Publicado: julio 21, 2026, 12:45 pm
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/trump-reune-presidente-libano-desarmar-hizbola-reabre-20260721184407-nt.html
El presidente Donald Trump se comprometió este martes a reforzar al Gobierno y al Ejército del Líbano para que recuperen el control efectivo del sur del país en manos de Israel, desplacen a Hizbolá de las zonas bajo su dominio y permitan una retirada … gradual de las fuerzas hebreas. El objetivo final declarado por Washington es terminar de forma permanente con el estado de hostilidad entre Israel y el Líbano y abrir la puerta a una normalización de relaciones.
Y para ello, dijo, no descarta incluso hablar con Hizbolá, la milicia chií respaldada por Irán, considerada organización terrorista por EE.UU. y responsable, entre otros atentados, del ataque contra el cuartel de los marines estadounidenses en Beirut en 1983, en el que murieron 241 militares.
Trump recibió en la Casa Blanca al presidente libanés, Joseph Aoun, en la primera visita oficial de un jefe de Estado de ese país desde 2009. Ambos presentaron el acuerdo marco firmado en junio entre Israel y el Líbano, con mediación estadounidense, como el inicio de un proceso más amplio destinado a desarmar a Hizbolá, desplegar al Ejército libanés en las áreas abandonadas por Israel y avanzar hacia un tratado de paz.
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Nathalie Duplan
«Hay un problema con Hizbolá», admitió Trump en el Despacho Oval, antes de asegurar que su Administración ya ha adoptado medidas cuyos efectos, según dijo, serán percibidos por la comunidad internacional. El presidente evitó ofrecer detalles sobre esas acciones, pero afirmó que EE.UU. tiene preparados «planes muy concretos» para ayudar a las autoridades libanesas.
«Hay un problema con Hizbolá y yo hablo con todo el mundo»
Donald Trump
Presidente de EE.UU.
Eso sí, Trump también dejó abierta la posibilidad de hablar directamente con representantes de Hizbolá. «Hablo con todo el mundo», respondió cuando se le preguntó si había mantenido o estaba dispuesto a mantener contactos con la organización. El presidente sugirió que Aoun le había pedido intervenir debido a su capacidad para negociar con actores considerados inaceptables por otros gobiernos.
Retirada hebrea progresiva
La estrategia de Trump se articula de momento alrededor de un principio: que las Fuerzas Armadas libanesas sustituyan tanto a las tropas israelíes como a los combatientes de Hizbolá en el sur. El acuerdo prevé que Israel abandone de forma progresiva determinadas localidades y que el Ejército libanés entre inmediatamente después para asumir el control territorial, retirar armas e infraestructuras de la milicia y evitar que esta vuelva a utilizar las comunidades civiles como posiciones militares.
Las primeras pruebas se desarrollan en tres localidades del sur: Froun, Srifa y Zautar al Jarbie. Israel ha comenzado a retirarse de algunas posiciones, mientras unidades libanesas se despliegan bajo la supervisión de un mecanismo de coordinación respaldado por EE.UU. El proceso, sin embargo, no está exento de incidentes. El Ejército libanés denunció que soldados israelíes abrieron fuego cerca de sus efectivos cuando trataban de entrar en una de las zonas piloto.
Preguntado por ese episodio, Trump aseguró que acababa de recibir información y que su Administración examinaría lo ocurrido. No anunció medidas contra Israel, aunque dejó claro que la retirada hebrea forma parte del proceso pactado. Según el presidente, las tropas de Israel ya están «redesplegándose» y el entendimiento alcanzado con Beirut constituye un avance importante.
Aoun llegó a Washington con dos peticiones principales: quiere respaldo político para ejecutar el acuerdo y más ayuda para el Ejército libanés. El presidente sostuvo que las Fuerzas Armadas son la institución nacional con mayor respaldo social y la única capaz de impedir que el vacío dejado por Israel sea ocupado de nuevo por Hizbolá u otras milicias.
El recuerdo de la guerra civil, iniciada en 1975, estuvo presente en sus palabras. Aoun advirtió de que el hundimiento del Ejército precedió entonces a la proliferación de grupos armados y al colapso del Estado. «Sin las Fuerzas Armadas libanesas, todo se derrumbará», afirmó al pedir financiación, equipos y personal para ejecutar el acuerdo.
Trump se mostró dispuesto a mantener y ampliar ese apoyo. EE.UU. ya participa en la formación y evaluación de unidades libanesas destinadas a operar en el sur. Washington estudia además qué fuerzas pueden asumir las misiones más sensibles, ante el temor de que una confrontación directa con Hizbolá provoque divisiones internas o una nueva guerra civil.
Desarme de Hizbolá
El plan no contempla, al menos en su primera fase, una operación militar frontal para eliminar a la organización chií. La apuesta estadounidense es reducir de forma gradual su espacio territorial, político y militar: cortar sus rutas de abastecimiento, retirar sus armas de las localidades del sur y sustituir sus estructuras por instituciones estatales.
La apertura al diálogo convive con una presión creciente sobre la milicia y su principal patrocinador, Irán. Israel ha infligido daños considerables a Hizbolá durante meses de enfrentamientos, pero Washington considera que la organización no puede ser eliminada únicamente mediante ataques israelíes. Para desarmarla será necesaria la cooperación del Estado libanés y un acuerdo que garantice simultáneamente la retirada de Israel.
Hizbolá ha rechazado el marco negociado por Washington y lo ha calificado de humillante y contrario a la soberanía del Líbano. La organización exige una retirada israelí completa e incondicional antes de abordar cualquier discusión sobre sus armas. El acuerdo firmado en junio no establece, sin embargo, un calendario automático para esa retirada, sino un proceso progresivo condicionado al despliegue efectivo de las fuerzas libanesas.
En una fase posterior, Trump quiere incorporar al Líbano a la arquitectura regional abierta por los Acuerdos de Abraham, de establecimiento de relaciones diplomáticas con Israel. El presidente aseguró que otros países se sumarán pronto y señaló que el Líbano tiene un lugar importante en ese proceso. Aoun, por su parte, afirmó que el objetivo último es «terminar para siempre con el estado de hostilidad entre el Líbano e Israel».
La normalización requeriría superar obstáculos jurídicos y políticos profundos. El Líbano mantiene una ley de 1955 que criminaliza determinados contactos con ciudadanos israelíes, y ambos países continúan técnicamente en guerra. El acuerdo de junio no establece todavía relaciones diplomáticas, pero sí reconoce como meta unas relaciones pacíficas entre dos Estados soberanos.
«El objetivo último es terminar para siempre con el estado de hostilidad entre el Líbano e Israel»
Joseph Aoun
Presidente libanés
Trump presentó el proyecto como parte de una reorganización más amplia de Oriente Próximo. Su plan combina presión militar sobre Irán, debilitamiento de Hizbolá, fortalecimiento del Estado libanés y negociación directa entre Beirut e Israel. La prioridad inmediata será comprobar si las primeras retiradas hebreas se completan sin nuevos enfrentamientos y si el Ejército libanés dispone de medios para conservar el territorio.
El resultado dependerá también de que Hizbolá acepte perder el poder militar acumulado durante décadas. Washington confía en que el deterioro de la organización, la presión sobre Irán y la destrucción sufrida por el sur libanés reduzcan su capacidad para bloquear el proceso.
Trump dijo tener una predisposición personal favorable hacia el Líbano, país que, a su juicio, ha sido utilizado durante años como terreno de confrontación entre Israel, Irán y Hizbolá. Debido a las guerras que sufre desde hace décadas, afirmó que el Líbano «ha sido tratado como un saco de boxeo».
