Publicado: junio 29, 2026, 6:45 pm
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/pedro-rodriguez-pasa-politicos-piensan-20260629012612-nt.html
En las primeras semanas de este verano que se promete especialmente tórrido para nuestras democracias, estamos viendo a líderes políticos – tanto de lejos como de cerca– que han perdido por completo el sentido de la realidad. Se enrocan en su ensimismado delirio, impulsados por … sus propias comparsas de sectarios castrati que les jalean en lugar de remar a la contra como vikingos noruegos para evitar la más que anunciada catástrofe.
Isaiah Berlin, el legendario historiador de las ideas políticas, definió el sentido de la realidad como la capacidad intuitiva para comprender el mundo tal como es, y no como nos gustaría que fuera. En esta reflexión recurrente de Berlin, el sentido de la realidad permite reconocer la pluralidad de intereses y valores, sin dejarse cegar por ideologías, dogmas o utopías abstractas. A su juicio, los pensadores que buscan una única explicación (los erizos) carecen del sentido de la realidad, a diferencia de aquellos (los zorros) que son capaces de valorar la complejidad empírica de la vida.
En el trumpismo, los líderes terminan pensando solamente en sí mismos. Su narcisista miopía les impide reconocer lo que es posible y lo que no. Como resultado, gobiernan solamente para satisfacer sus obsesiones, desde la ‘redecoración’ de la Casa Blanca a la supervivencia política a cualquier precio.
En la encrucijada formada por un terrible abuso de lo público y una gravísima crisis de rendición de cuentas, Donald Trump se ha instalado directamente en la irrealidad de su gestión encadenando fracaso tras fracaso. El presidente afirma que no le importan las próximas elecciones legislativas. Dice no preocuparle la difícil situación económica que atraviesan los estadounidenses como consecuencia de la guerra contra Irán. Incluso acaba de negarse a firmar un proyecto de ley destinado a reducir los costes de la vivienda en EEUU, porque a su juicio el histórico acuerdo bipartidista es una «cuestión de menor importancia» en comparación con sus chanchullos.
Arde Roma pero para nuestros Nerones, cada vez más alejados de los problemas reales de sus conciudadanos, todo está bien.
