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Trump revoluciona el calendario de vacunas y reduce las exigencias gubernamentales

Donald Trump firmó este lunes una nueva orden ejecutiva (decreto) que modifica de forma radical la política federal sobre las vacunas infantiles en Estados Unidos, alertando del elevado número de diagnósticos de autismo en niños, una preocupación que el presidente y sus socios han … relacionado repetidamente con la vacunación pese a que las principales publicaciones científicas internacionales no han encontrado una relación causal entre las vacunas y los trastornos del espectro autista.
La medida adoptada ahora supone el cambio más profundo en décadas en las recomendaciones oficiales sobre inmunización y consolida el giro impulsado por el presidente y por su secretario de Sanidad, Robert F. Kennedy Jr., hacia un calendario con menos vacunas recomendadas para todos los niños, más poder de decision para los padres y un mayor tiempo de espera entre las dosis. Kennedy es un escéptico de las vacunas, aunque el no se describe como tal.

Trump justificó el cambio asegurando que EE.UU. llevaba «demasiado tiempo» recomendando más vacunas infantiles que otros países similares y denunció que, en algunos casos, los niños recibían hasta 72 dosis. «Con efecto inmediato, mi Administración reconoce unas recomendaciones de referencia basadas en solo 11 vacunas esenciales contra las enfermedades más graves y peligrosas», afirmó.

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Antonio Villarreal

Un antiguo calendario de vacunas en EE.UU. podía sumar, en algunos cálculos, hasta unas 72 dosis a lo largo de toda la infancia y adolescencia si se contaban todas las dosis posibles, incluidas las anuales de la gripe y otras recomendadas según edad o circunstancias. El calendario español por ejemplo es más reducido que el estadounidense y concentra varias inmunizaciones en vacunas combinadas.
El presidente añadió que quiere que la vacuna triple vírica —sarampión, paperas y rubéola— se administre en tres inyecciones separadas y en momentos distintos. También destacó que las vacunas contra la hepatitis B, la covid-19 y la gripe, entre otras, «ya no se recomiendan para todos los niños».
Trump vinculó además el cambio con el aumento de los diagnósticos de autismo. «Hace décadas, los niños recibían solo una pequeña fracción de las vacunas que se exigen hoy. En aquellos tiempos, la gente estaba mucho más sana y, por supuesto, no existían las altas tasas de autismo que vemos ahora», dijo, antes de añadir que «hay una razón» para ese aumento.

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Su secretario de Salud, Kennedy, insistió en la misma idea y rechazó que el incremento del autismo se deba únicamente a una mayor capacidad de diagnóstico. «Si simplemente lo estuviéramos detectando más, también lo veríamos en los grupos de mayor edad, y no es así», afirmó.

División estatal ante el decreto

La salvedad es que la competencia sobre las vacunas obligatorias para asistir a la escuela corresponde principalmente a los estados, no al Gobierno federal norteamericano, por lo que es de esperar que los estados republicanos hagan caso a Trump mientras los demócratas, no. La orden sí marca la nueva posición del Gobierno federal y pide a las autoridades estatales que revisen sus propias normas a la luz de estas recomendaciones.
Uno de los cambios más visibles afecta a la forma en que se administran las vacunas. Hasta ahora era habitual que un niño recibiera varias inmunizaciones durante la misma visita al pediatra para reducir el número de consultas. La orden de Trump establece que, siempre que sea posible, las vacunas infantiles deberán administrarse en citas médicas separadas, con el objetivo de espaciar las dosis y evitar las vacunas combinadas.
El ejemplo más significativo es la vacuna triple vírica, conocida como MMR, que protege frente al sarampión, las paperas y la rubéola. El presidente ordena que, cuando estén disponibles en EE.UU., estas tres vacunas se administren por separado y no mediante una única inyección, como ocurre actualmente.
La orden también reorganiza el calendario de vacunación infantil. Las vacunas contra once enfermedades, entre ellas el sarampión, la polio, la tosferina, las paperas y la rubéola, seguirán recomendándose para todos los niños. Sin embargo, otras dejarán de formar parte de las recomendaciones universales y pasarán a indicarse únicamente para menores con factores de riesgo o tras una decisión compartida entre los padres y el médico. Entre ellas figuran las vacunas frente a la hepatitis A, la hepatitis B, el virus respiratorio sincitial (RSV), algunas formas de meningitis, la gripe y el covid-19.
Además, Trump ha dado 90 días al departamento de Sanidad para revisar cuándo y en qué orden deben recibir los niños las vacunas. También quiere estudiar alternativas al aluminio que se utiliza en algunas vacunas para reforzar la respuesta del sistema inmunitario.

