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China denuncia el «abuso» de Estados Unidos por exigir a Venezuela la ruptura de relaciones con el gigante asiático

En la crisis geopolítica desatada por la incursión militar de Estados Unidos en Venezuela y la captura del dictador Nicolás Maduro, China sigue defendiéndose a sí misma y a sus aspiraciones globales a través de los escombros del régimen chavista. En esta ocasión, … tratando de que no le den la espalda.
China ha denunciado este miércoles el «abuso» de EE.UU., cuyo Gobierno habría exigido a Venezuela la ruptura de relaciones diplomáticas con el gigante asiático y otros países aliados como prerrequisito para explotar y comercializar su petróleo.
Según esta información, difundida por la cadena de televisión estadounidense ABC, la Casa Blanca habría ordenado a la presidenta en funciones, Delcy Rodríguez, el cese de todo intercambio con China, Rusia, Irán y Cuba para pasar a conformar una asociación exclusiva con EE.UU. en lo referente a esta industria crítica.

«Venezuela es un país soberano y goza de plena y permanente soberanía sobre sus recursos naturales y todas las actividades económicas dentro de su territorio», ha protestado esta tarde Mao Ning, portavoz del ministerio de Exteriores chino, durante la rueda de prensa diaria del organismo.
En ese sentido, «la pretensión de que Venezuela disponga de sus recursos energéticos conforme a un enfoque de ‘Estados Unidos primero’» supone «un uso flagrante de la fuerza». Las exigencias de la Administración Trump representan, en suma, «un caso típico de abuso que viola seriamente el derecho internacional, infringe la soberanía de Venezuela y perjudica los derechos del pueblo venezolano».
«China condena firmemente este comportamiento», ha zanjado Mao, enfatizando que «los derechos e intereses legítimos de China y de otros países en Venezuela deben ser protegidos». Estas declaraciones se suman a las vertidas ayer durante la primera comparecencia de Exteriores tras el derrocamiento de Maduro este sábado. A preguntas de ABC, el portavoz encargado, Lin Jian, dio a entender que China mantendrá sus importaciones pese a la agitada situación.
«La cooperación entre China y Venezuela se lleva a cabo entre dos Estados soberanos y está protegida por el derecho internacional y por las leyes de ambos países, independientemente de cómo pueda evolucionar la situación política en Venezuela. China está firmemente comprometida a profundizar la cooperación práctica entre ambos países en diversos ámbitos, y los derechos e intereses legítimos de la parte china en Venezuela estarán protegidos de conformidad con la ley», puntualizó el representante.

Preocupaciones y beneficios

El petróleo constituye un elemento clave del entendimiento entre ambos países, pues supone la divisa con la que el régimen venezolano ha venido sufragando el apoyo del chino desde la llegada al poder de Hugo Chávez. Tanto es así que el gigante asiático se ha convertido en su primer comprador de crudo y destino del 38% de los barriles producidos en 2024, un 4% de las importaciones chinas a nivel global.
La presión de EE.UU., por tanto, amenaza con adentellar el suministro energético. También la interacción con un socio clave en Latinoamérica, de ahí que Lin añadiera que China «apoya la convocatoria de una sesión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU sobre el ataque aéreo de Estados Unidos contra Venezuela». «China está dispuesta a trabajar con la comunidad internacional para defender firmemente la Carta de Naciones Unidas y mantener la justicia internacional», apostilló.
China solo ha ofrecido por ahora reacciones tan retóricas como simbólicas, beneficiada tanto por la oportunidad de posicionarse como garante del multilateralismo como por el retorno de «esferas de influencia» que en público asegura rechazar.
«El mundo experimenta cambios y turbulencias no vistos en un siglo, con actos unilaterales de hegemonía que socavan gravemente el orden internacional», apuntó el líder Xi Jinping este lunes durante su cumbre bilateral con el primer ministro irlandés Micheál Martin. «Todos los países deben respetar las vías de desarrollo elegidas de forma independiente por los pueblos de otras naciones, acatar el derecho internacional y los propósitos y principios de la Carta de Naciones Unidas; y las grandes potencias, en particular, deberían dar ejemplo en ese sentido».

Muere en prisión Aldrich Ames, el agente de la CIA que trabajó como topo para Rusia durante 10 años sin levantar sospechas

La CIA estuvo durante meses intentando descifrar qué estaba pasando con los agentes soviéticos que espiaban para Estados Unidos y que estaban infiltrados en la KGB. En 1985 desaparecían los mejores trabajadores que tenía la agencia y con ellos toda la información que recababan para … debilitar a Moscú.
Los servicios de inteligencia estadounidenses y el FBI descubrieron que los funcionarios rusos estaban siendo arrestados, torturados y más tarde ejecutados sin una razón explicable porque presuntamente Moscú no sabía sus identidades secretas. Rusia fue eliminando a estos empleados uno a uno, casi una treintena de ellos espiaban para Washington, diez de los cuales fueron asesinados. También fustraron más de un centenar de operaciones clandestinas.

A Rusia todo le estaba saliendo mejor de lo esperado y sin que sus rivales supieran cómo. Aquí entra en juego el agente Aldrich Ames, que se había unido a la CIA como analista de documentos, hablaba ruso y estaba especializado en los servicios de inteligencia soviéticos. Aldrich Ames estaba familiarizado con el mundo del espionaje. Su padre también sirvió a la CIA y le ayudó a entrar después de abandonar la universidad. Debido a sus conocimientos sobre el mundo soviético, pronto le enviaron a una misión en el extranjero.

Deudas por su adicción al alcohol

Su primer destino fue Ankara (Turquía) donde se centró en reclutar a oficiales de inteligencia rusos junto a su mujer Nancy Segebarth, también agente de la CIA. Pero la operación no tuvo tanto éxito como se esperaba, así que le devolvieron otra vez a Estados Unidos. Fue entonces cuando decidió estudiar ruso y le asignaron, el 16 de abril de 1985, la División Soviética de la CIA, en Virginia, allí trabajó en secreto con oficiales de la KGB en la embajada de la URSS en Washington.

Maduro y su esposa resultaron heridos al intentar esconderse detrás de una puerta de acero antes de ser capturados

El depuesto presidente venezolano, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, resultaron heridos mientras huían de las fuerzas estadounidenses que intentaban arrestarlos, según informa la cadena CNN este miércoles. Varios funcionarios de la Administración de Donald Trump celebraron una reunión con legisladores estadounidenses … a quienes informaron sobre cómo se produjo la captura de la pareja presidencial y las posibles lesiones que podrían haberse causado mientras huían, indicaron a CNN fuentes familiarizadas con la sesión informativa.

Al parecer, Cilia Flores resultó herida tras golpearse la cabeza mientras huía junto a su marido. Maduro y Flores corrieron e intentaron esconderse detrás de una pesada puerta de acero dentro de su complejo, pero el marco de la puerta era bajo y se golpearon la cabeza al intentar escapar, según informaron los funcionarios.

Operadores de la Fuerza Delta de Estados Unidos los detuvieron y les brindaron los primeros auxilios tras ser extraídos del complejo, según las fuentes. Maduro y su esposa comparecieron ante el tribunal el lunes con lesiones visibles, y el abogado de Flores declaró al juez que ella «sufrió lesiones importantes» durante su secuestro. «Además, se cree que podría tener una fractura o un hematoma grave en las costillas». Su abogado solicitó una radiografía y una evaluación física completa para garantizar su salud en el futuro.

Trump exige a Venezuela que ponga fin a las relaciones con China, Rusia, Irán y Cuba

La Administración del presidente estadounidense,Donald Trump, ha comunicado a la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, que el país deberá cumplir con finalizar relaciones con China, Rusia, Irán y Cuba como parte de una serie de exigencias antes de extraer y comercializar … su petróleo, según funcionarios citados por la cadena estadounidense ABC.
De acuerdo con los funcionarios citados por la cadena, Venezuela debe expulsar a China, Rusia, Irán y Cuba como parte de las exigencias de Estados Unidos que busca ser la única relación petrolera y favorecer a EE.UU. en la venta de crudo pesado.

De acuerdo con uno de ellos, el secretario de Estado, Marco Rubio, ha afirmado en una sesión informativa privada con legisladores que EE.UU. «cree poder presionar a Caracas porque sus petroleros están llenos» y ha advertido que Venezuela tendría «solo un par de semanas» antes de caer en insolvencia financiera si no logra vender sus reservas.

En una entrevista con ABC News, el senador Roger Wicker ha confirmado que el plan se basa en el control del petróleo venezolano y no contempla el despliegue de tropas estadounidenses.

Asesores de Trump boicotearon a María Corina por exigir democracia total

La conmoción recorrió de inmediato a la oposición venezolana. El 3 de enero, en una jornada ya marcada por el impacto del ataque en territorio venezolano y con Nicolás Maduro bajo custodia estadounidense –primero rumbo a Guantánamo y después trasladado a Nueva York–, Donald Trump … pronunció unas palabras que alteraron por completo el marco político. Al ser preguntado por la prensa sobre María Corina Machado, el presidente decidió marcar distancia de forma abierta y pública.
«Creo que sería muy difícil que ella fuera la líder», afirmó, antes de añadir una frase que cayó como un golpe seco: «No tiene el apoyo interno ni el respeto dentro del país… Es una mujer muy agradable, pero no tiene el respeto». El comentario fue contenido, casi clínico, pero su efecto fue inmediato. En medio de un escenario aún inestable, Trump dejó claro que la Casa Blanca no contemplaba la llegada de Machado al poder en el corto plazo. No todo, sin embargo, era exactamente como parecía.
Ese mensaje no surgía de la improvisación ni respondía únicamente a un gesto político. En los días previos, la Administración había trabajado sobre distintos escenarios para el «día después» de Maduro, y todos ellos chocaban con un mismo límite. Según fuentes de seguridad estadounidenses, cualquier operación destinada a llevar a María Corina Machado y a Edmundo González a Caracas tras un colapso abrupto del régimen implicaba mucho más que una transición institucional.

