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Trump ya prepara la salida de Elon Musk, su asesor más polémico

Mientras la Casa Blanca mantiene su ofensiva económica con nuevos aranceles y más recorte del gasto, Donald Trump empieza a preparar la salida de su asesor más polémico: Elon Musk. El presidente reconoció el jueves que el empresario «probablemente se irá en unos … meses», después de encabezar durante más de cien días el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE, por sus siglas en inglés), creado para desmantelar estructuras administrativas, eliminar contratos y forzar despidos masivos.
Durante un vuelo a Florida, Trump elogió a Musk ante los periodistas que lo acompañaban. «Es fantástico, un patriota», dijo el presidente, mostrando su aprecio personal y profesional por el empresario. «Me gustan las personas inteligentes, y él es una persona inteligente», añadió, al tiempo que confirmaba que Musk dejará la Administración «en unos pocos meses» para volver a centrarse a tiempo completo en sus empresas. «Quiero que Elon se quede el mayor tiempo posible», insistió Trump, asegurando que mientras tanto «está haciendo un trabajo fantástico».
Sobre el Departamento de Eficiencia Gubernamental, aseguró que «siguen funcionando con fuerza» y adelantó que «hoy encontraron algo horrible», sin dar más detalles. Preguntado por la posibilidad de nombrarlo para otro cargo, respondió: «Lo haría. Creo que Elon es estupendo. Pero también tiene varias empresas que dirigir». La salida del empresario se da tras una serie de choques internos con miembros del gabinete, protestas de votantes y una derrota electoral en Wisconsin, donde se implicó personalmente en una campaña fallida.

El desgaste ha sido visible. Esta semana sufrió un revés político en Wisconsin, donde su apuesta por un juez conservador en las elecciones al Tribunal Supremo estatal fracasó, pese a donar más de 20 millones de dólares de su propio bolsillo y participar en actos de campaña con un gorro de queso. Su aparición entregando cheques de un millón de dólares a simpatizantes fue criticada incluso dentro del Partido Republicano. El propio Musk admitió la derrota con un mensaje ambiguo en X, antes Twitter: «Esperaba perder, pero a veces perder una pieza permite ganar en el juego a largo plazo».
En paralelo, Tesla —la joya de su imperio empresarial— ha registrado una caída del 13 % en las ventas del primer trimestre y más del 30 % en la cotización de sus acciones desde enero. A la presión de los inversores se suma la de los consumidores: ha habido protestas, llamadas al boicot y ataques a concesionarios, desde Europa hasta Las Vegas.

Cooperación sin precedentes

Trump y Musk han mantenido una relación de cooperación sin precedentes. Desde su victoria en noviembre, el empresario ha acompañado al presidente electo en llamadas con líderes internacionales, ha sugerido nombramientos para el Gabinete y ha tenido oficina propia en la Casa Blanca. En febrero, recibió una motosierra del presidente argentino Javier Milei en el Congreso de Acción Política Conservadora, gesto que convirtió en símbolo de su cruzada contra el llamado «Estado profundo».
Según la legislación vigente, cualquiera puede ser contratado por el presidente por un periodo máximo de 130 días si se le designa como «empleado especial del Gobierno», una figura contemplada para asesores externos que no requieren confirmación del Senado. Este tipo de contrato permite a personas ajenas a la Administración —como empresarios, académicos o expertos— colaborar en tareas específicas sin integrarse formalmente en el funcionariado.
En el caso de Musk, su rol en DOGE está sujeto a ese límite temporal, que vencería a finales de mayo si se contabilizan los días desde la investidura de Trump. Tanto el empresario como el presidente han insistido en que su papel en Washington era temporal, planteado como una misión limitada de unos meses.

Sin salario

Musk, que sigue siendo el hombre más rico del planeta, no percibe salario por su trabajo en el Gobierno. Aun así, ha perdido una parte importante de su fortuna —estimada en 316.000 millones de dólares— sobre todo por la caída en el valor de Tesla. Sus recortes han provocado boicots y protestas contra la marca, que la Administración Trump está combatiendo con imputaciones bajo cargos de terrorismo doméstico.
El empresario ha dejado claro que no necesita un cargo oficial para seguir influyendo. En las elecciones de Wisconsin, aseguró que estaba en juego «el futuro de la civilización occidental», frase que repitió después de apoyar con fondos millonarios a la extrema derecha en Europa: primero al partido alemán Alternativa por Alemania y más recientemente a Marine Le Pen tras su imputación judicial. Aunque su etapa en la Casa Blanca esté llegando a su fin, su poder financiero y su presencia mediática lo mantendrán como una figura determinante en la política global.

