Los rusos se quedan sin vacaciones en Crimea - Colombia
Registro  /  Login

Portal de Negocios en Colombia


Los rusos se quedan sin vacaciones en Crimea

La guerra de Ucrania arruina las vacaciones de los rusos. Este verano se ha formado la tormenta perfecta para dificultar el descanso de millones de ciudadanos. Los ataques con drones ordenados por Kiev han generado enormes problemas y una escasez de combustible que afecta a … 80 de las 83 regiones rusas. Además, Kiev lucha desde hace tres meses para aislar la península de Crimea, uno de los principales destinos turísticos para los rusos. Los ataques de las Fuerzas Armadas ucranianas contra este territorio lo han dejado con graves problemas de suministro de luz y combustible, lo que supone un duro golpe moral para Moscú, que lo considera la joya de la corona y celebró en 2014 con gran pompa su anexión bajo el lema ‘Crimea es nuestra’.
De hecho, el impacto de esta ofensiva se nota incluso desde el espacio: según publicaciones de medios independientes rusos como Meduza, la luz visible desde el cosmos se ha reducido a una quinta parte de su intensidad habitual.

Cuando tomó la península, el Kremlin justificó la acción como una «reconquista» debido a que el territorio había sido una región más del territorio ruso hasta 1991, año en que se disolvió la URSS. El referéndum de dudosa legitimidad que se hizo para concretar su unión al país euroasiático fue ampliamente criticado por la comunidad internacional, y la mayoría de las naciones del mundo no reconocen sus resultados.

Noticia relacionada

Rosalía Sánchez

Ya en la era soviética era un lugar muy apreciado para vacacionar, un atractivo que las autoridades rusas buscaron potenciar entre su población tras la anexión. Sin embargo, la realidad actual dista mucho de esa estampa idílica de clima agradable, ritmo relajado y patrimonio histórico. En la región hay continuos apagones temporales y una severa escasez de gasolina que perjudica el día a día de sus habitantes. El propio gobernador impuesto por Rusia reconoció el pasado 13 de julio que algunas ciudades llevan casi dos semanas sin suministro eléctrico.
En otras zonas, las autoridades se han visto obligadas a implementar cortes de luz rotatorios de tres horas diarias. Más allá de las molestias para los residentes, esta situación ha causado todo tipo de problemas, que van desde dificultades para el pago con tarjeta y alimentos en mal estado en hogares particulares, hasta fallos en el suministro de agua, el alcantarillado y el servicio de telefonía móvil e internet. Residentes de ciudades como Yalta, que sufre en menor grado estas privaciones, exponen en redes sociales que la propia ciudadanía está llevando ayuda humanitaria –que incluye generadores, combustible, agua embotellada y comida– a las localidades que acumulan una semana sin corriente.

Ataques continuos

Esta situación es el resultado de múltiples ataques ucranianos enfocados en destruir infraestructura clave. Kiev ha concentrado sus esfuerzos en objetivos estratégicos como subestaciones, redes eléctricas y centrales eléctricas como la termoeléctrica de Balaklava. Esta planta, que suministraba entre un cuarto y un tercio de la electricidad de la región, sufre en la actualidad interrupciones intermitentes en su servicio. Si Ucrania consiguiera inutilizar por completo la capacidad de generación eléctrica, el escenario sería mucho más grave y podría desencadenar una grave catástrofe humanitaria en Crimea.

Un bañista solitario en una playa de Yalta, donde ha bajado el turismo por la amenaza de los drones ucranianos (primera foto). En la segunda imagen, una pantalla muestra un mensaje de alistamiento en el Ejército ruso en el paseo marítimo de dicha ciudad, que no está tan concurrido como otros veranos (tercera imagen)..

(Reuters)

Newsletter

El sector petrolero regional también ha sufrido numerosos impactos que han obligado a las autoridades a introducir un sistema de cupones para la adquisición de combustible. Buques cisterna, depósitos de crudo y tanques de almacenamiento se han convertido en objetivos prioritarios para las Fuerzas Armadas ucranianas. El desabastecimiento de carburante es asfixiante, hasta el punto de que las autoridades regionales se vieron obligadas a suspender en junio de este 2026 la venta de hidrocarburos a civiles.
El ya exministro de Defensa ucraniano, Mykhailo Fedorov, señaló que el propósito de su país es convertir Crimea en una «isla» logística, una estrategia que gana fuerza con los acontecimientos recientes y que ya está asfixiando al sector turístico local.

