Maduro se declara no culpable: «Soy inocente, soy decente, todavía soy el presidente de mi país» - Colombia
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Maduro se declara no culpable: «Soy inocente, soy decente, todavía soy el presidente de mi país»

Nicolás Maduro se declaró no culpable este lunes en su primera comparecencia ante el juez de Nueva York que supervisa su causa. «Soy inocente, no soy culpable, soy un hombre decente, todavía soy el presidente de mi país», le dijo el dictador venezolano … al magistrado, Alvin Hellerstein.
Fue un momento dramático y la materialización judicial del vuelco que ha sufrido la vida del ya expresidente de Venezuela. Hace solo tres días estaba al frente del país sudamericano, confiado, compartiendo vídeos de Nochebuena bailando, moviendo los pies con soltura. Este lunes llevaba los pies engrilletados. En lugar de camisa amplia caribeña, ropa carcelaria, azul, naranja y beige.
Apareció junto a él su esposa, Cilia Flores, con la misma indumentaria. Ambos fueron sorprendidos en el dormitorio de su refugio en Caracas por un comando de las fuerzas especiales de EE.UU., sacados de Venezuela en helicóptero en una captura de película, que dejó decenas de muertos entre la guardia pretoriana de Maduro, muchos de ellos cubanos.
«Soy Nicolás Maduro, presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela», proclamó con solemnidad el acusado cuando el juez le requirió que se identificase. «Fui capturado en mi hogar, en Caracas, Venezuela, en una intervención militar. Me considero un prisionero de guerra y me acojo a las protecciones de las convenciones de Viena y de Ginebra», prosiguió Maduro. Pero el magistrado -uno de los más veteranos del país, de 92 años- le paró los pies y no le permitió que diera un discurso. Hellerstein le cortó y le dijo que ya habrá «tiempo y lugar» para defender su causa.

La expareja presidencial tomó notas durante la vista. Maduro pidió que las autoridades respetaran sus apuntes y le permitieran quedárselos. El juez replicó que no veía motivo para lo contrario.
Maduro y Flores se declararon no culpables de los cargos que enfrentan, relacionados con narcotráfico y posesión de armas. «No culpable, completamente inocente», dijo la exprimera dama venezolana, que no enfrenta el primero de los cuatro cargos que afectan a su marido.
La primera imputación la recibió el dictador en 2020, junto a media docena de figuras de la cúpula de su Gobierno, en la recta final del primer mandato de Donald Trump. La segunda, anunciada el mismo día de su captura, amplía los cargos a su mujer y a su hijo, que no ha sido apresado.

La mujer de Maduro, Cilia Flores

REUTERS

Junto al dictador, su esposa y el juez, el otro gran protagonista de la comparecencia fue el abogado que ha contratado Maduro para dirigir su defensa: Barry Pollack, el mismo que logró el acuerdo con las autoridades estadounidenses que permitió la liberación de Julian Assange, el responsable de WikiLeaks. Es una señal de que Maduro podría buscar un acuerdo de cooperación en el futuro.
Eso todavía no estaba definido este lunes, cuando Maduro dijo que todavía ni siquiera había leído sus cargos. Y cuando su abogado aseguró que no iba a intentar lo impensable.: que el juez le concediera a su cliente la libertad provisional con fianza. Pero Pollack avanzó que quizá lo trataría más adelante.
El abogado también llamó la atención sobre la situación médica de los defendidos. Dijo que Maduro sufre problemas médicos que requieren de atención. Algunos en la sala pudieron ver a Flores con un vendaje en la frente y moratones cerca de su ojo derecho. Su defensa dijo que podría tener lesiones en otras partes, como en las costillas. Se apoyó en un agente al levantarse para declararse no culpable.

Nueva cita: el 17 de marzo

En la comparecencia, Pollack mostró un anticipo de las líneas en las que se podría basar la defensa de Maduro: le dijo al juez que hay «cuestiones sobre la legalidad de su secuestro militar». No entró en detalles, como suele ocurrir en este tipo de vistas, que solo se dedican a leer los cargos a los acusados, escuchar si se declaran o no culpables, establecer medidas provisionales si es necesario y sentar las primeras fases para un eventual juicio. Pero esa postura de la defensa podría ser derribada con facilidad por la fiscalía: hay un antecedente similar en la captura del panameño Manuel Noriega en 1990, desde el siglo XIX hay jurisprudencia del Tribunal Supremo favorable a procesar a extranjeros con independencia de que su apresamiento no haya sido legal y EE.UU. no considera a Maduro presidente legítimo de Venezuela desde hace varios años. Al contrario, lo ha tratado como un prófugo de la Justicia.
Con toda la atención del mundo puesta en esta sala de un juzgado al sur de Manhattan, Maduro aprovechó hasta el último momento para tratar de propagar su mensaje: «Soy un prisionero de guerra», insistió. Todavía sin salir de la sala, un hombre entre el público le gritó en español que pagaría por sus crímenes.
Fue un momento de tensión y agitación que replicó lo que se había vivido antes de la comparecencia en la calle, frente a los juzgados. En un mediodía frío en Nueva York, se concentraron decenas de personas que protestaban y celebraban el procesamiento de Maduro. Hubo conatos de enfrentamientos y la policía de Nueva York tuvo que separarlos en zonas acordonadas por vallas, como ya ocurrió en 2024 cerca de allí, delante de los juzgados estatales, durante el juicio en que Donald Trump fue declarado culpable de delitos.
La vista en Nueva York era solo el paso inaugural del largo ‘vía crucis’ judicial que espera a Maduro en la Gran Manzana. La celebración de su juicio podría tardar meses o incluso años.
La próxima cita será cuando la primavera empiece a dar un respiro a Nueva York: el próximo 17 de marzo, a las once de la mañana.

