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Trump pone a la OTAN al borde del precipicio por su reclamación sobre Groenlandia

Desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, para los europeos y canadienses no ha habido un objetivo más importante que mantener a toda costa el compromiso de Estados Unidos con la OTAN. Se llegó incluso a plantear como una perspectiva amenazante … la posibilidad de que Trump decidiera simplemente abandonar la Alianza Atlántica. En la cumbre de La Haya, las promesas de un aumento radical de los presupuestos militares -excepción hecha de las reticencias de Pedro Sánchez- lograron aparentemente aplacar al presidente norteamericano. Sin embargo, seis meses después los planes de la Casa Blanca para intentar anexionarse Groenlandia, un territorio semiautónomo de Dinamarca, podrían llevar a que fueran los europeos quienes no tuvieran más remedio que romper con la organización militar más importante del mundo. Como dijo la primera ministra danesa, la socialista Mette Frederiksen, ello «sería el fin de la OTAN».
El secretario norteamericano de Estado Marco Rubio, que es por ahora el encargado de moderar los mensajes que salen del Despacho Oval, ha anunciado que se reunirá la semana que viene con el Gobierno danés. En una conferencia de prensa en Washington, al ser preguntado si descartaría una intervención militar en Groenlandia dijo que «no estoy aquí para hablar de Dinamarca ni de una intervención militar. Me reuniré con ellos la próxima semana. Tendremos esas conversaciones con ellos en ese momento y no tengo nada más que añadir».

Por ahora, la única respuesta de la propia organización ante esta crisis ha sido mantener esa misma actitud complaciente con Trump. En una entrevista este martes en la CNN, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, dijo que está de acuerdo en que se necesita una mayor presencia militar de EE.UU. ante la amenaza de los barcos rusos y chinos, a pesar de que en realidad ni unos ni otros han mostrado hasta ahora intenciones de merodear en esta zona, que históricamente se considera importante porque es el canal de salida a aguas abiertas de los submarinos rusos. Para Rutte, la OTAN «tiene que asegurarse de que el Ártico se mantenga seguro» y da por hecho que los daneses «estarían totalmente de acuerdo en que Estados Unidos tuviera una mayor presencia» de la que ya tiene ahora en ese territorio danés, sin necesidad de anexionarse la isla.

Las últimas declaraciones del círculo más próximo a Trump, en las que se mencionaba incluso la posibilidad de usar la fuerza para apoderarse de la isla danesa han causado una preocupación especial

En un artículo que publica Euractiv, el general británico Sir Rupert Smith, que era el Comandante Supremo Adjunto de la OTAN en Europa entre 1998 y 2001, en el momento de la intervención aliada en Yugoslavia, con los bombardeos sobre Belgrado durante el conflicto de Kosovo, defiende que no existen argumentos militares para que Estados Unidos invadiese Groenlandia. «Ya están allí. Sus submarinos llevan décadas bajo el hielo ártico y ya forma parte de sus defensas. Dinamarca es un aliado, ¿no? Trump presenta un argumento económico para anexionarse Groenlandia, pero no es un argumento militar».

Publicado: enero 7, 2026, 1:45 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/reclamacion-trump-sobre-groenlandia-pone-alerta-otan-20260107201152-nt.html

Desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, para los europeos y canadienses no ha habido un objetivo más importante que mantener a toda costa el compromiso de Estados Unidos con la OTAN. Se llegó incluso a plantear como una perspectiva amenazante la posibilidad de que Trump decidiera simplemente abandonar la Alianza Atlántica. En la cumbre de La Haya, las promesas de un aumento radical de los presupuestos militares -excepción hecha de las reticencias de Pedro Sánchez- lograron aparentemente aplacar al presidente norteamericano. Sin embargo, seis meses después los planes de la Casa Blanca para intentar anexionarse Groenlandia, un territorio semiautónomo de Dinamarca, podrían llevar a que fueran los europeos quienes no tuvieran más remedio que romper con la organización militar más importante del mundo. Como dijo la primera ministra danesa, la socialista Mette Frederiksen, ello «sería el fin de la OTAN».

El secretario norteamericano de Estado Marco Rubio, que es por ahora el encargado de moderar los mensajes que salen del Despacho Oval, ha anunciado que se reunirá la semana que viene con el Gobierno danés. En una conferencia de prensa en Washington, al ser preguntado si descartaría una intervención militar en Groenlandia dijo que «no estoy aquí para hablar de Dinamarca ni de una intervención militar. Me reuniré con ellos la próxima semana. Tendremos esas conversaciones con ellos en ese momento y no tengo nada más que añadir».

