Publicado: octubre 18, 2026, 2:45 pm
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/macron-anuncia-prohibicion-reuniones-aplicacion-medidas-necesarias-20261018202921-nt.html
El presidente francés, Emmanuel Macron, reprochó este domingo a los servicios de inteligencia galos que no anticiparan las protestas multitudinarias y los numerosos disturbios del sábado. «Espero respuestas claras y pido una transparencia total», aseguró durante un breve discurso televisado desde el Palacio del … Elíseo. Lo ha pronunciado el día después de que Francia viviera la oleada de disturbios más graves desde el verano de 2023. El jefe del Estado galo se sumó a las críticas de que hubo un problema de anticipación «que no se puede repetir» y anunció «una investigación interna lo más rápida posible».
«Mirando esas imágenes nos preguntamos cómo unos ciudadanos franceses pueden cometer tales actos contra otros franceses», afirmó Macron, quien atribuyó los graves episodios de violencia urbana a «grupúsculos de la ultraizquierda, a los que se sumaron numerosos delincuentes». «Aquellos que destrozaron deberán pagarlo y aquellos que robaron deberán devolverlo», añadió el mandatario, quien expresó su «vergüenza» por lo sucedido e hizo un llamamiento a la calma. También prometió ayudas económicas a los numerosos comercios saqueados (al menos 1.500).
En cambio, el presidente se mostró más precavido a la hora de anunciar medidas que calmen la rabia de los centenares de miles de personas, la mayoría de ellas jóvenes, que salieron a la calle el sábado contra la subida del precio de la gasolina, el alto coste de la vida y la precarización de los servicios públicos. Ha prometido, en ese sentido, que el Gobierno se reunirá esta semana con los sindicatos estudiantiles «para acordar soluciones concretas». La discusión política «debe hacerse a través de los partidos», subrayó. Además, expresó su deseo de que la campaña de las presidenciales de la próxima primavera calme el actual hervor social.
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Macron sí ha pedido a los prefectos que respondan «por todos los medios», «incluso prohibiendo ciertas reuniones cuando sea necesario, tomando todas las medidas necesarias y por todos los medios» para frenar así la violencia en las protestas.
Bardella pide la dimisión de Macron
No está nada claro que las palabras del presidente sirvan para calmar la situación. Los graves episodios de violencia urbana suman un nuevo capítulo a su más que accidentado segundo mandato. Tienen lugar en un momento en que su popularidad se encuentra en sus niveles más bajos (con solo la confianza de un 16% de los franceses). El número dos de la ultraderechista Agrupación Nacional, Jordan Bardella, pidió este domingo la dimisión del jefe del Estado: «Tiene que pedir perdón e irse».
El presidente compareció tras un domingo de resaca por los numerosos y graves disturbios en los márgenes de las protestas multitudinarias del sábado. El episodio más grave fue seguramente el gran incendio provocado por unos manifestantes en el Ayuntamiento de Limoges. Las llamas quemaron el tejado, buena parte del interior y provocaron la caída del campanario. Existe el riesgo de que acabe derrumbándose ese edificio decimonónico. Unas 7.000 personas participaron este domingo en una marcha silenciosa en esa localidad tras la conmoción provocada por ese grave incidente.
Unas 7.000 personas participaron este domingo en una marcha silenciosa en Limoges como protesta por la destrucción de su ayuntamiento
Estas manifestaciones, convocadas a través de las redes sociales, contra el alto coste de la vida y la precarización de los servicios públicos dejaron escenas con tintes insurreccionales. Hubo destrozos en los ayuntamientos de Marsella y Lille, así como en la residencia de la prefecta (delegada del Gobierno) en Burdeos. Grupúsculos de manifestantes violentos —una minoría entre los más de 550.000 que protestaron en el conjunto del país, la mayoría de ellos de manera pacífica— quemaron coches, incendiaron barricadas y saquearon hasta 1.500 tiendas en el conjunto del país.
Las fuerzas de seguridad detuvieron a más de 2.000 personas, a las cuales se sumaron algunas más este domingo después de ciertos momentos de tensión a causa de una protesta espontánea en la parisina Plaza de la República. En el caso de París, se produjeron 855 arrestos, «una cifra récord» en la capital según la prefectura de la Policía. El Ejecutivo también informó de 500 agentes heridos y no dio un balance de heridos entre los manifestantes. No obstante, se sabe que un joven implicado en las protestas perdió una mano en Saint-Étienne, cerca de Lyon, así como una manifestante, de 17 años, se quedó tuerta en Mulhouse. Y un manifestante murió tras sufrir un ataque al corazón durante la marcha capitalina.
Los disturbios más graves desde 2023
Los alcaldes de París y Marsella —ambos del Partido Socialista— han criticado al Gobierno de Sébastien Lecornu por el dispositivo policial, que consideran que no estuvo a la altura y fue incapaz de frenar los múltiples disturbios. De hecho, los servicios de inteligencia habían subestimado la dimensión de estas protestas, que tuvieron lugar después de tres semanas de un potente movimiento estudiantil. Pronosticaron que como mucho habría 150.000 manifestantes en el conjunto del territorio galo, pero el sábado por la tarde informaron de una cifra de participación cercana al cuádruple (550.000).
«Quiero explicaciones», ha declarado el alcalde marsellés, el socialista Benoît Payan, durante una comparecencia matutina en la que se ha mostrado muy crítico con el Ejecutivo. «Pido que haya una transparencia total. Había alertado de una situación que podía degenerar. Espero que la sexta potencia del mundo no esté jugando con fuego», añadió este dirigente, quien ya había criticado que el sábado por la mañana solo hubiera una unidad de antidisturbios desplegada en la segunda localidad más poblada del país.
Desde la extrema derecha hasta representantes de varias formaciones de izquierdas, han pedido la dimisión del ministro del Interior. Ante las críticas, Laurent Nuñez, que lleva un año en el cargo, negó que las fuerzas de seguridad no supieran anticipar la situación. «El dispositivo policial no fue inferior a lo requerido. Nos enfrentamos a una llegada masiva de agitadores y saqueadores que actuaban en grupo y se dispersaban rápidamente. Cuando uno se enfrenta a grupos dispersos como estos, resulta muy difícil frenarles», dijo.
Varios agentes de policía, sin embargo, sí que se han mostrado más críticos y han reconocido haberse visto desbordados. Las autoridades habían cerrado 25 paradas de metro en París y prohibieron que la marcha convocada por los sindicatos estudiantiles se dirigiera hacia la Plaza de la Concordia, cerca del Palacio del Elíseo y la Asamblea Nacional. Pero eso no impidió a centenares de manifestantes llegar a esa zona. Se produjeron enfrentamientos con los antidisturbios a tan solo 300 metros de la sede de la jefatura del Estado. «Algo ha fallado. No es aceptable que haya grupos que lleguen tan cerca del Elíseo», reconoció un agente en declaraciones a ‘Le Monde’.