Choque con la comunidad médica

El presidente sostiene que los niños reciben demasiadas vacunas en muy poco tiempo y ha defendido reiteradamente la conveniencia de espaciar las inmunizaciones. También ha pedido continuar investigando una posible relación entre el calendario de vacunas y el aumento de los diagnósticos de autismo, algo que volvió a hacer ayer, y que es una hipótesis que las principales organizaciones científicas consideran descartada tras décadas de estudios.
La nueva orden llega después de varios intentos de la Administración por modificar el calendario oficial. A principios de año, el Gobierno ya había reducido el número de vacunas recomendadas de forma rutinaria, pero un juez federal bloqueó aquellos cambios mientras se resolvía la batalla judicial. El nuevo decreto intenta avanzar por otra vía y ordena a las agencias federales aplicar las nuevas directrices «en la máxima medida permitida por la ley».
La medida abre un nuevo frente entre la Administración Trump y buena parte de la comunidad médica. Las principales asociaciones de pediatras sostienen a día de hoy que el calendario vigente es seguro y que administrar varias vacunas en una misma visita no aumenta los riesgos para los niños, mientras que retrasar algunas dosis puede prolongar el periodo durante el que permanecen expuestos a enfermedades potencialmente graves. Ya recientemente Trump recomendó a las mujeres embarazadas no tomar paracetamol durante el embarazo por riesgo de autismo, aunque los estudios científicos no respaldan esa conclusión.

Publicado: agosto 10, 2026, 4:45 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/trump-revoluciona-calendario-vacunas-reduce-exigencias-gubernamentales-20260809213104-nt.html

Donald Trump firmó este lunes una nueva orden ejecutiva (decreto) que modifica de forma radical la política federal sobre las vacunas infantiles en Estados Unidos, alertando del elevado número de diagnósticos de autismo en niños, una preocupación que el presidente y sus socios han relacionado repetidamente con la vacunación pese a que las principales publicaciones científicas internacionales no han encontrado una relación causal entre las vacunas y los trastornos del espectro autista.

La medida adoptada ahora supone el cambio más profundo en décadas en las recomendaciones oficiales sobre inmunización y consolida el giro impulsado por el presidente y por su secretario de Sanidad, Robert F. Kennedy Jr., hacia un calendario con menos vacunas recomendadas para todos los niños, más poder de decision para los padres y un mayor tiempo de espera entre las dosis. Kennedy es un escéptico de las vacunas, aunque el no se describe como tal.

Trump justificó el cambio asegurando que EE.UU. llevaba «demasiado tiempo» recomendando más vacunas infantiles que otros países similares y denunció que, en algunos casos, los niños recibían hasta 72 dosis. «Con efecto inmediato, mi Administración reconoce unas recomendaciones de referencia basadas en solo 11 vacunas esenciales contra las enfermedades más graves y peligrosas», afirmó.

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  • Antonio Villarreal

Un antiguo calendario de vacunas en EE.UU. podía sumar, en algunos cálculos, hasta unas 72 dosis a lo largo de toda la infancia y adolescencia si se contaban todas las dosis posibles, incluidas las anuales de la gripe y otras recomendadas según edad o circunstancias. El calendario español por ejemplo es más reducido que el estadounidense y concentra varias inmunizaciones en vacunas combinadas.

El presidente añadió que quiere que la vacuna triple vírica —sarampión, paperas y rubéola— se administre en tres inyecciones separadas y en momentos distintos. También destacó que las vacunas contra la hepatitis B, la covid-19 y la gripe, entre otras, «ya no se recomiendan para todos los niños».

