Revuelta republicana contra Trump por las malas encuestas para las elecciones de medio mandato - Colombia
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Revuelta republicana contra Trump por las malas encuestas para las elecciones de medio mandato

«Señor presidente, algunas de sus medidas de control migratorio han ido demasiado lejos». Lo dice la congresista María Elvira Salazar en un vídeo incendiario que ha dinamitado la campaña de las elecciones parciales del 3 de noviembre. El motivo es que Salazar no … es ninguna demócrata, o alguien crítico con el presidente. Es una militante republicana, del mismo estado del presidente, Florida, y hasta ahora una gran defensora suya. En el mensaje difundido esta semana, la diputada añade: «Los mismos hispanos que le ayudaron a llegar a la Casa Blanca en 2024 hoy se sienten traicionados». Y le advierte incluso contra sus asesores más cercanos.
Son palabras de una dureza insólita dentro de un partido sometido hasta ahora a la férrea disciplina de Trump, donde no se disiente. Y llegan apenas una semana después de que el presidente pidiera en la convención de Dallas votar en noviembre como si él mismo fuera el candidato, aunque su nombre no esté en la papeleta.

Hay unas cifras que ayudan a entender este desafío. Salazar ganó su distrito por 21 puntos en 2024. Ahora, una encuesta la sitúa empatada con el demócrata Eliott Rodríguez: 45% para cada uno. El 54% desaprueba a Trump y el 47% prefiere a alguien nuevo en el escaño. Es un sondeo interno de la campaña demócrata, con un margen de error de cuatro puntos, y no una encuesta independiente. Pero pone números al peligro que afronta Salazar en su propio distrito. Empieza a pesar más el miedo a perder el escaño que el miedo a contradecir al presidente.

Noticia relacionada

David Alandete

El desencuentro venía gestándose de antes. Salazar ya había defendido la protección temporal de los venezolanos frente a la retirada del llamado programa TPS por la Administración Trump. Junto a los también republicanos de Florida, Carlos Giménez y Mario Díaz-Balart, sostuvo que muchos de ellos no podían regresar a un país sometido a la represión chavista, ante una dictadura que aún permanece con otra cara, la de Delcy Rodríguez, al frente. La política migratoria del presidente tocaba directamente a las familias de sus distritos.
Los tres habían demostrado, además, que estaban dispuestos a utilizar sus votos para hacerse escuchar. En mayo de 2025 pusieron en peligro la aprobación del gran paquete fiscal y de gasto de Trump, bautizado por él como la «gran y hermosa ley», por su oposición a prolongar las operaciones de Chevron en Venezuela. En una Cámara con una mayoría republicana mínima, sus votos resultaban decisivos. Aquella disputa era por las concesiones petroleras al chavismo, distinta de la batalla migratoria, pero era un precedente.
Ahora Salazar lleva el enfrentamiento abierto a su propia campaña. Graba un anuncio de enfrentamiento a las puertas de la Casa Blanca, interpela al presidente y habla de traición a los hispanos que lo votaron. Quiere que el electorado vea la distancia entre ella y una política de deportaciones que amenaza con pasarle factura en noviembre.

«Señor presidente, algunas de sus medidas de control migratorio han ido demasiado lejos»

María Elvira Salazar
Congresista republicana por Florida

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La advertencia sobre sus asesores apunta a la línea dura que encarnan Stephen Miller y Tom Homan, aunque Salazar no los menciona por su nombre. Ambos, que aconsejan al presidente en materia de inmigración, han defendido las deportaciones, cuyo impacto se siente también en Doral, en Miami, uno de los principales núcleos de la comunidad venezolana y donde las redadas de ICE han generado temor entre quienes apoyaron a Trump.
ABC preguntó a Homan, el zar de la frontera, por esas operaciones y por el miedo entre los venezolanos que votaron al presidente. Su respuesta fue una defensa de la política migratoria: «Quienes apoyaron al presidente Trump votaron por él para que hiciera cumplir las leyes de inmigración y asegurara la frontera. Así que estamos cumpliendo sus promesas. Tenemos la frontera más segura de la historia y operaciones de deportación como nunca antes se habían visto. Así es como estamos actuando en todo el país».

