Publicado: octubre 20, 2026, 12:45 am
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/trump-irrumpe-campana-israeli-apoyar-netanyahu-poner-20261019195800-nt.html
En 2015, cuatro meses antes de la firma del acuerdo nuclear entre Irán y Estados Unidos, Benjamín Netanyahu denunció la «injerencia estadounidense» en las elecciones israelíes. Desde su entorno mediático se llegó a acusar a la Administración Obama de tratar a Israel como una « … república bananera» por pretender favorecer a la oposición. Luego, su partido, el Likud, se impuso en los comicios, formó gobierno y Obama firmó una venta de armas que marcó un récord en la historia entre ambos países. Doce años después, Donald Trump apoya de manera oficial a Netanyahu de cara a las elecciones del día 27, pero en lugar de usar el término «injerencia», el primer ministro lo califica de «extraordinario respaldo» y elogia su «claridad, coherencia, convicción y valentía».
El presidente estadounidense esperó a la recta final de la campaña para anunciar en su red social que «¡Bibi Netanyahu nunca os decepcionará!» y que cualquier otro candidato sería el líder «equivocado» y dejaría a su país solo en la lucha contra Irán. Mientras los israelíes han pasado gran parte de la campaña centrados en el 7 de octubre y reclamando al primer ministro una comisión de investigación, Trump apostó por la agenda de Netanyahu y situó Irán como tema prioritario. Ambos líderes fueron de la mano a la guerra de febrero y parecen dispuestos a repetir una operación a gran escala ante un régimen que sigue en pie pese a los duros golpes recibidos y al bloqueo total impuesto por Washington a su economía.
En un momento en el que las encuestas no favorecen al Likud, Trump ofrece su «respaldo completo y total» a su líder, a quien calificó de «gran primer ministro guerrero y un socio todavía mejor para la paz en la lucha contra Irán». El dirigente israelí tardó siete minutos en reaccionar para agradecer este respaldo en el que confía para reforzar su candidatura y asegurarle que «¡juntos terminaremos la tarea!», en alusión a la guerra con los iraníes. En palabras de Netanyahu «lo que está en juego en estas elecciones es garantizar la existencia eterna de Israel».
Noticia relacionada
-
Mikel Ayestaran
La oposición también reaccionó a la entrada de lleno de Trump en campaña. Gadi Eisenkot, líder de Yashar y favorito para la victoria, según los sondeos, declaró en un acto con estudiantes de la Universidad de Tel Aviv que siente un «gran aprecio por el presidente estadounidense», pero que «Israel es una democracia y sus ciudadanos son los únicos que decidirán quién será el primer ministro». El general y exjefe del Ejército no pudo ocultar su malestar y, en una entrevista en el Canal 12, dijo que él pidió «que no hubiera ninguna intervención en las elecciones internas de Israel».
Gobierno de unidad
La semana pasada varios medios israelíes, citando fuentes estadounidenses cercanas a Trump, informaron del supuesto deseo del mandatario de que Netanyahu y Eisenkot formaran un gobierno de unidad nacional. Esta posibilidad sigue sobre la mesa, aunque el general es una de las voces más críticas con el primer ministro y su gestión del 7 de octubre.
El plan puso nervioso a Itamar Ben Gvir, actual ministro de Seguridad Nacional. El líder ultranacionalista sionista concedió una entrevista a la emisora 103FM en la que aseguró sentirse «personalmente herido» por los supuestos intentos de Netanyahu de excluirlo del próximo Ejecutivo en un intento de suavizar la política en los territorios ocupados, donde los ataques de los colonos han dejado una mala imagen exterior del país. Netanyahu zanjó la polémica y dejó claro que Ben Gvir «será un ministro importante» en su Gobierno. Esta declaración supone que el primer ministro apuesta por seguir con la alianza que le ha mantenido en el poder en los últimos cuatro años, una coalición estable calificada por los medios israelíes como «la más extremista» de la historia del Estado judío.
El otro nombre propio de la campaña fue Benny Gantz, exministro de Defensa y antiguo jefe del Estado Mayor. El líder de Azul y Blanco, que llegó a ser el principal rival político de Netanyahu, arrojó la toalla después de meses de caída en los sondeos, que sitúan a su partido muy por debajo del umbral del 3,25 por ciento necesario para entrar en el Parlamento. «No me presentaré a las próximas elecciones, pero seguiré luchando por la unidad», apuntó Gantz en el día de su adiós a la política.
