Publicado: febrero 28, 2026, 9:45 am
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En noviembre pasado, Trump ordenó el despliegue del portaviones Gerald Ford y su grupo de ataque en el Caribe frente a las costas de Venezuela. Tras la exitosa intervención que acabó con la captura de Maduro a comienzos de enero, el portaviones cruzó el Atlántico, … atravesó el Mediterráneo y se posicionó frente a Israel para reforzar las operaciones de EE.UU. en Oriente Medio. Se trataba de apoyar las acciones que, desde otro grupo de combate -el que lidera el portaviones Abraham Lincoln en el mar de Arabia-, se han iniciado ahora contra objetivos en territorio iraní.
El fabuloso despliegue norteamericano, el más potente y numeroso desde la guerra de Iraq, está llevando a cabo operaciones militares en la región, una vez que las negociaciones en Ginebra sobre el desarme nuclear iraní han resultado infructuosas.
En junio pasado, en lo que se llamó la guerra de los doce días, Israel lanzó una ofensiva aérea contra instalaciones nucleares y militares de Irán con el objetivo de degradar su programa nuclear e impedir que se materializase una amenaza largamente perseguida por el régimen de los Ayatolás. En esa guerra intervino EE.UU. para atacar refugios especialmente protegidos bajo tierra. Desde una perspectiva militar, el aparente éxito habría frenado la carrera nuclear iraní. Sin embargo, la evaluación de daños realizada posteriormente por la inteligencia israelí acabaría concluyendo que quedaba trabajo por realizar.
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Mikel Ayestaran
A finales de diciembre y principios de enero, una gran parte de la población urbana y joven de Irán se movilizó contra el gobierno de Raisi, en las universidades primero y en las calles después, siendo brutalmente reprimida por las autoridades dirigidas por un debilitado y envejecido Jamenei. El poder de los ayatolás, surgido de la revolución de 1979, se tambalea. Israel, apoyado una vez más por EE.UU., ha visto una ventana de oportunidad para acabar con un régimen al que considera una amenaza existencial y que el mundo suní, mayoritario en la región y liderado por Arabia Saudí, percibe como su gran rival geopolítico.
El objetivo principal que persiguen los ataques en curso es acabar, de forma definitiva, con el programa nuclear iraní y la amenaza que supone para la región. Si ello lleva consigo un cambio de régimen propiciado por la sociedad iraní, se habrán superado todas las expectativas.
No será fácil. Irán es una sociedad dual y fragmentada. El régimen teocrático, apoyado por la Guardia Revolucionaria que se formó combatiendo contra Iraq y en antagonismo a Occidente, se enfrenta a una parte de la ciudadanía, más joven e ilustrada, que se relaciona en las redes y que se encuentra alejada de los postulados espirituales que propugna el mundo chií. El resultado de la pugna entre dos concepciones vitales tan alejadas es incierto. No sabemos que saldrá de este enfrentamiento, pero el futuro siempre ha pertenecido a los más jóvenes, a los que en mayor medida les corresponderá protagonizarlo.
Pedro Méndez de Vigo, General de Caballería DEM (R) y asesor de LLYC