«Tenemos la frontera más segura de la historia y deportaciones como nunca antes se habían visto»

Tom Homan
Asesor de Donald Trump

Discrepar de Trump tiene un coste dentro del Partido Republicano. El congresista Thomas Massie, uno de sus críticos más persistentes en este mandato, perdió las primarias frente a un rival apoyado por el presidente. Nancy Mace, que también lo ha desafiado por el caso Epstein, fracasó en su intento de convertirse en candidata a gobernadora de Carolina del Sur. Ambos viven ahora sus últimos meses en el Congreso. Salazar, en cambio, se enfrenta públicamente a Trump mientras necesita conservar los votos republicanos para renovar su escaño en noviembre.
Las encuestas colocan a los demócratas en una posición favorable para disputar el control del Congreso y explican el nerviosismo republicano. Según los sondeos más recientes, sus candidatos al Senado aventajan a los republicanos en Míchigan y Maine, pero también en Ohio y hasta en Texas, uno de los grandes bastiones conservadores.
En Ohio, una encuesta de Fox News da a Sherrod Brown ocho puntos de ventaja; en Texas, dos sondeos sitúan a James Talarico entre tres y cinco puntos por delante. Los demócratas también llevan ventaja en buena parte de las encuestas nacionales de intención de voto para la Cámara de Representantes. No tienen asegurada la victoria y la batalla por el Senado sigue abierta, pero el tono de las encuestas obliga a los republicanos a defender territorios que parecían seguros y que en un ciclo normal no estarían en disputa.

La importancia de controlar el Capitolio

A Trump, además, le interesa conservar la mayoría en el Capitolio porque en noviembre se juega tanto la capacidad de sacar adelante su programa como la protección frente a investigaciones legislativas y hasta otro ‘impeachment’ o juicio político. Si los demócratas recuperan una Cámara, podrán controlar las comisiones, exigir documentos y citar a funcionarios para hacer seguimiento de los negocios, las decisiones y los posibles conflictos de intereses de su Administración. También podrán dificultar la aprobación de leyes y condicionar las negociaciones presupuestarias.
Para un presidente acostumbrado a imponer disciplina entre los republicanos, perder esa mayoría supondría afrontar los dos últimos años de mandato con una oposición dotada de sus mayores herramientas para fiscalizarlo.

Publicado: septiembre 18, 2026, 2:47 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/revuelta-republicana-trump-malas-encuestas-elecciones-medio-20260918202129-nt.html

«Señor presidente, algunas de sus medidas de control migratorio han ido demasiado lejos». Lo dice la congresista María Elvira Salazar en un vídeo incendiario que ha dinamitado la campaña de las elecciones parciales del 3 de noviembre. El motivo es que Salazar no es ninguna demócrata, o alguien crítico con el presidente. Es una militante republicana, del mismo estado del presidente, Florida, y hasta ahora una gran defensora suya. En el mensaje difundido esta semana, la diputada añade: «Los mismos hispanos que le ayudaron a llegar a la Casa Blanca en 2024 hoy se sienten traicionados». Y le advierte incluso contra sus asesores más cercanos.

Son palabras de una dureza insólita dentro de un partido sometido hasta ahora a la férrea disciplina de Trump, donde no se disiente. Y llegan apenas una semana después de que el presidente pidiera en la convención de Dallas votar en noviembre como si él mismo fuera el candidato, aunque su nombre no esté en la papeleta.

Hay unas cifras que ayudan a entender este desafío. Salazar ganó su distrito por 21 puntos en 2024. Ahora, una encuesta la sitúa empatada con el demócrata Eliott Rodríguez: 45% para cada uno. El 54% desaprueba a Trump y el 47% prefiere a alguien nuevo en el escaño. Es un sondeo interno de la campaña demócrata, con un margen de error de cuatro puntos, y no una encuesta independiente. Pero pone números al peligro que afronta Salazar en su propio distrito. Empieza a pesar más el miedo a perder el escaño que el miedo a contradecir al presidente.

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  • David Alandete

El desencuentro venía gestándose de antes. Salazar ya había defendido la protección temporal de los venezolanos frente a la retirada del llamado programa TPS por la Administración Trump. Junto a los también republicanos de Florida, Carlos Giménez y Mario Díaz-Balart, sostuvo que muchos de ellos no podían regresar a un país sometido a la represión chavista, ante una dictadura que aún permanece con otra cara, la de Delcy Rodríguez, al frente. La política migratoria del presidente tocaba directamente a las familias de sus distritos.

