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Sarkozy niega, en su apelación, que se dejara corromper por el régimen libio: «No tiene ningún sentido»

El expresidente francés Nicolas Sarkozy negó este martes que urdiera un pacto de corrupción con la dictadura libia de Muamar el Gadafi. «¿Cómo alguien puede pensar que elegí a un hombre tan imprevisible como Gadafi para conseguir un financiamiento sulfuroso, tras una entrevista de … media hora?», se preguntó de manera retórica el que fuera jefe del Estado galo entre 2007 y 2012. «Esto no tiene ningún sentido. Yo no conocía Libia ni a los libios», añadió durante su interrogatorio en el Tribunal de París.
La de este martes fue una jornada especial en el juicio en apelación por la trama libia, que empezó el 16 de marzo. Los jueces interrogaron por primera vez a Sarkozy en este proceso, en que el exlíder de la derecha gala intenta salvar su honor y evitar un segundo encarcelamiento. En septiembre del año pasado, el Tribunal de París ya lo había declarado culpable de un delito de asociación de malhechores y condenado a cinco años de prisión y una multa de 100.000 euros por este mismo caso. Es el más grave de los múltiples ‘affaires’ en que se ha visto implicado el exmandatario, que pasó 20 días entre rejas el pasado otoño debido a esa condena.

«Quiero que se demuestre la verdad. Ya he pagado un precio muy elevado por ello», declaró el exmandatario durante su interrogatorio por el juez Olivier Géron, que duró más de ocho horas. Tras convertirse en el primer expresidente en ser encarcelado en la historia de la Quinta República francesa, Sarkozy intenta ahora lavar su maltrecha imagen. Tanto sus abogados como la Fiscalía —lo hicieron por motivos opuestos— recurrieron la sentencia del caso de la presunta financiación de la campaña presidencial de 2007 con petrodólares libios.

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Enric Bonet

Aunque se trata prácticamente de la última bala para el expresidente, este martes reprodujo unos argumentos parecidos a los utilizados en 2024. «No hubo ni un céntimo de dinero (libio) en mi campaña. No actué a favor de (Abdalá) Senusi», afirmó Sarkozy con su vehemencia característica. Lo dijo en referencia al cuñado de Gadafi y entonces número dos del régimen libio, derrocado en 2011 tras una ofensiva bélica internacional en que Francia tuvo un rol preponderante. Como ya había hecho en el primer juicio, defendió su inocencia debido al carácter inverosímil, según él, de esta trama. También consideró «falsos» los documentos que apuntan a la existencia de ese pacto de corrupción.
Además, tachó de «mentirosos» a los intermediarios que acusaron al expresidente y a su entorno de haberse beneficiado de los petrodólares de Libia, por una cantidad de al menos cinco millones de euros. «Os recuerdo que el señor Takieddine fue condenado varias veces por mentir», dijo sobre el influyente intermediario libanés, al que hallaron muerto en septiembre, apenas dos días antes del anuncio de la sentencia, en el Líbano donde vivía fugado de la justicia gala.

Culpables por imprudencia

El expresidente insistió en una versión parecida a la utilizada en el primer juicio, en que los jueces lo condenaron por «unos hechos de una gravedad excepcional». Sus argumentos no solo consisten en presentar como un «mentiroso» a Takieddine que recibió cuantiosas transferencias desde la cúspide en Libia, sino también en reprochar a sus principales colaboradores de la época —los exministros Claude Guéant y Brice Hortefeux— que se comportaran como unos ingenuos y se dejaran manipular por ese intermediario franco-libanés. «Son culpables de su imprudencia», aseguró sobre esos experimentados dirigentes que mantuvieron varias reuniones secretas con altos mandatarios libios, como el mismo cuñado de Gadafi condenado por el atentado terrorista contra el avión DC-10 de UTA, en que murieron 170 personas en 1989.
Sarkozy también echó balones fuera acusando al entonces presidente francés, el conservador Jacques Chirac, fallecido en 2019, de las buenas relaciones que el Ministerio del Interior galo mantenía con las autoridades libias. «Fue Chirac quien normalizó las relaciones entre Francia y Libia», dijo el exmandatario, que en el momento de los hechos ejercía como ministro del Interior y preparaba su candidatura para las presidenciales de 2007.

«Fue Chirac quien normalizó las relaciones entre Francia y Libia», dijo Sarkozy, que en el momento de los hechos ejercía como ministro del Interior

La vehemencia con la que defendió este martes su inocencia no resultó ninguna sorpresa. Ya había hecho lo mismo en los otros juicios, algo que no impidió que lo condenaran de manera definitiva con penas de prisión por dos casos delictivos: el de las escuchas judiciales y por la financiación ilegal de su campaña presidencial de 2012.
No obstante, la trama libia es el más grave de todos ellos. Y Sarkozy solo evitaría un deshonor mayúsculo con una sentencia absolutoria en este juicio en apelación o más adelante por el equivalente galo del Tribunal Supremo. El actual proceso durará hasta el 3 de junio y la sentencia está prevista para el próximo otoño.