Publicado: enero 5, 2026, 1:45 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/maduro-declara-culpable-inocente-decente-presidente-pais-20260105190949-nt.html

Nicolás Maduro se declaró no culpable este lunes en su primera comparecencia ante el juez de Nueva York que supervisa su causa. «Soy inocente, no soy culpable, soy un hombre decente, todavía soy el presidente de mi país», le dijo el dictador venezolano al magistrado, Alvin Hellerstein.

Fue un momento dramático y la materialización judicial del vuelco que ha sufrido la vida del ya expresidente de Venezuela. Hace solo tres días estaba al frente del país sudamericano, confiado, compartiendo vídeos de Nochebuena bailando, moviendo los pies con soltura. Este lunes llevaba los pies engrilletados. En lugar de camisa amplia caribeña, ropa carcelaria, azul, naranja y beige.

Apareció junto a él su esposa, Cilia Flores, con la misma indumentaria. Ambos fueron sorprendidos en el dormitorio de su refugio en Caracas por un comando de las fuerzas especiales de EE.UU., sacados de Venezuela en helicóptero en una captura de película, que dejó decenas de muertos entre la guardia pretoriana de Maduro, muchos de ellos cubanos.

«Soy Nicolás Maduro, presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela», proclamó con solemnidad el acusado cuando el juez le requirió que se identificase. «Fui capturado en mi hogar, en Caracas, Venezuela, en una intervención militar. Me considero un prisionero de guerra y me acojo a las protecciones de las convenciones de Viena y de Ginebra», prosiguió Maduro. Pero el magistrado -uno de los más veteranos del país, de 92 años- le paró los pies y no le permitió que diera un discurso. Hellerstein le cortó y le dijo que ya habrá «tiempo y lugar» para defender su causa.

La expareja presidencial tomó notas durante la vista. Maduro pidió que las autoridades respetaran sus apuntes y le permitieran quedárselos. El juez replicó que no veía motivo para lo contrario.

Maduro y Flores se declararon no culpables de los cargos que enfrentan, relacionados con narcotráfico y posesión de armas. «No culpable, completamente inocente», dijo la exprimera dama venezolana, que no enfrenta el primero de los cuatro cargos que afectan a su marido.

La primera imputación la recibió el dictador en 2020, junto a media docena de figuras de la cúpula de su Gobierno, en la recta final del primer mandato de Donald Trump. La segunda, anunciada el mismo día de su captura, amplía los cargos a su mujer y a su hijo, que no ha sido apresado.


La mujer de Maduro, Cilia Flores


REUTERS

Junto al dictador, su esposa y el juez, el otro gran protagonista de la comparecencia fue el abogado que ha contratado Maduro para dirigir su defensa: Barry Pollack, el mismo que logró el acuerdo con las autoridades estadounidenses que permitió la liberación de Julian Assange, el responsable de WikiLeaks. Es una señal de que Maduro podría buscar un acuerdo de cooperación en el futuro.

Eso todavía no estaba definido este lunes, cuando Maduro dijo que todavía ni siquiera había leído sus cargos. Y cuando su abogado aseguró que no iba a intentar lo impensable.: que el juez le concediera a su cliente la libertad provisional con fianza. Pero Pollack avanzó que quizá lo trataría más adelante.

El abogado también llamó la atención sobre la situación médica de los defendidos. Dijo que Maduro sufre problemas médicos que requieren de atención. Algunos en la sala pudieron ver a Flores con un vendaje en la frente y moratones cerca de su ojo derecho. Su defensa dijo que podría tener lesiones en otras partes, como en las costillas. Se apoyó en un agente al levantarse para declararse no culpable.

Nueva cita: el 17 de marzo

En la comparecencia, Pollack mostró un anticipo de las líneas en las que se podría basar la defensa de Maduro: le dijo al juez que hay «cuestiones sobre la legalidad de su secuestro militar». No entró en detalles, como suele ocurrir en este tipo de vistas, que solo se dedican a leer los cargos a los acusados, escuchar si se declaran o no culpables, establecer medidas provisionales si es necesario y sentar las primeras fases para un eventual juicio. Pero esa postura de la defensa podría ser derribada con facilidad por la fiscalía: hay un antecedente similar en la captura del panameño Manuel Noriega en 1990, desde el siglo XIX hay jurisprudencia del Tribunal Supremo favorable a procesar a extranjeros con independencia de que su apresamiento no haya sido legal y EE.UU. no considera a Maduro presidente legítimo de Venezuela desde hace varios años. Al contrario, lo ha tratado como un prófugo de la Justicia.

Con toda la atención del mundo puesta en esta sala de un juzgado al sur de Manhattan, Maduro aprovechó hasta el último momento para tratar de propagar su mensaje: «Soy un prisionero de guerra», insistió. Todavía sin salir de la sala, un hombre entre el público le gritó en español que pagaría por sus crímenes.

Fue un momento de tensión y agitación que replicó lo que se había vivido antes de la comparecencia en la calle, frente a los juzgados. En un mediodía frío en Nueva York, se concentraron decenas de personas que protestaban y celebraban el procesamiento de Maduro. Hubo conatos de enfrentamientos y la policía de Nueva York tuvo que separarlos en zonas acordonadas por vallas, como ya ocurrió en 2024 cerca de allí, delante de los juzgados estatales, durante el juicio en que Donald Trump fue declarado culpable de delitos.

La vista en Nueva York era solo el paso inaugural del largo ‘vía crucis’ judicial que espera a Maduro en la Gran Manzana. La celebración de su juicio podría tardar meses o incluso años.

La próxima cita será cuando la primavera empiece a dar un respiro a Nueva York: el próximo 17 de marzo, a las once de la mañana.

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