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Netanyahu pide clemencia al presidente de Israel en su juicio por corrupción por el «interés» del país

Benjamín Netanyahu siguió el ejemplo de Donald Trump y pidió al presidente Isaac Herzog que lo indulte en su largo juicio por corrupción. El primer ministro israelí, como hiciera el presidente de Estados Unidos hace dos semanas, dirigió a Herzog una petición oficial … de perdón y poco después difundió un video en redes sociales para explicar que hubiera preferido demostrar su inocencia ante el tribunal, pero que el “interés nacional” exige lo contrario.
Alcanzado un acuerdo en Gaza, Netanyahu se prepara para las elecciones de 2026, que podrían celebrarse en octubre, pero sólo podrá presentarse siempre y cuando no haya sido condenado. Dado el ritmo del juicio y las interrupciones acumuladas desde 2020, una condena el próximo año es posible en teoría, pero en la práctica poco probable. Los medios israelíes señalan que podría llegar en 2027 o 2028. El primer ministro con más tiempo en el cargo tiene prisa por arreglar sus problemas con la Justicia y lo quiere hacer por la vía rápida.
La pelota está ahora en el tejado del presidente Herzog, quien calificó la petición de “extraordinaria”. La oficina presidencial afirmó analizará la solicitud “responsable y sinceramente” y tomará una decisión tras solicitar la opinión de expertos. Yair Lapid, líder de la oposición, dijo que “el presidente no puede indultar a Netanyahu sin una admisión de culpabilidad, una expresión de remordimiento y un retiro inmediato de la vida política”. En opinión de Lapid, un perdón sin esas condiciones sería “una violación del Estado de derecho”. Merav Michaeli, líder laborista, advirtió que el perdón “sería un colapso moral. Israel no puede convertirse en un estado donde los poderosos borren sus crímenes en lugar de enfrentar la Justicia”.

Netanyahu fue acusado en 2019 de soborno, fraude y abuso de confianza en relación con tres casos separados, pero interrelacionados, y lleva cinco años en juicio. El líder del Likud denuncia que se trata de una “caza de brujas” y defiende su inocencia. Los casos contra el primer ministro son los conocidos como ‘Caso 1000’, en el que está imputado por fraude y violación de confianza por recibir regalos como puros, joyas y viajes por un valor de unos 180.000 euros de empresarios millonarios de Hollywood, a cambio de favores. El ‘Caso 2000’, en el que le imputan también por fraude y violación de confianza debido a la conspiración con el dueño del diario ‘Yedioth Ahronoth’, Arnon Mozes, también acusado, a cambio de obtener una cobertura favorable.

En opinión de Lapid, un perdón sin esas condiciones sería “una violación del Estado de derecho”

El tercer caso, y el más grave, es el ‘Caso 4000′, en el que hace frente a cargos por sobornos, fraude y violación de confianza tras presionar para garantizarse una cobertura informativa favorable para él y su mujer al portal de noticias Walla.
El periodista Anshel Pfeffer, autor de ‘Bibi: The Turbulent Life and Times of Benjamin Netanyahu’, explicó en su perfil de X que, realidad, el primer ministro “no pide indulto, exige inmunidad procesal. Ahora le toca a Herzog, y si cede, entonces al Tribunal Supremo”.

Críticas al sistema judicial

El proceso legal ha sufrido innumerables retrasos, primero por la Covid y luego por la guerra en Gaza. En su mensaje de vídeo, Netanyahu señaló que, debido a la “realidad política y de seguridad” de Israel, tener que comparecer ante el tribunal para testificar tres veces por semana es “una exigencia imposible”. El dirigente conservador estima que “cada vez está más claro que se han cometido delitos graves en la construcción del caso en mi contra”, pero no aportó prueba alguna al respecto.
Los aliados de Netanyahu se sumaron a su petición de perdón y apuntaron al sistema judicial como el culpable de la situación, confirmado la vieja aspiración del Gobierno de cambiar el sistema. El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, afirmó que “es evidente para cualquier persona razonable que Netanyahu ha sido perseguido durante años por un sistema judicial corrupto que fabricó casos políticos en su contra”. El responsable de Educación, Yoav Kisch, denunció que el juicio está causando “graves daños a la capacidad del primer ministro para aprovechar las oportunidades políticas con el presidente Trump”.
El país está dividido en torno a la figura del primer ministro y esta petición de indulto volvió a hacerlo evidente. A las pocas horas de que miles de personas se echaran a las calles de Tel Aviv para pedir una comisión estatal de investigación sobre lo ocurrido el 7 de octubre, Netanyahu desvió de nuevo el foco de esa investigación que podría determinar su responsabilidad política en el “sábado negro”.