Publicado: abril 7, 2026, 2:46 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/sarkozy-niega-apelacion-dejara-corromper-regimen-libio-20260407195726-nt.html

El expresidente francés Nicolas Sarkozy negó este martes que urdiera un pacto de corrupción con la dictadura libia de Muamar el Gadafi. «¿Cómo alguien puede pensar que elegí a un hombre tan imprevisible como Gadafi para conseguir un financiamiento sulfuroso, tras una entrevista de media hora?», se preguntó de manera retórica el que fuera jefe del Estado galo entre 2007 y 2012. «Esto no tiene ningún sentido. Yo no conocía Libia ni a los libios», añadió durante su interrogatorio en el Tribunal de París.

La de este martes fue una jornada especial en el juicio en apelación por la trama libia, que empezó el 16 de marzo. Los jueces interrogaron por primera vez a Sarkozy en este proceso, en que el exlíder de la derecha gala intenta salvar su honor y evitar un segundo encarcelamiento. En septiembre del año pasado, el Tribunal de París ya lo había declarado culpable de un delito de asociación de malhechores y condenado a cinco años de prisión y una multa de 100.000 euros por este mismo caso. Es el más grave de los múltiples ‘affaires’ en que se ha visto implicado el exmandatario, que pasó 20 días entre rejas el pasado otoño debido a esa condena.

«Quiero que se demuestre la verdad. Ya he pagado un precio muy elevado por ello», declaró el exmandatario durante su interrogatorio por el juez Olivier Géron, que duró más de ocho horas. Tras convertirse en el primer expresidente en ser encarcelado en la historia de la Quinta República francesa, Sarkozy intenta ahora lavar su maltrecha imagen. Tanto sus abogados como la Fiscalía —lo hicieron por motivos opuestos— recurrieron la sentencia del caso de la presunta financiación de la campaña presidencial de 2007 con petrodólares libios.

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  • Enric Bonet

Aunque se trata prácticamente de la última bala para el expresidente, este martes reprodujo unos argumentos parecidos a los utilizados en 2024. «No hubo ni un céntimo de dinero (libio) en mi campaña. No actué a favor de (Abdalá) Senusi», afirmó Sarkozy con su vehemencia característica. Lo dijo en referencia al cuñado de Gadafi y entonces número dos del régimen libio, derrocado en 2011 tras una ofensiva bélica internacional en que Francia tuvo un rol preponderante. Como ya había hecho en el primer juicio, defendió su inocencia debido al carácter inverosímil, según él, de esta trama. También consideró «falsos» los documentos que apuntan a la existencia de ese pacto de corrupción.

Además, tachó de «mentirosos» a los intermediarios que acusaron al expresidente y a su entorno de haberse beneficiado de los petrodólares de Libia, por una cantidad de al menos cinco millones de euros. «Os recuerdo que el señor Takieddine fue condenado varias veces por mentir», dijo sobre el influyente intermediario libanés, al que hallaron muerto en septiembre, apenas dos días antes del anuncio de la sentencia, en el Líbano donde vivía fugado de la justicia gala.

Culpables por imprudencia

El expresidente insistió en una versión parecida a la utilizada en el primer juicio, en que los jueces lo condenaron por «unos hechos de una gravedad excepcional». Sus argumentos no solo consisten en presentar como un «mentiroso» a Takieddine que recibió cuantiosas transferencias desde la cúspide en Libia, sino también en reprochar a sus principales colaboradores de la época —los exministros Claude Guéant y Brice Hortefeux— que se comportaran como unos ingenuos y se dejaran manipular por ese intermediario franco-libanés. «Son culpables de su imprudencia», aseguró sobre esos experimentados dirigentes que mantuvieron varias reuniones secretas con altos mandatarios libios, como el mismo cuñado de Gadafi condenado por el atentado terrorista contra el avión DC-10 de UTA, en que murieron 170 personas en 1989.

Sarkozy también echó balones fuera acusando al entonces presidente francés, el conservador Jacques Chirac, fallecido en 2019, de las buenas relaciones que el Ministerio del Interior galo mantenía con las autoridades libias. «Fue Chirac quien normalizó las relaciones entre Francia y Libia», dijo el exmandatario, que en el momento de los hechos ejercía como ministro del Interior y preparaba su candidatura para las presidenciales de 2007.

«Fue Chirac quien normalizó las relaciones entre Francia y Libia», dijo Sarkozy, que en el momento de los hechos ejercía como ministro del Interior

La vehemencia con la que defendió este martes su inocencia no resultó ninguna sorpresa. Ya había hecho lo mismo en los otros juicios, algo que no impidió que lo condenaran de manera definitiva con penas de prisión por dos casos delictivos: el de las escuchas judiciales y por la financiación ilegal de su campaña presidencial de 2012.

No obstante, la trama libia es el más grave de todos ellos. Y Sarkozy solo evitaría un deshonor mayúsculo con una sentencia absolutoria en este juicio en apelación o más adelante por el equivalente galo del Tribunal Supremo. El actual proceso durará hasta el 3 de junio y la sentencia está prevista para el próximo otoño.

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