Trump vinculó además el cambio con el aumento de los diagnósticos de autismo. «Hace décadas, los niños recibían solo una pequeña fracción de las vacunas que se exigen hoy. En aquellos tiempos, la gente estaba mucho más sana y, por supuesto, no existían las altas tasas de autismo que vemos ahora», dijo, antes de añadir que «hay una razón» para ese aumento.

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Su secretario de Salud, Kennedy, insistió en la misma idea y rechazó que el incremento del autismo se deba únicamente a una mayor capacidad de diagnóstico. «Si simplemente lo estuviéramos detectando más, también lo veríamos en los grupos de mayor edad, y no es así», afirmó.

División estatal ante el decreto

La salvedad es que la competencia sobre las vacunas obligatorias para asistir a la escuela corresponde principalmente a los estados, no al Gobierno federal norteamericano, por lo que es de esperar que los estados republicanos hagan caso a Trump mientras los demócratas, no. La orden sí marca la nueva posición del Gobierno federal y pide a las autoridades estatales que revisen sus propias normas a la luz de estas recomendaciones.

Uno de los cambios más visibles afecta a la forma en que se administran las vacunas. Hasta ahora era habitual que un niño recibiera varias inmunizaciones durante la misma visita al pediatra para reducir el número de consultas. La orden de Trump establece que, siempre que sea posible, las vacunas infantiles deberán administrarse en citas médicas separadas, con el objetivo de espaciar las dosis y evitar las vacunas combinadas.

El ejemplo más significativo es la vacuna triple vírica, conocida como MMR, que protege frente al sarampión, las paperas y la rubéola. El presidente ordena que, cuando estén disponibles en EE.UU., estas tres vacunas se administren por separado y no mediante una única inyección, como ocurre actualmente.

La orden también reorganiza el calendario de vacunación infantil. Las vacunas contra once enfermedades, entre ellas el sarampión, la polio, la tosferina, las paperas y la rubéola, seguirán recomendándose para todos los niños. Sin embargo, otras dejarán de formar parte de las recomendaciones universales y pasarán a indicarse únicamente para menores con factores de riesgo o tras una decisión compartida entre los padres y el médico. Entre ellas figuran las vacunas frente a la hepatitis A, la hepatitis B, el virus respiratorio sincitial (RSV), algunas formas de meningitis, la gripe y el covid-19.

Además, Trump ha dado 90 días al departamento de Sanidad para revisar cuándo y en qué orden deben recibir los niños las vacunas. También quiere estudiar alternativas al aluminio que se utiliza en algunas vacunas para reforzar la respuesta del sistema inmunitario.

Choque con la comunidad médica

El presidente sostiene que los niños reciben demasiadas vacunas en muy poco tiempo y ha defendido reiteradamente la conveniencia de espaciar las inmunizaciones. También ha pedido continuar investigando una posible relación entre el calendario de vacunas y el aumento de los diagnósticos de autismo, algo que volvió a hacer ayer, y que es una hipótesis que las principales organizaciones científicas consideran descartada tras décadas de estudios.

La nueva orden llega después de varios intentos de la Administración por modificar el calendario oficial. A principios de año, el Gobierno ya había reducido el número de vacunas recomendadas de forma rutinaria, pero un juez federal bloqueó aquellos cambios mientras se resolvía la batalla judicial. El nuevo decreto intenta avanzar por otra vía y ordena a las agencias federales aplicar las nuevas directrices «en la máxima medida permitida por la ley».

La medida abre un nuevo frente entre la Administración Trump y buena parte de la comunidad médica. Las principales asociaciones de pediatras sostienen a día de hoy que el calendario vigente es seguro y que administrar varias vacunas en una misma visita no aumenta los riesgos para los niños, mientras que retrasar algunas dosis puede prolongar el periodo durante el que permanecen expuestos a enfermedades potencialmente graves. Ya recientemente Trump recomendó a las mujeres embarazadas no tomar paracetamol durante el embarazo por riesgo de autismo, aunque los estudios científicos no respaldan esa conclusión.

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