Publicado: octubre 22, 2026, 10:04 am
Nadie puede saber a ciencia cierta qué ocurre en la mente de un artista. Ni cuáles son las musas que susurran a su oído mientras crea su obra. Sobre todo porque a veces la realidad y la imaginación se entrelazan de tal manera que resulta imposible distinguir dónde termina una y comienza la otra. Es por eso que durante décadas, La noche estrellada de Vincent Van Gogh, una de las pinturas más célebres de la historia del arte, ha sido definida como una obra fruto de la prodigiosa imaginación del pintor. Pues a la vista estaba que sus estrellas entrelazadas con remolinos infinitos solo podían pertenecer a un universo situado en lo más profundo de su mente. ¿Pero y si aquella fantasía no hubiera nacido únicamente de su imaginación? ¿Y si la naturaleza hubiera desplegado de verdad ante sus ojos un espectáculo celeste así de extraordinario? Un equipo de científicos ha llevado a cabo un análisis astronómico de la obra y ha demostrado que el cielo en el que se inspira existió de verdad. Y hasta ha conseguido dar con la fecha exacta en la que se pintó la obra.
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