Los tres habían demostrado, además, que estaban dispuestos a utilizar sus votos para hacerse escuchar. En mayo de 2025 pusieron en peligro la aprobación del gran paquete fiscal y de gasto de Trump, bautizado por él como la «gran y hermosa ley», por su oposición a prolongar las operaciones de Chevron en Venezuela. En una Cámara con una mayoría republicana mínima, sus votos resultaban decisivos. Aquella disputa era por las concesiones petroleras al chavismo, distinta de la batalla migratoria, pero era un precedente.

Ahora Salazar lleva el enfrentamiento abierto a su propia campaña. Graba un anuncio de enfrentamiento a las puertas de la Casa Blanca, interpela al presidente y habla de traición a los hispanos que lo votaron. Quiere que el electorado vea la distancia entre ella y una política de deportaciones que amenaza con pasarle factura en noviembre.

«Señor presidente, algunas de sus medidas de control migratorio han ido demasiado lejos»

María Elvira Salazar

Congresista republicana por Florida

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La advertencia sobre sus asesores apunta a la línea dura que encarnan Stephen Miller y Tom Homan, aunque Salazar no los menciona por su nombre. Ambos, que aconsejan al presidente en materia de inmigración, han defendido las deportaciones, cuyo impacto se siente también en Doral, en Miami, uno de los principales núcleos de la comunidad venezolana y donde las redadas de ICE han generado temor entre quienes apoyaron a Trump.

ABC preguntó a Homan, el zar de la frontera, por esas operaciones y por el miedo entre los venezolanos que votaron al presidente. Su respuesta fue una defensa de la política migratoria: «Quienes apoyaron al presidente Trump votaron por él para que hiciera cumplir las leyes de inmigración y asegurara la frontera. Así que estamos cumpliendo sus promesas. Tenemos la frontera más segura de la historia y operaciones de deportación como nunca antes se habían visto. Así es como estamos actuando en todo el país».

«Tenemos la frontera más segura de la historia y deportaciones como nunca antes se habían visto»

Tom Homan

Asesor de Donald Trump

Discrepar de Trump tiene un coste dentro del Partido Republicano. El congresista Thomas Massie, uno de sus críticos más persistentes en este mandato, perdió las primarias frente a un rival apoyado por el presidente. Nancy Mace, que también lo ha desafiado por el caso Epstein, fracasó en su intento de convertirse en candidata a gobernadora de Carolina del Sur. Ambos viven ahora sus últimos meses en el Congreso. Salazar, en cambio, se enfrenta públicamente a Trump mientras necesita conservar los votos republicanos para renovar su escaño en noviembre.

Las encuestas colocan a los demócratas en una posición favorable para disputar el control del Congreso y explican el nerviosismo republicano. Según los sondeos más recientes, sus candidatos al Senado aventajan a los republicanos en Míchigan y Maine, pero también en Ohio y hasta en Texas, uno de los grandes bastiones conservadores.

En Ohio, una encuesta de Fox News da a Sherrod Brown ocho puntos de ventaja; en Texas, dos sondeos sitúan a James Talarico entre tres y cinco puntos por delante. Los demócratas también llevan ventaja en buena parte de las encuestas nacionales de intención de voto para la Cámara de Representantes. No tienen asegurada la victoria y la batalla por el Senado sigue abierta, pero el tono de las encuestas obliga a los republicanos a defender territorios que parecían seguros y que en un ciclo normal no estarían en disputa.

La importancia de controlar el Capitolio

A Trump, además, le interesa conservar la mayoría en el Capitolio porque en noviembre se juega tanto la capacidad de sacar adelante su programa como la protección frente a investigaciones legislativas y hasta otro ‘impeachment’ o juicio político. Si los demócratas recuperan una Cámara, podrán controlar las comisiones, exigir documentos y citar a funcionarios para hacer seguimiento de los negocios, las decisiones y los posibles conflictos de intereses de su Administración. También podrán dificultar la aprobación de leyes y condicionar las negociaciones presupuestarias.

Para un presidente acostumbrado a imponer disciplina entre los republicanos, perder esa mayoría supondría afrontar los dos últimos años de mandato con una oposición dotada de sus mayores herramientas para fiscalizarlo.

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