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Trump aun aspira a desmantelar el programa nuclear iraní

La gran incógnita que deja el alto el fuego de dos semanas sellado entre Estados Unidos e Irán no está en los bombardeos ni en la tregua en sí misma, sino en el destino del uranio altamente enriquecido que sigue en manos iraníes. Ese … es el punto clave que queda sin cerrar y el que puede decidir si esta pausa abre una negociación real o solo aplaza el conflicto. Sobre todo porque ya hace casi un año, el propio Trump dijo que había destruido el programa nuclear iraní en la llamada ‘Operación Martillo de Medianoche’.
El Organismo Internacional de la Energía Atómica calculaba en un informe de febrero que Irán tenía unos 440 kilos de uranio altamente enriquecido en junio de 2025. Esa cantidad podría servir para fabricar un pequeño número de bombas nucleares. El dato es central porque el acuerdo de alto el fuego no parece resolver qué ocurrirá con ese material. La amenaza de desarrollar un arma nuclear fue citada por funcionarios estadounidenses varias veces para justificar el ataque inicial de esta campaña, el 28 de febrero.

Ahí está la principal grieta de esta tregua, tan frágil. La guerra se ha detenido por ahora, pero el problema de fondo sigue intacto. Ni Washington ni Teherán han aclarado aún si ese uranio será retirado por EE.UU., entregado, destruido o simplemente vigilado durante las conversaciones. Lo que sí aparece ya como una posibilidad es que el asunto se discuta en los próximos contactos impulsados por mediadores paquistaníes.

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LA TERCERA

Alfredo Gutiérrez-Kavanagh

Trump volvió a colocar ese material, que preocupa a EE.UU. desde hace décadas, en el centro del debate. Este miércoles aseguró en redes sociales que trabajaría con Irán para sacar a la superficie el «polvo nuclear», una referencia aparente al uranio enriquecido que, según él, quedó profundamente enterrado tras aquellos ataques estadounidenses contra instalaciones nucleares iraníes en junio. En plena campaña militar, el presidente llegó a estudiar planes para extraer el uranio a la fuerza, algo que se considera en realidad una quimera.

Este miércoles aseguró en redes sociales que trabajaría con Irán para sacar a la superficie el «polvo nuclear»

En una comparecencia ante los medios el miércoles, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, fue incluso más lejos y afirmó que Irán entregará ese material, aunque también dejó abierta la puerta a una operación directa de EE.UU. para apoderarse de él si fuera necesario.
La amenaza no es retórica. Trump dijo además en la Casa Blanca que EE.UU. mantiene bajo «intensa vigilancia satelital» los emplazamientos nucleares iraníes y advirtió de que volvería a atacarlos si detecta que Irán intenta extraer o mover ese material. Es decir, la tregua no ha cerrado el frente nuclear. Solo lo ha congelado, y bajo amenaza de nuevos bombardeos, y sigue siendo el centro de los contactos.

Salida del uranio

La semana pasada, Trump había insinuado que Washington podría aceptar algún escenario en el que ese uranio permaneciera en territorio iraní para fines civiles, pero eso es muy similar a las concesiones que hizo Barak Obama hace una década. Ahora, en cambio, tanto la Casa Blanca como el Pentágono endurecen el tono y presentan la retirada o el control de ese material como una exigencia central, irrenunciable.
Desde Israel, la inquietud también es evidente. Algunos responsables de seguridad de ese país temen que el alto el fuego pueda prolongarse más allá de las dos semanas sin un acuerdo que garantice la salida del uranio de Irán. Esa preocupación parte de una idea simple: si el régimen conserva ese material, la amenaza no desaparece, aunque cesen los ataques. Las ambiciones nucleares de Irán se mantendrían intactas, y podría pasar rápidamente de uso civil a militar.
Si Trump logra un pacto con Teherán durante esta tregua, la creencia en Washington es que ese acuerdo incluirá necesariamente la retirada del uranio, porque es una prioridad tanto para EE.UU. como para Israel. Pero esa confianza convive con otra advertencia de fondo, ya que incluso si Irán perdiera acceso inmediato a esas reservas, podría buscar ayuda exterior, por ejemplo de Corea del Norte, si concluye que solo una bomba nuclear puede garantizar la supervivencia del régimen.

