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Trump da a Irán «dos o tres días» y dice que estuvo «a una hora» de atacar

Donald Trump ha elevado la presión sobre Irán con un ultimátum de apenas «dos o tres días» para volver a negociar. El presidente dijo que estuvo «a una hora» de ordenar un ataque contra el régimen y advirtió de que, si Teherán no … cede, Estados Unidos podría lanzar «otro gran golpe».
Trump defendió que la presión militar es necesaria porque, según dijo, Irán no puede tener un arma nuclear capaz de alcanzar ciudades como Los Ángeles. También aseguró que los iraníes «están suplicando un acuerdo», aunque añadió que Washington sabrá «muy pronto» si habrá una salida diplomática o una nueva acción militar.

Trump hizo esas declaraciones durante una visita a las obras del nuevo salón de baile que está construyendo en la Casa Blanca, donde presumió ante los periodistas de que el edificio estará preparado contra drones y misiles. «Entre la protección contra drones, la protección contra misiles y la capacidad contra drones, podemos tener todo tipo de medios militares», dijo.

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Pablo M. Díez

Añadió que el recinto tendrá «gran capacidad para francotiradores», aunque matizó: «Odio usar la palabra francotiradores, pero son nuestros francotiradores, no los del enemigo». Según Trump, la altura del nuevo salón permitirá «una vista muy clara de todo Washington».
El salón de baile de Trump en la Casa Blanca mezcla una obra colosal, dinero privado, patrimonio histórico y un dispositivo de seguridad militarizada. La ampliación, presentada como un espacio para recepciones y cenas, ha acabado rodeada de críticas por la demolición de parte del complejo presidencial (el ala este), las dudas sobre quién financia realmente el proyecto y qué acceso pueden obtener sus donantes.

La Casa Blanca y su salón blindado

El salón se ideó como una obra de unos 200 millones de dólares y ya se ha disparado hasta los 400 millones, con un tamaño prácticamente duplicado respecto al plan inicial y una financiación presentada por la Casa Blanca como procedente de donantes privados. Pero la factura no acaba ahí, puesto que los republicanos en el Congreso impulsan ahora un paquete de 1.000 millones de dólares para el Servicio Secreto destinado a blindar la nueva construcción del Ala Este, con medidas de seguridad contra drones, misiles y amenazas armadas, una partida que ha desatado la oposición demócrata porque trasladaría al contribuyente el coste de fortificarlo.
Entre el ruido de la obra, las grúas y los obreros que levantan el nuevo salón de baile de la Casa Blanca, Trump insistió en que la guerra de Irán está cerca de terminar. Aseguró que incluso ha obtenido garantías de China de que no armará al régimen iraní, en su reciente visita a Xi Jinping en Pekín.
«El presidente Xi me ha prometido que no va a enviar armas a Irán. Es una promesa preciosa», dijo. Según Trump, el líder chino quiere que la guerra acabe y que se reabra el estrecho de Ormuz, convertido en uno de los grandes puntos de presión económica y militar de la crisis.

Diálogo con Cuba

Sobre Cuba, Trump dejó entrever una posible negociación rápida con La Habana. «¿Con Cuba? Sí, creo que sí», dijo, al ser preguntado si va a alcanzar un acuerdo. Aseguró que tiene una inclinación favorable hacia los cubanoamericanos, a los que definió como «personas increíbles», y añadió: «Quiero ayudarles». Después lanzó una frase breve pero significativa: «Vamos a resolverlo. Eso no va a ser difícil para nosotros».
La declaración encaja con el tono de las últimas semana de máxima presión sobre el régimen cubano, sanciones al aparato político, militar y de inteligencia, pero también la idea de que la Casa Blanca cree tener capacidad para forzar una salida sin usar la violencia. Trump no habló de detalles ni de plazos, pero presentó Cuba como un problema solucionable y vinculó cualquier movimiento a los cubano-americanos, su base política natural en Florida.
Tras hablar con la prensa media hora y mostrarle el salón, Trump ofreció a los reporteros bocadillos y bebidas, toda una novedad en la Casa Blanca.