Sin turistas

En 2021, con cerca de 9,5 millones de visitantes por la caída de viajeros que provocó la pandemia, Crimea fue el tercer destino turístico de todo el país euroasiático, solo por detrás de Moscú y la región de Krasnodar, donde se ubica Sochi. La realidad actual es totalmente diferente. Antes del conflicto, muchas regiones rusas contaban con vuelos directos hasta Simferópol, la capital regional. Sin embargo, tras el inicio de la invasión, el Kremlin clausuró el espacio aéreo, lo que convirtió al puente de Kerch en la única infraestructura de conexión con Rusia.
Actualmente, el traslado solo es posible en tren o por carretera, y bajo estrictas limitaciones. Las dificultades para llegar y la situación allí han mermado el interés en viajar a este territorio. Los medios rusos ya se hacen eco de la más que previsible bajada del turismo. El diario ‘Vedomosti’ informa de que este sector cayó un 3% interanual durante el primer semestre del año: ha pasado de 41,4 millones de turistas en 2025 a 40,1 millones este año. Las principales razones que esgrime el rotativo son el ahorro y las decisiones de última hora.
A pesar de la situación, las opciones más populares para este verano siguen siendo las regiones costeras, según cuenta el director ejecutivo de la empresa del sector turístico ruso Maddison, Artur Privin: «El mar Negro es el más buscado. Crimea es muy valorada también, pero tiene menos disponibilidad. Altai es bastante popular y Kamchatka también». Estos últimos destinos son más tranquilos debido a su lejanía del frente y su atractivo se centra en la naturaleza y no tanto en la playa. Pero no están al alcance de cualquier bolsillo, especialmente Kamchatka.

«El mar Negro es el más buscado. Crimea es muy valorada también, pero tiene menos disponibilidad»

Artur Privin
Director de la empresa turística Maddison

La población rusa no es ajena a la crisis que sufre la península. Por ello, según datos del portal de viajes TravelLine, cerca del 79% de las reservas para este verano se han cancelado. La situación es crítica; su economía se encuentra aún más ahogada al perder los ingresos del turismo, que en tiempos de bonanza representaban el 10 % del producto regional. Un moscovita, que prefiere mantener el anonimato, explica a este medio que era un viajero habitual a la zona: «Desgraciadamente, este año me vi obligado a suspender el viaje en el último momento, pero la realidad es la que es», lamenta.
Moscú se enfrenta al desafío de sostener una fortaleza militar que simboliza su grandeza imperial, pero que sufre para cubrir las necesidades más elementales de la vida civil.

Publicado: julio 19, 2026, 6:45 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/rusos-quedan-vacaciones-crimea-20260718005818-nt.html

La guerra de Ucrania arruina las vacaciones de los rusos. Este verano se ha formado la tormenta perfecta para dificultar el descanso de millones de ciudadanos. Los ataques con drones ordenados por Kiev han generado enormes problemas y una escasez de combustible que afecta a 80 de las 83 regiones rusas. Además, Kiev lucha desde hace tres meses para aislar la península de Crimea, uno de los principales destinos turísticos para los rusos. Los ataques de las Fuerzas Armadas ucranianas contra este territorio lo han dejado con graves problemas de suministro de luz y combustible, lo que supone un duro golpe moral para Moscú, que lo considera la joya de la corona y celebró en 2014 con gran pompa su anexión bajo el lema ‘Crimea es nuestra’.

De hecho, el impacto de esta ofensiva se nota incluso desde el espacio: según publicaciones de medios independientes rusos como Meduza, la luz visible desde el cosmos se ha reducido a una quinta parte de su intensidad habitual.

Cuando tomó la península, el Kremlin justificó la acción como una «reconquista» debido a que el territorio había sido una región más del territorio ruso hasta 1991, año en que se disolvió la URSS. El referéndum de dudosa legitimidad que se hizo para concretar su unión al país euroasiático fue ampliamente criticado por la comunidad internacional, y la mayoría de las naciones del mundo no reconocen sus resultados.

Noticia relacionada


  • Rosalía Sánchez

Ya en la era soviética era un lugar muy apreciado para vacacionar, un atractivo que las autoridades rusas buscaron potenciar entre su población tras la anexión. Sin embargo, la realidad actual dista mucho de esa estampa idílica de clima agradable, ritmo relajado y patrimonio histórico. En la región hay continuos apagones temporales y una severa escasez de gasolina que perjudica el día a día de sus habitantes. El propio gobernador impuesto por Rusia reconoció el pasado 13 de julio que algunas ciudades llevan casi dos semanas sin suministro eléctrico.

