Publicado: abril 18, 2026, 12:45 am
Añadir sal a la comida ya servida es uno de esos gestos que se repiten en la mesa casi sin pensar. Pero detrás de ese movimiento aparentemente automático se esconden motivaciones muy diferentes según quién sostenga el salero. Al menos así lo sugiere una investigación centrada en adultos mayores que ha detectado patrones claramente distintos entre hombres y mujeres.
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