Publicado: septiembre 20, 2026, 8:45 pm
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/velero-lujo-530-millones-prisionero-golfo-trieste-20260918011811-nt.html
Desde marzo de 2022, el golfo de Trieste es la prisión dorada de un yate de lujo, un gigante de los mares que Italia mantiene bajo llave desde hace casi cinco años. Se trata del velero más grande del mundo, semejante a una fortaleza … futurista. En su interior esconde desde un helipuerto hasta piscinas, un salón submarino y otro con cuadros impresionistas. Roma lo requisó tras la invasión de Ucrania como parte de las sanciones a un oligarca ruso, pero tenerlo a flote le está costando millones de euros.
«Los triestinos siempre miramos hacia la mar, y a estas alturas, después de tantos años, se ha convertido en una presencia habitual de nuestro golfo, forma parte de nuestro paisaje natural, al nivel de nuestro castillo de Miramare», explica a ABC el escritor Franco Del Campo. El velero, de color plateado, se embellece en este lugar donde el mar refleja las cumbres nevadas de los Alpes Julianos. «Si te fijas, según la hora y el punto de vista, el barco adquiere colores y dimensiones diferentes», señala.
Desde la costa, este barco hecho para navegar en mar abierto y encerrado en un pequeño golfo es metáfora de una crisis geopolítica que no tiene fácil salida. Es un yate de tres mástiles imponentes, bautizado como ‘Sailing Yacht A’. Esa primera letra del alfabeto es un homenaje a Aleksandra Nikolić, mujer del propietario del barco, el oligarca ruso Andrey Melnichenko. Esta serbia fue cantante pop y triunfó como modelo en Milán, París y Londres. Conoció al ruso en el sur de Francia y se casaron en 2005.
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Pedro González Jalvo
Forbes atribuye actualmente a Melnichenko, de 54 años, un patrimonio de 20.400 millones de dólares (17.779.620 millones de euros) y lo sitúa en el puesto 134 de la lista de los más ricos del mundo. El oligarca estudió Física en la Universidad Estatal de Moscú y Finanzas en la Universidad Plejánov. Mientras estudiaba, en 1991 cayó la URSS y aprovechó el momento para poner en marcha varias oficinas de cambio de divisas que más tarde transformó en un banco. Hizo su fortuna más adelante, cuando invirtió en el carbón y en fertilizantes. Tiene el control del gigante EuroChem, donde trabajan más de 100.000 personas. Vive con su mujer y sus dos hijos entre Saint-Moritz (Suiza) y Ras Al Khaimah (Emiratos Árabes).
Un coloso de doce mil toneladas
Su barco, diseñado hasta el mínimo detalle en 2016 por Philippe Starck, navega bajo bandera de Bermuda, mide 143 metros de largo y 25 de ancho. Sus tres mástiles, de fibra de carbono, probablemente los más anchos y resistentes construidos hasta ahora, superan los 90 metros de altura, como un edificio de 30 pisos. Pesa más de doce mil toneladas, y tiene un motor híbrido con autonomía para navegar 10.000 kilómetros.
El velero color metálico tiene ocho plataformas conectadas por ascensores y por una escalera de caracol. Sin contar la zona de la tripulación, el aforo es de unas 60 personas cuando está operativo, tiene veinte camarotes de invitados, tres piscinas, un spa, un gimnasio y un salón sumergido en la quilla con paredes de vidrio para contemplar el fondo marino. Las ventanas y los balcones retractables tienen vidrios tintados y sólo se aprecian de cerca. Cada camarote se abre con la huella dactilar del pasajero, y el dormitorio del propietario tiene cristales blindados. «Sé que a los puristas de la vela este yate no les gusta, quizá porque es excesivo y casi molesto», resume Franco Del Campo.
El yate ante el tribunal
No se sabe cuándo fue la última vez que Melnichenko pudo disfrutarlo. Lo cierto es que transfirió la propiedad a su mujer el 9 de marzo de 2022, dos días antes de que la Guardia di Finanza, la policía italiana de aduanas, requisara el velero como represalia contra los empresarios rusos cercanos a Putin, para impedir que financiaran la guerra en Ucrania. Aunque los abogados del oligarca señalaron que el yate pertenecía a un trust de empresas con un fiduciario independiente sin relación con Melnichenko, el Tribunal de Justicia de la UE confirmó que es legítimo congelar bienes en manos de un trust si en la práctica el sancionado controla esa propiedad.
Aunque suele hablarse de «secuestro» o «incautación», técnicamente es un caso de «congelación de bienes». Significa que, una vez se levanten las sanciones, Italia deberá devolverlo a su legítimo propietario en las mismas condiciones en las que lo encontró. Mientras tanto, deberá vigilarlo y gestionarlo. En este caso, se trata de mantenerlo en funcionamiento para que no se deteriore de modo irreversible. Por este motivo, Roma debe costear una tripulación de al menos veinte personas que lo mantenga a flote, con un coste que el diario de Trieste, Il Piccolo, cifra en unos 24.000 euros diarios. El organismo responsable de custodiar el yate y todo lo que contenga es la Agencia del Patrimonio Público, que, según ha explicado a este periódico, se ampara en «motivos de confidencialidad y de seguridad» para no aportar información específica.
Roma lo requisó tras la invasión de Ucrania como parte de las sanciones a un oligarca ruso, pero tenerlo a flote le está costando millones de euros
También debe custodiar las propiedades que hay en su interior. Una retransmisión televisiva italiana, «Le Iene», reveló en 2022 que los responsables de patrimonio artístico que visitaron el barco para elaborar la lista de bienes congelados encontraron en sus salones ocho cuadros impresionistas y algunas pinturas de los siglos XVII y XVIII. Para mantenerlas adecuadamente, deben estar en salas climatizadas.
Una revisión millonaria
Por si fuera poco, para poder seguir navegando, el yate debe pasar antes de enero una revisión, una especie de ITV marítima. Como el Gobierno adelantará el dinero y se trata de una cifra millonaria, actualmente se están disputando este encargo los astilleros de Génova y los de Trieste. «La verdad es que, desde mi casa, cada mañana la busco con la mirada y si no la encuentro significa que se acerca el mal tiempo y que se ha ido para refugiarse del viento. No sé si lo echaría de menos. Quizás un poco, sí, pero pensando en lo que nos cuesta, la verdad es que no…», se despide Del Campo.
La legislación prevé que si el propietario desea recuperar su barco, pague los gastos de mantenimiento. Si no lo hace, el Estado italiano tendría derecho a subastarlo
Lo cierto es que Italia no está tirando por la borda este dineral. La legislación prevé que si el propietario desea recuperar su barco, pague los gastos de mantenimiento que han sido necesarios. Si no lo hace, el Estado italiano tendría derecho a subastarlo. Por ahora le ha costado unos 40 millones, y con la revisión de enero esa cantidad aumentará todavía más. El yate costó 530 millones de euros y se calcula que tiene un valor de mercado de alrededor de 300 millones, por lo que Roma saldría beneficiada si Melnichenko decide no recuperarlo.
Mientras se aclara la situación, su otro yate, el Motor Yacht A, de ‘solo’ 119 metros, sigue esquivando sanciones de puerto en puerto. Perdió la matrícula de la Isla de Man en marzo de 2022 y se refugió en Ras Al Khaimah. A finales de 2024 o principios de 2025 pasó a bandera de Malasia y desde finales de agosto está amarrado en Malé, en las Maldivas. Por ahora, lejos de Trieste.
