Publicado: marzo 28, 2026, 12:00 am
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El espacio se ha convertido en una pieza clave para entender —y anticipar— lo que ocurre en la Tierra. En ese contexto, el Gobierno ha anunciado una inversión de 325 millones de euros para reforzar la Constelación Atlántica (ESCA+), un ambicioso sistema de satélites desarrollado entre España y Portugal que promete ofrecer datos casi en tiempo real sobre fenómenos climáticos extremos.
Durante su intervención en la VI edición del Foro Económico de elDiario.es, el presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, ha asegurado que estos satélites reforzarán nuestra «capacidad de respuesta». Para ello, los dispositivos llevarán tecnologÃa de vanguardia que permitirá gestionar desastres naturales, pero también mejorar el seguimiento de cultivos y la gestión de ayudas agrÃcolas, analizar recursos hÃdricos y procesos de deforestación, reforzar la vigilancia marÃtima y contribuir a la planificación urbana y territorial.
El proyecto tiene una dimensión industrial relevante. El Gobierno estima un impacto de más de 200 millones de euros en contratos entre 2026 y 2027, con participación de empresas, universidades y centros de investigación.
Satélites más pequeños, pero mucho más avanzados
Los nuevos dispositivos que se incorporarán a la constelación no serán grandes plataformas como los satélites tradicionales, sino sistemas más compactos y versátiles. Según la información disponible, cada uno contará con cargas útiles de entre 200 y 250 kilos, lo que los sitúa dentro de la categorÃa de microsatélites avanzados.
Este tamaño reducido responde a una tendencia clara en la industria espacial: constelaciones de satélites más pequeños, más baratos de lanzar y capaces de trabajar en red para ofrecer cobertura continua. La clave no está en un único satélite, sino en cómo todos operan conjuntamente.
Estarán diseñados para observar la Tierra combinando distintas tecnologÃas. Contarán con cámaras ópticas de muy alta resolución capaces de captar imágenes detalladas del terreno, algo fundamental para detectar incendios, cambios en cultivos o daños en infraestructuras. A esto se suman cámaras térmicas infrarrojas, que permiten medir temperaturas y localizar focos de calor o analizar episodios de sequÃa.
Una de las piezas más relevantes será el radar de apertura sintética, una tecnologÃa que permite obtener imágenes incluso en condiciones adversas, como de noche o con nubosidad, lo que garantiza una vigilancia constante. También se prevé la incorporación de sensores electromagnéticos orientados a captar señales no visibles en el espectro óptico, sino por radiofrecuencia. Por ejemplo, pueden captar emisiones de radares o sistemas de comunicación, identificar interferencias o detectar actividad marÃtima e industrial.
Más allá de los sensores, el proyecto contempla integrar tecnologÃas avanzadas de comunicación, como enlaces entre satélites y sistemas de cifrado basados en distribución cuántica de claves (QKD), además de mecanismos de desorbitado para reducir el impacto de la basura espacial.
Uno de los grandes objetivos de la Constelación Atlántica es mejorar la frecuencia de revisita, es decir, el tiempo que tarda un satélite en volver a observar el mismo punto de la Tierra. Gracias a este enfoque, será posible disponer de datos prácticamente en tiempo real, algo determinante en situaciones crÃticas.
Esto permitirá seguir la evolución de incendios forestales a medida que avanzan, detectar inundaciones o vertidos con rapidez o analizar el impacto de fenómenos extremos casi al instante, facilitando la toma de decisiones por parte de las autoridades.
Asà funciona la Constelación Atlántica
La Constelación Atlántica no es un proyecto que empiece desde cero. España y Portugal llevan tiempo trabajando en esta iniciativa en colaboración con la Agencia Espacial Europea, dentro de una estrategia más amplia de observación de la Tierra.
Uno de los avances más relevantes ha sido la adjudicación a la empresa española Open Cosmos para liderar el desarrollo del componente nacional. La compañÃa está desarrollando ocho microsatélites que incorporan cámaras multiespectrales, sensores de reflectometrÃa GNSS para analizar la humedad del suelo o las condiciones oceánicas, sistemas de identificación automática de buques y conectividad IoT para recoger datos en zonas remotas.
El modelo ESCA+ apuesta por un enfoque colaborativo en el que distintos paÃses aportan satélites que funcionan como un sistema integrado. Esto permite crear una red de observación capaz de generar datos continuos y compartirlos entre administraciones, investigadores y empresas.
El objetivo es que esta constelación se integre en iniciativas europeas de observación de la Tierra, reforzando la autonomÃa tecnológica y la capacidad de respuesta ante crisis climáticas.
