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Trump se plantea un robo de película del uranio de Irán

En términos hollywoodienses, la captura de Nicolás Maduro en Caracas sería un telefilme para echar la siesta una tarde de sábado comparado con la superproducción que supondría la operación militar que está sobre la mesa de Donald Trump: enviar al Ejército de Estados Unidos a … robar el uranio de Irán.
El programa nuclear de Irán es la clave de bóveda de la guerra y de la inestabilidad en Oriente Próximo. La intención de la república islámica de obtener una bomba atómica —algo que Teherán nieg— es la justificación central de EE.UU. e Israel para su campaña militar. El objetivo está teñido —como en buena parte de esta guerra— de confusión e incertidumbre. Trump defendió que el programa nuclear iraní quedó «completamente destrozado» tras los bombardeos conjuntos con Israel de junio del año pasado. Pocos meses después, sin embargo, lo que estaba destrozado se había convertido en una amenaza inminente, según las explicaciones de Trump y de su Administración.

«Irán no puede tener un arma nuclear», ha insistido una y otra vez el presidente de EE.UU. La cuestión es cómo puede establecer Trump que ese objetivo se ha cumplido. Estamos en la quinta semana de una guerra que dijo que duraría «entre cuatro y seis semanas», lo que presiona a Trump para encontrar una resolución a la implicación de EE.UU. en un conflicto con alto coste económico y político.

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Carlota Pérez

Se calcula que Irán tiene unos 440 kilos de uranio enriquecido al 60%, y otros 200 kilos al 20%. La Inteligencia de EE.UU. ha determinado que Irán no ha enriquecido uranio desde los ataques del pasado junio. Pero, si siguiera adelante con el enriquecimiento, no estaría lejos de conseguir uranio al 90%, el nivel que se necesita para armas nucleares. Este domingo, Trump aseguró que los iraníes van a «entregar el polvo nuclear», como le gusta llamar al uranio enriquecido. Pero eso puede estar dentro de la práctica habitual del multimillonario neoyorquino de torcer la realidad en función de sus anhelos. Por el momento, no hay intención por parte de lo que queda del régimen de los ayatolás de hacer la concesión de renunciar a su programa nuclear, que siempre ha definido como pacífico, pese a las evidencias de lo contrario.
La solución, tan audaz como arriesgada, sería llevarse por la fuerza el uranio enriquecido de Irán. Es una opción que se ha discutido desde el principio de la guerra. Pero que, según ‘The Wall Street Journal’, Trump se está planteando emprender para poner fin al conflicto.
La operación supondría riesgos y desafíos a cada paso. En primer lugar, ejecutar un despliegue militar en territorio enemigo, bajo la posibilidad de ataques de un Ejército iraní en ruinas, pero para el que una operación de este tipo sería un blanco fácil. La Inteligencia de EE.UU. cree que la mayoría del uranio enriquecido está en dos localizaciones que fueron bombardeadas en junio: Isfahán y Natanz.
Según la Agencia Internacional de Energía Atómica, la gran mayoría del uranio enriquecido al 60% está en Isfahán, en un centro subterráneo que pudo sobrevivir a esos bombardeos del año pasado. Pero también está en otras localizaciones, lo que complica una operación que busque arrebatar todo el uranio.

La misión más compleja

El primer paso sería una campaña de bombardeos en las zonas afectadas para adelgazar las defensas y la presencia militar iraní. Después, las fuerzas estadounidenses deberían ocupar las localizaciones y establecer un perímetro de seguridad en el que poder operar. Será necesario equipos de excavación y retirada de escombros, además de expertos capaces de localizar, extraer, conservar y transportar el material nuclear. Lo tendrán que hacer en instalaciones afectadas por bombardeos, en un estado desconocido y que pueden esconder minas y otras trampas.
Se cree que en Isfahán el uranio enriquecido está en unas 40 o 50 bombonas, en forma de gas y almacenadas en contenedores de cemento. Las fuerzas estadounidenses tendrán que ser capaces de asegurar un aeródromo —o improvisar una pista de aterrizaje y despegue— para trasladar hasta allí todo material, equipos y personal requerido y extraer después el uranio.
No sería una operación corta, no serán las pocas horas que tardaron las fuerzas especiales en aparecer en Caracas y capturar a Maduro en su refugio en una base militar. Aquí se requerirán días o semanas, en medio de territorio iraní, bajo posibles ataques de su Ejército. El riesgo para los soldados estadounidenses será mucho mayor que el que han afrontado hasta ahora.