Habría requerido el despliegue de miles de soldados estadounidenses, control del espacio aéreo, aseguramiento de infraestructuras críticas y neutralización de mandos militares. En la práctica, una misión bélica de cambio real de régimen, con ocupación temporal y costes políticos y humanos elevados. Ese tipo de operación, asociada en Washington a los precedentes de Irak y Afganistán, estaba descartada desde el inicio. Ese fue el primer ejercicio de realismo que condicionó todo el análisis y plan posterior.
La primera reacción interna tras las palabras del presidente llegó en forma de un mensaje de texto escueto: «El dichoso Nobel». La frase no aludía solo al galardón en sí, sino a la percepción de que el premio añadía un factor político incómodo en un contexto ya delicado. Trump ambiciona ese reconocimiento desde hace años y lo integra en la imagen que cultiva de negociador y pacificador global. Que Machado lo obtuviera no fue visto como un activo operativo, sino como un elemento simbólico sin impacto práctico en la gestión del poder.
La incomodidad afloró casi de inmediato. Tras el anuncio del Nobel, figuras cercanas a Trump, como Steven Cheung o Stephen Miller, criticaron que el comité hubiera «priorizado la política sobre la paz». En ese clima, ‘The Washington Post’ llegó a publicar el testimonio de una fuente que sostenía que, de haber rechazado el premio, Machado «sería presidenta». Sin embargo, otras fuentes de la Administración niegan de forma tajante esa interpretación y descartan que el Nobel, aceptado o rechazado, haya sido un factor determinante en las decisiones estratégicas de la Casa Blanca.

Según EE.UU.
El régimen no actúa como un bloque compacto y figuras como Diosdado Cabello disputan espacios de poder y presionan desde dentro

Las palabras de Trump cayeron como un jarro de agua fría sobre una oposición en Estados Unidos que se había movilizado y cohesionado en torno a la figura de la reciente Nobel de la Paz. Durante semanas, sectores del exilio venezolano y aliados políticos habían dado por hecho que Machado era la opción natural para encabezar una transición. La reacción oficial, sin embargo, fue el silencio. La Casa Blanca cerró filas y evitó cualquier matización pública. Hasta ese momento, altos funcionarios del Consejo de Seguridad Nacional y del Departamento de Estado habían expresado en privado respeto y admiración por Machado, a la que describían como una dirigente valiente, con legitimidad electoral y un capital político notable, reforzado tras su inhabilitación por el chavismo y los meses vividos en la clandestinidad dentro de Venezuela.
Fuentes de la Administración Trump consultadas por ABC insisten en que las palabras del presidente no deben interpretarse como un veto personal ni definitivo. Subrayan que reflejan un análisis frío sobre escenarios de poder inmediatos y no una descalificación de fondo. Recalcan que, si en el futuro hubiera elecciones libres y Machado u otro candidato resultara vencedor, Washington respaldaría sin reservas ese resultado. La discusión, precisan, se centraba exclusivamente en el corto plazo y en la gestión de un «día después» sin una estructura estatal funcional.

El enviado de Trump a Venezuela, Rick Grenell, se reunió con Nicolás Maduro y Jorge Rodríguez en Miraflores en enero del año pasado

Reuters

Esas mismas fuentes aclaran que lo que se ha puesto en marcha ahora no es un desenlace, sino un plan inicial. Explican que la Administración ha optado por abrir una interlocución con el régimen como un ejercicio de realismo, sin asumir que el poder esté plenamente cohesionado ni que exista un control absoluto por parte del entorno de Maduro. En Washington no dan por hecho que el régimen actúe como un bloque compacto y señalan que figuras como Diosdado Cabello disputan espacios de poder y presionan desde dentro.
En ese esquema, la actual fase responde a la necesidad de estabilizar la situación y evitar un vacío inmediato, no a un cierre político definitivo. Las mismas fuentes subrayan que el escenario posterior está condicionado a la celebración de elecciones, en una segunda etapa en la que podrían concurrir todos los candidatos. Es ahí, insisten, donde se dirimiría el respaldo real y donde se reabriría el debate sobre el liderazgo, más allá de los equilibrios provisionales del momento actual.

Guaidó como precedente

Trump tenía además muy presente el precedente del 30 de abril de 2019, pero en su entorno ese episodio se interpreta hoy con más matices de los que se reconocieron entonces en público. Aquel fallido pronunciamiento no fue una iniciativa autónoma de la oposición venezolana, sino un movimiento negociado e instigado desde la propia Casa Blanca, bajo el impulso directo de John Bolton. La idea era provocar una fractura rápida en la cúpula militar que forzara la salida de Maduro. La CIA advirtió desde el inicio de que el plan no iba a funcionar: no había garantías de quiebras reales en la cadena de mando ni respaldo suficiente dentro de las Fuerzas Armadas. Aun así, se alentó a Juan Guaidó y a Leopoldo López a sumarse, confiando en un efecto dominó que nunca llegó.
El desenlace fue inmediato y revelador. Los mandos militares no se movieron, el aparato represivo se mantuvo intacto y el intento se desinfló en cuestión de horas. Washington quedó expuesto a un fracaso que Trump asumió como una prueba empírica de un límite estructural: la oposición venezolana, por sí sola, no podía enfrentarse a un aparato militar y de seguridad de esa envergadura. En su libro, Bolton relata hasta qué punto la operación fue improvisada, hasta el extremo de tener que despertar al propio presidente para informarle de que el plan había colapsado.
Desde entonces, esa lección pesa como una losa en los análisis internos. No se trata, según fuentes cercanas, de una desconfianza personal hacia figuras como Guaidó, Machado o López, sino de una constatación operativa: sin control real del territorio, de las Fuerzas Armadas y de los servicios de seguridad, ningún liderazgo opositor puede asumir una tarea de esa magnitud sin una intervención militar externa. Y esa intervención, tras el fracaso del 30 de abril, quedó definitivamente fuera del horizonte político de Trump.
Aquella experiencia marcó su visión posterior. Desde entonces, según fuentes cercanas, Trump asumió que confiar en nuevos escenarios sin control efectivo de las Fuerzas Armadas suponía un riesgo estratégico que no estaba dispuesto a repetir. En ese marco, el debate interno no giró sobre la legitimidad política de Machado ni sobre su popularidad, sino sobre su capacidad real para sostener el poder en un contexto de colapso institucional, presión militar constante y riesgo de vacío de autoridad.
Ese diagnóstico se apoyó en informes de inteligencia encargados expresamente por John Ratcliffe, director de la CIA, tras los acontecimientos de enero. No se trató de un único documento ni de una valoración aislada, sino de un análisis elaborado a partir de diversas fuentes. Entre ellas figuró un exagente de inteligencia estadounidense, antiguo jefe de misión en América Latina, que aportó una visión especialmente crítica sobre la viabilidad de la oposición para gobernar.
Ese perfil fue posteriormente apartado del proceso al considerarse que mantenía una proximidad excesiva con el lobby petrolero, lo que obligó a revisar parte de sus aportaciones. Aun así, las conclusiones finales coincidían en un punto central: Machado no controlaba a las Fuerzas Armadas, no tenía ascendencia sobre los servicios de seguridad ni disponía de palancas institucionales suficientes para imponer autoridad tras la caída de Maduro.
En ese análisis pesó más la estabilidad inmediata que la legitimidad democrática. Los informes advertían de que un respaldo pleno a la oposición habría obligado a Estados Unidos a asumir una implicación militar profunda y sostenida para evitar el caos interno. Ese escenario era inaceptable para Trump, tanto por convicción como por cálculo político. Según estas fuentes, la decisión no se explica por gestos personales ni por animadversiones, sino por una evaluación de riesgos, costes y control del «día después».

Machado y Richard Grenell

A ese contexto se sumó la relación con un asesor de Trump, Richard Grenell. Exembajador y exdirector de inteligencia en funciones, Grenell habló con Machado por teléfono en varias ocasiones y viajó a Caracas hace un año. A diferencia de lo que desde su entorno se ha sugerido en medios estadounidenses como ‘The New York Times’, Machado sí estaba dispuesta a verse con él y a asumir riesgos personales. Según fuentes en Venezuela consultadas por ABC, cuando el régimen tuvo conocimiento de que ambos podían reunirse, desde distintos resortes del poder se activaron presiones y maniobras para impedir ese encuentro. Grenell solo comunicó que no habría reunión cuando ya se encontraba en el aeropuerto de salida de Caracas, dejando a Machado esperando y sin margen de reacción.
Ese episodio marcó el tono posterior. En los contactos previos, Grenell había sugerido un encuentro en Washington, a lo que Machado explicó que vivía en la clandestinidad por las amenazas directas del régimen. La alternativa planteada fue la Embajada de Estados Unidos en Caracas. Machado no la descartó, aunque consideraba que la exponía de forma inmediata al aparato represivo, convirtiéndola en un objetivo fácil de seguimiento y presión.
Fue en ese marco cuando Grenell planteó exigencias muy concretas, entre ellas la elaboración de una lista de diez presos políticos cuya liberación pudiera negociarse. Machado se negó. Argumentó que no tenía sentido elegir a diez cuando debían ser liberados todos y que no se trataba de gestos parciales ni parches tácticos, sino de un cambio estructural, más aún después de su inhabilitación y de la denuncia de fraude electoral. Esa posición, según fuentes cercanas al proceso, llevó a Grenell a trasladar a Trump una visión crítica de Machado, presentándola como inflexible y difícil de manejar.