Por ahora, la única respuesta de la propia organización ante esta crisis ha sido mantener esa misma actitud complaciente con Trump. En una entrevista este martes en la CNN, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, dijo que está de acuerdo en que se necesita una mayor presencia militar de EE.UU. ante la amenaza de los barcos rusos y chinos, a pesar de que en realidad ni unos ni otros han mostrado hasta ahora intenciones de merodear en esta zona, que históricamente se considera importante porque es el canal de salida a aguas abiertas de los submarinos rusos. Para Rutte, la OTAN «tiene que asegurarse de que el Ártico se mantenga seguro» y da por hecho que los daneses «estarían totalmente de acuerdo en que Estados Unidos tuviera una mayor presencia» de la que ya tiene ahora en ese territorio danés, sin necesidad de anexionarse la isla.

Las últimas declaraciones del círculo más próximo a Trump, en las que se mencionaba incluso la posibilidad de usar la fuerza para apoderarse de la isla danesa han causado una preocupación especial

En un artículo que publica Euractiv, el general británico Sir Rupert Smith, que era el Comandante Supremo Adjunto de la OTAN en Europa entre 1998 y 2001, en el momento de la intervención aliada en Yugoslavia, con los bombardeos sobre Belgrado durante el conflicto de Kosovo, defiende que no existen argumentos militares para que Estados Unidos invadiese Groenlandia. «Ya están allí. Sus submarinos llevan décadas bajo el hielo ártico y ya forma parte de sus defensas. Dinamarca es un aliado, ¿no? Trump presenta un argumento económico para anexionarse Groenlandia, pero no es un argumento militar».

Preocupación tras Venezuela

Por ello, las últimas declaraciones del círculo más próximo a Trump, en las que se mencionaba incluso la posibilidad de usar la fuerza para apoderarse de la isla danesa han causado una preocupación especial entre otras cosas porque se han producido justo después de que los norteamericanos hubieran llevado a cabo la audaz operación para detener en el centro de Caracas al dictador venezolano, Nicolás Maduro y su esposa.

Después de ello siguieron unas declaraciones en las que Trump se burlaba abiertamente del presidente francés Emmanuel Macron.

No es de extrañar que para los europeos Estados Unidos empiece a ser un aliado más que incómodo, no solo por estos planes de apoderarse de un territorio danés, sino porque Trump también apoya a partidos de extrema derecha que muchos líderes europeos consideran una amenaza existencial para sus democracias, sigue presionando a Kiev para que acepte concesiones territoriales sin ofrecer garantías claras de seguridad, como volvió a quedar claro en la última reunión de París de la coalición de Voluntarios.

Después de haber impuesto aranceles arbitrarios a los productos europeos, para el equipo de Trump, la normalización de las relaciones comerciales con Rusia parece ser un objetivo esencial, mientras que en el último documento sobre Estrategia de Seguridad Nacional (ESN) norteamericana, la Administración Trump coloca a Europa más cerca de ser una amenaza que un aliado.

Europa, dependiente de EE.UU.

Lo único que hace que los europeos sigan tratando de aplacar a un personaje tan imprevisible como Trump es que Europa sigue siendo totalmente dependiente de Estados Unidos para su propia seguridad. Aparte de las bombas nucleares francesas, los europeos no tienen ninguno de los elementos tecnológicos y estratégicos que podrían disuadir a Rusia de seguir avanzando hasta el oeste. En la OTAN, los mejores satélites de inteligencia, drones o misiles son los que aporta Estados Unidos. Según los expertos, el rearme de Europa tardará al menos entre tres y cinco años para ser creíble y con la guerra de Ucrania al lado de la frontera europea, ni Ucrania ni los aliados europeos pueden prescindir del apoyo de los norteamericanos para mantener a raya a las tropas de Putin.

De hecho, el propio Trump parece ser consciente de ello y ayer mismo publicó uno de sus sorprendentes mensajes en su propia red social en el que afirma que «si yo no hubiera intervenido, Rusia tendría ahora mismo toda Ucrania. Recuerden también que yo mismo he puesto fin a ocho guerras, y Noruega, miembro de la OTAN, decidió insensatamente no concederme el Premio Nobel de la Paz. ¡Pero eso no importa! Lo que importa es que salvé millones de vidas«.

En una formulación que parece destinada precisamente a tratar de quitar importancia al escándalo diplomático que suponen sus ambiciones sobre Dinamarca, Trump añade: «Rusia y China no le temen en absoluto a la OTAN sin Estados Unidos y dudo que la OTAN estuviera ahí para nosotros si realmente la necesitáramos». Sin embargo, afirma que por lo que a él respecta «Siempre estaremos ahí para la OTAN, aunque ellos no estén ahí para nosotros. La única nación que China y Rusia temen y respetan es a los Estados Unidos, que DJT [es decir, el mismo] reconstruyó».

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