Los recortes de ayuda humanitaria agravan la hambruna en Somalia y ponen en riesgo a dos millones de niños - Colombia
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Los recortes de ayuda humanitaria agravan la hambruna en Somalia y ponen en riesgo a dos millones de niños

Un reciente informe de Naciones Unidas alerta del riesgo de hambruna en Somalia por primera vez desde 2022. Al mismo tiempo, informa de que Unicef se ha visto obligada a clausurar más de 600 centros de salud y nutrición en el país africano por … la reducción de financiación para la ayuda humanitaria.
Esta contradicción actual dificulta aún más la situación de la población somalí, que ya era crítica. La sequía prolongada y la amenaza constante de los conflictos internos, que han provocado desplazamientos masivos, está deteriorando sus condiciones de vida. Además, debido al conflicto en Oriente Próximo, han aumentado los precios de los alimentos y del combustible y se han interrumpido cadenas de suministro esenciales en la región.

Los ciudadanos de amplios territorios del país requieren asistencia humanitaria urgente para cubrir sus necesidades básicas como agua, comida o medicamentos. Sin embargo, cuando la población necesita más ayuda, las organizaciones no pueden ofrecérsela. Unicef señala que el 90% de los somalíes reciben poca o ninguna asistencia humanitaria.

Noticia relacionada

Enrique Serbeto

Lorena Cobas, responsable de emergencias y acción humanitaria de Unicef España, explica que «al haber menos financiación, se deben tomar decisiones más duras, como el cierre de los centros de ayuda somalíes». Añade que deben «elegir entre una acción u otra que sea de supervivencia inmediata». Estas decisiones se traducen en miles de personas a las que no se les puede prestar el apoyo que necesitan.
En el caso somalí, afecta especialmente a los más pequeños. Se calcula que 460.000 niños dependen de los servicios retirados para poder obtener alimentación y asistencia básica. En estas instalaciones se les proporciona alimento terapéutico, una pasta rica en nutrientes, que «salva la vida de niños con desnutrición», afirman desde la organización humanitaria. Según sus datos, 1,9 millones de niños somalíes padecen malnutrición, de los cuales cerca de medio millón están en una situación de inseguridad alimentaria severa. Como consecuencia, tienen 12 veces más riesgo de muerte que los menores con una alimentación adecuada.
Estos niños también se enfrentan al riesgo de contagiarse de las numerosas enfermedades que asuelan el país. La falta de control de los brotes y las condiciones de salud ya críticas aumentan la tasa de mortalidad. Los casos de sarampión se han duplicado entre enero y marzo de este año, en comparación con el primer trimestre del 2025. En estos centros cerrados en Somalia se ofrecía atención sanitaria y vacunación para los menores, que ahora también ha sido interrumpida.

Newsletter

La alternativa de estos niños para continuar con la asistencia es acudir a otras sedes cercanas. Unicef dispone de otros centros en el país, pero su traslado hasta ellos no siempre es accesible para las familias. Las vías de comunicación del país están bajo amenaza de grupos armados y el desplazamiento entre diferentes regiones puede ser peligroso. Además, muchas madres deben hacerse cargo de varios hijos en solitario y no se pueden permitir viajar para que estos puedan ser tratados.

Problema generalizado

Este caso no es un hecho aislado, sino un problema generalizado en todo el mundo. El aporte humanitario de los donantes internacionales, tanto los Estados como el sector privado, ha disminuido considerablemente en los últimos años. Las cifras ofrecidas por la ONU muestran que en 2025 solo consiguió el 35,4% de los fondos solicitados para la ayuda humanitaria. En paralelo a este descenso del presupuesto, están aumentando las crisis humanitarias en múltiples regiones del planeta y millones de personas sobreviven en condiciones de vulnerabilidad. «La ayuda es más necesaria que nunca, vivimos un momento de crisis sin precedentes», alerta Cobas.

1.9 millones

Es la cantidad de niños somalíes que padecen malnutrición

Como consecuencia, tienen 12 veces más riesgo de muerte que los menores con una alimentación adecuada

Las organizaciones humanitarias lanzan llamamientos recurrentes para que no decaiga la financiación y reiteran constantemente la creciente necesidad de ayuda. Pero la situación solo empeora. «La brecha existente es cada vez mayor, lo que obliga al sector humanitario a dejar a millones de personas atrás», describe Alicia Daza, responsable de formación del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria.
La escasez de fondos fuerza la priorización, una estrategia de concentración de los recursos disponibles en los territorios en situación de mayor necesidad. Según sentencia Daza, de esta manera se logra atender los casos más críticos, pero «supone la negación de la más mínima asistencia» a personas que también lo necesitan.