Publicado: abril 8, 2026, 2:45 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/trump-aspira-desmantelar-programa-nuclear-irani-20260407204717-nt.html

La gran incógnita que deja el alto el fuego de dos semanas sellado entre Estados Unidos e Irán no está en los bombardeos ni en la tregua en sí misma, sino en el destino del uranio altamente enriquecido que sigue en manos iraníes. Ese es el punto clave que queda sin cerrar y el que puede decidir si esta pausa abre una negociación real o solo aplaza el conflicto. Sobre todo porque ya hace casi un año, el propio Trump dijo que había destruido el programa nuclear iraní en la llamada ‘Operación Martillo de Medianoche’.

El Organismo Internacional de la Energía Atómica calculaba en un informe de febrero que Irán tenía unos 440 kilos de uranio altamente enriquecido en junio de 2025. Esa cantidad podría servir para fabricar un pequeño número de bombas nucleares. El dato es central porque el acuerdo de alto el fuego no parece resolver qué ocurrirá con ese material. La amenaza de desarrollar un arma nuclear fue citada por funcionarios estadounidenses varias veces para justificar el ataque inicial de esta campaña, el 28 de febrero.

Ahí está la principal grieta de esta tregua, tan frágil. La guerra se ha detenido por ahora, pero el problema de fondo sigue intacto. Ni Washington ni Teherán han aclarado aún si ese uranio será retirado por EE.UU., entregado, destruido o simplemente vigilado durante las conversaciones. Lo que sí aparece ya como una posibilidad es que el asunto se discuta en los próximos contactos impulsados por mediadores paquistaníes.

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  • LA TERCERA


    Alfredo Gutiérrez-Kavanagh

Trump volvió a colocar ese material, que preocupa a EE.UU. desde hace décadas, en el centro del debate. Este miércoles aseguró en redes sociales que trabajaría con Irán para sacar a la superficie el «polvo nuclear», una referencia aparente al uranio enriquecido que, según él, quedó profundamente enterrado tras aquellos ataques estadounidenses contra instalaciones nucleares iraníes en junio. En plena campaña militar, el presidente llegó a estudiar planes para extraer el uranio a la fuerza, algo que se considera en realidad una quimera.

Este miércoles aseguró en redes sociales que trabajaría con Irán para sacar a la superficie el «polvo nuclear»

En una comparecencia ante los medios el miércoles, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, fue incluso más lejos y afirmó que Irán entregará ese material, aunque también dejó abierta la puerta a una operación directa de EE.UU. para apoderarse de él si fuera necesario.

La amenaza no es retórica. Trump dijo además en la Casa Blanca que EE.UU. mantiene bajo «intensa vigilancia satelital» los emplazamientos nucleares iraníes y advirtió de que volvería a atacarlos si detecta que Irán intenta extraer o mover ese material. Es decir, la tregua no ha cerrado el frente nuclear. Solo lo ha congelado, y bajo amenaza de nuevos bombardeos, y sigue siendo el centro de los contactos.

Salida del uranio

La semana pasada, Trump había insinuado que Washington podría aceptar algún escenario en el que ese uranio permaneciera en territorio iraní para fines civiles, pero eso es muy similar a las concesiones que hizo Barak Obama hace una década. Ahora, en cambio, tanto la Casa Blanca como el Pentágono endurecen el tono y presentan la retirada o el control de ese material como una exigencia central, irrenunciable.

Desde Israel, la inquietud también es evidente. Algunos responsables de seguridad de ese país temen que el alto el fuego pueda prolongarse más allá de las dos semanas sin un acuerdo que garantice la salida del uranio de Irán. Esa preocupación parte de una idea simple: si el régimen conserva ese material, la amenaza no desaparece, aunque cesen los ataques. Las ambiciones nucleares de Irán se mantendrían intactas, y podría pasar rápidamente de uso civil a militar.

Si Trump logra un pacto con Teherán durante esta tregua, la creencia en Washington es que ese acuerdo incluirá necesariamente la retirada del uranio, porque es una prioridad tanto para EE.UU. como para Israel. Pero esa confianza convive con otra advertencia de fondo, ya que incluso si Irán perdiera acceso inmediato a esas reservas, podría buscar ayuda exterior, por ejemplo de Corea del Norte, si concluye que solo una bomba nuclear puede garantizar la supervivencia del régimen.

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