Según Washington
La negativa de Machado a cualquier contacto con el chavismo es limitante para articular una transición amplia y funcional a corto plazo

Grenell mantiene contactos con los hermanos Rodríguez desde 2020 y con intermediarios del sector petrolero. Durante el último año aspiró a convertirse en secretario de Estado, en rivalidad con Marco Rubio, pero quedó relegado a misiones específicas, como Corea del Norte y Venezuela, donde sí logró la liberación de ciudadanos estadounidenses detenidos. Más recientemente asumió la presidencia del consejo del Kennedy Center, una etapa que ha reducido su peso político interno y su influencia directa en la toma de decisiones estratégicas.
En la Casa Blanca, la impresión trasladada por Grenell sobre la oposición tuvo cierta influencia, pero no fue el único factor. También generó recelos, amplificados por su entorno, la negativa de Machado a cualquier contacto con el chavismo, una postura vista como moralmente coherente tras años de abusos, pero políticamente limitante para articular una transición amplia y funcional a corto plazo. Su7 respaldo firme a las sanciones y su rechazo a inversiones en Venezuela alejaron apoyos en sectores empresariales estadounidenses con peso en Washington.
En los últimos meses, Machado centró su discurso en denunciar la situación de los presos políticos y en elogiar a Trump, sin entrar en cuestiones económicas clave como vuelos, inflación o la caída de los ingresos petroleros, algo que asesores del presidente subrayaron internamente. Ese conjunto de factores ayuda a explicar por qué, más allá de la legitimidad democrática, Washington optó por un enfoque de máxima cautela, marcado por el temor a repetir intervenciones fallidas y a quedar atrapado en un escenario sin control efectivo del poder.

Rusia envía submarino para escoltar el petrolero que EE.UU. trata de confiscar en Venezuela

Rusia ha enviado un submarino para escoltar un petrolero que EE.UU. intentó confiscar frente a las costas de Venezuela. Según informa el diario The Wall Street Journal (WSJ), que cita como fuente a un funcionario estadounidense, Moscú ha enviado un submarino y otros … medios navales para escoltar al petrolero, anteriormente conocido como «Bella 1», que lleva más de dos semanas intentando evadir el bloqueo de Washington a buques sancionados cerca de Venezuela.
El barco no logró atracar en Venezuela ni cargar petróleo. Aunque el barco está vacío, la Guardia Costera estadounidense lo ha perseguido hasta el Atlántico en un intento de tomar medidas contra una flota de petroleros que transportan crudo ilícito por todo el mundo –la conocida como flota fantasma–, incluyendo el que procede del mercado negro vendido por Rusia.

La tripulación del buque repelió un intento de EE.UU. de abordarlo en diciembre y se adentró en el Atlántico. Mientras la Guardia Costera lo seguía, la tripulación pintó una bandera rusa en un costado, le cambió el nombre a «Marinera» y cambió su matrícula a rusa.
Rusia ha mostrado su preocupación por las incautaciones por parte de Estados Unidos de petroleros que transportan su petróleo ilícito por todo el mundo e impulsan su economía, y ha tomado la inusual decisión de permitir que los barcos se registren en Rusia sin inspección ni otras formalidades, según expertos consultados por WSJ.

«Es nuestro barrio»: Trump va a por América con su 'doctrina Donroe'

Cuando Donald Trump regresó a la Casa Blanca hace algo menos de un año no tardó en dejar claro eso de que «ha llegado un nuevo sheriff a la ciudad». De inmediato, mostró una intención rupturista, agresiva, vengativa, cuestionadora del equilibrio de poderes. Una … versión expansiva del poder presidencial que sus críticos denuncian como un declive autoritario.
La captura de Nicolás Maduro muestra que esa expansividad tiene reflejo en la política exterior. En concreto, en el mapa del continente americano, donde Trump está decidido a imponer con puño de hierro sus intereses.
La intervención militar en Venezuela es el episodio que confirma que el continente es para Trump el patio de su recreo. «Ahora lo llaman la ‘doctrina Donroe’», dijo el presidente de EE.UU. el pasado fin de semana, en plena conmoción mundial por la ejecución del formidable secuestro militar del dictador en su propio dormitorio en Caracas.

Pero no es nada nuevo. Ni la ambición expansionista ni la expresión ‘Donroe’. La inventó hace casi exactamente un año el ‘New York Post’, el diario sensacionalista neoyorquino que borda las portadas. Era cuando Trump, todavía sin jurar el cargo como presidente, hablaba de anexionar Canadá y Groenlandia, de cambiar el nombre al Golfo de México se convertiría, de forma oficial, en el Golfo de América- y de retomar el control del Canal de Panamá.
Era un juego de palabras con la ‘doctrina Monroe’, establecida en 1823 por el entonces presidente James Monroe. La idea entonces era atajar el colonialismo europeo en América y dejar campo libre para la influencia de EE.UU. en el continente (la pérdida de Cuba y Puerto Rico por parte de España se encuadra en esa idea).

Diversas variantes

La ‘doctrina Monroe’ ha adoptado desde entonces diversas variantes. La de Trump tiene un planteamiento sencillo: conseguir un continente bajo su control, imponer los intereses económicos y de seguridad de EE.UU.
«Este es nuestro hemisferio y el presidente Trump no permitirá que se amenace nuestra seguridad», expuso con rotundidad el Departamento de Estado este lunes en sus redes sociales, en un momento en el que Trump ampliaba las amenazas -cumplidas con Venezuela- hacia Cuba o Colombia.
«El hemisferio occidental es el barrio de EE.UU. y lo protegeremos», dijo la semana pasada con un lenguaje más altanero el secretario de Defensa, Pete Hegseth.
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«Después de años de abandono, EE.UU. reafirmará y hará cumplir la Doctrina Monroe para recuperar la preeminencia de EE.UU. en el hemisferio occidental y para proteger nuestra patria y nuestro acceso a zonas geográficas clave a lo largo de la región», impone el documento sobre estrategia de seguridad nacional publicado en noviembre por la Administración Trump. Estos son los frentes que ya ha abierto Trump en el continente con su ‘doctrina Donroe’:

Venezuela

La captura y entrega de Nicolás Maduro a la justicia de EE.UU. fue sorprendente. Una aventura militar de Trump en algo que hasta ahora ha tenido mala prensa en sus bases electorales: los cambios de régimen en otros países. Pero todavía fue más sorprendente que el multimillonario neoyorquino dijera después que Venezuela quedaba bajo control de EE.UU. y que admitiera sin tapujos que el control del petróleo tiene mucho que ver en ello.
La toma del mando de Venezuela -todavía con muchas incertidumbres- marca un nuevo periodo de influencia de EE.UU. en el continente.

Canadá

Poco después de ganar la elección presidencial, Trump empezó a decir que Canadá debería convertirse «en el estado 51º de EE.UU.». La ocurrencia dejó de tener gracia cuando el presidente de EE.UU. no dejó de insistir en la anexión y nunca dio marcha atrás a su pretensión. Junto a la guerra comercial desatada contra el Gobierno de Ottawa, el asunto ha desatado una ola de antiamericanismo desconocido en el vecino del norte, un aliado hasta ahora irrompible de EE.UU.

La isla bajo soberanía de Dinamarca es una obsesión para Trump: ve un territorio en el ámbito geográfico de EE.UU., que esconde una gran riqueza mineral y clave en la pugna geoestratégica con China y Rusia. ¿Por qué debe seguir bajo el control de un pequeño país socialdemócrata europeo? La intervención militar en Venezuela y la subida del tono de las declaraciones sobre Groenlandia en la Administración Trump han desatado las alarmas en Europa.

Panamá

En su transición hacia el poder, Trump defendió que EE.UU. necesita retomar el control del Canal de Panamá, que lleva décadas bajo soberanía del país centroamericano. China tenía demasiado poder en el tráfico marítimo. Panamá esquivó el tiro, pero solo con grandes concesiones a EE.UU.

Argentina

Trump ha utilizado sus poderes para propulsar líderes favorables en toda la región. Un ejemplo es Argentina, donde impulsó a su presidente, Javier Milei, en las decisivas elecciones legislativas del pasado otoño. Fue a golpe de talonario, con una inyección de 20.000 millones de dólares para estabilizar la economía del país sudaremicano.

Honduras

Otro ejemplo de intervención en un proceso electoral, pero de otra formato. Trump tuvo un papel en las recientes presidenciales de Honduras, donde apoyaba al candidato derechista. A pocos días de la cita con las urnas, indultó a un expresidente del país, Juan Orlando Hernández, condenado a 45 años de cárcel por un tribunal de EE.UU. por cargos relacionados con narcotráfico.

México

Trump ha tratado al vecino del sur y a su líder, la presidenta Claudia Sheinbaum, con el palo y la zanahoria. Ha apretado y aflojado en una guerra comercial en la que los votantes estadounidenses podrían salir mal parados. Pero, tras la intervención en Venezuela, justificada por la relación de Maduro con el narcotráfico, ha advertido a México que pueden ser los siguientes.

Colombia

Desde su regreso al poder, Trump ha mostrado su desprecio hacia Gustavo Petro, el exguerrillero izquierdista que preside Colombia. Le humilló con una bofetada de aranceles cuando Petro dijo que no recibiría vuelos de deportados (cambió de opinión de inmediato). En los últimos meses, la Administración Trump ha sancionado a Petro y a su entorno y le ha acusado de ser un líder del narcotráfico. «No me parecería mal», respondió hace unos días cuando le preguntaron si amenazaba a Colombia con una intervención militar.

Cuba

El régimen comunista está en el punto de mira, una vez que La Habana haya podido perder un aliado clave en la región con la caída de Maduro. «Cuba parece lista para caer», dijo Trump el domingo. «Si yo viviera en La Habana y formara parte del Gobierno, estaría algo preocupado», añadió su secretario de Estado, Marco Rubio.