Publicado: mayo 19, 2026, 12:46 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/trump-iran-dos-tres-dias-dice-hora-20260518175003-nt.html

Donald Trump ha elevado la presión sobre Irán con un ultimátum de apenas «dos o tres días» para volver a negociar. El presidente dijo que estuvo «a una hora» de ordenar un ataque contra el régimen y advirtió de que, si Teherán no cede, Estados Unidos podría lanzar «otro gran golpe».

Trump defendió que la presión militar es necesaria porque, según dijo, Irán no puede tener un arma nuclear capaz de alcanzar ciudades como Los Ángeles. También aseguró que los iraníes «están suplicando un acuerdo», aunque añadió que Washington sabrá «muy pronto» si habrá una salida diplomática o una nueva acción militar.

Trump hizo esas declaraciones durante una visita a las obras del nuevo salón de baile que está construyendo en la Casa Blanca, donde presumió ante los periodistas de que el edificio estará preparado contra drones y misiles. «Entre la protección contra drones, la protección contra misiles y la capacidad contra drones, podemos tener todo tipo de medios militares», dijo.

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  • Pablo M. Díez

Añadió que el recinto tendrá «gran capacidad para francotiradores», aunque matizó: «Odio usar la palabra francotiradores, pero son nuestros francotiradores, no los del enemigo». Según Trump, la altura del nuevo salón permitirá «una vista muy clara de todo Washington».

El salón de baile de Trump en la Casa Blanca mezcla una obra colosal, dinero privado, patrimonio histórico y un dispositivo de seguridad militarizada. La ampliación, presentada como un espacio para recepciones y cenas, ha acabado rodeada de críticas por la demolición de parte del complejo presidencial (el ala este), las dudas sobre quién financia realmente el proyecto y qué acceso pueden obtener sus donantes.

La Casa Blanca y su salón blindado

El salón se ideó como una obra de unos 200 millones de dólares y ya se ha disparado hasta los 400 millones, con un tamaño prácticamente duplicado respecto al plan inicial y una financiación presentada por la Casa Blanca como procedente de donantes privados. Pero la factura no acaba ahí, puesto que los republicanos en el Congreso impulsan ahora un paquete de 1.000 millones de dólares para el Servicio Secreto destinado a blindar la nueva construcción del Ala Este, con medidas de seguridad contra drones, misiles y amenazas armadas, una partida que ha desatado la oposición demócrata porque trasladaría al contribuyente el coste de fortificarlo.

Entre el ruido de la obra, las grúas y los obreros que levantan el nuevo salón de baile de la Casa Blanca, Trump insistió en que la guerra de Irán está cerca de terminar. Aseguró que incluso ha obtenido garantías de China de que no armará al régimen iraní, en su reciente visita a Xi Jinping en Pekín.

«El presidente Xi me ha prometido que no va a enviar armas a Irán. Es una promesa preciosa», dijo. Según Trump, el líder chino quiere que la guerra acabe y que se reabra el estrecho de Ormuz, convertido en uno de los grandes puntos de presión económica y militar de la crisis.

Diálogo con Cuba

Sobre Cuba, Trump dejó entrever una posible negociación rápida con La Habana. «¿Con Cuba? Sí, creo que sí», dijo, al ser preguntado si va a alcanzar un acuerdo. Aseguró que tiene una inclinación favorable hacia los cubanoamericanos, a los que definió como «personas increíbles», y añadió: «Quiero ayudarles». Después lanzó una frase breve pero significativa: «Vamos a resolverlo. Eso no va a ser difícil para nosotros».

La declaración encaja con el tono de las últimas semana de máxima presión sobre el régimen cubano, sanciones al aparato político, militar y de inteligencia, pero también la idea de que la Casa Blanca cree tener capacidad para forzar una salida sin usar la violencia. Trump no habló de detalles ni de plazos, pero presentó Cuba como un problema solucionable y vinculó cualquier movimiento a los cubano-americanos, su base política natural en Florida.

Tras hablar con la prensa media hora y mostrarle el salón, Trump ofreció a los reporteros bocadillos y bebidas, toda una novedad en la Casa Blanca.

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