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Trump acepta por primera vez congelar el programa nuclear iraní durante 20 años

Donald Trump moderó su postura respecto al programa nuclear de Irán. Después de semanas exigiendo la rendición de la república islámica y el cese definitivo del enriquecimiento de uranio, el presidente varió su discurso en su despedida de China y se mostró por primera … vez de manera oficial dispuesto a aceptar una suspensión de 20 años.
Consultado por este tema por un periodista a bordo del Air Force One, Trump declaró que «20 años son suficientes. Pero el nivel de garantía por parte de ellos… tiene que ser de 20 años reales». La negociación entre Teherán y Washington mantiene el alto el fuego en un limbo y el programa nuclear es una de las líneas rojas que las dos partes se niegan a levantar. La república islámica se resiste a poner fin a su programa atómico, pero la opción de una suspensión temporal podría servir para desbloquear el diálogo, falta concretar el tiempo.

Mientras Trump finalizaba la visita a Pekín, los medios iraníes recogieron la llegada a Teherán de la respuesta escrita de Estados Unidos a la última propuesta para un acuerdo. Estados Unidos rechaza un proceso de negociación basado en dos etapas: una primera para poner fin a la guerra de manera definitiva y, cuando se cumpla, una segunda para negociar el tema nuclear. El acuerdo no llega y Ormuz sigue bajo el doble bloqueo de Irán y Estados Unidos, aunque desde el miércoles han podido salir una treintena de buques chinos. El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, reiteró que el Estrecho está abierto a embarcaciones de «países amigos», siempre que coordinen con las autoridades iraníes, y solo cerrado para los «enemigos» de Irán.

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Jaime Santirso

Araghchi también hizo referencia al tema nuclear. Culpó a los «mensajes contradictorios» de Washington de complicar las negociaciones y se centró en otro de los puntos que preocupa a Estados Unidos e Israel como es el de las reservas de uranio enriquecido a altos niveles. Trump quiere este uranio fuera de la república islámica y el jefe de la diplomacia iraní confirmó que habló con responsables rusos sobre la oferta de Moscú para almacenar allí el uranio enriquecido.
Pese a la negativa de Trump a aceptar un acuerdo en dos fases, Araghchi adelantó que mantienen el planteamiento de posponer la cuestión nuclear a etapas posteriores de las negociaciones para priorizar el final definitivo de la guerra en todos los frentes, incluido Líbano. «Cuando lleguemos a esa etapa, obviamente tendremos más consultas con Rusia y veremos si la oferta rusa puede ayudar o no. Esto no es algo para este momento», señaló el ministro y negociador iraní.

Israel quiere volver a la guerra

Israel presiona para volver a la guerra y un responsable militar consultado por ‘The Times of Israel’ aseguró a comienzos de mes que, si el stock de más de 400 kilogramos de uranio enriquecido al 60 por ciento de Irán no es eliminado o transferido a una localización fuera del país, toda la última guerra será considerada «un gran fracaso».
Tras no conseguir el objetivo de derrocar al régimen en los 40 días de duros bombardeos, el contencioso nuclear se ha convertido en prioritario para Washington a la hora de justificar la guerra. Los iraníes ya demostraron en 2015 su flexibilidad a la hora de negociar sobre este tema y entonces aceptaron la limitación del enriquecimiento a cambio del levantamiento de sanciones. Ahora parecen estar poniendo a prueba hasta dónde está dispuesto a llegar Trump para lograr sus objetivos y esta misma semana Ebrahim Rezaei, portavoz del comité de seguridad nacional del Parlamento, apeló al fantasma del enriquecimiento de uranio a niveles aptos para la construcción de armas nucleares. Rezaei puso sobre la mesa la opción de alcanzar un enriquecimiento del 90 por ciento, en caso de un nuevo ataque de Estados Unidos e Israel.
Uno de los grandes problemas que afronta la negociación es la falta de confianza entre las partes. Trump rompió el acuerdo nuclear en 2018 de forma unilateral, pese a que los iraníes cumplían lo pactado, según los informes de la Agencia Internacional de Energía Atómica. La presión de Benjamín Netanyahu fue suficiente para que Washington abandonase lo acordado tres años antes por el equipo de Barack Obama y volviera a imponer sanciones a Teherán. En 2025 y 2026, Trump también traicionó a los iraníes con dos guerras lanzadas en mitad de los procesos de negociación por el programa nuclear.
«Actualmente, la confianza es el tema más importante. No podemos confiar en los estadounidenses en absoluto. Por lo tanto, todo debe ser preciso y estar claramente definido antes de que podamos llegar a un acuerdo», explicó Araghchi a la hora de argumentar las dificultades por las que pasa el proceso.

«No podemos confiar en los estadounidenses en absoluto. Todo debe ser preciso y estar claramente definido antes de que podamos llegar a un acuerdo»

Abbas Araghchi
Ministro del Exterior de Irán

Los iraníes quieren dejar la negociación atómica para una segunda fase y cuentan con la baza de Ormuz como forma de presión a Washington por su impacto en los mercado energéticos globales. El vicepresidente Mohammad Reza Aref insistió un día más en que el Estrecho pertenece a Irán y subrayó que «no lo entregaremos bajo ningún concepto». Aref describió esta vía marítima estratégica como una «propiedad» iraní, mientras Teherán avanza para facilitar el paso de buques chinos y otros países considerados amigos bajo protocolos de gestión iraníes para el estrecho. El vicepresidente añadió que esta vía estratégica «siempre ha sido nuestra propiedad, aunque durante algún tiempo no supimos aprovechar adecuadamente lo que nos pertenecía».

