Trump celebra los 250 años de EE.UU. como el triunfo de su presidencia - Colombia
Registro  /  Login

Portal de Negocios en Colombia


Trump celebra los 250 años de EE.UU. como el triunfo de su presidencia

Donald Trump culminó este viernes las celebraciones del 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos con un acto multitudinario en la explanada del National Mall de Washington, al que asistieron decenas de miles de personas pese a una intensa ola de calor y a … una tormenta que amenazó durante horas el desarrollo del evento. El presidente presumió primero de haber batido records de asistencia, uno de los argumentos recurrentes de su discurso político, y presentó la jornada como una demostración de fuerza y de orgullo nacional.
El mensaje fue una continuación del que ha venido construyendo durante toda esta semana de conmemoraciones. Trump reivindicó la excepcionalidad de Estados Unidos como una nación única en la historia, aseguró que el país había entrado en un periodo de decadencia antes de su regreso a la Casa Blanca y sostuvo que su presidencia ha devuelto a EE.UU. el papel de referente y líder del mundo.

El presidente también presentó su mandato como un dique frente al avance del comunismo y de las ideologías que, a su juicio, amenazan los valores fundacionales del país. «El comunismo es como un cáncer, hay que arrancarlo de raíz», dijo. Vinculó la conmemoración del cuarto de milenio de la independencia con una nueva etapa de fortaleza nacional, en la que EE.UU. recupera la confianza en sí mismo, refuerza su poder militar y económico y vuelve a ejercer un liderazgo global sin complejos.

Noticia relacionada

David Alandete

El presidente, eso sí, dejó más de una frase de su estilo. «Tenemos igualdad de justicia ante la ley… aunque a mí no me trataron tan bien, pero no entraremos en eso», dijo al salirse del texto del teleprompter. También bromeó con la idea de un tercer mandato, que es inconstitucional: «Tal vez debería considerar el tercer mandato, pero no lo haré, porque no quiero controversias». Después llamó al escenario a un veterano de Vietnam, contra el comunismo, según recordó, y condecorado con la Medalla de Honor, en un gesto de carga patriótica que encajó con el tono militar y ceremonial de la noche.
Washington había amanecido entre banderas y camisetas con los colores rojo, blanco y azul; familias cargadas con sillas plegables y turistas llegados de todo el país que buscaban una imagen del Capitolio o del Monumento a Lincoln antes de que el calor previsto en el parte hiciera imposible permanecer bajo el sol del verano capitalino. Las barreras de seguridad, los cierres de calles y las largas colas complicaron desde primera hora una jornada concebida como gran escaparate del 250 aniversario nacional.

«Tenemos igualdad de justicia ante la ley… aunque a mí no me trataron tan bien, pero no entraremos en eso»

Cientos de personas esperaban durante horas bajo cerca de 40 grados, con paraguas usados como sombrillas y pequeños ventiladores de mano. La Guardia Nacional, desplegada por Trump en la capital desde el pasado verano por motivos de seguridad, repartía botellas de agua ante el riesgo de desmayos. Bajo las vallas metálicas y el asfalto recalentado, algunos visitantes buscaban sombra junto a los museos, otros se refugiaban en estaciones de Metro y muchos se sentaban directamente en el suelo bajo un árbol para recuperar fuerzas.

Newsletter

El calor no solo alteró el ambiente de la celebración. También empezó a vaciarlo. El desfile del 4 de julio en Washington fue cancelado y la Gran Feria Americana, instalada en la explanada del National Mall como una de las grandes atracciones del aniversario, tuvo que cerrar temporalmente el viernes después de que varias personas se desmayaran y recibieran atención médica. Once fueron hospitalizadas. Reabrió por la noche, pero el sábado volvió a retrasar su apertura ante unas temperaturas que superaron los 38 grados y una sensación térmica aún mayor entre las vallas, los controles de seguridad y las largas filas de entrada.

