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Meloni intenta desactivar la bomba de los aranceles ante la inminente visita clave del vicepresidente Vance a Roma

Italia se distancia de la línea de firmeza de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que prepara duras medidas contra los aranceles del presidente estadounidense, Donald Trump. La primera ministra, Giorgia Meloni, ha elegido su bando en la guerra … comercial que amenaza con fracturar Occidente: ni cesión ni represalias. Meloni trabaja discretamente en su idea clave, aunque el margen es estrecho: convertir a Italia en el puente entre Washington y Bruselas.
La visita de J.D. Vance, vicepresidente de Estados Unidos, a Roma, entre el 18 y 20 de abril, coincidiendo con Semana Santa, podría ser el primer paso hacia una tregua. El cálculo de Giorgia Meloni es tan audaz como arriesgado. Según fuentes de Palazzo Chigi, sede de la presidencia del Gobierno, la líder de Hermanos de Italia ha pedido personalmente a Von der Leyen retrasar cualquier represalia hasta después de la reunión con Vance. «Las guerras comerciales no benefician a nadie», repite como un mantra. En tres conversaciones con Ursula von der Leyen en los últimos diez días, Meloni habría argumentado que «responder con aranceles simétricos sería caer en la trampa de Trump», según los medios italianos. «Tenemos que evitar que esto se convierta en un pulso de orgullo entre instituciones«, habría insistido Meloni, según las mismas fuentes.
El plan de la líder de Hermanos de Italia se apoya sobre tres pilares: Primero, ganar tiempo. Trump dejó una ventana de 30 días para negociar tras anunciar los aranceles (como hizo con México y Canadá). Italia presiona para que la UE aproveche si hay margen. Segundo, explorar «excepciones» bilaterales: Técnicos del gobierno italiano estudian cómo proteger sectores clave como la automoción y el agroalimentario.

Finalmente, capitalizar el viaje de Vance: El vicepresidente busca reunirse con el Papa Francisco, si su estado de salud lo permite. El viaje de Vance mezcla diplomacia y simbolismo religioso, recordando su conversión al catolicismo en 2019 tras leer ‘La Ciudad de Dios’, de San Agustín, un detalle que el Gobierno italiano ha tenido en cuenta en la agenda, interpretando la visita como una oportunidad para rebajar la tensión comercial.
Mientras Alemania y Francia exigen firmeza, Italia se inclina por la moderación. El ministro de Asuntos Europeos, Tommaso Foti, lo resume así: «Von der Leyen quiere represalia; nosotros, soluciones». El riesgo es alto. Los últimos datos de la Agencia Nacional de Comercio muestran que Italia exportó 65.000 millones de euros en bienes a Estados Unidos en 2024, siendo el segundo socio comercial europeo tras Alemania. Italia tiene un superávit comercial con EE.UU. de 43.000 millones de euros.
Sectores estratégicos como el farmacéutico, la automoción y el agroalimentario (quesos y vinos como el parmigiano reggiano y el prosecco) representan en conjunto el 3% del PIB italiano anual, según la Confindustria. «Un arancel general del 15% podría costarnos hasta 7.000 millones anuales sólo en el sector agroalimentario», advierte Lorenzo Forni, economista jefe de la consultora Prometeia. El impacto sería especialmente severo en regiones como Emilia-Romaña (quesos) y el Véneto (vinos), bastiones tradicionales de la coalición gubernamental.
La estrategia de moderación y mediación de Giorgia Meloni tiene un flanco vulnerable. Mientras la primera ministra apela a la unidad europea, su vicepresidente Matteo Salvini ha convertido la crisis en una plataforma política personal. Su objetivo declarado es impulsar acuerdos bilaterales al margen de Bruselas. El líder de la Liga ya ha calificado los aranceles de Trump como «una oportunidad» para negociar directamente con Washington y obtener un trato preferente, estrategia que encaja con la preferencia del presidente estadounidense por acuerdos bilaterales. En contraste, Meloni insiste en la necesidad de una negociación europea para tener mayor peso. La estrategia de Salvini se hizo visible esta semana con las negociaciones para llevar a Elon Musk, aliado clave de Trump, al congreso de la Liga, el próximo domingo, aunque finalmente se confirmó solo un mensaje grabado. Salvini busca así posicionarse como un puente entre Italia y la América de Trump.
El encuentro Vance-Meloni genera gran expectación, recordando las duras críticas del vicepresidente a Europa, incluyendo la polémica afirmación en un chat sobre no soportar «tener que salvar a Europa otra vez». Sorprendentemente, Meloni expresó recientemente su acuerdo con algunas de las críticas de Vance a Europa por un supuesto abandono de la libertad de expresión y la democracia, declarando al ‘Financial Times’: «Tengo que decir que estoy de acuerdo. Llevo años diciéndolo… Europa está un poco perdida». Estas palabras generaron duras críticas por parte de la oposición, pero subrayan la línea de Meloni de buscar un acercamiento a la Administración estadounidense.

