Trump articula un plan en tres fases para Venezuela con el petróleo como eje de la transición - Colombia
Registro  /  Login

Portal de Negocios en Colombia


Trump articula un plan en tres fases para Venezuela con el petróleo como eje de la transición

Donald Trump ha diseñado un plan de tres fases para gestionar el escenario posterior a la caída de Nicolás Maduro y encauzar una transición política en Venezuela, con el control del petróleo como eje central. El esquema fue detallado este martes … en el Capitolio por el secretario de Estado, Marco Rubio, que lo presentó como una estrategia ya en marcha y concebida para estabilizar el país, ordenar su recuperación económica y, solo en una etapa final, abrir paso a un relevo político.
Rubio compareció tras una sesión informativa clasificada con legisladores, acompañado por el secretario de Defensa, Pete Hegseth. La puesta en escena subrayó que la Casa Blanca considera el expediente venezolano una cuestión de seguridad nacional y no solo de política exterior. El mensaje central fue que Washington dispone ahora de «control y capacidad de presión» sobre las autoridades interinas que han asumido el poder tras la captura de Maduro, y que ese margen se usará para condicionar cada fase del proceso.

1. Estabilización

La primera etapa, la estabilización, apunta a evitar un colapso institucional tras los acontecimientos de los últimos días. Según Rubio, el objetivo inmediato es frenar una posible deriva hacia el caos, asegurar el funcionamiento mínimo del Estado y contener riesgos humanitarios y de seguridad. En ese marco se inscribe la decisión de mantener bajo supervisión estadounidense el flujo de crudo venezolano y los ingresos derivados de su venta, un instrumento que combina presión política y capacidad financiera.

Rubio explicó que EE.UU. está ejecutando un acuerdo para tomar entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo venezolano, que serán refinados y vendidos sin coste para el contribuyente estadounidense. Insistió en que la operación es autosuficiente y que Washington controlará el destino de los fondos.
Parte del crudo podría proceder de cargamentos incautados en el marco del bloqueo energético, una posibilidad que, según dijo, ha sido aceptada por las propias autoridades interinas en Caracas como parte del esquema transitorio.
Ese control financiero es presentado como una garantía de que los recursos se utilizarán «en beneficio del pueblo venezolano» y no para reconstruir las redes de poder del chavismo. En la práctica, supone una tutela externa sobre el principal activo económico del país, una medida que la Administración Trump considera indispensable para estabilizar la situación inicial y sentar las bases de la siguiente fase.

2. Recuperación

La segunda etapa, la recuperación, se centra en reactivar la economía, con el sector energético como palanca. Rubio habló de asegurar el acceso de empresas estadounidenses, occidentales y de otros países aliados al mercado venezolano «de una manera justa», bajo reglas que eviten la captura de rentas por actores corruptos o sancionados. Sin dar detalles concretos, aseguró que ya se observan avances y contactos en esa dirección, aunque evitó comprometer plazos o nombres propios.
En paralelo, el secretario de Estado introdujo un componente político y social en esta fase intermedia. Habló de iniciar un proceso de reconciliación nacional que incluya amnistías, la liberación de presos políticos, el retorno de opositores exiliados y la reconstrucción de la sociedad civil. Ese proceso, subrayó, debe desarrollarse de forma gradual y bajo supervisión, para evitar represalias o ajustes de cuentas que desestabilicen aún más el país.

3. Transición política

La tercera fase, la transición política, queda deliberadamente abierta y condicionada al éxito de las dos anteriores. Rubio evitó definir un calendario o un modelo institucional concreto y se limitó a señalar que, al final del proceso, corresponderá a los venezolanos decidir el rumbo de su país. La ambigüedad no es casual: la Casa Blanca quiere mantener margen de maniobra y preservar el apalancamiento mientras se consolida la estabilización y la recuperación.
El mensaje fue reforzado por Hegseth, que recordó que el bloqueo petrolero sigue vigente como herramienta de presión. En la misma línea, el presidente Donald Trump ha advertido de nuevas operaciones si las autoridades interinas no cooperan con las exigencias de Washington, centradas de forma explícita en el control del petróleo y en la orientación del proceso político.
Las reacciones en el Congreso reflejaron la división interna. Legisladores demócratas expresaron su rechazo al plan, al que acusan de carecer de transparencia y de equivaler a una apropiación forzosa de recursos. El senador Chris Murphy calificó la estrategia de «insensata» y denunció que se pretenda usar el petróleo como palanca para micromanejar Venezuela durante un periodo indefinido. Rubio respondió que muchos detalles son operativos y no pueden debatirse en audiencias públicas.
El planteamiento confirma que la Casa Blanca concibe la transición venezolana como un proceso largo, escalonado y tutelado desde fuera, con el control de los recursos energéticos como pieza central. El alcance real de ese plan, sus límites legales y su impacto sobre la soberanía y la gobernabilidad del país siguen abiertos a debate, tanto en Venezuela como en EE.UU.