NOW: Following a closure earlier today due to extreme heat, Freedom250 has reopened on the National Mall, where attendees can pass by a water-sprayer provided by the fire department on the way in. pic.twitter.com/4gB6wrCEQS— Rabindra. 🚩 (@rabindraX238) July 4, 2026
El riesgo estaba a la vista: niños metiendo las manos en fuentes de agua, familias entrando y saliendo de los edificios del complejo museístico Smithsonian, turistas buscando aire acondicionado donde fuera y personas con ropa con la bandera americana sentadas en las sombras que podían encontrar en una zona con poco edificio. Las autoridades recomendaron utilizar museos, estaciones subterráneas y edificios federales como refugio durante las horas más duras.
En la explanada del National Mall se mezclaban los puestos de comida, la música country, las exhibiciones militares y las caravanas de visitantes que habían llegado para ver al presidente Donald Trump, los aviones y los fuegos artificiales. El dispositivo de seguridad había convertido el centro monumental de Washington en una sucesión de perímetros cerrados, controles, vallados, detectores de metales y accesos restringidos. Para algunos asistentes, avanzar unos cientos de metros entre el Capitolio y el Monumento a Washington podía llevar más de una hora.

850.000 fuegos artificiales

Durante todo el día creció la incógnita sobre el desenlace previsto para la noche: un despliegue pirotécnico anunciado como uno de los mayores organizados nunca en todo el mundo, con unos 850.000 fuegos artificiales preparados para iluminar Washington en el 250 aniversario de la independencia. Son unos 26.500 kilos o 26,5 toneladas. Es cerca de diecinueve veces la carga de una Nit del Foc de gran formato como la de Valencia en 2025, que alcanzó 1.405 kilos de pólvora.
La posibilidad de que un imprevisto temporal obligara a cancelarlo o reducirlo dejó a miles de personas pendientes de sus teléfonos y de los avisos oficiales. Al anochecer, cuando muchos esperaban ya el gran tramo final de la jornada, el cielo cambió de color. Las nubes comenzaron a avanzar sobre el Capitolio y el Monumento a Washington, mientras los móviles de los asistentes se llenaban de alertas meteorológicas. Un vendaval agitó los árboles y tumbó vallas.

CHAOS on the National Mall rn as visitors for tonight’s Independence Day celebration are running back to the mall to keep their seats despite Secret Service telling everyone to leave due to incoming thunderstorms. pic.twitter.com/SChmoOoY5Z— Mike Carter (@MikeCarterTV) July 5, 2026
El National Mall fue evacuado por riesgo de tormenta, los controles del Servicio Secreto cerraron temporalmente y miles de personas tuvieron que abandonar la explanada corriendo justo cuando se acercaban el discurso de Trump, un paso final de los aviones militares y los fuegos artificiales.
Los altavoces ordenaron buscar refugio en museos, edificios federales y estaciones de Metro. La evacuación generó momentos de confusión, con grupos corriendo hacia las salidas y otros permaneciendo bajo un cielo cada vez más oscuro, pendientes de si el programa podría reanudarse. La amenaza afectó también al dispositivo aéreo preparado para la noche, que incluía una pasada nocturna de un bombardero B-1 con los postquemadores encendidos como cierre de una exhibición militar que se había prolongado durante nueve horas.

Desfile militar

Sobre la capital desfilaron durante horas algunos de los aparatos más reconocibles de la aviación militar estadounidense: los Thunderbirds y los Blue Angels, cazas F-22 Raptor, F/A-18 Super Hornet, Osprey de los Marines, helicópteros Chinook y una formación de aviones furtivos. El momento central fue el paso de una gran formación encabezada por el nuevo Air Force One, regalo de Qatar, concebido como la imagen presidencial del 250 aniversario.

Nerves of steel!The U.S. Air Force Thunderbirds flew just inches apart during a breathtaking flyover above the National Mall in Washington, D.C. pic.twitter.com/N3lpCfiZJ4— Fox News (@FoxNews) July 5, 2026
Finalmente, el presidente tuvo que demorar su discurso de las 21:45 a las 23:00, tras momentos de gran confusión. Él mismo dijo en su red, Truth Social, que esperaría hasta que desapareciera el riesgo de tormenta, aunque fuera a las 02:00 de la madrugada. «Las tormentas traen suerte a cualquier ocasión», escribió, al tiempo que admitía que también hacen los actos «un poco más emocionantes».

El presidente sostuvo que el temporal acabaría pasando y comparó la situación con el evento de artes marciales de la UFC celebrado dos semanas antes en la Casa Blanca, con Ilia Topuria. Trump apeló también a los veteranos presentes en Washington, especialmente a los de mayor edad, para defender que la lluvia no podía detener la conmemoración. «Ellos pasaron por un infierno y no los frenó. Tampoco nos va a frenar a nosotros», afirmó. «No voy a dejar que un poco de lluvia detenga nuestro 250 aniversario».
Trump volvía así a encontrarse con los elementos en una ceremonia pensada para proyectar poder propio y capacidad de reunir masas. Su investidura de enero de 2025 tuvo que trasladarse al interior del Capitolio por el frío polar, con el desfile reducido y el público fuera de la escena central. Esta vez, en el aniversario de los 250 años de EE.UU., el problema era el contrario: un calor extremo durante el día y una tormenta al anochecer amenazaban con alterar el espectáculo patriótico que su equipo había diseñado como culminación de esta celebración del cuarto de milenio.

