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¿Por qué una escalada contra Irán sin opción de victoria no es una estrategia?

Otro ocupante del Despacho Oval durante su primer año en la Casa Blanca ya tuvo que enfrentarse a una terrible pesadilla bélica. Un conflicto aparentemente irresoluble, al que durante su campaña presidencial había prometido encontrar una solución aceptable. El año: 1969. El presidente: Richard Nixon … . Y el reto: acabar con la guerra en Vietnam.
Para forzar a que Hanoi negociase, Nixon formuló una arriesgada estrategia bautizada como ‘Madman theory’ (‘La teoría del loco’). La idea era hacer creer tanto a Vietnam del Norte, como a sus aliados comunistas, que el presidente se encontraba tan desesperado por saldar aquel conflicto en el sureste asiático que estaba dispuesto a hacer lo que fuera, incluso un «primer uso» de armas nucleares.

El mundo oyó hablar por primera vez sobre la teoría del loco en las memorias de H. R. Haldeman, publicadas en 1979 con el título ‘The Ends of Power’. El jefe de gabinete de Nixon escribió que el presidente le dijo: «Bob, quiero que los norvietnamitas crean que he llegado a un punto en el que podría hacer cualquier cosa para detener la guerra». Y, aunque Nixon anticipó que «el mismísimo Ho Chi Minh se presentaría en dos días suplicando paz en París», la estrategia no resultó especialmente efectiva, ya que el desastre de Vietnam se prolongó hasta 1975.

Noticia relacionada

Javier Ansorena

Nixon nunca reconoció ser el promotor de su propio farol, pero el concepto nació para quedarse en la teoría de juegos y en los estudios académicos sobre la toma de decisiones en escenarios de máxima competencia y rivalidad. En su disparatada guerra contra Irán, Donald Trump ha resucitado aquella jugada, pero sin rastro de la premeditación estratégica de Nixon-Kissinger.
El problema es que una escalada contra Irán sin opción de victoria no es una estrategia, ni cuerda ni loca. Trump y su corte de sicofantes desconocen lo más relevante de la teoría del loco en política exterior. Y es que fue concebida por perdedores y para perdedores. Nadie «enloquece» cuando se siente ganador.

Publicado: abril 23, 2026, 12:45 am

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/escalada-iran-opcion-victoria-estrategia-20260422041845-nt.html

Otro ocupante del Despacho Oval durante su primer año en la Casa Blanca ya tuvo que enfrentarse a una terrible pesadilla bélica. Un conflicto aparentemente irresoluble, al que durante su campaña presidencial había prometido encontrar una solución aceptable. El año: 1969. El presidente: Richard Nixon. Y el reto: acabar con la guerra en Vietnam.

Para forzar a que Hanoi negociase, Nixon formuló una arriesgada estrategia bautizada como ‘Madman theory’ (‘La teoría del loco’). La idea era hacer creer tanto a Vietnam del Norte, como a sus aliados comunistas, que el presidente se encontraba tan desesperado por saldar aquel conflicto en el sureste asiático que estaba dispuesto a hacer lo que fuera, incluso un «primer uso» de armas nucleares.

El mundo oyó hablar por primera vez sobre la teoría del loco en las memorias de H. R. Haldeman, publicadas en 1979 con el título ‘The Ends of Power’. El jefe de gabinete de Nixon escribió que el presidente le dijo: «Bob, quiero que los norvietnamitas crean que he llegado a un punto en el que podría hacer cualquier cosa para detener la guerra». Y, aunque Nixon anticipó que «el mismísimo Ho Chi Minh se presentaría en dos días suplicando paz en París», la estrategia no resultó especialmente efectiva, ya que el desastre de Vietnam se prolongó hasta 1975.

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  • Javier Ansorena

Nixon nunca reconoció ser el promotor de su propio farol, pero el concepto nació para quedarse en la teoría de juegos y en los estudios académicos sobre la toma de decisiones en escenarios de máxima competencia y rivalidad. En su disparatada guerra contra Irán, Donald Trump ha resucitado aquella jugada, pero sin rastro de la premeditación estratégica de Nixon-Kissinger.

El problema es que una escalada contra Irán sin opción de victoria no es una estrategia, ni cuerda ni loca. Trump y su corte de sicofantes desconocen lo más relevante de la teoría del loco en política exterior. Y es que fue concebida por perdedores y para perdedores. Nadie «enloquece» cuando se siente ganador.

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