Brasil

Otro de los países en los que Trump ha buscado imponer su visión política a golpe de aranceles. Castigó a Brasil con tasas del 50% por el procesamiento de un aliado ideológico, el expresidente Jair Bolsonaro. Pero Trump mostró después que sus alianzas son flexibles: mostró sintonía con el presidente, el izquierdista Lula da Silva, y paró la guerra comercial.

Los damnificados por el apagón provocado en Berlín: «He encendido velas y puesto colchones sobre las paredes para calentar una habitación»

La gran nevada sobre Berlín se presentaba como la blanca culminación a las vacaciones de Navidad. Helga salió el sábado con sus tres hijos pequeños a cumplir con la tradición y disfrutar deslizándose en trineo en las colinas de Wannssee. Volvieron ya atardeciendo, cansados, … con los dedos rojos y las naricillas a punto de amoratarse, nada que no se arregle con una ducha caliente y un buen chocolate. Pero la falta de electricidad en el edificio impedía utilizar la puerta del garaje y el ascensor, así como la rutina necesaria para volver a entrar en calor.
«Encendimos velas, nos secamos con toallas y les puse a los niños tanta ropa seca como había en los armarios. Varias camisetas, varios pantalones, sudaderas y abrigos… apenas podían moverse», relata a ABC la madre de familia. Una vecina se hizo cargo de los niños mientras ella bajó a la plaza en la que el Ejército alemán repartía bebidas calientes y permitía cargar los teléfonos móviles gracias a generadores. 35 de ellos no han dejado de funcionar desde el sábado.
Con la batería cargada, supo por los medios locales que un grupo violento de extrema izquierda había destruido con un artefacto incendiario un nudo de conexiones de electricidad que concentraba diez líneas de alta tensión. También que las obras durarían hasta el jueves: «Pensé en ese momento que se hacían realidad las pesadillas de todo este tiempo, en que se nos ha pedido prepararnos para grandes crisis. Comencé a pensar en modo supervivencia, en llegar a casa con la sopa, dormir esa noche allí y buscar la forma de irnos con mi madre la mañana siguiente».

Pero, antes de amanecer, todo su edificio fue evacuado por peligro de inundación. La falta de calefacción a nueve grados bajo cero había hecho estallar las tuberías en el sótano y dos técnicos avisaron puerta por puerta de la necesidad de irse lo antes posible.
El apagón, que ha dejado a más de 90.000 personas sin electricidad en los barrios de Steglitz, Zehlendorf, Lichterfelde, Nikolassee y Wannsee, ha puesto a prueba no solo la infraestructura de la capital alemana, sino también la resistencia emocional de sus habitantes. Aún hoy, siguen sin suministro eléctrico 5.500 hogares, 1.200 empresas, varios hospitales y decenas de residencias de ancianos, mientras las temperaturas superan los diez grados bajo cero.

El apagón intencionado ha sumido a una parte de Berlín en el frío y la oscuridad en lo más crudo del invierno
EFE y REUTERS

«Estamos tan acostumbrados a la previsibilidad y de pronto nos encontramos con esto, que es como ‘El día de mañana’ (película de catástrofes), pero sin efectos especiales», dice entre risas tensas Miriam, vecina de Lichterfelde, envuelta en tres mantas y hablando por teléfono desde su salón helado. «He encendido muchas velas y he colocado todos los colchones que había sobre las paredes, así al menos caliento un poco esta habitación», describía su táctica de supervivencia. «Espero que los causantes de todo esto lleguen a entender el daño que han hecho y que lo paguen», protestaba indignada, nos sin dejar de advertir que «debe haber gente muriendo ahí fuera».

El Grupo Vulkan

«Hemos sufrido un ataque terrorista de izquierdas», denunciaba este lunes el alcalde de Berlín, Kai Wegner. «Quiero repetir esto: no fue un pequeño ataque incendiario, tampoco fue sabotaje. Esto fue un acto terrorista y la Oficina Federal de Policía Criminal, la Fiscalía Federal, deben asumirlo», insistía en la gravedad de la situación.
Se refería al Grupo Vulkan, una formación clasificada por la Inteligencia alemana como «peligrosa de extrema izquierda» y que, desde 2011, ha llevado a cabo once ataques de diversa consideración. El más sonado fue el que perpetró contra la fábrica de Tesla en Brandemburgo, propiedad de Elon Musk. Las llamadas de testigos han aportado pistas en el «rango medio de dos dígitos», según el vicepresidente de la Policía, Marco Langner, y ocho de ellas son prometedoras.
Los investigadores analizan actualmente varios cientos de horas de material de cámaras de videlovigilancia. «Apretaremos todo lo que haga falta porque tenemos el objetivo común de atrapar a estos criminales militantes, a estos terroristas de izquierdas, que recibirán un castigo adecuado porque han amenazado y puesto en peligro deliberadamente la vida de personas», ha prometido el alcalde.

«Ya no podemos aceptar más clientes porque estamos al borde de nuestra capacidad»

Securitas
Empresa de seguridad

El Ejército alemán está jugando un papel crucial en el mantenimiento del orden y el suministro de primeros auxilios. Los hospitales contaban con sus propios equipos autónomos, pero los militares hubieron de instalar generadores en las residencias de ancianos y siguen alimentándolos día y noche, con un camión cisterna con capacidad de 9.000 litros que suministra a otros más pequeños. También ofrecen durante la noche bebidas calientes y energía en las plazas más céntricas de los barrios afectados.
«Es como un ensayo general de lo que puede venir, aprendamos para estar preparados», dice Luzius en uno de los llamados «centros de calentamiento». Sus generadores mantienen también relativamente calientes gimnasios de colegios en los que se han instalado camas de campaña. Se trata del equipo adquirido por la ciudad durante la crisis de los refugiados, en 2015, y que vuelve ahora a ser utilizado. «Ahora somos nosotros los refugiados», hace el paralelismo Helena, una estudiante de ingeniería que estos días ejerce como voluntaria en un albergue.

Solidaridad vecinal

La situación extrema despierta la solidaridad de los vecinos, que comparten coche hasta agotar el carburante. «Cuando no sabes cómo vas a sobrevivir los próximos días, te das cuenta de lo mucho que dependemos de la electricidad. Mi coche es eléctrico, el transporte público no funciona en kilómetros a la redonda y con este frío no puedo moverme a pie», lamenta Hans-Peter, jubilado de 72 años.
«Me desperté a las tres de la mañana con un ruido seco, como un disparo. Era la tubería. El agua empezó a salir a chorros. No sabía si llorar o reír. ¿Cómo se supone que llamas a un fontanero cuando ni siquiera puedes cargar el móvil?», cuenta su aventura nocturna. Sus nietos se encuentran entre los pocos berlineses que sobrellevan con alegría el apagón: las vacaciones navideñas debían haber concluido el lunes pero, a causa de la falta de suministro eléctrico y calefacción, 19 colegios de los barrios afectados han decretado una semana más sin clases.
En un pequeño café junto al Schlachtensee, su propietario ha perdido unos 10.000 euros por el apagón, pero ha abierto el local gratuitamente para ofrecer un espacio caliente a los vecinos. «No podía dejar a la gente tirada. El negocio puede recuperarse. Las personas, no siempre». Varios negocios vecinos, en cambio, han cerrado y contratado los servicios de empresas privadas de seguridad, por temor a saqueos, al precio de entre 30 y 45 euros por hora.
«Ya no podemos aceptar más clientes porque estamos al borde de nuestra capacidad», informa un portavoz de Securitas, la mayor empresa de seguridad de Alemania, que ha estado desplegando escuadrones de guardia adicionales y puestos permanentes en las zonas afectadas desde el sábado. «No es que tengamos miedo de saqueos masivos pero, cuando todo está oscuro y silencioso, la imaginación vuela», admite Thomas R., dueño de una tienda de bicicletas.

Sospecha de Rusia
El ataque incendiario ha sido reivindicado en dos comunicados por el grupo de extrema izquierda Vulkan, el primero atribuyéndose la autoría y el segundo quejándose de que los medios alemanes no se hacían eco del primero. La Inteligencia alemana, sin embargo, pone en cuarentena los documentos por sus incoherencias. La escritura sugiere que los redactores podrían no ser alemanes. Entre su diatriba ideológica, además, escriben incorrectamente el nombre de la senadora de Economía de Berlín, Franziska Giffey (Giffay), y del vicepresidente estadounidense J. D. Vance (Vans o Wans). En el caso de Giffey, el error encaja con la ortografía rusa. La escritura también se desvía del alemán habitual en cuanto a gramática, por lo que el texto podría proceder de una traducción automática del ruso al alemán. En cualquier caso, una traducción inversa daría un ruso fluido.

«Yo vivo en Tiergarten, pero he venido hasta aquí para acompañar a mi abuela, que no puede moverse de su casa. Y lo estamos pasando muy mal, espero que termine pronto», expresaba su impotencia Rafael, quien aprovechaba para calentarse en uno de los autobuses estáticos habilitados por la empresa de transporte público BVG. Sus vehículos mantienen los motores encendidos, estacionados en lugares céntricos, para ofrecer calor y carga para dispositivos electrónicos. «Hemos podido habilitar tres estaciones de metro, el resto siguen sin suministro», informaba el lunes la senadora de Transporte Ute Bonde, que todavía no puede hacer un balance de daños.
Pero, más allá de las pérdidas materiales, el apagón está teniendo un efecto psicológico profundo. La falta de información, agravada por la caída de antenas de telefonía móvil y la imposibilidad de cargar dispositivos, ha generado ansiedad y sensación de aislamiento. «Lo peor no es la oscuridad, es no saber cuándo acabará», dice la profesora Julia F., profesora, quien espera que «todos aprendamos lo frágil que es en realidad todo esto que damos por sentado».

