Publicado: agosto 9, 2026, 10:45 am
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BenjamÃn Netanyahu ha decidido plantar cara a Donald Trump en uno de los asuntos más delicados e importantes de la fase de posguerra de Gaza. El primer ministro israelà rechazó el domingo el plan de 15 puntos amparado y defendido por Washington para lograr … el desarme del grupo terrorista Hamás a cambio de la retirada de las tropas israelÃes del enclave. La discrepancia no reside tanto en el objetivo final como en el orden de los pasos. Israel exige primero las armas pero Hamás reclama primero la retirada.
«Israel no acepta el documento de quince puntos», afirmó Netanyahu al comienzo de la reunión semanal de su Gobierno, según informa la oficina del primer ministro. El dirigente israelà dejó claro que no permitirá una salida del Ejército basada en promesas o fórmulas ambiguas. Exige un desarme real, verificable y completo: armas pesadas, armas ligeras y cualquier capacidad militar que permita a Hamás reconstruir su poder en Gaza.
El rechazo supone un serio revés para Trump, que habÃa presentado el acuerdo como un avance histórico hacia una paz duradera. El presidente estadounidense anunció a finales de julio que su Junta de la Paz habÃa logrado encarrilar el desarme completo de Hamás y del resto de grupos armados. Sin embargo, el optimismo de la Casa Blanca ocultaba una diferencia fundamental que nunca quedó resuelta: quién debe dar el primer paso.
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Guillermo RodrÃguez
El texto concedÃa a Israel y Hamás un plazo de catorce dÃas para acordar el calendario y los mecanismos de aplicación. Según la propuesta, las armas entregadas quedarÃan bajo la custodia del llamado Comité Nacional para la Administración de Gaza, integrado supuestamente por tecnócratas palestinos. Sobre el papel, el sistema permitirÃa avanzar simultáneamente hacia la desmilitarización del territorio y la retirada israelÃ. En la práctica, ninguna de las partes confÃa en que la otra cumpla después de haber cedido su principal instrumento de presión.
Hamás reiteró este domingo su adhesión al plan, pero insiste en que es Israel quien debe poner fin primero a su campaña militar. Netanyahu sostiene exactamente lo contrario. A su juicio, una retirada previa permitirÃa al grupo reorganizarse, esconder armamento y presentar simples gestos simbólicos como un desarme efectivo.
Desconfianza total en Gaza
El primer ministro reconoció que mantiene conversaciones con Washington. Algunas propuestas estadounidenses son aceptables, dijo, pero otras no. El mensaje estaba dirigido tanto a Trump como a sus socios de Gobierno. Israel considera a Estados Unidos su aliado más importante, pero no aceptará decisiones que, según Netanyahu, comprometan su seguridad. Esto es un enfrentamietno con Trump, que en semanas recientes ya ha dado señales de que está acabando su paciencia con Netanyahu.
La presión interna tampoco deja margen para grandes concesiones. El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, advirtió que el Ejército israelà no debe retirarse «ni un milÃmetro» de Gaza antes de que Hamás entregue sus armas. Para el sector más duro de la coalición, la desaparición militar y polÃtica del grupo continúa siendo el objetivo central de la guerra.
El plan introduce además una cuestión todavÃa más peliaguda. El documento promete crear las condiciones para una vÃa creÃble hacia la autodeterminación palestina y la eventual formación de un Estado. Netanyahu volvió a cerrar esa puerta con absoluta claridad: mientras él continúe al frente del Gobierno, dijo, no habrá un Estado palestino. El primer ministro israelà ha oscilado entre negar la creación de un Estado palestino y negarlo de entrada, sin aclarar qué sucederÃa con Cisjordania y Gaza.
El choque evidencia los lÃmites de la influencia estadounidense. Trump puede presionar a Netanyahu, ofrecer incentivos y reclamar una victoria diplomática, pero no puede eliminar la desconfianza acumulada tras años de guerra, secuestros y negociaciones fallidas.
AsÃ, el supuesto acuerdo histórico de Trump se encuentra atrapado en el mismo dilema que ha bloqueado anteriores iniciativas, pero en un contexto de creciente tensión entre Washington y Jerusalén. Hamás teme desarmarse y quedar a merced de Israe pero Israel teme retirarse y comprobar después que Hamás conserva su arsenal oculto. El problema para esta solución negociada por Trump el año pasado es que mientras nadie esté dispuesto a avanzar primero, la paz seguirá siendo una declaración solemne sin traducción sobre el terreno.
