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Maher, desde el Líbano: «Es la última batalla de una larga guerra y ganará Israel»

Las fotos de Ismael Haniye, líder de Hamás asesinado por Israel en Teherán en julio de 2024, presiden los escombros de la que fuera la sede de los Hermanos Musulmanes en Saida. Esta ciudad libanesa de 80.000 habitantes es la puerta al sur … del Líbano y la primera parada para los libaneses que se alejan de la frontera. La mayoría descansa en la larga cornisa, sin salir de sus coches, y luego sigue rumbo al norte, lo más lejos posible. Israel repitió por segunda vez la orden de evacuación al sur del Litani y los libaneses temen que esta sea la nueva frontera que plantea establecer el Estado judío. «Por su seguridad y la de sus familias, deben dirigirse inmediatamente al norte del Litani. Permanecer al sur del río puede poner en peligro su vida y la de sus familias», escribió de nuevo el portavoz militar Avichay Adraee en la red X y las palabras de Adraee son órdenes en Líbano.
«Es la última batalla de una larga guerra y ganará Israel. Tienen el apoyo de Estados Unidos y de todo el mundo, nadie les puede parar y llegarán hasta donde quieran. Israel ha ganado esta guerra», lamenta Maher, empresario libanés que guarda su flota de camiones junto al edificio atacado. Ha perdido dos vehículos, pero está feliz porque justo abandonó el lugar unos minutos antes de la explosión. Maher tenía 15 años cuando Israel lanzó la invasión terrestre de 1982 y la recuerda muy bien, piensa que Hizbolá luchará hasta el último hombre, pero que no podrán parar a un enemigo que «si quiere plantar la nueva frontera en el Litani, lo hará».

La guerra entra en su segunda semana y ha costado la vida a más de 300 personas en Líbano. En la frontera se libran duros combates, según informan cada día Hizbolá y el ejército israelí, y los bombardeos golpean bastiones de la milicia chií como los barrios del sur de Beirut y el valle de la Bekaa, al este del país, en plena frontera con Siria.

Noticia relacionada

Mikel Ayestaran

Los israelíes lanzaron el viernes por la noche en la Bekaa una operación de sus fuerzas especiales para intentar recuperar los restos del piloto Ron Arad, desaparecido desde hace décadas, y acabó de forma sangrienta. Según la Agencia Nacional de Noticias del Líbano (NNA), el comando israelí llegó a un cementerio en la localidad de Nabi Chit durante la noche, pero fueron detectados y se produjeron enfrentamientos. Posteriormente intervinieron aviones de combate y helicópteros para cubrir la retirada del comando y la operación dejó al menos 41 libaneses muertos y una enorme destrucción en la pequeña Nabi Chit, uno de los grandes bastiones de Hizbolá. Los restos que se llevaron del cementerio no pertenecían al piloto, informó más tarde el ejército israelí.

La guerra entra en su segunda semana y ha costado la vida a más de 300 personas en Líbano

Desastre humanitario

Las órdenes de evacuación han provocado un movimiento masivo de población en apenas 48 horas. El primer ministro Nawaf Salam aseguró que su Gobierno «no aceptará que ninguna persona o familia quede sin hogar» y dijo que están haciendo esfuerzos para «ofrecer alojamiento digno para todos». El problema es que el débil Gobierno libanés no tiene capacidad de respuesta y una vez más es la sociedad civil la que se ha vuelto a organizar para ayudar a los suyos. Salam señaló a Hizbolá, sin pronunciar el nombre del grupo, y denunció que «nuestro país ha sido arrastrado a una guerra devastadora que no buscamos ni elegimos».
El analista y escritor libanés Gaby Jammal reside en Saida y piensa que «estamos en un momento que recuerda a la invasión de junio de 1982, cuando Israel llegó hasta Biblos y la región de Bekaa. El río Litani puede ser una primera frontera para luego seguir avanzando. Los israelíes buscan acabar con Hizbolá y castigar a la población chií que le ha apoyado, por eso ordenan las evacuaciones masivas». Jammal piensa que Israel «va a redibujar las fronteras en la región, como lo estamos viendo en Siria».

Supuesto lugar donde los soldados israelíes excavaron en el pueblo de Nabi Chit en busca de los restos del piloto israelí Ron Arad.

(EFE)

Milicianos de Hizbolá intentan frenar el avance israelí en una frontera de la que ha desaparecido el ejército libanés, que hace unas semanas aseguraba tener el «control operativo» de la zona. Los cascos azules de la misión internacional de la ONU tampoco están a salvo de los combates y un cuartel del batallón ghanés en la localidad de Qouzah fue alcanzado por los israelíes y dejó dos soldados heridos.

