiene un diseño futurista, puertas de apertura vertical y un habitáculo preparado para dos ocupantes.También, incorpora un sistema de carga inalámbrica por inducción, por lo que no necesita conectarse mediante cables para recuperar energía. Y en cuanto a sus capacidades de conducción, Tesla lo ha equipado con tecnologías avanzadas de asistencia, entre ellas el Autopilot y el sistema Full Self-Driving (FSD, por sus siglas en inglés).Por otro lado, Tesla estima que el Cybercab tendrá un precio cercano a los 30.000 dólares, siendo casi 26.000 euros al cambio en España, aproximadamente.

Así es la nueva función de Claude que te permite dejar una tarea a medias en Chrome y retomarla desde otro dispositivo

Anthropic ha lanzado una extensión para Chrome que amplía las capacidades de Claude Cowork y permite a la inteligencia artificial interactuar directamente con las páginas web que visita el usuario. De este modo, Claude puede acceder al contenido de la página activa y realizar determinadas acciones sin necesidad de que el usuario tenga que ejecutarlas manualmente.La extensión también integra las conversaciones mantenidas con el chatbot en el panel lateral de Chrome dentro del historial del usuario. Además, las skills y los conectores de Claude pueden utilizarse automáticamente desde el navegador, lo que amplía las posibilidades de la herramienta más allá de las conversaciones convencionales.Con la extensión activada, Claude puede hacer clic en elementos de una página, introducir información en campos de texto o formularios y desplazarse entre diferentes sitios web. Así, el asistente puede encargarse de determinadas tareas directamente en el navegador a partir de las instrucciones del usuario.¿Qué cambia con esta extensión?La nueva experiencia de Claude dentro del navegador supone un cambio respecto a la forma en la que se utilizaba hasta ahora la IA de Anthropic en una pestaña independiente de Chrome. Hasta el momento, el contexto y las conversaciones permanecían separados de la actividad realizada en el navegador, lo que limitaba la continuidad entre ambos entornos.Por lo tanto, con la nueva integración, los usuarios pueden iniciar una investigación mientras navegan por una página web y continuarla posteriormente desde las versiones de escritorio o móvil de Claude. De esta forma, el trabajo realizado en Chrome queda conectado con el resto de las conversaciones y permite retomar una tarea sin tener que empezar de nuevo.DisponibilidadLa nueva extensión de Claude ya puede descargarse desde la Chrome Web Store, aunque por ahora su disponibilidad está limitada a los suscriptores de los planes Max y Team. Por el resto, los usuarios con una suscripción Pro tendrán que esperar unas semanas más antes de poder utilizar Claude Cowork directamente desde Chrome.En el caso de los clientes del plan Enterprise, la función permanece desactivada por defecto, por lo que su disponibilidad dependerá de la configuración establecida por cada organización. Además, quienes necesiten trabajar con archivos tendrán que seguir recurriendo a la aplicación de escritorio de Claude, ya que esta capacidad todavía no está disponible a través de la extensión para el navegador.

Hace 13 años el smartphone ganó la batalla al móvil tradicional: ahora se encamina a su peor año desde entonces