La operación duraría días o semanas y requeriría asegurar un aeródromo o improvisar una pista de aterrizaje para trasladar el uranio bajo fuego enemigo

Los encargados más probables para llevar a cabo serán fuerzas especiales de élite, como los Delta Force —los que capturaron a Maduro— o los SEAL de la Armada.
La extracción del uranio es una de las posibilidades de incursiones terrestres que se plantea Trump. Otra es la invasión de la isla de Jark, el centro logístico del petróleo iraní, o la toma de la costa del estrecho de Ormuz.
La discusión de estos planes ocurre en medio de conversaciones con Irán y de la llegada de miles de marines y miembros de la 82ª División Aerotransportada.
«Una operación terrestre que utilice fuerzas especiales apoyadas por una fuerza mayor es extremadamente arriesgada y, en última instancia, inviable», ha defendido Spencer Faragasso, investigador principal del ‘think tank’ Instituto para la Ciencia y la Seguridad Internacional, en declaraciones a ‘Wired’.
Trump no ha tomado una decisión al respecto, insiste ‘The Wall Street Journal’. Pero parece interesado en la posibilidad, según aseguraron fuentes internas al rotativo neoyorquino. Este fin de semana recomendó en su red social que sus seguidores vieran el programa de Mark Levin, de Fox News, donde el presentador defendió que Trump decida «tomar el uranio» de Irán.

Publicado: marzo 30, 2026, 2:46 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/trump-plantea-robo-pelicula-uranio-iran-20260330213556-nt.html

En términos hollywoodienses, la captura de Nicolás Maduro en Caracas sería un telefilme para echar la siesta una tarde de sábado comparado con la superproducción que supondría la operación militar que está sobre la mesa de Donald Trump: enviar al Ejército de Estados Unidos a robar el uranio de Irán.

El programa nuclear de Irán es la clave de bóveda de la guerra y de la inestabilidad en Oriente Próximo. La intención de la república islámica de obtener una bomba atómica —algo que Teherán nieg— es la justificación central de EE.UU. e Israel para su campaña militar. El objetivo está teñido —como en buena parte de esta guerra— de confusión e incertidumbre. Trump defendió que el programa nuclear iraní quedó «completamente destrozado» tras los bombardeos conjuntos con Israel de junio del año pasado. Pocos meses después, sin embargo, lo que estaba destrozado se había convertido en una amenaza inminente, según las explicaciones de Trump y de su Administración.

«Irán no puede tener un arma nuclear», ha insistido una y otra vez el presidente de EE.UU. La cuestión es cómo puede establecer Trump que ese objetivo se ha cumplido. Estamos en la quinta semana de una guerra que dijo que duraría «entre cuatro y seis semanas», lo que presiona a Trump para encontrar una resolución a la implicación de EE.UU. en un conflicto con alto coste económico y político.

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  • Carlota Pérez

Se calcula que Irán tiene unos 440 kilos de uranio enriquecido al 60%, y otros 200 kilos al 20%. La Inteligencia de EE.UU. ha determinado que Irán no ha enriquecido uranio desde los ataques del pasado junio. Pero, si siguiera adelante con el enriquecimiento, no estaría lejos de conseguir uranio al 90%, el nivel que se necesita para armas nucleares. Este domingo, Trump aseguró que los iraníes van a «entregar el polvo nuclear», como le gusta llamar al uranio enriquecido. Pero eso puede estar dentro de la práctica habitual del multimillonario neoyorquino de torcer la realidad en función de sus anhelos. Por el momento, no hay intención por parte de lo que queda del régimen de los ayatolás de hacer la concesión de renunciar a su programa nuclear, que siempre ha definido como pacífico, pese a las evidencias de lo contrario.