Milicianos de Hizbolá intentan frenar el avance israelí en una frontera de la que ha desaparecido el ejército libanés

Israel Katz, ministro de Defensa israelí, advirtió una vez más al gobierno libanés que debe desarmar a Hizbolá si no quiere «pagar un precio muy alto». Una amenaza ante la que no tienen respuesta unas autoridades de Beirut que ven cómo el vecino apunta al río Litani como la nueva línea para establecer lo que llaman «zona de seguridad»

Publicado: marzo 7, 2026, 1:45 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/ultima-batalla-larga-guerra-ganara-israel-20260307195051-nt.html

Las fotos de Ismael Haniye, líder de Hamás asesinado por Israel en Teherán en julio de 2024, presiden los escombros de la que fuera la sede de los Hermanos Musulmanes en Saida. Esta ciudad libanesa de 80.000 habitantes es la puerta al sur del Líbano y la primera parada para los libaneses que se alejan de la frontera. La mayoría descansa en la larga cornisa, sin salir de sus coches, y luego sigue rumbo al norte, lo más lejos posible. Israel repitió por segunda vez la orden de evacuación al sur del Litani y los libaneses temen que esta sea la nueva frontera que plantea establecer el Estado judío. «Por su seguridad y la de sus familias, deben dirigirse inmediatamente al norte del Litani. Permanecer al sur del río puede poner en peligro su vida y la de sus familias», escribió de nuevo el portavoz militar Avichay Adraee en la red X y las palabras de Adraee son órdenes en Líbano.

«Es la última batalla de una larga guerra y ganará Israel. Tienen el apoyo de Estados Unidos y de todo el mundo, nadie les puede parar y llegarán hasta donde quieran. Israel ha ganado esta guerra», lamenta Maher, empresario libanés que guarda su flota de camiones junto al edificio atacado. Ha perdido dos vehículos, pero está feliz porque justo abandonó el lugar unos minutos antes de la explosión. Maher tenía 15 años cuando Israel lanzó la invasión terrestre de 1982 y la recuerda muy bien, piensa que Hizbolá luchará hasta el último hombre, pero que no podrán parar a un enemigo que «si quiere plantar la nueva frontera en el Litani, lo hará».

La guerra entra en su segunda semana y ha costado la vida a más de 300 personas en Líbano. En la frontera se libran duros combates, según informan cada día Hizbolá y el ejército israelí, y los bombardeos golpean bastiones de la milicia chií como los barrios del sur de Beirut y el valle de la Bekaa, al este del país, en plena frontera con Siria.

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  • Mikel Ayestaran

Los israelíes lanzaron el viernes por la noche en la Bekaa una operación de sus fuerzas especiales para intentar recuperar los restos del piloto Ron Arad, desaparecido desde hace décadas, y acabó de forma sangrienta. Según la Agencia Nacional de Noticias del Líbano (NNA), el comando israelí llegó a un cementerio en la localidad de Nabi Chit durante la noche, pero fueron detectados y se produjeron enfrentamientos. Posteriormente intervinieron aviones de combate y helicópteros para cubrir la retirada del comando y la operación dejó al menos 41 libaneses muertos y una enorme destrucción en la pequeña Nabi Chit, uno de los grandes bastiones de Hizbolá. Los restos que se llevaron del cementerio no pertenecían al piloto, informó más tarde el ejército israelí.

La guerra entra en su segunda semana y ha costado la vida a más de 300 personas en Líbano

Desastre humanitario

Las órdenes de evacuación han provocado un movimiento masivo de población en apenas 48 horas. El primer ministro Nawaf Salam aseguró que su Gobierno «no aceptará que ninguna persona o familia quede sin hogar» y dijo que están haciendo esfuerzos para «ofrecer alojamiento digno para todos». El problema es que el débil Gobierno libanés no tiene capacidad de respuesta y una vez más es la sociedad civil la que se ha vuelto a organizar para ayudar a los suyos. Salam señaló a Hizbolá, sin pronunciar el nombre del grupo, y denunció que «nuestro país ha sido arrastrado a una guerra devastadora que no buscamos ni elegimos».

El analista y escritor libanés Gaby Jammal reside en Saida y piensa que «estamos en un momento que recuerda a la invasión de junio de 1982, cuando Israel llegó hasta Biblos y la región de Bekaa. El río Litani puede ser una primera frontera para luego seguir avanzando. Los israelíes buscan acabar con Hizbolá y castigar a la población chií que le ha apoyado, por eso ordenan las evacuaciones masivas». Jammal piensa que Israel «va a redibujar las fronteras en la región, como lo estamos viendo en Siria».


Supuesto lugar donde los soldados israelíes excavaron en el pueblo de Nabi Chit en busca de los restos del piloto israelí Ron Arad.


(EFE)

Milicianos de Hizbolá intentan frenar el avance israelí en una frontera de la que ha desaparecido el ejército libanés, que hace unas semanas aseguraba tener el «control operativo» de la zona. Los cascos azules de la misión internacional de la ONU tampoco están a salvo de los combates y un cuartel del batallón ghanés en la localidad de Qouzah fue alcanzado por los israelíes y dejó dos soldados heridos.

Milicianos de Hizbolá intentan frenar el avance israelí en una frontera de la que ha desaparecido el ejército libanés

Israel Katz, ministro de Defensa israelí, advirtió una vez más al gobierno libanés que debe desarmar a Hizbolá si no quiere «pagar un precio muy alto». Una amenaza ante la que no tienen respuesta unas autoridades de Beirut que ven cómo el vecino apunta al río Litani como la nueva línea para establecer lo que llaman «zona de seguridad»

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