Publicado: marzo 22, 2026, 10:45 pm
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/opciones-satisfactorias-programa-nuclear-iran-20260323041811-nt.html
Hay muchas cosas que hacen que el régimen iranà resulte detestable, pero lo que lo convierte en especialmente peligroso es su empeño por conseguir armas nucleares. Su promesa de no fabricar una bomba quedó desmentida por su determinación de enriquecer uranio hasta alcanzar el … nivel necesario para construir armas, que ha servido para sustentar durante largo tiempo los intentos del régimen de intimidar a sus vecinos y amenazar la supervivencia de Israel.
Para que la guerra desatada por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero pueda considerarse siquiera un éxito parcial, debe, por tanto, hacer retroceder las ambiciones nucleares de Irán durante años y, en el mejor de los casos, para siempre. La mejor manera de que esto ocurra serÃa que el régimen fuera sustituido por una democracia centrada en mejorar la suerte de su pueblo y en vivir en paz con sus vecinos. Un gobierno asà representarÃa la menor amenaza. Sin embargo, una guerra aérea tendrá dificultades para propiciar tal renovación. Incluso podrÃa empeorar la situación.
El régimen ha comprendido sin duda que ser una potencia en ciernes te convierte en un objetivo y que, para que un programa nuclear ofrezca alguna protección, debe llevarse a cabo hasta el final. Se cree que el nuevo lÃder supremo, Mojtaba Jamenei, está más ansioso que su difunto padre y predecesor por conseguir una bomba, y tras la muerte de su familia es probable que busque venganza. En Irán, esos argumentos pueden eclipsar el hecho de que los misiles y las bombas estadounidenses e israelÃes han causado un gran daño a la economÃa. A pesar de saber que cualquier trabajo futuro en materia nuclear se enfrentará a una potencia de fuego extraordinaria, es posible que Jamenei tolere el riesgo.
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AgustÃn Pery
El Irán de la posguerra iniciarÃa un programa con ventaja. Hay, aproximadamente, 400 kg de uranio altamente enriquecido enterrados en el paÃs, cantidad suficiente para unas diez bombas. Ya sea en manos de un régimen hostil o, si el orden se derrumba, de un señor de la guerra en busca de un comprador, este material fisionable supone una grave amenaza.
Estados Unidos tiene tres opciones. Una, respaldada por algunas personas en Israel, es enviar fuerzas especiales para incautarlo. Como describimos, eso requerirÃa una ocupación enorme, de varios dÃas de duración, en la que participarÃa una fuerza de asalto especializada protegida por más de 1.000 soldados y con apoyo aéreo constante. Es factible, aunque exigente y arriesgado, pero Estados Unidos ha perdido el factor sorpresa y la inteligencia sugiere que los 400 kg se encuentran en dos o incluso tres lugares, por lo que parte podrÃa quedar fuera de su alcance. Además, aunque Irán tendrÃa que reiniciar el enriquecimiento desde cero, conservarÃa sus conocimientos técnicos.
Esto nos lleva a una segunda opción: bombardear Irán cada vez que represente una amenaza. Esta guerra ha demostrado lo costoso que resultarÃa. Irán ha aprendido que incluso sus drones y misiles de baja tecnologÃa pueden agitar los mercados energéticos mundiales y desestabilizar a los Estados del Golfo, que se promocionan ante inversores y expatriados como oasis de calma. Los votantes estadounidenses rechazarÃan sin duda entrar en guerra si cada enfrentamiento solo sirviera para reiniciar el reloj de cara al siguiente. Los estrategas estadounidenses no querrÃan quedarse atascados en Oriente Medio cuando su atención se centra en China.
Eso deja como opción un acuerdo con el régimen para poner fin a su amenaza nuclear. Se trata de una opción difÃcil: Jamenei podrÃa rechazar un acuerdo. El régimen podrÃa aceptarlo y luego incumplirlo. Y, sin embargo, sigue siendo la mejor opción. Irán está agotado tras los bombardeos. Para reconstruir su economÃa necesita que se levanten las sanciones. A cambio, podrÃa estar dispuesto a alcanzar un acuerdo permanente como parte de un alto el fuego, por el que el régimen aceptarÃa el fin del enriquecimiento, la supervisión de su programa nuclear y la dilución o eliminación del uranio altamente enriquecido.
SerÃa un pacto odioso. En 2015, Barack Obama negoció un acuerdo similar –temporal–, que Donald Trump derogó en 2018. Qué crÃtica a su polÃtica hacia Irán que, ocho años y dos guerras después, no tenga mejores opciones.
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