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Trump se niega a enviar embajador a Berlín

La Embajada de Estados Unidos en Berlín lleva casi dos años en situación de sede vacante. La misión diplomática estadounidense en Berlín se ha adaptado y funciona con relativa normalidad, a pesar de ello, pero el hecho dificulta claramente los canales de comunicación hacia … el gobierno estadounidense cuando son más necesarios que nunca. Y no hay señales de que el puesto vaya a ocuparse pronto, según fuentes de la propia embajada, que se está preparando para celebrar el 250º aniversario de Estados Unidos en julio sin un titular al frente. La asociación germano-estadounidense ya no parece una prioridad para Washington.
La última embajadora, Amy Gutmann, abandonó Berlín en julio de 2024 y se despidió diciendo que «los embajadores son representantes personales del presidente«. La misión estadounidense justifica la duración récord de la vacante alegando que »el presidente decide cuándo y dónde enviar a los embajadores». El personal declara que lo esperan «con ilusión», pero confirma que no hay movimiento a la vista y señalan un posible motivo del retraso: en cuanto Trump nombre la persona, el Senado de EE.UU. debe confirmarla. Las negociaciones entre representantes de diferentes estados y partidos, que incluyen la aprobación del Senado para cargos de embajador, probablemente han sido marginadas, según círculos gubernamentales alemanes.

Cuando asumió por primera vez el cargo, Trump retiró inmediatamente al entonces representante de Obama y dejó pasar 16 meses sin precedentes antes de que su primer embajador, Richard Grenell, llegara a Berlín. Grenell se hizo un nombre como portavoz agresivo de Trump, abiertamente conectado con los populistas de derechas de Europa, pero poco después fue ascendido y desapareció de Berlín. Desde su marcha, la misión estadounidense ha estado funcionando con soluciones temporales. Solo entre 2022 y 2024 el politólogo Gutmann fue embajador; antes y después de eso, diplomáticos de carrera dirigieron el negocio ‘ad interim’. Actualmente Alan Meltzer, que anteriormente ocupó el cargo en Uzbekistán y Kirguistán, firma los papeles.

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David Alandete

Los embajadores estadounidenses en Alemania han sido a menudo personalidades con un papel activo en la política alemana. Arthur F. Burns preparó el terreno para la legendaria visita de su jefe, Ronald Reagan. El delegado de Bill Clinton, John Kornblum, siguió ejerciendo un papel de representación estadounidense, muy solicitado en los círculos políticos alemanes, hasta su muerte en 2023. El embajador de Barack Obama, Phil Murphy, propició una relación personal de gran confianza entre el presidente estadounidense y la entonces canciller alemana, Angela Merkel, antes de volver a casa y convertirse gobernador de Nueva Jersey.

Relación fallida

El propio Meltzer prefiere no decir nada sobre la vacante. Un portavoz se limita a informar que el «Encargado de Negocios» puede asumir los asuntos y los empleados estadounidenses de la misma manera que un embajador. Pero es evidente que la ausencia de embajador dice mucho de la relación actualmente fallida entre Alemania y Estados Unidos y que es «más que una formalidad diplomática», como afirma el exministro de Asuntos Exteriores alemán Sigmar Gabriel. «Es un síntoma», reconoce Gabriel, que lee esta incidencia en sus repercusiones no sólo para Alemania, sino para toda Europa. «Al fin y al cabo, Alemania es la mayor economía de Europa y el segundo mayor socio de la OTAN», enfatiza. Sin embargo, sí hay nuevos embajadores estadounidenses en París y Roma.
El coordinador transatlántico del Gobierno alemán, Metin Hakverdi, socialdemócrata como Gabriel, reconoce también que «no debe sobrestimarse», la ausencia de embajador, pero apunta como principal causa al estilo personal de Trump, que prefiere dejar negociaciones centrales como Irán o Ucrania a sus confidentes «alejados del aparato gubernamental». «La cooperación es de confianza y fiable», se limita a responder al respecto el Ministerio de Exteriores de Berlín, que sólo añade que «trabará constructivamente» con cualquier persona designada para el cargo.

Publicado: mayo 2, 2026, 6:45 am

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/trump-niega-enviar-embajador-berlin-20260502080857-nt.html

La Embajada de Estados Unidos en Berlín lleva casi dos años en situación de sede vacante. La misión diplomática estadounidense en Berlín se ha adaptado y funciona con relativa normalidad, a pesar de ello, pero el hecho dificulta claramente los canales de comunicación hacia el gobierno estadounidense cuando son más necesarios que nunca. Y no hay señales de que el puesto vaya a ocuparse pronto, según fuentes de la propia embajada, que se está preparando para celebrar el 250º aniversario de Estados Unidos en julio sin un titular al frente. La asociación germano-estadounidense ya no parece una prioridad para Washington.

La última embajadora, Amy Gutmann, abandonó Berlín en julio de 2024 y se despidió diciendo que «los embajadores son representantes personales del presidente«. La misión estadounidense justifica la duración récord de la vacante alegando que »el presidente decide cuándo y dónde enviar a los embajadores». El personal declara que lo esperan «con ilusión», pero confirma que no hay movimiento a la vista y señalan un posible motivo del retraso: en cuanto Trump nombre la persona, el Senado de EE.UU. debe confirmarla. Las negociaciones entre representantes de diferentes estados y partidos, que incluyen la aprobación del Senado para cargos de embajador, probablemente han sido marginadas, según círculos gubernamentales alemanes.

Cuando asumió por primera vez el cargo, Trump retiró inmediatamente al entonces representante de Obama y dejó pasar 16 meses sin precedentes antes de que su primer embajador, Richard Grenell, llegara a Berlín. Grenell se hizo un nombre como portavoz agresivo de Trump, abiertamente conectado con los populistas de derechas de Europa, pero poco después fue ascendido y desapareció de Berlín. Desde su marcha, la misión estadounidense ha estado funcionando con soluciones temporales. Solo entre 2022 y 2024 el politólogo Gutmann fue embajador; antes y después de eso, diplomáticos de carrera dirigieron el negocio ‘ad interim’. Actualmente Alan Meltzer, que anteriormente ocupó el cargo en Uzbekistán y Kirguistán, firma los papeles.

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  • David Alandete

Los embajadores estadounidenses en Alemania han sido a menudo personalidades con un papel activo en la política alemana. Arthur F. Burns preparó el terreno para la legendaria visita de su jefe, Ronald Reagan. El delegado de Bill Clinton, John Kornblum, siguió ejerciendo un papel de representación estadounidense, muy solicitado en los círculos políticos alemanes, hasta su muerte en 2023. El embajador de Barack Obama, Phil Murphy, propició una relación personal de gran confianza entre el presidente estadounidense y la entonces canciller alemana, Angela Merkel, antes de volver a casa y convertirse gobernador de Nueva Jersey.

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El coordinador transatlántico del Gobierno alemán, Metin Hakverdi, socialdemócrata como Gabriel, reconoce también que «no debe sobrestimarse», la ausencia de embajador, pero apunta como principal causa al estilo personal de Trump, que prefiere dejar negociaciones centrales como Irán o Ucrania a sus confidentes «alejados del aparato gubernamental». «La cooperación es de confianza y fiable», se limita a responder al respecto el Ministerio de Exteriores de Berlín, que sólo añade que «trabará constructivamente» con cualquier persona designada para el cargo.

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