Vicente Paloma, cirujano plástico: «Una paciente muy deportista desgasta antes el implante de pecho y hay que cambiarlo» - Colombia
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Vicente Paloma, cirujano plástico: «Una paciente muy deportista desgasta antes el implante de pecho y hay que cambiarlo»

En España se realizan más de 200.000 cirugías estéticas al año y las intervenciones de la mama, especialmente el aumento de pecho con implantes, están en la cabeza, según los datos de la Sociedad de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE). Hace solo unas … semanas la cantante Ana Guerra hablaba públicamente de su operación, porque si una cosa ha cambiado en los últimos años es que ya no se ocultan los retoques estéticos.
A pesar de ser una de las operaciones estéticas más habituales y seguras, las pacientes deben conocer sus riesgos y la necesidad de revisar los implantes de forma periódica. El doctor Vicente Paloma, cirujano plástico y estético con más de 30 años de experiencia, explica que «lo ideal es un seguimiento muy estrecho durante el primer año. Revisamos a la paciente a las 48 horas y después al mes, a los tres, a los seis y a los doce meses. Luego espaciamos los controles: uno a los cinco años, otro a los diez y, desde ese momento, uno cada dos años. La prueba de referencia es la ecografía, que muchas veces alternamos con el ginecólogo, de modo que la paciente tiene una cada año. Cuando la ecografía no es concluyente, recurrimos a la resonancia magnética para confirmar».

Según el experto, las pacientes más habituales responden a dos perfiles: «una mujer joven de entre 18 y 25 años a la que no se le ha desarrollado el pecho o que nunca ha estado contenta con su volumen. Y el otro es la mujer (entre 35 y 40 años) que ha sido madre y que, después de los embarazos y la lactancia, ha perdido volumen y quiere recuperarlo».

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Araceli Nicolás

Una cirugía segura siempre que se elija un doctor cualificado y se hagan las revisiones

Cualquier operación, y las estéticas también, conllevan riesgos, por eso es esencial elegir un profesional homologado y con experiencia y verificar que la clínica en la que va a tener lugar cuenta con las autorizaciones necesarias. Siempre es necesario hacer un estudio previo para evaluar el estado de salud del paciente y confiar en el criterio del médico para elegir las mejores prótesis, así como el tamaño adecuado.
El doctor Vicente Paloma explica que «es una cirugía muy segura, aunque, como cualquier intervención, tiene riesgos. En el postoperatorio inmediato están los propios de toda cirugía, como un hematoma o una infección, que son extremadamente raros. A medio y largo plazo, el más conocido es el encapsulamiento: la cápsula que el cuerpo forma alrededor del implante se endurece, aunque con la nueva generación de implantes esta complicación también se ha vuelto poco frecuente. Y la paciente debe asumir desde el principio un compromiso, que yo llamo la ‘esclavitud’ de los implantes: revisarse con regularidad y saber que algún día tendrá que cambiarlos».
El experto es claro: «ningún implante dura toda la vida. Hace unos veinte años llegó a decirse que había implantes para siempre, pero todos acaban desgastándose, igual que ocurre incluso con las prótesis de titanio que se colocan en la cadera. Lo que marca la diferencia es el estilo de vida de cada mujer. Una paciente muy deportista desgasta antes el implante y probablemente tenga que cambiarlo hacia los 12 o 14 años. Otra que hace poco ejercicio puede llevarlo mucho más tiempo: tengo casos de 33 años con las prótesis en perfecto estado. Como referencia, entre los 15 y los 20 años de la operación hay que recambiar en torno al 96 % de los implantes».
Además de las revisiones periódicas que recomiendan, el doctor asegura que hay que prestar atención a algunas señales como la inflamación del pecho, el dolor o el cambio de tamaño, y consultarlas siempre.

