Publicado: octubre 3, 2026, 12:45 pm
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«No somos criminales. Solo nos expresamos a través de una pantalla. No es un arma, es un teléfono». Con esas palabras, pronunciadas antes de entrar al tribunal, Anna Sofía Benítez Silvente, conocida como Anna Bensi, resumía el proceso judicial que este jueves … terminó con ella y su madre, Caridad Silvente, declaradas culpables en Cuba.
El Tribunal Municipal Popular de La Habana del Este impuso a ambas dos años de limitación de libertad por el delito de «actos contra la intimidad personal y familiar, la propia imagen y voz, identidad de otra persona y sus datos», previsto en el artículo 393 del Código Penal cubano.
El caso se originó después de que madre e hija grabaran y difundieran en redes sociales un vídeo en el que aparecía un policía vestido de civil que acudió a su vivienda para entregar una citación. El episodio ocurrió el 10 de marzo. El agente fue identificado como Yoel Leodan Rabaza Ramos, suboficial del Ministerio del Interior (MININT).
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Camila Acosta
Según las autoridades cubanas, el problema no radicó únicamente en que grabaran al funcionario, sino en la posterior divulgación del vídeo en redes sociales. En un comunicado, el Tribunal Municipal Popular de La Habana del Este afirmó que Caridad Silvente mostró durante la grabación datos contenidos en el carné del agente, incluidos su nombre, número de identidad, fotografía y, según el tribunal, lu dirección de su domicilio. Sin embargo, las imágenes solo mostraban el nombre e identificación oficial.
De acuerdo con la versión oficial, la publicación generó comentarios que contenían expresiones «ofensivas, denigrantes y amenazadoras» contra el funcionario y sus familiares y que le provocaron afectaciones psicológicas.
Anna, de 21 años, y Caridad sostienen que grabaron al funcionario como una forma de protegerse.
En marzo, la joven y su madre fueron instruidas de cargos y quedaron bajo medida cautelar de reclusión domiciliaria. En abril, la Fiscalía archivó las actuaciones al considerar que el supuesto delito no podía perseguirse de oficio y que la persona que se considerara afectada debía presentar una querella ante los tribunales. Rabaza presentó finalmente esa querella a comienzos de julio y el proceso fue reactivado.
Según explicó Anna a ABC antes del juicio, el agente alegó que la difusión de su identidad le había provocado afectaciones psicológicas, que se sentía ofendido y amenazado y que temía por su seguridad y la de su familia. Rabaza pidió que ambas publicaran un vídeo para retractarse y ofrecer disculpas públicas.
Indefensión
«No fue esa nuestra intención, o sea, ofenderlo ni mucho menos. Nosotras publicamos ese vídeo por nuestra propia seguridad porque, si bien él se identificó, vino a nuestra casa vestido de civil; fue nuestra forma de protegernos ante la indefensión que tenemos en este país», explicó Bensi.
Para Bensi, el juicio no se limita a la publicación de un vídeo. La joven considera que el proceso forma parte de las presiones que ha sufrido desde que comenzó a utilizar las redes sociales para cuestionar abiertamente la realidad cubana. «Si tuviera que hacerlo de nuevo, lo haría», aseguró al recordar el vídeo que desencadenó la querella.
«Me prometí a mí misma que iba a exponer todo tipo de represión que tomaran en nuestra contra o en contra de alguien de mi círculo cercano, por solamente expresarnos en las redes sociales sobre lo que pienso del sistema político cubano o de la realidad del país; además de que es una forma de protección y de seguridad», añadió.
«Me prometí a mí misma que iba a exponer todo tipo de represión que tomaran en nuestra contra o en contra de alguien de mi círculo cercano, por solamente expresarnos en las redes sociales«
Anna Bensi
La joven también cuestionó las condiciones en las que enfrentó el proceso. A su juicio, la falta de independencia entre las instituciones del Estado cubano impedía que existieran garantías suficientes para una defensa en igualdad de condiciones. «No hay separación de poderes por lo que el juicio irá a favor de ellos desde el inicio», afirmó antes de la vista oral.
La sentencia terminó dándole la razón a sus temores.
Vigilancia y solidaridad
Mientras dentro de la sala se desarrollaba el juicio, en los alrededores del tribunal se desplegó un amplio operativo policial. Bensi denunció antes de entrar que había patrullas y numerosos agentes uniformados y vestidos de civil en la zona y que ella y su madre habían sido vigiladas durante el trayecto.
«Nos siguen como si fuésemos delincuentes», afirmó.
También denunció la detención de personas que intentaban acudir al tribunal para acompañarlas. Pese al despliegue, decenas de cubanos llegaron hasta las inmediaciones de la sede judicial para mostrar su solidaridad.
Desde las afueras del tribunal, alrededor de un centenar de personas vinculadas a organizaciones religiosas oraban por Anna y su madre, a la vez que denunciaban la represión y pedían libertad para Cuba y los presos políticos.
La solidaridad también se había extendido en los días previos al juicio, con pronunciamientos de organizaciones religiosas y de defensa de los derechos humanos en apoyo a madre e hija.
La prensa independiente fue impedida de asistir a la vista oral. En los alrededores de la vivienda de esta reportera apostaron patrullas y guardias uniformados y vestidos de civil quienes, sin orden judicial, me impedían salir a la calle.
Poco antes de la llegada de Anna y su madre al tribunal, el pastor conocido como Pregonero de Cristo, quien las acompañaba, fue detenido violentamente. Ante la impotencia del acto, Anna comenzó a gritar desesperada «Abajo la dictadura».
De la guitarra a las redes sociales
Antes de convertirse en una conocida creadora de contenido crítica con el régimen cubano, Anna Sofía cultivaba otras pasiones. Aprendió a tocar guitarra y ukelele mediante tutoriales de YouTube, canta, compone y también se interesa por la actuación y la fotografía.
Su primer vídeo viral llegó hace un año, cuando relató en redes sociales las dificultades que había enfrentado para obtener su título como Técnico Superior en Prótesis Estomatológica. Desde entonces, sus publicaciones se hicieron cada vez más críticas y directas.
Según ha relatado, esa actividad terminó afectando también su vida laboral. Vive con su madre, Caridad, en un apartamento de Alamar. Ambas son cristianas practicantes y han asegurado que afrontan el proceso confiando en su fe.
«Sabíamos que teníamos todas las de perder porque en Cuba no hay división de poderes, todo responde a la dictadura«
Anna Bensi
A la salida del tribunal, Anna volvió a cuestionar el fallo. «Sabíamos que teníamos todas las de perder porque en Cuba no hay división de poderes, todo responde a la dictadura, no puede haber justicia en un sistema que es injusto. Sabemos que la única solución para nuestro caso, y para Cuba, es la libertad», añadió la joven en declaraciones a este diario.
El vídeo que comenzó todo duraba apenas unos minutos. Para Anna Bensi, sin embargo, terminó convirtiéndose en el símbolo de una disputa mucho mayor: hasta dónde puede llegar el Estado cubano para controlar lo que sus ciudadanos graban, publican y dicen en las redes sociales.