Publicado: julio 5, 2026, 2:45 am

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/trump-discurso-salute-america-national-mall-20260705000956-nt.html

Donald Trump culminó este viernes las celebraciones del 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos con un acto multitudinario en la explanada del National Mall de Washington, al que asistieron decenas de miles de personas pese a una intensa ola de calor y a una tormenta que amenazó durante horas el desarrollo del evento. El presidente presumió primero de haber batido records de asistencia, uno de los argumentos recurrentes de su discurso político, y presentó la jornada como una demostración de fuerza y de orgullo nacional.

El mensaje fue una continuación del que ha venido construyendo durante toda esta semana de conmemoraciones. Trump reivindicó la excepcionalidad de Estados Unidos como una nación única en la historia, aseguró que el país había entrado en un periodo de decadencia antes de su regreso a la Casa Blanca y sostuvo que su presidencia ha devuelto a EE.UU. el papel de referente y líder del mundo.

El presidente también presentó su mandato como un dique frente al avance del comunismo y de las ideologías que, a su juicio, amenazan los valores fundacionales del país. «El comunismo es como un cáncer, hay que arrancarlo de raíz», dijo. Vinculó la conmemoración del cuarto de milenio de la independencia con una nueva etapa de fortaleza nacional, en la que EE.UU. recupera la confianza en sí mismo, refuerza su poder militar y económico y vuelve a ejercer un liderazgo global sin complejos.

Noticia relacionada


  • David Alandete

El presidente, eso sí, dejó más de una frase de su estilo. «Tenemos igualdad de justicia ante la ley… aunque a mí no me trataron tan bien, pero no entraremos en eso», dijo al salirse del texto del teleprompter. También bromeó con la idea de un tercer mandato, que es inconstitucional: «Tal vez debería considerar el tercer mandato, pero no lo haré, porque no quiero controversias». Después llamó al escenario a un veterano de Vietnam, contra el comunismo, según recordó, y condecorado con la Medalla de Honor, en un gesto de carga patriótica que encajó con el tono militar y ceremonial de la noche.

Washington había amanecido entre banderas y camisetas con los colores rojo, blanco y azul; familias cargadas con sillas plegables y turistas llegados de todo el país que buscaban una imagen del Capitolio o del Monumento a Lincoln antes de que el calor previsto en el parte hiciera imposible permanecer bajo el sol del verano capitalino. Las barreras de seguridad, los cierres de calles y las largas colas complicaron desde primera hora una jornada concebida como gran escaparate del 250 aniversario nacional.

«Tenemos igualdad de justicia ante la ley… aunque a mí no me trataron tan bien, pero no entraremos en eso»

Cientos de personas esperaban durante horas bajo cerca de 40 grados, con paraguas usados como sombrillas y pequeños ventiladores de mano. La Guardia Nacional, desplegada por Trump en la capital desde el pasado verano por motivos de seguridad, repartía botellas de agua ante el riesgo de desmayos. Bajo las vallas metálicas y el asfalto recalentado, algunos visitantes buscaban sombra junto a los museos, otros se refugiaban en estaciones de Metro y muchos se sentaban directamente en el suelo bajo un árbol para recuperar fuerzas.

Newsletter

El calor no solo alteró el ambiente de la celebración. También empezó a vaciarlo. El desfile del 4 de julio en Washington fue cancelado y la Gran Feria Americana, instalada en la explanada del National Mall como una de las grandes atracciones del aniversario, tuvo que cerrar temporalmente el viernes después de que varias personas se desmayaran y recibieran atención médica. Once fueron hospitalizadas. Reabrió por la noche, pero el sábado volvió a retrasar su apertura ante unas temperaturas que superaron los 38 grados y una sensación térmica aún mayor entre las vallas, los controles de seguridad y las largas filas de entrada.

El riesgo estaba a la vista: niños metiendo las manos en fuentes de agua, familias entrando y saliendo de los edificios del complejo museístico Smithsonian, turistas buscando aire acondicionado donde fuera y personas con ropa con la bandera americana sentadas en las sombras que podían encontrar en una zona con poco edificio. Las autoridades recomendaron utilizar museos, estaciones subterráneas y edificios federales como refugio durante las horas más duras.