Publicado: abril 2, 2025, 10:45 am

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/meloni-intenta-desactivar-bomba-aranceles-ante-inminente-20250402170410-nt.html

Italia se distancia de la línea de firmeza de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que prepara duras medidas contra los aranceles del presidente estadounidense, Donald Trump. La primera ministra, Giorgia Meloni, ha elegido su bando en la guerra comercial que amenaza con fracturar Occidente: ni cesión ni represalias. Meloni trabaja discretamente en su idea clave, aunque el margen es estrecho: convertir a Italia en el puente entre Washington y Bruselas.

La visita de J.D. Vance, vicepresidente de Estados Unidos, a Roma, entre el 18 y 20 de abril, coincidiendo con Semana Santa, podría ser el primer paso hacia una tregua. El cálculo de Giorgia Meloni es tan audaz como arriesgado. Según fuentes de Palazzo Chigi, sede de la presidencia del Gobierno, la líder de Hermanos de Italia ha pedido personalmente a Von der Leyen retrasar cualquier represalia hasta después de la reunión con Vance. «Las guerras comerciales no benefician a nadie», repite como un mantra. En tres conversaciones con Ursula von der Leyen en los últimos diez días, Meloni habría argumentado que «responder con aranceles simétricos sería caer en la trampa de Trump», según los medios italianos. «Tenemos que evitar que esto se convierta en un pulso de orgullo entre instituciones«, habría insistido Meloni, según las mismas fuentes.

El plan de la líder de Hermanos de Italia se apoya sobre tres pilares: Primero, ganar tiempo. Trump dejó una ventana de 30 días para negociar tras anunciar los aranceles (como hizo con México y Canadá). Italia presiona para que la UE aproveche si hay margen. Segundo, explorar «excepciones» bilaterales: Técnicos del gobierno italiano estudian cómo proteger sectores clave como la automoción y el agroalimentario.

Finalmente, capitalizar el viaje de Vance: El vicepresidente busca reunirse con el Papa Francisco, si su estado de salud lo permite. El viaje de Vance mezcla diplomacia y simbolismo religioso, recordando su conversión al catolicismo en 2019 tras leer ‘La Ciudad de Dios’, de San Agustín, un detalle que el Gobierno italiano ha tenido en cuenta en la agenda, interpretando la visita como una oportunidad para rebajar la tensión comercial.

Mientras Alemania y Francia exigen firmeza, Italia se inclina por la moderación. El ministro de Asuntos Europeos, Tommaso Foti, lo resume así: «Von der Leyen quiere represalia; nosotros, soluciones». El riesgo es alto. Los últimos datos de la Agencia Nacional de Comercio muestran que Italia exportó 65.000 millones de euros en bienes a Estados Unidos en 2024, siendo el segundo socio comercial europeo tras Alemania. Italia tiene un superávit comercial con EE.UU. de 43.000 millones de euros.

Sectores estratégicos como el farmacéutico, la automoción y el agroalimentario (quesos y vinos como el parmigiano reggiano y el prosecco) representan en conjunto el 3% del PIB italiano anual, según la Confindustria. «Un arancel general del 15% podría costarnos hasta 7.000 millones anuales sólo en el sector agroalimentario», advierte Lorenzo Forni, economista jefe de la consultora Prometeia. El impacto sería especialmente severo en regiones como Emilia-Romaña (quesos) y el Véneto (vinos), bastiones tradicionales de la coalición gubernamental.

La estrategia de moderación y mediación de Giorgia Meloni tiene un flanco vulnerable. Mientras la primera ministra apela a la unidad europea, su vicepresidente Matteo Salvini ha convertido la crisis en una plataforma política personal. Su objetivo declarado es impulsar acuerdos bilaterales al margen de Bruselas. El líder de la Liga ya ha calificado los aranceles de Trump como «una oportunidad» para negociar directamente con Washington y obtener un trato preferente, estrategia que encaja con la preferencia del presidente estadounidense por acuerdos bilaterales. En contraste, Meloni insiste en la necesidad de una negociación europea para tener mayor peso. La estrategia de Salvini se hizo visible esta semana con las negociaciones para llevar a Elon Musk, aliado clave de Trump, al congreso de la Liga, el próximo domingo, aunque finalmente se confirmó solo un mensaje grabado. Salvini busca así posicionarse como un puente entre Italia y la América de Trump.

El encuentro Vance-Meloni genera gran expectación, recordando las duras críticas del vicepresidente a Europa, incluyendo la polémica afirmación en un chat sobre no soportar «tener que salvar a Europa otra vez». Sorprendentemente, Meloni expresó recientemente su acuerdo con algunas de las críticas de Vance a Europa por un supuesto abandono de la libertad de expresión y la democracia, declarando al ‘Financial Times’: «Tengo que decir que estoy de acuerdo. Llevo años diciéndolo… Europa está un poco perdida». Estas palabras generaron duras críticas por parte de la oposición, pero subrayan la línea de Meloni de buscar un acercamiento a la Administración estadounidense.

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