“Ningún implante de pecho dura toda la vida. A los 15-20 años de la operación hay que recambiarlo”

Vicente Paloma
Cirujano plático y estético

En cuanto a la rotura de los implantes, un tema siempre polémico, Vicente Paloma asegura que «no se rompen de un día para otro, se desgastan poco a poco, pero insisto tanto en la ecografía. La causa principal es el desgaste. Con los años, la envoltura del implante se va debilitando hasta que termina apareciendo un poro. Cuanta más actividad física, más desgaste: el gimnasio, el deporte intenso… todo suma. Lo importante es detectarlo a tiempo. Si una prótesis rota se deja dentro, la silicona acaba saliendo fuera de la cápsula y el recambio se complica bastante».

Implantes de pecho y lactancia

Otra de las dudas habituales es si una mujer con implantes puede dar el pecho, y la respuesta es que sí, «porque se colocan detrás de la glándula y no afectan a los conductos. Lo que cambia es el pecho. Durante el embarazo y la lactancia aumenta de volumen y, después, puede perder tersura y caer un poco, y eso influye en el resultado estético. Conviene que la paciente le diga a su ginecólogo que lleva implantes y que mantenga sus revisiones también en esta etapa», recomienda el experto.

Los explantes también crecen

Paralelamente al incremento de las cirugías de aumento de pecho, también hay muchas mujeres que deciden quitárselos. Según Vicente Paloma, «suelen ser mujeres que, cuando les toca cambiar los implantes, están en otro momento de su vida: han pasado por la menopausia, han ganado peso, ya no buscan volumen o, sencillamente, no quieren pasar más por el quirófano. Retirar los implantes permite conseguir un pecho más pequeño, natural y bonito. Eso sí, hay que ser realistas: después de 15 o 20 años la piel no tiene la misma tersura, así que el pecho no volverá a ser el de antes de la primera operación. Para ganar algo de volumen podemos recurrir al lipofilling, es decir, a la grasa de la propia paciente. Lo que más me sorprende es lo contentas que quedan: se sienten más ligeras y más estilizadas. Y es lógico, porque con 55 o 60 años ninguna quiere verse de nuevo en el quirófano con 80».

Publicado: octubre 28, 2026, 6:45 am

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/estilo/belleza/vicente-paloma-cirujano-plastico-paciente-deportista-desgasta-20261028111755-nt.html

En España se realizan más de 200.000 cirugías estéticas al año y las intervenciones de la mama, especialmente el aumento de pecho con implantes, están en la cabeza, según los datos de la Sociedad de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE). Hace solo unas … semanas la cantante Ana Guerra hablaba públicamente de su operación, porque si una cosa ha cambiado en los últimos años es que ya no se ocultan los retoques estéticos.

A pesar de ser una de las operaciones estéticas más habituales y seguras, las pacientes deben conocer sus riesgos y la necesidad de revisar los implantes de forma periódica. El doctor Vicente Paloma, cirujano plástico y estético con más de 30 años de experiencia, explica que «lo ideal es un seguimiento muy estrecho durante el primer año. Revisamos a la paciente a las 48 horas y después al mes, a los tres, a los seis y a los doce meses. Luego espaciamos los controles: uno a los cinco años, otro a los diez y, desde ese momento, uno cada dos años. La prueba de referencia es la ecografía, que muchas veces alternamos con el ginecólogo, de modo que la paciente tiene una cada año. Cuando la ecografía no es concluyente, recurrimos a la resonancia magnética para confirmar».

Según el experto, las pacientes más habituales responden a dos perfiles: «una mujer joven de entre 18 y 25 años a la que no se le ha desarrollado el pecho o que nunca ha estado contenta con su volumen. Y el otro es la mujer (entre 35 y 40 años) que ha sido madre y que, después de los embarazos y la lactancia, ha perdido volumen y quiere recuperarlo».