Publicado: mayo 15, 2026, 2:45 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/trump-acepta-primera-vez-congelar-programa-nuclear-20260515200540-nt.html

Donald Trump moderó su postura respecto al programa nuclear de Irán. Después de semanas exigiendo la rendición de la república islámica y el cese definitivo del enriquecimiento de uranio, el presidente varió su discurso en su despedida de China y se mostró por primera vez de manera oficial dispuesto a aceptar una suspensión de 20 años.

Consultado por este tema por un periodista a bordo del Air Force One, Trump declaró que «20 años son suficientes. Pero el nivel de garantía por parte de ellos… tiene que ser de 20 años reales». La negociación entre Teherán y Washington mantiene el alto el fuego en un limbo y el programa nuclear es una de las líneas rojas que las dos partes se niegan a levantar. La república islámica se resiste a poner fin a su programa atómico, pero la opción de una suspensión temporal podría servir para desbloquear el diálogo, falta concretar el tiempo.

Mientras Trump finalizaba la visita a Pekín, los medios iraníes recogieron la llegada a Teherán de la respuesta escrita de Estados Unidos a la última propuesta para un acuerdo. Estados Unidos rechaza un proceso de negociación basado en dos etapas: una primera para poner fin a la guerra de manera definitiva y, cuando se cumpla, una segunda para negociar el tema nuclear. El acuerdo no llega y Ormuz sigue bajo el doble bloqueo de Irán y Estados Unidos, aunque desde el miércoles han podido salir una treintena de buques chinos. El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, reiteró que el Estrecho está abierto a embarcaciones de «países amigos», siempre que coordinen con las autoridades iraníes, y solo cerrado para los «enemigos» de Irán.

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  • Jaime Santirso

Araghchi también hizo referencia al tema nuclear. Culpó a los «mensajes contradictorios» de Washington de complicar las negociaciones y se centró en otro de los puntos que preocupa a Estados Unidos e Israel como es el de las reservas de uranio enriquecido a altos niveles. Trump quiere este uranio fuera de la república islámica y el jefe de la diplomacia iraní confirmó que habló con responsables rusos sobre la oferta de Moscú para almacenar allí el uranio enriquecido.

Pese a la negativa de Trump a aceptar un acuerdo en dos fases, Araghchi adelantó que mantienen el planteamiento de posponer la cuestión nuclear a etapas posteriores de las negociaciones para priorizar el final definitivo de la guerra en todos los frentes, incluido Líbano. «Cuando lleguemos a esa etapa, obviamente tendremos más consultas con Rusia y veremos si la oferta rusa puede ayudar o no. Esto no es algo para este momento», señaló el ministro y negociador iraní.

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Israel presiona para volver a la guerra y un responsable militar consultado por ‘The Times of Israel’ aseguró a comienzos de mes que, si el stock de más de 400 kilogramos de uranio enriquecido al 60 por ciento de Irán no es eliminado o transferido a una localización fuera del país, toda la última guerra será considerada «un gran fracaso».

Tras no conseguir el objetivo de derrocar al régimen en los 40 días de duros bombardeos, el contencioso nuclear se ha convertido en prioritario para Washington a la hora de justificar la guerra. Los iraníes ya demostraron en 2015 su flexibilidad a la hora de negociar sobre este tema y entonces aceptaron la limitación del enriquecimiento a cambio del levantamiento de sanciones. Ahora parecen estar poniendo a prueba hasta dónde está dispuesto a llegar Trump para lograr sus objetivos y esta misma semana Ebrahim Rezaei, portavoz del comité de seguridad nacional del Parlamento, apeló al fantasma del enriquecimiento de uranio a niveles aptos para la construcción de armas nucleares. Rezaei puso sobre la mesa la opción de alcanzar un enriquecimiento del 90 por ciento, en caso de un nuevo ataque de Estados Unidos e Israel.

Uno de los grandes problemas que afronta la negociación es la falta de confianza entre las partes. Trump rompió el acuerdo nuclear en 2018 de forma unilateral, pese a que los iraníes cumplían lo pactado, según los informes de la Agencia Internacional de Energía Atómica. La presión de Benjamín Netanyahu fue suficiente para que Washington abandonase lo acordado tres años antes por el equipo de Barack Obama y volviera a imponer sanciones a Teherán. En 2025 y 2026, Trump también traicionó a los iraníes con dos guerras lanzadas en mitad de los procesos de negociación por el programa nuclear.

«Actualmente, la confianza es el tema más importante. No podemos confiar en los estadounidenses en absoluto. Por lo tanto, todo debe ser preciso y estar claramente definido antes de que podamos llegar a un acuerdo», explicó Araghchi a la hora de argumentar las dificultades por las que pasa el proceso.

«No podemos confiar en los estadounidenses en absoluto. Todo debe ser preciso y estar claramente definido antes de que podamos llegar a un acuerdo»

Abbas Araghchi

Ministro del Exterior de Irán

Los iraníes quieren dejar la negociación atómica para una segunda fase y cuentan con la baza de Ormuz como forma de presión a Washington por su impacto en los mercado energéticos globales. El vicepresidente Mohammad Reza Aref insistió un día más en que el Estrecho pertenece a Irán y subrayó que «no lo entregaremos bajo ningún concepto». Aref describió esta vía marítima estratégica como una «propiedad» iraní, mientras Teherán avanza para facilitar el paso de buques chinos y otros países considerados amigos bajo protocolos de gestión iraníes para el estrecho. El vicepresidente añadió que esta vía estratégica «siempre ha sido nuestra propiedad, aunque durante algún tiempo no supimos aprovechar adecuadamente lo que nos pertenecía».

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