Publicado: febrero 26, 2026, 3:45 am
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La posibilidad de un ataque militar de EE.UU. a Irán no perdió enteros tras el discurso sobre el estado de la unión que Donald Trump pronunció este martes por la noche -madrugada del miércoles en España- ante la sesión conjunta del Congreso. … Al contrario, las palabras del presidente de EE.UU. mantienen los tambores de guerra, en medio de una creciente presión a la República Islámica y sin ningún avance en el frente diplomático.
El gran discurso político del año del presidente de EE.UU. era una ocasión formidable para marcar el tono sobre la intervención en Irán o incluso quitar peso sobre una eventual operación militar. Pero esos no eran los planes de Trump, que utilizó los focos del discurso para otros objetivos: vender un mensaje en clave doméstica, centrado en la economía y la inmigración, para remontar en un momento de debilidad -baja aprobación en las encuestas, el golpe del Tribunal Supremo a sus aranceles- de cara a las elecciones legislativas del próximo otoño.
La política exterior, donde el presidente de EE.UU. tiene verdadero poder, quedó de hecho arrinconada. Con la excepción de numerosas referencias a Venezuela y al cambio de relación con su Gobierno tras la captura de Nicolás Maduro, apenas dedicó esfuerzos a los grandes asuntos internacionales. A la guerra de Ucrania, que ha protagonizado buena parte de la política exterior de EE.UU. en los últimos cuatro años, regaló solo veinte segundos.
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Javier Ansorena
Justificación preventiva
Con Irán se alargó un poco más. Pero fue un mensaje sucinto, en el que no aclaró sus planes, pero que da munición a quienes pronostican una intervención militar. En esencia, Trump ofreció una justificación preventiva para el caso que decida dar luz verde al ataque, con lo que lleva amagando durante semanas.
«Como presidente, buscaré la paz siempre que pueda, pero nunca dudaré a la hora de enfrentar amenazas a EE.UU. cuando haya que hacerlo», dijo, y se acordó de los bombardeos a Irán el pasado junio, de la mano de Israel.
Trump repasó las razones por las que enfrentarse a Irán: «El régimen y sus aliados asesinados se han dedicado a diseminar terrorismo, muerte y odio», han matado a estadounidenses, han matado «a 32.000 manifestantes en su propio país» (un número exagerado según las estimaciones de la mayoría de organizaciones).
«Como presidente, buscaré la paz siempre que pueda, pero nunca dudaré a la hora de enfrentar amenazas a EE.UU. cuando haya que hacerlo»
Donald Trump
Presidente de EE.UU.
Trump insistió, como hace siempre, en que no puede permitir a Irán tener armas nucleares, la razón de la intervención de junio. Pero en su discurso añadió nuevas justificaciones: «Ya han desarrollado misiles capaces de amenazar a Europa y a nuestras bases en el extranjero y están trabajando en otros que pronto podrán llegar a EE.UU.».
El multimillonario neoyorquino insistió en que su «preferencia» es la diplomacia. Pero no dio señales de optimismo sobre las conversaciones que EE.UU. mantiene con Irán, después de que la semana pasada diera al Gobierno de Teherán un plazo de «entre 10 y 15 días» para llegar a un acuerdo.
«Ellos quieren llegar a un acuerdo, pero no hemos escuchado esas palabras: ‘Nunca obtendremos un arma nuclear’», dijo. «Nunca permitiré que el mayor patrocinador mundial del terrorismo tenga un arma nuclear, no puedo permitir que ocurra».
Estas palabras no ocurren en un vacío, sino en medio de un reforzamiento determinante de los activos militares de EE.UU. en la región. En las últimas semanas, de forma paralela a sus mensajes ambivalentes entre diplomacia y agresión, Trump ha acumulado la mayor presencia militar de EE.UU. en Oriente Próximo en décadas. No tiene que ver con el despliegue de cientos de miles de soldados de la guerra de Irak de principios de siglo, pero sí supone un despliegue naval y aéreo de primer orden.
«Nunca permitiré que el mayor patrocinador mundial del terrorismo tenga un arma nuclear, no puedo permitir que ocurra»
Donald Trump
Presidente de EE.UU.
El Pentágono ha enviado a la región a dos portaviones -el Abraham Lincoln y el Gerald S. Ford, este último el más poderoso del mundo-, con sus respectivos grupos de ataque -tres destructores – y más de cinco mil soldados en cada uno de ellos. Además, ha transferido más de 150 aviones militares a sus bases en la región, incluidos cazas de combate, repostadores y naves de transporte.
Es un refuerzo militar a la altura de una operación más ambiciosa y sostenida que la del pasado junio, donde sus bombarderos efectuaron ataques quirúrgicos contra las instalaciones nucleares de Irán.
Las referencias escuetas de Trump a la crisis con Irán están dentro de la ausencia de explicaciones por parte del presidente sobre sus objetivos con Irán. Por un lado, durante las manifestaciones multitudinarias de finales del año pasado, animó a los iraníes a salir a la calle y les dijo que la «ayuda está en camino». Después, se ha referido una y otra vez a su programa nuclear, el mismo que el año pasado defendió que había quedado «completamente destruido», pese a informes internos de inteligencia que ofrecían un análisis menos optimista. Ahora habla también de la amenaza del programa balístico de Irán.
Nuevas sanciones
En apoyo a las palabras en ese respecto en el discurso de Trump, el Tesoro anunció este miércoles nuevas sanciones contra entidades iraníes relacionadas con su programa de misiles.
Irán ha respondido al discurso de Trump entre críticas furibundas y llamamientos a la diplomacia. Poco después de las palabras del presidente de EE.UU., el portavoz del ministerio de Exteriores, Esmail Bahaei, comparó a Trump con Joseph Goebbels, el ministro de propaganda de Adolf Hitler, y dijo que sus afirmaciones sobre Irán son «grandes mentiras».
Pero este miércoles, el presidente de Irán aseguró que las perspectivas son «buenas» en las conversaciones entre ambos países. Está previsto que los negociadores de EE.UU. e Irán se vuelvan a ver hoy en Ginebra para una nueva ronda de contactos indirectos. La fórmula se ha mostrado hasta ahora inefectiva, mientras Trump sigue haciendo sonar los tambores de guerra.