«Es Dios quien decide»: la respuesta de Delcy a Trump mientras Caracas se convierte en un Estado policial

En Caracas, la duda se ha convertido en el aire que se respira. Han pasado cuatro días desde la captura de Nicolás Maduro, y la aparente calma inicial se ha resquebrajado, dando paso a un nerviosismo sordo, a la espera de algo, de una … nueva explosión. Los cielos de la capital son ahora un espacio de paranoia; el gobierno asegura haber repelido drones de espionaje, mientras el ministro de Comunicación, Freddy Ñáñez, se esfuerza en desmentir cualquier atisbo de desorden en las filas militares. Pero en la calle, la gente mira hacia arriba con recelo. La guerra, real o imaginaria, se ha instalado en la psique colectiva.
En este escenario de alta tensión, Delcy Rodríguez, la nueva presidenta encargada, ha asumido el papel de su vida. Ante la amenaza directa de Donald Trump, quien le advirtió que «pagará un precio más alto» que Maduro si no hace «lo correcto», Rodríguez ha respondido con una mezcla de misticismo y desafío. «Es Dios quien decide nuestro destino», declaró, una frase que busca apelar a la fibra más profunda de un pueblo creyente, pero que en el tablero geopolítico suena a una apuesta desesperada. Es un acto de teatro político diseñado para consumo interno, una forma de erigirse como la defensora de la soberanía frente al imperio, mientras en la práctica, su gobierno se atrinchera.
La verdadera respuesta de la ahora administración Rodríguez no ha sido retórica, sino legal y brutal. Se ha decretado un «estado de conmoción exterior», un instrumento jurídico que, en la práctica, convierte en traidor a cualquiera que apoye la intervención estadounidense. La ley es una red de arrastre que no distingue entre un comentario en redes sociales y una colaboración activa. «Con tantos colectivos con armas y el nuevo decreto, Venezuela se va a convertir en territorios armados por el poder», dice Roberto H., un comerciante del oeste de la ciudad, mientras baja la voz y mira a su alrededor. Su miedo es el de muchos: que la anarquía controlada por el Estado sea la nueva normalidad.

El cerco informativo se cierra con la misma rapidez que el legal. La prensa se ha convertido en un objetivo militar. Varios periodistas han sido detenidos en plena cobertura, otros que intentaban ingresar por la frontera con Colombia han sido arrestados, y los que llegan al aeropuerto de Maiquetía son deportados sin contemplaciones. «Varios fotógrafos se negaron a salir a la calle hoy por temor a ser arrestados», nos confiesa un periodista de una agencia internacional que pide el anonimato. «No tenemos garantías de nada». El miedo es el arma más eficaz para imponer el silencio.

En medio de este caos, la suerte de los casi mil presos políticos que, según las ONG de derechos humanos, pueblan las cárceles venezolanas, es más incierta que nunca. Circula el rumor de una posible nueva liberación, una moneda de cambio en una negociación que nadie conoce. Se habla de la promesa de Trump de eliminar El Helicoide, ese infame edificio de arquitectura brutalista en el corazón de Caracas, convertido en el símbolo de la tortura y la represión. Pero mientras tanto, la realidad es que el destino de esos hombres y mujeres, y el de sus familias, sigue estando en manos del mismo chavismo que los encerró. Caracas, hoy, es una ciudad que se debate entre el desafío mesiánico de su nueva líder y el miedo tangible al vecino, al colectivo, al decreto. Una ciudad en el limbo, esperando que el próximo capítulo no sea el más oscuro de todos.

Irán amenaza con lanzar un «ataque preventivo» a Israel ante las amenazas de Estados Unidos

La guerra psicológica entre Irán e Israel dio un paso más y el Consejo de Defensa de la república islámica emitió un comunicado en el que introdujo la posibilidad de una acción preventiva «como medio de defensa legítima». Según el texto difundido por este organismo, « … Irán no se limita a reaccionar únicamente después de una acción y considera las señales objetivas de amenaza como parte de la ecuación de seguridad», en alusión a las amenazas llegadas en los últimos días desde Estados Unidos e Israel.
El fantasma de una nueva guerra revive tras el estallido de protestas en todo el país. Miles de iraníes se manifiestan en las calles de ciudades y pueblos desde el 28 de diciembre, ya son más de 35 los muertos y 1.200 los detenidos, según organizaciones de derechos humanos y, como ocurre en cada oleada de protestas, las autoridades islámicas culpan a israelíes y estadounidenses de azuzar la llama para debilitar al régimen. La gente se echó a las calles para mostrar su enfado por la caída del rial frente al dólar y la fuerte inflación, pero la ira no tardó en orientarse a la cúpula del régimen.
En el Estado judío, Benjamín Netanyahu es el único miembro del Gobierno que ha mostrado públicamente su apoyo a las movilizaciones, pero ha ordenado mantener el silencio al resto del gabinete. El exministro de Defensa y exjefe del Ejército, Benny Gantz, pidió directamente al primer ministro atacar «muy pronto» a la república islámica.

Donald Trump escribió en su red social Truth Social el viernes que «si Irán dispara y mata violentamente a manifestantes pacíficos, que es su costumbre, los Estados Unidos de América acudirán a su rescate. Estamos armados y listos para actuar.» El 13 de junio, Israel atacó Irán por sorpresa y a los pocos días Estados Unidos se sumó a la ofensiva con una operación contra las plantas nucleares. La guerra duró 12 días y acabó gracias a la mediación de Washington.

Miedo a un ataque

«Cuando me decían en junio que un ataque de Israel era inminente, yo no lo podía creer porque estábamos en medio de la negociación nuclear, pero atacaron. Esta vez la sensación es diferente, siento de verdad que es posible», es la respuesta de una veterana periodista iraní en Teherán, que pide mantener el anonimato, cuando se le pregunta por el ambiente en la capital.
Los medios oficiales como ‘Nournews’ trataron de rebajar la sensación de peligro y señalaron que «la amenaza militar en la doctrina de Trump funciona más como una carta de juego que como una decisión final. Ha demostrado reiteradamente que utiliza las amenazas como herramienta para arrancar concesiones». Esta agencia, bajo control del Consejo de Seguridad Nacional, destacó que «aunque Irán sigue figurando en la lista de objetivos de máxima presión de Trump, no es el siguiente candidato para un ataque militar directo al estilo Venezuela. Lo que parece más probable es la continuación, e incluso la intensificación, de una guerra híbrida contra Irán, que abarca medios de comunicación, economía, diplomacia y amenazas militares».

Nuevo subsidio

Ante las protestas desencadenadas por el agravamiento de la crisis económica, el Gobierno de Irán anunció una ayuda mensual para la mayoría de los ciudadanos de una cantidad de unos seis euros. La portavoz del Gobierno, Fatameh Mohajerani, declaró a los medios que el objetivo del plan es «preservar el poder adquisitivo de los hogares, controlar la inflación y garantizar la seguridad alimentaria.» Pero no parece que esta ayuda sea suficiente para calmar los ánimos de una población cansada de planes que no son capaces de superar los largos años de sanciones y de mala gestión por parte de diferentes gobiernos.
En redes sociales, los iraníes comparten información sobre la carestía de productos de uso diario como el aceite de cocina, que ha duplicado su precio y escasea. También en redes se ha hecho viral entre los jóvenes el eslogan «estoy dispuesto a ser el siguiente, si eso significa que seré el último», en alusión a que la mayoría de los fallecidos en los choques con las fuerzas de seguridad son jóvenes menores de 30 años, recogió el portal de la oposición ‘Iran Wire’.

El Gobierno de Irán anunció una contramedida para paliar las protestas: una ayuda mensual de unos seis euros

Lo que comenzó con cierres de tiendas y protestas de los comerciantes del bazar de Teherán, ha evolucionado hacia protestas nocturnas en las calles, manifestaciones universitarias, huelgas y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad en diferentes partes del país. Las autoridades, con un ojo puesto en las amenazas de Trump y Netanyahu, recurren a la misma estrategia represora de 2022, tras la muerte de Mahsa Amini a manos de la policía de la moral, al tiempo que tratan de adoptar reformas contra el reloj para intentar rebajar la tensión.

Trump anuncia el envío de hasta 50 millones de barriles de petróleo venezolano a Estados Unidos bajo control de Washington

Donald Trump afirmó que las llamadas «autoridades interinas» en Venezuela transferirán entre 30 y 50 millones de barriles de crudo sancionado de alta calidad a Estados Unidos. Según el presidente, el petróleo será vendido a precio de mercado y los ingresos … quedarán bajo control directo de la Casa Blanca para, en sus palabras, beneficiar tanto al pueblo venezolano como al estadounidense.
Trump aseguró haber dado instrucciones al secretario de Energía, Chris Wright, para ejecutar el plan de inmediato. El crudo sería transportado mediante buques de almacenamiento y descargado directamente en puertos estadounidenses. En paralelo, Chevron ha fletado una flota de once barcos para operar en Venezuela, lo que la sitúa como el principal exportador del petróleo venezolano en esta nueva fase.
El movimiento se produce tras la operación militar ordenada por Trump el 3 de enero de 2026, que culminó con la captura de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, y su traslado a Nueva York para enfrentar cargos federales por narcotráfico y terrorismo. Desde entonces, se ha instalado en Caracas un gobierno temporal encabezado por Delcy Rodríguez, que coopera con Washington en la gestión de la transición y en la reorganización del sector petrolero.
🚨 President Donald J. Trump announces Interim Authorities in Venezuela will be turning over between 30 and 50 MILLION Barrels of High Quality, Sanctioned Oil, to the United States of America. pic.twitter.com/08qI7MvCpk— The White House (@WhiteHouse) January 7, 2026

La administración Trump ha dejado claro que pretende ejercer un control político y económico temporal sobre Venezuela durante este periodo, con el objetivo declarado de estabilizar el país y reactivar una industria petrolera profundamente deteriorada. El plan incluye abrir el sector a empresas estadounidenses, con incentivos contractuales y fórmulas de compensación para quienes participen en la recuperación de la producción.
Aunque Trump ha hablado abiertamente de «administrar» Venezuela y de supervisar el uso de sus recursos, las autoridades interinas en Caracas, con Delcy Rodríguez al frente, sostienen que mantienen la legitimidad institucional y que la cooperación con Estados Unidos se limita a una transición pactada.