En la explanada del National Mall se mezclaban los puestos de comida, la música country, las exhibiciones militares y las caravanas de visitantes que habían llegado para ver al presidente Donald Trump, los aviones y los fuegos artificiales. El dispositivo de seguridad había convertido el centro monumental de Washington en una sucesión de perímetros cerrados, controles, vallados, detectores de metales y accesos restringidos. Para algunos asistentes, avanzar unos cientos de metros entre el Capitolio y el Monumento a Washington podía llevar más de una hora.

850.000 fuegos artificiales

Durante todo el día creció la incógnita sobre el desenlace previsto para la noche: un despliegue pirotécnico anunciado como uno de los mayores organizados nunca en todo el mundo, con unos 850.000 fuegos artificiales preparados para iluminar Washington en el 250 aniversario de la independencia. Son unos 26.500 kilos o 26,5 toneladas. Es cerca de diecinueve veces la carga de una Nit del Foc de gran formato como la de Valencia en 2025, que alcanzó 1.405 kilos de pólvora.

La posibilidad de que un imprevisto temporal obligara a cancelarlo o reducirlo dejó a miles de personas pendientes de sus teléfonos y de los avisos oficiales. Al anochecer, cuando muchos esperaban ya el gran tramo final de la jornada, el cielo cambió de color. Las nubes comenzaron a avanzar sobre el Capitolio y el Monumento a Washington, mientras los móviles de los asistentes se llenaban de alertas meteorológicas. Un vendaval agitó los árboles y tumbó vallas.

El National Mall fue evacuado por riesgo de tormenta, los controles del Servicio Secreto cerraron temporalmente y miles de personas tuvieron que abandonar la explanada corriendo justo cuando se acercaban el discurso de Trump, un paso final de los aviones militares y los fuegos artificiales.

Los altavoces ordenaron buscar refugio en museos, edificios federales y estaciones de Metro. La evacuación generó momentos de confusión, con grupos corriendo hacia las salidas y otros permaneciendo bajo un cielo cada vez más oscuro, pendientes de si el programa podría reanudarse. La amenaza afectó también al dispositivo aéreo preparado para la noche, que incluía una pasada nocturna de un bombardero B-1 con los postquemadores encendidos como cierre de una exhibición militar que se había prolongado durante nueve horas.

Desfile militar

Sobre la capital desfilaron durante horas algunos de los aparatos más reconocibles de la aviación militar estadounidense: los Thunderbirds y los Blue Angels, cazas F-22 Raptor, F/A-18 Super Hornet, Osprey de los Marines, helicópteros Chinook y una formación de aviones furtivos. El momento central fue el paso de una gran formación encabezada por el nuevo Air Force One, regalo de Qatar, concebido como la imagen presidencial del 250 aniversario.

Finalmente, el presidente tuvo que demorar su discurso de las 21:45 a las 23:00, tras momentos de gran confusión. Él mismo dijo en su red, Truth Social, que esperaría hasta que desapareciera el riesgo de tormenta, aunque fuera a las 02:00 de la madrugada. «Las tormentas traen suerte a cualquier ocasión», escribió, al tiempo que admitía que también hacen los actos «un poco más emocionantes».

El presidente sostuvo que el temporal acabaría pasando y comparó la situación con el evento de artes marciales de la UFC celebrado dos semanas antes en la Casa Blanca, con Ilia Topuria. Trump apeló también a los veteranos presentes en Washington, especialmente a los de mayor edad, para defender que la lluvia no podía detener la conmemoración. «Ellos pasaron por un infierno y no los frenó. Tampoco nos va a frenar a nosotros», afirmó. «No voy a dejar que un poco de lluvia detenga nuestro 250 aniversario».

Trump volvía así a encontrarse con los elementos en una ceremonia pensada para proyectar poder propio y capacidad de reunir masas. Su investidura de enero de 2025 tuvo que trasladarse al interior del Capitolio por el frío polar, con el desfile reducido y el público fuera de la escena central. Esta vez, en el aniversario de los 250 años de EE.UU., el problema era el contrario: un calor extremo durante el día y una tormenta al anochecer amenazaban con alterar el espectáculo patriótico que su equipo había diseñado como culminación de esta celebración del cuarto de milenio.

Artículos Relacionados