Publicado: enero 8, 2026, 1:46 am

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/eeuu-define-proceso-tres-fases-venezuela-tras-20260107175609-nt.html

Donald Trump ha diseñado un plan de tres fases para gestionar el escenario posterior a la caída de Nicolás Maduro y encauzar una transición política en Venezuela, con el control del petróleo como eje central. El esquema fue detallado este martes en el Capitolio por el secretario de Estado, Marco Rubio, que lo presentó como una estrategia ya en marcha y concebida para estabilizar el país, ordenar su recuperación económica y, solo en una etapa final, abrir paso a un relevo político.

Rubio compareció tras una sesión informativa clasificada con legisladores, acompañado por el secretario de Defensa, Pete Hegseth. La puesta en escena subrayó que la Casa Blanca considera el expediente venezolano una cuestión de seguridad nacional y no solo de política exterior. El mensaje central fue que Washington dispone ahora de «control y capacidad de presión» sobre las autoridades interinas que han asumido el poder tras la captura de Maduro, y que ese margen se usará para condicionar cada fase del proceso.

1. Estabilización

La primera etapa, la estabilización, apunta a evitar un colapso institucional tras los acontecimientos de los últimos días. Según Rubio, el objetivo inmediato es frenar una posible deriva hacia el caos, asegurar el funcionamiento mínimo del Estado y contener riesgos humanitarios y de seguridad. En ese marco se inscribe la decisión de mantener bajo supervisión estadounidense el flujo de crudo venezolano y los ingresos derivados de su venta, un instrumento que combina presión política y capacidad financiera.

Rubio explicó que EE.UU. está ejecutando un acuerdo para tomar entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo venezolano, que serán refinados y vendidos sin coste para el contribuyente estadounidense. Insistió en que la operación es autosuficiente y que Washington controlará el destino de los fondos.

Parte del crudo podría proceder de cargamentos incautados en el marco del bloqueo energético, una posibilidad que, según dijo, ha sido aceptada por las propias autoridades interinas en Caracas como parte del esquema transitorio.

Ese control financiero es presentado como una garantía de que los recursos se utilizarán «en beneficio del pueblo venezolano» y no para reconstruir las redes de poder del chavismo. En la práctica, supone una tutela externa sobre el principal activo económico del país, una medida que la Administración Trump considera indispensable para estabilizar la situación inicial y sentar las bases de la siguiente fase.

2. Recuperación

La segunda etapa, la recuperación, se centra en reactivar la economía, con el sector energético como palanca. Rubio habló de asegurar el acceso de empresas estadounidenses, occidentales y de otros países aliados al mercado venezolano «de una manera justa», bajo reglas que eviten la captura de rentas por actores corruptos o sancionados. Sin dar detalles concretos, aseguró que ya se observan avances y contactos en esa dirección, aunque evitó comprometer plazos o nombres propios.

En paralelo, el secretario de Estado introdujo un componente político y social en esta fase intermedia. Habló de iniciar un proceso de reconciliación nacional que incluya amnistías, la liberación de presos políticos, el retorno de opositores exiliados y la reconstrucción de la sociedad civil. Ese proceso, subrayó, debe desarrollarse de forma gradual y bajo supervisión, para evitar represalias o ajustes de cuentas que desestabilicen aún más el país.

3. Transición política

La tercera fase, la transición política, queda deliberadamente abierta y condicionada al éxito de las dos anteriores. Rubio evitó definir un calendario o un modelo institucional concreto y se limitó a señalar que, al final del proceso, corresponderá a los venezolanos decidir el rumbo de su país. La ambigüedad no es casual: la Casa Blanca quiere mantener margen de maniobra y preservar el apalancamiento mientras se consolida la estabilización y la recuperación.

El mensaje fue reforzado por Hegseth, que recordó que el bloqueo petrolero sigue vigente como herramienta de presión. En la misma línea, el presidente Donald Trump ha advertido de nuevas operaciones si las autoridades interinas no cooperan con las exigencias de Washington, centradas de forma explícita en el control del petróleo y en la orientación del proceso político.

Las reacciones en el Congreso reflejaron la división interna. Legisladores demócratas expresaron su rechazo al plan, al que acusan de carecer de transparencia y de equivaler a una apropiación forzosa de recursos. El senador Chris Murphy calificó la estrategia de «insensata» y denunció que se pretenda usar el petróleo como palanca para micromanejar Venezuela durante un periodo indefinido. Rubio respondió que muchos detalles son operativos y no pueden debatirse en audiencias públicas.

El planteamiento confirma que la Casa Blanca concibe la transición venezolana como un proceso largo, escalonado y tutelado desde fuera, con el control de los recursos energéticos como pieza central. El alcance real de ese plan, sus límites legales y su impacto sobre la soberanía y la gobernabilidad del país siguen abiertos a debate, tanto en Venezuela como en EE.UU.

Artículos Relacionados