El anuncio sobre los barriles de crudo llega en medio de negociaciones más amplias entre Caracas y Washington para reanudar de forma sostenida las exportaciones de petróleo venezolano a Estados Unidos. Esas conversaciones incluyen licencias específicas, el papel de las empresas privadas y el impacto de las sanciones aún vigentes.

Las familias de los presos políticos en Venezuela contienen la respiración y guardan silencio a la espera de las liberaciones

Cayó Maduro, pero la era chavista no ha terminado. Los venezolanos, que esperaban que el derrumbe de la ficha mayor provocara un efecto dominó que termina de suceder. Ni la recuperación económica ni la prensa libre llegarán en el corto plazo, pero hay un … termómetro inmediato que medirá la verdadera voluntad del «nuevo chavismo» pos-Maduro: la apertura de las celdas.
Sin excarcelaciones, no hay transición real. Esa es la premisa de la oposición. Pero los presos de conciencia no parecen estar en las prioridades de EE.UU., que ha asumido el tutelaje del país caribeño, a pesar de que el presidente estadounidense, Donald Trump, reconoció este martes que existe en medio de Carcas un centro de torturas, una posible alusión a la cárcel de El Helicoide, y dijo que será cerrado. Hay 90 centros de ese tipo en todo el país.
ABC ha intentado contactar con múltiples familiares, pero pocos se atreven a hablar. Temen que una declaración considerada «incorrecta» por el régimen acarreé castigos a los suyos o frene su libertad.

El miedo está justificado. Casi 900 personas siguen tras las rejas (algunos desde 2002) y de unas 70 de ellas no se sabe absolutamente nada. Es el limbo en el que vive Mariana, hija de Edmundo González. Su esposo, Rafael Tudares, cumple este miércoles un año detenido arbitrariamente y las autoridades ocultan su paradero. «No saber dónde está ni cómo se encuentra afecta directamente a la infancia de nuestros hijos. Ningún niño debería pagar con su infancia una injusticia», lamenta Mariana en redes, exigiendo la libertad como única señal de paz.
La incertidumbre se ha vuelto política de Estado. Diego Casanova, del Comité por la Libertad de los Presos Políticos (Clippve), confirma a este diario que las visitas siguen suspendidas «hasta nuevo aviso» tras la operación estadounidense. Se ha restringido los perímetros de cárceles como El Helicoide y el Rodeo I para evitar concentraciones de apoyo. A las familias solo les queda la «paquetería», la entrega de comida y medicinas que suplen las carencias del sistema, y esperar que se retomen las llamadas.
Sin embargo, este martes, Clippve anunció que en la cárcel de mujeres La Crisálida, estado Miranda, se está negando la recepción de esa paquetería, «lo que ha dejado a las internas sin acceso suficiente a alimentos. No tienen visitas familiares y obligatorias. Se encuentran en situación de aislamiento, con las actividades en el patio suspendidas, lo que agrava de forma significativa sus condiciones de reclusión».
Algunos, como Santiago Rocha –hijo del abogado Perkins Rocha, preso desde hace más de un año– han logrado esa comunicación mínima: una llamada telefónica vigilada de cerca por custodios. Para Santiago, la ecuación es simple: si el chavismo ha prometido cooperar, la liberación de los presos de conciencia debe ser el primer paso.
Pero la calle cuenta otra historia, lejos de la distensión. La represión en Caracas parece haber recrudecido. Con 14 periodistas detenidos este martes y los «colectivos» (grupos paramilitares leales al chavismo) revisando teléfonos aleatoriamente en busca de pruebas de apoyo a la intervención de EE.UU., el flujo de excarcelaciones que goteaba a finales de diciembre se ha secado. La opacidad y el terror psicológico persisten, obligando a las familias a guardar silencio, esperando que, por fin, caiga la siguiente ficha.

Petro aviva el enfrentamiento con Trump y le acusa de tener un «cerebro senil»

La canciller de Colombia, Rosa Villavicencio, anunció este martes que presentará al embajador de Estados Unidos la nota verbal de rechazo a las amenazas del presidente Donald Trump a la Administración de Gustavo Petro. «Queremos que entiendan y que la sociedad … sepa que es nuestro presidente elegido democráticamente, es el presidente legítimo y el jefe de las fuerzas de seguridad del estado», expresó. Además, Villavicencio convocó a grandes movilizaciones pacíficas de las instituciones y la población civil, para manifestar la «defensa de la dignidad como país ante esas amenazas».
«Estamos trabajando para reunir al Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas, porque todas estas amenazas traen consigo una violación de derechos humanos y también hay mecanismos para condenar y para prevenir», agregó Villavicencio.
Pero fue el propio Petro quien lanzó los dardos más incisivos contra Trump, al asegurar que el líder estadounidense tiene un «cerebro senil» porque lo llamó «forajido del narcotráfico».

«El título que me asigna Trump como forajido del narcotráfico es un reflejo de su cerebro senil. Ve a los libertarios de verdad como narcoterroristas porque no le damos ni el carbón ni el petróleo», expresó Petro en un largo mensaje en X en el que no precisó cuándo el presidente estadounidense lo llamó así.
Este domingo, Trump comentó a periodistas a bordo del Air Force One que, al igual que Venezuela, «Colombia también está muy enferma», y en referencia a Petro dijo que el país está «gobernado por un hombre enfermo al que le gusta fabricar cocaína y venderla a Estados Unidos y eso es algo que no va a estar haciendo por mucho tiempo», según recoge Efe. Al ser preguntado si eso significa que podría haber una operación de EE.UU. en Colombia, como en Venezuela, Trump respondió: «A mí me suena bien eso».

Defensa de una zona de paz

Sobre la posición del Estado colombiano respecto a la captura de Nicolás Maduro y su esposa el pasado 3 de enero por tropas de EE.UU. en Venezuela, el pronunciamiento de Rosa Villavicencio, de carácter técnico y diplomático, se centró en la aplicación de los principios del derecho internacional y el funcionamiento de los organismos multilaterales ante situaciones de tensión geopolítica en la región.
La Cancillería de Colombia calificó los hechos como una agresión de Estados Unidos contra la soberanía venezolana. Con esta afirmación, Villavicencio hizo un llamamiento al cumplimiento de los principios de convivencia que la comunidad internacional ha desarrollado para garantizar la seguridad colectiva.
Durante su alocución, la jefa de la diplomacia colombiana enfatizó que su país sostiene una defensa irrestricta de las normas que permiten el mantenimiento de la paz, recordando que la región ha sido declarada formalmente como una «zona de paz» por los organismos internacionales.
El enfoque de la jornada fue predominantemente institucional. Se detalló la intensa actividad de la Cancillería, que ha incluido reuniones de coordinación con el servicio consular y el cuerpo diplomático para evaluar el impacto de la situación en las relaciones bilaterales y la seguridad de los ciudadanos. Asimismo, se informó del llamamiento extendido a las naciones que integran la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), con el fin de buscar una respuesta regional articulada que evite la escalada del conflicto.

Presión en organismos internacionales

En repetidas ocasiones, la canciller subrayó la importancia de los instrumentos del orden internacional e informó de que la situación ya ha sido objeto de debate en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, donde se discutieron las implicaciones para la seguridad global. De igual forma confirmó que el Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA) se iba a reunir este martes para analizar los hechos desde la perspectiva interamericana.
La representante colombiana subrayó que cualquier solución a la situación interna de Venezuela debe ser gestionada a través del diálogo y la deliberación interna y reafirmó que el objetivo primordial es que los venezolanos encuentren, de manera autónoma, los mecanismos para consensuar un camino político. Sin embargo, resaltó que Colombia no reconoce los resultados de las elecciones presidenciales de Venezuela en 2024 porque no aparecieron las actas: «Esa postura no ha cambiado», afirmó.
La canciller también informó de que hasta el momento Colombia no ha recibido ninguna solicitud de asilo por parte de ningún político venezolano y se ha mantenido el diálogo bilateral y multilateral en la región para consensuar la postura de la región ante el evento.
La jornada concluyó con la ratificación de que Colombia mantendrá su vigilancia sobre los principios de soberanía y autodeterminación, elementos considerados esenciales para la estabilidad del país y del continente.

Argentina pide la extradición de Maduro para juzgarlo por delitos de lesa humanidad

Esta semana, tras la detención de Nicolás Maduro, la Justicia argentina ha solicitado que el dictador venezolano sea extraditado y luego juzgado en su país. El pedido ha sido presentado por el fiscal Carlos Stornelli y hace referencia a una denuncia presentada en … 2024 contra el líder bolivariano por delitos de lesa humanidad.
La demanda había sido realizada en el marco del Foro Argentina para la Defensa de la Democracia (FADD). Se busca que el político, que se encuentra detenido en Nueva York, viaje a la ciudad de Buenos Aires para responder ante la Justicia por violaciones a los derechos humanos. A partir de ahora, la solicitud deberá ser evaluada y, en caso de aprobarse, se avanzaría por vía diplomática.
El fiscal Carlos Stornelli, quien se encuentra a cargo de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N° 4, ha decidido esta semana avanzar en el pedido de extradición activa de Maduro. Dos días después de que el líder venezolano fuera detenido por el Gobierno estadounidense, el letrado formalizó su solicitud.