En otras zonas, las autoridades se han visto obligadas a implementar cortes de luz rotatorios de tres horas diarias. Más allá de las molestias para los residentes, esta situación ha causado todo tipo de problemas, que van desde dificultades para el pago con tarjeta y alimentos en mal estado en hogares particulares, hasta fallos en el suministro de agua, el alcantarillado y el servicio de telefonía móvil e internet. Residentes de ciudades como Yalta, que sufre en menor grado estas privaciones, exponen en redes sociales que la propia ciudadanía está llevando ayuda humanitaria –que incluye generadores, combustible, agua embotellada y comida– a las localidades que acumulan una semana sin corriente.

Ataques continuos

Esta situación es el resultado de múltiples ataques ucranianos enfocados en destruir infraestructura clave. Kiev ha concentrado sus esfuerzos en objetivos estratégicos como subestaciones, redes eléctricas y centrales eléctricas como la termoeléctrica de Balaklava. Esta planta, que suministraba entre un cuarto y un tercio de la electricidad de la región, sufre en la actualidad interrupciones intermitentes en su servicio. Si Ucrania consiguiera inutilizar por completo la capacidad de generación eléctrica, el escenario sería mucho más grave y podría desencadenar una grave catástrofe humanitaria en Crimea.


Un bañista solitario en una playa de Yalta, donde ha bajado el turismo por la amenaza de los drones ucranianos (primera foto). En la segunda imagen, una pantalla muestra un mensaje de alistamiento en el Ejército ruso en el paseo marítimo de dicha ciudad, que no está tan concurrido como otros veranos (tercera imagen)..


(Reuters)

Newsletter

El sector petrolero regional también ha sufrido numerosos impactos que han obligado a las autoridades a introducir un sistema de cupones para la adquisición de combustible. Buques cisterna, depósitos de crudo y tanques de almacenamiento se han convertido en objetivos prioritarios para las Fuerzas Armadas ucranianas. El desabastecimiento de carburante es asfixiante, hasta el punto de que las autoridades regionales se vieron obligadas a suspender en junio de este 2026 la venta de hidrocarburos a civiles.

El ya exministro de Defensa ucraniano, Mykhailo Fedorov, señaló que el propósito de su país es convertir Crimea en una «isla» logística, una estrategia que gana fuerza con los acontecimientos recientes y que ya está asfixiando al sector turístico local.

Sin turistas

En 2021, con cerca de 9,5 millones de visitantes por la caída de viajeros que provocó la pandemia, Crimea fue el tercer destino turístico de todo el país euroasiático, solo por detrás de Moscú y la región de Krasnodar, donde se ubica Sochi. La realidad actual es totalmente diferente. Antes del conflicto, muchas regiones rusas contaban con vuelos directos hasta Simferópol, la capital regional. Sin embargo, tras el inicio de la invasión, el Kremlin clausuró el espacio aéreo, lo que convirtió al puente de Kerch en la única infraestructura de conexión con Rusia.

Actualmente, el traslado solo es posible en tren o por carretera, y bajo estrictas limitaciones. Las dificultades para llegar y la situación allí han mermado el interés en viajar a este territorio. Los medios rusos ya se hacen eco de la más que previsible bajada del turismo. El diario ‘Vedomosti’ informa de que este sector cayó un 3% interanual durante el primer semestre del año: ha pasado de 41,4 millones de turistas en 2025 a 40,1 millones este año. Las principales razones que esgrime el rotativo son el ahorro y las decisiones de última hora.

A pesar de la situación, las opciones más populares para este verano siguen siendo las regiones costeras, según cuenta el director ejecutivo de la empresa del sector turístico ruso Maddison, Artur Privin: «El mar Negro es el más buscado. Crimea es muy valorada también, pero tiene menos disponibilidad. Altai es bastante popular y Kamchatka también». Estos últimos destinos son más tranquilos debido a su lejanía del frente y su atractivo se centra en la naturaleza y no tanto en la playa. Pero no están al alcance de cualquier bolsillo, especialmente Kamchatka.

«El mar Negro es el más buscado. Crimea es muy valorada también, pero tiene menos disponibilidad»

Artur Privin

Director de la empresa turística Maddison

La población rusa no es ajena a la crisis que sufre la península. Por ello, según datos del portal de viajes TravelLine, cerca del 79% de las reservas para este verano se han cancelado. La situación es crítica; su economía se encuentra aún más ahogada al perder los ingresos del turismo, que en tiempos de bonanza representaban el 10 % del producto regional. Un moscovita, que prefiere mantener el anonimato, explica a este medio que era un viajero habitual a la zona: «Desgraciadamente, este año me vi obligado a suspender el viaje en el último momento, pero la realidad es la que es», lamenta.

Moscú se enfrenta al desafío de sostener una fortaleza militar que simboliza su grandeza imperial, pero que sufre para cubrir las necesidades más elementales de la vida civil.

Artículos Relacionados