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  • Araceli Nicolás

Una cirugía segura siempre que se elija un doctor cualificado y se hagan las revisiones

Cualquier operación, y las estéticas también, conllevan riesgos, por eso es esencial elegir un profesional homologado y con experiencia y verificar que la clínica en la que va a tener lugar cuenta con las autorizaciones necesarias. Siempre es necesario hacer un estudio previo para evaluar el estado de salud del paciente y confiar en el criterio del médico para elegir las mejores prótesis, así como el tamaño adecuado.

El doctor Vicente Paloma explica que «es una cirugía muy segura, aunque, como cualquier intervención, tiene riesgos. En el postoperatorio inmediato están los propios de toda cirugía, como un hematoma o una infección, que son extremadamente raros. A medio y largo plazo, el más conocido es el encapsulamiento: la cápsula que el cuerpo forma alrededor del implante se endurece, aunque con la nueva generación de implantes esta complicación también se ha vuelto poco frecuente. Y la paciente debe asumir desde el principio un compromiso, que yo llamo la ‘esclavitud’ de los implantes: revisarse con regularidad y saber que algún día tendrá que cambiarlos».

El experto es claro: «ningún implante dura toda la vida. Hace unos veinte años llegó a decirse que había implantes para siempre, pero todos acaban desgastándose, igual que ocurre incluso con las prótesis de titanio que se colocan en la cadera. Lo que marca la diferencia es el estilo de vida de cada mujer. Una paciente muy deportista desgasta antes el implante y probablemente tenga que cambiarlo hacia los 12 o 14 años. Otra que hace poco ejercicio puede llevarlo mucho más tiempo: tengo casos de 33 años con las prótesis en perfecto estado. Como referencia, entre los 15 y los 20 años de la operación hay que recambiar en torno al 96 % de los implantes».

Además de las revisiones periódicas que recomiendan, el doctor asegura que hay que prestar atención a algunas señales como la inflamación del pecho, el dolor o el cambio de tamaño, y consultarlas siempre.

“Ningún implante de pecho dura toda la vida. A los 15-20 años de la operación hay que recambiarlo”

Vicente Paloma

Cirujano plático y estético

En cuanto a la rotura de los implantes, un tema siempre polémico, Vicente Paloma asegura que «no se rompen de un día para otro, se desgastan poco a poco, pero insisto tanto en la ecografía. La causa principal es el desgaste. Con los años, la envoltura del implante se va debilitando hasta que termina apareciendo un poro. Cuanta más actividad física, más desgaste: el gimnasio, el deporte intenso… todo suma. Lo importante es detectarlo a tiempo. Si una prótesis rota se deja dentro, la silicona acaba saliendo fuera de la cápsula y el recambio se complica bastante».

Implantes de pecho y lactancia

Otra de las dudas habituales es si una mujer con implantes puede dar el pecho, y la respuesta es que sí, «porque se colocan detrás de la glándula y no afectan a los conductos. Lo que cambia es el pecho. Durante el embarazo y la lactancia aumenta de volumen y, después, puede perder tersura y caer un poco, y eso influye en el resultado estético. Conviene que la paciente le diga a su ginecólogo que lleva implantes y que mantenga sus revisiones también en esta etapa», recomienda el experto.

Los explantes también crecen

Paralelamente al incremento de las cirugías de aumento de pecho, también hay muchas mujeres que deciden quitárselos. Según Vicente Paloma, «suelen ser mujeres que, cuando les toca cambiar los implantes, están en otro momento de su vida: han pasado por la menopausia, han ganado peso, ya no buscan volumen o, sencillamente, no quieren pasar más por el quirófano. Retirar los implantes permite conseguir un pecho más pequeño, natural y bonito. Eso sí, hay que ser realistas: después de 15 o 20 años la piel no tiene la misma tersura, así que el pecho no volverá a ser el de antes de la primera operación. Para ganar algo de volumen podemos recurrir al lipofilling, es decir, a la grasa de la propia paciente. Lo que más me sorprende es lo contentas que quedan: se sienten más ligeras y más estilizadas. Y es lógico, porque con 55 o 60 años ninguna quiere verse de nuevo en el quirófano con 80».

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