«Pesa –sobre Maduro- un llamado a prestar declaración indagatoria y una orden de detención vigente en la Argentina, dispuesta por la Cámara Federal del fuero«, ha recordado Stornelli en el texto presentado esta semana.
En la misma solicitud, el fiscal argentino asegura que la orden de extradición reviste carácter de urgencia. En su denuncia de 2024, la Justicia también incluía a Diosdado Cabello. Tanto él como el presidente venezolano, expresaba la demanda, deberán prestar declaración indagatoria en Buenos Aires por violaciones a los derechos humanos, que incluyen torturas, desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales.
Cabe recordar que Nicolás Maduro cuenta con una orden de captura internacional dictada por los tribunales federales de Comodoro Py. La causa, en la que se lo acusa de la comisión de delitos de lesa humanidad, se ampara en principio de jurisdicción universal. Este permite a los tribunales de Argentina intervenir, más allá del lugar de comisión de los delitos y de la nacionalidad tanto de las víctimas del hecho como de los imputados.

El ‘timonazo’ de Milei

En los últimos días, la Casa Rosada ha ido modificando considerablemente su postura con respecto al destino de Venezuela con Maduro fuera del poder. El mismo sábado, apenas se dio a conocer la captura del dictador, el presidente Javier Milei fue uno de los primeros en celebrar la noticia y en opinar acerca del tema. «Es momento de que todo se recomponga y asuma el verdadero presidente que es Edmundo González Urrutia», afirmaba el jefe de Estado argentino el fin de semana.
En la misma línea, el jefe de Estado sostenía que «ganó las elecciones, tiene un mandato por cumplir y es el presidente electo». También el canciller argentino, Pablo Quirno, publicó un comunicado en el que pedía expresamente que «las autoridades legítimamente elegidas por el pueblo venezolano en las elecciones celebradas en 2024, incluido el presidente electo Edmundo González Urrutia, puedan finalmente ejercer su mandato constitucional».
La prensa argentina, además, se hacía eco de la posición del libertario. El diario ‘Clarín’ difundía este lunes una presunta conversación entre el mandatario argentino y su par francés, Emmanuel Macron, para abogar por la llegada de González Urrutia al Palacio de Miraflores.
No obstante, luego de que el Gobierno del mandatario estadounidense, Donald Trump, descartara esa alternativa para la presidencia de Venezuela, la Casa Rosada buscó rápidamente desmarcarse de su posición inicial, para mantener su apoyo a su aliado político y acreedor –cabe recordar que el préstamo de EE.UU. fue una de las contribuciones esenciales para que Milei venciera en las legislativas del mes de octubre-.

Europa promete a Ucrania «garantías sólidas de seguridad» frente a Rusia

«Garantías sólidas de seguridad» ante la guerra neocolonial de la Rusia de Vladímir Putin. Esa es la promesa de la cumbre de la Coalición de Voluntarios, en la que participaron este martes en el palacio del Elíseo los presidentes y primeros ministros … de 35 Estados, encabezados por Ucrania, Francia, Alemania, el Reino Unido y EE.UU., acompañados de los representantes de la OTAN y la Unión Europea (UE).
Creada a primeros del año pasado, la Coalición de Voluntarios, liderada por la Francia de Emmanuel Macron, la Alemania de Friedrich Merz y el Reino Unido de Keir Stramer, ha aspirado a ofrecer a Ucrania unas garantías de seguridad «sólidas». Convocada antes de la intervención de Donald Trump en Venezuela y las «amenazas» de intervención en Groenlandia, esta última cumbre tuvo que hacer muchas «contorsiones» para evitar que las divisiones dinamitaran los proyectos de ayuda a Ucrania.

Volodímir Zelenski, presidente ucraniano, abrió los trabajos de la cumbre con esta declaración de principios: «La diplomacia y la ayuda concreta deben darse la mano. Rusia no deja de golpear y matar hombres y mujeres en mi patria. Cada envío de misiles y armas de defensa antiaérea salva vidas y refuerza la diplomacia«. No es un secreto que Putin no ha hecho ninguna concesión territorial, paralizando todos los fallidos proyectos de negociación.

En tanto que presidente de la cumbre, Emmanuel Macron resumió sus trabajos de este modo: «Hemos dado un paso considerable para conseguir una paz sólida y durable. Hemos conseguido la convergencia de 35 aliados. Hemos creado mecanismos de vigilancia del cese de la violencia, bajo el liderazgo de EE.UU. Hemos avanzado en los preparativos de creación de una fuerza multinacional, por tierra, mar y aire, para consolidar la paz…».

España repudia el uso de la fuerza de Trump en Venezuela

La embajadora de España ante la Organización de Estados Americanos intervino en la sede del organismo en Washington para fijar una posición crítica frente a la actuación de Estados Unidos en Venezuela, en una sesión marcada por la tensión diplomática y por la inquietud … de varios países ante el alcance del giro impuesto desde la Casa Blanca. Sin mencionar de forma expresa a la Administración Trump, España puso en duda la legalidad de la intervención y advirtió de sus consecuencias para el orden internacional y la estabilidad continental.
Carmen Montón afirmó ante el Consejo Permanente, convocado de urgencia, que la «profunda preocupación por lo ocurrido en Venezuela» obliga a recordar los principios básicos del derecho internacional. «El respeto a la soberanía y a la integridad territorial es esencial. Lo ocurrido constituye un precedente muy preocupante para la paz regional», señaló. Subrayó además que «debe ser la voz del pueblo venezolano la que marque el destino de Venezuela» y defendió que España trabajará por «unir a los venezolanos, apostar por el diálogo y la paz», al tiempo que advirtió de que «la fuerza no trae más democracia».
La intervención española se produjo apenas días después de que Donald Trump ordenara la extracción de Nicolás Maduro y de su esposa de Venezuela, el 3 de enero, y de que ambos fueran trasladados a Estados Unidos, donde están siendo juzgados en Nueva York por cargos de narcoterrorismo. España es un país observador en la OEA, y tomó la palabra con el bloque de China, la Unión Europea, Suiza y otros.

La sesión sirvió también para que otros países denunciaran lo que calificaron como años de pasividad de los organismos regionales frente a la dictadura de Maduro. Varias delegaciones coincidieron en que la OEA y otros foros multilaterales no lograron frenar a tiempo las violaciones sistemáticas de derechos humanos, el vaciamiento institucional y la expansión del crimen organizado, lo que permitió, a su juicio, la consolidación del régimen durante más de una década.
Argentina fue uno de los ejemplos más explícitos de ese reproche. Su embajador sostuvo que la «diplomacia del silencio» frente a prácticas que muchos ya consideraban terrorismo de Estado y crímenes de lesa humanidad puso en cuestión el sentido mismo de la organización. Según Buenos Aires, esa inacción colectiva contribuyó a agravar la crisis y acabó desembocando en la adopción de medidas extraordinarias, como el operativo liderado por Estados Unidos, ante una amenaza que ya desbordaba las fronteras venezolanas.
En su discurso, la representante española insistió en que cualquier actuación internacional debe ajustarse estrictamente a la legalidad internacional y reivindicó los principios recogidos en la Carta de Naciones Unidas, en particular la prohibición del uso o la amenaza de la fuerza. En ese marco, España subrayó que el precedente abierto en Venezuela no es un asunto aislado y tiene implicaciones directas para la región y para el sistema internacional en su conjunto.
Montón alineó además su posición con un comunicado conjunto de Brasil, Chile, Colombia, México y Uruguay, que reafirma que América Latina y el Caribe deben seguir siendo una zona de paz. Ese texto calificó lo sucedido en Venezuela como «profundamente preocupante» para la paz y la seguridad regional y recordó que los recursos naturales del país forman parte de su soberanía, en una referencia implícita a las declaraciones estadounidenses sobre el control del petróleo venezolano.
España señaló que comparte la prioridad de combatir el crimen organizado transnacional en la región, pero recalcó que esa lucha solo puede desarrollarse mediante la cooperación internacional y el respeto a la legalidad, como la que mantiene con los países de América Latina y el Caribe. Con ello, marcó distancia frente a cualquier enfoque unilateral o coercitivo que, a su juicio, debilite los mecanismos multilaterales.
La embajadora recordó también que España no reconoció las elecciones venezolanas por considerar que fueron fraudulentas y mantiene una condena firme de las amenazas contra los derechos humanos, la persecución de líderes opositores y los abusos cometidos contra la ciudadanía. No obstante, subrayó que esa posición no justifica que el futuro político de Venezuela sea impuesto desde el exterior.
En ese sentido, defendió que la salida a la crisis venezolana debe ser pacífica, democrática y acordada entre venezolanos. La paz, la estabilidad, la democracia, el progreso y la justicia social, concluyó, «no pueden imponerse por la fuerza», sino que solo pueden surgir de un diálogo amplio e inclusivo en el que sea el propio pueblo venezolano quien marque el rumbo del país.

