China denuncia el «abuso» de Estados Unidos por exigir a Venezuela la ruptura de relaciones con el gigante asiático
En la crisis geopolítica desatada por la incursión militar de Estados Unidos en Venezuela y la captura del dictador Nicolás Maduro, China sigue defendiéndose a sí misma y a sus aspiraciones globales a través de los escombros del régimen chavista. En esta ocasión, … tratando de que no le den la espalda.
China ha denunciado este miércoles el «abuso» de EE.UU., cuyo Gobierno habría exigido a Venezuela la ruptura de relaciones diplomáticas con el gigante asiático y otros países aliados como prerrequisito para explotar y comercializar su petróleo.
Según esta información, difundida por la cadena de televisión estadounidense ABC, la Casa Blanca habría ordenado a la presidenta en funciones, Delcy Rodríguez, el cese de todo intercambio con China, Rusia, Irán y Cuba para pasar a conformar una asociación exclusiva con EE.UU. en lo referente a esta industria crítica.
«Venezuela es un país soberano y goza de plena y permanente soberanía sobre sus recursos naturales y todas las actividades económicas dentro de su territorio», ha protestado esta tarde Mao Ning, portavoz del ministerio de Exteriores chino, durante la rueda de prensa diaria del organismo.
En ese sentido, «la pretensión de que Venezuela disponga de sus recursos energéticos conforme a un enfoque de ‘Estados Unidos primero’» supone «un uso flagrante de la fuerza». Las exigencias de la Administración Trump representan, en suma, «un caso típico de abuso que viola seriamente el derecho internacional, infringe la soberanía de Venezuela y perjudica los derechos del pueblo venezolano».
«China condena firmemente este comportamiento», ha zanjado Mao, enfatizando que «los derechos e intereses legítimos de China y de otros países en Venezuela deben ser protegidos». Estas declaraciones se suman a las vertidas ayer durante la primera comparecencia de Exteriores tras el derrocamiento de Maduro este sábado. A preguntas de ABC, el portavoz encargado, Lin Jian, dio a entender que China mantendrá sus importaciones pese a la agitada situación.
«La cooperación entre China y Venezuela se lleva a cabo entre dos Estados soberanos y está protegida por el derecho internacional y por las leyes de ambos países, independientemente de cómo pueda evolucionar la situación política en Venezuela. China está firmemente comprometida a profundizar la cooperación práctica entre ambos países en diversos ámbitos, y los derechos e intereses legítimos de la parte china en Venezuela estarán protegidos de conformidad con la ley», puntualizó el representante.
Preocupaciones y beneficios
El petróleo constituye un elemento clave del entendimiento entre ambos países, pues supone la divisa con la que el régimen venezolano ha venido sufragando el apoyo del chino desde la llegada al poder de Hugo Chávez. Tanto es así que el gigante asiático se ha convertido en su primer comprador de crudo y destino del 38% de los barriles producidos en 2024, un 4% de las importaciones chinas a nivel global.
La presión de EE.UU., por tanto, amenaza con adentellar el suministro energético. También la interacción con un socio clave en Latinoamérica, de ahí que Lin añadiera que China «apoya la convocatoria de una sesión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU sobre el ataque aéreo de Estados Unidos contra Venezuela». «China está dispuesta a trabajar con la comunidad internacional para defender firmemente la Carta de Naciones Unidas y mantener la justicia internacional», apostilló.
China solo ha ofrecido por ahora reacciones tan retóricas como simbólicas, beneficiada tanto por la oportunidad de posicionarse como garante del multilateralismo como por el retorno de «esferas de influencia» que en público asegura rechazar.
«El mundo experimenta cambios y turbulencias no vistos en un siglo, con actos unilaterales de hegemonía que socavan gravemente el orden internacional», apuntó el líder Xi Jinping este lunes durante su cumbre bilateral con el primer ministro irlandés Micheál Martin. «Todos los países deben respetar las vías de desarrollo elegidas de forma independiente por los pueblos de otras naciones, acatar el derecho internacional y los propósitos y principios de la Carta de Naciones Unidas; y las grandes potencias, en particular, deberían dar ejemplo en ese sentido».