Hoy cuesta imaginar un teléfono que solo sirva para llamar y enviar mensajes. El móvil es también cámara de fotos, mapa, cartera, banco, reproductor de música, televisión, agenda, despertador, herramienta de trabajo y puerta de entrada a nuestras conversaciones. Lo utilizamos para comprar un billete, pedir una cita médica, hablar con nuestra familia o identificarnos ante determinados servicios. Pero hace apenas 13 años esa transformación todavía estaba produciéndose.El 14 de agosto de 2013, Gartner publicó los datos correspondientes al segundo trimestre de aquel año y confirmó un hito: los smartphones habían superado por primera vez a los móviles tradicionales en ventas mundiales. Se vendieron unos 225 millones de teléfonos inteligentes frente a 210 millones de los llamados feature phones, suponiendo el 51,8 % del mercado y habiendo subido sus ventas un 46,5% interanual.Era el momento en el que modelos como el Samsung Galaxy S4, el HTC One o el iPhone 5 convivían todavía con teléfonos mucho más sencillos. El smartphone estaba dejando de ser una categoría dentro del mercado del móvil para convertirse, sencillamente, en el móvil. De teléfono a centro de nuestra vida digitalTrece años después, aquella transformación se ha completado hasta un punto que probablemente resultaba difícil imaginar entonces. En España, el 96,3 % de las personas de entre 16 y 74 años utilizó internet en 2025 y el 92,5 % lo hizo diariamente. Pero son otras cifras las que permiten entender hasta qué punto nuestra vida cotidiana ha pasado a depender de lo digital: el 96 % realizó actividades de comunicación por internet, el 74,7 % utilizó banca online y más del 80 % había interactuado digitalmente con las administraciones públicas durante el último año.El smartphone se ha convertido así en algo más difícil de definir que un simple dispositivo electrónico. Es la pantalla que llevamos siempre encima y desde la que accedemos a servicios, personas e información durante buena parte del día.Y precisamente por eso resulta paradójico lo que está ocurriendo en 2026: el móvil nunca había ocupado un lugar tan central y, sin embargo, su mercado atraviesa uno de sus peores momentos.Los envíos mundiales de smartphones cayeron un 11 % interanual durante el segundo trimestre de 2026, hasta marcar el volumen más bajo para ese periodo desde 2013, según las estimaciones preliminares de Counterpoint Research. IDC va aún más lejos: prevé que durante todo 2026 se envíen unos 1.090 millones de smartphones, un 13,9 % menos que el año anterior. De cumplirse, sería la mayor contracción anual registrada por este mercado.Hay una razón coyuntural especialmente importante. La escasez y el encarecimiento de las memorias DRAM y NAND están aumentando el coste de fabricar teléfonos. Counterpoint señala que los productores de memoria están priorizando la enorme demanda procedente de los centros de datos de inteligencia artificial frente a la electrónica de consumo, una presión que afecta especialmente a los móviles baratos y de gama media. Pero el problema es más profundo que la crisis actual de componentes. El mercado también ha madurado. En 2013 había millones de personas sustituyendo un teléfono convencional por su primer smartphone. Ahora, especialmente en los mercados desarrollados, la industria depende mucho más de conseguir que alguien que ya tiene un smartphone decida cambiarlo por otro.Y cada vez hay menos urgencia para hacerlo. Un teléfono comprado hace varios años puede seguir permitiendo utilizar WhatsApp, consultar mapas, hacer fotografías, acceder al banco, ver vídeos o navegar por internet. IDC señala precisamente que los consumidores de los mercados desarrollados están alargando los ciclos de renovación de sus dispositivos. Menos móviles, pero más carosLa respuesta de los fabricantes también está cambiando. Si resulta más difícil crecer vendiendo cada vez más unidades, el negocio pasa por obtener más valor de cada una. En el segundo trimestre de este año, mientras los envíos mundiales caían, los ingresos del mercado crecieron un 7 % y alcanzaron un récord de 109.000 millones de dólares para ese periodo. El precio medio aumentó un 17 %, hasta los 400 dólares, impulsado tanto por las subidas de costes como por el peso creciente de los modelos premium.IDC prevé que el precio medio alcance los 550 dólares en el conjunto de 2026, cien dólares más que el año pasado.La paradoja, por tanto, es solo aparente. No compramos menos smartphones porque sean menos importantes, sino en parte porque el producto ha alcanzado la madurez. Los teléfonos actuales hacen tanto, y durante tantos años, que sustituirlos ya no supone el salto radical que significaba cambiar un móvil tradicional por un smartphone en 2013.Hace trece años comprábamos smartphones porque estaban cambiando nuestra vida. Ahora forman tanto parte de ella que el gran reto para los fabricantes es convencernos de por qué necesitamos uno nuevo.

Bumble cambia una de sus reglas históricas: los hombres ya pueden enviar el primer mensaje

La aplicación de citas Bumble ha decidido cambiar la forma en la que comienzan las conversaciones entre personas que hacen match. Con una actualización que ya está disponible, cualquier usuario puede enviar el primer mensaje, mientras que la persona que lo reciba tiene hasta 72 horas para responder.La plataforma busca dar más margen para romper el hielo y evitar que una coincidencia se pierda antes de que llegue a convertirse en una conversación, por lo tanto, el primer mensaje funciona como una toma de contacto y el chat no se desbloquea por completo hasta que la otra persona responda. Además, la app anima a quienes intenten enviar mensajes demasiado breves —como una sola palabra— a elaborar algo más detallado, de esta forma, Bumble pretende que el primer contacto tenga algo más de contenido y facilite que la conversación avance.Esta novedad quiere fomentar las citas en personaLa nueva experiencia de chat de Bumble mantiene el compromiso de la plataforma con la confianza y la seguridad. Para ello, incorpora las herramientas de moderación y las medidas de protección habituales del servicio, con el objetivo de favorecer conversaciones respetuosas que puedan dar el paso del entorno digital a una cita en persona.Además, esta actualización forma parte de una estrategia más amplia con la que Bumble busca mejorar cada etapa de la experiencia dentro de la aplicación. En los últimos meses, la compañía ha incorporado funciones como los nuevos Profile Prompts y consejos personalizados para mejorar los perfiles mediante inteligencia artificial, herramientas pensadas para ayudar a los usuarios a mostrar su personalidad de una forma más auténtica antes incluso de iniciar una conversación.El objetivo de estas novedades es construir un recorrido más fluido desde el primer contacto hasta una posible cita, de esta manera, Bumble puede seguir desarrollando nuevas funciones para facilitar conversaciones de mayor calidad, conexiones más sólidas y, en última instancia, más oportunidades para que los usuarios conviertan un match en una cita real.Resultados de las primeras pruebasEn una nota de prensa enviada a los medios de comunicación, la aplicación revela que observó un aumento en el número de conversaciones iniciadas y una distribución más equilibrada de los primeros mensajes entre hombres y mujeres, teniendo en cuenta que el 66% de las mujeres encuestadas prefiere que sean los hombres quienes envíen el primer mensaje, mientras que muchas consideran que esta posibilidad reduce la presión asociada a las citas.Asimismo, el hecho de disponer de más tiempo para responder también parece haber contribuido a mejorar la experiencia. Más de la mitad de los participantes en las pruebas aseguró que el plazo ampliado resultaba positivo, mientras que el 92% de las mujeres afirmó seguir sintiendo que mantenía el control sobre su experiencia dentro de la aplicación. Así, el cambio no solo afecta a quién puede iniciar el contacto, sino también al tiempo disponible para decidir cómo hacerlo.