Publicado: noviembre 30, 2025, 11:45 am

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/netanyahu-pide-clemencia-presidente-israel-juicio-corrupcion-20251130173052-nt.html

Benjamín Netanyahu siguió el ejemplo de Donald Trump y pidió al presidente Isaac Herzog que lo indulte en su largo juicio por corrupción. El primer ministro israelí, como hiciera el presidente de Estados Unidos hace dos semanas, dirigió a Herzog una petición oficial de perdón y poco después difundió un video en redes sociales para explicar que hubiera preferido demostrar su inocencia ante el tribunal, pero que el “interés nacional” exige lo contrario.

Alcanzado un acuerdo en Gaza, Netanyahu se prepara para las elecciones de 2026, que podrían celebrarse en octubre, pero sólo podrá presentarse siempre y cuando no haya sido condenado. Dado el ritmo del juicio y las interrupciones acumuladas desde 2020, una condena el próximo año es posible en teoría, pero en la práctica poco probable. Los medios israelíes señalan que podría llegar en 2027 o 2028. El primer ministro con más tiempo en el cargo tiene prisa por arreglar sus problemas con la Justicia y lo quiere hacer por la vía rápida.

La pelota está ahora en el tejado del presidente Herzog, quien calificó la petición de “extraordinaria”. La oficina presidencial afirmó analizará la solicitud “responsable y sinceramente” y tomará una decisión tras solicitar la opinión de expertos. Yair Lapid, líder de la oposición, dijo que “el presidente no puede indultar a Netanyahu sin una admisión de culpabilidad, una expresión de remordimiento y un retiro inmediato de la vida política”. En opinión de Lapid, un perdón sin esas condiciones sería “una violación del Estado de derecho”. Merav Michaeli, líder laborista, advirtió que el perdón “sería un colapso moral. Israel no puede convertirse en un estado donde los poderosos borren sus crímenes en lugar de enfrentar la Justicia”.

Netanyahu fue acusado en 2019 de soborno, fraude y abuso de confianza en relación con tres casos separados, pero interrelacionados, y lleva cinco años en juicio. El líder del Likud denuncia que se trata de una “caza de brujas” y defiende su inocencia. Los casos contra el primer ministro son los conocidos como ‘Caso 1000’, en el que está imputado por fraude y violación de confianza por recibir regalos como puros, joyas y viajes por un valor de unos 180.000 euros de empresarios millonarios de Hollywood, a cambio de favores. El ‘Caso 2000’, en el que le imputan también por fraude y violación de confianza debido a la conspiración con el dueño del diario ‘Yedioth Ahronoth’, Arnon Mozes, también acusado, a cambio de obtener una cobertura favorable.

En opinión de Lapid, un perdón sin esas condiciones sería “una violación del Estado de derecho”

El tercer caso, y el más grave, es el ‘Caso 4000’, en el que hace frente a cargos por sobornos, fraude y violación de confianza tras presionar para garantizarse una cobertura informativa favorable para él y su mujer al portal de noticias Walla.

El periodista Anshel Pfeffer, autor de ‘Bibi: The Turbulent Life and Times of Benjamin Netanyahu’, explicó en su perfil de X que, realidad, el primer ministro “no pide indulto, exige inmunidad procesal. Ahora le toca a Herzog, y si cede, entonces al Tribunal Supremo”.

Críticas al sistema judicial

El proceso legal ha sufrido innumerables retrasos, primero por la Covid y luego por la guerra en Gaza. En su mensaje de vídeo, Netanyahu señaló que, debido a la “realidad política y de seguridad” de Israel, tener que comparecer ante el tribunal para testificar tres veces por semana es “una exigencia imposible”. El dirigente conservador estima que “cada vez está más claro que se han cometido delitos graves en la construcción del caso en mi contra”, pero no aportó prueba alguna al respecto.

Los aliados de Netanyahu se sumaron a su petición de perdón y apuntaron al sistema judicial como el culpable de la situación, confirmado la vieja aspiración del Gobierno de cambiar el sistema. El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, afirmó que “es evidente para cualquier persona razonable que Netanyahu ha sido perseguido durante años por un sistema judicial corrupto que fabricó casos políticos en su contra”. El responsable de Educación, Yoav Kisch, denunció que el juicio está causando “graves daños a la capacidad del primer ministro para aprovechar las oportunidades políticas con el presidente Trump”.

El país está dividido en torno a la figura del primer ministro y esta petición de indulto volvió a hacerlo evidente. A las pocas horas de que miles de personas se echaran a las calles de Tel Aviv para pedir una comisión estatal de investigación sobre lo ocurrido el 7 de octubre, Netanyahu desvió de nuevo el foco de esa investigación que podría determinar su responsabilidad política en el “sábado negro”.

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