Publicado: abril 5, 2025, 12:45 am

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/trump-asegura-elon-musk-abandonara-gobierno-meses-20250404121554-nt.html

Mientras la Casa Blanca mantiene su ofensiva económica con nuevos aranceles y más recorte del gasto, Donald Trump empieza a preparar la salida de su asesor más polémico: Elon Musk. El presidente reconoció el jueves que el empresario «probablemente se irá en unos meses», después de encabezar durante más de cien días el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE, por sus siglas en inglés), creado para desmantelar estructuras administrativas, eliminar contratos y forzar despidos masivos.

Durante un vuelo a Florida, Trump elogió a Musk ante los periodistas que lo acompañaban. «Es fantástico, un patriota», dijo el presidente, mostrando su aprecio personal y profesional por el empresario. «Me gustan las personas inteligentes, y él es una persona inteligente», añadió, al tiempo que confirmaba que Musk dejará la Administración «en unos pocos meses» para volver a centrarse a tiempo completo en sus empresas. «Quiero que Elon se quede el mayor tiempo posible», insistió Trump, asegurando que mientras tanto «está haciendo un trabajo fantástico».

Sobre el Departamento de Eficiencia Gubernamental, aseguró que «siguen funcionando con fuerza» y adelantó que «hoy encontraron algo horrible», sin dar más detalles. Preguntado por la posibilidad de nombrarlo para otro cargo, respondió: «Lo haría. Creo que Elon es estupendo. Pero también tiene varias empresas que dirigir». La salida del empresario se da tras una serie de choques internos con miembros del gabinete, protestas de votantes y una derrota electoral en Wisconsin, donde se implicó personalmente en una campaña fallida.

El desgaste ha sido visible. Esta semana sufrió un revés político en Wisconsin, donde su apuesta por un juez conservador en las elecciones al Tribunal Supremo estatal fracasó, pese a donar más de 20 millones de dólares de su propio bolsillo y participar en actos de campaña con un gorro de queso. Su aparición entregando cheques de un millón de dólares a simpatizantes fue criticada incluso dentro del Partido Republicano. El propio Musk admitió la derrota con un mensaje ambiguo en X, antes Twitter: «Esperaba perder, pero a veces perder una pieza permite ganar en el juego a largo plazo».

En paralelo, Tesla —la joya de su imperio empresarial— ha registrado una caída del 13 % en las ventas del primer trimestre y más del 30 % en la cotización de sus acciones desde enero. A la presión de los inversores se suma la de los consumidores: ha habido protestas, llamadas al boicot y ataques a concesionarios, desde Europa hasta Las Vegas.

Cooperación sin precedentes

Trump y Musk han mantenido una relación de cooperación sin precedentes. Desde su victoria en noviembre, el empresario ha acompañado al presidente electo en llamadas con líderes internacionales, ha sugerido nombramientos para el Gabinete y ha tenido oficina propia en la Casa Blanca. En febrero, recibió una motosierra del presidente argentino Javier Milei en el Congreso de Acción Política Conservadora, gesto que convirtió en símbolo de su cruzada contra el llamado «Estado profundo».

Según la legislación vigente, cualquiera puede ser contratado por el presidente por un periodo máximo de 130 días si se le designa como «empleado especial del Gobierno», una figura contemplada para asesores externos que no requieren confirmación del Senado. Este tipo de contrato permite a personas ajenas a la Administración —como empresarios, académicos o expertos— colaborar en tareas específicas sin integrarse formalmente en el funcionariado.

En el caso de Musk, su rol en DOGE está sujeto a ese límite temporal, que vencería a finales de mayo si se contabilizan los días desde la investidura de Trump. Tanto el empresario como el presidente han insistido en que su papel en Washington era temporal, planteado como una misión limitada de unos meses.

Sin salario

Musk, que sigue siendo el hombre más rico del planeta, no percibe salario por su trabajo en el Gobierno. Aun así, ha perdido una parte importante de su fortuna —estimada en 316.000 millones de dólares— sobre todo por la caída en el valor de Tesla. Sus recortes han provocado boicots y protestas contra la marca, que la Administración Trump está combatiendo con imputaciones bajo cargos de terrorismo doméstico.

El empresario ha dejado claro que no necesita un cargo oficial para seguir influyendo. En las elecciones de Wisconsin, aseguró que estaba en juego «el futuro de la civilización occidental», frase que repitió después de apoyar con fondos millonarios a la extrema derecha en Europa: primero al partido alemán Alternativa por Alemania y más recientemente a Marine Le Pen tras su imputación judicial. Aunque su etapa en la Casa Blanca esté llegando a su fin, su poder financiero y su presencia mediática lo mantendrán como una figura determinante en la política global.

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