Primer día de Gobierno de Delcy Rodríguez, la sospechosa de traición

Que Delcy Rodríguez haya quedado como presidenta encargada de Venezuela no es una decisión improvisada ni coyuntural. En la Casa Blanca lo vinculan a contactos previos que, aunque discretos, no eran desconocidos. Según fuentes consultadas por ABC, ya en 2020 su hermano Jorge … Rodríguez y la propia Delcy establecieron un canal directo con la Administración Trump para explorar escenarios posteriores a una eventual salida de Nicolás Maduro. En ese contexto, plantearon una demanda concreta: la liberación de Álex Saab, considerado por Estados Unidos el principal operador financiero del régimen.
Esas conversaciones, mantenidas con el entonces asesor presidencial Richard Grenell, permitieron identificar interlocutores con capacidad real de control interno y proyección exterior. Fuentes estadounidenses señalan que ese marco ayuda a explicar por qué el 3 de enero, en el momento de la captura de Maduro, Rodríguez fue situada como la figura con mayor capacidad operativa para sostener una transición inmediata, apoyada en su red internacional de contactos y en el respaldo del aparato institucional, con Jorge Rodríguez como eje político.

La designación no ha estado exenta de contestación interna. En sectores del chavismo y de los cuerpos de seguridad persisten recelos sobre su papel previo a la operación estadounidense. El propio presidente Donald Trump contribuyó a ese clima al afirmar públicamente que Rodríguez debía ahora marcar distancias y denunciar el «secuestro» de Maduro, una posición que en Washington interpretan como necesaria para consumo interno y para preservar una mínima cohesión del poder mientras se reorganiza el mando. Trump llegó a describirla como «cooperativa», una valoración que ha tenido efectos ambiguos dentro del régimen.
El relevo se produce bajo una doble supervisión. En el plano institucional, Rodríguez fue designada presidenta interina por el Tribunal Supremo y reconocida formalmente por las Fuerzas Armadas. En el plano político, su ascenso ha reabierto interrogantes sobre la cohesión del chavismo tras la salida de Maduro. Las llamadas oficiales a protestar apenas lograron movilizaciones limitadas, pese a los llamamientos a la «resistencia armada» y al despliegue de colectivos en varios barrios, con incidentes aislados en zonas rurales.

El Grupo de Puebla se distancia de Zapatero ante el juicio de Maduro en EE.UU.

El Grupo de Puebla, entidad que reúne a políticos de centro e izquierda de Iberoamérica, se dispone a organizar una reunión en Oaxaca, al sur de México, el próximo mes de marzo. La idea del encuentro es marcar un contrapunto frente al avance de … Estados Unidos en América Latina y la meta más ambiciosa es la de reunir a los presidentes Claudia Sheinbaum, Lula Da Silva y Gustavo Petro.
Sin embargo, la captura de Nicolás Maduro y el inicio de su periplo judicial en Estados Unidos ha cambiado el escenario para los organizadores del encuentro. Según mencionan a ABC desde el Grupo de Puebla, tras lo sucedido el fin de semana en Caracas prefieren no contar con el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero y limitar fuertemente la presencia del comunicador Pablo Iglesias.
Actualmente la parte operativa del Grupo de Puebla es conducida desde Argentina y Chile, donde tiene como principal gestor al dirigente Marco Enríquez Ominami. En México la principal referencia es Lázaro Cárdenas Batel, jefe de la oficina de Claudia Sheinbaum.

Los organizadores del encuentro temen que Rodríguez Zapatero sufra algún efecto colateral en las declaraciones de Maduro en la Justicia de Estados Unidos. Ya existe el antecedente de las declaraciones del exmilitar venezolano Hugo el ‘Pollo’ Carvajal, figura encumbrada del régimen y detenido en EEUU. Carvajal habría señalado las presuntas relaciones económicas de Rodríguez Zapatero con el chavismo, desde intermediar para que empresarios españoles consigan contratos en Venezuela hasta viajar en aviones de la petrolera estatal venezolana PDVSA.
Maduro, expuesto a un frente judicial espinoso en la Justicia de Nueva York, tendrá, como todos los acusados por narcotráfico, la posibilidad de entregar información para reducir la eventual condena. Allí se abre un escenario de inquietud para diversas figuras de la política regional que tuvieron relaciones y afinidad con el régimen bolivariano.

Silencio obligado

El Grupo de Puebla quedó muy cuestionado en 2024 con las elecciones venezolanas y el posterior fraude electoral cometido por Maduro. Enríquez Ominami había conducido una nutrida delegación a Caracas, con expresidentes de la región, en un viaje en el cual se debía concretar el paso del chavismo a la democracia. Pero Maduro se aferró al poder y el colectivo debió llamarse a un silencio obligado.
Esa línea fue la que siguió Rodríguez Zapatero. En sus apariciones públicas posteriores al fraude, el expresidente socialista eludió las preguntas sobre el régimen, alegando que él solo era un mediador.
«Cuando alguien media debe ser extraordinariamente respetuoso. Es un derecho y es un deber mantener la discreción y la lealtad a las personas que han permitido que facilites alguna tarea», afirmó en septiembre de 2024.
Por esas épocas reconoció su participación para que el opositor Edmundo González pudiera exiliarse en España en 2024 después de que se dictara contra él una orden de detención.

Aprovechar la coyuntura

El chavismo, en tanto, ha sido condescendiente. Jorge Rodríguez, hermano de la actual mandataria Delcy, lo definió como «un hombre decente, digno», y Maduro pidió a los españoles que defendieran al «honorable» Zapatero.
Como sea, el Grupo de Puebla busca aprovechar la coyuntura actual para volver a cobrar fuerza, pero ya sin el exmandatario español, a quien varios de los que viajaron a Caracas para presenciar el fraude chavista le achacan haberlos convencido de que Maduro se iba a convertir en un demócrata.
Tampoco quieren que tenga demasiado espacio Iglesias, muy allegado a Rodríguez Zapatero e instalado desde hace meses en México con su medio de comunicación digital Canal Red, que tiene el respaldo económico de figuras de políticos de la izquierda mexicana.
Los organizadores del encuentro en Oaxaca creen que ambos políticos españoles pueden generar anticuerpos en los jefes de estado que podrían asistir.
El foro será la ocasión para enviar mensajes contra el intervencionismo de Washington en la región, la ruptura del orden jurídico internacional y las quejas por la intención de Donald Trump de querer controlar el petróleo venezolano, tal como el presidente señaló el pasado sábado en su conferencia de prensa en Mar-a-Lago.

Trump asegura que él está al mando en Venezuela y que tardará 18 meses en levantar el sector del petróleo

En medio de la incertidumbre sobre la transición política en Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro, Donald Trump ha defendido que él está al mando del país sudamericano y detalló que EE.UU. tardará 18 meses en levantar su sector petrolero. Trump hizo … estas declaraciones horas después de la primera comparecencia de Maduro ante el juez en Nueva York, donde él y su esposa enfrentan una imputación por narcotráfico y otros delitos. «Todavía soy el presidente de mi país», proclamó el dictador ante el magistrado.
El presidente estadounidense no aclaró, como ha ocurrido hasta ahora, la forma en la que él está al mando de Venezuela. Solo dijo que hay un grupo de sus altos cargos –el secretario de Estado, Marco Rubio; el vicepresidente, JD Vance; el secretario de Defensa, Pete Hegseth; o su asesor Stephen Miller– implicados en la dirección del país. Pero, a la pregunta de quién es el responsable último, fue tajante: «Yo», respondió en una entrevista concedida a la cadena ‘NBC News’.
El escenario actual es una Venezuela presidida por la sucesora chavista de Maduro, Delcy Rodríguez, que se ha abierto a cooperar con Trump.

El presidente de EE.UU. dijo que todavía no ha hablado con Rodríguez, pero que Rubio, hijo de inmigrantes cubanos, «habla con ella en español» y la relación entre ambos «es muy fuerte».
Tampoco se pronunció sobre la posibilidad de levantar las sanciones a Rodríguez, pero dejó abierta la posibilidad.
Lo que no es posible, dijo, son unas elecciones a corto plazo que den paso a una transición democrática. «No hay manera de que la gente pueda votar», dijo sobre una posible convocatoria electoral en un periodo de 30 días. «Primero tenemos que arreglar el país. Va a tardar un tiempo. Tenemos que devolver la salud al país».
En la visión de Trump, esa salud tiene que ver con la recuperación del sector petrolero, la gran riqueza de Venezuela, que alberga las mayores reservas de crudo del mundo. El multimillonario neoyorquino calcula que la intervención en el sector, a través de las grandes petroleras estadounidenses, levantará ese negocio en año y medio: «Podría ser menos tiempo, pero costaría mucho dinero». «Hay que gastar mucho dinero y lo harán las petroleras. Y después se lo devolveremos nosotros o a través de sus beneficios», dijo el presidente, que confía en que controlar el crudo venezolano bajará todavía más los precios del combustible en EE.UU.
No está claro de dónde sale ese cálculo temporal de Trump. Las estimaciones apuntan a que recuperar el pico de producción petrolera en Venezuela –hoy está por debajo de un tercio– tardaría diez años y una inversión de 100.000 millones de dólares para modernizar una infraestructura descuidada y anticuada.

Reunión con las petroleras

Las grandes petroleras estadounidenses no se han pronunciado sobre los planes de Trump de tomar el control del sector venezolano. La gran mayoría de ellas no tienen presencia en el país, después de sucesivas nacionalizaciones y con un sector afectado por las restricciones del chavismo y las sanciones del Gobierno de EE.UU. Solo una compañía, Chevron, tiene presencia limitada en Venezuela.
Trump no confirmó si había hablado con los grandes ejecutivos de las petroleras sobre sus planes. Pero esta semana está planeada una reunión del secretario de Energía, Chris Wright, con el sector.
De vuelta en el plano político, Trump negó que hubiera descartado la posibilidad de que María Corina Machado liderara el país porque la líder de la oposición democrática al chavismo fue recompensada con el premio Nobel de la Paz. Es algo que ha revelado ‘The Washington Post’ y que Trump niega. «No debería haberlo ganado», dijo el presidente sobre el premio, que es una obsesión para Trump.. «Pero no, no tiene nada que ver con mi decisión».