Publicado: enero 3, 2026, 1:45 pm
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Trump anunció en Mar-a-Lago que Estados Unidos asumirá una tutela temporal sobre Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro, presentándola como el eje central de una transición política dirigida desde Washington. Desde el inicio de su comparecencia sostuvo que EE.UU. … gobernará de forma provisional el país para evitar un vacío de poder y garantizar un relevo controlado. «Vamos a gobernar el país hasta que podamos llevar a cabo una transición segura, adecuada y juiciosa. Nos vamos a quedar y, en la práctica, lo vamos a administrar hasta que se produzca una transición correcta», afirmó, subrayando que no se trata de una ocupación indefinida, sino de una administración transitoria.
El presidente justificó esa tutela en la necesidad de impedir que, tras la salida de Maduro, el poder vuelva a recaer en figuras que reproduzcan el modelo político y económico que, a su juicio, ha destruido el país y provocado un éxodo masivo. En ese marco, vinculó directamente la presencia estadounidense con la creación de condiciones para que millones de venezolanos en el exilio puedan regresar con garantías. Trump describió ese éxodo como «el mayor del mundo en este momento» y aseguró que la prioridad es que quienes se vieron forzados a marcharse puedan volver a «vivir en libertad y sin miedo».
En el terreno político inmediato, Trump se refirió al papel de la actual vicepresidenta, Delcy Rodríguez, con un mensaje calculadamente ambiguo. Recordó que fue designada por Maduro y que acaba de jurar el cargo, pero confirmó que su situación está siendo gestionada directamente por el secretario de Estado. Indicó que Marco Rubio ya ha hablado con ella y que ese contacto forma parte de los primeros movimientos para organizar la transición. Según Trump, Rodríguez ha mostrado disposición a «hacer lo que creemos que es necesario» para avanzar hacia un nuevo escenario, sin aclarar si contará con un papel estable o transitorio en el futuro esquema de poder.
Ese enfoque contrastó con el tono empleado hacia la oposición en el exilio. Trump fue explícito al descartar a María Corina Machado como figura central de la nueva etapa. «Creo que sería muy difícil que ella fuera la líder. No tiene el apoyo ni el respeto dentro del país», afirmó. La declaración se produjo después de que Machado reclamara públicamente la instalación como presidente de su aliado Edmundo González Urrutia, a quien Estados Unidos había reconocido anteriormente como vencedor de las elecciones de 2024. En su comparecencia, Trump evitó mencionar a González Urrutia y no respaldó ninguna fórmula concreta de la oposición, dejando claro que Washington no da por hecho que el relevo político vaya a pasar por las figuras actuales del bloque antichavista.
Trump, sobre María Corina Machado: «Creo que sería muy difícil que ella fuera la líder. No tiene el apoyo ni el respeto dentro del país»
Tras definir el marco político, Trump introdujo una advertencia militar explícita. Reveló que el Pentágono había contemplado desde el inicio una segunda fase de la operación. «Estábamos preparados para una segunda oleada, y una oleada mucho mayor», dijo. Aunque señaló que el primer ataque fue tan eficaz que probablemente no sea necesario activarla, dejó claro que la opción sigue abierta si la situación lo exige. El mensaje fue que Estados Unidos mantiene la iniciativa y la capacidad de escalar si considera que la transición no avanza en los términos fijados por la Casa Blanca.
Recursos naturales
Trump abordó el capítulo económico y de recursos naturales. Acusó a Venezuela de haber confiscado y vendido de forma unilateral activos estadounidenses, especialmente en el sector petrolero, lo que, según afirmó, costó a Estados Unidos miles de millones de dólares. Sostuvo que esas infraestructuras eran propiedad de empresas estadounidenses y reprochó a administraciones anteriores no haber reaccionado. Describió la industria petrolera venezolana como prácticamente colapsada y apuntó que, bajo tutela estadounidense, podría repararse la infraestructura y devolver el flujo de crudo, con inversiones que, según dijo, asumirían las propias compañías energéticas.
Ese planteamiento económico lo vinculó directamente con la lucha contra el narcotráfico. Trump aseguró que Estados Unidos ha logrado interceptar cerca del 97% de la droga que entra por vía marítima y atribuyó una parte sustancial de ese tráfico a Venezuela. En ese contexto, presentó el control del país como una extensión de la ofensiva antidroga y como una medida de protección para la sociedad estadounidense, afirmando que cada embarcación neutralizada evita miles de muertes asociadas al consumo de estupefacientes.
Trump acusó a Venezuela de haber confiscado y vendido de forma unilateral activos estadounidenses, especialmente en el sector petrolero
El presidente volvió a cargar contra el régimen chavista al acusarlo de haber exportado criminalidad a Estados Unidos. Afirmó que Maduro envió bandas violentas, como el Tren de Aragua, para actuar en distintas ciudades estadounidenses, y las responsabilizó de violaciones, torturas y asesinatos. Citó casos concretos de menores asesinados para reforzar la idea de una amenaza criminal organizada y sostuvo que, con la captura de Maduro, esa amenaza «ya no volverá a existir» y que el dirigente venezolano «nunca más podrá amenazar a un ciudadano estadounidense».
En la misma línea, acusó al régimen de haber vaciado cárceles y centros psiquiátricos para enviar a Estados Unidos a delincuentes violentos, narcotraficantes y jefes criminales. Presentó esa política como deliberada y aseguró que ese flujo se ha frenado con el endurecimiento del control fronterizo y con la acción directa contra Venezuela.
Trump cerró su intervención reivindicando la operación militar que culminó con la captura de Maduro como una demostración del poder y la capacidad operativa de Estados Unidos. Subrayó que no hubo bajas estadounidenses, que no se perdió ningún equipo y que participó un amplio despliegue aéreo y naval. Insistió en que no se trata de una guerra abierta ni de una ocupación permanente, pero reiteró que Washington se quedará y administrará Venezuela hasta que exista un marco político estable. En su relato, la tutela temporal, la presión militar latente y el control de los recursos forman parte de una misma estrategia que, según él, marca el final de una amenaza criminal, migratoria y económica directa para Estados Unidos.
