Publicado: febrero 22, 2026, 11:45 pm
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Después de cuatro décadas desentrañando el jeroglífico coreano desde Estados Unidos, Sung-yoon Lee (Seúl, 1968) ha regresado a su país de origen y en su mirada se entremezclan el oriundo y el forastero. Una perspectiva única, plasmada en su libro ‘La hermanísima’ (Malpaso), … recién traducido al español. Este relato parte de la figura de Kim Yo-jong, hermana y mano derecha de Kim Jong-un, para profundizar en la evolución histórica del régimen norcoreano, en especial sus agitados últimos años.
–Espero que no le parezca una descortesía que empecemos hablando de otra mujer norcoreana: Kim Ju-ae. Hay mucho debate respecto a su posición, y si una mujer podría liderar el régimen. ¿Qué opina usted?
–Estoy absolutamente seguro de que la están preparando para ser la eventual heredera de Kim Jong-un. Su aparición en actos simbólicos, como el viaje a China o la visita al Palacio del Sol de Kumsusan, apuntan claramente que será la próxima líder. Pero todavía es una niña. Si Kim Jong-un muriera hoy, la única persona con capacidad de asumir el poder hasta que alcance la mayoría de edad sería Kim Yo-jong. Y, del mismo modo que Kim Jong-un acabó con su tío Jang Song-thaek al asumir el poder, llegado el momento podría llegar a ver a la niña como una amenaza personal. Veo en los ojos de Kim Yo-jong un brillo que delata inteligencia. Su padre lo tenía, su abuelo también. Kim Jong-un no lo tiene. Ella es el verdadero cerebro detrás de esta operación familiar.
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Expresidente de Corea del Sur
Jaime Santirso
–El futuro liderazgo de Corea del Norte será femenino por necesidad. Si eso hubiera sido posible antes, ¿quizá Kim Yo-jong estaría al mando?
–Kim Jong-il sí vio en su hijo menor, Kim Jong-un, a un heredero digno: aunque no era muy buen estudiante, sí era muy competitivo al jugar a baloncesto o videojuegos, a diferencia de su hermano mayor, Kim Jong-chul. En cuanto a la especulación sobre un supuesto descendiente varón de Kim Jong-un, incluso la inteligencia surcoreana ha dado marcha atrás. Aquella hipótesis se basaba en indicios muy débiles, como el envío de juguetes para niños. No hay señales sucesorias de que tenga un hijo. De hecho, si lo tuviera probablemente no estaría exhibiendo con tanta frecuencia a su hija.
–Su libro critica la política de Corea del Sur y Estados Unidos, que ha permitido al Norte llevar la iniciativa y maximizar sus beneficios. ¿Cómo deberían haber gestionado la relación?
–Creo que hace falta más escepticismo. Tendemos a ver a Corea del Norte como un régimen excéntrico, casi medieval y bufonesco, pero esa imagen es en gran medida deliberada. No son irracionales: saben muy bien lo que hacen. Históricamente, los tres Kim han alternado provocaciones y amenazas con repentinos virajes diplomáticos para remodelar su imagen ante el exterior. El problema es que EE.UU. y sus aliados han respondido con excesiva credulidad, concediendo ayuda sustancial sin verificar avances reales hacia la desnuclearización.
–¿Permitir que Corea del Norte desarrollara armas nucleares fue uno de los grandes errores geopolíticos del siglo XX?
–Sí, lo creo, sobre todo porque Corea del Norte es una potencia nuclear sin contrapesos internos. Eso no significa que Kim Jong-un sea un loco dispuesto a suicidarse, porque tiene incentivos claros para preservar el régimen y su propia vida, pero el riesgo es mayor. Por eso, la contención más eficaz sigue siendo la disuasión militar y un compromiso creíble de Estados Unidos de defender a Corea del Sur.
«Tendemos a ver a Corea del Norte como un régimen excéntrico, casi medieval y bufonesco, pero esa imagen es en gran medida deliberada»
Sung-yoon Lee
Académico y escritor
–Durante su última gira asiática, Trump trató sin éxito de reunirse con Kim, pero las posibilidades de una nueva cumbre no se han disipado por completo. ¿Cree que se producirá? ¿Y cuál será su relevancia real?
–Ha llegado el momento de que EE.UU. hable con Corea del Norte en clave de control de armas, lo que implica un reconocimiento tácito de sus capacidades nucleares. La alternativa, simplemente no hacer nada, solo facilita que Pionyang siga avanzando. Hace cinco años en el VIII Congreso del Partido Kim trazó su hoja de ruta para el desarrollo nuclear estratégico y salvo el submarino de propulsión nuclear ha cumplido todos sus objetivos. Creo que es probable que Kim acepte reunirse de nuevo con Trump este año, puede que en abril cuando el estadounidense visite Pekín, lo que a su vez podría reactivar el diálogo con Corea del Sur y Japón. Corea del Norte está en una situación muy cómoda ahora mismo, muy bien situada para ser cortejada por potencias más ricas y grandes. Preveo incluso que Kim podría invitar a Trump a Pionyang.
–De todas las cuestiones que expone en su libro, ninguna tan sorprendente como descubrir que fue compañero de colegio de Kim Jong-nam, el hermanastro asesinado por orden de Kim Jong-un. ¿Cómo lo recuerda?
–Sí, estudiamos en el mismo colegio internacional de Ginebra. Mi padre era diplomático y me advirtió que no hablara con él. Por aquel entonces, en los ochenta, era ilegal hablar con un norcoreano sin autorización gubernamental. No sabíamos quién era, pero teníamos claro que su padre era alguien importante en el régimen. Yo soy tres años mayor, por lo que no compartimos clase, pero le veía a menudo en la cafetería. Siempre estaba solo.
«Ha llegado el momento de que EE.UU. hable con Corea del Norte en clave de control de armas, lo que implica un reconocimiento tácito de sus capacidades nucleares»
Sung-yoo Lee
Académico y escritor
–Dice rezar por una Corea del Norte libre. ¿Es la reunificación una utopía?
–Cuando digo que Corea del Norte es «únicamente única» me refiero, sobre todo, a una anomalía trágica: un país industrializado, urbanizado y alfabetizado que, en tiempos de paz, padeció una hambruna nacional. No fue un desastre inevitable, sino en gran medida autoinfligido: el régimen de Kim Jong-il pudo haber importado alimentos y repartirlos, pero eligió priorizar el gasto militar. Esa lógica sigue dejando una huella de desnutrición crónica. En cuanto a la reunificación, solo veo dos caminos teóricos: una absorción del Norte por la fuerza, al estilo Vietnam, o un colapso e integración en el Sur, como en Alemania, y ambos me parecen remotos. Por eso, no creo que alcance a ver una reunificación en vida.
