Publicado: febrero 16, 2026, 11:45 pm
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Cada año, cuando el carnaval renano despliega su inconfundible mezcla de crítica y desparpajo, hay un nombre que destaca con sus ácidas carrozas: Jacques Tilly. El escultor y diseñador de Düsseldorf entiende la fiesta como un espacio de libertad donde la sociedad se … mira al espejo sin filtros. Lo ha vuelto a demostrar en su nueva creación en la que Putin, dolorido, aparece vestido de camuflaje militar con una espada que atraviesa de una estocada a un bufón, en cuyo gorro se lee «sátira».
Responde así a la justicia rusa, que le juzga en rebeldía por la carroza del año pasado, acusado de los delitos de «difundir informaciones falsas sobre el Ejército ruso», «actuar por odio» y «herir sensibilidades religiosas».
Este artista de 62 años preside un taller que lleva cuatro décadas comprometido con el ejercicio de la libertad de expresión en estado más descarnado. Allí trabaja esculturas críticas con los líderes de la política internacional que le han ido convirtiendo en un símbolo involuntario de tensión entre libertad creativa y autoritarismo.
Jackes Tilly reconoce que actualmente trabaja «bajo un nivel de presión inédito» y que ha recibido amenazas. Las autoridades locales han reforzado las medidas de protección en torno a su taller y al desfile. No es que haya retratado a Putin con más inquina que a Trump, Erdogan, Johnson, Xi Jinping, Orbán o Netanyahu. La diferencia es que en Moscú se enfrenta a una pena de diez años de prisión.
La reacción en Alemania ha sido contundente. Instituciones culturales, partidos democráticos y organizaciones de derechos humanos han cerrado filas en torno a Jackes Tilly. Su carroza del año pasado ha sido expuesta con honores en el Vrijheidsmuseum de los Países Bajos, como símbolo de libertad artística.
El propio carnaval renano ha convertido su caso en un recordatorio de que la sátira no es un adorno folclórico, sino un pilar de la cultura democrática. «Mis carrozas no buscan humillar, sino señalar», dice, «soy el niño que grita que el emperador está desnudo, pero no digo nada que el resto no vea también con sus propios ojos: ese es el éxito de una carroza de carnaval».
Putin y Trump se convierten en las principales víctimas de la sátira del carnaval celebrado estos días en la ciudad alemana de Colonia
Ha recibido apoyo de representantes de todos los partidos políticos de Alemania, a excepción de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), la mayor fuerza de la oposición germana, a la que el ministro de Interior, Alexander Dobrindt, reprocha que se comporte como «un partido alemán de Putin».
Tras consultar con varias instituciones alemanas, está seguro de que «no me van a extraditar», pero no deja de pensar que AfD figura en algunas encuestas como primer partido más votado de cara a las próximas elecciones generales. Además, no está seguro de que una institución hipotéticamente ocupada por altos cargos de ese partido no tomase una decisión diferente. «Es absurdo que tengamos que estar hablando de todo esto», insiste, «en realidad, es de risa tratar de llevar ante los tribunales a unas figuras de cartón».