La solución, tan audaz como arriesgada, sería llevarse por la fuerza el uranio enriquecido de Irán. Es una opción que se ha discutido desde el principio de la guerra. Pero que, según ‘The Wall Street Journal’, Trump se está planteando emprender para poner fin al conflicto.

La operación supondría riesgos y desafíos a cada paso. En primer lugar, ejecutar un despliegue militar en territorio enemigo, bajo la posibilidad de ataques de un Ejército iraní en ruinas, pero para el que una operación de este tipo sería un blanco fácil. La Inteligencia de EE.UU. cree que la mayoría del uranio enriquecido está en dos localizaciones que fueron bombardeadas en junio: Isfahán y Natanz.

Según la Agencia Internacional de Energía Atómica, la gran mayoría del uranio enriquecido al 60% está en Isfahán, en un centro subterráneo que pudo sobrevivir a esos bombardeos del año pasado. Pero también está en otras localizaciones, lo que complica una operación que busque arrebatar todo el uranio.

La misión más compleja

El primer paso sería una campaña de bombardeos en las zonas afectadas para adelgazar las defensas y la presencia militar iraní. Después, las fuerzas estadounidenses deberían ocupar las localizaciones y establecer un perímetro de seguridad en el que poder operar. Será necesario equipos de excavación y retirada de escombros, además de expertos capaces de localizar, extraer, conservar y transportar el material nuclear. Lo tendrán que hacer en instalaciones afectadas por bombardeos, en un estado desconocido y que pueden esconder minas y otras trampas.

Se cree que en Isfahán el uranio enriquecido está en unas 40 o 50 bombonas, en forma de gas y almacenadas en contenedores de cemento. Las fuerzas estadounidenses tendrán que ser capaces de asegurar un aeródromo —o improvisar una pista de aterrizaje y despegue— para trasladar hasta allí todo material, equipos y personal requerido y extraer después el uranio.

No sería una operación corta, no serán las pocas horas que tardaron las fuerzas especiales en aparecer en Caracas y capturar a Maduro en su refugio en una base militar. Aquí se requerirán días o semanas, en medio de territorio iraní, bajo posibles ataques de su Ejército. El riesgo para los soldados estadounidenses será mucho mayor que el que han afrontado hasta ahora.

La operación duraría días o semanas y requeriría asegurar un aeródromo o improvisar una pista de aterrizaje para trasladar el uranio bajo fuego enemigo

Los encargados más probables para llevar a cabo serán fuerzas especiales de élite, como los Delta Force —los que capturaron a Maduro— o los SEAL de la Armada.

La extracción del uranio es una de las posibilidades de incursiones terrestres que se plantea Trump. Otra es la invasión de la isla de Jark, el centro logístico del petróleo iraní, o la toma de la costa del estrecho de Ormuz.

La discusión de estos planes ocurre en medio de conversaciones con Irán y de la llegada de miles de marines y miembros de la 82ª División Aerotransportada.

«Una operación terrestre que utilice fuerzas especiales apoyadas por una fuerza mayor es extremadamente arriesgada y, en última instancia, inviable», ha defendido Spencer Faragasso, investigador principal del ‘think tank’ Instituto para la Ciencia y la Seguridad Internacional, en declaraciones a ‘Wired’.

Trump no ha tomado una decisión al respecto, insiste ‘The Wall Street Journal’. Pero parece interesado en la posibilidad, según aseguraron fuentes internas al rotativo neoyorquino. Este fin de semana recomendó en su red social que sus seguidores vieran el programa de Mark Levin, de Fox News, donde el presentador defendió que Trump decida «tomar el uranio» de Irán.

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