Una residente en Teherán, sobre los líderes iraníes: «No hay otra forma de derrocarlos que la intervención extranjera»
Dividida entre la esperanza y el miedo, una residente de Teherán de unos 30 años, cuya identidad no ha sido revelada por protección, ha reflexionado sobre el actual conflicto en Oriente Próximo y la vida cotidiana allí. «La gente se ha ido en oleadas, especialmente … quienes estaban cerca de los objetivos», ha expresado.
La mujer ha detallado lo «mala» que es en este momento la situación financiera. «Mi trabajo se ha paralizado y estoy gastando mis ahorros. Irse también tiene un coste, así que esta puede ser una de las razones por las que la gente sale menos de Teherán ahora, junto con las afirmaciones de Trump de que los civiles estarían seguros», ha indicado.
A pesar de ello, ha aclarado que «todavía se puede hacer la compra». También que «por suerte» no han tenido que ir al hospital y que «parece» que de momento «funcionan bien».
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Xavier Vilaltella
Preguntada por la situación de seguridad, la joven ha dicho que «los agentes no tienen a dónde ir», porque las comisarías «incluso las más pequeñas» están cerradas. «Para el resto (los militares), la situación es aún peor, porque han atacado todas sus bases», ha completado.
Acerca de si conoce personalmente algún caso de personas afectadas por ataques aéreos, la mujer ha mencionado a la madre de un amigo suyo. Ha dicho que su casa está «frente a la comisaría de la Policía de Seguridad Pública en Gisha (una zona adinerada del centro de Teherán). Las ventanas de parte de la fachada del edificio volaron por completo».
También en esa localidad ha contado el caso de otro amigo, que le ha contado que «tenía miedo» a abrir los ojos después de un bombardeo «por temor a encontrarse muerto o sin techo».
«¿Qué opinas de la guerra?», le ha preguntado en un momento dado AFP. La mujer ha respondido que la noche en la que anunciaron que habían matado a Jamenei, ella y sus vecinos subieron a la azotea de casa. «Todos gritaban y celebraban», ha relatado. «Pero entonces llegaron (las fuerzas de seguridad) al barrio con sus motos y empezaron a disparar al aire. Empezaron a disparar a las ventanas al azar, sin siquiera apuntar», ha indicado.
La residente en Teherán ha asegurado que no entiende a quienes dicen ‘no a la guerra’. «Fuimos nosotros los que salimos a protestar en las calles en enero y vimos que los líderes no se irán pase lo que pase. No hay otra forma de derrocarlos que la intervención extranjera. ‘¡No al alto el fuego!, ¡Guerra, guerra, hasta la victoria!’: nos repetimos estas frases. Si se quedan, la gente acabará matándose. Tendremos una guerra civil», ha declarado.
Cuestionada sobre si es posible dormir, la joven ha declarado que donde ella se encuentra «no oye mucho». «Una noche, impactaron una zona cerca de mí y sentí como si alguien estuviera arrancando la puerta de entrada del edificio. Pero tengo una amiga en Teherán-Pars (un suburbio al noreste) que toma pastillas para dormir por el ruido».
También ha detallado que otra amiga que vive en el centro de la ciudad pasó «un par de horas en el baño» una noche en la que impactaron en el aeropuerto. «Sintieron como si el techo se les cayera encima». «Pero Teherán es grande y las experiencias son muy diferentes», ha zanjado.
