Publicado: abril 9, 2026, 12:45 pm
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/reino-unido-despliega-ejercito-disuadir-tres-submarinos-20260409130123-nt.html
Durante más de cuatro semanas, en un espacio marítimo situado al norte del Reino Unido y vinculado a su zona económica exclusiva, tres submarinos rusos llevaron a cabo una operación descrita por el Gobierno británico como encubierta y prolongada sobre cables de telecomunicaciones y oleoductos … estratégicos. La actividad fue detectada y seguida de forma continuada por fuerzas británicas y aliadas, sin que, según las autoridades, se hayan registrado daños en las infraestructuras.
La información fue desvelada este jueves por el ministro de Defensa británico, John Healey, en una comparecencia en Downing Street en la que ofreció por primera vez detalles de una operación que, en sus palabras, buscaba «exponer la actividad rusa continuada que amenaza al Reino Unido y subrayar nuestra preparación constante para responder».
Según explicó, la misión rusa implicó un submarino nuclear de ataque de clase Akula y dos sumergibles pertenecientes a la Dirección Principal de Investigación en Aguas Profundas de Rusia, conocida como GUGI, una unidad especializada en operaciones submarinas de gran profundidad. Estas embarcaciones, diseñadas para trabajar a miles de metros bajo la superficie, están capacitadas tanto para estudiar infraestructuras como para intervenir sobre ellas en escenarios de conflicto.
Noticia relacionada
-
Rosalía Sánchez
«El Reino Unido, en colaboración con Noruega y otros aliados, respondió al aumento de la actividad rusa en el Atlántico, al norte del Reino Unido», señaló Healey, quien detalló que la respuesta incluyó el despliegue de un buque de guerra de la Royal Navy y aeronaves de patrulla marítima. «Puedo confirmar que desplegamos nuestras Fuerzas Armadas para rastrear y disuadir cualquier actividad hostil de estos buques».
El seguimiento, según Defensa, se mantuvo de forma ininterrumpida durante toda la operación. «Un buque de la Royal Navy y aviones P-8 de la Royal Air Force, junto con aliados, aseguraron que los submarinos rusos fueran monitorizados las 24 horas del día», afirmó el ministro. En ese contexto, añadió que el submarino Akula «regresó posteriormente a su base tras haber sido seguido de cerca en todo momento», mientras que las unidades de GUGI permanecieron operando durante más tiempo en la zona antes de retirarse hacia el norte.
La operación, que involucró a unos 500 efectivos británicos y acumuló centenares de horas de vuelo y miles de millas náuticas de patrulla, concluyó sin incidentes registrados sobre el terreno. «No hay evidencia de que se haya producido ningún daño en cables o gasoductos», sostuvo Healey.
Pese a ello, el tono de la comparecencia incluyó una advertencia explícita dirigida al Kremlin. «Vemos vuestra actividad sobre nuestros cables y nuestros oleoductos», declaró el ministros en referencia al presidente ruso, Vladimir Putin. «Y deben saber que cualquier intento de dañarlos no será tolerado y tendrá consecuencias graves».
El Gobierno británico considera que la operación rusa fue parte de un patrón más amplio de actividades orientadas a cartografiar y evaluar infraestructuras críticas submarinas. Healey apuntó que estos sistemas son esenciales para la economía y la seguridad del país. «Debajo de nuestras aguas se encuentra una vasta red de cables y gasoductos de los que depende nuestra forma de vida», afirmó, y añadió que «el 99% del tráfico internacional de telecomunicaciones y datos y una parte sustancial del suministro energético pasan por estas infraestructuras».
En ese sentido, especialistas en ciberseguridad como Charlotte Wilson, de la empresa de ciberseguridad Check Point, han advertido en la prensa local que el carácter técnico de los submarinos implicados sugiere una intención deliberada de analizar la localización y la resiliencia de estas infraestructuras, más que un simple tránsito naval.