Publicado: julio 11, 2026, 8:45 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/recortes-financiacion-ayuda-humanitaria-agravan-hambruna-somalia-20260619005920-nt.html

Un reciente informe de Naciones Unidas alerta del riesgo de hambruna en Somalia por primera vez desde 2022. Al mismo tiempo, informa de que Unicef se ha visto obligada a clausurar más de 600 centros de salud y nutrición en el país africano por la reducción de financiación para la ayuda humanitaria.

Esta contradicción actual dificulta aún más la situación de la población somalí, que ya era crítica. La sequía prolongada y la amenaza constante de los conflictos internos, que han provocado desplazamientos masivos, está deteriorando sus condiciones de vida. Además, debido al conflicto en Oriente Próximo, han aumentado los precios de los alimentos y del combustible y se han interrumpido cadenas de suministro esenciales en la región.

Los ciudadanos de amplios territorios del país requieren asistencia humanitaria urgente para cubrir sus necesidades básicas como agua, comida o medicamentos. Sin embargo, cuando la población necesita más ayuda, las organizaciones no pueden ofrecérsela. Unicef señala que el 90% de los somalíes reciben poca o ninguna asistencia humanitaria.

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  • Enrique Serbeto

Lorena Cobas, responsable de emergencias y acción humanitaria de Unicef España, explica que «al haber menos financiación, se deben tomar decisiones más duras, como el cierre de los centros de ayuda somalíes». Añade que deben «elegir entre una acción u otra que sea de supervivencia inmediata». Estas decisiones se traducen en miles de personas a las que no se les puede prestar el apoyo que necesitan.

En el caso somalí, afecta especialmente a los más pequeños. Se calcula que 460.000 niños dependen de los servicios retirados para poder obtener alimentación y asistencia básica. En estas instalaciones se les proporciona alimento terapéutico, una pasta rica en nutrientes, que «salva la vida de niños con desnutrición», afirman desde la organización humanitaria. Según sus datos, 1,9 millones de niños somalíes padecen malnutrición, de los cuales cerca de medio millón están en una situación de inseguridad alimentaria severa. Como consecuencia, tienen 12 veces más riesgo de muerte que los menores con una alimentación adecuada.

Estos niños también se enfrentan al riesgo de contagiarse de las numerosas enfermedades que asuelan el país. La falta de control de los brotes y las condiciones de salud ya críticas aumentan la tasa de mortalidad. Los casos de sarampión se han duplicado entre enero y marzo de este año, en comparación con el primer trimestre del 2025. En estos centros cerrados en Somalia se ofrecía atención sanitaria y vacunación para los menores, que ahora también ha sido interrumpida.

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La alternativa de estos niños para continuar con la asistencia es acudir a otras sedes cercanas. Unicef dispone de otros centros en el país, pero su traslado hasta ellos no siempre es accesible para las familias. Las vías de comunicación del país están bajo amenaza de grupos armados y el desplazamiento entre diferentes regiones puede ser peligroso. Además, muchas madres deben hacerse cargo de varios hijos en solitario y no se pueden permitir viajar para que estos puedan ser tratados.

Problema generalizado

Este caso no es un hecho aislado, sino un problema generalizado en todo el mundo. El aporte humanitario de los donantes internacionales, tanto los Estados como el sector privado, ha disminuido considerablemente en los últimos años. Las cifras ofrecidas por la ONU muestran que en 2025 solo consiguió el 35,4% de los fondos solicitados para la ayuda humanitaria. En paralelo a este descenso del presupuesto, están aumentando las crisis humanitarias en múltiples regiones del planeta y millones de personas sobreviven en condiciones de vulnerabilidad. «La ayuda es más necesaria que nunca, vivimos un momento de crisis sin precedentes», alerta Cobas.

1.9 millones

Es la cantidad de niños somalíes que padecen malnutrición

Como consecuencia, tienen 12 veces más riesgo de muerte que los menores con una alimentación adecuada

Las organizaciones humanitarias lanzan llamamientos recurrentes para que no decaiga la financiación y reiteran constantemente la creciente necesidad de ayuda. Pero la situación solo empeora. «La brecha existente es cada vez mayor, lo que obliga al sector humanitario a dejar a millones de personas atrás», describe Alicia Daza, responsable de formación del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria.

La escasez de fondos fuerza la priorización, una estrategia de concentración de los recursos disponibles en los territorios en situación de mayor necesidad. Según sentencia Daza, de esta manera se logra atender los casos más críticos, pero «supone la negación de la más mínima asistencia» a personas que también lo necesitan.

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