Trump insulta a sus socios de la OTAN por no ayudar en Ormuz: «Cobardes, nos acordaremos» - Colombia
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Trump insulta a sus socios de la OTAN por no ayudar en Ormuz: «Cobardes, nos acordaremos»

El precio del petróleo seguía disparado este viernes por la guerra de Irán y, con él, la irritación de Donald Trump, que ha cargado con más fuerza que nunca contra los socios de EE.UU. en la OTAN.«Cobardes, nos acordaremos», escribió el presidente … de EE.UU. en su red social ante la reticencia de los países con los que comparte la alianza militar por no implicarse de forma decidida en la apertura del estrecho de Ormuz. Este paso marítimo, fundamental para el tráfico mundial de petróleo, está bloqueado por Irán, en una de las pocas cartas bélicas que le quedan a la República Islámica después de tres semanas de campaña militar conjunta de EE.UU. e Israel. Por Ormuz pasa una quinta parte del crudo mundial -en esencia, la producción de los países del Golfo Pérsico- y los drones y minas marítimas de los iraníes han imposibilitado el tráfico.

Desde hace días, Trump presiona con fuerza a sus aliados de la OTAN para que colaboren en la reapertura de Ormuz, aunque no ha dejado clara cuál sería su encomienda, que puede ir desde la escolta de petroleros hasta el uso de buques antiminas.

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Javier Ansorena

Por el momento, los socios se han limitado a compartir la condena, exigir a Teherán la reapertura, llamar al respeto al derecho internacional y a expresar «nuestra disposición a contribuir a los esfuerzos adecuados para garantizar el paso seguro por el estrecho», como declararon el jueves en una declaración conjunta Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos y Japón (España se quedó fuera de esta declaración). Es decir, no se comprometieron a ninguna acción concreta de ayuda a EE.UU.
«Sin EE.UU., la OTAN es un tigre de papel», amenazó el presidente de EE.UU. en su mensaje, iracundo ante la pasividad de sus socios. «No quisieron unirse en la lucha para parar a un Irán con poderes nucleares», recordó, aunque Washington no contó con sus socios para emprender la guerra, sabedor de que no tendría respaldo. «Ahora que esa batalla ha sido ganada en lo militar, con muy poco peligro para ellos, se quejan de los altos precios del petróleo pero no quieren ayudar a abrir el estrecho de Ormuz, una maniobra militar simple que es la única razón de esos precios. Para ellos es muy fácil y con muy poco riesgo», se quejó.
El cierre de Ormuz es el mayor quebradero de cabeza para Trump desde el comienzo de la guerra. Pese a la debilidad militar de Irán tras los abrumadores bombardeos de EE.UU. e Israel, las fuerzas iraníes todavía tienen capacidad para lanzar drones contra petroleros y parar el tráfico.
Los altos precios energéticos tiene un coste político para Trump, que prometió no meter a su país en guerras y mejorar la situación económica de sus votantes y ha emprendido una guerra de gran escala, de duración incierta y que ha disparado el coste de la gasolina para los estadounidenses.
Al igual que con los mensajes sobre los objetivos y la duración de la guerra, Trump ha mantenido posiciones cambiantes y ambivalentes sobre sus planes para que otros países participen en la reapertura de Ormuz. El pasado fin de semana reconoció que había llamado a líderes de media docena de países importantes para pedirles ayuda. Ante la negativa a participar en una guerra sobre la que EE.UU. no les consultó, Trump respondió diciendo que ya «ni necesito ni deseo» su cooperación, que había sido «un gran test» a la OTAN. El multimillonario neoyorquino ha sido especialmente duro con el primer ministro británico, Keir Starmer. Al mismo tiempo que pide ayuda, Trump mantiene que está derrotando con facilidad a Irán y que no quiere ayuda de nadie.
Pero las opciones para desbloquear Ormuz, una situación que Trump reconoció que le había cogido por sorpresa, no son sencillas, pese a que el presidente de EE.UU. lo califique como una «maniobra militar simple», «fácil» y «con poco riesgo». El multimillonario neoyorquino se plantea una operación terrestre para tomar el control de Ormuz y que, al contrario, será muy compleja. Podría ser la toma de la isla de Jark, donde Irán acumula buena parte de su tráfico petrolero, o la toma de la costa iraní en Ormuz. Este mismo viernes se ha conocido que el Pentágono ha ordenado el despliegue en Oriente Próximo de otros 2.500 miembros del Cuerpo de Marines, especializados en operaciones de asalto anfibio. Se sumarán a los 2.500 marines que ya recibieron la orden de traslado la semana pasada.
Una operación terrestre sería una escalada decisiva en la guerra, con mucho coste militar y mucho riesgo para los soldados estadounidenses, con la posibilidad de una mayor contestación popular en EE.UU. Y Trump y sus aliados republicanos se juegan sus mayorías en el Congreso dentro de unos meses, en las elecciones legislativas de este otoño.

