Tu próxima extracción de sangre podría hacerla un robot de forma autónoma: así funciona Aletta
La evolución de los robots es tal que desde hace un tiempo participan en tareas cada vez más delicadas en diferentes campos como la medicina. En este caso ya se utilizan para ayudar en operaciones, rehabilitación o diagnóstico y ahora también empiezan a entrar en procedimientos más cotidianos, como en los análisis de sangre. Esta acción exige encontrar bien una vena y manejar una aguja con mucha precisión, y una máquina acaba de dar un paso importante para hacerlo de forma autónoma.Bajo el nombre de Aletta, es un sistema desarrollado por la empresa neerlandesa Vitestro y es el primer dispositivo robótico independiente utilizado en el país para extraer sangre sin que un profesional intervenga de forma física. Aletta fue autorizada el pasado 19 de agosto por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), y su uso está limitado en adultos en centros ambulatorios, siempre con la supervisión de un profesional formado en flebotomía.Así es como Aletta saca sangreDesde la FDA explica que Aletta guía al paciente para que coloque correctamente el brazo. Después, utiliza una luz infrarroja y ecografía Doppler, una prueba de ultrasonido no invasiva que mide la velocidad y dirección del flujo sanguíneo a través de las arterias y venas, para localizar una vena y diferenciarla de una arteria. Cuando la detecta, realiza todo el proceso: coloca el torniquete, prepara la piel, introduce la aguja, recoge las muestras, cambia los tubos, retira y desecha la aguja y coloca un apósito.Los resultados son bastante sorprendentes, ya que un ensayo clínico con 1.633 pacientes en EEUU registró un éxito en el primer pinchazo del 94,5% cuando el sistema encontraba una vena adecuada. Por otra parte, en pacientes con un acceso a la vena más complejo, la cifra fue del 92,7% con un 0,6 de efectos adversos y leves. Sin embargo, como hemos mencionado, esto no significa que pueda trabajar sola.Un flebotomista debe iniciar cada extracción y supervisar todo el proceso, pudiendo una misma persona encargarse de tres dispositivos al mismo tiempo. Por ejemplo, si el paciente se mueve demasiado o la aguja se desacopla, la extracción se detiene. Además, otros sensores también pueden parar si detectan una situación insegura. Está claro que no todo el mundo le va a confiar una aguja a un robot, aunque Aletta es solo un primer paso para perder ese ‘miedo’.