Musk quiere fabricar sus propios chips para no quedarse sin ellos: así será Terafab, la megafábrica de Tesla y SpaceX

Elon Musk quiere reducir la dependencia de Tesla y SpaceX de los grandes fabricantes de semiconductores. Para conseguirlo, ambas compañías invertirán inicialmente 16.800 millones de dólares, unos 14.500 millones de euros, en Terafab, una enorme planta de chips que se construirá en Texas.La instalación se levantará en el condado de Grimes, a unos 100 kilómetros de Houston, y tendrá como objetivo producir los semiconductores que necesitarán algunos de los proyectos más ambiciosos de Musk: desde los robots humanoides Optimus y los futuros Cybercab de Tesla hasta los sistemas de inteligencia artificial y los centros de datos espaciales de SpaceX.La razón es, fundamentalmente, de escala. Tesla y SpaceX calculan que su demanda conjunta de chips podría llegar a superar un teravatio de capacidad de procesamiento, muy por encima de la capacidad que, según las propias compañías, existe actualmente en el mercado.No se trata, por tanto, de solucionar la escasez mundial de semiconductores, sino de evitar que una posible falta de chips limite sus propios planes de crecimiento. Elon Musk siendo Elon Musk. Una fábrica de chips casi de principio a finTerafab no será únicamente una planta donde se fabriquen procesadores. El proyecto pretende reunir bajo un mismo techo varias de las etapas más importantes de la producción de semiconductores.Las instalaciones albergarán la fabricación de chips lógicos y de memoria, además del empaquetado avanzado y las pruebas finales. También está previsto integrar tecnologías relacionadas con las máscaras utilizadas durante la litografía, el proceso con el que se imprimen los diminutos circuitos sobre las obleas de silicio.Esta integración permitiría a las compañías controlar una parte mucho mayor del proceso y acelerar el desarrollo de nuevos chips sin depender de tantos proveedores diferentes.La escala del proyecto también ayuda a entender la ambición de Terafab. El complejo proyectado superará los 100 millones de pies cuadrados, unos 9,3 millones de metros cuadrados, una superficie muy superior a la de instalaciones como Giga Texas, el Pentágono o Apple Park, como muestra esta comparativa aproximada:Chips para Optimus, Cybercab y la IA en el espacioNo todos los semiconductores que salgan de Terafab tendrán el mismo cometido.Una parte estará destinada a computación e inferencia de inteligencia artificial directamente en los dispositivos. Es decir, chips capaces de ejecutar modelos de IA en máquinas como los robots Optimus o los vehículos autónomos de Tesla sin tener que enviar continuamente los datos a enormes centros de datos externos.SpaceX necesitará otro tipo de chips de mayor potencia para sus propios proyectos, incluidos los centros de datos que Musk quiere llevar al espacio y que requerirán hardware preparado específicamente para operar fuera de la Tierra.Tesla ya ha dado además un primer paso antes de llegar a Terafab. La compañía está desarrollando en su fábrica de Texas una instalación más pequeña destinada a investigar y probar nuevas tecnologías de fabricación de chips antes de trasladarlas posteriormente a una producción mucho mayor. Fabricar más tecnología dentro de Estados UnidosTerafab también encaja en la estrategia de llevar una mayor parte de la fabricación de semiconductores a Estados Unidos.Actualmente, buena parte de los chips más avanzados del mundo se producen en Asia y compañías como Tesla dependen de fabricantes externos para convertir sus diseños en productos físicos.La nueva fábrica no significa que Tesla y SpaceX vayan a dejar de trabajar con esos proveedores. Las propias compañías aseguran que seguirán recurriendo a ellos y les animan a aumentar su producción. Terafab servirá, sobre todo, para añadir capacidad propia en un momento en el que Musk prevé que sus necesidades de chips crecerán de forma considerable.El proyecto contará además con 30 millones de dólares de ayudas públicas del estado de Texas, aunque su construcción no está exenta de oposición: alrededor de 900 residentes del condado de Grimes han reclamado más controles sobre los grandes proyectos industriales ante las dudas por su posible impacto sobre el consumo de agua, electricidad y el entorno. SpaceX sostiene, por su parte, que la planta no agotará las reservas de agua locales ni provocará un incremento de las tarifas eléctricas de los vecinos.