Publicado: marzo 20, 2026, 10:45 am

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/trump-insulta-socios-otan-ayudar-ormuz-cobardes-20260320152440-nt.html

El precio del petróleo seguía disparado este viernes por la guerra de Irán y, con él, la irritación de Donald Trump, que ha cargado con más fuerza que nunca contra los socios de EE.UU. en la OTAN.

«Cobardes, nos acordaremos», escribió el presidente de EE.UU. en su red social ante la reticencia de los países con los que comparte la alianza militar por no implicarse de forma decidida en la apertura del estrecho de Ormuz. Este paso marítimo, fundamental para el tráfico mundial de petróleo, está bloqueado por Irán, en una de las pocas cartas bélicas que le quedan a la República Islámica después de tres semanas de campaña militar conjunta de EE.UU. e Israel. Por Ormuz pasa una quinta parte del crudo mundial -en esencia, la producción de los países del Golfo Pérsico- y los drones y minas marítimas de los iraníes han imposibilitado el tráfico.

Desde hace días, Trump presiona con fuerza a sus aliados de la OTAN para que colaboren en la reapertura de Ormuz, aunque no ha dejado clara cuál sería su encomienda, que puede ir desde la escolta de petroleros hasta el uso de buques antiminas.

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  • Javier Ansorena

Por el momento, los socios se han limitado a compartir la condena, exigir a Teherán la reapertura, llamar al respeto al derecho internacional y a expresar «nuestra disposición a contribuir a los esfuerzos adecuados para garantizar el paso seguro por el estrecho», como declararon el jueves en una declaración conjunta Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos y Japón (España se quedó fuera de esta declaración). Es decir, no se comprometieron a ninguna acción concreta de ayuda a EE.UU.

«Sin EE.UU., la OTAN es un tigre de papel», amenazó el presidente de EE.UU. en su mensaje, iracundo ante la pasividad de sus socios. «No quisieron unirse en la lucha para parar a un Irán con poderes nucleares», recordó, aunque Washington no contó con sus socios para emprender la guerra, sabedor de que no tendría respaldo. «Ahora que esa batalla ha sido ganada en lo militar, con muy poco peligro para ellos, se quejan de los altos precios del petróleo pero no quieren ayudar a abrir el estrecho de Ormuz, una maniobra militar simple que es la única razón de esos precios. Para ellos es muy fácil y con muy poco riesgo», se quejó.

El cierre de Ormuz es el mayor quebradero de cabeza para Trump desde el comienzo de la guerra. Pese a la debilidad militar de Irán tras los abrumadores bombardeos de EE.UU. e Israel, las fuerzas iraníes todavía tienen capacidad para lanzar drones contra petroleros y parar el tráfico.

Los altos precios energéticos tiene un coste político para Trump, que prometió no meter a su país en guerras y mejorar la situación económica de sus votantes y ha emprendido una guerra de gran escala, de duración incierta y que ha disparado el coste de la gasolina para los estadounidenses.

Al igual que con los mensajes sobre los objetivos y la duración de la guerra, Trump ha mantenido posiciones cambiantes y ambivalentes sobre sus planes para que otros países participen en la reapertura de Ormuz. El pasado fin de semana reconoció que había llamado a líderes de media docena de países importantes para pedirles ayuda. Ante la negativa a participar en una guerra sobre la que EE.UU. no les consultó, Trump respondió diciendo que ya «ni necesito ni deseo» su cooperación, que había sido «un gran test» a la OTAN. El multimillonario neoyorquino ha sido especialmente duro con el primer ministro británico, Keir Starmer. Al mismo tiempo que pide ayuda, Trump mantiene que está derrotando con facilidad a Irán y que no quiere ayuda de nadie.

Pero las opciones para desbloquear Ormuz, una situación que Trump reconoció que le había cogido por sorpresa, no son sencillas, pese a que el presidente de EE.UU. lo califique como una «maniobra militar simple», «fácil» y «con poco riesgo». El multimillonario neoyorquino se plantea una operación terrestre para tomar el control de Ormuz y que, al contrario, será muy compleja. Podría ser la toma de la isla de Jark, donde Irán acumula buena parte de su tráfico petrolero, o la toma de la costa iraní en Ormuz. Este mismo viernes se ha conocido que el Pentágono ha ordenado el despliegue en Oriente Próximo de otros 2.500 miembros del Cuerpo de Marines, especializados en operaciones de asalto anfibio. Se sumarán a los 2.500 marines que ya recibieron la orden de traslado la semana pasada.

Una operación terrestre sería una escalada decisiva en la guerra, con mucho coste militar y mucho riesgo para los soldados estadounidenses, con la posibilidad de una mayor contestación popular en EE.UU. Y Trump y sus aliados republicanos se juegan sus mayorías en el Congreso dentro de unos meses, en las elecciones legislativas de este otoño.

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