Trump agita la amenaza del comunismo para movilizar a su electorado ante las elecciones - Colombia
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Trump agita la amenaza del comunismo para movilizar a su electorado ante las elecciones

Donald Trump, en tiempos de caída en las encuestas sobre todo por la guerra de Irán, ha decidido convertir el comunismo en la gran amenaza de su presidencia y en el argumento central de la próxima batalla electoral, la de las elecciones parciales de … noviembre. En un discurso ante líderes cristianos en Washington, el presidente presentó el avance de la izquierda socialista en Nueva York como el primer síntoma de un peligro mayor: la transformación del Partido Demócrata en una fuerza incapaz de frenar a quienes, según él, quieren destruir el modo de vida estadounidense con ideas comunistas.
Trump no habló de una discrepancia ideológica ni de una pugna convencional entre conservadores y progresistas. Lo describió como una amenaza existencial. «Es la amenaza más grave para nuestro país desde su fundación», afirmó, al vincular el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos con el riesgo de que el país, a su juicio, se aleje de la libertad religiosa, la propiedad privada y la economía de mercado. Esta es la senda comunista que para él encarnan el estado de California y el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani.

Su discurso fue dirigido a un auditorio religioso y conservador, pero tenía un destinatario político preciso: los votantes de las próximas elecciones legislativas y, sobre todo, la carrera presidencial de 2028, a la que él no puede presentarse por la limitación de mandato. Trump trató de establecer una línea directa entre la izquierda socialista que ha ganado terreno en Nueva York, las reglas electorales que reclama reformar y el futuro del Partido Demócrata.

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David Alandete

«No son socialdemócratas, son comunistas», dijo sobre los candidatos de la izquierda que han cosechado victorias recientes en Nueva York. El presidente sostuvo que esa corriente pretende acabar con la forma de vida tradicional del llamado ‘sueño americano’ mediante promesas de alquileres gratuitos, vivienda, alimentos y servicios públicos sin coste. Según su relato, se trata de un programa fácil de vender en una primera fase, pero destinado al colapso.
Trump llegó a bromear con que él mismo sería «el mejor comunista de la historia» si ofreciera a cada ciudadano una casa, comida y alquiler sin pagar. Pero utilizó ese ejemplo para trazar su mensaje: el comunismo, dijo, gana apoyo porque promete beneficios inmediatos, aunque acaba dejando a los países sin alimentos, vivienda, seguridad, Ejército ni orden público.

La batalla electoral

El presidente no se limitó a una crítica económica. Presentó el comunismo como una ideología incompatible con la religión y, en particular, con el cristianismo. Afirmó que todos los países comunistas atacan violentamente a las religiones y sostuvo que una izquierda de esa naturaleza cerraría iglesias y perseguiría a los creyentes si alcanzara el poder en Estados Unidos.

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El contexto de esas palabras es el crecimiento de los Socialistas Democráticos de América, que tras sus últimas victorias en Nueva York ya preparan su estrategia para las presidenciales de 2028. La organización ha iniciado consultas internas con sus 250 delegaciones para decidir a quién respaldar en las primarias demócratas y mantiene abiertas las opciones de impulsar a Alexandria Ocasio-Cortez u otra figura de su entorno político.
Mamdani, convertido en uno de los principales referentes de esa corriente, no puede aspirar a la presidencia por haber nacido fuera de Estados Unidos, sino en Uganda, pero su éxito ha dado a la izquierda socialista una visibilidad que no tenía desde la irrupción nacional de Bernie Sanders.
Trump tomó ese movimiento como prueba de que el Partido Demócrata no solo gira a la izquierda, sino que está dejando de combatir a sus sectores más radicales. Acusó a sus dirigentes de actuar por miedo, de no enfrentarse a esos candidatos porque temen perder sus cargos y de permitir que el partido termine «convirtiéndose en un Partido Comunista».
En su plan, la batalla contra esa izquierda pasa también por las reglas electorales. Trump reclamó aprobar la ley Save America, una iniciativa con la que busca imponer que un votante se identifique con carné, pasaporte o prueba de ciudadanía y una restricción drástica del voto por correo, que quedaría limitado a casos de enfermedad, discapacidad, desplazamiento militar o viaje.

La Casa Blanca busca presentar las elecciones de 2026 y 2028 como una elección entre dos modelos de país

El presidente volvió a utilizar California como ejemplo de un sistema electoral que considera corrupto. Criticó que algunos recuentos se prolonguen durante días o semanas y afirmó, sin presentar pruebas, que la elección en la que el republicano Spencer Pratt quedó fuera de una segunda vuelta fue «amañada». También pidió investigar el resultado del republicano Steve Hilton en la carrera a gobernador del estado.
Trump contrastó esos escrutinios con las elecciones de Colombia, donde aseguró que 30 millones de votos fueron contados la misma noche. «Somos un país del tercer mundo con las elecciones», dijo, insistiendo en que los recuentos tardíos permiten a quienes los administran calcular cuántos votos necesitan para alterar un resultado.
La Casa Blanca busca presentar las elecciones de 2026 y 2028 como una elección entre dos modelos de país. De un lado, Trump sitúa una América religiosa, nacionalista y amante del libre mercado. Del otro, una izquierda que identifica con el comunismo, la pérdida de libertades y la destrucción de las instituciones tradicionales. Es una estrategia diseñada para movilizar a su base, pero también para obligar a los demócratas moderados a definirse frente al avance de los socialistas dentro de su propio partido.

