Publicado: mayo 4, 2026, 10:45 am
La fuente de la noticia es https://www.20minutos.es/internacional/espanoles-flotilla-narran-su-secuestro-los-maltratos-fisicos-psicologicos-que-han-sufrido-ejercito-israeli_6966043_0.html
El profesor de Vitoria Salim Malla, que viajaba en misión humanitaria en la Global Sumud Flotilla, interceptada por Israel cuando se dirigía a Gaza, ha llegado este lunes por la mañana al aeropuerto de Loiu, en Bilbao, donde ha denunciado su «secuestro en un campo de concentración flotante» y los «maltratos físicos y psíquicos» que han sufrido.
Tras afirmar que les mantuvieron sin comer, beber ni dormir durante días, ha dicho que a él luego le aislaron, pero hay gente con «la cara reventada y las costillas rotas». «Hacían lo que querían con nosotros», ha subrayado.
Malla, uno de los activistas liberados en Creta tras el bloqueo de sus barcos, se ha dirigido a los periodistas para reclamar, en primer lugar, la liberación del español Saif Abukeshek y el brasileño Thiago Avila, «aún encarcelados por el Estado genocida de Israel».
«Pido a los Gobiernos de España y de Brasil que hagan lo posible por liberarlos, ya que corren serio peligro», ha advertido.
También ha explicado lo que han vivido los de la flotilla «en ese campo de concentración flotante» al que les llevaron los israelíes que, a su juicio, «es un pequeño ejemplo de lo que sufren los palestinos «.
«Nos secuestraron en el Mediterráneo, a 60 millas de Creta, retuvieron 22 barcos con 180 personas», ha manifestado, para señalar el abordaje «fue con armas de fuego». «Veíamos los punteros láser en nuestras cabezas y nuestros cuerpos», ha narrado. Una vez en la nave militar israelí, según ha destacado, les hicieron «andar de rodillas durante 200 metros y más de dos horas», hasta que fueron «clasificando uno por uno a los 180».
«Nos pusieron identificación, nos metieron en un recinto, que era este campo de concentración que yo digo que está formado con tres contenedores de carga de petroleros, de los barcos mercantes, y en esos tres contenedores estábamos las 180 personas apiladas, no teníamos para dormir más que unas espumas de aislantes de obra», ha añadido.
Cuando se dormían, según ha detallado, les mojaban el suelo para despertarse, les hacían «conteo» y les obligaban «a estar otra vez de rodillas con las manos en la cabeza durante varias horas». «No había regla ninguna. Allí hacían lo que querían con nosotros», ha apostillado.
Salim Malla ha manifestado que, de forma aleatoria, agredían a algunas personas. «Hay gente que tiene la cara reventada, gente que tiene las costillas rotas. A mí en concreto, en un momento dado, me llamaron por un megáfono y me aislaron. Estábamos rodeados por arribar con soldados armados en todo momento apuntándonos», ha censurado.
Una vez aislado con otra persona, oyeron «gritos de gente que estaba siendo torturada». «Ahí estuvimos hasta que nos liberaron un día, sin saber muy bien por qué ni dónde estábamos, hasta que vimos que era la guardia costera griega la que nos estaba de algún modo rescatando. Aunque es cierto que luego los tuvieron en un puerto super aislado y por lo menos estuvimos allí seis días, hasta que finalmente conseguimos que nos llevasen hacia el aeropuerto«, ha relatado.
«Maltratos y humillaciones»
Malla ha manifestado que es «alucinante» que Israel les interceptara «a 600 millas de Israel, a más de 1.200 kilómetros, en el Mediterráneo, en Europa». «Luego estuvimos dos día en el campo de concentración flotante. Allí sufrimos maltratos físicos y psicológicos. Nos apuntaron con armas de fuego, nos humillaron, nos clasificaron con un número, nos privaron del sueño, nos aislaron, sufrimos agresiones físicas, hacinamiento, escasez de agua, de comida, de aseo, fue bastante duro, sobre todo, porque no sabíamos cuánto iba a durar eso. No sabíamos si estábamos yendo hacia Israel o realmente nos iban a liberar antes», ha apuntado.
El resultado de este trato fue, tal como ha subrayado, 30 personas que fueron al hospital cuando llegaron a Creta, seis quedaron ingresadas, «había hombros dislocados, traumas faciales, traumas craneocefálicos, y había un chico con seis costillas rotas que todavía sigue en el hospital». «Mando desde aquí un abrazo a Alberto», ha dicho.
Para la repatriación, ha indicado que el Ejecutivo turco, por intermediación de GSF, Global Sumud Flotilla, puso un vuelo a su disposición para trasladarles a Turquía.
«Allí nos sometieron a un reconocimiento médico, físico, psicológico, y también nos ayudaron a hacer una declaración con abogados para poner una demanda en la Corte Penal Internacional por violación de los derechos humanos y también de diversas leyes internacionales», ha manifestado.
Mientras, ha resaltado que 22 barcos han sido destruidos, al dejarlos «a la deriva, uno de ellos con personas dentro», mientras que 33 barcos se salvaron, «están en Creta, esperando a que pase una tormenta y esperando también a ver si el Gobierno griego les deja salir».
Abordaje con armas de fuego
‘Kurdo’, otro de los activistas españoles que viajaba en la Global Sumud Flotilla, ha explicado que vivió un abordaje por parte de Israel en aguas internacionales de su barco con armas de fuego apuntando directamente a la cabeza, más de 40 horas en un «campo de concentración flotante» con 180 personas «hacinadas» y palizas aleatorias para amedrentarles.
«Al día siguiente de que nos secuestraran, un grupo de militares subió y comenzó a hacer un espectáculo pegando disparos de salvas y atraparon a dos compañeros que no supimos nada hasta que llegamos a Grecia, cuando vimos que uno de ellos fue golpeado seriamente, tenía contusiones en la cabeza y se desmayaba», ha explicado a EFE.
Su barco, como las otras 21 embarcaciones, fue asaltado por sorpresa la noche del 29 al 30 de abril a 60 millas de Creta con la colaboración del Gobierno griego por militares israelíes que les abordaron en aguas internacionales de manera violenta, «armados hasta los dientes, apuntando con láser y amenazando con violencia».