Publicado: junio 26, 2026, 2:45 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/trump-agita-amenaza-comunismo-movilizar-electorado-ante-20260625203304-nt.html

Donald Trump, en tiempos de caída en las encuestas sobre todo por la guerra de Irán, ha decidido convertir el comunismo en la gran amenaza de su presidencia y en el argumento central de la próxima batalla electoral, la de las elecciones parciales de noviembre. En un discurso ante líderes cristianos en Washington, el presidente presentó el avance de la izquierda socialista en Nueva York como el primer síntoma de un peligro mayor: la transformación del Partido Demócrata en una fuerza incapaz de frenar a quienes, según él, quieren destruir el modo de vida estadounidense con ideas comunistas.

Trump no habló de una discrepancia ideológica ni de una pugna convencional entre conservadores y progresistas. Lo describió como una amenaza existencial. «Es la amenaza más grave para nuestro país desde su fundación», afirmó, al vincular el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos con el riesgo de que el país, a su juicio, se aleje de la libertad religiosa, la propiedad privada y la economía de mercado. Esta es la senda comunista que para él encarnan el estado de California y el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani.

Su discurso fue dirigido a un auditorio religioso y conservador, pero tenía un destinatario político preciso: los votantes de las próximas elecciones legislativas y, sobre todo, la carrera presidencial de 2028, a la que él no puede presentarse por la limitación de mandato. Trump trató de establecer una línea directa entre la izquierda socialista que ha ganado terreno en Nueva York, las reglas electorales que reclama reformar y el futuro del Partido Demócrata.

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  • David Alandete

«No son socialdemócratas, son comunistas», dijo sobre los candidatos de la izquierda que han cosechado victorias recientes en Nueva York. El presidente sostuvo que esa corriente pretende acabar con la forma de vida tradicional del llamado ‘sueño americano’ mediante promesas de alquileres gratuitos, vivienda, alimentos y servicios públicos sin coste. Según su relato, se trata de un programa fácil de vender en una primera fase, pero destinado al colapso.

Trump llegó a bromear con que él mismo sería «el mejor comunista de la historia» si ofreciera a cada ciudadano una casa, comida y alquiler sin pagar. Pero utilizó ese ejemplo para trazar su mensaje: el comunismo, dijo, gana apoyo porque promete beneficios inmediatos, aunque acaba dejando a los países sin alimentos, vivienda, seguridad, Ejército ni orden público.

La batalla electoral

El presidente no se limitó a una crítica económica. Presentó el comunismo como una ideología incompatible con la religión y, en particular, con el cristianismo. Afirmó que todos los países comunistas atacan violentamente a las religiones y sostuvo que una izquierda de esa naturaleza cerraría iglesias y perseguiría a los creyentes si alcanzara el poder en Estados Unidos.

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El contexto de esas palabras es el crecimiento de los Socialistas Democráticos de América, que tras sus últimas victorias en Nueva York ya preparan su estrategia para las presidenciales de 2028. La organización ha iniciado consultas internas con sus 250 delegaciones para decidir a quién respaldar en las primarias demócratas y mantiene abiertas las opciones de impulsar a Alexandria Ocasio-Cortez u otra figura de su entorno político.

Mamdani, convertido en uno de los principales referentes de esa corriente, no puede aspirar a la presidencia por haber nacido fuera de Estados Unidos, sino en Uganda, pero su éxito ha dado a la izquierda socialista una visibilidad que no tenía desde la irrupción nacional de Bernie Sanders.

Trump tomó ese movimiento como prueba de que el Partido Demócrata no solo gira a la izquierda, sino que está dejando de combatir a sus sectores más radicales. Acusó a sus dirigentes de actuar por miedo, de no enfrentarse a esos candidatos porque temen perder sus cargos y de permitir que el partido termine «convirtiéndose en un Partido Comunista».

En su plan, la batalla contra esa izquierda pasa también por las reglas electorales. Trump reclamó aprobar la ley Save America, una iniciativa con la que busca imponer que un votante se identifique con carné, pasaporte o prueba de ciudadanía y una restricción drástica del voto por correo, que quedaría limitado a casos de enfermedad, discapacidad, desplazamiento militar o viaje.

La Casa Blanca busca presentar las elecciones de 2026 y 2028 como una elección entre dos modelos de país

El presidente volvió a utilizar California como ejemplo de un sistema electoral que considera corrupto. Criticó que algunos recuentos se prolonguen durante días o semanas y afirmó, sin presentar pruebas, que la elección en la que el republicano Spencer Pratt quedó fuera de una segunda vuelta fue «amañada». También pidió investigar el resultado del republicano Steve Hilton en la carrera a gobernador del estado.

Trump contrastó esos escrutinios con las elecciones de Colombia, donde aseguró que 30 millones de votos fueron contados la misma noche. «Somos un país del tercer mundo con las elecciones», dijo, insistiendo en que los recuentos tardíos permiten a quienes los administran calcular cuántos votos necesitan para alterar un resultado.

La Casa Blanca busca presentar las elecciones de 2026 y 2028 como una elección entre dos modelos de país. De un lado, Trump sitúa una América religiosa, nacionalista y amante del libre mercado. Del otro, una izquierda que identifica con el comunismo, la pérdida de libertades y la destrucción de las instituciones tradicionales. Es una estrategia diseñada para movilizar a su base, pero también para obligar a los demócratas moderados a definirse frente al avance de los socialistas dentro de su propio partido.

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